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Corazones que arropan:
Una propuesta lasallista para vivir la paz
Autor
© Hno. Juan Felipe Mónoga Cáceres, FSC
© Eliana Marcela Arroyave Cadavid
© Sebastián Gamboa Morales
© Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Distrito Lasallista de Bogotá.
Distrito Lasallista de Bogotá
Visitador
Hno. Cristhian James Díaz Meza, FSC
Ecónomo
Hno. Leonardo Enrique Tejeiro Duque, FSC
Secretario de Educación
Hno. José Gregorio Contreras Fernández, FSC
Secretario de Pastoral
Hno. Juan Felipe Mónoga Cáceres, FSC
Secretario de Formación
Hno. Sebastián Felipe Arias Cupa, FSC
Equipo editor
Secretaría de Pastoral del Distrito Lasallista de Bogotá
Línea Gráfica
Semana Por La Paz 2025
Diagramación
Juan Sebastián Santos Ramírez Indivisa Media
Bogotá D.C. 2025
























“Donde hay un corazón que arropa, florece la esperanza”
La Semana por la Paz no es simplemente una conmemoración: es una siembra profunda en el alma de un país que aún espera sanar. Desde hace 38 años, esta iniciativa nacional nos convoca como ciudadanos, creyentes y educadores a sumarnos a la causa más urgente y esperanzadora: construir una paz que dignifique la vida y nos permita vivir con justicia, memoria y reconciliación.
En este 2025, bajo el lema “Arropamos la vida con dignidad y esperanza”, nos reconocemos parte activa de una historia que, aunque marcada por el conflicto, también está llena de gestos de ternura, de tejido comunitario y de resistencia esperanzadora. Desde nuestra identidad Lasallista, creemos que la paz no se enseña solo en los contenidos, sino que se modela con la vida, con la escucha, con la oración, con la empatía, con el respeto, con la capacidad de ver al otro y cuidarlo.
Por eso, como Red Educativa La Salle, abrazamos esta semana como una oportunidad privilegiada para educar desde el corazón, tejiendo relaciones sanas, fortaleciendo los lazos comunitarios y despertando en cada persona - niño, joven o adulto- el deseo de ser artesano de paz en su entorno.
Esta cartilla ha sido pensada y construida como un recurso pedagógico, pastoral y espiritual que no pretende reemplazar lo que ya se hace con compromiso en cada obra educativa, sino más bien potenciar, inspirar y articular los esfuerzos cotidianos en una experiencia significativa, visible y transformadora. Aquí encontrarás herramientas, ideas, actividades y símbolos que invitan a pensar, sentir y actuar por la paz desde lo personal, lo relacional, lo comunitario y lo social.
El recorrido propuesto gira en torno a tres momentos esenciales, como tres puntadas con las que se inicia la gran colcha de la paz:
• Me reconozco para transformar mi entorno
• Reconozco al otro para dignificar la vida
• Construyo comunidad para construir país
Cada uno de estos momentos es una estación de sentido, donde se despierta la conciencia, se abrazan las historias y se siembra el compromiso. Porque construir paz es mucho más que una actividad: es un proceso interior que empieza en el corazón y se traduce en gestos concretos.
Y porque creemos en Jesús como fuente, camino y testimonio de paz, Él que se hizo abrazo para los olvidados, consuelo para los rotos, y puente para los enfrentados, queremos también poner esta semana bajo su mirada y enseñanza. Por eso, incluimos en esta cartilla un itinerario espiritual con una oración por día para construir paz desde adentro y un guion de Eucaristía con la intención de orar, clamar y comprometernos juntos por la paz, desde la fe que nos hermana y la Palabra que nos transforma.
Te invitamos, con el alma abierta, a dejarte tocar por esta propuesta. A sumarte con tu historia, con tus retazos, con tus sueños.
A hacer de tu aula, tu hogar, tu comunidad, un rincón donde la paz no solo se diga, sino que se sienta.
Porque donde alguien se decide a cuidar la vida, allí empieza a brotar la esperanza.
Y tú ¿Qué gesto, palabra o decisión podrías ofrecer esta semana para arropar la vida y sembrar paz?









¿Por qué tejemos esta cartilla?
Reconocer, recordar y reconciliar son verbos urgentes en un país donde muchas historias aún esperan ser arropadas. La Semana por la Paz nos ofrece una oportunidad valiosa para detenernos, mirar hacia dentro y hacia fuera, escuchar nuestras heridas y las de otros, y desde allí, sembrar nuevas formas de convivir.
En coherencia con el lema nacional “Arropamos la vida con dignidad y esperanza”, y fieles a la espiritualidad educativa Lasallista que nos convoca, esta cartilla nace como una propuesta pastoral, pedagógica y espiritual que desea contribuir a la construcción de una cultura de paz real, cercana y sostenida en el tiempo. No buscamos hacer más de lo mismo: queremos provocar experiencias profundas, humanas, transformadoras y compartidas.
¿Cuál es el propósito de esta cartilla?
Acompañar a nuestras comunidades educativas en un proceso intencionado de reflexión, interioridad, encuentro y compromiso por la paz. Proporcionar herramientas simbólicas, creativas y concretas que ayuden a vivir esta semana no solo como una fecha del calendario, sino como una siembra de sentido que inicie o fortalezca procesos personales y comunitarios de reconciliación, dignificación y esperanza.
Esta cartilla no solo ofrece orientaciones prácticas y simbólicas para ser trabajadas en las aulas, patios, oratorios y hogares, sino que propone caminos de interioridad, espiritualidad y encuentro, en los que Jesús, testigo y testimonio de ternura y reconciliación, se hace centro, modelo y horizonte y el Evangelio entra en diálogo con nuestras realidades, la historia con la esperanza, la fe con el compromiso social.
Porque cuando educadores, familias, estudiantes, directivos, administrativos y agentes pastorales nos unimos desde el amor por la vida y por el país, tejemos algo más que proyectos: tejemos humanidad, tejemos Reino, tejemos paz.
Que esta cartilla no sea solo una herramienta. Que sea una provocación. Que sea una colcha que abrace nuestras realidades, y que despierte en cada uno el deseo profundo de ser paz y hacer paz, desde lo que somos y desde donde estamos.












Aunque esta cartilla ha sido construida desde la perspectiva pastoral, su verdadero valor y alcance radican en el compromiso colectivo de toda la comunidad educativa. Porque construir paz es una tarea de todos, y más aún, una posibilidad hermosa de crecer juntos como familia Lasallista.
Para que esta experiencia de Semana por la Paz se viva con profundidad, coherencia y creatividad en cada obra educativa, invitamos a diferentes actores a sumarse desde su vocación, su rol y su sensibilidad, aportando desde lo que son y desde lo que mejor saben hacer.
COordINADOr(A) DE PAStOrAl
Es quien lidera la implementación de la cartilla, animando el proceso con convicción y claridad. Será responsable de socializar los materiales enviados desde la Secretaría de Pastoral, organizar los tiempos, garantizar que cada momento conserve el espíritu del lema y del carisma lasallista, e inspirar a otros para que hagan parte activa de esta experiencia.
Además de coordinar la implementación general del itinerario, puede liderar la construcción del Rincón o Galería de la Paz, como un espacio simbólico, artístico y reflexivo donde se visibilicen las producciones, compromisos, mensajes o signos construidos por los estudiantes y la comunidad durante la semana. Este rincón podrá ubicarse en un lugar visible del colegio, y mantenerse abierto a visitas y encuentros fraternos.
Junto al responsable de comunicaciones, se sugiere que coordine el registro audiovisual y fotográfico de las experiencias desarrolladas, con el fin de conservar memoria de lo vivido, visibilizar los compromisos sembrados y proyectar el mensaje de la Semana por la Paz en las redes sociales institucionales.
ConSejo de pastoral
Es un aliado estratégico en la planeación, el acompañamiento y la evaluación del proceso. Su participación garantiza que cada acción esté enraizada en el Evangelio y responda a las necesidades concretas de la comunidad educativa. Puede apoyar también en la preparación de la Eucaristía y en la dinamización de los actos simbólicos.
Docentes titulares de Grupo
Son el corazón cotidiano del aula. Su rol será facilitar los talleres propuestos, acompañar los momentos reflexivos con sensibilidad, y generar un ambiente de confianza que permita a los estudiantes abrir el corazón, expresar sus historias y comprometerse con la paz desde sus propias realidades.
Además, se les invita a animar diariamente la Presencia de Dios con el recurso que se encuentra en la cartilla bajo el apartado “Oraciones por la Paz”. Estas oraciones, breves y con lenguaje juvenil, están diseñadas para resonar con la vida de los estudiantes y convertirse en una semilla diaria de reflexión y compromiso.
Cada una de estas oraciones propone un gesto simbólico sencillo pero significativo. Los titulares, con su creatividad y cercanía, podrán motivar a su grupo a asumir estos gestos como parte del estilo de vida que fomenta la paz desde lo cotidiano: una palabra amable, un acto de reconciliación, un mensaje de gratitud, entre otros.
Animamos a los docentes titulares a integrar estas oraciones dentro del ritmo escolar, no como una tarea más, sino como una oportunidad para tocar el corazón de los estudiantes, fortalecer su sentido comunitario y despertar en ellos el deseo profundo de ser sembradores de paz.
Docentes del áreA de E.r.E y del Nodo Humanizarte / CiEnCiAs SociAles
Su presencia es clave para profundizar el sentido ético, bíblico, espiritual y ciudadano que esta semana propone. Pueden animar a los docentes a integrar las temáticas de la paz y la dignidad en sus áreas y así mismo pueden enriquecer las actividades con lecturas complementarias, análisis del contexto nacional, recursos simbólicos y expresiones artísticas que fortalezcan el proceso formativo.
Se invita a que apoyen la consolidación del Rincón o Galería de la Paz como una oportunidad para que desde lo académico también se exprese el compromiso con la reconciliación, la memoria, el cuidado del otro y el país que soñamos construir juntos, ejercicio que podrán coordinar con el Coordinador de Pastoral.
Comunicador(a) InStituciOnal ó resPonSable de ComunicaciOnes
Es un aliado clave para amplificar el mensaje de la Semana por la Paz. Se propone que, en coordinación con el área de pastoral, dinamice el registro fotográfico y audiovisual de las actividades, elabore piezas de difusión creativas, y gestione las publicaciones en redes sociales, permitiendo que el mensaje de “arropar la vida con dignidad y esperanza” llegue a más corazones. Su mirada
comunicativa contribuye a contar las historias que inspiran, las acciones que transforman y los signos que construyen país.
Jóvenes del traYecto base y del traYecto lazos
Están llamados a ser tejedoras y tejedores de sentido. Además de ser destinatarios de las experiencias, los jóvenes de estos trayectos del Movimiento Indivisa Manent son sujetos activos de transformación. Por ello, se propone que las actividades pastorales, encuentros o proyecciones sociales realizadas durante esta semana por los grupos del IM asuman el enfoque específico de la Semana por la Paz, integrando el sentido de arropamiento, dignidad y esperanza en sus acciones al interior del Movimiento o en la proyección social que implementen. Esta es también una oportunidad para fortalecer su vocación de servicio y su liderazgo pastoral.
Estos espacios pueden convertirse en laboratorios vivos donde los jóvenes articulen su espiritualidad con la realidad social que los rodea, asuman liderazgos comunitarios y multipliquen el mensaje de paz dentro y fuera de sus obras. Serán protagonistas de experiencias que, desde su testimonio, convoquen a otros a creer que la paz es posible y urgente.
PerSonero(a) EstudiAntil
Desde su rol de representación, liderazgo y vocería, el personero(a) estudiantil puede ser un aliado estratégico en esta semana. Se propone concretar una sesión especial del Consejo Estudiantil, con un enfoque particular en el lema “Arropamos la vida con dignidad y esperanza”, que permita dialogar sobre las realidades que afectan la convivencia, la participación, la inclusión y los derechos dentro del colegio.
Este espacio será una plataforma para proponer acciones simbólicas o transformadoras desde el liderazgo estudiantil, fortaleciendo así el protagonismo juvenil en la construcción de paz desde lo cotidiano y lo institucional. En su palabra también se arropa la vida escolar. Además, puede apoyar en la difusión interna, en la organización de foros, experiencias o en la visibilización de los mensajes clave.
Padres de FamiliA del traYecto Sombreros
Como primeros educadores y acompañantes del crecimiento espiritual de sus hijos, los padres y madres del Trayecto Sombreros están llamados a ser presencia orante y reconciliadora en esta semana. Se propone organizar un espacio especial, como una adoración al Santísimo con intención por la paz, donde puedan orar por sus familias, por sus comunidades y por el país.
De igual modo, puede proponerse una sesión del Consejo de Padres orientada a reflexionar sobre
el papel de la familia en la construcción de paz, promoviendo así una pedagogía del cuidado que nace en casa y se proyecta al colegio. Su experiencia y testimonio aportan hondura espiritual y compromiso comunitario a este proceso.
Capellán o acomPañante esPirituAl
Su presencia puede enriquecer los momentos de oración, las reflexiones bíblicas y especialmente la Eucaristía por la Paz, incluida en esta cartilla. Será guía espiritual para que todo lo vivido en esta semana esté iluminado por la Palabra de Dios y enraizado en la experiencia de Jesús, Príncipe de la Paz.
Construir paz es una misión compartida, tejida entre muchos hilos: el del liderazgo, el del servicio, el del testimonio y el del amor. Que esta Semana por la Paz sea la oportunidad perfecta para entrelazarlos y hacer de nuestras obras educativas un gran telar de esperanza.

















