DE LA ERRADICACIÓN A LA RESISTENCIA: LA EVOLUCIÓN DEL CONTROL QUÍMICO DE AEDES AEGYPTI EN ARGENTINA
LOS DIEZ MANDAMIENTOS PARA EL USO EFICAZ DE TRAMPAS DE LUZ
CUANDO LOS RÍOS MUERDEN: EL PROBLEMA DE LOS SIMÚLIDOS EN LATINOAMÉRICA
PALLETS Y TARIMAS: UN ESLABÓN CRÍTICO EN LA PREVENCIÓN DE PLAGAS Y LA INOCUIDAD ALIMENTARIA
EL FUTURO DEL CONTROL DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR MOSQUITOS EN EUROPA: DESAFÍOS, INNOVACIÓN Y NUEVAS ESTRATEGIAS
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE NORMAS DE INCOUIDAD Y EXIGENCIAS SOBRE LA GESTIÓN DE PLAGAS
En un mundo donde los desafíos sanitarios, ambientales y productivos evolucionan con una velocidad sin precedentes, alcanzar la edición número 19 de LATAMPLAGAS representa mucho más que una continuidad editorial. Este hito simboliza el compromiso sostenido con la profesionalización, la actualización técnica y el fortalecimiento de toda la comunidad vinculada al manejo racional de plagas, vectores de enfermedades, inocuidad alimentaria y gestión empresarial. Desde 2017, nuestra misión ha sido clara, construir un espacio de referencia para quienes entienden que la sanidad ambiental, la sanitización, el diseño y mantenimiento sanitario y la protección de los alimentos, son pilares esenciales para la salud pública, la competitividad industrial y el bienestar social. Hoy, en esta nueva edición, renovamos ese propósito con una mirada aún más amplia, integrando ciencia, tecnología, gestión y visión estratégica.
El mercado actual exige profesionales cada vez más preparados, capaces de enfrentar escenarios complejos donde convergen nuevas amenazas biológicas, exigencias regulatorias, demandas de soste-
Ing. Guillermo J. Tarelli
Profesor Entomología FCA-UNLZ
Gerente Sanidad Ambiental CHEMOTECNICA S.A.
EDITOR DE LATAMPLAGAS
nibilidad y transformaciones digitales. En este contexto, la inteligencia artificial ya no es una promesa futura, sino una herramienta concreta que comienza a redefinir procesos, optimizar decisiones y abrir nuevas oportunidades en nuestra industria. LATAMPLAGAS acompaña esta evolución incorporando contenidos que analizan su impacto real, sus aplicaciones prácticas y su potencial transformador. Nuestra esencia sigue siendo la misma. Nos ocupamos de reunir a científicos, investigadores, técnicos y líderes empresariales de reconocimiento internacional para ofrecer información de alto valor, promover la formación continua mediante literatura especializada y programas académicos de universidades de todo el mundo. Acercamos al lector diferentes herramientas de gestión que permiten promover el buen desempeño a las empresas del sector desde una perspectiva integral. La gestión de recursos humanos y los procesos administrativos eficientes llevan a la empresas al siguiente nivel y permiten la rentabilidad y sustentabilidad buscada, aspectos que también impulsamos desde nuestra revista.
Cada edición es también el re-
sultado de una red de apoyo fundamental. Nuestros auspiciantes no solo sostienen económicamente este proyecto, sino que se convierten en socios estratégicos de una iniciativa que impulsa el desarrollo profesional y la innovación en América Latina.
A todos nuestros lectores, colaboradores, anunciantes y referentes del sector, gracias por acompañarnos en este camino. LATAMPLAGAS continúa creciendo porque existe una industria comprometida, profesional y decidida a elevar sus estándares.
La edición 19 es una nueva invitación a pensar, aprender y evolucionar juntos. Porque el futuro del manejo profesional de plagas y vectores no solo depende de controlar amenazas, sino de liderar con conocimiento, innovación y visión.
EDI TO RIAL
Esperamos que resulte de lectura obligatoria para los más exigentes especialistas del MIPU, pero también para aquellos que se inician en este mundo admirable.
DIRECTOR
EDITOR JEFE
DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN
EDICIÓN Y COORDINACIÓN
COLABORADORES
MAURICIO RUBÍN DE CELIS
GUILLERMO TARELLI
GUILLERMINA TARELLI
GUILLERMINA TARELLI
PAULA V. GONZÁLEZ
LAURA V. HARBURGUER
EDUARDO N. ZERBA
MARCELO PEREIRA
FERNANDO MANERA
MIRKO BARAGA
RUBÉN BUENO
MAURICIO RUBÍN DE CELLIS
MIKEL ALEXANDER GONZÁLEZ
PEDRO MARÍA ALARCÓN-ELBAL
CONTÁCTENOS:
TELF.: (+54) 9 11 6868 9O74
ESCRÍBENOS A:
SUSCRIPCION@LATAMPLAGAS.COM
VISÍTENOS EN:
WWW.LATAMPLAGAS.COM
ISSN 2591-5207
Índice
De la erradicación a la resistencia: la evolución del control químico de Aedes aegypti en Argentina
Los diez mandamientos para el uso eficaz de trampas de luz
Visibilizando amenazas invisibles: Intoxicaciones y exposición crónica a químicos en el hogar
Pallets y tarimas: un eslabón crítico en la prevención de plagas y la inocuidad alimentaria
El futuro del control de enfermedades transmitidas por mosquitos en Europa: desafíos, innovación y nuevas estrategias
Algunas consideraciones sobre normas de incouidad y exigencias sobre la gestión de plagas 07 13 19 29 34 45 40
Cuando los ríos muerden: el problema de los simúlidos en Latinoamérica
DE LA ERRADICACIÓN A LA RESISTENCIA: LA EVOLUCIÓN DEL CONTROL QUÍMICO DE AEDES AEGYPTI EN ARGENTINA
Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (UNIDEFCITEDEFCONICET-CIPEIN y Ministerio de Defensa)
Introducción
Aedes aegypti (L.) es el principal mosquito responsable de transmitir los virus del dengue en las Américas y desempeña un papel significativo en la propagación de la fiebre amarilla urbana. Se encuentra en todo el mundo, habitando regiones que se extienden desde los trópicos y subtrópicos hasta ciertas áreas templadas. En América del Sur, su historia se caracteriza por ciclos de colonización, erradicación y reestablecimiento, impulsados tanto por factores mediados por el ser humano como ambientales.
Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (UNIDEFCITEDEFCONICET-CIPEIN y Ministerio de Defensa)
Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (UNIDEFCITEDEFCONICET-CIPEIN y Ministerio de Defensa)
Expansión histórica y diversidad genética de Aedes agypti en Argentina
En Argentina, Ae. aegypti estuvo presente durante siglos antes de que se lanzara una campaña continental de erradicación a mediados del siglo XX. Liderado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el programa se desarrolló entre fines de la década de 1940 y la década de 1960, con el objetivo específico de eliminar la especie de las Américas. El esfuerzo coordinado incluyó vigilancia intensiva del vector, reducción de criaderos y control químico.
Para 1963, el Ministerio de Salud Pública de la Nación declaró la especie erradicada en el país, y en 1965 el Consejo Directivo de la OPS ratificó este logro. Esta erradicación fue considerada un gran éxito en salud pública, al interrumpir los ciclos de transmisión de la fiebre amarilla y otros arbovirus. Sin embargo, la erradicación no resultó permanente. La disminución de la voluntad política, el debilitamiento de los programas de vigilancia y el restablecimiento de poblaciones en países vecinos facilitaron la reinvasión. Tras la reintroducción de Ae. aegypti en Brasil en 1975, la especie se expandió por el Cono Sur. La reinfestación en Argenti-
PAULA V. GONZALEZ
Doctora
LAURA V. HARBURGUER Doctora
EDUARDO N. ZERBA Doctor
VECTORES
na se detectó por primera vez en 1986 en las provincias del noreste (NE) de Misiones (Posadas y Puerto Iguazú) y Formosa (Clorinda y Puerto Pilcomayo). Esto marcó la primera reaparición confirmada desde la erradicación.
La expansión fue rápida: para 1991 Ae. aegypti había alcanzado la provincia de Buenos Aires, extendiendo su rango hacia la región templada del país. Para 1995, ya se había registrado en provincias centrales como Córdoba.
En las últimas décadas, Ae. aegypti ha expandido su rango más allá de los límites climáticos previamente reconocidos. Mientras que modelos anteriores sugerían que la especie no podía sobrevivir al invierno en áreas con temperaturas medias anuales inferiores a 15 °C, su presencia ha sido documentada en ciudades más frías como Dolores y Villa Gesell, donde las temperaturas medias anuales están por debajo de ese umbral. La detección de larvas en floreros de cementerios y neumáticos descartados en Dolores en 2012 sugiere que puede sobrevivir al invierno y que podrían haberse establecido poblaciones permanentes, desafiando supuestos previos sobre
restricciones climáticas.
A comienzos de los años 2000, el límite sur de la distribución de Ae. aegypti en Argentina se extendía aproximadamente desde el noroeste (NO) al sudeste, alcanzando latitudes cercanas a 35° S. En la década siguiente, el rango avanzó aún más, con registros aislados cerca de 37° S y detecciones excepcionales en 38° S en dos grandes centros urbanos: la ciudad de Neuquén en el oeste y Bahía Blanca en el este . Más recientemente, se han reportado ocurrencias aún más australes, incluyendo San Antonio Oeste en la provincia de Río Negro (40°43 S), actualmente el registro más austral confirmado de la especie en América del Sur, y Tandil en la provincia de Buenos Aires, destacada por ser la localidad positiva más fría del país .
El reestablecimiento de Ae. aegypti ha estado acompañado por estudios de genética poblacional que arrojan luz sobre sus rutas de recolonización. Análisis basados en marcadores de ADN mitocondrial (RFLP de la región rica en A+T) revelaron una marcada estructura filogeográfica en Argentina . Los resultados mostraron que la migración pa-
siva desde Brasil y Paraguay hacia Argentina sería fuertemente facilitada por el tráfico comercial humano. Albreu y Gardenal examinaron la distribución de linajes mitocondriales de Ae. aegypti en Argentina utilizando el fragmento del gen ND4. Las poblaciones del NO de Argentina y Bolivia comparten haplotipos únicos ausentes en otras regiones, mientras que las poblaciones del NE de Argentina se agrupan con las de Paraguay. Se identificaron tres grandes haplogrupos (clados 2−1, 2–2 y 2–3), lo que sugiere múltiples eventos de colonización desde países vecinos como Bolivia, Paraguay y Brasil.
El clado NOA-Bolivia (2−1) parece haber experimentado una expansión temprana seguida de fragmentación, posiblemente dejando poblaciones relictas que sobrevivieron a la campaña de erradicación en focos aislados. El clado NEA-Paraguay (2–3) refleja una historia de colonización separada, mientras que el clado 2–2, dominado por un solo haplotipo, caracteriza gran parte del este de Argentina e indica una expansión reciente y rápida desde una fuente genéticamente homogénea. Esta evidencia genética señala impactos dife-
renciales del programa de erradicación de mediados del siglo XX entre regiones. En el este, la campaña probablemente logró una eliminación casi completa de la variabilidad genética, con recolonización impulsada por una sola variante genética. En contraste, el NO y NE retuvieron o recuperaron alta diversidad de haplotipos, consistente con reinvasión desde múltiples fuentes externas y posiblemente desde poblaciones locales persistentes. Estos paisajes genéticos contrastantes sugieren historias evolutivas diversas y distintos grados de conectividad histórica entre regiones.
Hoy en día, Ae. aegypti está establecido en casi todas las provincias del norte y centro de Argentina y continúa expandiendo su rango hacia el sur y el oeste.
“La historia de la especie en Argentina sirve como un ejemplo de advertencia sobre la fragilidad de los logros en el control vectorial cuando presiones políticas, logísticas y ambientales se alinean a favor de la reinfestación.”
La persistencia y adaptabilidad de este vector, incluyendo su capacidad para sobrevivir en climas más fríos de lo previamente asumido, subraya la necesidad de vigilancia sostenida, estrategias de control adaptativas y mayor investigación sobre los mecanismos ecológicos y genéticos que facilitan su expansión. La historia de la especie en Argentina —erradicada mediante acción regional coordinada y lue-
go reintroducida por múltiples vías— sirve como un ejemplo de advertencia sobre la fragilidad de los logros en el control vectorial cuando presiones políticas, logísticas y ambientales se alinean a favor de la reinfestación.
