

BIBLIA DE ESTUDIO LETRA GIGANTE
BIBLIAS HOLMAN'
BIBLIA D E ESTUDIO LETRA GIGANTE
brentwood, tennessee
RVR 1960 Biblia de estudio letra gigante
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Publicado por Holman Bible Publishers Brentwood, Tennessee 37027
Texto bíblico: Reina-Valera 1960® © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso.
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Glosario
Copyright © 2014 por Holman Bible Publishers
Concordancia
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Equipo editorial: Marcela Robaina, Logos International Services, Equipo editorial B&H.
Tipografía: 2k/denmark, Højbjerg, Dinamarca.
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COLOR/ENCUADERNACIÓN
Negro, símil piel
ISBN
979-8-3845-1235-6
Negro, símil piel con índice 979-8-3845-4816-4
Tapa dura 979-8-3845-3919-3
Impreso en China
1 2 3 * 28 27 26
RRD
Antiguo t estA ment0
Génesis
Éxodo
1
Levítico 181
Números
Deuteronomio
Josué 385
Jueces 435
Rut
1 Samuel
483
493
2 Samuel 555
1 Reyes
2 Reyes .
605
667
1 Crónicas 723
2 Crónicas 773
Esdras
Nehemías .
837
861
Ester 891
Job
Salmos
909
975
Proverbios 1153
Eclesiastés
Cantar de los Cantares
Isaías
1217
1235
1253
Jeremías 1353
Lamentaciones
Ezequiel
1457
1473
Daniel 1563
Oseas
Joel
Amós
1595
1613
1623
Abdías 1637
Jonás
Miqueas
1643
1651
Nahum 1663
Habacuc
Sofonías
Hageo
nuevo testA mento
Mateo
1669
1677
1685
Zacarías 1693
Malaquías
1725
1713
Marcos 1799 Lucas
Juan
1 Corintios
2 Corintios
1851
2119
2321
mAteri A les A uxili A res Colaboradores 2361
Tabla de pesos y medidas
2364 Glosario
2367
Planes de lectura de la Biblia 2376
Plan de lectura de la Biblia en tres años
La Palabra de Dios en un año . . . 2383
Plan de 52 semanas para memorizar la Biblia
Concordancia
.2390
2393
LIBROS DE LA BIBLIA
EN ORDEN ALFABÉTICO
Abdías 1637
Amós
Apocalipsis
Cantar de los Cantares
1623
2321
1235
Colosenses 2185
1 Corintios .
2 Corintios .
2 Juan
3 Juan
Judas
2087
2119
1 Crónicas 723
2 Crónicas
Daniel
Deuteronomio .
2307
2311
2315
Jueces 435
Lamentaciones
Levítico
773
1563
315
Eclesiastés 1217
Efesios
Esdras .
1457
Lucas 1851
Malaquías
Marcos
Mateo
2157
837
Ester 891
Éxodo
Ezequiel
Filemón .
101
1473
2237
Filipenses 2173
Gálatas
Génesis
1713
1799
1725
Miqueas 1651
Nahum
Nehemías
1 Pedro
2 Pedro
2143
1
Habacuc 1669
Hageo
Hebreos
Hechos .
2275
2287
Proverbios 1153
1 Reyes
2 Reyes
1685
2243
1983
Isaías 1253
Jeremías
Job
605
667
Romanos 2051
Rut
Salmos
1 Samuel
1353
909
Joel 1613
Jonás
Josué
Juan
1643
385
1927
1 Juan 2297
483
975
493
2 Samuel 555
Santiago
Sofonías
2263
1677
1 Tesalonicenses 2197
2 Tesalonicenses
1 Timoteo
2 Timoteo
2207
2215
2225
Tito 2231
Zacarías
1693
ABREVIATURAS
a. C. antes de Cristo
Ant. Antigüedades – historia del pueblo judío por Josefo aprox. aproximadamente aram. arameo
A. T. Antiguo Testamento cap., caps. capítulo (s) comp. comparar
d. C. después de Cristo gr. griego heb. hebreo km kilómetro lat. latín lit. literalmente LXX Septuaginta m metro ms., mss. manuscrito (s)
N. T. Nuevo Testamento pág., págs. página (s) por ej. por ejemplo sing. singular sir. siríaco v., vv. versículo (s) y ss. y subsiguientes
ANTIGUO TESTAMENTO
GÉNESIS
Introducción
bereshít «En el principio» [según 1:1]; geneseos «los orígenes»
énesis es el gran libro de los comienzos en la Biblia. Fiel a los significados de sus nombres en hebreo y en griego (del hebreo bereshít «En el principio» [según 1:1]; del griego geneseos «los orígenes» [según 2:4]), Génesis nos permite ver el principio de una multitud de realidades que integran nuestra existencia cotidiana: la creación del universo y del planeta Tierra; el origen de la vida vegetal y animal; y el comienzo de los seres humanos, el matrimonio, las familias, las naciones, la industria, la expresión artística, los rituales religiosos, la profecía, el pecado, la ley, el delito, los conflictos, el castigo y la muerte.
Cir C unstA n C i A s de l A red ACC ión del libro
Autor: Desde la época precristiana, la autoría de la Torá —los cinco libros entre los que se incluye Génesis— se le ha atribuido a Moisés, un gran e influyente líder israelita del segundo milenio a. C., con un aristocrático trasfondo egipcio. Aunque, técnicamente, Génesis es anónimo, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento reconocen por unanimidad que Moisés es el autor de la Torá (Jos. 8:35; 23:6; 1 R. 2:3; 8:9; 2 R. 14:6; 23:25; 2 Cr. 23:18; 25:4; 30:16; 34:14; 35:12; Esd. 3:2; 6:18; Neh. 8:1; 9:14; Dn. 9:11,13; Mal. 4:4; Mr. 12:19,26; Lc. 2:22; 20:28; 24:44; Jn. 1:17,45; 7:19; Hch. 13:39; 15:21; 28:23; Ro. 10:5; 1 Co. 9:9; He. 10:28). Al mismo tiempo, en Génesis se evidencia que fueron insertados en el texto algunos cambios editoriales de menor importancia pero que datan de épocas antiguas. Entre los ejemplos, se incluyen la mención de «Dan» (14:14), ciudad cuyo nombre recién se adoptó en la época de los jueces (Jue. 18:29), y el uso de una frase que suponía la existencia de reyes israelitas (Gn. 36:31). Contexto histórico: Al menos hasta el siglo ii a. C., la Torá (término hebreo para la Ley) se consideraba una unidad. Poco antes del nacimiento de Cristo, fue dividida en cinco libros que, posteriormente, se denominaron Pentateuco (lit. «cinco recipientes»). Génesis, el primer libro de la Torá, presenta la historia universal de la humanidad y la historia patriarcal de la nación de Israel. La primera sección (caps. 1–11) es una reseña general comúnmente denominada «historia primigenia», que muestra cómo la humanidad entera descendió de una pareja y cayó en pecado. La segunda sección (caps. 12–50) es un relato más específico al que, en general, se lo llama «historia patriarcal»; se centra en el pacto que Dios hizo con Abraham y sus descendientes: Isaac, Jacob y los doce hijos de
este último. Génesis revela el plan de Dios para bendecir y redimir a la humanidad mediante el linaje de Abraham. El libro concluye con los acontecimientos que llevaron a los israelitas a habitar en la tierra de Egipto.
m ens A je y propósito
La creación: Dios es el soberano Señor y Creador de todas las cosas. Dios creó todo de la nada. No existía ningún material previo. Él es el Creador, no un artesano, lo cual indica que tiene poder infinito y control perfecto sobre todo. No es parte del orden creado, y ningún elemento de la creación debe considerarse una extensión de Él. Todo lo que creó es bueno porque bueno es Él y también majestuoso. Dios es Señor; mantiene Su dominio sobre la creación y participa en ella. El control divino de la historia de la humanidad es tan completo que aun las peores acciones humanas pueden ser transformadas para cumplir con Sus propósitos benévolos (50:20).
La vida humana: Adán y Eva fueron creados a la imagen de Dios, diferentes al resto de la creación, para tener comunión con Él. Los seres humanos son una paradoja. Por un lado, son el toque final de toda la creación de Dios, hechos a Su imagen (1:26-27) y poseedores, dentro de su ámbito, de una autoridad similar a la divina sobre todo el orden creado (1:28-29; 9:1-3). Por el otro, son pecadores; seres que, con los recursos y las capacidades que Dios les dio, han transgredido las leyes divinas (2:17; 3:6) y han perjudicado a otras personas (3:8-11; 6:5,11-12). Aun así, durante el transcurso de su vida terrenal, Dios espera que la gente obedezca Sus leyes (4:7) y también bendice a aquellos que viven según Sus caminos (6:8-9; 39:2,21). Dios quiere obrar por medio de los individuos para bendecir a todo ser humano (18:18; 22:18; 26:4). No obstante, Génesis enseña que, por
el pecado, todos los seres humanos deben morir (2:17; 3:19; 5:5,8,11). Como toda vida humana es creada a la imagen de Dios, no hay persona ni clase de seres humanos superiores a otros. Ellos fueron creados para vivir en comunidad. La unidad más esencial de dicha comunidad es la familia: un esposo y una esposa (varón y mujer), con hijos. El pecado: El mal y el pecado no se originaron en Dios. Adán y Eva fueron creados inocentes y con capacidad de decisión. El pecado entró en el mundo en un lugar y un momento específicos de la historia. Adán y Eva decidieron voluntariamente desobedecer a Dios, dejaron de ser inocentes y perdieron su libertad. Su naturaleza pecaminosa se transmitió a todos los demás seres humanos. El pecado produjo la muerte, tanto física como espiritual, y ha llevado a un mundo de angustias y dificultades.
