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El Papel de La Voz, 16 - Ciudades que Avanzan 2024

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EL PAPEL DE LA VOZ

EDICIÓN LAS CIUDADES QUE AVANZAN

NÚMERO 16 / OCTUBRE 2024

EL PAPEL DE LA VOZ

NÚMERO 16 | OCTUBRE 2024

Presidente:

José Joaquín Carrera Moreno

Director:

Francisco Romero | @franromerop

Subdirector y coordinador edición Sevilla:

Pablo Fdez. Quintanilla | @PJFernandez

Redacción:

Patricia Merello | @95_patri

Emilio Cabrera | @EmilioCabrera7

Kiko Abuín | @fabuin

Rubén Guerrero | @RubenGuerreroo

José Landi | @joselitolandia

Carlos Piedras

Francisco J. Jiménez | @preludio1014

Redactor jefe de Fotografía:

Juan Carlos Toro | @CarleteToro

Fotografías:

Manu García | @ManuGarciaFoto

Mauri Buhigas | @mauri_buhigas_

Jose María Reyna | @Reynafotografo

Dirección comercial:

Carlos Vega (Marketer Global Media)

Comerciales:

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Ángel García-Mier

Diseño original: Jorge Franco | @FPJorge

Fotografía de portada: Juan Carlos Toro | @CarleteToro

Impresión: onlineprinters.com

Edita:

Comunicasur Media S.L.

Calle San Juan Grande, 11, 1a planta 11403 Jerez de la Frontera (Cádiz)

Depósito Legal CA 433-2015

Las ciudades del futuro serán verdes o no serán. Menos contaminantes, más amables para los peatones, más transitables. Más pedaleo y menos combustible, en definitiva. Esos son los objetivos que mueven a un proyecto muy esperado, y muy retrasado también, con el que se ilustra la portada de este número de El Papel de La Voz. El carril ciclopeatonal que une Jerez de la Frontera con la Entidad Local Autónoma de La Barca de la Florida tiene unos 24 kilómetros, y se hará realidad gracias a una inversión de 5,3 millones de euros de fondos europeos, gestionados por la Junta de Andalucía. Aunque no está terminado, quienes residen en los entornos rurales ya lo utilizan, para hacer deporte, para dar un paseo o para hacer alguna compra. Es la mejor señal de que este es el camino.

Entrevista a Almudena Martínez

Por Francisco Romero y Reyna

Un carril bici para ‘acercar’ el Jerez rural Por Francisco Romero y Juan Carlos Toro

The Macallan y Estévez

Por Carlos Piedras y Juan Carlos Toro

Entrevista a José Ignacio Martínez

Por Francisco Romero y Juan Carlos Toro

Algo se mueve por fin en La Caleta

Por José Landi, Reyna y Juan Carlos Toro

Bajar a las cuevas que tanto en Cádiz dieron que hablar

Por José Landi y Reyna

Chiclana arropa a su río con pulmones verdes

Por Patricia Merello y Manu García

Construyendo el parque más grande de la Bahía de Cádiz

Por Patricia Merello y Manu García

Decidir envejecer en el primer ‘cohousing’ senior en la provincia

Por Patricia Merello y Manu García

Los secretos de una villa romana descubierta en Bornos

Por Alaia Rotaeche y Manu García

El último sillero de Sevilla se catapulta al mundo desde una web

Por Álvaro Romero y Mauri Buhigas

La sala de teatro “más pequeña del mundo”

Por Emilio Cabrera y Mauri Buhigas

En Alcalá de Guadaíra la Escoba es de Oro

Por Kiko Abuín

La piedra sigue girando en la penúltima cuchillería de Sevilla

Por Fdez. Quintanilla y Mauri Buhigas

Los Palacios, el pueblo del tomate que va de récord en récord

Por Álvaro Romero y Mauri Buhigas

‘Las Corchas’, una planta ‘agrivoltaica’

Por Ezequiel García Barreda y Mauri Buhigas

La empresa líder de ventanas eficientes que nació en El Cuervo

Por Sebastián Chilla y Manu García

“LA DIPUTACIÓN ES EL PULMÓN DE LOS PEQUEÑOS MUNICIPIOS”

La presidenta de la Diputación gaditana analiza sus primeros doce meses de mandato al frente de “la más desconocida” de las administraciones, pero la más necesaria para pequeñas poblaciones

ALMUDENA MARTÍNEZ

ÓMO SE ENCONTRÓ DIPUTACIÓN HACE UN AÑO?

Había ciertas cosas que faltaban y otras que sí funcionaban, a las que hemos dado continuidad. Nos hemos enfocado en estar más presentes en todo el territorio, porque había zonas o comarcas que estaban más lejanas de la dirección de la Diputación. Queremos ser una administración cercana y presente, sobre todo en aquellas zonas que más lo necesitan, como son las zonas rurales y los pequeños municipios.

EVIDENTEMENTE, LOS ALCALDES Y ALCALDESAS CONOCEN LA INSTITUCIÓN, ¿PERO PARA LA CIUDADANÍA SIGUE SIENDO UNA GRAN DESCONOCIDA?

Hay quien no tiene claras cuáles son las competencias de la Administración provincial. Quienes sí lo tienen claro son los alcaldes de los pequeños municipios y de las ELA, para ellos es esencial. Queremos hacer que la Diputación sea más cercana y más conocida, porque es la más desconocida de todas las administraciones. Pero la Diputación es el pulmón de los pequeños municipios y de estas entidades locales autónomas, que no pueden hacer frente a todos los servicios y todos los recursos que necesitan para atender a su población.

HAY VOCES QUE PIDEN LA ELIMINACIÓN DE ESTAS INSTITUCIONES. ¿SE IMAGINA LA PROVINCIA DE CÁDIZ SIN DIPUTACIÓN?

Quien dice eso que pregunte a los alcaldes de los municipios, a ver qué dicen. Es esencial. Falta mucho personal en los pequeños ayuntamientos. Faltan técnicos que lleven a cabo proyectos para aprovechar fondos y recursos que les llegan, y como no les da tiempo a presentar todos esos proyectos, los pierden. Y para eso está la Diputación. Por tanto, es una locura decir que la Diputación desaparezca.

¿DE QUÉ GESTIÓN O PROYECTO REALIZADO ESTE PRIMER AÑO DE MANDATO ESTÁ MÁS ORGULLOSA?

Hemos dotado a los planes de empleo de mayor financiación. Cada vez que tenía una reunión con cualquier alcalde de cualquier municipio, lo primero que preguntaba era si iban a continuar los planes de empleo, entre otras cosas porque la oposición desde el comienzo de la legislatura estuvo diciendo que

se iban a eliminar con el nuevo gobierno. Se ha visto, no solo que no los hemos eliminado, sino que se han incrementado. Es muy importante también la labor que se realiza acercando recursos en materia de cultura, deportes y fiestas a los pequeños municipios. Y también en políticas de igualdad con el programa de cuidados. Nos hemos volcado en materia de inversión y empleo, para dar impulso a los pueblos y evitar la despoblación.

Y SI MIRA A 2027, ¿QUÉ PROYECTO LE GUSTARÍA VER FINALIZADO?

Queremos seguir impulsando la atracción de grandes inversiones que se puedan establecer en la provincia. Tenemos unos sectores como el turístico, agroalimentario, energético, naval, aeronáutico, la economía azul, que queremos impulsar porque somos una potencia, y tenemos que aprovecharlos para atraer inversores, para atraer industria a través de la Oficina de Atracción de Inversiones (Cádiz Investment Hub). Para nosotros es muy importante también el turismo, y apostamos por un turismo sostenible y de calidad. Seguimos volcados en desestacionalizar, que no haya un turismo solo de costa en verano, sino potenciar los grandes eventos, el turismo de interior, como hemos hecho con el Tajo del Águila en Algar. O con los senderos de la provincia de Cádiz, que también va a ayudar a potenciar ese turismo de interior.

COMO DECÍA ANTES, HAY QUIEN HA QUERIDO TRASLADAR LA IDEA DE QUE ‘VIENE EL COCO’ CON ESTE GOBIERNO. ¿CREE QUE SE HA PERDIDO EL MIEDO A QUE EL PP GOBIERNE DIPUTACIÓN?

Lo primero que nos preguntaban los alcaldes era si íbamos a terminar planes de empleo, como he dicho antes, si la política social iba a ser la misma, porque la oposición se dedicó a asustarlos de esa forma. Luego han visto que no solo se han mantenido los planes de empleo, sino que se han incrementado y que además la política social es algo que le preocupa muchísimo a este gobierno. Tenemos el presupuesto con la mayor carga social de la historia de la Diputación de Cádiz. Entendemos que es algo esencial, que tenemos que estar con aquellos sectores que más lo necesitan.

EN SU BALANCE DE GESTIÓN DEL PRIMER AÑO DIJO QUE HABÍA RECORRIDO TODOS LOS MUNICIPIOS Y ELA. ¿CUÁNTAS PROVINCIAS DIRÍA QUE CABEN EN CÁDIZ? PORQUE HAY ZONAS MUY DIFERENTES...

Es como varias provincias dentro de una, porque son comarcas con necesidades y características muy diferentes, pero yo no creo que estén divididas. Como vengo diciendo desde el principio, o nos unimos o no salen las cosas. Hay que potenciar una provincia única y aprovechar esas diferencias, esas singula-

ridades, para hacer una provincia muchísimo más completa. Si cada uno tiene un sector estratégico especial, pues vamos a aprovecharlo, pero siempre tirando desde la Diputación como una sola provincia. Y eso estamos haciendo.

LA PROVINCIA TIENE MUCHAS INFRAESTRUCTURAS MEJORABLES. ¿CUÁL CREE QUE ES PRIORITARIA?

Hay una desigualdad enorme respecto a otras provincias: faltan conexiones, las ferroviarias son un desastre, tenemos menos frecuencias que antes de la pandemia. Las conexiones con Madrid no se han recuperado. En la zona del Campo de Gibraltar, por ejemplo, estamos reclamando que llegue el tren de la Costa del Sol, que llegue el AVE, que se mejoren los Cercanías. Todo esto nos afecta ya no solo a la vida diaria, pero también a la economía y a las posibilidades de crecimiento. Estamos mejorando conexiones del Aeropuerto de Jerez, ya hay de nuevo vuelo directo con el Reino Unido, y seguimos pidiéndole al Gobierno central que amplíe las instalaciones para que haya más conexiones internacionales, para desestacionalizar el turismo. Y también el desdoble de la N-IV entre Los Palacios y el Aeropuerto, por supuesto la N-340.

NO PARECE QUE EL GOBIERNO ESTÉ MUY POR LA LABOR, ¿NO?

El ministro Óscar Puente, cuando se le ha pedido, ha dicho que es muy complejo y que no lo ve necesario. Yo le preguntaría a la industria, al puerto de Algeciras y a todos los campogibraltareños si lo ven necesario o no.

ANTE EL MAYOR PROBLEMA AL QUE SE ENFRENTARÁ LA PROVINCIA EN LOS PRÓXIMOS AÑOS, LA SEQUÍA, ¿QUÉ PUEDE APORTAR DIPUTACIÓN PARA AMORTIGUAR SUS EFECTOS?

No es competencia de Diputación, pero ahora tenemos una relación de cogobernanza con otras instituciones, como la Junta de Andalucía, porque entendemos que si remamos todos juntos llegamos más lejos y somos más útiles. Como sabemos que la provincia necesita mejorar, ampliar o construir nuevas depuradoras, y el arreglo de las conducciones —para evitar perder hasta un 30% de agua por su mal estado—, pues estamos poniendo soluciones. De hecho, se va a intervenir en 18 depuradoras de la provincia. Y nos preocupa el estado de las conexiones, por ejemplo en la Sierra de Cádiz, que afectan al uso diario, pero también a la industria y al turismo.

HABLANDO DE TURISMO, ¿CREE QUE LA PROVINCIA ESTÁ COLAPSADA TURÍSTICAMENTE O AÚN NO?

Ha aumentado el turismo, pero es un turismo sostenible. Desde luego, nosotros apostamos por esa sostenibilidad y por un turismo de calidad. No tenemos que apostar por incrementar el número de turistas, sino el gasto que hace ese turista, cuidando siempre la sostenibilidad medioambiental, porque tenemos muchos kilómetros maravillosos de costa y unos Parques Naturales que no pueden verse acorralados por el turismo. Pero aquí no hay la saturación de otras zonas.

Almudena Martínez, presidenta de Diputación de Cádiz, durante la entrevista.

UN CARRIL BICI PARA

‘ACERCAR’ EL JEREZ RURAL

Las obras de culminación del carril ciclopeatonal de la carretera A-2003 vienen a completar un proyecto iniciado hace 15 años. Una historia de luchas y conquistas

José Galván se prepara cada mañana de la misma manera. Se viste con su maillot, se calza sus zapatillas y se monta en su bicicleta para hacer cerca de 40 kilómetros diarios. Entre 700 y 800 kilómetros al mes. A sus 80 años, tiene mérito, aunque él le quita importancia. “Ya he cortado, voy haciendo menos”, dice.

“Es mi medicina”, insiste José, que lleva toda su vida subido a la bicicleta. Hace unos años circulaba asiduamente por una de las carreteras más peligrosas de la provincia de Cádiz. Ahora lo hace por un carril bici que, aunque no está terminado, le permite circular mucho más seguro. De tener un índice de siniestralidad inaceptable, a contar con un firme seguro y con un carril ciclopeatonal que, cuando esté terminado, permitirá conectar a pie o en bicicleta a varios núcleos rurales de Jerez.

La historia de la carretera A-2003, que conecta la ciudad con San José del Valle, es una historia de luchas y conquistas. Nunca fáciles. Nunca rápidas. José Galván es uno de los vecinos que no han tardado en disfrutar de una infraestructura muy demandada. Él reside en Cuartillos, una pedanía por la que pasa el carril ciclopeatonal, que le quita “del peligro”. Ya no se juega la vida cuando coge la bicicleta. “Es lo mejor que han puesto”, apunta sin dudar. Él, como la mayoría de ciclistas, ha tenido algún que otro susto en carretera, por coches que “pasan rozando”. Ya no es el caso.

También están muy contentos los miembros del club ciclista Estella Bike, de la ELA de Estella del

POR FRANCISCO ROMERO FOTOGRAFÍA JUAN CARLOS TORO

Marqués, que entrenan un par de veces por semana, y utilizan esta vía para llegar a su campo de entrenamiento, el parque periurbano situado a las afueras. “Es una alegría”, comenta Miguel Padilla, presidente del club de mountain bike.

Echando la vista atrás, a quienes utilizan la A-2003 les será fácil acordarse de un accidente, algún susto, o una jornada negra en una carretera que se cobró demasiadas vidas, y cuya recuperación comenzó en 2008, pero no terminó hasta muchos años después. Demasiados, agotando la paciencia de los habitantes de los enclaves rurales por los que discurre, y con los que conecta. Ahora, aunque aún no está acabado, se puede ver a peatones y ciclistas como José o los miembros del Estella Bike utilizando el carril ciclopeatonal de 24 kilómetros que unirá Jerez, desde la barriada de La Milagrosa, de forma ininterrumpida con La Barca de la Florida, una ELA (Entidad Local Autónoma), que se acercará así a la ciudad. No han podido esperar a que concluya. Había ganas de que se mejoraran las conexiones. Para llegar hasta la situación actual, hay que remontarse a 2008, cuando la Junta de Andalucía, entonces gobernada por PSOE e IU, impulsó mejoras en esta carretera, aunque llegaron más tarde de lo previsto. Los problemas empezaron pronto. En lugar de comenzar a final de ese año o en el primer trimestre de 2009, hubo que esperar hasta junio para que

Trabajadores de Manuel Alba SA, durante las obras en el carril bici.

se iniciaran los trabajos, que iban a durar 24 meses. Ese proyecto contemplaba una inversión de 15,3 millones de euros, para convertir la obsoleta A-2003 en una carretera con 10 metros de ancho y arcenes de 1,5 metros, aumentando considerablemente la seguridad de los miles de conductores que circulan diariamente por ella. También incluía un carril bici de 2,5 metros de ancho, con una barrera de hormigón que lo separaba de la vía.

