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Hospital Cardioinfantil

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proyecto nacional

Fundaci贸n

Foto: Pablo Rojas - cortes铆a Fundaci贸n Cardioinfantil

Cardioinfantil

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Construcciones de Salud 6


proyecto nacional

La nueva torre de hospitalización reinaldo Cabrera Polanía de la Fundación Cardioinfantil, en Bogotá, hace parte de un proyecto de expansión que articula comodidad, bienestar y tecnología.

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bicada en pleno corazón del complejo médico de la Fundación Cardioinfantil, la nueva torre de hospitalización hace parte del plan de desarrollo arquitectónico de la institución en el que se ha determinado cuáles son las áreas en las que se debe crecer y la forma de hacerlo. Con esta edificación se busca, además de aumentar la capacidad de las instalaciones y ponerlas a la altura de las demandas médicas actuales, contribuir de manera concreta con el mejoramiento del bienestar de los pacientes y visitantes. Con esta premisa como bandera y debido al gran flujo de usuarios que ingresan al hospital, principalmente por urgencias, la Fundación vio como primera necesidad contar con más camas en hospitalización para liberar la zona de ingresos. Esto contribuiría a que cada paciente permaneciera menos tiempo allí y, en consecuencia, mejorara el flujo de personas entre la franja de observación y la de hospitalización.

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Con la capacidad de camas, anterior a la construcción de la torre Reinaldo Cabrera Polanía (330 camas, 90 de ellas en unidades de cuidados intensivos), esta tarea se hacía cada vez más complicada.

Planteamiento arquitectónico También conocida como torre H, esta obra fue diseñada y construida con especial énfasis en la relación de la arquitectura con el medioambiente, y en la comodidad como elemento necesario para el tratamiento de pacientes con problemas cardiovasculares. El edificio –cuyo proceso de diseño tardó, entre ajustes y cambios, cerca de dos años– cuenta con un área total de 10.250 m2, en operación total desde abril. Su concepción y desarrollo buscaron dar respuesta a la necesidad de expansión y especialización del centro médico, así como a la intención paralela de flexibilizar las instalaciones desde el punto de vista arquitectónico. La torre H se integra al lenguaje general del complejo gracias a la arquitectura, pen-

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sada para crear una misma expresión en cuanto a formas y fachadas, en su mayoría en ladrillo. El concreto y el vidrio también predominan dentro de la edificación, siendo el cristal el material que apoya parte de la estrategia de sostenibilidad: generar espacios “abiertos” que permitan un gran porcentaje de iluminación natural. El edificio se conecta con una de las construcciones prexistentes del complejo médico a través de sus cuatro niveles habitables, por la terraza y por la zona de sótanos. Además está apareado con conexiones directas, logradas gracias a la demolición de una de las fachadas del edificio existente, compuesta principalmente por ventanería, lo que genera un edificio continuo unido por concreto. Las nuevas conexiones están destinadas principalmente al tránsito de pacientes y personal médico entre las zonas de observación, toma de exámenes, salas de cirugía y la torre de hospitalización Reinaldo Cabrera Polanía, por lo que las puertas cuentan con controles electrónicos y lectores de tarjetas para permitir el paso de una sede a la otra. La obra, cuya construcción se desarrolló en 24 meses, tiene una altura total de 20,5 m, 6 plantas, terraza y 2 sótanos, estos últimos con una extensión de 1.800 m2. Externamente cuenta con una plataforma de parqueo de igual dimensión que se suma a los espacios subterráneos para dar lugar a 140 plazas. Así se soluciona la reducida oferta de estacionamientos en el entorno. Los niveles 1 y 2 son de altura libre con un total de 5,80 m, lo que permite mejorar la circulación de aire, además dota al edificio de amplitud. Los pisos 3, 4, 5 y 6 tienen alturas de 2,90 m cada uno, medida necesaria para igualar a la de los niveles del edificio existente –adherido a la nueva construcción– y facilitar las conexiones entre estos. Sumados, los 6 pisos ocupan un área de 3.880 m2 y albergan 64 habitaciones. En el nivel 4 hay 16 habitaciones equipadas para atender pacientes de cuidados intensivos. No obstante, la flexibilidad del

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Foto: cortesía Fundación Cardioinfantil

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diseño permite que las unidades de los distintos pisos estén en capacidad, a nivel estructural y de redes de gases y eléctricas, de prestar servicios de UCI a pacientes de especialidades distintas a la cardiovascular. En cada piso habitable (970 m2) se encuentran, además de las habitaciones, una serie de espacios pensados para facilitar la labor médica y mejorar las condiciones de vida de los pacientes, visitantes y colaboradores: • Área para que los médicos atiendan a los familiares de los pacientes y realicen juntas. • Punto de control de enfermería para la gestión general del piso. • Ocho cubículos de evolución del paciente (uno cada dos habitaciones), ubicados en medio de las unidades de hospitalización y dotados de computadores desde donde las enfermeras pueden controlar visualmente a los pacientes y llevar el registro de su evolución sin ingresar a los dormitorios.