La familia es el primer espacio donde se siembra la ternura, se aprende la justicia y se modela el corazón. Por eso, los padres de familia del Trayecto Sombreros también están invitados a vivir esta Semana por la Paz como un tiempo de oración, reflexión y compromiso comunitario.
Se sugiere que, dentro de la programación pastoral o formativa, se contemple un espacio sencillo pero significativo como:
• Una Adoración al Santísimo con intención por la paz, abierta a familias o padres acompañantes.
• Una sesión del Consejo de Padres, con una reflexión sobre el papel de la familia en la pedagogía del cuidado, en la reconstrucción del tejido social y en la sanación de la memoria.
Una invitación a la adoración al Santísimo Sacramento con intenCión esPeciAl por la paz
Esta experiencia de adoración podrá organizarse y ser animada directamente por el Coordinador de Pastoral, en compañía del consejo o equipo de pastoral, según las dinámicas de cada institución.
Este momento es una oportunidad para que las familias puedan orar por su hogar, por sus hijos, por su comunidad y por Colombia, poniendo en manos de Jesús los sueños de reconciliación, las heridas aún abiertas y las esperanzas que brotan cada día desde lo pequeño.
Participación aUtónoma a través de guía en código Qr
Entendiendo que algunos padres o madres no podrán estar presentes en los horarios propuestos por la pastoral, se ha dispuesto una Guía de Adoración personal, diseñada para que cada familia pueda vivir este momento de oración de manera autónoma y serena, en el momento que mejor les sea posible.
Se sugiere que, dentro de la programación pastoral o formativa, se contemple un espacio sencillo pero significativo como:
• Esta guía estará disponible a través de un código QR en los anexos de esta cartilla para que posteriormente sea impreso y ubicado en el ingreso al espacio donde estará expuesto el Santísimo.
• Se recomienda al Coordinador de Pastoral disponer este código en un lugar visible, e invitar a las familias a escanearlo y vivir este momento con libertad y recogimiento.
Participación aUtónoma a través de guía en código Qr
• Animar a los padres y madres del Trayecto Sombreros a participar de esta adoración como gesto de fe y compromiso por la paz.
• Disponer el espacio de adoración de manera cuidada, sencilla y acogedora.
• Compartir el código QR en los canales oficiales o impresos, para que esté al alcance de todos.
• Recordar que no se trata de una actividad “complementaria”, sino de un signo espiritual profundo donde las familias se convierten en protagonistas silenciosos de la reconciliación y el amor.
A continuación, se presenta una Guía de Adoración al Santísimo, como recurso de autogestión para aquellas familias que asisten solos o en sus propios tiempos y puedan acceder a esta a través de un código QR.
































Cada obra educativa tiene su propio ritmo, su propio pulso y su propia historia. Por eso, vivir la Semana por la Paz no se trata de copiar una receta exacta, sino de encontrar la mejor manera —según sus posibilidades y dinámicas institucionales— de sembrar esperanza, dignidad y reconciliación en la comunidad.
Desde la Secretaría de Pastoral del Distrito Lasallista de Bogotá, proponemos esta cartilla como una hoja de ruta flexible, llena de recursos, símbolos y experiencias significativas, que pueden ser adaptadas y aplicadas según los tiempos, contextos y agendas de cada institución.
La paz no se agenda… se intenciona. Y si se intenciona con amor, siempre hay un espacio para ella.
¡Prográmate con sentido!
Sugerimos que cada Coordinador de Pastoral, en articulación con el Consejo de Pastoral y los equipos directivos, elabore un cronograma interno, ajustado a la realidad de la obra educativa, que permita organizar la vivencia de los tres momentos propuestos a continuación, así como los momentos complementarios del itinerario espiritual presentados en esta cartilla:
1. Me reconozco para transformar mi entorno
2. Reconozco al otro para dignificar la vida
3. Construyo comunidad para construir país
Cada uno de estos momentos puede desarrollarse en días consecutivos o intercalados durante la semana, en espacios como las titularidades, los tiempos de pastoral, clases de sociales o religión, laboratorios pedagógicos, formaciones generales o encuentros especiales.
¿Y si lo hacemos posible?
A continuación, algunas sugerencias para enriquecer la programación, manteniendo la intencionalidad:
EsPaciOs de interiOridad:
Breves momentos de oración guiada o reflexión personal al inicio del día, con verbos simbólicos (Escuchar, Acoger, Perdonar…).
taller por momentos:
Realizar un momento por día o elegir uno por grado/etapa según edad e interés.
AmbiEntación inStituciOnal:
Inaugurar el Rincón de la Paz desde el lunes y mantenerlo activo toda la semana con intervenciones diarias: mensajes, dibujos, retazos, frases, cartas, fotografías, etc.
Actos simbólicos:
Un gesto cada día que “teja” la experiencia completa (abrir el telar, poner la primera puntada, compartir una historia, entregar una carta, exponer la colcha, orar por el país...).
Celebración central:
Programar la Eucaristía por la Paz en un día especial o por ciclos, con un guion disponible en esta cartilla.
No haY exCusas para no sembrar paz
No importa si la semana se vive completa, por momentos, en franjas o con actividades selectas. Lo esencial es que nadie se quede por fuera de esta invitación a mirar adentro, abrazar al otro y comprometerse con la transformación del entorno.
Porque la paz no es un tema más… es el horizonte que da sentido a todo lo que educamos, a todo lo que creemos y a todo lo que soñamos como lasallistas.
¿Qué compromiso sembrará tu colegio esta semana?
¿Qué historia, herida o esperanza necesita ser arropada en tu comunidad?
Haz que esta semana no pase como una fecha más, sino como un momento que marque un antes y un después en el tejido de tu comunidad educativa.















