análisis
El impacto arquitectónico del
comercio urbano Por Adriana Olaya Cotrino
GLOSaRIO • Impacto arquitectónico: efecto producido en el entorno natural por el uso de recursos arquitectónicos en la actividad comercial. • Recursos arquitectónicos: elementos arquitectónicos que constituyen un punto de compra/venta: espacio disponible, estructura, cerramientos, elementos constructivos, instalaciones, mobiliario, energía, información… • Intensidad arquitectónica: cantidad de recursos arquitectónicos empleados en un punto de venta en relación con una unidad funcional S (m2 disponibles para el desarrollo de la actividad comercial).
C
omo todas las actividades humanas, el comercio necesita arquitectura, por lo que paralelamente a su progresivo crecimiento1, la cantidad de arquitectura empleada en la comercialización de productos también aumenta. Ya en el año 2001, la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard cuantificaba en cerca de 2 billones de metros cuadrados el área total destinada a ventas en el mundo2 –cifra a la que es necesario añadir las nuevas instalaciones comerciales construidas en los últimos 11 años, que incluyen, entre otras, los casi 41.000 m2 del actual centro comercial más grande del planeta, el Dubai Mall, en Emiratos Árabes–.
Este crecimiento se debe no sólo al aumento en número, sino también en tamaño de los nuevos modelos de establecimientos comerciales. Los expertos coinciden al afirmar que este incremento es ocasionado por el progreso del comercio como actividad, el cual implica su adecuación a nuevos factores como la globalización, la masificación de los procesos de producción, la competencia, e incluso los nuevos estándares de vida. Podría decirse, entonces, que la utilización de más arquitectura es un hecho inherente al desarrollo del comercio como actividad, el cual está dirigido a la consecución de un mayor alcance de la oferta y a una mayor
locales a pie de calle centros comerciales
quioscos
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máquinas expendedoras
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El sistema comercial de cualquier ciudad se caracteriza por la coexistencia de diversas tipologías de venta, las cuales requieren la utilización de cantidades dispares de recursos arquitectónicos y suponen diferentes impactos ambientales. Con miras a crear espacios sostenibles, este análisis propone una metodología para establecer la eficiencia de la arquitectura empleada en la comercialización de productos. capacidad de venta. No obstante, al observar el sistema comercial de una ciudad es posible identificar algunas particularidades que ponen en entredicho esta afirmación: • En una misma ciudad coexisten diferentes tipologías arquitectónicas de venta, a pesar de que los requisitos medioambientales y socioeconómicos en todos los casos son los mismos. • Pese a la evolución socioeconómica de la ciudad, algunas tipologías arquitectónicas antiguas permanecen vigentes en el comercio actual. • Es posible encontrar la oferta de un mismo producto (el pan, por ejemplo) en diferentes tipologías arquitectónicas
de venta y de forma simultánea, así los requerimientos funcionales en todos los casos sean los mismos. El objetivo general de este artículo consiste, por tanto, en identificar el impacto del comercio urbano a partir de la consideración, desde un enfoque medioambiental, de los recursos arquitectónicos vinculados
a las diferentes tipologías arquitectónicas de venta al detalle, tomando como caso de estudio el sistema comercial de la ciudad de Barcelona, España. La metodología empleada en esta investigación comprendió un primer análisis cualitativo de los aspectos más generales del sistema y un concienzudo análisis cuantitativo, en el cual se midió la cantidad de arquitectura utilizada para la venta de un producto en los diferentes casos de estudio. Dentro de los resultados obtenidos, cabe resaltar la identificación de las pautas de organización del sistema comercial de la ciudad a partir del paralelismo conceptual establecido con un sistema biológico, y la catalogación de las diferentes tipologías del comercio existentes en la ciudad de Barcelona de acuerdo con su intensidad arquitectónica. Para establecer la eficiencia arquitectónica de un punto de venta, es decir, la capacidad de generar intercambios comerciales
La utilización de más arquitectura es un hecho inherente al desarrollo del comercio como actividad, el cual está dirigido a la consecución de un mayor alcance de la oferta y una mayor capacidad de venta.
internet, correo, catálogo, TV... mercados municipales
puestos ambulantes
grandes almacenes
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teniendo en cuenta la relación entre los resultados obtenidos (ventas) y la cantidad de recursos arquitectónicos empleados (kg/m2 año, kWh/m2 año, información), se creó un modelo numérico. Este se propone como un método complementario a los ya existentes en el análisis y diseño de edificaciones comerciales sostenibles.
