Secretaría de Educación del Distrito Lasallista de Bogotá
Diagramación y diseño
Indivisa Media
Logo
Linda Bibiana Jerez Colorado
Diagramación
Juan Sebastián Santos Ramírez
Impresión
CMYK Diseño e Impresos S.A.S.
Tel.: (601) 311 5975
Cel.: 310 6960608
Bogotá D.C.
2025
Hno. Cristhian James Díaz Meza, FSC
Hno. Ariosto Ardila Silva, FSC
Hno. Andrés Riveros Fajardo, FSC
Hno. Jorge Alexander González Morales, FSC
Hno. Niky Alexander Murcia Suárez, FSC
Hno. Edisson Lee Fiquitiva Sánchez, FSC
Hno. Carlos Andrés Forero Forero, FSC
Hno. Leonardo Enrique Tejeiro Duque, FSC
Hno. José Gregorio Contreras Fernández, FSC
Hno. Juan Felipe Mónoga Cáceres, FSC
Hno. Sebastián Felipe Arias Cupa, FSC
Hno. Jorge Enrique Molina Valencia, FSC
Hno. José Alexánder Santafé Andrade, FSC
Consejo para la Misión Educativa Lasallista
Hno. Cristhian James Díaz Meza, FSC
Hno. José Gregorio Contreras Fernández, FSC
Hno. Juan Felipe Mónoga Cáceres, FSC
Hno. Sebastián Felipe Arias Cupa, FSC
Hno. Ramón Edgardo Santafé Moros, FSC
Hno. Elio Andrés Velasco Dávila, FSC
Diego Fernando Barragán Galindo
Enna Margarita Coronel Villamizar
Catalina López Gómez
PRESENTACIÓN
El Horizonte Educativo-Pastoral que presentamos hoy constituye una guía para la red de comunidades educativas que integran la Red Educativa del Distrito Lasallista Bogotá. Inspirada en el Evangelio y en el carisma de San Juan Bautista de La Salle, este horizonte busca la transformación a nivel personal, comunitaria y social. En esencia, es una declaración que articula la identidad, la misión y la visión que orientan su acción educativa y propósito fundamental.
En el texto se desarrollan cinco referentes de sentido que actúan como principios orientadores de las apuestas centrales del compromiso educativo lasallista. En primer lugar, se examina el proyecto del Reino de Dios, que concibe la historia humana como un camino hacia la justicia y la reconciliación. En segundo lugar, el devenir histórico de la reflexión educativa lasallista, reconociendo su evolución a lo largo de más de tres siglos. El documento también destaca la importancia de la apertura al diálogo con diversas corrientes o perspectivas pedagógicas como posibilidad de pensamiento y acción reflexiva.
Asimismo, se afirma la aspiración de construir una sociedad pacífica, justa e incluyente como un compromiso central. Finalmente, se presenta la vivencia de valores éticos, morales y políticos como un eje articulador de toda la praxis educativa.
Para dar forma a esta visión, el documento redefine los valores tradicionales lasallistas—la fe, la fraternidad, la justicia, el servicio y el compromiso—adaptándolos a los contextos contemporáneos.
Adicionalmente, se establecen siete ejes articuladores que configuran la praxis educativa cotidiana:
• La ética del cuidado y la ecología integral.
• La promoción de la Comunidad Educativa Lasallista.
• La formación permanente de todos sus integrantes.
• Una práctica docente reflexiva y pertinente.
• La investigación e innovación educativa.
• La transformación del entorno social.
• El anuncio del Evangelio en los contextos educativos.
En su propuesta declarativa, el Horizonte Educativo-Pastoral invita a una acción educativa contextualizada, liberadora y profundamente arraigada en la identidad lasallista. En síntesis, este material no solo constituye una hoja de ruta, sino también una invitación a reflexionar y a construir juntos una sociedad más justa, fraterna y sostenible, a partir del esfuerzo y compromiso de todas nuestras comunidades educativas.
