El Papel de La Voz, 4 - Especial Las Ciudades que Avanzan 2021
EL PAPEL DE LA VOZ
EDICIÓN ESPECIAL
LAS CIUDADES QUE AVANZAN
NÚMERO 04 / OCTUBRE - NOVIEMBRE 2021
Sumario
4 Pasado y futuro de las ciudades
6 La ‘colonización‘ de las fotovoltaicas
16 La ciudad sin lugar
18 Buenos aires para la ‘Tacita’
30 Transformar nuestros municipios: construir la esperanza
34 La industria se ahoga en la Bahía de Cádiz
54 Después de tantos años
58 Andalucía urbana e intermodal
62 El mito de la Ciudad Inteligente: Una propuesta de futuro
64 Luciérnagas de la cultura
Toca reinventarse. La pandemia de covid, que sigue viva pero cada vez más debilitada gracias a la ciencia y la sanidad pública, ha acelerado los propósitos de transformación radical social y económica. Inevitables, por otra parte, ante la desafiante emergencia climática. Las ciudades que avanzan serán las que apuesten por un crecimiento equilibrado, las que regresen a sus raíces para saltar al futuro con la cultura y la educación como motores esenciales de cambio y desarrollo. El maná de los fondos de reconstrucción procedentes de la UE promete modificaciones estructurales aquí y allá, en lo urbano y en lo rural. Un modelo con las personas en el centro, una transición ecológica y energética justa y racional, una arquitectura municipal más digitalizada, accesible y amable, sostenible y en la que nadie se quede atrás. ¿Son eslóganes del presente o serán realidades de futuro? Hay muchos proyectos y muchas preguntas sobrevolando un tiempo incierto y acelerado. Habrá que estar atentos a las respuestas.
Presidente: José Joaquín Carrera Moreno · Director: Paco Sánchez Múgica · Redacción: Francisco Romero, Patricia Merello, Rubén Guerrero, Carlos Alberto Cabrera, Carmen Marchena y Valeria Reyes Soto · Fotografías: Juan Carlos Toro, Manu García, Esteban Pérez Abión, Germán Mesa · Dirección comercial: Carlos Vega (Marketer Global Media) · Diseño original: Jorge Franco · Impresión: onlineprinters.com · Edita: Comunicasur Media S.L. Calle Juan Sánchez, 12 · 11403 Jerez de la Frontera (Cádiz). Ilustración de Portada: Ezequiel Barranco · Depósito Legal CA 433-2015
MiguelParra
Pasado y futuro de las ciudades
Avanzar hoy en una ciudad debe significar mayor resiliencia comunitaria: favorecer las redes de apoyo mutuo e integrarlas con el esfuerzo municipal
Texto José Joaquín Carrera Moreno, gestor cultural y presidente de Comunicasur Media SL, editora de lavozdelsur.es Fotografías Manu García
Entre las viejas Comunidades de Aldeas del siglo XI y las Áreas Metropolitanas del siglo XXI han transcurrido mil años. Sin embargo, entre ambas hay varias similitudes: aquellas Comunidades de Aldeas se creaban en virtud de los fueros concedidos por los reyes a villas y ciudades, y fueron un espacio de cierta libertad, con formas propias de organización, instituciones de cierto autogobierno y algunos sistemas de autofinanciación.
En 2021, las ciudades españolas que quieren avanzar se encuentran en un momento especialmente difícil, por la devastación final con que la pandemia ha coronado la creciente pobreza y desigualdad social que venimos arrastrando desde la crisis de 2008, sumada a los errores estratégicos que los gobiernos conservadores han propugnado bajo la presidencia de Mariano Rajoy, entre 2011 y 2018, con efectos nocivos aún hoy.
La pandemia ha roto el fino alambre en que sobrevivía precariamente un sector creciente de la sociedad, abocando a
todos a un escenario de enorme incertidumbre, y llevando a muchos a un paso del abismo.
Creo que avanzar hoy en una ciudad debe significar, en primer lugar, crear una mayor resiliencia comunitaria, lo que sólo puede lograrse favoreciendo la redes de apoyo mutuo, e integrando el esfuerzo de estas redes civiles con el esfuerzo municipal.
La crisis sanitaria ha evidenciado en toda su crudeza una crisis social que conocíamos, signada por el paro, la precariedad laboral, la absoluta falta de oportunidades para los más jóvenes, y los problemas subsiguientes e inmediatos de alimentación, consumo eléctrico y vivienda. Mucha gente, que en ese fino alambre ya vivía al día, se ha encontrado en la pandemia sin recurso alguno, y en el momento presente la cacareada recuperación no les alcanza a ellos. Para muchos, el tren de la recuperación siempre pasa de largo, sea en 2014 o en 2021…
Para avanzar, pues, la primera reconstrucción es la de los derechos sociales, tan desaparecidos en el combate neoliberal, y en este tema las ciudades españolas tienen que realizar una apuesta decidida, no sólo con un sistema sólido de ayudas de emergencia, sino articulando programas de innovación social que hagan crecer los cuidados, la
inteligencia colectiva local, y finalmente amplíen los umbrales competenciales de las propias ciudades. La lucha, pues, de las ciudades españolas para avanzar socialmente requiere más autogobierno, más competencias y más financiación, en un acuerdo con otras administraciones públicas más lejanas. Esto debe incluir no sólo la asistencia social en profundidad, sino también los instrumentos competenciales y financieros suficientes para planes eficaces de reactivación económica, del tejido comercial y productivo. Las prácticas municipales deberían ir construyendo un nuevo estándar de derechos sociales más avanzados, que vaya siendo recogido después en las legislaciones autonómicas y estatal.
A pesar de los grandes problemas, creo que hoy tenemos una gran oportunidad en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia aprobado por el Gobierno actual de España, y refrendado por la Unión Europea, con sus cuatro grandes ejes transversales centrados en el medio ambiente, la transformación digital, la cohesión social y territorial, y la igualdad de género, articulándose en la siguientes políticas palanca:
• Pacto por la ciencia y la innovación. Refuerzo a las capacidades del Sistema Nacional de Salud
• Educación y conocimiento, formación continua y desarrollo de capacidades
• Nueva economía de los cuidados y políticas de empleo
• Impulso de la industria de la cultura y el deporte
• Modernización del sistema fiscal para un crecimiento inclusivo y sostenible
Para avanzar, la primera reconstrucción es la de los derechos sociales, tan desaparecidos en el combate neoliberal
Los ayuntamientos de España quieren –con toda justicia– una participación real en la gestión de los fondos extraordinarios que acompañarán a dicho Plan, y sin duda una gestión eficaz –y muy cercana a la ciudadanía– permitirá esa imprescindible Reconstrucción, que va muchísimo más allá de los sueños desarrollistas de don Manuel Fraga (que todavía comparten tantos, en la derecha y en la izquierda) de España como país de camareros...
• Agenda urbana y rural, lucha contra la despoblación y desarrollo de la agricultura
• Infraestructuras y ecosistemas resilientes
• Transición energética justa e inclusiva
• Una Administración para el siglo XXI
• Modernización y digitalización del tejido industrial y de la pyme, recuperación del turismo e impulso a una España nación emprendedora
La comarca, la provincia, la región, el país, el continente… son categorías con un grado creciente de abstracción. Sin embargo, el pueblo, la ciudad, es nuestro hábitat mayoritario, y con una tendencia creciente a la urbanización: hoy, el 80% de la población española vive en ciudades, y en 2050 el porcentaje será del 88 %, según proyecciones de la ONU. Es hora, pues, de que las ciudades españolas afiancen su poder y desplieguen nuevas políticas sociales, tengan instrumentos de financiación externa y de autofinanciación suficientes, amplíen sus umbrales competenciales, y finalmente se cumpla –de nuevo– aquel viejo adagio alemán del siglo XV: Stadtluft macht frei, “el aire de la ciudad hace libre”.
La ‘colonización’ de las fotovoltaicas
Una nueva burbuja asola las tierras andaluzas en forma de parques solares. Plataformas ciudadanas y organizaciones luchan por una transición energética justa, basada en la generación renovable distribuida, el ahorro energético y el autoconsumo
Texto V. Perondi, periodista Fotografías Manu García
El cambio climático se ha revelado imparable y nadie duda del calentamiento global que viene sufriendo el planeta y que provoca fenómenos meteorológicos extremos, la elevación del nivel del mar y graves efectos en la biodiversidad y en núcleos poblacionales. Un problema que ha encontrado, sin embargo, en las nuevas generaciones todo el apoyo y adhesión y que ha obligado a gobiernos nacionales y supranacionales a una legislación que ponga coto a las emisiones de gases de efecto invernadero y a la utilización de combustibles fósiles. Desde Europa, el Paquete de Invierno recoge un conjunto de normas que establecen la política energética de los estados miembros de la Unión Europea hasta 2030. Directivas del rendimiento energético en edificios, de las energías renovables, de la eficiencia energética o de la electricidad conforman un grupo de normas que, desde el Gobierno de España, a través del Ministerio de Transición Ecológica, deben adoptar con una reciente aprobada Ley del Cambio Climático.
Dicha Ley obligará, por ejemplo, a los municipios de más 50.000 habitantes a tener antes de 2023 planes de movilidad que apuesten por la peatonalización de las localidades y otras medidas que reduzcan las emisiones y hagan las ciudades más sostenibles. Eso, junto con la descarbonización de la economía, la reducción de los combustibles fósiles y la conciencia ciudadana sobre la necesidad de proteger el medio ambiente, señalan a éste, como el momento histórico para que las energías renovables y la transición energética sean una realidad y una nueva forma de relacionarnos con el planeta.
Así las cosas, la revolución verde y lo sostenible han pasado a formar parte de discursos políticos, del lenguaje coloquial y, sobre todo, del comercial, hasta el punto de que ha surgido un fenómeno contrario, el ‘greenwhasing’, que alerta de que todo lo verde no es ni mucho menos sostenible y que, en definitiva, no es más que una estrategia publicitaria de determinadas compañías para presentarse como respetuosas con el medio ambiente.
Y es que el negocio está ahora aquí. Los capitales, que siguen siendo los mismos, han cambiado el objeto de deseo y, sobre todo, de especulación, que ahora se llama energía reno -
vable. Por toda España pero, especialmente, en Andalucía, la fiebre fotovoltaica amenaza con desecar tierras, acabar con la biodiversidad, el patrimonio histórico, cultural y etnográfico y, finalmente, con la población que termina siendo expulsada. Ladrillos y hormigón por placas fotovoltaicas, pero siempre, el suelo como medio para ganar.
Así lo denuncian plataformas ciudadanas que se han creado por Andalucía, integradas en Aliente, un colectivo estatal que nace con el apoyo inicial de decenas de organizaciones y de personas a título individual que luchan por una transición energética justa, basada en la generación renovable distribuida, el ahorro energético y el autoconsumo.
“Nosotros no estamos en contra de las renovables, soy ecologista”, aclara nada más empezar a hablar Juan Rebodello, portavoz de la Plataforma SOS Campiña de Jimena y Gaucín. “El otro día nos presentaron en una televisión como Plataforma Stop Fotovoltaicas”, lamenta el portavoz de una de las organizaciones más beligerantes en la actualidad en la provincia de Cádiz. “En nuestra zona hay proyectadas 3.000 hectáreas de megaproyectos fotovoltaicos”. En el Campo de Gibraltar ahora mismo se cuentan 18 proyectos de energía fotovoltaica, liderados por grandes multinacionales y fondos de inversión. Ignis o Cepsa, por ejemplo, que presentan 13 y dos proyectos respectivamente en la comarca.
#Renovablessiperonoasi es mucho más que un hashtag. Es una denuncia de cómo se están haciendo estos proyectos y de la necesidad de regular la implantación de las renovables en los territorios. “Nos encontramos con un páramo legal y
un Plan Nacional de Energía y Clima que favorece la especulación”, asegura Rebolledo. “Es el mismo fenómeno especulativo que vivimos con el urbanismo”. Una nueva burbuja que vuelve a crecer en el medio rural, asolando esta vez las tierras, los recursos hídricos, la agricultura y ganadería y, en definitiva, la forma de vida de sus habitantes.
En eso insiste Marisa Casal, portavoz de la Asociación Valle Natural Río Grande, que representa a los vecinos y vecinas afectadas por las plantas fotovoltaicas en el Valle del Guadalhorce, en donde hay proyectadas megaplantas fotovoltaicas que ocupan una superficie de 10.000.000 de metros cuadrados. “El Paquete de Invierno de la UE obliga al desarrollo de un modelo energético en el que prime el ahorro y eficiencia energéticas y el autoconsumo de renovables en un modelo distribuido, y que regule la capacidad máxima de producción, así como el establecimiento de criterios sostenibles de utilización, algo que el Gobierno de España no está cumpliendo puesto que en su Plan Nacional de Energía y Clima no lo aplica”. Al contrario, “las mismas compañías petroleras y energéticas que controlaban el sector, se suben ahora al carro de las energías renovables para, de nuevo, seguir ganando y continuar con el modelo centralizado en grandes ciudades”.
En lugar de eso, Casal insiste en que el modelo para que la transición energética sea una realidad, sea sostenible y respetuoso con los territorios, la biodiversidad y sus gentes es el modelo de distribución, basado en el autoconsumo, en las cooperativas y en las comunidades energéticas. “Pero las eléctricas eso no lo quieren”. Y así, hectáreas de tierra colmatadas de placas solares mientras que la factura de la luz sube
hasta el límite más alto de su historia, pagando el megavatio a 150 euros (y subiendo). Es el negocio.
Un negocio que pretende implantarse en más de un millón de hectáreas del territorio español a través de recalificaciones del suelo. “Tenemos que retrotraernos a la desamortización de Mendizábal para hablar de una extensión similar”, explica Casal. La fiebre eólica ha azotado a la España Vaciada que, ahora, quieren dejar seca, y a Andalucía por sus altos niveles de insolación. En la comunidad autónoma andaluza hay ahora mismo 790 proyectos presentados. “Vamos a producir diez veces más energía fotovoltaica de lo que nos pide la Unión Europea de aquí a 2030”, porque de lo que se trata es de “especular con ella y venderla para la fabricación del hidrógeno verde. Como dice el profesor Antonio Turiel, España va a ser el Congo de Alemania, el país de sacrificio para que la electricidad de los parques solares sea transformada luego en hidrógeno que mueva sus fábricas”.
La portavoz de esta asociación malagueña, ahora mismo líder en Andalucía, pone encima de la mesa además dos cuestiones fundamentales. “¿De dónde van a sacar el agua?”, pregunta, “porque uno de los proyectos del Valle, por ejemplo, lleva incorporada una balsa de 5 millones de
litros y la limpieza de las placas conlleva 20 toneladas por cada megavatio”. El otro tema importante es el de las expropiaciones. Y aquí entran las dinámicas que ya se vieron con la burbuja inmobiliaria. Las compañías arrendan a precios altos a los propietarios hectáreas o fincas enteras, acabando así con la actividad agrícola y la ganadera. “Aquí en la campiña de Jimena somos 58 ganaderos y aseguran que el ganado ovino puede coexistir con estas placas, pero ¿quién va a tener a sus ovejas en un erial?”, pregunta Rebolledo. Además, “corren el riesgo de que posteriormente sean declaradas de utilidad y puedan ser expropiadas”.
Los ayuntamientos se encuentran solos ante esta avalancha que, a priori, trae puestos de trabajo para sus pueblos y dinero para las arcas municipales. La propia Junta de Andalucía contabiliza en 774 los empleos que se crearán durante la fase de construcción de cinco de los parques solares de Jerez. Sin embargo, desde las asociaciones advierten: “Son trabajos que tienen una duración de uno a dos años, a lo sumo, y que son muy especializados por lo que muchas compañías traerán su personal. El mantenimiento de las plantas corre a cargo luego, a lo sumo, de cuatro personas”. La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) calcula que el modelo de
distribución -autoabastecimiento, cooperativas y comunidades energéticas- generaría siete veces más puestos de trabajo que el actual modelo centralizado.
Sin embargo, la recaudación obtenida por la instalación de estas plantas es un caramelo “envenenado” para muchos ayuntamientos. “Ni el Gobierno central ni el de la Junta ponen coto a esta proliferación y dejan caer la responsabilidad en los ayuntamientos que, a pesar de las limitaciones, sí tienen la capacidad para suspender licencias. Y eso es lo que pedimos”, explica el representante del Campo de Gibraltar. “Las medidas compensatorias no compensan”, algo en lo que coinciden ambos y de lo que alerta Marisa Casal. “No sólo tienen los efectos que hemos dicho en el entorno paisajístico, en los sectores productivos primarios y en el propio municipio, sino los efectos que puedan ocasionar los movimientos de tierra para las obras y que pueden afectar a las infiltraciones de agua naturales y la propia contaminación que provocan: por los materiales de los que están hechas las placas y por los contaminantes del suelo y del agua que utilizan en su mantenimiento y durante la vida de las megaplantas”. Esto supone que, “los campos, ahora cultivables, quedarían inutilizados, incluso cuando el plazo de la vida útil de las plantas terminara. No va crecer nada”, asegura tajante.
En el caso de Cádiz, la provincia ha doblado en diez años la energía fotovoltaica que producía, pasando de 65 a 126 Mw, según el Informe de Infraestructuras Energéticas de la Agencia Andaluza de Energía y, aunque es líder de generación de energía eólica, no es de las provincias andaluzas más ‘afectadas’ por los parques solares. El crecimiento exponencial más señalado es el de Sevilla pero aún así, 18 proyectos de megaparques se ciernen sobre el Campo de Gibraltar y 13 en Jerez, donde ya el paisaje está cambiando.
Desde la Plataforma SOS Campiña de Jimena insisten en la regulación y explican que están trabajando a nivel nacional y andaluz en moratorias que paralicen este boom descontrolado. En Andalucía, el Gobierno de Moreno Bonilla ha puesto alfombra roja a la venta de suelo con la nueva ley del suelo e introduciendo mecanismos como la Unidad Aceleradora de Proyectos para que el hormigón y el modelo urbanístico de segundas residencias, parques de golf y megaproyectos hoteleros sea la salvación de Anda -
Asociaciones como la Plataforma SOS Campiña de Jimena exigen una moratoria de los proyectos y una planificación y reordenación de los mismos
lucía. Con respecto a las fotovoltaicas, “lo ven como una inversión y no va a poner freno”, cuenta Rebodello tras la reunión que mantuvieron con el consejero de Economía, Rogelio Velasco. De hecho, la Junta ha retirado su mapa de parques solares de Andalucía tras la presión de los inversores. “Es un auténtico lobby y tanto el gobierno central como el autonómico nos han vendido”, completa Casal.
