SUPLEMENTO CULTURAL
NO. 730 / 31 DE AGOSTO DE 2026 / AÑO 16
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Joaquin Trujillo. Gerardito. De la exposición Biutiful, en la Galería Claroscuro, CDMX_
“En Biutiful, exposición a inaugurarse el 3 de septiembre en Galería Claroscuro de la CDMX, en el marco de Fotoseptiembre 2026, la propuesta de Joaquin Trujillo parte de una experiencia personal para construir una lectura abierta y universal. En sus imágenes, la infancia no aparece únicamente como un tiempo pasado, sino como un territorio emocional que permanece presente. Las flores funcionan como una extensión de esa memoria; su delicadeza, fragilidad y capacidad de florecer se convierten en una metáfora de los vínculos familiares y de las enseñanzas que permanecen con nosotros incluso cuando el tiempo transforma las circunstancias”. [Más de Biutiful en esta edición]
La Gualdra No. 730
2 LA GUALDRA NO. 730 /// 31 DE AGOSTO DE 2026 /// AÑO 16
Editorial “Todo poema es una misiva del misterio todo misterio la misiva de una eternidad Y la eternidad cabe en el instante del poema” El anterior es uno de los poemas -el número 15que contiene el libro cuya presentación se llevó a cabo en la Feria Nacional del Libro Zacatecas 2026 el pasado 24 de agosto: La vida es un castillo de naipes sostenido por el azar, de Sigifredo Esquivel Marin, un libro que nos propone entrar, a través de la poesía, en uno de los territorios más inciertos y fascinantes que existen: nuestra propia vida. Desde su título, el libro nos coloca frente a una paradoja: constantemente queremos encontrar certezas, pero el azar parece regirnos de manera cotidiana. A lo largo de sus páginas aparecen el amor, la pérdida, el paso del tiempo, el dolor, la muerte, el misterio y también esos pequeños instantes como un sorbo de vino o de café, la lluvia, una palabra o un recuerdo que hacen que la existencia adquiera por momentos algún sentido. Comparto algunas de las preguntas que atraviesan estos poemas y que surgen de su lectura: ¿cuánto de nuestra existencia depende de nuestras decisiones y cuánto del azar?, ¿qué hacemos frente a aquello que no podemos comprender?, ¿cómo lo procesamos para encontrar sentido a nuestra vida? A continuación el poema 31 del libro: “Un golpe dos golpes trescuatro golpes golpes incontables una y otra vez intentamos levantarnos para volver al piso inventado ficciones para hacernos creer que todo tiene un maldito sentido”. ¿De qué manera la poesía puede ayudarnos a mirar de frente la incertidumbre? En su libro, Sigifredo Esquivel Marin convierte asuntos de la cotidianidad humana como el amor, la ausencia, el envejecimiento, el dolor y la muerte en materia poética; hay en sus páginas una insistencia en mirar nuestra fragilidad sin demasiadas concesiones, pero también en encontrar dentro de ella momentos de belleza; el poema aparece incluso como una forma de acercarnos al misterio,
1
Contenido como en “Dios no juega a los dados”, que puede leerse en la página 73: “Se dice que Dios no juega a los dados pero Dios juego y azar son una misma tirada de un destino enigmático y desconocido si existe Dios todo está ya determinado si todo está ya determinado no puede existir Dios que es libertad absoluta y la existencia de Dios encierra una paradoja su negación / también quizá todo está determinado imposible saberlo quizá todo sea indeterminado imposible saberlo quizá nuestra creencia en la libertad no sea sino efecto profunda ignorancia de los efectos de nuestras acciones quizá la creencia en la Divinidad no sea sino un efecto de nuestra incurable desgarradura pero tal vez y sólo tal vez una deidad desconocida pueda salvarnos ¿De qué salvarnos si nosotros mismos somos el mismo divino juego?”. Sigifredo Esquivel Marin nos entrega en estas páginas una poesía que dialoga con la filosofía, con la experiencia cotidiana y con las grandes preguntas de la existencia, lo que ya ha hecho en otros de sus libros; La vida es un castillo de naipes sostenido por el azar nos recuerda que aunque no podamos controlar cómo aparecen los naipes en una jugada, sí podemos detenernos a mirar cómo están dispuestos mientras el juego continúa. En la presentación editorial durante la FENALIZ se contó con los comentarios de Paola Reyes y Javier Acosta; procuraremos compartir próximamente con ustedes los textos alusivos al libro La vida es un castillo de naipes sostenido por el azar, que es una edición de Tilde Editores de su colección Altazor; terminó de imprimirse este año y es considerado el primer libro de poesía del autor. Puede adquirirse directamente en la página de Tilde Editores1 o con el autor, quien es profesor universitario y colaborador de La Gualdra. Enhorabuena, Sigifredo.
