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La Gualdra 109

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SUPLEMENTO CULTURAL

No. 109 - 15 DE JULIO DE 2013 - AÑO 3

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Foto: Carlos Segura

Don Rufis Taylor Rufino Sol s ampos 1 4 1 es un persona e que será recordado con muc o cariño por los acateca nos. Era un ombre del pueblo, que nació y vivió en la alle del ngel, muy cerca del pie de la ufa. raba ó en los desapare cidos cines Ilusión y Rex , como boletero y ya desde entonces, cuentan quienes lo conocieron en aquellos tiempos, de aba pasar al cine a quienes no ten an dinero; y permit a además que los niños ugaran a las luc as en medio de la funciones de las pel culas del Santo . Apenas el año pasado, con más de 7 años de e ercer su oficio de pregonero, fue omena eado por Gobierno del Estado. S , don Rufis se ganó con el paso de los años muc os amigos, pero sobre todo el cariño y el agrade cimiento de quienes lo conocimos, de quienes lo vimos transitar tarde a tarde por las calles del centro istórico, siempre feli , siempre amable, siempre sonriente. Don Rufis Taylor se fue el 1 de ulio. o vamos a extrañar.


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15 DE JULIO DE 2013 / AÑO 3

A don Rufino Solís Campos, Rufis Taylor (1924- 2013)

Don Rufis Taylor se fue. Y efectivamente las calles de Zacatecas no serán las mismas, pues le extrañarán sus adoquines y también quienes tuvimos la fortuna de conocerlo. Don Rufis era un hombre peculiar, amiguero y muy solidario. Y es un personaje que será recordado con mucho cariño por los zacatecanos. Era un hombre del pueblo, que nació en la Calle del Ángel, en el centro histórico, muy cerca del pie de la Bufa. Trabajó en los desaparecidos cines “Ilusión” y “Rex”, como boletero –y ya desde entonces, cuentan quienes lo conocieron en aquellos tiempos, dejaba pasar al cine a quienes no tenían dinero; y permitía además que los niños jugaran a las luchas en medio de la funciones de las películas del Santo-. Anunciando la cartelera de los cines inició su oficio al frente del micrófono. Quién no lo recuerda en su carcanchita azul primero y en su carro blanco después, manejando mientras anunciaba de todo: la programación del Teatro Calderón, las ofertas de tiendas de abarrotes, librerías, etc., y saludando desde el altavoz a sus conocidos al encontrarlos al paso… Don Rufis, le decía, era un hombre solidario. Recuerdo que hace ya unos años, mientras participábamos en la organización del Festival de Verano del Teatro Calderón, Lily Morones y yo fuimos a buscarlo para pedirle que anunciara la programación del festival. Le explicamos que teníamos un programa muy atractivo y que nuestra intención era que si obteníamos utilidades, éstas serían destinadas al teatro –que en aquel entonces no estaba restaurado-; que teníamos poco dinero, pero que era muy importante anunciar los eventos para que la gente asistiera. “Ya no me digan más”, nos dijo, “Si es para el Calderón les cobro poco, o no les cobro nada si no juntan el dinero que necesitan. Yo trabajé en el Teatro Calderón, sé lo que el edificio necesita y es mucho”. Y con esa generosidad tan grande nos ayudaba cuando se lo pedíamos. Don Rufis, además, tenía una muy especial forma de anunciar los eventos, hacía correcciones a la redacción de los anuncios, sin preguntar, cuando así lo consideraba necesario. Así, de pronto anunciaba a “Mexicanito” –en lugar de Mexicanto-, o a “Anis Morris” –en lugar de Anick Morisse-, pero todos le entendíamos y todos le escuchábamos con atención cuando pasaba por las calles del

centro histórico, que sin duda lucirán diferentes porque ya no le escucharemos ni lo veremos más. El día de su fallecimiento, el miércoles 10 de julio, comenzó a circular en las redes sociales la noticia y ésta fue recibida con consternación. Aquí sólo algunas de las frases expresadas en Facebook. “Su voz era el alma del centro”, Jael Alvarado, conductora de Chinchilagua, en Zacatecas. “Qué triste noticia”, Iván Ávila –zacatecano, director de cine- desde el D.F. “Me uno a su pena y lloro no sé por qué con ustedes. Qué lindo que Zacatecas tenga a ese personaje en su memoria. Salud por don Rufis de parte mía y de mi esposo Sergio López Sánchez que se conmovió también con la noticia”, Indira Pensado –actriz y profesora en la práctica vocal-, Ciudad de México. “Hoy estuvimos hablando de contratarlo para la difusión del Festival de Música de Cámara. Ojalá y nos difunda desde donde esté”, Luis Humberto Ramos, clarinetista zacatecano. “Murió el pregonero con bocina en auto de los 70s. El pregonero de la Avenida Hidalgo. El paisaje de Zacatecas será otro sin el pregonar gangosón, con sonsonete local y lector de ofertas de los mercados, de los estrenos de cine, de actos y datos de Zacatecas. Su ausencia será un silencio más”, Marco Antonio Flores Zavala, historiador zacatecano. Muchos comentarios alusivos al deceso de don Rufis inundaron los muros virtuales, expresando sus condolencias a la familia y a los amigos de este personaje zacatecano que apenas el año pasado, con más de 70 años de ejercer su oficio de pregonero, fue homenajeado por Gobierno del Estado. Sí, don Rufis se ganó con el paso de los años muchos amigos, pero sobre todo el cariño y el agradecimiento de quienes lo conocimos, de quienes lo vimos transitar tarde a tarde por las calles del centro histórico, siempre feliz, siempre amable, siempre sonriente. Con mucho cariño, dedicamos esta Gualdra a don Rufis Taylor, cuya fotografía –autoría de Carlos Segura- aparece hoy en portada. Gracias don Rufis, buen viaje.