El pacto: Génesis es una narrativa de las relaciones interpersonales basadas, por cierto, en pactos con Dios. Estos pactos brindan un principio unificador para entender toda la Biblia y definen la relación entre Dios y el hombre. La esencia de esta relación se encuentra en la frase: «y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios» (Jer. 32:38; comp. Gn. 17:7-8; Ex. 6:6-7; Lv. 26:12; Dt. 4:20; Jer. 11:4; Ez. 11:20). El pacto de Dios con Abraham es un acontecimiento de suma importancia, tanto en Génesis como en toda la Biblia. Dios llamó a Abraham para que dejara Ur y fuera a Canaán, y prometió convertirlo en una gran nación que, a su vez, bendeciría a todas las naciones (Gn. 12:1-3). Dios repite Su voto en Génesis 22:18, donde agrega que, algún día, a través de la simiente de Abraham serían bendecidas todas las naciones. Pablo aplica el sustantivo singular «simiente» en referencia a Cristo (Gá. 3:16). Por medio de Cristo, el
profetizado descendiente de Abraham, las bendiciones del pacto abrahámico alcanzarían a toda nación.
Contribu C ión A l A b ibli A Génesis establece el fundamento para todo lo demás que se lee y se experimenta en la Escritura. Mediante este libro, entendemos de dónde venimos, cómo llegamos al estado caído en que estamos y los comienzos de la obra de gracia de Dios a nuestro favor. Génesis revela el propósito original de Dios para la humanidad.
También, provee la base para entender el pacto de Dios con Israel, que se estableció al entregarle la ley. Los relatos de los orígenes de la humanidad, del pecado y de la relación de pacto con Dios permitieron a la comunidad israe- lita entender por qué Él les dio la ley.
e stru C tur A
Génesis es principalmente un relato. Desde una perspectiva narrativa, Dios es el único héroe de la Biblia, y Génesis tiene el privilegio particular de presentarlo. Dios es el sujeto del primer verbo del libro y se menciona con más frecuencia que cualquier otro personaje de la Escritura. El contenido de los primeros once capítulos difiere de las historias patriarcales de los capítulos 12–50. El principal recurso literario es la frase «estas son las generaciones». Su significado va más allá del simple concepto de «generaciones»; más bien se refiere a un relato informativo. Esta práctica era común en los escritos del antiguo Cercano Oriente. También sirve como un eslabón entre la persona clave de la narración previa y la que se anticipa en la sección siguiente. El libro de Génesis podría describirse como una genealogía histórica, que une la creación con las crónicas de la humanidad y le da continuación.
lA C re AC ión
1En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 3 Y dijo Dios: Sea la luz;a y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas
llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. 8 Y llamó Dios a la expansión Cielos.b Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
1:1 Este versículo inicial de la Biblia, de siete palabras en hebreo, establece siete verdades clave, básicas para el resto de la Escritura.
Primero, Dios existe. El primer paso esencial para agradar a Dios es reconocer que existe (He. 11:6). Segundo, existía antes que hubiera un universo y lo seguirá haciendo después que este perezca (He. 1:10-12). Tercero, es el personaje principal de la Biblia. Es el sujeto del primer verbo de la Escritura (en realidad, el sujeto de más verbos que cualquier otro personaje) y desempeña una variedad de actividades más amplia que cualquier otro ser del texto divino. Cuarto, como Creador, ha hecho lo que ningún ser humano podría haber realizado. En su forma activa, el verbo hebreo bara, que significa «crear», nunca tiene un sujeto humano. Por tanto, se refiere a una obra exclusiva de Dios. Quinto, es misterioso. Aunque la palabra hebrea para Dios es plural, la desinencia verbal de la que es sujeto está en singular. Esto quizás sea una sutil alusión a la naturaleza trinitaria de Dios: Él es tres Personas divinas en una misma esencia también divina. Sexto, es el Creador del cielo y de la tierra. No transforma una materia preexistente, sino que la crea de la nada (Sal. 33:6,9; He. 11:3). Séptimo, no depende del universo, sino que este depende totalmente de Él (He. 1:3).
1:2 Desde la época de la Septuaginta, la traducción griega del A. T. (aprox. 175 a. C.), las traducciones bíblicas han interpretado el primer verbo hebreo de este versículo como estaba. Sin embargo, al esforzarse por explicar el origen del mal y por hallar una prueba bíblica de una tierra antigua, algunos eruditos de la Escritura han sugerido que este verbo debería traducirse «se tornó». Citando
evidencias de Isaías 14:12-21 y Ezequiel 28:12-19, creen en la existencia de una brecha en el tiempo, posiblemente extensa, entre los primeros dos versículos, durante la cual Satanás encabezó una rebelión contra Dios en el cielo. Esto permite que los intérpretes sugieran que la tierra primitiva estaba desordenada y vacía porque la rebelión de Satanás estropeó la creación de Dios que era buena. No obstante, la construcción de esta frase en el original hebreo apoya la traducción original («estaba» en vez de «se tornó»).
El sentido del v. 2 es que Dios creó la tierra «desordenada y vacía», en un estado inacabado y desocupado. Mediante un proceso de trabajo ordenado, en seis días, Dios acabó (días 1 a 3) y llenó (días 4 a 6) la obra creadora de Sus manos. El «acabado» se logró mediante tres separaciones de los diversos elementos de la creación. El «llenado» se realizó por medio de cinco acciones para poblar los reinos recientemente creados. La faz del abismo, que en hebreo es una sola palabra, sugiere un estado original amorfo de la creación, como agua líquida. El verbo hebreo traducido se movía, usado también en Deuteronomio 32:11, insinúa que el Espíritu de Dios vigilaba Su creación así como un ave vela sobre su cría.
1:3 Una enseñanza fundamental de la Biblia es que Dios habla y que lo hace con una autoridad que transforma el universo. En hebreo, este versículo consta de solo dos palabras.
1:4 Otra verdad básica de la Biblia es que vio Dios. Esto significa que tiene plena conciencia de Su creación. Escritores posteriores declararon que Él está al tanto de los sucesos que ocurren en toda la tierra (2 Cr. 16:9; Zac. 4:10). La palabra
buena, que se usa por primera vez en este texto, de las siete que aparece en el capítulo, y que evalúa la obra creadora de Dios, puede indicar alta calidad y también excelencia moral. El universo físico es un buen lugar porque lo hizo Dios. Él se sintió satisfecho con Su labor. En este primer caso, cuando separó Dios, creó los reinos hermanados de la luz y las tinieblas, el día y la noche. La actividad divina en el mundo material es análoga a la que también Él desarrolla en el universo moral: la de Juez justo, que distingue entre aquellos que viven en la luz moral y los que no (1 Ts. 5:5). 1:5 En la Israel antigua, ponerle nombre a un objeto, un lugar o una persona indicaba que se ejercía control sobre ello (35:10; 41:45; Nm. 32:42; Dt. 3:14; Jos. 19:47; 2 R. 23:34; 24:17). Cuando Dios le puso nombre a la luz y a las tinieblas, afirmó Su señorío y control sobre la totalidad del tiempo. Y fue la tarde: para la tradición israelita antigua y la judía moderna, el atardecer es la transición de un día al siguiente. 1:6 Según un verbo que podría referirse a cubrir algo con una delgada hoja metálica (Nm. 16:39; Is. 40:19), el sustantivo expansión siempre alude a una vasta extensión de cielo abierto. 1:7 El segundo acto de separación fue para dividir el agua atmosférica de la terrestre. Así empezó el proceso de dar forma al mundo material. La proposición fue así, que aparece seis veces en este capítulo, enfatiza el poder absoluto de Dios sobre la creación. 1:8 Cielos puede aludir a la cobertura atmosférica de la tierra (v. 20), al espacio exterior (v. 15) o al «cielo», el reino espiritual donde vive Dios (Sal. 11:4). 1:9 En el tercer y último acto de separación, Dios creó los océanos y los continentes.
9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos
1:10 En Su tercer y último acto de poner nombres, Dios demostró Su autoridad sobre toda la tierra. Esto contrasta con la creencia politeísta de los pueblos vecinos de Israel sobre el rango de poderes divinos. Sus dioses no eran todopoderosos, sino que ejercían autoridad sobre un territorio limitado. El Dios de Génesis 1 domina todas las cosas, en todo momento y lugar.
1:11 Como preparación para el surgimiento de la vida animal y humana, Dios proveyó un abundante suministro de alimento. La enseñanza bíblica constante es que «se cosecha lo que se siembra» (Lc. 6:44; Stg. 3:12). Génesis 1:11-12 establece este principio para el reino vegetal. Mientras que cinco de los seis días contienen al menos una obra creadora considerada buena, solo el tercero y el sexto presentan esta afirmación más de una vez.
para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.
26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,a conforme a
1:14-15 Los sucesos del cuarto día complementan los del primero, y agregan al día y la noche formas acabadas de luz. Las culturas vecinas de la antigua Israel adoraban las diversas lumbreras como deidades. Sin embargo, en Génesis, se describe que el sol, la luna y las estrellas son siervos de Dios que desempeñarán tres funciones: separar los reinos recientemente creados del día y la noche; señalar el tiempo, para que los que adoraban a Dios pudieran celebrar las festividades relacionadas con las estaciones (comp. Lv. 23:4,44); y alumbrar sobre la tierra
1:20 Los sucesos del quinto día complementan los del segundo, al completar las esferas celestiales recientemente formadas arriba y las regiones acuáticas abajo.
1:21 La reutilización del verbo creó (heb. bara¸ comp. v. 1) enfatiza la autoridad de
Dios sobre los grandes monstruos marinos. Este concepto era especialmente importante para los antiguos israelitas, cuyos vecinos adoraban a Rahab, un monstruo marino mitológico.
1:22 La primera de las tres bendiciones que Dios pronunció en el relato de la creación ocurrió cuando bendijo los animales acuáticos y las aves. Esta bendición es similar a la de las personas, pero no incluye los mandatos de sojuzgar ni de señorear (v. 28).
1:26 El uso de Dios de los pronombres y de las desinencias verbales en plural (Hagamos […] nuestra […] nuestra) para referirse a sí mismo ha generado muchos interrogantes (3:22; 11:7; Is. 6:8). Se han propuesto al menos cinco sugerencias diferentes para responderlos: tal vez se refieran a (1) la Trinidad, (2) Dios y los ángeles, (3) Dios y la creación, (4) la majestad de Dios expresada
nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.a 28 Y los bendijo Dios,b y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre
la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.
2Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.c 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó,d porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.
e l hombre en el huerto de e dén 4 Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el
mediante un recurso literario conocido como «plural de majestad», o (5) una visión politeísta de Dios. Como en otros lugares la Biblia enseña que hay un solo Dios (Dt. 6:4; Mr. 12:29; 1 Co. 8:4), la quinta opción es indefendible. Las dos palabras hebreas traducidas imagen y semejanza suelen interpretarse con un mismo significado. Pero algunos intérpretes sugieren que «imagen» se refiere a la capacidad de razonar, mientras que «semejanza» alude a la dimensión espiritual. ¿Qué es, exactamente, la «imagen» de Dios? Como la Biblia enseña que Dios es Espíritu (Jn. 4:24), muchos comentaristas creen que se refiere a los aspectos inmateriales de una persona: nuestras sensibilidades morales, capacidades intelectuales, voluntad y emociones. Basados en los mandatos de Dios en Génesis 1:28, otros han sugerido que alude a la función que los seres humanos desempeñan en la tierra: el señorío sobre el planeta y sus recursos, y, en segundo lugar, las capacidades físicas, mentales y espirituales que les permiten cumplir ese papel. El N. T. enseña que, un día, los creyentes tendrán la imagen de Cristo (1 Co. 15:49; 1 Jn. 3:2).
1:27 La creación de la humanidad es el evento supremo del cap. 1, como se ve al repetirse tres veces la palabra creó. El verbo «creó» (heb. bara) es el mismo que se usa en 1:1 en referencia a una clase de actividad creadora que solo
Dios puede llevar a cabo. En todos los otros casos, en la Biblia hebrea, el término «hombre» (heb. adám) se refiere a la humanidad en general, no solo a los varones (7:21). Todas las personas, tanto varones como mujeres, fueron creadas a la imagen de Dios (comp. Stg. 3:9). Son los únicos seres creados a Su imagen (Gn. 9:3-6). La Biblia nunca agrupa a la gente en la categoría de animales, sino que separa la creación de los seres humanos de todos los otros seres y atribuye solo a ellos las funciones más privilegiadas en la creación. 1:28 En esta bendición, la más extensa de las cinco en el relato de la creación, Dios le dio a la humanidad cinco órdenes diferentes. Implícita en las tres primeras está la bendición de Dios sobre las instituciones del matrimonio y la familia. Las dos últimas, sojuzga[r] la tierra y señorea[r] en el reino animal, expresan Su bendición respecto al uso de los recursos naturales renovables y no renovables del planeta. Desde luego, solo el uso sabio de estos recursos permite a la gente cumplir el mandato de Dios de llenar la tierra. A los sobrevivientes del diluvio se les dio una orden similar, aunque más breve, con solo los tres primeros verbos (9:1).
1:29 Después del diluvio, en los días de Noé, Dios dio instrucciones adicionales que ampliaron la fuente
alimentaria de la humanidad: agregó la carne a las plantas y los árboles (9:3).
1:30 La Biblia no trata el tema de la dieta para los animales carnívoros e insectívoros.
1:31 Este es el séptimo, último y más elaborado uso de la palabra bueno en el relato de los siete días de la creación.
2:1 Este versículo complementa 1:1. Juntos separan los primeros seis días de la creación del séptimo, sagrado. 2:2 Aquí se usa por primera vez en la Biblia el número siete, que tendrá un papel especialmente importante en la vida social y religiosa de la antigua Israel (4:15; 7:2-4,10; 21:28-31; 29:18-20). En el séptimo día, Dios reposó, y dio así un ejemplo para que cumplan las personas, que son hechas a Su imagen (Ex. 20:8-11; Dt. 5:12-14). Aunque Dios reposó de toda la obra que hizo, esto no quiere decir que haya abandonado el universo. En el N. T., Jesús declaró que Dios sigue obrando en el mundo, incluso en el día de reposo (Jn. 5:16-17).
2:3 En este único caso, durante el proceso de la creación, Dios bendijo una unidad de tiempo. El término «santo» (santificó) se aplica en la Biblia a algo apartado para el servicio a Dios.
2:4 La palabra hebrea toledá, traducida aquí como orígenes, se usa once veces en el libro de Génesis como una introducción a nuevas unidades de material (5:1; 6:9; 10:1; 11:10,27; 25:12,19;
día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, 5 y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, 6 sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. 7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. a
8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. 9 Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también
el árbol de vidab en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 11 El nombre del uno era Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 13 El nombre del segundo río es Gihón; este es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; este es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates.
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De
36:1,9; 37:2). Aquí inicia un elaborado detalle de algunos aspectos clave del relato de la creación al comienzo del libro de Génesis (1:1–2:3). Se enfatizan especialmente los sucesos del sexto día. Incluye el primer uso del nombre personal de Dios, traducido Jehová al español, el sustantivo empleado con más frecuencia en el A. T. La transliteración del término hebreo es «YHVH», una palabra judía considerada tan sagrada que no se permitían pronunciarla. Por eso, se desconoce su pronunciación exacta, aunque, en general, se sugiere «Jehová» o «Yahvéh».
2:6 Este manantial de agua, una bendición abundante que humedecía toda la faz de la tierra en la era de la inocencia humana, después se convirtió en una fuente de juicio sobre el pecado de la humanidad (7:11).
2:7 El verbo hebreo que aquí se traduce formó se usa en otras partes de la Biblia para describir la labor del alfarero (Jer. 18:4; Zac. 11:13). Dios actúa en este caso como el alfarero divino que, habilidosamente, da forma al hombre del polvo de la tierra Pero la Biblia deja bien claro que las personas son más que simples seres materiales. Adán cobró vida solo cuando Dios sopló en la nariz del hombre el aliento de vida . Dios es
Espíritu (Jn. 4:24); por eso, cuando Él sopló en Adán, este y todo el resto de los seres humanos se volvieron una mezcla única de lo físico y lo espiritual. La frase hebrea traducida ser viviente se usa en otras partes de Génesis para describir otras clases de seres vivos (1:20,24,30; 9:12,15-16). No obstante, los seres humanos se consideran integrantes de una clase exclusiva, ya que son los únicos creados a la imagen de Dios.
2:8 La ubicación de Edén se desconoce; se ha sugerido Armenia, Irak, África y Arabia. Los cambios geográficos producidos por el diluvio en la época de Noé (7:11) hacen improbable que alguna vez se descubra el lugar. La palabra hebrea traducida «Edén» significa lit. «agrado».
2:9 El interés de Dios en la belleza se ve en que todo árbol que hizo crecer era delicioso a la vista. El amor del Señor por lo bello se extenderá después a la religión de Israel, que utilizará muebles fabricados por expertos artesanos con materiales costosos (Ex. 25–40). Desde luego, lo hermosamente creado por Dios también era práctico, al ser bueno para comer. 2:10 La abundancia de agua provista en el Huerto de Edén se demuestra en que alimentaba cuatro brazos o ríos.
2:11 La ubicación del Río Pisón se desconoce. En una época posterior, en la región de la Península Arábiga existió una zona conocida como Havila (1 S. 15:7), pero es probable que la tierra antediluviana correspondiera a otro lugar.
2:13 La ubicación del Río Gihón y de Cus se desconoce. Una Cus posterior estaba ubicada en la región contemporánea de Etiopía y Sudán (Est. 1:1). 2:14 Los ríos Hidekel y Éufrates, al igual que Asiria, probablemente correspondan a las características geográficas vinculadas con el Irak actual. 2:15 La palabra hebrea traducida puso significa lit. «hizo reposar»; este estado de descanso, previo al pecado, anticipa el «reposo» («aliviará»; 5:29) que volvería a disfrutar la humanidad a causa de Noé, un hombre justo, como así también el reposo que Dios le daría nuevamente a Israel después del episodio de la adoración del becerro (Ex. 32:1-21; 33:14). Como un ser creado a la imagen de Dios, Adán debía ser trabajador, tal como su Creador. Sin la mancha del pecado, el trabajo (labrara) era una auténtica bendición. El verbo que aquí se traduce «labrar» significa lit. «servir». La segunda tarea de Adán en el huerto era que lo guardase El verbo se usa en otras partes para referirse a la acción de Dios respecto
todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para
Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; esta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.a 25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
A 2:24 Mt. 19:5; Mr. 10:7-8; 1 Co. 6:16; Ef. 5:31
a Su pueblo (Sal. 121:3-4) o al trabajo de una guardia militar (Cnt. 5:7).
2:16 La seriedad de la orden de Dios se refleja al anunciarse mediante una frase de dos verbos en hebreo, traducidos simplemente mandó. Esta fórmula se usaba con frecuencia para expresar decretos reales (1 S. 18:22; 2 S. 18:5). Dios le dio a Adán libertad y también le puso límites. Las libertades superaban en gran medida las limitaciones. Después de todo, Adán podía comer de todo árbol del huerto, excepto de uno. 2:17 La única restricción que Dios le impuso a Adán fue comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, que, aparentemente, impartía sabiduría divina (3:22). Comer del árbol prohibido significaba que Adán rechazaba a Dios como la fuente de sabiduría divina y que decidía obtenerla fuera de Él. El castigo divino por la desobediencia se expresó de manera especialmente enérgica en el idioma original mediante una construcción con dos verbos: «muriendo morirás» (ciertamente morirás). Sin duda, la muerte alcanzaría a Adán y a toda la humanidad después de él; no obstante, la muerte de la que Dios advertía sería más que física (3:19). Además de cortar el cordón de la vida, el pecado destruiría la relación armónica existente entre Adán y su entorno (3:17-18), su esposa (3:16) y Dios.
2:18 Aquí se reanuda el tema de la provisión de Dios para suplir las
necesidades de Adán (ver nota en v. 8), y el Señor declara que no es bueno que el hombre esté solo. Dios lo creó con la necesidad de relacionarse con una ayuda idónea, y ahora suplía esa falta.