3 Enzia Verduchi, de versos y penínsulas Por Lucía Rivadeneyra
4 5 BIUTIFUL, de Joaquin Trujillo en Galería Claroscuro Por Jeannette Arévalo Angus
6 Repensar la praxis docente: Elogio de la educación, de Ezequiel Carlos Campos Por Alondra R. Gómez .
7 Desayuno en Tiffany´s, mon ku Loco México mágico de Carlos Santos Por Carlos Belmonte Grey
8 Conjurar los sueños Por Álvaro López-Limón
Que disfrute su lectura.
Crónica de un viaje a Salerno, Italia Por Elsa Leticia García Argüelles
Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
Tilde Editores: https://tildeeditores.godaddysites.com/tienda/
Directorio
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Jánea Estrada Lazarín y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
3
31 DE AGOSTO DE 2026
Enzia Verduchi, de versos y penínsulas 6 Por Lucía Rivadeneyra
Poesía
E
nzia Verduchi (Roma, Italia, 1967) publica su antología personal Tu nombre, arde, en la cual vibra en el papel como un común denominador la palabra padre. Esto hace que se tenga la sensación de leer un libro con una estructura circular. La nota introductoria la escribe la poeta María Rivera; estos poemas son una selección de cuatro libros, a los que agrega en el último apartado cinco inéditos. Este material oscila en una producción de 1992 a 2023. El volumen entero brinda estampas en donde, de una o de otra manera, nos encontramos todos. El padre es un tema universal en la literatura, incontables autores han hecho obras memorables; a vuelapluma se puede recordar a Franz Kafka y su Carta al padre; Patrimonio: una historia verdadera, de Philip Roth; o a William Shakespeare con Hamlet, entre muchos más; en la narrativa mexicana, Beber un cáliz de Ricardo Garibay o Los años falsos de Josefina Vicens o, por supuesto, Pedro Páramo de Juan Rulfo; en la poesía, Retorno de Electra de Enriqueta Ochoa y Algo sobre la muerte del mayor Sabines de Jaime Sabines. Ahora, la poeta “italocampechana” inicia su antología con un poema en cuyo primer verso se menciona la palabra padre. Y cierra con uno memorable que lleva por título “No quiero llegar a la edad de mi padre”. Hacía mucho tiempo que un poemario no me tocaba la médula del hueso. La autora va y viene por el mundo, por la familia, por el deseo; vive entre pasaportes y personajes mágicos como Nanof. En Cartas de usurpación (1992) aprehende vivencias de mujer, habla del viaje, de la muerte… temas
eternos envueltos en la cotidianidad, en la vida que avanza aunque uno no quiera. Enzia escribe: “La mujer dobla las apariencias como se doblan las sábanas…” o “Es inevitable que la noche surja poblada de preguntas”. Y el lector entiende y siente, siente y entiende. En El bosque de la hormiga (2002), nuevamente el viaje, la migración, el tiempo, la pareja, los silencios y lo irrealizable. En el bosque del día a día nos reproducimos en los versos de la poeta. Ella hace recordar lo que creemos saber: que “La familia sólo coincide en bodas o entierros” o que “Nos hemos convertido en una tribu aburrida / que se escandaliza cuando alguno / decide ser alpinista o bailarina de cabaret”. Aquí hasta el lexotán tiene cabida y, a pesar de todo, la poeta nos convence de que es posible bailar la alegría de un pasodoble o, como el abuelo, partir “plaza dando
