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El Papel de La Voz, 5 - Anuario 2022

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EL PAPEL DE LA VOZ

Sumario

4 El metaverso

Joaquín Carrera

7 El empresario del año es andaluz y quiere que trabajes cuatro días a la semana

Francisco Romero

12 ¿Quién teme al ‘Comando Mejillón’ de la Bahía de Cádiz?

Carmen Marchena

22 La normalidad

Juan Torres López

24 Municipios con la esperanza puesta en el ‘maná’ europeo

Francisco Romero

40 Las mil caras de San Roque (contadas por su alcalde)

Paco Sánchez Múgica

46 Consolidación o cambio: Andalucía, entre la desizquierdación y la desafección

Daniel Valdivia

52 Los sanitarios que nos salvarán de futuras pandemias

Sebastián Chilla

62 Las dos caras de Mala Rodríguez, icono del rap con acento andaluz

Valeria Reyes Soto

66 Annus horribilis

Josefa Parra

70 Marco de Jerez: Nuevo presidente, nuevo pliego de condiciones… nuevo pleito

Carlos Piedras

78 Sanlúcar, capital: ahora o nunca

Eugenio Camacho

La artista y creativa gaditana Marina Sánchez González, Mariina Ozean, es la responsable de la portada de este nuevo número de El Papel de La Voz de lavozdelsur.es. En su obra exclusiva para esta publicación, que en esta edición adquiere formato anuario y que ofrece diferentes miradas y perspectivas que quieren combatir la resignación de un tiempo a menudo sin esperanza, ha querido representar el paso del tiempo mediante lo natural y lo orgánico, los productos estacionales y de temporada propios de tierras andaluzas. “Todo creciendo delante de nuestros ojos mientras continuamos —porque así seguimos en esta tercera temporada de esta serie distópica— enfrentándonos a la pandemia”.

La artista ha querido reflejar cómo la naturaleza no cesa, aunque nuestra vida haya cambiado, al tiempo que ha querido hacer una oda que revalorice nuestros productos agrícolas y, sobre todo, a esos trabajadores y trabajadoras del campo que hacen de Andalucía una cuna de productos excepcionales (materia prima esencial) que se disfrutan en todo el mundo. Al margen de reflexionar sobre lo mucho que Andalucía tiene que ofrecer, aparte de quizás sus miradas más tópicas y estereotipadas, la creativa reivindica la maravillosa cultura de la comunidad más poblada de España y, como reza la letra del himno andaluz, también pide tierra y libertad.

Sobre todo, añade, “la libertad de poder seguir desarrollándonos y cumpliendo nuestras vocaciones para continuar creando una Andalucía visionaria que siga haciendo historia”. A través de un minimalismo poco convencional, Mariina Ozean intenta calmar al espectador de esta sociedad a menudo excesiva y alejada de lo esencial. Tras exponer en Jerez, Madrid, Zaragoza y Toulouse, ilustrar el libro Amar después de leer, y ser comisariada por National Geographic, actualmente reside en Madrid, donde compagina su carrera artística con la comunicación creativa. Más info: @mariinaozean (Instagram)

Presidente: José Joaquín Carrera Moreno · Director: Paco Sánchez Múgica · Redacción: Francisco Romero, Patricia Merello, Lucía Velázquez, Emilio Cabrera, Carmen Marchena y Valeria Reyes Soto · Fotografías: Juan Carlos Toro, Manu García, Esteban Pérez Abión, Germán Mesa · Dirección comercial: Carlos Vega (Marketer Global Media) · Diseño original: Jorge Franco · Impresión: onlineprinters.com · Edita: Comunicasur Media S.L. Calle Juan Sánchez, 12 · 11403 Jerez de la Frontera (Cádiz). Ilustración de Portada: Mariina Ozean · Depósito Legal CA 433-2015

El metaverso

Texto Joaquín Carrera

Fotomontaje Manu García

El 28 de octubre de 2021, Mark Zuckerberg, hoy Presidente de Meta –llamada antes Facebook–, anunció el cambio de nombre de la empresa matriz “Facebook, Inc.” a “Meta Platforms, Inc.”, para “reflejar su enfoque en la construcción del metaverso”. El metaverso cobra así una nueva actualidad, cuyo eco inicial parte de la novela de Neal Stephenson, quien acuñó el término y estableció la visión de un “universo 3D generado por computadoras” en su novela Snow Crash, de 1992. El diccionario Merriam-Webster lo define como “un mundo virtual altamente inmersivo donde las personas se reúnen para socializar, jugar y trabajar.”

Efectivamente, el propio Zuckerberg lo define como la “evolución lógica de la conexión social”, El metaverso será, probablemente, un mundo regido por avatares personales fotorrealistas que ofrezcan la ilusión de una libertad identitaria, pero en verdad muy dirigido a ampliar la extracción de datos personales, y facilitar la inmersión en entornos comerciales, incluyendo el patio de vecinos, la reunión de amigos, el teletrabajo, el telestudio, las compras digitales o físicas, todo ello desde tu propio avatar, y con un sistema robusto de pagos electrónicos asociados al avatar. Estamos hoy lejos de la utopía de libertad de identidades que prometía Internet en sus primeros años, el sistema entero se cierra cada vez más, y en el metaverso podrás diseñar tu avatar, vestirlo con las ropas que desees, comprando por supuesto los correspondientes objetos digitales para ello, etc., pero manteniendo transparencia total sobre tu identidad y sobre tu cuenta corriente, que es lo que de verdad importa.

cluso podrás tener un avatar distinto para cada ocasión, siempre previo pago.

Estos avatares reproducirán con gran fidelidad las expresiones de tu rostro en tiempo real, combinando sensores de tu rostro y algoritmos de reconstrucción, gracias a las futuras gafas Cambria de Meta, que serán la gama alta de las actuales gafas Oculus Quest2, y así interactuarás con otros avatares, en los múltiples espacios del metaverso, sean estos tu sala u hogar inicial, tu sala de teletrabajo –que alcanzará así un nuevo nivel de experiencia– o la visita a un mundo virtual.

Cualquiera de tus espacios podrá ser decorado y personalizado con fotos, videos y objetos digitales, que podrás adquirir en el mercado del metaverso. Estas adquisiciones tendrán un valor autentificado como NFT –podrías revenderlas, incluso, en los mercados del metaverso– y podrás usarlas en el metaverso en cualquier plataforma, pues acompañarán a tu avatar y cuenta, y serán interoperables.

Cualquiera de tus espacios podrá ser decorado y personalizado con fotos, videos y objetos digitales, que podrás adquirir en el mercado del metaverso.

Podrás trasladar objetos del mundo físico a su representación en el metaverso, y objetos digitales del metaverso al mundo físico, mediante su inserción como hologramas en dispositivos de realidad aumentada (AR), con las nuevas creaciones en desarrollo en colaboración con Spark AR. Estos objetos digitales, presentes en realidad mixta, responderán a tus acciones.

Su valor estará autentificado como NFT

Por otra parte, el metaverso te ofrecerá la sensación de teletransportarte en el tiempo y el espacio, en juegos, viajes de placer o de estudio, y podrás visitar la antigua Roma o estudiar de cerca los planetas, interactuando en cada caso no con dispositivos ya tradicionales –tipo ratón o joystick– sino con la voz, con los movimientos de las manos y de los ojos.

El metaverso es concebido por Meta como el siguiente nivel de Internet (tras haber pasado en los últimos 30 años por las etapas del texto, la fotografía y el video, donde aún estamos), y plantea una red absolutamente inmersiva y personalizada, donde no eres ya un mero espectador tras una pantalla 2D, sino un actor/agente que toma las riendas de su vida (virtual, añadiría yo, mientras dejas las riendas de tu vida real en manos de otros pastores). El metaverso estará presidido por la simulación de la presencia, mediante la “sensación” de estar presente. Para mejorar esa ilusión, Meta trabaja en el proyecto Codec Avatars perfeccionando avatares cada vez más fotorrealistas, capaces de expresar tu peinado de hoy o el estilo de tu barba, avatares que tendrán –al alcance de tu bolsillo real– un amplísimo vestuario virtual, diseñado por múltiples creadores, y así podrás tener trajes para cada ocasión virtual en el metaverso: para trabajar, para jugar, para ir a fiestas... In -

Meta ha creado una gran plataforma llamada Horizon, con tres ámbitos: Horizon Home, como tu espacio social con las actuales gafas Oculus Quest2, Horizon Worlds, dedicada a desarrolladores de mundos y experiencias virtuales, y Horizon WorkRooms, dedicada a teletrabajo/telerreuniones.

Actualmente, para acceder a Horizon se precisan las gafas Oculus Quest, cuya segunda versión oscila en Amazon entre 349 euros (128 GB) y 447 euros (256 GB).

Por otra parte, continúan los desarrollos de realidad virtual en Messenger o proyectos colaborativos como el que realizan Facebook y Ray-Ban, que han sacado al mercado las gafas Ray-Ban Stories, capaces de reproducir música y realizar fotos, videos y llamadas telefónicas, por 299 dólares. Estas se aproximan sólo un poco a las futuras gafas de Realidad Aumentada Nazare AR, que Meta está

desarrollando en colaboración con EssilorLuxottica, y que permitirán grandes avances en háptica o ciencia del tacto, mediante entradas complementarias de electromiografía (EMG), basadas en los músculos de las muñecas, que con la inteligencia artificial contextualizada, traducirá gestos y movimientos simples –con sus señales neuromotoras–en comandos digitales para el control de dispositivos. Esto permitirá una multitud de posibilidades de comunicación e interacción en juegos, entrenamientos, etc., incluyendo el envío de mensajes con sólo mover los dedos de la mano en el aire.

Y la ambición futura con estas gafas de realidad mixta AR/VR es, en palabras de Zuckerberg “hacer que las cosas pasen con sólo pensarlas”.

Otro proyecto de la constelación metaverso es Aria, que incorpora gafas AR y mapas en vivo, y permitirá facilitar ayuda proactiva mediante múltiples informaciones, incluyendo sensores de la dirección de tu mirada.

RETOS PENDIENTES DEL METAVERSO

Para terminar de construir el metaverso, son muchos aún los retos pendientes en temas cruciales, como el perfeccionamiento de la visualización, las interfaces de entrada, la háptica, el seguimiento exacto de las manos, el seguimiento ocular, la realidad mixta, los sensores, los avatares, la inteligencia artificial contextualizada y la ciencia de la percepción, más el importante desafío de garantizar la privacidad y seguridad. Quedan probablemente entre cinco y diez años para su implantación, hacia 2030, con un objetivo estimado para entonces de 1000 millones de usuarios, tras haber gastado miles de millones de dólares en inversión previa, pero esperando recaudar muchos miles de millones más en el nuevo comercio del metaverso, que afectará no sólo a objetos digitales sino a objetos en el mundo físico, pues tu avatar podrá comprar de todo…

precio especial por él”, como señaló Vishal Shah, director de producto del metaverso. Incluso los juegos futuros en el metaverso se están diseñando con un sistema de periódicas actualizaciones y descargas... previo pago, todo ello seguramente a través de la propia cartera digital de Meta, Novi. Habrá oportunidades para mucha gente, se supone, comenzando por Meta y sus empresas de creadores y desarrolladores de objetos digitales, servicios y experiencias, y de mundos virtuales.

En estos próximos años, la inversión de Meta irá probablemente en la línea del desarrollo de todas estas tecnologías y dispositivos, que serán, como señaló el propio Mark Zuckerberg, “subvencionados en su entrada en el mercado, o vendidos a precio de coste”, para facilitar su implementación.

Mientras tanto, seguirán existiendo en otra división de Meta las actuales aplicaciones Facebook, Instagram, WhatsApp, Messenger, Oculus Quest, Horizon, Nazare, etc. Y algunas de ellas, hoy aplicaciones 2D, se irán viendo progresivamente transformadas por la evolución de la arquitectura del metaverso, o bien irán migrando al metaverso…

PROFETISMO TECNOLÓGICO

El metaverso es, en palabras de Zuckerberg “la nueva frontera” donde “con sólo ponerte unas gafas podrás trascender el universo físico y sumergirte en experiencias”.

El metaverso se anuncia como un nuevo Retablo de las Maravillas, sólo las personas que reúnen ciertos requisitos son capaces de percibir las grandiosidades de la obra

El lenguaje inspirador de Zuckerberg recuerda el de un profeta: “nos guía un nuevo propósito: construir el metaverso”. Todo esto me recuerda una célebre frase de don Carlos Marx, que muchas veces se cita aisladamente, pero conviene traer aquí el espléndido párrafo completo, que pertenece a su “Crítica de la filosofía del derecho de Hegel” (1843).

Y dice (sustituir la palabra ‘religión’ por ‘metaverso’):

Para entonces, si todo va bien, es probable que podamos conectarnos socialmente de esta forma: jugar –comprar–, divertirnos –comprar–, viajar –comprar–, trabajar –comprar–, entrenar –comprar–, o estudiar –comprar– en el metaverso. En palabras de Zuckerberg: “El metaverso pone a las personas en el centro de la tecnología”, aunque quizás convendría añadir “a las personas pudientes”, porque en el metaverso habrá que comprar sí o sí, para –en palabras de Zuckerberg– “recompensar a creadores y desarrolladores”, y tener así un ecosistema tecnológico financieramente sostenible. Y para estimular estas compras, las empresas en el metaverso “podrán usar su publicidad para que su negocio crezca” o bien “sacar un producto exclusivamente en el metaverso, para los que paguen un

La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo. Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones.

Efectivamente, el metaverso se anuncia como un nuevo Retablo de las Maravillas, en el cual, de forma similar al clásico, tan sólo las personas que reúnen ciertos requisitos son capaces de percibir las grandiosidades de la obra. En el caso del futuro inmediato del Retablo Metaverso, los requisitos pasan por las transacciones económicas, sea en dólares, euros o criptomonedas….

El empresario del año es andaluz y quiere que trabajes cuatro días a la semana

Fulgencio Meseguer, natural de Jerez, aunque desarrollado profesionalmente en Jaén, fundó Software Delsol en 1993, una empresa pionera en aplicar el modelo ‘freemium’ cuando ni siquiera se llamaba así y en implantar con éxito la jornada laboral de 36 horas semanales. Después de vender su empresa, acelera proyectos empresariales a través de la fundación que lleva su nombre y ‘amenaza’ con agitar la vida cultural de Jerez tras comprar un palacio que quiere convertir en un centro cultural de primer orden

Texto Francisco Romero Fotografías Juan Carlos Toro

Fulgencio Meseguer (Jerez de la Frontera, 1965) nació en el barrio de San Miguel, aunque los recuerdos que conserva de su niñez son de la barriada de Las Torres, entre cuyos bloques de pisos transcurrió su feliz infancia. Su padre tenía un taller de electrónica en la avenida del Amontillado de la barriada de Icovesa, cerca de casa, donde el pequeño Fulgencio pasaba las tardes. “Aprendí con él, era algo que me gustaba”, recuerda. Así que desde muy joven se interesó por la electrónica, y luego por la informática.

Criado en una familia numerosa —son seis hermanos—, estudió en La Salle hasta octavo, para luego pasar al IES Coloma para cursar el antiguo BUP (Bachillerato Unificado Polivalente), al tiempo que hacía sus pinitos en electrónica en el taller de su padre. La informática llegó poco después. Una vez que terminó el servicio militar obligatorio, “era el boom de la informática”, rememora, y empezó a formarse en escuelas privadas, la única forma que había de aprender este oficio por aquel entonces.

“Eran años en los que un informático estaba bien valorado, porque apenas había, y era una forma de entrar en el mercado laboral”, relata Fulgencio Meseguer. Era mediados de los años 80 del siglo pasado, y después de estudiar desarrollo de software, fundó su primera empresa en Jerez. “Mi padre era empresario y yo soy empresario. En aquel momento era un autoempleo de supervivencia, la formación me llevó a generar esa empresa para darle atención a los clientes que me iban surgiendo”, cuenta Meseguer, quien cerró esa empresa cuando se trasladó a Jaén, donde se casó y nacieron sus tres hijos.

En la provincia jiennense también nació Software Delsol, una compañía con casi tres décadas de vida —vio la luz en 1993—, que se ha hecho conocida por aplicar con éxito la jornada laboral de cuatro días. A principios de 2021, el grupo italiano TeamSystem compró la empresa, cuando contaba con 30.000 clientes y 180 empleados. Entonces, Meseguer se desprendió la empresa que fundó a principios de los años 90. Ahora, aunque sigue ligado a Jaén, a través de la Fundación Fulgencio Meseguer impulsa proyectos de emprendimiento y ha entrado en Jerez a lo grande, comprando un palacio que quiere convertir en un centro cultural.

¿Qué cambios nota en Jerez cuando vuelve de visita?

Cuando salí para Jaén tenía mi clientela en Jerez, bueno realmente en Andalucía occidental —Cádiz, Sevilla y Huelva—, por lo que seguía viniendo semanalmente a visitar a mis clientes. Así estuve durante doce o trece años. Unos 700 viajes de ida y otros 700 de vuelta, aparte de venir para ver a mi familia. En aquel momento era una empresa de informática generalista que vendía software, hardware, que hacía instalaciones de red y que cambiaba cartuchos de impresora. La especialización en software no llegó hasta 2008, cuando se abandonó la venta de ordenadores.

Es un empresario atípico, que en 1999 ya regalaba software informático, algo que no era nada habitual, ¿por qué dieron ese paso?

Los siete primeros años de la empresa fueron para mantener a la clientela. A finales de 1999 sacamos una nueva versión de nuestro programa de contabilidad y facturación en Windows. Decidimos hacer un cambio en el modelo de negocio y regalar el software. Solo cobrábamos los servicios de actualización y de soporte técnico. Hoy en día se entiende como algo muy normal, te bajas un software al móvil y no te cobran nada, y si quieres algo especial contratas la versión premium. El modelo freemium se llama. Eso que hoy día se ve muy normal en aquel entonces fuimos los primeros en España en hacerlo.

El modelo freemium se acuña en 2006, cuando llevábamos siete años haciéndolo. Es curioso. Ese es el valor disruptivo de Software Delsol. ¿Por qué hacemos eso? Es muy fácil, hicimos el desarrollo del software ya con la experiencia de 100 clientes, que siempre renovaban el servicio de soporte. Si regalamos el software y se adquiere solo un contrato de mantenimiento, es un contrato seguro. Lo vimos muy claro y se optó por apostar por la fidelización de clientes en lugar del proceso de venta de un software, que es lo que hacía todo el mundo.

El tiempo le ha dado la razón, ¿se considera un visionario?

Yo no me adjudico un mérito extremo. Para mí no fue ni siquiera arriesgado. Sabía que si conseguía diez clientes en aquel entonces, en un año iba a incrementar un 10% mi cartera de clientes. Y así fue. El arranque del modelo fue muy lento. El primer año se dieron de alta diez empresas en todo el año. Hoy en día el récord en Software Delsol se produjo hace poco y se dieron de alta 270 empresas en un día.

Había que creer en el modelo y ser pacientes…

La clave era ser disruptivos y ser diferentes. Y aprovechar también internet. Fue algo muy importante. En aquellos años, en los 2000, internet era algo muy incipiente. Era como un reto vender por internet. Desde Jaén empezamos a vender a toda España. Fue un proceso muy lento pero, al final, muy efectivo.

Y ahora se conoce Software DelSol por ser pionera en implantar la jornada laboral de cuatro días. ¿Cómo llegan a la conclusión de que tienen que dar ese paso?

La facturación de la empresa ha crecido en proporción a sus trabajadores. En Jaén abrí con dos personas trabajan-

do, y uno era yo. Según se adquirían clientes se fue incrementando la plantilla. Siempre ha habido mucha cercanía entre la dirección y la gente que entraba, se ha apostado por la relación de equipo que hay en la empresa. Cuando fuimos cinco éramos muy bien allegados y decíamos que cuando fuéramos diez no iba a haber este buen rollo… al llegar a diez seguimos con el ambiente. Llegamos a 25, 50 y 100 y seguía habiendo ese ambiente y era porque se invertía en el espíritu de equipo. Cuando decidimos si se implantaba la jornada de cuatro días ya era un hecho que la empresa apostaba por su equipo y que el equipo estaba muy comprometido con la empresa. Éramos 180 empleados. Mi equipo ni se tomó como algo muy especial la jornada de cuatro días, estaba acostumbrado a tener muchos beneficios. Antes de eso ya había comedor, futbolines, piscina, barra de bar… Era importar el modelo Google y hacerlo en Andalucía. Esos beneficios hacen que el trabajador, aparte de su sueldo, que es importante y es un buen sueldo, se fidelice. Cuando comuniqué que se iba a implantar la jornada de cuatro días nadie se sorprendió, simplemente tenían miedo de saber si iban a trabajar diez horas de lunes a jueves o íbamos a reducir el sueldo. Cuando explicamos que seguía el mismo sueldo, con jornadas de nueve horas y que se iba a reducir de 40 a 36 horas semanales… Ya se animó la gente. Con esta reducción se ha fidelizado más y se ha mantenido la productividad que teníamos cuando trabajábamos cinco días.

¿Son pinceladas para diseñar la fórmula del éxito?

Lo importante es ser muy disruptivo y escuchar mucho a tu gente. Si escuchas las necesidades del personal lo ves claro. No hay que hacer grandes cosas, simplemente hay que ser consecuentes con lo que te pide la empresa.

Las mejoras al aplicar la jornada de cuatro días son evidentes, aunque en el debate público se infantiliza y se habla de flojos, de querer trabajar menos…

Nosotros lo empezamos a aplicar el 2 de enero de 2020. El 7 de enero había diez cadenas de televisión en la oficina. El impacto fue enorme. Y lo sigue siendo. Cada día salimos en algún artículo como los referentes de esta fórmula. Esa inversión que hice en implantarla se cubrió enseguida por la repercusión que hubo en los medios.

¿Hubo que contratar a más gente?

Exactamente. Invertí 400.000 euros en ampliar el equipo para que se equilibrara el trabajo, porque el trabajo se sigue haciendo de lunes a viernes.