Antes de comenzar nuestro taller, queremos detenernos un momento para mirar de frente las palabras que le dan alma a esta Semana por la Paz.
No son simples conceptos, son hilos con los que estamos llamados a tejer el país que soñamos, la comunidad que cuidamos y la persona que queremos ser.
Estas cuatro palabras nos confrontan, nos iluminan y nos comprometen. Las llevaremos como faro a lo largo de esta experiencia, porque cada una de ellas toca nuestras raíces humanas, nuestras búsquedas espirituales y nuestra misión como educadores y aprendices de paz.
Arropar es abrazar con propósito
Es envolver al otro con respeto, escucha y ternura. Es decir, con los hechos: “Tu vida me importa”.
Arropar es un gesto profundamente humano, que en nuestras culturas se aprende en la infancia, como por ejemplo, cuando una madre, un abuelo o una maestra nos arropan para protegernos del frío, del miedo, de la soledad.
Para un Lasallista, arropar significa crear comunidad, dar calor humano, ser presencia fraterna en un mundo que excluye, descarta y divide.
San Juan Bautista De La Salle supo arropar a los más pequeños y olvidados de su tiempo, y nos dejó como herencia ese mismo llamado: “Que todos se sientan en casa, que nadie se sienta solo.”
¿A quién necesitas arropar hoy? ¿Y qué parte de ti necesita ser arropada por los demás?
la vida es sagrada. Es don. Es promesa
No es solo existir… es amar, crear, compartir, crecer, cuidar. Como Lasallistas, creemos que cada vida tiene un valor único, irrepetible y trascendente. Que la educación es una forma de proteger y potenciar la vida de cada niño, de cada joven, de cada familia.
Celebrar la vida es también aprender a mirarla desde Dios, reconociendo en cada rostro un hermano, una hermana, un reflejo de la presencia divina que habita entre nosotros.
¿Cómo cuidas tu vida? ¿Cómo valoras la vida del otro? ¿Qué decisiones estás tomando hoy que defienden o silencian la vida?
la digNidad no se da: se reconoce
Todo ser humano tiene una dignidad que no depende de su ropa, su historia, su apellido ni su comportamiento. Viene de ser imagen y semejanza de Dios.
Un Lasallista no humilla, no señala, no excluye. Un Lasallista levanta, acompaña, construye puentes. Porque cuando defendemos la dignidad del otro, estamos defendiendo la nuestra también.
¿Qué haces en tu entorno para proteger la dignidad de quienes te rodean?
¿Qué actitudes deberías transformar para no atentar, con tus palabras o silencios, contra esa dignidad?
la esPeranza no es inGenuIdad. Es decisión
Es la fuerza interior que nos permite soñar con lo que aún no es, pero puede llegar a ser.
Es la semilla que plantamos cuando educamos, cuando perdonamos, cuando insistimos en hacer el bien.
Jesús fue esperanza encarnada, esperanza viva. Sembró luz donde había oscuridad, y nos enseñó que incluso la cruz puede florecer en resurrección.
Como Lasallistas, estamos llamados a ser portadores de esperanza en un país que a veces olvida cómo creer. Y eso comienza por sostenernos unos a otros, por mirar con compasión, por no rendirnos.
¿Qué te mantiene esperanzado hoy? ¿Qué esperanza puedes regalarle a tu comunidad?
¿Por qué un lasallista debe vivir estas palabras?
Porque no educamos solo para formar mentes, sino para transformar vidas.
Porque no acompañamos solo con estrategias, sino con el corazón.
Porque no seguimos a Jesús solo con oraciones, sino siendo testigos vivos de su amor en el mundo. Estas cuatro palabras no son teoría. Son misión.
Y si las interiorizamos con verdad, nos convertirán en artesanos de paz, en sembradores de justicia, en tejedoras y tejedores de humanidad.
Te invitamos a dejar que estas palabras habiten tu interior, transformen tus relaciones y orienten tus decisiones.
Porque un Lasallista que arropa la vida con dignidad y esperanza… es una luz en el camino de la paz
















Responsable: Coordinador de Pastoral en equipo con titulares de grupo.


Así como una colcha se arma con muchos retazos, la paz se construye con pequeños gestos, reflexiones profundas y decisiones colectivas. Esta sección de la cartilla propone un taller vivencial y progresivo, que a través de tres momentos nos ayudará a hilar el proceso interior que se necesita para que la paz no sea solo una palabra, sino un estilo de vida:
1. Me reconozco para transformar mi entorno
2. Reconozco al otro para dignificar la vida
3. Construyo comunidad para construir país
Cada momento estará acompañado de dinámicas simbólicas, preguntas orientadoras y experiencias creativas que, más allá de la teoría, inviten a la vivencia y al compromiso.
Destinatarios: Estudiantes, colaboradores y padres de familia (se profundiza el discurso y el fundamento de acuerdo con la edad):




















Reconocernos es el primer acto de justicia. Quien se mira por dentro, se humaniza; quien se escucha por dentro, aprende a escuchar a los demás. En este primer momento, el taller invita a cada participante a detenerse, hacer silencio, verse con verdad, identificar sus emociones, sus heridas y también su luz. Porque no se puede construir la paz hacia afuera si no comenzamos por cultivarla dentro.
Un Lasallista que se reconoce es capaz de sanar su historia, reconciliar sus vínculos y hacerse responsable de su papel en el mundo. Esta es la primera puerta hacia la paz: conocerse, valorarse y transformarse.
Lo que todos debemos conocer sobre la paz para vivir esta experiencia con sentido:
• Que la paz no es ausencia de guerra, sino presencia activa de justicia, dignidad y diálogo.
• Que sus propias historias (dolorosas, alegres, silenciosas) tienen un lugar en la construcción de paz.
• Que reconciliar no siempre es olvidar, pero sí transformar.
• Que Dios es un tejedor paciente, que con nuestras vidas hace una colcha única e irrepetible.
• Que hacer comunidad, es también cuidar el lenguaje, los gestos, las decisiones, las relaciones, los silencios y las palabras.
1. CUeNtO- tAllEr “lA COlcHA MÁGICA”:
Narración simbólica donde una colcha arropa a quien se siente solo o herido. Después, cada estudiante o adulto dibuja o crea su “retazo” que represente lo que le hace sentir cuidado, amado, valorado.
la ColCha Mágica
Había una vez una niña llamada Lucía que vivía en una casa pequeña, al final de una calle de tierra, donde el viento jugaba con las hojas secas. Aunque tenía una mamá muy amorosa, Lucía se sentía muchas veces triste y sola. Su papá ya no vivía con ellas, y a veces los recuerdos la hacían llorar bajito, debajo de las cobijas.
A Lucía no le gustaba mucho ir al colegio. Decía que le dolía el estómago, pero en el fondo lo que le dolía era el corazón. Algunos niños se reían de su mochila rota y de sus zapatos viejos. Y aunque la profe le sonreía con cariño, ella sentía que no era suficiente para hacerla brillar.
Una noche, cuando la tristeza le apretaba el pecho, su abuela —una señora de manos arrugadas y mirada suave como el algodón— la abrazó y le dijo:
—Ven, mi niña. Hoy quiero darte algo especial.
Sacó de un baúl antiguo una colcha vieja, pero hermosa. Era de muchos colores y retazos diferentes. Unos con flores, otros con dibujos, otros bordados con palabras como “fuerza”, “esperanza” y “abrazo”.
—¿Qué es esto, abuela? —preguntó Lucía, secándose las lágrimas.
—Esta es la colcha mágica. La he cosido con trozos de ropa de personas que amamos, de momentos felices, de batallas difíciles que hemos superado. Cada pedazo tiene una historia… y cuando la pongas sobre tu cuerpo, te arropa el amor de muchos.
Esa noche, Lucía durmió bajo la colcha mágica. Soñó con el abrazo de su papá, con la risa de su mamá, con una escuela donde todos eran amigos, con una mariposa que volaba libre. Y al despertar… algo había cambiado.
No, la mochila no era nueva. Los zapatos tampoco. Pero Lucía sonreía. Porque se sentía amada, valiosa y acompañada.
A partir de ese día, ella misma comenzó a hacer pequeños retazos con lo que encontraba: una frase bonita que le decía la profe, un dibujo que le regalaba su amigo nuevo, un elogio de su mamá.
Y cada noche, al acostarse, añadía un trozo nuevo a su colcha.
Porque había entendido que cuando alguien te cuida, cuando alguien te mira con amor, cuando alguien te escucha… eso también es un retazo que arropa.
A la luz del cuento, hacer la siguiente pregunta:
Y tú, ¿qué retazo añadirías hoy a tu colcha mágica?
Entendiendo la palabra retazo como esas historias, momentos, personas, gestos significativos y valiosos que hacen de su día y experiencia de vida de la vida de otro algo especial.
2. “CrEa tU PrOPIo rEtAzO”
Objetivo
Que cada estudiante o adulto identifique aquello que le hace sentir cuidado, arropado, querido, escuchado… y lo exprese simbólicamente a través de un dibujo, pintura, bordado o creación con retazos de tela.
Orientación metodológica
• Un paño grande que simule una colcha al centro, o una colcha real.
• Imágenes o frases de cuidado en las paredes.
• Ambientar el momento con música suave y un velón o velas en el centro alrededor de la colcha.
Material
• Trozos cuadrados de tela reutilizable, reciclable (20x20 cm) o cartulina blanca.
• Marcadores, crayones, retazos pequeños, botones, pegante, tijeras, hilo y aguja si es posible.
• Hilo grueso o lana y una aguja proporcional a este hijo para unir después los retazos.
Reflexión inicial con preguntas guiadas (en círculo o desde la narración)
• ¿Alguna vez te has sentido como Lucía?
• ¿Quién o qué te ha hecho sentir cuidado?
• ¿Qué cosas pequeñas (palabras, gestos, momentos) te hacen sentir protegido o feliz?
Instrucción para la actividad
Iluminados en el cuento de “La Colcha Mágica” se les indica:
• Ahora tú vas a crear tu propio retazo de la colcha mágica. Vas a pensar en una situación, una persona, un gesto o una palabra que te ha hecho sentir cuidado, querido, reconocido o valorado. Puede ser algo que te dijeron, un abrazo, una canción, un lugar especial, una mascota, una promesa, una oración…
• Luego, con ese recuerdo o emoción en el corazón, vas a dibujarlo, pintarlo o representarlo en tu pedazo de cartulina, papel o tela.
• Usa colores que te hagan sentir bien, formas que te representen, palabras o símbolos si los deseas.
• No tiene que ser perfecto, solo tiene que ser auténtico y tuyo. Porque es tu historia, tu memoria, tu abrigo.
Resultado esperado
• Cada estudiante crea un retazo simbólico de cuidado que refleja una experiencia afectiva significativa.
• Los retazos se pueden unir en una gran colcha grupal, como símbolo de comunidad que se arropa mutuamente.
• La colcha puede quedar expuesta durante la Semana por la Paz en un espacio visible, y usarse como recurso de oración, reflexión o acto final de la jornada.
Producto final
1. La Colcha Mágica Colectiva
Rincón de la Paz en el que se puede hacer un mural o colcha física compuesta por todos los retazos, con el lema:
“Cada retazo es una historia que merece ser arropada con amor”
Retroalimentación: Reconocer y valorar cada historia personal, cada sentir a través de cada retazo. Honrar las historias de todos a través del gesto de unir los retazos. Construir la colcha con los retazos es el símbolo del cuidado colectivo de la vida, de la responsabilidad colectiva por un buen trato, el símbolo final de arropar la vida desde el cuidado de todos.
2.Bitácora de los retazos
Un pliego de papel (cartulina, Kraft) en el que, puesto cada retazo en este, debajo del mismo (o junto a su foto), se transcriba lo que el participante dijo sobre lo que representó.
Esto puede ser usado para poner en el Rincón ó Galería de la Paz.
3. Oración final comunitaria
Hacer una oración simbólica donde cada participante coloque la mano sobre su retazo y diga en voz baja:
“Gracias
por
cuidarme…
hoy quiero cuidar
también a los demás”
3. “lAbOrAtOrIo DE MEMOrIa”
Los estudiantes construyen un retazo con frases o imágenes sobre un momento de su vida o historia nacional que merezca ser arropado. Identifica momentos de tu vida que merezcan o sientas la necesidad de que deben ser arropados (cuidados, conservados). Se acompaña con un círculo de diálogo para compartirlo.
• Reto del día: Preguntas provocadoras y acciones concretas (ej. “Hoy arropo a alguien que piensa diferente a mí”, “Hoy honro mi historia con gratitud”, “Hoy escucho a alguien con quien nunca hablo”).
4. “bItÁCOrA DE PAz “
(Experiencia que puede ser liderada y promovida por el PERSONERO (A) como ejercicio práctico y formativo en el Consejo Estudiantil).
Mural físico o digital durante la semana con frases breves para completar:
• “Hoy entendí que la paz es…”
• “Hoy me incomodó pensar en…”
• “Hoy decidí…”.
Conversatorio “Dignidad en tiempos de polarización”: Orientado por docentes del área de sociales como apoyo al PERSONERO(A), reflexionando acerca de: cómo las decisiones cotidianas afectan la paz social.
LA COLCHA QUE CAMINA: Elegir las colchas más representativas o permitir la participación de todas para llevarla en procesión o peregrinación breve a un lugar significativo (plazoleta, altar, comedor, entrada del colegio). Ese traslado se hace entonando un canto que invite a celebrar la vida y la paz.
Finalmente, se permite que la colcha o las colchas queden en ese lugar visible, como recordatorio permanente, del valor de la vida y de la paz.
Cuando nos miramos con verdad, comprendemos que no somos seres aislados, sino historias en relación. Nos damos cuenta de que nuestro cambio personal afecta a otros, y que, desde nuestro lugar, por pequeño que parezca, podemos ser semilla de transformación.
Cultivar la paz interior es el primer paso para ser paz en el colegio, en casa, en el barrio. Porque como decía San Juan Bautista de La Salle: “Para ejercer una buena influencia entre los niños, es indispensable amarlos”. Pero no solo a ellos: también a nosotros mismos.
