2:19 Al igual que el hombre, los animales fueron formados de la tierra, pero no recibieron el aliento de vida de Dios (v. 7) ni tampoco Su imagen. Al ponerles nombre a los animales, Adán mostró que señoreaba sobre ellos y que percibía la naturaleza de cada uno (ver nota en 1:5).
2:20 Adán comprendía la naturaleza de los animales a los que les ponía nombre y eso resaltaba las diferencias que existían entre él y el resto de las criaturas de Dios: no se halló ayuda idónea para él
2:21 En lo que tal vez haya sido un momento de soledad en la vida de Adán, Dios intervino para crear un ser que supliera perfectamente su necesidad. Como Dios tomó una de sus costillas para usar como materia prima, la mujer complementaría a Adán a la perfección, aunque no sería idéntica a él. Al igual que Adán, la mujer tenía la imagen de Dios. El no haber sido tomada de la cabeza del hombre ni de sus pies podría sugerir que ella no debía tener autoridad sobre el hombre (1 Co. 11:3) y que este no debía oprimirla (1 P. 3:7).
2:23 Las primeras palabras que se registran de Adán expresan su deleite
ante la obra de Dios y su reconocimiento de la idoneidad exclusiva de la última creación de Dios incluida en el relato de Génesis. A diferencia de las otras piezas de artesanía divina, esta era particularmente apropiada para el hombre, al ser hueso de sus huesos y carne de su carne . Adán expresa su autoridad al escoger un nombre para el último ser creado por Dios, pero dicho nombre sugiere que la considera igual a él. El término hebreo ishshá , Varona , la identifica como el complemento femenino de ish , el varón.
2:24 Aquí se declara el diseño eterno de Dios para el matrimonio. Sin duda, la relación de una sola carne incluye la unión sexual, pero también la armónica unidad espiritual, mental y emocional entre el esposo y la esposa.
2:25 Como los efectos devastadores del pecado todavía no habían hecho estragos en la naturaleza ni en la humanidad, no se precisaba ropa. Adán y Eva podían vivir sin las barreras necesarias para protegerse del entorno y el uno del otro sin avergonzarse. Más tarde, en la época de los patriarcas y de los reyes, la ropa se asociaba con la dignidad. Por eso, a los prisioneros de guerra se los obligaba a estar desnudos, los esclavos usaban poca vestimenta, y las clases sociales altas llevaban más ropa que cualquier otra persona.
d esobedien C i A del hombre 3
Pero la serpientea era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? 2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella. 7 Entonces fueron abiertos
los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales. 8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. 11 Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del que yo te mandé no comieses? 12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. 13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó,b y comí. 14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias
3:3 La declaración de la mujer de que Dios había dicho: … ni […] tocaréis el árbol, para que no muráis no aparece en el registro de las instrucciones a Adán. Por tanto, pareciera que Adán le dio a su esposa una orden más amplia de la que Dios había indicado o que Eva exageró dicho mandato cuando Satanás la tentó para que considerara al Señor egoísta y excesivamente restrictivo. Si Adán agregó a la orden divina, casi con seguridad tuvo un buen motivo; después de todo, si Eva no tocaba el árbol, sin duda no comería su fruto. Sin embargo, la triste verdad es que, cuando la gente agrega a la palabra de Dios, crea confusión y conflicto.
3:4-5 La serpiente, al percibir la confusión de la mujer, encontró un punto de ataque. Como sabía que Eva no moriría por simplemente tocar el fruto, contradijo en forma descarada lo que ella declaró que Dios había ordenado. De manera sutil, entonces, mintió (Jn. 8:44) distorsionando la palabra de Dios (Mt. 4:6), dando a entender que Dios había prohibido comer del fruto
solo para impedir que se volvieran tan sabios como Él. A esta altura, la mujer fue engañada por completo (1 Ti. 2:14).
3:6 Como la mujer no murió cuando tocó el fruto —en contraposición a lo que pensó que había dicho Dios (v. 3)—, comió. Adán no hizo nada para contradecirla y comió así como ella . Quizás quería comerlo tanto como la mujer, pero, por temor a las consecuencias, usó a su esposa como «conejillo de la India», para asegurarse de que no le causaría una muerte instantánea.
3:7 Como había indicado la serpiente, fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron, pero en vez de producir un poder similar al divino, ese conocimiento solo generó incapacidad, temor y vergüenza.
3:9 Dios tomó la iniciativa de alcanzar a la humanidad pecadora. Este modelo —la humanidad que peca y, después, Dios que busca a los pecadores— se convierte en el tema principal del resto de la Biblia. Su máxima expresión se encuentra en Jesucristo, que vino a buscar y a salvar
a las personas separadas de Dios por su pecado (Lc. 19:10). En Él, Dios volvió a caminar sobre la tierra en busca de los pecadores. El Dios omnisciente le preguntó a Adán: ¿Dónde estás tú?, para beneficio de él, para que se enfrentara con su pecado.
3:10 Cuando Adán oyó a Dios, tuvo miedo. En vez de caminar con Dios como lo hicieron hombres justos de generaciones posteriores (Enoc, 5:22; Noé, 6:9), Adán se escondió de Él.
3:11 Dios hizo responsable a Adán de su pecado mediante dos preguntas directas. El Señor no pasa por alto el pecado, sino que puede mostrar suave firmeza al confrontarlo.
3:12 Adán no respondió ninguna de las preguntas de Dios, sino que trató de adjudicarle la culpa de su pecado, en primer lugar, a la mujer, y después, a Dios.
3:13 La mujer culpó a la serpiente y admitió que, antes de comer, esta la engañó (1 Ti. 2:14).
3:14 Aunque la rendición de cuentas comenzó cuando Dios confrontó a Adán, el juicio empezó con la
y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido,a y él se enseñoreará de ti. 17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás
de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá,b y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás. 20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, c por cuanto ella era madre de todos los vivientes. 21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.
22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del
serpiente. Como el papel clave de esta (al ser usada por Satanás) fue introducir el pecado en la experiencia humana, estaría siempre relegada a la posición de máxima vergüenza: debajo del pie. Tal como los reyes derrotados eran obligados a acostarse en el suelo debajo del pie de sus conquistadores (Jos. 10:24), así la serpiente viviría bajo los pies de la humanidad. 3:15 La enemistad entre la primera mujer y la serpiente pasaría a las generaciones futuras. Para la cristiandad, este versículo se conoce como el protoevangelio o «la primera buena nueva», porque es el primer anticipo del evangelio de Jesucristo. Mediante una enfática construcción hebrea, en este pasaje Dios anunció que un descendiente varón (simiente; esta) le aplicaría a la serpiente (refiriéndose a Satanás) un golpe fatal. Los escritores del N. T. interpretaron que Jesucristo ha cumplido esta profecía (He. 2:14; 1 Jn. 3:8). En un sentido más amplio, el N. T. también señala que Dios actuaría por medio de la Iglesia —aquellos en quienes mora el Espíritu de Cristo— para destruir las obras del diablo (Ro. 16:20). La afirmación de que la serpiente solo golpearía el calcañar de su adversario (opuesto a la cabeza) sugiere que el diablo será derrotado en la batalla futura (Ap. 20:2,7-10). 3:16 Aunque la mujer había sido engañada para que comiera el fruto prohibido, de todos modos se la responsabilizó por su accionar. No
obstante, es notorio que en las palabras de Dios a ella no está el término «maldición» (vv. 14,16). Se le impusieron dos castigos; ambos dirigidos al corazón de las funciones de la mujer en la vida. Más allá de lo que habría sido aun si el pecado no hubiera entrado en la creación, el dar a luz agregaría a la totalidad del dolor en el universo (Dios dijo que multiplicaría, no originaría, los dolores en [sus] preñeces). El matrimonio también sería estropeado; aunque el deseo de la mujer sería para su marido, el pecado malograría el plan de Dios para el matrimonio y generaría desigualdad y sometimiento. El último castigo describe el efecto devastador de pecado sobre la relación conyugal; no es una prescripción para abusar de la esposa. El N. T. enseña que el matrimonio debe reflejar la relación de Cristo con la Iglesia (Ef. 5:24-25) y caracterizarse por la comprensión y el respeto que el esposo tiene hacia su esposa (1 P. 3:7).
3:17 Como Adán prefirió obedecer a la voz de su mujer en vez de al mandato de Dios (2:17), también una maldición golpearía la esencia de una relación fundamental en su vida. El pecado perjudicaría para siempre el vínculo de Adán con la tierra. Todos los días de su vida experimentaría dolor (comp. con el dolor de la mujer, v. 16) mientras trabajara para que la tierra diera fruto. 3:18 Antes del pecado de la primera pareja, el registro bíblico indica que Dios solamente había puesto árboles
en el huerto (2:8-9); desde entonces también habría espinos y cardos. Antes de la caída, sería suficiente extender el brazo para conseguir alimentos; de allí en más, habría que agacharse para recoger plantas del campo.
3:19 La simple acción de arrancar la fruta para comer (comerás, lit. «pan») se remplazaría por un trabajo agotador y por el sudor del rostro. El trabajo diario en el suelo le recordaría constantemente a Adán que era polvo y que al polvo volvería.
3:20 El nombre nuevo que Adán le puso a su esposa enfatiza el papel dador de vida de la mujer, en contraposición a la maldición del pecado, que es la muerte. No obstante, el orden divino exige una reciprocidad que se demuestra en el liderazgo servicial del varón y en la sumisión de la mujer, ambos representados por Jesús.
3:21 Al hacer túnicas de pieles , Jehová Dios, en Su gracia, suplió la necesidad de la humanidad superando lo que Adán y Eva habían hecho con hojas de higuera. El uso de pieles de animales anticipa el sistema del A. T. de los sacrificios de estos (Lv. 1:3-7; Nm. 15:1-31). En el N. T., el apóstol Pablo habla de un día cuando Dios vestirá a Su pueblo de inmortalidad (1 Co. 15:53-54; 2 Co. 5:4), con lo cual destruirá por completo la maldición por el pecado de la humanidad.