Hno. Cristhian James Díaz Meza Visitador
NUESTRO HORIZONTE EDUCATIVO
- PASTORAL
Somos una red de comunidades educativas lasallistas que participa activamente en la construcción del Reino de Dios, encarnando su mensaje en los procesos educativos y en la transformación de nuestra realidad. Inspirados en el Evangelio y en la tradición pedagógica de San Juan Bautista de La Salle, educamos para transformar la sociedad desde una visión cristiana, cultivando la fraternidad, la interioridad, el pensamiento crítico y el compromiso con la justicia.
Desde esta identidad, promovemos una educación integral que articula fe, vida y cultura, con una mirada transformadora del mundo y una opción preferencial por los pobres.
Animamos la Escuela Lasallista como comunidad de aprendizaje y discernimiento, donde el conocimiento se genera a partir del compromiso con la realidad, el Evangelio se anuncia con creatividad y se construye, en corresponsabilidad, una sociedad más justa, fraterna y sostenible.
Este horizonte se fundamenta en cinco referentes de sentido:
• El proyecto del Reino de Dios, manifestado en el Evangelio y en el pensamiento social de la Iglesia.
• El devenir histórico de la reflexión educativa lasallista.
• El diálogo con las culturas, religiones y corrientes pedagógicas.
• El sueño de una sociedad pacífica, justa, incluyente y democrática.
• La vivencia de valores éticos, morales y políticos en todos los ámbitos de la vida.
Nuestra praxis educativa se articula a través de siete ejes:
• La ética del cuidado y la ecología integral.
• La promoción de la Comunidad Educativa Lasallista.
• La formación permanente de todos sus integrantes.
• Una práctica docente reflexiva y pertinente.
• La investigación e innovación educativa.
• La transformación del entorno social.
• El anuncio del Evangelio en los contextos educativos.
IDENTIDAD
Somos una red de Comunidades Educativas Lasallistas que, animadas por el Evangelio y el carisma de San Juan Bautista La Salle, asumimos la educación como una misión compartida de transformación personal y social. Fieles al espíritu del “juntos y por asociación”, construimos comunidades diversas, solidarias y comprometidas con una sociedad justa y sostenible.
Nuestra identidad se expresa en la articulación entre fe, cultura y vida, así como en la apuesta por una formación integral que impulsa a las personas a comprometerse ética, espiritual y críticamente con los desafíos del mundo. Como red, aprendemos juntos, generamos conocimiento y respondemos de manera innovadora a las realidades que habitamos.
MISIÓN
En la Red Educativa Lasallista animamos comunidades educativas que, inspiradas en el Evangelio y el carisma San Juan Bautista de La Salle, educan de manera integral para incidir en la transformación de la vida personal, la convivencia social y la relación con la casa común. Desde la opción preferencial por los pobres y el cuidado de la vida, formamos personas comprometidas con la fraternidad, el pensamiento crítico, el desarrollo humano integral y sostenible, la justicia y la construcción de paz en un mundo diverso y en constante cambio.
VISIÓN
En el año 2029, seremos reconocidos por:
• Ser comunidades educativas que reflexionan, innovan y oran los procesos formativos desde una espiritualidad lasallista comprometida con la vida.
• Ser una red viva que educa con excelencia para una sociedad justa, fraterna, democrática, inclusiva y comprometida con la ecología integral.
• Consolidar un liderazgo distribuido que fortalezca la corresponsabilidad, la participación activa y la vivencia del carisma en todas nuestras comunidades educativas.
• Mantener una opción preferencial por los pobres, especialmente por la niñez y la juventud en situación de vulnerabilidad.
• Anunciar el Evangelio de manera contextualizada y coherente con los desafíos del mundo actual.
• Ser referentes en una formación integral que incluye el desarrollo emocional y la vivencia de la interioridad.