Historia y panorama actual del control químico de Aedes aegypti en Argentina
Desde la reinfestación de Ae. aegypti en Argentina durante la década de 1980, las estrategias de control vectorial han evolucionado en respuesta a contextos epidemiológicos, sociales y operativos cambiantes. La descentralización de los servicios de salud transfirió la responsabilidad de la vigilancia y control del mosquito a los municipios locales, lo que generó desafíos relacionados con los recursos, la capacitación del personal y la coordinación de métodos y adquisición de insumos.
A partir de 1998, las campañas de control de emergencia
se centraron principalmente en intervenciones químicas, incluyendo fumigación térmica en ultra bajo volumen (ULV), equipos portátiles de nebulización y tratamientos focales casa por casa. Se aplicaron larvicidas, incluyendo gránulos de temephos y posteriormente Bacillus thuringiensis israelensis (Bti), en recipientes con agua; mientras que adulticidas como el organofosforado fenitrotión (Sumithion®) y piretroides como deltametrina y cis-permetrina se utilizaron en aplicaciones espaciales en base oleosa usando gasoil como solvente.
Estos métodos eran claramente subóptimos para su uso en entornos urbanos, donde los residentes están altamente expuestos a los insecticidas aplicados. Dichos insecticidas estaban destinados a suprimir las poblaciones de mosquitos durante brotes y no a ser utilizados rutinariamente para prevención.
Aunque el control químico logró reducciones a corto plazo en las
densidades de mosquitos y ayudó a manejar ciertos brotes en el norte de Argentina, se evidenciaron varias limitaciones. La extrapolación de estrategias de otros países sin adaptarlas a las condi
mostraron una mayor eficacia de control y una supresión prolongada de las poblaciones de mosquitos en comparación con tratamientos individuales [26–28]. Posteriormente, otros grupos en
siguen poco desarrollados en Argentina. Intervenciones periódicas utilizando IGRs, como triflumurón, combinadas con el vaciado rutinario de recipientes, han mostrado resultados prometedores para mantener bajos niveles de infestación durante las temporadas reproductivas del mosquito, aunque el vaciado por sí solo es insuficiente.
La resistencia a insecticidas se ha convertido en un obstáculo importante para controlar este mosquito, tanto a nivel mundial como en Argentina. CIPEIN reportó la primera detección de resistencia a piretroides en adultos de Ae. aegypti provenientes de la provincia de Salta, asociada a fallas en el control. Los niveles de resistencia a cis-permetrina fueron clasificados como altos, con resistencia cruzada a deltametrina, mientras que se mantu
“La resistencia a insecticidas se ha convertido en un obstáculo importante para controlar este mosquito, tanto a nivel mundial como en Argentina.”
ciones socioeconómicas locales redujo su efectividad. Los programas sociales que apoyaban el control vectorial movilizando trabajadores desempleados durante la recesión de 2001 cesaron tras la recuperación económica, generando vacíos en la implementación. Además, riesgos de seguridad, rechazo de los residentes y viviendas cerradas dificultaron el acceso para tratamientos, destacando la necesidad de enfoques alternativos.
El Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (CIPEIN) en Buenos Aires, un Centro Colaborador de la OMS, ha contribuido a optimizar los métodos de control mediante investigación sobre nuevos insecticidas y formulaciones, incluyendo isómeros de permetrina, reguladores del crecimiento de insectos (IGR) como piriproxifen y triflumurón, y nuevos mecanismos de aplicación como tabletas fumígenas insecticidas para uso en interiores.
Estudios de campo que combinaron adulticidas y larvicidas de-
Argentina repitieron ensayos similares utilizando formulaciones combinadas para ULV.
Los enfoques integrados que combinan control químico con participación comunitaria y gestión ambiental han sido reconocidos como esenciales para un control vectorial sostenible. Sin embargo, los programas integrales basados en la comunidad
vo la susceptibilidad al organofosforado malatión.
Recientemente, se han detectado las mutaciones kdr V1016L y F1534C. Más importante aún, CIPEIN fue el primero en identificar la mutación V410L en múltiples regiones de Argentina y correlacionarla con evidencia toxicológica de resistencia a insecticidas [34]. Otro estudio reportó pos-
teriormente la presencia de esta mutación a escala local en la provincia de Buenos Aires, pero sin establecer asociación con resistencia.
Cuando emerge resistencia a piretroides en poblaciones de Ae. aegypti, se considera una buena práctica implementar el manejo de resistencia a insecticidas (IRM) rotando hacia clases alternativas. En Tapachula, México, la discontinuación de piretroides
“Aunque la vacuna contra el dengue representa un avance importante, ha generado una sobreestimación de su capacidad para reemplazar el control vectorial.”
(1999–2013) en favor de organofosforados durante 2013–2019 condujo a una reversión significativa de la resistencia tras seis años.
De manera similar, en Brasil, la selección en laboratorio con malatión en poblaciones originalmente resistentes a deltametrina resultó en la restauración de la susceptibilidad a piretroides y temephos. Estos principios de IRM son recomendados ampliamente por la OMS.
En Singapur, donde Ae. aegypti presenta altos niveles de resistencia a piretroides, se ha mantenido la susceptibilidad a organofosforados como pirimifos-metil. En este contexto, nuestro laboratorio detectó resistencia generalizada a permetrina pero encontró que todas las poblaciones probadas seguían siendo susceptibles a pirimifos-metil.
Permetrina y pirimifos-metil son dos clases ampliamente utilizadas, pero difieren en eficacia y
toxicidad. La permetrina actúa sobre los canales de sodio neuronales, produciendo rápido efecto de volteo y alta mortalidad, pero su eficacia se ha visto comprometida por resistencia. El pirimifos-metil, inhibidor de acetilcolinesterasa, ha demostrado eficacia sostenida, especialmente en formulaciones microencapsuladas como Actellic® 300CS.
Ambos presentan riesgos para organismos no objetivo, aunque en distinto grado. La permetrina es altamente tóxica para insectos acuáticos y polinizadores, mientras que el pirimifos-metil también puede afectarlos, pero en menor medida. Ambos están clasificados por la OMS como Clase II – Moderadamente peligrosos.
Desafíos y perspectivas
La crisis económica en Argentina ha reducido significativamente las actividades de control vectorial. Los programas actuales son limitados y dependen en gran medida de recursos escasos a nivel local.
Aunque la vacuna contra el dengue representa un avance importante, ha generado una sobreestimación de su capacidad para reemplazar el control vectorial. En consecuencia, la estrategia actual no logra responder adecuadamente a las epidemias. Según la OMS (2017–2030), Argentina necesita:
1. Innovación en herramientas de control de Aedes aegypti:
• Avanzar en la investigación del comportamiento para identificar nuevos objetivos.
• Ampliar las opciones de repelentes más allá del DEET.Desarrollar atrayentes para mejorar la eficacia de adulticidas y larvicidas.
• Introducir ingredientes activos no pertenecientes a los piretroides para el control espacial.Monitorear y gestionar la resistencia a insecticidas.
• Mantener el uso eficaz de larvicidas con formulaciones probadas.
2. Participación comunitaria y adopción de medidas de prevención:
VECTORES
•Fortalecer la educación y la concientización sobre la biología del vector y el riesgo.
•Utilizar redes sociales y canales locales para mensajes de prevención.
•Eliminar criaderos domiciliarios, especialmente recipientes con agua.
•Proporcionar herramientas seguras y accesibles (por ejemplo, ovitrampas, tabletas o papeles impregnados).
•Asegurar que las herramientas comunitarias cumplan con estándares de seguridad.
3. Coordinación intersectorial para la gestión integrada:
•Fortalecer la colaboración entre el Ministerio de Salud y las instituciones de investigación.
•Aplicar los hallazgos académicos a la práctica operativa mediante estudios co-diseñados.
•Promover investigación aplicada sobre prioridades en el manejo del mosquito.
• Establecer plataformas regulares de intercambio entre funcionarios de salud, científicos y actores de implementación.
Conclusiones
En general, aunque los métodos químicos siguen siendo centrales en la respuesta a brotes, desafíos como la resistencia a insecticidas, limitaciones logísticas y factores sociales destacan la necesidad de implementar estrategias de control vectorial multifacéticas y adaptadas localmente para manejar eficazmente las poblaciones de Ae. aegypti y reducir el riesgo de transmisión del dengue en Argentina.
Nota resumen del paper “From Eradication to Resistance: The Evolution of Chemical Control ofAedes aegypti in Argentina”
Current Tropical Medicine Reports (2025) 12:24
https://doi.org/10.1007/s40475-02500357-z
Todas las imágenes pertenecientes a esta nota han sido generadas con Inteligencia Artificial.
LOS DIEZ MANDAMIENTOS PARA EL USO EFICAZ DE TRAMPAS DE LUZ
Las trampas de luz son herramientas indispensables en el Manejo Integrado de Plagas (MIP), especialmente en empresas que deben cumplir altos estándares higiénico-sanitarios y de inocuidad alimentaria, como las indutrias de alimentos, bebidas, farmacéuticas y de empaques, entre otras.
Sin embargo, es común observar errores en el uso de estos dispositivos, como su instalación en lugares inadecuados y la falta de mantenimiento. El uso incorrecto de las trampas de luz puede generar consecuencias significativas, como baja eficacia en la atracción, mayor tiempo de captura, atracción de insectos hacia áreas críticas y riesgo de contaminación, además de no conformidades en auditorías. Por eso, garantizar el uso eficaz de las trampas de luz no es solo una cuestión opera-
tiva, sino una necesidad técnica dentro del programa de MIP.
Con el objetivo de ayudar a las empresas de servicios de control de plagas urbanas y promover el uso seguro y eficaz de estos equipos, presento en este artículo “Los Diez Mandamientos para el uso eficaz de trampas de luz.
Primer Mandamiento No instalar trampas de luz frente a puertas o ventanas
El lugar de instalación de la trampa es crucial. No instalar este tipo de equipo frente a puertas o ventanas, ya que la luz UV-A puede atraer insectos voladores desde el
MARCELO PEREIRA Ing.
Fundador y CEO del Grupo Ultralight (1997)
“Garantizar el uso eficaz de las trampas de luz no es solo una cuestión operativa, sino una necesidad técnica dentro del programa de MIP.”
exterior hacia el interior del ambiente, aumentando su presencia en áreas que deberían estar protegidas. La luz de la trampa debe orientarse siempre hacia el interior del ambiente, de modo que actúe capturando los insectos que ya han ingresado, sin atraerlos desde el exterior. Esto incrementa el riesgo de contaminación de alimentos, empaques y equipos.
Segundo Mandamiento No instalar trampas de luz en áreas de paso de personas o montacargas
Aunque pueda parecer una
recomendación obvia, este aspecto suele ser ignorado durante la instalación de trampas de luz. No instalar estos equipos en áreas de paso, como pasillos estrechos, vestíbulos o zonas con tránsito de montacargas. Esto puede provocar accidentes, caídas del equipo y dificultar tareas de mantenimiento, como el reemplazo de láminas adhesivas o tubos.
Tercer Mandamiento No instalar trampas de luz cerca de alimentos
No colocar trampas de luz cerca o encima de alimentos, máquinas de envasado, equi-
pos de producción o cintas transportadoras, ya que esto puede atraer insectos hacia áreas críticas, aumentando el riesgo de contaminación. Mantener una distancia mínima de 3 metros entre la trampa y las áreas que deben ser protegidas, especialmente en zonas sensibles.
Cuarto Mandamiento No instalar trampas de luz en dirección a corrientes de aire
Las corrientes de aire, ya sean naturales o provenientes de sistemas de ventilación, pueden interferir en la trayectoria de los insectos, dificultando su captura y aumentando el riesgo de contaminación. Además, el flujo de aire puede proyectar los insectos hacia alimentos, equipos o superficies sensibles. Instalar las trampas en lugares donde el flujo de aire no comprometa su eficacia.
Quinto Mandamiento No instalar trampas de luz cerca de otras fuentes de luz
Otras fuentes de luz, como las luminarias del ambiente, pueden reducir la eficacia de la trampa al dividir la atracción de los insectos.
Mantener una distancia mínima de 3 metros entre la trampa y otras luminarias para evitar interferencias. Como recomendación, sustituir las lámparas convencionales por lámparas de vapor de sodio (de color amarillo),
rango puede variar según la especie y las condiciones del entorno.
Por eso, es fundamental evaluar factores como el tipo de insecto, el diseño del lugar y la intensidad de la iluminación antes de la instalación.
que atraen menos insectos. En el caso de luminarias LED, optar por luz cálida para minimizar la competencia con la trampa.