Tuvo impacto pero no se replica el modelo en otras empresas…

Es posible y está funcionando. El modelo requiere que el equipo esté comprometido con la empresa. Hoy en día mi gente entra con el horizonte del jueves y entran estresados porque saben que tienen que sacar su trabajo de lunes a jueves. Es reducir la jornada un 10%, de 40 horas a 36. Si

consigues que el trabajador dé un 10% más de esfuerzo, ya lo has equilibrado. El rendimiento se ha mantenido, la satisfacción de mis clientes es superior a la que había antes y el absentismo laboral se ha reducido un 30%. Hay dos grupos en la empresa, el que trabaja de lunes a jueves y el grupo que va rotando su día libre. Quien descansa siempre el viernes tiene 52 fines de semana de tres días. Les regalamos 52 puentes. Es un pasote. Y el otro grupo va rotando, una semana libra el lunes, otra el martes, otra el miércoles… Eso hace que cuando libras un viernes, la siguiente libras el lunes. Se quedan con 12 puentes de cuatro días. Están super contentos.

¿Cuál es la clave para ser un buen jefe?

El foco en la empresa es el equipo. Siempre. En Software Delsol se ha considerado que el objetivo de la empresa es el equipo, ya no es ganar dinero. Es un medio para que se consiga un proyecto de vida por cada uno de los trabajadores, pero el fin es el equipo. El 65% de la plantilla son universitarios, jóvenes, que rotan, que se van a buscar otras cosas. ¿Sabes cuál es el índice de abandono en la empresa? El 0%. Ni Dios se va de allí. Es un equipo fidelizado. Sus condiciones son óptimas y no solo por el sueldo. Hay un comedor, seguro médico… Hay buen ambiente también. En la empresa hay una encuesta de satisfacción con 50 apartados, pues el cliente lo que más valora es la calidad humana de la gente de atención al cliente. Es decir, que un cliente valore con 9,47 la atención que recibe es un dato enorme. Todo eso es fruto del ambiente de trabajo tan agradable que hay en la empresa.

¿Es más complicado emprender en Andalucía que en otros lugares?

Creo que no. Con empresarios que estén formados en el conocimiento empresarial creo que no es más complicado estar en el Sur que en el Norte. Quizás nos falta esa confianza de saber qué se puede hacer, aunque el mercado se tiene que adaptar a la deslocalización del puesto de trabajo. Eso es importante. Hoy día hacer un proyecto de innovación o nuevas tecnologías se puede hacer en cualquier sitio, no hace falta estar en Madrid o Barcelona. La calidad de vida que hay en Andalucía es espectacular. Aquí se gana mucho en calidad de vida y ese es un foco de atracción también para atraer el talento y retenerlo.

¿Hay que esperar ayuda de la Administración a la hora de emprender?

En cualquier proyecto de emprendimiento siempre es un incentivo la ayuda financiera. Es importante un apoyo en general, que la legislación sea estable, que haya infraestructuras para mover o desarrollar un proyecto.

¿Qué lo llevó a dar un paso al lado y vender Software Delsol?

Siempre he intentado generar un desapego con el proyecto empresarial y hace diez años dije que me quería jubilar con 55 años. Mi empresa iba bien y el foco era ese. Jubilarme de la gestión de Software Delsol, no de lo que es en sí el mundo empresarial, porque soy empresario, tengo otros

proyectos que siguen funcionando y voy a seguir funcionando. Dije que lo haría y es lo que he hecho. En principio se iba a hacer con un relevo en la dirección nada más y al final surgió esa opción de desinvertir, lo vi bien y así lo hice.

¿Le dio pena?

Siempre me lo preguntan. No quiero ser frívolo, pero no me da pena. Es una decisión muy estudiada, muy pensada, que se hizo asegurando la continuidad del proyecto y del equipo, que mantiene sus condiciones. Es como cerrar un círculo. Es un proyecto de vida empresarial que se cierra, y si puedes asegurar un patrimonio para ti, para tus hijos, nietos y bisnietos si hay un poco de suerte… es otro tipo de responsabilidad asegurar ese patrimonio. Era una oportunidad que se podía aprovechar y así lo hice.

¿A qué se dedica exactamente la Fundación Fulgencio Meseguer que nació entonces?

Veo en Andalucía, y en especial en Jaén y en Cádiz, que hacen falta empresarios, generar empleo. Hay que apoyar el emprendimiento, la formación y preparación para generar empleo. La fundación pretende crear un ecosistema donde se pueda atraer al emprendedor, formarlo y llevarlo a éxito con su proyecto. Muchas veces nos centramos en el negocio pero no nos formamos. Yo puedo ser un buen fabricante de muebles y no saber ser empresario. Es importante formar a ese señor para que conozca las herramientas que tiene, las opciones de mejorar su empresa y cómo generar empleo. El enfoque de la fundación es apoyar al empresario y a la economía de Jaén, de Cádiz y de Andalucía en general.

En Jerez ha adquirido recientemente el Palacio de la Condesa de Casares para hacer un centro de exposiciones, ¿por qué ahora? ¿Es una forma de conectar con sus orígenes?

Llevaba años viendo esa opción inmobiliaria, porque el palacio estaba en venta desde hace años. Era una inversión emocional, porque no tenía ni idea de qué iba a hacer con eso que compraba. El enclave es ideal, para que lo que se haga bien hecho, sea un éxito. Quería hacer algo en Jerez que mereciera la pena y era el mejor edificio que se podía adquirir en ese momento, también por empezar a significarme con mi tierra.

¿Qué va a pasar ahí dentro?

En principio la idea era hacer un hotel, pero cerraba quizás la interacción con la ciudad. Y pensé mejor que me apetecía interactuar con Jerez, poder hacer algo que sirviera de apoyo a la cultura. Era una forma de entrar y conectar con el mundo de la cultura en Jerez. En el edificio se va a hacer un centro cultural con siete salas de usos múltiples, exposiciones, presentaciones, microconciertos… lo que se quiera. Son salas que van a estar a disposición del círculo cultural e intelectual de la ciudad. Muchos artistas me hablaban de que se adolecía de espacios así en Jerez y este sitio lo merece. Va a ser otro argumento más para ir al centro y visitar la ciudad.

¿Quién teme al ‘Comando Mejillón’ de la Bahía de Cádiz?

Las ocho trabajadoras de la planta de Airbus Puerto Real, en desmontaje, ponen rostro, lucha y cuidados frente a la involución industrial de una provincia condenada (o no) a los servicios y la precariedad

AlgunasintegrantesdelComandoMejillón,deizquierdaaderecha:Carmen,Lydia,Gloria,PatriyChariqui.

Texto Carmen Marchena Fotografías Germán Mesa

Un grupo de ocho mujeres montadoras –las únicas entre 300 trabajadores directos en la planta de Puerto Real de la empresa aeronáutica Airbus– conforman, desde septiembre de 2016, Comando Mejillón, después de la mala experiencia de una de las trabajadoras durante su embarazo. “Nace de la unión para reivindicar y luchar por los derechos de las mujeres en un mundo que no contaba con que podíamos quedarnos embarazadas”, apunta su primera afectada.

Hacerse hueco en un mundo considerado “de hombres” no es tarea fácil, máxime cuando implica demostrar el triple de valía para ser aceptadas. En plena vorágine de la clase trabajadora gaditana, concluida la huelga, retiradas las barricadas y con un acuerdo con vigencia hasta 2023, cuyo propósito responde al pan para hoy hambre para mañana, la incertidumbre se atisba –una vez más– en la industria del metal, que no sabe qué futuro le espera una vez llegados a la fecha.

También para las ocho protagonistas de esta historia, que cuentan con las cargas propias del trabajo reproductivo, asumido culturalmente por la mujer. “El preacuerdo del cierre de la planta de Puerto Real ya está hecho y es progresivo”, relata una de sus trabajadoras, quien asegura que hace cinco años ya se intuía que algo pasaba. “Se estaban acabando los

pedidos del A380, el avión más grande del mundo, que era el que sostenía nuestra planta. En un principio nos dijeron que había faena para mínimo 20 años, pero se fueron cancelando los pedidos”, explica.

Hace unos siete u ocho años, se construyeron naves nuevas y se llevaron los cajones del A350. La nave 2, explica la montadora, estaba completa para este modelo de avión. Ahora, en cambio, el 60% de la superficie de Puerto Real está vacía. “Con el cambio de dirección se llevaron la estación de reparación, que era trabajo asegurado, se llevaron pintura, que también lo subcontrataron y el A380 acabó”. Ahora se mantienen con los cajones del A350, el timón y los cajones laterales del A330 y el timón de altura del A320.

Las montadoras no entienden cómo se puede cerrar una planta que da beneficios en todos los sentidos. “Es una de las plantas con menor absentismo, que destaca por su excelencia, somos pioneros y lo que se ha implantado aquí se ha aplicado al resto de plantas. Hemos sacado sobresaliente en todo y de buenas a primeras nos dicen que van a cerrar sin opción a nada”, lamenta Chari, la desencadenante de Comando Mejillón.

OCHO MUJERES Y UN OBJETIVO

Las únicas mujeres de Airbus entraron a la empresa “muy jovencitas” y al principio no tenían mucho contacto, solo se veían en los vestuarios. Con el tiempo se fueron conociendo,

TrabajadorasenlaacampadaquetienenmontadaenlosaledañosdelaplantadePuertoReal.

hasta que Chari se quedó embarazada y fue el punto de inflexión. “Me hicieron la vida imposible”, inicia esta trabajadora, que lleva casi 11 años en la empresa.

El médico en aquel momento le negó la baja mientras le decía, según cuenta, que ya le buscarían otro sitio cuando no le llegaran los brazos al avión. Además, “el problema estaba en que trabajamos con productos feto-tóxicos que pueden producir cáncer, por eso los médicos me miraban todas las semanas, pero como era un problema laboral, la baja tenía que dármela la empresa, y esta se negaba”, continúa Chari, que tenía 36 años cuanto todo esto ocurrió. Ahora relata con la distancia de los 42.

La empresa alegaba que no podía darle la baja porque acababan de poner la guardería en la misma planta y todavía no tenían protocolo para embarazadas. “Un día me metían en la oficina, otro me quedaba sentada en una silla, así hasta que cumplí los ocho meses de embarazo”, recuerda la trabajadora. No obstante, su médico de cabecera le echó una mano con algunas bajas por ciática.

Chari reconoce que no se quedó tranquila hasta que nació su hija. “Me decían que había problemas físicos que no se podían detectar en las ecografías”. Nació sana, con 2.400 gramos, aunque el embarazo que tuvo no se lo desea a nadie. Todo cambió cuando se incorporó. Septiembre de 2016 fue la fecha de unión entre estas trabajadoras.

“A partir de entonces dijimos que ninguna pasaría lo que yo

había pasado”, rememora Chari, quien asegura que movieron “cielo y tierra”. “Nos peleamos con todo el mundo para que hicieran un protocolo para embarazadas que impidiese que entrásemos al taller”. En un primer momento, los sindicatos mayoritarios dijeron que lo que querían ellas eran privilegios.

Tras reunirse con dirección y recursos humanos, quienes llegaron a amenazar a Chari cuando estaba embarazada, consiguieron que se creara un protocolo específico para el embarazo. “Desde entonces se ha cumplido, y ahora cada compañera que se queda embarazada se va para casa automáticamente”, informa Chari, con la satisfacción de la lucha ganada.

“NOS HEMOS ORGANIZADO LA VIDA EN RELACIÓN A UN TRABAJO QUE NOS HABÍAN DICHO QUE ERA PARA SIEMPRE”

María del Rosario Castro Benítez lleva 17 años en la aeronáutica y casi 11 en Airbus. Vive en Chiclana con sus dos hijas de 2 y 5 años y su pareja, también trabajador de Airbus. Para ella, irse de la empresa con la actual situación es sinónimo de abandonar el barco. “No nos han regalado nada y lo que más impotencia me da es que hayan sido nuestros propios compañeros”, afirma sobre la situación actual en la empresa.

Chariqui, como la conocen, asegura que detrás de cada posición –así los llaman en la empresa– “hay un drama, una his-

toria y una familia”. En el preacuerdo aparece que las cargas de trabajos se irán para el Centro Bahía de Cádiz (CBC) de El Puerto de Santa María, a partir de 2023, pero las propias trabajadoras advierten que tampoco garantizan la faena a largo plazo, ni creen que haya sitio suficiente.

La incertidumbre no la lleva del todo bien. “Me he dejado la vida aquí. Cuando esto iba bien hacía esfuerzos por ir en vacaciones, en fiestas, en navidades… Y durante el conflicto directamente me he dejado la piel y la salud”, lamenta. Chariqui teme el día en que puedan mandar a trabajar a su marido a Albacete y a ella a Getafe. “¿Qué hacemos? Si esto se hunde, nos hundimos los dos”, espeta.

Ella y su pareja tienen la vida montada entre Chiclana y Puerto Real. “Mis hijas van al colegio que hay al lado de la planta. Nos hemos organizado la vida en relación a un trabajo que nos habían dicho que era para siempre”, lamenta. Los padres de Chariqui son su mayor apoyo con las niñas y teme que en un futuro próximo tenga que separarse de ellos, aunque solo sea trasladarse al CBC de El Puerto de Santa María.

“Si cierran nuestra planta mucha gente de las contratas se queda en la calle. Son miles de compañeros que nos vemos todos los días: los que nos arreglan los cuartos de baño, las máquinas, las limpiadoras, el que prepara los bocadillos, los que trabajan en los autobuses Rico…”, sopesa. Hace 20 años, la alternativa era irse a Delphi, a Ford, a Renault o a Opel. Hoy no resisten ninguna.

Son noches sin dormir, taquicardias y ansiedad. “El absentismo en esta planta ha sido siempre del 1%, la cifra más baja de todo Airbus. Pero ahora habrá perfectamente un 20% de la plantilla de baja por depresión y ansiedad. A mí, de hecho, me han dado ataques de ansiedad en la puerta”, lamenta esta trabajadora, que insiste en que no se puede mantener una sociedad entera poniendo tapas y copas, por eso pide más inversión para la industria de la Bahía.

“SE NOS DIO LA OPORTUNIDAD Y TUVIMOS QUE ESFORZARNOS EL TRIPLE QUE NUESTROS COMPAÑEROS”

Patricia Angeriz Cantero fue de una de las tres primeras montadoras que entró en Airbus Puerto Real. Ya va para 17 años en la empresa. “Éramos unas niñas… Se nos dio la oportunidad y tuvimos que esforzarnos el triple que nuestros compañeros para llegar a un cuarto de lo que hacían ellos y demostrar que éramos iguales”, comienza.

RetratodeChariqui.

Asegura que han pasado momentos de machismo y rechazo, pero que “poco a poco nos hemos ido ganando nuestro lugar”. El conflicto actual, además de ser el más largo, es el que más le ha dolido. “Después de todo lo que hemos luchado y sufrido, quedándonos a dormir en el camping con nuestros hijos, compañeras que han dejado sus casas para estar en la lucha, y finalmente sentirnos traicionadas por los sindicatos mayoritarios”, lamenta.

Retrato de Gloria.

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“Casi todas somos madres y la que no, está pensando en ello. Eso te echa mucho para atrás porque es el sustento. Yo tengo 41 años. ¿Dónde voy ya con esta edad?”, se pregunta Patricia, que tiene un hijo de tres años. De cara al nuevo convenio después de 2023, a su parecer, serán moneda de cambio cuando las envíen para el CBC.

“En el aspecto sentimental nos han destrozado a todas, ves cómo el trabajo que tanto te ha costado ganarte se va, te lo quitan, y no porque estén perdiendo beneficio, sino porque no quieren que esté en Cádiz”, asevera.

“El cierre me quita mi casa, mi familia, mis amistades, los planes de futuro con mi pareja, mi tierra… Mi bienestar”

Gloria lleva 11 años en Airbus de 21 dentro de la aeronáutica. Nunca vio el momento de ser madre, pero actualmente, con 39, lo estaba buscando. “Con toda la vorágine del cierre lo he tenido que frenar y ya no sé si podré serlo más adelante”, comenta.

“A mí me quita mi casa, mi familia, mis amistades, los planes de futuro con mi pareja, mi tierra… Es decir, mi bienestar”, expresa esta mujer, que denuncia no tener futuro: “Ni el Gobierno, ni las federaciones sindicales miran para el sur”.

Lo único que piden es “dignidad”, que no le quiten su trabajo, que nos le quiten, en definitiva, su “forma de vida”. Gloria

afirma que la han matado. “Ahora, con 40 años, a ver dónde me destinan, porque solo nos garantizan el empleo hasta 2023”, lamenta.

“NO PUEDEN ATACAR SIEMPRE A LA MISMA PROVINCIA Y AL MÁS DÉBIL”

Esta trabajadora prefiere no revelar su identidad. Se siente tan decepcionada, que apenas media palabra sin que aparezcan silencios y el llanto. “Cuando te metes en este sector, sueñas con un máximo, con entrar en la empresa. Cuando por fin entras y te dicen que aquí te jubilas y qué buen trabajo tienes, piensas que te ha tocado la lotería”, reconoce.

A ella no le queda otra que irse donde le mande la empresa. “Luego decidiré con el tiempo si volverme a mi tierra”– agrega– “que es por lo que siempre he luchado, por mi tierra”. Su objetivo era trabajar cerca de los suyos. Su marido también trabaja en Airbus y tienen dos hijos menores.

“Yo no me quiero ir”, insiste. Trabajar en la empresa fue un sueño cumplido y “es lo que he defendido con uñas y dientes cada día que he venido a trabajar”. Dibuja un escenario ideal en el que el tejido industrial no se perdiese en Cádiz. “No pueden atacar siempre a la misma provincia y al más débil. Puerto Real nunca debería cerrar. Y ojalá que pronto estemos en otra situación y podamos vivirlo desde otro punto”, sentencia.

“A VECES PREFERIRÍA NO PENSAR PORQUE ME DA MUCHA ANSIEDAD TENER QUE IRME DE AQUÍ Y NO ESTAR CERCA DE MIS PADRES QUE SON QUIENES ME AYUDAN”

Vero Pastrana, de 45 años, divorciada y con dos hijos de 11 y 12 años, admite tener mucha rabia e impotencia al verse frenada por los mismos sindicatos y compañeros. “A veces preferiría no pensar, porque me da mucha ansiedad tener que irme de aquí y no estar cerca de mis padres que son quienes me ayudan”, comenta.

Estuvo trabajando en una contrata “a ritmo latiguero y cobrando una miseria” hasta que en 2011 entró en Airbus. “Con la situación que tengo, divorciada y con la custodia de mis hijos, no podría vivir con 1000 euros, por eso no me puedo permitir salir de Airbus”, explica con cierta desesperación.

Vero asegura que si no tuviera más remedio se iría a Sevilla, a Getafe o a donde la empresa la mandase. “El problema son los niños… Ellos mismos me dicen que si yo me voy, ellos se quedan con los abuelos. Me daría mucha pena tener que cambiarlos de ciudad con la edad que tienen”, reconoce.

Recuerda con perspectiva el trabajo que le costó entrar en la contrata, que finalmente consiguió a través de un amigo. “Al principio el jefe me dijo que no quería mujeres, pero me dieron la oportunidad. Costó. Y cuando entré en Airbus, respiré porque era lo que todo el mundo quería: entrar en la casa, en una empresa grande y estable. Yo pensaba que me iba a jubilar aquí y fíjate cómo ha cambiado todo”, revela esta mujer, que en el caso de tener que dejar su tierra, tendría que vender su casa para poder mantenerse fuera.

“ME GUSTA MI TRABAJO, LO HE MAMADO DESDE CHIQUITITA, PERO MIS JEFES ME MANDABAN A CALLAR PORQUE YO ERA LA HIJA DE FULANITO DE TAL”

Sonia Barros Peñalver empezó a trabajar en contratas a los 19 años, cuando no había ninguna mujer montadora en Andalucía, corría el año 1999. Lleva 17 años en Airbus y como el resto de sus compañeras, el conflicto lo está viviendo “con mucha ansiedad”. Tanto, que está de baja. “Nos prometieron un trabajo bonito y para toda la vida. Hoy es Puerto Real, mañana El Puerto Santa María, pero nos lo están quitando todo y las cargas de trabajo no nos la aseguran”, lamenta.

Tras más de año y medio de “ambiente enrarecido y triste”, Sonia no pudo más y se retiró. “No sé si por un tiempo o para siempre, pero si me voy, quiero hacerlo bien”, cuenta esta trabajadora, que asegura no querer cerrarse puertas, aunque siente que ya “es suficiente en este mundo del metal”.

Sonia sabía que cuando comenzaron las conversaciones, Puerto Real ya estaba cerrado. Esta mujer fue la primera en

Dostrabajadorasseabrazanantelapancartadelcomando.

quedarse embarazada en el taller. No supieron dónde ponerla y tuvo un aborto a los tres meses. “Nadie se preocupó por mí”, inicia. “En aquel tiempo estaba afiliada a CCCO y lo único que me dijeron fue que mirarían un puesto para cambiarme. Todavía lo estoy esperando”, comenta.

Esta mujer ha tenido que soportar, tras separarse, cómo uno de sus jefes le decía que tenía echarse novio para que le ayudase con su hija “porque no podía estar toda la vida acogiéndome a la conciliación familiar”. Durante su embarazo aguantó pintadas en los baños que decían que “iba tener un perro”. Explica que su familia es bastante conocida en la aeronáutica. Ella es la tercera generación de Barros, y su padre tenía un cargo bastante alto en la logística, además de su empresa, de ahí el insulto.

Hoy su hija tiene 11 años y recuerda que tuvo que darse de baja por embarazo de alto riesgo. “También me dieron ese embarazo, no bastó con dejarme tirada en una grada hasta que perdí al primero”, lamenta. Sonia denuncia que “siempre me han callado la boca” cuando proponía cosas en el taller. “Me gusta mi trabajo, lo he mamado desde chiquitita, pero mis jefes me mandaban a callar porque yo era la hija de fulanito de tal”, relata. Esta mujer ya está cansada de demostrar más que el resto: por ser la primera mujer y venir de la familia de la que venía.

