“Carlos Calles, un narrador de gran finura y sentido del humor, nos hace cuestionarnos que si la soledad, la incertidumbre frente al futuro, pero también frente a lo que somos, es el síntoma, ¿cuál será entonces la enfermedad? Y no menos importante, ¿nosotros también la padecemos? Además de su novela Síntoma, Carlos estará promocionando este año Daltónico, obra con la que obtuvo el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2023”.
[Beatriz Pérez Pereda entrevista a Carlos Calles en esta edición]
Carlos Calles. Foto de Adriana Guerra.
Contenido
La Gualdra No.
El domingo 15 de febrero la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció un nuevo incentivo fiscal del 30% del ISR para producciones cinematográficas realizadas en nuestro país, una nueva política cultural que no incluye sólo un beneficio tributario, sino un esfuerzo por integrar la producción, formación y exhibición que propicie el desarrollo económico y del cine nacional. Este nuevo proyecto pretende otorgar un estímulo fiscal del 30% del ISR, con un tope de hasta 40 millones de pesos, con el requisito innegociable de que el 70% de los proveedores sean mexicanos, con esto se pretende garantizar que México no se convierta únicamente en locación sino en un polo que atraiga producciones internacionales que contraten no sólo a actores mexicanos, sino a todos quienes están involucrados en las filmaciones, como fotógrafos, diseñadores de arte, productores, escenógrafos, vestuaristas, ingenieros de sonido e iluminación, postproductores, por mencionar algunos, y que, por supuesto, se aprovechen las muchas locaciones que México puede ofrecer.
En el evento, al que asistieron la Secretaria de Cultura y un gran número de personas involucradas en el cine y llevado a cabo en el Palacio Nacional, la presidenta dijo que “Este incentivo tiene una comisión del gobierno que busca realmente apoyar, que se desarrollen aquellas producciones que de otra manera a lo mejor no tendrían la oportunidad. Y al mismo tiempo, atraer producciones internacionales, pero garantizando que se contrate a las y a los mexicanos en todos los oficios que tienen que ver con la cinematografía, desde actrices, actores, pero también todos los oficios vinculados con el cine. Que garanticemos que realmente una producción internacional no llega con todo y se va, sino que aquí se desarrolla todo este talento que tenemos en México”,1 esta iniciativa dialoga con instrumentos ya existentes como el EFICINE y con la Ley Federal de Cine y Audiovisual, próxima a publicarse.
Salma Hayek participó también como invitada especial, y en su intervención destacó a México como una potencia narrativa y estética y como un destino competitivo en la producción de cine, al señalar que nuestro país es un territorio con una diversidad ecológica y estética que puede aprovecharse para que se convierta en un polo de desarrollo de carácter transversal. Este estímulo fiscal anunciado va acompañado también de la intención de fortalecer el campo cinematográfico con un incremento presupuestal al IMCINE, la expansión del Centro de Capacitación Cinematográfica y la próxi-
ma Ley Federal de Cine y Audiovisual, lo que anticipa un rediseño estructural del sector que ojalá sea efectivo.
Ahora el reto será ver cómo se implementa, pues se requiere de una agilidad administrativa y menos burocrática, privilegiar la transparencia en la asignación de recursos y vigilar que se cumpla con ese porcentaje de proveeduría nacional estipulado en las producciones; es indispensable también que el incentivo no termine concentrándose sólo en las grandes productoras de la CDMX y se considere también a otros estados de la república.
Para el caso de Zacatecas, habría que tomar como referencia a otros estados como Jalisco o Morelos, que han trabajado para tener su propia ley o programa de estímulos audiovisuales, condición que ha propiciado que sean estados competitivos frente a otros destinos y se atraigan inversiones foráneas; estos estados han establecido comisiones fílmicas claras que facilitan el trámite de permisos, la logística y el acompañamiento a las productoras; además, se suman las actividades que tienen otros estados como Michoacán, que junto con Jalisco han hecho con sus festivales de cine que se eleve su perfil creativo en circuitos nacionales e internacionales.
Nuestro Estado posee una de las arquitecturas más hermosas y mejor conservadas del país y paisajes con una potencia simbólica muy aprovechable, pero también tiene tradiciones musicales y escénicas vivas y una comunidad artística con capacidad de organización y resistencia cultural. Para que este nuevo incentivo beneficie a nuestra tierra se requerirá propiciar una articulación local que genere profesionalización técnica, infraestructura adecuada y una política estatal alineada con la federal.