Año y medio después del inicio de las obras, supuestamente seis meses antes de que concluyeran si se tenía en cuenta el plazo previsto, solo se había actuado en seis kilómetros. En 2012, definitivamente, la obra se quedó parada, después de rescindirse el contrato con la empresa que se estaba encargando de los trabajos.

Hasta tal punto llegó el hartazgo ciudadano que, a principios de 2013, nació la Plataforma A-2003, que tras muchas reuniones, con distintas instituciones y entidades, ejerció la fuerza necesaria para que las obras se retomaran a finales de 2014. El carril bici quedó aparcado, y ahora es la empresa jerezana Manuel Alba la encargada de culminar la transformación de una proyecto que estuvo maldito desde el principio.

El carril ciclopeatonal, de 24 kilómetros, será posible gracias a una inversión de 5,3 millones de euros, gestionada por la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía, y financiada con los fondos Next Generation.

ALEGRÍA Y ALGUNAS MEJORAS PENDIENTES

“Ahora tenemos un lujazo de carretera”, dice Coral García Gago, actual presidenta de la Plataforma A-2003, que tanto ha empujado para que sea una realidad. “Hemos logrado que se haga el proyecto entero, pero en diferentes fases”, agrega a lavozdelsur.es, aunque matiza que se les queda “la espinita del estrechamiento a la altura de la Venta Las Cuevas, donde los vehículos grandes casi se tocan”. Por eso asegura que van a seguir reclamando mejoras.

Para García Gago, está claro que “la lucha ciudadana termina dando sus resultados”, y valora el entendimiento con distintas Administraciones. “Había que vertebrar el Jerez rural con la ciudad”, algo que se ha logrado “con la unión de todos”.

El carril ciclopeatonal comienza en el cementerio de Jerez y la primera población por la que pasa es Estella del Marqués, una Entidad Local Autónoma (ELA) a la que se puede llegar fácilmente andando desde La Milagrosa, algo impensable no hace mucho. Su alcalde, Ricardo Sánchez, considera que éste es “un proyecto importante y muy necesario”. En el capítulo de mejoras —“la guinda que falta”— está la iluminación de la vía en los accesos a la ELA.

Aunque no haya concluido, ya se ven los frutos de las mejoras. “Los fines de semana viene mucha gente al vivero, a comprar pan, a desayunar o al mercadillo

Ciclistas circulando por el carril bici que une Jerez y La Barca de la Florida.

a por ropa, ver eso me da una gran alegría”, comenta Ricardo Sánchez, que destaca la “mejora abismal” en la vía, un proyecto retomado por el actual Gobierno andaluz.

A menos de seis kilómetros de Estella se encuentra Cuartillos, una pedanía con viviendas diseminadas por un entorno rural en el que se han sentido bastante las mejoras. “Ya nos está dando vida. Lo único que nos falta es que se desarrolle el Plan Especial y se haga una entrada digna a la barriada”, comenta José Barriga, delegado de Alcaldía, que no desaprovecha la ocasión para seguir reclamando mejoras.

En un primer momento, la idea era que la carretera olvidara a Cuartillos, que se terminó incluyendo en el proyecto, algo de lo que se alegra Barriga. “Nos ha venido de órdago; el carril bici ha sido un antes y un después”. Él mismo, que antes de la transformación trabajaba en Puerto Real, se “ponía en peligro cuando tenía turno de noche. Hoy quien se pone en peligro es porque no cumple las normas”, comenta.

A Alejandro López Valenzuela, el alcalde de La Barca de la Florida, otra ELA de Jerez, se muestra “muy contento” con el estado actual —y futuro— de la A-2003, que ha mejorado la seguridad vial y, de paso, repercute positivamente en la economía local. “Ahora viene gente a conocer el pueblo”, dice. A futuro, pide mejoras, con un nuevo paso elevado a la altura del núcleo rural de Magallanes.

EL PROYECTO FINAL

La empresa jerezana Manuel Alba, S.A., especializada en ingeniería y obra civil, es la encargada de rematar los trabajos pendientes en la carretera A-2003, concretamente el carril ciclopeatonal entre los kilómetros 2 y 26 de esta vía.

En el kilómetro 7 y en el 10 hay dos pasos elevados para “mejorar la permeabilidad y la interconexión de la vía ciclopeatonal con los caminos y vías ciclistas de la zona”, según describe la empresa en el proyecto. A la altura de la barriada rural de La Guareña, en el punto kilométrico 13,5, hay una pasarela metálica para salvar el paso del arroyo. Y también hay un paso inferior en Cuartillos, a la altura del kilómetro 8.

El proyecto se distingue en tres grandes tramos. En el primero, comprendido entre los kilómetros 1,7 y 4, los trabajos en esta fase se ciñen a un tratamiento superficial de la vía ciclopeatonal y su señalización vertical y horizontal. El segundo tramo va del kilómetro 4 al 20,4, que comprende la travesía de La Barca y el paso sobre el río Guadalete, en el que se ha mejorado el firme y se han instalado barreras de hormigón. En el último tramo, entre los kilómetros 20,4 y 25,8, se ha instalado señalización vertical y horizontal, también barandillas de madera y se ha ensanchado la plataforma.

Un ciclista, por el carril bici que conecta la zona rural de Jerez.

JTHE MACALLAN Y ESTÉVEZ ECHAN A ANDAR SU CENTRO INDUSTRIAL Y TURÍSTICO EN JEREZ

osé Estévez SA –empresa participada al 50% por la familia y el grupo escocés Edrington (The Macallan)– ha comenzado trabajos de movimientos de tierras y cierre del perímetro en la antigua azucarera de Guadalcacín, sobre la que se ha proyectado un centro de producción industrial bodeguera y de interpretación turística sobre el ‘sherry cask’, el envinado con jerez de botas en las que terminan su proceso de crianza los whiskies de la mítica casa escocesa.

Estévez está pendiente de las últimas licencias municipales, se espera que sea en las próximas semanas, para dar comienzo propiamente a lo que es la construcción de este centro. Este complejo se anunció (marzo de 2023) prácticamente coincidiendo con la entrada de Edrington en el capital social de Estévez, del que adquirió el 50% de las acciones, una operación que en su día se calificó como “sorprendente”, en tanto en cuanto Estévez era precisamente una de las bodegas que no tenía intereses directos en el sherry cask y, de hecho, venía manifestando desde hace años oposición a este nuevo nicho de negocio para los operadores del Marco de Jerez.

Se espera que las obras propiamente de este centro puedan dar comienzo antes de la Navidad. La idea de partida de Estévez y Edrington era que este complejo pudiera estar operativo ya en primavera de 2026, una fecha que está muy comprometida, ya que ha pasado un largo período de tiempo con el que, desde luego, no se contaba, ya que el anterior gobierno socialista lo vendió como algo poco menos que inminente, teniendo en cuenta que seguía siendo suelo industrial. El principal problema con que se ha encontrado el proyecto es el de la recogida y desagüe de posibles aguas pluviales en dichos terrenos.

Una retroexcavadora, en los trabajos iniciados junto a Guadalcacín.

El complejo que se va a construir tiene una componente industrial y otra turística. Se prevé a atraer a miles de visitantes de todo el mundo que quieran ver in situ este proceso fundamental en la génesis de una marca como The Macallan. Sin confirmación oficial, en su día se habló de una inversión de unos 60 millones de euros.

Edrington ha realizado importantes inversiones en Jerez en los dos últimos años. A la compra de la mitad de Estévez hay que añadir la de dos de las principales tonelerías, Vasyma, también en 2023, y ahora su asociación preferente con Tevasa, de la que ya era un importante cliente. El grupo propietario de The Macallan ha decidido, en definitiva, con estas inversiones, entrar a controlar todos los procesos del vino, el envinado y la madera en la que terminará de criarse en Escocia su marca ‘premium’, en lugar de depender de acuerdos con distintos proveedores.

“SI SOMOS CAPACES DE LLEVAR A CABO LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL DE JEREZ, ACABAREMOS CON EL PARO ESTRUCTURAL”

José Ignacio Martínez está al frente de la delegación de Transformación Digital de Jerez, una de las pocas del país, desde la que pretende revolucionar internamente el Ayuntamiento y abrir un nicho laboral en la ciudad

DENTRO

DE

SUS

COMPETENCIAS, TAMBIÉN HABLA DE SIMPLIFICAR LOS TRÁMITES BUROCRÁTICOS. ¿QUÉ PASOS SE HAN DADO Y CUÁLES QUIERE DAR ESTE MANDATO?

EREZ TIENE UNA DE LAS POCAS DELEGACIONES DE TRANSFORMACIÓN DIGITAL QUE HAY EN ESPAÑA. ¿POR QUÉ ERA NECESARIA?

Porque el tren de la digitalización estaba pasando por el mundo y nosotros no nos subíamos. Es verdad que ha habido un equipo muy potente de personas que estaba trabajando de forma denodada y aportando muchísimo, pero no había una iniciativa tractora que dijera a dónde queremos ir. No había una unidad de criterio. Con la delegación, marcamos que la transformación digital tiene que ser la misma en todas las áreas, para que sea una prioridad y, sobre todo, para que tengamos unos pilares básicos comunes. En nuestro caso, hemos puesto dos pilares básicos: el Esquema Nacional de Interoperabilidad y el Esquema Nacional de Seguridad, sobre los que pivota la iniciativa de la transformación digital municipal.

¿QUÉ AYUNTAMIENTO SE ENCONTRÓ? ¿SEGUÍA EN EL SIGLO XX, TECNOLÓGICAMENTE

HABLANDO?

Estaba muy centrado en temas internos y del día a día y no en la innovación y transformación digital que exigen los tiempos actuales. Lo único que hizo que avanzáramos un poco fue el ciberataque sufrido en 2019. Había muchas necesidades de seguridad que no se estaban cubriendo, algo impropio de un Ayuntamiento de la importancia de Jerez, con el número de usuarios que tenemos.

¿Y EN QUÉ HA MEJORADO LA SEGURIDAD DESDE ENTONCES?

En diciembre de 2023 terminamos de montar el SOC —siglas en inglés de Centro de Operaciones de Seguridad—, un servicio de ciberseguridad municipal. Ahora estamos ampliando los servicios del sistema de monitorización, e impulsando una ampliación de los servicios para detectar ataques. O sea, que seamos capaces de tener cierta proactividad, para detectar un posible ataque. Hemos mejorado mucho en cuanto al balanceo, para que el destrozo no sea tan importante en caso de recibir un ataque, y para que la recuperación y la puesta en marcha sea casi síncrona, que automáticamente seamos capaces de arrancar los sistemas de forma rápida.

Hemos puesto en marcha una estrategia que se llama Jerez Connected, que tiene dos pilares fundamentales. El primero está orientado al Ayuntamiento y a los servicios municipales, que es el que hemos llamado Ciudadanía digital, y el segundo pilar, llamado Economía digital, busca transformar todos los procesos internos del Ayuntamiento para que haya una simplificación administrativa real. Por supuesto, vamos a seguir teniendo los mismos servicios presenciales, pero tenemos la obligación de tender a la simplificación administrativa, para que cualquier ciudadano, empresa o proveedor se relacione con el ayuntamiento de forma ágil, sencilla, rápida e intuitiva, y con datos interoperables. ¿Eso qué significa? Que tienen que ser abiertos a los ciudadanos, integrables en cualquier sistema, y seguros. Estamos haciendo todo esto implementando procedimientos que no existían dentro de la carpeta ciudadana y estamos asumiendo funciones que tanto la Junta de Andalucía como Diputación ya tienen desarrolladas con software abierto interoperable, y las estamos integrando.

TAMBIÉN QUIERE QUE JEREZ SE CONVIERTA EN UNA ‘SMART CITY’ O CIUDAD INTELIGENTE. ¿CÓMO PRETENDE CONSEGUIRLO?

La primera fase comprenderá el tema de aparcamientos, para que los ciudadanos puedan localizar aparcamientos disponibles, tanto en superficie como en parkings privados. También queremos implementar la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), por lo que la ciudadanía tendrá la información sobre la situación medioambiental de la ciudad de forma automatizada. En cuanto a turismo, se permitirá que los ciudadanos puedan tener conocimiento de un evento y puedan comprar su entrada de forma digital. En la segunda fase de smart city queremos controlar los riegos de la ciudad de forma automatizada, para mejorar la eficiencia. O mejorar en movilidad, teniendo información sobre el lugar por el que circula un autobús urbano, para saber cuánto va a tardar en llegar a la parada.

HACE POCO ACOGIÓ JEREZ UN EVENTO SOBRE NÓMADAS DIGITALES. ¿ES UNA CIUDAD REALMENTE ADAPTADA PARA RECIBIR ESTOS PERFILES?

Hemos visto cómo muchas ciudades están avanzando en cuanto a la creación de riqueza de la mano de la economía digital, y en Jerez tenemos empresas tecnológicas que funcionaban como francotirado -

res, cada una se buscaba la vida como podía. Ahora queremos arrancar ese motor digital, atrayendo iniciativas privadas ligadas a la innovación. Jerez tiene todos los atractivos posibles para acoger a personas que vienen de fuera. Tenemos cerca el mar, la montaña, y casi todos los servicios que las personas pueden necesitar para llegar, Aeropuerto y estación de tren. Lo que faltan son infraestructuras para que estos nómadas digitales lleven adelante un desempeño profesional orientado a la tecnología. Por eso hemos creado, por una parte, el Clúster Tecnológico Nexur, y por otro lado el Centro de Innovación, para que cualquier persona que quiera vivir de la tecnología pueda hacerlo en Jerez.

RECIENTEMENTE SE HA PRESENTADO EL CLÚSTER TECNOLÓGICO NEXUR. ¿CUADO CALCULA QUE EMPEZARÁ A DAR FRUTOS?

Soy optimista por naturaleza, pero yo mismo estoy sorprendido por la fuerza con la que ha nacido. Detrás hay mucho trabajo, incluso antes de que llegáramos al gobierno, porque teníamos la idea clarísima. Es importante hoy en día ser capaces de aglutinar las empresas tecnológicas, el conocimiento y los fondos económicos. Ahora mismo lo conforman catorce empresas, pero hay 15 más que han solicitado su ingreso, y otras seis más que quieren entrar. El resultado está siendo mejor de lo que yo pensaba inicialmente. Y también está teniendo muy buena acogida fuera de Jerez, porque hay empresas de Sevilla, Cádiz, El Puerto, de Madrid o Málaga, y hasta una empresa sueca, en las que está despertando interés.

El delegado José Ignacio Martínez, en su despacho.

TAMBIÉN ES UNA FORMA DE ROMPER ESTEREOTIPOS, DE DEMOSTRAR QUE ESTE TIPO DE PROYECTOS NO SOLO FRUCTIFICAN EN GRANDES CAPITALES COMO MADRID O BARCELONA, ¿NO CREE?

Es más, yo diría que en Jerez arraiga incluso con más fuerza que en otros sitios. Para cualquier empresa con un proyecto tecnológico potente es mucho más barato, sencillo y rápido montarlo en Jerez que en Madrid. Y para personas que quieren compaginar la tecnología con una buena calidad de vida, es muy difícil encontrar un sitio mejor. Yo lo tengo clarísimo

Y ENTIENDO QUE NO SOLO SE PRETENDE ATRAER TALENTO DE FUERA, SINO RETENER AL LOCAL. ¿ESPERA QUE SEA ALGO QUE SE REFLEJE EN LOS DATOS DEL PARO?