La normalidad

La pandemia ha puesto en jaque al neoliberalismo porque ha demostrado que los principios que había venido vendiendo como todopoderosos frente a cualquier situación son, en realidad, un fiasco y solo sirven para aumentar la riqueza de los más ricos

Texto Juan Torres López, Catedrático de Economía Fotografía Manu García

En contra de lo que nos decían quienes dicen que lo saben todo, 2021 no fue el año de la recuperación. Y me temo que 2022 no abrirá —como también aventuraban— una nueva etapa de normalidad sin sobresaltos. Tenemos demasiados frentes por delante que aventuran intranquilidad.

La pandemia no termina de apagarse y el haber dado prioridad a los intereses comerciales y al egoísmo de los países más ricos puede provocar que sigan apareciendo nuevas variantes del coronavirus que impidan una recuperación completa de la actividad económica.

La inflación tardará meses en desaparecer, si es que no vuelve a hacerse crónica. Y la respuesta que avanzan los bancos centrales, subir los tipos de interés, solo va a provocar otro frenazo, con menos inversión y empleo, además de un incremento que puede llegar a ser muy problemático de la deuda pública y privada.

Los mercados no terminan de ajustarse y los bloqueos se dan por todas su esquinas, los suministros no llegan, los transportes se bloquean y miles de empresas no encuentran al personal que necesitan.

La economía internacional está viviendo una singular combinación de problemas de oferta y demanda en un clima en donde los mercados financieros, en lugar de dedicarse a financiar respuestas en el ámbito productivo, se dedican a inflar burbujas que tendrán que explotar sin remedio en algún momento.

Son problemas de nuevo tipo que no es posible resolver con respuestas del viejo libro de estilo, que son las únicas que parecen que tengan en cartera los bancos centrales. Mientras, los gobiernos hacen lo que pueden cargándose, eso sí, de una deuda creciente que en algún momento habrá que amortizar, sin que nadie sepa decir cómo ni cuándo.

A todo ello, hay que añadir la tensión militar que se viene generando, desde principios de año con más intensidad en el Este de Europa, pero también en diversos lugares del mundo. Sus consecuencias pueden ser catastróficas al menor descuido pero, en cualquier caso, van a provocar problemas económicos importantes: por ejemplo, en forma de subida de los costes de la energía, más problemas de suministro, sanciones financieras con efecto dominó o crisis migratorias.

Europa no parece capaz de forjar un proyecto alternativo al de continua tensión que diseñan las potencias imperiales. Se contenta con hacer de monosabio de Estados Unidos, haciendo creer que desempeña un papel que en realidad no es otro que el de comparsa de los estadounidenses y pagano de sus privilegios: los norteamericanos ya se han convertido en los primeros exportadores mundiales de gas y nos venden el gas a Europa un 40% más caro que el que recibimos de Rusia.

En todas esas condiciones será muy complicado que se pueda lograr una recuperación efectiva de las economías. Lo

normal, si no cambian, es que se vayan deteriorando de nuevo sus bases estructurales, ya en crisis desde antes de la pandemia, aunque se registren tasas de crecimiento que puedan dar la falsa impresión de que comienzan a levantar vuelo.

España sufrirá esas tensiones, sobre todo, porque nuestro Gobierno no dispone de apoyo parlamentario suficiente y leal, y porque sus disensiones internas no están permitiendo que se genere la amplia complicidad social que sería necesaria para sacar adelante los proyectos reformistas que se propuso poner en marcha. Lo que ha estado pasando con la reforma laboral es buena parte de ello.

Si el Gobierno de Pedro Sánchez no es capaz de acelerar la agenda de reformas, invirtiendo con más celeridad y eficacia los fondos de recuperación, dándole más protagonismo a la sociedad civil y mostrando que avanza a pesar de todas las dificultades, podríamos entrar en el final adelantado de la legislatura.

La pandemia ha puesto en jaque al neoliberalismo porque ha demostrado que los principios que había venido vendiendo como todopoderosos frente a cualquier situación son, en realidad, un fiasco y solo sirven para aumentar la riqueza de los más ricos. Y el efecto de esta crisis de legitimación es el mismo que han tenido otras anteriores del capitalismo: la promoción del populismo fascista. Esa es la razón del crecimiento de una extrema derecha que no surge de la nada, sino que nace financiada por las grandes empresas y bancos, y es bien acogida por los medios de comunicación. Es otro peligro en el horizonte.

Andalucía, como no puede ser de otro modo, está metida de lleno en este escenario. La derecha está empeñada de momento en aplicar la misma agenda que llevó a cabo en otras comunidades, la del desmantelamiento del ya de por sí delicado sistema de bienestar social y servicios públicos de nuestra comunidad, para privatizarlos en la mayor medida de lo posible; y, al mismo tiempo, eliminar todo tipo de trabas para que las grandes corporaciones financieras y fondos de inversión se queden con los trozos más apetitosos de nuestro aparato productivo. Se ha estado produciendo el descuartizamiento progresivo de lo que iba quedando de nuestra economía, curiosamente, ante el silencio de una clase empresarial que solo piensa ingenuamente que puede tocarle alguna pedrea de las operaciones de compra que se vienen haciendo.

Enfrente, desgraciadamente, las fuerzas políticas de izquierda no dan la talla y solo podemos confiar en que la sociedad civil se dé cuenta de lo que le vendrá encima cuando hayan terminado con la sanidad y la educación públicas, cuando nuestras explotaciones agrarias, los hoteles y principales empresas queden en manos de fondos de inversión que solo buscan la rentabilidad más elevada posible a corto plazo y con independencia del producto que se obtenga o del servicio que se ofrezca.

Esperemos que 2022 sea el año en que las gentes corrientes de Andalucía se den cuenta de todo esto, despierten, levanten la voz y confluyan con la dignidad y la valentía que siempre ha tenido la buena gente de nuestro pueblo.

Municipios con la esperanza puesta en el ‘maná’ europeo

Alcaldesas y alcaldes de Cádiz analizan cómo repercutirán los fondos Next Generation en una provincia muy necesitada de empleo y de inversiones que la desplacen del vagón de cola en el que lleva ya instalada demasiados años

Texto Francisco Romero Fotografías Manu García, Esteban

Desde Cádiz a Jerez, pasando por San Fernando, Olvera o San Roque, alcaldesas y alcaldes de la provincia tienen puestas sus esperanzas en los fondos Next Generation. El ‘maná’ europeo promete, una vez más, poner patas arriba los municipios para llenarlos de proyectos e inversiones con los que dejar atrás las terribles consecuencias económicas provocadas por el parón de la actividad al que obligó la pandemia.

El escenario es parecido al de anteriores ocasiones, aunque con la diferencia de que nunca antes desde que España recibe fondos de la UE, se había tenido que hacer frente a una crisis tan profunda… e inesperada. Del buen uso de los Next Generation dependerá que cada municipio inicie la senda de la recuperación cuanto antes o que arrastre esta crisis (otra más) demasiado tiempo. La provincia no puede esperar más.

MAMEN SÁNCHEZ, ALCALDESA DE JEREZ

Jerez está viviendo ya una importante transformación, un cambio que iniciamos en 2015 para abrirnos al futuro y para reforzarnos como ciudad emprendedora, sostenible, innovadora e integradora. Este modelo de desarrollo se ve ahora impulsado por unos fondos europeos que nos permiten acelerar muchos de los proyectos que ya teníamos en mente para la ciudad, y abrir nuevas oportunidades.

Estamos concurriendo a un gran número de convocatorias, con proyectos definidos de forma participativa, dialogada, gracias al proceso de escucha activa con todos los sectores económicos y sociales. Teníamos mucho adelantado gracias a la iniciativa Edusi, a nuestra hoja de ruta de la Agenda 2030, nuestro proyecto de candidatura a la Capital Cultural Europea; también gracias a los distintos planes turísticos, de Vivienda y Suelo, o el Plan Más vida al centro. Toda esta base nos permitió articular una biblioteca con un total de 70 proyectos para optar a más de 600 millones de euros de los fondos europeos Next Generation.

Nuestro objetivo es convertir los fondos Next Generation en una palanca para impulsar la sostenibilidad, la digitalización, la movilidad, y la transición ecológica, apostando por nuestras ventajas competitivas, nuestros sectores estratégicos, nuestra identidad, creatividad y talento, para dejar atrás definitivamente los efectos negativos de la pandemia y acelerar la recuperación de la economía.

Venimos trabajando con ilusión y dedicación durante todo este año, y para agilizar todo este proceso hemos creado una oficina técnica dentro del departamento de gestión de Planes Especiales, formada por un equipo interdisciplinar que se encarga de identificar, solicitar, gestionar y justificar convocatorias de ayudas públicas. Esta oficina, nos ha permitido coordinar de un modo eficaz todo el esfuerzo necesario, facilitando la colaboración de las distintas delegaciones y de este modo, podemos ser más efectivos en todas las tramitaciones.

Como Ayuntamiento, hemos tenido claro nuestro objetivo desde el primer minuto: trabajar por una economía más dinámica, la generación de confianza empresarial, el

incremento de oportunidades de negocio e inversión, tanto en sectores tradicionales como emergentes. Y siempre reforzando la colaboración público privada para la puesta en marcha de proyectos de ciudad transformadores. Y los resultados demuestran que estamos tirando del carro de la creación de empleo en la provincia de Cádiz, llegan nuevas inversiones privadas a la ciudad, se registra un fuerte incremento de las licencias solicitadas, y cada vez es más patente la confianza que genera la ciudad para nuevos negocios.

JOSÉ MARÍA GONZÁLEZ, ALCALDE DE CÁDIZ

Cádiz afronta la recuperación con una convicción clara: hay un nuevo camino por explorar tras la pandemia y tiene que recorrerse desde lo público, y sobre todo tiene que hacerse pensando en claves de futuro, no en las mismas políticas que nos han llevado a las crisis del pasado y que han enriquecido a unos cuantos a costa de empobrecer las condiciones de vida de la mayoría de la gente.

Desde lo público para que la usura, la tentación por primar el enriquecimiento de unos cuantos sobre los intereses de la gente, no desvíe un ápice ese objetivo de sostenibilidad, de cohesión, de igualdad, de transformación en una sociedad mejor, más cercana, con mayor peso de los cuidados y con pilares sólidos para blindar derechos que reclaman estos tiempos.

Una recuperación que se haga con la gente y por la gente para suturar brechas, no dejar a nadie atrás y mirar al horizonte con la necesidad, ineludible, de mitigar los efectos del cambio climático, de adaptarnos a esa nueva realidad que viene y de dotarnos de recursos para transformar este modelo asfixiante, corrosivo y claramente insostenible que amenaza a día de hoy nuestro futuro.

Y en ese contexto hablamos de una ciudad que consolide su modelo de movilidad limpia, ágil y favoreciendo los espacios públicos, mejorando el transporte público

y enlazándolo con una apuesta por las renovables desde una mirada de frente a la soberanía energética apoyándonos en nuestras empresas municipales. Desde procesos de peatonalización hasta mejoras de accesibilidad y procesos de renaturalización de espacios. Todo eso está en nuestro camino marcado de recuperación, en la proyección del Cádiz que queremos.

Y siempre pilotada desde el municipalismo, que es esa atención cercana, apegada al territorio y sensible a las necesidades reales de su entorno, de sus vecinos y vecinas. El tejido municipal es el que primero escucha y al que primero acude la gente cuando tiene un problema. Manteniendo las líneas esenciales de igualdad, cohesión, sostenibilidad y cuidados que creo que deben ser generales, sólo la recuperación tejida desde ese enfoque municipalista, desde esa participación de la vida de cada territorio, servirá realmente para que cada proyecto mejore de verdad la vida en ellos.

En definitiva, queremos aprovechar esta etapa marcada de recuperación para redoblar la mirada y la apuesta de Cádiz por el futuro, para generar nuevas oportunidades con nuevas formas y propuestas que nos conviertan en una ciudad aún más ágil, más dinámica y que se adapte bien a los tiempos que nos esperan: tanto el social como el económico, que en gran parte vendrán determinados por el cambio climático que va a transformar, como ya ha comenzado a hacerlo, nuestras vidas.

GERMÁN BEARDO, ALCALDE DE EL PUERTO

Tras el azote que ha supuesto el covid, El Puerto de Santa María mira al futuro con ilusión y con fuerza, ya que, aunque la pandemia ha resultado ser un varapalo inesperado que ha provocado una severa crisis tanto en lo económico como en lo social, hemos logrado — no con poco esfuerzo— transformar esta adversidad en una oportunidad para posicionarnos a la cabeza del emprendimiento y de la inversión, generando —aún en una situación muy delicada para todo el país— riqueza y empleo, con la llegada de importantes multinacionales a nuestros polígonos como Amazon, Bayport o Baublock, atraídas sin duda por una excelente ubicación estratégica dentro del mapa autonómico y nacional, pero también por la certidumbre y seguridad que les ha ofrecido este gobierno.

Igualmente, se han promovido distintas acciones que han favorecido la dinamización del sector económico de nuestra ciudad, fuertemente vinculado al sector servicios y al turismo, conscientes de que era una prioridad ayudar y colaborar desde la Administración pública en este sentido, buscando siempre el equilibrio entre salud y economía como caras de la misma moneda. El Puerto ha sido la ciudad que más empleo creaba de la provincia este verano, tónica que se ha mantenido durante todo el otoño e invierno, y la que menos destruía, gracias al posicionamiento que hemos conseguido tanto en Andalucía como en España.

El Puerto de Santa María continúa además trabajando en proyectos que son vitales para construir un modelo de ciudad amable, sostenible, moderna y accesible, que mejore la calidad de vida de los portuenses y de los que nos visitan, sin dejar a nadie atrás, diseñando una ciudad próspera que mira al río, con el paseo fluvial, con la puesta en valor de ambas márgenes, y que apuesta firmemente por revitalizar el centro, ligado a la historia y a la cultura de la Ciudad de los Cien Palacios, con el itinerario amable entre casco bodeguero y la zona peatonal del casco histórico, entre otros muchos.

Esas son nuestras prioridades y todos nuestros esfuerzos están dirigidos a cumplir estos objetivos y así lo hemos demostrado con la aprobación del PEPRICHYE, después de 30 años de intentos, con el contrato de mantenimiento urbano con mayor inversión de la historia de El Puerto, construcción de red de parques inclusivos y accesibles, rehabilitación de edificios emblemáticos como El Hospitalito, el Palacio de Araníbar o la Ermita de Santa Clara, nuevos equipamientos deportivos o la administración electrónica, por citar algunos.

Por tanto, por supuesto que la llegada de los fondos Next Generation sería una oportunidad única de plantear otros grandes proyectos que complementarían este rumbo, pero por ahora no tenemos constancia de su aprobación y, por tanto, a fecha de hoy son una carta a los Reyes Magos, teniendo en cuenta además que su reparto no está nada claro.

FRANCISCO PÁRRAGA, ALCALDE DE OLVERA

Olvera recibirá los fondos como una gran oportunidad para regenerar vivienda en el conjunto histórico, activar la economía local y enfocar el futuro del lugar en que vivimos como una sostenible y amable elección para fijar la población al territorio.

Hay dos factores claves que nos van a servir para definir este futuro: un nuevo PGOU que ya tiene consignación presupuestaria y la agenda local 2030. Esto, basado en la innovación, la sostenibilidad y la transformación de la realidad será la piedra angular que rija los proyectos de obligada definición y cumplimiento.

Hemos tomado la delantera a estos fondos porque llevamos más de un año trabajando en el desarrollo de proyectos que conformen la ciudad bajo los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y hemos finalizado 2021 con la aprobación unánime en pleno de nuestra Agenda 2030, donde las acciones están vinculadas a los fondos Next Generation. Empezamos este año con la implementación de la Agenda y por tanto, con la necesaria participación y transparencia a la hora de definir las solicitudes de financiación.

No es fácil para un Ayuntamiento pequeño asomarse a estos fondos, porque no contamos con equipos humanos propios dedicados a la construcción de estos proyectos, pero estoy seguro de que lo haremos con ayuda de la Diputación de Cádiz.

Vamos a necesitar fondos europeos para generalizar el uso de energías renovables, mejorar los caminos rurales que son la base de nuestra economía, para el desarrollo turístico (que debe ser compatible con la vida cotidiana), la movilidad sostenible y el desarrollo de infraestructuras que mejoren nuestra vida en Olvera. Estos son los desafíos a los que deberán responder los fondos Next Generation. Urge apoyar al tejido empresarial, al sector agrícola y ganadero y por supuesto, urge dar a los jóvenes nuevas oportunidades de empleo en el territorio. Nuestra generación más joven está formada y debe encontrar aquí el lugar donde vivir y desarrollar su conocimiento.

JUAN CARLOS RUIZ BOIX, ALCALDE DE SAN ROQUE

Estoy muy esperanzado con la repercusión de los fondos europeos Next Generation en la dinamización de la economía sanroqueña y en la creación de empleo en el municipio. También pido a la Junta de Andalucía agilidad y equidad a la hora de gestionar el dinero que ya ha empezado a llegar a la región, de manera que San Roque no se sienta de nuevo maltratada, como ha ocurrido con los presupuestos autonómicos desde 2019.

El Ejecutivo que preside Pedro Sánchez ya ha transferido 11.000 millones de euros, y la primera beneficiada ha sido Andalucía, con casi 2.000 millones, seguida de Cataluña y Madrid, por este orden. Es hora de pedir a la Junta de Andalucía que haga su trabajo, y que empiecen a ejecutarse los proyectos con los que se nutrirán esos fondos, porque el Gobierno Autonómico gestionará directamente el 55% de los mismos. Esperamos que esta vez no se repita la tónica de los presupuestos aprobados desde 2019, cuando PP y Ciudadanos, con apoyo parlamentario de la ultraderecha, dieron a Juanma Moreno las llaves del Palacio de San Telmo. En dichos presupuestos, las partidas con destino a San Roque han brillado por su ausencia.

Ya en diciembre de 2020, desde el Ayuntamiento de San Roque presentamos seis proyectos para ser financiados con fondos Next Generation, por un importe total de 146 millones de euros. En algunos casos corresponderán al Gobierno central, y a la Junta en otros. El primero se denomina Regeneración urbana y accesibilidad en el término municipal de San Roque, por un importe superior a los 12,8 millones de euros, incluye la rehabilitación de distintas viviendas en barriadas que tienen una alta antigüedad, en varios núcleos poblacionales donde hay menores rentas y, por tanto, donde existen viviendas y espacios públicos con distintas carencias.

El segundo proyecto, denominado Infraestructura verde en el término municipal de San Roque, viene a completar la red de carriles bici que el Ayuntamiento está construyendo desde hace ya seis años.

En cuanto al tercer proyecto, denominado Parque fluvial y metropolitano del río Guadarranque, a San Roque le corresponde el

margen izquierdo y al municipio de Los Barrios el derecho (del río). Se solicita una subvención de 30 millones de euros para poner en marcha distintas actuaciones.

El cuarto proyecto se denomina San Roque, ciudad inteligente, y se solicitan 10 millones de euros para hacer accesibles las nuevas tecnologías a todos los núcleos de población del municipio, en consonancia con el objetivo de digitalización que se persigue desde Bruselas con los fondos Next Generation.

La quinta actuación, relacionada con el fomento del sector deportivo y turístico, alrededor del distrito equino, supondría la modernización de distintas infraestructuras deportivas de polo y de golf, que contaría además con la creación de un centro de alto rendimiento. Cuenta con un presupuesto de doce millones de euros.

El sexto proyecto se denomina Ciclo Integral del agua y reciclaje, nuevas depuradoras de aguas residuales y nuevos puntos limpios, por un importe de 47,5 millones de euros. En este caso, como ocurrió con el proyecto del parque fluvial del río Guadarranque, se ha presentado desde Mancomunidad lo concerniente a la depuradora San Roque-Los Barrios.

PATRICIA CAVADA, ALCALDESA DE SAN FERNANDO

Es importante enmarcar la llegada de los fondos Next Generation en el actual contexto de crisis provocada por la pandemia, y dejar claro que frente a lo que ocurrió en la anterior crisis, cuando se apostó por el austericidio, el actual Gobierno de España pone a disposición de los ayuntamientos este paquete de ayudas que son una oportunidad para generar empleo y dinamizar la economía. Son unas ayudas en cuya gestión participamos los municipios, algo acorde al papel que representamos.

En San Fernando tenemos claro que estamos en un momento disruptivo, en el que se están produciendo cambios profundos a gran velocidad —cambio tecnológico, económico, en la movilidad o la lucha contra el cambio climático—, y esto supone un enorme reto para las administraciones, y una enorme oportunidad de crecimiento y bienestar para las ciudades.

Por eso, en nuestra ciudad estamos haciendo un verdadero esfuerzo para liderar el cambio hacia ese nuevo modelo, y ser los primeros en determinar ámbitos tales como la forma en que tratamos la energía (autosuficiencia del alumbrado público), la transformación digital de la Administración, en cómo desarrollamos los espacios públicos y mejoramos la movilidad —peatonalización, aparcamientos tácticos, carriles bici, ciudades verdes con más coches eléctricos—, en cómo luchamos contra el cambio climático y creamos empleo de la mano de los equipamientos turísticos y culturales y de la potenciación de las zonas comerciales. De estos grandes ejes emanan nuestros proyectos presentados a los Next Generation y los que estamos trabajando.

Además, todo esto forma parte de nuestra estrategia de implantación de la Agenda Urbana y de una nueva forma de hacer ciudad, y se enmarca en el proyecto de lograr un cambio de modelo en el que estamos trabajando desde que llegamos al Gobierno y para el que nunca hemos dejado de buscar financiación que nos permita hacerlo realidad y acometer los proyectos. Para ello, ya habíamos logrado fondos de la Inversión Territorial Integrada (ITI), de la Edusi y ahora, con esa misma hoja de ruta que ya sabemos que funciona, enfrentamos este nuevo proceso con los Next Generation para la necesaria recuperación y reconstrucción.

Respecto a los primeros proyectos presentados, destacan la red de aparcamientos tácticos, la humanización de espacios públicos como León Herrero, la mejora de las zonas comerciales y el mercado para hacerlos más atractivos, el Plan de Infraestructuras Verdes (parques) para nuevo arbolado y para la recuperación, restauración y construcción de la escollera de todo el paseo marítimo de La Magdalena.