Por eso, están trabajando en una iniciativa legislativa para presentarla en el Parlamento de Andalucía que recoja una moratoria andaluza en la que piden un modelo descentralizado, basado en la democratización energética, la planificación, la zonificación, la ordenación y la necesaria participación ciudadana, al tiempo que denuncian su postura contraria a la instalación de renovables en áreas de alto valor ecológico, agrícola, paisajístico, social y cultural, que se haga sin planificación y basado en prácticas fraudulentas habituales como el fraccionamiento de proyectos. “Nos han vendido pero no nos van a engañar. Tienen que contar con la ciudadanía, tenemos que sentarnos y ver esa planificación y esa ordenación que es urgente hacer y, además vamos a iniciar movilizaciones, en Sevilla y en Madrid, el próximo 16 de octubre”, informa Casal. La portavoz más conocida en el asociacionismo andaluz insiste: “Yo no tenía ni idea de esto pero nos fuimos enterando, leyendo a expertos, documentándonos. Son nuestros pueblos, es nuestra tierra y nos enfrentamos a lo que llamamos colonialismo energético. No podemos no hacer nada”.
Chiclana, una ciudad más sostenible y turística gracias a los fondos EDUSI
El Ayuntamiento viene trabajando en el proyecto del cambio de luminarias del alumbrado público y la creación de nuevos carriles bicis. La compra de dos microbuses impulsados por gas natural y la puesta en marcha de la Smart City se encuentran entre las próximas actuaciones municipales
Chiclana es una de las ciudades que se ha beneficiado de los fondos destinados a la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible (EDUSI). Incluida en el programa Operativo Plurirregional de España, esta ayuda será cofinanciada a través del Fondo Europeo de Desarrollo Original (FEDER) y será destinada a unas actuaciones que supondrán una inversión global de 12,5 millones de euros. Diez de los mismos serán aportados por la Unión Europea (80 por ciento), mientras que el restante (20 por ciento) serán municipales.
El Ayuntamiento de Chiclana viene trabajando desde hace tiempo en los proyectos y puesta en marcha de los mismos. Uno de los proyectos, el cambio de luminarias del alumbrado público por luminarias led, se empezará a ejecutar próximamente. Estos trabajos ya han sido adjudi -
cados y suponen una sustitución de 3.546 luminarias y un ahorro económico de 111.000 euros anuales, así como de 444 toneladas de CO2.
El segundo proyecto que será una realidad en fechas venideras será la construcción de nuevos carriles bici en el municipio. Estos trabajos, adjudicados a finales del pasado mes de agosto, darán comienzo en un breve espacio de tiempo. La inversión total para la creación de estos nuevos espacios será de 706.983,25 euros, divididos en dos proyectos
Asimismo, se ejecutará una ciclo calle en el primer tramo de la carretera de La Barrosa, entre la rotonda Lorenzo Delgado y Huerta Alta, con un recorrido de 333 metros. Además, se prevé la construcción de un carril bici, que continuará la anterior ciclo calle, y que finalizará en la ro -
tonda del Salmorejo, lo que supone una distancia total de 2,206 kilómetros.
“Vamos a crear una importante red de carriles bici, en los que podremos conectar San Fernando con la zona de la costa y con la extensa red de vías pecuarias”, ha puesto de manifiesto José María Román.
Otro de los proyectos incluidos en la EDUSI es la adquisición de dos microbuses impulsados por gas natural comprimido (GNC) con bajos niveles de emisiones de partículas CO2 y otros gases de combustión, que se encuentra en estos momentos en proceso de licitación y cuyo presupuesto base de licitación es de 338.000 euros.
“A través de la adquisición de estos dos microbuses, trabajamos en apoyo a la transición a una economía baja en carbono en todos los sectores, así como al fomento de la movilidad urbana sostenible haciendo uso del transporte colectivo, así como la optimización de los sistemas de transporte público urbanos e interurbanos”, indica el alcalde de Chiclana, quien resalta la “importante apuesta de este Gobierno municipal por mejorar el transporte colectivo, tal y como se ha puesto de manifiesto con la creación de nuevas líneas en el municipio y con la creación de tarjetas monedero para los menores de 18 años”.
El Ayuntamiento de Chiclana también invertirá parte de estos fondos EDUSI en la instalación de 14 ascensores en la barriada de La Carabina (inversión de 1.911.000 euros), beneficiándose de todo ello 208 viviendas. Otro de los proyectos incluidos es la rehabilitación y mejora de los forjados sanitarios en la barriada del Carmen (823.481 euros). Todo ello, con el objetivo de solucionar los problemas existentes en las instalaciones y servicios para mejorar la calidad de vida de las 1.071 personas inquilinas de las 386 viviendas existentes en esta barriada.
Por otro lado, se está actuando en el Plan Director de Administración Digital y Smart City para mejorar la atención a la ciudadanía y la tramitación electrónica, con una partida de 1.766.989 euros. “Para adaptarnos a los nuevos tiempos y que la administración pública vaya avanzando, estamos poniendo en marcha la Smart City, que utiliza la tecnología para prestar de forma más eficiente los servicios urbanos, mejora la calidad de vida de los ciudadanos y transformar la relación entre entidades locales, empresas y ciudadanos, facilitando una nueva forma de vivir, según ha expresado el Parlamento Europeo”, ha destacado el alcalde.
También se está trabajando en otros dos proyectos, uno de mejora en el centro de la ciudad para lograr un espacio más atractivo turística y económicamente con una inversión de 1.951.874 euros, y un segundo proyecto de instalación de la torre-mirador junto al yacimiento fenicio El Castillo, con una inversión de 1.601.997 euros. “Ambos proyectos ayudarán a revitalizar el centro urbano de la ciudad, con dos actuaciones que permitirán hacer nuestro centro más atractivo, desde nuestras raíces, contando nuestra historia desde los fenicios y haciendo un centro de la ciudad más unido”.
Barriada El Carmen Barriada La Carabina
Los bosques respiran con Schmidt: la madera respetuosa que revoluciona las cocinas
La firma francesa Schmidt, especializada desde hace décadas en el diseño de muebles, cocinas, salones o baños, demuestra su compromiso con el medio ambiente y lanza una gama de tableros construidos con madera 100% reciclada
Texto Patricia Merello Fotografías Manu García
La revolución de las cocinas ecológicas ya está aquí. Cada vez son más los consumidores que eligen las marcas que apuestan por una producción respetuosa con el medio ambiente. El boom de los productos ecológicos ya no solo se limita al sector de la alimentación, sino que también se deja ver en la limpieza, la cosmética, la tecnología o la industria textil.
El movimiento echa raíces y se expande hasta llegar al mundo del menaje del hogar. Aprovechar residuos, ahorrar energía y reducir el impacto medioambiental son las máximas de una firma creada por una familia de artesanos franceses que lleva más de 60 años equipando a medida los espacios más frecuentados y concurridos de millones de casas.
En Cocinas Schmidt la bioconstrucción es una realidad. El grupo se esmera en satisfacer las expectativas de los clientes que se preocupan cada vez más por el medio ambiente. Así, lle-
van por bandera los materiales respetuosos. En la tienda ubicada en el centro comercial Luz Shopping de Jerez de la Frontera, la única en la provincia gaditana, Julio Vázquez palpa varios tableros. “Hace unos años estuve en la fábrica de Francia, es una pasada, tienen un sistema de reciclaje y los trabajadores tienen sus papeleras para reciclar, lo tienen todo más que controlado”, cuenta el responsable de la tienda en Jerez.
La marca lleva a rajatabla los procesos y trabaja en clave sostenible. “Todo en la fábrica es reciclado. Si hacen un mueble y se ha golpeado, ese mueble lo cogen y lo reutilizan”, explica Julio que transmite el fuerte compromiso de la empresa con el mundo ecológico. Desde hace varios años es una prioridad. Por eso ofrecen maderas certificadas que garanticen una adecuada gestión de los recursos forestales y eviten la tala incontrolada.
SI HACEN UN MUEBLE Y SE HA GOLPEADO, ESE MUEBLE LO REUTILIZAN
Los muebles presentan una etiqueta PEFC que garantiza que el material utilizado procede de explotaciones forestales gestionadas de forma sostenible. Además, es el primer
fabricante francés de muebles de cocina que ha obtenido el certificado NF Environnement por vender productos con impacto reducido. Schmidt prioriza a proveedores locales para reducir el transporte, reemplaza las lámparas de neón por bombillas LED de bajo consumo o limita los vertidos contaminantes.
Este año, ha ido más allá. Ha lanzado una gama de tableros de madera 100% reciclada. A los tableros estándar -que ya cuentan con un porcentaje de materiales reciclados- se suman los que están construidos solo y exclusivamente de esta forma. “Si los tocas tienen un tacto diferente. Es bastante realista y la textura de las vetas apenas se nota”, dice Julio, mientras presenta la gama Origin, el último proyecto de la marca para que 750.000 árboles al año no sean talados.
Hay dos modelos concretos, pero de cara a 2022, habrá más. “Está teniendo una buena aceptación en el mercado, aquí hemos vendido alguna cocina, tanto del material estándar como del reciclado. Y se ha vendido mucho en encimeras”, explica el responsable.
Los tableros 100% reciclados, que se usan para cocinas, sillas o lo que el cliente imagine, están compuestos por residuos de madera, aserrín, desechos de la industria maderera, residuos de aserraderos, madera de basureros, recuperación de muebles usados, madera de construcción y demolición, encofrados y madera de empacados.
Una versión reciclada que da un paso más frente a la estándar, que está formada por entre 30 y 40% de madera pre-consumo, el 30% de madera post-consumo y entre el 20 y el 30% de madera fresca extraída del mantenimiento de los arcenses de las carreteras, o de árboles enfermos o caídos. “A nivel de uso, es igual, lo único que cambia es el proceso de elaboración, a nivel de calidad no varía”, comenta Julio mientras sujeta la madera que tiene la misma garantía.
En ese caso, ¿cuál es la diferencia? Es una cuestión de responsabilidad y concienciación. “Te sientes un poco me -
jor”, comenta el responsable que ha atendido a algunas personas que buscan muebles en base a sus convicciones. Un comportamiento apenas extendido en la sociedad. Schmidt piensa en estos consumidores y ofrece estos tableros novedosos con el fin de que exista la posibilidad de instalar una cocina ecológica. Según Julio, todavía “es un mundo desconocido aquí”.
EL MUNDO DE LAS COCINAS ECOLÓGICAS ES DESCONOCIDO
Incluir en su catálogo muebles del hogar ecológicos no deja de ser algo innovador. “Intentamos tener cosas diferentes que no se hacen en otro sitio”, afirma el encargado. Sin embargo, queda mucho por hacer. Las familias no suelen tener en cuenta los procesos productivos respetuosos a la hora de comprar una cocina. Desde la experiencia de Julio, todavía queda mucha concienciación que promover.
“Casi nadie pregunta absolutamente nada por el tema ecológico, habrán venido dos”, añade. Cuando se toma la decisión de adquirir una cocina lo que las familias buscan es precio o calidad, pero los materiales sostenibles o el proceso de construcción quedan en un segundo plano. “Si lo miran en los productos de electrónica, buscan un certificado de menos consumo en los electrodomésticos más que en los muebles”, dice.
Normalmente, es la firma de cocinas la que da a conocer la existencia de la gama 100% reciclada y asesora a los clientes sobre ella. Posiblemente, en el norte de Europa, el tema ecológico esté más inculcado. “Allí, por ejemplo, cuando compras una campana, las ponen sin salida al exterior con la idea de no contaminar el medio ambiente”, comenta.
Julio está convencido de que son las marcas de electrodomésticos las que más invierten en ecorresponsabilidad. Pero Schmidt se sube al carro para darle una vuelta al mundo y zarandear conciencias desde sus más de 500 tiendas repartidas por el planeta. De momento, con este tipo de prácticas se reutilizan al año un total de 490.000 toneladas de residuos de madera.
La ciudad sin lugar
Para crear la ciudad perfecta hay que pensar lo que no tiene lugar, hay que ser utópicos. Hay que pensar cómo traer otra vez la política a los centros de las ciudades
Texto Juan Carlos González, Filósofo Fotografía Manu García
Camino por la calle Porvera. La mascarilla, además de proteger y dar calor, genera un nuevo espacio de intimidad, un hueco para seguir pensando. La gente circula a mi lado, cada cual con sus quehaceres, sus tareas y preocupaciones cotidianas. Cada uno vive su ciudad desde esas labores, esas experiencias con sentido. Las calles que recorremos, los edificios que visitamos, los bancos en los que descansamos, los coches que conducimos o esquivamos… Nuestra ciudad es un conjunto de senderos con significado. Y forman un todo, nuestras vidas. Me pregunto qué ciudad deseamos y por qué.
A veces leo que la filosofía nació con la ciudad. Me parece una exageración. Es cierto que la filosofía es una actividad muy urbana, pero seguramente ya los cazadores-recolectores pensaban y dialogaban alrededor del fuego, o mientras se desplazaban en busca de alimento. Se asombrarían ante el cielo estrellado y discutirían sobre las normas del grupo, sobre cómo gestionar los asuntos comunes. Somos seres sociales por naturaleza, insisten los antropólogos.
Hace unos 10.000 años la humanidad comenzó a cultivar la tierra, a criar ganado y a construir murallas. Con el Neolítico arranca otro modo de vida, de producción, y surgen la escritura, las leyes, las instituciones estatales, las ciencias y las técnicas. Nos volvimos sedentarios y construimos las ciudades. Pasamos de vivir en pequeños grupos a habitar grandes poblados, algunos inmensos. Fueron surgiendo formas de convivencia cada vez más complejas. Se trata de un largo proceso, el nacimiento de una forma de sociedad que iría cristalizando en varias zonas del planeta.
Los filósofos griegos pensaban que el ser humano solo podía desarrollarse plenamente si vivía en la polis, en su ciudad-estado. Es en la ciudad donde desarrollamos nuestra racionalidad, tanto en el aspecto teórico como práctico. Las virtudes cívicas nos constituyen como humanos. Es en la ciudad donde hablamos y razonamos. La ciudad es el lugar del logos. La ciudad justa, es decir organizada racionalmente, propicia la existencia de ciudadanos justos. Y si cada persona desarrolla las virtudes que le corresponden, la sociedad funciona como es debido. Necesitamos instituciones adecuadas para poder participar, ser prudentes, amables, generosos, valientes, moderados… Sin el marco de la ciudad, nuestra racionalidad no puede desarrollarse al máximo. La ciudad proporciona el espacio y el tiempo que el logos requiere.
También se dice que cuando éramos cazadores-recolectores vivíamos en una especie de comunismo primitivo, donde todo era de todos y apenas había división del trabajo. Sin embargo, es con la progresiva aparición de la propiedad privada de los medios de producción como aparece un nuevo concepto de lo común. La vida en los grandes poblados exige la realización de obras para garantizar bienes comunes, como puede
ser el acceso al agua, la muralla protectora, la iluminación o los caminos para trasladarse. Hace falta un poder central que recaude impuestos para poder llevar a cabo tales proyectos. Con la ciudad surge una conciencia diferente de lo común, por oposición a lo privado.
La ciudad es el lugar de lo común, ya que es en el ágora donde debatimos qué leyes aprobar para garantizar la convivencia y esos bienes colectivos. A la hora de construir la ciudad, de gestionar los espacios, queda reflejado quién tiene el poder. El espacio urbano es un espacio político y económico. Solo existe espacio puro en la matemática. La ciudad es un haz de fuerzas y de intereses. La estructura urbana refleja quién ha mandado, quién ha decidido. Nuestras ciudades han sido modeladas durante los últimos siglos para producir, para generar productos y distribuirlos, para acoger a los trabajadores y hacer posible un consumo intensivo.
Ese lugar de lo común ha sufrido recientemente grandes transformaciones. La plaza pública, con sus instituciones políticas, ha experimentado una desvitalización radical. Los centros comerciales de la periferia, con sus colmenas de adosados, y el ciberespacio, con su mercado global, han vaciado los centros de la ciudades. Los solares son síntomas de la ciudad vacía. Espacios sin ciudadanos, pero repletos de consumidores-turistas accidentales. Han surgido ciudades paralelas a las afueras, donde ya no se oculta su finalidad esencial, el consumo. Las otras actividades, las que nos permiten participar en las decisiones, crear lo común y vivirlo, ya ni son mencionadas.
Para crear la ciudad perfecta hay que pensar lo que no tiene lugar, hay que ser utópicos. Hay que pensar cómo traer otra vez la política a los centros de las ciudades. Hay que pensar cómo diseñar ciudades que acojan la vida en toda su plenitud, con todas sus dimensiones. Los espacios públicos pueden ser algo más que espacios económicos, productivos. Y deben serlo. Tenemos la obligación de pensar ciudades para caminar, sin contaminación, con lugares para el juego y la cultura… Tenemos derecho a todo ello. Pero hay que realizar un esfuerzo creativo y político para saber integrar todas las actividades que nos definen, trabajar, consumir, conducir, contemplar, pasear, jugar, pedalear, respirar…
Los ciudadanos deberíamos participar en la construcción de los espacios urbanos. Necesitamos un hueco en los gobiernos municipales, para deliberar y decidir, desde el compromiso y la responsabilidad. Sin esta participación, corremos el riesgo de que los técnicos impongan criterios formales muy alejados de las vivencias de las personas que habitan la ciudad. Toda representación política implica desvitalización, alejamiento de las necesidades reales. Y no bastan los datos, las estadísticas. Lo cuantitativo es necesario, pero no suficiente. La experiencia vital de un vecino que narra sus problemas de acceso a un determinado bien común aporta conocimiento situado y proporciona la comprensión necesaria para generar soluciones con sentido.
Buenos aires para la ‘Tacita’
La capital gaditana, una de las ciudades más antiguas de Occidente, reinventa su movilidad con un boom en los últimos años de la bicicleta y el patinete, y una apuesta clara por el peatón
Texto Carmen Marchena, periodista Fotografías Germán Mesa
La emergencia climática obliga a repensar un nuevo modelo de ciudad libre de emisiones, que pasaría por formas de movilidad sostenibles en detrimento del vehículo privado. En este cambio de paradigma, las zonas verdes y una accesibilidad universal son fundamentales para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Montar en bici o caminar toman impulso como alternativas de transformación social, ecológica y sostenible dentro de las urbes.
Cádiz, una de las ciudades más antiguas de Occidente, es un ejemplo de cómo con voluntad política y presión ciudadana se pueden lograr cambios. Y aunque queda todo por hacer para convertirse en un ejemplo de sostenibilidad, ya se aprecian cambios sustanciales en los desplazamientos laborales, de mensajería o de movilidad por el entorno urbano, donde la bicicleta y el paseo están echando el pulso al coche. Así, las redes ciclistas y los espacios peatonales se debaten con la calzada para ganarse el espacio público.