Es casi una obsesión mía. En el programa electoral hablábamos de crear, retener y atraer talento. Queremos crear talento. ¿Cómo lo haremos? Con el Centro de Innovación o alineándonos con la UCA y con los centros de Formación Profesional. Estamos encontrando que hay ciertos perfiles profesionales que son deficitarios en las empresas, y estamos por la labor de crear cursos ad hoc para atraer a personas con un perfil tecnológico, formarlos y que puedan ser contratados. Y hacerlo de forma rápida, con cursos intensivos. Además, estamos creando una figura dentro de la delegación para que ejerzan como interlocutores con empresas del mundo tecnológico, detectar sus necesidades y crear el talento aquí. Eso supondrá que nuestros jóvenes no se tengan que ir fuera a desempeñar su trabajo.

ALGO SE MUEVE POR FIN EN LA CALETA

La urbanización del Campo de las Balas, la recuperación de la Escuela de Náutica y una nueva residencia de estudiantes coinciden con el “optimismo” municipal por contar a medio plazo con el Castillo de San Sebastián, Valcárcel y el balneario

or una contradicción urbanística contemporánea, algunos de los perfiles más recordados, queridos y fotografiados de muchas ciudades coinciden, también, con los más abandonados y ruinosos.

Sucede en numerosos centros históricos españoles, en el llamado casco antiguo de muchos municipios. Edificios históricos abandonados, sin uso ni residentes que amenazan ruina.

En la ciudad de Cádiz, esa circunstancia se da en una de las zonas más ensalzadas por el turismo y el costumbrismo: la playa de La Caleta. A su alrededor se concentran solares e inmuebles que arrastran un triste historial de proyectos frustrados y cierres crónicos.

Valcárcel, Escuela de Náutica, Castillo de San Sebastián y Campo de las Balas son los ejemplos más reconocibles y recordados, también los casos más complejos. Todos ellos acumulan más de un cuarto de siglo de infrautilización total o parcial, permanente o temporal, en un área de pocos hectómetros a la redonda.

Actualmente, es de titularidad municipal y lleva 30 años sin uso, entre puntales y redes de protección, a pesar de estar protegida en un catálogo arquitectónico como pieza del movimiento Docomomo de mediados del siglo XX.

“Es un convenio urbanístico que abre nuevos usos al edificio. Ya tiene unos, pero con el compromiso de cambio de usos adquiere más valor”, adelanta el concejal de Urbanismo, Jose Manuel Cossi. Habla de muchas opciones e incluso menciona la palabra “acuario” pero todo es pura elucubración todavía.

Antes de final de año, un convenio permitirá que pase a manos municipales. Eso sí, aclara, para Náutica hay una excepción: “Pedimos que no se le dé uso hotelero. Lo demás lo iremos trabajando y trabajando para buscar una compatibilidad entre los usos del suelo y la viabilidad de proyectos que llevan años esperando”.

La tercera pieza en marcha es la venta del Campo de las Balas para la construcción de un hotel. Está aprobada por el pleno municipal y el gobierno local recuerda que viene de pactos y decisiones tomados por sus predecesores.

“NO PUEDE SER QUE LA JOYA DE LA CORONA DE LA CIUDAD ESTÉ RODEADA DE UN CINTURÓN DE FINCAS ABANDONADAS”

Esa zona incluye dos precedentes afortunados: el antiguo Hospital de Mora y El Olivillo pudieron salir de la misma oscuridad del abandono con nuevos usos. El primero, a finales del siglo XX, con su paso a Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales.

El segundo, como centro de colaboración de universidad y empresas. Eso sí, renació en 2019 tras 30 años de cierre. Precisamente a su vera se producirá la primera de las novedades ahora, en lo que parece un nuevo ciclo de reactivación del entorno urbanístico de La Caleta.

Por orden temporal de aparición de operarios y obras, será la glorieta Simón Bolívar, entre El Olivillo y la Casa del Estudiante de la Universidad de Cádiz, la que acoja la primera prueba de reactivación.

Será en los primeros meses de 2025 cuando se produzca la inauguración de una nueva residencia de estudiantes, de titularidad privada, de cuatro plantas de altura en esa glorieta, con lo que todo su perímetro quedará completado tras 35 años de cierres, vallas y solares vacíos.

El siguiente paso será mucho más sonado. Antes de que concluya el año se producirá la cesión, mediante convenio, de la Escuela de Náutica al Ayuntamiento de Cádiz. Su futuro es aún pura incógnita.

La inversión hotelera debe permitir, según Cossi, “que el paseo peatonal se prolongue por todo el perímetro, desde Santa Bárbara hasta Santa Catalina”.

También, asegura, debe ser un acicate para afrontar la remodelación de Santa Bárbara, una vez recuperado el teatro del parque en 2025 y con un nuevo proyecto para una pérgola en un pésimo estado de revista tras una década de abandonos e incendios.

“La discusión a nivel político no trata de imponer un planteamiento ideológico sobre si todo es público o todo es privado” en el entorno de La Caleta, “sino abrir un marco de colaboración que permita desarrollar ese suelo, que haya proyecto”, detalla el edil.

“No puede ser que la joya de la corona de la ciudad esté rodeada de un cinturón de fincas abandonadas esperando a que un día se les dé viabilidad”, matiza el número dos del gobierno municipal de Cádiz. Añade que la recuperación de la zona, por una serie de acuerdos y proyectos encadenados, no es fruto del azar.

“Es uno de los puntos estratégicos en nuestro programa político. Desde que aterrizamos hemos intentado pensar en que Cádiz tiene que tener fórmulas de colaboración público-privada que permitan la generación de economía, de empleo, la revitalización de muchos espacios públicos y de los barrios que los rodean”.

Conocedor del rechazo de una parte de la ciudadanía a la concesión de muchos de esos espacios (Campo de las Balas y Escuela de Náutica) a empresas privadas para proyectos

como hotel y universidad, respectivamente, dice buscar un equilibrio entre inversiones particulares e institucionales.

“Solo de lo público no nos podemos nutrir y tampoco vamos a irnos a privatizar sin ton ni son”. De forma irónica, el proyecto más esperado, conocido y comentado de la zona, la reconversión de Valcárcel en Facultad de Educación, puede ser el último en hacerse realidad.

Si las obras pueden ser una realidad antes de que concluya 2026 en Escuela de Náutica y Campo de las Balas, si la Glorieta Simón Bolívar está completada y hay acercamiento al acuerdo en el Castillo de San Sebastián, Valcárcel parece tener el futuro más nuboso pese a que su reutilización se debate desde 1999.

Las nuevas dudas de la Universidad de Cádiz sobre la necesidad y la financiación del proyecto, los eternos desacuerdos entre las tres administraciones implicadas, mantienen el principal edificio de la zona en la parálisis.

Cossi admite que Valcárcel es “la bóveda” de todo el plan de recuperación de La Caleta y se niega a caer en el pesimismo: “Este Ayuntamiento mantiene el optimismo y el compromiso con esos cinco millones que aparecen por primera vez en el presupuesto”.

Mientras cae la pieza mayor, el gobierno municipal piensa en todas las demás, quizás complementarias, en el entorno de La Caleta. El delegado de Urbanismo recuerda que el Baluarte del Orejón está en obras.

Cossi se atreve a pronosticar que a medio plazo es posible completar el paseo superior de la playa por el espacio que ahora ocupan las pistas deportivas del colegio Santa Teresa: “Hay que buscar alternativas”.

La recuperación del Balneario de La Palma para usos distintos a los actuales (Centro de Arqueología Subacuática)

Guías del Castillo de San Sebastián, ataviados como artilleros de época.

es otra de las sorpresas: “Oficialmente, no hemos dado ningún paso para recuperarlo, pero esa es la intención”.

“El equipo de gobierno tiene voluntad de ganar ese espacio si se reubica el Centro de Arqueología Subacuática en alguno de los nuevos espacios, por ejemplo, en la Escuela de Náutica. Se puede barajar en función de cómo surgen estos proyectos en estos meses”.

“Sería bueno para la ciudad recuperar un espacio patrimonial de primer nivel con posibles actividades económicas, público-privadas. La parte en concesión permite combinar distintas opciones”, detalla Cossi.

La reapertura a las visitas del Castillo de San Sebastián en agosto es otro de los motivos para creer en una recuperación integral de todo el frente urbano y patrimonial de La Caleta.

“Estamos trabajando con Costas [Ministerio de Medio Ambiente] desde el principio y el alcalde ya ha comentado que está abierta la posibilidad de prorrogar un mes, durante octubre”.

Más allá de ese uso temporal, “que depende un poco del clima, lo importante es que, en paralelo, se nos ha abierto de par en par la comunicación institucional para solicitar la desafectación del castillo”.

El objetivo final es “un expediente de Urbanismo, con un plan de viabilidad y unos compromisos de aportaciones para que haya ciertas actividades públicas que generen unos recursos que permitan una rehabilitación integral y un mantenimiento del conjunto de la fortificación”, añade el edil.

Costas se hace cargo del perímetro de la muralla y el compromiso municipal añade contenido y mantenimiento interior. Ese es el reto final, el ideal a perseguir.

BAJAR A LAS CUEVAS QUE TANTO EN CÁDIZ

DIERON QUE HABLAR

Criptas masónicas o catacumbas, una red kilométrica de túneles defensivos, el subsuelo de Cádiz oculta una gran riqueza cubierta por la polémica, la burocracia, la Iglesia y los proyectos comerciales

as leyendas también se someten a las circunstancias y a las estrecheces. En Cádiz, el término municipal más pequeño de las capitales españolas, sin un metro sólido a su alrededor, la mitología tiene que ocultarse bajo tierra, la poca que hay.

Sin entorno de valles, veredas, montañas ni bosques a los que agarrarse, con esa condición geográfica puñetera, no queda más que excavar. Los niños de la ciudad crecieron, hasta el cambio de siglo, con las cuevas como protagonistas en su imaginario de terror y aventuras. Eran las de María Moco.

Raro es el gaditano de más de 40 años que no ha fantaseado con llegar con su bicicleta hasta una de sus hipotéticas entradas, en los primeros 200 metros de extramuros a partir de las Puertas de Tierra, y pasar a ver. Afortunadamente, más raro es aún el que se atrevió.

Estudiosos, técnicos, historiadores, incluso los aficionados, enseguida echan una tonelada de realismo sobre las ensoñaciones de los críos y los mayores. Esas cuevas existen, sí, pero carecen de monstruos, psicofonías y espectros.

Son más prosaicas. Tanto, que tienen origen militar, lo más lejano a la lírica. Forman parte de un entramado de 1,5 kilómetros de túneles llamados “contraminas”. En distintos momentos históricos a partir del siglo XVII se excavaron para contrarrestar los que hacían los invasores para colocar explosivos.

Adolfo Vila Valencia dejó escrito que el nombre, María Moco, puede deberse a que una gitana vendedora de pavos (llamados “mocos” de forma popular) usaba unos pocos metros de túnel como granja y almacén a finales del siglo XVIII o principios del XIX.

El resto es fabulación aunque su peligrosidad sí está constatada. Las hemerotecas guardan distintos accidentes de niños, y adultos, que sufrieron percances de distinta gravedad por atrevimiento o por mala suerte, al entrar o al pasar por encima sin saber.

Hasta 1910 llegan los sucesos con esas cuevas. Fueron tan frecuentes los sustos que propiciaron que todas las bocas de acceso conocidas fueran tapadas a finales del siglo XIX por orden municipal.

La leyenda de María Moco es sólo el escaparate más célebre de una realidad oculta. Desde el reinado de Alfonso X El Sabio, por no retroceder a épocas fenicias y romanas, hay constancia documental de “mazmorras subterráneas por todo Cádiz”. Entonces era un pueblo con apenas 2.000 habitantes, pescadores.

Desde entonces, la presencia subterránea en la ciudad es constante. Actualmente, apenas unas pocas

muestras son utilizadas con fines turísticos. La Cueva del Pájaro Azul, en la calle San Juan, oculta un puerto fenicio y fue hallada casualmente hace apenas 70 años en unas obras en el tablao flamenco superior.

La Catedral de Cádiz, apenas a cien metros, recibe cientos de visitas al día y es célebre por sus criptas con ilustres enterramientos (Falla y Pemán). La Santa Cueva de la calle Rosario, también con subsuelo que habitaron Goya o Hydn, se descubrió tras un accidente con una mula que llevaba demasiado peso.

El Teatro Romano del Pópulo tiene su apartado, con pasadizos que daban acceso al anfiteatro, el segundo más grande del Imperio. Una calle en la Casa de la Contaduría, la Casa del Pirata, el Pozo de la Jara y así una lista que incluso ha permitido a guías, como Jesús Carrillo, encadenar algunos en una ruta visitable.

Para poner orden en el laberinto, lo mejor es remitirse a los clásicos. Juan Serafín Manzano es el autor de los que se consideran planos más fiables del subsuelo de Cádiz. Sus planos datan de 1837 y casi todos se han perdido, según el “espeleólogo urbano” Eugenio Belgrano.

Apenas se conservan tres. Están custodiados en el Archivo Histórico Provincial o en colecciones de familias como Pettenghi o Joly. Estos catecismos subterráneos dejan establecido que la ciudad cuenta con unos 20 kilómetros de túneles, catacumbas o criptas.

Obviamente, la mayoría de estos puntos no tienen conexión ni comunicación con el resto, son independientes, construidos en distintos momentos históricos y para distintos usos.

Un ejemplo del atractivo y el asombro que pueden provocar estos centenarios misterios subterráneos está en pleno centro de Cádiz, apenas a 50 metros de la calle Ancha, en el número 3 de la calle Valverde.

Allí es posible, desde 2015, visitar las Cuevas del Beaterio. Eugenio Belgrano las descubrió y acondicionó para la visita en una finca como tantas en la ciudad, incluso con varios apartamentos turísticos dentro.

Abre sus puertas de martes a domingo. La entrada libre cuesta dos euros y la guiada sube algo más, en horario de 13 y 19 horas. El recorrido viene a durar 45 minutos. Desde su apertura ha recibido ya a más de 100.000 visitantes.

Aquí, todo comenzó en 1633. El edificio era un beaterio (residencia de religiosas no consagradas y con estatus inferior al de monja). Hasta 1787, cuando lo ordena Carlos III, no había que enterrar a los fallecidos en un lugar común y se usaban como pequeños cementerios los sótanos y fosas.

Durante más de cien años tuvo ese uso religioso y funerario, acumuló tumbas que sobrevivieron al derrumbe y reconstrucción del edificio a mediados del siglo XIX. Lo asombroso de este caso es que las instalaciones subterráneas permanecieron siempre activas.

Con el paso del tiempo no dejaron de crecer, de ampliarse en espacio y en usos. Así, fue utilizada como refugio para

1. Belgrano, en las instalaciones subterráneas de la calle Valverde.

2. Algunos de los restos y objetos hallados en los trabajos previos a la apertura del beaterio, hace nueve años.

mujeres sin ningún recurso que lo usaban como taller de costura y, sobre todo, como templo masón.

Aún hoy, avanzado el siglo XXI, acoge encuentros y ceremonias de iniciación de las logias más cercanas, como la de Saint John, de Gibraltar. Durante la visita pueden verse fotografías y recortes de prensa con eventos masones datados hace apenas seis años.

Durante la Guerra Civil, de 1936 a 1939, estas catacumbas o beaterios fueron usados como refugio de civiles o soldados que huían de los francotiradores, quizás también de los propios asesinos, muy frecuentes en las calles y dentro de los edificios incluso en Cádiz, ciudad con escasos episodios de violencia bélica.

Todos estos usos, y otros, son reconocibles durante la visita. Las marcas de los enterramientos de beatas, las de agua que han dejado aljibes y pozos, los símbolos masones difuminados en la pared, alguna bomba o granada de Guerra Civil, botellas de cerveza bebida por los que se ocultaron.