JOSÉ MARÍA ROMÁN, ALCALDE DE CHICLANA

Chiclana se ha convertido en estas últimas décadas en la ciudad que más crece de la provincia de Cádiz, hasta el punto de incrementar su población en más de 25.000

habitantes desde el año 2000. Ese crecimiento viene propiciado por la calidad de vida de un municipio líder en materia de turismo, con una oferta de calidad que le ha llevado a convertirse en 2021 en el primer destino vacacional en cuanto a rentabilidad de España.

Pero ese crecimiento también lleva implicada una fuerte apuesta del Gobierno municipal en inversión pública, que alcanza los 50 millones de euros. Mejoras en infraestructuras, vivienda, turismo, movilidad sostenible, servicios públicos, eficiencia energética, Smart City, transporte, industria, etcétera… centran unas inversiones financiadas con fondos propios, así como a través de programas europeos, entre ellos, la Edusi, IDAE o la ITI.

Con un crecimiento poblacional en torno a los 1.500 habitantes al año, que nos ha llevado a alcanzar una población de 88.000 habitantes censados, aunque atendemos a unas 140.000 personas y llegando hasta las 230.000 en verano, indudablemente debemos seguir trabajando por mejorar en aspectos tan importantes como las infraestructuras y la movilidad, con la ampliación de la nueva avenida del Molino Viejo o con nuevos carriles bici, además de apostar por un transporte público más sostenible con autobuses impulsados por biogás.

Asimismo, el regidor chiclanero resalta la fuerte apuesta en vivienda con la renovación de la barriada El Pilar, la rehabilitación de Recreo San Pedro, Caja de Ahorro y Fermesa, las nuevas viviendas sociales previstas en La Cucarela o los ascensores en La Carabina. El objetivo es dotar de las mejores infraestructuras y servicios a la ciudadanía, al igual que sucede con los proyectos de Smart City para un mejor y más eficiente servicio.

Pero no nos conformamos con ello y apostamos por seguir creciendo, por lo que debemos aprovechar los fondos Next Generation, que nos brinda Europa a través del Gobierno de España, ya contamos con una subvención de 200.000 euros para el desarrollo del Plan de Acción de la Agenda 2030 y con otros 300.000 euros para ciberseguridad y mejora en la atención telemática. Y seguimos trabajando para acogernos a otras ayudas, de cara a potenciar nuestro principal motor económico, el turismo, así como para iniciativas de vivienda y medio ambiente..

ISABEL GARCÍA, ALCALDESA DE UBRIQUE

Los ayuntamientos somos un eslabón más de la cadena de las diferentes Administraciones, con capacidad y competencias propias, diría además, que somos la unidad territorial que mejor pulsa la efectividad de las diferentes políticas públicas desarrolladas, ese casi último eslabón que conecta directamente con la ciudadanía permitiéndonos conocer sus impactos en la población de nuestros pueblos y ciudades, diagnosticando precozmente sus aciertos y errores pues nuestros vecinos y vecinas, comparten de tú a tú el resultado de las mismas.

Por ello es tan importante que se confíe en la Administra-

ción local, tanto por el Gobierno de España como por la Junta de Andalucía, como una aliada necesaria para una salida justa a la crisis económica y social que ha generado o agravado, la pandemia del covid-19.

Tenemos la vista puesta en esta histórica movilización de recursos económicos europeos para que se nos dé la oportunidad de demostrar una vez más, nuestra capacidad de resolución y ejecución de fondos para atender los problemas y retos que compartimos globalmente.

Dicho lo anterior, para Ubrique acceder a estos fondos nos va a permitir avanzar a pasos agigantados, en la sostenibilidad, transición digital y recuperación con carácter general y una oportunidad de reforzar nuestro tejido económico y social para que las empresas y personas más vulnerables no sean los que de nuevo, deban pagar las consecuencias de la crisis.

En nuestro caso, además, esperamos que nuestro sector económico fundamental como es la piel de Ubrique, un sector estratégico que ha demostrado su fortaleza en este tiempo atrás y especialmente durante toda la pandemia, un sector que está generando empleo frente a la sangría del incremento del paro, sea apoyado y respaldado, pudiendo acceder a los fondos Next Generation para abordar la transición ecológica y digital europea y seguir creciendo y fortaleciéndose.

Por lo que esperamos que este 2022 sea el año de la recuperación, transición y transformación de nuestras empresas, negocios, sociedad y pueblos porque compartiendo problemas y por tanto soluciones globales, somos la administración que adapta las medidas y acciones a nuestro contexto y problemática específica, una respuesta única y necesaria en estos duros momentos.

EMunicipalismo, la asignatura pendiente

stamos acostumbrados a definir lo municipal como la administración más cercana al ciudadano o como la primera línea de batalla en la solución de los problemas de la ciudadanía cuando en bastantes ocasiones no deja de ser el dique de contención contra el que se estrella la furia ciudadana y la primera víctima del sentimiento colectivo de desahogo que en ocasiones llena las urnas municipales antes que las de otros eventos electorales.

Es por ello que siempre he considerado el municipalismo como sujeto activo pero al mismo tiempo pasivo del acontecer político. Es sujeto activo por cuanto, como decía antes, es la administración más cercana al ciudadano espacial y sentimentalmente hablando. Es quien debe ocuparse del día a día de la convivencia ciudadana en un marco legal en el que no ha tenido parte activa en su elaboración. Si nos atenemos a los hechos para explicarlo nos puede valer la reciente sentencia sobre plusvalías municipales que dejó, de la noche a la mañana, a los ayuntamientos sin uno de sus recursos financieros más importantes y sólo la mayor o menor sensibilidad del Gobierno de turno puede solucionar, como así ha sido en este caso.

Pero ha habido otras ocasiones en las que decisiones de ámbito superior como la supresión del IAE para un buen número de empresas dejó a los Ayuntamientos con una mano delante y otra detrás y así continúan todavía.

Pero es verdad que aunque históricamente el municipalismo ha sido siempre el pariente pobre a la hora del reparto de la tarta presupuestaría han sabido suplir con sangre, sudor y lagrimas ese déficit de atención de las administraciones superiores. Es por todos conocido que las calamidades que con una cierta frecuencia sacuden la convivencia ciudadana encuentran la primera respuesta en la administración municipal a pesar de la escasez de sus recursos. Situaciones como la generada por la pandemia del Covid19 han puesto a prueba ese dique de contención del que antes hablaba no sin el riesgo de verse desbordado en muchos momentos. La explosión del volcán de la Palma ha sido otro ejemplo de la inmediatez de la puesta en marcha de la atención municipal a los vecinos a la espera de que otras administraciones puedan más tarde restituir el esfuerzo económico realizado. Pero en cuestiones de menor gravedad, pero que inciden en el día a día ciudadano, como pudiera ser la rotura de una tubería de suministro de agua dependiente de otra administración obliga a un sobreesfuerzo municipal en socorro de sus vecinos.

También en bastantes ocasiones, que no todas, la puerta abierta al dialogo ciudadano suele ser la del alcalde, alcaldesa, concejal o concejala de turno que en ocasiones se convierten frente a frente en una especie de teléfono de la esperanza para el ciudadano o ciudadana de turno. Lo municipal no entiende de separación de tareas ni de departamentos gubernamentales, lo municipal con bastante

frecuencia sólo entiende de desesperación ajena, de deterioro colectivo de la convivencia y de inmediatez en la respuesta.

Lo expuesto hasta aquí pretende mostrar el carácter de sujeto activo del municipalismo a pesar de las carencias de la administración municipal y de su estricta dependencia de las administraciones de ámbito superior. Y no es en este aspecto en el que cabe la consideración del municipalismo como asignatura pendiente sino en su cara oculta, la de sujeto pasivo, la del pariente pobre de las administraciones al que antes me refería.

El Estado ha estado, y sigue estándolo, en deuda con el municipalismo, lo mismo se puede afirmar de las administraciones autonómicas que además con bastante frecuencia han entrado en conflicto competencial con el municipalismo más potente, el de las Diputaciones provinciales. Y dentro de ese aspecto del municipalismo como sujeto pasivo la financiación municipal se convierte en la piedra angular del problema. Históricamente la gran demanda municipalista ha sido la de su financiación sometida a un corsé que el Estado aprieta o afloja en función de sus intereses y que tampoco ha encontrado acomodo en la gestión de las Comunidades Autonomas.

El segundo elemento a considerar en este aspecto del que estamos tratando es el de la necesidad de una flexibilidad en la normativa fiscal de los ayuntamientos que sólo pueden aplicar subidas o bajadas en unos coeficientes fijados de manera rigurosa por el Estado y y de cuya aplicación escapan bastantes singularidades municipales como la venta online, los operadores de telefonía o de suministro eléctrico por poner algunos ejemplos en los que el debate se viene produciendo desde hace tiempo.

Todo esto contribuye a que también la ciudadanía convierta al municipalismo en sujeto pasivo haciéndoles pagar electoralmente cuentas ajenas derivadas del malestar con la actuación de las administraciones de ámbito superior como ocurriera en las elecciones municipales de 2011 cuando el tsunami azul arrasó con gobiernos municipales de izquierda que acreditaban una buena gestión local pero fueron víctimas de males ajenos.

Por todo lo aquí expuesto es por lo que considero que el municipalismo debe dejar de ser el pariente pobre de las administraciones públicas y la asignatura pendiente de la sociedad española del siglo XXI.

Francisco González Cabaña, ex presidente de Diputación de Cádiz y ex alcalde de Benalup-Casas Viejas

Las mil caras de San Roque (contadas por su alcalde)

Donde reside la ciudad de Gibraltar y lo que la provincia de Cádiz querría ser. De asentamiento de los expulsados del Peñón tras la conquista británica hace 318 años al mayor polo industrial de Andalucía y destino mundial turístico-deportivo de altísimo nivel. Así es el territorio que más crece en población y con más renta per cápita de la provincia con más paro de la comunidad andaluza. Así es una localidad gaditana repleta de historia y singularidades: con cuatro cementerios y nueve campos de golf

Texto Paco Sánchez Múgica Fotografías Juan Carlos Toro

San Roque fue un santo francés del siglo XIV que dedicó su vida a los afectados por la peste, una de esas pandemias que, de cuando en cuando, arrasan a parte de la humanidad. San Roque, municipio en la comarca gaditana del Campo de Gibraltar que toma su nombre en honor de un santo que tiene una ermita de 1801 en lo más alto de la localidad, es también sitio de diáspora. Territorio que dio cobijo a quienes dejaron atrás sus antiguas vidas en el Peñón a raíz de un contencioso que comenzó hace 318 años entre España y Gran Bretaña. San Roque es un espejo de Gibraltar. Sus banderas son idénticas, salvo que la sanroqueña está rematada desde 1706, año fundacional del municipio, por la corona española. Por lo demás, ambas banderas comparten aún hoy el escudo de Gibraltar, otorgado por Isabel la Católica, que representa un castillo y una llave que simboliza que lo es del Estrecho, uno de los enclaves geoestratégicos más importantes del planeta.

Desde lo alto de San Roque, a 108 metros sobre el nivel del mar de la Bahía de Algeciras, donde los cargueros y petroleros van de Suez al Canal de la Mancha, se divisa el telón de fondo de la Roca y los recortes en el horizonte del Norte de África, entremezclados por la bruma del Estrecho. A la izquierda, en suelo campogibraltareño, Sierra Carbonera, donde hay una ruta de búnkeres que el franquismo mandó construir con mano de obra represaliada; a la derecha, haciendo curva, los dos grandes polos económicos de la localidad, el complejo industrial más grande

de Andalucía —segundo de España—, y el foco turístico deportivo que suma la urbanización más reputada de Europa, el universo paralelo de la jet llamado Sotogrande, y el mejor campo de golf del mundo, Valderrama. Ambos proyectos tan aparentemente incompatibles, iniciados en el desarrollismo franquista de la década de los 60 del siglo pasado, significan hoy para San Roque abundantes ingresos económicos y un importante caudal de generación de empleo que no depende de cruzar la verja. Gibraltar sigue siendo el gran empleador de la comarca, una conurbación de unos 300.000 habitantes con Algeciras al frente. A diferencia de lo que le sucede a muchos habitantes de la vecina La Línea de la Concepción, que concentra a unos 10.000 de los 15.000 trabajadores que cada día atraviesan la frontera —por ahora ajena al Brexit— y que aún así arrastra tasas de paro del 40%, lastrada por el narcotráfico y el contrabando, San Roque es la vecina rica.

Un municipio que nació en los asentamientos irregulares de la población expulsada del Peñón tras la toma británica en 1704, durante la Guerra de Sucesión, y que 318 años después sigue manteniendo en su denominación oficial el título de muy noble y más leal ciudad de San Roque donde reside la de Gibraltar. Orgulloso rótulo que puede leerse en grandes letras en uno de los accesos al núcleo urbano principal. Tal es la conexión con la Roca que no fue hasta entrados los 80 del siglo pasado, con el primer alcalde democrático, Eduardo López Gil, cuando se decide cambiar el festivo local en honor a San Roque. Hasta entonces se celebraba el 4 de agosto, fecha en la que en 1704 se tomó la plaza de Gibraltar, pero desde ese momento pasó a conmemorarse el 21 de mayo, fecha en la que en

1706 se fundó la ciudad donde reside la de Gibraltar. “Era extraño que la fiesta local fuese en honor a una derrota de la corona española”, asegura con no poca retranca el socialista Juan Carlos Ruiz Boix, que llegó a la Alcaldía en 2011 —en 2015 y 2019 sumó dos mayorías absolutas consecutivas— y que desgrana con locuacidad y entusiasmo la intensa historia de un municipio que desde su Plaza de Armas hasta la plaza de Pepe Córdoba, dedicada al querido alcalde pedáneo de Puente Mayorga, no para de destapar historia y singularidades a cada palmo de terreno.

Un territorio aparentemente colmatado, con una conexiones endiabladas que se bifurcan desde la A-381 (Jerez-Los Barrios), que en cambio reúne todo lo que la provincia de Cádiz aspira a tener para garantizar un futuro socioeconómico más próspero: una economía fuertemente industrializada y un turismo de alto nivel sin apenas estacionalidad. No es extraño que San Roque sea porcentualmente el municipio que más empadronados suma año tras año en la provincia de Cádiz. Desde que su actual alcalde socialista empuñó el bastón de mando, este municipio dividido en cuatro grandes distritos (San Roque centro y 12 pedanías) ha sumado unos 5.000 habitantes hasta superar los 34.000 residentes en el último año (hace dos décadas tenía 23.981 empadronados). El objetivo, cuenta su alcalde, es alcanzar los 50.000 en 2050. Pero “de forma sostenible”, matiza con reservas este licenciado en Ciencias

Económicas y Empresariales de 48 años. “En unos tiempos en los que se habla de despoblación, de baja natalidad, San Roque es un municipio que se ha mantenido constante, incluso en tiempos de crisis inmobiliaria y de aquella crisis egoísta que permitieron mayor riqueza a los que más tienen, y que por cierto gestionó el PP”, añade la puya el regidor socialista. A lo que añade: “Hasta en tiempos de pandemia, donde ha habido una solución totalmente distinta a la crisis gracias al Gobierno del PSOE de Pedro Sánchez, que sí ha cuidado a las personas y ha respetado sus empleos con mecanismos como los ERTE —se nota que Ruiz Boix ha estrenado en 2021 el cargo de secretario general de los socialistas de la provincia de Cádiz—, San Roque ha mantenido un ritmo de crecimiento del orden del 6% en cada uno de los años de esas crisis”.

De esa bolsa de población, un 17% es extranjera, principalmente británica y asentada en el distrito del Valle del Guadiaro, aunque salpicada por muchísimos otros países del mundo. “San Roque es una torre de babel”, defiende Ruiz Boix, que recorre con el cronista en esta mañana de invierno, con el nublado que a menudo puebla el Estrecho, algunos de los puntos más significativos de la localidad gaditana. Una torre de babel, además, que concentra la mayor renta per cápita de la provincia de Cádiz: 29.289 euros de media anual y cuyo Ayuntamiento apenas mantiene una deuda viva de 259.000 euros, a unos 8 euros de media por

habitante. Un oasis de finanzas municipales saneadas. Por comparar, aunque esté feo, Jerez, la ciudad más poblada de Cádiz, tiene unos 800 millones de euros de deuda financiera.

Criado en Puente Mayorga, una de las pedanías más pegadas al mar de todas las que integran San Roque, Ruiz Boix nació en La Línea, pero se mudó de niño con su familia a la también conocida como barriada de Cepsa. A su padre lo contrataron en la refinería Gibraltar-San Roque de la petrolera y allí, como a otras decenas y decenas de familias, le pusieron un piso en el que residir. La planta, junto a otros gigantes de la industria pesada como la central de ciclo combinado de Endesa —con fecha de caducidad en 2040—, dibuja parte del skyline de la zona desde que empezó a levantarse en 1965. Sorprendentemente, a escasos kilómetros de allí, se colocaron tres años antes las primeras piedras de la lujosa Sotogrande, en los alrededores del estuario del río Guadiaro y delimitando las provincias de Cádiz y Málaga. “Esos dos proyectos económicos, teóricamente incompatibles, teóricamente antagónicos, uno es de industria pesada, otro es de turismo de lujo, de alta excelencia y destinado principalmente a familias de alto nivel adquisitivo, se han ido mimando y cuidando por parte no solo de este gobierno que presido, sino que durante los 60 años que tienen de vida hay que aplaudir la gestión de los diferentes gobiernos municipales que diseñaron y

plantearon que la economía del municipio pivotara alrededor de dos sectores tan distintos, pero que han generado un alto volumen de riqueza y empleo”.

Como aportación en estos años, Ruiz Boix suma un nuevo foco al duopolio anterior, el del sector estratégico de la logística. Camino ya de Castellar de la Frontera se levanta la ZAL, la Zona de Actividades Logísticas de la Bahía de Algeciras. Proyectada en la Estación de San Roque, el distrito que vive en torno a la Renfe, con un tren “del siglo XIX” que apenas llega a la comarca, su futuro depende del corredor ferroviario Algeciras-Bobadilla, la vieja aspiración de los campogibraltareños. Esas modernas conexiones son claves para el despegue de este territorio tan marcado por ser frontera y paso del Estrecho. Contar con conexiones ferroviarias de este siglo supondría, solo para este recinto fiscal que levanta Zona Franca de Cádiz sobre 40 hectáreas del término municipal sanroqueño, triplicar sus objetivos de comercialización hasta las 120 hectáreas. “El Gobierno de España tiene hoy un presupuesto de 300 millones de euros para ejecutar parte de esos tramos ferroviarios y, desgraciadamente, no los puede poner en marcha porque sigue pendiente de la declaración de impacto ambiental y de la nula colaboración que tiene la Junta en esa tarea”, lamenta el munícipe.

Entre esos posibles inquilinos, no oculta que querría que llegasen muchos inversores de la cercana Gibraltar,

reunificando de alguna manera ambos territorios. “Podemos cultivar muchas relaciones. La medioambiental es una de ellas, pero también la empresarial: allí hay 30.000 habitantes y 30.000 empresas censadas. Es algo anómalo a lo que poco a poco se va arrojando mayor transparencia, y lo veo bien”. Quizás el Brexit las acerque por el temor de muchas empresas a perder los privilegios de estar en zona euro. No desvela Ruiz Boix, en todo caso, si habla de esto en las “dos o tres” conversaciones que mantiene al año con Fabián Picardo, el ministro principal del Peñón desde 2011. En paralelo al plan logístico, San Roque también maneja una megainversión de Cepsa en una ampliación de su refinería.

El conocido como Fondo de Barril prevé aumentar el índice de conversión de la refinería actual al convertir alimentación pesada en productos más ligeros, incorporando unidades para la reducción del impacto medioambiental. Cuenta con una inversión prevista de 1.000 millones de euros y una creación de empleo estimada de 2.000 operarios en la construcción y 74 directos. “Estamos habituados a esa realidad y lo que queremos es que siempre sean actuaciones respetuosas con el medio ambiente y con la salud porque veréis que estamos rodeados de industria. Cada año se van renovando y es verdad que algunas ya están amortizadas. Podemos sumar esas 35 hectáreas —por las del Fondo de Barril—, pero van a ser las últimas; San Roque ha tocado techo industrial”, reconoce su alcalde.

A lo largo del recorrido, desde el teatro Juan Luis Galiardo a la tumba de José Cadalso en la Iglesia de Santa Ma-

ría Coronada, pasando por el Palacio de los Gobernadores, el museo de Luis Ortega Brú, y el restaurante Don Benito —paradas todas ellas obligadas en una visita a San Roque, famosos también por encuentros de verano que lo mismo reúnen a Manuela Carmena que a Irene Villa—, el pueblo ofrece síntomas de bonanza, pero también de depresión en algunas de sus barriadas periféricas. Una tasa de desempleo del 26% es uno de los lastres contra los que se combate. “Antes de acabar el mandato quiero bajar de la barrera de los 3.000 parados. No es fácil, pero trabajamos en ello”, asume el alcalde, que al tiempo también pide recursos públicos comprometidos para trazar planes de reflote socioeconómico del Campo de Gibraltar, muy tocado por la lacra del narcotráfico, y de depuración, embalse y abastecimiento de agua terciaria (reciclada).

Esto último es una demanda clave para mantener los nueve campos de golf y las doce canchas de polo que tiene el municipio. Una localidad dispersa donde “es muy caro y complejo prestar servicios públicos”. Por tener, San Roque tiene más cementerios que Madrid: hasta cuatro camposantos. Y tiene siete bibliotecas, y siete campos de fútbol de césped artificial, y uno de rugby, y nueve tríos de Reyes Magos para otras tantas cabalgatas. En cada barriada hay alcaldías para evitar desplazamientos, “para que todas las cuestiones municipales se desarrollen en las barriadas”. Y todo ello, casi a pulmón. “No recibimos ingresos especiales; habitualmente a nivel de Comunidades Autónomas sí se reparten fondos en función de la dispersión, del envejecimiento de la población y otras cuestiones, pero a nivel de municipios no hay ese repar-

to. Y son muchos servicios a mantener: limpieza viaria, seguridad ciudadana…”.