POR LOS DERECHOS DEL PEATÓN EN LA CIUDAD
La asociación gaditana de peatones La Zancada nació en 2017 para cubrir un espacio en la ciudadanía que no existía: la defensa de los derechos del peatón. Su ámbito de trabajo se encuentra en la Bahía de Cádiz, aunque su presencia fundamentalmente está en la capital. Para la asociación, el peatón no es solo movilidad, “es el derecho a la ciudad, a la calidad urbana y a estar en el espacio público, y que este sea público de verdad y no privatizado por la utilización de coches o terrazas”.
Una mejora de la calidad urbana supondrá una mejora de la calidad de vida de la ciudadanía. “No son tanto los edificios como los espacios que hay entre estos”, advierten desde La Zancada. Respecto a la mejora en la seguridad del peatón, explican que por un lado tiene que ver con el tráfico motorizado, es decir, “reducir los espacios destinados al vehículo privado y la ampliación de zonas de tránsito para peatones”, y por otro, la cuestión de la accesibilidad universal, “el derecho a la autonomía personal, que además está legislada y es de obligado cumplimiento desde hace mucho tiempo”.
Si una ciudad es apta para personas con movilidad reducida o para un padre o una madre con carrito, será una ciudad válida para cualquier persona. Una realidad que en la mayoría de los casos no se cumple, según informa la asociación gaditana, que trabaja por una ciudad más inclusiva y por esa accesibilidad universal que nos iguale como ciudadanas y ciudadanos.
En este sentido, la ciudad de Cádiz ha mejorado en ciertos aspectos, aunque en otros haya empeorado. La Zancada destaca algunos. “La red ciclista ha reducido el espacio para coches en general y, en algunos casos, ha supuesto una ampliación del espacio peatonal”. Sin embargo, apuntan, “esta red tiene infinidad de puntos negros, y ante la disyuntiva de quitarle espacio al coche o al peatón, se ha quitado a este último, por lo que se incumple la normativa de accesibilidad”.
Otra de las críticas de la asociación recae sobre la ordenanza municipal que blinda la calzada para el coche e impide que los vehículos de movilidad (VMP), más conocidos como patinetes eléctricos, puedan transitar por ella. “Se está consiguiendo que esos vehículos aumenten la presión sobre
los espacios peatonales y en las vías ciclistas con un límite de 10kms/h, velocidad que no cumplen los patinetes ni de lejos, porque no están diseñados para ir a esa velocidad, sino a 25km/h”, señalan.
Los aparcamientos son clave en la modificación de los patrones de movilidad y advierten que la movilidad en coche “se basa en encontrar aparcamiento fácil en destino”. De esta manera, si el usuario medio tuviera que decidir qué medio de transporte coger y tuviese fácil aparcar, siempre elegiría el coche, sostiene La Zancada. Por eso, la solución sería dificultar el aparcamiento en destino para transformar las políticas de movilidad. “Es lo que se ha hecho en Cádiz, facilitar el aparcamiento al residente frente al que viene de fuera, que es lo contrario que ha venido ocurriendo en la ciudad en los últimos 25 años”, apuntan.
Para La Zancada, una propuesta de ciudad segura y sostenible pasaría, en primer lugar, por un calmado del tráfico. “Tenemos que repensar el espacio público y hacer políticas de calmado de tráfico físicas, como los pasos de peatones elevados sobre badén, una herramienta que reduce la velocidad y mejora la accesibilidad universal, así como estrechar los carriles de circulación”. “Todas estas medidas están en la normativa de accesibilidad y deberían estar aplicadas desde 4 de diciembre de 2017”, advierten desde la asociación.
Respecto a la calidad del espacio urbano insisten en reverdecer las ciudades. “Tenemos que mejorar la calidad de nuestros parques y jardines, que penetren y se distribuyan por la ciudad, y que las calles sean corredores verdes. Esto mejoraría la calidad ambiental y del desplazamiento peatonal, ya que en nuestras latitudes y sin sombra, difícilmente se puede estar en el espacio público casi la mayor parte del año”, concluyen.
MOVILIDAD CON SEGURIDAD Y A PEDALES
La Asamblea Ciclista Bahía de Cádiz (ACBC) asegura que el uso de la bicicleta como medio de transporte en la provincia gaditana sigue siendo muy residual. “Sobre todo porque en aquellos municipios con más habitantes, los respectivos gobiernos locales no están creando vías ciclistas de calidad: vías ciclistas que formen una red completa, que conecte todo el municipio con continuidad, y que sean cómodas y seguras”.
Destacan que “ninguna vía ciclista bidireccional debería tener menos de 2,50 metros de ancho (más distancia de seguridad si hay aparcamientos en línea al lado), ni menos de 1,50 metros si es unidireccional. Y, por supuesto, nunca conseguir el espacio a costa del espacio del peatón”. La mayoría de los municipios de la Bahía carecen de infraestructuras de este tipo: vías por las que puedan llegar a cualquier punto de la ciudad, con seguridad, desde un niño hasta una persona mayor.
Desde la ACBC explican que esto sucede “porque se continúa sin querer quitarle espacio al coche, gran dominador del espacio público”. En su opinión, “restarle espacio al coche en ciudad es una obligación si se quiere tener no sólo vías ciclistas de calidad, sino aceras amplias que cumplan los criterios normativos de accesibilidad, otro gran déficit en nuestros municipios”. En este sentido, aclaran que “en aquellas ciuda-
des donde se ha apostado por la ejecución de una red ciclista que cumpla estos criterios de calidad, el uso de la bicicleta como medio de transporte ha crecido muchísimo”. Ponen como ejemplo a Cádiz, donde miles de personas de todas las edades la utilizan cada día para sus quehaceres cotidianos: colegio, trabajo, mercado, teatro… “Esto ha sido gracias a una buena infraestructura ciclista”, apostillan.
Como ejemplo contrario está Chiclana, un municipio donde aseguran “se incentiva fuertemente el uso del coche y donde, en contra de todas las recomendaciones, están eliminando vías ciclistas segregadas para darle dos carriles a los coches”. ¿Qué familia va a querer coger por un carril con vehículos de 1 tonelada de peso y que le pasan a 50 km/h o más por al lado?, se preguntan desde la asamblea. “A esos carriles compartidos en calzada se les denomina popularmente ‘timocarriles’, que aseguran ser “un absoluto fracaso”.
Para alcanzar una movilidad más sostenible abogan por un reparto más equitativo del espacio público. “Tan importante es favorecer el uso de formas de transporte más limpias y sostenibles: caminar, ir en bici o usar el transporte público, como desincentivar y restar posibilidades al uso de medios más contaminantes como el coche. Lo primero requiere más inversión. Lo segundo, quitarle espacio”, espetan desde la asamblea ciclista.
Por otra parte, advierten que en la provincia se sigue asociando la bicicleta al ámbito deportivo, por eso insisten en los beneficios que conlleva su uso diario. “Permitiría combatir el sedentarismo o la falta de actividad física, considerada una pandemia mundial y que está haciendo estragos a nivel de salud (obesidad, sobrepeso, enfermedades cardiovasculares, diabetes...)”.
A nivel intermunicipal denuncian la falta de infraestructuras ciclistas importantes. “La conexión de Cádiz y Puerto Real, con centros laborales cercanos, con la Universidad, con un parque metropolitano,... pese a contar con dos puentes, no permite su cruce en bicicleta, y sin embargo hay hasta 9 carriles para coches entre los dos puentes”, comentan. “Es una reivindicación histórica que no se atiende y que se hace incomprensible en la coyuntura actual de emergencia climática y de apuesta por medios más sostenibles”, sostiene la ACBC.
Otro aspecto que proponen para mejorar es la intermodalidad de la bicicleta con el transporte público. “Habilitar espacios seguros para dejar la bicicleta aparcada en todas las estaciones de tren y en las estaciones intermodales, pero también facilitar su acceso al tren, ya sea habilitando y autorizando más espacios en el interior de los vehículos como implementando canaletas allí donde haya que salvar una escalera”. Asimismo, aseguran que sería muy buena idea que el Consorcio de Transportes de la Bahía de Cádiz trabajara en un servicio público de alquiler de bicicletas asociado a todos los puntos intermodales en los que da servicio.
TRIFERSA, la agricultura que viene
La compañía que preside Gonzalo López de Carrizosa es un referente en el desarrollo de la agricultura residuo cero, empleando en el control de plagas y enfermedades de los cultivos insectos y microorganismos respetuosos con el medio ambiente
Am ediados de la década de los 60, un grupo de jóvenes ingenieros agrónomos procedentes de empresas agrarias, industrias de transformación y organismos profesionales, constituyeron una empresa al servicio de la agricultura en Jerez. Así nació en 1965 Técnica, Riegos y Fertilizantes S.A: TRIFERSA.
Más de medio siglo después, el mundo y la agricultura han evolucionado mucho. En línea con esta evolución, la compañía ofrece productos y servicios a un gran número de agricultores de la provincia de Cádiz. “En los últimos años la agricultura está sufriendo una gran transformación, motivado fundamentalmente por los vaivenes de la PAC (Política Agraria Común) y los cambios hacia un consumo de productos más saludables por parte del consumidor final. De ahí los cambios regulatorios tanto en el uso de pesticidas como de fertilizantes convencionales”, sostiene el presidente de TRIFERSA, Gonzalo López de Carrizosa Caballero.
La compañía, lejos de quedarse atrás, cuenta con las principales innovaciones del mercado. Así, en consonancia con la producción integrada que se lleva a cabo en la actualidad, apuestan por la agricultura biodinámica y ecológica, minimizando el uso de pesticidas y realizando tratamientos fitosanitarios sólo en momentos muy determinados y cuando no exista otra alternativa más respetuosa con el medio ambiente.
Para ello, TRIFERSA colabora con compañías líderes en agricultura de residuo cero como De Sangosse, Atens, Koppert, BAYER o FMC, ofreciendo a sus clientes los últimos avances en investigación y desarrollo de tecnologías y soluciones eficientes y respetuosas con el medio ambiente. “Hasta ahora se ha realizado una agricultura muy dependiente de productos químicos de síntesis y ahora se optimizan los recursos naturales, es mejor para el medio ambiente”, explica Gonzalo López de Carrizosa.
En relación al desarrollo de nuevas tecnologías para la toma de decisiones, cabe destacar el uso de Nematool para el control de nematodos de suelo y FieldView™.
Nematool es la solución integral de BAYER para el control de nematodos en cultivos de aire libre e invernadero. Mediante el uso de sensores de suelo, Nematool obtiene información en tiempo real de la temperatura del suelo de la parcela y realiza un seguimiento de la generación de nematodos en el cultivo, enviando avisos automáticos al móvil del agricultor sobre la generación actual de nematodos y la aparición de huevos que darán lugar a la siguiente generación. Gracias a esta tecnología, el equipo técnico de TRIFERSA puede tomar decisiones adaptadas a la situación particular de cada parcela y hacer un uso más eficiente y sostenible de los productos químicos.
Por otro lado, FieldView ™ es la plataforma de agricultura digital de Bayer que mediante el análisis de imágenes de satélite determina el estado de salud de los cultivos y permite al equipo de TRIFERSA tomar decisiones de abonado, riego o control de plagas y enfermedades.
En cuanto al uso de nuevas soluciones, cabe destacar el uso de productos biológicos o residuo cero que controlan hongos patógenos o insectos depredadores de plagas del cultivo. En el caso concreto de los microorganismos está la trichoderma, un microhongo que trata de desplazar los hongos no beneficiosos para la planta. Estas trichodermas se posicionan junto a las raíces del cultivo para provocar la emisión de nuevas raíces que ya se encontrarán colonizadas por este hongo beneficioso. Esto provoca que el cultivo explore mayor superficie de suelo por lo que sintetiza más y mejor los nutrientes y, por ende, hace que tenga una mejor respuesta ante cualquier tipo de estrés causado por patógenos o condiciones climáticas adversas. “Es como una microtelaraña que se instala en la raíz y explora mucho más suelo, ayuda al cultivo en nutrientes frente al estrés”, explica Juan Manuel García Corzo, Ingeniero Agrónomo de Trifersa.
Otro de los métodos que emplean, como en el caso de los cítricos, es la suelta de insectos depredadores de plagas. Se trata de envases que cuentan con insectos auxiliares (depredadores) en su interior, los insectos van saliendo y extendiéndose por el cultivo, previniendo y controlando diferentes plagas. “Antes se utilizaban únicamente productos químicos de síntesis, ahora empleamos métodos como estos”, sostiene el presidente de la compañía de servicios agrícolas.
TRIFERSA cuenta con una finca plantada de olivar superintensivo donde se realizan los diferentes ensayos de variedades, productos, marcos de plantación y sistemas de riego, para después ofrecer las mejores alternativas a sus clientes. Los trabajos no cesan, con objeto de prestar la mejor atención posible al agricultor en consonancia con el respeto al medio ambiente. Gonzalo López de Carrizosa cree que estos avances ya no forman parte del futuro, sino que son parte del “presente”. El trabajo de Trifersa da muestra de ello.
Las Calandrias, preparada para reciclar todo el año (pero necesitan que tú colabores y separes en casa)
Los trabajadores de Las Calandrias se afanan por recuperar el máximo, pero si los vecinos ponen de su parte, es más sencillo y eficiente el trabajo realizado en la planta jerezana de reciclaje y compostaje
Texto P. F. Q. Fotosgrafías Manu García
La planta de Las Calandrias, en Jerez, que da uso para el reciclaje a varias localidades de la provincia, trabaja a destajo para absorber la gran cantidad de residuos que genera una población cuya actividad va creciendo conforme encaramos la nueva normalidad tras la pandemia. “Tenemos que ser conscientes de la importancia que tiene realizar una correcta separación en origen”, explica Lorena de la Torre, adjunta a dirección de la planta.
Así, esta factoría ubicada en la barriada rural de El Portal de Jerez, realiza un enorme esfuerzo por realizar todo el proceso de reciclaje. En un primer paso, los camiones descargan los residuos, que los llevan en dos compartimentos según el tipo de contenedor, el gris o el amarillo. “El contenedor gris es para los residuos domésticos. Los residuos voluminosos hay que mandarlos al punto limpio del Ayuntamiento”, recuerda Gaspar Gallego, capataz de la planta.
Para llegar del foso hasta las cintas de tratado, se realiza un proceso de tratamiento y separación, a través de unos ganchos enormes que retiran los metálicos y unos trómeles enormes que se dedican a descomponer la basura, a romper las bolsas, en una especie de lavadora gigante inclinada y con ganchos en su interior. “La materia orgánica se trata y se hace abono para ser aprovechada para los campos”, apunta Gaspar.
Por otro lado, el factor humano entra en juego para retirar muchos envases que llegan al contenedor de orgánicos, y otros elementos que son más difíciles de recuperar y que se separan manualmente para su posterior tratamiento, desde cartones, aluminios y plásticos.
“Uno de los problemas que nos encontramos al tratar los residuos del contenedor amarillo son las cosas que tiran en él y que no deberían estar”, señala Mariló Pérez, capataz de planta.
Frigoríficos, ruedas de neumáticos, chasis de bicicleta o microondas. Un paseo alrededor de las montañas de residuos revela todo tipo de objetos que están fuera de lugar como las cestas de fruta, un colchón o un calefactor. “En este contenedor solo debemos tirar envases de plástico, bricks, latas y botes metálicos”, insiste. A su vez, el vidrio se debe depositar en el contenedor verde mientras que el papel y el cartón, en el azul y las mascarillas y los goteros van al contenedor gris.
Así, la separación de residuos en general frente a los envases del contenedor amarillo es una labor ciudadana que es en estos tiempos más importante que nunca. Los trabajadores y trabajadoras de Las Calandrias se afanan en recuperar el máximo, pero si los vecinos ponen de su parte, es más sencillo y eficiente el trabajo realizado en la planta jerezana de reciclaje y compostaje.
Transformar nuestros municipios: construir la esperanza
Si las fuerzas políticas, sociales y ciudadanas que comparten planteamientos coordinaran sus esfuerzos de forma constructiva podría ser el principio de un verdadero avance
Texto José Mejías, activista de Ganemos Jerez Fotografía Esteban
Tr as una pandemia mundial que, pese a la mejora en el primer mundo, está aún lejos de remitir y un nuevo informe del IPCC que vuelve a confirmar el desastre climático, la única buena noticia es que si actuamos ya con medidas contundentes y a gran escala, el planeta podría volver a retomar el pulso en 20 o 30 años. Si actuamos YA y A GRAN ESCALA. En este contexto, ¿qué significa que nuestros pueblos y ciudades avancen?
Muchas propuestas políticas están centrándose en la reconstrucción del mundo que existía antes de la pandemia, pero ¿cómo estábamos entonces? Teníamos escandalosas desigualdades: muchas personas sin recursos mínimos para vivir, empobrecidas, precarizadas —la mayoría, mujeres, que son el soporte de muchas familias—, una economía concentrada en pocas manos, especulativa y fuertemente financiada, falta de vivienda asequible, deterioro de servicios públicos (sanidad, educación, servicios sociales, etcétera), una democracia esquelética, donde la participación política de la ciudadanía ni es significativa, ni se potencia, y donde conquistas sociales y derechos llegan a cuestionarse por una derecha envalentonada cada vez más extrema. ¿Eso es lo que queremos reconstruir?
Ninguna acción política puede ya justificarse en supuestos alivios económicos si no se acompaña de redistribución de la riqueza, reforzamiento de los servicios públicos y
atención a millones de personas que viven en la precariedad o la exclusión. Solo caben ya medidas que, de manera inmediata y directa, contribuyan a revertir el deterioro del medio ambiente, la pérdida efectiva de derechos, los retrocesos en materia de igualdad o la pérdida real de democracia. ¿Lograrán los fondos Next Generation afrontar los retos climáticos, sociales, económicos y de género tal y como se viene enunciando? Hay muchas dudas, si se atiende a las tensiones entre las grandes empresas, que solo quieren reformas fiscales o laborales para aprovechar sus inversiones, y las entidades sociales, que reclaman invertir más en las personas: educación, sostenibilidad, economía de los cuidados, pequeñas empresas y economía social.
¿En qué dirección queremos que avancen nuestros pueblos y ciudades? En palabras de Ada Colau, referente municipalista en España y a nivel internacional, alcaldesa de Barcelona: “Tras la pandemia no necesitamos una simple recuperación, necesitamos una transformación”.
