

¿Qué puedo hacer cuando me enojo?
Copyright © 2026 por Dr. Josh and Christi Straub
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B&H Publishing Group
Brentwood TN, 37027
Diseño de portada: B&H Publishing Group
Ilustraciones: Angelika Scudamore
Foto autores: Marion Hinkley
Clasifcación decimal Dewey: CE


Clasifíquese: ENOJO / EMOCIONES / ANSIEDAD
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida ni distribuida de manera alguna ni por ningún medio electrónico o mecánico, incluidos el fotocopiado, la grabación y cualquier otro sistema de archivo y recuperación de datos, sin el consentimiento escrito del autor.
Las citas bíblicas marcadas NTV se tomaron de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente, © Tyndale House Foundation, 2010. Usado con permiso de Tyndale House Publishers, Inc., 351 Executive Dr., Carol Stream, IL 60188, Estados Unidos de América. Todos los derechos reservados.
ISBN: 979-8-3845-4160-8
Impreso en China.
Manufacturado en Dongguan, Guangdong, China por R. R. Donnelley, en diciembre de 2025
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Este libro es para:

«Mis
amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse». —Santiago 1:19
E l fútbol era el deporte favorito de Alex. A él le encantaba la sensación de correr por el campo y hacer un gol.

Este año, el equipo de Alex, las Llamas, había tenido una gran temporada. Iban camino a jugar el partido por el campeonato y Alex estaba muy emocionado.
En el último entrenamiento antes del partido por el campeonato, el entrenador Roberto dividió a los jugadores de las Llamas en dos equipos para jugar un partido. A Alex y a Emma, que era la máxima goleadora del equipo, los pusieron en el mismo equipo.

Mientras Emma bajaba por el campo, Alex exclamó:
«¡Aquí, Emma!». Pero Emma pasó corriendo a su lado, pateó y marcó un gol con facilidad.
«¡Uff!», se quejó Alex. «¡Deja que le toque a otro!».
Emma echó atrás su coleta y pasó corriendo sin decir palabra.
Cuando Emma volvió a bajar por la cancha, Alex gritó: «¡Estoy libre, Emma!».
Pero ella volvió a ignorarlo y le pasó la pelota a Samuel.

Mientras Alex miraba cómo chocaban los cinco, sintió que la cara se le calentaba y enrojecía. Pateó el balón tan fuerte como pudo.
Samuel pateó y marcó. Todo el equipo vitoreó.
La pelota salió volando a través del campo, y ¡PAF!... vasos de agua se dispararon para todas partes. El entrenador Roberto quedó empapado.