El rostro del otro es sagrado. Su historia, su contexto, su diferencia y su humanidad nos interpelan y nos enseñan. Este segundo momento del itinerario busca despertar la empatía, el respeto, la escucha activa y el sentido de dignidad compartida.
Reconocer al otro no significa solo tolerarlo, sino valorarlo. Entender que su vida tiene tanto valor como la mía, que su historia es también parte de la historia colectiva, y que su dignidad es inviolable. Los Lasallistas estamos llamados a mirar con compasión y actuar con justicia.
Lo que todos debemos conocer sobre la paz para vivir esta experiencia con sentido:
• Toda vida humana merece ser protegida.
• La paz se construye cuando dejamos de juzgar y empezamos a comprender.
• Mirar al otro con ternura es el primer acto de amor social.
• Cada persona es portadora de una dignidad que no depende de lo que hace, sino de lo que es.
1. El ESpEJO CrUzADO
Objetivo
Fomentar una experiencia de reconocimiento mutuo entre los participantes, desarrollando la empatía, la expresión emocional positiva y el respeto profundo por la historia y dignidad del otro. Promueve el valor de la retroalimentación afectiva, la mirada compasiva y el fortalecimiento del vínculo humano y comunitario.
Orientación metodológica
• Preparar el espacio en parejas, sentados frente a frente, con sillas cómodas y ambiente silencioso.
• En el centro del salón, ubicar una vela encendida y un espejo grande (símbolo de la verdad que reflejamos).
• Música instrumental suave de fondo.
• Introducir el ejercicio con una pequeña reflexión guiada:
“En tiempos de ruido, el mayor regalo que podemos darle a alguien es la atención plena. Hoy nos vamos a regalar eso: tiempo, presencia, mirada, palabra”
Inicio: Respiración y conexión (3 minutos)
Invita a cerrar los ojos y respirar profundamente. Luego, abre los ojos y mira a tu compañero/a con atención plena durante 1 minuto completo sin hablar, sin reírse, sin moverse. Solo mirar. Solo estar.
Diálogo guiado
Alternadamente, se invita a que cada participante responde, con profundidad, las siguientes preguntas:
1. ¿Qué ves de valioso en mí que quizá yo no veo?
2. ¿Qué gesto, palabra o presencia mía crees que deja huella en los demás?
3. ¿Qué te inspira de mi forma de ser o actuar?
4. ¿Qué crees que necesito cuidar o fortalecer en mi camino?
5. ¿Qué me regalarías simbólicamente si pudieras (una palabra, un consejo, una imagen, una oración)?
Síntesis simbólica: “La pared del otro”
Después del diálogo, cada uno escribe en 2 post-its:
• Uno con una frase de reconocimiento para su compañero/a.
• Otro con una palabra simbólica o consejo de cuidado.
Estos post-its se pegan en un mural llamado “La pared del otro”, organizado por grupos o cursos. Al final, se convierte en material para el RINCÓN O GALERÍA DE LA PAZ, ejercicio de dignificación, donde cada palabra es un manto de reconocimiento.
Resultado esperado
• Cada participante experimenta el poder de ser mirado y escuchado con amor.
• Se fortalece la cohesión entre compañeros/as desde la admiración mutua.
• El lenguaje positivo y la retroalimentación afectiva se instalan como hábitos de cultura de paz.
• El mural queda como testimonio visible de comunidad que se mira con dignidad.
Retroalimentación
Cierra el ejercicio con este mensaje o similar:
“Reconocer al otro no es solo verlo... es verlo con los ojos del corazón. Es atreverme a decirle: ‘Tú me importas, tú eres valioso’. Un colegio que se mira así es un país en construcción.”
Anímalos a leer algunos post-its en voz alta (si se sienten cómodos) y a cerrar con una oración breve o gesto de fraternidad (como tomarse de las manos o armar un círculo de cuidado).
Objetivo
Visibilizar y reconocer el valor de cada persona que hace parte de la comunidad educativa desde los oficios cotidianos, dignificando su labor y agradeciendo su contribución a la vida escolar, desde una mirada humanizadora, empática y fraterna.
Orientación metodológica
• Seleccionar previamente fotografías reales (con autorización) o dibujos de colaboradores del colegio: personal de servicios generales, cafetería, vigilancia, mantenimiento, apoyo administrativo, transporte, entre otros.
• Disponer las imágenes en un mural visible, con un letrero grande que diga: “Rostros que cuidan nuestra casa común” o “También ellos construyen paz”.
• Preparar tarjetas o papeles de colores, sobres y materiales de escritura para cada estudiante.
• Crear un ambiente cálido y respetuoso: puede haber música instrumental suave, velas o símbolos de cuidado (como plantas, mantas, herramientas de trabajo).
Materiales
• Fotografías impresas o dibujos simbólicos de las personas a reconocer.
• Cartulina o papel kraft para el mural.
• Tarjetas, sobres, stickers, marcadores, esferos, crayones, cintas, pegatinas.
• Elaborar buzón o disponer cesta para depositar las cartas antes de la entrega.
Reflexión inicial
Iniciar con una breve lectura o reflexión como la siguiente:
“La paz se construye en lo invisible, en lo sencillo, en los gestos que a veces no vemos, en las manos que barren temprano, en la sonrisa del portero, en el cuidado del almuerzo. Cada uno deja una huella. Hoy, vamos a mirar lo que antes pasaba desapercibido… y vamos a agradecer.”
Diálogo guiado
Alternadamente, se invita a que cada participante responde, con profundidad, las siguientes preguntas:
Grupo de preguntas para primaria
• ¿A quién casi nunca saludo en mi colegio?
• ¿Quién hace que mi día sea más seguro, más limpio o más agradable?
• ¿Qué gesto cotidiano de otro me cuida sin que yo me dé cuenta?
• ¿Qué pasaría si estas personas no estuvieran?
Grupo de preguntas para secundaria
• ¿Cuáles son los prejuicios o estigmas que yo o mi grupo hemos tenido hacia algunas personas del colegio y cómo los puedo transformar?
• ¿Qué actitudes o palabras mías podrían estar invisibilizando el valor del otro sin darme cuenta?
• ¿En qué momentos he sido indiferente ante alguien que necesitaba ser reconocido, escuchado o valorado?
• ¿Qué significa para mí dignificar al otro? ¿Estoy dispuesto a hacerlo aunque no me caiga bien o aunque no lo conozca?
• ¿Qué me impide acercarme con respeto y gratitud a quienes no hacen parte de mi círculo cercano?
• ¿Qué me enseña la mirada, el trabajo o la actitud de quienes cumplen funciones de cuidado en la institución?
De manera motivadora da las siguientes indicaciones:
1. Observa detenidamente los rostros que aparecen en el mural. Elige a una persona que reconozcas o con quien te hayas cruzado alguna vez.
2. Piensa en lo que esa persona representa para ti o para el colegio. ¿Qué hace? ¿Qué valores expresa? ¿Qué impacto tiene en la vida diaria del colegio?
3. Luego, escribe una carta de agradecimiento personalizada, sencilla, cercana y respetuosa. Puedes usar frases como:
• “Gracias por…”
• “Me inspiras cuando…”
• “Tu presencia hace que…”
• “Hoy quiero decirte…”
4. Decora tu carta si deseas, y al finalizar, entrégala personalmente o déjala en el buzón de gratitud que estará dispuesto en el aula o cerca del mural.
Resultado esperado
• Cada participante reconoce de forma consciente y sentida la labor de personas que suelen ser invisibilizadas en la comunidad.
• Se fortalece la cultura del respeto, el agradecimiento y el reconocimiento público.
• El mural de los “Rostros de mi colegio” se convierte en un símbolo vivo de memoria, justicia y ternura.
• Las cartas se convierten en puentes emocionales y testimonios de dignificación.
Retroalimentación
Finalizar el ejercicio con un momento de diálogo o socialización:
• ¿Cómo me sentí escribiendo esta carta?
• ¿Descubrí algo nuevo sobre esta persona?
• ¿Por qué es importante visibilizar a quienes cuidan desde lo cotidiano?
Cerrar con una frase como:
“Quien reconoce la dignidad del otro, abre caminos de paz. En cada rostro, en cada historia, hay una semilla de Reino. Un Lasallista ve con el corazón... y agradece desde el alma.”
3. tE ENtrEGO MI HIStOrIa
Objetivo
Fomentar la empatía, la escucha activa y el reconocimiento mutuo mediante el compartir de experiencias personales que han marcado la vivencia de la exclusión, el juicio o la acogida, generando compromisos colectivos para dignificar la vida del otro desde el testimonio personal.
Orientación metodológica
Esta actividad se desarrolla en un círculo de palabra, siguiendo principios de diálogo respetuoso, confianza, silencio sagrado y validación de las emociones. Es clave crear un ambiente cálido y contenedora, que favorezca la apertura y el respeto por la historia de cada uno.
Se puede ambientar el espacio con:
• Un velón encendido en el centro (símbolo de la luz de la verdad compartida).
• Un objeto de palabra (puede ser una piedra pintada, un corazón de barro, una cruz pequeña…), que indique quién tiene la palabra.
• Música instrumental suave para los momentos de pausa o transición.
Materiales
• Cartulina, hojas decoradas o bitácoras personales.
• Marcadores, lápices de colores.
• “Objeto de palabra” simbólico.
• Papel kraft o mural para escribir los compromisos colectivos.
Reflexión inicial (Preguntas orientadoras)
Antes de iniciar, se motiva con preguntas que pueden formularse en voz alta o estar escritas en tarjetas al centro del círculo o proyectadas en diapositivas, provocando un diálogo espontáneo en los participantes:
Grupo de preguntas para primaria
• ¿Alguna vez te han dicho algo que te hizo sentir triste o diferente? ¿Cómo te sentiste?
• ¿Quién te ha hecho sentir muy feliz porque te escuchó o te entendió? ¿Qué hizo esa persona por ti?
• ¿Qué harías tú si ves que alguien está solo o está triste en el recreo o en clase?
• ¿Cómo puedes ayudar a que otros se sientan queridos y respetados en el colegio?
Grupo de preguntas para secundaria
• ¿En qué momento de mi vida me sentí juzgado o rechazado sin razón?
• ¿Cuál ha sido una experiencia en la que alguien me hizo sentir visto, escuchado o aceptado?
• ¿Qué aprendí de ese momento sobre mí mismo? ¿Y sobre los demás?
• ¿Cómo puedo asegurarme de no repetir esas heridas en otros?
Se puede contar una historia breve o mostrar un testimonio que sensibilice sobre lo que significa ser excluido y cómo cambia la vida cuando alguien te reconoce.
Instrucción para la actividad
1. En círculo, cada participante toma el objeto de palabra y comparte (si lo desea) una anécdota, situación o sentimiento en torno a ser juzgado, excluido o comprendido.
2. Después del compartir, cada uno escribirá una frase o palabra clave que resuma lo que más le tocó, le confrontó o aprendió. Estas frases se pueden colocar alrededor de la vela o en una cartelera llamada: “Te reconozco en tu historia”.
3. Como cierre, entre todos escriben en post-it o expresan oralmente una lista de compromisos colectivos para dignificar la vida del otro. Estos pueden pegarse en un mural con la forma de un árbol (tronco = compromiso común, hojas = compromisos individuales), producto final que puede considerarse para el Rincón o Galería de la Paz.
Resultado esperado
• Los estudiantes logran identificarse con las historias de sus compañeros, fortaleciendo el sentido de comunidad, empatía y responsabilidad emocional.
• El círculo de palabra genera un espacio de sanación, validación y consciencia emocional.
• Los compromisos colectivos se hacen visibles como hoja de ruta para mejorar la convivencia escolar.
Retroalimentación
Reconocer que no hay paz sin dignidad, que cada palabra que decimos puede construir o herir. Valorar la importancia de mirar a los ojos al otro, de no pasar por alto el sufrimiento ajeno, y de aprender a “ver” desde el corazón. Como lasallistas, estamos llamados a “mirar con fe lo que parece imposible de transformar” (cf. Meditaciones de La Salle).
Se concluye con una oración sencilla o frase colectiva, como:
“Hoy comprendí que detrás de cada rostro hay una historia. Que mis palabras pueden herir o sanar. Que cada vez que reconozco al otro, me acerco más a ser constructor de paz.”
El facilitador puede invitar a que esta actividad no termine aquí, sino que se convierta en una práctica frecuente: “Hacer pausas para escuchar”, porque el otro siempre tiene algo sagrado que decir.
Recogiendo los retazos
Cuando reconocemos al otro como hermano, nace el respeto. Cuando lo escuchamos con el corazón, nace la comprensión. Cuando lo miramos sin prejuicios, nace la justicia. En esta semana por la paz, recordar que cada uno es rostro de Dios nos ayuda a no pasar de largo.
Un Lasallista construye puentes, no muros. Y cuando defendemos la dignidad del otro, también defendemos la nuestra.
