Sexto Mandamiento No instalar trampas de luz fuera del alcance de vuelo de la plaga
Instalar una trampa de luz a una altura inadecuada o fuera del rango habitual de vuelo de la plaga objetivo puede provocar que los insectos permanezcan más tiempo en el ambiente, aumentando el riesgo de contaminación y dificultando su captura.
La altura de instalación recomendada suele estar entre 1,50 y 1,80 metros, ya que corresponde al rango de vuelo más común de los insectos voladores. Sin embargo, este
Séptimo Mandamiento Sustituir los tubos UV-A dentro del plazo recomendado por el fabricante
Los tubos UV-A de las trampas de luz se desgastan con el uso y pierden eficacia en la atracción de insectos. Por ello, deben reemplazarse periódicamente, siguiendo las recomendaciones del fabricante.
La mayoría de los tubos fluorescentes UV-A tienen una vida útil de 8.000 horas y deben sustituirse aproximadamente cada 11 meses. Por su parte, los tubos LED UV-A tienen una vida útil mayor, cercana a 16.000 horas, y deben reemplazarse cada 22 meses.
Aunque los tubos continúen encendidos, al final de su vida útil pueden perder hasta un 40% de su capacidad de atracción. Por ello, el reemplazo periódico es indispensable para garantizar la eficacia del equipo.
Octavo Mandamiento Sustituir el protector de tubos de PETG cada 8.000 horas de uso
Para cumplir con la normativa sanitaria y los requisitos de inocuidad, las trampas de luz deben contar con protección contra la fragmentación de los tubos de vidrio, ya sea mediante recubrimiento inastillable o protectores externos.
“Aunque los tubos continúen encendidos, al final de su vida útil pueden perder hasta un 40% de su capacidad de atracción.”
En Brasil, es común el usode protectores de material plástico rígido y transparente, conocido como PETG (polietileno tereftalato glicol modificado), instalados sobre los tubos UV-A.
Con el tiempo, el PETG se desgasta, pudiendo rayarse, volverse amarillento o perder transparencia, lo que reduce
la eficacia de la trampa. Este desgaste puede reducir la capacidad de atracción hasta en un 30%, por lo que es esencial realizar este mantenimiento de forma rigurosa. Por ello, debe sustituirse cada 8.000 horas de uso, equivalente a aproximadamente 11 meses, o antes si presenta señales de deterioro.
Noveno Mandamiento Sustituir las láminas adhesivas antes de alcanzar el 70% de saturación
El límite máximo para reemplazar las láminas adhesivas es cuando el 70% de su superficie está cubierta por insectos. Sin embargo, se recomienda realizar el cambio antes de ese punto para mantener la eficacia en la adherencia y captura. La frecuencia de sustitución debe definirse según las condiciones del ambiente, el nivel
de infestación y la estacionalidad. En países de clima tropical, o en situaciones de alta actividad de insectos, el reemplazo suele ser más frecuente.
Además, factores como la alta humedad, el polvo y las partículas en suspensión pueden comprometer la adherencia del pegamento, re-
duciendo la eficacia y la durabilidad de las láminas. Si el reemplazo no se realiza en el momento adecuado, los insectos de mayor tamaño pueden escapar, afectando el monitoreo e incrementando el riesgo de contaminación al caer sobre alimentos o superficies sensibles.
Décimo Mandamiento Realizar la limpieza periódica de las trampas de luz
La limpieza periódica es fundamental para mantener la eficacia y prolongar la vida útil de las trampas. La frecuencia debe definirse según las condiciones del entorno y el programa de mantenimiento.
Los residuos de adhesivo pueden acumular polvo, albergar microorganismos y comprometer el rendimiento del equipo. La limpieza debe realizarse con un paño húmedo y detergente neutro o con productos adecuados para cocinas industriales, siempre diluidos según las instrucciones del fabricante. No lavar la trampa directamente con agua corriente ni utilizar productos derivados del petróleo, ya que pueden dañar los componentes. Preferir productos de origen vegetal, como limpiadores a base de cítricos, más adecuados para su uso en industrias alimentarias y especialmente eficaces para eliminar residuos y conservar el equipo en buen estado.
CONCLUSIÓN
Las trampas de luz son herramientas indispensables en
el Manejo Integrado de Plagas (MIP), pero su eficacia depende directamente de su correcta instalación, uso y
mantenimiento. A lo largo de este artículo, se presentaron los Diez Mandamientos para el uso eficaz de trampas de luz, reuniendo las principales prácticas que deben ser aplicadas en el día a día.
Desde la ubicación adecuada, el respeto por las condiciones del entorno y el comportamiento de las plagas, hasta el mantenimiento periódico de sus componentes, cada uno de estos principios contribuye a mejorar la eficacia de captura y a reducir los riesgos de contaminación en áreas sensibles.
La aplicación consistente de estos mandamientos permite fortalecer el control de insectos voladores, optimizar el desempeño de los equipos y asegurar el cumplimiento de los requisitos de calidad e inocuidad alimentaria.
Una trampa de luz mal utilizada incrementa el riesgo; cuando se utiliza correctamente, se transforma en una herramienta estratégica para el análisis y la toma de decisiones.
VISIBILIZANDO AMENAZAS INVISIBLES
INTOXICACIONES Y EXPOSICIÓN CRÓNICA A QUÍMICOS EN EL HOGAR
Divulgador Científico
Profesor Invitado de Ecotoxicología de la Universidad Nacional de Córdoba, Facultad de Ciencias Agropecuarias
Miembro de la Sociedad de Toxicología y Ambiente del Círculo Médico de Córdoba
El hogar como principal escenario de exposición a sustancias químicas peligrosas
Introducción
Existe una percepción social errónea de que la mayor parte de las intoxicaciones y exposiciones peligrosas ocurren en ámbitos industriales o rurales. Sin embargo, la evidencia epidemiológica y toxicológica demuestra que el hogar es hoy el principal escenario de exposición cotidiana a sustancias químicas de distinta índole y origen. Esta exposición no siempre desencadena intoxicaciones agudas evidentes, sino que opera de forma silenciosa, constante y acumulativa, afectando especialmente a niños, embarazadas, adultos mayores y personas con en-
fermedades crónicas, como el cáncer.
1. Punto de partida científico
La International Agency for Research on Cancer (IARC) clasifica las sustancias según la evidencia científica de su potencial carcinogénico en humanos, categorizándolas en cuatro grupos principales de la siguiente manera:
Grupo 1 – Cancerígeno para humanos
Existe evidencia suficiente para concluir que estos agentes son causa certera de cáncer en humanos. Grupo 2A – Probablemente cancerígeno para humanos
Existe evidencia limitada en humanos y suficiente en animales de experimentación.
Genera sospecha, pero no es concluyente en humanos.
Grupo 2B – Posiblemente cancerígeno para humanos
Evidencia limitada en humanos e insuficiente en animales. Podría causar cáncer, pero la evidencia es débil.
Grupo 3 – No clasificable respecto de su carcinogenicidad para humanos
No hay evidencia suficiente o adecuada tanto en humanos como animales para determinar si puede causar cáncer o no.
El presente informe no evalúa percepciones, sino riesgo real, definido como:
Riesgo = peligrosidad × tipo de exposición × tiempo de exposición
FERNANDO MANERA Bioquímico
2. Químicos presentes en el hogar
En el entorno doméstico encontramos múltiples sustancias clasificadas por la IARC como Grupo I (135), entre ellas:
•Amianto – Asbesto (como el fibrocemento, tanques de agua antiguos, aislación de cañerías)
•Formaldehído (algunos esmaltes de uñas, productos de uso en peluquería, productos de limpieza, humo de cigarrillo, desinfectantes industriales, entre otros)
•Benceno (como emisiones de vehículos, solventes industriales, quema de residuos, industria petroquímica)
•Nitrosaminas (tales como carnes curadas con nitritos, ingredientes como DEA dietanolamina o TEA trietanolamina)
•Bencidina (colorantes azoicos, ciertas prendas de vestir teñidas, tintas y pinturas industriales)
•Furanos asociados a la quema de basurales a cielo abierto, industrias del papel, pasteras)
•Dioxinas - TCDD (quema de
basura, principalmente plásticos y neumáticos, blanqueo de papel con cloro, pasteras y alimentos, entre otros)
•Micotoxinas (generadas por hongos: en alimentos, granos dañados, harinas, ambientes interiores con moho)
•Humo de tabaco ambiental (fumador activo y pasivo)
•Etanol en bebidas alcohólicas (como cerveza, vino, whisky, vodka y otras bebidas de consumo habitual)
•Arsénico (incluido en agua de consumo en regiones con subsuelo ricos en arsénico, HACRE hidro arsenicismo crónico regional endémico, ciertos alimentos)
• Entre otros
Características clave de la exposición doméstica:
•Continua (horas, días, años)
•Sin ninguna protección
•En espacios cerrados
•Afecta a toda la familia
•Incluye niños y embarazadas
•Numerosas sustancias son
IARC Grupo I
3. Químicos utilizados en el campo (agricultura moderna)
En la agricultura actual sólo se utilizan fitosanitarios re
“La sociedad teme al empleo de sustancias químicas en su uso rural; sin embargo, convivimos a diario con carcinógenos del Grupo I dentro de nuestros propios hogares, sin percepción alguna del peligro.”
gulados, evaluados previamente por múltiples agencias internacionales.
Dato clave
En general, los fitosanitarios actualmente autorizados no se encuentran clasificados como Grupo I por la IARC
Algunos de ellos han sido evaluados como:
•Grupo 2A (probablemente carcinógeno)
•Grupo 2B (posiblemente
carcinógeno)
•Grupo 3 (no clasificable)
Características de la exposición rural:
•Intermitente
•Dosis controlada
•Aplicación regulada
•Uso obligatorio de EPP
•Evaluación toxicológica previa
•Restricciones de reingreso y carencia
El hogar, lejos de ser un espacio químicamente seguro, se ha transformado en el principal escenario de exposición constante a sustancias peligrosas, incluyendo carcinógenos Grupo I según el IARC.
La intoxicación moderna no siempre se caracteriza por ser aguda, visible o inmediata. Por el contrario, es silenciosa, cotidiana y acumulativa.
4. Comparación directa: hogar vs campo (Ver cuadro 1)
5. Análisis deductivo del riesgo
Premisa 1
Las sustancias IARC Grupo I no tienen dosis segura, ni tienen un umbral de seguridad establecido; por el contrario, aumentan el riesgo oncogénico ante cualquier nivel de exposición.
Premisa 2
Cualquier hogar alberga diversas sustancias IARC Grupo I, lo que resulta en una exposición diaria y crónica, sin medidas de mitigación ni equipos de protección.
Premisa 3
Los químicos utilizados en las aplicaciones de campo excluyen a aquellas del Grupo I, y utilizan en su lugar, las clasificadas en grupos de menor riesgo. Su uso es estrictamente regulado, inter-
mitente y bajo protocolos de seguridad vigentes.
Deducción lógica
El mayor riesgo poblacional de padecer cáncer por exposición química desprotegida podría estar más vinculado con los hogares y no con los espacios abiertos o las operaciones de campo.
6. La paradoja sanitaria
Se teme a la exposición en espacios exteriores y agrícolas, mientras se ignora el hogar, que es un sitio primario de exposición.
Se exige control estricto al productor, pero no se educa apropiadamente al consumidor en las prácticas dentro del hogar.
Los productos fitosanitarios son objeto de intenso debate, mientras los desinfectantes, los ambientadores o el humo doméstico, son sencillamente ignorados.
Desde un enfoque multidisciplinario de toxicología + epidemiología + la clasificación de la IARC, la evidencia conduce a una conclusión inequívoca:
Por deducción científica, una proporción significativa del riesgo cotidiano acumulado en la población podría estar subestimada en el entorno doméstico.
Los peligros se atribuyen a factores crónicos más que a incidentes agudos:
•Niveles de exposición constante
•Sustancias dentro del Grupo 1 de la IARC
•Invisibilidad del riesgo
•Falta de conocimientos toxicológicos básicos
“La sociedad teme al empleo de sustancias químicas en su uso rural; sin embargo, convivimos a diario con carcinógenos del Grupo I dentro de nuestros propios hogares, sin percepción alguna del peligro.”
El ambiente doméstico actúa como un reservorio de compuestos químicos liberados por combustión, materiales de construcción, productos de limpieza, humo de tabaco, alimentos y contaminantes naturales, algunos de los cuales están clasificados como carcinógenos comprobados para humanos (Grupo 1) por la International Agency for Research on Cancer (IARC). Además, este riesgo se potencia ya que la exposición es crónica y ocurre de manera continua durante décadas.