Niños con libro por Gabriel Luévano Gurrola

Homenaje a Herrera y Monsiváis Las apariencias nunca engañan por Mauricio Flores

Historia de las investigaciones arqueológicas realizadas en las ruinas de Cruz de la Boca en el noroeste de Zacatecas por José Humberto Medina González

Arqueología y restauración en La Quemada por Arqlgo. Marco Antonio Santos Ramírez y Rest. Diana Ugalde Romo

Arqueología de la minería precolombina de Chalchihuites por Guillermo Córdova y Estela Martínez

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El Picaporte por Simitrio Quezada Formas de decir adiós por Roberto Galaviz Diario de Mateo por Mateo Estrada Gaviria

Una mujer desnuda por Pilar Alba Sueño soñado con fantasmas por Edgar Khonde No pronuncies mi nombre por Alberto Huerta

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Carmen Lira Saade / Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas / Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín / Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Trinidad / Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas / Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


15 de juLio DE 2013

Niños con libro Por Gabriel Luévano Gurrola

Literatura

A veces se dice, en honor a la estulticia, que un niño al nacer, trae torta. En todo caso, ¿no sería preferible decir que trae libro? Primer día Cuando entró, a decir verdad, no sólo los hombres voltearon irremisiblemente a ver su cuerpo, también, una que otra chica se aventuró a dar gracias al cielo por el instante en que decidió entrar a la carrera. Atisbó varios asientos disponibles en la fila delantera, pero pasar, y con el grupo lleno... Mejor esconderse, las esquinas, últimas hileras. La llegada intempestiva de la maestra la contrarió, hay lugares allá, señorita. Le tocó junto a una joven muy delgada, de ojos enormes. Bienvenidos sean. Los días inaugurales requieren su protocolo inalterable: díganos su nombre, por qué entró a esta licenciatura, por favor, sus autores favoritos. Claro, era la oportunidad de crearse una estampa imponente, la primera impresión es la única. Todos dijeron autores como Cortázar, Tolstoi, Balzac, con un garbo afectado, casi despectivo (posiblemente nunca los entendieran). Un gordo moreno, de pelo largo y voz de pito encareció su gusto especial por Onetti. Ella no dudó en decir la razón universal: Julio Verne. Ese nombre sonaba triunfal y triste, fue la última en contestar y su respuesta sepultó las anteriores con una losa esencial, silenciosa, profanada por una voz mujeril: ¿No crees que existe una distancia muy grande entre la infancia y la licenciatura? Quizá, la autora del escarnio había previsto una actitud de respaldo por parte de los presentes; un linchamiento colectivo. La respuesta resultó distinta. Más de uno defendió la lectura del escritor francés frente a un mundo donde la imaginación estaba sentenciada a muerte, la vigencia de su infinito interés por el mundo o la capacidad profética de sus textos. La maestra también contribuyó con un discurso ensoñado de la juventud sempiterna de ciertos autores considerados aparentemente infantiles. A la salida, un grupo de muchachos se acercó a ella, cada uno presentó su mayor gusto en conocerla, sería feliz aquí, ya lo vería. Gracias. Esa tarde, antes de regresar a la pensión en que se alojaba, se pensó lejos de todo. Sentada en una banca de jardín, sin conocer a nadie (qué ciudad extraña), comenzó a recordar. ... Pequeña, líquida en sus movimientos, creía que su condición, marginada del

Winslow Homer, La nueva novela, 1877

mundo de la cocina (cuchillos, ollas hirvientes), del cuarto del abuelo (documento importantes, fotografías o en su defecto revistas sensacionalistas u obscenas), y sobre todo del occiso taller de carpintería, avalaba el derecho de ocultarse, con la buena fe de no mortificar a sus mayores, a su madre en especial: realmente muchos peligros por doquier, decían. Sencillamente, el único sitio donde la dejaban jugar comprendía el zaguán aburrido, pelón y maloliente. Niña sentadita. Niña bonita, obediente. Te puedes cortar, te puedes quemar. Sentadita. Linda. Bastante: aprovechaba la cortedad física de su cuerpo, casi embrionario, y la agilidad que le suscitaba para estar en todos lados y pasar desapercibida, atrás de una silla, la puerta, un mueble. Igual a las muchachitas de su edad, había buscado una identificación graciosa en animales estereotipados, como posibilidad de extender su reclusión en correlaciones imaginadas y animales. No obstante, mientras las, o los demás preferían caballos, águilas, mariposas, ella optó por ser musaraña. Y desempeñó el papel a pedir de boca. En verdad era montaraz. Cuando la descubrían, le acariciaban el pelo, reían, le volvían a prohibir: al zaguán mi reina. Una musaraña, eso era y le gustaba. Un día el viejo llegó con un regalo: se llama Julio Verne. Aún no lo puedes leer, pero si lo hojeas, quizá encuentres cosas asombrosas. Efectivamente, las líneas infinitas de caracteres desconocidos la llenaron de pesadumbre, pero las ilustraciones, vaya... Decidió festejar en secreto y eligió su lugar favorito. Ahí, amparada, sillones