Ojalá se retome el plan que José Esteban Martínez planteó hace algunas décadas para generar una comisión fílmica en el Estado, y que se logre vincular el cine con el ecosistema cultural ya consolidado, porque Zacatecas puede generar condiciones para contar sus propias historias: las del altiplano, la migración, la minería, la religiosidad popular, las tensiones contemporáneas entre patrimonio y violencia, tradición y modernidad.
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial
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Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
La Gualdra
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas
Carlos Calles: La tragedia es una oportunidad para reír, burlarse y desahogar las propias penas Por Beatriz Pérez Pereda
Chicas tristes, De Fernanda Tovar, en la Berlinale Por Carlos Belmonte Grey
Hangar Rojo, de Juan Pablo Sallato, en la Berlinale [Los días del golpe contra Salvador Allende, desde el interior del ejército] Por Carlos Belmonte Grey
Hamnet, de Chloé Zhao Por Adolfo Nuñez J.
El cine es empático y no político: Wim Wenders y la polémica de La Berlinale 2026 [I understand your displeasure, un filme opuesto a Los días perfectos] Por Carlos Belmonte Grey
La Raya: estreno nacional de un largometraje en torno a un pueblo chatino y la migración Por Joe Sieder
La Raya: estreno nacional de un largometraje en torno a un pueblo chatino y la migración
6 Por Joe Sieder*
Como muchas personas de las comunidades indígenas de Oaxaca, la vida temprana de la directora Yolanda Cruz es una historia de doble migración. Primero, cuando dejó atrás su comunidad chatina de San Juan Quiahije Cieneguilla a los seis años, al migrar sus padres a la capital del Estado; y después, diez años más tarde, cuando Cruz emigró a Estados Unidos, donde eventualmente estudió una maestría en Dirección de Cine en la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA) e inició una carrera cinematográfica. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de los aproximadamente 1 a 2 millones de migrantes oaxaqueños en Estados Unidos, Cruz regresó a Oaxaca, con la promesa de contar las historias transnacionales y triculturales de su propia comunidad chatina.
La Raya (2025), que se estrena a nivel nacional el 26 de febrero de 2026, cumple esa promesa. Es una comedia dramática de ficción sobre la infancia, la familia y la migración; el segundo largometraje de Cruz (después de Hope, Soledad, 2022) considerado como la primera película en la historia del cine mexicano que es hablada principalmente en chatino (en coherencia con la realidad de muchas comunidades de la región donde también se habla español e incluso algo de inglés), y fue filmada íntegramente en la comunidad natal de la directora, en Cieneguilla. Esto no sólo fue una hazaña imaginativa, sino también logística, con un equipo de cincuenta personas trabajando en y junto con la comunidad local, después de que Cruz recibiera permiso del municipio, enfrentado múltiples desafíos al filmar en una comunidad indígena alejada de la capital del estado
de Oaxaca. Una de las personas que se sumó al proyecto fue la amiga de la directora, la fotógrafa Judith Romero, quien documentó las cuatro semanas de rodaje, y cuyas fotos acompañarán las funciones de estreno de la película en una exposición especial.
Filmada con un elenco totalmente local (con la notable excepción de los actores profesionales Mónica del Carmen y José Salof, quienes ayudaron a entrenar a los actores locales y también aprendieron algo de chatino para sus papeles), la producción también ofreció formación y oportunidades de empleo a habitantes de la zona como asistentes, técnicos, choferes, personal de catering y más. Para Cruz —su padre, Tomás Cruz Lorenzo, fue fundador de la comunidad y líder indígena por los derechos humanos— la cereza del pastel fue sincronizar el rodaje con el 50
aniversario de la fundación de Cieneguilla, reescribiendo el guion para que el “pueblo ficticio” de La Raya celebrara también su propio 50 aniversario, y haciendo que el elenco y el equipo se incrustaran hábilmente en las celebraciones reales. Un cruce intermitente entre la realidad y la ficción, que le asigna un sentido más profundo a la filmación de este largometraje. Combinando comedia, drama y realismo mágico (con un deus ex machina que seguramente habría recibido la aprobación de Stanley Kubrick), La Raya ofrece una mirada renovada a las narrativas indígenas sobre la migración, contando una historia universal a través de una lente que parte de lo profundamente local.
