“Gueto Vertical, de Armando Salgado (Programa Editorial del CETYS Universidad, Colección Ojo de Agua, B.C., 2025), nos revela la poesía como un ser vivo: se transforma, erige, transita y ama. Es la convulsión que estalla en el pecho cuando el sistema es presa hidráulica, y la ventana entreabierta que nos salva de la asfixia, entre la basura del mundo. Esa basurita que se nos clava en el ojo y nos obliga a repensar dónde estamos parados, detenidos en el camino”. Rosela Granados
[El aire fresco que se respira en Gueto Vertical, de Armando Salgado, en esta edición]
Armando Salgado.
Editorial
La Gualdra No.
En 1987, el gobernador de Zacatecas, Genaro Borrego Estrada, ideó en coordinación con el arquitecto Álvaro Ortiz Pesquera -primer director- una serie de actividades culturales durante la Semana Santa mediante la planeación de la primera “Semana Cultural” en Zacatecas a la que se llamó en esa primera ocasión “Zacatecas en la cultura” y que se celebraría durante un periodo vacacional en el que anteriormente sólo había actividades de índole religioso. En aquel entonces, la programación artística en la ciudad durante el año estaba a cargo -mayoritariamente- de la Universidad Autónoma de Zacatecas a través de su departamento de extensión universitaria; el Instituto Cultural de Zacatecas -llamado así a partir de la publicación de la Ley publicada en el Periódico Oficial el 31 de diciembre de 1986- tendría a su cargo la organización de una primera Semana Cultural con el objetivo de que los zacatecanos que no pudieran salir esos días disfrutaran del programa, pero también se tenía la intención desde entonces de “atraer, incrementar y ampliar la estancia de los visitantes mediante campañas de promoción e información […], actividades que han sido apoyadas por los programas ‘Zacatecas es puro corazón’, ‘El año nuevo nace en Zacatecas’, ‘Zacatecas en la cultura’”,1 como consta en el primer informe de gobierno de Genaro Borrego.
En ese primer informe consta también lo siguiente: “Se organizó la Semana Cultural celebrada del 10 al 19 de abril del presente que se denominó ‘Zacatecas en la Cultura’ con grupos nacionales y extranjeros, comprendiendo 24 eventos entre exposiciones, conciertos, recitales, teatro, jazz, ballet, música y teatro infantiles, eventos realizados a precios populares, cubriendo tres municipios del Estado y llegando a más de 17,000 espectadores…”.2 Los principales foros de esa primera edición fueron la Plaza de Armas, Teatro Fernando Calderón y Plazuela Goitia en Zacatecas; en Fresnillo el Teatro Echeverría; y en Jerez, el Teatro Hinojosa,3 y se contó con el apoyo del INBA, ISSSTE y la UAZ. Sirvan los datos anteriores para contextualizar brevemente que este año el Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde -nombre que tomó posteriormente a la ley
citada- organizará, del 29 de marzo al 11 de abril, la edición número 40 del Festival Cultural Zacatecas -nombre que tomó desde la década de los años 90- cuyo programa fue dado a conocer el pasado 27 de febrero. Desde 1987 a la fecha, los zacatecanos y quienes nos visitan hemos sido testigos de cómo la ciudad se reconfigura simbólicamente durante el festival porque los espacios públicos se convierten en escenarios, nuestro patrimonio arquitectónico entra en diálogo con las diferentes expresiones artísticas y lo mejor: la ciudadanía se reconoce como una comunidad unida por la cultura.
A lo largo de estos años hemos visto también cómo se han implementado diversos cambios y cómo ha evolucionado no sólo en cantidad de eventos programados -de 24 en 1987 pasamos a 290 el año pasado-, sino en la manera en que los servicios y los escenarios se han transformado a partir de esa iniciativa del primer año. Es justo también mencionar aquí a personajes como el arquitecto Álvaro Ortiz Pesquera -primer director del Instituto Cultural- y a Luis Félix Serrano -director del Centro Cultural en ese entonces- quienes tuvieron a su cargo las primeras ediciones de la Semana Cultural así como a todas las personas que contribuyeron desde el inicio a que este festival siga vigente, me refiero a todos los trabajadores del Instituto Zacatecano de Cultura y a las personas que de manera voluntaria cada año lo han hecho posible. Confío en que este año será un festival muy bueno. He estado viendo los adelantos de la programación y por lo pronto me llena de mucha emoción que el grupo Real de Catorce y el Conjunto Río Grande están programados para participar en la Plazuela Miguel Auza, pero también me alegra que en los otros foros estén consideradas muchas opciones de calidad para diferentes tipos de públicos, como los ciclos de piano y guitarra, la muestra internacional de cine y más actividades académicas.