• Generar conocimiento educativo pertinente, abierto al diálogo de saberes y orientado a la transformación social y ecológica orientada al desarrollo humano integral y sostenible.
REFERENTES DE SENTIDO
1. El proyecto del Reino de Dios manifestado en el Evangelio y desarrollado en el pensamiento social de la Iglesia
El Reino de Dios es un proyecto abierto a todas las personas y orientado a la reconciliación de toda la creación. Su realización transforma las relaciones humanas cuando se viven desde el amor, el perdón, el servicio y la justicia. Este proyecto evangélico se construye en comunidad, en la medida en que cada persona y cada grupo se abre al mandamiento del amor y se compromete con el cuidado de la vida.
El Reino de Dios es un proyecto abierto a todas las personas. Trabajar por el Reino significa reconocer y favorecer el dinamismo divino que está presente en la historia humana y la transforma. Construir el Reino implica trabajar por la liberación del mal en todas sus formas, y se realiza fundando comunidades que lleguen a la madurez de la fe y de la caridad, mediante la apertura a los demás, con el servicio a la persona y a la sociedad, por la comprensión y estima de las instituciones humanas. La fuerza dinámica de este camino de humanidad y divinidad se manifiesta en el itinerario de conversión personal y comunitaria al proyecto de Dios, a través del testimonio y la acción.
Las comunidades educativas lasallistas buscan ser signo del Reino cuando encarnan los valores del Evangelio, dialogan con la cultura y asumen, desde el pensamiento social de la Iglesia, un compromiso ético con la dignidad humana, la justicia, la paz y el cuidado de la casa común, promoviendo una ciudadanía global responsable.
2. El devenir histórico de la reflexión Educativa
Lasallista
La pedagogía lasallista, a lo largo de más de tres siglos, ha sido un proceso vivo de búsqueda, discernimiento y compromiso con las realidades humanas. Nacida del impulso carismático de San Juan Bautista de La Salle, se ha desarrollado en diálogo constante con los contextos sociales, los saberes emergentes, las culturas diversas y los desafíos educativos siempre cambiantes.
Este devenir histórico ha configurado una pedagogía en movimiento, que integra el acompañamiento cercano, la formación integral, la promoción de talentos, el desarrollo de la autonomía y el sentido de responsabilidad. Su opción preferencial por los pobres, especialmente la niñez y la juventud, sigue siendo su horizonte ético y educativo.
Hoy, esta tradición se renueva a través de comunidades corresponsables, en donde Hermanos, Hermanas y seglares, desde diversas vocaciones, recrean juntos el carisma con sensibilidad espiritual, compromiso social e innovación pedagógica. Así, de este modo, la historia educativa lasallista sigue siendo un camino vivo de transformación en medio de un mundo en constante cambio.
3. El diálogo con las culturas, las religiones y las corrientes pedagógicas
La pedagogía lasallista ha sido, desde sus orígenes, un camino de apertura al mundo, en diálogo constante con las culturas, las religiones y las diversas tradiciones educativas. La expansión del carisma de San Juan Bautista La Salle hacia múltiples contextos culturales y sociales ha implicado una tensión fecunda entre la memoria carismática y las nuevas preguntas que plantea la realidad.
Este diálogo ha permitido renovar lenguajes, enriquecer prácticas, integrar perspectivas y acoger la diversidad como fuente de sentido. Supone también discernir críticamente los aportes de las ciencias sociales, las pedagogías emergentes, los desarrollos tecnológicos y las espiritualidades contemporáneas, manteniendo siempre la fidelidad al núcleo humanizador y cristiano del proyecto educativo.
En tiempos de complejidad y pluralismo, educar desde el espíritu lasallista exige cultivar una actitud abierta, crítica y dialogante, capaz de tejer puentes entre fe y cultura, tradición e innovación, razón y espiritualidad, globalidad y contexto.
