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¿POR QUÉ ESTUDIAR TEOLOGÍA?
Lo que crees importa. Importa en los días en que tomas decisiones trascendentales y en los días que parecen aburridos e insignificantes. Influye en cómo empleas tu tiempo, tu dinero y, en definitiva, tu vida. Tus creencias determinan la perspectiva con la que ves el mundo y cómo reaccionas tanto ante las bendiciones como ante las adversidades. Tu teología moldea tu vida.
ENTONCES, ¿QUÉ ES LA TEOLOGÍA?
Teología simplemente significa, «el estudio de Dios y Su relación con el mundo».1 No permitas que esta palabra tan sofisticada te haga sentir que tienes que ser especialmente «sofisticado» para estudiarla. Yo soy lo menos sofisticada que hay. Soy de las que llevan galletas compradas en el supermercado a las comidas en la iglesia. Y me maravilla enormemente que Dios le haya dado a alguien la inteligencia para diseñar calentadores de asientos para autos. Así que, sofisticados o no, estamos juntos en este estudio.
La teología trata sobre quién es Dios y lo que Dios ha hecho, hace y hará en el mundo, según lo revela la Escritura. Adoptar una teología correcta:
• Nos ayuda a identificar enseñanzas o cosmovisiones que no se alinean con la Escritura;
• Nos equipa para tomar decisiones basadas en principios bíblicos;
• Nos impulsa a honrar al Señor con un comportamiento piadoso;
• Nos conduce a adorar a Dios de la manera correcta.
La teología no se trata simplemente de obtener conocimientos; se trata de ordenar nuestra vida con la voluntad de Dios para honrar Su nombre. Él nos ama, nos llama y nos redime «con la preciosa sangre de Cristo» (1 Ped. 1:19). Somos hijos e hijas Suyos, y como hijos y herederos, necesitamos saber cuáles son las creencias esenciales de nuestra fe.
Durante las siguientes ocho semanas, estudiaremos ocho aspectos esenciales de la fe cristiana. No se trata de un estudio exhaustivo de teología sistemática; más bien, este estudio te brindará un fundamento bíblico sobre el cual tu fe puede asentarse y crecer.
Te daré textos y contextos para ofrecerte una idea clara de cada verdad tal como la presenta toda la línea narrativa de la Biblia. Espero que esto ayude a consolidar cada principio en tu corazón y haga crecer en él la pasión por estudiar más la Palabra de Dios. Estudiar un libro específico de la Biblia es mi forma de estudio preferida, pero en estas ocho semanas iremos de uno a otro constantemente, así que prepárate.
Algunas de las mejores experiencias de aprendizaje espiritual se dan en comunidad. Por eso incluyo una sesión grupal en cada semana de este estudio. Espero que el intercambio grupal sea un espacio seguro en que se puedan plantear preguntas difíciles, enfrentarse juntos a la verdad de estas doctrinas y trabajar en cómo hablar la verdad con amor a las personas que necesitan escucharla.
MI ANHELO PARA TI
Servimos a un gran Dios, que nos ha dado Su Palabra para que lo conozcamos y sepamos lo que Él ha hecho, está haciendo y hará. Mi oración es que lo veas en cada frase de este estudio.
Oro que el aprender verdades claves sobre Dios y Su Palabra:
• te dé un profundo deseo de conocerlo más íntimamente y someter cada área de tu vida a Él.
• te impulse a obedecerle.
• te equipe para discernir, defender y proclamar la verdad.
• te mueva a amarlo cada día más.
Cuanto más estudio, más recuerdo que yo soy finita y sé muy, muy poco de la vastedad de Dios y Su obra en el mundo. Mi oración es que podamos entrever un atisbo de la profundidad de Su conocimiento, comparado con la insignificancia del nuestro. Confío en que Él se acercará a nosotros aquí, en cada página y en cada intercambio grupal. Espero recibir noticias de lo que Él hace contigo y a través de ti en este estudio.
Lo que crees, realmente, importa.
Cada semana, encontrarás cinco días de estudio bíblico personal, escrito para ayudarte a estructurar tu tiempo personal con el Señor, profundizar tu comprensión de una verdad esencial e impulsarte a adorar.
Cada día incluye:
• Pasajes bíblicos para estudiar y reflexionar.
• Preguntas para ayudarte a escudriñar un pasaje bíblico y cómo aplicarlo.
• Dos oportunidades de evaluar y aplicar lo que estás aprendiendo.
• Una sugerencia de oración para centrar tu conversación con el Señor en lo que has aprendido.
• Versículos claves para memorizar y meditar. Si un versículo por día te parece demasiado, puedes memorizar tres por semana o incluso uno por semana. Medita en la Palabra. Mastícala. Absórbela. Deja que eche raíces en tu corazón y lo cambie. Encontrarás un juego de tarjetas de versículos para memorizar (que puedes imprimir) en www.lifeway.com/teologiaparaeldiaadia
• Al final de cada semana hay una sección llamada «Estudio adicional», donde puedes escribir cualquier otra pregunta que tengas sobre el estudio de esa semana.
En cada semana, encontrarás recursos adicionales para ayudarte a profundizar en el tema principal de la semana. Estos recursos también pueden ser herramientas de consulta más adelante, cuando te encuentres con alguna pregunta difícil o necesites repasar algo. Tienen como fin complementar los cinco días de estudio y puedes usarlos según tu criterio.
GUÍA PARA LA SESIÓN GRUPAL
Líderes de grupos: Incluimos una guía para la SESIÓN GRUPAL al final de cada semana con el propósito de ayudar al grupo a repasar el estudio personal de la semana previa y aplicar lo que han aprendido. Sugerimos que comiencen la sesión con el grupo grande y luego se dividan en subgrupos durante el resto del tiempo. No olvides designar a alguien en cada subgrupo para facilitar el intercambio.
Si haces el estudio en forma individual, puedes completar las preguntas de la SESIÓN GRUPAL como forma de ayudarte a procesar el contenido.
En las páginas 218-219 encontrarás un glosario donde se definen términos que quizá no conozcas. Las palabras incluidas en este glosario están escritas con este estilo dentro del texto.
