Economía joven en Colombia: Entre diplomas y falta de oportunidades
Alejandra Cárdenas Cortés, Alejandro Villalobos, Emily Caina, Juan Pablo Guzmán, Maicol Santiago Yate
En la actualidad, el desempleo juvenil en
Asimismo, el Departamento Nacional de
las problemáticas sociales y económicas
documento sobre políticas públicas para
Colombia se ha consolidado como una de más preocupantes del país. Según El
Colombiano (2024), en el artículo titulado “De 100 jóvenes, 17 están desempleados en Colombia: ¿por qué no encuentran
trabajo?”, la tasa de desempleo juvenil se ubica en 17,7 %, cifra que evidencia una brecha significativa frente al promedio nacional.
Por otra parte, el Gobierno Nacional ha
impulsado estrategias como el programa Estado Joven, promovido por el
Departamento Administrativo de la
Función Pública (2024), el cual busca
facilitar la transición de los estudiantes hacia el mercado laboral mediante
prácticas remuneradas en el sector
público. Esta iniciativa pretende mitigar una de las principales barreras
identificadas por El Colombiano (2024):
la ausencia de experiencia laboral al momento de buscar empleo.
Planeación (s.f.), a través de su
jóvenes, plantea lineamientos orientados a garantizar derechos, inclusión social y
oportunidades laborales dentro del marco del Plan Nacional de Desarrollo.
Adicionalmente, un estudio conjunto de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe (CEPAL) y Ayuda en Acción (s.f.) proyecta que para el año 2030 aproximadamente el 70 % de la
juventud latinoamericana trabajará en el sector servicios, lo que implica
transformaciones profundas en la estructura del empleo y en las
competencias requeridas por el mercado laboral.
En este contexto, surge una pregunta fundamental: ¿son suficientes estas
iniciativas para enfrentar la magnitud del desempleo juvenil en Colombia?
El desempleo juvenil en Colombia
Se configura así un círculo difícil de
sociales más preocupantes en la
tener experiencia, pero no puede adquirir
constituye una de las problemáticas actualidad. De acuerdo con El
Colombiano (2024), de cada 100 jóvenes, 17 se encuentran desempleados, lo que equivale a una tasa cercana al 17,7 %. Esta cifra no puede entenderse
únicamente como un dato estadístico,
sino como la representación de miles de
jóvenes que, pese a haber culminado sus estudios y haberse preparado
académicamente, no logran acceder a una oportunidad laboral. En este sentido, el problema no puede reducirse
simplemente a la afirmación de que “no
hay trabajo”, sino que evidencia una falla estructural más profunda en el
funcionamiento del mercado laboral colombiano.
En primer término, el artículo señala que una de las principales barreras para la empleabilidad juvenil es la falta de
experiencia laboral. Según el mismo
medio, esta exigencia se convierte en un obstáculo estructural que dificulta la
inserción de los recién graduados en el
mercado formal (El Colombiano, 2024).
Esta situación resulta contradictoria, pues
para adquirir experiencia es necesario que alguien brinde una primera oportunidad.
romper: no se contrata al joven por no experiencia porque no es contratado.
Desde mi punto de vista, esta dinámica
constituye una de las mayores injusticias
del mercado laboral actual, ya que genera frustración e inseguridad en quienes, aun estando preparados, no logran insertarse en el empleo formal.
Por otro lado, el programa Estado Joven, presentado en la página oficial de la
Función Pública, constituye una iniciativa orientada a facilitar la transición de los
jóvenes hacia el mercado laboral. Según Función Pública (s.f.), este programa busca promover la vinculación de
estudiantes a entidades del sector público mediante la realización de prácticas
laborales. En este sentido, considero que se trata de una estrategia que intenta
apoyar a los jóvenes en un momento
clave de sus vidas, ya que muchas veces el problema no radica en la falta de
disposición para trabajar, sino en la
ausencia de una primera oportunidad laboral.
De acuerdo con la información
institucional, Estado Joven permite que estudiantes de programas técnicos,
tecnológicos y profesionales desarrollen
políticas buscan garantizar los derechos
propósito de fortalecer su experiencia y
social y generar oportunidades que
sus prácticas en entidades públicas, con el competencias laborales (Función Pública, s.f.). Este aspecto resulta positivo, ya que no solo se trata de cumplir con un
requisito académico, sino de enfrentarse a contextos reales de trabajo, asumir
responsabilidades concretas y adquirir
mayor seguridad profesional al momento de buscar empleo formal.
Asimismo, el programa contempla un
apoyo económico para los practicantes, lo cual representa un incentivo importante
para quienes requieren ingresos durante su proceso formativo (Función Pública, s.f.). Muchas prácticas tradicionales no
son remuneradas, lo que limita el acceso de estudiantes con mayores necesidades económicas. Por ello, este componente
demuestra un reconocimiento del valor
del tiempo y el esfuerzo invertido por los jóvenes.