Tales condiciones establecen lo que puede denominarse:
“la amenaza invisible dentro del hogar”
Cuadro 1
“El hogar moderno ha evolucionado hasta convertirse en uno de los ambientes químicos más complejos a los que se expone el ser humano durante toda su vida.”
Ensayo de micronúcleos como medida de inestabilidad genética inducida por agentes genotóxicos
Muchos biomarcadores de daño genético tales como aberraciones cromosómicas, micronúcleos o mutaciones, prácticamente nunca son específicos a la exposición de un único producto. Es decir que, numerosos agentes químicos diferentes pueden arrojar resultados similares, lo que complica atribuir el daño a una única causa.
Problema metodológico frecuente
Muchos trabajos de evaluación sufren de una atribución no verificada del daño (sesgo de atribución o de confusión), al incurrir en lo siguiente:
1. Se miden marcadores genotóxicos de inestabilidad genética (micronúcleos, daño en el ADN, aberraciones cromosómicas).
2. Se estudian poblaciones en
áreas de transición urbana o periurbana.
3. Se asume que el daño observado se debe a los fitosanitarios como causa primaria y única.
4. No se monitorea ni cuantifica la co-exposición a otros agentes genotóxicos.
Exposiciones Genotóxicas
Numerosas exposiciones cotidianas con capacidad genotóxica para generar el mismo tipo de daño celular suelen atribuirse de manera típica, y a menudo exclusiva, a los productos de uso rural. No obstante, podemos tomar como ejemplo los siguientes productos de exposición cotidiana:
•Bisfenol A: Se encuentra en envases o recipientes plásticos, tickets de supermercados o bancarios, alimentos enlatados o plásticos reciclados.
•Ftalatos: Presentes en plásticos de PVC, ciertos aromatizantes, perfumes, juguetes y productos de cuidado personal, como esmaltes de uñas y cremas corporales.
•Triclosán: Utilizado en varios jabones antibacteriales, dentífricos, enjuagues bucales y detergentes o limpiadores y otros productos.
•Formaldehído: Contenido en ciertos esmaltes de uñas, productos de uso en peluquería, agentes de limpieza, humo de cigarrillo y desinfectantes industriales.
•Dioxinas: Generadas por la quema de basura, principalmente plásticos y neumáticos, o el blanqueo de papel con cloro; se acumulan en la cadena alimentaria.
•Nitrosaminas: Se encuentran en carnes curadas con nitritos y precursores como la DEA (dietanolamina) o TEA (trietanolamina)
•Micotoxinas: Generadas por hongos en alimentos, granos contaminados, harinas y ambientes interiores con moho.
•Humo de tabaco: Tanto el humo activo como el pasivo.
•Acrilamida: Se forma en papas fritas, snacks, café torrado, pan tostado y carnes horneadas. Una pigmentación más intensa indica un mayor nivel de acrilamida.
•Hidrocarburos derivados de combustibles: Incluyen gases de escape de motores diésel y gasolina, cocinas o estufas a gas mal reguladas, subproductos de la industria petroquímica.
•Arsénico: Presente a través del agua de consumo en regiones con subsuelo ricos en arsénico, (asociado al HACRE - Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico), así como ciertas fuentes alimenticias.
•Alcohol (Etanol): Ingerido en cerveza, vino, whisky, vodka, licores y otras bebidas de consumo habitual
• Entre otros.
Los efectos nocivos que se observan en los agroquímicos no son exclusivos del entorno rural. Una gran cantidad de productos de uso doméstico cotidiano provocan las mismas alteraciones biológicas: estrés oxidativo, daño al ADN e inestabilidad genética.
“El hogar moderno ha evolucionado hasta convertirse en uno de los ambientes químicos más complejos a los que se expone el ser humano durante toda su vida.”
Los biomarcadores de daño genético, tales como micronúcleos, aberraciones cromosómicas y mutaciones, no son específicos de una sola exposición.
Sin cuantificar estas exposiciones múltiples, la atribución causal a un solo agente carece del rigor científico necesario.
Consecuencia científica
Si no se controlan estas variables de confusión, el resultado puede llevar a conclusiones causalmente incorrectas.
En términos epidemiológicos este fenómeno se define como: Confounding bias
(sesgo por variables de confusión).
Las mismas aberraciones cromosómicas pueden ser producidas por diversos agentes, que van desde plásticos domésticos, combustibles, tabaco, alcohol a la radiación UV.
Atribuir automáticamente esos resultados a los fitosanitarios, sin controlar y cuantificar estas múltiples co-exposiciones, carece de validez científica y es metodológicamente incorrecto. El daño genético no tiene etiqueta de origen.
Zonas de exclusión para apli
cación de fitosanitarios Necesidad de un enfoque basado en evidencia científica
En distintos municipios y provincias de Argentina se han establecido mayores distancias de exclusión (cientos o miles de metros) para la aplicación de fitosanitarios que carecen de sustento técnico consistente y no se alinean con estándares y recomendaciones internacionales de organismos de referencia reconocidos. Estas medidas, aunque bien intencionadas, se han construido en muchos casos sobre interpretaciones erróneas de la evidencia científica disponible o extrapolaciones inapropiadas de estudios que no fueron diseñados para definir distancias
regulatorias.
La determinación de zonas de amortiguamiento (buffer zones) debe basarse en evaluaciones de riesgo específicas del sitio, y no en criterios arbitrarios de distancia fija.
Para ello, diversos organismos regulatorios internacionales han desarrollado marcos metodológicos robustos que consideran variables críticas como:
•Tipo de formulación
•Tecnología de aplicación
•Tamaño de gota
•Condiciones meteorológicas
•Tipo de cultivo
•Topografía y características del terreno
•Exposición real de la población
En este sentido, experiencias internacionales relevantes muestran que estas distancias no son arbitrarias, sino el resultado de décadas de investigación extensiva en patrones de deriva, toxicología humana y exposición ambiental.
Desviaciones del enfoque científico en Argentina
A diferencia de estos marcos, en diversas jurisdicciones argentinas se han implementado distancias de exclusión que:
•No derivan de modelos de riesgo validados
•No consideran tecnologías modernas de aplicación, como boquillas antideriva o control de presión automático.
•Ignoran los principios de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) como herramienta esencial.
•Se basan en el principio precautorio mal aplicado, sin el soporte de un análisis cuantitativo de riesgo.
Lo enumerado genera una paradoja regulatoria donde
se restringe la actividad en función de la distancia, pero no se controla adecuadamente la calidad de la aplicación, que es el verdadero determinante del riesgo y resultan erróneamente controlados.
Esta discrepancia genera una distorsión en cualquier estrategia de salud y seguridad:
• Se sobrerregula lo visible (campo)
•Se subestima lo invisible (hogar)
Consecuencias de regulaciones sin base científica
Las decisiones basadas en criterios no técnicos pueden derivar en importantes consecuencias no deseadas:
•Pérdida de superficie productiva sin reducción cuantificable y real del riesgo
•Desplazamiento del problema hacia prácticas informales o no controladas
•Generación de alarma social infundada
•Desviación del foco respecto a los verdaderos riesgos sanitarios (incluyendo exposiciones domésticas)
Propuesta: transición hacia un modelo basado en riesgo
Se propone reemplazar los esquemas de distancias fijas, por un enfoque moderno basado en:
1. Evaluación de riesgo sitio-específica
2. Protocolos obligatorios de Buenas Prácticas Agrícolas (GAP)
3. Certificación de aplicadores y tecnología
4. Monitoreo ambiental y trazabilidad
5. Incorporación del marco de la IARC en priorización sanitaria
6. Capacitación comunitaria basada en evidencia
La protección de la salud y el ambiente no se logra a tra-
vés de la imposición de distancias arbitrarias, sino mediante la aplicación rigurosa del conocimiento científico disponible.
Persistir en regulaciones sin base técnica no solo es ineficaz, sino que compromete la credibilidad institucional y desvía la atención de los verdaderos determinantes del riesgo químico en la vida cotidiana.
En la actualidad, la exposición relevante a carcinógenos del Grupo 1 en la población general ocurre predominantemente en ambientes urbanos y domésticos, no en la interfase rural-productiva.
Esto no implica negar los riesgos agrícolas, sino ponerlos en un contexto real de magnitud y probabilidad.
“Mientras se establecen zonas de exclusión de cientos de metros con base en supuestos riesgos rurales, se convive diariamente, —sin regulación equivalente, — con carcinógenos verificados (IARC Grupo 1) en el interior de los hogares, los cuales presentan un mayor nivel de evidencia en términos de impacto sanitario.”
Las zonas de exclusión o amortiguamiento (buffer zones) para la aplicación de fitosanitarios no son exclusivas de Argentina. Existen en varios países, pero con criterios técnicos mucho más acotados y basados en evaluaciones de riesgo, no en distancias extensas y generalizadas.
Ejemplos: Francia
Estableció distancias mínimas nacionales:
5 metros para cultivos bajos (cereales, soja, etc.) 10 metros para cultivos altos (viñedos, frutales) Basándose
NOTA CENTRAL
según el uso de:
•Tecnología antideriva
•Buenas prácticas certificadas
•Basado en evaluación de riesgo (ANSES)
Estados Unidos
Cumple con las regulaciones vigentes de la Environmental Protection Agency (EPA) No se impone una distancia única universal y los requisitos se determinan producto por producto
Ejemplos típicos:
~7 a 30 metros según los datos toxicológicos del producto
Aplicaciones aéreas que pueden requerir zonas de amortiguamiento ampliadas (~30 m o más) El cumplimiento se basa en:
•Evaluación toxicológica
•Modelos de deriva de pulverización (Spray Drift)
•Condiciones ambientales específicas
•Las distancias están indicadas en la etiqueta legal del producto
Unión Europea
Cada país establece zonas de amortiguamiento específicas dentro de un marco regulatorio común (Reglamento 1107/2009). Generalmente entre 3 y 20 metros Fuerte énfasis en:
•Reducción de deriva
•Tecnología de aplicación
•Supervisión científica basada en las evaluaciones de la European Food Safety Authority (EFSA)
Alemania
Distancias variables determinadas por el perfil de riesgo específico del producto Típicamente, entre 5 y 20 metros
Las distancias pueden reducirse oficialmente utilizando equipos antideriva con certificación reconocida
Reino Unido
Adoptó el sistema Local Environmental Risk Assessment for Pesticides (LERAP)
Buffer típico entre 5 y 20 metros
Se ajustan conforme a las condiciones climáticas y la tecnología empleada.
Canadá
Regulado por Health Canada (PMRA)
Distancias típicamente entre 5 y 30 metros
El foco principal está en la protección ambiental (espejos de agua y fauna) y es más permisivo en áreas urbanas extensas
Australia
Normativas combinadas de autoridades nacionales y estatales
Los buffers típicos son de 10 a 50 metros, dependiendo del de la etapa de crecimiento del cultivo.
El sistema, pone especial énfasis en la gestión de la deriva y las condiciones meteorológicas al momento de la aplicación.
Podemos observar que:
A nivel internacional, las zonas de exclusión son una herramienta regulatoria básica.
Las distancias son usualmente acotadas entre 5 y 30 metros en la mayoría de los
casos, mientras que las regulaciones son dinámicas y están basadas en la ciencia.
En Argentina, ciertos municipios y provincias han adoptado distancias de exclusión muy superiores (de cientos o miles de metros), profundamente desalineadas con los estándares internacionales y significativamente desviadas de las recomendaciones de organismos técnicos de referencia.
Conclusión
La evidencia presentada a lo largo de estos estudios converge en un punto central: el mayor riesgo químico para la salud humana no se encuentra necesariamente en los escenarios más regulados o visibilizados, sino en aquellos más próximos, cotidianos y marcadamente subestimados. El ambiente doméstico —especialmente en su configuración moderna— emerge como uno de los entornos de exposición química más complejos, persistentes y globalmente extendidos.
Las intoxicaciones agudas y, sobre todo, la exposición crónica a mezclas de compuestos presentes en el ho-
gar— junto con la evidencia de inestabilidad genética detectada mediante el ensayo de micronúcleos— obligan a revisar los paradigmas actuales de evaluación del riesgo. En paralelo, se observa una desproporción entre la intensidad del debate en torno a ciertos escenarios específicos —como el uso de fitosanitarios— y la relativa invisibilización de exposiciones mucho más frecuentes, continuas y universales.
