Taller para el Acompañamiento Vocacional 2024 - El Tesoro Interior
TALLER ACOMPAÑAMIENTO VOCACIONAL PARA EL
CONGREGACIÓN DE LOS HERMANOS DE LAS ESCUELAS CRISTIANAS
Distrito Lasallista de Bogotá
Hno. Diego José Díaz Díaz, FSC
Visitador
Hno. Carlos Alberto Rodas Londoño, FSC
Ecónomo
Hno. Andrés Riveros Fajardo, FSC
Secretario de Formación
Hno. César Andrés Carvajal Castillo, FSC
Secretario de Educación
Hno. Andrés Felipe Caballero De La Espriella, FSC
Secretario de Pastoral
Eliana Marcela Arroyave Cadavid
Hno. Andrés Felipe Caballero De La Espriella, FSC
Hno. Diego José Díaz Díaz, FSC
Hno. Edwin Andrez Gil Gil, FSC
Comisión Vocacional
Hno. Andrés Felipe Caballero De La Espriella, FSC
Diseño y diagramación
Junio de 2024
Bogotá D.C, Colombia
Un vistazo al
Tesoro Interior
“Él tiene un plan para cada uno desde el mismo instante de la concepción; hemos sido escogidos por Él y Él siempre obra a favor nuestro y anhela mantener una relación de amor íntima y permanente con nosotros”.
(Is 43,1)
ALCANZA LOS OBJETIVOS
» Reconocer quiénes somos para Dios, e interpretar su voluntad para nosotros sus hijos.
» Descubrir las riquezas personales y valorarse a sí mismo.
» Vivir bien cada uno de los momentos de la vida para ser felices.
Muchas veces pensamos, sentimos y queremos ser de otra forma, más completos en aquello que parece que nos falta física, psíquica o emocionalmente. Ser más altos, más guapos, más inteligentes, más solidarios, más y mejor cristianos. Todo son buenos deseos. Nos cuesta aceptarnos como somos, sin reconocer que este es el primer paso para crecer, transformarnos y proyectarnos desde nuestros dones y talentos, descubriendo a su vez el plan de Dios en nuestras vidas.
Lo primero que Dios nos pide, siempre, como primera vocación, es aceptarnos, aprender a reconocer lo que somos, descubrirlo. Todos los valores, las posibilidades que yo puedo realizar en y con mi vida, son un don de Dios. Él nos sigue pidiendo que los descubramos y una vez descubiertos, nuestra vida es continua acción de gracias.
La vocación es mucho más que una simple inclinación profesional; es esa llamada de Dios que cada uno de nosotros sentimos en nuestro interior para dedicarnos a una forma específica de vida.
Desde una carrera profesional hasta un camino espiritual, la vocación guía nuestras elecciones y define nuestro propósito en la vida. Es la inspiración profunda que nos empuja a seguir una senda particular con pasión y compromiso.
¿Quiénes somos? Somos un llamado, y ese llamado nos invita a partir de nosotros mismos, de nuestra propia situación. Es por esto que partir de lo que somos, de lo que YO SOY debe ser nuestra nuestra primera opción. No es mirar lo que quisiéramos ser, sino lo que en realidad somos, lo que en realidad SOY.
Seamos arriesgados y hagámonos la pregunta:
¿QUIÉN
SOY YO?
LA PERLA ERES TU
Había una vez, en un maravilloso paraje marino, una colonia de conchas. Una de ellas no sabía cómo llamar la atención de las demás para convertirse en el centro de todas y así hacerse querer.
Hasta que un buen día puso en práctica una idea. Pintó todo su caparazón de colores chillones para ser vista por las demás. Por el momento el éxito fue seguro y la siguieron muchas conchas. Hasta que las compañeras descubrieron la farsa y su vaciedad interior. Al final, quedó más sola que al principio.
Había en el mismo lugar otra concha de apariencia sencilla y normal. Un buen día comenzó a sentir dolores en su interior. Una concha que se las daba de buena amiga, al oír los lamentos de la compañera, le dijo:
- “Las conchas no deben sentir ningún dolor. Lo tuyo debe ser algo psicológico. Yo nunca he sentido molestias como las tuyas, y soy mucho mayor que tú.”