* Escritor, guionista y crítico de cine, originario de Gran Bretaña, radicado en Oaxaca, México. Las fotos son autoría de Judit Romero.
La directora Yolanda Cruz ensaya con el actor local Brígido Cristóbal Peña. El equipo se prepara para una escena en las alturas, en la Sierra Sur de Oaxaca.
Integrantes del grupo local Notas Chatinas se preparan para presentarse en una escena de la película LaRaya.
Carlos Calles: La tragedia es una oportunidad para reír, burlarse y desahogar las propias penas
6 Por Beatriz Pérez Pereda
Quiénes serían las cinco personas que sin falta acudirían a tu funeral? Ésta es una de las preguntas que Dante, traductor y activista, se hace en plena crisis por la muerte de su esposa, una muerte de la cual es sospechoso.
Este suceso desencadena una búsqueda, la de Dante para descubrir quién es sin las estrictas normas de convivencia y proyectos de vida de su esposa, pero también un road trip para encontrar la verdadera cara del amor entre los rostros de todas las mujeres de su pasado y a los amigos que marcaron la vida en algún momento y así poder llenar esos cinco lugares en la lista.
Carlos Calles, un narrador de gran finura y sentido del humor, nos hace cuestionarnos que si la soledad, la incertidumbre frente al futuro, pero también frente a lo que somos, es el Síntoma, ¿cuál será entonces la enfermedad? Y no menos importante, ¿nosotros también la padecemos?
Además de su novela Síntoma, Carlos estará promocionando este año Daltónico, obra con la que obtuvo el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero 2023, para conocer más sobre él o comprar sus libros visiten su sitio donde podrán descargar uno de sus libros de manera gratuita.1
Beatriz Pérez Pereda: Recientemente salió publicada tu novela Síntoma, en Editorial An.alfa.beta, cuéntale un poco a los lectores cómo surgió esta novela, a partir de qué circunstancias sentiste el deseo de escribirla.
Carlos Calles: Síntoma nace de la frustración, de la incomodidad de habitar una ciudad como Monterrey: el tráfico absurdo, la ausencia de áreas verdes, la claustrofobia de vivir entre montañas. También surge de la soledad. Como sabes, escribir es una actividad solitaria. Dante, el protagonista de la novela, ciudadano de Monterrey, es traductor y escritor, y busca la soledad, aunque al mismo tiempo le teme. Todo esto se intensifica cuando fallece su esposa, Briseida. Ella era quien organizaba la vida de Dante y, además, se sugiere que tenía un trastorno obsesivo compulsivo, por lo que las reglas en casa, y en sus vidas, eran muy estrictas. Ahora sin Briseida, la soledad y la ciudad, que funciona como agente opresor, asfixian a Dante. Por otro lado, la novela está llena de imágenes de muerte. Sin embargo, contrario a lo que se podría adivinar, la novela es casi una comedia. La ironía, el cinismo en la mirada de
Dante, y un poco su estupidez, convierten la desgracia en una tragicomedia. Me parece que esta manera de ver la realidad es común entre los mexicanos: la tragedia es una oportunidad para reír, burlarse y desahogar las propias penas. Sin embargo, llega un momento en que todo se desborda y entra una frustración existencial. Conocemos a Dante justo en ese instante en el que la realidad se vuelve intolerable y el suicidio parece la mejor opción. Cuando empecé a escribir la novela, recién había superado una situación emocional bastante complicada, aunque insignificante en comparación con lo que experimenta el protagonista de Síntoma.
BPP: Tal vez algunos lectores te conozcan mejor por tu faceta como es-
critor de literatura juvenil, con títulos como Galileo-kun o Vamperro, ¿cómo es tu proceso creativo de un género a otro, cómo desarrollas una historia para un público infantil o juvenil, y si el proceso cambia, y de qué manera, cuando tu público lector son adultos?