Belgrano detalla toda la visita y lamenta que las dificultades burocráticas, el desinterés de las administraciones, convierta este beaterio y sus catacumbas en una excepción, apenas acompañada por la Cueva del Pájaro Azul y los recintos que explota la Iglesia.

“Cádiz es una de las ciudades con más riqueza subterránea de España, con más posibilidades en espeleología urbana. El turista está interesado en dos cosas: gastronomía y piedras, en subir a lo más alto y en bajar al fondo de las ciudades. Es una pena que no lo aprovechemos para dar a conocer un patrimonio maravilloso”.

DE LAS ELECCIONES MUNICIPALES

A LOS JUZGADOS:

“QUERÍA QUITARLE ALGÚN VOTO A LOS DE KICHI Y LO CONSEGUÍ”

El afán de algunos empresarios locales por explotar turísticamente yacimientos arqueológicos, recintos históricos o estructuras en el subsuelo ha estado acompañado por la polémica en los últimos 20 años en Cádiz. La responsabilidad proteccionista de las administraciones y el interés por la divulgación comercial han chocado. El caso de Eugenio Belgrano es uno de los más ilustrativos, que no el único. Hace un año que se suspendía el juicio oral contra este empresario por un presunto delito continuado contra el patrimonio histórico y religioso.

El Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras ejercía la acusación particular y solicitaba 39 meses de prisión y una indemnización de 52.000 euros por daños y perjuicios causados en yacimientos arqueológicos o diferentes puntos del subsuelo de presumible valor histórico. La Fiscalía, por su parte, solicitaba ante el Juzgado de lo Penal una multa de 5.760 euros a pagar en cuotas diarias de 8 euros durante 24 meses.

Belgrano siempre mostró absoluta tranquilidad antes unas acusaciones que “carecían del menor fundamento”. El responsable de las Cuevas del Beaterio niega que causara el menor daño en el subsuelo entorno a la parroquia de San Antonio o la iglesia de Santa Cruz. Pese a su declaración de total inocencia, deja claro que los desencuentros con las instituciones son antiguos y profundos: “Me presenté a candidato a la Alcaldía de Cádiz en 2023 porque quería luchar políticamente contra los de Kichi, que habían ido contra mí y contra mis proyectos. Sólo quería quitarles algún voto y lo conseguí”.

Eugenio Belgrano, durante el recorrido por las Cuevas del Beaterio.

CHICLANA ARROPA A SU RÍO

CON PULMONES VERDES

El Ayuntamiento trabaja en un ambicioso proyecto para incorporar a la ciudad un parque forestal con más de 250.000 metros cuadrados

otar a Chiclana de nuevos pulmones verdes para disfrutar al aire libre es el reto que Jose María Román, su alcalde, se ha propuesto estos años.

La última iniciativa ambiciosa es un gran parque forestal junto al río Iro. Para ello, el Ayuntamiento ha buscado espacios que fueran aptos para transformarse. En mayo de este año, adquirió una finca de 146.895 metros cuadrados, ubicada entre La Carabina y la carretera de El Palmar, a través de una inversión de 235.000 euros.

Román se fijó en este terreno rústico que se ha destinado a la agricultura hasta ahora para ampliar el patrimonio de suelo municipal. A principios de septiembre visitó, junto al delegado de Medio Ambiente, Roberto Palmero, una parcela municipal de 52.000 metros cuadrados, situada entre el río Iro y el campo de fútbol Fernando Quiñones. La segunda zona que suma a la extensión ya comprada para poder hacer realidad este parque fluvial en la barriada de La Carabina. Un importante proyecto medioambiental que permitirá largos paseos en la naturaleza. Según ha explicado el alcalde, se aprovechará esta finca “teniendo en cuenta que no se pueden construir viviendas por declararse zona inundable”. Aunque inicialmente estaba destinada a la construcción de casas, fue declarada como tal por la Junta de Andalucía, condición que impide su uso residencial. De momento, no hay plazos previstos

para la ejecución del parque. Los técnicos de Medio ambiente están trabajando para preparar la adecuación de este espacio y así poder crear una partida presupuestaria.

“Una vez se redacte el proyecto, se anunciará y se detallarán los pormenores del mismo, presupuesto, planos, árboles a sembrar, equipamientos a instalar, etc.”, trasladan desde el Ayuntamiento chiclanero. Por tanto, todavía no se conocen los detalles de este nuevo espacio público verde que contará, en total, con más de 250.000 metros cuadrados entre las dos parcelas.

Pero el proyecto va más allá. El objetivo es conectar este terreno con el parque de la Ribera del Río, junto a la barriada de El Arenal, pasando por el puente de La Concordia. Otro pulmón verde que la ciudad estrenó en julio de 2023 tras una inversión de 290.909,01 euros. “Así podríamos llegar a tener una zona verde de en torno al millón de metros cuadrados”, comenta Román, que habla de un corredor verde y de ocio por el que ya pueden caminar vecinos y visitantes.

En concreto, para inaugurar esta primera parte, se llevó a cabo la restauración paisajística y ecológica del espa-

cio, con la plantación de unos 300 ejemplares de árboles y especies arbustivas autóctonas como el álamo blanco, el acebuche, el pino piñonero, el alcornoque, el mirtux, el romero o el vitex. Además, se incorporó a ambas parcelas una amplia zona recreativa con la instalación de mobiliario de madera como merenderos, descansaderos, bancos, papeleras o aparcabicicletas. También se reordenaron los espacios con la construcción de itinerarios interiores peatonales de paseo y descanso.

El parque de la Ribera del Río fue la primera actuación de este proyecto en el que el Consistorio lleva meses trabajando. La idea es exportar estas transformaciones de terrenos a otras zonas de Chiclana con el fin de poner en valor las parcelas municipales existentes en la ribera del Iro y poder así dotar a la ciudad de nuevos espacios verdes y de ocio a ambos márgenes.

“Se trata, en definitiva, del proyecto ambiental más ambicioso que podemos plantear en estos momentos en Chiclana y que permitirá coser las dos orillas del río Iro con espacios ambientales de mucha calidad”, comenta el alcalde.

Para que esta iniciativa se materialice, la delegación de Medio Ambiente prevé una inversión de dos millones de euros para llevar a cabo un plan de arbolado que contempla, tanto la plantación como el seguimiento de las especies. “En unos 10 o 15 años podremos disfrutar de una gran zona forestal junto al río Iro para el disfrute de los chiclaneros y chiclaneras”, añade Román.

Otra de las actuaciones que el Ayuntamiento tiene previstas en torno al río es una pasarela peatonal que se ubicará a la altura de la torre-mirador y el campo de fútbol Isabel La Católica. De cara al desarrollo del gran parque forestal, considera que, para unir más estas dos orillas, que estarán repletas de personas, es preciso ejecutar otras pasarelas peatonales, entre ellas, una que pueda unir la ciudad deportiva de Huerta Mata y la zona de La Carabina.

Chiclana sueña a lo grande pensando en dinamizar y dar vida al entorno de su río. Llenarse de espacios naturales para mejorar la salud de los habitantes. “Se tratará de un espacio abierto para poder pasear, correr y, en definitiva, disfrutar de la ribera del río Iro en esta zona de la ciudad”, sostiene el regidor, que sigue apostando por la sostenibilidad.

La ciudad ya dispone de parques públicos de distinta índole. Destaca el parque forestal Pinar de Hierro, que se trata de la prolongación natural del conocido Cerro de la Espartosa. En sus entrañas existen varios senderos para recorrer este espacio con acebuches, alcornoques y pinos. El equipo de gobierno continúa proyectando nuevas zonas de esparcimiento que, en unos años, se convertirán en atractivos tanto para los vecinos como para los turistas.

Espacios del futuro parque forestal de Chiclana, que viene a conectar las dos orillas del río Iro.

CONSTRUYENDO EL PARQUE MÁS GRANDE DE LA BAHÍA DE CÁDIZ

El Ayuntamiento saca una nueva licitación para las obras del parque de La Magdalena, paralizadas desde hace dos años, tras comprobar que la UTE adjudicataria “ha actuado de mala fe”

a apuesta no solo contempla convertir la zona en un parque urbano de 125.000 metros cuadrados, sino también consolidarse como “el mejor recinto ferial de la provincia”, ya q que se integrará en este espacio. Es aquí donde se celebraba tradicionalmente la Feria del Carmen y la Sal. “Será un reclamo turístico de gran atractivo sin comparación en toda la provincia abierto a todas las edades y aficiones”. Así lo presenta la regidora, que busca con esta actuación dinamizar la ciudad “a todos los niveles: desde la economía, el espacio natural, el empleo, el ocio, el turismo, el deporte y el patrimonio; y desde una nueva forma de hacer ciudad”.

El parque está diseñado “para la calidad de vida de las personas y para el disfrute al aire libre, al mismo tiempo que va a centralizar la actividad”.

El proyecto plantea paseos junto a los caños, juegos infantiles, merenderos, establecimientos hosteleros, actividades comerciales, pistas deportivas, un recreo de mascotas, zonas ajardinadas, aparcamientos, miradores, y hasta un auditorio al aire libre llamado El Astillero, con aforo para 1.000 personas donde se podrán celebrar espectáculos y se utilizará como caseta municipal durante la feria. Una inversión de 7.630.922,09 euros que se llevaba la mayor parte de los fondos europeos de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (Edusi).

“Es un gran proyecto para San Fernando, se va a desarrollar y no tiene que haber dudas en ningún momento

de que se procederá a ejecutarlo”. Son las palabras de Patricia Cavada después de los contratiempos que ha sufrido el enclave desde que se iniciaron sus obras en mayo de 2022, siendo licitada la reforma en abril de 2021. Se adjudicaron a la UTE participada por Aitana, Actividades de Construcción y Servicios SL y Rhodas Albañilería SL. En agosto de 2022, los trabajos tuvieron que paralizarse debido a las condiciones del suelo. Su estabilidad no respondía a los análisis previos realizados, por lo que, el proyecto, con la configuración inicial, era inviable. El estudio del subsuelo reveló que se trata de una zona rellena con escombros, circunstancia que provoca que no tenga consistencia en toda su extensión.

El nuevo parque no iba a estar listo el 31 de diciembre de 2023, fecha máxima del plazo de ejecución. Era necesario replantear el proyecto.

Las obras llevan paralizadas 24 meses, en un estado de semiabandono, retraso que ha generado preocupación entre la ciudadanía y entre los partidos de la oposición. La regidora llegó a pedir disculpas a los vecinos y agradecerles su comprensión ante los problemas que genera la obra. “Muchas veces incluso no hemos podido dar respuesta cuando nos estaban preguntando porque la situación era de verdadera incertidumbre”, dijo.

Finalmente, en mayo de este 2024, la alcaldesa anunció la esperada reanudación, para la que auguró un plazo de un mes y medio. “Han sido dos años de trabajo muy difíciles, de estudios y análisis de alternativas para poder redefinir y mejorar el proyecto manteniendo la idea original, pero desde la nueva viabilidad técnica”, sostuvo.

Los técnicos municipales y la empresa adjudicataria ya lo han reformulado y según el Ayuntamiento, las obras podrían estar finalizadas “entre octubre de 2025 y enero de 2026”.

1. Estado actual del parque de la Magdalena.

2. Recreación del futuro pulmón verde de San Fernando.

El proyecto modificado tendrá un sobrecoste de 1.589.890 euros, de forma que la cifra total ha ascendido a 11 millones de euros al verse el contrato afectado por la subida de precios en el sector de la construcción. La financiación “está garantizada”. Como explica Cavada, 4,8 millones corresponden a la aportación municipal y, 6,2 millones se pagarán con el remanente presupuestario. Entre los cambios más significativos, destaca que no se podrá excavar más de 0,5 metros de profundidad por las condiciones del terreno. En la propuesta inicial se recogía poder superar el metro.

Así, no se construirán los miradores en altura previstos en la zona próxima a las viviendas de Los Pitufos para admirar las marismas y el entorno, con el fin de evitar el pilotaje necesario para incorporar esta infraestructura. Además, en el plano, se ha reubicado la zona de aparcamientos contemplada en las inmediaciones del Puente Zuazo, al presentar las peores condiciones del suelo según los estudios geotécnicos. Esta modificación permite incrementar el número de plazas para los vehículos, de manera

que tendrá 237, en lugar de 108.

También se usarán módulos prefabricados para los locales de hostelería y el auditorio al aire libre se construirá en otra ubicación, concretamente, en una pradera, quedando el escenario abajo y el paseo marítimo detrás. El resto del proyecto original se ha respetado tal y como estaba creado.

La primera edil realizó los requerimientos correspondientes para que la empresa retome los trabajos. Sin embargo, no lo hará. El proyecto se ha encontrado con un nuevo bache que ha llevado al Consistorio a sacar una nueva licitación con urgencia.

El Ayuntamiento ha iniciado un procedimiento de resolución del contrato de obras con la UTE adjudicataria, tras acreditar que ha actuado “de mala fe” a lo largo de todo el proceso. Según explica, esta empresa ha provocado retrasos en la tramitación de los expedientes de este proyecto con tal de obtener un beneficio económico sin ejecutar la obra. El proyecto, dice el gobierno local, se ejecutará este mandato. Para entonces, San Fernando tendrá un nuevo pulmón verde.

DECIDIR ENVEJECER EN EL PRIMER ‘COHOUSING’

SENIOR DE CÁDIZ

Un grupo de 24 personas de entre 50 y 75 años se ha unido para buscar un terreno en la Bahía donde hacer realidad un proyecto de viviendas colaborativas en las que envejecer juntas

uidar unos de los otros en la última etapa de la vida, disfrutar de un envejecimiento activo y compartir. La unión siempre hace la fuerza, por eso existen proyectos como este. Viviendas colaborativas donde usar zonas comunes y contar con servicios en una construcción ecosostenible, en este caso, entre personas mayores. Esta idea que parece revolucionaria en una sociedad donde los hijos acaban siendo los cuidadores principales de sus padres, no lo es. A principios de los años 70 ya empezaron a aparecer los primeros cohousing en Dinamarca y Holanda. En la década de los 80 llegó a Estados Unidos y, en los 90 comenzó a sonar en España. La motivación no es otra que mejorar la calidad de vida durante la tercera edad.

En diciembre de 2023 nació el primer cohousing senior de la provincia de Cádiz, formado por un grupo de personas que se constituyó como cooperativa de consumo. Se embarcaron en una aventura que conlleva un proceso largo, unos 10 años de media, tiempo que suele transcurrir hasta que la mudanza se hace realidad.

No son los primeros, ni los únicos en España, donde actualmente se registran más de 12 proyectos en funcionamiento. En Andalucía, Málaga fue pionera en este mundo en 1991 gracias a una ex monja que promovió este tipo de convivencia, cuando hablar de cohousing no era común. Después, le siguieron otros ejemplos en otras porvincias como Sevilla o Granada.

“Lo escuché hace unos 40 años a un amigo que tenía una novia mexicana y la madre de ella vivía en un cohousing”, dice Almudena González, de 70 años, natural de Madrid pero afincada desde hace una década en Chiclana. Ella es una de las 24 personas que habitarán en un futuro 18 viviendas. Esta amante del teatro amateur se jubiló con 61 años tras haber trabajado durante 45 en distintos sectores como perfumería y cosmética o construcción. “Soy viuda, mi marido se crió en Cádiz y cuando nos casamos me trajo aquí y me enamoré de esta tierra”, comenta a lavozdelsur.es. Luego, con su segunda pareja, decidió mudarse al sur, donde surgió esta iniciativa que, como ella dice, tenía en un cajón guardada. Fue Almudena quien la impulsó junto a dos amigas, Ana, isleña que tuvo que dejarlo por motivos familiares, y Fernanda, sevillana jubilada afincada en Cádiz que había ejercido como médico. “Una pareja que venía a tertulias que yo organizaba me preguntó por esto y me dijo que había gente interesada. Yo llevaba años

queriendo montar uno y nos juntamos”, explica. Así se fraguó este proyecto de vida que ya cumple un año de preparativos. El boca a boca fue la clave para que fueran apareciendo participantes.