Al consultar y escuchar a la Madre-Perla, aquella concha supo la verdad:
- “Esas molestias que sientes son muy buena señal. Indican que en tu interior se está formando una perla preciosa. La concha que nunca ha sufrido es estéril, no producirá una peña”.
La joven concha preguntó:
- “¿Y cómo nace esa Perla en mi interior?”. La Madre-Perla le respondió:
- “Es un proceso interesante. El núcleo de esa Perla es algo que entró en ti (un grano de arena, un parásito) y que tú has ido cubriendo poco a poco con finas y múltiples capas para que no te haga daño. Tú llevas dentro una peña muy valiosa”.
A partir de la historia, céntrate en ti y piensa…
¿Qué concha eres tu?
¡Consejo!
Es muy importante que profundices en cada una de las diferentes preguntas que te voy a proponer. Utiliza tu bitácora y lleva nota de todo aquello que el ejercicio te permitirá pensar, expresar y vivir.
Desde la honestidad contigo mismo, ¿de qué manera descubres y de qué manera trabajas lo que hay de “fachada” y lo que hay de valioso en ti y en los demás?
¿Qué valor das a las apariencias?
¿Qué valor le das a la interioridad?
¿Qué debes hacer y en qué debes trabajar para crecer por dentro, en interioridad y en profundidad?
Aplica a tu propia vida algunas de las frases de la narración…
¿Qué sufrimientos o experiencias de esfuerzo ha habido en tu vida?
¿Qué te han enseñado?
¿Qué ganancias has descubierto?
Ahora, dibuja tu propia concha con las cosas que consideras exteriores y aquello interior que tú más valoras.
Una vez hagas tu revisión, integra al dibujo la frase:
“Soy
valioso a los ojos de Dios”
Haz eco de ella escribiendo cómo la puedes aplicar a tu vida personal y a tu proceso vocacional.
CONECTADOS CON LA PALABRA
San Mateo 13, 45-46
También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra.
¿Quién es la perla somosEntonces,fina?¿qué paranosotros Dios?
¿Qué es lo que hace Dios por ti?
“Ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado por un precio y un precio muy alto, la sangre de su Hijo”
San Mateo 13, 44
El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
- ¿Qué hace el hombre que encuentra el tesoro?
- ¿Qué implica recuperar este tesoro?
- Desde tu condición actual, con tus situaciones personales, tus cosas materiales, tu manera de pensar… ¿Qué harías tu con el tesoro?
- ¿Cuál es tu postura y proceder frente a las renuncias?
- ¿Qué deberías trabajar en ti para no ser tan apegado y aprender a renunciar?
- ¿Qué pensamientos y sentimientos se generan en ti cuando desde el mismo “llamado” te invitan a dejarlo todo para entregarte a la obra de Dios?, ¿Qué miedos y qué satisfacciones se suscitan en ti?
1 Corintios 6, 19-20
“¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes y que han recibido de Dios? Así que no les pertenece, ¡han sido comprados a buen precio! Usen, pues, su cuerpo para honrar a Dios”. Así que, nuestro ser no nos pertenece, tiene un dueño que es nuestro Creador, Dios.”
Una preguntica
¿Qué estás dispuesto a entregar por la obra de aquel que te lo da todo?
CONFRÓNTATE
RADIOGRAFÍA DE MI PROPIA IMAGEN
¿CÓMO
ME VEO?
Nuestra imagen personal comunicar al mundo hecho, es mucho más que nuestro aspecto: nuestra imagen personal también se refiere a cómo nos comportamos y cómo nos relacionamos con otros en diversas situaciones.
Centrar nuestra mirada en descubrir cómo me veo a mí mismo, en dedicar tiempo a conocerme y en saber cómo interactúo o reacciono frente a otros según la situación, nos ayuda a sentirnos seguros de nosotros mismos y más aún, cuando tenemos un positivo sentido de la autoestima. Cuando nuestra autoestima es coherente, fuerte y positiva, también lo es nuestra imagen personal.
Cuidar la imagen personal incluye estar atento a la presentación y al cuidado personal (estar aseado y organizado, usar ropa limpia y acorde a la ocasión, atender la salud física, entre otros), pero no es lo único. También hay otras cualidades y actitudes que ayudan a construir y fortalecer una positiva imagen personal. Entre ellas podemos encontrar:
Cordialidad: Proyectar buenos modales y buena educación siempre. Brindar un trato amable y cuando sea necesario de iniciativas de apoyo y colaboración.