El desempeño de la arquitectura del comercio urbano Para poder determinar la eficiencia arquitectónica de un punto de venta (en adelante PV)3, es necesario identificar primero el desempeño de la arquitectura en el proceso de comercialización a partir de la identificación y observación de las diferentes tipologías arquitectónicas de PV existentes. En las normativas vigentes del sector existe una incipiente clasificación según la superficie, la forma de venta y el tipo de oferta, por lo que se formula una nueva clasificación basada en la ubicación, el aprovechamiento de preexistencias urbanas y la intensidad arquitectónica. En todas las tipologías encontradas es posible identificar dos grupos básicos de requisitos funcionales: 1. Alojamiento: son los requisitos mínimos que debe satisfacer la arquitectura para la venta de un producto. Estos elementos permiten el almacenaje y la exposición del producto:
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Permanencia de algunas tipologías arquitectónicas de venta. Puestos de mercado en plazas públicas en la ciudad de Barcelona
2. Comunicación: en los primeros modelos de PV, el vendedor se encargaba de transmitir el mensaje al comprador. Con el autoservicio, esta función se delega al producto. Hoy, a raíz de la necesidad de establecer un vínculo directo entre fabricante y comprador, a través de un canal en el que no se pierda o desvirtúe el mensaje comercial, se utiliza el PV como plataforma de comunicación. La arquitectura es un recurso necesario para responder a las solicitudes y variables del entorno urbano (ambientales, sociales, funcionales o normativas), que permite el desarrollo de la actividad comercial. Todos los formatos arquitectónicos, con independencia de su intensidad arquitectónica, garantizan unas condiciones mínimas de alojamiento y comunicación, necesarias
Producto
Intercambio comercial
• Conservación: protección ante factores externos que podrían alterar sus características básicas (color, textura, frescura, forma, etc.). • Almacenaje: disponibilidad de existencias para garantizar la satisfacción de la demanda de forma rápida y efectiva. • Salubridad: exposición y almacenamiento del producto en condiciones higiénicas. • Custodia: protección del producto contra hurtos.
• Control ambiental: condiciones ambientales (temperatura, humedad…) óptimas para realizar el intercambio cómodamente. • Iluminación: garantía de condiciones lumínicas generales y que destacan el producto. • Soporte: exposición del producto de una forma correcta y llamativa. • Forma de venta: vínculo que crea facilidades entre el comprador y el vendedor según la forma de venta (personalizada, autoservicio, libre elección, asistida…). • Simultaneidad de oferta: oferta de varios productos en condiciones adecuadas. • Seguridad, cumplimiento normativas: condiciones mínimas de seguridad de acuerdo con normativas locales (incendios, etc.).
para hacer posible la comercialización de un producto. Incluso, en el caso de los formatos con menos intensidad arquitectónica, se recurre a la utilización de recursos preexistentes en la ciudad para poder alojar todo el proceso de comercialización, siempre con la vinculación de algún elemento arquitectónico complementario que permita garantizar las condiciones mínimas. La vinculación de más recursos arquitectónicos en el PV (o un grado de respuesta arquitectónica mayor) permite tener una mayor capacidad de respuesta ante las posibles solicitudes del entorno, llegando a satisfacer necesidades adicionales en el proceso de comercialización, como el almacenaje y custodia del producto, la exposición del producto de una forma más atractiva y sugerente, el ofrecimiento de servicios complementarios, la ampliación del ámbito de influencia, etc.