Almudena considera el cohousing como la opción que permite “ser tú misma quien gestiona tu envejecimiento”. “En Cádiz veo que la gente es muy familiar, tienen hijos y nietos, y saben que les van a cuidar, afortunadamente, pero hay que dejar un poco en paz a la familia también. Mis hijos son mayores, están en Madrid, ellos tienen su vida y yo la mía”, expresa.

En el proyecto se distinguen personas de entre 50 y 75 años procedentes de toda la provincia de Cádiz, incluso de Madrid. En el grupo, la mayoría son mujeres, solo hay siete hombres. “Somos más participativas, en el teatro o en las tertulias siempre hay más”, añade.

Avelino Alonso, madrileño jubilado de 72 años, y Marisol Arias, de 62, natural de Bembibre, en León, forman la última pareja que se apuntó, hace tres meses. Él trabajaba en el carbón y ella, graduada social, en negocios de hostelería. Hace 16 años tomaron la decisión de mudarse a Cádiz, donde solían veranear. El matrimonio, sin hijos por voluntad propia, llevaba contemplando vincularse a un cohousing desde hace tiempo. Se enteraron de esta propuesta, realizaron la entrevista pertinente y se unieron.

“Queremos pasar la última etapa de nuestra vida disfrutando. Una vejez activa, compartiendo, no quedándonos solos y aislados en nuestra casa, que es lo que está pasando hoy en día con la gente mayor. La que conozco acaba consumiéndose sola en su casa”, comenta Marisol. El grupo, que cuenta con redes sociales en Facebook e Instagram para ir contando las novedades, está buscando un terreno en la Bahía de Cádiz para construir viviendas privadas en cesión de uso, transmisibles y heredables. Allí habrá lavandería común, huerto, aparcamiento o jardín, en función de las posibilidades del espacio. De momento, es una ardua tarea que todavía no ha dado sus frutos.

En paralelo, se han organizado en grupos de trabajo con el fin de ver qué servicios les harán falta y así poder definir el proyecto. “Todo lo que pase en el cohousing se decide entre todos”, dice Almudena, que también menciona que deben pensar si van a contratar un catering para las comidas o un servicio de limpieza. “También qué cuidados vamos a necesitar... vamos a ir envejeciendo, nos van a ir pasando cosas desgraciadamente malas. Nosotros queremos vivir aquí hasta el último día de nuestra vida, entonces hay que ir pensando”, explica. En esta vivienda colaborativa prima la ayuda a los demás y los momentos en reunión. Y todo ello es posible sin perder la privacidad. “Si quieres estar solo y que no te moleste nadie va a ser así, los demás te lo van a respetar siempre”, expone la madrileña.

Esta es una forma de dignificar la última parte de la vida y de tener libertad para decidir cómo envejecer e ir poniendo los medios. Es una alternativa a las residencias, donde todo está marcado por unas directrices. “A mi me espanta, no me gustaría acabar en una, y no porque vaya a estar mal cuidada, sino porque te consideran un niño y no tienen voluntad de tu propia vida. Hoy, a las personas mayores se les manipula, nadie les pregunta si quieren ir a una residencia, directamente las llevan. ¿Eres dueña de tu vida, o los dueños son tus hijos?”, reflexiona Marisol, que defiende que las personas ancianas no deben perder la capacidad de dirigir sus vidas.

Ella y Avelino comparten ese objetivo de vivir en un núcleo no familiar, elegido voluntariamente. Confían en que la futura convivencia les permite tener una vejez más activa. “No queremos que nadie se sienta obligado a cuidarnos ni cambiar la vida de nadie para ello”, dicen. Ellos son conscientes de que no quieren acabar en la esquina del salón viendo la televisión.

Almudena, Avelino, Marisol y el resto de compañeros muestran entusiasmo hacia este proyecto pionero en la zona que toman como “un reto ilusionante y complejo”. Ponen su empeño para que su futuro próximo sea el mejor posible.

Parte de los socios del primer cohousing senior de la provincia de Cádiz, durante una reunión en Los Toruños.

LOS SECRETOS DE UNA VILLA ROMANA DESCUBIERTA EN BORNOS

Una nueva excavación con un equipo de la Universidad de Cádiz estudia los restos de una villa de época tardorromana hallados en este municipio, que podrían ser el inicio de una suerte de ‘mapa’ romano de la zona

unto al embalse de Bornos, un grupo de arqueólogos y arqueólogas se afanan con los picos y los pinceles bajo el sol intenso del mediodía. Diarios de campo, mapas, dibujos y anotaciones jalonan las mesas auxiliares que tienen dispuestas a su alrededor. Unos ojos poco habituados a la arqueología, al rastreo del pasado y de la historia, apenas vislumbran el asentamiento que una vez se emplazó en este entorno de vistas incomparables, pero una vez puestas las ‘gafas’ de arqueóloga, gracias a las explicaciones del equipo, comienza a tomar forma la villa romana que este paraje albergó en otro tiempo.

Así lo explica Macarena Lara Medina, la directora del proyecto: “Los arqueólogos e historiadores nos tenemos que desprender de lo que hay ahora para intentar contextualizar. El río Guadalete pasa por aquí en medio, un entorno fluvial, alrededor de los cuales se disponen los asentamientos. Las ciudades solían estar en las zonas altas, y alrededor de ellas se disponían las villas, las zonas productivas, los hornos, los asentamientos menores”.

Este yacimiento de época tardorromana que durante dos semanas su equipo está excavando en Bornos es una villa de dimensiones considerables, tres hectáreas y media. “En época romana había muchos tipos de asentamientos menores, de producción agrícola… pero esta es enorme.

Seguramente toda esta zona no era para autoconsumo, sino para producir”, apunta Macarena.

Mientras pronuncia estas palabras, su mano abarca la zona más lejana, la destinada a la zona productiva, donde uno de los tres equipos en los que se divide esta excavación trabaja sin descanso. El hallazgo de este equipo incluye también la que posiblemente fuese la zona residencial, que sería el centro de la villa, con un patio porticado (llamado peristilo) y una zona ajardinada, alrededor de la cual se disponían las estancias. “Se ve claro porque están las columnas”, señala Macarena Lara. Un deambulatorio (pasillo) se aprecia donde se ubican las columnas, y también habría, según explica el equipo, un muro semicircular, que pertenecería a una exedra, una estancia con asientos, que sería la principal, donde comían y hacían vida. Probablemente, habría un triclinio (un comedor). “Ahí se daría la típica imagen que tenemos de los romanos inclinados comiendo”, apunta la arqueóloga y profesora. Además de esas dos zonas, la residencial o central y la productiva, han hallado también un edificio construido posteriormente, del que aún no están seguros. Aún es pronto para datar a ciencia cierta lo excavado. “Se da un fenómeno en época romana, cuando se empieza el Imperio a cristianizar, a partir del siglo IV, en que ya hay libertad religiosa. Muchos centros productivos importantes, como las villas, se convierten entonces en templos, en centros religiosos”, explica la arqueóloga. Aún no saben con seguridad si este edificio es de esos, pero es tardío, algo que se aprecia en la orientación de la construcción, diferente a la del resto de muros.

LA RECONSTRUCCIÓN

MINUCIOSA

DE UNA PARTE DE LA HISTORIA ROMANA DE CÁDIZ

Acompañar a este equipo de profesores, alumnos y expertos en sus primeras jornadas de excavaciones es ser testigo de la emoción de los primeros pasos, de cuando está todo por descubrir. En tan solo cuatro días han hecho ya varios hallazgos, además de los muros y la estructura de las dependencias. Sin contar con todo el trabajo previo de desbrozado y limpieza. Por ejemplo, han encontrado un fragmento de terra sigillata, de una vajilla de lujo, y un aplique. Todo parece indicar que se trata de una villa noble, por estos descubrimientos y por sus dimensiones. La cercanía del yacimiento con la ciudad romana de Carissa Aurelia, en el término municipal de Espera, también es esclarecedora en ese sentido.

Otro de los hallazgos más interesantes para el equipo es una moneda de la ciudad romana de Carteia, en el municipio de San Roque. Eso les da pistas de los

vínculos monetarios, económicos y productivos que habría en la época entre los distintos asentamientos de la zona. Eso es lo que este equipo quiere estudiar a través del proyecto ‘Mare in rure’: cómo se articulaba el territorio en época romana, y, más específicamente, el territorio que ahora ocupan cuatro municipios gaditanos: Arcos, Bornos, Puerto Serrano y Villamartín. Al iniciar el proyecto, pretendían llevar a cabo un análisis comparativo entre poblamientos romanos de la Bahia de Cádiz y el interior. Al comenzar a buscar información, investigaciones previas, se dieron cuenta de que el material era escaso.

En la fase de prospecciones (“peinar el campo, la superficie”, como explica Macarena), hallaron los puntos de interés en los que centrarse. Solo entre estos cuatro municipios, dieron con 57 yacimientos, de los cuales unos doce son totalmente inéditos, “con un potencial alucinante”, según aclara esta arqueóloga. Y añade: “Miramos a la Bahía de Cádiz pero también al valle del Guadalquivir, por la producción de aceite y demás. Probablemente esto era un punto de intersección, de vías de interior que cruzan la provincia, y luego Sevilla, Córdoba...”.

La cercanía del río Guadalete tampoco es casual: para los romanos, eran más seguras, económicas y sencillas las conexiones fluviales y marítimas que las terrestres. “Eso es lo que queremos explorar para intentar conocer la articulación de todo el territorio, porque hay vías de comunicación, acueductos... Una gran infraestructura. En época romana, cuando llegaban, lo que hacían era urbanizar todo, entonces hay mucha construcción. A partir de la investigación y de las nuevas líneas que van surgiendo, intentaremos vincularlo con alguna ciudad, no te voy a decir Carissa con seguridad, pero al final está ahí, así que seguramente la villa perteneciera a esa ciudad”, señala.

1.- El equipo de la excavación, con el municipio de Bornos de fondo.

2.- Parte del equipo de arqueólogos, trabajando en el edificio tardío que han hallado superpuesto a la villa..

Han delimitado tres sondeos o zonas donde excavar, pero esta villa daría para mucho más. Harían falta muchos años y un gran equipo para poder excavar un yacimiento tan grande como este, apunta la arqueóloga. “Me voy a morir y no lo voy a excavar todo”, comenta risueña. Como en muchos otros sectores que se enfocan en la investigación, el problema es la financiación. En este caso, el Ayuntamiento de Bornos ha financiado parte de la excavación, algo que no siempre sucede.

En este paraje junto al embalse de Bornos también están las huellas, en el aire, de todo lo que no hallarán, pero que estaba ahí: según cuenta el equipo, los habitantes de Bornos les han trasladado que el yacimiento ya se conocía, y que, incluso, en décadas pasadas, los niños del lugar acudían a sacar las vasijas de un enterramiento que había allí, anexo a donde ahora excavan, para ver quién acertaba en ellas con una piedra. “Todo eso ya es historia oral. Posiblemente, sería el enterramiento asociado a la villa”, añade Macarena Lara.

Eso (también por el efecto del embalse, que antes cubría el área) ha desaparecido.

Para reconstruir la historia de este rincón en la provincia de Cádiz, el trabajo posterior es minucioso. “Todo el material que se encuentra se pone en una bolsa con los datos: sigla, numeración, yacimiento, año, sondeo y unidad estratigráfica, porque, con eso, luego montamos toda la secuencia histórica que nos sirve para interpretar. Vamos excavando de lo más reciente a lo más antiguo, pero luego tenemos que contarlo al revés”, explica la experta.

Luego, vendrá la fase de laboratorio, la parte “no visible”, en sus palabras, de la arqueología. “Así es como montamos y construimos la historia”, añade.

EL ÚLTIMO SILLERO DE SEVILLA SE CATAPULTA AL MUNDO DESDE UNA WEB

La pandemia de la covid y el espíritu emprendedor de su hija Valme le llevaron a dejar de trabajar solo en proximidad y atender pedidos internacionales. Además, sigue cortando en persona las plantas que utiliza

EPOR

ÁLVARO ROMERO FOTOGRAFÍA DE MAURI BUHIGAS

l último profesional de la anea en Sevilla, heredero de una saga de canasteros extremeños que aterrizó en Los Palacios hace tres cuartos de siglo, no hubiera dado un euro por la continuidad de su oficio antes de la pandemia, pero, como la necesidad aviva el ingenio, fue a su hija a quien se le ocurrió convertir su oficio en un pequeño lujo exportable a cualquier país del mundo.

Antes de la pandemia, el último sillero de Los Palacios y Villafranca estaba resignado a que, con él, moriría este oficio milenario de andar por las lagunas cortando anea y poniéndola a secar, esta tarea impagada de darles la vuelta a las paveas antes de hacer los haces y almacenarlos, este interminable hábito de trenzar las aneas, de empalmar unas hojas secas con otras y retorcerlas para terminar consiguiendo un asiento prieto que dista bastante de los que hacen en China a más bajo precio y a una velocidad mecanizada contra la que no se puede competir. Juan Luna, el último bastión de una saga de canasteros procedente de Montemolín (Badajoz) que llegó a este pueblo del Bajo Guadalquivir a comienzos de los sesenta del pasado siglo, aprendió el oficio de su padre, tal y como hicieron algunos de sus ocho hermanos, pero con el tiempo solo quedó él, “porque siempre me ha encantado”. Lleva trabajando desde

Luna, trabajando con sus manos en una de sus creaciones.

que nació la anea, el esparto, el palmito, la mimbre, la palma, el junco, la cuerda, la pita y la caña... no hace falta que nos lo prometa. No hay más que verlo bregar con estas fibras vegetales como si fueran materias crecidas especialmente para sus manos. Juan Luna interrumpió solamente su disciplinada tarea artesana cuando determinadas épocas marcadas por una crisis o un boom lo empujaron irremisiblemente a ejercer de cangrejero o de albañil.

Pero siempre, tarde o temprano, volvía a su oficio sin horarios, a su ‘vicio’ solitario de trenzador de obras de arte en una soledad acompasada por la música flamenca o de rock, indistintamente, que suele ponerse de fondo… La labor es ardua, porque “se hace una corta en mayo y otra en agosto”, pero se precisa dejar las varas de anea extendidas al sol en forma de abanico durante al menos dos semanas para que se sequen. “Si llega un gracioso y tira una colilla o si pasa un rebaño de cabras, las has perdido”, reconoce Luna, que aprendió de su padre, “y también de mis hermanos mayores”, la tarea de volver a los caminos para darle la vuelta a la anea, que crece rápido. “Si cortas hoy anea, y vas mañana, ya ha crecido casi una cuarta”.