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
1 AHPLEZ, FPLEZ, Informes de Gobierno, Serie Informes del Ejecutivo Estatal, Primer Informe de Gobierno de Genaro Borrego, Tomo II, 1987. Anexo Acciones y Estadísticas.
2 Ibidem, p. 505. 3Ibidem, p. 521.
Carmen Lira Saade Dir. General
Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Contenido
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La teoría de orden ecológico en la construcción de la posteducación Por Elena Anatolievna Zhizhko
Pionera de la educación femenina: Laureana Wrigth González Por Emilia Recéndez Guerrero
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com
Sandra Andrade Diseño Editorial
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
El aire fresco que se respira en Gueto Vertical, de Armando Salgado Por Rosela Granados
Tendí mi mano a la de Satán: sobre El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde Por Armando Navarro
Carcoma o la justicia que llega a destiempo Por Aída Chacón-Castellanos
Carcoma o la justicia que llega a destiempo
6 Por Aída Chacón-Castellanos
Desde que era niña la casa de la abuela era como una fortaleza impenetrable que guardaba demasiados secretos, ruidos e historias que de vez en cuando ella recordaba en voz alta y nos hacía temblar. Su casa había sido escenario de cruentas peleas maritales entre ella y el abuelo que no llegué a conocer. También había sido testigo del paso del tiempo, de la bonanza y la escasez. Quizá nuestra imaginación infantil nos hacía percibir la presencia de los muertos que mi abuela evocaba, pero en varias ocasiones, con la casa en absoluto silencio, se podía escuchar el martilleo misterioso cuyo origen no pudimos encontrar jamás. Según las historias de la abuela se trataba del alma de un albañil que, mientras trabajaba en la construcción del segundo piso de la casa, perdió el equilibrio y cayó al vacío. Ella contaba que aquel hombre llegaba siempre ebrio a la construcción hasta que un día quedó tendido en el patio y murió de camino al hospital. De acuerdo con aquellas historias, la casa guardaba la memoria de quienes la habitaron. En el presente, esa casa sombría se ha vuelto una especie de limbo en el que se
encuentran las historias de la abuela, de mis primos muertos, de las tías que ya no están. En una esquina de la colonia se puede ver una casa sombría que apenas parece habitada y que, quienes viven en ella, son como sombras que de cuando en cuando se pueden ver por las ventanas. Con todo esto quiero decir que conozco, de primera instancia, las casas que pueden devorar a sus inquilinos. Quizá por esta razón es que la novela Carcoma (2022) de la española Layla Martínez me atrapó desde la primera hasta la última página. Sin duda alguna, la autora hace una arqueología del dolor a través de la historia de las mujeres de su familia y comparte, a través de su literatura, las narraciones que constituyen el vínculo inquebrantable del odio que une a las tres generaciones que atestiguan, en primera persona, esta historia.
Situada en un escenario de posguerra civil española, un pueblo en el que las clases sociales y el poder están perfectamente delimitados, una mujer y su abuela narran furiosamente la vida que han tenido y que está estrechamente ligada a la casa que guarda sonidos, recuerdos y presencias fantasmales. A
diferencia de la Casa tomada, de Julio Cortázar, aquí el lector tiene la certeza de que son presencias sobrenaturales atrapadas que sacuden y habitan en la casa.