318 años después de sus orígenes, hay muchos municipios en San Roque. Diferentes asentamientos con sus tradiciones e idiosincrasias. Y hay otro municipio invisible donde reside la de Gibraltar. Y un proyecto tangible que encierra todos aquellos planes que los políticos siempre venden para caminar hacia la provincia de Cádiz que querríamos, menos lastrada por el paro crónico y la precariedad. Para romper ese estigma de ser la provincia con más paro de Andalucía, segunda del país, según la EPA con la que se cerró 2021, quizás haya que mirar mucho más al Campo de Gibraltar y a la pujante San Roque. A San Roque invocamos para que la peste y los males pasen de lado, reza la plegaria al santo.

Baja del coche Ruiz Boix. Señala a Villa Carmela. Efectivamente, es la casa de los espías que retrataba Pérez Reverte en El italiano. Si aquella casa de campo en Puente Mayorga se dice que fue base de estrategias militares, y espías y saboteadores italianos en el verano de 1942, ahora es una guardería y un centro de terapia ocupacional para personas con discapacidad. “Son de las dos cuestiones de las que estoy más orgulloso, tanto porque hayan sido realidad como por el hecho de que sigan funcionando con aforo completo después de 15 años desde que se inauguraron en primera época como concejal”, rememora Ruiz Boix, resumiendo en Villa Carmela las mil caras de una localidad gaditana, la undécima en población de la provincia, que avanza al futuro en constante mutación. Siempre en reinvención permanente. En busca de su identidad. Y eso sí, donde reside la de Gibraltar.

Consolidación o cambio: Andalucía, entre la desizquierdación y la desafección

La previsible reválida de Moreno Bonilla tendrá en la ‘nacionalización’ electoral pretendida por Casado y el auge de Vox dos grandes escollos, a la espera de unas izquierdas que continúan su proceso de reconstrucción

Texto Daniel Valdivia, Politólogo y sociólogo

Fotomontaje Manu García

Si Andalucía de verdad fuera California, como tantas veces hemos escuchado a políticos de todos los colores e ideologías, no sería descabellado haber visto una serie de HBO o Netflix sobre la sorprendente llegada al Gobierno de un candidato que comenzaba el día de las elecciones sin esperanza alguna. Juanma Moreno, con el peor resultado de la historia del Partido Popular, alcanzó la presidencia del Gobierno andaluz con uno de los guarismos más bajos de la España autonómica. Le bastó contar solo con el respaldo de uno de cada cinco andaluces, el 20’75%; el líder del PP andaluz sumó sus escaños a los veintiuno de Ciudadanos – sí, 21, aunque no lo parezca – y los doce de VOX para construir el primer gobierno no socialista de la historia de Andalucía. La hegemonía del PSOE-A tocó a su fin la noche electoral del dos de diciembre.

Tres años después, Moreno Bonilla ha logrado proyectar una imagen de líder sólido, apoyándose en una comunicación excelente, un comportamiento moderado y un socio de coalición que ha permanecido a su lado sin librar batalla alguna. Ni siquiera las contundentes derrotas de Casado durante 2019 y el crecimiento electoral de la ultraderecha en Andalucía hasta el empate técnico en la repetición electoral de noviembre hicieron mella en el presidente andaluz. Después vino la pandemia, el confinamiento y las sucesivas olas que lo continuaron, una coyuntura compleja donde todo se frenó en cierta forma, también la política. Las apariciones de Juanma Moreno durante aquellos meses, con discursos sosegados que invitaban a la esperanza, pero siempre con prudencia, fueron bien recibidos por andaluces y andaluzas. El refuerzo del presidente autonómico no es un fenómeno exclusivo de Andalucía; hemos podido observar en el resto de comunidades autonómas que han acudido a las urnas las consecuencias del efecto ‘rally round the flag’, destacando el triunfo de Ayuso en la Comunidad de Madrid.

El crecimiento del presidente de la Junta de Andalucía no ha sido solo mérito suyo. Era difícil imaginar una legislatura peor para las izquierdas andaluzas. A un lado, la otrora gran institución progresista de Andalucía, el Partido Socialista, hoy atrapada entre un pasado que no termina de irse y un futuro que no acaba de llegar; al otro, una coalición que derivó en colisión, con el espacio de Adelante Andalucía dividido en Unidas Podemos, Andalucía No Se Rinde y Andaluces Levantaos. No ha sido hasta las últimas semanas, cuando el colapso de la atención primaria – causado en buena medida por el despido de ocho mil sanitarios – unido al tesón de Ángeles Ferriz e Inmaculada Nieto ha permitido que la izquierda recupere terreno en el debate público andaluz. La izquierda ha ganado el primer asalto de la legislatura por la incomparecencia de Moreno Bonilla: la silla vacía de un presidente que ha hecho del diálogo y el consenso su bandera es una imagen muy poderosa.

Como señalan las encuestas, que fallan, pero no mienten, las posibilidades con las que hoy cuentan las izquierdas en Andalucía no dejan de ser remotas. Parece que aunque las principales causas coyunturales de la sorpresa de 2018 hayan cambiado –Susana Díaz, Cataluña – las corrientes de fondo continúan empujando a las izquierdas lejos del Palacio de San Telmo. La tibia derechización del electorado andaluz convive con su profunda ‘desizquierdización’ en el que fuera el gran feudo socialista y progresista de España.

El Partido Socialista de Andalucía se ha dejado a uno de cada dos votantes por el camino, perdiendo más de un millón de votos entre 2008 y 2018. Estos electores no han pasado a formar parte de los partidos a su izquierda. En lo referente al otro espectro ideológico, encontramos a una derecha con un voto muy estable a lo largo de la década, calcando en 2018 los resultados obtenidos en 2008. Estos dos procesos convergen en este momento preelectoral, donde la izquierda no termina de remontar el vuelo y la derecha, ahora reunida en torno al partido conservador y a la ultraderecha, parece en disposición de consolidar una nueva mayoría absoluta.

Las causas de esta ‘desizquierdización’ son múltiples, convergiendo factores propios de la comunidad y sus partidos políticos con un escenario internacional cambiante. El desgaste, el desempleo estructural o la incapacidad de la izquierda para insertar sus ideas y valores en el debate público pueden estar detrás del distanciamiento entre el pueblo andaluz y la izquierda. En cualquier caso, Andalucía ha seguido sus propios ritmos: cuando la socialdemocracia se derrumbaba por todo el continente, Andalucía fue la última aldea gala en 2012 y 2015; cuando el PSOE remontaba en las encuestas tras la moción de censura y su izquierda continuaba transmitiendo gran fortaleza, asistimos a la sorpresa del 2 de diciembre.

La retrospectiva de los cuatro últimos comicios celebrados en Andalucía es útil para asomarse al año electoral andaluz. Son prácticamente las únicas certezas con las que contamos ante un panorama plagado de incógnitas, donde la coyuntura nacional será fundamental para el devenir de unas cercanas elecciones autonómicas donde reina la incertidumbre. A

modo de cierre nos preguntamos: ¿qué podemos esperar de las urnas andaluzas?

Las encuestas hasta el momento dibujan un escenario donde la única duda es si Juanma Moreno necesitará a VOX para formar gobierno o si podrá gobernar en solitario, toda vez que la repetición de la coalición actual parece imposible tras el desplome de Ciudadanos. En lo que respecta a la oposición, el cambio de liderazgo en el PSOE de Andalucía no habría provocado la catarsis necesaria para retomar el pulso al desafecto electorado socialista; y a su izquierda no hay mayores motivos para la esperanza, con tres candidaturas condenadas a entenderse si de sumar por Andalucía se trata. El sistema electoral, con umbrales reales en todas las provincias muy superiores al 3% que fija la normativa, debería convencer a quienes todavía se oponen a la unidad de las listas a la izquierda del PSOE para evitar la pérdida de cientos de miles de votos.

A partir de aquí, todo puede cambiar atendiendo a lo que ocurra más allá de Despeñaperros. La nacionalización de los comicios autonómicos planteada por el Partido Popular no es el mejor escenario para Moreno Bonilla, cuyo liderazgo parece consolidado frente al de Espadas, todavía en construcción, y al del resto de formaciones políticas, con VOX (seguramente Olona) y UP sin anunciar todavía candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía. Las irrupciones de Casado, Sánchez y ¿Díaz? en la campaña andaluza podrían movilizar al electorado progresista si se perciben los comicios como elecciones de primer orden, aunque la no concurrencia con municipales o generales influirá de manera decisiva en la participación.

Las cábalas de Moreno y su equipo en torno a la fecha electoral pueden ser percibidas por el electorado como una subordinación de los intereses de Andalucía a los del Partido Popular, lo que unido a una hipotética entrada de VOX al Gobierno andaluz sitúa a los dirigentes populares frente a un escenario de gran complejidad. En cualquier caso, la normalización acelerada de los de Abascal en la vida política andaluza hace difícil plantear un escenario donde la izquierda se reactive solo por el miedo a un gobierno donde la ultraderecha decida de manera directa el destino de la sociedad andaluza.

Las elecciones en Castilla y León han brindado un tiempo extra a la izquierda andaluza. La desafección hacia ella es el colchón de seguridad con el que cuenta Moreno Bonilla. Tanto el PSOE como el espacio a su izquierda tienen todo por hacer. Solo con una marcada apuesta por las políticas de representación, con jóvenes y sociedad civil teniendo espacio durante el año electoral, un mensaje nítidamente progresista y una (pre)campaña cercana a los problemas de la gente, la izquierda podrá recuperar los afectos de su electorado. El primer hito de la izquierda en este año electoral pasa por convencer de que el cambio es posible; a partir de ahí, dotando de tensión competitiva a unas elecciones donde Andalucía se juega su futuro, habrá posibilidades que la sorpresa de 2018 cambie de lado. Hoy, como ocurría en aquel entonces, la presidencia de la Junta de Andalucía parecía invencible, pero hasta que no se abren las urnas todo puede cambiar.

El periodismo de calidad también salva vidas

“Cuando se pregunta a los periodistas que por qué se dedican a esta profesión, en torno a un 90% responde que su elección fue por vocación”. Esta ha sido de nuevo una de las conclusiones recogidas en el Informe Anual sobre la Profesión Periodística 2021, editado y presentado en diciembre por la Asociación de Prensa de Madrid. Frente a esta vocación y espíritu de servicio, tan necesarios en una profesión ligada a la actualidad, las 24 horas del día; en la misma encuesta se ha vuelto a destacar como su principal problema la mala retribución de su trabajo, pese a la excesiva carga de trabajo.

Como segunda gran queja en 2021, y no menos preocupante, dada su función social como servicio esencial, se ha situado la falta de independencia política o económica de los medios en los que se trabaja, seguido del aumento del paro y la precariedad laboral. A esta interminable lista de problemas se han sumado el exceso de horas de trabajo, la falta de tiempo para elaborar la información o el intrusismo en la profesión.

Como periodista y presidenta de la Asociación de Prensa de Jerez, tras analizar estos demoledores datos, que desgraciadamente se repiten año tras año, si hay una conclusión que se puede extraer es que debemos aprovechar esa maravillosa vocación, en esta durísima, pero, a la vez apasionante profesión, para situarla, sin más demora, en el lugar que le corresponde. La pandemia provocada por el Covid-19 ha sido la mejor demostración de que el periodismo de calidad es el único antídoto frente a la desinformación que invade nuestros móviles y, eso, exige mimarlo y cuidarlo.

En plena reconversión tecnológica y cambio en el modelo de negocio, la pandemia no ha hecho más que acelerar la transformación digital en la que estamos inmersos desde hace años, siendo el sector periodístico uno de los más perjudicados por una crisis sanitaria y económica sin precedentes. El tsunami digital al que hemos asistido y seguimos asistiendo, unido a los devastadores efectos económicos de la pandemia, ha dejado a muchos compañeros de profesión en el camino, mermando las redacciones de los medios de comunicación, sin ser noticia.

En esta imparable transición a la era digital, si queremos que el periodismo siga vivo debemos apostar, más que nunca, por redacciones bien dotadas, con un equipo humano cohesionado, formado en competencia digitales, en lugar de despedirlos. Digitalizar un negocio no consiste solo en utilizar herramientas tecnológicas, sino que requiere de

personas involucradas en ese proceso de automatización que aporten valor añadido a un producto que debe diferenciarse de la competencia, ya que de lo contrario estará llamado a morir. Esa calidad y ese producto único es lo que llevará al lector digital a pagar por una información exclusiva y necesaria para estar bien informado y poder tomar decisiones en su vida o en su negocio.

Esa es la clave del proceso de digitalización: reinventarse o morir y, para reinventarse, hay que contar con los mejores y, esos son, los periodistas con vocación, más imprescindibles que nunca y que deben tener tiempo para hacer bien su trabajo, no limitarse a volcar en una web los cientos de notas de prensa que llegan a las redacciones, porque ese falso o mal llamado medio de comunicación está condenado a cerrar.

La pandemia ha servido para demostrar que la buena información empieza a pagarse en Internet, comenzando a consolidarse los modelos premium tras aumentar las suscripciones en medios de referencia, lo que previsiblemente se irá trasladando al ámbito local, si se ofrece al ciudadano lo que realmente quiere y busca.

En ese cambio de modelo de negocio que ha traído la cuarta revolución tecnológica, la fortaleza de un medio de comunicación, y lo que le permitirá subsistir, es situarse como referencia para una audiencia que solo está dispuesta a pagar si se le aporta valor añadido. A este lugar preferente sólo se puede llegar con periodistas bien formados, con vocación, con una escucha activa, que salen a la calle, que no miran el reloj, que están preocupados por ofrecer la última hora, que llaman a las fuentes para contrastar los bulos, que profundizan en su trabajo porque lo único que desean es servir a la sociedad.

España ha sido un ejemplo en 2021 en la vacunación y ello ha sido posible gracias también a la confianza trasladada a la población a través de los cientos de entrevistas de expertos y científicos, seleccionados, con suma profesionalidad, por esos periodistas con vocación que, con información veraz, de calidad, tras horas y horas de trabajo, en muchos casos sin dormir, han contribuido a salvar vidas. No lo olvidemos.

15 años en Área Sur, el paraíso comercial que revolucionó las compras

Un centro comercial aterrizó en Jerez hace quince años para revolucionar los hábitos de los consumidores. Una especie de OVNI llamado Área Sur bajó del cielo con una propuesta, hasta entonces desconocida en la ciudad, y se posó junto a la carretera.

Pasar una tarde de compras es el pasatiempo favorito de muchas personas. Explorar los escaparates, tomarse un helado o hacer la compra de la semana es posible sin desplazarse de un mismo sitio. Esa gran instalación convertida en paraíso para los amantes de los descuentos y los probadores.

Un centro comercial aterrizó en Jerez hace quince años para revolucionar los hábitos de los consumidores. Una especie de OVNI llamado Área Sur bajó del cielo con una propuesta, hasta entonces desconocida en la ciudad, y se posó junto a la carretera.

El 7 de noviembre de 2007 abrió sus puertas un espacio, con una superficie comercial de 46.000 metros cuadrados, donde encontrar una amplia oferta no solo de moda sino también de ocio y restauración.

“La ciudad le daba así la bienvenida a uno de los mayores com-

plejos comerciales de Andalucía que, de alguna manera, cambiaba la forma de comprar que hasta entonces habían conocido los jerezanos”, recuerda Raquel Llamas, responsable de marketing.

Fue Inmobiliaria Chamartín quien realizó una inversión global de 97 millones de euros para dar vida a un destino que, sin duda, auguraba un éxito sin precedentes. Unas 3.000 personas se incorporaron a la plantilla, entre empleos directos e indirectos, que rendiría al máximo en un complejo con estilo vanguardista que fue creado por L35 Arquitectos, un despacho internacional de arquitectura y urbanismo que ejerce su actividad desde 1967.

El OVNI, que estaba a gusto en Jerez, supuso un impulso socioeconómico para la provincia gaditana tras casi tres años de trabajo y 25 meses de obras. Con el tiempo, el centro comercial se convirtió en un referente y se ganó la fidelidad de las familias que, pronto, lo eligieron para comprar regalos de Reyes o ver el último estreno de la cartelera.

Este 2022 celebra su aniversario con el recuerdo de aquel día en el que arrancaba el centro de moda en Jerez “con un marcado sabor andaluz y una clara vocación de servicio al cliente”.

En estos quince años, Área Sur se ha esforzado en ofrecer la mejor experiencia de visita y de compra que se puede encontrar en su entorno, la Bahía de Cádiz y los municipios colindantes. Además, se ha ido adaptando a las necesidades de los visitantes y vecinos, clave para ser referente provincial.

“Su emplazamiento, situado a tan sólo diez minutos en coche del aeropuerto internacional de Jerez y de la estación de tren, hace que sea un destino ideal para turistas”, expone Raquel.

Sonae Sierra lleva a cabo la gestión integral de Property Management de Área Sur, que, actualmente ofrece 93 tiendas y 17 restaurantes junto a 11 salas de cine Yelmo, locales que cuentan, en total, con unos 1.800 trabajadores.

El centro comercial continúa al pie del cañón pese a la irrupción de la pandemia que hizo tambalear las compras presenciales y el disfrute de la experiencia. Con el PIB sumido a una contracción sin precedentes (11%) y el consumo privado (12,6%) debilitado, según datos del INE, resultaba todo un reto salir adelante en medio de la tempestad. Además del periodo de incertidumbre económica, los municipios cerrados perimetralmente no permitían a los visitantes de la provincia desplazarse a Área Sur.

Pese a los contratiempos, el centro se puso manos a la obra para adaptarse a la situación. “Hemos tenido la necesidad de reorientar la estrategia de comunicación del centro. Las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia obligaron a centrarnos en acciones digitales, refuerzos de comunicación y promociones de ventas, teniendo que dejar a un lado otro tipo de eventos que implicaran un alto número de personas concentradas en un mismo espacio”, señala Raquel.

Además, Área Sur puso en marcha una serie de acciones para cumplir con las medidas sanitarias relacionadas con la seguridad y la higiene. Según cuentan, se elaboró una guía con consejos y recomendaciones con el fin de que los comerciantes estuvieran perfectamente preparados para el inicio de la actividad. Así los pasillos se llenaron de dispensadores de gel hidroalcohólico y de flechas en el suelo que proponían circuitos para facilitar el tránsito evitando el contacto.

Una realidad que no frenó el crecimiento de este centro comercial pensado para las familias y un público joven. De cara a los próximos meses, adelanta que tiene previstas nuevas aperturas. En el centro jerezano, “estamos juntos y seguros”. Algo que ya es motivo de celebración.

Los sanitarios que nos salvarán de futuras pandemias

Belén, Pedro y Dania son médicos internos residentes en los primeros meses de la era pos-COVID-19. Sus historias personales hablan de vocación, compromiso y confianza en la sanidad pública, poniendo la atención primaria en el centro

Belén,PedroyDania,alaspuertasdelhospitalPuntadeEuropadeAlgeciras.

Texto Sebastián Chilla Fotografías Manu García

Es mediodía. Se aproxima cambio de turno en el Hospital Punta de Europa de Algeciras. Belén Clavijo López y Pedro Bueno Navarrete, residentes en el centro de salud de El Saladillo y de Los Barrios, trabajan por la tarde. Dania Hussein Alonso viene de guardia en este centro del Campo de Gibraltar y está algo cansada. “Cuando aprobé el MIR no imaginé que me encontraría con esto”, dice esta malagueña de 32 años, que hizo el examen a finales de enero de 2020. La prueba tuvo lugar semanas antes del estado de alarma, y a causa de la covid no se incorporó hasta septiembre del mismo año. “En el examen había un hombre con mascarilla. Pensé: ¿Qué hace este tío? Tiene TOC. Luego todo se paralizó y nos quedamos en standby”, recuerda.

La pandemia nos ha cambiado a todos, pero a los sanitarios les ha marcado para siempre. Estos médicos internos residentes no han conocido otra cosa desde que ejercen la profesión. Belén y Pedro, 29 y 28 años, que aprobaron el examen el año pasado, tampoco imaginaron esta situación. “Me angustié mucho. Cuando nos avisaron, yo estaba haciendo mi TFG, una investigación sobre digestivo en Santiago de Compostela. Fue de un día

para otro, me dijeron: si quieres ir a ver a tu familia por última vez en mucho tiempo, cógete mañana un vuelo para Jerez. Lo que se viene es gordo”, cuenta. Ella, confiada de que esto no iba a durar más de dos semanas, fue testigo de cómo la cosa se complicaba. “Tenía yogures que caducaban en un mes. Los dejé allí, pensé que iba a ser cosa de 15 días”, ríe.

Algo diferente fue la experiencia de Pedro, que residía con su familia en Arjonilla, un pequeño pueblo de Jaén. “Estaba en casa con el [curso] intensivo. La gente no paraba de preguntarme que qué pasaba. Si nadie lo sabía, cómo lo iba a saber yo, que acababa de empezar a estudiar”, bromea. La exigencia de estudio es tal, que reconoce haber estado aislado y pensar solo en el examen: “Con todo aquello, pensé: a ver qué preguntas salen de esto. Me voy a tener que comer la pandemia para el MIR y no tengo fecha”.

UNA CARRERA DE FONDO PARA AYUDAR A LOS DEMÁS

La disciplina es una de las singularidades de los estudiantes de Medicina. Desde que marcaron la opción en Selectividad hasta que superaron el MIR, no tuvieron dudas. “Tenía muy claro que Selectividad es un examen. Te la juegas, por eso tenías que asegurarte Bachillerato, que es un 60%. Hay que ir muy a tope y esa presión te la pones tú, no te la pone nadie”, explica Pedro, que reconoce haber tenido “libertad plena” para elegir la profesión. De no haber entrado, hubiera estudiado Periodismo.

DaniayPedroduranteelencuentroconlavozdelsur.es.

La opinión de Dania es similar. “Los que estamos aquí éramos los mejores en Bachillerato. Sabíamos que teníamos que serlo, si tienes más nota tienes más posibilidades de ser médico”, comenta esta joven, que no aprobó el MIR hasta la tercera. “Influye mucho el factor nervios. En casa lo hacía bien, y luego no. La gente no es consciente de lo difícil que es”, lamenta.