CC: Son procesos similares. Lo único que cambia, desde mi perspectiva, es el nivel de oscuridad al alcance de los lectores. Es decir, en mis novelas juveniles la maldad, la decepción y el desencanto están cerca, rodean a los personajes, pero nunca terminan por abrumarlos. Un suicidio se sugiere, una matanza se menciona. O si se muestra, siempre hay un contrapeso que da esperanza y abre una ventana por donde la luz puede colarse. O tal vez no. Cada libro es diferente, aunque de pronto me da la impre-
sión de que siempre escribo la misma novela. Esto ya se lo había escuchado decir a otros escritores, aunque no lo entendía. Quizá parecen la misma porque los sentimientos que detonan las historias son similares: casi siempre la soledad o la necesidad de brillar desde un lugar oscuro. Mi mayor temor con las novelas juveniles que me han publicado es que alguien las lea y opine lo que yo ya sé: que es la misma historia o que, en el fondo, a los personajes los motiva lo mismo. Tal vez es inevitable: el espacio y las circunstancias cambian, pero el espíritu se comparte. Lo mismo con las novelas para adultos. A Síntoma, Daltónico y Escaleras les llamo, en mi cabeza, la trilogía de Monterrey, aunque no están relacionadas entre sí. Para mi próxima
Carlos Calles. Foto de Adriana Guerra
1 Sitio de Carlos Calles: www.carloscalles.com
novela, aunque desde la planeación ya luce distinta, creo que transformará la trilogía en tetralogía. Aun así, estoy casi seguro de que es una impresión mía. Los cuatro protagonistas, si bien en diferentes circunstancias, son personas solitarias, observadoras, que se sienten personajes secundarios de sus propias vidas. Así es el tipo de personaje que me nace construir sin proponérmelo. No sé si eso dice algo sobre mí.
Por otra parte, en la literatura infantil no tengo mucha experiencia, tan solo he escrito Vamperro, pero tengo otra planeada para empezar a escribirla este 2026.
BPP: Ser escritor en México tiene muchos desafíos, y aunque eres un escritor premiado, por ejemplo, en 2023
año a solamente quince. En otra me confesaron que el plan era enfocarse en publicar a los autores de casa, ya bien posicionados en el mercado. Las voces con menos experiencia podían sentirse afortunadas de recibir un correo de rechazo. Esta situación, estoy seguro, no fue exclusiva de México, pero sí fue un reflejo de nuestro mercado tan particular.
Por otro lado, a diferencia de otros (pocos) autores, no vivo exclusivamente de la escritura. Esto implica robar tiempo a otras actividades para escribir. Soy profesor, me va bien, me gusta dar clases. Sin embargo, aunque mis clases sean de literatura o de lenguaje, dar clases no es escribir. A veces el tráfico, ir por unos tacos, tomar un par de negronis en un bar, ir a un museo, estar con la familia, todas esas actividades, a veces, son escribir. La chamba drena y es fuente de otras satisfacciones, pero nunca es escribir. A veces me salto la comida, conecto los audífonos y trabajo en una escaleta o reviso media página. A veces converso sobre libros con estudiantes o con algún colega. Pero eso no es escribir. Y es frustrante. Me gusta mi trabajo (hola, jefa), pero de lunes a viernes voy en el tráfico y pienso cómo todos a mi alrededor nos dirigimos hacia donde está el dinero, no hacia donde está la verdadera felicidad.
BPP: Actualmente estás promocionando tu novela Síntoma, cuéntanos si tienes algún evento en puerta, dónde se puede conseguir la novela, y también qué sigue después de esta novela, si ya estás escribiendo otro proyecto, si por ahora sólo estás leyendo… CC: Síntoma la estaré presentando en la Feria del Libro UANLeer, en Monterrey, durante los primeros días de marzo, y también en el Tec de Monterrey campus Monterrey, en una fecha por definir. Se consigue en línea a través de Mercado Libre y en las librerías donde la editorial An.alfa.beta distribuye.
Este 2026 inició con la publicación de otra novela, Daltónico, que ya mencioné antes como parte de mi trilogía de Monterrey. Con Daltónico gané el
Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero en 2023. La publican el INBAL y la Universidad Autónoma de Nuevo León. También hay varios eventos en puerta y a lo largo del año. Daltónico es una novela sobre las complejidades de ser padre, aunque también habla sobre el fracaso y la soledad. El protagonista es Charlie, un extenista de clase mundial que, me parece, es un gran tipo, pero se enfrenta con el hecho de que lo criaron para ser tenista profesional, no para ser papá ni para llevar una vida normal.