Cada capítulo de esta novela es la voz de una de ellas. La nieta, siempre colérica, explica lo sofocante de la casa, misma que a lo largo de la narración se hace prisión y refugio. Estas mujeres, hartas de las relaciones de poder que existen en el pueblo, donde los caciques continúan decidiendo la vida y futuro de sus habitantes, ellas viven al margen de lo establecido. Una, “la vieja”, con el paso de los años, ha apaciguado el fuego que la habitó desde la juventud y que le permitió cuidar esa casa a manera de construir un sitio inalcanzable para los señores del pueblo. La nieta, por el contrario, resulta más volátil, más impulsiva. Cada una cuenta los precios que han pagado por no seguir dentro del orden social y su vida en los márgenes de todo.
La abuela fue la esposa de un padrote que utilizó a las mujeres para hacerse de un patrimonio también fuera de lo establecido. Él no sirvió en la casa del amo, pero jugó con la misma moneda
de opresión y violencia. Construyó una casa que resistió los embates del olvido en medio de la guerra que terminó por consumirlo. Él se convirtió en una de las primeras sombras que flotaban por la casa. La vieja también vio llegar la sombra de su hija, quien fue asesinada por el despecho de un hombre. Muchos años después, la nieta en un intento de romper con la vieja y sus creencias, termina por cobrar una de las venganzas más significativas tomando una vida cuyo valor es más alto que el de todo el pueblo.
En esta intrincada narración en donde las mujeres son el centro del dolor, de la opresión y la violencia, no se pronuncian nombres, no hace falta. Las voces narrativas flotan como almas en pena que regresan a contar su verdad, quizá buscando un poco de redención. Esta novela se inscribe en el género de terror y, una vez más, nos deja claro que indiscutiblemente en el mundo hispanoamericano este género casi siempre va de la mano con lo sobrenatural, lo que podría ser un giro de tuerca para reinterpretar lo real maravilloso que Carpentier nos propuso desde hace más de medio siglo.
Carcoma, de Layla Martínez
El aire fresco que se respira en Gueto Vertical, de Armando Salgado
6 Por Rosela Granados
Gueto Vertical, de Armando Salgado (Programa Editorial del CETYS Universidad, Colección Ojo de Agua, B.C., 2025), nos revela la poesía como un ser vivo: se transforma, erige, transita y ama. Es la convulsión que estalla en el pecho cuando el sistema es presa hidráulica, y la ventana entreabierta que nos salva de la asfixia, entre la basura del mundo. Esa basurita que se nos clava en el ojo y nos obliga a repensar dónde estamos parados, detenidos en el camino: [...] ¿Por qué no demolemos esta diarrea sistemática? ¿Por qué no adelgaza esta depresión convulsa? [...] (p. 30).
Versos empapados en aguas negras, con cauce en un río borrado por la pangea de concreto; observados a través del cuello de botella, como un visor improvisado, caleidoscopio, poesía para jugar a ser contracultura sin morir en el intento, sobre todo desde Latinoamérica, desde la justicia de no contaminar con sueños alejados del capitalismo La Generación de la Precariedad. Tequila Shanghai, Opera de mar, Fragmentos de interés social, son el abrazo amable de la poesía cuando se escribe en la trinchera orgánica, libre de conservadores, gluten free, sugar free y artesanal. Así, Gueto Vertical abre la brecha para recuperar la octava maravilla del mundo que más añoramos: el aire fresco.
Selección de poemas a cargo del autor, Armando Salgado
EL TRAZO DÚCTIL
gotea en la plancha de la carnicería:
`Pase señora, señor, le ofrezco carne cruda sin huella de carbono, tan fresca como la verdad cosida a mis palabras, o prefiere res vieja para atenuar su versión del fin del mundo´.
Gotea combustible, lo sucio: página estática de árboles extintos y un pastizal donde rueda, sin cabeza el sueño.
CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE LA CARNE FRESCA
Fósil vacuno: turmalina, freidora, el machete. Reacomodo el bucle de mis bacterias —pedazo de sal, porción de muelle—, algunos pepinillos, la bata blanca del matarife; lo cuarteado del piso, otro puesto al costado: barriles, restos en un taco de cabeza —nota roja sin limón—.
El puerto expone una variedad de lugares para comer.
Un marinero exhibe su tesis de viaje junto a la barbacoa:
‘El plano de la colonización: matar miles de búfalos
para expandir el hambre de un pueblo y con ello, las guerras —intestino minado por la salmonelosis—: hoy llueve mucho, mucho y pareciera que están lavando el mundo1 (con mugre)’.