Nota para el liderazgo: Te sugerimos iniciar el estudio de Teología para el día a día con una sesión introductoria. En esta primera reunión podrás distribuir los libros de estudio a cada participante y explicar diferentes aspectos del estudio y lo que pueden esperar de él. Incluye también un tiempo de comunión para que cada participante pueda conocerse entre sí. Puedes repasar la Introducción (págs. 6-7) y destacar las secciones sobre lo que es la teología y por qué debemos estudiarla.
Puedes utilizar las siguientes preguntas para guiar el diálogo:
• ¿Cómo definirías la teología?
• ¿Te intimida la idea de estudiar teología? ¿Por qué, o por qué no?
• ¿Por qué elegiste este estudio, y qué esperas aprender de él?
• ¿Qué verdades de la fe cristiana consideras esenciales? ¿Por qué?
• Es muy posible que, durante este estudio, haya ocasiones en que no estemos de acuerdo. ¿Cómo el desacuerdo puede ser sano y ayudarnos a construir una teología con una sólida base bíblica? ¿Cómo debemos comportarnos cuando hay un desacuerdo?
• ¿Qué preguntas iniciales tienes sobre las creencias esenciales que presenta este estudio?
• La Biblia
• Dios Padre
• Dios Hijo
• Dios Espíritu Santo
• Humanidad
• La salvación
• La iglesia
• El final de los tiempos
Concluyan la sesión orando por cada participante y por las siguientes ocho semanas de estudio. Pídanle a Dios que les dé hambre de Su Palabra y que transforme sus vidas por medio de este estudio.
Lo que creemos acerca de Dios es el fundamento para todas las demás creencias que tenemos. Dios es el objeto de nuestra fe y nuestra adoración, la Persona en quien y por medio de quien tenemos vida. Si esto es así, entonces, ¿por qué comenzamos por estudiar sobre la Biblia?
Dios se nos ha revelado de dos maneras principales: por medio de Jesús, el Verbo hecho carne (Juan 1:14), y por medio de Su Palabra escrita. A través de la Escritura aprendemos sobre el carácter y las acciones pasadas, presentes y futuras de Dios. Ellas también nos revelan lo que debemos creer acerca de Dios y cómo debemos vivir. Solo la Biblia es la fuente con autoridad para nuestra teología.
¿Por qué debemos creer que la Biblia es verdadera? Existen evidencias externas que validan la verdad de la Escritura. Esto incluye, por ejemplo, la forma en que Dios ha sostenido la Escritura durante miles de años, la extraordinaria confiabilidad de los manuscritos antiguos, que confirma que leemos lo mismo que la iglesia primitiva leía, y la coherencia de todos los libros de la Biblia, aun cuando fueron escritos por muchos autores diferentes (ver pág. 33 para un estudio adicional sobre las evidencias externas).
También existen evidencias internas y hoy las estudiaremos. La Biblia habla mucho de sí misma, y cada palabra es valiosa y verdadera. Nuestro Dios no miente.
¡Qué hermoso que el Dios del universo se acerque a nosotros entregándonos Su Palabra!
Lee 2 Timoteo 3:10-17. Completa lo que sigue en el versículo 16a:
«Toda la Escritura es ________________________________________,(...)».
¿Qué crees que significa «inspirada por Dios?». ¿Y por qué es importante?
«Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia».
2 TIMOTEO 3:16
La palabra que se traduce como «inspirada por Dios» es dseópneustos, en el griego original. Hay versiones que utilizan el significado original, y lo traducen como «divinamente soplado por Dios».2
La Biblia es distinta de cualquier otro libro que haya sido escrito. Se originó en Dios; Él sopló Su carácter en ella.3 Pero, ¿cómo llegó a ser escrita?
Deja marcado el pasaje de 2 Timoteo y busca 2 Pedro 1:2021. ¿De dónde proviene la «profecía de la Escritura»?
El Espíritu Santo inspiró a los autores de la Biblia para que comunicaran el mensaje de Dios con su propio estilo y personalidad. Él no les dictó cada palabra, sino que los guió a elegir lo que era Su intención para cada palabra. (Este concepto es llamado inspiración plenaria verbal ).4
¿Por qué la Biblia es la autoridad final?
La autoridad de cualquier instrucción depende de la autoridad de la persona que la da. El hecho de si proviene de un padre, entrenador, amigo, jefe o extraño tiene un impacto fundamental sobre el peso que puede tener finalmente. La Biblia es la autoridad sobre cada persona y cada aspecto de la vida porque es inspirada por Dios. Cada palabra es valiosa y sin error. Debido a la autoridad que tiene, la Biblia, además, es útil.
En 2 Timoteo 3:16, Pablo enumera cuatro áreas en que la Palabra de Dios es útil: para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia.
¿Cómo cumple la Biblia esta obra en tu vida?
¿Cuál es el objetivo final de la Biblia, según 2 Timoteo 3:17? ¿Cómo explicarías ese objetivo en tus propias palabras?
La Escritura nos enseña cómo vivir y brinda una disciplina con autoridad para ayudarnos a corregir nuestro rumbo al desviarnos. No se limita a señalar los errores; nos instruye en una vida santa para que los pastores esten plenamente equipados y equipen a la iglesia para hacer la obra que Dios nos mando en Cristo.
Para que la Biblia sea útil, debe ser entendida, y esa es la obra que realiza el Espíritu Santo en nuestra vida. Él nos ayuda a entender y aplicar la Palabra correctamente (Juan 14:26; 16:13-14). Esto no significa que no haya pasajes que sean difíciles de entender. Pero no se necesita ningún código secreto para desentrañar las Escrituras. El Espíritu Santo ilumina la Palabra de Dios mientras la estudiamos y también cuando la escuchamos enseñada y proclamada. Él nos ayuda a entender las verdades atemporales y aplicarlas diariamente.
¿Por qué crees que Pablo habló de «tiempos peligrosos» (2 Tim. 3:1-13) antes de recordarle a Timoteo sobre la verdad de la Escritura?