3:22 A causa del pecado, la gente conoció por experiencia el bien y el mal Como el don de la vida se vinculaba
árbol de la vida,a y coma, y viva para siempre. 23 Y lo sacó Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
C A ín y Abel
4Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquiridob varón. 2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. 3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a
Jehová. 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;c 5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. 6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.d
8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.e 9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso A 3:22 Ap. 22:14 B 4:1 Heb. qanah,
directamente con la obediencia, el pecado del ser humano significó que debiera aplicarse la pena de muerte.
3:23 Como lo expresa el texto hebreo, sacó Jehová a Adán del huerto para que no extendiera («alargue»; v. 22) su mano para tomar el fruto.
3:24 Después de pecar, la primera pareja se fue hacia el oriente, dirección que, en varios ejemplos bíblicos, se asocia con el alejarse de Dios. En Génesis, otros casos de traslados en esa dirección incluyen el viaje de Caín después del juicio (4:16), la migración de la humanidad hacia Babilonia (11:2) y el destierro de los hijos de Cetura (25:6). Los querubines se usan como motivo artístico en el taber nácu lo (Ex. 25:18-22; 26:1) y también se mencionan en Ezequiel 10–11. Irónicamente, el huerto que el ser humano debió haber guardado (Gn. 2:15) ahora tenía querubines que guardaban sus puertas y le impedían entrar.
4:1 Adán y Eva empezaron entonces a cumplir el mandato original de Dios para ellos: «fructificad» y «multiplicaos» (1:28). Eva, cuyo nombre significa «Vida» se convierte ahora en dadora de vida. Sabía que el hijo era más que el resultado del amor entre
su esposo y ella; había comenzado a existir por voluntad de Jehová . En el comentario de Eva, un juego de palabras en hebreo sugiere que el nombre Caín ( cayín ) procede del verbo «adquirido» ( caná ): he adquirido varón .
4:2 El nombre Abel significa «soplo». En otras partes del A. T., el término se usa para aludir a lo que pasa rápido y es insustancial (Sal. 62:10; Ecl. 1:2).
4:3 El sacrificio de Caín es la primera mención en la Biblia de una ofrenda a Jehová. El término hebreo empleado aquí sugiere un regalo voluntario a una autoridad.
4:5 Irónicamente, la primera ofrenda a Dios que se registra fue también la primera que Él rechazó. Como la ley de Moisés autorizaba las ofrendas de granos, la razón de que Dios no miró con agrado la ofrenda de Caín no fue que presentara vegetales en vez de animales. La reacción furiosa de Caín sugiere que fue rechazada porque había pecado en su corazón, no por la naturaleza de la ofrenda. Ver nota en el v. 7.
4:7 La Biblia aclara que Dios rechazó la ofrenda de Caín por su estilo de vida pecaminoso (1 Jn. 3:12). La descripción del pecado, semejante a un animal
que está a la puerta, se vuelve a usar en 49:9 para referirse a un león. El paralelismo de la palabra deseo en este versículo y en 3:16 sugiere que el pecado anhela tener intimidad con la humanidad, así como la tiene una esposa con su marido. La única manera de evitarlo es ser amo del pecado, no su compañero.
4:8 En un paso que demuestra premeditación, Caín llevó a Abel al campo y se levantó contra él en un lugar donde no había testigos. Aunque previo a esto se había derramado sangre de animales (v. 4), el asesinato de Abel a manos de su hermano produjo la primera muerte de un ser humano. Se había cumplido la maldición pronunciada a Adán sobre la muerte humana (2:17; 3:19).
4:9 Aquí continúa el interrogatorio de Dios a los pecadores culpables (v. 6; comp. 3:9-13). Al declarar que no sabía dónde estaba su hermano, Caín agregó la mentira a su pecado de asesinato. Una vez, Dios había puesto a Adán como guardián (heb. shamár) del huerto (2:15). En esta ocasión, Caín preguntaba si él era acaso guarda de su hermano (heb. shamár). La respuesta bíblica al interrogante de Caín es sí (Lv. 19:18; Mt. 22:39; Gá. 5:14).
guarda de mi hermano? 10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. 12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. 13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. 14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete
4:10 A diferencia de su padre Adán (3:12), Caín nunca confesó su culpabilidad, aunque Dios lo confrontó directamente con su pecado. Aunque en el relato anterior Abel nunca habló, su sangre ahora clamaba desde la tierra 4:11 El juicio de Dios comenzó con una maldición cuya redacción en hebreo es análoga a la de la serpiente. Es particularmente apropiada porque ambos eran mentirosos y asesinos (Jn. 8:44). Aquí la maldición de Dios puede traducirse «eres más maldito que la tierra». La maldición contra un asesino se repite en la ley de Moisés (Dt. 27:24). 4:12 El castigo de Caín destruyó su capacidad de ganarse la vida como granjero y lo convirtió en errante y extranjero
4:13 La respuesta de Caín tiene varias traducciones posibles en español. La versión RVR 1960 —que refleja la actitud de rebeldía demostrada anteriormente— expresa la angustia de Caín, pero no su remordimiento. La Septuaginta y Martín Lutero la traducen así: «Mi pecado es demasiado grande para ser perdonado»; mientras que los antiguos rabinos la toman como una pregunta: «¿Es mi pecado demasiado grande para perdonarlo?». En vista de las acciones previas y posteriores de Caín, la traducción RVR 1960 (Grande es mi castigo para ser soportado) parece la mejor.
4:14 Así como su padre Adán había sido echado (heb. garash) del huerto,
veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. 16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, a al oriente de Edén. 17 Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc. 18 Y a Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec. 19 Y Lamec tomó para sí dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra, Zila. 20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en
A 4:16 Esto es, Errante.
Caín observó que Dios lo estaba echando (heb. garash) de la tierra. Como él se escondería (o tal vez, «sería escondido») de la presencia protectora de Dios, temía que otros descendientes de Adán y Eva (5:4) lo mataran para vengarse por el asesinato de Abel.
4:15 Fiel a Su naturaleza compasiva y perdonadora (Ex. 34:6-7), Dios concedió dos cosas a Caín para protegerlo a pesar de su pecado.
4:16 La salida de Caín de delante de Jehová fue tanto física como espiritual (Jon. 1:3,10). «Nod» significa «errante». La tierra de Nod no vuelve a mencionarse en la Biblia. Quizás la frase simplemente aluda a cualquier lugar donde residiera Caín. La aclaración de que salió para vivir al oriente de Edén lo identifica con otros pecadores que también se trasladaron hacia el este (ver nota en 3:24).
4:17 A los senderos paralelos de la vida de Adán y de Caín (pecado, juicio de Dios, destierro y traslado hacia el oriente) les sigue la acotación de que, después, conoció Caín a su mujer (comp. v. 1). A pesar de su grave pecado, Caín siguió cumpliendo el mandato divino de fructificar y multiplicarse (1:28). Por otro lado, sus esfuerzos para edificar una ciudad fueron otra expresión de desobediencia a Dios, que había ordenado que Caín fuera errante y extranjero (v. 12). La ciudad de Enoc solo se menciona aquí, y se desconoce su ubicación.
La genealogía de Caín, en los vv. 17-24, se asemeja a la de Set (5:3-32). Dos de los nombres en ambos linajes son idénticos (Enoc, Lamec) y otros son similares (Caín/Cainán; Metusael/Matusalén). Además, se enfatiza especialmente al séptimo miembro (desde Adán) de ambas (Lamec, de Caín; Enoc, de Set); y cada una concluye con una persona, de la que se da el nombre de sus tres hijos varones. También hay diferencias notables: la de Set es más larga y contiene detalles de sus edades, pero no menciona ocupaciones ni nombres de esposas. 4:18 Este es el único versículo de la Biblia donde se mencionan estos tres individuos: Irad, Mehujael y Metusael 4:19 En esta sección genealógica se dan más detalles de Lamec, el séptimo miembro del linaje de Adán a través de Caín, que de cualquier otro. Sus tres hijos, de los que se menciona el nombre, contribuyeron de manera crucial a la cultura humana. No obstante, la descripción de su existencia presenta un cuadro lamentable de un individuo que no respeta el matrimonio ni la vida humana. Cuando tomó para sí dos mujeres, se convirtió en el primer polígamo, una violación a los propósitos de Dios para el matrimonio (2:22; Mr. 10:6-8).
4:20 Jabal desarrolló avances clave en el oficio de los que habitan en tiendas y crían ganados: los que cuidaban ovejas, cabras y ganado (heb. micné). Esto
tiendas y crían ganados. 21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta. 22 Y Zila también dio a luz a Tubalcaín, artífice de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubalcaín fue Naama.
23 Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho: Que un varón mataré por mi herida, Y un joven por mi golpe. 24 Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será.
25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su
representa un avance sobre lo hecho por Abel, ya que de este solo se sabe que cuidaba ovejas y cabras (v. 2; heb. tsón).
4:21 Jubal contribuyó a la civilización en el área del arte musical y desempeñó un papel clave en el desarrollo de dos de los instrumentos musicales más importantes del mundo antiguo: arpa y flauta
4:22 Los avances metalúrgicos de Tubal-caín al elaborar el bronce (mediante una aleación de cobre y estaño) y fundir el hierro demostraron ser cruciales para herramientas de artesanía y armas.
4:23 El denominado «Cántico de la espada» de Lamec, el discurso más extenso de un ser humano que se registra hasta este punto de la Biblia (21 palabras en hebreo), representa el tenebroso clímax de la genealogía de Caín. Su nivel de venganza contra un varón y un joven supera en gran medida los límites escriturales (Ex. 21:23-25), y su jactancia por haber matado por represalia anticipa las condiciones que desencadenaron el diluvio en la época de Noé (Gn. 6:11).