Diversidad y organización del sistema comercial Un ecosistema está definido por la interacción de organismos y el medio físico a través del cual intercambian flujos de energía y materiales. Del mismo modo, el sistema comercial está definido por la interacción de organismos (en este caso productores y consumidores) y el medio físico a través del cual intercambian flujos de productos, información y capital. Este recurso metodológico se plantea con el objetivo de identificar, a partir de algunas leyes de la naturaleza (que por definición
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son sostenibles), los parámetros que podrían llegar a conducir la organización del sistema comercial de la ciudad: • Diversidad: en el comercio de una ciudad es necesaria la variedad de formatos arquitectónicos de venta, pues éste se debilitaría (pierde capacidad de respuesta) al ver mermada la riqueza de las especies que lo componen, es decir, su complejidad como sistema. Esta característica puede explicarse estableciendo un comparativo entre el sistema comercial de dos ciudades diferentes, por ejemplo Barcelona y Kaolak, Senegal. La diversidad de formatos arquitectónicos existentes en el comercio de Kaolak es considerablemente menor que la diversidad de Barcelona. Sin embargo, es equitativa con la variedad de las posibles demandas (económicas, ambientales, sociales) de su entorno. El mismo sistema comercial en una ciudad como Barcelona sería inestable e improbable, ya que las solicitudes del entorno urbano son considerablemente mayores (estaciones climáticas, comercialización de productos globales, y normativas de seguridad y salud mucho más restrictivas, etc.). • Evolución: el conjunto de cambios a través del tiempo que ha originado la diversidad de formas de vida que existe, tiene un componente vertical y otro horizontal. La evolución vertical ocurre cuando aumenta la riqueza de posibles solicitudes del entorno y, en consecuen-
comunicación = vendedor
Se ha creado un modelo numérico que permite establecer la eficiencia arquitectónica de un punto de venta, es decir, la capacidad de generar intercambios comerciales teniendo en cuenta la relación entre los resultados obtenidos (ventas), y la cantidad de recursos arquitectónicos empleados.
cia, aumenta la complejidad (diversidad potencial de comportamientos). La evolución horizontal ocurre cuando las solicitudes se estabilizan, favoreciendo la diversidad funcional de un mismo formato arquitectónico (PV especializados). • Progreso: al igual que un organismo, un formato arquitectónico de venta progresa para ganar independencia ante la incertidumbre del entorno y aumentar su capacidad de respuesta ante retos cada vez mayores. • Selección natural: un formato arquitectónico de venta mejora sus posibilidades de supervivencia en el comercio de la ciudad a través de su capacidad de adaptación a los diferentes factores que rigen la actividad comercial. La selección natural es el filtro que deja pasar las innovaciones que favorecen la independencia del seleccionado respecto a la incertidumbre del entorno. La búsqueda de dicha independencia supondría una tendencia a controlarlo todo, abarcarlo todo, como si un formato arquitectónico más elaborado y
comunicación = producto
más complejo garantizara unas mayores posibilidades de supervivencia. Sin embargo, la capacidad de adaptación de un formato de venta no es directamente proporcional a la cantidad de recursos arquitectónicos que utiliza, pues depende de las presiones selectivas a las cuales sea sometido. Y al igual que en un sistema natural, a pesar de que los organismos complejos se adaptan fácilmente a las diferentes condiciones cambiantes, las soluciones simples también se mantienen ante diversas presiones selectivas. • Profusión de lo pequeño y escasez de lo grande: la probabilidad de presencia de un individuo en una comunidad estable decrece exponencialmente con su masa, y si el entorno tiende a alterar la distribución de lo grande (proliferación de establecimientos grandes) o lo pequeño (erradicación de establecimientos pequeños), adaptarse significa neutralizar estas desviaciones. El efecto generado por la descompensación en la distribución de los formatos arquitec-
comunicación = elementos arquitectónicos
Transmisión de información a través de los elementos arquitectónicos del punto de venta
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tónicos de venta se puede constatar mediante la observación de sistemas comerciales, como el de la zona metropolitana de Madrid, donde la proliferación de grandes formatos ha generado crisis en el sistema: existen muchos formatos grandes compitiendo en una misma área metropolitana. Por lo tanto, los nuevos centros comerciales no intercambian una cantidad suficiente de flujos con el entorno que les permita mantenerse vivos y tienden a desaparecer.