La mayoría de los eruditos creen que Pablo le escribió esta carta a Timoteo desde una cárcel de Roma, poco antes de ser martirizado bajo el reinado del emperador Nerón.5 Pablo le recuerda a Timoteo que todos los que siguen a Cristo serán perseguidos. Mientras Timoteo era pastor en Éfeso, una ciudad saturada de adoración a los ídolos, y en una iglesia presta a creer falsas enseñanzas sobre mitos, con la necesidad de una estricta adherencia a la Ley.6 Pablo le recuerda a Timoteo que se mantenga fiel a Dios y a Su Palabra.
¿Qué se podría enseñar hoy, ya sea con palabras o la forma de vivir, que sea contrario a la Palabra de Dios?
El Espíritu Santo ilumina la Palabra de Dios mientras la estudiamos y cuando la escuchamos al ser enseñada y proclamada.
Las falsas enseñanzas aún existen hoy. Pueden verse al motivarte a ignorar el pecado, o en promesas diciendo que confiar en Jesús produce una vida feliz y próspera, o afirmando que vivamos nuestra propia verdad. Son enseñansas atractivas, y a veces, parecen reales, y por eso son más difíciles de identificar como falsas y peligrosas para nuestro corazón. De ahí la importancia de estudiar profundamente las Escrituras y someternos a su autoridad. Cuando examinemos la Palabra, el Espíritu Santo nos ayudará a discernir la verdad de las mentiras. Una correcta comprensión de la Biblia nos llevará a una vida de obediencia, radicalmente distinta de la del mundo que nos rodea.
Si la Palabra de Dios no fuera cierta, ¿cómo afectaría esto tu vida?
Dios se ha acercado a nosotros entregándonos Su Palabra. La gran narrativa de la Biblia no es lo que conocemos como «basado libremente en una historia verdadera». La Biblia es completamente verdad, y esto debe impulsarnos a obedecer a Dios y adorarlo.
CONSTRUYE TU TEOLOGÍA: Resume en 1–2 frases el concepto principal del estudio de hoy.
VIVE TU TEOLOGÍA: ¿Cómo esta verdad influye en tu forma de vivir?
ORA: Pídele a Dios que te recuerde que Su voluntad es que lo conozcas, lo ames y obedezcas Su Palabra. Pídele que te ayude a descansar en esta verdad.
MEDITA Y MEMORIZA: 2 Timoteo 3:16-17
Los cristianos creemos algunas cosas que son difíciles de creer:
• Creemos que nuestro Dios es un Dios en tres Personas.
• Creemos que Dios creó el mundo de la nada, simplemente con Su palabra.
• Creemos que el Hijo de Dios pagó por nuestro pecado en la cruz y resucitó al tercer día.
• Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, y que Su Palabra es viva. ¡Viva!
Lee Hebreos 4:12-13. Escribe cómo este pasaje describe a la Palabra de Dios.
Para darte contexto: el escritor de Hebreos pasa gran parte del capítulo 3 y la primera parte del 4 hablando de entrar en el reposo de Dios. Les advierte a sus lectores que no se aparten del Dios vivo (3:12) ni se endurezcan «por el engaño del pecado» (v. 13), sino que permanezcan «firme hasta el fin» (v. 14). Y usa el Salmo 95 para exhortarlos: «Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones» (v. 15). Les recuerda que los israelitas no habían entrado en el reposo de Dios (la tierra prometida) porque se habían rebelado. Habían escuchado la «buena nueva» (4:2) pero no la habían creído. Y solo quienes han creído entrarán en Su reposo (v. 3). Les ruega a sus lectores que no sufran el mismo destino, recordándoles que la oportunidad de entrar en el reposo de la expiación divina aún está al alcance de quienes ponen toda su confianza en Cristo con una fe perdurable.
El autor de Hebreos enfatiza que la oportunidad de entrar en ese reposo es ahora: «Hoy». Y vuelve a citar Salmos 95 en 4:7, urgiendo a los lectores a escuchar la voz de Dios. Además, agrega una advertencia del versículo 11: «Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de
desobediencia». Este mensaje urgente, esencial, es seguido por una afirmación sobre la Palabra de Dios (vv. 12-13).
A continuación escribe el texto de Hebreos 4:12-13.
Nota que «esta descripción de la Palabra de Dios remite al Salmo 95, con su énfasis en la “voz” de Dios que debemos “oír” (95:7). Este Salmo, por tanto, es la base de los comentarios del autor sobre “la palabra” en Hebreos 4:12-13».7
Tanto los antiguos lectores de Hebreos como los actuales— tú y yo— necesitamos entender que la Escritura no es solo palabras escritas en una hoja, sino la poderosa voz de Dios. La Palabra no nos permite aparentar o tratar de pasar desapercibidos. Ella penetra hasta partir el alma. Es poderosa para hablar, convencer y exponer. No puede ser pasada por alto ni desobedecida sin consecuencias. Piensa en lo que les sucedió a los israelitas cuando desobedecieron la voz de Dios. La Biblia habla con autoridad a nuestras vidas, y no podemos dejarla a un lado. Debemos responder con fe, no con un corazón endurecido.
¿Qué significa para ti saber que la Biblia es viva y eficaz?
La Palabra de Dios no está muerta ni es ineficaz. Es viva, porque es la Palabra del Dios vivo. La Palabra de Dios es eficaz, es decir, que el Espíritu Santo obra a través de ella cada vez que abrimos sus páginas para ayudarnos a entenderla, iluminándola para nosotros.
¿Qué significa que la Biblia sea más cortante que toda espada de dos filos?
¿De qué manera la Biblia puede discernir los pensamientos y las intenciones del corazón? ¿Cómo has experimentado esto en tu vida?
Cada versículo de la Biblia es como un bisturí en las manos de un hábil cirujano, que abre nuestro corazón para revelar nuestra desobediencia, nos llama al arrepentimiento y a la corrección, y así nos devuelve a un estado de gozo y obediencia. La espada de la Palabra de Dios es tan afilada que puede penetrar hasta las partes más duras de nuestro corazón y traer nuestras motivaciones más profundas y los pensamientos más rebeldes a la luz. Atraviesa tanto nuestra alma (o, como dice Juan Piper, «la dimensión invisible de nuestra vida que somos por naturaleza»),8 y nuestro espíritu, es decir, quienes somos sobrenaturalmente en Cristo. La Biblia nos muestra quiénes somos en realidad, y juzga correctamente nuestras acciones y motivaciones.