4:24 Con una lógica distorsionada, Lamec parecía sugerir que Dios le brindaría mayor protección que a Caín, ya que había matado el doble de personas.
nombre Set:a Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín. 26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.
l os des C endientes de Adán (1 CR. 1:1-4)
5Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
2 Varón y hembra los creó;b y los bendijo,c y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.
3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set. 4 Y fueron los días de Adán después
4:25 El nombre Set (heb. shet) es un juego de palabras con el verbo traducido sustituido (heb. shat). Eva volvió a reconocer (v. 1) que Dios era la fuente definitiva de su descendencia. Su declaración de que Dios se lo había dado en lugar de Abel establece que ella esperaba que Set fuera más justo que Caín. En realidad, el árbol genealógico de Jesús se remonta, en definitiva, hasta Set (Lc. 3:38).
4:26 El nombre Enós, tal como Adán, significa «humanidad». En un sentido muy real, el nacimiento de Enós marca un comienzo nuevo y más brillante para los seres humanos, ya que, en ese momento, los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová, que así como Jehová es el nombre personal de Dios (Ex. 3:15).
5:1 Esta es la segunda de las once secciones toledá de Génesis (2:4; 6:9; 10:1; 11:10,27; 25:12,19; 36:1,9; 37:2). Esta palabra hebrea («generaciones») alude a «los que nacieron». Cada sección contiene información genealógica y relatos sobre los descendientes de las personas o sobre cosas que se mencionan en el título correspondiente. Solo a la genealogía de Set se la llama las generaciones de Adán , aunque los descendientes de Caín tienen el mismo parentesco. Sin duda,
esto se debe a la diferencia entre los descendientes de hermanos de un mismo linaje; solo se considera justa la descendencia de Set. Esta genealogía enfatiza que Adán fue creado a semejanza de Dios, característica que se transmitiría a las generaciones futuras (v. 3).
5:2 En la genealogía de Set se repiten y se amplían conceptos clave del cap. 1: (1) Dios creó varón y hembra, lo que permite que la humanidad cumpla el mandato divino de procreación; (2) los seres humanos, aunque están hechos a la imagen de Dios, no son Dios: Él los creó; (3) Dios bendijo en forma especial a la humanidad; y (4) los seres humanos están supeditados a la autoridad divina, lo cual se demuestra en que Dios les haya puesto de nombre Adán (ver nota en 1:27).
5:3 El papel de Adán en la vida de Set se compara y se contrasta con el de Dios en la vida de Adán. Mientras que Dios «creó» a Adán, este engendró a Set. Adán fue creado a la imagen de Dios, pero Set fue engendrado a la imagen de Adán. Al igual que Dios, Adán le puso nombre a aquel de cuya existencia fue responsable.
5:4 La frase engendró hijos e hijas se repite diez veces en la genealogía de Set, pero nunca aparece en la de
que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y murió. 6 Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós. 7 Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas. 8 Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y murió.
9 Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán. 10 Y vivió Enós, después que engendró a Cainán, ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. 11 Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y murió.
12 Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel. 13 Y vivió Cainán, después que engendró a Mahalaleel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. 14 Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y murió.
15 Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared. 16 Y vivió Mahalaleel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 17 Y fueron todos los días de
Caín. Esto implica claramente que el linaje de Set cumplió con más fidelidad el mandato de Dios de fructificar y multiplicarse (1:28).
5:5 Solo de tres individuos se declara que vivieron más de los novecientos treinta años de Adán. Fueron Noé (950), Jared (962) y Matusalén (969). La acotación de que murió enfatiza la solemne veracidad de la maldición de Dios después del pecado de Adán (3:19). Que se repita siete veces más en este capítulo demuestra las consecuencias duraderas de dicho pecado.
5:9 El nombre Cainán (heb. queinán) está íntimamente vinculado con Caín (heb. cayín) y tal vez signifique «trabajador metalista».
5:12 Mahalaleel quizás signifique «uno que alaba a Dios».
5:18 Enoc significa «dedicación».
5:21 A Enoc, por ser el séptimo miembro de la genealogía de Adán a través
Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años; y murió.
18 Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc. 19 Y vivió Jared, después que engendró a Enoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y murió.
21 Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. 22 Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. 24 Caminó, pues, Enoc con Dios,a y desapareció, porque le llevó Dios. 25 Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec. 26 Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas. 27 Fueron, pues, todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años; y murió.
28 Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo; 29 y llamó su
A 5:24 He. 11:5; Jud. 14
de Set, se lo señala de manera especial. Matusalén tal vez signifique «hombre de la espada» u «hombre de Sela». 5:22 La vida de Enoc contrasta plenamente con la de Lamec, el séptimo miembro de la genealogía de Adán a través de Caín. Mientras que Lamec se caracterizó por su inmoralidad y violencia, caminó Enoc con Dios, como tal vez lo haya hecho Adán en el huerto antes de pecar (3:8) y más tarde Noé (6:9). La frase «caminó […] con Dios» sugiere llevar una vida conforme a la voluntad de Dios y en comunión con Él. Quizás porque Enoc engendró a Matusalén y se convirtió en padre, eso lo impulsó a tomar más seriamente su relación con Dios. ¡Imaginemos el grado de madurez espiritual que habrá alcanzado Enoc después de trescientos años de vivir para Dios de todo corazón! Judas 14 señala que Enoc fue profeta.
5:24 La descripción de la vida de Enoc difiere de la de otros en dos aspectos sobresalientes. Primero, se enfatiza su rectitud al acotar dos veces que caminó […] con Dios. Segundo, su final es misterioso: desapareció, porque le llevó Dios. El N. T. confirma el significado de esta frase: «Enoc fue traspuesto para no ver muerte» (He. 11:5). La experiencia de Enoc, como posteriormente la de Elías (2 R. 2:11), anticipa lo que está reservado para los creyentes que estén vivos al fin de los tiempos (1 Co. 15:51-55; 1 Ts. 4:17).
5:27 Los novecientos sesenta y nueve años de Matusalén lo señalan como la persona más vieja de la Biblia. Por lo común, las genealogías antiguas atribuían vidas largas a la gente. Aunque los números bíblicos son excepcionalmente grandes comparados con los períodos de vida actuales, parecen mucho más creíbles que los de la lista de reyes de
nombre Noé,a diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo. 30 Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. 31 Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.
32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
lA m A ld A d de los hombres
6Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 4 Había
Sumeria, ¡que declara que un individuo llegó a tener 72 000 años de edad!
5:29 El Lamec de la genealogía de Set (v. 28) contrasta completamente con el otro Lamec, descendiente de Caín. Ambos son los únicos individuos de sus respectivos linajes de quienes se citan frases; no obstante, el Lamec de Caín habló de asesinato y venganza (4:23-24) mientras que el de este capítulo expresó palabras de esperanza y liberación. Noé significa «reposo/ alivio». De manera profética, Lamec declaró que la vida de su hijo haría honor a su nombre: aliviaría a la humanidad de las obras y del trabajo que generó el pecado de Adán. El verbo «aliviar» suele traducirse más comúnmente «confort».
5:31 Un último elemento comparativo entre los Lamec de Set y de Caín es el uso del número siete. El primer Lamec mencionó la séptuple maldición de Caín y pronunció sobre cualquiera que lo matara otra mayor, de setenta veces siete; en tanto, el Lamec de Set vivió setecientos setenta y siete años. Para la audiencia original, a la que le importaban los números, que el autor incluyera un número formado por tres sietes quizás echaba por tierra los relacionados con Caín. Además, es probable que haya agregado una sensación de plenitud y de perfección a la descripción de la vida de este hombre. 5:32 La mención de Noé al final de la genealogía de Set cumple dos funciones: concluir esta sección de Génesis y presentar sutilmente al personaje humano central del próximo segmento importante. En el caso de Taré y de Abraham, se empleará una técnica similar (comp. 5:32 y 6:9 con 11:26-27).
6:1-4 Los primeros cuatro versículos de este capítulo son una transición que inicia el relato del mayor acto de juicio de Dios sobre la humanidad caída, basado en la naturaleza. Estos versículos introductorios demuestran que los seres humanos cumplieron fielmente el mandato de Dios: «llenad la tierra» (1:28). Esta breve porción de Génesis es uno de los pasajes más controvertidos de toda la Biblia; motivo de importantes desacuerdos. Un estudio minucioso del texto hebreo no concluye el debate, sino que, de lograr algo, solo lo intensifica. A continuación, se enumeran las controversias. 6:2 Este versículo empieza a demostrar que algo funcionaba terriblemente mal en la forma de cumplir el mandato de Dios de multiplicarse. Con un lenguaje análogo al de la secuencia que llevó al primer pecado de la humanidad en el huerto (3:6), viendo primero los hijos de Dios algo que consideraron bueno, tomaron para sí lo que desearon. Hay controversia por la frase «los hijos de Dios». Se han establecido tres posiciones básicas diferentes sobre la identidad de estos «hijos», las cuales interpretan que son seres celestiales (una posición judía antigua y todavía aceptada por muchos), reyes u hombres de clase social alta, o bien descendientes varones de la familia de Set, que era piadosa.
El uso de la frase «hijos de Dios» en todo el A. T. para aludir exclusivamente a criaturas celestiales (Job 1:6; 2:1; 38:7) y las referencias del N. T. a ángeles caídos (2 P. 2:4; Jud. 6) favorece su identificación como seres celestiales. Los que aceptan este punto de vista sostienen que, en este pasaje,
el pecado que desencadenó el enojo de Dios fue transgredir el mandato de Génesis 2:24 mediante relaciones sexuales entre seres humanos y seres angelicales, lo cual resultó en gigantes (también llamados nefilim). Pero esta opinión tiene sus inconvenientes. Por ej., Jesús señaló que los ángeles no se casan (Mt. 22:30), y Pablo usó la frase «hijos de Dios» para referirse a personas, no a ángeles (Gá. 3:26).
La opinión de que «los hijos de Dios» son reyes o aristócratas se basa en que el nombre hebreo común para Dios a veces se aplica a personas con gran poder social (Sal. 82:6-7; Jn. 10:34-35). Los defensores de esta posición afirman que «las hijas de los hombres» eran personas de un nivel social más bajo. Por tanto, se cree que el pasaje indica un posible abuso de mujeres de clase social más baja por hombres licenciosos destacados. Los intérpretes que respaldan esta opinión no vinculan necesariamente los gigantes (nefilim) a estos matrimonios.