La paz no es un trabajo individual, es una obra colectiva. Se construye con pequeñas decisiones cotidianas, en comunidad, desde la solidaridad, la corresponsabilidad, el perdón y el cuidado mutuo. Este taller es una invitación a comprender que somos parte de algo más grande que nosotros: un colegio, una ciudad, un país.
Un Lasallista no espera que otros cambien el mundo, empieza por su entorno: su curso, su familia, su grupo de amigos, su barrio. Aquí nacen las revoluciones pacíficas que cambian la historia.
Lo que todos debemos conocer sobre la paz para vivir esta experiencia con sentido:
• La comunidad es el lugar donde nace la esperanza.
• La paz se hace con manos que trabajan juntas.
• El país que soñamos se construye en el colegio que vivimos.
• Somos responsables de la cultura que construimos a diario.
1. MAPA DE COMUNIDAD
Objetivo
Favorecer que los participantes reconozcan los espacios de su entorno educativo o comunitario como escenarios de transformación, detectando zonas de conflicto o indiferencia, pero también lugares donde florece el cuidado, la solidaridad y la esperanza. Que puedan proponer y compro-
meterse con acciones concretas para convertir esos espacios en territorios de paz.
Orientación metodológica
• Dividir a los participantes en grupos.
• Entregar a cada grupo o construir con ellos una base en papel kraft, cartulina grande o cartón, que representará simbólicamente el colegio, el barrio o un territorio común.
• Ambientar el espacio con frases inspiradoras sobre el poder de la comunidad, imágenes de construcción conjunta, símbolos de paz.
Materiales sugeridos
• Papel kraft o cartulinas grandes (para dibujar el mapa).
• Colores, marcadores, crayones.
• Revistas para recortar imágenes.
• Pegante, tijeras, cintas de colores.
• Post-its o tarjetas para escribir ideas, emociones y compromisos.
• Figuras impresas de íconos: corazones, cruces, llamas, manos, casas, árboles, etc.
Reflexión inicial (preguntas orientadoras)
Se puede iniciar con preguntas proyectadas o escritas en un cartel para provocar con los estudiantes un diálogo espontáneo:
Grupo de preguntas para primaria
• ¿Hay algún rincón del colegio donde he visto que alguien se pelea o se siente triste? (Un lugar donde a veces hay gritos, burlas o alguien está solo.)
• ¿Quién en mi colegio me ayuda sin que yo se lo pida? (Puede ser un amigo, un profe, la señora de la limpieza, el vigilante…)
• ¿Qué cosas podríamos cambiar para que todos los niños y niñas se sientan bien en el co-
legio? (Ideas para que nadie se sienta triste, ni solo, ni rechazado.)
• Si nuestro colegio fuera un país feliz, ¿cómo sería? (¿Qué reglas tendría?, ¿cómo trataríamos a los demás?, ¿qué cosas haríamos juntos?)
Grupo de preguntas para secundaria
• ¿Qué espacios del colegio me hacen sentir tranquilo, acompañado o cuidado?
• ¿En qué lugares he visto peleas, exclusión o falta de respeto?
• ¿Qué personas hacen de nuestro colegio o barrio un mejor lugar?
• ¿Qué necesita cambiar en este lugar para que todos nos sintamos parte?
• Si el colegio fuera un país, ¿qué clase de país querríamos construir?
Instrucción para la actividad
1. Construcción del mapa simbólico:
Cada grupo dibuja un mapa libre del colegio, del barrio o un espacio significativo para todos. No se trata de exactitud, sino de representación simbólica. Deben incluir:
• Lugares que identifican como positivos: “espacios de paz”.
• Lugares con tensiones o conflictos: “espacios de dolor o indiferencia”.
2. Marcar con símbolos:
Utilizando colores, íconos o recortes, marcar en el mapa:
• Verde: espacios de cuidado y encuentro.
• Rojo: lugares de conflicto o exclusión.
• Amarillo: zonas de oportunidad o esperanza.
3. Reflexión colectiva:
En post-its o tarjetas, los participantes escriben:
• Un sentimiento que les genera el mapa construido.
• Una acción concreta que pueden hacer para mejorar uno de esos espacios.
• Un símbolo que represente la comunidad que sueñan.
4. Propuesta creativa:
Los grupos presentan su mapa al resto del curso y explican:
• Por qué eligieron esos espacios.
• Qué ideas o compromisos surgen para transformar esos lugares.
• Qué representa su símbolo de comunidad soñada.
Resultado esperado
• Comprensión colectiva del entorno como un escenario vivo donde se construye o destruye la paz.
• Identificación consciente de los lugares que necesitan transformación y de aquellos que ya son fuente de esperanza.
• Compromisos visibles y alcanzables de los estudiantes hacia la convivencia y el bienestar común.
• Producción de mapas simbólicos que pueden ser expuestos en murales durante la Semana por la Paz como “territorios de transformación Lasallista”.
Retroalimentación
Al trazar los mapas y explorar cada rincón de la comunidad, se logra mucho más que plasmar imágenes sobre el papel. Se identifican con claridad los espacios donde la paz aún se anhela y aquellos donde ya se cultiva. Se despierta la conciencia de que el colegio, el barrio y el país pueden convertirse en escenarios de transformación cuando se los observa con sensibilidad, compromiso y esperanza.
No basta con habitar un lugar; se requiere construirlo, cuidarlo y tejer relaciones que dignifiquen. Allí donde se comparten miradas, se reconocen heridas y se formulan compromisos, comienza a
gestarse una revolución silenciosa de cuidado y convivencia.
Cada aula puede funcionar como un refugio de paz. Cada gesto puede convertirse en semilla de reconciliación. Cada comunidad tiene la posibilidad de ser abrigo colectivo.
Por eso, lo trabajado en este taller no debe quedar limitado a una actividad puntual. Puede y debe prolongarse en actitudes diarias, decisiones responsables y vínculos auténticos. La Semana por la Paz adquiere verdadero sentido cuando se convierte en una forma de vida, no solo en un evento.
Allí donde un Lasallista actúa con conciencia y ternura, nace una comunidad nueva. Y donde muchos se suman con coherencia, comienza a construirse un país distinto. Porque la paz no se espera… se siembra.
Finalizar con una frase proyectada o leída en voz alta, por ejemplo:
“Somos parte de la historia que se está tejiendo en nuestro colegio. ¡Hoy decidimos que será una historia de cuidado, respeto y paz!”
2. CADENA DEl COMprOMISO
Cada participante escribe en una tira de papel una acción concreta que puede realizar para construir paz en comunidad. Se unen las tiras en una cadena y se exhibe en la galería de la paz.
3. lA CArtA Al PAÍS
Facilitar un espacio de reflexión colectiva en el que los participantes expresen, desde su experiencia y sensibilidad, los anhelos, esperanzas y compromisos para transformar su entorno y aportar a la construcción de un país más justo, digno y fraterno. La carta se convierte en símbolo de voz, responsabilidad y llamado a la acción desde el sentir Lasallista.
Orientación metodológica
• Crear un ambiente simbólico que favorezca el sentido de solemnidad, esperanza y misión. Puede instalarse una mesa con un mapa de Colombia, una vela encendida, la bandera, imágenes de personas que construyen país (líderes comunitarios, educadores, campesinos, víctimas de violencia, etc.).
• Se invita a los estudiantes a sentirse parte activa de un país que necesita ser amado, sana-
do y reconstruido desde lo cotidiano.
• Explicar que se escribirá una carta a Colombia, como símbolo de voz joven que no es indiferente.
• Esta carta podrá ser leída públicamente, enviada a redes sociales, o exhibida en el Rincón o Galería de la Paz.
Materiales sugeridos
• Papel bond, papel pergamino o cartulina grande.
• Plumones, marcadores, cinta adhesiva.
• Mapa de Colombia para ambientación.
• Elementos simbólicos: velas, flores, tela tricolor, fotografías.
Reflexión inicial (preguntas orientadoras)
Pueden proyectarse o escribirse en tarjetas distribuidas en grupos pequeños provocando un diálogo espontáneo.
Grupo de preguntas para primaria
• ¿Qué cosas pasan en Colombia que a veces te ponen triste o te preocupan? (Puede ser la violencia, ver niños en la calle, la contaminación, las peleas, la pobreza, etc.)
• ¿Qué cosas bonitas tiene nuestro país que te hacen sentir feliz u orgulloso? (Como los paisajes, la comida, los amigos, los animales, las personas que ayudan, los valores que enseñan en el colegio, etc.)
• ¿Qué cosas malas ya no deberían volver a pasar en Colombia? (Pueden responder con frases como “que nadie sea maltratado”, “que no haya peleas”, “que los niños puedan estudiar”, etc.).
• ¿Qué cosas puedes hacer tú para que Colombia sea un lugar más bonito y feliz para todos? (Como ayudar a un amigo, cuidar el agua, no decir groserías, ser honesto, compartir, respetar, etc.)
• Si pudieras pedirle un deseo a Colombia, ¿qué le pedirías? (Paz, alegría, familias unidas, trabajo para todos, respeto, menos peleas, etc.)
Grupo de preguntas para secundaria
• ¿Qué duele hoy en Colombia?
• ¿Qué cosas hermosas vale la pena defender de nuestro país?
• ¿Qué no queremos repetir más?
• ¿Qué compromiso me nace como estudiante y ciudadano?
• ¿Qué sueño tengo para el país que viviré mañana?
• ¿Cómo puede mi colegio ser semilla del país que sueño?
Instrucción para la actividad
1. Lluvia de ideas en grupos
Cada grupo conversa y comparte sus sentires y apreciaciones sobre las preguntas orientadoras. Estas ideas se anotan y se proyectan y se van agrupando en las siguientes categorías:
• Dolencias de país.
• Sueños y esperanzas.
• Compromisos desde lo cotidiano.
2. Redacción creativa y simbólica
Con base en las ideas recogidas, se invita a cada estudiante o a cada grupo a que construyan su carta con base en la guía que presentamos a continuación. Una vez la finalicen, se motiva que la decoren para exhibirla::
• Saludo simbólico al país (ej. “Querida Colombia de todos y para todos…”)
• Reconocimiento de lo que duele.
• Exaltación de lo que se ama y se defiende del país.
• Compromisos concretos como ciudadano, como persona, como grupo.
• Cierre esperanzador y poético.
3. Lectura y firma solemne
Una vez elaboradas las cartas, se hace una lectura para compartirlas.
Luego, en un acto simbólico, pueden pegar las cartas en un papel Kraft dispuesto para ello, y todos firman alrededor de las cartas, como símbolo de su compromiso colectivo.
Resultado esperado
• Producción de una carta que recoja el sentir colectivo de la comunidad educativa frente al país.
• Fortalecimiento del sentido de ciudadanía activa, crítica, esperanzadora y responsable.
• Concreción de compromisos transformadores desde lo cotidiano y desde lo escolar.
• Integración de la espiritualidad Lasallista en la vivencia del compromiso social.
Retroalimentación
• Se realiza una conversación final donde se valoran:
• Las emociones despertadas al escribir la carta.
• Los compromisos que se sienten más alcanzables y necesarios.
• La importancia de que el país escuche la voz de los jóvenes.
• Se concluye recordando que la paz también se escribe, se decreta, se proclama… y se construye desde cada gesto.
Cierre
“Hoy se ha escrito más que una carta… Se ha escrito un pacto de esperanza. Cuando un Lasallista habla con el corazón, Colombia escucha con el alma. Que esta carta no sea el final del taller, sino el inicio de una nueva manera de habitar el país: con compromiso, con ternura, con dignidad y con fe.”
Nadie construye un país solo. Necesitamos de muchos para cambiar la historia, pero cada uno tiene un papel. Y cada colegio, cada salón, cada familia, puede ser semilla de un país nuevo.
La paz no se decreta, se teje. Somos parte de un mismo país, de una misma comunidad, y cada hilo cuenta. El proyecto de una Colombia en paz no está solo en manos de los gobernantes, sino en cada decisión cotidiana que tomamos como estudiantes, educadores, ciudadanos y lasallistas. El compromiso lasallista no se queda en los discursos, se vuelve actitud, gesto y comunidad.
¡Que esta Semana por la Paz nos deje la certeza de que juntos podemos más!