4. El proyecto de una sociedad pacífica, justa, incluyente, democrática que promueve el desarrollo humano integral y sostenible
En una sociedad marcada por desigualdades, conflictos y exclusiones, la educación lasallista asume el compromiso de formar personas y comunidades capaces de construir paz, justicia y esperanza desde lo cotidiano.
La paz que buscamos no es solo ausencia de violencia, sino la presencia activa de relaciones justas, solidarias y reconciliadas. Apostamos por una cultura de paz que se teje con
participación democrática, el respeto por la diversidad, el cuidado de la casa común.
Educar para esta sociedad implica reconocer a cada persona como sujeto histórico, capaz de transformar su entorno desde la compasión, la corresponsabilidad y el bien común. Promover el desarrollo humano integral y sostenible requiere crear condiciones de dignidad, fortalecer el tejido comunitario y cultivar una espiritualidad pública que brinde sentido, consuelo y horizonte en medio de la fragilidad.
5. La vivencia de valores éticos, morales y políticos en todos los ámbitos de la vida de la persona y la sociedad
Desde sus orígenes, la pedagogía lasallista ha centrado su misión en la formación de personas con conciencia ética, sensibilidad moral y compromiso con el bien común. Hoy, más que nunca, esta vocación se manifiesta en la necesidad de educar para la paz, la justicia, la compasión y la corresponsabilidad social.
Formar éticamente significa educar para la autonomía, el pensamiento crítico, la conciencia histórica y el discernimiento. Es enseñar a cuidar de uno mismo, de los demás y de la casa común. Es despertar una espiritualidad activa que inspire la solidaridad, el diálogo, el compromiso político y la participación ciudadana.
En este horizonte, los valores tradicionales lasallistas se redefinen a la luz de los nuevos contextos, de la siguiente manera:
LA FE: como respuesta generosa, comprometida y creativa a Dios, permite al lasallista redescubrir su camino de fe personal y comunitario, alimentado en la interioridad, para iluminarlo con la alegría y la esperanza renovada del
FRATERNIDAD: el reconocimiento de la dignidad de la persona nos conduce como lasallistas, desde la solidaridad, a reducir “las distancias” interpersonales y a disponernos a escuchar, ver, acoger, sanar y cuidar. Estas acciones nos constituyen en prójimos, cercanos, hermanos y hermanas. El hacernos prójimos nos convierte en comunidad, que permite comprendernos como un nosotros en distintos niveles, generar sinergias, configurar un proyecto común y renovarnos diariamente tanto en lo personal como en lo institucionalmente.
CELO / APASIONAMIENTO: el “Celo ardiente de instruir a los niños”, propio del tiempo del Fundador, nos impulsa hoy a vivir con pasión la educación especialmente la dirigida a quienes han sido excluidos de la sociedad. Nos mueve a la audacia en las propuestas educativas y a la creatividad en el uso de nuevos lenguajes pedagógicos. Este celo nos compromete a procurar la salvación de quienes nos son encomendados liberándolos de todas las formas que atentan contra la dignidad humana y a poner con generosidad nuestros talentos al servicio de la construcción de una sociedad justa y en paz.
JUSTICIA: el lasallista reconoce que la justicia conduce a la paz y proviene, en primer lugar, de Dios quien llama a vivir en una convivencia humana rectamente constituida, provechosa y acorde con la dignidad de la persona. Por ello, asume el reconocimiento crítico del conflicto en las relaciones como oportunidad para la resolución dialógica de intereses y necesidades, el reconocimiento de las diferencias, la justicia socioambiental y el respeto por la casa común. Asímismo, promueve la construcción de la encuentro con Cristo, que lo ubica en la filiación y fraternidad divina. Consecuencia de este encuentro surge la lectura de fe y el compromiso por las causas sociales, culturales, religiosas y políticas de nuestra misión.
comunidad educativa a partir de la participación activa de todos y cada uno de sus miembros en su devenir histórico.