Actitud positiva: Mostrarse tranquilo siempre ayudará a que te perciban como alguien digno de confianza. Transmitir alegría y energía contribuye con que lo que te rodean se sientan cómodos y en un lugar seguro.
Como lo dice San Agustín, «Concédeme, Señor, conocer quién soy yo y quién eres Tú». Mucho se habla en los grupos pastorales sobre el conocimiento de Dios, pero lo real es que, no puede haber un conocimiento profundo de Dios sin que haya apertura y se dé al mismo tiempo un conocimiento profundo de uno mismo. Un auténtico conocimiento de nosotros mismos revitaliza la vida espiritual y nos conduce hacia la consecución de un proyecto y el descubrimiento de una vocación que nos son otorgados por Dios. Por tanto, para tomar decisiones personales relacionadas con el plan de Dios en nuestras vidas y el desarrollo de nuestros proyectos personales, siempre, dedicar tiempo al autoconocimiento como un hábito permanente, será el mejor camino.
Echa un vistazo a tu interior y pon tu autoconocimiento al servicio de tus decisiones…
1. ¿Cómo te ves a ti mismo? ¿con qué características? ¿Qué cualidades ves que Dios ha puesto en ti?
2. ¿Estás satisfecho con tu modo de ser y de actuar? ¿Por qué?
3. ¿Qué te gustaría cambiar o corregir? ¿Qué características personales te gustaría desarrollar?
¡Consejo!
Es muy importante que profundices en cada una de las diferentes preguntas que te voy a proponer. Utiliza tu bitácora y lleva nota de todo aquello que el ejercicio te permitirá pensar, expresar y vivir.
4. ¿Qué opinión te merece tu cuerpo? ¿Te aceptas a ti mismo? ¿Qué es lo que mas te cuesta aceptar de tu cuerpo? ¿Qué cambiarías? ¿Qué dejarías tal cual?
5.¿Te sientes capaz de lograr aquello a lo que aspiras? ¿Conqué cuentas para lograrlo? ¿Qué sientes que hace falta?
6. ¿Cómo piensas que te ven los demás? ¿Qué opinión crees que tienen de ti?
7. ¿Qué cosas te preocupan acerca de la imagen que los demás tienen de ti? ¿En qué situaciones te influye el qué dirán?
8. ¿De qué manera y en qué momentos te sientes querido y aceptado por los demás? ¿por quiénes? ¿En qué momentos dudo de que me quieren y me valoran? ¿por quienes?
9. ¿Qué es lo que más te hace sufrir? ¿Te das cuenta cuándo y por qué estas triste o aburrido? ¿Qué lo genera?
10. ¿De qué manera expresas a los demás (familia y amigos) lo que sientes? ¿Con qué frecuencia lo haces? ¿Con quiénes lo haces más fluido y con quiénes no?
ENCUENTRO CON DIOS
¿Cómo veo mi vida?
¿Cómo la ve el Señor?
Como cristianos y lasallistas, todo proceso de vida, toda vocación, toda opción para que tenga un buen fin, debe ser orada y puesta en la presencia y manos de Dios, es por esto que, a continuación, te compartimos algunos textos para tu oración personal o grupal, según lo prefieras, y orientes también toda tu reflexión a la luz de la Palabra.
Procura, durante estos días, orar y al hacerlo a la luz de los textos, puedes preguntarte:
¿Con qué personaje me siento identificado? ¿Por qué? ¿Qué desearía decirle al Señor a partir de ellos? ¿Con qué momentos de mi historia personal se relacionan? ¿Qué me dicen hoy?
- “Señor, tú me conoces”. Salmo 139.
- “Llevamos un tesoro en vasijas de barro”. 2 Cor 4, 1 -15.
- “Acuérdate del camino que el Señor te hizo recorrer. Deut 8, 1 -10
- “Ustedes son como el barro en manos del alfarero” Jeremias 18, 1 – 6.
- “El Señor es mi luz y mi salvación ¿A quién temeré? Salmo 27
Muy pronto harás parte de un grupo pensado para ti. Solo requerimos de tu participación, buenas ideas, que abras tu corazón y hagas comunidad.
¿Quieres continuar viviendo experiencias únicas en esta aventura vocacional?