Método para determinar la eficiencia de la arquitectura empleada en la comercialización de un producto El principio básico de la eficiencia consiste en el uso racional de los medios con que se cuenta para obtener un beneficio determinado, por lo que supone la capacidad de llegar a los objetivos programados con suficiencia en el uso de los recursos disponibles, logrando así su optimización. La eficiencia arquitectónica (EA) constituye la relación entre una unidad funcional (facturación, horas de servicio, satisfacción, requisitos de alojamiento y comunicación), y la cantidad de recursos arquitectónicos que se “gastan” en un punto de venta para obtener dichos resultados, es decir, su intensidad arquitectónica (IA):
EA =
Resultados obtenidos Recursos empleados
(facturación, horas de servicio, etc.) (IA: m2, kg/m2 año, kWh/m2 año, complejidad)
La intensidad se define como la magnitud de una fuerza, fenómeno o energía, por unidad de espacio o tiempo, comparada con otra que sirve de unidad funcional. Por lo tanto, la intensidad arquitectónica (IA) constituye la cantidad de recursos arquitectónicos empleados en un PV en relación con una unidad funcional S (m2 disponibles para el desarrollo de la actividad comercial).
IA =
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Recursos arquitectónicos PV Unidad funcional S
Considerando la arquitectura como un recurso, se establecen tres unidades básicas que permiten cuantificar no la cantidad de materiales utilizados para la configuración de la entidad arquitectónica del PV de manera disgregada, sino la cantidad de arquitectura como un todo: a) Materia: constituida por dos elementos perceptibles y medibles: Superficie: el espacio disponible para alojar una actividad (m2). En este caso se evalúa únicamente la zona de acceso al público denominada sala de ventas (SV), la cual incluye la zona de cajas, servicios de información, pago y espacios de atención al público. Peso: se calcula en kg/m2. Teniendo en cuenta la vida útil de cada uno de los elementos (junto a su utilidad simultánea con otros usos del edificio, como viviendas, oficinas, etc.), se establece su intensidad en kg/m2/año. Entonces, la IA en materia de un PV será: kg/m2 año = ∑ (kg/m2 C)*ce + ∑ kg/m2 SV vu
vu
C: peso de los elementos que constituyen el contenedor SV: peso de los elementos que constituyen la sala de ventas ce: coeficiente del edificio vu: factor multiplicador correspondiente a la vida útil de cada elemento
b) Energía: este recurso se utiliza para el control climático del espacio interior, destacar el producto, crear ambientes y escenografías determinadas a través de la iluminación; informar, ambientar la SV a través de sonidos e imágenes; utilizar los diferentes equipos necesarios para
gestionar y llevar a cabo el proceso de intercambio (sistemas de cobro, frigoríficos, básculas, etc.). A través de la arquitectura se canalizan los flujos de la energía, por lo tanto, el consumo energético de un PV se debe no sólo a las necesidades funcionales de la venta del producto objeto de estudio, sino también a los elementos o características arquitectónicas de la SV. Al igual que en el caso anterior, se identifica una IA energética en kWh/m2/año, la cual corresponde a la cantidad de energía necesaria para el desarrollo de la actividad comercial en el PV. c) Complejidad: la arquitectura, además de materia y energía, es información. En un PV, los recursos arquitectónicos tienen una disposición y un orden que les permiten satisfacer, de una forma específica, las necesidades de alojamiento y comunicación imputadas al lugar de compra/venta. El grado de complejidad de un PV es su diverso potencial de comportamientos, y los formatos arquitectónicos del comercio se hacen más complejos con el objetivo de aumentar su capacidad de alojamiento y comunicación. Para identificar el grado de complejidad de un PV se establece una escala de valoración, tomando como referencia los posibles requerimientos del entorno al PV (enmarcados dentro de las necesidades básicas de alojamiento y comunicación). Así, en cada formato objeto de estudio es posible identificar su grado de complejidad en relación con un determinado requerimiento estableciendo el criterio funcional dominante (alojamiento o comunicación), a cuyo cumplimiento se destina la mayor parte de los recursos arquitectónicos.
En las normativas vigentes del sector existe una incipiente clasificación según la superficie, la forma de venta y el tipo de oferta, por lo que se formula una nueva clasificación basada en la ubicación, el aprovechamiento de preexistencias urbanas y la intensidad arquitectónica.