Las habitaciones de la torre H se encuentran equipadas de acuerdo con lo establecido en el Plan Maestro de Salud, determinado por la Secretaría Distrital de Salud.

• Cuartos para infraestructura electrónica en donde se alojan y controlan diferentes sistemas necesarios para el funcionamiento del piso. • Ala sucia donde se almacenan temporalmente todos los residuos médicos generados en el nivel. • Ala limpia donde se mantienen parte de los suministros necesarios para la correcta operación del piso. Con esta se busca evitar al máximo la propagación de infecciones y bacterias.

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La torre finaliza en una terraza de 970 m2 pensada como un espacio de relajación y recuperación. Allí, rodeados de jardines y fuentes de agua, los pacientes pueden hacer actividad física y caminar por un sendero de cerca de 100 m de longitud. Esto contribuye con los procesos de posoperatorio y rehabilitación, especialmente en los usuarios con problemas cardiovasculares. Esta zona ofrece un punto de café para el bienestar y descanso del personal médico y los visitantes.

Calle 164A

Pabellón Carlos Lleras Restrepo

Pediatría

Cuidados intensivos

En cuanto a las circulaciones, el edificio cuenta con tres ascensores, dos de estos ubicados en el punto fijo de acceso de admisiones para facilitar la movilidad de los visitantes. El tercer elevador, para uso médico y de servicios, fue construido en la zona de empalme entre la nueva torre y el edificio existente de cardiología.

Cardiología

Carrera 14A

Registros médicos

Torre Reinaldo Cabrera Polanía Bienestar social

Urgencias

La invErSiÓn

Calle 163A

Carrera 13B

Instituto de cardiología

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La obra tuvo un costo aproximado de 18 mil millones de pesos, recursos que tienen origen en la Fundación Cardioinfantil y en las donaciones que recibe de diferentes personas y organizaciones. En la inversión, además del nuevo edificio, se contemplaron otros elementos: la ampliación y remodelación de la cocina; la central de monitoreo, que dio solución a la dispersión de las alarmas existentes en todas las habitaciones, y redes hidráulicas y de gases, entre otras, que se centralizaron en un mismo punto en el sótano del edificio adherido a la torre H. Las zonas técnicas de gases, eléctricas (subestaciones y plantas de emergencias) y bombas hídricas de todo el complejo médico se concentraron aisladamente en los sótanos, a fin de lograr un mejor funcionamiento, más seguro y ordenado.

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Foto: cortesía Obreval

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La obra Desarrollar un proyecto de estas dimensiones, en medio de una institución hospitalaria en funcionamiento, es uno de los retos más grandes que tuvo la construcción. Además de los requerimientos técnicos, era necesario no afectar a los pacientes, familiares, personal y usuarios del centro médico. Para esto, la Fundación Cardioinfantil y la constructora Obreval realizaron conjuntamente estudios preliminares de riesgos y de control del impacto (de ruido y técnico). La estrategia se centró en dos puntos: 1. La torre H tiene zonas de empalme completamente adheridas a uno de los edificios prexistentes del complejo médico, razón por la que fue necesario plantear cerramientos que posibilitaran que el ruido y cualquier eventualidad de contacto con maquinaria pesada se atenuaran. En las zonas donde los pacientes se veían más afectados, los cerramientos

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fueron desarrollados con muros de drywall, material que impide la filtración de polvo, y con frescasa en medio de estos para reforzar el aislamiento acústico y térmico. Este tipo de material fue empleado en paredes y techos. 2. Por la naturaleza de la obra la contaminación era alta, sobretodo en términos de calidad de aire y niveles de ruido; por esto, durante el proceso de construcción se desarrollaron cerramientos y ventilaciones adicionales a las convencionales. Los aislamientos que se generaron dependieron siempre de la zona y del impacto de la obra en el sitio específico. En los espacios cercanos a lugares que no afectan la operación de la Fundación o a los pacientes, como bodegas o talleres, el cerramiento se hizo con mantos para aislar el polvo y posibles residuos. Externamente se desarrollaron cerramientos de 2,50 m de altura para evitar

El terreno En un área de 65.000 m2, la Cardioinfantil, en promedio, presta atención a 1.100 pacientes hospitalizados, 9.000 consultas de urgencia y 8.600 cirugías (de las cuales 1.200 corresponden a procedimientos cardiacos). El lote donde se ubica (calle 163A 13B-60) es, en gran parte, producto de un contrato en comodato con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), entidad que cedió el predio para el desarrollo del complejo médico. El terreno sobre el cual fue construido el nuevo edificio hace parte de este acuerdo y en él funcionaba una plataforma de parqueo que suplía las necesidades de estacionamiento del hospital antes de su ampliación.

el paso de personal no autorizado hacia la construcción. Dentro de la obra, la ventilación fue apoyada por extractores mecánicos que limpian el aire y disminuyen la posibilidad de propagación del polvo. Estos, conjuntamente con los muros de drywall, ayudaron a mantener la asepsia del edificio existente. Además se tuvieron en cuenta otros aspectos importantes: • Estudios de riesgos. • Reuniones informativas con todas las personas relacionadas con la obra sobre los impactos de esta. • Aislamientos permanentes externos e internos en las zonas de empalme entre edificios. • Horarios específicos de flujos de materiales. • Coordinación de los espacios durante maniobras específicas, en términos hidráulicos, eléctricos y de gases medicinales.