La tercera posición es la más popular entre los cristianos evangélicos. Considera que «los hijos de Dios» eran descendientes del piadoso Set, mientras que «las hijas de los hombres» descendían del impío Caín. Suponiendo que los descendientes de ambos hombres siguieron fielmente los ejemplos morales de sus respectivos antecesores, la unión de estos dos linajes espiritualmente incompatibles contradijo la voluntad de Dios (2 Co. 6:14) y resultó en la corrupción total de la humanidad, representada en los gigantes. 6:3 El significado de este versículo es uno de los más disputados de la Biblia: ¿se refiere a que Dios acorta
A 5:29 Esto es, Consuelo, o Descanso.
gigantes en la tierra en aquellos días,a y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
5 Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. 7 Y dijo Jehová: Raeré
el período de vida de los seres humanos o que determina el momento del diluvio universal? No hay un acuerdo general en cuanto a esto; por tanto, las diversas traducciones bíblicas reflejan los distintos puntos de vista de los traductores. Asimismo, estos difieren sobre la referencia al espíritu: algunos entienden que la palabra hebrea alude al aliento de vida que poseen todos los seres vivientes —por esta razón, se traduce «espíritu» (RVR 1960)—, mientras que otros interpretan que se refiere al Espíritu Santo. Estrechamente ligada está la traducción correcta de la palabra contenderá. Las diferencias más importantes son «permanecerá» (NVI) y «luchará con» (NBLH). El tema se complica aún más con la palabra hebrea basar, que normalmente se traduce carne, pero que, en sentido figurado, puede referirse a lo «corrupto». 6:4 Este versículo genera dos interrogantes significativos: quiénes son los gigantes y si están vinculados con los hijos de Dios y las hijas de los hombres. La palabra hebrea para «gigantes» es nefilim, que significa «caídos», expresión que podría significar individuos moral o físicamente degradados, o ángeles que cayeron del cielo (Is. 14:12).
A pesar de su significado literal, muchas versiones (por ej., RVR 1960, LBLA) han seguido a la Septuaginta y la traducen «gigantes», una conjetura aparentemente basada en la mención de los gigantes en Números 13:33. Sin embargo, esta propuesta parece improbable, ya que ningún gigante sobrevivió al diluvio (Gn. 7:22-23) y, por tanto, no podría haber vivido durante los sucesos
de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. 8 Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová.b
n oé Construye el A r CA
9 Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo,c era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. 10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet. 11 Y se corrompió la tierra delante
posdiluvianos que se relatan en Números. Además, los gigantes nunca se mencionan como grupo que debía ser expulsado cuando los israelitas entraran en Canaán. Es probable que la mención en Números 13 surgiera de los labios de un espía aterrorizado que malinterpretó lo que había visto en la tierra prometida. ¿Fueron los gigantes producto de los matrimonios entre los hijos de Dios y las hijas de los hombres (v. 2)? Es probable, pero el texto hebreo no los vincula de manera explícita. Más aún, que ellos estuvieran en la tierra en aquellos días, y también después, es decir, antes y durante las uniones pecaminosas, lleva a algunos a sugerir que se originaron en otro sitio. Cualquiera haya sido su ascendencia, como hombres valientes y de renombre desempeñaron un papel significativo en la sociedad antediluviana.
6:5 Dios, el único que puede observar tanto las acciones externas (Job 34:21) como los pensamientos (1 S. 16:7) de la gente, vio lo visible: que la maldad de los hombres era mucha en la tierra; y lo invisible: que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. En la antigüedad, el corazón se consideraba el asiento del intelecto, las emociones y la voluntad.
6:6 Por primera vez en la Biblia, se arrepintió Jehová de haber hecho algo. No obstante, ese arrepentimiento no era porque Él se hubiese equivocado, sino porque la humanidad estaba obrando mal. Que la gente estuviera totalmente abocada al mal le dolió en el corazón, así como
posteriormente lo entristecería el pecado de Israel (Sal. 78:40-41; Is. 63:10). 6:7 La humanidad fue creada para obedecer y adorar a Dios y tener comunión con Él. Sin embargo, la magnitud del pecado de la gente aumentó de manera progresiva: (1) comer el fruto prohibido (3:6); (2) asesinato (4:8); (3) poligamia y asesinatos múltiples (4:23); y, finalmente, (4) pensar continuamente en el mal (6:6). La paciencia de Dios se había agotado, y la maldición pronunciada contra Adán se extendería entonces a un simple acto catastrófico. Como los seres humanos habían sido el clímax de la creación divina, su eliminación haría innecesario mantener el sistema ecológico que los sustentaba; por esta razón, era oportuno destruir también la bestia, […] el reptil y las aves. Como el pecado de Adán le hizo perder el huerto y el de Caín lo echó de su territorio, así los pecados de la humanidad le harían perder la Tierra. 6:8 El contraste de Noé con el resto de la humanidad anticipa su destino opuesto. La palabra gracia significa una bendición inmerecida que un ser poderoso le concede a otro de menos poder. Noé no se ganó la salvación, sino que su vida ciertamente demostró que tenía una fe salvadora (He. 11:7). En hebreo hay un juego de palabras entre los términos «Noé» y «gracia», ya que ambos tienen dos consonantes iguales, pero en orden inverso: n-k[j]/k-n
6:9 Las generaciones de Noé es la tercera de las once secciones toledá (heb.) de Génesis (2:4; 5:1; 10:1; 11:10,27; 25:12,19; 36:1,9; 37:2).
6:11-12 En estos dos versículos se usan tres formas distintas del verbo
de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. 12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. 13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca,
«corromper»: corrompió, corrompida y corrompido, para describir lo que la humanidad se había hecho a sí misma y al mundo en la época de Noé. La palabra hebrea significa «arruinar, destruir».
6:13 Por primera vez en la Biblia —pero de ningún modo la última (18:17; Am. 3:7)—, se muestra que Dios le expresa a una persona Sus intenciones para con los demás. Así se establece a Noé como profeta; una función que cumpliría fielmente (2 P. 2:5). Como ya se señaló en Génesis 6:5-7, Dios pondría fin a todo ser […] a causa del pecado de la humanidad. Pero el juicio no se limitaría a las personas, sino que también destruiría la tierra. Lamentablemente, una de las víctimas del pecado de los seres humanos es la tierra donde vivimos (Lv. 26:18-20; Is. 24:4-7; Jer. 12:11; Os. 4:1-3). 6:14 Por la gracia de Dios (v. 8) y la relación de Noé con Él (v. 9), este y su familia se salvarían en un arca, junto con los animales terrestres y las aves. El término «arca» solo se usa en el relato de Noé y en la historia de la infancia de Moisés (Ex. 2:3); su uso bíblico alude a una nave hermética empleada para preservar la vida humana de un desastre inminente. Gofer es la transliteración de una palabra hebrea de significado desconocido; la madera podría ser de pino o de ciprés.
6:15 Noé tuvo que hacer el arca con forma de barcaza rectangular, seis veces más larga que ancha y diez veces más larga que alta. Durante siglos, estas proporciones se han usado para fabricar embarcaciones. En hebreo, las medidas se expresan en «codos». Un codo equivale a la distancia desde el codo de una persona hasta la punta de
de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. 16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. 17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo.
su dedo medio en extensión completa: aprox. 45 cm (18 pulgadas). La longitud de trescientos codos (aprox. 135 m / 450 pies) la convierte en la embarcación más grande de épocas antiguas. Debía hacerle una cantidad específica de habitaciones (lit. «nidos») y pintar la madera con dos capas de brea (es decir, asfalto o alquitrán).
6:17 Recién después de ordenarle que construyera el arca, Dios le dijo a Noé por qué debía hacerlo: Él enviaría un diluvio; término que solo se emplea para la inundación masiva y totalmente destructora de la época de Noé; todo lo que hay en la tierra morirá. El lenguaje bíblico aquí, como en el resto de Génesis 6–8, señala con suma naturalidad que el diluvio de Noé cubrió todo el planeta. El apóstol Pedro parece afirmarlo (2 P. 2:5; 3:6). La interpretación principal del cristianismo a través de la historia y aún en la actualidad es que el diluvio fue universal. Los defensores de este punto de vista hacen maquetas para explicar el impacto del diluvio en la columna geológica. También abordan interrogantes, tales como cuánta agua se requirió para inundar toda la Tierra. Si la geografía actual refleja la antediluviana, los científicos estiman que se necesitó el cuádruple de agua de la existente actualmente, para cubrir las montañas más altas (Gn. 7:19-20). En vista de esto, algunos defensores del diluvio universal sugieren que la geografía antediluviana difería de la actual. En particular, señalan que la superficie de la Tierra era más plana antes del diluvio y que, por esta razón, se necesitó menos agua. Además,
señalan que la intensidad de la inundación generó muchos accidentes geográficos y geológicos actuales. Otros adoptan un enfoque diferente y sugieren que la geografía, tanto antes como después del diluvio, es prácticamente igual, que en verdad se requirió una cantidad de agua mayor a la actual y que, por un mecanismo desconocido, el volumen hídrico de la Tierra ha disminuido notoriamente después de dicho evento.
Basados en la aplicación flexible de algunos términos que se emplean para describir el diluvio (por ej., en 7:3, kol jaarets se traduce «la faz de la tierra», pero, en sentido fidedigno, podría referirse a zonas limitadas de tierra), la inclusión de detalles que podrían indicar un diluvio regional (por ej., que la paloma regresara con «una hoja de olivo en el pico» poco después de que las aguas bajaran, a pesar de que las zonas bajas donde crecen dichos árboles tal vez hayan permanecido completamente sumergidas durante alrededor de un año, 8:11), y la dificultad para encontrar rastros de dicha catástrofe universal en los registros geológicos, algunos evangélicos concluyen que la inundación solo cubrió partes de la tierra habitada por la humanidad. Según esta opinión, el diluvio destruyó a todos los seres humanos, excepto los que estaban en el arca de Noé, pero sin necesidad de cubrir todo el planeta para llevarlo a cabo.