viejos y listones de madera podridos a manera de escudo, sola en el taller, revisó una y otra vez los dibujos, repasando manualmente los colores, imaginando las situaciones. Así, hasta que su madre la echó de menos y la llamó. Pero en esa ocasión se saldría con la suya, le jugaría una broma y de paso no le quitaría el libro. Ji ji ji. ¡Hija, Hija! Las imágenes adquirían en ese juego improvisto de escondidillas una melancolía dulce, que se tradujo en ella como una revelación temprana de su soledad. La serie, desde el principio, nuevamente: (Hombre alto y barbón, la mano en la cintura, la mirada lejana, un arpón en la mano: Ned Land, pasajero de un escollo errante) Hija, te voy a encontrar, no me gustan estos chistes. La madre se dirigió al taller. Segura estaba de su escondite de siempre. Asomada la cabeza sobre aquella cerca al libro: ceguera involuntaria, demasía de porquerías distractoras. Quién sabe, no la vio. La fotografía de un tipo gordo, papudo, usando gorra con dos latas de cerveza instaladas y bebiendo su contenido gracias a pajillas enormes, la miraba asimismo desde la pared. Ya sé, pensó, el cuarto del viejo. (Dos señores inteligentes, sentados en sillones, platicando. De fondo una impresionante biblioteca, cuatro lámparas blancas en el techo: el profesor Pierre Aronnax y el Capitán Nemo, enfrascados en conversación erudita) La llovizna rápida de prendas, montones de camisas acabados, no, tampoco está bajo la ropa, ni debajo de la cama del viejo. ¡Amor, amor, me estoy asustando..! Supuso no había requisado bien la cocina, volvió.

(La más hermosa de todas. Un aposento con paredes de cristal develando los misterios del océano: una mantarraya verde, medusas venenosas, uno como ajolote morado con la vista fija en la de los tres afortunados, Aronnax, su criado Consejo, el Capitán Nemo) No estaba bajo la mesa. Revisó hasta dentro de la alacena. ¡Mi´ja, ganaste, dime dónde estás! La voz ya temblorosa, alterada. ¡Mi´ja..! Un espasmo le cortó la frase. En la puerta de la calle, el suegro y su cuñado. A ellos. ¿No han visto a la niña? (El lomo de una ballena de acero, apenas coronando la línea del mar gélido; en el polo sur, el lomo ¡para nada, es el Nautilus atrapado!) ¡Pinche viejo! Cómo no iba a ver, a saber si la niña se había salido, no la encuentro, no está en ningún lado. ¡Hijo de la chingada! ¡Y tú también! ¡Amor, amor, contéstale a tu mamá! (Luchando con aborígenes, uno de ellos cayendo electrocutado dentro de la nave) (El dugongo, cachalote asesino, violento, en arremetida feroz contra la nimia lancha, los tripulantes aterrados) ¡Dios mío, he perdido a mi hija! ¡Me han robado a mi niña! ¡Santo Dios! ¡Ceciiiiiiiiiii! (Los calamares gigantes, la Atlántida) (La imagen final, por fin, Consejo enhorquetado, ayudando a su amo, el profesor Aronnax, inconsciente: ¿Quién ha podido sondear las profundidades del abismo?, sólo podemos contestar dos hombres: el Capitán Nemo y yo). Se había acabado el juego, era hora de compartir las ilustraciones, el regalo del abuelito: ¡Mamá, mamá!


LA GUALDRA NO. 109

Homenaje a Herrera y Monsiváis

Las apariencias nunca engañan Por Mauricio Flores*

Artes visuales

A quienes consideren al retrato de estudio como un arte dudosamente genuino, habrá que recomendarles la notable selección de registros que sobre el trabajo de Armando Herrera (1913-2010) —el fotógrafo de las estrellas— se encuentra montada en el Museo del Estanquillo de la Ciudad de México; como también Armando Herrera. El fotógrafo de las estrellas, un magn fico libro editado por el Fondo de Cultura Económica.

Se trata, la primera, de una exposición que rinde homenaje por partida doble. Al autor de los innumerables click, y al cronista infaltable, Carlos Monsiváis (1938-2010) que, cosas del destino, fallecieron con semanas de diferencia, pero que tenían pensado organizar algo en torno al vasto acervo fotográfico referente a la música popular del siglo XX mexicano del primero y la pasión sobre ella del segundo. Tanto en su montaje como en su edición, las fotos recuperadas del vastísimo archivo del artista, realizadas entre las décadas de los 30 y 90, y comentadas por el propio Monsi y Fabrizio Mejía Madrid, provocan una crónica singular. Cada una de ellas contiene una larga historia y se ofrece en calidad de síntesis. Lo que deriva en una curiosa revelación (como el traslado del negativo al positivo, de la plata al papel) donde un atisbo a los cientos de fotos recuperadas es pronto una actividad abrazadora. Un solo registro contiene

todos y el conjunto de ellos la muestra: Agustín Lara, María Félix, Cantinflas, Jorge Negrete, Pedro Infante, Tongolele, Tin Tan, María Victoria, Arturo de Córdoba, Lilia Prado, Meche Barba, Emilio Tuero y un largo etcétera. Libro y exposición, merecidos homenajes a este original fotógrafo que “las estrellas se peleaban”, revela además varias de las manías que los artistas tenían frente a las cámaras. Las dosis de vanidades, en menor o mayor medida, que empujaban al artista a ejercer esa técnica antecesora del fotoshop y el uso del cúter sobre el negativo, a fin de disminuir papadas u obviar líneas de expresión. Bien señalan los autores de los textos. Las fotos de Armando Herrera sólo habrían sido posibles en el auge de la misma industria de los ídolos y sus imágenes. “La fotogenia —subraya Monsiváis— es un don al que los artistas de la cámara contribuyen ampliamente pero de ningún modo determinan; es un