La Palabra es viva y eficaz; actúa con poder para cumplir los propósitos de Dios en nosotros y a través de nosotros.
Lee Isaías 55:8-11. ¿Qué significa que la Palabra de Dios no vuelve vacía?
La Palabra de Dios siempre produce fruto. Cuando la Biblia es hablada, leída, estudiada y vivida produce cambios y una cosecha de justicia. Como la lluvia y la nieve que caen en invierno, el impacto de la Escritura quizá no se vea de inmediato, pero llegará la primavera y sus frutos serán notorios.
Pero la vida solo surge de una tierra que ha sido regada, cultivada y cuidada. El agricultor debe dedicarse a cuidar los campos y las cosechas. Lo mismo se aplica a nuestra vida espiritual. Si no paso tiempo con Dios en Su Palabra, no tendré fruto espiritual. Mi vida espiritual se marchitará si no busco constantemente recibir el alimento de Su Palabra.
La Biblia que es hablada, leída, estudiada y vivida produce cambios y una cosecha de justicia.
Si la Palabra de Dios verdaderamente es viva y eficaz, y nunca vuelve vacía, entonces, ni un minuto que pasemos en ella es desperdiciado, y cada versículo es útil.
Con frecuencia, permito que múltiples ocupaciones remplacen mis momentos de quietud con el Señor. Dejo que la lista de cosas que debo hacer determine cómo paso el tiempo, en lugar de dedicarlo a escuchar al Dios que me creó y me salvó. Si elijo dejar de lado la dependencia de la Palabra de Dios, estoy diciendo que creo que yo puedo controlar mis circunstancias y que yo soy quien hace crecer mi fruto.
¿Qué excusas usas para no pasar tiempo en la Biblia?
¿Qué debes cambiar en tu orden de actividades para dar prioridad a pasar tiempo con la Palabra de Dios?
Si la Palabra de Dios verdaderamente es viva y eficaz, y nunca vuelve vacía, entonces, ni un minuto que pasemos en ella es desperdiciado, y cada versículo es útil. Esto es cierto, ya sea que estemos doblando ropa, tomando sol en la playa o llevando a nuestros hijos a algún lado. La Palabra de Dios tiene la esperanza que necesitas para hoy.
CONSTRUYE TU TEOLOGÍA: Resume en 1–2 frases el concepto principal del estudio de hoy.
VIVE TU TEOLOGÍA: ¿Cómo esta verdad influye en tu forma de vivir?
ORA: Pídele a Dios que te ayude a priorizar tu tiempo en Su Palabra. Dale gracias porque ella es viva y eficaz, y revela las verdaderas motivaciones de tu corazón.
MEDITA Y MEMORIZA: Hebreos 4:12
Define «eterno» en tus propias palabras. Luego, busca la definición del diccionario.
Cuando usamos la expresión «eterno», generalmente nos referimos a algo que nos molesta, como una larga espera en el consultorio de un médico o en la fila para pagar en el mercado. Pero cuando la Biblia dice que la Palabra de Dios es eterna, significa que nunca pierde vigencia, nunca envejece, y sigue siendo beneficiosa para toda la eternidad.
Dios ha sostenido Su Palabra a través de generaciones, protegiendo su integridad y su existencia a pesar de los numerosos intentos por acallarla. Antíoco Epífanes, un rey seléucida que gobernó en el siglo II a. C., trató de destruir todas las copias de las Escrituras durante una sangrienta persecución a los judíos.9 Luego, en el año 303 d. C., el emperador romano Diocleciano exigió que todas las Escrituras fueran confiscadas y destruidas.10 Pero Dios sostuvo Su Palabra a pesar de estos y otros intentos, y continuará haciéndolo.
Lee Isaías 40:8, y dibuja una flor y un poco de hierba saludables. Después, dibuja ambas, marchitas.
No soy ninguna experta en jardinería, pero tanto la vida de la flor como la de la hierba parecen ser muy breves, como la vida misma en la tierra. Las situaciones y las personas pueden fallarnos, pero podemos confiar en la Palabra de Dios. Ella no tendrá fin, y no fallará. No es como la hierba y las flores, que brotan por un momento y luego se desvanecen. La Palabra de Dios siempre es viva, y eficaz, y verdadera. No cambia, y no pierde relevancia.
¿Qué significa ser relevante? ¿Crees que la Palabra de Dios es relevante hoy? ¿Por qué si, o por qué no?
La verdad atemporal de la Palabra de Dios continúa resonando en cada generación. La Biblia no es un libro viejo escrito para otra gente, de otro tiempo. Aunque entender el contexto histórico de la Biblia es fundamental para una correcta interpretación, la Palabra no está atascada en la historia; se aplica hoy. Los libros populares van y vienen, pero la Biblia sigue siendo útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia.
Lee el Salmo 119:89-112.
El Salmo 119, el capítulo más extenso de la Biblia, está dedicado a exaltar la Palabra de Dios. Es un acróstico compuesto por veintidós estrofas, cada una, de ocho versos. Cada verso de la estrofa comienza con la misma letra en hebreo. Casi todos los versículos de este salmo contienen alguna de las siguientes palabras en referencia a la Palabra de Dios: instrucción, decreto, precepto, estatuto, mandamiento, juicio, promesa, palabra. También verás con frecuencia la palabra «deleite» en ese capítulo. (Hablaremos más de deleitarnos en la Palabra de Dios mañana).
Me encanta porque incluso la estructura de este Salmo revela el carácter de Dios. Él no es un Dios de caos, sino de orden. Esto realmente da aliento a mi corazón, especialmente cuando la vida parece fuera de control y complicada.
Escribe el Salmo 119:89-91 en tus propias palabras.
El salmista alaba a Dios por Su eterna Palabra y Su eterna fidelidad.