MI HUELLA DE CARBONO ES SIMPLE: Recuerdo un parque sin lavar, un puesto de mixtas bajo una lona desvencijada, una exposición fotográfica, el ruido de los barcos y el derrame de tu ojo izquierdo frente al puerto que une tu ausencia con Asia. Mi pulmón arde en gasolina al respirar tu nombre.
MAREA NEGRA EN PELIGRO DE EXPANSIÓN
• Derrame ocular
• Derrame de cerebro
• Derrame sanguíneo
• Derrame de petróleo
• Derrame de cuerpos en la fosa:
fisuras de un siglo en bancarrota, anexo del nuevo y tan viejo orden global donde un gueto para ocho personas es callejón con salida directa al Holocausto.
1 Estas cursivas pertenecen a Juan Gelman.
PECES ANÁLOGOS
Uno a uno, coloco ríos para cruzar la contaminación. Su cauce de botellas rumbo al mar, notas de extravío —y podredumbre— varadas en petróleo y polvo barato que atosiga, es línea que divide el litoral en dos partes. Ceniza en agua —ínsula de dúctiles garzos— relumbra en los monitores de la nasa. Anillo de mugre que resplandece en el dedo de un dios digital. Homo plasticum: multiplicas pastizales y heces.
AQUÍ COMIENZA EL MAR
Los desechos, mis desechos enredados al sueño —humedal y tubería—, arteria delgada como una oblea de arroz: tan escuálida, parecida al ancho de una tarjeta y al grosor de este poema. Los desechos, nuestros desechos atorados en el hígado graso. Desechos que recorren no sólo mis venas sino kilómetros de piel del viejo conducto de la Historia. Los desechos, tus desechos en la fosa: cuerpos arrojados a la alcantarilla del tiempo. Ici commence la mer: cuerpos que obstruyen el caño.
Armando Salgado
nació en Uruapan, Michoacán, en 1985. Escritor y docente egresado de la Normal Rural Vasco de Quiroga de Tiripetío. Autor de la letra del Himno del Estado de Michoacán y de 20 libros de poesía, narrativa y literatura infantil y juvenil entre los que destacan: Luciérnagas (CECUT, 2026; Premio Nacional de Poesía Joven Raúl Rincón Meza); Gueto Vertical (Programa Editorial del CETYS Universidad, BC, 2025); Fisura. Tres poetas de la distopía (Sombrario, 2024; Premio de la Revista Levadura, 2020); Red border (IMAC, 2020; Premio Nacional de Poesía Tijuana 2020); y Tierras altas de Mato Grosso (Coneculta-Chiapas, México, 2018/Los Perros Románticos, Chile, 2019; Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 2017), entre otros. Ha impartido talleres de creación literaria en ciudades como Ensenada, Lázaro Cárdenas, Mexicali, Uruapan, Durango, Saltillo, en México, y en Valparaíso, en Chile. Colabora en el suplemento cultural La Gualdra, de La Jornada Zacatecas. En 2021 ingresó al Sistema Nacional de Creadores de Arte de México. Su página de autor es: armandosalgado.com
SARGAZO
Personas arrastradas por la corriente de la vida.
Fibra de escombros en la costa del lavabo —humanidad deshecha—.
Gente que migra de un coral a otro: sin solución (química).
Casi 275 mil metros cúbicos de sargazo humano por kilómetro de playa o carretera anuncian el fin de lo terrestre.
CADUCIDAD
Nuestra vigencia plástica provoca sorpresa en quien no ha leído la información nutrimental de los últimos acontecimientos: se rellenan los huecos de la historia con basura viviente.
Poesía
Rosela Granados Andrade (Mexicali, Baja California). Estudió Docencia de la lengua y la literatura en la UABC; Maestra en Docencia para la Educación Media Superior por la UNAM; Doctorado en Innovación en Tecnología Educativa por la UAQ. Ha publicado Casa de Mar (PinosAlados, 2020). Fue beneficiaria del PECDA-Baja California, en 2024, con el proyecto "Caminos de colibrí".