Un itinerariO esPirituAl para conStruIr paz desDe dentro
En esta Semana por la Paz queremos que la oración sea uno de los hilos más firmes con los que tejamos nuestra colcha interior. Porque hablar con Dios, desde lo que sentimos, pensamos y vivimos, también es un acto de reconciliación, esperanza y compromiso.
Estas oraciones son breves, sencillas y profundas. Están escritas para todos: niños, jóvenes y adultos. No se necesitan palabras bonitas para hablar con Dios, sino un corazón abierto y dispuesto a dejarse tocar. Por eso, cada día proponemos una oración que nace de lo cotidiano y que se conecta con lo que vivimos como comunidad educativa Lasallista.
Al final de cada oración encontrarás una pregunta movilizadora, que busca ayudarte a interiorizar lo que has rezado y llevarlo a la acción: en tu colegio, en tu familia, con tus amigos, con tu país... porque orar es también decidir amar más, cuidar mejor y servir con alegría. Así mismo, como no basta con orar, pues, la paz se construye también con gestos concretos, cada día te proponemos un signo simbólico o un gesto práctico, que te ayudará a encarnar el mensaje de la oración y hacerlo vida en tu entorno.
Toma un momento. Respira.
Ora con calma. Pregúntate con sinceridad.
Y deja que Dios te arrope desde adentro.
Se sugiere que al finalizar la oración de cada día se finalice al estilo Lasallista:
San Juan Bautista de La Salle: Ruega por Nosotros
Nuestra Señora de la Estrella: Ruega por Nosotros
Viva Jesús en nuestros corazones: Por siempre
Se hace la señal de la cruz y se despide en silencio para mantener el ambiente de oración.
DÍA 1: “HAz DE MÍ UN rEtAzO DE PAz”
Señor, quiero ser hilo que une, palabra que abraza, silencio que escucha. Enséñame a no pasar de largo frente al dolor del otro, a quedarme cuando todos se van, a tender la mano cuando se cierran los puños. Haz de mí un retazo humilde, pero necesario, en esta colcha que tú vas tejiendo con nuestras vidas.
Amén.
¿A quién necesitas escuchar esta semana con más amor que juicio?
Signo simbólico: Cobija por la Paz
Cada comunidad es un tejido único de historias, colores y caminos. Hoy queremos recordar que la paz se construye entre todos, puntada a puntada, cuando decidimos abrigar con esperanza el mundo que habitamos.
Materiales necesarios:
• Un retazo de tela por estudiante (15 cm x 15 cm)
• Aguja e hilo
Gesto:
Invita a cada estudiante a traer un retazo de tela que represente su compromiso con la paz. En él puede escribir su nombre o una palabra/actitud que refleje su deseo de cuidar, proteger y dignificar la vida (por ejemplo: “escuchar”, “respetar”, “proteger”, “servir”).
Con ayuda del grupo, estos retazos serán unidos para formar una gran Cobija por la Paz del grupo o de la institución. Esta cobija será símbolo del abrigo colectivo que como comunidad educativa ofrecemos a la vida. Puede ubicarse en un lugar visible durante toda la semana como signo de unidad y compromiso.
No se trata solo de coser telas, sino de entretejer corazones dispuestos a no quedarse indiferentes.
Señor de la vida, que mi corazón no se endurezca ni se acostumbre. Que no me dé igual la injusticia, que no me resbale la tristeza del otro, que no me quede callado cuando debería hablar de paz. Dame ojos limpios para ver la dignidad de todos, manos generosas para cuidarla y palabras firmes para defenderla. Tú me soñaste para dar vida. Que mi paso por el mundo sea eso: una caricia que encienda esperanza.
Amén.
¿Qué puedes hacer hoy para cuidar la dignidad de alguien más?
Signo del Día: CORAZÓN SUAVE QUE CUIDA
Para este día, el gesto será símbolo de sensibilidad, compromiso y ternura activa. Cada estudiante participará en la construcción de un gran corazón colectivo, como imagen visible del cuidado que cada uno quiere aportar al mundo.
Materiales por estudiante:
• 1 mota de algodón
• Colbón o silicona líquida
• Marcador
• Medio pliego de papel periódico
Gesto:
Cada grupo armará un corazón grande sobre una cartulina o base sólida, y lo rellenará con motas de algodón. Cada mota llevará escrita una palabra o frase significativa sobre lo que significa “arropar la vida con dignidad y esperanza”. El corazón terminado será expuesto en un lugar visible del colegio, como recordatorio de la paz que nace en el interior de cada uno.
DÍA 3: “JESÚS, ENsÉÑAME A PErdONAr DE vErdAD”
Jesús, no es fácil esto de la paz cuando hay heridas que aún duelen, cuando la memoria arde, cuando el orgullo pesa más que el amor. Pero tú perdonaste con el corazón abierto, no desde la rabia, sino desde la compasión. Hoy quiero intentarlo. Aunque me cueste, aunque me incomode. Quiero dar ese paso que libere, no solo al otro, sino a mí también. Sana mis resistencias, y muéstrame que la reconciliación también es un acto de fe.
Amén.
¿Qué herida necesita empezar a sanar en ti para poder vivir la paz?
Signo del Día: CORAZÓN DE BARRO
Este gesto quiere hacer visible el proceso de reconciliación interior y comunitaria, simbolizando que, como el barro en las manos del alfarero, nuestro corazón también puede ser transformado por la gracia del perdón.
Materiales por grupo:
• Arcilla o greda (puede ser un trozo pequeño por estudiante o para compartir en grupo)
• Una tinaja con agua
• Una toalla de manos
Gesto:
Los estudiantes se untan las manos con barro o arcilla como signo de humanidad frágil, con fallas, con heridas. Luego, uno por uno se acerca a la tinaja para lavar sus manos, como signo simbólico de limpieza interior, reconciliación y compromiso con la paz. Puede acompañarse de música suave o silencio orante, y quienes lo deseen, pueden decir: “Perdón” o “Estoy dispuesto(a) a cambiar”.
Dios de la ternura, cuando la realidad me entristece, cuando el país parece romperse, cuando la violencia calla las palabras… enséñame a seguir creyendo. No quiero ser un espectador cansado, quiero ser chispa, abrigo, puente. Que arda en mí la esperanza de los que no se rinden, de los que creen en la educación, en los pequeños gestos, en el Reino que comienza aquí. Hazme fuego de esperanza.
Amén.
¿Qué decisión tuya puede encender la esperanza en tu colegio, familia o país?
Signo del Día: GENTE LUMINOSA
Este gesto busca simbolizar el compromiso de cada estudiante con ser portador(a) de luz, esperanza y paz en su entorno. Cada vela es una llama viva del compromiso interior que se extiende a los demás.
Materiales por estudiante:
• Vela pequeña o delgada (tipo velón delgado o de té)
• Encendedor o fuente segura para encenderlas
• Marcadores o témperas para decorar
Gesto:
Cada estudiante recibe una vela que deberá decorar con palabras, símbolos o colores que representen su compromiso con la paz. Luego, se encienden todas las velas juntas en silencio y con una música suave de fondo. Puede hacerse un momento breve de lectura o reflexión personal. Se concluye con la frase: “Somos gente luminosa, llamada a encender esperanza”.
DÍA 5: “QUe MI vIDA SEa COlcHA QUe AbrIGA”
Padre Bueno, te entrego esta semana vivida, los retazos que compartí, las palabras que sembré, las emociones que tejí con otros. Gracias por habitar nuestras historias, por enseñarnos que cada acto de amor construye paz, que cada abrazo sincero sana el alma, y que cada compromiso, aunque pequeño, es semilla del Reino. Haz que mi vida sea colcha: hecha de momentos verdaderos, de abrazos tejidos con otros, y de muchas puntadas de fe.
Amén.
¿Cómo vas a seguir construyendo paz cuando esta semana termine?
Signo del Día: CARTERO DE LA PAZ
Este gesto simbólico permite expresar el compromiso personal con la paz a través de la palabra escrita, despertando empatía, conciencia y vínculo con el otro.
Materiales por estudiante:
• Post-it o pequeños papeles
• Esfero o marcador
• ¼ de pliego de papel periódico (para crear el buzón de paz del curso)
Gesto:
Cada estudiante escribirá un mensaje de paz, perdón, aliento o reconciliación para alguien del colegio o de su entorno personal. Estos mensajes se depositan en un buzón creado por el grupo, hecho con papel periódico u otro material reciclable. Pueden leerse algunos mensajes al final de la jornada, o entregarse simbólicamente durante un acto de cierre o celebración de la semana.
Frase de acompañamiento para este gesto:
“Cada palabra que alivia, también construye paz.”


