Elegancia, galanura, atractivo Desde la década de 1940 hasta su final, pasando por las célebres instalaciones de la calle de Ayuntamiento, el Estudio de Armando Herrera es imprescindible para los convencidos de que se aspecto su rostro no necesita de la mentira amable (del retoque a fondo que realce su rostro, para los deseosos no sólo del armisticio de una buena foto sino también seguros, y justamente, de que un retrato del fotógrafo de las estrellas les da venta a. errera no discrimina, as sepa bien lo que uno aporta o disminuye, su labor es siempre profesional y con esto aludo a su respeto por la personalidad que cada cliente o clienta quiere representar y por la que él va descubriendo desde su cámara. No es culpa suya si los retratados no van más allá en sus pretensiones de elegancia, galanura, atractivo para todas las edades. on el tiempo, las apariencias nunca engañan. Carlos Monsiváis (fragmento)

Museo del Estanquillo

convenio cuya explicación arraiga en el enigma”. El mismo periodo en que el cine alcanzó sus mejores tiempos…, los años de Infante (“el único actor mexicano que posee un culto popular”), Tin Tan (“casi una bomba cultural que estallaba en cada carcajada”) y Cantinflas (“siempre una réplica del poder y su doble”). Todo en Monsiváis era bolero. Género musical que lo cautivó al

La Doña Diego Rivera se lo diría antes de pintarla: —¿Cómo te va, ateo? —lo saluda María Félix. —No soy ateo — responde Rivera—. Ahora tengo una diosa.

Héctor Herrera, Armando Herrera. El fotógrafo de las estrellas, FCE, México, 2010, 346 pp. “Amor perdido, el libro de Monsiváis: Armando Herrera, el fotógrafo de las estrellas” (Museo del Estanquillo, Ciudad de México, hasta septiembre). *mauflos@gmail.com

grado de que uno de sus textos fundamentales lleva el título de la vieja interpretación de María Luisa Landín. “Amor perdido”. Todo en Herrera era espectáculo, en claroscuros de alto registro. Sin dejar de abarcar a los protagonistas musicales de aquellos años. Amalgama que deleita al espectador. Prueba palpable: en el recinto monsivaiano o en el bello libro del FCE.


15 de juLio DE 2013

Historia de las investigaciones arqueológicas realizadas en las ruinas de Cruz de la Boca en el noroeste de Zacatecas En el alto valle del río San Antonio en el extremo noroeste del estado de Zacatecas, próximo a la antigua ciudad minera y cabecera municipal de Sombrerete y dentro de los terrenos pertenecientes de algunos ejidatarios de la comunidad de Francisco Villa, se localiza el sitio arqueológico tradicionalmente conocido como Cruz de la Boca o Cerro de los Bueyes. Por la literatura arqueológica publicada a la fecha, se sabe que en el año de 1832, Carlos de Berghes, ingeniero minero de origen alemán y entonces coronel de artillería de las milicias cívicas del Estado, fue contratado por el Gobierno Supremo de Zacatecas para realizar investigaciones en varios monumentos arqueológicos. Además del descubrimiento de estas ruinas prehispánicas, este investigador efectuó la primera descripción de ellas y levantó un plano detallado de aquellos vestigios arqueológicos entonces visibles desde superficie. También dibujó una hermosa vista panorámica que muestra los cerros de la Cruz y del Buey que flanquean la enorme mesa donde se extienden la mayoría de los fundamentos arquitectos que integran estas ruinas. En el mapa y el reporte arqueológico, producto de esta inspección, señaló la presencia de varias plazas de planta cuadrangular con un altar al centro delimitadas por una banqueta elevada. Entre otros vestigios arquitectónicos dispersos en superficie, De Berghes reportó la existencia una calzada empedrada, un número considerable de cimientos probablemente pertenecientes a varias casas habitación y dos monumentales escalinatas que respectivamente ascienden al cerro de la Cruz y del Buey, en cuya cima de este último, también registró un pequeño basamento piramidal. Después del importante trabajo realizado por De Berghes, las ruinas de Cruz de la Boca, pasaron al olvido por más de 130 años, para ser redescubiertas a comienzos de la década de 1960, por el arqueólogo norteamericano John Charles Kelley, gracias al Programa de Investigación Arqueológica de la Frontera Noroccidental de Mesoamérica de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale, Illinois; que recibió el patrocinio de la Fundación Nacional para la Ciencia de los E. U. y la colaboración del INAH. Dentro de este programa de investigación que se

desarrolló en el norte-centro de México, el Proyecto A, bajo la dirección del mencionado arqueólogo, efectuó inspecciones de recorrido, colecta de materiales en superficie y excavaciones menores en varios sitios arqueológicos distribuidos a lo largo del curso del río San Antonio. Todos estos trabajos, además de conducir al redescubrimiento de las ruinas de Cruz de la Boca y otros sitios cercanos, permitieron construir una primera secuencia cronológica– cultural para el registro arqueológico del noroeste del estado de Zacatecas. En las siguientes décadas del setenta y ochenta del siglo XX, no se realizó ningún trabajo de exploración arqueológica en Cruz de la Boca, aunque es importante indicar que a finales de los años noventa, el arqueólogo norteamericano Michael Foster en colaboración con el Centro Regional INAH Zacatecas; intentó efectuar un proyecto de investigación en estas ruinas, mismo que nunca se llevó a cabo. El objetivo de este proyecto, además de intentar resolver los enormes problemas cronológicos aún existentes en el valle del río San Antonio, buscó excavar algunas estructuras arqueológicas supuestamente asociadas a la tradición arqueológica sub-mesoamericana, conocida como Loma San Gabriel, con el fin de comprender la naturaleza y tipo de relaciones culturales que estas comunidades semi-sedentarias del extremo noroeste de Mesoamérica sostuvieron con la tradición arqueológica perteneciente a la rama Súchil de la cultura Chalchihuites. En los años noventa del siglo XX, la investigadora norteamericana Nicola M. Strazicich, inició un proyecto de investigación que intentó comprender la producción, distribución e intercambio de cerámicas decoradas de la Rama Súchil de la cultura Chalchihuites. La identificación de la composición química tanto de cerámicas recuperadas en los valles del río San Antonio y río Colorado como de muestras de arcillas también provenientes de estos últimos, ofrecieron datos novedosos sobre las relaciones de producción e intercambio de cerámica entre el centro ceremonial de Alta Vista, Chalchihuites en el vecino valle del río Colorado al este, las ruinas de Cerro Moctehuma (Municipio de Chalchihuites) y Cruz de la Boca (Mu-