Si los efectos del capitalismo depredador, extractivista y basado en el crecimiento perpetuo afecta a los municipios y a la vida de sus gentes, ¿por qué no disponemos de instituciones municipales con capacidad para combatirlo? Si la falta de vivienda asequible, la contaminación o que se disparen los precios de servicios básicos nos afecta a nivel local, los ayuntamientos deberían poder combatir la proliferación de pisos turísticos, limitar el uso del vehículo privado u ofrecer servicios básicos como la energía, sin sortear un sinfín de obstáculos competenciales. Las decisiones que nos afectan se toman demasiado lejos, en Sevilla, Madrid o
Bruselas. O aún peor, en la oscuridad de los lobbies y grandes corporaciones. ¿Pero es suficiente un mayor grado de autogobierno o priorizar la acción política local, objetivos tradicionales del municipalismo? Considero que el “nuevo municipalismo transformador”, integrando dichos principios, pone en juego otros elementos indispensables.
En primer lugar, no podemos circunscribir la política municipalista a las candidaturas que irrumpieron en 2015, que reflejan la realidad política, la diversidad y la singularidad de cada municipio y que, tras una fase crítica, permanecen en el tajo. Es necesario generar sinergias, lazos y complicidad, también tensión política, con movimientos sociales locales, ámbitos de la economía social y espacios de cultura crítica que desarrollan municipalismo en un marco no electoral.
Necesitamos avanzar en participación real, radicalización democrática, con herramientas para que la ciudadanía realice un control efectivo que garantice las buenas prácticas y buen uso de los recursos públicos, pero sobre todo para que tengan capacidad de decisión. También afrontar la política desde una perspectiva feminista. La feminización de la política requiere cambiar prioridades y poner la vida en el centro, la buena vida, que incluya, por supuesto, políticas contra la violencia machista, la feminización de la pobreza, los cuidados y el sostenimiento de la vida personal, entre otras cosas. También necesitamos un cambio profundo en las formas de hacer, tanto en las instituciones como en las organizaciones sociales y políticas (horizontalidad, inclusividad, compatibilizar acción pública con vida personal y cuidados, transversalidad de las políticas feministas, desterrar dinámicas competitivas y liderazgos unipersonales, gestionar adecuadamente las relaciones e incidir en los cuidados, realizar balances políticos con mirada feminista, etcétera).
ticas sociales de proximidad, pegadas al terreno, a la gente, en cada barrio, sorteando la burocracia, los despachos o los teléfonos que no contestan. Apostar por la construcción y reconstrucción de instituciones del común (centros sociales, huertos urbanos, plazas y parques, viviendas colaborativas, monedas locales, gestión compartida de equipamientos públicos…) acabando con la privatización de lo público. La cultura debe ser un elemento de intercambio, de crecimiento y apertura al mundo, no un mero reclamo turístico con manifestaciones culturales clonadas que pueden consumirse en cualquier rincón del planeta.
En materia económica no podemos fiar todo al turismo, el comercio y los servicios, sectores más afectados por la crisis climática y la pandemia. Las ciudades que avanzan en Andalucía deben poner semillas en la economía social, el sector agroindustrial, los servicios públicos, y la economía verde y circular. La cooperación entre los actores económicos y sociales dentro de un municipio y con diferentes municipios entre sí (municipalismo no es localismo) debe configurar un tejido productivo vivo, creativo, con rentabilidad económica y social, creando empleos de calidad, produciendo con energías verdes, alimentos ecológicos, viviendas asequibles y colaborativas, distribuyendo en lo local, generando solidaridad.
Las ciudades que avanzan en Andalucía deben poner semillas en la economía social, el sector agroindustrial, los servicios públicos y la economía verde y circular
Hay que desafiar los límites administrativos de los ayuntamientos, apurando al límite las competencias, investigando fórmulas que hagan viables las propuestas políticas, reivindicando junto con otros municipios que se produzcan modificaciones legales, autonómicas y estatales, para afrontar sus desafíos con garantías y recursos.
No basta con “sobrevivir”, necesitamos municipios habitables, saludables, recuperar el espacio público para la vida y la convivencia, la soberanía alimentaria, los ecosistemas urbanos, la movilidad sostenible, la peatonalización, cuidar y multiplicar las zonas verdes, las fuentes, las zonas de bajas emisiones, para así amortiguar las altas temperaturas. No avanzamos si seguimos asfaltando, talando y podando sin ton ni son, con carriles bici desiertos, aceras llenas de terrazas sin control, comprando a miles de kilómetros mientras el comercio de proximidad cierra o manteniendo un transporte público raquítico que incentiva el transporte privado.
Es necesario poner a las personas en el centro. Avanzar en un rescate social que no deje a nadie atrás: renta social, vivienda asequible, garantía de derechos básicos y fortalecimiento de la sanidad, educación y servicios sociales. Polí-
El municipalismo está presente en el plano internacional, además de en España, como ha demostrado el reciente encuentro Fearless Cities (Ciudades sin Miedo) que ha congregado a 1.000 personas de más de 50 países, destacando experiencias municipalistas en Italia, Francia, Croacia, Chile, Colombia, Brasil o Estados Unidos. El municipalismo ha venido para quedarse.
Si dedicáramos de manera cotidiana a la participación política, entendida como contribución a la vida en común y los cuidados, lo que dedicamos a consumir nuestra atención en la redes sociales quizá nos iría mejor. No trato de culpar por inacción, sino llamar a hacernos responsables, construir la esperanza, y no extraviarla, como diría Yayo Herrero, confiando en que otros agentes produzcan lo que deseamos. Si las fuerzas políticas, sociales y ciudadanas que comparten planteamientos coordinaran sus esfuerzos, tanto en la vía institucional como ciudadana, propiciando dinámicas constructivas, colaborativas, democráticas y de cuidados, quizá sería el principio de un verdadero avance. ¿Cómo? Apoyándose en lo más propio: la potencia de los afectos, los vínculos y los territorios cotidianos, como diría Amador Fernández-Savater.
La industria se ahoga en la Bahía de Cádiz
El cierre de la planta de Airbus y la falta de carga de trabajo en el astillero de Puerto Real vuelve a colocar al sector en una encrucijada con una situación nunca antes vista por el divorcio entre sindicatos mayoritarios y clase trabajadora. Se presenta una última oportunidad, con los fondos Next Generation, para cambiar el modelo productivo.
Texto V. Perondi, periodista Fotografías Manu García
Empezó con 25 años. Restauradora de muebles, un accidente le obligó a guardar reposo y decidió echar una ojeada a las ofertas formativas que había por aquel entonces. Su padre, trabajador de la casa –“de los antiguos, de Puntales”-, siempre le insistía en que se metiera en la fábrica. Que allí encontraría un trabajo para toda la vida. Y en Cádiz.
Eso hizo. Comenzó un curso, realizó las prácticas que terminó un jueves y, el lunes, ya estaba contratada. Años de trabajo en la empresa auxiliar, de preparación para los exámenes de homologación y en 2011, entró en la empresa matriz. “Cuando me hicieron fija, lo celebramos. ¿Tú sabes lo que es eso? Estabilidad, futuro, poder tener una casa, formar una familia…”
Ella es una de las ocho montadoras de Airbus Puerto Real y su melena rubia, su coraje y la fuerza de su garganta, la hacen fácilmente identificable. Rosario Casas Benítez, Charuqui
como todos la conocen, es una de esas gaditanas que pelea con uñas y dientes para que el exilio no sea la única opción para encontrar un buen trabajo en el sector industrial.
Porque el cierre de la planta de Airbus en Puerto Real vuelve a situar a la industria de la Bahía de Cádiz en una encrucijada. ¿Qué queda si el sector aeroespacial, el más estable y con sueldos más dignos, también cae? El cerrojazo de la fábrica puertorrealeña despierta los fantasmas que persiguen a la comarca desde hace décadas y muestra las costuras rotas de un tejido social cada vez más aletargado ante el adelgazamiento continuo de un sector que, en 2019 -antes de la era covid y de las últimas noticias de Airbus- sólo alcanzaba el 12,07% del PIB frente al 29,04% en España y, ante un sector servicios que es el prevalente de la economía gaditana, con un peso del 51,66% del PIB en la provincia, frente al 38,55% nacional, según datos del INE.
La naval y la aeronáutica son las dos actividades centrales del sector industrial gaditano. Con siglos de experiencia en la primera y más de 90 años en la segunda, y excelencia en la producción de ambas actividades, las empresas matrices tiran de un tejido
industrial demasiado dependiente de Navantia y Airbus. Y mientras que la empresa pública naval nunca ha dado tregua a los astilleros de la Bahía y a sus trabajadores, acostumbrados a salir a la calle para reclamar la sostenibilidad de las factorías y la tan ansiada carga de trabajo, la decisión de Airbus de echar el cierre a la planta de Puerto Real, ha dejado en shock a todo el sector. Efectivamente, no fue de un día para otro: la suspensión del programa del A380 en 2019 inició una serie de despidos, que también se localizaron en el CBC de El Puerto de Santa María, aunque no relacionados con este programa, que marcó el inicio de lo que ha venido siendo un desmantelamiento progresivo de la planta de Puerto Real. Desde 2020 se ha pedido al Gobierno de España que aumente su participación en el accionariado del Consorcio Europeo para hacer valer la posición española y evitar cualquier medida traumática que, finalmente, llegó y de la peor manera posible, evidenciando la subalternidad territorial de la Bahía de Cádiz.
Como una broma del destino, el mismo día 20 de abril de 2021, en que Puerto Real se la jugaba en unas negociaciones con agentes sociales demasiado alejados de este rincón, el rey Felipe VI y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, inauguraban la ampliación de la planta de Getafe por 400 millones de euros. Barricadas y gritos de lucha otra vez en la Bahía de Cádiz frente a aplausos, fotografías oficiales y sonrisas en Madrid. Difícil de olvidar.
No hay fórmulas mágicas pero “no podemos seguir haciendo lo mismo, esperando que llegue un capital de fuera y explote a la clase trabajadora, no da resultados”
En especial, porque en esa planta, la de Getafe, es donde podrían acabar a corto pero, sobre todo, a largo plazo, muchos gaditanos y gaditanas a los que no les quedará más que el exilio para poder vivir. Eso al menos piensa Juan Antonio Guerrero, de la sección sindical de CGT en Airbus y uno de los que tiene claro que “de aquí [por Puerto Real] me sacan con los pies por delante”. Es unas de las voces referentes en el conflicto, más allá de los líderes del comité de empresa. Es uno, junto con otros muchos sin afiliación sindical y de la industria auxiliar, de los que mantiene el “campus de la dignidad”. Una hilera de tiendas de campaña, una carpa que hace de comedor social, lugar de sobremesa y sala de reuniones y una enorme lona donde aparecen tachados los días como cuando se cumple una condena, recuerdan que la resistencia es lo único que queda.
Las negociaciones terminaron y Airbus decidió aplicar unilateralmente la decisión de cerrar. Eso fue justo cuando empezó el verano. El cómo sigue siendo una incógnita que muchos trabajadores ni se plantean resolver. “Seguimos diciendo que la planta de Puerto Real tiene presente y futuro. Que hay una cartera de pedidos del A320, del A350 y del A330 de 7.400 aviones para los próximos 20 años. Que sólo se trata de distribuir las cargas de trabajo entre las plantas y que estas instalaciones
tienen unas características y una ubicación que las hacen idóneas”, para seguir siendo, por ejemplo, centro de excelencia en montaje automatizado de superficies móviles y responsable del equipado final y entrega a línea de montaje final de grandes componentes estructurales complejos.
Guerrero deja claro que “nosotros no queremos que se cierre ninguna fábrica –por el CBC de El Puerto- pero si hablan de fusionar, por qué no trasladan la producción del CBC a esta planta que está mejor situada y con mejores comunicaciones, a la autovía, al puerto, al ferrocarril, que la de El Puerto, ubicada en la carretera de Sanlúcar”, pregunta de manera retórica. “Hay que tener mucho cuidado con la palabra fusión. Fusión es otra cosa. Si a nosotros nos dicen que nos llevan al aeropuerto de Jerez a una superficie de 100.000 metros cuadrados y que vamos a ser 1.200 trabajadores y trabajadoras entre las dos plantas, entonces sí me lo creo. Lo del polo aeronáutico, sólo sirve para adornar”.
Por muy raro que parezca, el líder de la CGT sigue exigiendo ese acuerdo formal firmado por el Gobierno y las federaciones de CCOO y UGT en el que se oficializa el cierre de Puerto Real con la “consolidación de los centros de Airbus en Cádiz en un polo industrial de primer orden en dicha región”. Un eufemismo más, a
tenor de la historia de los últimos 20 años en la Bahía. “La fusión es una mentira”, insiste Guerrero. “El cierre de Puerto Real se hará en unos dos años y nos van a meter en El Puerto, eliminando carga de trabajo allí. Así que, ni a unos ni a otros. Además, el CBC sólo tiene de Airbus, el cartel. La factoría tiene cuenta propia, pertenece a la división militar, le trabaja a subcontratas de Airbus e incluso, a la competencia, como es el caso de Boeing. En unos años, nos mandan a San Pablo, en Sevilla, o a Getafe”.
Hasta Escocia ha tenido que irse otro trabajador de la industria auxiliar. En este caso, de la naval. Él es Jesús Galván, uno de los líderes de la Coordinadora de Profesionales del Metal (CTM) que fue despedido de la empresa auxiliar en la que estaba, a su entender como “represión por nuestra lucha sindical y como estrategia para meter miedo”. De hecho, hace escasas fechas se ha celebrado el juicio en el que pretende demostrar que su despido es cuando menos, improcedente, y que responde a un ejercicio de represión sindical. La industria auxiliar naval, los trabajadores de las contratas, como bien se identifican, conforman el eslabón más débil de la cadena. Hace justo un año, la Coordinadora consiguió cerrar los tres astilleros -Puerto Real, Cádiz y San Fernando- en una huelga general con la que alertaban que la falta de pedidos en Navantia, sobre todo, del astillero puertorrealeño, estaba siendo la auténtica ruina para trabajadores y trabajadoras. Mantuvieron un encierro que secundaron también las limpiadoras, de las más claras en señalar la hiperdependencia del tejido industrial con la empresa motora. “Si ahí [por el astillero de Puerto Real] no entra hierro, aquí no hay trabajo para nadie”.
Es la misma percepción desde el lado contrario. José Muñoz, secretario de la Federación de Empresarios del Metal de la Bahía de Cádiz (Femca), lamenta “el elevado tejido industrial que tenemos ligado a la empresa tractora”. Así, “si no se mueve el acero, las empresas de la Bahía lo pasan mal”. Según datos de la propia federación, en la comarca se contabilizan 250 empresas auxiliares del sector naval y, “ahora mismo, vivimos en un gran
incertidumbre porque tenemos los años 21 y 22 en blanco por mucho que se haya consignado el proyecto”. Muñoz se refiere al contrato del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS), aprobado por el Ministerio de Hacienda por 167 millones y que supondrá 42 meses de trabajo. Pero, de momento, no se ha cortado ni una sola chapa.
El retraso de este importante pedido, vuelve a colocar a Puerto Real, esta vez con su astillero, en el centro de la diana. La planta con el dique más grande de Europa, idónea para la construcción de petroleros, pasa meses al año vacía, a pesar de ser capaz de construir con destreza y excelencia, por ejemplo, la subestación marina Andalucía II para el parque eólico marino East Anglia One en las aguas británicas del Mar del Norte. Y es en este punto donde trabajadores, sindicatos, patronal y clase política coinciden: la diversificación de la carga de trabajo.
Mientras que otros centros industriales del país, como el País Vasco, han podido reindustrializarse después de las reconversiones en el sector de la siderurgia bajo otras coordenadas, o ciudades europeas con un importante pasado industrial se hayan dado la vuelta como un calcetín, como la sueca Malmö, otrora famosa por sus astilleros y hoy por ser una ciudad ejemplo de sostenibilidad, a los astilleros de Cádiz no terminan de llegar proyectos de renovables o de construcción de cruceros, que asegurarían talleres a pleno rendimiento en San Fernando, y no tener que estar al albur de las marinas de países extranjeros, y a los de Puerto Real, en donde la construcción de cruceros abriría el campo a nuevos puestos de trabajo como carpinteros o cristaleros.
“Tenemos la capacidad y la experiencia”, dice Galván, que insiste en que “venimos de la escuela de Dragados Off Shore”, donde se construyó una de las plataformas gaseras más grandes del mundo. “Tenemos que poner en valor el destino industrial y la reputación de nuestra industria y que se sepa que el
proyecto Mariner [la plataforma gasera antes citada] lleva el sello de Puerto Real”, explica el portavoz de la Femca.
En tiempo, forma y con altos niveles de calidad. “Tenemos un capital humano excelente”, destaca Galván. “Y cumpliendo con el convenio colectivo del metal que es uno de los más elevados de España”, añade el representante de la patronal.
Es aquí donde la fisura entre trabajadores se hace más grande. Y el divorcio entre la clase trabajadora y las centrales sindicales, más evidente. En el naval, porque los trabajadores y trabajadoras no se ven representados por los comités de empresa de Navantia y la brecha es tan grande hasta el punto de tildar a los compañeros de las auxiliares de vándalos por destrozos en el puente Carranza. Insólito. En la aeronáutica, por la propuesta hecha por el Ministerio y CCOO y UGT para liquidar la planta de Airbus Puerto Real y dejar sólo una fábrica en la Bahía. Más desconcertante aún.
Desde UGT, su secretario general, Antonio Pavón, considera que “nuestra propuesta no se ha entendido bien porque nosotros seguimos defendiendo que se mantenga abierta y, sobre todo, que se mantengan los puestos de trabajo”. De hecho, “fuimos los primeros en dar la voz de alarma y hasta nuestro secretario general, Pepe Álvarez, vino a una de las concentraciones para defender el sector en la Bahía”.
Las tiranteces en el naval son más evidentes al comparar las plantillas de las matrices, que tienen una fuerte representación sindical y una serie de condiciones, y las de la industria auxiliar, que se enfrentan a peores condiciones salariales, temporalidad y precariedad. Lo traumático es que desde las reconversiones de los años 80, cada vez hay menos trabajadores de ‘la casa’ y muchos más de empresas externas.
Con este panorama, el clamor por la industria en la Bahía no es unánime como antes. Como cabía esperar, no en la clase política, que se pone de perfil según esté en los gobiernos Central o de la Junta su partido político. Con un presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, que comenzó adelantando el cierre de Puerto Real antes que la propia empresa, una ministra de Trabajo, de Unidas Podemos, Yolanda Díaz, o un presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que hacen oídos sordos a los SOS que se mandan desde los ayuntamientos de Cádiz y Puerto Real.