Si algo tienen en común Dania, Belén y Pedro es la inclinación por ayudar a los demás. “Fue con las consultas de Pediatría. Iba a revisiones con una cardióloga, era maja, muy dulce, muy buena… me llamaba la atención, yo quería ser como ella de mayor”, cuenta Belén, que reconoce haber disfrutado más estudiando disciplinas de letras como Literatura y Filosofía. Al otro lado de la consulta donde tiene lugar la entrevista, Pedro le replica. “Como me pasó a mí. Veía a los pediatras como personas que ayudaban a la gente y yo he sido un defensor de las causas perdidas desde niño”, ríe. En aquel espacio, se reconocía como “útil”. “Un día dije: quiero ser médico. A un niño no le echas mucha cuenta, pero cuando creces y ves que te va interesando más, tomas ese camino”, explica.

DaniaaprobóelMIRen2020.Lajoven,de32añosdeedad, llevaañoymedioejerciendocomomédicoresidente.

Tanto Pedro como Belén no tienen referentes sanitarios en la familia. Dania tampoco. “En mi casa son todos abogados. La única mujer médico soy yo”, declara. Sus primeros acercamientos a

Belénposaparalavozdelsur.esenunadelasdependenciasdelHospitalPuntadeEuropa.

la profesión le vinieron por el estudio del cuerpo humano. “Me gustaba mucho la biología. Cuando crecí me informé y acabe haciendo tardes con mi médico de cabecera. Me gustó y me vino la vocación”, explica.

PRECARIEDAD Y SATURACIÓN DE LA SANIDAD PÚBLICA

Para ser médicos en prácticas, estos jóvenes, que se han formado como mínimo durante seis años en la universidad, han tenido que superar el examen de médico internos residentes. “Al MIR se presenta bastante más gente de las plazas que se ofertan. Si no lo superas, puedes entrar en un bucle de negatividad y no lo sacas”, lamenta Pedro. Belén sostiene que es “imposible” de compaginar con un trabajo, siendo la antesala de un futuro laboral que peligra a medio camino entre la incertidumbre y la precariedad. Sin embargo, no todo empieza ni acaba aquí.

“No tenemos nuestra plaza de por vida. Esto solo nos asegura una formación para los próximos cuatro años”, explica Dania, en referencia al periodo como médicos residentes. En este tiempo, los jóvenes van rotando por diferentes especialidades.

El siguiente paso es aún más duro. Es lo que se conoce coloquialmente como “la OPE”, es decir, la oferta de empleo público para médicos. “Tiene que ver con tu especialidad y cuentan ya

no solo méritos profesionales, sino académicos”, añade. Para algunos, ese camino es una tortura. “Hay muchos contratos basura. Se aprovechan de que siempre va a haber gente formándose”, comenta Belén. Su compañera asiente: “Hay amigos médicos que se van al extranjero. Es una oposición muy exigente para unos contratos precarios”.

De hecho, sobre la saturación, Dania cree que la sanidad pública se mantiene “por los profesionales”. “También se van recortando recursos y, si no se fomenta desde lo público, pasará como en América”, explica. La experiencia de Pedro se apoya en esa línea. “Hay pacientes de otros países que flipan con el acceso que tenemos a analíticas y tratamientos a golpe de clic. No podemos limitar los recursos”, dice sobre el riesgo a la privatización.

PONER LA ATENCIÓN PRIMARIA EN EL CENTRO

El acceso a una plaza como médico funcionario tampoco viene acompañado de tranquilidad y seguridad de por vida. El colapso del Servicio Andaluz de Salud que estamos viviendo se nota especialmente en el trabajo que desempeñan dentro del sistema.

“Lo vive más la atención primaria porque es la primera. Pero se también da en las listas de espera. Hay gente que

pidió cita en abril de 2020, se le pospuso y dos años después estamos viendo patologías nuevas”, explica Pedro. Dania sostiene que la lista de espera para la cita al médico es de 2 o 3 semanas. “Al final la gente se desespera, por lo que va a Urgencias. Y no debería ser así, ya que se sobrecarga. Luego, tenemos compañeros trabajando hasta las siete de la tarde porque con 50 pacientes más citas telefónicas no te da”, lamenta. Belén cree que la única receta posible es impulsarla. “Reforzar la atención primaria es primordial, aquí se tira de vocación”, añade.

Los tres sanitarios, defensores acérrimos de la importancia del médico de familia de cara a la prevención y diagnóstico de patologías, creen que la pandemia puede ser una oportunidad para volver a poner la atención primaria en el centro. Uno de los motivos reside en la cercanía. Un trato cercano que, a causa del coronavirus, ahora es limitado. “Dentro de la medicina, me gusta más la familia, lo paliativo y lo rural. Es lo que quiero, por esa vena mía de ser lo más cercano posible al paciente”, se sincera Belén. Se trata el médico de referencia. Poco tiene que ver el de ciudad con el de un pueblo.

Dania, que vivió los duros meses del segundo estado de

Pedro,comoBelén,encontrólavocaciónensupediatracuandoeraunniño.

alarma y las sucesivas olas, no lo pasó nada bien. “Cuando entras de [médico] residente, tu vida cambia. Vas a un lugar nuevo, sin pareja, ni amigos ni familia. Lo normal es que conozcas a gente, pero cuando llegué no había vida… a las cinco estábamos en casa”, lamenta. Pedro cree que la pandemia nos ha mostrado “todas las carencias” que tiene el sistema. “A nivel informático, personal y estructural. Por un lado, la cita telefónica ha ayudado. No era necesario ir para renovar un tratamiento. Pero, por otra parte, te das cuenta hay cosas que no están bien”, dice.

Hace unos días, Fernando Simón aseguró que, pese a seguir existiendo, la pandemia de Covid-19 ya no es lo que fue. Sin embargo, el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad advirtió de las “futuras pandemias” que vendrán. Ante ellas, Belén, Pedro y Dania aseguran que tirarán como puedan. Dania, consciente de la situación de algunos compañeros, advierte que no todos han podido resistir el duro revés del colapso en pandemia. “Si ya estamos con el agua al cuello, imagina…”, dice Belén. En esa línea, Pedro cree que, pese al esfuerzo de los especialistas, el sistema “no lo resistiría en un futuro cercano”. El peso, temen, recaerá una vez más sobre ellos.

No es país para dialogantes

Hace unos días, mi amigo Miguel Ángel López Moreno, también colaborador de lavozdelsur.es, comentaba en Facebook que añoraba ese tiempo en el que las discusiones políticas con los amigos se zanjaban con un abrazo. Yo también lo añoro, abuela. Mucho.

Como gato escaldado que huye del agua fría, yo también huyo de discutir con la gente que estimo porque, cada vez, es más difícil hablar de política, de vacunas, de macrogranjas o del sexo de los Teletubbies sin acabar cabreados. Conforme envejezco, se me antoja más trágico perder amigos, asumir que la crispación política que algunos partidos están propiciando, con la inestimable ayuda de las redes sociales, se está filtrando por los intersticios del entramado social y contaminando las propias relaciones personales.

La división política de la sociedad no es una percepción mía, ¡qué más quisiera!, es un hecho incuestionable. España es el país de toda Europa donde más ha aumentado la polarización afectiva y el resentimiento partidista seguido de Grecia y Francia. Así lo demostraron un grupo de investigadores dirigidos por Noam Gidron, James Adams y Will Horne en su estudio American Affective Polarization in Comparative Perspective. La investigación, realizada en veinte países entre 1996 y 2015, atribuye la fractura política al deterioro de la economía lo que lleva a la ciudadanía a desconfiar de la clase política y a no verla como la solución a sus problemas, sino, precisamente, como el problema.

Si estas eran las conclusiones en el 2015, imagino a las que llegarían caso de repetirse el estudio tras los dos años de pandemia: el maniqueísmo, el odio, la descalificación, el insulto, el uso sistemático de la mentira para desacreditar al adversario, la división entre ellos (malos) y nosotros (buenos) harían saltar todas las alarmas.

Me preocupa esta realidad en la que parece imposible encontrar puntos de consenso y cooperación y en la que los

partidos extremos crecen fruto de la polarización afectiva de la ciudadanía. Y me preocupa, sobre todo, el retroceso democrático al que esta situación nos puede conducir, la intolerancia, la imposición de lealtades incontestables y la normalización del ‘todo vale’.

No viví la transición de una manera consciente, tenía poco más de once años por aquel entonces. No la considero ese proceso idílico que nos pretenden vender (la izquierda renunció infinitamente más que la derecha), pero he de reconocer que en esa época convulsa, la altura de miras de la clase política fue infinitamente superior a la actual. En aquel momento, como reconocía Adolfo Suárez en una carta a Fernando Ónega, se hizo entender a los españoles que la sustancia de la democracia consistía en discrepar de un adversario al que se comprende, algo que hoy resulta una auténtica utopía.

Necesitamos más políticos con menos egos y más alturas de miras. Necesitamos más hombres y mujeres de Estado, no trileros cuyo discurso varía según la conveniencia electoral, personas que tengan en mente un proyecto de país a largo plazo. Y lo necesitamos ya. Se nos va la democracia en ello. Se nos va la convivencia, el poder hablar con los amigos que piensan distinto y terminar la discusión con un abrazo; eso que tanta gente que huimos de los extremos añoramos cada día más.

A estas alturas de mi vida sigo empeñada en creer, como Luis García Montero, que entre el optimismo ingenuo y el pesimismo que invita a la renuncia, existe una esperanza cívica y unos valores que nos comprometen, pero qué difícil me lo están poniendo, abuela, qué difícil…

Alicia Domínguez, Historiadora y escritora

Las dos caras de Mala Rodríguez, icono del rap con acento andaluz: “Una mujer cabreada va pa’lante”

Texto Valeria Reyes Soto Fotografías Manu García

“A mí no me saques tu genio que te lo mato”, empieza diciendo uno de los mayores himnos del rap, escrito y cantado en andaluz y con nombre de mujer. A simple vista parece fácil, pero el camino que abrió María Rodríguez (Jerez, 1979) aún no estaba transitado: “Si tienes el control te gobiernas, decides qué quieres ser, si ser la mala o ser la buena”.

Fueron muchos los adolescentes andaluces con ansias de libertad los que, en la década de los 2000, encontraron en las letras de Mala Rodríguez un aliciente para sentir seguridad y aplomo. María hablaba el mismo idioma, en todos los sentidos. No repetía historias ajenas, no se apropió de códigos que no le pertenecían, ella habló desde su posición, una mujer andaluza y joven que quería contar las cosas de su vida: la de una chica del barrio de la Macarena con las ideas claras, con voluntad de gobernarse a sí misma y con cierta rabia contenida.

El encuentro con María tiene algo de subversivo. Ella y su equipo preparan el concierto desde una habitación de hotel. “Hoy hay mucho rapero, me apetece más hacerme una cappella”, dice María. La conversación tiene lugar en la propia cama, y es que como una matriarca de las de antes, María se acompaña de los suyos y hace grupo con todo el que llega. Nadie se queda fuera de su burbuja artística. Con una naturalidad asombrosa, María hace calentamientos, María bebe una Coca-Cola, María incluye en la conversación a su equipo y su equipo llega a aplaudir sus palabras en varios momentos.

seguir cosas. Siempre he entendido que si no lo hacía yo, nadie iba a decirme nada. Mi madre estaba siempre trabajando y yo estaba sola mucho rato. Sabía que no me iban a poner profesor particular ni me iban a pagar ninguna clase de baile. Yo si quería algo sabía que tenía que conseguirlo sola. Desde pequeña no quería follar con nadie porque no quería que me dejaran embarazada. Tenía claro la determinación y el enfoque para conseguir algo en la vida, porque yo sabía que quería ser algo en la vida.

Después de 20 años de carrera con el alter ego de ‘la Mala’, ¿cómo se lleva María Rodríguez con ‘la Mala’?

Es muy jodido (silencio y risas). Todo el mundo tiene un lado yin y yang, y yo le he puesto nombre. Mi lado yin es María y mi lado yang es La Mala. María es una parte de mí muy tranquila, que quiere estar debajo de la cama y quedarse leyendo, y ‘la mala’ a lo mejor le va a pegar a tu hermana. No piensa mucho las cosas y es más explosiva y super impulsiva. Tengo que estar buscando un equilibrio. Todo el mundo tiene que buscar un balance, toda persona tiene una mala y una buena dentro.

¿Recuerda algo de Jerez?

“Lo mejor que me ha pasado es aceptarme”

Solo sé que nací en el hospital y que con 4 años ya estaba en Sevilla. He sido nómada porque mi madre me tuvo muy joven y soltera, a la que pudo se fue a Sevilla para librarse de los cotilleos.

Sin embargo, sigue apareciendo que nació en Jerez, tierra de iconos como Lola Flores…

Acaba de ganar el Premio Racimo 2021 otorgado por el Ayuntamiento de Jerez y tiene sobre la cama el diploma (envuelto en un lazo rosa) y el galardón, un racimo de uvas de plata de una céntrica joyería jerezana. De repente se emociona y confiesa que “casi llora”. El tono festivo se para un momento y María lee, con la voz un tanto entrecortada, el contenido de la justificación: “Por 20 años de trayectoria artística en un estilo musical profundamente masculino que ella ha sido capaz de convertir en herramienta de empoderamiento femenino, ruptura de estereotipos y construcción de igualdad”. Cuando termina, su equipo aplaude. “Todo porque estaba yo rabiosa. Una mujer cabreada va pa’lante. Hay que ser así”, declara ‘la Mala’.

“Yo soy mala, yo digo lo que pienso y lo que quiero cuando me da la gana, no soy correcta políticamente”. Así se presenta María Rodríguez.

Después de tantos años siendo La Mala, ¿sigue luchando por serlo o ya tiene la corona?

¡Qué va! La corona me la tengo que poner todos los días. La corona es control, y yo tengo que gobernarme, gestionarme y con-

Me parece algo muy bonito, ¡y también es tierra de José Mercé! Y de un chorro de gente increíble. En Jerez hay una cultura tremenda, estamos en el ‘triángulo de la Bermudas’ del flamenco. Aquí estaban los judíos, los negros, los moros, los gitanos… una ebullición bonita de convivencia real. Me siento orgullosa de haber mamado esta cultura.

¿Cómo ha sido esta relación madre-hija?

La educación que te da tu mamá es con lo que tú te crías. Yo creo que conecto más con la gente joven que con gente de mi edad porque la educación que me ha dado fue distinta. Mi madre era soltera y joven, así que nos hacían bullying. Éramos unos personajes, pero yo siempre he sido muy abierta de mente.

Dicen en la película Chavalas que “las chicas pueden salir del barrio pero el barrio no sale de las chicas”, ¿le sigue acompañando?

Nunca me he sentido de ningún grupo, me sentía como que estaba sola. Tenía a mi amiga la Maru y a mi familia. No he sido nunca la chula, como la ‘Rebeca de Móstoles’.

Referente del rap en femenino y del rap en andaluz, ¿algo de lo que se sienta especialmente orgullosa?

Me siento orgullosa de haberme aceptado cómo soy. Si yo hubiera sido una muchacha de Cataluña hubiera defendido la butifarra a los cuatro vientos, pero sin embargo me gustan los caracoles. ¿Qué le hacemos? Era un agobio el querer entrar en determinados círculos, cuando te aceptas es como: “¡Anda y comerme el coño todos!” Es lo mejor que me ha pasado, aceptarme.

¿Cómo siente la relación con su cuerpo y su sexualidad después de tres partos y tres lactancias?

educación sexual en la que las películas que hemos visto, un tío te da de ostias y tú dices “me gusta”, y eso se te ha grabado como que es bueno aunque en realidad no lo sea, pero, ¿encima nos vamos a sentir culpables de lo que nos han enseñado?

Es complicada la relación entre la culpa y el deseo…

Qué cosas más raras siento y pienso. Es otra vez desaprender todo lo que me han enseñado, voy a volver a hacerlo sintiendo como si fuera nuevo, y es un camino muy bonito.

“El público de mis conciertos era vibrante y de colores”

Empecé a masturbarme joven, nunca he sentido que estuviera haciendo algo malo aunque recibí religión católica y tenía paranoias. Me siento bien con mi cuerpo y con el sexo, pero la educación que te dan se te queda grabada a fuego, por eso algunas personas sienten culpa cuando hacen ciertas cosas. Me da pena que las chicas se sientan culpables por su deseo. Nos gusta “que nos den” porque hemos recibido una

Muchos adolescentes cambiaron el ‘Padre nuestro’ por el ‘Tengo un trato’, y esto les dio fuerza y seguridad. ¿Fue consciente del poder de su música?

Yo era pequeña y no me daba cuenta. Hoy día la gente con 20 años es más consciente del mundo, pero mi mundo era muy pequeño, mi mejor amiga, los cuatro de mi barrio, mis primas… Yo quería hacer música para

Lola Flores, la ‘otra mala’ a la que le siguen brillando los ojos

Hace 99 años que nació Lola Flores en Jerez de la Frontera, en 2023 se cumplirá su primer centenario. Nunca ha pasado de estar de moda, pero ahora ha tenido un nuevo resurgir. La artista sigue siendo imparable, ese famoso “brillo de sus ojos que no se opera” sigue proyectando fuerza, viajando a través de los cientos de vídeos, frases y anécdotas que cada día se comparten de ella. A día de hoy, muchos dicen que no habrá otra igual. Desde luego, nunca ha dejado de estar de moda, y los años refuerzan su mito.

En 2021 ha estado en boca de todos por dos cosas. La primera, por el famoso anuncio de Cruzcampo, en el que ‘resucitaron’ a Lola a través de un montaje visual y sonoro locutado por su propia hija, Lolita. El anuncio se hizo viral en cuestión de horas por reivindicar la naturalidad y ‘poderío’ de cada uno, usando para ello la metáfora de ‘la fuerza del acento’, algo propio y genuino que nadie te puede quitar. La segunda, por la serie biopic Lola, en la que destacados artistas del panorama musical actual, como Rosalía o Tomasito cuentan sus recuerdos de ‘La Faraona’, la inspiración que hoy día siguen recibiendo de ella. La Mala Rodríguez fue una de las presentes en esta docuserie, otra de las mujeres más poderosas que ha dado la música en Andalucía.

Ni a Lola ni a María le han quitado nunca el acento.

mí porque siempre escribía para mí, pero sentía que los raperos me rechazaban al no ser el sonido de la Costa Oeste o Nueva York. Pero yo sabía que tenía que contar lo que vivía, cosas de mi vida. A mis conciertos venían maricones, gente vieja, niños chicos… No era como los machotes que iban a ver a SFDK, mi público era vibrante y de colores. Yo sentía que había mucha libertad. Cuando iba a los conciertos de mis amigos, parecía que estaba en una secta.

Ha dicho en alguna ocasión que se siente madre de artistas que no ha parido, como podrían ser Lola Índigo, La Zowi o Bad Gyal. ¿Qué le produce esta nueva ola de mujeres haciendo música?

su flequillo. La he escuchado decir que cuando ella canta se siente poderosa, y eso me pasa a mí, cantar me da poder. La música de calle es lo que tiene. Eso es el rap y la música de calle.

¿Vive la música en un buen momento?

Claro, todo el mundo tiene que expresarse. Hoy en día la música es la única manera en la que está llegando la literatura a los colegios, a través del rap la gente escucha poesía.

“Cantar me da poder, la música de calle es lo que tiene”

Siempre con un sello propio pero ha viajado por distintos géneros musicales, ¿qué le falta por hacer a La Mala?

Con la Zowi tuve un momento muy bonito en 2015 con las trap house. En aquella época salía mucho y me lo pasaba muy bien. Empezó toda la ola nueva, que esos niños la pillaron a tope. La Zowi me dijo que siempre había querido ser como yo pero de ahora, me hizo ilusión, tan linda con

Un disco de salsa con todas mis canciones. Para mí Cuba es un lugar muy importante, ahí conocí al padre de mis hijos y viví una etapa muy fuerte. Quiero cantar mis letras en salsa y que la gente lo baile y se lo pase bien. Lo haremos. Y lo bailaremos.

Annus horribilis

Texto Josefa Parra Fotomontaje Manu García

Hace ya mucho tiempo que no me dedico a escribir para la prensa, cosa que hice –con mucho gusto por mi parte, y espero que también por la de algunos lectores- durante más de diez años. Quien me leyó en las páginas de las tres o cuatro publicaciones en las que colaboraba, sabe que no soy proclive al pesimismo, ni a la noticia fúnebre, ni a la desesperanza en forma de columna o de reseña. Antes bien, si algo se me censuraba

era mi querencia por el tema amable y por el comentario positivo. Es mi temperamento. Ni la edad ni los fracasos han hecho mellas evidentes en él.

Y, sin embargo, cuando me toca hablar de un año como el 2021, un annus horribilis para el mundo (pandemia es una palabra muy gruesa, que no hemos dejado de utilizar día tras día desde marzo de 2020), ¿cómo sacar las armas del optimismo y de la esperanza? Porque además, en mi relativamente pequeño mundo de las letras y en el ámbito aún más reducido de mis propias relaciones humanas y literarias, el desastre ha sido de gran calibre.

No obstante, créanme que me esfuerzo por ofrecerles en cada línea una gota de miel que endulce la tisana amarga de las pérdidas.

2021 se llevó a mi maestro. Caballero Bonald, ese escritor total, poeta en primer término, eminente novelista, ensayista, memorialista y crítico, con el que he aprendido de la vida y de la palabra durante más de 20 años, se apagó el 9 de mayo, con 94 espléndidos años. A quienes pensábamos que la muerte le había echado en olvido, en razón de sus dos naufragios que podrían haber sido tres (causa de inmortalidad, según los “secretos códigos marinos”), ese domingo de primavera nos supo a ceniza. El consuelo que tanto hemos repetido desde entonces de volver a sus textos y a sus recuerdos (en este caso son conceptos de ida y vuelta, como los cantes que tan bien conocía) se nos queda corto. Faltan su acento inconfundible, con esas eses arrastradas donde podíamos seguir el periplo de sus viajes y sus vivencias, su socarronería de trazo fino y la calidez que solo quienes estuvimos muy cerca pudimos apreciar en su justa medida, una vez vencido el aparente escollo de su carácter, más tímido que altivo. Nos falta Pepe. Nos queda Caballero Bonald.