6:18 El término pacto se refiere a un acuerdo formal y vinculante entre dos partes; una especie de transacción, convenio o contrato.
19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán. 20 De las aves según su especie, y de las bestias según su especie, de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada especie entrarán contigo, para que tengan vida. 21 Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo, y servirá de sustento para ti y para ellos. 22 Y lo hizo así Noé;a hizo conforme a todo lo que Dios le mandó.
e l diluvio
7Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. 2 De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son
limpios, una pareja, el macho y su hembra. 3 También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. 4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. 5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. 7 Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca,b y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos. 8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, 9 de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.
6:19 Que Dios preservara a Noé significaba que seguiría necesitándose el respaldo ecológico del reino animal. Por esta razón, de todo lo que vive, Noé debía meter en el arca un macho y una hembra. Debían preservarse representantes de todas las especies vulnerables.
6:20 Noé no tendría que salir de safari para reunir los diversos animales, sino que estos vendrían por sí solos para entrar con él en el arca, para que tengan vida. En la Biblia, al menos en otras tres ocasiones, Dios guio animales para que se acercaran a las personas (Ex. 16:13; Nm. 11:31; 1 R. 17:2-6).
6:22 Como posteriormente harían otros héroes de la Biblia —Moisés y Aarón (Ex. 7:6), los hijos de Aarón (Lv. 8:36), Josué (Jos. 11:9), Gedeón (Jue. 6:27), Samuel (1 S. 16:4), David (2 S. 5:25) y Elías (1 R. 17:5)—, Noé hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. Entre este versículo y los anteriores del capítulo transcurrió un período indeterminado. Sin duda, la construcción del arca fue un emprendimiento prolongado.
7:1 Cuando el arca estuvo terminada, Jehová le ordenó a Noé que comenzara el complejo proceso de abordar
la nave. Debido al andar justo de Noé con Dios, él y toda [su] casa se salvarían. El concepto de que muchos se salven por la rectitud de algunos aparece en otras partes de la Biblia (18:24-32).
7:2-3 Mientras que debían entrar en el arca un macho y una hembra de todas las especies de animales y de aves, tenían que entrar siete parejas de todo animal limpio —tanto de los de la tierra como de las aves de los cielos—. El concepto de los animales limpios se explica en otras partes de la Torá (Lv. 11:1-46). En esencia, eran animales aptos para consumo humano y para ofrecer como sacrificios a Dios. Respecto al significado de la faz de la tierra, ver nota en 6:17.
7:4 La advertencia anticipada de Dios a Noé sobre el comienzo de la lluvia era necesaria porque, casi con seguridad, llevaría siete días terminar de entrar en el arca. Cargar todos los animales salvajes, asegurarlos y ocuparse de sus necesidades alimentarias dentro de esa estructura de tres pisos con forma de barcaza era una tarea complicada y peligrosa.
Aquí la lluvia fue el mecanismo de aplicación del fatal juicio para raer
de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente. En otras partes del A. T., Dios hizo llover del cielo azufre y fuego (19:24), y granizo (Ex. 9:18,23) como herramientas de juicio contra los pecadores. La lluvia seguiría sin disminuir durante cuarenta días y cuarenta noches. El número 40 tuvo un papel significativo en el A. T.: Isaac y Esaú tenían 40 años cuando se casaron (25:20; 26:34); Moisés estuvo 40 días y 40 noches en el Monte Sinaí recibiendo la ley de Dios (Ex. 24:18; 34:28; Dt. 9:11,18,25); Israel pasó 40 años en el desierto después de desobedecer (Nm. 32:13); los filisteos oprimieron a los israelitas durante 40 años (Jue. 13:1); y varios jueces y reyes gobernaron Israel 40 años (Otoniel, Jue. 3:11; Débora, Jue. 5:31; Gedeón, Jue. 8:28; Elí, 1 S. 4:8; David, 2 S. 5:4; Salomón, 1 R. 11:42; Joás, 2 R. 12:1; Saúl, Hch. 13:21).
7:6 La edad de Noé cuando empezó el diluvio — seiscientos años — se usará para indicar la duración de dicha catástrofe (8:13). Después de Noé, no se menciona ningún otro hombre que haya vivido hasta esa edad. Respecto al alcance del diluvio, ver nota en 6:17.
10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,a 12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca; 14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie. 15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. 16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta. 17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron
7:10 Al séptimo día, exactamente cuando Dios dijo que ocurriría, empezaron las aguas del diluvio.
7:11 El agua salió de dos fuentes distintas: una de abajo y otra de arriba. Se desconoce con exactitud el significado de todas las fuentes del grande abismo. Al parecer, la frase alude a un flujo masivo de agua presurizada proveniente de fuentes subterráneas que fueron rotas y produjeron efectos devastadores. En la actualidad, no se conoce ningún fenómeno natural que corresponda a esta descripción.
7:12 Exactamente como Dios había indicado (v. 4), hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. Se vuelve a demostrar que Dios cumple con lo dicho a Noé.
7:13-15 El mismo día que Noé terminó la tarea de cargar el arca —es decir, el séptimo día (v. 10) después de la
el arca, y se elevó sobre la tierra. 18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. 21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. 23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca. 24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.
8Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo
orden de Dios—, entraron Noé y su familia en ella.
7:16 Le cerró la puerta : No se dan detalles de cómo Dios llevó a cabo la acción sobrenatural de cerrar la puerta una vez que Noé estuvo adentro. Esta obra divina enfatiza la verdad que se encuentra en otras partes de la Biblia: «La salvación es de Jehová» (Jon. 2:9).
7:19-20 Quince codos más alto equivale, lit., a unos 7 m (22,5 pies). Para más información sobre el alcance del diluvio de Noé, ver nota en 6:17.
7:21 Mediante una reafirmación ampliada, el autor lleva a un clímax el relato detallado de la destrucción provocada por el diluvio.
7:22 Para aumentar el dramatismo, una segunda declaración ampliada de los efectos destructivos del diluvio sigue a la del versículo anterior.
7:23 La presentación aplastante de la muerte se contrasta con la preservación de Noé.
7:24 Aunque el texto no lo dice de manera explícita, los 150 días incluyen los 40 de lluvia (ver nota en el v. 12).
La palabra hebrea traducida prevalecieron enfatiza el poder de las aguas. 8:1 Se acordó no indica que Dios se hubiera olvidado por completo de Noé. Cuando «recordar» se emplea respecto a Dios, sugiere que se inicia una obra milagrosa y salvadora de Su parte. Otros ejemplos de esta acción, como el primer paso de la ayuda divina para Su pueblo, incluyen Su intervención en la vida de Lot (19:29), Raquel (30:22) y de los israelitas en Egipto (Ex. 2:24). Con un lenguaje que refleja la obra inicial de Dios al crear el universo (Gn. 1:2), Él hizo que pasara un (heb.) rúakj —«Espíritu» o viento — sobre
pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. 2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. 3 Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. 4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. 5 Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. 6 Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, 7 y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. 8 Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. 9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. 10 Esperó
la tierra . De inmediato, disminuyeron las aguas
8:2 Después de 150 días de un flujo constante de agua, hubo un cambio: todas las fuentes de agua (de arriba y de abajo) se cerraron, y el agua comenzó a disminuir. El aguacero inicial terminó después de 40 días y 40 noches (7:12); se supone que las lluvias que cesaron en ese momento eran solo chaparrones esporádicos.
8:3 Tal como las aguas del diluvio habían crecido durante 150 días, así también decrecieron gradualmente de sobre la tierra durante ciento cincuenta días , hasta que se retiraron .
8:4 Exactamente cinco meses después del comienzo del diluvio (7:11), reposó el arca […] sobre los montes de Ararat, las actuales Turquía o Armenia.
8:6 Esta es la única vez que se emplea la palabra hebrea kjalón (ventana) para el arca. Noé la abrió para
aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. 11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra. 12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él.
13 Y sucedió que en el año seiscientos uno de Noé, en el mes primero, el día primero del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba seca. 14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la tierra.
15 Entonces habló Dios a Noé, diciendo: 16 Sal del arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.
17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra. 18 Entonces salió Noé, y sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos con él. 19 Todos los animales,
determinar si la tierra estaba lista para recibir la carga de personas y de animales de la nave.
8:7 Los rabinos han sugerido que, en primer lugar, Noé envió un cuervo, un ave ritualmente impura, porque era prescindible. Que estuvo yendo y volviendo significa que no podía encontrar un hábitat apropiado.
8:8 Quizás simultáneamente cuando envió el cuervo o poco después, Noé envió también […] una paloma. Como esta comía semillas e insectos, sería útil para indicar si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra
8:9 Aunque el arca ya reposaba sobre Ararat (v. 4) y las cimas de los montes se veían (v. 5), las aguas todavía no habían disminuido lo suficiente como para que la paloma encontrara donde sentar la planta de su pie
8:10-11 Cuando la paloma regresó de su segunda incursión con una hoja de olivo, se confirmó que las elevaciones de menor altura (donde crecían
los olivos) estaban ya por encima de la superficie del agua. Inspirada en este pasaje, la imagen de una paloma con una rama de olivo en el pico se ha convertido en un símbolo universal de la paz.
8:12 Cuando Noé envió la paloma por tercera vez y esta no volvió , fue evidente que las elevaciones más bajas y templadas de la tierra ya estaban en condiciones apropiadas para la vida.
8:13-14 Cuando Noé cumplió 601 años, quitó […] la cubierta del arca y confirmó lo que la paloma había indicado: que la llanura al pie de la cadena montañosa estaba seca. Unos 57 días después (un ciclo lunar de 29,5 días más otras 27 jornadas), se secó la tierra
8:15-16 Quizás esta fue la primera vez que Dios habló con Noé desde antes del diluvio; no se registra que se haya comunicado directamente con el patriarca ni con su familia durante todo