Vista panorámica del emplazamiento de las ruinas de Cruz de la Boca

Arqueología

Por José Humberto Medina González

Foto de grupo principal plazas ruinas de Cruz de la Boca (sin excavación)

Plano arqueológico de las ruinas de Cruz de la Boca, INAH/Obras Públicas Zacatecas

nicipio de Sombrerete) en el río San Antonio, al este. Es hasta los primeros años del presente siglo, cuando el INAH a través de su Centro en el estado de Zacatecas, se interesó por comenzar un proyecto arqueológico de reconocimiento de superficie, mapeo del asentamiento de las ruinas de Cruz de la Boca. El arqueólogo Nicolas Caretta del centro INAH a través del Proyecto Arqueológico Cruz de la Boca, llevó a cabo dos temporadas de campo (años 2002-2003 y 2004) en estas ruinas, que se concentraron en el mapeo de algunos sectores con vestigios arquitectónicos que se asoman sobre el terreno. Como una continuidad de la anterior investigación arqueológica, el mismo Centro INAH Zacatecas a través del Proyecto Arqueológico Cruz de la Boca y Cerro Moctehuma, planteó la necesidad de iniciar un nuevo proyecto de investigación en las ruinas de Cruz de la Boca con el objetivo de resolver dos aspectos principales. En primer lugar, comenzar a explicar cuál fue su papel político, religioso y económico dentro del valle del río San Antonio e igualmente comprender las razones o fuerzas de índole sociocul-

tural e histórica que condujeron a la concentración de una enorme cantidad de población en este asentamiento en la época prehispánica. Y en segundo, la puesta en marcha de un programa a futuro que permita la protección y preservación integral de los vestigios arqueológicos que integran este extenso asentamiento arqueológico. Gracias a la firma de un convenio de colaboración e investigación entre el INAH y el ejido de Francisco Villa, las primeras temporadas de campo que estuvieron bajo la dirección de los arqueólogos José Humberto Medina y Baudelina L. García Uranga del Centro INAH-Zacatecas, se concentraron principalmente en realizar los mapas de aquellos sectores del sitio arqueológico que aún faltaban por registrar. Una vez finalizado el mapeo de todos los vestigios arquitectónicos y conociendo el área de cobertura total del asentamiento, se planea trazar con estación total una poligonal envolvente que permitirá a futuro proteger integralmente esta zona arqueológica, importante patrimonio cultural del municipio de Sombrerete, Zacatecas y de todos los mexicanos.


LA GUALDRA NO. 109

Arqueología y restauración en

La Quemada

Arqueología

Por Arqlgo. Marco Antonio Santos Ramírez y Rest. Diana Ugalde Romo*

Imagen 1. Viga antes de la intervención in situ.

La arqueología y la restauración deberían ser un binomio inseparable, lamentablemente no siempre es así, ya sea por presupuesto o por falta de planeación. En algunos casos sólo se da para intervenciones a gran escala, es decir en los monumentos inmuebles. En el caso de la Zona de Monumentos Arqueológicos de La Quemada, desde el año pasado se lleva a cabo un proyecto arqueológico cuyo objetivo principal es conservar, restaurar e investigar los monumentos y materiales arqueológicos que a partir de las excavaciones se han recuperado. Las anteriores investigaciones en el sitio aportaron datos sobre la existencia de materiales orgánicos que forman parte muy importante de la cultura material desarrollada en el sitio y que nos permiten entender y reconstruir una de las expresiones culturales más importantes del norte de México. Ya en el siglo XVIII se da cuenta de la presencia de elementos de esta naturaleza presentes en el sitio. Durante una visita de Félix María Calleja a la zona los lugareños le señalaron que todavía unos años atrás los habitantes de la hacienda de La Quemada se llevaban las vigas de la zona arqueológica para usarlas en sus casas: “Hice hacer una excavación y solo encontré unos pedazos de viga de cedro que cubrían una cañería muy bien formada fabricada para recoger los derrames de la montaña; entonces averigüé por los naturales que hace muy poco tiempo que se han quitado de la tec umbre de estos edificios las últimas vigas de la misma madera[…]”.1

Imagen 2. Vista general de “El Cuartel” Zona Arqueológica de La Quemada.