SERVICIO: la manifestación de una comunidad unida se expresa en el servicio y en la solidaridad transformada en acciones de colaboración y ayuda mutua, orientadas al mejoramiento efectivo de las condiciones de vida de poblaciones en situación de desplazamiento, vulnerabilidad o desigualdad. Este servicio nos permite vivenciar la espiritualidad del Buen Samaritano y poner nuestros dones y hasta nuestra propia vida al servicio de los demás.
COMPROMISO: expresión constante en una dinámica de reflexión-acción orientada al cuidado, la atención de las necesidades, el empoderamiento para generar acciones transformadoras a la responsabilidad de dar cuenta de los procesos encomendados o asumidos, de tal modo que vivamos principios éticos que orienten nuestra vida personal y comunitaria, en clave de corresponsabilidad social y ciudadanía activa.
EJES ARTICULADORES
Articulamos nuestra praxis por medio de:
1. La ética del cuidado y ecología integral
La educación lasallista promueve una ética del cuidado que reconoce la vida —en todas sus formas— como sagrada y vulnerable. Como comunidades educativas, nos comprometemos, a cultivar una cultura del cuidado que atraviese nuestras relaciones, aprendizajes y decisiones.
Este compromiso se concreta en una conversión ecológica que transforma nuestra manera de habitar el mundo: pasamos de una racionalidad tecno-científica y extractivista
a una racionalidad ambiental que privilegia la interdependencia, la justicia ecológica y climática, y el reconocimiento de la fragilidad como valor.
Desde esta perspectiva, apostamos por una educación ético-ambiental que articule la espiritualidad del cuidado, la ciencia participativa, la innovación responsable y el saber comunitario. De este modo nuestras escuelas suman su voz a la reflexión global sobre el valor de la vida, la biodiversidad y el cambio climático, y contribuyen activamente a la construcción de condiciones para el buen vivir, en diálogo con los territorios donde hacemos presencia.
2. La promoción de la Comunidad Educativa
Lasallista
La Comunidad Educativa Lasallista es un espacio de encuentro y corresponsabilidad donde todas las personas —estudiantes, docentes, familias, personal de apoyo, directivos, egresados y aliados— se reconocen como parte de una misma misión. Animada por el espíritu de “juntos y por asociación”, constituye un tejido de relaciones que hace posible la vivencia de los valores cristianos en el día a día.
Inspirada en la Trinidad como fundamento teológico de unidad en la diversidad, esta comunidad se construye en la escucha, el discernimiento, el diálogo intercultural y la participación. Es una comunidad que aprende, celebra, se cuida y se transforma. Promover la Comunidad Educativa Lasallista implica fomentar la inclusión activa de todos sus miembros, el fortalecer un liderazgo distribuido, pedagógico y transformacional, y vivir el carisma como experiencia compartida, no solo de los consagrados, sino también de los seglares que se sienten llamados a encarnar la misión educativa con vocación, identidad y compromiso.
En cada escuela, en cada territorio, esta comunidad busca ser signo vivo del Evangelio, memoria del carisma y espacio de construcción de nuevos sentidos de fraternidad, servicio y justicia, reafirmando su misión educativa en diálogo con los desafíos del siglo XXI.
3. La formación permanente de todos los integrantes de la comunidad
La comunidad educativa lasallista es un espacio de aprendizaje continuo, donde todos sus integrantes —niños, jóvenes, educadores, familias y aliados— son al mismo tiempo sujetos en formación y agentes formadores. En esta interacción permanente se teje una cultura del crecimiento humano, espiritual, profesional y comunitario.
La formación permanente no se limita a momentos académicos o a etapas de capacitación, sino que es un proceso integral que atraviesa la vida cotidiana, en sus prácticas, relaciones y decisiones. Es una formación que promueve el pensamiento crítico, el cuidado de la interioridad, el diálogo intergeneracional y la vivencia de la fe desde lo cotidiano.