Tendí mi mano a la de Satán: sobre El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde
6 Por Armando Navarro
Cine y Literatura
I. A altas horas de una maldita noche
Robert Louis Stevenson publicó The strange case of Dr. Jekyll and Mr. Hyde en 1886. El Reino Unido que vio el nacimiento de la novela vivía bajo el yugo de la moral victoriana: un código de comportamiento que vigilaba, en extremo, la fachada pública de las personas y las sociedades. Entre todas las zonas del alma humana, la vida sexual pagaba uno de los costos más dolorosos: Eros debía quedarse entre las sombras, al grado de la asfixia. La historia sigue al abogado Gabriel John Utterson, un hombre maduro,
poco expresivo y de lealtad inquebrantable. Su viejo amigo, el doctor Henry Jekyll, vive últimamente bajo el asedio de un tal Edward Hyde: un hombre pequeño, de fealdad metafísica, que inspira a todos un horror gélido. Además es dueño de una crueldad sin límites. Stevenson presenta a Hyde en un pasaje en el que, después de chocar en la calle con una niña pequeña, la pisotea y se va. Utterson sospecha que la relación entre Jekyll y Hyde se basa en el chantaje: ¿qué error pudo haber cometido su amigo, por el que ahora el otro lo
extorsiona, le saca dinero y lo obliga a pagar el costo moral de sus atrocidades? El abogado, a quien acompañamos durante casi todo el libro, emprende una angustiosa investigación que busca poner fin a la tortura de su amigo Henry, cada vez más desolado y solitario.
En una noche de luna enorme, Hyde mata a golpes a Sir Danvers Carew, un anciano miembro del Parlamento. Utterson busca a Jekyll, quien le asegura que el asesino se ha ido de la ciudad para no volver. Poco tiempo después, el doctor se aísla en su hogar, en estado de aparente petrificación. Utterson acude y, con la ayuda de los trabajadores de la casa, derrumba la puerta del gabinete donde está encerrado. Sobre el suelo yace el cadáver aún convulso
de Edward Hyde. En una última confesión, Jekyll declara la verdad: él y Hyde son uno mismo, su coexistencia es fruto una pócima (casi científica, casi mágica) que posibilita la transformación.
II. Los más indignos placeres
El relato de Henry Jekyll es doloroso y aterrador. Los últimos meses de su vida fueron un tormento. Tiempo atrás descubrió que el ser humano no es uno, sino dos: en cada uno de nosotros, el costado más pulsátil y sofocado es el que habita la región del Mal.
Jekyll, que pertenecía a la más alta sociedad londinense, que dedicó su vida a la medicina y a la curación del prójimo, y que deseaba sobre todo el
Para Tomás, a quien conté esta historia demasiado pronto
Anuncio de Thanhouser de Moving Picture World. Enero de 1912
John Barrymore Dr Jekyll y Mr Hyde. Motion Picture Classic, 1920
respeto y el aprecio de sus semejantes, tenía una inclinación oculta y culpógena a “los placeres más indignos”. Fue así que compuso el químico. Lo bebió en una maldita noche. Su cuerpo se transformó y el torrente maligno emergió de pronto. Esa liberación aparente se convirtió en una lucha brutal que terminó en el suicidio de ambos.
El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde forma parte de un ecosistema literario que hoy está en el corazón de la cultura occidental: Frankenstein (Mary Shelley, 1818), Drácula (Bran Stoker, 1897), Otra vuelta de tuerca (Henry James, 1898), por mencionar algunos. Pero también se inscribe en la tradición de la literatura policial: hay un enigma en el centro del relato y también hay un detective que busca resolverlo. Motivado por la amistad y la angustia, Utterson ejerce esta función. El final, sin embargo, tuerce la regla del género: detrás del misterio no hay una explicación legible, sino un evento fantástico y aterrador.
La ambigüedad es uno de los elementos más valiosos de la novela: no sabemos con certeza cuáles son esos placeres indignos. Podemos hacer conjeturas, pero el punto ciego nos invita a proyectar en el lienzo las aberraciones variables de cada época humana.
