ANTOLOGÍA POÉTICA
MARIANA CRISTINA GARCÍA
ANTOLOGÍA POÉTICA
MARIANA CRISTINA GARCÍA
Casa de la Cultura Ecuatoriana —2013—
Antología poética
Mariana Cristina García Primera Edición–CCE–2013 ISBN: 978-9978-62-737-2 Edición: Katya Artieda Diseño y diagramación: Santiago Ávila S. Los dibujos corresponden al maestro Leonardo Tejada. Son reproducidos del libro De la voz innumerable de la misma autora, publicado por la Casa de la Cultura en 1977. Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión Dirección de Publicaciones Av. Seis de Diciembre N16–224 y Patria Telfs.: 2 527440 Ext.:138/213 gestion.publicaciones@casadelacultura.gob.ec www.casadelacultura.gob.ec Quito–Ecuador
ANTOLOGÍA POÉTICA
MARIANA CRISTINA GARCÍA
Volumen 3
Índice 9
Presentación
11
De alfa a omega
27
Cantos transparentes
37
De la voz innumerable
13 14 16 23 24 25
39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53
1 2 3 11 12 18
Ecuador Quito Madre campesina Mi nombre Sentir hondo Tú Ausencia Alfabeto de ternura Tristeza A manera de carta A Chile A Víctor Jara A Isabel Parra Ancestro dolorido Confesión
55
Con la prisa de la vida en las manos
73
Voces para recordar
57 59 60 61 63 64 66 68 70 72
75 77 78 79 80 81 83 86 88 89 93 95 97
Carta Al amigo ausente Latitud americana Aztra 1977 Balada para un territorio Poema para un cantante A un negro al que le dio por buscar la paz Comandante compañero A un revolucionario llamado alma grande Al poeta de fuente vaqueros
IV Amigo V VI VII VIII IX Él es así XVI Poesía in crescendo XV XVI Patria XVIII Poesía en tono mayor XXV De la vida XXXI Flor de papel para John Lennon XXXII Esto de hacer un poema
Presentación Mariana Cristina García (1952-1985), quiteña, periodista, mujer dulce, sensible, de profunda calidad humana. De trato cordial y de sencilla pero elegante presencia. Su vocación poética la llevó a un atinado manejo de la palabra desde sus años escolares. Cuatro libros, pequeños y delicados como ella vieron la luz en 1972, 74, 77, 83. Esto quiere decir que su constancia lírica se vio reflejada en “De Alfa a Omega”, “Cantos transparentes”, “La voz innumerable” y “Con la prisa de la vida en las manos”, respectivamente. Partió al más allá dejando algunos poemas inéditos que su padre recogió y los publicó bajo el título de Voces para recordar y que integran el volumen 85 de la Colección Básica de escritores ecuatorianos, aparecida en 1987. Me sorprendo hallar entre sus textos el poema Los conejos y mis letras, de mi autoría, y que es parte de mi libro Corazón acróbata, editado en 1983 por la Universidad Central del Ecuador. Posiblemente su padre al editar ese libro, posterior a la temprana muerte de Mariana lo incluyó por equivocación. Sin embargo, en calidad de lectora y amiga de Mariana me limito únicamente a presentar esta selección de sus cinco libros publicados. En esta entrega constan poemas considerados importantes y que podrán traducir su personalidad lírica y sus vivencias afectivas, sus recuerdos, sus creencias, sus desacuerdos políticos y sus momentos de dolor y de gozo infinito. En general es un verso limpio, rítmico y tierno. La mayoría de textos no tienen nombre ni numeración.
Simplemente están ordenados como partes de un solo y largo poema o como estancias que tienen cierta unidad de contenido. A pesar de ello se percibe una variedad de recursos telúricos, de elementos silvestres y naturales que enriquecen la estructura misma de tales unidades poéticas. El océano, la brisa marina, el color de los moluscos, las heladas nocturnas etc. junto con las alusiones amatorias y nostálgicas generan esas metáforas y esos microgramas de belleza indudable: “Pupila amada /escalera interna /de esmeraldas; /verde arcilla /que me ilumina”. “Caracol, /pequeño guardián /del mar; navegante tímido /de sonrisa /doblemente lila”. “Pez: /pequeño arcoíris, /transeúnte apresurado /de cristal”. Su obra ha recibido el influjo de grandes poetas ecuatorianos, tal vez de un Gonzalo Escudero, un Carrera Andrade, un César Dávila. Y aparte de ello también heredó la rebeldía social y denuncia de los vanguardistas de los años sesenta. No soslaya a su pueblo ni descuida a su América, tampoco olvida la música de John Lennon, la guitarra de Víctor Jara, la voz de Isabel Parra, que aunque encerrados en una temática de circunstancia, contribuyen a fortalecer la emotividad del verso de Mariana. Si la autora viviera, posiblemente su obra habría crecido en madurez y calidad. Sin embargo, las Letras Nacionales la siguen contando entre sus más dignas representantes.
Violeta Luna
Voces para recordar
IV Amigo Para hablarte es tan sólo necesario conocer de la cresta de la ola, del rubor de la mejilla, de las manos palpándose el corazón adentro. Para ir hacia ti todos los caminos resultan verdaderos, el de la blanca nube, el de la hollada huella, el de la cierta y cálida sensación de la mano. Para estar en ti basta aprisionar la loca dimensión de una ternura, la primavera de la malva, las sílabas de la libertad. Para morar en ti amigo está la esperanza estremecida, está el canto ilimitado, está la piel está la soledad del poema, está finalmente el alfabeto sencillo del amor. Siento este invierno en las esquinas, miro que de pronto has vuelto, que nunca te fuiste realmente, que te quedaste apretado en el triste corazón; —13 —
bien vale en cierta forma todo este tiempo de tu ausencia, todo ese cruzar de calles y esos viajes, porque sólo así he comprendido tu sonrisa y tus pupilas saludándome desde el cielo como estrellas; porque nunca renegué de ti, ni en el estremecido correr de la lágrima, ni en la entorpecida huella de tu olvido, porque tuve fe en ti, como tiene el niño en la cometa, el náufrago en la orilla, porque desde el comienzo construí muralla y catedral de amor junto a tu cuerpo.
—14 —
Este y otros libros los puede disfrutar en nuestra librería www.libreriadelacasa.gob.ec
Antología poética
por Mariana Cristina García,
se terminó de imprimir en Quito en el mes de noviembre de 2013, en la Editorial Pedro Jorge Vera de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión Presidente: Raúl Pérez Torres Director de Publicaciones: Patricio Herrera Crespo
Quién podría poner en duda que Marianita Cristina se revela poetisa de altos quilates desde su primer libro, que, por otra parte, marcó el rumbo de los posteriores, si bien cada uno de los siguientes fue acentuando el don poético, diversificándolo, haciéndolo florecer como una rama, cada vez más nueva y cada vez más rara. Mejor dicho, la planta poética de la autora iba brotando flores, de variados colores y perfumes, como en una constante labor de crecimiento interior, lúcido y translúcido, en pos de nuevas dimensiones, en sentido vertical y horizontal, hasta tratar de cubrir con sus más distantes pétalos la gama universal de la poesía. Humberto García Ortiz 1987
ISBN: 978-9978-62-737-2