“DonDe los símbolos hablan, los corazones desPiErtan”
Queremos invitar a cada obra educativa a crear un espacio físico y visible al interior de la institución que sea denominado como Galería por la Paz, o si lo prefieren, Rincón de la Paz.
Este lugar será un pequeño santuario de memoria, expresión y compromiso. Allí podrán exhibirse las colchas tejidas en las diferentes actividades, los retazos creados en los talleres, mensajes de esperanza, cartas de reconciliación, fotografías simbólicas, dibujos, frases, oraciones o manifestaciones artísticas que nazcan del trabajo realizado durante la semana.
El Rincón de la Paz será un espacio vivo. Un lugar para mirar, contemplar y recordar que la paz no
se enseña únicamente: se ve, se toca, se siente… y se construye todos los días, con cada acción que arropa la vida de alguien más.
Frase motivadora sugerida para ubicar en este espacio:
“Aquí tejemos lo que soñamos. Aquí arropamos la vida con dignidad y esperanza.”














Al final de esta Semana por la Paz, queremos dejar sembrada la semilla de una segunda gran oportunidad para seguir construyendo país desde el Evangelio y la educación: el II Foro Levadura 2025, titulado:
“Corazón de Levadura: donde la comunidad, la vocación y la periferia se abrazan”
Este espacio será una continuación inspiradora del proceso iniciado durante la semana, y será una plataforma para compartir experiencias, escuchar voces diversas, discernir juntos y tejer propuestas pastorales, pedagógicas y sociales con un claro horizonte de transformación.
Incluir esta expectativa en la cartilla es no cerrar la Semana por la Paz como un evento, sino abrirla como camino de compromiso duradero. Acompañaremos esta mención con un breve anuncio gráfico, fechas preliminares y canales de información.