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PV grado respuesta 1
PV grado respuesta 5
Alcance de la oferta al comprador
Alcance de la oferta al comprador
Alojamiento producto e intercambio
Alojamiento producto e intercambio
Comunicación
Casos y conclusiones Se consideró una muestra de formatos arquitectónicos de PV, seleccionados teniendo en cuenta dos criterios básicos: el tejido comercial de la ciudad (selección de una zona de trabajo de 1,00 km2, mediante la cual se accedió a una muestra representativa de los formatos arquitectónicos de PV existentes en la ciudad), y el producto –se consideraron todos los modelos arquitectónicos de venta de dos productos: pan (fácil decisión de compra/compra frecuente/precio reducido) y ropa femenina (compra meditada/compra ocasional/ precio moderado)–. Así, se pudo concluir: • El resultado del desarrollo de la actividad comercial en un PV es cuantificable a través de la cantidad de transacciones comerciales (ventas) realizadas en un periodo de tiempo determinado. Este valor es utilizado para determinar la rentabilidad de un PV a través de la relación entre los recursos empleados y los beneficios obtenidos (ambos en términos monetarios). Para hacer una valoración de la actividad, pero desde el ámbito medioambiental, es posible establecer una ecuación semejante, en cuanto a la cantidad de recursos empleados en la comercialización de una cantidad determinada de productos y los resultados obtenidos (transacciones). • En el caso de los recursos arquitectónicos, es posible establecer un procedimiento similar a un balance de inputs/outputs, en el cual se mide la cantidad de recursos arquitectónicos empleados para generar
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m2 comerciales. La viabilidad de establecer dicha relación se argumenta con la diversidad de PV identificados en la ciudad, esta realidad indica que un mismo producto puede venderse en un mismo contexto socioeconómico mediante la utilización de PV con intensidades arquitectónicas distintas. • Las tres unidades de medida propuestas permiten hacer una valoración arquitectónica en diferentes dimensiones: espacio, recursos materiales empleados, consumo energético derivado de su uso e información. A partir de la intensidad arquitectónica, sería posible esbozar, al igual que en otros temas arquitectónicos como la vivienda, los edificios educativos o las oficinas, unos valores de referencia que permitan establecer un límite entre la suficiencia en la inversión de recursos arquitectónicos y un sobredimensionamiento. • El método permite cuantificar la arquitectura como un recurso total. Sin embargo, ésta es a su vez el resultado de un proceso, por lo que, en la búsqueda de un método que permita realizar una valoración de la actividad mucho más precisa a nivel medioambiental, es necesario tener en cuenta también las características de los materiales y el consumo de recursos en los diferentes procesos constructivos. • Teniendo en cuenta que en la ciudad la gran mayoría de los establecimientos de venta se implantan en locales y edificaciones ya existentes, en la evaluación ambiental del contenido de la sala de ventas existiría un mayor campo de acción. Por lo
• Vienen más compradores • Venta de muchos productos • Productos de mayor valor • Día/noche lluvia/sol • Confort • Parking • Isocrona más extensa
tanto, sería posible proponer un sistema de valoración combinable en el cual se estableciera, en primer término, el formato de venta idóneo a partir de la comparación de la intensidad arquitectónica de las opciones posibles, para luego realizar una fase de estudio más concreta en la que se identifique el impacto ambiental generado por los recursos utilizados en la escenografía y puesta en marcha del PV. Adriana Olaya Cotrino Arquitecta de la Universidad Nacional de Colombia y Doctora en Arquitectura y Medio Ambiente por la Universidad Politécnica de Catalunya. Actualmente es delegada para Colombia del World Office Forum y socia de Green-re, consultoría medioambiental especializada en la intervención de edificios existentes.
Referencias 1. De acuerdo con la World Trade Organization, en el mundo hoy se comercializa un 58% más que en el año 1950. 2. Equivalente a 33 veces el distrito de Manhattan. Tomado de Chuhiua, J. Harvard Design School: guide to shopping, Köln, ed. Taschen, 2001. 3. El punto de venta es el último de una larga cadena de eslabones arquitectónicos que acogen todos los procesos que son necesarios para que el producto llegue desde el punto de fabricación hasta las manos del consumidor en la ciudad. Es la arquitectura comercial que hace presencia en la ciudad, y su importancia se debe no sólo a su función como punto de encuentro entre vendedor-comprador- producto, sino además por sus repercusiones económicas, sociales y urbanísticas en la ciudad.
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