palos de ciego”. Al llegar a Groenlandia (2018), es decir a la tercera parte de este volumen, uno se acerca al hielo del deseo, el que a veces es tan frío que quema. Una serie de poemas de erotismo sutil y ni tan sutil. Si hay una “palmera escarchada”, hay una campechana en Groenlandia. Poemas y versos de contrastes: “Muero en el ardor de tu abrazo, en el deseo helado de tu caricia. / Muero de ti / sin ti”. Y después, Nanof (2019). Aquí, la escritora levanta imágenes a partir de una serie de vivencias de un interno en el manicomio, las cuales él deja plasmadas con graffitis sobre un muro; son historias químicas, astronómicas y geográficas. Se refieren a lo que se considera Art brut o arte marginal. Entonces, Enzia ofrece palabras hechas versos entre pabellones y voces de auxilio: “Tu nombre es una fisura en la garganta” o “No soy
el vidente, pero vislumbro mi caída”. Nanof es acrónimo de Oreste Fernando Nannetti. En la parte final del libro, “Nuevos cantares de Dzitbalché”, la poeta brinda poemas inéditos que estremecen: Nuevamente, la escritora aprehende sus raíces que vuelan entre Chicago y Nueva York o que van entre trenes, niños Dios y la Biblia. Y cierra con el poema mencionado líneas arriba: “No quiero llegar a la edad de mi padre”; en el cual se mezcla el olvido y la confusión que, a veces, se dan en la vejez; asimismo, habla de particularidades y diferencias según la ancianidad de cada persona. Este es un poema desolador, hecho con versos que golpean y duelen y otros que, por doler, reconfortan. Cómo no pensar en quien amamos o quizá en nosotros mismos cuando leemos: “Subir cada peldaño de la escalera / con el esfuerzo de quien sube una montaña”. Tu nombre, arde es un poemario imprescindible que puede traspasar a todas y a todos porque sus palabras en algunos o en muchos de sus versos son ecos de nosotros mismos. Además, vislumbramos en él vivencias de familia, de viajes, de intensidades. Y cómo no, si quien los escribe es una mujer de penínsulas, de la itálica por nacimiento y de la yucateca por vivencia desde muy temprana edad. Repito, una poeta de penínsulas, es decir, para mí —su lectora— aunque ella vuele, nade o arda está atada a la tierra. Enzia Verduchi tiene los cuatro elementos a su favor. Y yo le agradezco que los haya aprehendido y los brinde de muy diversas maneras en esta antología. Verduchi, Enzia. Tu nombre, arde. (2026). UNAM México. 112 pp.
4
LA GUALDRA NO. 730
BIUTIFUL, de Joaquin Trujillo en Galería Claroscuro
Exposiciones
6 Por Jeannette Arévalo Angus*
L
a galería Claroscuro, especializada en fotografía, participa en FOToseptiembre 2026, organizado por el Centro de la Imagen, con una serie que transforma la memoria familiar en un lenguaje visual de amor, cuidado y esperanza: Biutiful, una mirada íntima de Joaquin Trujillo sobre la infancia, las mujeres y las flores. BIUTIFUL es la nueva exposición fotográfica del artista mexicoamericano Joaquin Trujillo, una serie profundamente personal que explora la memoria, la infancia y los vínculos afectivos a través de la presencia de las mujeres de su familia y de las flores como elementos recurrentes de su universo visual. Trujillo construye una narrativa visual que nace desde lo íntimo; la cámara se convierte en una herramienta para volver a la infancia, a los recuerdos familiares y a aquellos espacios emocionales que han acompañado al artista desde sus primeros años. Trujillo dirige su cámara hacia aquello que ha formado parte de su historia desde los primeros años de vida. Las mujeres de su familia aparecen como figuras fundamentales dentro de ese universo: mujeres que lo acompañaron, cuidaron y enseñaron a mirar el mundo desde la sensibilidad. Las flores, presentes de manera constante en su imaginario, adquieren una dimensión simbólica.