Pese a la pasión por este trabajo que no ha abandonado jamás, Juan era consciente de que él y su raro oficio estaban en peligro de extinción. La pandemia del covid le hizo cambiar de opinión…

“Bueno, la pandemia no, fui yo”, tercia su hija Valme, hoy profesora de Literatura que, como sus dos hermanos, nunca se dedicó al trabajo de su padre, pero que, consciente de que había sido el principal sustento de la familia, “no soporté verlo tan

abatido aquella noche de marzo de 2020 en la que el presidente del Gobierno anunció el primer confinamiento”. A Juan Luna era lo que le hacía falta ya para profetizar el fin de una profesión maltratada por los nuevos tiempos, por la inconsciencia de la sociedad y la endémica falta de apoyo de las administraciones. “Esto es el final. Se acabó”, dijo aquella noche en que toda España perdió la capacidad de adivinar cuándo saldríamos de casa. Y entonces se le encendió una lucecita a su hija Valme, definitivamente consciente de que cualquier negocio tendría que sobrevivir gracias a la red, y no precisamente la de sus vecinos cangrejeros, sino la que, desde entonces, y gracias a la web que empezó a idear aquella misma noche, le permite hoy a Valme Luna, Artesanía del Sur, exportar las creaciones de Juan al confín del mundo. No es ninguna exageración. La semana pasada facturaron persianas para Róterdam. La anterior, para una isla del Caribe. Y raro es el mes en que no envían una lámpara, una alfombra o una persiana a cualquier latitud de España o a cualquier país europeo. Lo que era un empecinado oficio del padre a punto de extinguirse con él se ha convertido, desde la web de Valme, en la fórmula mágica de unos caprichos demandados desde donde no sabían que a las fibras naturales podía dárseles tanta utilidad nada reñida con la estética. Los canastos de las abuelas se han transmutado hoy en cestas de lo más monas para la playa; las quincanas y espuertas de los trabajadores son hoy objetos de decoración en las viviendas más exigentes; las hueveras y los bolsos de pastores, originales artículos para regalo; y las leñeras imprescindibles contra el frío de los antiguos, pijadas que hoy se pagan con tarjeta para las chimeneas de las segundas residencias.

EL HIJO DEL COMUNISTA

El hijo de Florián Luna recuerda con una memoria que lo hace estremecerse las tardes aquellas en que, de niño, acompañaba a su padre al cine de verano del pueblo para traerse las sillas y corregirles en casa las imperfecciones de los asientos de anea. Sillas o mecedoras como las que hoy se pagan bien para la Feria de Abril o para las peñas flamencas. Como las que él hace para las casas de la aldea de El Rocío. Como las que le ha encargado un conocido torero esta misma semana para su cortijo… También recuerda “ir con mi madre con un triciclo por las calles, y en una casa parábamos para dejar una silla arreglada, y en otra nos llamaban para encargarnos otras”. Cuando llegó la modernidad en forma de cuero o escay, “la anea cogió mala fama porque decían que tenía chinches, y aquello era una

verdadera tontería, porque el chinche estaba en todas partes en una época en la que había tan poca higiene”, explica hoy Juan, a sus 63 años…

… Ya en la casa de El Cerro, el barrio más humilde en aquellos años, el sillero Florián, su padre, era también el responsable de la prensa comunista que, por supuesto, se repartía tan clandestinamente que, en su propio hogar contaba con una ventana tapiada con dos pilares donde caían los ejemplares de Mundo Obrero. Juan Luna también recuerda, aunque no se extienda, que eran años aquellos en que más valía no ser responsable de nada, y menos de nada que oliese a comunismo… A una calle del barrio le pusieron hace una década el nombre de Florián Luna, en agradecimiento por haber sido uno de los defensores de las libertades y la democracia, y para que los palos no fueran en balde a la postre…

“En aquellos años había tres o cuatro familias dedicadas a trabajar la anea, pero había por lo menos cincuenta dedicadas a recogerla”, señala Juan, ahora que por aquí solamente queda él con esa costumbre o esa sapiencia de cortar anea por dondequiera que haya humedad. En el Cerro de las Cigüeñas, en el Pantano,

1.- Juan Luna, enfrascado en el arreglo de una de sus sillas.

2.- Juan Luna, el último sillero de Los Palacios y Villafranca, y su hija Valme.

en la laguna de La Mejorada Baja… “Si es un terreno que tiene dueño, hay que pedirle permiso, y si la zona es de Confederación Hidrográfica del Guadalquivir o del Ayuntamiento, pues igual”, advierte Juan, que ha cortado anea desde siempre entre las vaquerizas ya extinguidas, en los humedales cercanos a donde ahora tiene su nave de trabajo, en el Caño de la Vera que rodea el pueblo, etc.

EL HOMBRE Y LA TIERRA

No solamente corta para él, sino para otros artesanos que vienen de otros lugares de España a comprársela. “No todo el mundo se mete ahí en el agua como él, qué va”, advierte su hija, sorprendida todavía del equilibrio entre el hombre y la naturaleza al que hace honor su padre. “Yo lo he visto desde chica meterse en esas lagunas, sin protección siquiera, como Pedro por su casa, y si se encuentra una serpiente, la aparta, y si se encuentra algún anfibio o mosquitos, los espanta también”. Hace poco lo han reclamado de un humedal de Dos Hermanas para que cortara la anea. “Pueden llamar a una máquina y que entre sin miramientos, pero

entonces se lo cargan todo, especialmente la avifauna de la zona, y mi padre, en cambio, sabe dónde y cómo ir cortando”, explica Valme, que ha sabido implementar el valor ecológico que siempre tuvo interiorizado su padre para el negocio de la web, en la que no solo se venden bolsos, alfombras y sombrillas de todo tipo de fibras vegetales, sino que incluso se forma al cliente sobre el origen de las mismas y se indaga en las palabras terruñeras de este argot que tanto peligro corren de perderse también.

“A mí siempre me ha gustado innovar”, advierte Juan, al recordar su participación en ferias artesanales de la comarca. “Sí, pero cuando se dio cuenta de que para apostar por una web, entre diseño, fotografía, dominio, etc. se le iban a ir más de mil euros, ya no quiso innovar tanto”, bromea su hija Valme, que en lo peor de aquellas vacas flacas de la pandemia puso el dinero de su propio bolsillo para un salto de calidad que ahora agradecen por igual padre e hija. “Luego es verdad que me dio la mitad de la inversión”, reconoce Valme entre bromas y carantoñas con su padre, que siempre prefiere el trabajo manual a posar para estas fotos, aunque los nuevos tiempos lo han acostumbrado.

LA SALA DE TEATRO

“MÁS PEQUEÑA DEL MUNDO” ESTÁ EN UN HISTÓRICO MERCADO DE SEVILLA

Casala abrió las puertas en 2012 para abastecer a los vecinos de Triana de la cultura “como alimento”, un espíritu que no ha perdido a pesar de la turistificación de la zona

UPOR EMILIO CABRERA FOTOGRAFÍA DE MAURI BUHIGAS

n mercado es un lugar de encuentro. Los tiempos han cambiado y estos espacios también. Donde antes sólo había fruterías, pescaderías y carnicerías ahora es sencillo encontrar gastrobares que satisfacen las necesidades de los locales y de los visitantes. Cada vez resulta menos extraño ver a una pareja comiendo arroz en uno de estos puestos a las 11:30 de la mañana mientras que los vecinos de toda la vida, los que sobreviven a la turistificación, continúan haciendo la compra en los puestos donde la hacían sus padres y abuelos.

El Mercado de Triana es uno de esos mercados que mantiene parte de su historia y sigue albergando mucha vida en sus mostradores. Sus calles fueron testigo hace doce años de una idea que ahora es realidad y que comparte el mítico espacio que une el Altozano con la calle Castilla. Entre frutas, quesos, verduras y carnes se encuentra Casala, una sala de teatro que si no es la más pequeña del mundo, poco le falta.

Al frente de ella está Fernando Rodalva, el escultor y vecino de Triana que tuvo la idea hace ya más de una década. “Venía con mi padre a desayunar y había muchos puestos vacíos. Se habían ido los comerciantes y el mercado estaba muy triste”, señala. Lo que pudo ser un motivo disuasorio,

se convirtió en el empuje para trasladar actividades que ya realizaba en una casa-taller situada en el barrio. “Hacíamos cursos, dábamos clases y hacíamos espectáculos en el patio, pero surgió la idea de hacerlo en el Mercado. Si en una casa funciona y es tan bonito, en el Mercado que es donde la gente se abastece de alimentos, podemos abastecerla de cultura, que también es un alimento”, explica sobre el origen.

Apenas hay cinco filas de madera con butacas de terciopelo que en conjunto suman 28. Permanecen intactas desde que las cortinas se abrieron por primera vez, aunque previamente habían pasado por el Teatro Bretón de los Herreros, en Logroño. Antes, las taquillas dan la bienvenida. O, mejor dicho, la taquilla. Una especie de armario de madera que realmente resulta difícil de describir. Allí es el propio Fernando el que entrega a modo de entrada un pequeño cartucho de cartón, simulando la venta clásica de mercado, y una invitación a la eterna, a la invisibilidad instantánea o a la risa.

Precisamente, uno de los atractivos es las dimensiones de esta sala, que podría ser la más pequeña del mundo ya que ocupa dos puestos del Mercado de Triana. “No sé si es marketing y no he estado en todos los teatros, pero más pequeño que esto me parece difícil”, asegura Rodalva ante lavozdelsur.es. El escenario mide tres metros de ancho y dos de fondo. “Ofrecemos cosas que otros teatros no pueden ofrecer y otros teatros ofrecen cosas que nosotros no podemos ofrecer. Lo que nos gusta es lo pequeñito, lo íntimo y la cercanía”, añade.

Aunque por esto mismo pudiera parecer un espacio muy limitado, lo cierto es que hay desde espectáculos de magia a conferencias pasando por obras de teatro, flamenco, conciertos o proyecciones. El flamenco, precisamente, es el mayor atractivo para los turistas. Sin embargo, Casala “huye” de la turistificación, pese a encontrarse en uno de los epicentros de este fenómeno dentro de la ciudad de Sevilla. “La intención era montar un teatro y acercar la cultura al día a día del barrio”,

1.- Casala abrió sus puertas en 2012 y, de momento, no tiene fecha de caducidad.

2.- Operarios de la sala, que tiene apenas 28 butacas.

afirma Fernando. Y es que, para evitar que esta ‘gentrificación’ llegue a estos dos puestos del Mercado, tras la pandemia su impulsor tomó la decisión de retirarse de las redes sociales con el objetivo de que sólo llegara gente con un cuidado especial y que tuviera la intención de respetar el entorno. La pandemia supuso un punto de inflexión en la forma de trabajar. “Llevaba un ritmo frenético que no era lo que buscaba. Después de la pandemia hubo un reseteo obligado y aprovechamos para empezar de cero y que se respetasen los ritmos del barrio y de las personas”, comenta Fernando, quien ahora también tiene un niño pequeño que le ha impulsado tomar estas medidas. “El boca a boca es lo que de verdad funciona”.

No sólo hay que tener una sensibilidad especial para sentarse en estas butacas, sino también para subirse a su escenario. “Es un formato que no todo el mundo puede hacer. Hay obras que se hacen específicamente para este lugar y pocos más”, comenta. Como ejemplo están Sepelio, Triana ha muerto o Macarena y Rocío, las dos obras que se representan actualmente los sábados. “Los intérpretes son gente que disfruta haciendo cosas diferentes. Aquí si representas que estás triste te tienen que brillar los ojos, o no se lo cree nadie”, explica por la cercanía entre los actores y el público. “En la última butaca se escucha la respiración. Te das cuenta de que te está contando verdad”. Fernando reconoce que sigue disfrutando como el primer día viendo caras que repiten y recomendándoles las obras que más se pueden ajustar a su persona. “Yo cuido al público de la sala igual que al artista. No quiero que pase nadie a ver algo que no es de su gusto”, señala. “Lo mejor es que en cada detallito se descubra una pequeña fantasía”. Y es que en cada función el pasillo del Mercado se transforma. “Cambia el ambiente, es como si fuera realismo mágico”. Esta magia es lo que hace que Fernando haya descartado cualquier tipo de ampliación. “Sería hacer otra cosa diferente, prefiero que al lado siga un carnicero y le dé encanto al Mercado”.

EN ALCALÁ DE GUADAÍRA

LA ESCOBA ES DE ORO

os servicios de limpieza y recogida de residuos de Aira Gestión Ambiental en Alcalá de Guadaíra, le han valido a esta ciudad el premio Escoba de Oro de Limpieza, galardón anual que se otorga a los mejores proyectos y esfuerzos destacados en la promoción de prácticas sostenibles y la mejora continua en la limpieza urbana.

Este reconocimiento es una consecuencia de las estrategias y avances en la gestión de residuos planteadas desde el Ayuntamiento y ejecutadas por Aira Gestión Ambiental. El proyecto estrella y que ha merecido este premio es el de la recogida puerta a puerta de residuos orgánicos generados por el sector de la restauración, que implicó el reparto de cubos de 120 litros, que se recogen diariamente, para destinarlos al centro de tratamiento donde se tratan para convertirlos en compost y biocombustiubles.

Otro logro alcanzado es la instalación en las calles, desde octubre, del quinto contenedor, el marrón, para los desechos orgánicos. Aira Gestión Ambiental invierte 1,9 millones de euros en esta acción “que supondrán una importante mejora para la ciudad”, ha valorado la alcaldesa, Ana Isabel Jiménez, quien

1.-Servicio‘PuertaaPuerta’paralahostelería.

2.-Unodelosnuevoscamionesderecogidaderesiduos.

3.-LaplantilladeAiraantelosvehículosderecogida.

al hilo de esto reconoce “el compromiso y el esfuerzo tanto del Ayuntamiento como de Aira para hacer de la ciudad un lugar más sostenible y habitable”.

Jiménez señala la corresponsabilidad al referirse a “una ciudadanía comprometida por la sostenibilidad y la limpieza de sus calles y plazas”. Y es que Alcalá de Guadaíra ha transformado en dos años la gestión de residuos y la limpieza viaria: “Seguiremos en este camino, implementando campañas, medios y sistemas para alcanzar aún mayores cotas de limpieza y satisfacción de nuestras vecinas y vecinos”.

Trabajo, compromiso y cooperación son las claves del éxito en la gestión en la que, junto a Aira Gestión Ambiental, cuanta con la complicidad de la comunidad empresarial y los ciudadanos. Otro valor añadido se pone de manifiesto la capacidad de Aira para adaptarse a las necesidades cambiantes de la ciudad “y su firme compromiso con la creación de un entorno más limpio y respetuoso con el medio ambiente”.

Aira Gestión Ambiental ha diseñado una iniciativa piloto en dos barrios de Alcalá. Los primeros 50 contenedores se ubicarán en los barrios de Campo Alegre y Nueva Alcalá, con el objetivo de continuar la implantación paulatina por toda la ciudad.

Con este proyecto, el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra insiste en su compromiso con la preservación del medio ambiente y su firme voluntad de promover prácticas de reciclaje y gestión de residuos más eficientes y responsables.

LA PIEDRA SIGUE GIRANDO EN LA PENÚLTIMA CUCHILLERÍA DE SEVILLA

Enrique González, gallego de Ourense, la ‘terra da chispa’, llegó con cuatro años a Triana y sigue por amor al arte, “porque no sé estar tranquilo”. Siete décadas a sus espaldas, casi cumple años a la vez que el negocio que fundó su padre

LPOR PABLO FDEZ. QUINTANILLA FOTOGRAFÍA DE MAURI BUHIGAS

a calle Castilla no es como fue siempre. Enrique González la conoció como una calle comercial de Triana. Y la conoce bien. Porque desde hace 70 años está la Cuchillería Castilla funcionando. No es sevillano oficialmente, es gallego. Proviene de la ‘terra da chispa’, cuenta, Ourense. “Llegué con cuatro años”, rememora. Un negocio que empezó, en aquella época, buscando prestar servicio en la sociedad. “Un cuñado suyo tenía una cuchillería en la calle Amargura. Se llamaba Francisco Álvarez Rodríguez. Mi tío falleció hace muchos”, pero antes compró este negocio para su padre. Enrique nació en el año 50, por lo que cumple prácticamente años a la par que el negocio. Y ya debería estar jubilado, pero “tengo la jubilación activa, porque no puedo estar sin trabajar, no sé estar tranquilo”. Esta es su casa, cuenta, y de aquí no se va. Sigue entre cuchillos, tijeras... Aunque el negocio haya decaído. “Esta era una calle muy bulliciosa, muy comercial”, la calle Castilla, “no llena como ahora de pisos turísticos. Donde están esos pisos reformados”, dice señalando al exterior, “estaba el ultramarino, los Espejitos, el calzado, la Valenciana, o los Madrileños”.