“El daño genético no tiene etiqueta de origen.”
Este fenómeno adquiere aún mayor relevancia cuando se analiza en perspectiva global. Los hogares modernos de los países denominados “de primer mundo” llevan décadas de mayor intensidad y diversidad en el uso de productos químicos de consumo cotidiano. Esta exposición acumulada en el tiempo podría estar contribuyendo, al menos en parte, a los patrones epidemiológicos observados a nivel internacional. En este sentido, los datos del proyecto GLOBOCAN 2024 de la Organización Mundial de la Salud, muestran que la incidencia de cáncer es más elevada en regiones altamente desarrolladas e industrializadas como —Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia —seguidas por los países de América del Sur. Si bien estos datos no implican una relación causal directa y única, sí resultan consistentes con la hipótesis de que la exposición crónica, acumulativa y multifactorial a sustancias químicas en ambientes cerrados constituye un componente
relevante que no puede seguir siendo subestimado.
Frente a esta realidad, se impone un cambio de enfoque en la prevención en salud pública. Es necesario evolucionar desde un modelo centrado en riesgos puntuales, visibles y geográficamente delimitados, hacia un enfoque integral basado en la exposición real, acumulativa y cotidiana de la población.
Este nuevo paradigma debería contemplar:
•La incorporación sis temática del ambiente doméstico como eje prioritario en las políticas de salud pública.
•La evaluación de riesgos basada en exposiciones múltiples, crónicas y combinadas.
•La educación masiva sobre el uso seguro y racional de productos químicos en el hogar.
•La revisión de marcos regulatorios que hoy subestiman sustancias de uso cotidiano.
•El desarrollo y aplicación de biomarcadores de daño temprano, como el ensayo de micronúcleos.
Reconocer dónde residen los riesgos no implica negarlos en otros escenarios, sino jerarquizarlos adecuadamente en función de la evidencia disponible. Solo a partir de una visión basada en evidencia —y no en percepciones parciales o sesgadas— será posible diseñar estrategias de prevención más eficaces, equitativas y alineadas con la realidad de exposición de la población.
En definitiva, el desafío es claro: hacer visible lo invisible. Y comprender que, en el siglo XXI, el principal escenario de exposición química no está necesariamente fuera, sino dentro del hogar.
Bibliografía
•Fernando Manera
Una Amenaza Invisible. 3ª ed. Córdoba: 2015.
•International Agency for Research on Cancer (IARC).
IARC Monographs on the Identification of Carcinogenic Hazards to Humans. Lyon: WHO; 2012–2024.
•IARC. Preamble to the IARC Monographs (última actualización 2019).
•IARC. Advisory Group Recommendations on Priorities for the IARC Monographs 2025–2029. Lyon: WHO; 2024.
•International Agency for Research on Cancer (IARC).
Global Cancer Observatory (GCO): GLOBOCAN 2024. Lyon: WHO; 2024.
•Ferlay J, et al. Global Cancer Statistics 2024.
•OECD.
Test No. 487: In Vitro Mammalian Cell Micronucleus Test.
•Parlamento Europeo y Consejo. Reglamento (CE) N° 1107/2009 relativo a la comercialización de productos fitosanitarios.
•ANSES (Agence Nationale de Sécurité Sanitaire).
Regulaciones sobre uso y distancias de aplicación de fitosanitarios.
•United States Environmental Protection Agency (EPA). Pesticide Regulation Framework.
•Health and Safety Executive (HSE).
LERAP (Local Environmental Risk Assessment for Pesticides).
•Pest Management Regulatory Agency (PMRA). Regulatory Directive on Buffer Zones.
•Federal Institute for Risk Assessment (BFR) / Federal Environmental Agency (UBA). Normativas sobre protección ambiental y fitosanitarios.
Todas las imágenes pertenecientes a esta nota han sido generadas con Inteligencia Artificial. Urban Pest Management: An Environmental Perspective
Por Partho Dhang
Formato: Tapa dura
La gestión de plagas urbanas ha experimentado cambios drásticos en los últimos años: los avances en investigación y en tecnología de formulaciones ahora determinan tanto los productos disponibles como la forma en que se aplican.
Reuniendo enfoques provenientes tanto del ámbito académico como del sector privado, este libro aborda los métodos de control de plagas, sus impactos sobre la salud humana y el medio ambiente, y las estrategias de manejo integrado destinadas a limitar el uso de productos químicos perjudiciales.
La obra constituye un recurso práctico para investigadores y responsables de la formulación de políticas públicas en áreas como la gestión de plagas, la salud urbana, la entomología médica y las ciencias ambientales.
PALLETS Y TARIMAS: UN ESLABÓN CRÍTICO EN LA PREVENCIÓN DE PLAGAS Y LA INOCUIDAD ALIMENTARIA
La industria alimentaria moderna ha desarrollado sofisticados sistemas de control para garantizar la inocuidad de los productos a lo largo de toda la cadena de producción y distribución. Sin embargo, existen elementos que suelen pasar inadvertidos pese a estar presentes en prácticamente todos los procesos logísticos. Entre ellos se encuentran las tarimas, pallets o parihuelas, estructuras fundamentales para el almacenamiento y transporte de materias primas y productos terminados, pero que también pueden convertirse en vehículos de ingreso y dispersión de plagas.
Dentro de un programa de Manejo Integrado de Plagas (MIP), las tarimas deben considerarse un punto de control crítico. Su circulación constante entre proveedores, depósitos, centros de distribu-
ción y plantas industriales las expone a múltiples fuentes de contaminación biológica. Por esta razón, la inspección, selección, limpieza y monitoreo de pallets constituye una medida preventiva tan importante como el control de plagas realizado en las propias instalaciones.
El pallet como vehículo de contaminación
Durante años se ha debatido sobre el papel de las tarimas en la introducción de plagas dentro de las industrias. La experiencia de campo indica que los pallets rara vez son el origen directo de una infesta
MIRKO BARAGA
Ing. Agrónomo
Director técnico CLEANING DESINFECCIONES SRL
“Las tarimas deben considerarse un punto de control crítico. Su circulación constante entre proveedores, depósitos, centros de distribución y plantas industriales las expone a múltiples fuentes de contaminación biológica.”
ción. Sin embargo, sí pueden actuar como refugios temporales y medios de transporte para numerosos organismos que ingresan desde ambientes contaminados.
Las evidencias encontradas durante las inspecciones incluyen excrementos de roedores y aves, cucarachas
refugiadas en cavidades estructurales, insectos invasores ocasionales y plagas procedentes de productos almacenados o de los propios vehículos de transporte. En muchos casos, el problema no se encuentra en la tarima en sí misma, sino en las condiciones de almacenamiento a las que estuvo expuesta antes de llegar a la planta.
Diversas observaciones realizadas en depósitos y centros logísticos permitieron comprobar que las contaminaciones suelen producirse cuando los pallets permanecen almacenados sobre tierra, vegetación o superficies expuestas a la humedad. También se identificaron situaciones en las que la contaminación provenía de depósitos de origen deficientemente mantenidos o de transportes con actividad previa de plagas.
Desde esta perspectiva, la tarima funciona como un refugio temporal. No proporciona necesariamente las condiciones para la repro-
ducción o supervivencia prolongada de los organismos, pero sí les permite trasladarse de un ambiente a otro, incrementando el riesgo de dispersión dentro de la cadena logística.
La influencia del material de fabricación
El material utilizado en la construcción de los pallets tiene un impacto directo sobre su capacidad para albergar contaminantes y sobre la facilidad con que pueden higienizarse.
Las tarimas de madera continúan siendo las más utilizadas a nivel mundial debido a su bajo costo y amplia disponibilidad. Sin embargo, presentan limitaciones significativas desde el punto de vista sanitario. La porosidad de la madera favorece la absorción de humedad y la retención de residuos orgánicos. Además, las grietas, uniones y cavidades internas generan refugios potenciales para insectos y otros organismos. Por el contrario, las tarimas
plásticas poseen superficies lisas que facilitan el lavado y reducen la acumulación de suciedad. Su resistencia a la humedad y a numerosos agentes químicos las convierte en una alternativa especialmente atractiva para industrias alimentarias y farmacéuticas. Las tarimas de aluminio representan el nivel más alto de desempeño sanitario. Son altamente resistentes, fáciles de limpiar y prácticamente no ofrecen espacios para el refugio de plagas. No obstante, su elevado costo limita su utilización a operaciones específicas donde la exigencia sanitaria justifica la inversión.
Aunque la elección del material es importante, ningún pallet puede considerarse seguro si no forma parte de un programa adecuado de inspección y mantenimiento.
La inspección como primera barrera de prevención
Uno de los objetivos principales en la gestión de tarimas es evitar el ingreso de materiales contaminados a las áreas de producción y almacenamiento. Para ello, la inspección debe comenzar incluso antes de que la carga ingrese a las instalaciones.
La evaluación debe abarcar tanto los pallets vacíos como los cargados, incluyendo además los vehículos de transporte y los sectores donde las tarimas permanecen almacenadas. Esta revisión permite detectar signos tempranos de contaminación y tomar decisiones antes de que el problema ingrese a la planta.
Existen determinadas condiciones que justifican el rechazo inmediato de una tarima. Entre ellas se encuentran
la presencia de excrementos de aves o roedores, residuos orgánicos adheridos, contaminación con hidrocarburos, humedad excesiva, olores extraños, restos de decomisos sanitarios o cualquier evidencia que sugiera una posible contaminación biológica o química.
Particularmente crítica resulta la presencia de excrementos de roedores. Este hallazgo no sólo indica actividad reciente, sino que además puede representar un riesgo microbiológico para los productos transportados. Ante una situación de este tipo, la recomendación es inspeccio-
nar la totalidad de la carga y evaluar la necesidad de rechazar el lote completo.
¿Es necesario desinfectar o desinsectar todas las tarimas?
Una pregunta frecuente dentro de la industria es si las tarimas deben recibir tratamientos sistemáticos de desinfección o desinsectación.
La experiencia acumulada en operaciones industriales demuestra que no existe evidencia concluyente que permita atribuir eventos de contaminación alimentaria directamente a una tarima previamente inspeccionada y limpia. Por esta razón, la selección adecuada y la limpieza mecánica suelen constituir las medidas más importantes dentro del proceso de prevención.
Sin embargo, cuando las condiciones operativas lo requieren, pueden implementarse tratamientos complementarios.
“La tarima funciona como un refugio temporal. No proporciona necesariamente las condiciones para la reproducción o supervivencia prolongada de los organismos, pero sí les permite trasladarse de un ambiente a otro.”
La limpieza física mediante cepillos, espátulas o aspiradoras permite eliminar restos orgánicos y suciedad acumulada. Posteriormente, cuando existe riesgo microbiológico, pueden aplicarse procedimientos de desinfección utilizando agentes como hipoclorito de sodio, alcoholes, ozono o formulaciones a base de cloramina-T. Estos tratamientos buscan reducir la carga de bacterias, hongos y virus presentes en la superficie de las tarimas.
En cuanto al control de insectos, pueden utilizarse insecticidas líquidos de contacto aplicados mediante pulverización de media presión. También se emplean aerosoles, fumígenos o tratamientos en espacios confinados, dependiendo del nivel de riesgo identificado.
Tratamientos térmicos y con -
trol preventivo
Entre las alternativas dispo
nibles para el saneamiento de pallets, el tratamiento térmico ocupa un lugar destacado. La exposición de la madera a temperaturas de al menos 56 °C durante treinta minutos o más permite eliminar numerosos organismos asociados a este material sin generar residuos químicos.
Este procedimiento es ampliamente utilizado a nivel internacional debido a su eficacia y compatibilidad con
los programas de inocuidad alimentaria.
Cuando se requiere protección residual frente a insectos rastreros, pueden aplicarse formulaciones insecticidas específicas sobre las pilas de tarimas almacenadas. En la experiencia presentada se destaca el uso de formulaciones a base de fipronil debido a su bajo olor, rápida velocidad de secado y prolongada residualidad sobre superficies de madera. No obstante, cualquier aplicación química debe realizarse respetando las normativas vigentes y considerando siempre las exigencias particulares de cada industria.
El almacenamiento correcto: una medida frecuentemente subestimada
Numerosos problemas sanitarios asociados a pallets tienen su origen en prácticas inadecuadas de almacenamiento. La acumulación de tarimas cerca de sumideros, sobre superficies húmedas o expuestas a la intemperie favorece el contacto con insectos, aves y roedores.