Son una representación del amor, del cuidado y de los vínculos que permanecen a través del tiempo; un lenguaje visual que conecta la memoria de la infancia con el presente. “Las mujeres de mi familia me conocieron antes de que yo pudiera conocerme a mí mismo. Fueron ellas quienes me enseñaron el valor de la ternura, del cuidado y de la belleza como un acto cotidiano”, comparte Joaquín Trujillo. Una historia personal que se vuelve universal Más allá del relato autobiográfico, BIUTIFUL plantea una reflexión sobre la construcción de la identidad y sobre la manera en que las personas que nos rodean durante la infancia dejan una huella profunda en nuestra forma de relacionarnos con el mundo. La serie encuentra en la fotografía un espacio para recuperar recuerdos, gestos y símbolos cotidianos. La infancia aparece no solamente como un tiempo pasado, sino como un territorio emocional que continúa habitando el presente. Desde esta perspectiva, las flores dejan de ser únicamente un elemento visual para convertirse en una metáfora de la memoria: algo que se cuida, que puede transformarse y que, aun con el paso del tiempo, tiene la capacidad de volver a florecer. * Directora de la galería CLAROSCURO.
Eleuterio Xagaat. Shüü’, 2007. Temextitlán, Oaxaca.
La exposición BIUTIFUL, de Joaquin Trujillo, se inaugura el 3 de septiembre a las 19:00 horas, en Galería Claroscuro, ubicada en calle Tecoyotitla 122, La Florida, Ciudad de México. Permanecerá en exhibición hasta el 24 de septiembre de 2026.
31 DE AGOSTO DE 2026
“Soy mexicoamericano. Siempre he respondido cuando me preguntan de dónde soy: ‘Yo soy de aquí y de allá’. He hecho de mi hogar ambos países aunque frecuentemente sea considerado como un extranjero. A los doce años dejé mi pueblo rural la Ermita de Guadalupe, de Jerez, Zacatecas y me mudé a Los Ángeles para estudiar en la escuela en una lengua y una cultura completamente nuevas para mí. Desde entonces, he cruzado la frontera de manera cotidiana y viajar de ida y vuelta ha sido determinante en mi estar en el mundo. Mi trabajo artístico se centra en reconstruir el pasado para llenar sus vacíos; trabajo principalmente con fotografía y video, y construyo escenas que entrelazan memoria, ficción y experiencia vivida a partir de mi herencia mexicoamericana. Elaboro imágenes a partir del color, las texturas y la luz, creando escenarios en los que la inocencia infantil, la herencia cultural y la identidad queer coexisten a través del tiempo y el espacio. Mi trabajo construye un archivo doméstico y emocional que rinde homenaje a mi familia no sólo por su amor y apoyo, sino por la manera en que han formado al hombre y al artista que soy hoy. Soy Joaquin: artista, hijo, hermano, amigo—queer, gay, el nombre que se quiera usar—comprometido con el amor como una práctica revolucionaria. Creo firmemente que los lenguajes del arte propician momentos de conexión y reparación. En un mundo marcado por la violencia elijo amar, recordar y crear como un acto radical de resistencia”. Joaquin Trujillo
La práctica artística de Joaquin Trujillo se desarrolla entre Los Ángeles, Nueva York y México, territorios que han marcado profundamente tanto su formación personal como su trayectoria profesional. Su trabajo ha evolucionado dentro de un contexto internacional, situándolo entre una generación de artistas que exploran las complejidades de la identidad, la cultura y la construcción de la imagen a través de múltiples fronteras. Sus fotografías forman parte de importantes colecciones institucionales, entre ellas SFMOMA, el Amon Carter Museum of American Art, el Getty Museum y la Weisman Foundation, entre otros.