En cuanto a otros proyectos, estoy terminando el primer borrador de una novela juvenil y ajustando dos escaletas: una para novela infantil y otra para novela literaria (adultos). Estos dos nuevos proyectos, los que surjan de las escaletas, me entusiasman mucho. Después de mi primera novela para público infantil, ya me siento listo para la siguiente. Y la otra novela, a la que de momento llamo “Fortuna”, aunque no es el título, me está gustando mucho. Aborda temas sociales poco mencionados, pero que en unos cinco años van a estar en boca de todos. No soy adivino y la novela no es ciencia ficción, para nada, simplemente es una lectura del mundo que, me parece, resultará bastante precisa. Y me entusiasma porque, ya que mencionas las lecturas, hace dos años descubrí que me gustan los westerns. Los que más disfruto son aquéllos donde, en apariencia, no pasa nada. Los westerns en general, sobre todo los que no se enfocan tanto en la acción sino en la caracterización, por ejemplo, Lonesome Dove, de Larry McMurtry, son así. Unos tipos quieren llevar ganado de Texas a Montana. Cruzan la frontera y roban unas vacas de un rancho en Coahuila. Regresan a Texas, nadie cree que puedan lograr el viaje al norte y ellos se empeñan en demostrarles lo contrario. Y el texto se disfraza de novela de aventuras, aunque en realidad es una exploración sobre el paso del tiempo, la soledad o la valentía cuando el fin está cerca. Quiero que “Fortuna” sea similar en ese sentido, que detrás de una calma superficial el mundo esté a nada de explotar.
Entrevistas
recibiste una de las mayores distinciones literarias del país, el Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero, estoy segura de que has vivido varios retos, háblanos un poco de cuáles han sido los más difíciles en tu trayectoria.
CC: Me vienen dos casos a la mente. El primero fue durante la pandemia. Tenía una novela juvenil en revisión con Editorial Planeta. Venía bien recomendada y me dieron esperanzas. A mediados de 2020, la editora desapareció. Su correo me regresaba mensajes de error: ya no existía la dirección electrónica. Meses después, me enteré de que habían despedido a parte del ejército de editores. Y mi novela quedó en el limbo. Otras editoriales que contacté me dijeron que habían pasado de publicar treinta libros al
Carlos Calles
estudió Letras inglesas en la Universidad Católica de Chile y la maestría en Estudios Humanísticos en el Tec de Monterrey. Es Premio Bellas Artes de Novela José Rubén Romero (2023) y Premio Nuevo León de Literatura (2018). En 2014 y 2022 obtuvo la beca del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA). Ha colaborado con Milenio, Grupo Reforma, Revista Tierra Adentro, entre otros medios nacionales. Actualmente es profesor en la PrepaTec Valle Alto y editor de publicaciones de Stanford University. Ha publicado las novelas: Síntoma (An.alfa.beta, 2025), Daltónico, Premio Bellas Artes de Novela “José Rubén Romero” (INBAL / UANL, 2025), Vamperro Novela infantil (IEEPCNL, 2024), Galileo-kun. El ejército invisible (edebé, 2024), Galileokun. Señales de los últimos días (edebé, 2023), Escaleras, Premio Nuevo León de Literatura (CONARTE, 2019), entre otras.
Festival de Cine de Berlín
Chicas tristes, De Fernanda Tovar, en la Berlinale
6 Por Carlos Belmonte Grey
En el 2001, Maryse Sistach realizó Perfume de violetas, una dura historia de violencia juvenil, de amistad de dos chicas jóvenes y de suicidio; una historia que sentó precedente en el cine de temática de género en México.
Un cuarto de siglo más tarde, en la selección Génération plus del Festival de Cine de Berlín, la mexicana Fernanda Tovar ha presentado su Chicas tristes. Una historia, también, de violencia juvenil y femenil, pero ahora sin la violencia tan marcante
de Sistach: “porque ahora ya hay violencia por todos lados. Uno puede encontrar la que quiera yendo al internet. Ya no es necesario mostrarla más”, comentó Tovar en entrevista.