¿Qué dura para siempre? Enumera la mayor cantidad de cosas que puedas.
La lista de lo que dura para siempre es bastante breve: Dios, Su Palabra, y las personas. Es todo. Lamentablemente, suelo apegarme demasiado a cosas que no perduran: trabajos, relaciones, los tiempos fáciles de la vida, la seguridad económica. Puedo sentirme increíblemente tentada a preservar esas cosas a toda costa. Y cada vez que lo hago, saco a Dios del trono de mi vida y lo remplazo por uno de esos «dioses» menores. Dejo de lado la Palabra de Dios y elijo lo que, a mi parecer, es un camino mejor.
¿Qué ídolo temporal sueles poner en el trono de tu corazón? ¿Cómo y por qué dejas que ese ídolo controle tu vida?
No cambies lo eterno por lo temporal. No te dejes llevar por lo que tienes delante de ti en este momento. Las cosas de esta tierra se marchitan y mueren. Nuestros constantes esfuerzos por tener más «me gusta» en Internet, por lograr algún nivel de éxito en nuestro trabajo o nuestra vida personal, o por alcanzar cierto estándar de belleza para recibir los aplausos de otros terminan siendo vanidad comparados con la eternidad. Como dice el v. 96, la perfección tiene un límite. Por mucho que trabajemos, o mucho sea el éxito que obtengamos, sigue siendo nada comparado con la gloria eterna por venir. Manten tu camino.
Lee el Salmo 119:92. ¿Es este tu testimonio también? Explícalo.
Lee el Salmo 119:97-104. ¿Cómo llegó el salmista a descansar tanto en Dios y Su Palabra?
Nuestros constantes esfuerzos por tener más «me gusta» en Internet, por lograr algún nivel de éxito en nuestro trabajo o nuestra vida personal, o por alcanzar cierto estándar de belleza para recibir los aplausos de otros terminan siendo vanidad comparados con la eternidad.
Si amamos la Palabra de Dios sin amar a Dios, nos llenamos de conocimientos, pero nos perdemos la relación más vital de nuestra vida, y el fruto que brota de ella, que incluye la salvación de nuestra alma. Si amamos a Dios sin amar Su Palabra, realmente no conocemos al objeto de nuestro amor. Podemos llegar a inclinarnos ante un Dios que hemos creado en nuestro cerebro, en lugar del Dios verdadero de las Escrituras. Esto es muy peligroso. Debemos amarlo a Él y a la Palabra que lo revela.
Lee Mateo 24:35. ¿Qué dice sobre Dios y Su Palabra?
Nuestro Dios es soberano, y Su reino es eterno. Cada palabra de la Biblia es verdadera, y cada promesa será cumplida. Su Palabra ha pasado, y pasará la prueba del tiempo. Saldrá y no volverá vacía. Atravesará nuestro corazón para que podamos conocerlo a Él y obedecerle. ¡Esto nos mueve a adorarlo!
CONSTRUYE TU TEOLOGÍA: Resume en 1–2 frases el concepto principal del estudio de hoy.
VIVE TU TEOLOGÍA: E¿Cómo esta verdad influye en tu forma de vivir?
ORA: Pasa un tiempo alabando a Dios por Su Palabra y la fidelidad con que Él la sostiene para siempre. Dale gracias por revelarse a Sí mismo y la grandiosa historia del evangelio de Cristo para que podamos conocerlo y estar con Él para siempre. Alábalo específicamente orando el Salmo 119 mientras lo adoras.
MEDITA O MEMORIZA: Isaías 40:8
Lee el Salmo 1. ¿Qué es lo que caracteriza al hombre «bienaventurado» (feliz)?
Charles Spurgeon describe el Salmo 1 como el salmo del prefacio, el «salmo de salmos», porque revela la intención de todo el libro: «enseñarnos el camino a la bienaventuranza y advertirnos sobre la segura destrucción de los pecadores».11
El Salmo 1:2 dice que el hombre bienaventurado tiene en «la ley de Jehová» su «delicia». ¿Qué crees que significa?
A lo largo de los salmos vemos que deleitarse en la Palabra de Dios es algo central en la vida de Sus hijos. Deleitarnos en la Palabra de Dios significa tener hambre de conocerla, encontrar en ella nuestro alimento y nuestra satisfacción espiritual. Significa permitir que la Escritura defina quiénes somos y dirija nuestros caminos. Confiamos en la Palabra porque confiamos en Dios. Él sabe cómo funciona mejor la creación porque Él la creó, y creemos que todas las cosas obran para nuestro bien y para Su gloria (Rom. 8:28). Por eso podemos obedecer Su Palabra con amor y sin dudas, sabiendo que «Jehová conoce el camino de los justos» (Sal. 1:6). La Palabra de Dios —tanto los versículos que nos alientan, como los que nos reprenden— es vida para quienes confiamos en Jesús.
¿Por qué crees que el salmista describe al hombre feliz como un «árbol plantado junto a corrientes de agua» (v. 3)?
El Oriente Medio es un lugar seco y árido, por lo que no es común encontrar vegetación verde y fresca. Pero este árbol es una imagen
de salud porque está cerca del agua, que da vida. Así también la Palabra de Dios es vida para nosotros, es nuestro alimento (Mat. 4:4) y es deleitosa. Pero no podemos mantenerla a distancia, y solo reconocerla de manera formal. Deleitarnos en la Palabra de Dios significa incorporarla a nuestra vida.
¿Qué hace el hombre feliz con la ley del Señor (v. 2b)?
¿Qué significa meditar en la Escritura?
Meditar en la Biblia significa reflexionar sobre ella, marinarnos en ella, sopesar su verdad y cómo aplicarla. Bartholomew Ashwood lo expresa así: «La meditación rumia la Palabra y obtiene su dulzura y su virtud nutritiva para el corazón y la vida: así es como los piadosos llevan mucho fruto».12
No solo debemos meditar en la Palabra, sino también memorizarla. Ambas disciplinas espirituales van de la mano.
Lee el Salmo 119:9-16. ¿Por qué memorizamos versículos?