Exposiciones
Joaquin Trujillo presenta su exposición Biutiful en Galería Claroscuro de la CDMX.
6
LA GUALDRA NO. 730
Repensar la praxis docente: Elogio de la educación, de Ezequiel Carlos Campos
Educación
6 Por Alondra R. Gómez
D
esconozco cómo es en otras profesiones, pero se piensa y se reflexiona mucho alrededor de la docencia. Se me ocurre que es porque en el fondo los docentes sabemos que contribuimos en gran medida al mejoramiento o empeoramiento de la vida de alguien más y porque sabemos que lo que hacemos en las aulas de educación básica y media superior enseña mucho más que los conocimientos que ofrecemos. Elogio de la educación (Taberna Libraria, 2026), de Ezequiel Carlos Campos (Fresnillo, 1994), es eso, una forma de repensar la praxis docente enfocada a la enseñanza de lengua y literatura. Una de las preguntas que arrojó la lectura de esta colección de apuntes fue ¿qué tanto de nuestras vidas se ve absorbido por ser docente? La respuesta es mucho, si no es que todo. La lógica de la relación docente-alumno va trasminándose en los resquicios de las demás, el cambio de nombre nos vuelve eso, maestros con todos y para todo recurrimos a la praxis docente; el cambio de nombre nos cambia la forma de vivir. Las relaciones interpersonales se van haciendo secundarias, ya no vemos a la familia ni a los amigos si tenemos que irnos a otra ciudad o a otro municipio porque nos mandaron a dar clases para allá y resulta llamativo cómo, a cambio de ejercer la docencia, somos capaces de renunciar a todo, ¿a cambio de qué? Como docentes debemos ser conscientes de que no vamos a cambiar el mundo, ¿o sí? Apunta Carlos Campos: “Yo era una planta deforme, cabizbaja, sin color, sin forma. Mi cultivo fue la educación”. Antes de ser maestros, fuimos alumnos y nos vimos transformados por la educación, pero la realidad es que nunca dejamos de aprender ni de aprehender el mundo, y en este sentido es muy similar enseñar a leer. Se genera una relación igual de íntima con un texto que con un estudiante, que nos devuelve las preguntas, nos confronta y nos permite habitar el mundo desde una óptica única, ahora vivimos, leemos nuevas experiencias personalmente y vamos cambiando junto con ambos, libros y estudiantes, al ser docentes y lectores.
Cambian nuestras rutinas y nuestros afectos; el tiempo que destinábamos a leer por placer ahora lo destinamos para ver qué textos le podemos presentar a nuestros alumnos. Dejamos de escribir y lo intercambiamos por planear clases, revisar tareas, crear instrumentos de evaluación. Como docente que acaba de empezar su carrera magisterial, comparto muchas de las inquietudes que se ven esbozadas en este libro, como el apunte 39: “Queremos ser docentes distintos, actuales, tecnológicos. Pero, ¿cuánto dura ese anhelo por el cambio?”, nos aterra quedarnos obsoletos, que nuestro interés pase de largo y nos deje atrás, porque seguramente todo docente se sintió como el apunte 9: “mi alumnado no quiere aprender por desinterés hacia el mundo. ¿Qué es el mundo en la actualidad?”.
De manera somera puedo responder esa pregunta: hoy todo es fugaz pues vivimos en la aceleración: los videos en redes sociales son cada vez más cortos, perdemos capacidad de atención, nos ahogamos en el mar de datos que cada vez es más difícil de clasificar en información verdadera o falsa, no parecemos tener escapatoria del sistema de consumo y productividad en el que estamos inmersos pues la culpabilidad de detenernos un momento a respirar es inmensa. Los algoritmos cerrados no nos permiten ver qué hay afuera de nosotros mismos, el uso desmedido de la inteligencia artificial y la necesidad patológica de estímulos nos han llevado a ser consumistas irreflexivos y en el ruido ensordecedor de la corriente que nos arrastra, es necesario el silencio.