Y parece que los ilustres no quieren partir sin compañía. Se fueron también Francisco Brines -su encanto noctámbulo, mayor cuanto más avanzaban las sombras, sus consejos siempre bienintencionados-, Joan Margarit –a quien le debo tantas citas y tantas lágrimas-, Mario Camus –con quien tuve la suerte de compartir mesa y maldades en aquel Congreso de feliz memoria sobre literatura y cine-, y tantos otros a los que añoraremos…

Pero seguramente el peor golpe que 2021 asestó a los letraheridos de esta provincia (porque no tocaba, porque no era ni justo ni entendible) fue la muerte de Almudena Grandes. El buen tiempo la traía hasta este Sur, donde ella cifraba la felicidad absoluta, y su persona toda, su voz grave, su risa amplia, sus sentencias llenaban cada rincón de Rota, de Jerez, de Sanlúcar, de Cádiz… No había verano sin Almudena, sin sus presentaciones y novedades. Su llegada a Rota (con Luis de la mano, y rodeada de los amigos a quienes habían ido atrapando en las redes saladas de la Playa de la Luz) marcaba la entrada en los días soleados, nos ponía sobre aviso de que tocaba disfrutar de la vida. 2021 se llevó también a esa extraordinaria mujer, a esa maravillosa autora. No se lo perdonamos. Por mucho que se esfuerce 2022, esto ya no será lo mismo.

2022, año del cine gaditano. Descubro talento por donde quiera que vaya

En enero de 2017 comenzó tímidamente la andadura de la Escuela de Cine de la Universidad de Cádiz.

Un brillante y popular actor, Carlos Iglesias, impartía clases de interpretación a un grupo de alumnos muy emocionados por el hecho en sí. Iglesias acompaña sus dotes para el guión y la dirección (Un franco, catorce pesetas), con su bonhomía y cercanía. Estos rasgos han permanecido hasta hoy en cada uno de los profesionales que imparten sus conocimientos en la Escuela: personalidades muy cualificadas, siempre en activo en cada una del múltiples disciplinas del séptimo arte.

Premios internacionales, Goya, Asecan, festivales…, impregnan a cada uno de los más de setenta cineastas que desfilan casi a diario por las aulas de la universidad gaditana.

Desde Arantxa Echevarría (Carmen y Lola) —hoy en la preproducción de Chinas— hasta Manuel Martin Cuenca, a punto de comenzar el rodaje en nuestras tierras de El amor de Andrea. Cineastas con verdadera vocación de enseñar y transmitir lo que mejor saben hacer llegan a Cádiz, vuelcan sus conocimientos, dejan su huella de continuidad y se vinculan a esa nueva generación que ya empiezan a rodar. A especializarse en departamentos. En suma, a volar con alas propias.

Desde las guionistas Isabel Sánchez (Alegría) y Aurora Guerra (El secreto de Puente Viejo) hasta el experto en animatrónica Javier Coronilla (Star Wars). Caracterización, sonido, arte, vestuario, todos los niveles de dirección y producción…, son impartidos en clases magistrales por “lo mejor de cada casa”.

Hoy, después de un esfuerzo conjunto entre la Universidad y Diputación de Cádiz, podemos afirmar que nuestra provincia se está convirtiendo en ese plató que algunos venimos soñando.

Los productores María Luisa Gutiérrez y Álvaro Ariza, los directores Daniel Sánchez Arévalo y Jesús Ponce, entre muchos otros, las plataformas en su conjunto, pugnan por fichar gentes del entorno para sus nuevas apuestas audiovisuales. Teresa Trasancos, alumna de la Escuela, prepara su primer largometraje y otros y otras están en ese camino.

¿Qué necesitamos? Más inversión local, una apuesta decidida del tejido empresarial en este rico segmento. Si Manuel Morón, Alicia Núñez, Pedro Casablanc, Miguel Rellán, Celia Rico, Carmen Blanco, Pepe Viyuela, Albert Boadella, Puy Oria, José Luis Cuerda, Jorge Sanz, Ángeles Reiné, Fernando Franco, Raúl García, Bea Mateos, Silvia Moreno, Montxo Armendariz , Pablo Carbonell, Antonio Cuadri, Patricia Mota, Pilar Sánchez, por citar tan sólo algunos nombres, vienen con frecuencia a enseñar aquello que aman, aportemos a los nuestros ese impulso económico que aún está por llegar.

No nos quedemos tan sólo en una Halle Berry en La Caleta o un Spielberg en Trebujena. Necesitamos encontrar nichos de trabajo bien remunerados en el cine rodado acá, con profesionales forjados aquí, sin la necesidad imperativa de estudiar cine fuera de la provincia por necesidad.

Hoy hay un caldo de cultivo brillante. Tenemos centenares de alumnos con apetito de aprender y de hacer. No defraudemos sus expectativas una vez más.

Bruto Pomeroy. Actor y director de la Escuela de Cine de la Universidad de Cádiz

Marco de Jerez: nuevo presidente, nuevo pliego de condiciones… nuevo pleito

Las ventas recuperan el nivel anterior a la pandemia; además, las grandes reformas que necesita el sector y que llevaban años pendientes se desbloquean, aunque el tema parece abocado a acabar en los tribunales

Texto Carlos Piedras Fotografías Esteban

El año 2021 ha sido un año de transición para el Marco de Jerez en cuanto a ventas se refiere. Tras el hundimiento en 2020 alrededor de un 8% como consecuencia de la Covid y también del Brexit, el sector -a falta de los datos definitivos del cierre de campaña- ha conseguido volver a unas cifras incluso superiores a las que tenía antes de la pandemia, ya que a 31 de octubre, con casi 26 millones de litros, se movía alrededor del 4% más que el mismo período de 2019 (no merece la pena citar la cifra de 2020 a la misma fecha, ya que a los efectos perniciosos del Covid y el Brexit hubo que sumar un ‘raid’ positivo en los últimos meses que maquilló el resultado final dejándolo en ese 8% menos: durante la mayor parte del año los datos fueron mucho peores). Será interesante seguir los datos de 2022 para comprobar si estamos, por fin, ante un cambio de tendencia y las ventas de vino de Jerez tiran para arriba tras años de caída –parcialmente, solo parcialmente, mitigados por una cierta recuperación del valor añadido- o si el sector sigue de alguna forma bajo los vaivenes de la situación internacional…

Tras las elecciones, a finales de 2020 César Saldaña fue nombrado por los nuevos vocales presidente del Consejo Regulador del Vino, por lo que 2021 ha sido su primer año ‘neto’ al frente de la institución. Bien… en realidad, Saldaña era desde hace años, más de una década, el primer ejecutivo del Consejo, que en su anterior mandato hizo un paréntesis decantándose por una presidencia más representativa que ejecutiva en la figura de Beltrán Domecq, para volver a la presidencia con plenitud de funciones con el mandato que ha abierto Saldaña. Resulta significativo que Saldaña –el hombre que ya estaba allí, parafraseando al libro de Chaves Nogales- ha sabido rápidamente desbloquear la situación y alcanzar, al menos en primera instancia, una serie de acuerdos respaldados por un amplísimo consenso –hay que decirlo ya- para la reforma de los pliegos de condiciones de las denominaciones de origen (DO) Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda. Hemos utilizado “en primera instancia” de manera plenamente consciente, ya que su aprobación en el pleno del Consejo Regulador supone el inicio de un proceso que a buen seguro será largo y probablemente con alguna turbulencia. En primer lugar, por la propia naturaleza del proceso, que debe contar con la aprobación de la Junta de Andalucía antes de ser examinada por Bruselas, y también

por el más que probable pleito que se viene encima ya que el acuerdo ha sido recurrido. Además, hay distintos temas sectoriales que sustentan su plasmación en la reforma de los pliegos de las DO aprobadas que no han pasado de las letras a las cifras, es decir, se ha dicho cómo se quiere hacer, pero no se les ha asignado una cifra concreta, lo que en el Marco de Jerez también suele ser objeto de problemas…

Vamos a desgranar la parte más significativa de la reforma de los pliegos de condiciones de las DO, reforma cuyo núcleo parte de lo que podríamos llamar la agenda de temas pendientes que ha ido acumulándose en el sector a lo largo de los últimos doce, quince años, sin ánimo de exagerar. La estrategia de Saldaña no se ha salido de la ‘doctrina’ que se estableció hace unos años de negociar todos los temas en bloque, tanto por estrategia como por la fuerza de los hechos: no puedes estar llamando a Bruselas cada dos o tres años para que te apruebe una ‘cosita’, es mejor ir con una reforma de calado que redefina y siente la bases de las DO al menos a medio plazo. El acuerdo general se puede resumir en un quid pro quo que se produjo entre los dos grandes bloques que conforman el pleno del Consejo Regulador, bodegas y productores (tanto viticultores independientes como cooperativistas). Así, las bodegas de la patronal Fede-

jerez consiguieron el apoyo de los productores a su petición de terminar con el llamado ‘fino de Sanlúcar’ –un tema sobre el que además apremiaba Bruselas, que pedía una aclaración sobre fino y manzanilla- a cambio, abiertamente, de ampliar la zona de crianza a toda la zona de producción, es decir, que se pueda criar vino de Jerez (y no vino ‘para’ Jerez) a todos los efectos en Trebujena, Chipiona, Chiclana, Puerto Real, Rota e incluso Lebrija, no solo Jerez, El Puerto y Sanlúcar, como hasta ahora.

Llega el momento de los matices: las bodegas de Fedejerez consiguieron los apoyos de los dos vocales de la Manzanilla al abrir un período transitorio de diez años en el que incluso se prevé algún tipo de ayudas, probablemente en forma de exenciones, en caso de que las bodegas de Sanlúcar que quieran seguir comercializando fino decidan invertir en otro punto del Marco; la unanimidad entre los productores se consiguió manteniendo el bag in box (el envase de cartón con bolsa interna) para determinados casos y bajo determinadas condiciones, un tema que afecta parcialmente a las cooperativas. Este es básicamente el acuerdo, que también incluye sumar a las DO determinados vinos sin encabezar, aunque este tema ha quedado –y es opinión- por debajo de las expectativas que se habían

generado en los últimos años. Este acuerdo de pleno ha sido recurrido por la firma José Estévez –el único vocal que votó en contra- lo que hace atisbar un largo pleito. Estévez básicamente no está de acuerdo con las medidas que facilitan la pervivencia del bag in box aunque sea de forma parcial y que no desaparezca la posibilidad de comercializar a granel, temas ambos que estima que van en menoscabo del prestigio de Jerez y Manzanilla e incluso de la seguridad sanitaria, máxime en tiempos como los que vivimos debido a la pandemia.

El sector ha comenzado también a hablar del futuro del ‘sherry cask’, un tema que ahora mismo está en el candelero y que es más delicado de lo que puede parecer a simple vista. Durante 2021 son varias las voces que se han alzado solicitando que las firmas que utilizan botas envinadas en vino de Jerez durante el proceso de elaboración de envejecimiento de sus espirituosos -básicamente whisky, pero también ron y otros destilados- y que utilizan la licencia ‘sherry cask’ participen de manera activa en la promoción y el mantenimiento de la marca. Sobre este tema no hay unanimidad en absoluto, ya que hay quienes mantienen que el mero hecho de que estas marcas –algunas en el olimpo mundial de los espirituosos, caso de The Macallan, por ejemplo- incluyan las referencias a Jerez en su propia promoción no deja de ser implícitamente un reconocimiento del prestigio de la DO y, a su vez, una manera de promoción. Más allá de este asunto, que ya se ha visto en el pleno del Consejo sin llegar a adoptarse ninguna decisión, el 2022 promete importantes novedades –al menos en lo que se refiere a debate- en todo lo referente a los ‘sherry

cask’, que ha pasado en muy pocos años de ser poco más de una anécdota a un nuevo e importante segmento del negocio del Marco para algunas empresas.

Cabe también hablar de movimientos en las bodegas. Es significativa la apuesta de algunas casas por el lanzamiento de vinos blancos en los que se busca alguna diferenciación o singularidad –ecológicos, criados en botas que tuvieron Jerez o Manzanilla, etc- respecto a lo que había hasta ahora en el mercado. En este sentido, cabe destacar la apuesta que viene manteniendo en el tiempo Barbadillo –‘Sábalo’ y ‘Patinegro’- y a la que se ha sumado, por ejemplo, Delgado Zuleta. También merece mención la apuesta ‘a partir’ de vinos de Jerez (y Manzanilla), caso de las marcas de vermú que no dejan de florecer. En este apartado vamos a destacar la puesta al día en la que trabaja Valdespino, que además de vermú ha sacado en la misma gama, con un evidente aire ‘vintage’, ni más ni menos que una quina elaborada a partir de sus vinos viejos…

Por último, no se puede acabar estas líneas sin hacer una mención al brandy de Jerez. El espirituoso jerezano espera favorecerse de distintas tendencias y estilos detectados a nivel mundial en múltiples facetas que pueden terminar germinando en una corriente positiva, aspectos que van desde su aparición en series de éxito al incremento del fenómeno ‘brandy craft’ en Estados Unidos o las nuevas formas de consumo, menos sociales e introspectivos (y, por ende, más acorde con esta bebida), que lleva consigo la pandemia… Todo un mundo en el que el brandy de Jerez espera reverdecer viejos laureles…

Así se compromete Jerez con la Economía circular, la clave de la sostenibilidad

Tres empresas que trabajan con residuos en la ciudad, UTE-Jerez, Aquajerez y Las Calandrias, son responsables de que aquello que desechan los usuarios, ya sea en papeleras, basura o fregadero, tengan un destino respetuoso con el medio ambiente

Texto Pablo Fdez. Quintanilla Fotografías Manu García

Son ya décadas hablando de sostenibilidad. En una sociedad de consumo como la nuestra, la producción en grandes cantidades es la base de la economía. Hablamos de productos que, a menudo, tienen una vida útil relativamente corta. Son los plásticos que envuelven la fruta que comemos, o las cajas de zapatos que compramos, o los propios zapatos cuando dejamos de usarlos.

La huella ecológica que está dejando en el planeta es evidente, y cuestiones acuciantes como el calentamiento global no se explican sin entender este modelo económico. El reto,

entonces, pasa por pensar en verde. No tanto para producir menos, sino para alcanzar una cierta compatibilidad entre nuestra economía y nuestro futuro.

¿Cómo hacerlo? El gran impulsor del cambio es a día de hoy la Unión Europea, que promueve normativas basadas en que lo que consumimos y tiramos a la basura tenga una nueva vida. Si la economía no puede parar, que al menos pueda reutilizarse lo que se desecha.

Bajo esta premisa trabajan tres empresas en Jerez, cuya labor es importante para el medio ambiente. Las Calandrias es la planta de reciclaje, con el objetivo de transformar todo cuanto se pueda de lo que acaba en contenedores de basura y papeleras. La recogida de estos elementos corresponde a UTE-Jerez. Y Aquajerez es la

empresa dedicada a la gestión del agua, que si bien no trabaja con sólidos, recibe cada día millones de litros de agua sucia y también trabaja para que ésta sea lo menos dañina posible. Además, en su gestión interna, estas empresas han apostado por la innovación con energías sostenibles.

Luis León es gerente de Las Calandrias. De entre las toneladas de residuos sólidos que recibe, una especie de cadena ‘de montaje’ -en realidad, el símil vendría a ser ‘de desmontaje’separa aquello que tiene mayor potencial de reciclado. Desgraciadamente, si bien recibe lo que llega del contenedor amarillo y del gris, en este último a menudo llegan elementos de todo tipo, lo que dificulta mucho reducir la huella ecológica. El contenedor amarillo, el de envases, es fundamental: “Las decisiones que tomamos en casa se notan aquí, hay una diferencia en el camino que toma un contenedor y otro”, señala. Los botes de lejía o jabones están hechos de polietileno. El PET es el plástico de las botellas de refrescos. Ambos se pueden separar mejor si van al contenedor amarillo, “con el fin de picarlos y volver a fabricar o botes de lejía o botellas de agua”, según cada elemento.

Según explica, separar bien significa que “ganamos todos en la sociedad. La definición pura de economía circular es dar nueva vida a los elementos que usamos. Supone un ahorro para los consumidores en energía, en materias primas, que si son reutilizadas no hay que volverlas a extraer”. La batalla de los plásticos es una que el ser humano, además, va perdiendo. Los microplásticos, inapreciables a la vista humana, se encuentran por toneladas en los mares y han llegado ya a la cadena trófica de los humanos, principalmente a través de los alimentos que comemos.

Además, ofrece un dato significativo. “El 45% de lo que se tira al contenedor de toda la vida es orgánico”. Eso significa que un 55% no lo es, lo que genera dificultades para producir compost responsable con el medio ambiente. “Hay seis veces más envases en el contenedor gris que en el amarillo”.

Todo cuando España “es uno de los pocos países europeos donde se ha logrado reciclar, por ejemplo, el envase del yogur”, lo que no es baladí y da muestra del avance de la tecnología. Otro de los elementos que más usamos, el brick, ya sea de leche o zumo, presenta una alta complejidad sobre la que se está avanzando. “Está compuesto de capas de diversos materiales, pero se pueden usar para muchas cosas. Llevan metal, papel y plástico, y pueden acabar siendo nuevos bricks”.

Los otros dos elementos clave son el vidrio y el papel-cartón. Desgraciadamente, quizás por algún tipo de desgana en el día a día, muchos son los ciudadanos que tiran a la misma bolsa estos desechos de productos. Son, asimismo, los que más años llevan reciclándose. Contenedores verdes con forma redondeada unos, y cubos azules, los otros, que desde hace décadas forman parte del paisaje de las ciudades. Y parece que algunos no se han topado con ellos.

Precisamente, la Unión Europea es la que ha dado una vuelta de tuerca y en los próximos meses empezaremos a ver en las calles de toda España un quinto contenedor, que sea específico para orgánico. Este servirá para lo que desechamos en la cocina, pero también, por ejemplo, en el jardín. Es aquel donde potencialmente el 100% de lo recogido puede acabar siendo

compost. Y lo que es más importante, será en el contenedor de fracción resto donde deberán acabar aquellos elementos que no sean vidrio, orgánico, envase o papel-cartón.

El encargado de su recogida será UTE-Jerez. Ese contenedor será de color marrón. Pronto comenzarán campañas de concienciación para aprender a convivir con este nuevo elemento, para conocer qué tipo de basura va en el marrón y cuál no.

Darío Carrasco, de UTE-Jerez, señala que “cada vez más, las sociedades desarrolladas van generando una cantidad mayor de residuos; lo que antes se aprovechaba como segunda mano, ahora ya no tiene valor o se desecha directamente. Con ello, nos estamos encontrando con un mundo -y más concretamente en nuestra ciudad- con una cantidad de residuos notablemente grande”.

La primera parada del cambio necesario llega en la casa de cada uno de los jerezanos, que contarán con el nuevo contenedor. “Dotará a la ciudad de una mejor imagen, concienciación y sistema de recogida que garantizará la mejora del Medio Ambiente”. Y es optimista: “En el futuro, ya sea a medio o largo plazo, solo un 10 o 15% de lo que se tira no será reciclable, evitando en mayor medida que las cosas acaben en un vertedero, sin una segunda vida”.

“Ahora depende de todos el seguir mejorando y respetar el espacio donde se habita. Desde UTE-Jerez se invita a participar directamente para cualquier incidencia que se pueda causar, ayudar con ello a su subsanación o incluso en la denuncia de

cualquier acto incívico o posibilidad de mejora en cada una de las zonas que comprende el municipio”, algo que se puede hacer, por ejemplo, desde la cuenta de Facebook ‘Jerez Brilla Contigo’.

En cuanto al agua, el elemento básico para la vida, ya hemos mencionado la presencia de los microplásticos, principalmente en los mares. Pero la responsabilidad del ciudadano se muestra también cuando tira cosas por el desagüe. En 2021, Aquajerez realizó casi medio millar de inspecciones para detectar vertidos no autorizados. Y tiene razones para llamar a una mayor concienciación. Así lo expone el gerente de la empresa, Enrique Reina: “El año pasado llegaron 215 toneladas de residuos sólidos y prácticamente todo eran papeles, textiles, colillas de cigarros y las desgraciadamente famosas toallitas higiénicas”, que se tiran por el WC pero que deberían acabar en la basura.

Asimismo, Aquajerez está poniendo su empeño en que su propia labor, que necesita de mucha energía para el proceso de depuración de aguas, suponga una reducción de la huella ecológica, y ofrecer alternativas en forma de energía limpia. Ya tienen en marcha el proyecto ‘Smart Green Gas’, que

Enrique Reina - Aquajerez: “Nuestra depuradora funcionará pronto con un 75% de energía limpia, un gran cambio positivo para todos”

produce biogás apto para vehículos de motor y que surge de una reacción química en el proceso de depuración. “Lo realizamos solo con aguas residuales, sin aditivos, y queremos ir renovando nuestra flota de vehículos para que se muevan con este biogás”.

Además, pronto comenzarán las obras para que alrededor del 75% de la planta depuradora funcione con energía limpia, generada por placas fotovoltaicas. Una inversión “de casi un millón de euros”. Por otro lado, con el proyecto B-Ferst, la depuradora de Jerez ha comenzado a obtener estruvita, un mineral que procede del centrifugado de fangos y que sirve como abono. “Animamos a todos a que entren en nuestra web sosteniblometro.com, donde a través de una serie de preguntas y respuestas podemos conocer cuánto hacemos en nuestro día a día para cuidar el planeta”.

En definitiva, las empresas que trabajan con aquello que desechamos en Jerez están concienciadas y buscan que el usuario sea cada vez más consciente de lo importante que es actuar responsablemente. A la humanidad aún le quedan retos por delante, pero es momento de pensar en un futuro cada vez más limpio y sostenible. Para que tengamos un mundo donde poder seguir viviendo.