Estelarizada por Rocío Guzmán y Darana Álvarez, Chicas tristes es la historia de dos amigas, estudiantes de preparatoria y nadadoras de alto rendimiento, preparándose para ir a las olimpiadas juveniles en Brasil, pero al mismo tiempo descubriendo los primeros amores y primeros encuentros sexuales. Es en esto último en donde el drama tendrá lugar: una relación sexual no consentida entre una de ellas y su novio. Se abre para las amigas el duro deambular por un barrio, una escuela y el equipo de natación compartido. Tovar quisó así meter a las jóvenes en un espacio cerrado, su barrio, para evidenciar la violencia del despojo; ahora las chicas no quieren estar en los mismos sitios que el novio violador. La presión del entorno común la va empujando al encierro en su cuarto. Una cuestión más se les pone a los personajes: ¿denunciar? Buscar una salida de la autosanación, de la esperanza, de no sólo reproducir violencia, es la que propone Tovar. Para volver a las primeras líneas de este texto, en el cine mexicano las soluciones son tres, tradicionalmente: el suicidio, el asesinato y la denuncia. Tovar va a proponer una más:
“Es lindo ver cómo la conversación
con este tipo de cine, el de mujeres, ha ido evolucionando. La violencia y las soluciones. Llevarlo hacia un espacio esperanzador y no sólo de tragedia, en donde la chica pueda continuar con sus sueños. Para mí el reto era cómo trazar un final sano, sin tener que encontrar el equilibro en los discursos y las imágenes violentas, esas violencias habituales a las que estamos acostumbrados todo el tiempo. Eso me parece más potente y es en lo que vale la pena invertir el tiempo”.
En pocas palabras, la idea de la película “es que las mujeres tenemos agencia para decidir qué hacer con esta violencia.
No sólo es denunciar”. Tovar evitó caer también en la narrativa de la amistad entre chicas que luego terminan en el amor lésbico, aunque ella es consciente de que siempre ronda el amor romántico entre chicas. Chicas tristes es pues una película de amigos, de amistad. Porque parece que en el cine es un tema subvalorado, siempre se va al amor o a la violencia.
Fernanda Tovar es miembro del colectivo La Colmena. Un colectivo de creadores amigos que comenzaron para apoyarse en las realizaciones, desde la lecturas de guiones y proyectos, luego en la creación de las películas, y ahora, la nueva etapa, la distribución. Con esto pueden abarcar toda la cadena industrial del cine.
Hangar Rojo, de Juan Pablo Sallato, en la Berlinale
[Los días del golpe contra Salvador Allende, desde el interior del ejército]
6 Por Carlos Belmonte Grey
La historia política de Latinoamérica, vista desde el cine, ha sido maniquea en lo que respecta a las dictaduras del siglo XX. Esto es, las dictaduras han sido retratadas de forma monocromática: políticos y ejércitos enemigos de la libertad, perpetuadores de la violencia, de la censura y de la tortura.
Esta situación parece estar cambiando -sin negar nunca la violencia- hacía los terrenos de humanizar y reconocer, no los matices de la historia, sino las posturas ahora no tan maniqueas, comentó en entrevista el director chileno Juan Pablo Sallato acompañado por su actor principal Nicolás Zárate
En la 76 edición del Festival de Cine de Berlín, La Berlinale, se ha presentado, entonces, la película Hangar Rojo del cineasta chileno Juan Pablo Sallato y estelarizada por Nicolás Zárate.
Sallato cuenta una historia vista desde el interior del ejército en el mes de septiembre, específicamente del día 11, cuando tuvo lugar el golpe de estado al gobierno de Salvador Allende y el bombardeo a la Casa de la Moneda.
El capitán Jorge Vidal es el jefe de la escuela de la Fuerza Aérea de Chile que es obligado a colaborar con los golpistas y permitir que el recinto militar se convierta en un lugar de prisión y tortura. Forzado por su posición de militar de élite y, en cierta medida, medio convencido de la necesidad de un cambio, acepta colaborar con los golpistas hasta que se pone a cuestionar lo que está pasando y debe decidir si continuar o no. Hangar rojo está basada en la historia verdadera del capitán Vidal, escrita por el activista y periodista Fernando Villagrán en su libro Disparen a la bandada. Villagrán había sido detenido durante el golpe de estado y llevado al capitán Vidal para torturarlo y luego matarlo. Sin embargo, el capitán se negó a matarlo y decidió simplemente llevarlo al centro de detención.
Antes que ser vista como un biopic de Vidal desde la visión del autor de la obra, la película quiere poner el acento en el drama de la historia y en los acontecimientos de los dictaduras latinoamericanas.
Filmada completamente en blanco y negro a razón de la propia descripción en el li-
bro de Villagrán, la película, Sallato nos lleva al conflicto político chileno y personal, no sólo de Vidal, sino de otros militares, como el general Alberto Bachelet (padre de la expresidente de la nación de Chile, Michelle Bachelet).