Silencio que es posible propiciar en el aula, por eso me parece importante la actividad que el autor comparte en el apunte 78: “Todos los lunes, al principio de clase, leemos poesía, […] Es importante la poesía en el aula, sí. Su poder radica en el extrañamiento del mundo. La poesía es un lunes cuando nadie tiene ánimos de escuchar un texto, pero al final ponen atención. La poesía es el esfuerzo de los docentes por enseñar a comprender el mundo a través de la literatura. La poesía es un buen amigo para quien enseña lengua y literatura” y concuerdo, porque, como dice el apunte 7, se espera del docente de literatura que guíe a los estudiantes hacia entender lo que dice un texto, pero la poesía se escapa de esa lógica, se requiere sensibilidad y valentía para admitir que quizá no haya nada detrás del poema más que los segundos de silencio que nos permiten sopesar las palabras e integrarlas para seguir adelante. La docencia es buena amiga para quien todavía cree en la lengua y en la literatura como agentes de cambio, pues el ejercicio docente se parece más a una amistad íntima que a una relación profesional con los estudiantes. Una doctora, aunque tenga pacientes recurrentes, los ve cada cierto tiempo, lo mismo con el prestador de un servicio y sus clientes. La diferencia radica en la cercanía; el maestro ve a sus alumnos todos los días y el vínculo que se crea es íntimo y movido por el amor, así como la lectura y escritura se ven movidas por el goce de hacerlo. Amor por la materia que se enseña, por las formas en que se enseña, por la persona que enseña y por quien aprende, pero mientras más aprendo a enseñar, más consciente soy de que la docencia, además de ser un acto de amor, es un acto de profunda esperanza. Esperanza por ver un mundo más amable, más empático, menos hostil, menos violento, esperanza porque la lengua y la literatura nos acerquen más los unos a los otros. Tal vez nunca dejemos de reflexionar sobre la práctica docente porque la esperanza nos moverá a seguir actualizándonos y aprendiendo porque, como dice el autor, “sólo una cosa importa: aprender a ser mejores docentes”.
7
31 DE AGOSTO DE 2026
Desayuno en Tiffany´s, mon ku
Loco México mágico de Carlos Santos 6Por Carlos Belmonte Grey
Exhibida este mes de agosto en las grandes cadenas de cine mexicanas (Cinépolis y Cinemex) es estelarizada por Silverio Palacios, Sofía Ca-
Hollywood. Dos de ellos son los más notables: 1. Los personajes evolucionan rápidamente y al cabo de unas cuantas escenas sufren metamorfosis. Lo que en una ficción clásica lleva unos 90 minutos -el cambio de actitud, de moral o de pensamiento del héroe- aquí sucede de inmediato. Y no sólo es uno el que cambia, sino todos -y son varioslos que lo hacen. 2. Esto provoca el segundo cambio, en lugar de definir la película en un cajón clásico de los géneros, las evoluciones de los personajes provocan modificaciones de los tonos del género. Estas dos cualidades hacen que el espectador no se sienta atrapado en una sola historia o sienta empatía en un solo personaje. A esto hay que agregarle que cada vez es más difícil al espectador quedarse 90 minutos sin usar el teléfono y sin ver otros contenidos. Esta película forma parte de la ola de cine, ahora tan evidente, de este año que se hace un eco de la creación del cine, o bien más literariamente definido: las puestas en abismo del hacer cine. Una grata sorpresa ver este cine en las salas comerciales. Alejada de la simple comedia urbana.
Cine
E
l presidente municipal (Silverio Palacios) le explica a su creador audiovisual el proyecto de hacer una película del municipio: Que tenga suspenso, un thriller, amor, chichis, drama, mucho drama, terror, peleas, pasión, alegría, felicidad, con los gringos pero de malos que sean los de la CIA pero esta vez que pierdan porque ellos nunca pierden, esta vez sí van a perder, una historia como ésa de un tal Jones, de ése que anda con su casco y mochila buscando tesoros. La actriz, sí, que sea la joven sensación pop del momento “Melina”, y el actor “mi hijo” para que se enamoren. Responde el director de la película, jefe de sus redes sociales y creador audiovisual: lo que más vende en el cine son las comedias románticas. Entonces la joven estrella cansada del asedio de los medios huye a esconderse a un pueblito de la provincia. Ahí conoce a un guapo provinciano y se enamoran, y ella redescubre la verdadera humildad. Eso siempre funciona. El presidente municipal: No, no, no. Esta transcripción parafraseada de los diálogos (no retuve todo textual en el cine) es el arranque del drama de la comedia paródica de Carlos Santos, Loco México mágico. Película que se botanea del esencialismo mexicano del “Sí se puede”.