Prácticamente, el suyo es el último negocio de la calle. Se retroalimentaba, por ejemplo, con el mercado de Triana. Hoy queda poco de aquello que fue y el espacio ha optado por la gastronomía. Venían carniceros, pescaderos, que cada cierto tiempo necesitaban afilar o renovar el material. Es buena parte del perfil de cliente que mantiene. Pero todo cambia en este mundo de usar y tirar.

Lo suyo es para quien se mantenga frente al material barato. Un buen cuchillo, cuenta, dura toda la vida. Tiene, de hecho, algunas herramientas que heredó de su padre, fallecido en 1999. “Nada más verlo, y sobre todo, cuando lo meto en la piedra, puedo saber si un cuchillo es bueno o malo”. Pero reflexiona: “Esta cultura de comprar cosas baratas no se puede cambiar”.

Tiene un expositor con cuchillos por 20, 30, 40 euros, que pueden durar dos o tres décadas, casi para que sea parte de la familia. Y un buen afilado, dependiendo del tamaño, sale entre tres o seis euros. Nada excesivo más allá de la comodidad de ver un cuchillo nuevo y optar por comprarlo en lugar de volver a la calle Castilla.

En cualquier caso, el negocio seguirá en marcha en tanto Enrique González se vea con ganas. Puede ser hasta el año que viene, o el otro, o el otro. No hay planes más allá de seguir abriendo cada día. “Mis hijos han estudiado, tienen sus carreras. Uno trabajar en Airbus en Madrid, es ingeniero, y otro has estudiado Dirección de Empresas. Han salido trabajadores, buenos estudiantes, y están en su casa”.

No tiene aprendiz, por desgracia. Sigue porque está desde los 14 años dándole vueltas a la piedra, o con la chaira, afilando y atendiendo. Con su muela de afilar, con la pulidora. El penúltimo negocio, prácticamente. Cuchillería Amable, en Santa María La Blanca, de un primo suyo, y otro negocio traspasado en calle Regina.

Cuando cierre, no solo los carniceros o pescaderos echarán de meno una piedra donde afilar. José Luis Neiro, El Algabeño, es banderillero de Manuel Escribano. “La primera puntilla que compré de niño se la compré a este señor”, rememora. Ahora la lleva a Nimes, en Francia. “El tema del afilado es complicado. Quienes rematan son los maestros como él”. El día que Enrique se jubile, “lo tendremos complicado”.

Mientras, hay ocasión para seguir viendo a Enrique González trabajar sobre aceros. Con el espectáculo hipnotizante de las chispas. Dándole vueltas y vueltas a la piedra para seguir dándole forma a sus cuchillos.

Enrique González, trabajando en la Cuchillería Castilla, un negocio con 70 años de historia.

LOS PALACIOS, EL PUEBLO DEL TOMATE QUE VA DE RÉCORD EN RÉCORD

Este municipio sevillano, que concentra la mitad de la superficie de cultivo bajo plástico de toda la provincia, espera batir este año un nuevo récord de producción de su ‘bombón colorao’: 16 millones de kilos

POR ÁLVARO ROMERO FOTOGRAFÍA DE MAURI BUHIGAS

o hay en Los Palacios y Villafranca un símbolo local que aglutine mejor las excelencias de este municipio de Sevilla de casi 39.000 habitantes entre la campiña y la marisma que el tomate, al que aquí llaman, cariñosamente, bombón colorao. En plena campaña de producción de esta fruta que se tiene por verdura y que arraigó en este pueblo en pleno siglo XVII, recién llegado de las Américas, la ilusión de las tres cooperativas locales es batir este año el récord de producción, es decir, llegar a los 16 millones de kilos. La razón principal es haberle ganado la batalla de este año a la sequía y tener garantizada el agua para los próximos seis meses. El milagro de la pasada Semana Santa está dando sus frutos. Precisamente la imposibilidad de riegos es lo que había frenado últimamente la siembra de más tomate, que principalmente se lleva a cabo en invernaderos y, últimamente, en sacos hidropónicos que han supuesto la modernización definitiva del cultivo en alianza con la sostenibilidad ambiental. En este sentido, también se ha generalizado la polinización por abejorros.

“Hay que recordar que no hemos terminado con la sequía, para nada, pero al menos tenemos garantizada el agua para lo que queda de año”, señala Pedro Begines, el presidente de Las Nieves, la principal cooperativa del pueblo (57 años de antigüedad) en la que estos días trabajan a destajo no solamente sus cerca de mil socios, aportando en cantidades ingentes tomate de esta primera campaña que se extenderá hasta julio, sino decenas de mujeres en su cadena de recepción, limpieza, clasificación y envasado. La nueva maquinaria industrial fue adquirida hace cinco campañas, “nos costó 700.000 euros” —cuenta el presidente— “y solamente ahora, con este nivel de producción, nos estamos acercando a su capacidad de rentabilidad”. En estas semanas, raro es el día que no entran en la cooperativa al menos 100.000 kilos de tomates. La actividad es frenética. Y aunque esta cooperativa aglutine más del 75% de la producción local, lo mismo ocurre en la cooperativa Parque Norte, la primera en modernizarse y que ha incrementado un 20% su producción con respecto al año pasado por el mismo motivo, el agua, según ha reconocido su gerente, José Manuel Durán.

“El 90% de nuestro bombón colorao es agua”, asegura Pedro Begines, “y necesita mucha agua”. El gerente de la sociedad agraria de transformación Frupal, Alonso Navarro, por su parte, se muestra algo más cauto al ase-

gurar que “es pronto para saber si vamos a poder hablar de récord”. “En la primera campaña no esperamos superar lo del año anterior, pues con las restricciones de agua a la siembra tuvimos agricultores que no se atrevieron a sembrar toda la superficie, pero es previsible que en la campaña de otoño se invierta la tendencia”, explica. Además, Navarro reconoce que la bonanza del clima, al contrario de lo que ocurrió en 2023, “está favoreciendo la mejora de rendimientos por hectárea”.

Como ha explicado el historiador y archivero municipal Julio Mayo, que ha investigado el cultivo del tomate en Los Palacios en los últimos siglos, la clave de su sabor y carnalidad aquí radica “en los cambios de temperatura tan tremendos que se dan en este pueblo entre el día y la madrugada”. El caso es que en Los Palacios no queda ya un tomate autóctono como tal. Aquí se cultiva más de un centenar de variedades, aunque siga teniendo tanto predicamento el tomate Genaro. También se siembran mucho el Matías, el Panekra, el Valderrama, el Rubens, el Rosalinda, el Montaner… “Me cansaría de decirte variedades y no termino en todo el día, y todas las pongo yo aquí como pruebas”, explica Luis Barrón, uno de los agricultores más experimentados del pueblo mientras pasea por sus propios invernaderos enseñando tomates “de pera o de los gordos” junto a su hermano mayor, José, que nació en el campo. “Tengo 65 años y, como mi madre murió tan pronto, mi padre me trajo al tajo en cuanto supe andar”, explica este, experimentado por otro lado en enseñar las excelencias de sus invernaderos de tomates a cuantos safaris agrícolas pasan por el pueblo, desde ingenieros agrónomos hasta reporteros de televisiones nacionales, pasando por excursiones de escolares y adultos a lo largo de todo el año.

Precisamente el Día del Tomate, institucionalizado en primavera en Los Palacios y Villafranca desde hace por lo menos una década, tiene como hito obligado la visita a los invernaderos de los hermanos Barrón. No son los únicos sabios en estas lides en el pueblo -porque hay muchas familias entendidas a lo largo de varias generaciones, como la de los Algarín, la de los López o la de los Tejero- pero sí de los más respetados. Todos ellos han sido conscientes de la radical apuesta del pueblo por el tomate en lo que va de siglo. “Este pueblo había sido siempre de uva”, recuerda Pedro Begines, al señalar que “aquí se recogían hasta 22 millones de kilos de uva cuando yo era un chiquillo”. Hoy, en cambio, apenas se supera el medio millón. La uva mollar, desde luego, lleva décadas en peligro de extinción, y su producción ha quedado reducida para la famosa mistela de Los Palacios, el caldo más emblemático que bautiza hasta a su concurso flamenco, de los más antiguos de Andalucía. Los Palacios fue siempre pueblo de buenas sandías y jugosos melones, cuya producción ha ido igualmente en descen-

so en favor del tomate. Precisamente el histórico grupo musical que se ha llevado este año el distintivo Tomate de Plata, No me pises que llevo chanclas, el creador del agropop, le cantaba hace más de treinta años a las sandías palaciegas, pero últimamente popularizó su canción El Tomate cantante cuyo estribillo se sigue tarareando por doquier: “Qué culpa tiene el tomate, / que está tranquilo en su mata / pa que luego llegue el hombre / y lo meta en una lata”.

FUERTE APUESTA INSTITUCIONAL

En el crecimiento sin parangón que ha experimentado la producción del tomate palaciego no solamente ha influido la vuelta al campo de las nuevas generaciones desde el fiasco del sector de la construcción en la crisis de 2008, sino también la apuesta del propio Ayuntamiento por aunar en un mismo objetivo de propaganda local todo lo que el tomate ha significado para el pueblo. Fue el Ayuntamiento quien creó una página web oficial para ensalzar al tomate, el que institucionalizó el galardón Tomate de Plata y otros premios para homenajear a los hombres y mujeres del campo, el que apostó por la creación de la llamada Asociación

1.- Tomates de Los Palacios, en la mata.

2.- Un momento de la recolecta de tomates.

de Productores de Tomate de Los Palacios y Villafranca, que lleva años persiguiendo la Indicación Geográfica Protegida y que al menos ha conseguido la Marca Nacional Colectiva que se identifica con un logo por el que ya no suele venderse, como antes, tomate de Los Palacios por cualquier latitud del país sin que lo sea. Y fue el Ayuntamiento quien lideró, en junio de 2013, la consecución del récord de la mayor fritada de tomates del mundo, que se consiguió, efectivamente certificada por Récord Guinness, gracias a la colaboración de las cooperativas y de los principales restaurantes de la localidad, cuyo personal hizo la célebre fritada en el parque de Los Hermanamientos de la localidad para que, como en los relatos bíblicos, mojara pan todo el pueblo y hasta sobrara de aquella hiperbólica olla que pesó exactamente 2.662 kilos. Las cifras no se olvidan: se repartieron 11.000 platos y 22.000 pedazos de pan.

Desde entonces, el Gobierno local liderado por Juan Manuel Valle (IP-IU) ha impulsado con reconocido éxito la marca ‘Los Palacios y Villafranca. Destino gastronómico’, que tiene su mayor valor en la filosofía de los famosos restaurantes locales de que no hay mejor producto que el de kilómetro cero, empezando por supuesto por el tomate de Los Pa -

lacios, acostumbrado a ir de la mata a los mejores fogones locales. La resistencia de cada variedad para el transporte es la que prima en la producción. “Pero yo me sigo quedando con el sabor, que es nuestra distinción”, advierte Luis Barrón. “Un tomate puede ser muy bonito, pero si no tiene sabor, no lo quiero”. La gestión del bombón colorao ha dado un salto cualitativo con las nuevas generaciones, tanto de agricultores como de empresarios. José Antonio López, joven agricultor que además forma parte de la junta directiva de la cooperativa Las Nieves, recuerda que su padre tenía, no hace demasiado, 3.000 metros cuadrados de invernadero. “Ahora, junto a mis hermanos, tenemos 13.000, y estamos pensando en poner más”. Otros jóvenes de su misma generación, como José Manuel Pérez Plata –Joven del Año en 2017-, han conseguido colocar su tomate frito gourmet, Tierra Palaciega, no solo en los restaurantes de más prestigio de todo el país, sino en el mercado internacional con sobrada solvencia. Esta empresa palaciega, que empezó como una startup con el apoyo de sus padres, con invernadero de toda la vida, y el conocimiento del emprendedor, licenciado en Quí -

micas y en paro, produce ya riquísimas mermeladas y una gama de productos que asombra en las ferias gastronómicas de toda Europa. Y todo empezó con el bombón colorao de Los Palacios en 2016… Algunos años después han aparecido otras empresas locales poniendo en valor el tomate palaciego, como La Tomatería de Los Palacios, propiedad de Mariano Vargas, que se tutea ya con los mayores productores de gazpacho y salmorejo de este país.

LA SALVACIÓN POR EL GAZPACHO

Precisamente el gazpacho ha salvado la producción del tomate palaciego en sus peores años de mercado. No solo la falta de agua, sino determinadas plagas y la feroz competencia de Marruecos mermaron la ilusión de los agricultores en el último lustro. Y fue el contrato con las empresas productoras de gazpacho y salmorejo el que impidió que la vasta producción de tomate se tirara por la borda. La empresa de Jumilla (Murcia) García Carrión, que comercializa la marca Don Simón, le contrató por primera vez en 2018 más de un millón de kilos de tomates a la cooperativa Las Nieves. En 2020, se duplicó la cantidad. Actualmente, la mitad de los tomates que llega a Las Nieves, es decir, más de cinco millones de kilos, van destinados a los gazpachos envasados de Don Simón. Y esa ha sido la salvación para muchísimos agricultores, pues la empresa murciana les garantiza desde comienzos de la campaña un precio fijo de entre 57 y 60 céntimos de euro por kilo. “Es que al tomate para ensalada, incluso cuando está a ochenta o noventa céntimos, tienes que descontarle veinticinco céntimos en gastos como mínimo [para el envasado, por ejemplo], y ya

El presidente de la cooperativa Las Nieves, Pedro Parejo Begines, rodeado de cajas de tomates.

no es todo el monte orégano”, advierte Antonio, uno de esos agricultores veteranos que tiene sus dudas en la eficiencia de las nuevas generaciones… “Yo tengo que estar todo el día en el invernadero, y ahora cuando se termine la primera campaña, hay que limpiar y sembrar en dos semanas, así es que yo no comprendo a esa gente que dice que tiene un horario y que no va al campo en todo el fin de semana”.

EL CRECIMIENTO DE LOS INVERNADEROS

Lo cierto es que la producción de tomates ha ido creciendo exponencialmente en Los Palacios al mismo ritmo que la superficie de cultivo bajo plástico en lo que va de siglo XXI. Hoy por hoy, el 50% de los invernaderos de toda la provincia de Sevilla están en Los Palacios. Exactamente, y según el último estudio cartográfico llevado a cabo por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Los Palacios concentra 150 hectáreas de cultivo bajo plástico de las 302 contabilizadas a nivel provincial. Lebrija, el segundo municipio sevillano con más invernaderos, tiene 74 hectáreas, la mitad que Los Palacios. Desde el año 2010, prácticamente todo el crecimiento de invernaderos de la provincia, que ha pasado de 245 a 302 hectáreas, se ha debido al aumento de cultivo bajo plástico en Los Palacios, donde la inmensa mayoría de los nuevos invernaderos se han puesto para el tomate. “Llevamos años viviendo un momento dulce en torno al tomate, que no solo nos da sabor y personalidad, sino también muchos puestos de trabajo”, señala el alcalde de Los Palacios, que hasta el próximo mes de junio hará su ya tradicional ronda de visitas a las cooperativas del pueblo, en el cenit de su producción y exportación ya no solo al mercado nacional, sino también a países del entorno europeo como Portugal, Francia e Italia.