En la década de los años 50´s el arqueólogo Pedro Armillas señala que obtuvo algunas vigas del área conocida y nombrada por el como “El Cuartel”; de estos materiales se realizaron fechamientos de Carbono 14 que le permitieron postular una cronología para el sitio, pero sobre todo el de señalar la hipótesis de la fluctuación de la frontera norte de Mesoamérica para el periodo clásico y postclásico mesoamericano. En este sentido y sabedores de que al intervenir nuevamente el área explorada por Armillas, seguramente se encontrarían materiales orgánicos como la madera, se incluyeron dentro proyecto arqueológico los conocimientos de especialistas que permitieran la conservación y restauración de dichos materiales. Sobre todo porque actualmente no se cuenta con este tipo de materiales provenientes del sitio. Desde las primeras remociones de material de los contextos arqueológicos en “El Cuartel” se observó la presencia de pequeños restos de carbón y cenizas, seguramente provenientes de los postes y vigas de los techos. “El Cuartel” es un área que se encuentra en el segundo nivel del sitio en la parte sureste a un costado de la Pirámide Votiva. Armillas había supuesto que se trataba de un lugar habitacional de la élite y que su forma constructiva se asemejaba a un cuartel militar. También planteó la existencia de por lo menos dos niveles, lo que con las recientes exploraciones se constató y verificó. Al seguir con las investigaciones poco a

cer nuevos fechamientos y calibrar la cronología para el sitio, pero sobre todo el imaginarnos el medio ambiente en el cual se desarrolló La Quemada; es decir, la cantidad de madera y las dimensiones de los elementos encontrados, troncos de 2.5 m. de largo por .30 m. de diámetro, nos hace pensar en bosques de grandes dimensiones que abarcaban los valles y montañas del Valle de Malpaso entre los siglos III al XII dC.; en este sentido el paisaje que vemos actualmente, y como lo han señalado varios autores, es producto de la explotación minera de los últimos cinco siglos. Imagen 3. Vista general de la unidad de excavación “K” en “El Cuartel”, Zona Arqueológica de La Quemada.

poco fueron apareciendo fragmentos cada vez más grandes de restos de vigas y postes, al llegar a los niveles de piso original fue que se obtuvieron grandes troncos al parecer de pino, o bien -como lo señala Calleja- de cedro, los cuales fueron utilizados como señalamos anteriormente para los techos y como soportes de los mismos. Fue entonces que la conservación y restauración de estos elementos se volvió fundamental en el proyecto ya que estos materiales nos permitirán ha-

Restaurando el patrimonio Debido al estado de conservación de los materiales orgánicos encontrados, fue necesario realizar una intervención directa sobre una viga hallada en el sector “El Cuartel”. Dicha intervención consistió en aplicar un tratamiento de consolidación al objeto in situ para hacer posible su extracción con el objetivo de su exhibición dentro del Museo de Sitio.


15 de juLio DE 2013

presentaba un avanzado nivel de deterioro pues se detectó cierta ausencia de cohesión entre los restos del tejido leñoso de la madera y con severa fragmentación, a pesar de esto, la viga se muestra completa sin grandes pérdidas ni faltantes. (Imagen 4) - Registro: el registro es uno de los procesos fundamentales para la conservación de bienes culturales. Se realizó este proceso detallado fotográficamente, antes, durante y después de la intervención.

- Pruebas: una vez propuesto el polietilenglicol como producto consolidante (el polietilenglicol es un poliéter que ha sido utilizado en la conservación de madera arqueológica, sobre todo proveniente de contextos totalmente húmedos), se realizaron pruebas en una zona de la viga in situ aplicando diferentes concentraciones, dando buenos resultados después de un monitoreo posterior, pues esta zona se mostró lo suficientemente estable para su extracción. (Imagen 5)

- Consolidación in situ: se realizó el tratamiento de consolidación de la viga in situ aplicando polietilenglicol en etanol en diferentes concentraciones hasta un 20%. Sólo se intervino 1.50 m. aproximadamente de la viga, debido a una gran fractura a esta altura en donde se marcaba una diferencia del estado de conservación, pues el área que no se consolidó presenta mayor fragmentación y pérdidas, por lo que se decidió dejar este fragmento en sitio. (Imagen 6) - Extracción: una vez que se determinó que la viga presentaba la estabilidad suficiente para su extracción, se realizó este proceso con ayuda de soportes semirrígidos y egapack para entonces levantar el bloque. Este tipo de proceso resulta de gran dificultad al estar en peligro la integridad total del objeto a extraer si no se toman las suficientes medidas de seguridad para el bien de la obra. (Imagen 7) - Consolidación en taller: la viga, en bloque, se llevó al taller para su evaluación y continuación del tratamiento de consolidación con el mismo método y materiales utilizados in situ. (Imagen 8)

Imagen 4. Estado material de la viga antes de su intervención.

Arqueología

La madera, material constitutivo de la viga, responde a cierto tipo de deterioro en donde su conservación o degradación dependerá de dos factores primordiales; por un lado la naturaleza del propio material, que puede presentarse más o menos estable dependiendo de su composición tanto química como estructural y por otro lado las condiciones medioambientales en las que se encuentra, su entorno y su contexto. Al momento del hallazgo, el estado material de la viga se detectó inestable mostrando fragilidad y un avanzado nivel de deterioro en comparación con otros restos de vigas encontrados que presentan además diferentes propiedades físicas, en este caso, se registró también la ausencia de humedad, tratándose de un tipo de contexto seco. Así, se decidió no extraer el objeto sin antes aplicar un tratamiento de consolidación in situ para su manipulación y por las características de este elemento realizar trabajos de restauración una vez extraída y en el taller para su exposición. (Ver imagen 1) Se decidió aplicar un producto consolidante que bajo cierta metodología y estableciendo criterios y principios teóricos y éticos de la restauración y conservación de bienes culturales, permitieran la adecuada preservación del objeto. En general la intervención de la viga en cuestión, se puede dividir en los siguientes procesos: acercamiento al bien cultural, evaluación y diagnóstico del estado de conservación, registro, pruebas, consolidación in situ, extracción y consolidación en taller. - Acercamiento al bien cultural: observación y reconocimiento del material y su contexto arqueológico. La viga resulta un importante vestigio que nos permite entender y comprender muchos aspectos de los habitantes de este sitio así como de su entorno, este elemento arquitectónico y estructural, se trata al parecer de una viga de soporte, la más grande hasta el momento registrada. En cuanto al contexto arqueológico, se detecta un tipo de depósito seco, con cierta ausencia de humedad lo que ha permitido cierta estabilidad material, sin embargo también representa algunas dificultades para la conservación de la madera en este tipo de contextos secos además de las características de este elemento como sus dimensiones. (Imágenes 2 y 3) - Evaluación y diagnóstico del estado de conservación: identificación y jerarquización de efectos de deterioro, relacionándolos con sus causas y mecanismos. Se puede decir que la viga