Un miembro de la alta sociedad de Londres transforma literalmente su cuerpo para hacer lo peor: gozar, matar. Estas dos modalidades de profanación tienen ecos en este, nuestro mundo violento:
-Las élites del siglo XXI no necesitan el jugo de Jekyll para sucumbir al fango de su mezquindad: el abuso y la vejación sobre los cuerpos más vulnerables (y los más jóvenes) exige solamente una red de alianzas y capital que garantice la impunidad de sus actos.
-El asesinato del anciano, en plena calle de Londres, tiene un correlato en el México actual: para reconfigurar de continuo las relaciones de poder en la vida pública, la violencia debe ejecutarse a la vista de todos; así lo vivimos desde hace veinte años: las llamas, las balas, los cuerpos desmembrados sobre las avenidas.
III. Tu indigno y desgraciado amigo
Pero la luz, en realidad, no proviene de aquello a lo que llamamos el Bien. Las construcciones morales cambian con los siglos. Lo que dejan fuera se convierte en la encarnación del Mal de la época.
La luz está en Utterson, o mejor, en el impulso de proteger a su querido amigo, el doctor Henry Jekyll. ¿Qué implica cuidar a alguien que ha hecho lo más espantoso?, ¿cómo acercarnos al mal que hay en nuestros seres amados?
La respuesta, quizá, está en el valor casi divino de la amistad, en los lazos libres de la farsa y la imposición. Lo sabemos todos los que contamos con un Gabriel John Utterson.
Cine y Literatura
The Pioneer Film Company presenta a Sheldon Lewis en Dr. Jekyll and Mr. Hyde.
Richard Mansfield alrededor de 1895, representando el doble papel del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde
La teoría de orden ecológico en la construcción de la posteducación
6 Por Elena Anatolievna Zhizhko*
El proceso de construcción del nuevo tipo de cultura bioética en actuales condiciones de transhumanismo inicia por la educación: “Debemos ir elaborando una teoría de las pérdidas o trampas educativas que provoca el transhumanismo” (Gil Cantero, 2022). En este sentido, la pedagogía, lejos de “estar suicidándose” (en palabras de Herbrechter, 2018), debe de convertirse en instrumento para edificar la educación en este nuevo contexto (o posteducación, según Friesen, (2018)).
Los estudiosos que coadyuvan al desarrollo de este enfoque pedagógico consideran que debe de lograrse una educación que visualice la formación humana como un bien intrínseco; acentúe el valor del esfuerzo que hacemos por mejorar nuestras capacidades; defina la perfección humana en términos de autonomía y autodeterminación, libertad, racionalidad, moral objetando las tecnologías deshumanizadoras y la noción de mejora humana a través de intervención y modificación físico-genética.
Sin embargo, ¿cómo lograr edificar este nuevo modelo educativo? En primer lugar, se requiere realizar un análi-
sis exhaustivo de las propuestas sociopedagógicas precedentes. Así, importa revisar los postulados de la ecología social, en particular, la teoría de orden ecológico de Park (1921) quien consideraba que el proceso de evolución social comienza en el nivel biótico y progresa hasta el nivel cultural. En el primer nivel, el comportamiento humano está regido por las leyes de la lucha competitiva por la supervivencia. En el segundo nivel, más avanzado, aparecen las leyes de la moral, las tradiciones, los tabúes, etc., mismos que limitan la desmedida competencia social.