Intención General: Celebración del Mes por la Paz.
“Arropamos la vida con dignidad y esperanza”
Enfoque: Construcción de paz desde la interioridad, la comunidad, el compromiso social y la espiritualidad lasallista.
1. MONICIÓN DE ENtrADA
“Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”
(Mt 5,9)
Querida familia Lasallista:
Hoy nos reunimos como comunidad creyente y soñadora, para celebrar la Eucaristía en esta Semana por la Paz, que nos invita a mirar el mundo con compasión, a cuidar la vida con ternura, y a comprometernos, desde lo pequeño, a tejer esperanza.
Venimos con nuestros corazones abiertos, con lo que somos y con lo que vivimos: Con las luchas que llevamos por dentro, con las ganas de hacer el bien, con las preguntas que aún no tienen respuesta y con el deseo profundo de ser mejores cada día.
Esta semana no es solo un evento más, es una excusa sagrada para despertar…
Para recordar que la paz se aprende, se elige y se construye con gestos sencillos: con el saludo que reconcilia, con la palabra que anima, con el juego que une, con la decisión de cuidar a los otros como Jesús nos cuidaría.
Hoy, al celebrar juntos esta Eucaristía, elevamos nuestro corazón y nuestra voz para decirle a Dios que sí queremos ser artesanos de paz; que creemos firmemente que el amor, aunque parezca frágil, tiene la fuerza para transformar el mundo; y que un corazón bueno y disponible puede cambiar el rumbo de la historia. En este camino de esperanza, ponemos también en las manos de María —a quien hoy celebramos con amor como Madre de Dios— nuestras intenciones más sinceras, nuestras heridas abiertas y nuestros sueños de justicia. Que ella, mujer creyente y dis-
cípula valiente, lleve ante su Hijo Jesús los clamores de tantos pueblos que aún sufren violencia, indiferencia y olvido.
Escuchando el llamado del Papa, renovamos nuestra oración por el don de la paz, y nos disponemos a ser pequeños instrumentos del Evangelio allí donde nos encontremos, con corazón en las periferias. Porque un Lasallista no se queda en palabras: construye, arropa, transforma.
Que esta celebración sea una fiesta del corazón, un canto de esperanza, y un compromiso serio y alegre por vivir como lasallistas que arropan la vida con dignidad y esperanza.
Bienvenidos a esta mesa donde Jesús nos invita a vivir la paz… comenzando por dentro y pedimos porque esta Eucaristía sea un espacio de encuentro, de gratitud, de silencio y de conversión. Que esta celebración sea una invitación viva a “arropar la vida con dignidad y esperanza”.
Nos ponemos de pie y comenzamos esta Celebración cantando.
2. lItUrgIa DE lA PAlAbrA
Dios quiere que escuchemos su palabra para que podamos ser mejores personas. La palabra de Dios significa que él nos quiere enviar un bonito mensaje en este día tan especial en donde nos encontramos con él. Escuchemos con atención la palabra de Dios.
(Si no se puede sustituir la liturgia del día, se hace una monición especial a cada lectura. Si es flexible, se sugiere lo siguiente:)
Primera Lectura (Isaías 32,15-18)
Lectura del Libro de Isaias
“El fruto de la justicia será la paz”
Monición: Escucharemos al profeta Isaías, que nos anuncia un tiempo nuevo: un tiempo de justicia, donde habitará la paz. Así también nosotros, llamados estamos a vivir como constructores del Reino.
En aquellos días, cuando se derrame sobre nosotros un aliento de lo alto, el desierto será un huerto, el huerto parecerá una selva; en el desierto morará la justicia, y en el huerto habitará el derecho; la obra de la justicia será la paz, la acción del derecho, la calma y la tranquilidad perpetuas.
Mi pueblo habitará en senderos de paz, en moradas tranquilas, en mansiones serenas.
Palabra de Dios
Salmo Responsorial
R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está ya cerca de sus fieles, y la gloria habitará en nuestra tierra; R.
La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo; R.
El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R.
Evangelio según San Mateo (5, 1-12)
Monición: Con profundo respeto y alegría, escuchemos ahora el Evangelio que nos recuerda el corazón del mensaje de Jesús: las Bienaventuranzas. En ellas se revelan las actitudes del Reino, aquellas que hacen florecer la paz, la justicia y la esperanza en nuestro mundo. Que, al escuchar esta Palabra, se renueve en nosotros el deseo de vivir con un corazón limpio, compasivo y constructor de paz. Nos ponemos de pie para acoger el Evangelio con fe y gratitud.
Lectura del santo evangelio según san Mateo
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
—«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos ustedes cuando los insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
Palabra del Señor
Respuesta: Señor de la paz, escúchanos
1. Por la Iglesia, para que sea siempre instrumento de reconciliación, solidaridad y justicia en el mundo. Oremos
2. Por los gobernantes y líderes sociales, para que trabajen por un país donde cada vida sea respetada y cada voz escuchada. Oremos
3. Por los colegios de nuestra red lasallista, para que vivan esta semana como un camino de conversión y compromiso con la paz. Oremos
4. Por nuestras familias, para que sean hogares que arropan con ternura, educan con dignidad y cultivan esperanza. Oremos
5. Por los jóvenes, para que en su camino de crecimiento en el servicio y la escucha de la voluntad de Dios, como María, sepan responder con generosidad al “llamado” de Dios y se atrevan a “construir nuevos caminos de paz”. Oremos
6. Para que aprendamos y enseñemos a cuidar la Casa Común, con pequeños gestos y acciones de paz, denunciando los atropellos que se hacen contra ella. Oremos
7. Por cada uno de nosotros, para que aprendamos a ser sembradores de paz en lo cotidiano, desde el amor, el perdón y el respeto.
4. Monición a las ofrenDas:
Te presentamos, Señor, estos signos que hablan de nuestro deseo profundo de construir la paz. Hoy, más que objetos, acercamos símbolos vivos: gestos que representan nuestros compromisos, nuestras intenciones y la esperanza de ser artesanos de reconciliación en medio del mundo.
En este Año Jubilar, todos estamos llamados a ser peregrinos de esperanza. Por eso, junto al pan y el vino —fruto de la tierra y del trabajo humano— traemos hasta el altar todo lo que somos: nuestros sueños, heridas, luchas y deseos sinceros de ser instrumentos de tu Paz.
Porque la paz nace en un corazón que la anhela, que reza por ella y se compromete con gestos y palabras concretas, ofrecemos nuestra vida como ofrenda viva. Que tú, Señor de la Paz, transfor-
mes estos dones y nuestros corazones, para que desde tu Corazón Redentor seamos verdaderos sembradores de dignidad y esperanza.
Acompañamos esta entrega cantando juntos.
Símbolos y OraciOnes
1. Colcha o manta tejida con los retazos
Oración:
Señor, te traemos esta planta que florece con cuidado, constancia y esperanza. Así queremos que crezca la paz en nuestro colegio, en nuestros hogares y en nuestro país. Danos la valentía de arrancar las raíces del odio, y la ternura para sembrar justicia. Haznos tierra fértil donde germinen actos que transforman.
Amén.
2. Planta florecida
Oración:
Señor, te traemos esta planta que florece con cuidado, constancia y esperanza. Así queremos que crezca la paz en nuestro colegio, en nuestros hogares y en nuestro país. Danos la valentía de arrancar las raíces del odio, y la ternura para sembrar justicia. Haznos tierra fértil donde germinen actos que transforman.
Amén.
3. Vela encendida
Oración:
Señor, esta vela representa la luz que tú enciendes en cada uno de nosotros. No queremos quedarnos en la oscuridad de la indiferencia ni en las sombras del egoísmo. Danos fuego interior para iluminar caminos, para calentar vidas, para contagiar esperanza. Haznos lámparas vivas que ardan por un mundo más justo.
Amén.
Oración:
Señor, te presentamos el pan y el vino: fruto del trabajo, del esfuerzo y del amor compartido.
Así también queremos que nuestras vidas sean alimento, entrega, y comunión con los demás. Que, al recibirte, nos convirtamos en testigos creíbles de tu paz.
Amén.
5. ACcIÓN DE GrACIaS FINAl
Después de recibirte, Señor, te damos gracias:
Gracias por esta Eucaristía que ha sido abrazo, luz y llamado.
Gracias porque nos has recordado que tú eres la Paz que camina con nosotros, que se hace pan, gesto y misión.
Hoy renovamos nuestra vocación de ser artesanos de reconciliación, sembradores de esperanza, constructores de puentes.
Gracias por confiar en nosotros, por hacernos parte de tu sueño de un mundo más justo y fraterno.
Declaramos con fe que la paz no es un deseo ingenuo, sino una decisión valiente.
Una tarea que empieza en nuestro interior, en nuestra historia, en nuestras aulas y patios, y se extiende como semilla hacia nuestras familias, barrios y país.
Porque un lasallista no se conforma con que las cosas estén mal.
Un lasallista se levanta, escucha, propone, transforma.
Un lasallista no alza la voz para gritar, sino para sanar.
Un lasallista no espera la paz, la crea con lo que es y lo que hace cada día.
Por eso te decimos:
Gracias, Señor, por hacernos instrumentos tuyos.
Haz de nuestras manos un refugio.
De nuestras palabras, caminos.
De nuestras vidas, hogares de paz.
Y que donde estemos, tu Paz viva, arrope y transforme. Amén.







Tejer paz más allá de la semana











Gracias por abrir tu corazón, tu aula y tu comunidad a esta propuesta. Gracias por darle vida a cada actividad, por transformar cada símbolo en experiencia, por permitir que esta cartilla no se quede en el papel, sino que se haga gesto, palabra, abrazo, compromiso. Lo que aquí hemos caminado juntos no es un punto final, es apenas una puntada más en la gran colcha que tejemos cada día en nuestras obras educativas.
Gracias, especialmente, por acoger esta propuesta pastoral y pedagógica que busca hacer de la paz una vivencia concreta, encarnada, cotidiana. Este camino no ha sido solamente una semana de actividades, sino una expresión auténtica de nuestra identidad cristiana y lasallista, que nos impulsa a vivir la fe con sentido, a transformar la realidad con esperanza, y a testimoniar con obras que Jesús es el centro y la fuente de toda verdadera paz.
La paz no es tarea exclusiva de la pastoral o del área de sociales. La paz es un modo de ser, de enseñar, de aprender, de vivir. Se cultiva desde el aula de matemáticas hasta el patio de juegos, desde el laboratorio hasta el consejo estudiantil, desde el hogar hasta la calle.
Como cristianos, y de manera particular como lasallistas con corazón en las periferias, estamos llamados a seguir promoviendo una cultura de paz que nazca del Evangelio, que escuche los clamores del mundo y que sea fermento de fraternidad allí donde se nos ha confiado servir. Porque la educación para la paz es también educación en la fe, en la justicia, en la compasión.
Hoy más que nunca, necesitamos ser sembradores de reconciliación, cuidadores de la dignidad humana y constructores de una esperanza activa. Que esta experiencia no se archive, sino que inspire. Que esta colcha simbólica que tejimos no se guarde, sino que siga creciendo con cada nuevo retazo que nace cuando alguien decide amar, dialogar, perdonar o servir.
Seguimos caminando juntos. Seguimos construyendo paz.
San Juan Bautista de La Salle: Ruega por Nosotros
Nuestra Señora de la Estrella: Ruega por Nosotros
Viva Jesús en nuestros corazones: Por siempre