Meditar y memorizar la Palabra de Dios ayuda a que ella se inserte profundamente en nuestro corazón, para darnos consuelo cuando tenemos temor, y para corregirnos cuando nos desviamos. Nos ayuda a distinguir la verdad de las mentiras de Satanás y se convierte en un arma contra él cuando nos tienta, como lo fue para Jesús cuando fue tentado (Mat. 4:1-11). Nos ayuda a tener el equipamiento necesario para compartir el evangelio y para defender nuestra fe.
¿Estás meditando en la Biblia y memorizándola? ¿Por qué?
Si no lo haces, ¿qué debería cambiar para que comiences a practicar estas importantes disciplinas espirituales?
Conocer y amar la Palabra de Dios es consecuencia de conocer y amar a Dios; y conocer y amar a Dios es consecuencia de conocer y amar la Palabra de Dios.
¿Por qué es importante ver la Biblia como un deleite, en lugar de verla como una lista de reglas o tareas por cumplir?
¿Qué cosas nos llevan a ver la Biblia bajo una luz negativa, en lugar de celebrar y regocijarnos en la libertad y la vida que encontramos en sus páginas?
El salmista se regocijaba en las Escrituras, no solo porque debía obedecerla, sino porque era un privilegio hacerlo. Usualmente, no consideramos que las leyes sean causa de deleite. Pero las reglas y las normas son dadas para protegernos, guiarnos y enseñarnos.
Los estatutos de Dios son dignos de que nos deleitemos en ellos, porque revelan Su amor por nosotros y Su deseo de que nos desarrollemos como hijos Suyos. Como los niños que tienen buenos padres, que fijan buenas reglas (como no almorzar y cenar helado todos los días), podemos confiar en las buenas reglas fijadas por nuestro Padre, como lo hacía el salmista. Cada reprensión, cada instrucción, cada promesa de las Escrituras es para nuestro bien, y vale la pena atesorarlas.
Lee Éxodo 20:1-2. ¿Por qué crees que Dios le recuerda a Moisés Su bondad para con Su pueblo antes de darle los Diez Mandamientos?
Dios convocó a Moisés al monte Sinaí tres meses después de que los israelitas salieran de Egipto (Éx. 19:1). Iban hacia Canaán, la tierra que Dios les había prometido. Antes de darle los Diez Mandamientos a Moisés, Dios le recordó: «Yo soy el Dios que los ama. Yo los liberé».
Dios desea una devoción motivada por una relación de amor, no un cumplimiento forzado y ni a regañadientes.
Dios estaba definiendo la base de la obediencia que deseaba: devoción motivada por una relación de amor, no forzado ni a regañadientes. Los israelitas se quejaron por muchas cosas en su peregrinaje por el desierto, pero no los vemos quejarse de la ley. Para ellos, la ley era vida.
Pero no podían cumplirla de manera perfecta, y los sacrificios continuos para expiar sus pecados no eran suficientes. Por eso, Dios envió a Jesús como sacrificio perfecto. Él no vino a abolir la ley, sino a cumplirla, a completarla (Mat. 5:17). Por Su sangre somos redimidos, declarados justos, y ya no vivimos bajo la condenación de la ley (Rom. 3:21-26).
¿Por qué la ley sigue siendo importante, valiosa y un deleite para nosotros?
La gracia de Cristo bajo la cual vivimos no nos da libertad para pecar, sino libertad del pecado. Ya no somos esclavos del pecado, sino esclavos de la justicia, encomendados a vivir en santidad y amorosa obediencia (Rom. 6). Toda la Escritura, incluyendo la ley, señala ese camino.
CONSTRUYE TU TEOLOGÍA: Resume en 1–2 frases el concepto principal del estudio de hoy.
VIVE TU TEOLOGÍA: ¿Cómo esta verdad influye en tu forma de vivir?
ORA: Relee el Salmo 1 y úsalo como guía para orar hoy.
MEDITA O MEMORIZA: Salmo 1:1-3.
Cuando era adolescente, mi cuarto siempre estaba desordenado. Muy, muy desordenado. Después de pedirme que lo limpiara unas diecisiete veces, mi mamá recurría a las amenazas. Solo entonces yo metía a empujones un montón de cosas que tenía tiradas por el suelo en el armario, o debajo de la cama. O sea, limpiaba y ordenaba, sin limpiar y ordenar.
Yo no era hacedora de las instrucciones que mi mamá me había dado; solo oidora. A veces, me engañaba pensando que había satisfecho sus requerimientos de limpieza. Tenía apariencia de obediencia, pero no podía engañar a mi mamá para siempre. Al final, siempre ocurría que, al tratar de guardar un par de zapatos en mi armario, se le caía encima una montaña de ropa apilada. Así mismo, pero mucho más profundo, a Dios no lo engañan nuestra obediencia aparente. A Dios le interesa el corazón de Sus hijos. Su voluntad es que lo amemos y le obedezcamos siempre, nos observen o no.
Lee Santiago 1:19-27. Relata el resultado que tuviste en una ocasión donde solo oiste, pero no hiciste lo que la Biblia dice. ¿Qué habría cambiado si hubieras obedecido?
Santiago, el autor de este pasaje, era hijo de María y José y creció como hermano de Jesús. Desde pequeño lo vio ser un fiel hacedor de la Palabra. Santiago escribió su carta a los cristianos judíos dispersos en tierras gentiles, que sufrían persecución (1:1). Al parecer quienes vivían lejos de Israel eran tentados a adoptar las prácticas de las tierras donde estaban. Al hacerlo, se convertían en uno más, se evitaban conflictos, y no lucian «raros» para quienes los rodeaban. ¿Te suena familiar?
Santiago no les da la opción de tomar el camino fácil y copiar las prácticas de culturas paganas. En cambio, los exhortó a perseverar en la obediencia a la Palabra.
Lee Santiago 1:19-21 ¿Qué instrucciones da Santiago aquí?
¿Qué significado tiene «recibir con mansedumbre la palabra implantada» (v. 21)?