rrera y Daniel Sosa. En el municipio de Alvarado, Veracruz, el ambicioso presidente municipal quiere ser el elegido por el gobernador del Estado para ocupar la sucesión en la gubernatura. En esa ambición, él echará a andar el plan de una película que le dé publicidad y detone el turismo, porque el turismo es la gran fuente de riqueza en México. No será ningún problema desviar dinero o sacarlo de donde sea para pagar la producción y sobornar a la manager de la superestrella, ni tampoco lo será conseguir el apoyo del pueblo para los extras y el crew técnico gratuito. El título, la banda anuncio, los personajes y los tonos de la fotografía hacen inmediatamente pensar que se trata de una comedia de picardía política, al estilo de La ley de Herodes. Los 15 primeros minutos lo van confirmando: el político inculto y ambicioso, las achichincles lamebotas y agachones. De repente la linealidad se rompe con el inserto de un concierto de la cantante popera. A partir de aquí, la película se rompe y pareciera que va por todos lados sin sentido, o por todos los géneros que el presidente municipal quería. Lo que hace Santos es jugar con las condensaciones narrativas y los clichés de los géneros cinematográficos tan explotados en
8
LA GUALDRA NO. 730 / 31 DE AGOSTO DE 2026
Conjurar los sueños
Arte
6 Por Álvaro López-Limón
“
La vaga y distante imagen de este paisaje, […] que ningún mortal había contemplado, me emocionó […]. ¡El sueño está lleno de milagros! Por un singular capricho de aquel espectáculo que se desplegaba, había desterrado toda hoja informe, un pintor orgulloso de [su] arte, saboreé en [el] cuadro la encantadora monotonía […]”, revelaba Baudelaire en El
El Sueño, de Pierre Cécile Puvis de Chavannes sueño parisino. Sabemos que todas las imágenes, más allá de una valoración estética, tienen relevancia histórica y una razón de ser que debe ser buscada en el contexto histórico-social en el que fueron producidas. En esta línea, El Sueño, una pintura de Pierre Cécile Puvis de Chavannes (1824-1898), ha motivado la oportunidad de indagar en la profusión esté-
tica y las manifestaciones del simbolismo en la pintura. El simbolismo es una reacción crítica, en oposición a la banalidad de la vida cotidiana, apunta al menos en tres direcciones: primera, contra la ciencia y la razón, en tanto que expresión fundante del materialismo de la sociedad industrial; segunda, una decidida oposición estética al realismo academicista en pintura, al naturalismo y al impresionismo, obsesionados con la apariencia de las cosas, esto es, atendiendo exclusivamente la representación visible de la realidad y la experiencia sensible; tercera, el simbolismo reconoce y explora el mundo de los sueños, la imaginación, el subconsciente, la fantasía, la espiritualidad, la experiencia emocional individual, el dolor, lo siniestro y la desolación como manifestaciones humanas, los llevan a indagar en la historia, el misticismo y la mitología entre otras fuentes que hacen posible la búsqueda y explicación de la vida interior. Hay una sentencia de Caspar David Friedrich que dice que el pintor, “no sólo tiene que pintar lo que ve delante de sí, sino también lo que ve dentro de sí. Si no ve nada dentro de sí, debe dejar también de pintar lo que ve delante de sí”; en El Sueño de Chavannes, estamos frente a un admirable claro
de luna, es un sitio desolado; pero al pie de un árbol descansa un hombre joven, tal vez un caminante, como lo deja suponer la manta que le cubre, al parecer se ha dormido. Tres mujeres jóvenes afloran en su sueño, surcando el cielo estrellado esparcen sobre él sus dones: la primera, con rosas en la mano evoca el amor; la segunda, levantando la corona de laurel, a la gloria; la última, esparce las piezas de la fortuna. Una cierta serenidad, le otorga a la escena un carácter místico; advertimos que las formas del paisaje han sido simplificadas, coloreadas en emplastes mediante el uso magistral de una paleta reducida a tonos mates y fríos, creando una atmósfera silenciosa y atemporal, una sensación de quietud onírica iluminada tan solo por la media luna. Aquí, el caminante sabe que está soñando mientras el sueño ocurre, Chavannes sueña al igual que él, disfruta del don de las mujeres jóvenes que volando surcan el cielo estrellado propagando sus dones, ambos, al igual que nosotros, hemos conjurado los sueños.