Una película que se hermana a la mexicana No nos moverán, de Pierre Saint-Martin, que pone también a humanizar la matanza y el perdón del 1968 mexicano. Películas que humanizan los actos políticos antes que juzgarlos monolíticamente.
Fernanda Tovar, directora de Chicas Tristes
Fotograma de Chicas tristes, de Fernanda Tovar.
Fotograma de Hangar Rojo, de Juan Pablo Sallato
El cine es empático y no político: Wim Wenders y la polémica de La Berlinale 2026
[I understand your displeasure, un filme opuesto a Los días perfectos]
6 Por Carlos Belmonte Grey
Wim Wenders estuvo nominado en 2023 para la Palma de Oro por su film Perfect days, con el cual ganó el premio a Mejor Actor y el Ecuménico. Durante ese Festival de Cannes decidimos no escribir la nota porque no estábamos convencidos de cómo tratarla. Luego, en los días previos a los Oscar, tras su nominación, decidimos escribir para La Gualdra (12 de febrero, 2024):
“Perfect days (Días perfectos) producida en Japón, es la historia de un hombre solo, de oficio limpiador de baños públicos y con una rutina diaria y semanal perfecta. No hay prácticamente nada que altere la calma de uno de sus días, a excepción del encuentro con un nuevo compañero de trabajo que le pedirá algunos favores. Wenders narra una historia de los detalles de lo que podríamos definir como antihéroe en el sentido clásico: personaje sin evolución en la historia y sin acontecimientos espectaculares. Es un empleado contento con su trabajo que realiza al control del mínimo detalle: revisar con un espejo que los escusados estén bien limpios por debajo de la taza; su aseo diario, recoger su cama y beber su té o café; escuchar su audiocasete en su camioneta, por ejemplo”.
En La Berlinale 2026, Wim Wenders es el Presidente del Jurado Internacional de la Competencia. En la conferencia de prensa de presentación, el día 12 de febrero, se vio confrontado, él y el resto de los miembros del jurado, a una pregunta que
les solicitaba si La Berlinale tenía una posición política ante lo que está sucediendo en Gaza, puesto que ya se ha manifestado en apoyo a lo que sucede en Ucrania y en Irán; “¿Ustedes, los miembros del jurado, apoyan este apoyo selectivo de los derechos humanos?”.1
La primera en responder fue Ewa Puszczyńska, productora del drama del holocausto La zona de interés, quien consideró -parafraseamos- que era injusto ponerles esa pregunta, porque bien que el cine fuera un discurso político que podía cambiar el mundo, el cine no es político sino que es para tener empatía, y que hay muchos
más genocidios en el mundo. La respuesta la hizo en medio de una evidente incomodidad.
Wenders cerró simplemente diciendo que: “El cine no es político. Debemos estar fuera de lo político… porque el cine es el contrapeso de lo político”, a pesar de que unos minutos antes había declarado que sí lo era. Tras esta corta respuesta, la moderadora prefirió cambiar de tema y solicitar una nueva pregunta.
Volviendo al cine, esa primera sensación que tuvimos al ver Perfect days tuvo más sentido tras estas palabras, el cine para él es, de toda evidencia, un modo de crear empatía con los personajes, aunque su
postura política sea perfectamente complaciente con el contexto.
I understand your displeasure de Kilian Armando Friedrich: la cara opuesta de esa complacencia
En la sección Panorama pudimos ver, por pura suerte, una cinta que está a las antípodas de los Días perfectos de Wenders.
Cinta alemana, realizada por Kilian Armando Friedrich, es la historia de una gerente de una empresa de limpieza que debe lidiar con su jefe preocupado por conservar el negocio, con los trabajadores y sus contratos legales (que sirven para tener papeles de migración y seguridad social -y luego despedirlos inventando robos-), con la competencia legal, con las compañías de subcontratación que ofrecen el servicio de limpieza más barato porque emplean a migrantes ilegales y, por supuesto, con los clientes que exigen prestaciones óptimas por el mismo precio o más barato pero jamás dispuestas a pagar más.
La actriz Sabine Thalau interpreta a esta mujer cotidianamente agobiada por ese trabajo y por su difícil vida personal. Filmada con dispositivo visual que acompaña el agobio: la cámara cerrada a su espalda y a su perfil durante sus días de trabajo nos obliga a sentir que la gerente no tiene perspectiva para reflexionar a larga distancia en lo que está haciendo y en qué está obligada de hacer para cumplir con su trabajo. Su vida está ahogada entre detergentes, aspiradoras y trapeadores.