La epístola de Santiago nos exhorta a ser prontos para escuchar y obedecer el mensaje de Dios: a escuchar y a practicar el dominio propio. David Platt afirma que muchas veces nos acercamos a la Biblia queriendo que ella diga lo que nosotros queremos que diga: «No somos prontos para oír y lentos para hablar; más bien, odiamos escuchar y estamos ansiosos por discutir».13
Sin embargo, lo que debemos hacer es «recibir con mansedumbre la palabra implantada» (v. 21). Esta palabra plantada en nosotros produjo nuestro nuevo nacimiento y continúa haciendo la obra de santificación en nosotros (v. 18). Ella nos santifica y nos guía a la glorificación, el momento en que veremos a Cristo. Recibirla con mansedumbre y humildad significa recibirla con un corazón sumiso y enseñable.
Resume en una frase la ilustración que Santiago utiliza en los versículos 22-25.
Según Santiago 1:22-25, ¿qué es lo que caracteriza a un hacedor de la Palabra?
La Biblia cambia nuestro corazón al leerla, estudiarla y aplicarla. Pero olvidarla o vivir de manera contraria a lo que dice y hemos leído, es lo opuesto a lo que se nos pide hacer. Santiago dice que debemos mirarla atentamente y perseverar en ella (v. 25).
La Palabra de Dios no es una cita textual que nos parece interesante, pero luego de leerla, seguimos nuestro camino y la olvidamos. Debemos mirarla, estudiarla, recordarla y vivirla. Debemos ponerla en práctica. Nos engañamos si pensamos que basta con leerla o estudiarla, y que podemos vivir sin estar de acuerdo con ella.
¿Qué promesa recibe el hacedor de la Palabra en el v. 25?
Esto no es una promesa de que todos tus sueños se harán realidad si obedeces la Palabra de Dios. No es una garantía de que nunca volverás a estar enfermo o triste. Pero sí nos promete que Dios bendice a quienes caminan con Él. Esa bendición puede tomar diferentes formas, pero Su mayor bendición es Su presencia. Él está con aquel y en aquel que es hacedor de Su Palabra.
¿Cómo es ser oidor de la Palabra y no hacedor? ¿Cómo influye esto en tus planes y tu propósito?
Sería mucho más fácil leer la Biblia y no tener que hacer nada con ella. Pero Santiago dice que los que leen y escuchan, pero no se sienten impulsados a actuar, se engañan a sí mismos pensando que son siervos obedientes del Señor.
A continuación escribe Juan 14:15. Subraya el condicional que tiene el versículo y encierra en un círculo la consecuencia.
Nos engañamos si pensamos que basta con leerla o estudiarla, y que podemos vivir sin estar de acuerdo con ella.
La Palabra de Dios no es solo para leerla; es para vivirla
A veces, mostrar una apariencia externa de obediencia no es difícil. Podemos hacer las cosas que debemos hacer, ir a donde debemos ir y decir lo que debemos decir para que los demás piensen que conocemos, amamos y obedecemos a Dios y Su Palabra, pero nuestro corazón está lejos de Él. Solo ten en cuenta que a Él nadie lo engaña. Él nos llama con amor, una y otra vez, a volver a andar en santidad siendo hacedores de Su Palabra.
Ser hacedores de la Palabra también significa orar la Palabra. No andaremos perfectamente en sincronía con Dios todo el tiempo, pero podemos pedirle que haga realidad en nosotros lo que leímos, convirtiendo lo que dice la Palabra en oración. Orar la Biblia también nos ayuda a ser específicos en nuestras oraciones, nos da palabras cuando no sabemos qué decir, y nos ayuda a mantener el enfoque correcto.
¿Eres actualmente hacedor de la Biblia? Si no, ¿por qué no?
¿Qué cambiarías para crecer en obediencia a la Biblia?
La Palabra de Dios revela quién es Dios y cómo podemos hallarlo. Nos muestra Su voluntad y Sus caminos. Nos da guía, dirección y sabiduría. Pero no es solo para leerla; es para vivirla.
CONSTRUYE TU TEOLOGÍA: Resume en 1–2 frases el concepto principal del estudio de hoy.
VIVE TU TEOLOGÍA: ¿Cómo esta verdad influye en tu forma de vivir?
ORA: Pídele a Dios que te muestre realmente hasta qué punto eres hacedor de la Biblia. Ora por un corazón humilde, y que puedas ver la Palabra implantada en ti.
MEDITA O MEMORIZA: Salmo 119:105
ESTUDIO ADICIONAL: ¿Qué otras preguntas tienes sobre la Biblia?
Cuando de leer la Biblia se trata, el mejor consejo es leerla con frecuencia, en profundidad y con amplitud. La Biblia es un libro, y debe ser leída como tal. El contexto es increíblemente importante. Ten en cuenta lo que está sucediendo alrededor del texto que estás leyendo, en ese libro en particular.
Siempre ten en mente la historia más amplia de la Biblia al leer, historia que puede resumirse así:
CREACIÓN
Dios creó todas las cosas de la nada, y todo lo que creó era bueno. Él creó al hombre y a la mujer a Su imagen. Había paz.
CAÍDA
El hombre y la mujer que Dios creó y puso en el huerto le desobedecieron. Toda la creación, incluida la humanidad, ahora está rota por el pecado y sufre sus consecuencias.
REDENCIÓN
El castigo por el pecado es la muerte. Pero Dios, en Su infinita bondad, decidió enviar a Su Hijo Jesús para pagar por nuestros pecados. Jesús vivió la vida sin pecado que nosotros no podíamos vivir y pagó el precio del pecado que nosotros no podríamos pagar muriendo en la cruz. Tres días después, resucitó, probando que había pagado por nuestro pecado y había vencido a la muerte.
RESTAURACIÓN
Un día, Jesús regresará a juzgar el pecado y el mal. El pecado será desterrado para siempre, y no habrá enfermedad, ni tristeza, ni muerte. Él también renovará y restaurará toda la creación, y los Suyos vivirán con Él para siempre.
Un método de estudio bíblico que recomiendo es el estudio bíblico inductivo. Y hay libros sobre este método, así que no lo describiré a profundidad, solamente como un resumen con una pequeña modificación.