“Esta es una lucha muy dura porque, antes que con la empresa, tenemos que pelearnos con los sindicatos mayoritarios y es muy desolador tener que pelear solos y que ellos frenen a la gente”, lamenta Charuqui. “Antes tendíamos la mano a los sindicatos”, recuerda Galván de la CTM pero “son una herramienta oxidada, son parte del problema”. “Nos dicen que nosotros nos hemos equivocado de enemigo pero son ellos los que se han confundido con su amigo el capitalismo”.
En todo caso, “si no tuviera esperanza, no estaría en el campamento y peleando”, dice Chari. Para Pavón, de la UGT, la Bahía de Cádiz no puede renunciar al sector industrial y tiene las perspectivas puestas en el nuevo polo aeronáutico, el CFA y hasta en Lógica, el parque tecnológico heredero de Las Aletas, que durante una quincena de años se presentó como el colofón de la reindustrialización en la Bahía. Quedó en un pufo y en una frase histórica del entonces consejero de la Presidencia de la Junta, Manuel Jiménez Barrios (PSOE), celebrando un auténtico fracaso: “Gaditanos, Las Aletas ha muerto”. El esperpento de la reindustrialización para una comarca que, además de reconversiones y otros bluf como Visteon o Gadir Solar, tuvo que ver cómo cerraban y deslocalizaban una empresa como Delphi con 1.974 trabajadores en plantilla.
La última oportunidad para cambiar el modelo productivo vuelve a presentarse con los fondos Next Generation venidos de Europa para la reconstrucción social después de la crisis de la covid. Pero, tras los fondos de la Iniciativa Territorial Integrada (ITI), el programa Bahía Competitiva, el Plan Especial de Empleo para la Provincia de Cádiz, ¿qué se puede esperar de un nuevo anuncio de estas características? Para economistas como Óscar García Jurado, “nada”. “Los fondos Next Generation son una trampa que nos va a hacer endeudarnos y aplicar políticas de austeridad para rescatar a grandes capitales”.
Experto en economía territorial, empleo y economías sociales, el que fuera también profesor de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, habla tan claro como un doctor cuando da un diagnóstico fatídico. “El nuevo modelo productivo no es nada si sigue pensando en los mismos parámetros, producir para los mercados globales”. “Fondos para seguir perpetuando un modelo exógeno con herramientas de hace 40 años, ¿qué caso de éxito hay en el mundo?”, pregunta. Recuerda que a la provincia y a Andalucía, “los capitales externos han llegado cuando le han
interesado. Ahora, ya no. Aquí ha quedado una agroindustria pegada al territorio y las industrias contaminantes que nadie quiere, situadas en Huelva y en el Campo de Gibraltar”.
No hay fórmulas mágicas, pero “no podemos seguir haciendo lo mismo, esperando que llegue un capital de fuera y explote a la clase trabajadora porque, además, no da resultados”. Lo primero, considera García Jurado, es hacer un buen diagnóstico, “que no se está haciendo”, y lo segundo, “un cambio en la mentalidad de la clase trabajadora”. “Podemos cambiar el marco de las cosas, que los propios trabajadores se autogestionen, que pongan su talento, su conocimiento, que hagan lo mismo, pero no para un tercero sino para sí mismos y que, en lugar de mirar a Qatar, Arabia Saudí, o pidamos a una empresa privada que no se lleve la producción a otro país más barato, como cuando se pide “empatía” a las eléctricas, consigamos un desarrollo endógeno con una economía social transformadora, el cooperativismo transformador y mercados sociales”. El economista reconoce que es un cambio de paradigma que no todo el mundo entiende, pero más claro resulta que “la política industrial a la antigua usanza no sirve”. Pocas alternativas quedan ya. Eso, o el exilio. Como el que les queda a los 40 trabajadores de Alestis Aeroespace que han sido despedidos de la planta de Puerto Real, para la que se anuncia un nuevo ERE. Ellos han sido los últimos damnificados de una sangría que no hay quien corte porque, precisamente, la intención es que este suelo quede yermo de actividad industrial. “El grupo Aciturri viene a desmantelar las plantas de Alestis en Andalucía”, ha dicho Pedro Lloret, el presidente del comité de empresa de Alestis Puerto Real, como si hiciera falta una prueba más -la última- de que este rincón del sur le han asignado ya ser una foto de Instagram y no la tierra de los barcos y los aviones.
Renovación integradora y sostenible
Mercadona acometerá en octubre la reforma integral del centro de la calle Divina Pastora de Jerez en la antigua Bodega San Patricio, edificio emblemático e histórico, para adaptarlo al Nuevo Modelo de Tienda de la compañía.
La red de supermercados Mercadona continúa desarrollándose con el objetivo de ofrecer el mejor servicio a sus jefes (clientes, como los denominan internamente).
Gracias a este proceso de brutal y continua transformación, la compañía ejecutará una reforma integral del supermercado situado en el centro de Jerez, concretamente en la calle Divina Pastora. Se trata de un edificio emblemático e histórico, que cuenta con protección al estar ubicado en el casco histórico, que albergaba en el pasado las naves de la antigua Bodega San Patricio. Para ello, el centro cerrará sus puertas desde el próximo 2 de octubre hasta el 10 de diciembre, cuando se produzca la reapertura. Con esta actuación en la que se respetarán las estructuras originales y en la que la compañía prevé invertir más de 3 millones de euros para seguir avanzando en la implantación de su nuevo Modelo de Tienda Eficiente, Mercadona contará con 32 tiendas eficientes en la provincia de Cádiz a cierre de
La
2021, ocho de ellas en Jerez, del total de 51 supermercados que componen su red en la provincia gaditana.
compañía mantendrá el aspecto original de este edificio catalogado
El nuevo Modelo de Tienda Eficiente de Mercadona es un concepto que no solo incorpora nuevas secciones, sino que también presenta un diseño más cálido y espacioso que permite a los Jefes realizar su compra con mayor comodidad apostando por espacios diáfanos que facilitan la entrada de luz natural y colores cálidos en la delimitación de los distintos ambientes. Por su parte, los trabajadores y trabajadoras disponen de dependencias internas mejor equipadas y con más servicios.
Esta nueva generación de supermercado eficiente dispone de un diseño totalmente renovado respecto al anterior modelo de tienda de Mercadona, con nuevos colores y materiales en la distribución de las distintas secciones. En el caso de
la fachada exterior, la reforma del supermercado de la calle Divina Pastora, al tratarse de un edificio emblemático que cuenta con catalogación, se mantendrá el aspecto original preservando su estética, así como su marco arquitectónico de este antiguo casco de bodega en el centro histórico de Jerez. Sin duda, esta reforma supondrá para la compañía una construcción muy simbólica desde el punto de vista de la renovación y regeneración urbana en un inmueble histórico conservando lo existente.
AHORRO ENERGÉTICO
La reforma del centro al Nuevo Modelo de Tienda también contribuirá a reducir el consumo energético hasta en un 40% en iluminación y refrigeración respecto a una tienda convencional gracias a diversas medidas. Entre ellas se encuentran la utilización de iluminación LED, la colocación de puertas en las islas de congelado para reducir las pérdidas de frío, la incorporación de condensación flotante en la instalación frigorífica que permitirá una optimización del
La nueva tienda reducirá el consumo energético en un 40%
consumo, el sistema de climatización automatizada que se regula en función de la temperatura exterior, o el sistema de sobreimpresionado y los vestíbulos en los accesos para evitar las corrientes de aire. Además, la tienda eficiente dispone de nuevos equipos de refrigeración que utilizan gases refrigerantes con menor potencial de calentamiento atmosférico y sistemas subcríticos que reducen la cantidad de gases fluorados que se consume.
Hacia la recuperación de los históricos Depósitos de Tabaco de Cádiz
Fotografías Germán Mesa
La estrategia EDUSI Cádiz 2020: un proyecto de ciudad nace con la idea de recuperar los históricos Depósitos de Tabaco para su apertura al público. El objetivo es que este espacio se convierta en un lugar de regeneración medioambiental sostenible, con nuevos espacios de innovación tanto cultural como social y económica. Un escenario donde confluyan empresas que apuesten por la inclusión social, la no discriminación y la máxima accesibilidad.
Las líneas de actuación para la rehabilitación de este espacio están basadas en varias ideas que van desde la rehabilitación como espacio de innovación social al fomento del emprendimiento social, sin olvidarse de la implantación de un modelo energético más sostenible y la inclusión social a través de la formación y el empleo.
Carlos Paradas, concejal de Fomento del Ayuntamiento de Cádiz explica la idea de un proyecto que está cofinanciado en un 80 por ciento por la Unión Europea a través del Fondo Europeo
de Desarrollo Regional (FEDER). “Como punto de partida hay que hablar que estos casi 8.000 metros cuadrados que vamos a rehabilitar sirven como elemento de dinamización en una zona en la que se ha invertido muy poco a lo largo de la historia. Va a ser un elemento dinamizador tanto por la gente que va a trabajar ahí como por el uso público que van a tener estos espacios”.
Los antiguos Depósitos de Tabaco ocupan una superficie de parcela total de 43.382 metros cuadrados y una superficie construida de 32.672 metros cuadrados. El ámbito de actuación del referido proyecto abarca dos de los almacenes principales, la longitud de nave transversal que los enlaza, y el espacio existente entre dichas naves, el cual acoge los andenes y las vías de acceso de las antiguas vagonetas.
En la nave uno, cuenta Paradas, “vamos a crear un importante contenedor de equipamiento dentro de extramuros. Estamos hablando de un equipamiento no localizado en el centro histórico, como así ha sido casi siempre. Estamos dotando a la ciudad de un equipamiento en Puerta de Tierra importante que va a tener un uso cultural y va a ser un centro de recursos importantísimos de la zona”.
El almacén dos será precisamente un equipamiento cultural, pero abierto, diáfano, con un graderío móvil que se va a construir en medio y podrá acoger todos los usos complementarios de actividades que antes se erradicaban en el casco antiguo. “Podemos tener una actividad cultural en una zona en la que se ha invertido muy poco”, señala el concejal.
Paradas añade. “También tenemos el espacio entre andenes donde vamos a conseguir un beneficio de consumo casi nulo. No solo eso, sino que hablaremos del concepto de comunidad energética. No solo no vamos a no gastar, sino que vamos a consumir la que produzcamos con estos paneles que se van a poner en todo el equipamiento”.
Por último se contará con la nave transversal, conocido como el almacén cinco, donde “se va a utilizar un servicio de inserción laboral y de dinamización de la economía social. En el contexto que estamos hablando es tremendamente necesario que utilizáramos y usáramos y hubiera un destino para la población que facilitara la inserción laboral y la dinamización económica de la zona”, destaca Paradas.
Andalucía, una región clave para el desarrollo del proyecto de energías renovables de Capital Energy
La cartera de proyectos del grupo ya ronda los 35 gigavatios (GW) en la península ibérica, de los que más de 8,7 GW ya tienen acceso a la red
Capital Energy, compañía energética española nacida en el año 2002 y cuya vocación es convertirse en el primer operador 100% renovable verticalmente integrado de la península ibérica, considera a Andalucía una región esencial para el desarrollo de su ambicioso proyecto de energías limpias.
No en vano, el grupo desarrolla más de 1.600 megavatios (MW), tanto eólicos (casi 938 MW) como solares (aproximadamente 734 MW), en esta comunidad autónoma, una de cuyas principales fortalezas es la calidad de su recurso renovable, que está por encima de la media nacional y que muy pocas regiones pueden igualar. La puesta en marcha de toda esta potencia supondría una inversión superior a 1.100 millones de euros.
En total, Capital Energy está impulsando la construcción de 34 proyectos renovables, 22 eólicos y 12 fotovoltaicos, en seis provincias andaluzas: Almería, Cádiz, Gra -
nada, Huelva, Málaga y Sevilla. Las que más megavatios e instalaciones tienen son Almería (500,5 MW y nueve proyectos) y Granada (394 MW y cuatro). Les siguen Sevilla (307 MW y ocho), Málaga (279 MW y siete), Cádiz (143 MW y cuatro) y Huelva (48,5 MW y dos).
La empresa avanza en las obras de su primer parque eólico en Andalucía: Loma de los Pinos, provisto de una capacidad instalada de 39 MW y ubicado en la localidad sevillana de Lebrija. Esta instalación renovable, cuya entrada en funcionamiento está prevista para el primer semestre de 2022 y que ya cuenta con un contrato de compraventa de energía a largo plazo (PPA), equipará turbinas de General Electric. Sus siete aerogeneradores, que llegarán al emplazamiento a lo largo del último trimestre de este año, generarán 103.000 megavatios hora (MWh) anuales, suficientes para abastecer con electricidad limpia a 40.000 hogares andaluces. Loma de los Pinos también evitará la emisión a la atmósfera de más de 41.000 toneladas de CO2 cada año.
Asimismo, la compañía ha adjudicado recientemente a Elecnor la construcción de su segundo parque eólico en la comunidad, El Barroso. Ubicado en el municipio gaditano de Jerez de la Frontera, dispondrá de una potencia inicial de 22,5 MW y sus cinco aerogeneradores, del modelo de General Electric Cypress, serán capaces de suministrar cerca de 65.000 MWh anuales de energía limpia, equivalentes al consumo de unos 27.000 hogares de la región, y de evitar, asimismo, la emisión a la atmósfera de más de 25.000 toneladas de CO2 al año.
La construcción de ambos parques eólicos conllevará la creación de alrededor de 370 puestos de trabajo directos durante los periodos punta y una aportación fiscal combinada de más de un millón de euros. En la fase de operación y mantenimiento, está previsto que den empleo permanente a 13 profesionales de la zona y que generen un impacto económico anual (IBI e IAE, principalmente), así como a través de los contratos de arrendamiento, superior a los 400.000 euros. Cabe destacar, además, que la empresa ha firmado un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Jerez para fomentar la contratación de mano de obra local ligada a la construcción El Barroso.
Loma de los Pinos y El Barroso implicarán una inversión conjunta de más de 66 millones de euros. En este sentido, Capital Energy ha cerrado un project finance con el Banco Sabadell, por un importe de 21 millones de euros, para la primera de estas instalaciones renovables. La operación de financiación tendrá un plazo de 18 años y es la segunda que culminan ambas empresas.
Alrededor de 35 GW de cartera de proyectos en la península ibérica
En línea con su compromiso con la transición energética ecológica y justa, Capital Energy cuenta en la actualidad en la península ibérica con una cartera de proyectos eólicos y solares que ronda los 35 gigavatios (GW) de potencia, de los que más de 8,7 GW ya disponen de los permisos de acceso a la red concedidos.
Gracias al lanzamiento de su comercializadora, en el último trimestre de 2020, Capital Energy ha culminado su objetivo estratégico de estar presente a lo largo de toda la cadena de valor de la generación renovable: desde la promoción, donde la compañía tiene una posición consolidada dada su trayectoria de casi 20 años, hasta la construcción, producción, almacenamiento, operación y el suministro.
El objetivo de la empresa, que tiene más de 380 empleados distribuidos a lo largo de 15 oficinas en España y Portugal, es llevar al consumidor final la energía 100% renovable que ya está produciendo en sus propias instalaciones.
Estas cifras demuestran que la empresa quiere convertirse en un motor del desarrollo de Andalucía. Se trata de conciliar dos objetivos: el de contribuir a la descarbonización de la economía, a través de la implantación de las energías renovables, y el de fomentar el crecimiento económico y social de todos los territorios en los que opera.
El plan de Capital Energy es promover una cultura colaborativa en su ámbito de actuación. La compañía prevé ofrecer soluciones para disminuir la factura eléctrica a los vecinos de los municipios en los que se ubiquen sus instalaciones, así como plantear otras iniciativas para impulsar el tejido empresarial en el ámbito local. Estas medidas serán estudiadas para cada proyecto en base a la energía generada en el municipio y la cantidad de habitantes del mismo.
El grupo cree que su modelo de negocio traerá un beneficio adicional: ayudará a paliar el problema de creciente despoblación que sufre buena parte del territorio español, no solo por el empleo directo e indirecto que va a generar y su contribución a la economía local vía impuestos, sino por el previsible abaratamiento del precio de la energía derivado de la mayor penetración de las renovables, que, a su vez, propiciará la implantación de nuevas industrias.
Capital Energy, que cuenta ya con 54 empleados en Andalucía y dispone de oficinas en Sevilla y Granada, desde las que aborda el crecimiento de su proyecto de energías limpias en la región, también apuesta por el desarrollo de nuevas tecnologías de almacenamiento y por el hidrógeno verde.
Cinco claves para reciclar bien
José
Miguel
Perdigones,
inspector de Jerez UTE, da varias recomendaciones para que no se nos ‘olvide’ reciclar en ningún momento del año
Texto P. F. Q. Fotografías Manu García
Después de las vacaciones del verano y la vuelta a la rutina, a mucha gente se le olvida reciclar. Es una época de regreso a las tareas, colegios, institutos, trabajos… en las que los residuos producidos se desechan, muchas veces, de mala manera. Por eso, para recordar la importancia del reciclaje en todas las estaciones del año, no está de más distinguir entre los distintos tipos de contenedores”, explica José Miguel Perdigones, inspector de zona en Jerez UTE, la concesionaria de limpieza viaria en la ciudad.
Un punto importante es el horario, ya que hay que tirar la basura entre las 20.00 y las 22.00 horas. “En una ciudad como Jerez, cuyas temperaturas suelen ser elevadas en gran parte del año, la basura tirada antes de esa hora puede pudrirse y oler muy mal”, reseña Perdigones, que recomienda meter las bolsas “bien cerradas”. “Cuanto mejor lo hagamos, mejor para todos”, sentencia.
QUÉ CLASES DE CONTENEDORES
HAY
“El contenedor gris es el de residuos”, explica Perdigones. En él se debe depositar la basura entre las 20.00 y las 22.00
horas. “Lo mejor es echar las bolsas cerradas, porque si se abren es posible que se pudra la basura dentro y provoque malos olores”, explica.
En el contenedor amarillo, el de envases, “lo más fácil y razonable es echar los envases de uno en uno, o en bolsas adecuadas que entren siempre por la circunferencia que marca el contenedor”, reseña el inspector de Jerez UTE
El contenedor azul es el de papel y cartón, en el que es recomendable depositar los cartones plegados. “Nunca hay que meter cajas grandes, porque ello provoca que se llene antes de tiempo y no se haga un buen reciclaje”, comenta.
En el contenedor verde, el de vidrios, hay que echar las botellas y demás recipientes de cristal de uno en uno. “No hay que dejar bolsas en el suelo, porque se pueden romper y provocar cortes”, dice Perdigones.
Los trastos y enseres, que tienen su día de recogida según la zona de residencia, se deben colocar de forma paralela al punto de contenedores, “y nunca entre los contenedores, ni detrás ni delante, porque a la hora de recogerse puede haber caídas o tropiezos”. La zona de recogida de los enseres viene en cada contenedor, recuerda el inspector de Jerez UTE.