Esta planta solar se erige como un oasis sostenible donde la energía limpia convive con la fauna y flora local, en un entorno libre de pesticidas y produciendo la innovadora miel solar EL PAPEL DE LA VOZ

‘LAS CORCHAS’, UNA PLANTA ‘AGRIVOLTAICA’ EN LA QUE SE PRODUCE ENERGÍA SOLAR Y TAMBIÉN MIEL

VPOR EZEQUIEL GARCÍA BARREDA FOTOGRAFÍA DE MAURI BUHIGAS

er paneles solares por nuestros campos y tierras de labranza es algo que genera en la sociedad dos posturas bien enfrentadas: grupos que están a favor por todo lo que conlleva apostar por las energías limpias y renovables aprovechando el sol de Andalucía; y otro cada vez más numeroso en contra por el alto impacto visual que lleva intrínseca su instalación, así como la crítica por dejar yermos los suelos donde se levantan.

Sin embargo, lugares como la planta fotovoltaica de Las Corchas, en Carmona, propiedad de Endesa, ha ido más allá y ha querido crear un nuevo concepto: un parque agrivoltaico, donde paneles, pastoreo, abejas y vegetación conviven en un entorno libre de pesticidas. Fran Haro, responsable de Operación y Mantenimiento de todas las plantas fotovoltaicas de la empresa en Andalucía, hace de guía, poniendo el énfasis en las prácticas ecológicas y los proyectos de investigación que combinan generación de energía y actividades agrícolas y ganaderas sostenibles.

AGRICULTURA Y GANADERÍA ECOLÓGICAS Y DE PROXIMIDAD

Una de las iniciativas clave de la planta es la gestión sostenible de la vegetación sin el uso de herbicidas. “Tenemos ganado, en concreto ovejas, que el pastor va moviendo por las distintas zonas de la planta en función de cómo está el pasto”, explica Haro, subrayando que esta práctica no sólo controla la vegetación y reduce el riesgo de incendios, sino que también mantiene la salud del ecosistema local.

La integración de cultivos dentro de la planta fotovoltaica es otra estrategia innovadora. Haro menciona que dentro del perímetro de Las Corchas se han llevado a cabo proyectos piloto con cultivos de lino, buscando un doble uso del suelo: “Hemos intentado hacer cultivos dentro de la planta con el objetivo de dar un doble uso al suelo”, afirma, señalando que estos proyectos permiten controlar el polvo y la vegetación, y explorar la viabilidad de la producción agrícola en terrenos dedicados a la energía solar.

Este parque solar no se centra exclusivamente en la sostenibilidad ambiental, sino también en fortalecer la cooperación con la comunidad local. “El objetivo es compartir, no competir”, resalta Haro. Esta colaboración incluye la profesionalización de servicios agrícolas y ganaderos, asegurando que las prácticas dentro de la planta cumplan con los estándares de seguridad y sostenibilidad. “Intentamos fomentar la profesionalización de los servicios locales, asegurando que un tractor tenga sus papeles en regla o que los trabajadores usen el equipo de seguridad adecuado, entre otros puntos”, añade.

PROTEGIENDO A LA FLORA Y FAUNA LOCAL

Endesa está colaborando con el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa) para analizar la viabilidad de diferentes cultivos en terrenos de plan-

Ovejas pastan entre placas solares fotovoltaicas.

tas fotovoltaicas. “Tenemos un proyecto con ellos para llevar cultivos tradicionales de la zona al interior de la planta, pues queremos optimizar el uso del suelo y contribuir positivamente a la ciudad de Carmona y al medio ambiente”, explica Haro.

La planta también se ha convertido en un hábitat favorable para la fauna local. En plena canícula pueden observarse numerosas aves, conejos y cernícalos que habían desaparecido del paisaje agrícola de muchos puntos de la comarca: “Nos encontramos con conejos, liebres y perdices, y estamos haciendo esfuerzos para mejorar la biodiversidad de la zona, apostando por la hidrosiembra y la creación de bosquetes para aves, con los que buscamos establecer un ecosistema equilibrado dentro del área vallada de la planta”, asevera.

La gestión integrada de la planta ofrece múltiples beneficios. Ver pastar las ovejas sin la amenaza de depredadores dentro de un recinto vallado y con cámaras de seguridad hacen que el pastor respire cuando las noticias de ataques de lobos y otras rapiñas están a la orden del día: “El pastor aprovecha más el terreno dentro de la planta porque las ovejas duermen aquí, están dentro de un vallado, hay cámaras de seguridad, y están más tranquilas”, señala este almeriense afincado en Sevilla. Este enfoque también ha permitido que las ovejas sean certificadas como ecológicas, ya que pastan en un ambiente sin químicos.

Además, la integración con la naturaleza también es una prioridad para Endesa y su rama. “Este vallado tiene una puertecita que permite la entrada y salida de la vida salvaje, sobre todo de conejos”, explicó Haro. Aunque no ha sucedido en ‘Las Corchas’, en otras plantas se ha documentado la entrada de depredadores como mangostas, lo cual refleja el equilibrio que se busca mantener con la fauna local.

MIEL SOLAR DE ALTO VALOR ECOLÓGICO

Uno de los lugares más especiales de este lugar único, que Haro lo equipara a El Quijote, cuando el ingenioso hidalgo

veía en los molinos de viento “gigantes que le atacaban”, es el apiario gestionado por Juan Ignacio López, quien tiene su marca registrada Loramiel y fue el elegido en concurso público de entre otros 22 aspirantes a producir esta miel solar. Ubicado estratégicamente dentro de la planta Las Corchas, representa una fusión innovadora entre la producción de energía renovable y la apicultura sostenible. Las abejas de Loramiel se benefician de un entorno libre de pesticidas y con una flora diversificada, enriquecida por las plantas cultivadas en la instalación, entre las que se incluyen las aromáticas. Esta sinergia no solo protege a las abejas, sino que también asegura una fuente de néctar y polen de alta calidad, resultando en una miel pura y ecológica.

Fran Haro destacó cómo esta colaboración mejora la sostenibilidad del entorno. “La flora local, potenciada por la diversidad de plantas que cultivamos aquí, proporciona un excelente recurso de néctar y polen para las colmenas” explica. Además, la ubicación del apiario dentro de la planta crea un refugio seguro para las abejas, alejándolas de las amenazas habituales como pesticidas y depredadores. Esta combinación única de apicultura y energía solar promueve la biodiversidad y apoya la producción de una miel de alta calidad en búsqueda de su certificación ecológica.

Este apiario solar fue reconocido como uno de los cinco mejores proyectos ejecutados en 2021 por su contribución a la lucha contra el cambio climático y su apuesta por la innovación en el ámbito de la sostenibilidad. Cuenta con 20 colmenas tradicionales a las que se suman otras dos dotadas de la última tecnología, “la NASA le llamamos mi hijo y yo”, bromea Juan Ignacio; con sensores para apertura y cierre, báscula para medir el peso de la miel, control de temperatura y hasta una cámara para controlar en directo el estado del panal.

Este apicultor de cuarta generación nacido en Valencia pero afincado desde hace décadas en Lora, explica que el entorno controlado y seguro de la planta fotovoltaica permite a las abejas prosperar y producir miel de alta calidad. Y, además, parte de este néctar de las abejas se dona a las monjas del convento de Santa Clara de Carmona, que elaboran dulces cuya venta se destina a fines sociales.

Endesa, junto a López, están llevando a cabo un proyecto de investigación y desarrollo (I+D) para estudiar el impacto de la energía solar en la apicultura, viendo “cómo la proximidad de los paneles solares afecta el comportamiento de las abejas y a la calidad de la miel” cuenta Haro. Este proyecto busca optimizar las condiciones para las abejas y maximizar la producción de miel, integrando el conocimiento científico con prácticas agrícolas sostenibles. Los resultados preliminares han sido prometedores, indicando que las abejas no solo se adaptan bien al entorno, sino que también prosperan en él.

Además de los beneficios ambientales, el proyecto de I+D está generando datos valiosos sobre la coexistencia de la energía solar y la apicultura. “Estamos recopilando datos que podrían ser fundamentales para futuras instalaciones de plantas solares con apicultura integrada”. Esta investigación podría establecer

un nuevo estándar para las prácticas sostenibles en la industria de las energías renovables, demostrando que la tecnología y la naturaleza pueden coexistir de manera armoniosa y beneficiosa para ambos. La miel solar de Las Corchas no solo simboliza un producto ecológico y de alta calidad, “sino también un avance significativo en la integración de prácticas sostenibles en el sector energético”, puntualiza el responsable de la planta.

UN IMPACTO ECONÓMICO MAYÚSCULO

La repercusión económica positiva de plantas como la de Las Corchas en ayuntamientos como el de Carmona es significativo. De hecho, Haro indica que el presupuesto de la ciudad “ha aumentado significativamente gracias a los impuestos que pagamos”, estimando que las contribuciones fiscales de la planta ascienden a varios millones de euros anuales. Estos fon-

1.- Apicultores, extrayendo miel en la planta de ‘Las Corchas’.

2.- Fran Haro, responsable de Operación y Mantenimiento de las plantas fotovoltaica.

dos permiten al municipio “mejorar sus servicios y proyectos comunitarios, beneficiando directamente a los residentes locales”, añade.

“Carmona es hoy una referencia nacional no solo en la producción de energía limpia y no contaminante procedente de las plantas fotovoltaicas, sino también en hacer compatibles estas instalaciones con la protección y el cuidado del medio ambiente”, asevera Juan Ávila, alcalde de Carmona (PP). La localidad andaluza ha logrado integrar la tecnología y la sostenibilidad de manera efectiva y armoniosa.

Ávila destaca que las iniciativas llevadas a cabo en Carmona, como el pastoreo controlado bajo las plantas fotovoltaicas, la instalación de apiarios para la generación de miel solar, la plantación de especies autóctonas o la producción de lino solar, son claros ejemplos de que la agrivoltaica ya no es algo experimental, sino una realidad. “Todo ello sin mencionar los efectos positivos que tienen estos proyectos para el empleo en la localidad o para la generación de ingresos en el Ayuntamiento vía impuestos”, subraya el alcalde.

Estos recursos económicos, agrega Ávila, “se han reinvertido en la localidad con la construcción de instalaciones deportivas, la dotación de nuevas infraestructuras, el arreglo de calles y barrios, y la mejora de zonas verdes. La combinación de desarrollo económico y sostenibilidad ambiental en Carmona se presenta como un modelo a seguir para otras localidades”.

De hecho, Haro aborda las críticas y la “demonización” que a veces afrontan las empresas que levantan plantas fotovoltaicas, atribuyéndolas al desconocimiento y a intereses económicos. Como anécdota, indica que “el pastor que está aquí está encantado, pero el que no tiene ningún beneficio está en contra”, reflejando una dinámica que podría mejorar con mayor educación y transparencia sobre los beneficios de la energía solar.

EN BUSCA DE LA ARCADIA FELIZ

Este bosque de paneles junto a la autovía del Sur incorpora tecnologías avanzadas para asegurar la eficiencia y la seguridad operativa. “Utilizamos un sistema de apertura de puertas con NFC, controlado por el móvil, lo que nos permite saber quién entra y sale en tiempo real”, destacó Haro. Esta tecnología también es fundamental durante las inspecciones con drones, que permiten evaluar el estado de los paneles solares de manera segura y eficiente. “Durante el vuelo del dron, no puede haber nadie dentro por razones de seguridad”, añadió. Fran Haro concluye afirmando que “Nuestro objetivo es demostrar que la energía renovable puede convivir con la naturaleza y aportar valor a la comunidad. Estamos muy orgullosos del trabajo que estamos haciendo aquí en Andalucía”. Y es que ya lo dijo Sancho Panza a Don Quijote: “Mire vuestra merced que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino”. Cinco siglos después, la historia se repite.

LA EMPRESA LÍDER DE VENTANAS

EFICIENTES QUE NACIÓ EN EL CUERVO

Una breve experiencia en la carpintería metálica llevó a Antonio Díaz Sánchez a abrir este negocio hace diez años que hoy es un caso de éxito en El Cuervo

i estás pensando en instalar nuevas ventanas en tu domicilio, una de las mejores opciones puede ser Adisa PVC, una historia de éxito que comenzó hace una década en una pequeña nave de alquiler. El emprendedor Antonio Díaz Sánchez se inició en el mundo de la empresa tras una breve trayectoria en el sector de la carpintería metálica. La ilusión y el incansable trabajo con un equipo que ya alcanza las 16 personas, le ha llevado a ser una de las empresas líderes en el sector.

“Nuestro compromiso con la calidad y el servicio al cliente ha sido la piedra angular de nuestro crecimien-

Un empleado de Adisa PVC, manejando la maquinaria avanzada de la empresa.

to”, sostiene el gerente CEO de la empresa, que reconoce que han trabajado desde sus inicios “incansablemente” para ofrecer ventanas que superan las expectativas iniciales de los clientes. Pero ¿cuál es el secreto?

Antonio aprovechó la oportunidad de negocio que el sector ofrecía tras conocer el potencial de la fabricación de ventanas eficientes, especializándose en las de PVC. Para él, este sistema de carpintería representaba la opción más “eficiente, sostenible y rentable” para los usuarios, unas condiciones sobre las que construyó una empresa dedicada tanto a la producción como a la distribución de ventanas destinadas a profesionales del sector.

Tras una década de crecimiento, la empresa se ha consolidado con una extensa red de distribución que llega a varias provincias de Andalucía, siempre optando por primeras calidades y por la atención al cliente, seguramente los valores que han sido base de su éxito y su desarrollo empresarial.

COLABORACIONES ESTRATÉGICAS CON OTROS LÍDERES DEL SECTOR

A lo largo de estos años, Adisa PVC ha contado con el apoyo de prestigiosos partners, quienes han aportado su conocimiento y experiencia para garantizar una mejora continua en la calidad de los productos y en la atención al cliente.

Entre ellos, destacan multinacionales líderes como Roto Frank, reconocido fabricante de herrajes para ventanas o Deceuninck, especialista en sistemas de carpintería de alta eficiencia.

Asimismo, Adisa PVC ha colaborado con empresas nacionales como Cristalería Reina, Pecrisur y ENP, quienes han contribuido significativamente a ofrecer un servicio de primera clase y un producto final de excelente calidad y acabados.

UNAS MODERNAS INSTALACIONES CON PRODUCCIÓN AUTOMATIZADA EN EL CUERVO

La empresa opera actualmente en unas instalaciones de unos 2.000 metros cuadrados en El Cuervo de Sevilla, donde lleva a cabo procesos de fabricación altamente automatizados.

Gracias a estas infraestructuras avanzadas y a un equipo humano comprometido y experimentado, Adisa PVC ha logrado optimizar sus procedimientos y mejorar la calidad de sus productos.

“Nos sentimos orgullosos del trabajo diario que ha contribuido al éxito de la empresa. Lo que comenzó como un sueño en una pequeña nave de alquiler, hoy es una empresa consolidada gracias a ese

Trabajadores de Adisa PVC, en sus instalaciones de El Cuervo.

trabajo incansable de nuestro equipo y a la confianza de nuestros clientes”, explica su CEO.

COMPROMISO CON LA SOSTENIBILIDAD E INNOVACIÓN Y MEJORA CONTINUA

Las ventanas que fabrica Adisa PVC no solo ofrecen eficiencia energética, sino que también son un producto completamente sostenible. Al estar compuestas de materiales reciclados, las ventanas de PVC reafirman el compromiso de esta empresa con el respeto al medio ambiente.

De hecho, la búsqueda permanente de la excelencia ha llevado a la compañía a realizar importantes inversiones en última tecnología. La empresa cuenta con la maquinaria más avanzada actualmente disponible en Andalucía, lo que le permite ofrecer acabados excepcionales y un diseño visual único en cada ventana.

La apuesta por la innovación, otro de los secretos de Adisa PVC, ayuda a que siga liderando el mercado de ventanas de PVC en cuanto a calidad y estética. “Vamos a seguir creciendo con la misma pasión que nos ha guiado desde el principio”, dice su fundador y gerente CEO Antonio Díaz Sánchez, acompañado de su equipo de técnicos y trabajadores en el centro de la empresa, en El Cuervo.

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