Los retos de la pandemia

La crisis sanitaria provocada por la covid-19 ha provocado que en los dos últimos años haya cambiado la vida de todos. Las empresas más adaptadas a la venta online vieron una oportunidad para crecer desde marzo de 2020. Los consumidores cada vez requieren más de los servicios de reparto y mensajería. En paralelo, por épocas, sectores como la hostelería han vivido fluctuaciones en su servicio en restaurante. Además, pasamos cada vez más tiempo en casa si comenzamos a teletrabajar. En cuanto a residuos, quizá sea pronto para evaluar si habrá cambios a largo plazo que empeoren la salud del planeta. Pero lo que está claro es que si las realidades como el aumento de compras online acaba pasando de ser tendencia pasajera a realidad inamovible, toda la sociedad deberá adaptarse a los cambios que vienen para quedarse. Y la generación de residuos no será algo menor. Hay compañías que optan por envases 100% reciclables, por ejemplo. Esas grandes decisiones, de la mano de la de los consumidores y usuarios, están apuntalando nuestro mañana.

Sanlúcar, capital: ahora o nunca

Texto Eugenio Camacho Fotografías Manu García

Andaban en Sanlúcar de Barrameda preocupados porque el Quinto Centenario de la Primera Vuelta al Mundo iba a acabar pasando con más pena que gloria debido a la indiferencia institucional y a la pandemia. Sin embargo, el nombramiento de la ciudad como Capital Española de la Gastronomía en 2022 salva al menos los restos del naufragio, y nunca mejor dicho. La capital gastronómica es una excelente oportunidad para situar a Sanlúcar en el mapa, dar solidez a un proyecto de ciudad y poner la lupa en el hito histórico del que se cumple medio milenio, aunque la mayor parte del mundo lo desconozca.

Contra todo pronóstico y cuando todo parecía perdido, la manzanilla y los langostinos de Sanlúcar, las tortillitas de camarones, los guisos marineros de Bonanza, las patatas de la Colonia y la materia prima que proporciona el tesoro natural de las marismas han obrado de nuevo el prodigio. Todos estos elementos reunidos y coordinados tienen un potencial mucho mayor del que podamos llegar a imaginar, y es el momento para demostrarlo.

En juego está nada menos que la desestacionalización de un destino gastronómico imbatible y sin competencia. Que alcanza su punto álgido en un agosto imposible, pero que resiste de milagro el resto del año. En estos doce meses que tiene por delante, Sanlúcar debe ser capaz de diseñar un plan que la relance definitivamente. De desterrar para siempre su innegable potencialidad y pasar a la acción.

Hasta ahora, como del cochino sus andares, de Sanlúcar me gustaban hasta sus defectos. Esa anarquía a la hora de mostrar sus encantos que la hacen inabarcable hasta para sus visitantes habituales. No hay una sola vez que vaya a la desembocadura del Guadalquivir y no me venga con una lista de cuatro o cinco establecimientos que no debo dejar de visitar. A veces pienso que necesitaría dos o tres vidas para llegar a ponerme al día.

Por eso, cuando me invitan a escribir un artículo en este anuario la responsabilidad me puede. No sería muy original por mi parte arrancar la ruta en Bajo Guía. Pero no puedo ni quiero evitar deshacerme en elogios una vez más hacia la barra de Casa Bigote, ni dejar de recomendar una comida en su restaurante, con una bien ganada fama que no hace sino acrecentar la leyenda de una familia que es punto y aparte en la historia de la gastronomía sanluqueña, gaditana, andaluza, española y mundial. Los langostinos de Sanlúcar aquí saben distintos que en cualquier otro lugar. Pero déjense sorprender por una cocina que no le vuelve la cara a los nuevos tiempos, con la garantía de un producto de proximidad y de excelente calidad.

Tampoco quiero dejarme atrás el excelente trabajo que realizan, en la misma milla de oro frente al Coto, El Mirador de Doñana o Avante Claro, con una forma de presentar la cocina sanluqueña tan reconocible como original. Imprescindibles los langostinos de sacrificio del Mirador y las costilla de corvina con salsa tártara y el falso maki de langostinos con tomate y alioli gratinado de los hermanos Rodríguez Camacho.

En Bajo Guía conviven en armonía restaurantes de postín con tabernas clásicas de las de toda la vida. Destacamos El Poma, con sus imbatibles almejas al estilo de la abuela con rape, gambas y virutas de jamón ibérico, o las coquinas y el pescaíto frito de Joselito Huerta.

También por la zona, pero en segunda línea de la milla de oro de Bajo Guía, hay que tener presente siempre la Peña Bética. Incontestables el pescaíto frito y los aliños. No pidan muchas comodidades, pero sí son garantía de calidad en la materia prima. En el arte de la fritura, Carlos es un consumado especialista. Un consejo más, no se les ocurra pedirle limón… Un pecado mortal pasar por alto su “ovni”, un choco frito entero sumergido en aceite de oliva limpio que no tiene competencia.

Tampoco es muy original por mi parte hacer una prospección por la plaza del Cabildo, pero de camino me detendría en El Veranillo, establecimiento del que hablan maravillas, y por supuesto en Los Corrales, un restaurante situado desde siempre en la Calzada de la Infanta, donde sirven un colosal tortillón con todo que merece la pena probar.

Indispensablemente la siguiente parada es en las bodegas de Hidalgo, una de las grandes catedrales del vino de Sanlúcar, donde han incluido con éxito en los últimos tiempos un restaurante que no deja de recibir buenas críticas, Entrebotas. La centenaria bodega, con setenta metros de largo por treinta y tres de ancho, combina la actividad vinatera propia con un espacio gastronómico bucólico donde destacan, además de sus vinos, los arroces secos y las carnes y pescados a la parrilla.

Ya en la plaza del Cabildo nos detendremos en los clásicos. Cómo no en Casa Balbino, con una de las cartas más extensas entre las que no pueden faltar sus afamadas tortillitas de camarones. Ni que decir tiene que el Barbiana merece nuestra atención. Aunque ha ampliado sus instalaciones interiores, por suerte conservan ese rincón mágico primitivo con el espectacular expositor con aliños y mariscos y la bota de la que emana la manzanilla pasada. Aunque técnicamente podríamos discutir su idoneidad, son aclamadas las papas aliñás con melva canutera. Recién cocidas y aliñadas con vinagre, aceite y sal, para que se empapen debidamente, su textura arenosa no es la típica de la papa de la Colonia de allí, pero se agotan cada día y ante eso no hay que objetar.

Aunque no es un local con tanta fama, me quedo también con los chocos al pan frito (plato típico de la zona) del bar Plaza del Cabildo. Si nos alejamos de la céntrica plaza por la calle Ancha llegamos hasta el Lantero, que es como se le llama en Sanlúcar al primer racimo de uva de la vara que se queda para podar en vendimia. Lo dirigen Víctor y Giselle Maceas, segunda generación de una familia que se vio obligada a emigrar a Barcelona y a Zaragoza, pero que regresó a finales de los noventa para deleitar a su clientela con el rape al pan frito, las acedías en sobrehúsa o el cazón en amarillo, además de con una materia prima de la Pescadería Bigote que es garantía de máxima calidad.

A no mucha distancia, en la calle Bretones, se encuentra el Mercado o Plaza de Abastos de Sanlúcar, un homenaje diario al marisco, al pescado y a la huerta de la zona. Calle arriba es un privilegio detenerse en los puestos ambulantes y deleitarse con la calidad de

sus productos únicos. En la misma manzana se cuentan por decenas los bares y tascas donde poder disfrutar de sus tapas y vinos.

Ya en el Barrio Alto la oferta no sólo no decrece, sino que no puede ser más variopinta. El Espejo rompe con el establecimiento sanluqueño al uso. Restaurante donde la materia prima se transforma en platos de muchos quilates y que está creando escuela en la provincia de Cádiz.

Convive en el barrio con bares castizos, como El Conejo. Su dueño trabajó en Balbino hasta que decidió abrir su propio negocio. Es un bar típico de barrio, con barra, dos comedores y una terraza amplia. En cualquiera de los espacios sirven, tapas, medias y raciones muy variadas con guisos sanluqueños, aliños, pescados fritos y a la plancha, carnes y postres propios. No se pierdan la sopa de tomate.

A muy pocos metros, en la plaza de la Paz, tiene su sede el bar del Partido Comunista. Tiene fama de servir el mejor pescaíto frito de la localidad, y eso son palabras mayores. Excelentes sus puntillitas fritas. Algo más retirado, en la calle Pozo Amarguillo, está la Taberna El Loli. Muy recomendable su cocina marinera y sus frituras, en especial el pez tambor (cuando lo tienen), la raya a la naranja o los calamares rellenos.

El Mazacote no es de las zonas más conocidas por el visitante. Muy próxima a Las Piletas, donde se montan los palcos en temporada de carreras, era donde se montaba la feria primitivamente. Allí es sobradamente conocido el Bar Casa Perico, otros de los lugares que mantienen todo su sabor y aroma a pesar del paso del tiempo. Los chocos asados y el frito variado son sus fuertes, además de una excelente relación calidad-precio. Rela-

tivamente cerca, haciendo esquina casi con la avenida del Quinto Centenario, está un establecimiento que abrió sus puertas en pandemia de la mano de otro sanluqueño que regresó a su tierra tras un amplio período de formación. En Cañalerma, Rafa Raya pone a disposición de su clientela, en un local moderno y cómodo, el excelente producto local y sus siete años de experiencia en los fogones más afamados del País Vasco. Las puntillitas en su tinta, los espárragos blancos de Tudela a la parrilla, la corvina marinada o el cochinillo asado vienen a nutrir a la oferta local de una propuesta diferente y de calidad.

Junto a la plaza de toros del Pino se ha hecho fuerte en los últimos años un clásico como la Taberna del Guerrita. Armando Guerra ha sabido dar continuidad a la saga familiar de tasqueros con un concepto que está llamando la atención allende nuestras fronteras. Sería pecado mortal no pasar a visitarla y deleitarse con sus manzanillas y jereces e imbuirse de una atmósfera única.

Sanlúcar es inabarcable, pero el anárquico desarrollo urbanístico de décadas atrás no le favorece. Desde el centro urbano de la ciudad hasta el barrio marinero de Bonanza y la zona de la Algaida tendremos que tirar de un buen navegador porque tendremos que dar algunos rodeos y recorrer varios kilómetros. A la postre merecerá la pena, porque nos aguardan alrededor del puerto pesquero bares y ventas más que interesantes donde disfrutar de guisos marineros y de la cocina típica de la zona de las marismas donde se asientan.

Vayamos por partes. Junto a la zona portuaria, La Campana ofrece probablemente los mejores guisos marineros del barrio. El rape con tagarninas y gambas, las cocochas de bacalao con almejas y gambas, los garbanzos con langostinos, la merluza a la

pleamar y los pescados a la plancha por sí solos son merecedores de una capital gastronómica que se precie. La Venta El Quinto, Pablo Tapas o El Perla son otras opciones destacadas.

El abanico se abre conforme nos adentramos en la zona más agrícola, en La Algaida. Allí mandan ventas afamadas como El Raspa, con su imprescindible carta de caza: pato de la marisma, perdices, venado… El arroz con pato y los huevos con camarones son fijos. Con mucha fama también entre los lugareños, la Venta Er Millán, junto a Martín Miguel. Bautizado como el “Bulli de la marisma”, tiene en Isabel la artífice de guisos prodigiosos, como el venado con arroz o las perdices con patatas fritas.

Del postre se ocupan clásicos como Casa Guerrero. En la calle Ancha, frente al Lantero, se desprenden a diario los mismos aromas desde la inauguración del negocio en 1947. Azúcar, harina, huevos, mantequilla, hojaldre. Personalmente me vuelve loco una hornada de bizcotelas recién hechas a media mañana. Pero el catálogo de dulces artesanos es amplio.

Por sus veranos largos y cálidos, Sanlúcar es también muy heladera. Qué decir de La Ibense y de sus puntos de venta repartidos por lugares estratégicos de la localidad. Helados con sabores de siempre que compiten sanamente con establecimientos más recientes, como la Heladería Toni, en la plaza del Cabildo.

La ciudad está hecha y la materia prima y el entorno también, pero paradójicamente queda todo por hacer. Aprovechar esta oportunidad es un reto y una obligación. Desaprovecharla, un pecado mortal del que ojalá no tengamos que lamentarnos.

Sanlúcar, capital. Ahora o nunca.

QEscribir, leer y publicar

uizás hoy ya no sea posible elaborar un análisis cualitativo global sobre lo que se publica. Estamos condenados a realizar catas muy limitadas y subjetivas. Ni los libreros llegan a tener una visión global significativa. Datos sí hay, pero son números: lo que se publica, lo que se vende y lo que se lee. Los análisis cuantitativos reflejan muy bien la marcha del negocio, la industria editorial, pero poco dicen del impacto cultural de aquello que se publica. Las revistas y suplementos literarios realizan críticas de una pequeña parte. Habría que leerse todas esa publicaciones cada semana para acercarnos un poco a la realidad. No sé si tenemos claro para qué se escribe, para qué se publica y para qué se lee.

Se escribe para decir algo. Nadie lo duda. Algunos cuentan historias, otros construyen poemas. Hay ensayos y manuales. La escritura es polimórfica. Detrás de los ropajes del género hay una corriente continua que une a los que escriben: decir es comprender y ser. Incluso los textos más técnicos se nutren de ese anhelo humano. Ganar dinero y ser famoso es algo accesorio para el verdadero escritor. Si tras la buena literatura llega todo eso, bienvenido sea. La auténtica escritura aparece cuando la palabra deja de ser una mera herramienta, un medio para fines externos. No hablo solo de la poesía o la novela. Hay ensayos y manuales tan bien escritos, que la utilidad que proporcionan, incluso siendo importante, queda en un segundo plano. El texto ha de ser un fin en sí mismo, si queremos que enriquezca nuestra tradición.

Escribir y publicar son dos asuntos muy distintos. Para el verdadero creador, lo primero es necesario y lo segundo no. Cuando es al revés, estamos perdidos. Hay grandes escritores que jamás han sentido la necesidad de publicar un libro. No publicaron nada, ni lo pretendieron. Son los que escriben por el placer de escribir, por necesidad vital, para comprenderse o aclararse (sin salirse del sentido autónomo del texto), pero no para publicar. Los hay que son tan exigentes, que sus obras siempre permanecen inacabadas. En el otro extremo, tenemos a los que solo piensan en publicar un libro, sea como sea y cuanto antes. A estos no les importa mucho lo que escriben. El valor de sus

textos viene de fuera, de la resonancia pública que tengan, o de los beneficios que generen.

No creo ser el único que piensa que se publica demasiado. Hay más escritores que lectores, se suele decir. Todo el mundo publica y da la sensación de que no se lee lo suficiente antes de ponerse a crear. Es tal la precipitación, que nos estamos saltando el protocolo de la calidad. Corregir y reescribir, las veces que sea necesario, son dos tareas imprescindibles. Cuando digo corregir no me refiero a las faltas de ortografía o las erratas. Se corrige el estilo, que incluye el qué y el cómo.

En el protocolo de calidad también hay que incluir la revisión por lectores anónimos, los pares, y el filtro de los editores. Hay que leer los manuscritos como si nos llegasen de otra galaxia, sin saber si están escritos por seres como nosotros… Solo esa ignorancia puede acercarnos a la objetividad, porque en literatura lo único que importa es el texto. Los buenos editores son grandes lectores y muy críticos. Son necesarios para el avance de la cultura, tanto o más que los catedráticos de universidad.

Los lectores parece que estamos exentos de toda responsabilidad en este protocolo de calidad. Somos receptores pasivos de las creaciones literarias. Compramos, consumimos y disfrutamos. Pero no debería ser así. Leer es una forma de estar en el mundo, una forma de ser en el tiempo. Ya sea para divertirnos o para aprender, la lectura es uno de los pilares de nuestra existencia, al menos en nuestra tradición. Llevar una existencia auténtica implica ser exigentes con lo que leemos. En ello nos va la vida, lo que queremos ser. No nos puede dar igual. Al elegir bien las lecturas mejoramos nuestras vidas y las de los demás.

ECasco de bodega

l alma de Jerez es de vino. No descubro nada con esta afirmación, pero a lo mejor conviene recordar de vez en cuando que es un privilegio esta tierra, y el mar que desde la viña se intuye y se huele. Películas, como El verano que vivimos o libros como La Templanza , de María Dueñas, con su correspondiente serie, han puesto en el candelero, si es que alguna vez ha dejado de estarlo, este lugar en el mundo, y siempre es una buena noticia. Servidora tiene una relación compleja con Jerez, de emociones y sentimientos encontrados. Vivencias muy personales, dolor privado. Pero intenso amor a sus calles, por las que al pasear me atraviesa el vértigo de ese tipo concreto de melancolía vehemente que se sabe que estalla e invade los sentidos a la segunda copa de amontillado. Jerez, incluso en verano, claro. Cuando caminar por el centro de la ciudad se antoja quizás difícil a determinadas horas del día pero que cuando el sol se despide, algún dios antiguo de ésos que alentaban las bacanales, se declara la tregua y se alivian los calores, perdonándonos la vida.

Podría escribir un trocito de mi historia íntima de Lealas a Caballeros, pasando por Porvera. Me dejé olvidadas muchas sonrisas irrecuperables en más de un tabanco. Y en los poemas de Tierra Albariza de mi amiga Pepa Parra, enorme poeta que sabe más que nadie de la esencia de aquí mismo, me descubro quizás más frágil de lo que debiera, aunque sé que como alga en la orilla, sólo debo esperar otra ola que me lleve para flotar desde

la Campiña hasta un verano para siempre. Es Jerez una de esas ciudades, uno de esos lugares, a los que se debe volver siempre con los ojos recién despiertos y los oídos dispuestos a descubrir el sonido de la alegría y los colores más hiperbólicos del mundo: los de la pasión. Y los milagros se producen, y otra amiga, Carmen Heredia lo sabe, pues en Casa Juan, en la Plaza de El Arenal, entre tapa y tapa, pudimos llevarnos de recuerdo un instante memorable junto a Paco Cepero. A Jerez le debía yo estas palabras, de agradecimiento, de acto de contrición, de reencuentro con mucha de la esencia que dejé en San Telmo, durante mi etapa docente, y por haberme permitido ver todos los vértices del amor y del desamor en un casco de bodega. Y siempre, volver, a los amigos de lavozdelsur. es, de la Fundación Caballero Bonald, a Paco, a Sergio, a Pruden, a Pedro, a Mónica, y a tantos que me han recordado que a los lugares en los que se ha sido feliz, o no, se debe volver de todas maneras siempre, porque así se reconcilia uno con la vida, ¿verdad?

Jerez es azahar, noches de feria, euforia, lágrimas, Navidad, flamenco, deseo, incienso, piedra, madera y música: todos los ingredientes del vino y de la vida.

Charo Troncoso, Poeta y escritora

SImágenes de un descreído

e ve una cortinilla siniestra, como diseñada por la portera de Edgar Allan Poe, y delante un tipo aún más siniestro, con un bigotillo, que mira un papel y dice compungido: “Españoles: Franco ha muet-to (snif). Arriba Espabña”. Después hace un puchero y suena el himno nacional.

Era noviembre de 1975 y el tipo siniestro Arias Navarro, todo en blanco y negro y muy cutre. Pero es un momentazo de la Historia de España. Perecía Franco con su franquismo y se abría una nueva etapa.

Sin embargo, lo que acabó con el franquismo no fue la democracia, sino la biología. El dictador murió en su cama, y los viejos franquistas también se fueron muriendo más o menos razonablemente.

De las cenizas de aquella farsa histórica surgió lo que llamaron la Transición, para algunos Santa Transición, la Transacción para otros más avispados. Los viejos intereses del capital y los privilegios religiosos venían en el mismo paquete de la Democracia. Como regalo sorpresa y por el mismo precio se incluía a la Monarquía.

Y pasó lo que tenía que pasar, que la Transición pronto comenzó a dar sus frutos podridos, bandoleros de chaqueta y corbata, vampiros del tanto por ciento, amiguetes y negocietes de toma el dinero y vete… hasta el punto de que sujetos como Rodrigo Rato llegaron a ministros. La Monarquía, además, aportaba su propia versión de la corrupción.

España se resistía a abandonar sus viejas mañas, sus instituciones seculares, sus estancos, su Conferencia Episcopal agazapada en sus atávicos principios y su codicia, los enchufes y la recomendaciones, la endogámica de la alta Justicia, el furbo, la cabra de la legión, Bertín Osborne y Soberano es cosa de hombres.

Por esas fechas, en 1976, la justicia italiana condenaba a Bertolucci a dos meses de cárcel por El último tango en París y la des-

trucción de todas las copias. Él replicó: “No os hagáis ilusiones, en la Italia de 1976 sois solamente una minoría en vías de extinción histórica, natural, biológica”. Como cineasta era muy grande (y eso que a mí El último tango… me parece mediocre) pero el bueno de Bertolucci no se hubiera ganado la vida como profeta.

Porque tanto en Italia como en España brotan eructos de un mundo retrógrado que regresa: el fascismo. Otra vez.

Un fascismo que no es lo opuesto a la izquierda, es lo contrario a la democracia. Por tanto no es un adversario político, sino el enemigo, y es preciso ganarle en las urnas antes de que el propio fascismo acabe con ellas. El fascismo usa las urnas hasta que les son innecesarias.

Decía Durruti: “Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de las manos, alza el fascismo para mantener sus privilegios”. Un aserto que sigue vigente después de ochenta años. Entre tanto, el fascismo va por ahí prometiendo la Luna, y hablando de lo que la gente quiere oír acerca de la familia, la religión, el patriotismo o las buenas costumbres.

Con ceguera suicida, el Partido Comunista alemán consideró al fascismo como un adversario menor, pues entendía que el verdadero enemigo de la clase trabajadora era la socialdemocracia. Solo el desastre de 1933 les abrió los ojos. Pero para entonces ya era tarde.

Y mientras, la izquierda, desunida y decepcionada, dejando las cosas no para mañana, sino para pasado mañana.

Pepe Pettenghi, Biólogo y escritor

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El Papel de La Voz, 5 - Anuario 2022 by lavozdelsur - Issuu