Este método sigue tres pasos fundamentales:
1. Observación: ¿Qué dice el texto?
2. Interpretación: ¿Qué significa el texto?
3. Aplicación: ¿Qué significa el texto para mi vida?
OBSERVACIÓN
Lo repito: el contexto es vital. Investiga quién fue la audiencia original y dónde estaban. Fíjate en lo que está antes del texto y lo que está después. Haz todas las preguntas posibles sobre el texto.
INTERPRETACIÓN
Comienza por preguntar ¿qué se le quizo decir a los primeros destinatarios del mensaje y cuál era la intención original del autor? ¿Cuál era la ocasión? ¿Cuál es el concepto principal del texto? ¿Qué problema se trata?
APLICACIÓN
Cuando entendemos el contexto del pasaje y lo que el autor deseaba que aprendieran sus destinatarios originales, podemos verlo a travéz de la cruz y ponerlo en práctica. ¿Qué luz da el evangelio a este pasaje? ¿Qué nos pide que hagamos este pasaje? ¿Cómo debemos vivir, a la luz de este pasaje?14
1. Grábate leyendo el versículo (s) y escucha la grabación mientras viajas o haces las tareas hogareñas.
2. Escríbelo. Anotar el versículo en un diario o dibújalo en un cuaderno para involucrar otros sentidos en el aprendizaje.
3. Crea una canción o busca una canción basada en el pasaje que estás memorizando. Todo es más fácil de recordar cuando tiene una melodía.
4. Imprime las tarjetas de www.lifeway.com/teologiaparaeldiaadia o escribe en tarjetas los versículos que incluimos en este estudio. Así podrás llevarlos contigo para repasarlos rápidamente en cualquier momento.
5. Pide a un amigo que memorice los pasajes contigo. Envíense mensajes de texto con los pasajes. Inclúyanlos en sus conversaciones telefónicas, sus mensajes de voz o personalmente cada semana.
¿Cuán confiables son los manuscritos antiguos?
Tenemos más copias antiguas de los manuscritos del Nuevo Testamento que de cualquier otro libro. La Ilíada y la Odisea de Homero eran libros muy apreciados en el mundo mediterráneo antiguo. Tenemos 2500 manuscritos en total entre ambas obras, una base muy confiable.15 Pero los eruditos han clasificado más de 5700 porciones de manuscritos del Nuevo Testamento en griego, y el total es de unos 25000 cuando se agregan las primeras traducciones a otros idiomas antiguos.16 Dios ha conservado milagrosamente Su Palabra desde el principio.
¿Por qué, entonces, hay diferentes traducciones?
Cada traducción bíblica se encuadra dentro de un continuo, que va de la traducción estrictamente palabra por palabra a la traducción estrictamente idea por idea. La traducción palabra por palabra busca ser lo más fiel posible al orden de las palabras y la estructura gramatical de los textos en hebreo (Antiguo Testamento) y griego (Nuevo Testamento) (Ejemplo: LBLA). La traducción idea por idea trata de traducir el significado de las ideas de los textos antiguos u otras traducciones (Ejemplo: NTV). Leer y estudiar la Biblia usando diferentes traducciones puede ayudarte a comprender mejor algunos significados y conceptos. Puedes tener acceso a diferentes traducciones en línea por medio de aplicaciones y páginas web como biblegateway o YouVersion. Cuando elijas una Biblia, busca una traducción que sea fiel al texto.
¿Cuándo se agregaron los números de capítulos y versículos?
Los números de capítulos y versículos no son parte de la inspiración divina. Fueron agregados siglos después de que estas obras fueran escritas para facilitar la ubicación de un pasaje. En inglés, fueron impresos por primera vez en la traducción de Ginebra, en 1557.17 Estas divisiones no deberían influir en lo más mínimo en nuestra interpretación de las Escrituras..
(Para más recursos sobre la Biblia, visita lifeway.com).
COMIENZO
Comienza la reunión grupal comentando las siguientes preguntas:
¿Qué fue lo más destacado de los estudios de esta semana?
¿Qué fue algo nuevo que aprendiste esta semana?
¿Qué desafío te planteó el estudio de esta semana a lo que crees acerca de la Biblia?
REPASO E INTERCAMBIO DE IDEAS
Divídanse en grupos más pequeños para completar esta parte. Usen los siguientes pasajes bíblicos y preguntas para repasar lo que aprendieron en su estudio bíblico personal.
Lean 2 Timoteo 3:16-17.
¿Qué dice este pasaje sobre la autoridad de la Biblia?
¿Cómo te ha enseñado, redargüido, corregido e instruido la Biblia?
Lean Hebreos 4:12.
¿Cómo explicarías la obra de la Palabra de Dios que se menciona aquí?
¿De qué manera la Palabra de Dios ha sido viva y eficaz en tu vida?
Lean Isaías 40:8.
¿De qué manera el carácter eterno de la Biblia refleja su confiabilidad?
¿Cómo has visto la verdad de la Biblia ser preservada con el tiempo?
Lean Salmo 1:1-3.
¿En qué sentido la Biblia es digna de que nos deleitemos en ella?
¿Cómo meditas y memorizas la Palabra actualmente? ¿Por qué ambas disciplinas son tan importantes para tu vida espiritual?
Lean Santiago 1:22-25.
¿Qué significa ser hacedores de la Palabra y no solo oidores?
¿Cómo estás mirando atentamente en la Palabra hoy?
Dedica unos momentos a escribir tus respuestas a las siguientes preguntas y luego coméntalas con tu pequeño grupo.
¿Qué otras preguntas sobre la Biblia te surgieron durante el estudio de esta semana?
¿Qué es lo más importante que te llevas de este estudio sobre la Biblia?
¿Por qué es importante lo que crees sobre la Biblia?
¿Qué harás esta semana para cultivar el amor y el hambre por la Palabra de Dios?
Como grupo, tomen la decisión de rendirse cuentas unos a otros en cuanto a leer, estudiar, meditar y memorizar la Palabra de Dios. Concluyan con una oración dando gracias a Dios por Su Palabra y pidiéndole que les dé un hambre insaciable por ella.