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La torre de hospitalización Reinaldo Cabrera Polanía cuenta con 64 habitaciones con capacidad estructural para ser unidades de cuidados intensivos cuando así se requiera.

Foto: cortesía Fundación Cardioinfantil

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Foto: cortesía Fundación Cardioinfantil

Movilidad

Durante el pilotaje, la ventanería también fue protegida. Dada las grandes vibraciones generadas durante este proceso, parte de las ventanas fueron desmontadas y reemplazadas por cerramientos para evitar la ruptura de los cristales. En otros casos, particularmente en las zonas de hospitalización, se emplearon películas de privacidad en los vidrios de las habitaciones.

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Sostenibilidad Diseñada por el arquitecto Fernando Zarama, la torre Reinaldo Cabrera Polanía utiliza varias estrategias para el cuidado del medioambiente: • La ventanería de la estructura favorece la iluminación interna. Para controlar las radiaciones y garantizar el confort térmico se dispusieron cortasoles de vidrio.

Para la construcción se desarrollaron planes de movilidad en dos sentidos: 1. Se hizo un estudio de tráfico como requisito de la curaduría para el otorgamiento de la licencia; al ser una estructura dotacional debe contar con un análisis de este tipo. En él se estimaron los aforos peatonales y vehiculares para determinar índices que establecen –de acuerdo con las autoridades distritales– los cupos de parqueo necesarios para la construcción. 2. La Secretaría de Movilidad exige un estudio de tráfico para el momento de la construcción por la entrada de volquetas, camiones, personal de obra, etc. Como resultado de este análisis se obtuvieron horarios específicos en los que se pudieron llevar a cabo las tareas relacionadas con el flujo de materiales y personal de obra para no afectar dramáticamente la movilidad de la zona ni la entrada o salida de pacientes. Los horarios para realizar estas acciones fueron establecidos en la mañana, dada la menor circulación de personal, principalmente de visitantes, que se da en las primeras horas del día: entre 7 a.m. y 10 a.m.

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Foto: cortesía Obreval

• La ventilación del edificio es en un 80% natural, lo que disminuye el uso de equipos mecánicos, aparatos que incrementan los requerimientos energéticos. • Es manejada por medio de cielorrasos en donde se dan intercambios de aire naturalmente. • El calentamiento del agua se da por energía solar. Por medio de más de 100 m2 de paneles de energía termosolar instalados en la torre de hospitalización, se calienta el agua, posteriormente almacenada en tanques y utilizada en toda la construcción. • Las fuentes de luz artificial de la torre H son tipo LED, lo que contribuye, según los estudios hechos por los constructores, a disminuir la carga energética del edificio en cerca de 35%. • La construcción cuenta, además, con una serie de muros verdes que oxigenan el ambiente. Uno de ellos tiene lugar en la zona de parqueaderos. • Tanto los muros verdes, como las fuentes y los espejos de agua recirculan el líquido gracias a sistemas de tanques de reposo en donde se almacena temporalmente.

Tecnología Las habitaciones han sido automatizadas en un 100%. Esto permite, con controles inalámbricos, que los ocupantes de cada unidad puedan manejar gran parte de los elementos que los rodean: cortinas, televisión, iluminación, llamado a enfermería, etc. A pesar de incrementar los costos de dotación de cada una de las unidades, este tipo de soluciones brinda comodidades que influyen directamente en la recuperación de los pacientes, . Los inodoros, lavamanos y dispensadores de jabón emplean sensores de proximidad para su funcionamiento, con el fin mitigar la propagación de bacterias e infecciones. En las habitaciones de cuidados intensivos se hace especial énfasis en el monitoreo de las personas hospitalizadas. Cada unidad cuenta con una cámara infrarroja con la que se vigila al paciente las 24 horas del

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día. Además, y como complemento a los cubículos de evolución, los sistemas de seguimiento de signos vitales generan señales que llegan a la central de enfermería, donde pueden ser consultados permanentemente. El 100% de los equipos electrónicos que funcionan en la torre H están monitoreados permanentemente por una central técnica,

ubicada en los sótanos. Todos los sistemas generan alarmas para el cuidado y protección de las instalaciones en caso de algún tipo de falla o requerimiento, además se facilita el monitoreo central de consumos sobre los equipos especiales del edificio, se asegura el flujo correcto de energía y, gracias al control sobre las bombas de presión, no hay cortes repentinos de agua.

FICHA TÉCNICA Diseñador Director de obra Constructor Contratante Inversión Fecha de inicio Fecha de entrega

Arq. Fernando Zarama Juan Felipe Gutiérrez Constructora Obreval Fundación Cardioinfantil 18 mil millones de pesos Abril 2010 Abril 2012

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