En segundo término, las políticas
públicas para jóvenes formuladas por el Departamento Nacional de Planeación presentan un enfoque que genera una reflexión crítica frente a su alcance y efectividad. Según el Departamento Nacional de Planeación (s.f.), estas
de la juventud, promover la inclusión
permitan su desarrollo integral dentro del marco del Plan Nacional de Desarrollo. Este planteamiento evidencia un
reconocimiento institucional de la
juventud como un grupo que requiere apoyo del Estado en múltiples
dimensiones, no únicamente en el ámbito laboral.
Asimismo, el DNP (s.f.) señala que el
enfoque de estas políticas no se limita al empleo, sino que abarca aspectos como participación, educación, bienestar y
construcción de proyectos de vida. Este enfoque integral resulta valioso, ya que reconoce al joven como un sujeto en
proceso de formación personal, social y profesional. En consecuencia, se
comprende que el desarrollo juvenil no puede reducirse exclusivamente a la
inserción en el mercado laboral, sino que implica condiciones más amplias que
favorezcan su crecimiento y autonomía. Por otra parte, el documento institucional destaca la necesidad de reconocer la
diversidad de realidades juveniles según
su contexto social, económico y territorial (Departamento Nacional de Planeación,
s.f.). Este reconocimiento resulta
pertinente, dado que no todos los jóvenes enfrentan las mismas condiciones ni disponen de iguales oportunidades.
No obstante, aunque el planteamiento
conceptual es sólido y estructurado, surge una inquietud en relación con su
implementación efectiva. A pesar de los lineamientos orientados a la inclusión y generación de oportunidades, persisten
dificultades en el acceso a educación de calidad y empleo estable para una parte significativa de la juventud. En este
sentido, el desafío no radica únicamente
en la formulación de políticas, sino en su ejecución, seguimiento y evaluación constante.
En el contexto actual del mercado
laboral latinoamericano, un estudio
conjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y Ayuda en Acción invita a reflexionar sobre el futuro de la juventud en la región. Según CEPAL y Ayuda en Acción (s.f.), para el año 2030
aproximadamente el 70 % de la juventud de América Latina trabajará en el sector servicios, lo que evidencia una
transformación significativa en la
estructura del empleo y en las dinámicas económicas predominantes.
Asimismo, el informe advierte que, si esta transición no se acompaña de políticas
públicas adecuadas, podría incrementarse la informalidad laboral juvenil (CEPAL & Ayuda en Acción, s.f.). Esta
advertencia resulta especialmente
relevante en un contexto donde una parte considerable de la juventud ya enfrenta condiciones laborales precarias. Por lo
tanto, el crecimiento del sector servicios
debe estar respaldado por estrategias que promuevan la formalización, la
protección social y la garantía de derechos laborales.
En conclusión, el análisis de los cuatro
Si el país no fortalece la articulación entre
desempleo juvenil en Colombia no es un
públicas, corre el riesgo de perpetuar
artículos examinados demuestra que el
problema aislado ni circunstancial, sino
una situación estructural que compromete el desarrollo social y económico del país (El Colombiano, 2024; Departamento
Administrativo de la Función Pública, s.f.; Departamento Nacional de
Planeación, s.f.; CEPAL & Ayuda en
Acción, s.f.). Las cifras presentadas por El Colombiano evidencian la magnitud
del fenómeno; el programa Estado Joven muestra intentos institucionales por facilitar la transición al empleo; las
políticas formuladas por el DNP reflejan un marco normativo ambicioso; y las
proyecciones de la CEPAL y Ayuda en Acción advierten sobre las
transformaciones profundas que
experimentará el mercado laboral hacia 2030.
No obstante, pese a estos esfuerzos,
persiste una brecha significativa entre la
formación académica y las oportunidades
reales de empleo digno. En consecuencia, resulta evidente que las medidas actuales,
aunque necesarias, no son suficientes para transformar estructuralmente la situación de la juventud colombiana.
educación, sector productivo y políticas ciclos de desempleo, informalidad y
desigualdad generacional. Además, en un contexto regional competitivo, mantener altas tasas de desempleo juvenil puede limitar la capacidad de Colombia para
mejorar su posicionamiento económico
en América Latina y reducir las brechas internas de desarrollo.
Por tanto, se requiere una estrategia integral que combine inversión en
formación técnica y digital, incentivos reales a la contratación juvenil,
fortalecimiento del emprendimiento
sostenible y evaluación constante de las políticas públicas implementadas. Solo así será posible convertir el potencial
juvenil en motor de crecimiento y no en una cifra preocupante dentro de los indicadores nacionales. Referencias (El colombiano, 2024) (Función Pública, s.f.) (Planeación, s.f.) (CEPAL & Ayuda en Acción, s.f.)