Así en las comunidades educativas no solo se enseña sino también se aprende. Y en ese aprendizaje colectivo, se transforma. Fortalecer itinerarios formativos en clave de cultura vocacional, con horizonte ético y comunitario es clave para que cada actor educativo asuma su rol con conciencia, identidad y compromiso.
4. Práctica docente reflexiva y pertinente
La tradición educativa lasallista reconoce en el maestro un acompañante, un líder pedagógico y un agente de transformación. Su labor se distingue por la calidad de la relación con los estudiantes, el compromiso con la comunidad y la capacidad de leer críticamente la realidad.
La práctica docente se entiende como una experiencia relacional, ética y espiritual que se nutre del encuentro, del discernimiento y la búsqueda permanente de sentido. Implica una actitud de reflexión continua sobre el quehacer pedagógico, el ejercicio de la escucha activa, la apertura al cambio y la adaptación creativa a los desafíos del entorno.
Desde esta perspectiva, el educador lasallista enseña y aprende con otros, transforma a otros y se deja transformar. Su acción pedagógica articula conocimiento, interioridad, justicia, innovación y compromiso, promoviendo una educación de calidad que ofrece respuestas contextualizadas, colectivas y liberadoras en cada espacio educativo.
5. Investigación e innovación educativa
La Escuela Lasallista es un espacio donde se investiga, se innova y se transforma. En un mundo marcado por el cambio, la incertidumbre y la complejidad, promovemos comunidades educativas que generan conocimiento situado, dialogan con diversos saberes y construyen soluciones creativas frente a los desafíos de su entorno.
La investigación pedagógica y la innovación didáctica no son tareas aisladas sino que forman parte de una cultura institucional que impulsa el pensamiento crítico, la evaluación reflexiva, la mejora continua y la transformación de las prácticas. En este sentido, educar es también investigar.
Por eso, promovemos redes de aprendizaje, comunidades docentes que exploran colectivamente nuevas formas de enseñar y aprender, así como espacios donde la educación se piensa, se resignifica y se reinventa al servicio de la equidad, la sostenibilidad y el bien común. Todo esto se integra
críticamente con las tecnologías emergentes, los entornos virtuales de aprendizaje y las nuevas formas de automatización e inteligencia computacional generativa.
6. La transformación del entorno social
Educar es transformar. En la visión lasallista, cada persona es reconocida como sujeto histórico y agente de cambio, llamado a incidir en su entorno desde la dignidad, la justicia y la corresponsabilidad.
La transformación del entorno social implica desarrollar capacidades para construir comunidades más justas, incluyentes y sostenibles. Esto supone educar para la participación, el compromiso ético, la solidaridad activa y la ciudadanía crítica. También, requiere establecer alianzas con actores sociales, eclesiales y estatales que fortalezcan capacidades y generen oportunidades para las poblaciones más vulneradas.
Las escuelas lasallistas son territorios de posibilidad: espacios donde se gestan proyectos que dignifican la vida, fortalecen el tejido social, amplían la conciencia ecológica y abren caminos de equidad, reconciliación y esperanza.
7. El anuncio del evangelio en contextos educativos
En la tradición lasallista, la evangelización es un proceso de encuentro profundo entre la vida y la fe, que transforma a las personas y a las comunidades desde el mensaje liberador del Evangelio. Su finalidad es la construcción de un mundo más humano, justo y fraterno.
Anunciar el Evangelio en contextos educativos implica tejer coherencia entre saberes, valores, decisiones y comportamientos. Significa abrir espacios de reflexión y experiencia
donde la fe se encarna en lo cotidiano, dialoga con la cultura y se hace visible en el compromiso por la dignidad y el cuidado de la vida.
Este anuncio no es un acto unidireccional, sino un diálogo vivo que reconoce la riqueza de las espiritualidades, valora las culturas locales, y promueve itinerarios de fe, interioridad y sentido. Asimismo, supone una lectura crítica de la realidad a la luz del Evangelio, desde la cual formamos comunidades que acompañan, anuncian y transforman.