Una década ofreciendo una alternativa energética gracias a las renovables
Década Energética es una empresa de Jerez especializada en soluciones energéticas como las placas solares fotovoltaicas
Acaban de cumplir diez años. Década Energética de Ingeniería, empresa de Jerez de la Frontera ubicada en el Parque Empresarial Oeste (c/ Cristalería Nave 24) lleva desde 2011 ofreciendo un servicio especializado en energías renovables.
Son especialistas en soluciones energéticas, un sector muy demandado en la actualidad tal y como está el precio de la luz.
Su gerente, Fernando Andrades Fernández, indica que en los últimos tiempos están muy focalizados en la energía solar fotovoltáica. “Podemos decir que representa nuestro mayor porcentaje de venta, gracias a nuestro currículo como empresa especializada certificada y a la demanda tan fuerte que hay hoy en día de energía solar”.
El contexto influye mucho, reconoce. “En estos días años que llevamos con Década Energética, hemos vivido un cambio drástico en nuestro negocio, debido a varias circunstancias”. Entre ellas, indica, se encuentra la existencia de “una normativa actual muy favorecedora, algo que unido a la rentabilidad que tiene, la hace más accesible e influye positivamente en la demanda”.
La empresa trabaja tanto para firmas del sector industrial y terciario, como hoteles, como para una clientela doméstica. “El rango de potenciales clientes es bastante considerable, especialmente cuando existen ayudas que permiten que el acceso a este tipo de energía renovable sea más factible”.
¿Cuál es el secreto del éxito de Década Energética? Pues la respuesta es clara: “Con nuestros servicios, damos la posibilidad de que la empresa o el hogar genere su propia energía. Con la subida constante del precio de la luz, es la mejor forma de ahorrar”.
La demanda de la energía solar fotovoltáica ha ido creciendo “exponencialmente”, sobre todo desde el Real Decreto 244/2019, de 5 de abril, por el que se regulan las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica.
Dependiendo de las necesidades particulares, la media para conseguir el retorno de la inversión está entre los cuatro y seis años. No obstante, “es algo muy variable, porque cada instalación es muy particular, no hay una instalación generalizada, un kit, sino que como empresa acreditada y
certificada por el Ministerio de Industria, realizamos un estudio personalizado de necesidades, para identificar el perfil y las curvas de consumo. Es la mejor forma de rentabilizar la inversión”.
Actualmente, la Agencia Andaluza de la Energía (AAE) tiene incentivos muy focalizados en este tipo de energía renovable. “Las ayudas pueden alcanzar hasta un 40% (normalmente un 35%). Como somos empresa acreditada por la AAE solicitamos el incentivo a nombre del cliente, con lo que también liberamos al beneficiario de ese trámite”.
En definitiva, una solución asumible económicamente, “con equipos que tienen una amplia vida, con costes de mantenimiento muy bajos y que además están subvencionados”, resalta el gerente de Década Energética.
“Pronto, este tipo de energía renovable, las placas solares fotovoltáicas, serán como un electrodoméstico más de la casa. Al igual que compras unas lavadora, invertirás en un inversor fotovoltáico que aportar un ahorro brutal en la factura”.
La Zona Franca de Cádiz apuesta por un modelo industrial sostenible
El Consorcio está imprimiendo un nuevo sello a su gestión basado en el fomento de la Economía Azul, las energías renovables y la movilidad sostenible, en línea con la Agenda 2030 del Gobierno de España y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU
La Zona Franca de Cádiz se está reinventado como modelo de industria sostenible. El Consorcio gaditano ha dado un giro de 180 grados a su forma de promover los espacios productivos en la provincia de Cádiz. El objetivo es ir materializando este cambio y desarrollar un modelo de industria responsable y comprometida con el medioambiente en todos sus equipamientos, imprimir un sello de sostenibilidad y optimizar sus instalaciones, adecuándolas a una nueva forma de hacer industria, fomentando las energías renovables, la movilidad sostenible e impulsando la economía verde y azul.
Y es en la ciudad de Cádiz, embrión y centro neurálgico de la Zona Franca gaditana, donde se han iniciado ya diversas actuaciones que van reflejando poco a poco este cambio, tanto en el propio Recinto Fiscal –con sus ventajas aduaneras y fiscales a las operaciones vinculadas al comercio exterior– como en el Recinto Exterior, la zona con más proyección de futuro de la ciudad y en la que el Consorcio promueve la incubadora Tecnológica Incubazul, en el marco del proyecto Zona Base Cádiz.
De esta forma, se trabaja por configurar un área industrial moderna, autosuficiente, innovadora y comprometida con el futuro de la ciudad, que atraiga empresas que crezcan y se consoliden desde los parámetros de generar una actividad económica respetuosa y menos contaminante, basada en la economía circular y que a su vez genere nuevas oportunidades de negocio para las futuras
PLAN DE MEJORA INTEGRAL DEL RECINTO FISCAL DE CÁDIZ
Por un lado, dentro del Recinto Fiscal, que tiene una superficie de más de 480.000 m2, la Zona Franca está desarrollando un “Plan de mejora integral” para optimizar las instalaciones, modernizándolas y adecuándolas a criterios de sostenibilidad. Con una inversión inicial de 1,5 millones de euros, este plan es una parte fundamental del cambio de modelo ya que contempla actuaciones que están actualizando las infraestructuras eléctricas e hidráulicas y que forman parte de las acciones incluidas en el protocolo de colaboración con el Ayuntamiento de Cádiz, firmado en el último trimestre del año pasado.
Estas actuaciones tienen como objetivo ofrecer equipamientos de calidad a los operadores y abarcan desde la modernización de las infraestructuras, hasta cambios en la movilidad -con la adquisición de vehículos ecoeficientes para la renovación del parque móvil-, la implantación de energías limpias y la instalación de electrolineras para clientes y empleados.
En esta línea, el plan incluye la generación de nuevas bolsas de aparcamientos para turismo y bicicletas con el fin de complementar las conexiones con el carril bici de la ciudad, facilitando así su uso para trabajadores y clientes.
Un hito importante entre todas estas medidas es el proyecto de la instalación de placas solares en las cubiertas de los equipamientos industriales para el autoconsumo, con el consiguiente ahorro económico y el cuidado del medioambiente. Esta actuación se va a poner en marcha de forma faseada, estando previsto un proyecto piloto al que irán siguiendo nuevas fases hasta completar la colocación de más de 7.000 paneles fotovoltaicos, sobre una superficie total de 178.429 m2 y una producción estimada de 7.169.480 KW.
ECONOMÍA AZUL Y VERDE
Al otro lado de la valla que conforma el Recinto Fiscal gaditano, en el Recinto Exterior de Cádiz será fundamental el desarrollo del proyecto Zona Base, un centro de referencia, un modelo a seguir y una nueva forma de hacer y vivir el lugar de trabajo, que desde el corazón de la zona industrial de Cádiz se proyectará al resto de la ciudad. El propio diseño original y novedoso del edificio es un ejemplo de sostenibilidad ya que el equipamiento estará compuesto por contenedores marítimos reciclados, que habitualmente tienen una vida útil de 10 a 15 años.
Hay que tener en cuenta, además, que el proyecto Zona Base incluye la incubadora tecnológica Incubazul destinada a proyectos vinculados al sector de la Economía Azul, que está subvencionada con fondos europeos en el Marco del Programa Operativo FEDER de Andalucía 2014-2020, “Una manera de hacer Europa” y cuyo diseño es ya toda una mirada de futuro. Es un nuevo concepto de edificio que potencia el trabajo conjunto gracias a la versatilidad en la distribución, la generosidad en las zonas comunes y su concepto abierto al exterior, con terrazas en todas las plantas, además del uso de la luz y el aprovechamiento del sol apurando la eficiencia energética en todos los ámbitos.
Asimismo, la Zona Franca de Cádiz está poniendo en marcha una nueva forma de entender los espacios productivos en el resto de sus equipamientos en toda la provincia, proyectando en ellos también estos criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Así, está realizando una potente mejora y adaptación de sus espacios para ofrecer instalaciones que den respuesta a las necesidades de potenciales inversores.
Toda estas acciones se enmarcan en un nuevo modelo industrial más comprometido y responsable con el medioambiente, que entronca de lleno con el objetivo para el que nació la Zona Franca de Cádiz hace más de nueve décadas: el fomento de la actividad económica de su área de influencia, creando unas condiciones óptimas para que las empresas dispongan de todo lo necesario para iniciar su actividad, crecer y consolidarse. El Consorcio cuenta con una amplia oferta de servicios y equipamientos que ya se están desarrollando con criterios de sostenibilidad, en una ubicación inmejorable como es la provincia de Cádiz, que cuenta con los mejores recursos naturales para el desarrollo de las energías renovables como la eólica, la solar y el aprovechamiento de los recursos marinos. Un futuro a corto y medio plazo que hace de la provincia de Cádiz un gran espacio de oportunidad.
Zahara, el pueblo de la Sierra de Cádiz pionero en digitalización y turismo inclusivo
La compañía jerezana 3DALIA participó en el proyecto ConnecZahara, un referente en innovación y tecnología: “La experiencia turística llega a cualquier persona, independientemente de sus capacidades”
Inclusiva y digitalizada. Así se puede definir a Zahara de la Sierra gracias al proyecto ConnecZahara, que en apenas unos meses se ha convertido en un referente en innovación y tecnología para pueblos y ciudades de la zona.
Una de las compañías encargadas de la ejecución del trabajo es 3DALIA, una empresa jerezana de diseño y desarrollo de producto que se ha encargado de conceptualizar y materializar gran parte del proyecto. “Un pueblo con tanta afluencia turística como Zahara merece ser disfrutado por todos independientemente de las diferentes capacidades de los usuarios”, explica Daniel, CEO en 3DALIA.
En la búsqueda de lograr una experiencia de usuario satisfactoria, y con el objeto de crear un entorno inclusivo, 3DALIA comenzó a trabajar en un estudio de usuario que ayudase a comprender y evaluar las barreras tanto físicas como cognitivas del lugar. De esa forma, llevaron a cabo entrevistas a visitantes con discapacidad e hicieron encuestas a los vecinos.
Tras reunirse con el Ayuntamiento y la Mesa de Turismo, aplicaron la metodología de trabajo que emplean en sus proyectos de diseño de espacios y entornos inclusivos. Una vez definidas las necesidades y objetivos, dieron forma al flujo turístico de los visitantes con el fin de poner en valor los diferentes atractivos del municipio, que hasta el momento carecían del protagonismo que merecían. Una de las metas: fomentar el comercio local. Así, rediseñaron la señalética del lugar pasando incluso por un restyling de su identidad corporativa.
“Queríamos una Zahara más digitalizada, pero sobre todo más inclusiva”, detalla el CEO.
La empresa, dedicada al diseño industrial e innovación, también hace lo propio en otro proyecto de creación de entornos inclusivos para una conocida área comercial de la zona. Un trabajo que contempla desde el estudio de usuario, a la ergonomía, el diseño de señalética y del mobiliario urbano, y la adaptación a lectura fácil y braille de pictogramas y contenido. “Nuestro equipo disfruta creando espacios únicos que aporten valor. Hace unos meses nos embarcamos en una sala educativa que buscaba la concienciación sobre la especie del camaleón”, explica Daniel.
3DALIA, que cuenta “con unos validadores excepcionales” ofrece proyectos de distinta índole, que aúnan diseño y tecnología con un objetivo común: innovar y crear experiencias satisfactorias en el usuario. “Diseñar por y para todos”, suscriben desde la compañía.
En la mayoría de los proyectos, sobre todo en aquellos que contemplan un estudio de usuario y que persiguen la inclusión, el equipo de diseño cuenta con la colaboración de la Fundación Asprodeme. Esta entidad persigue el desarrollo pleno de todo el potencial con el que cuentan las personas con discapacidad, para lograr tanto su inserción social como laboral. De esa forma, tanto los usuarios de Asprodeme como el profesorado se involucran en las fases de ensayo y testeo. Con esto, 3DALIA se asegura el diseño de productos 100% inclusivos, capaces de ser disfrutados por todos los usuarios.
UNA SALA DE INMERSIÓN TURÍSTICA
PARA ZAHARA
A corto plazo, la empresa de ingeniería prevé ultimar un nuevo proyecto en Zahara: una sala de inmersión turística, una forma de digitalizar el espacio creando una experiencia inolvidable para los visitantes del municipio. “Los turistas podrán vivir y sentir Zahara en un espacio único. Tendrán una visión global de lo que ofrece el municipio. Una experiencia sensorial sin precedentes en la provincia”, cuenta el CEO de 3DALIA.
La sala viene a ser la alternativa perfecta para aquellas personas con dificultades para desplazarse por el pueblo. Sin embargo, la compañía no es solo diseño de espacios e inclusión, ya que aseguran que intervienen “en cualquier fase del
diseño y desarrollo de producto. Tras más de 6 años inmersos en proyectos muy dispares, hemos logrado desarrollar una metodología de trabajo extrapolable a cualquier sector”, explica Daniel.
Centrados en el diseño y la experiencia de usuario, abarcan sectores como el aeronáutico, industrial o salud. “Nacimos como empresa que prestaba servicios de Impresión 3D. Sin embargo, hemos ido evolucionando tras escuchar las necesidades del mercado. Cada vez nuestros clientes demandan más proyectos llave en mano”, concluye.
Eso es 3DALIA: un equipo polivalente con inquietudes y ganas de nuevos retos que se definen a sí mismos como apasionados del diseño y la tecnología.
Después de tantos años
Ese crecimiento sólo basado en la idea ‘construyo-gano dinero y salgo corriendo’ produce monstruos que no se pueden mantener, que despilfarran recursos y que provocan la destrucción de la ciudad tal y como la conocemos
Texto e ilustración Benito García Morán, Urbanista Fotografía Esteban
No creo en discursos magistrales que sobre urbanismo se escriben desde cátedras y despachos de Madrid, Copenhague o Nueva York; creo que la realidad, los problemas y las posibles soluciones para las ciudades y el territorio no son globales y las tesis dadas desde situaciones muy distintas y alejadas de aquí (el sur del sur de España, es decir, el extremo sur de Europa) ni responden a nuestros problemas ni plantean soluciones válidas a los mismos.
No creo que las ciudades tengan que crecer indefinidamente en el tiempo y en el espacio, reduciendo la práctica edificatoria a pura actividad económica y la vivienda a bien de cambio y no a bien de uso; creo que ese crecimiento sólo basado en la idea construyo-gano dinero y salgo corriendo produce monstruos que no se pueden mantener, que despilfarran recursos y que provocan la destrucción de la ciudad tal y como la conocemos.
No creo que “tener un plan” sea la solución a todos los problemas de la ciudad, aunque no tenerlo, sin duda, es mucho
peor, ya que deja las iniciativas al mejor postor y los mejores postores nunca suelen ser los que mejor hacen las cosas; creo que los planes generales responden al momento político y económico en el que se redactan y, dado lo cambiante de nuestra época y lo estúpidamente dilatado que es el tiempo de tramitación de los planes, normalmente estos no sirven para las circunstancias del momento en el que se aprueban definitivamente (si es que se aprueban o no se anulan por los tribunales una vez aprobados).
Creo que los planes generales deben ser documentos que fijen los límites irrenunciables al crecimiento, que siempre deberían ser estrictos y nunca extensos y no contener fantasiosas y falsas “iniciativas turísticas” o de “interés” que escondan intentos de pelotazos de intermediarios hablando en nombre de “grandes inversores” que, muy probablemente, nunca promoverán ni construirán nada. Por eso creo que la intervención en lo urbano es mucho más importante que aplaudir iniciativas de nuevos crecimientos. Que completar la ciudad existente es mucho más prioritario que extenderla. Que renovar aquello que lo necesite es más valioso que inventar nuevos barrios imposibles de mantener con los castigados presupuestos municipales. Y creo que, por muy bonitos que sean los planos de los planes, si no son claros y
se basan en actuaciones económicamente inviables, tanto para lo público como para lo privado, esos planes sirvan para algo más que para adornar estanterías o cargar de megas las webs municipales.
No creo que los centros históricos se recuperen obsesionándose en difundir lo mal que están, ni obligando a la gente a vivir en ellos en contra de su voluntad; creo que en los centros reside la verdadera esencia de las ciudades; que una casa catalogada es un reconocimiento y no un castigo; que hay que proteger lo valioso y también saber reutilizarlo; que hay que seguir aplicando (o empezar a aplicar allí donde no se hace) los mecanismos legales que ponen en el mercado solares y fincas abandonadas; que hay que mejorar calles y plazas para el peatón y no solo para los veladores de la hostelería; que no se deberían tener inmuebles de titularidad pública abandonados; que el uso turístico puede convivir en equilibrio con el residencial y ayudar a recuperar zonas inhabitadas y que, por encima de todo, sólo si los centros históricos están vivos las ciudades están vivas.
No creo, aunque algunos insistan en hacerlo creer, que las viviendas ilegales sean de pobres y por eso haya que atenderlas, cuidarlas y hasta privilegiarlas en leyes y normas; muy al contrario, creo que los crecimientos ilegales son el mayor cáncer al que hoy en día se enfrentan las ciudades y pueblos de nuestro entorno, son la anti-ciudad que contamina, impide el crecimiento reglado y destruye el territorio de manera irreversible ya que no existen fórmulas reales para recuperar esos engendros como partes de pleno derecho de lo que reconocemos como ciudad y que, muy difícilmente, se podrá convencer a los que allí tienen sus viviendas de primera o segunda residencia o sus negocios turísticos “en negro”, que por las buenas se decidan a cumplir lo establecido y procedan a urbanizar, si es posible, el caos, ya que
han elegido la opción de estar al margen de la ley, eso sí, siempre apegados a la vieja costumbre patria de apelar al estado y a la administración cuando vienen duras, es decir, cuando hacen falta papeles o cuando hay denuncias, momentos en los que inmediatamente se irán a ver al político de turno para que les dé soluciones.
No creo que el urbanismo se arregle con una sola ley, por muy Lista que sea, porque es una ley que nace de la buena voluntad de un determinado departamento de la administración autonómica que parece olvidar que los procesos urbanísticos se han convertido en campos de batalla propicios para que cualquier informe sectorial de las decenas de ellos a los que están obligados los planes en su tramitación, se convierta en fuente de trabas, muchas veces sin sentido, y dilaciones incomprensibles que hacen sospechar que cada departamento no pretende sino su parte del botín que tradicionalmente ha sido sustancioso y que cada vez en nuestro entorno próximo es más escaso; creo que si alguien se ha enfrentado alguna vez a un informe de Cultura, Aguas o Telecomunicaciones habrá llegado a la conclusión que, comparados con sus condiciones, los doce trabajos de Hércules eran simples juegos de niños y creo que, para colmo de males, a partir de que se apruebe la nueva ley autonómica, todas las dificultades se multiplicarán por dos, teniendo en cuenta que según esta nueva ley, serán dos los planeamientos generales que cada municipio de más de diez mil habitantes tendrá que aprobar: uno que comprenda todo el término municipal y otro sólo el suelo considerado como urbano.