Actualmente la viga se encuentra en el taller y aún no se concluye su intervención pues en este momento se sigue consolidando y se trabaja en el diseño de su montaje.

Conclusión

Imagen 5. Pruebas de consolidación in situ.

Imagen 6. Aplicación del producto consolidante.

Imagen 7. Extracción del elemento.

Imagen 8. Consolidación en taller.

La conservación arqueológica y sobre todo de material orgánico, ha representado un desafío para la restauración de bienes culturales y hasta la fecha se siguen investigando y analizando nuevos métodos, técnicas y materiales que cumplan con ciertos criterios teniendo como único interés su adecuada preservación. Sólo se podrán evadir daños a los objetos de naturaleza orgánica durante los procesos de excavación y restauración, conociendo las propiedades y características de la madera, el tipo de deterioro que se presenta y las técnicas y materiales que se pueden aplicar. Gracias a una labor multi e interdisciplinaria se pueden lograr excelentes resultados en todos los ámbitos de protección del patrimonio cultural; así, la relación entre arqueología y restauración como de muchas otras debería ser estrecha y profesional y a lo largo de los años se ha podido comprobar que la colaboración entre diversas disciplinas es fundamental en materia de conservación arqueológica.

* Centro INAH Zacatecas. Notas: 1. Cita tomada de: Félix María Calleja en La Quemada; Beatriz Rojas, INI, 1991; quien a su vez señala que las páginas fueron tomadas de un informe que realiza Calleja el cual se encuentra en el Archivo General de Indias, Ramo Guadalajara, número 393.


LA GUALDRA NO. 109

Arqueología de la minería precolombina de Chalchihuites

Arqueología

Por Guillermo Córdova y Estela Martínez* A la memoria de nuestro querido amigo, ingeniero y arqueólogo Adolphus Langenscheidt

En el extenso territorio mexicano existen formaciones geológicas de casi todas las edades así como prácticamente toda clase de rocas y minerales que fueron aprovechadas por las culturas precolombinas, lo que propició el surgimiento de actividades mineras. De manera frecuente se usaron los Chalchihuites o “piedras preciosas”, una amplia gama de rocas y minerales verdes y azul-verdes, puros o impuros, principalmente turquesa, jadeíta, amazonita, serpentina y crisoprasa. En la región de Chalchihuites abunda este tipo de roca de color azulverde y se encontró evidencia arqueológica de una intensa actividad minera. Por esta razón, desde hace más de cien años, la región ha interesado a numerosos arqueólogos y estudiosos de la historia antigua.

Las investigaciones arqueológicas en Chalchihuites

Manuel Gamio fue el primer arqueólogo que exploró la región. En 1908, excavó el sitio arqueológico de Alta Vista y tuvo oportunidad de conocer lo que denominó “cavernas”. Pensó que habían sido hechas artificialmente por grupos que habitaban en los valles y las interpretó como refugios temporales en momentos de peligro. En la década de los sesenta, el doctor Charles Kelley realiza una serie de investigaciones arqueológicas en la región de Chalchihuites e identifica las “cavernas” de Gamio como grupos de minas antiguas. Al recorrer la región, Kelley y su equipo de investigadores localizaron tres grupos de minas. Posteriormente, en 1965, Phill Weigand amplió a seis los grupos de minas registradas. En 1968, publicó sus resultados identificando cuatro minerales que probablemente se extraían de las minas: hematita, pedernal, riolita y cuarzo, resultado que originó una nueva pregunta: estos materiales no pudieron ser suficientes incentivos para motivar la minería con la intensidad que presenta la región de Chalchihuites, ¿cuál era entonces el material que se estaba aprovechando? En 1992, Vincent Schiavitti realiza nuevos recorridos de superficie, explora el interior de algunas minas y obtiene muestras de antorchas, teas de ocote y madera calcinada que pudo fechar por Carbono 14. Según estas dataciones, el periodo inicial de extracción ocurrió en fechas cercanas a 400 d.C. y se caracterizó por ser poco organizado y a baja escala; el periodo de explotación más extensiva y organizada sucedió entre los años 650 y 950 d.C.

La principal incógnita Los arqueólogos han demostrado que la minería fue una actividad económica importante para la sociedad chalchihuita precolombina. No obstante lo anterior, si en las partes altas de las montañas de Chalchihuites se observan vetas superficiales con gran contenido de rocas azul-verde, por qué entonces los antiguos chalchihuitas invirtieron una enorme cantidad de trabajo en excavar las minas subterráneas. Weigand mismo sugirió que el material que se apreciaba en los rebajes no era suficiente estímulo para tal cantidad de trabajo. En las excavaciones arqueológicas se han recuperando adornos de lujo hechos con teselas de turquesa. Hasta hace poco se pensó que esta materia prima fue extraída del interior de las numerosas minas subterráneas. Sin embargo, se ha demostrado que la mayoría de las piezas de estas reliquias provienen de minas ubicadas en los estados de Arizona y Nuevo México, lo que ratifica la pregunta inicial: ¿qué valioso mineral se extraía para justificar la escala y dimensión de la actividad minera subterránea?