Por esta razón, los pallets deben almacenarse bajo techo, sobre superficies firmes y alejados de fuentes potenciales de contaminación. Asimismo, se recomienda limitar la altura de las pilas para facilitar las inspecciones y mejorar la circulación de aire alrededor de las estructuras. Estas medidas simples reducen considerablemente las probabilidades de que las tarimas se conviertan en refugios temporales para organismos indeseados.
La
importancia
del monitoreo continuo
La inspección inicial pierde
efectividad si no se complementa con un programa permanente de monitoreo. Los depósitos de pallets representan ambientes donde pueden detectarse tempranamente especies asociadas a productos almacenados, como la polilla india de la harina (Plodia interpunctella) o diversos escarabajos del género Tribolium.
El monitoreo sistemático permite identificar tendencias, evaluar la eficacia de las medidas implementadas y actuar antes de que una situación puntual se transforme en una infestación de mayor magnitud.
Dentro de una estrategia moderna de inocuidad alimentaria, la detección temprana continúa siendo una de las herramientas más eficaces y económicas para prevenir pérdidas económicas y proteger la calidad de los productos.
Conclusiones
Las tarimas constituyen mucho más que una herramienta logística. Son un componente estratégico dentro de los programas de inocuidad y control de plagas de cualquier industria alimentaria.
Si bien no existe evidencia que las señale como responsables directas de eventos de contaminación alimentaria, sí pueden actuar como vehículos de transporte y refugio temporal para diversos organismos. Por ello, la correcta selección del material, la inspección de ingreso, la limpieza, el almacenamiento adecuado y el monitoreo continuo deben formar parte de un sistema integral de gestión.
La prevención sigue siendo la medida más eficaz. Compren
“La experiencia acumulada en operaciones industriales demuestra que no existe evidencia concluyente que permita atribuir eventos de contaminación alimentaria directamente a una tarima previamente inspeccionada y limpia.”
der el papel que desempeñan los pallets dentro de la cadena logística permite reducir riesgos, fortalecer los programas de Manejo Integrado de Plagas y mejorar los estándares de inocuidad exigidos por la industria moderna.
Por Partho Dhang
Formato: Tapa dura
Esta guía reúne las múltiples competencias y actividades que requiere el profesional del control de plagas, incluyendo biología, química, arquitectura, ingeniería, ventas, logística y gestión empresarial.
Aborda el negocio del control de plagas, las tendencias de la industria, las herramientas disponibles y las estrategias de control sostenible. Además, presenta información biológica de las principales plagas, junto con métodos de monitoreo, control y seguimiento.
Con un enfoque en las especies de mayor relevancia global y respaldado por estudios de caso reales, este libro constituye una referencia práctica para profesionales del control de plagas, personal técnico de empresas, administradores de edificios e instalaciones, investigadores y responsables de saneamiento.
Urban Pest Control
EL FUTURO DEL CONTROL DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR MOSQUITOS EN EUROPA: DESAFÍOS, INNOVACIÓN Y NUEVAS ESTRATEGIAS
Un escenario en transformación
Las enfermedades transmitidas por mosquitos se han convertido en uno de los desafíos sanitarios más importantes para Europa. Durante décadas, patologías como el dengue, la chikungunya o el virus del Nilo Occidental fueron consideradas problemas lejanos, asociados principalmente a regiones tropicales y subtropicales. Sin embargo, el escenario actual es muy diferente.
El cambio climático, la globalización, el aumento de la movilidad humana y el comercio internacional han favorecido la expansión de mosquitos invasores capaces de transmitir enfermedades que antes no tenían presencia en el continente europeo. A esto se suma la creciente
resistencia a insecticidas, un fenómeno que pone en riesgo la eficacia de muchas de las herramientas utilizadas actualmente para el control vectorial.
Los expertos coinciden en que Europa se enfrenta a una nueva realidad epidemiológica donde la prevención, la vigilancia y la innovación tecnológica serán fundamentales para reducir los riesgos sanitarios futuros.
Los mosquitos que preocupan a Europa
Entre las especies de mosquitos con mayor relevancia sanitaria se encuentran tanto especies nativas como invasoras.
Dentro de las especies autóctonas destaca Culex pipiens, principal vector del vi-
rus del Nilo Occidental (West Nile Virus), enfermedad que en los últimos años ha provocado miles de infecciones humanas y cientos de muertes en Europa.
Sin embargo, la mayor preocupación actual está relacionada con los mosquitos invasores del género Aedes, especialmente:
• Aedes aegypti, vector del dengue, zika, fiebre amarilla y chikungunya.
• Aedes albopictus, conocido como mosquito tigre asiático.
• Aedes japonicus.
• Aedes koreicus.
El mosquito tigre asiático merece una atención especial. Desde su llegada a Europa en la década de 1990 ha logrado establecerse en
RUBEN BUENO
Dr. en Ciencias Biológicas
Director técnico RENTOKIL INITIAL ESPAÑA
“La transmisión local de estas enfermedades ya no es una hipótesis, sino una realidad.”
numerosos países gracias a su gran capacidad de adaptación a entornos urbanos y periurbanos.
Su presencia ha sido directamente relacionada con brotes autóctonos de dengue y chikungunya en distintos países europeos, demostrando que la transmisión local de estas enfermedades ya no es una hipótesis, sino una realidad.
Dengue y chikungunya: amenazas cada vez ás frecuente
El dengue es actualmente una de las enfermedades virales de mayor crecimiento a nivel mundial. Se estima que decenas de millones de personas se infectan cada año y aproximadamente la mitad de la población mundial vive en zonas de riesgo.
Europa no es una región endémica para el dengue. Sin embargo, los viajes internacionales facilitan continuamente la llegada de personas infectadas procedentes de áreas donde el virus circula activamente.
Cuando estas personas son picadas por mosquitos competentes presentes en territorio europeo, puede iniciar se una cadena de transmisión local.
Los primeros brotes autóctonos registrados en Europa demostraron que el continente posee condiciones ambientales adecuadas para la circulación del virus.
Algo similar ocurre con la chikungunya, enfermedad caracterizada por fiebre elevada y dolores articulares intensos que pueden prolongarse durante meses. Durante los últimos años se han producido importantes brotes en Francia e Italia, impulsados por la expansión de Aedes albopictus y favorecidos por temperaturas cada vez más elevadas durante los meses cálidos.
Los especialistas consideran que el aumento del turismo internacional y el cambio climático incrementarán la frecuencia de estos eventos en las próximas décadas.
El virus del Nilo Occidental: la principal amenaza actual
Aunque el dengue suele recibir mayor atención mediática, el virus del Nilo Occidental representa actualmente la enfermedad transmitida por mosquitos más letal de Europa.
Este virus mantiene un complejo ciclo de transmisión entre aves silvestres y mosquitos del género Culex. Los seres humanos y los caballos son considerados huéspedes accidentales.
La mayoría de las infecciones pasan desapercibidas, pero algunos pacientes desarrollan cuadros neurológicos graves que pueden provocar secuelas permanentes o incluso la muerte.
Durante los últimos años se han registrado miles de casos humanos en Europa, especialmente en países del sur y del este del continente. Uno de los factores que más preocupa a los investigadores es la capacidad del virus para expandirse hacia nuevas regiones, impulsado por las rutas migratorias de aves y por condiciones climáticas cada vez más favorables para los mosquitos vectores.
Cambio climático: un aliado para los vectores
Europa es una de las regiones del planeta donde la temperatura está aumentando con mayor rapidez.
Las modificaciones en los patrones de lluvia, los invier-
VECTORES
nos más suaves y los eventos climáticos extremos están alterando profundamente la ecología de los mosquitos.
Las temperaturas más elevadas aceleran el desarrollo de las larvas, incrementan la frecuencia de alimentación de las hembras y favorecen la replicación de muchos virus dentro del mosquito.
Además, los inviernos menos rigurosos permiten que algunas especies permanezcan activas durante períodos más prolongados del año.
Por otro lado, las inundaciones y lluvias intensas generan nuevos sitios de reproducción, mientras que la urbanización crea innumerables recipientes artificiales capaces de acumular agua y servir como criaderos.
La combinación de estos factores favorece la expansión geográfica de los vectores y aumenta las oportunidades de transmisión de enfermedades.
La resistencia a insecticidas: un desafío creciente
Uno de los mayores problemas para los programas de control es la aparición de poblaciones de mosquitos resistentes a los insecticidas.
Durante décadas, los tratamientos químicos han sido una de las principales herramientas de control. Sin embargo, la exposición repetida a los mismos principios activos ha favorecido la selección de individuos resistentes.
Actualmente, distintas poblaciones de Aedes aegypti, Aedes albopictus y Culex pipiens muestran resistencia a insecticidas ampliamente utilizados, especialmente piretroides.
Este fenómeno reduce la eficacia de las intervenciones y obliga a replantear las estrategias tradicionales.
La situación es particularmente preocupante porque las opciones disponibles para el control químico son cada vez más limitadas debido a regulaciones ambientales más estrictas y a la retirada progresiva de determinados ingredientes activos.
Vigilancia: la primera línea de defensa
Frente a este escenario, la vigilancia entomológica y epidemiológica adquiere una importancia fundamental.
La vigilancia entomológica
permite detectar la presencia de mosquitos invasores, monitorear su expansión y evaluar los niveles poblacionales.
Por su parte, la vigilancia epidemiológica se enfoca en la detección temprana de enfermedades y en la identificación de posibles brotes.
Diversos países europeos han desarrollado programas nacionales que integran la vigilancia de mosquitos, animales reservorios y casos humanos bajo el enfoque “One Health”, reconociendo la estrecha relación entre salud humana, animal y ambiental. Italia, España, Francia, Portugal, Grecia, Serbia y Chipre son algunos de los países que han implementado sistemas avanzados de vigilancia capaces de generar alertas tempranas y facilitar respuestas rápidas ante la aparición de riesgos sanitarios.
Nuevas herramientas para el control del mosquito
Ante las limitaciones de las estrategias convencionales, la investigación se orienta cada vez más hacia métodos innovadores y sostenibles.
Entre las alternativas más prometedoras se encuentran:
“Europa es una de las regiones del planeta donde la temperatura está aumentando con mayor rapidez.”
Control biológico
El uso de bacterias como Bacillus thuringiensis israelen-
sis (Bti) permite controlar larvas de mosquito con un impacto ambiental reducido. Estos productos presentan alta selectividad y constituyen una de las herramientas más utilizadas en programas modernos de manejo integrado.
Trampeo masivo
La instalación estratégica de trampas para capturar mosquitos adultos puede contribuir a reducir las poblaciones cuando se combina con otras medidas de control.
Técnica del Insecto Estéril (SIT)
Consiste en liberar machos esterilizados que se aparean con hembras silvestres sin producir descendencia viable.
La reducción progresiva de la población permite disminuir significativamente la densidad de vectores.
Wolbachia
Esta bacteria natural puede introducirse en poblaciones de mosquitos para reducir su capacidad de transmitir virus o afectar su reproducción. Los resultados obtenidos en distintos países han despertado un creciente interés internacional.
Mosquitos modificados genéticamente
Aunque todavía existen desafíos regulatorios y sociales, estas tecnologías podrían
convertirse en herramientas complementarias para el control de enfermedades vectoriales.
El papel de la comunidad
Ninguna estrategia será completamente efectiva sin la participación activa de la población.
La eliminación de recipientes con agua acumulada, el mantenimiento adecuado de jardines y espacios públicos, el uso de medidas de protección personal y la colaboración con las autoridades sanitarias continúan siendo pilares esenciales del control vectorial.
Los expertos destacan que la educación y la concientización ciudadana serán tan importantes como cualquier innovación tecnológica.
Mirando hacia el futuro
Europa enfrenta un escenario complejo y dinámico en materia de enfermedades transmitidas por mosquitos. El cambio climático, la expansión de especies invasoras y la resistencia a insecticidas seguirán generando desafíos durante los próximos años.
Sin embargo, los avances en vigilancia, biotecnología y manejo integrado ofrecen
nuevas oportunidades para reducir los riesgos.
El futuro del control vectorial dependerá de la capacidad de combinar estrategias tradicionales con herramientas innovadoras, apoyadas por tecnologías inteligentes y una participación comunitaria activa.
Solo mediante un enfoque integral, sostenible y basado en evidencia científica será posible enfrentar con éxito las amenazas emergentes asociadas a los mosquitos y proteger la salud pública en Europa y otras regiones del mundo.
“Los expertos destacan que la educación y la concientización ciudadana serán tan importantes como cualquier innovación tecnológica.”