No creo que esto del urbanismo sea fácil, por eso creo en el trabajo duro, en el rigor, en la lógica, en las normas justas y en los buenos profesionales a un lado y al otro de las ventanillas. No creo en las verdades absolutas ni en las fórmulas mágicas ni magistrales, al fin y al cabo ni el mismísimo Jesucristo supo (o quiso) responder a Pilatos cuando este le preguntó: “¿Qué es la verdad?”…
Andalucía urbana e intermodal
Hay que aprovechar nuestras fortalezas, nuestras singularidades, aprender de los errores de otros y convertirlos en ventajas. Rescatar del sueño de los justos el concepto de comarca, regenerarlo para hacerlo vivo en la tercera década del siglo XXI
Texto Antonio Aguilera Nieves, Economista, Secretario General, Fundación Savia por el Compromiso y los Valores Fotografías Manu García / Esteban
El camino recorrido por las ciudades durante el siglo XX y la primera parte del XXI ha sido una etapa marcada por la concentración, la aceleración, el hacinamiento. Una carrera de la que ahora descubrimos su sinsentido. Si bien la tecnología ha permitido que sean espacios más seguros y salobres, la masificación ha hecho que millones de personas vivan hoy en colmenas y hormigueros urbanos en los que no se cumplen las mínimas condiciones de dignidad.
Las ciudades son, en la práctica, el polo económico, social y de poder en las que se encuentran las últimas novedades, los servicios más avanzados y el sueño de neón de las próximas generaciones. Son un foco de atracción que motiva el éxodo rural, el vaciamiento de los pueblos, la sangría del territorio. Una migración, a veces de corta distancia, de personas que buscan progresar al calor de las ciudades y que acaban, lastimosamente, en empleos precarios e infraviviendas periféricas. Es en las ciudades donde existe un mayor índice de exclusión, marginalidad, pobreza y desigualdad.
Las ciudades son un escaparate de la tecnología, la modernidad, el vanguardismo, y por ello, el lugar donde el exhibicionismo llega a su máxima expresión. La comunicación masiva y el consumismo hacen de las ciudades unos entes siempre latentes, que nunca duermen, que mueren y se reinventan cada día. Algunas han logrado hacer de ello virtud y se han convertido en destino turístico que poco tiene que ver con el patrimonio o la cultura. Pero si miramos con honestidad un poco más allá de los focos, tenemos que reconocer la incomodidad de la ciudad. Para una familia media en la que ambos cónyuges tienen que trabajar para llegar a final de mes y quieren darle una vida de prosperidad a sus hijos, la vida urbana es una carrera permanente, insana. Basta comprobar cómo, apenas pueden, todos huyen a los pueblos en busca de un rato de calidad de vida. Otros se consuelan diciendo que su barrio es como un pueblo.
El calentamiento global y el despoblamiento rural son los dos grandes retos estructurales que debemos tener en el horizonte como acicate para lograr que las ciudades de la tercera década del siglo XXI sean de verdad las ciudades de las personas, arrinconadas ahora por el asfalto, el acero y el hormigón. Hay que aumentar las zonas verdes, disminuir la contaminación atmosférica y acústica, minorar las radiaciones de onda, ampliar aceras, cultivar el pequeño comercio, fomentar la alimentación de cercanía, de temporada y ecológica. Muchos municipios ya están trabajando en ello. La Unión Europea instauró hace once años el premio a la ciudad verde europea (Capitalidad Verde). El Pacto de Milán, La Red de Ciudades por el Clima, El Green City Accord, El Acuerdo de Soberanía Alimentaria, son movimientos a los que cada día se suman nuevas ciudades, muestra de que la inquietud y exigencia ciudadana es manifiesta.
Las ciudades siguen creciendo, y lo seguirán haciendo en las próximas décadas. También en Andalucía, que puede presumir de contar con algunas de las mejores ciudades del mundo, para visitar, para vivir. Por su tamaño. Por su monumentalidad. Por su comodidad. Por su integración en el territorio. Andalucía es un fantástico jardín de ciudades medias que forman un equilibrado paisaje en el territorio. Andalucía cuenta con 778 municipios. De todos ellos, sólo 29 superan los 50.000 habitantes y 12 los 100.000 residentes. Es donde radica la gran virtud que debemos tener la astucia de aprovechar en las próximas décadas: la equilibrada distribución de ciudades de tamaño medio diseminadas por toda Andalucía.
Las ciudades surgen y nacen en torno a un centro neurálgico que sirve de epicentro gravitacional a sus habitantes. Pero cuando el tamaño se desborda, cuando comienza a llamarse gran ciudad, se hace necesario un replanteamiento. Llega un momento en que se hace muy costoso que la actividad gire en torno a un único punto, los residentes en barrios más alejados empiezan a desvincularse, a no identificarse con una plaza o un edificio distante a más de media hora de su vivienda. Se hace necesario replantear la ciudad y diseñar un espacio urbano intermodal en el que existan varios epicentros (lugares de esparcimiento, de compra, nudos de comunicaciones). Esto lo saben bien los habitantes de las grandes urbes que, en contadas ocasiones, visitan los enclaves más emblemáticos de su ciudad. No podemos permitir que Andalucía sea cobijo de macrourbes, no es el camino. Tienen que ser cosa del pasado antes de llegar a ser presente.
Hay que aprovechar nuestras fortalezas, nuestras singularidades, aprender de los errores de otros y convertirlos en ventajas. Rescatar del sueño de los justos el concepto de comarca, regenerarlo para hacerlo vivo en la tercera década del siglo XXI para hacer de Andalucía un territorio intermodal es una oportunidad increíble. Porque en Andalucía, muchas ciudades medias, en la práctica, ejercen de cabeceras de comarca, como lo venían haciendo en épocas pasadas, logrando una fantástica sinergia entre el nudo de conocimiento, tecnológico y de consumo urbano con la fuente de riqueza, salud, clima y bienes comunes que es el espacio agrario cercano.
Llevamos mucho tiempo haciendo aquí lo que se está dando en llamar los contratos de reciprocidad territorial, esto es, fortalecer la complementariedad y mutua necesidad que tienen entre sí el medio urbano y el medio rural. Un modelo que integra perfectamente valores andaluces como son la igualdad, la cooperación, la reciprocidad, la solidaridad, el compromiso, la identidad, la defensa de lo común.
Andalucía es amplia, diversa, con múltiples realidades, con comarcas con elementos característicos dispares. Por ello, es necesario rehusar generalidades, mínimos comunes denominadores que no acaban solucionando el problema de nadie. Es muchísimo más útil atender a los elementos diferenciadores, identitarios de cada comarca, para tejer voluntades.
Hay que poner en marcha mecanismos que faciliten la confianza y la gobernanza, pero esto no puede responder exclusivamente a una voluntad política. Debe responder a una inquietud social y empresarial. Es muy importante que esto sea visto como una necesidad, un refuerzo de identidad, una oportunidad colectiva. Cerrar la brecha social y económica entre las áreas rurales y urbanas, diseñar una visión integrada, transversal, con una estrategia de desarrollo a largo plazo no es un trabajo académico, es algo dinámico que debe reinventarse a cada paso para adaptarse a los cambios diarios. Hay que hacer partícipes del proceso a agentes sociales y sociedad civil.
Esta voluntad y visión comarcal no debe tener hoy en Andalucía una vocación de transformación de las estructurales legales y normativas establecidas. Tiene que obedecer a una filosofía eminentemente práctica, constituyéndose las agrupaciones y colaboraciones naturales necesarias sin que ello suponga elaborar protocolos ni jerarquías que entren en competencias con las competencias públicas establecidas. La tecnología lo hace posible, la madurez de la sociedad civil lo hace viable.
Porque la dicotomía rural-urbano es categóricamente falsa. Los pueblos, castigados por la despoblación, son los que custodian el territorio, dando servicios ecosistémicos al espacio urbano. Poseen, además, los recursos para una necesaria transición hacia el consumo, la construcción sostenible, la habitabilidad, la convivencia. Las ciudades se han nutrido, siguen haciéndolo, del talento, la salud, la vida de su comarca.
Establecer procesos de beneficio recíproco tiene que tomarse como una oportunidad, porque es mejorar la calidad de vida, es garantizar el futuro, es de justicia. Los espacios urbanos tienen que sentir el medio rural más próximo como el mayor de los aliados. Vehicularla mediante el fortalecimiento de la unidad comarcal es viable, práctico, útil, barato, ágil. Hacer el camino gracias a la energía de la educación, la conciencia, el conocimiento, la formación, el emprendimiento, la innovación, la inversión, el compromiso, la generosidad es el más ilusionante de los objetivos porque favorece un equilibrio territorial de cuya solidez depende el progreso de todos sus habitantes.
Líneas de colaboración público privadas como las políticas activas de empleo, el desarrollo de sectores estratégicos y emergentes, la movilidad, la gobernanza energética, tienen, en el marco comarcal, la escala idónea para optimizar gestión, costes, estructura, redes y, por tanto, las mayores garantías para generar sinergias, economías de escala y beneficios.
La puesta en marcha de Contratos de Reciprocidad Territorial definidos por Comarcas es sin duda una magnífica oportunidad para lograr la transición ecológica justa que necesita Andalucía y su gente. Existe una base social, cultural, jurídica, económica y natural que permitiría ponerlo en práctica de manera ágil y eficaz, aportaría importantes beneficios y sinergias. Pueden transformarse con ello numerosas rémoras y frenos en palancas de futuro. Solo resta voluntad política.
El mito de la Ciudad Inteligente: Una propuesta de futuro
La tecnología ha de acompañar, permitir, ofrecer, facilitar, hacer progresar la convivencia y calidad de vida de la ciudadanía. Si disgrega o limita, no es inteligente
Texto Javier López Menacho, escritor y experto en com. digital Fotografía Manu García
Tr as la pandemia, el mito de la ciudad inteligente está ya muy presente en la vida pública, siendo un concepto muy usado de forma diferente por multitud de actores sociales y políticos. Los retos de salud pública han hecho que las personas miren de reojo a la innovación tecnológica para que la vida pueda seguir sucediendo. Programas de análisis de datos para minimizar el contacto entre personas, la Inteligencia artificial para atender las necesidades ciudadanas, etc. ¿Pero estamos aplicando la inteligencia a las TIC en el sentido correcto? Propongo partir de dos ejemplos verídicos para debatir en torno al concepto de ciudad inteligente.
El primero. La carta de una mujer al periódico explicando cómo la madre no logra empadronarse en su nueva ciudad debido a la brecha digital. Hasta solicitar una cita exige un proceso digital. A muchas personas mayores se les niega el paso a servicios esenciales debido a la exigencia de conocimientos de usuario. Si no los tienes, vives al margen o incluso puedes ser penalizado, como es el caso de aquellas personas que no pueden o no saben acceder a comunicaciones telemáticas para las que son necesarias claves y firmas digitales. En la misiva, la remitente hablaba de la impotencia que sentía al no poder ayudar a su madre a distancia.
datos, Ciberseguridad e Internet de las cosas, entre otraspara procurar una convivencia más sostenible y con mayor calidad de vida.
Por mucha tecnología que emplee una ciudad en sus dinámicas y procesos, de nada servirá si deja fuera a la mitad de su población. Si la innovación es capturada por un grupúsculo con intereses privados entonces no se trata de una ciudad inteligente, pues no servirá al bien común.
Una ciudad inteligente es capaz de empoderarse, cultivar espacios propios y sostenibles, involucrar en la vida de la ciudad al máximo número de vecinos y vecinas de una forma orgánica. El conocimiento debe ser universal, accesible, compartido y fácil de transmitir (de ahí que la usabilidad web, por ejemplo, se señale como esencial). La práctica de sus propuestas, sencilla de comprender.
La ciudad inteligente ha de gravitar sobre una base social, inclusiva y sostenible.
Una ciudad inteligente no se deja nadie atrás
El segundo. El caso de usuarios que no pueden realizar cambios básicos en la titularidad de contratos en distribución de agua de manera ágil porque no existe la posibilidad telemática. Lo que conlleva problemas entre usuarios, discusiones, diferencias de criterio fácilmente subsanables con un sistema digitalizado.
Con sendos ejemplos podemos ver claramente las contradicciones de la tecnología cuando penetra en el día a día de la ciudadanía y sugiere una alternativa sobre cuál debe ser el papel de la tecnología dentro de la ciudad del futuro. La tecnología ha de acompañar, permitir, ofrecer, facilitar, hacer progresar la convivencia y calidad de vida de la ciudadanía. Servir como bastón. Pero si disgrega, si coarta, si ignora, si limita, entonces no es inteligente.
La ciudad inteligente no es un concepto sobre el que vestirse de innovación y progreso para ofrecer servicios con los que ganar concursos públicos. Tampoco un objeto para ganar prestigio internacional o colgar medallas a la clase política.
La ciudad inteligente es la idea de apoyarse en los recursos tecnológicos -y en la Inteligencia Artificial, Análisis de
Tampoco es necesariamente tecnológica la ciudad inteligente, y en parte, así debe de ser. La tecnología puede ayudar a vivir mejor pero no puede sustituir la vida. Por otro lado, la vida debería poder desarrollarse sin la necesidad de la intervención tecnológica. Ambos planos deben convivir en armonía. Un ejemplo de iniciativas inteligentes son los mapas físicos que indican rutas urbanas y el minutaje entre espacios, provocando una reducción del transporte motorizado, reducción de las emisiones contaminantes y fomentando la sana costumbre de andar. Los carriles bici también son un ejemplo de eficiencia y calidad de vida.
Corremos el riesgos de incorporar la tecnología a nuestros espacios de convivencia tecnológica al estilo de Silicon Valley, con una idea centrada en el mercado, la competitividad, las prisas y la meritocracia. Las startups que vengan tendrán que adaptarse a otro ritmo, el de la gente corriente. No se trata de crear un nuevo mercado sino un ecosistema público con la debida fortaleza, atendiendo a sus tiempos de aprendizaje. Por supuesto, harán falta hubs e incubadoras, y ayudas y colaboraciones público y privadas para desarrollar un ecosistema más plural capaz de retroalimentarse, pero sin perder de vista el fondo: mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. El garante de ese requisito obligatorio es el gobierno local, que debe velar porque las inversiones públicas acaben teniendo rendimiento y un impacto positivo sobre la vida de la ciudadanía.
La ciudad inteligente ha de gravitar sobre una base social, inclusiva y sostenible. Una ciudad inteligente no se deja nadie atrás. La inteligencia es mirar por los demás para convivir mejor. Si no es así, entonces no se trata de inteligencia, se trata tan solo de negocios.
Luciérnagas de la cultura
La periodista Mercedes de Pablos, la gestora cultural Cristina Consuegra y la directora de cine Laura Hojman reflexionan sobre el papel de la cultura en la ciudad contemporánea. Identidad, territorio, comunidad, memoria y colectividad como base para salvaguardar lo que tenemos y seguir construyendo hacia el futuro, dejando atrás fuegos artificiales. No corren buenos tiempos para incendios culturales.
Texto Valeria Reyes, gestora cultura y periodista Ilustración Ezequiel Barranco
Este artículo se comienza a proyectar el 9 de agosto de 2021, día en el que la ONU publica un informe que alerta de lo siguiente: “el cambio climático es irreversible”. Es la declaración más contundente hasta la fecha y medios como The Guardian publican en portada la noticia con una impactante fotografía realizada por el fotoperiodista Konstantinos Tsakalidis. Una mujer desconsolada en primer plano; tras ella, las llamas de un incendio asolan su casa y su aldea, en la isla griega de Evia. La imagen y el titular dan la vuelta al mundo y empiezan a relacionarse numerosas noticias que evidencian que el cambio climático es global, que más que nunca “el aleteo de una mariposa” empieza a sentirse alrededor del mundo entero.
La escritora Irene Vallejo, Premio Nacional de Ensayo 2020 por su admirable El infinito en un junco, explica lo sucedido acudiendo, como no podía ser de otra manera, a la mitología griega. En su columna de opinión nos habla de
Mercedes de Pablos: “Sin una ciudad habitada y habitable no hay cultura”
Faetón, y de cómo su avaricia por querer conducir el carro solar terminaron por desequilibrar el planeta, provocando incendios que fulminaron los bosques y alejaron a los peces de los mares. La moraleja es clara desde la Antigüedad clásica: hay que proteger el futuro y vivir menos presos del inmediato presente.
La cultura, entendida en su más amplio sentido antropológico, social, artístico, educativo y, por supuesto, como herramienta capaz de nutrir y sanar, no puede quedarse atrás en estas advertencias que nos llegan desde el pasado y que claman en este presente. También la cultura ha caído presa de la rapidez, de la falta de empatía con el entorno y de entregarse a otros envuelta en papel de regalo. La cultura como reclamo turístico o la cultura como acontecimiento han acaparado y desdibujado el propio terreno cultural convirtiendo las ciudades en trampantojos de sí mismas. La cultura como experiencia de fuegos artificiales no siempre es sostenible, y demostrado queda que todo lo que arde se acaba consumiendo. Las ciudades y comunidades tienen el reto de pensar en su propia cultura, la que se tiene y la que se produce, en términos más respetuosos y sostenibles con el propio territorio, con los creadores y con el sector cultural, tan precarizado y desestructurado, tan frágil y tan experto en equilibrios que a veces resultan imposibles.
Tres voces destacadas de la creación, el periodismo y la gestión cultural en Andalucía han compartido sus impre -
siones sobre los caminos que pueden seguir las ciudades en el ámbito cultural: Mercedes de Pablos, periodista, escritora y antigua directora del Centro de Estudios Andaluces; Cristina Consuegra, coordinadora del MaF Málaga de Festival y del I Festival de Cine Flamenco y Etnográfico de Jerez y Laura Hojman, directora y guionista de cine (Antonio Machado. Los días azules, Tierras solares) y presidenta de la Asociación Andaluza de Mujeres de los Medios Audiovisuales.