Aquí, la vida no es tan perfecta.
Festival de Cine de Berlín
Wim Wenders en conferencia de prensa en La Berlinale 2026.
Fotograma Fotograma de I understand your displeasure de Kilian Armando Friedrich
Hamnet, de Chloé Zhao
6 Por Adolfo Nuñez J.
Agnes (Jessie Buckley) es una mujer que vive con una familia adoptiva en Stratford, a finales del siglo XVI; la acompaña su hermano Bartholomew (Joe Alwyn). Gracias a las enseñanzas aprendidas por su madre, quien murió cuando ambos eran pequeños, Agnes tiene una fuerte conexión con la naturaleza, los árboles, las plantas y sus propiedades curativas. Además, cuenta con cierta clarividencia que le ayuda a ver lo que sucederá en el futuro.
Por azares del destino, ella cruzará su camino con Will (Paul Mescal), un profesor humilde y un tanto torpe que imparte lecciones de latín a niños para pagar las deudas de su padre. Luego de algunos breves encuentros ambos se enamorarán y, pese a las objeciones de sus respectivas familias, eventualmente contraerán matrimonio.
Los años pasarán y Will cada vez tendrá más éxito como dramaturgo, pero también dificultades para triunfar bajo ese oficio viviendo en el medio del campo. Por esa razón viajará de manera constante a Londres, ausentándose por largos periodos de tiempo. Mientras tanto, Agnes se queda en casa, cuidando a sus tres hijos: la mayor, Susanna (Bodhi Rae Breathnach), y los gemelos, Judith (Olivia Lynes) y Ham-
net (Jacobi Jupe). A pesar de las dificultades, ambos padres consideran que se encuentran en la etapa más feliz de sus vidas. Pero las visiones inquietantes de Agnes, aunadas a la llegada de la peste bubónica a la región, traerán consigo una terrible tragedia que hará cimbrar los cimientos más sólidos de su relación y su familia.
Ésta es la premisa central de Hamnet (2025), el trabajo más reciente de la realizadora Chloé Zhao (The Rider, 2018; Nomadland, 2020), cuyos temas centrales orbitan en torno al doloroso proceso del duelo ante ese misterio tan insondable que significa la muerte. El filme plantea cómo es que dichas emociones e inquietudes se tratarían, del impulso creativo detrás de una de las obras literarias más importantes de todos los tiempos: Hamlet (1623), de William Shakespeare.
Adaptada de la novela homónima de Maggie O’Farrell, publicada en 2020, la cinta evita los lugares comunes del cine histórico y en cambio se centra en la cotidianeidad de sus protagonistas, ambos personas tan comunes y mundanas como cualquier otra, pero con conexiones profundas con el arte y la naturaleza. Y son precisamente estas distinciones aquello que los terminará por salvar del abismo y la desesperanza.
Con un estilo naturalista e íntimo, Zhao compone imágenes de un preciosismo visual casi onírico, y logra ahondar en las emociones de sus protagonistas con una honestidad descarnada. La directora hila esos pequeños momentos del drama familiar hasta converger en una secuencia final portentosa y de una construcción emocional admirable, que parte desde un dolor que se percibe íntimo y personal, hasta volverlo colectivo y universal. Zhao reflexiona, en última instancia, sobre las múltiples formas en las que el arte puede erigir espacios liminales, donde el pasado y el presente, la ficción y la realidad son capaces de unirse como parte de un todo. Y es ahí donde los sentimientos de desconcierto frente a tragedias que no se pueden evitar
finalmente encuentran claridad y algo parecido a la resignación. Con Shakespeare creando a modo de melancólica exaltación, Hamnet es un poderoso y afectivo relato sobre qué tan lejos podemos llegar para encontrar aquello que perdimos, incluso si sólo se encuentra dentro de las historias que nos contamos. A manera de reflejo, la directora nos permite reconocernos en esa búsqueda, traspasando ese umbral entre la vida y la muerte, tal y como ocurre en el mito de Orfeo y Eurídice. Zhao propone que, ante los temores que surgen por lo caprichoso e inamovible de la vida, lo único que nos queda es reconciliarnos con esa imprevisibilidad y permitirnos sentir con el corazón abierto, ya sea la dicha más grande, o la aflicción más profunda. El resto es silencio.