Nota resumen del paper “Present and Future of Mosquito-Borne Disease Control in Europe with a Specific Focus on the Mediterranean”
Todas las imágenes pertenecientes a esta nota han sido generadas con Inteligencia Artificial.
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE NORMAS DE INCOUIDAD Y EXIGENCIAS SOBRE LA GESTIÓN DE PLAGAS
Durante gran parte de la historia, el control de los alimentos se basó en inspecciones visuales y en la detección de productos alterados. Sin embargo, con el desarrollo de la microbiología en el siglo XIX, gracias a científicos como Louis Pasteur, se comprendió que microorganismos invisibles podían causar enfermedades, dando origen a los primeros controles científicos de los alimentos.
A mediados del siglo XX, el crecimiento de la industria alimentaria y del comercio internacional evidenció la necesidad de establecer criterios uniformes. En 1963, la Food and Agriculture Organization y la World Health Organization crearon la Codex Alimentarius Commission, considerada la base de la regulación moderna de la inocuidad alimentaria. El Codex desarrolló normas, direc-
trices y códigos de prácticas para proteger a los consumidores y facilitar el comercio internacional.
En la década de 1960, la industria aeroespacial impulsó un cambio revolucionario. La empresa Pillsbury Company, junto con la NASA, desarrolló el sistema HACCP (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) para garantizar alimentos absolutamente seguros para los astronautas. HACCP sustituyó el enfoque tradicional basado en inspección final por uno preventivo, centrado en identificar y controlar peligros antes de que ocurran.
Durante las décadas de 1980 y 1990, HACCP fue adoptado globalmente por gobiernos, organismos reguladores e industrias alimentarias. Paralelamente, surgieron los programas prerrequisito, como
limpieza y desinfección, control de plagas, mantenimiento sanitario, control de proveedores y capacitación del personal.
Con la globalización de los mercados en los años 2000, aparecieron sistemas de certificación más robustos. Se desarrollaron normas reconocidas por la Global Food Safety Initiative, tales como BRCGS Food Safety, FSSC 22000, SQF e IFS Food. Estas normas integraron HACCP con sistemas de gestión, cultura de inocuidad, gestión de riesgos y mejora continua. Actualmente, la inocuidad alimentaria se basa en un enfoque preventivo y científico que combina los Principios Generales de Higiene del Codex, HACCP, programas prerrequisito, evalua-
MAURICIO RUBIN DE CELLIS Blgo.
Gerente General INRO PERU
ción de riesgos, trazabilidad, defensa alimentaria, prevención del fraude alimentario y cultura de inocuidad. Las normas modernas buscan no solo producir alimentos seguros, sino también proteger la reputación de las empresas y fortalecer la confianza de consumidores y mercados internacionales. En síntesis, la evolución de las normas de inocuidad ha transitado desde la simple inspección de productos terminados hacia sistemas integrales de gestión basados en
la prevención, la ciencia y la mejora continua, convirtiéndose en un pilar fundamental de la industria alimentaria moderna.
Si analizamos en detalle alguna norma como BRCGS Food Safety Issue 9 encontramos que dedica una sección completa a la gestión de plagas, dentro del capítulo 4.14, estableciendo requisitos específicos que buscan garantizar que las organizaciones implementen sistemas preventivos, documen-
tados y basados en riesgos. La filosofía de la versión 9 es clara: el control de plagas ya no debe centrarse en matar plagas, sino en prevenir su presencia mediante un enfoque integral de Manejo Integrado de Plagas (MIP).
“El control de plagas ya no debe centrarse en matar plagas, sino en prevenir su presencia mediante un enfoque integral de Manejo Integrado de Plagas (MIP).”
La norma exige que la gestión de plagas forme parte de la cultura de inocuidad de la organización y que esté integrada con los programas prerrequisito, el sistema
HACCP, la gestión de infraestructura, el mantenimiento, la limpieza y la mejora continua.
El principio fundamental de BRCGS es la prevención, por cuanto la cláusula 4.14 inicia
“Toda la instalación debe disponer de un programa preventivo efectivo de gestión de plagas que minimice el riesgo de presencia de plagas y permita responder rápidamente ante cualquier incidencia.”
con una declaración contundente:” Toda la instalación debe disponer de un programa preventivo efectivo de
gestión de plagas que minimice el riesgo de presencia de plagas y permita responder rápidamente ante cualquier incidencia.”
Durante muchos años las empresas evaluaban sus programas de plagas en función de la cantidad de tratamientos realizados o de la cantidad de cebos instalados. Sin embargo, BRCGS V9 exige
demostrar que la organización trabaja para evitar que las plagas ingresen, se establezcan y se reproduzcan dentro de la instalación. Esto implica priorizar exclusión física, diseño sanitario, mantenimiento preventivo, gestión de residuos, limpieza, eliminación de refugios, eliminación de fuentes de agua y eliminación de fuentes de alimento. Los tratamientos quí-
“La gestión de plagas deja de ser una actividad operativa para convertirse en un componente estratégico de la inocuidad alimentaria y de la protección de la marca.”
micos son considerados una herramienta complementaria y no la base del programa.
En cuanto al alcance del programa de gestión de plagas la norma exige que el programa cubra la totalidad de la instalación y todas las plagas identificadas mediante evaluación de riesgos, exigiéndose que la gestión de plagas sea administrada por personas competentes, pudiendo ser terceros o personal propio con competencias acreditables. Cuando se utiliza una empresa externa, BRCGS exige la existencia de un contrato formal, el mismo que debe incluir, alcance del servicio, frecuencia de visitas, responsabilidades del proveedor, responsabilidades de la planta, procedimientos de emergencia, procedimientos frente a infestaciones y el cumplimiento de legislación vigente.
Uno de los hallazgos más frecuentes en auditorías es la falta de definición de responsabilidades entre la empresa alimentaria y el proveedor de plagas.
Una de las principales diferencias entre programas tradicionales y los exigidos por BRCGS es la obligación de analizar tendencias. No basta con recopilar registros, sino construir información sensible que permita, a partir de un ejercicio crítico, analítico e interpretativo, la toma de decisiones.
Otros temas trascendentes son la exigencia de evaluaciones periódicas del programa, que permitan la identifi-
cación e implementación de oportunidades de mejora, la gestión y cierre de recomendaciones, la capacidad de respuesta frente a infestaciones, el registro de los esfuerzos realizados y los hallazgos, el entrenamiento e implementación de la cultura de inocuidad y la integración de la gestión de plagas al sistema HACCP.
En conclusión, la versión 9 de BRCGS ha elevado significativamente el nivel de exigencia en materia de gestión de plagas. El enfoque ha evolucionado desde un programa tradicional de control hacia un verdadero sistema de gestión basado en riesgos, prevención, análisis de tendencias y mejora continua. La norma exige demostrar que la organización comprende las causas que favorecen la presencia de
plagas y que trabaja sistemáticamente para eliminarlas antes de que representen un riesgo para la inocuidad alimentaria.
Las empresas que alcanzan los mejores resultados en auditorías BRCGS no son necesariamente aquellas que utilizan más plaguicidas, sino aquellas que han desarrollado una sólida cultura preventiva sustentada en diseño sanitario, mantenimiento, limpieza, exclusión física, análisis de datos y compromiso de la dirección. En ese contexto, la gestión de plagas deja de ser una actividad operativa para convertirse en un componente estratégico de la inocuidad alimentaria y de la protección de la marca.
LAS 23° JORNADAS TÉCNICAS INTEGRALES CONSOLIDAN SU LUGAR COMO EL PRINCIPAL ENCUENTRO DE LA SANIDAD AMBIENTAL
Durante los días 4, 5 y 6 de mayo se realizaron en Buenos Aires las 23° Jornadas Técnicas Integrales para la Sanidad Ambiental organi-
zadas por Chemotécnica, un evento que se ha consolidado como una cita obligada para profesionales del manejo integrado de plagas, responsables de calidad e inocuidad alimentaria y funcionarios de salud pública.
La edición 2026 presentó un formato renovado y una duración ampliada, logrando reunir a más de
700 asistentes. Además, la participación internacional continuó creciendo, duplicando la cantidad de visitantes extranjeros en comparación con el año anterior.
El programa incluyó conferencias técnicas, paneles de especialistas y espacios de intercambio sobre los principales desafíos y tendencias de la industria. A su vez, el área comercial contó con veinte stands donde empresas y profesionales pudieron conocer nuevas soluciones, tecnologías y herramientas para la gestión de la sanidad ambiental.
Entre las novedades más destacadas se encontró Radio Plagas, una propuesta
que aportó una dinámica diferente al evento y permitió amplificar las experiencias y conocimientos compartidos durante las jornadas.
“Estamos muy conformes con estas nuevas jornadas. Hemos trabajado mucho para ofrecer algo diferente; no es fácil actualizarse año tras año, pero verdaderamente el equipo demostró una vez más que con pasión todo es posible. Somos parte de esta gran industria y queremos seguir aportando”, expresó Guillermo Tarelli, Gerente de la División de Sanidad Ambiental de Chemotécnica.
Con una convocatoria récord y una creciente participación regional, las Jornadas Técnicas Integrales continúan fortaleciendo su posición como uno de los principales espacios de capacitación, actualización e intercambio para los profesionales de la sanidad ambiental en América Latina.
CUANDO LOS RÍOS MUERDEN: EL PROBLEMA DE LOS SIMÚLIDOS EN LATINOAMÉRICA
Responsable de Entomología e Innovación en grupo SASTI
En muchas regiones de las Américas existe un pequeño insecto capaz de convertir actividades agrícolas, ganaderas o recreativas en una auténtica pesadilla. Conocidos popularmente como «jején de río», «borrachudo», «pium, «matuco» o «mosquita del río» —según la terminología propia de cada región o país—, los simúlidos (Diptera: Simuliidae) constituyen uno de los grupos de insectos hematófagos más problemáticos del continente americano. Mientras que en inglés reciben el nombre de «black flies» o «buffalo gnats», este último debido a la característica forma jorobada de su cuerpo, en español se les conoce comúnmente como «moscas negras», debido a su coloración oscura y cuerpo robus-
PEDRO MARÍA ALARCÓN-ELBAL
Profesor Adjunto, Facultad de Veterinaria, Universidad CEU Cardenal Herrera, CEU Universities, Valencia, España.
to. Sin embargo, no se trata realmente de una mosca, pues es un díptero del suborden de los nematóceros (como los mosquitos y los flebotominos, entre otros) y no al de los braquíceros, que comprende a las moscas verdaderas.
Aunque con frecuencia son confundidos con otros insectos hematófagos, los simúlidos presentan características biológicas, ecológicas e incluso morfológicas únicas respecto a otros insectos que se alimentan de sangre. De hecho, todavía existe una gran parte de la población —e incluso del propio sector— que no sabe distinguir entre simúlidos, mosquitos, flebotomos o jejenes, pese a que todos ellos son dípteros hematófagos de enorme im-
portancia médico-veterinaria.
Comprender estas diferencias resulta fundamental, ya que cada grupo presenta hábitats, ciclos biológicos y estrategias de control completamente distintos. En el caso de los simúlidos, conocer su estrecha relación con los ríos y aguas corrientes permite entender por qué muchas de las medidas tradicionales utilizadas frente a mosquitos urbanos resultan totalmente ineficaces contra este insecto.
Mucho más que una “mosca pequeña”
MIKEL ALEXANDER GONZÁLEZ
Doctor en Ciencias Biológicas
VECTORES
Los simúlidos adultos son pequeñas dípteros robustos de entre 2 y 5 milímetros, coloración generalmente oscura y cuerpo compacto con una característica apariencia “jorobada” debido al gran desarrollo del tórax. Presentan antenas cortas, alas anchas y transparentes sin escamas, y patas robustas; las hembras poseen piezas bucales adaptadas a la hemosucción, ya que necesitan ingerir sangre para completar la maduración de sus huevos.
Una de las principales diferencias respecto a otros grupos hematófagos, como mosquitos, flebotomos o jejenes, se encuentra precisamente en la forma en la que producen la lesión sobre la piel. Mientras que los mosquitos
un característico punto rojo central y, en algunos casos, puede observarse incluso una diminuta gota de sangre sobre la piel tras la picadura, algo poco frecuente en los grupos antes mencionados. Además, aunque la respuesta clínica puede variar considerablemente entre individuos, existe un patrón común: las
perforan la piel mediante una fina probóscide, mecanismo conocido en la jerga biológica como «solenofagia», los simúlidos literalmente “muerden” utilizando piezas bucales cortantes que desgarran de forma superficial los tejidos para alimentarse del pequeño acúmulo de sangre que se genera, mecanismo que en este caso se denomina «telmofagia». Por este motivo, las lesiones causadas por simúlidos pueden diferenciarse con facilidad de las producidas por otros insectos hematófagos. Habitualmente, dejan una pequeña lesión hemorrágica con
mordeduras suelen desencadenar una intensa reacción inflamatoria, prurito persistente durante varios días y, en personas especialmente sensibles, reacciones alérgicas de elevada intensidad, e incluso graves.