La sociedad, además del nivel social (cultural), tiene el llamado nivel biótico, que sienta las bases de todo desarrollo social. Así, se distingue el nivel macro (disposición espacial de las instituciones) y el nivel micro (capacidad humana de desplazamiento, interacción espacial, migración). Por lo tanto, la base del orden ecológico es la migración como comportamiento colectivo. Los cambios sociales se basan en transformaciones bióticas profundas y se asocian principalmente con la movilidad física, espacial (y luego social). Park formula el concepto de “perso-
nas al borde de la transición” (de un espacio cultural a otro, de un estatus social a otro, etc.). Importantes prerrequisitos teóricos de este concepto, cuyos postulados pueden valer en el proceso del desarrollo de las normalizas de la posteducación, son el nivel biótico y el orden ecológico. El rasgo característico principal de una “persona al borde de la transición” (representantes de diferentes grupos minoritarios, grupos autóctonos, migrantes, personas con capacidades diferentes; etc.), es una sensación de dualidad y conflicto, cuando se abandonan los viejos hábitos y aún no se forman los nuevos, un estado asociado con la mudanza, crisis. Estas personas encarnan un nuevo tipo de relaciones culturales que se forman en el nivel de civilización más avanzado como resultado de procesos etnosociales globales. Experimentan un conflicto interno, una dicotomía moral y psicológica, durante la cual se destruye su cosmovisión establecida, se transforman los códigos culturales adoptados de la cultura dominadora, se sintetizan ambos y se crean los nuevos dando lugar a ideas originales e innovadoras. Por lo tanto, las “persona al borde de
Pionera de la educación femenina: Laureana Wrigth González
6 Por Emilia Recéndez Guerrero
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una oportunidad para rememorar las acciones y los esfuerzos realizados por algunas mujeres que nos antecedieron, abriendo el camino para que otras accediéramos a la educación. Por lo cual, hoy reconoceremos la intensa labor realizada por Laureana Wrigth González, mujer instruida e inteligente, de pensamiento liberal, que en el siglo XIX reconoció el atraso en que vivía la mayor parte de las mexicanas y consideró necesaria su superación, por medio del estudio y la educación.
Laureana Wrigth González nació en Taxco Guerrero, en 1846, hija de una mexicana: Eulalia González y un norteamericano, Santiago Wrigth, aprendió desde niña dos idiomas, español e inglés, posteriormente aprendería francés e italiano. La situación económico social de sus padres le permitió adquirir una educación esmerada en el ámbito privado, como se estilaba en aquella época; aprendió historia, literatura y ciencias. Era ávida lectora de
revistas y periódicos por lo cual estaba al tanto de lo que sucedía en México y en el extranjero. A los 19 años compuso sus primeras poesías y considerando que la prensa era el mejor medio de difusión, inició sus publicaciones y participaciones en la vida pública a través de los periódicos y además logrando que la aceptaran en varias asociaciones culturales y científicas como la Sociedad Netzahualcóyotl, la Sociedad Científica el Porvenir, el Liceo Hidalgo, el Mexicano y el Altamirano, cuyos socios eran los principales intelectuales de aquella época: Manuel Acuña, Guillermo Prieto, Ignacio Manuel Altamirano, José María Vigil y otros. Única mujer que se atrevió a participar y ser aceptada en dichas sociedades que eran eminentemente masculinas, algunos la admiraban, otros la criticaban. Mujer inquieta, inteligente y generosa, no se conformó con poseer conocimientos, los compartió con otras mujeres, formando un círculo de ilustradas entre las que figuraron: Mateana Murguía, Ma. de la Luz Murguía, Rita Cetina, Dolores Co-
rrea, Concepción Manresa, entre otras. Ellas, a través de diversos periódicos y revistas compartieron sus conocimientos sobre salud, ciencia, cultura y trataron de hacer conciencia en otras mujeres de la necesidad e importancia de saber leer y escribir, de educarse.
Laureana escribió y colaboró en los periódicos El Monitor Republicano, El Álbum de la mujer, El Diario del Hogar, y, por supuesto, en los que ella fundó y dirigió: Las Hijas del Anáhuac, y Violetas del Anáhuac; sus escritos comprendieron diversos temas literarios, históricos y de superación personal. Su objetivo era hacer conciencia en las mujeres sobre su capacidad intelectual y el derecho de educación y participación en la vida cultural y hasta política, sugirió el derecho de las mujeres a votar en las elecciones.
Laureana Wrigth, se casó a los 22 años con Santiago Kleinhans, tuvo una hija: Margarita, que se formó como profesora y también desempeñó una intensa labor en pro de la educación femenina. Laureana supo combinar
la transición” pueden convertirse en el motor de la sociedad, llegar a ser alternativa en la “lucha por sobrevivencia” en el orden ecológico de la sociedad a aquel “hombre deshumanizado”, inmoral, mecánico, sin valores estéticos, incapaz de amar y de sacrificarse que crea el transhumanismo.
*Docente de la Unidad Académica de Estudios de las Humanidades, UAZ.
las tareas de madre, esposa, ama de casa, con una intensa vida intelectual, siendo un ejemplo de superación para otras mujeres del siglo XIX y aún en la actualidad.