“Sin una ciudad habitada y habitable no hay cultura”, afirma Mercedes de Pablos, y es que las ciudades patrimoniales podrían estar en riesgo de perderse a sí mismas, de mantener una arquitectura vacía de contenido y de personas. “Cultura y ciudad son una redundancia, en la medida que la civilización que somos la marca cómo habitamos la ciudad. Apoyar la cultura en términos de sostenibilidad debe ser una priori-
Mercedes de Pablos
dad fundamental, y no solo como apoyo a la creación o a una agenda de actividades. La cultura es nuestro gran capital, y más allá del patrimonio, está la manera de vivir nuestra idiosincrasia”, apunta Mercedes. “La cultura nos enseña a ser amables, en el sentido de amar y en el sentido de tener herramientas de supervivencia. Cuánto más puedas disfrutar de la música, la lectura, los paisajes, las conversaciones, la calle… cuánto más puedas disfrutar de eso, más herramientas tienes para no hundirte. La cultura es la demostración de la educación de los pueblos”.
Laura Hojman reflexiona en este mismo sentido: “Me gusta decir que el cine (las manifestaciones artísticas en general), sirven para no sentirnos solos y creo que su magia reside ahí, en comprobar que existen otras personas a las que nunca hemos conocido que comparten nuestras emociones, preocupaciones, cuestionamientos o sensaciones. Además nos abre las puertas a otros mundos, a lugares remotos, a formas de vivir que nada tienen que ver con la nuestra, y eso, inevitablemente, nos abre la mente y nos hace entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás”.
Mercedes de Pablos pone el foco en proteger la idiosincrasia, ese intangible cultural que da muestra de lo que una
ciudad ha sido y es. Precisamente, es aquí donde se cruza uno de los aspectos más debatidos en los últimos años: la relación entre turismo y cultura, en cómo descubre esa idiosincrasia el foráneo y en cómo la ciudad vende (o malvende) su identidad. En esta sociedad de consumo masivo, el ocio de los viajes ha sabido camuflarse bajo el rostro de la experiencia de conocer nuevos paisajes y culturas. Es, quizás, una de la expresiones más ocultas del capitalismo salvaje, en la que tendemos a acumular mucho de todo: si no nos valen las cosas materiales, hay que acumular también saberes y lugares, aunque no tengamos ni la más remota idea de situarlos en el mapa un rato antes de partir, o de que pasemos por el mayor emblema arquitectónico de un lugar sin ser capaces de pararnos cinco minutos a sentir lo que estamos viendo. “Echo de menos un compromiso serio con la cultura y unos programas que no la releguen a mera atracción turística”, declara Laura Hojman.
Se suma aquí una reflexión que añade un poco más de complejidad al asunto, y es que como leí una vez, “ahora que los pobres podemos viajar, se cuestiona su sostenibilidad”. Es indudable lo enriquecedor que resulta un viaje y el aprendizaje que se llega a experimentar cuando alguien recoloca su cuerpo en otra latitud. La literatura de viajes
LauraHojman
y las crónicas de viajeros dan buena muestra de ello, desde Stevenson a Kavafis. El problema llega cuando miles de personas todos los días quieren conocer, legítimamente, la magia de una ciudad, y cuando las administraciones, viendo el filón, deciden anteponer, cueste lo que cueste, los intereses de los visitantes al de los propios habitantes, que resultan desplazados de sus necesidades como ciudadanos. El resultado es que cada vez queda menos de esta magia, y que los turistas entonces, pasamos a la búsqueda de otra ciudad que siga albergando su autenticidad cultural (autenticidad que por cierto, no debe estar reñida a una supuesta tradición o al inmovilismo histórico).
tivables, y para los que se requiere cantidades ingentes de riego cuando los frutales no son autóctonos.
Cristina Consuegra: “Lo que funciona en Cádiz es Cádiz. Hay que acercarse a la diversidad cultural de cada lugar”
Los entornos naturales no se quedan atrás, ya que cada día arrollamos dunas por las que se crían tortugas o chorlitejos patinegros, nos bañamos en mares y aguas que sobreviven gracias a un ecosistema no compatible con la presencia humana masiva o practicamos un consumo alimentario que está arrasando bosques de todo el mundo para hacerlos cul-
Sobre el binomio turismo y cultura, Mercedes de Pablos reflexiona lo siguiente: “¿Qué es el turismo de calidad? ¿Se refieren a los jeques árabes llegando a Marbella? ¿O estamos hablando de que la calidad sea para que el que visita y el que es visitado? ¿Estamos hablando de sueldos razonables y justos? Con la pandemia, en Andalucía lo primero que ha caído son las franquicias, aquello que se ha montado pensando en el turismo, y que ha expulsado al sevillano, al jerezano, al malagueño o al gaditano. Aquello que no contaba con el ciudadano como primer cliente. ¿Quién está salvando la actividad cultural? Los andaluces. El andaluz es el primer viajero de sí mismo. Cuando el ciudadano es el primer cliente, es cuando la cultura es de verdad un capital sólido”.
Para Cristina Consuegra, la clave para el cambio está en marcar una estrategia local vinculada con el territorio y
CristinaConsuegra
la identidad: “En Andalucía, que es el lugar que nos duele y que nos interesa, es necesario impulsar una estrategia. Es importante fijarnos en lo local y en la cultura del gesto pequeño, lo cual no implica que no pueda ser ambiciosa”, apunta la coordinadora de Málaga de Festival. “No nos pueden imponer modelos mesetarios en Andalucía. Lo que funciona en Cádiz es Cádiz. Hay que acercarse a la diversidad cultural de cada lugar. No nos podemos empeñar en modelos basados en los principales centros de poder, esto hace perder energía, tiempo y dinero”, señala. “Nos encontramos en un momento muy delicado porque estamos repitiendo modelos insostenibles, pese a que la crisis de 2020 los puso en duda. Los grandes festivales y la cultural del copia-pega no respeta la identidad. Los proyectos de proximidad vinculados a un territorio son más reales, tocan una dimensión más profunda y ofrecen más aliento. La presencia de políticas públicas sólidas pueden garantizar una cultura democrática: la cultura como poder transformador para ser una sociedad más libre, más fuerte y más justa”, concluye Cristina.
“Creo que faltan programas educativos de calidad que hagan la cultura más accesible. En este sentido, no basta con organizar eventos interesantes, como pueden ser festivales de cine, danza o exposiciones, si no sabemos acercarlos a la ciudadanía. Unas buenas políticas didácticas y pedagógicas en este sentido harían que a través de la cultura se reforzarán lazos, se generara una mayor empatía, comunicación, intercambio, entendimiento...”, añade Laura Hojman.
los proyectos escritos o dirigidos por mujeres, porque desde ahí precisamente es desde dónde podemos contar nuestra visión, nuestras historias, y solo así estaremos elaborando un relato completo, mucho más sano para todos”, declara Laura Hojman.
Las herramientas para que los profesionales del sector cultural encuentren un terreno seguro donde realizar sus proyectos es clave. En este sentido, Mercedes de Pablos lamenta la desaparición de las cajas públicas de ahorro: “Las cajas servían de avalistas. Uno de los grandes inconvenientes de habernos quedado sin un terreno financiero andaluz, es el apoyo que prestaban para la supervivencia de la industria cultural. Los retos del siglo XXI con una administración analógica y obsoleta nos llevan al fracaso”. “Somos un sector relativamente pequeño con un PIB aceptable en relación al número de personas que estamos cotizando y contribuyendo al sistema del bienestar, pero aspiramos a que el PIB crezca y esté más fortalecido porque es un sector muy precario orientado al sector servicios”, apunta Cristina.
Laura Hojman: “Creo que faltan programas educativos de calidad que hagan la cultura más accesible”
En el sector cultural, uno de los conceptos más controvertidos es de “tiempo”. La cultura tiene sus propios ritmos, que necesitan ser pausados para realizar procesos y para ver resultados (que no necesariamente son cuantitativos). Esto choca enormemente con los tiempos, también lentos, excesivamente lentos, de la administración. Precisamente debería ser al revés, una burocracia rápida y ágil que permitiera el tiempo sosegado que requieren algunos proyectos y estrategias. En relación a este aspecto, Cristina Consuegra apunta lo siguiente: “La cultura tiene algo que no tiene otro sector profesional, y es que nos posiciona en un tiempo. La cultura permite entender el tiempo en el que vivimos y entendernos como personas. Vivimos en una cultura acelerada vinculada a la hiperproducción. Tenemos que intentar que un territorio tenga un criterio y una estrategia a largo plazo para que los profesionales puedan sumarse con tiempo y visión”.
La igualdad real de las mujeres en el sector cultural es otro de los grandes objetivos que se plantean: “Hay que apoyar con políticas activas y compromisos reales, revertir una situación anómala e injusta, la clara minoría en la que nos encontramos las mujeres profesionales del cine en cargos, puestos de liderazgo y presupuestos. Siempre insisto en la necesidad de apoyar
La fragilidad de la naturaleza está quedando patente con esta cascada de fenómenos extremos que parecen ser una llamada de auxilio venida del centro de la tierra; de la misma manera, la cultura también ha dado claras muestras de su fragilidad, de lo rápido que los lugares pueden desvanecerse, que las comunidades pueden perder toda estructura y que una ciudad entera acabe desfragmentada, y con esto, todo cuanto amamos de ella. Es hora de dejar de construir equipamientos nuevos y de conservar los que ya están. También es hora de cuidar lo que tenemos, no por el afán de enseñar o exhibir, sino por honrar nuestra memoria, sentirnos conectados y disponer de una buena autoestima cultural. Es hora de que los lugares sean para todos, pero sobre todo sean territorios donde vivir dignamente y poder seguir generando cultura sin artificios ni cartón pluma. La cultura nos salva a través de las charlas al fresquito en verano, de las lecturas que nos hacen viajar sin movernos de casa o de los proyectos comunitarios en los que alguien se interesa por lo que una señora mayor recuerda del pasado industrial de su pueblo. Y de repente, las historias que parecían olvidadas toman una nueva vida.
Terminamos con estas palabras de Laura Hojman: “Cuando a la cultura y a la educación no se las protege como a un bien de primera necesidad, la barbarie puede llegar en cualquier momento. El totalitarismo y las dictaduras siempre han tratado de aniquilar el pensamiento crítico, la creatividad, la imaginación, el arte... porque es lo que nos hace libres, y a una sociedad que piensa no se la puede manipular tan fácilmente. Para eso sirve la historia, para no repetir los errores del pasado”.
Este artículo se concluye el 18 de agosto, día del 85 aniversario del asesinato de Federico García Lorca. “Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados”.
San Roque apuesta por su futuro con las 30 nuevas hectáreas municipales en la Huerta del Valenciano
La compra de más de 30 hectáreas de terreno por parte del Ayuntamiento de San Roque en la zona de la Huerta del Valenciano supone “una apuesta de futuro”. El objetivo es contar con nuevos equipamientos deportivos, culturales y zonas de esparcimiento ciudadano para que el crecimiento poblacional previsto para los próximos años sea lo más armónico posible.
El pasado septiembre, el alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, anunció “la mayor compra de suelo público de la historia del municipio”, y apuntó los proyectos que pretenden ubicarse antes de 2030 en estos 300.811 metros cuadrados. Son unas fincas situadas en el entorno del río Pino y la Huerta del Valenciano, que se agruparán como Sistemas Generales de Equipamientos y Espacios Libres.
En concreto, se trata de tres grandes parcelas. La mayor ocupa 13,9 hectáreas, y conecta con la segunda en tamaño, de 8,5 hectáreas, que se sitúa en la zona entre El Almendral y Los Olivillos. Ambas están atravesadas por el río Pino (Arroyo de la Mujer). Al norte y al otro lado de la carretera se encuentra la parcela de menor extensión, de 7,5 hectáreas.
El primer edil ha comentado que “en la actualidad estamos dando los primeros pasos para contar en San Roque con una serie de equipamientos de cara a la ciudad que queremos para las próximas décadas. Una ciudad que albergue mayor número de habitantes, hasta 50.000, pero que pueda ser disfrutada por todos ellos. Una capital deportiva, cultural, para el Campo de Gibraltar, pero también un lugar donde vivir la naturaleza sin necesidad de alejarse de casa”. “Se trata —añade— de una apuesta de futuro que pueda dar respuesta también a problemas actuales, como la necesidad de un recinto ferial más alejado de la zona de viviendas.
En estos proyectos se dan la mano el respeto y el fomento del entorno natural con el uso ciudadano de unos espacios con mucho potencial por su cercanía a la zona habitada. La compra de terrenos se hace por algo menos de un millón y medio de euros. Ruiz Boix valora que “los técnicos de la Delegación de Urbanismo, que dirige mi compañero Juan Manuel Ordóñez, llevan tiempo barajando varias ideas para estos terrenos, y ahora es el momento de comenzar a plasmarlas en distintos proyectos. “Queremos —señala— tener culminados todos los proyectos en el menor plazo de tiempo posible. En cualquier caso, se cumplirá el horizonte final de 2030 para la ejecución de las obras ya planteadas”.
En dicha superficie se plantea un parque de ribera de unas 10 hectáreas de extensión. Discurrirá paralelo al cauce del río Pino y conectará con el actual Parque de El Ejido. De esta manera, San Roque Ciudad contará con un nuevo espacio de esparcimiento para hacer ejercicio y disfrutar de la naturaleza, además de servir de conexión peatonal desde el núcleo poblacional con los nuevos equipamientos.
Contará con abundante arboleda, y también con senderos y los equipamientos necesarios para su uso durante todo el año. Adyacente al parque de ribera se plantea el nuevo recinto ferial. De entre 3 y 4 hectáreas de extensión, habrá terreno suficiente para ubicar zonas de casetas y atracciones, así como un amplio aparcamiento. Uno de los equipamientos deportivos más destacables que se plantea desde el Ayuntamiento es un estadio de fútbol de unos 5.000 espectadores, que además llevaría integradas unas pistas de atletismo homologadas por la Federación Española de Atletismo para acoger competiciones de primer nivel. También se pretende ubicar unas piscinas al aire libre y un auditorio para conciertos.
Juan Carlos Ruiz Boix
El Puerto se sitúa a la vanguardia de la administración electrónica
El Ayuntamiento de El Puerto revoluciona su presente para invertir en futuro, posicionándose como referente de la ‘e-administración’. Gracias a esta importante apuesta del equipo de Gobierno de Germán Beardo por la vía telemática se han conseguido agilizar los tiempos, ofreciendo un servicio de calidad al ciudadano
Texto Patricia Merello, periodista Fotografía Manu García
Las nuevas tecnologías irrumpen para modernizar las ciudades. Los Ayuntamientos ven estas herramientas como una oportunidad para mejorar la transparencia y la innovación y, sobre todo, un medio revolucionario que facilita las gestiones de los ciudadanos. En los últimos meses, El Puerto se ha convertido en toda una referencia en Andalucía por sus pasos en el ámbito de la administración electrónica. Optimizar recursos y reducir tiempos de espera son los objetivos del equipo de Gobierno de Germán Beardo, alcalde del municipio que apuesta por ofrecer la máxima información institucional posible de la manera más rápida y sencilla.
Estar a la vanguardia de la e-administración es una de las prioridades de la Comisión de Innovación y Modernización, aprobada por el Ayuntamiento portuense en 2014 bajo la “ordenanza reguladora de la Administración Electrónica y Transparencia en la información”-actualmente en fase de modificación.
La pandemia zarandeó los trámites presenciales y la misión de implantar un servicio de calidad mediante la vía telemática se
hizo aún más necesaria. “El objetivo es conseguir un Ayuntamiento más ágil y operativo que facilite la vida a la ciudadanía portuense”, explica Francisco Javier Bello González, teniente de alcalde de Innovación, Comunicación y Administración Electrónica.
El edil dirige esta comisión integrada por técnicos del Servicio de Comunicación e Información, la Secretaría General del Ayuntamiento y El Puerto Global, la empresa tecnológica municipal nacida en 1995 que él mismo dirige. Juntos, se preocupan de que la sede electrónica del Ayuntamiento esté en orden y continúan avanzando en el proceso de implantación de la administración electrónica municipal.
En la actualidad, los ciudadanos, mediante el certificado digital, pueden realizar procedimientos desde la sede electrónica del Ayuntamiento sin tener que desplazarse al edificio y evitando colas innecesarias. Entre los trámites significativos, se observa un portal específico para proveedores, donde pueden consultar datos y facturas electrónicas; o un portal tributario de pago desde el que los portuenses y las empresas autoliquidan tasas, impuestos y precios públicos y abonarlos online.
Además, ofrece un catálogo de procedimientos administrativos en constante ampliación. “Aquí destacamos los frac-
cionamientos de deudas, compensaciones, devoluciones de ingresos, bonificaciones, expedición de certificados urbanísticos, la presentación de quejas y sugerencias o las reclamaciones patrimoniales”, detalla Elena Pérez, técnica del servicio de OAC y comunicación e información.
Las facilidades también han llegado a la web del Ayuntamiento, repleta de servicios que llevan por bandera agilizar y simplificar los farragosos procesos burocráticos. En este sentido Elena hace hincapié en que los portuenses pueden solicitar una cita previa, comunicar incidencias en la vía pública mediante la aplicación Mejora El Puerto o alquilar pistas deportivas. También ofrece un repositorio desde donde se pueden descargar plenos y documentación oficial firmada electrónicamente.
El Puerto utiliza estas herramientas para cumplir con la transparencia, ese indicador de calidad de los gobiernos que la población reclama ejerciendo su derecho al acceso a la información.
Así, la administración electrónica llega para quedarse en busca de la comodidad. “Su acceso está disponible las disponible las 24 horas de los 365 días del año desde cualquier dispositivo que cuente con conexión a Internet, sin estar sujeto a un horario. El objetivo es ofrecer una sede electrónica funcional, accesible y comprensible”, sostiene Bello.
Según el presidente de El Puerto Global, esta apuesta “no solo
redunda en beneficio de todos los ciudadanos, sino que, además reduce considerablemente el trabajo de atención al público de la OAC, con lo que los funcionarios de este servicio podrán dedicarle un mayor tiempo a resolver, agilizando los tiempos”.
Desde que se planteó una Administración “más ágil, transparente, eficaz y moderna”, la realización de trámites ha dado un giro. Los portuenses se han subido al carro y la respuesta ha sido óptima. La utilización de los servicios web del Ayuntamiento se ha disparado un 30% y el Registro General del Consistorio portuense ha contabilizado un total de 27.651 entradas, de las que 6.725 se realizaron de forma telemática.
El aumento del uso de las nuevas tecnologías por parte de los ciudadanos es una realidad, una tendencia que ya se notó en marzo cuando, por primera vez, los volantes de empadronamiento descargados por internet superaron los emitidos en las oficinas.
En breve, la Oficina de Atención al Ciudadano implantará la firma biométrica que permitirá escribir las rúbricas en una Tablet y, así, favorecer la digitalización de los documentos. “Aunque estamos solucionando problemas burocráticos históricos del Ayuntamiento usando la administración electrónica y la innovación, queda mucho por hacer, mejorar y transformar”, añade Bello.