Los autores del trabajo relatan que, durante una estancia en Colombia, tuvieron la oportunidad de explicar estas diferencias directamente sobre el terreno. Tras sufrir múltiples mordeduras de simúlidos en las proximidades de cursos de agua del eje cafetero (Pereira), pudieron comprobar cómo, a diferencia de las pica-
duras de mosquitos, el prurito y la inflamación persistían durante varios días tras el ataque, acompañados además de pequeñas lesiones hemorrágicas altamente características, donde el punto rojo central resultó visible en todos los casos.
“Los simúlidos literalmente ‘muerden’ utilizando piezas bucales cortantes que desgarran de forma superficial los tejidos para alimentarse del pequeño acúmulo de sangre que se genera.”
Un error muy común: no crían en agua estancada
Uno de los aspectos más importantes que debe conocer la población es que los estados inmaduros de los simúlidos no se desarrollan en aguas estancadas, como sí ocurre con los mosquitos. Mientras especies como Ae-
des aegypti o Culex quinquefasciatus utilizan recipientes, charcos o acumulaciones de agua con escasa o ninguna circulación (ambientes lénticos) para completar su ciclo biológico, las larvas de simúlidos requieren exactamente lo contrario: cursos de agua corriente, limpia y bien oxigenada (ambientes lóticos).
Sus fases inmaduras permanecen adheridas mediante estructuras especializadas a rocas, vegetación acuática, troncos sumergidos, hojas o incluso estructuras hidráulicas, siempre en ambientes como riachuelos, arroyos, ríos, acequias o canales con corriente rápida.
Las larvas poseen estructuras filtradoras que les permiten capturar partículas orgánicas suspendidas en el agua. De hecho, varios estudios han destacado su potencial como bioindicadores de la calidad del agua, ya que su presencia y abundancia reflejan las condiciones del medio acuático. Debido
a ello, determinadas alteraciones ambientales, como la proliferación de hidrófitos o ciertas modificaciones hidrológicas, como la construcción de presas o canales, pueden favorecer importantes incrementos poblacionales.
Esta particularidad ecología explica por qué las medidas clásicas utilizadas frente a mosquitos, como eliminar recipientes con agua estancada o realizar tratamientos sobre grandes cuerpos naturales de agua resultan ineficaces para el control de simúlidos. En las Américas existen numerosas especies de simúlidos distribuidas desde regiones tropicales hasta áreas templadas y montañosas. Aunque muchas apenas generan molestias, otras alcanzan densidades muy elevadas y pueden convertirse en un importante problema sanitario, turístico y ganadero, especialmente en zonas cercanas a cursos de agua de diferente índole, desde pequeños riachuelos o
canales a grandes ríos o cascadas.
Regiones donde representan un serio problema
Los simúlidos pueden alcanzar niveles extraordinarios en determinadas zonas del continente americano. En Brasil, por ejemplo, los «borrachudos» constituyen un problema crónico en numerosos estados del sur y sudeste, afectando tanto a residentes como al turismo rural. En regiones amazónicas de Brasil, Venezuela, Colombia y Ecuador, algunas especies producen ataques masivos cerca de cursos fluviales. A nivel del Caribe, los simúlidos han sido históricamente un grupo escasamente estudiado, aunque un estudio reciente llevado a cabo en República Dominicana ha puesto de manifiesto su abundancia en ambientes lóticos de montaña en uno de los principales polos turísticos del país. En Estados Unidos también se
“Las larvas de simúlidos requieren exactamente lo contrario: cursos de agua corriente, limpia y bien oxigenada.”
VECTORES
ha registrado recientemente un aumento de los simúlidos, sobre todo en el área de Los Ángeles y el valle de San Gabriel, en el estado de California. Este incremento se ha asociado a una gran proliferación larvaria debida a la gestión de caudales en ríos y arroyos mediante liberaciones desde presas, causando alarma social debido a la intensificación de sus picaduras, tanto en personas como animales.
Sin embargo, la importancia de estos dípteros radica en su enorme relevancia médica por su papel en la transmisión de la oncocercosis, también conocida como «ceguera de los ríos»”. Esta enfermedad producida por un helminto (Onchocerca volvulus) ocasiona lesiones en la piel y en los ojos de los seres humanos, y puede derivar en ceguera si no se trata convenientemente. En las Américas, la oncocercosis estuvo presente en seis países, aunque gracias al Programa de Eliminación de la Oncocercosis en las Américas (OEPA), se ha logrado su eliminación en Colombia, Ecuador, México y Guatemala. De hecho, el único foco activo se encuentra en la actualidad en el territorio yanomami, ubicado en la frontera entre Brasil y Venezuela, donde el difícil acceso geográfico ha ralentizado el proceso de erradicación de esta parasitosis, considerada por la OMS como una Enfermedad Tropical Desatendida (ETD).
Sin embargo, a pesar de estos avances en la eliminación de la enfermedad, lo cierto es que los simúlidos continúan siendo un importante problema de salud pública y bienestar animal en numerosas regiones del continente.
Los autores destacan que
han tenido oportunidad de comprobarlo en numerosos viajes por las Américas, especialmente en lugares como Jarabacoa, en República Dominicana, Ilha Bela en Brasil o distintas zonas del Eje Cafetero colombiano, donde resulta muy habitual sufrir ataques de simúlidos al acercarse a áreas recreativas de montaña con presencia de cursos fluviales. En todos los casos, la presencia constante de cursos de agua rápidos y bien oxigenados estaba claramente asociada a la abundancia de estas “moscas negras”.
Impacto en la ganadería
No solo las personas sufren los ataques de simúlidos. El ganado también puede verse gravemente afectado cuando las densidades poblacionales son elevadas, especialmente en áreas próximas a ríos y cursos de agua. Las mordeduras generan estrés, alteraciones del comportamiento, pérdida de peso y una reducción significativa de la productividad y de la producción láctea. En situaciones extremas, cuando miles de insectos atacan simultáneamente a los animales, puede producirse un
fenómeno conocido como «simuliotoxicosis», asociado a la acción tóxica y al intenso estrés fisiológico provocado por las mordeduras masivas de estas moscas hematófa
“Los simúlidos continúan siendo un importante problema de salud pública y bienestar animal en numerosas regiones del continente.”
gas. De hecho, en situaciones excepcionales de altas densidades, especialmente en ganado o fauna silvestre, las picaduras repetidas pueden provocar una pérdida sanguínea significativa, colapso y, en casos puntuales, muerte por exanguinación, sobre todo en individuos jóvenes.
¿Cómo se controlan?
El control de simúlidos constituye uno de los mayores
desafíos dentro de los programas de manejo de vectores, ya que sus características biológicas y ecológicas son completamente diferentes a las de los mosquitos urbanos. Mientras muchas especies de mosquitos pueden controlarse eliminando pequeños recipientes con agua estancada o realizando tratamientos localizados, los simúlidos dependen de ecosistemas fluviales dinámicos, complejos y de gran extensión.
Por este motivo, las estrategias de vigilancia y control deben centrarse principalmente en la inspección de ríos, arroyos y canales, con el objetivo de localizar los focos larvarios adheridos a rocas, vegetación sumergida o estructuras hidráulicas. Esta labor requiere personal especializado, capaz de interpretar factores como la velocidad de corriente, caudal, oxigenación, temperatura del agua y estacionalidad, variables que condicionan enormemente el desarrollo de las larvas. Además, los programas de control suelen incorporar sistemas de monitorización poblacional mediante capturas de adultos y evaluación periódica de densidades larvarias, permitiendo identificar los momentos de mayor riesgo y optimizar las intervenciones.
En la actualidad, el principal biolarvicida utilizado frente a simúlidos a nivel mundial es Bacillus thuringiensis var. israelensis (Bti), una bacteria entomopatógena que se aplica directamente sobre los cursos de agua y que actúa de forma específica sobre las larvas de moscas negras, pero también sobre las larvas de Culicidae y Chironomidae. Su utilización ha supuesto una auténtica revolución en el control de simúlidos, ya que permite reducir poblaciones minimizando
el impacto ambiental sobre otros organismos acuáticos.
Sin embargo, la aplicación de tratamientos en ríos presenta enormes dificultades operativas. El agua corriente diluye rápidamente los productos, los focos larvarios pueden extenderse durante kilómetros y las poblaciones pueden recolonizar rápidamente nuevas zonas aguas abajo. Por ello, el control efectivo de simúlidos requiere un profundo conocimiento hidrológico, ecológico y entomológico, además de programas continuos de seguimiento y gestión integrada a largo plazo.
Los autores destacan que en España hay varias regiones donde se realizan tratamientos anuales contra simúlidos en ríos que atraviesan núcleos urbanos y áreas ganaderas. Uno de los ejemplos más conocidos es Zaragoza y toda la ribera del río Ebro, donde durante años las proliferaciones de mosca negra llegaron a provocar miles de consultas médicas en centros de atención primaria debido a las mordeduras de estos insectos. En algunos años, se registraron más de 14.000 atenciones sanitarias relacionadas con sus ataques, reflejando el enorme impacto que pueden alcanzar estas plagas sobre la población. Del mismo modo, distintas zonas ganaderas del valle del Ebro llevan años denunciando graves problemas asociados a los ataques masivos de simúlidos sobre el ganado, con animales sometidos a estrés constante, pérdida de peso, reducción de producción láctea y alteraciones del comportamiento. Desafortunadamente, el control de simúlidos a gran escala resulta muy complejo y costoso, sobre todo en ríos de gran longitud o en amplias redes fluviales. La necesidad
de realizar inspecciones continuas, localizar focos larvarios y aplicar tratamientos biológicos de forma periódica hace que, en muchas ocasiones, únicamente puedan protegerse determinadas zonas prioritarias, en especial aquellas próximas a núcleos urbanos, áreas recreativas o explotaciones ganaderas más afectadas.
Un grupo aún poco conocido
A pesar de su gran impacto sanitario y económico, los simúlidos continúan siendo unos grandes desconocidos por la mayoría. Muchas personas aún confunden estos insectos con mosquitos, ignorando las grandes diferencias bioecológicas entre los grupos. Entender que dependen de ríos y otras corrientes rápidas es clave para fortalecer la vigilancia, el diagnóstico y las estrategias de control en las Américas, donde seguirán siendo un insecto relevante para el sector del control de plagas durante los próximos años. Es por ello que aún queda un amplio trabajo entomológico por realizar para comprender a fondo este fascinante grupo de pequeños organismos.
Por Ramon Castillo Lachapelle
Edición Kindle
Este libro aborda las principales plagas urbanas —mosquitos, moscas, cucarachas, termitas y roedores— y las estrategias para su control mediante el Manejo Integrado de Plagas. Analiza los riesgos que representan para la salud humana, la contaminación de alimentos, los daños estructurales y el bienestar en entornos urbanos.
Además, incluye herramientas de inspección y diagnóstico, métodos de control preventivo y correctivo, y pautas para el uso seguro de plaguicidas, convirtiéndose en una valiosa referencia para la capacitación y formación de profesionales del sector.
Gestion De Plagas Urbanas (Spanish Edition)
Hasta siempre Ted.
Desde LATAMPLAGAS queremos recordar con enorme afecto al Dr. Ted Granovsky, el “gringo de yankeelandia” como se autodenominaba. Ted partió con nuevo rumbo el pasado mes de mayo. Apasionado por los insectos y las estrategias racionales de manejo poblacional de plagas, fue pionero en Sudamérica mostrando y divulgando las bases del manejo integrado. Su rompecabezas sobre MIP lo acompaño por cuanto país visito y sin duda fue una manera sumamente didáctica de transmitirnos la importancia de integrar acciones no químicas para lograr mejores resultados. Amante del ácido bórico y de las hormigas, un profundo estudioso del comportamiento y necesidades de los insectos en general. Una persona entrañable, afectuosa y muy divertida. Profesional de calidad suprema. Sin duda lo extrañaremos mucho, pero su legado y enseñanzas son parte de cada uno de los que tuvimos la oportunidad de disfrutarlo. Hasta siempre Ted.