* UAEH-UAPSIC. Charles Baudelaire, Las flores del mal. Wolf, N. Simbolismo, Madrid, Taschen, 2009.
Crónica de un viaje a Salerno, Italia
Río de palabras
6 Por Elsa Leticia García Argüelles
T
odos los caminos conducen a Roma, entonces, el viaje comienza. El vuelo a Italia con escalas en Alemania, después el vuelo a Roma y, finalmente, el tren a Salerno, por fin había llegado al Mediterráneo. El itinerario previsto diluye el temor de las posibilidades, fluir y confiar en el tiempo, las ciudades, las personas y la continuidad de las estaciones del tren. Un viaje a un congreso de literatura “Scritture liminali generi in transito, ibridazioni” 48 convegno Internazionale di Americanistica giornate di Letterature Latinoamericane, organizado por el Centro Studi Americanistici Circolo Amerindiano Perugia-Salerno. América Latina en el imaginario y los estudios de una comunidad italiana, europea y americana. Parece que siempre hay algo más por decir, más allá de la lectura de una ponencia, siempre falta tiempo para leer y decir lo que ha llevado años de publicaciones, de nuevas ideas relacionadas con algún nuevo libro, o un autor/ autora que deviene en hallazgos. El tiempo de los congresos es efímero, pero expande caminos. El mar nos devuelve la esperanza de nuevas ciudades, porque de allí salen barcos hacia otras rutas, incluso, pa-
san cruceros que visitan toda la costa Amalfitana; también Pompeya nos lleva hacia un pasado remoto de vestigios vivos. Definitivamente, las lecturas de otros estudiosos, unos jóvenes y otros ya con más de medio siglo a cuestas develan puentes, que a veces conectan y a veces se cierran, todo tiene que ver con un instante de humanidad, de empatía, de solidaridad con la palabra y los libros; quizás, tan solo con sentirse menos ajeno al mundo que habitamos, como observar con paciencia los números que corren en las pantallas de las salidas de los trenes, y luego, subir al vagón correcto, el asiento asignado y dejarse llevar por el recorrido mientras los demás suben y bajan en cada parada, Roma, Latina, Cassino, Nápoles, Pompeya, Salerno. Roma hay que caminarla, respirar los muros antiguos, la belleza de los duomos en las catedrales, conocer el nombre secreto de un pintor famoso o la arquitectura de siglos. Todo estaba cerca, caminé Salerno, caminé Roma, caminé por Amalfi, caminé por las estaciones de trenes con su sistema ordenado en los tiempos del arribo y la partenza, entre la llegada y la salida, la dimensión del tiempo nos lleva hacia otros temas literarios, otras personas que miran una mujer que viaja sola
hacia sus propios collages imaginarios de relatos híbridos que evocan a las chicanas y se funden con las chilenas, las italianas, las argentinas, las mexicanas, las españolas, mujeres de papel
y mujeres reales que viven en puntos alternativos, equidistantes, para dialogar sobre la rutas que nos conducen al principio de un nuevo viaje literario y personal.