El proyecto arqueológico Valle del río Suchil En 2004 inició el proyecto arqueológico Valle del río Suchil, Zacatecas y Durango. Es un proyecto con escala regional que tiene por objeto aproximarnos al conocimiento de la economía, organización política y cosmogonía de esta antigua población. Un objetivo sustancial de nuestra investigación fue responder esta pregunta e identificar

1. Interior de la mina

2. Minero con mecapal

el mineral extraído del subsuelo para poder conocer su transformación, distribución y uso. Esto nos ayudaría a interpretar el grado de complejidad y organización socio-política alcanzado por Chalchihuites.

Proceso prehispánico de extracción minera Según nuestras observaciones, las antiguas minas de Chalchihuites tienen

una formación geológica de conglomerado que presenta consolidación débil y está formado por clastos principalmente de calizas, pedernales, riolita y hematita. La débil consolidación hace que las galerías tengan una estabilidad mediana y seguramente el trabajo minero fue un tanto peligroso. Las antiguas explotaciones subterráneas se asemejan al moderno método de tumbe de “salones y pilares”, pero con una distribución irregular. Para desprender


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Muestreo y resultados Para disipar nuestra interrogante invitamos al ingeniero en minas y arqueólogo Adolphus Langenscheidt para tomar muestras de las entradas de las minas, toda vez que era el punto donde los mineros transitaban con su cargamento y, por tanto, se podrían acumular derrames accidentales del material de tamaño fino. De esta manera se recogieron muestras de las bocaminas. Langenscheidt ordenó su análisis químico por espectrofotometría de absorción atómica y fundición, escorificación y copelación en Investigaciones Geoquímicas S. A. Todas las muestras resultaron con contenido de oro, pero en baja concentración, en el rango de décimas a centésimas de gramo por tonelada. Estos bajos valores implican una gran eficiencia en aprovechamiento del recurso así como abundancia de mano de obra. Cabe decir que las bajas “leyes” del mineral harían incosteable

3. Percutor con cintura y enmangue original

una operación minera en la actualidad. Sin embargo, en la antigüedad prehispánica los costos no eran el factor para decidir el aprovechamiento de los recursos naturales.

Ideas para reflexionar

Las razones por las que se asentaron los habitantes prehispánicos de Chalchihuites en esta región fueron diversas: geopolíticas, económicas, religiosas, etcétera. Sin embargo, podemos decir que la minería fue una actividad económica que, aunada a elaboración de artefactos preciosos y su intercambio a larga distancia, fue fundamental para el desarrollo de esta compleja sociedad que jugó un papel destacado en la esfera norteña mesoamericana durante una buena parte del primer milenio de nuestra era. Nuestras interpretaciones preliminares sugieren que la cultura Chalchihuites, en pleno apogeo, estaba organizada bajo un sistema socio-político regional compuesto de, por lo menos, cuatro Centros Rectores que fungían como sedes de poder local: Alta Vista, Cerro Moctehuma, Cruz de la Boca y Cerro Pedregoso. Estos centros eran entidades políticas con cierta autonomía que albergaba bajo su poder distintas unidades subregionales, como poblados o aldeas. Según nuestra hipótesis, cada uno de estos Centros Rectores estaba dirigido por una élite local y controlaba, en el ámbito económico, un área de producción minera y estaba en constante competencia con los otros centros de la región. Al estudiar su cultura material, encontramos diversas similitudes formales y estilísticas entre ellos y algunos de sus rasgos parecen provenir de regiones como Guanajuato y Michoacán, con las que seguramente mantuvieron estrechos vínculos en toda su trayectoria histórica. Los análisis físicos y químicos de las teselas de turquesa refuerzan la noción de que la materia prima proviene, en su mayoría, de minas de los estados de Nuevo México y Arizona en los Estados Unidos. Sólo en un escaso

4. Percutor con cintura

Arqueología

el conglomerado se usaron percutores con cintura, cuyo enmangue era de madera flexible y sus extremos fueron atados con cordón de fibra vegetal. También se utilizaban percutores sin cintura que se manipulaban a mano libre. La consolidación débil del conglomerado facilitaba el uso frecuente de la “pica” de cuerno de venado, con ella se lograba aflojar los clastos y se evitaba provocar derrumbes innecesarios y peligrosos. La iluminación subterránea se lograba con hachones de madera resinosa, cuyos vestigios han sido reconocidos plenamente. La ventilación se hacía mediante pozos verticales que alcanzaban la superficie exterior, localizados donde era más necesario ventilar. Estos pozos hacían efecto de chimeneas. El acarreo interior debió ser con cestos que los mineros llevaban en la espalda con “mecapales”. El acceso a las minas era a través de tiros cortos verticales, socavones horizontales o inclinados a manera de rampas.

5. Pulidor de arenisca para lapidaria

porcentaje, estos artefactos se elaboraron con crisocola o amazonita provenientes de las vetas superficiales de Chalchihuites, no de las minas subterráneas. Algunos pulidores hechos en arenisca fueron recuperados en nuestras excavaciones y procedentes del Cañón de Chaco en el suroeste de Estados Unidos. Estas herramientas usadas en la elaboración de objetos de lapidaria, nos permite suponer que obtenían la materia prima de lugares distantes pero los bienes eran elaborados por artesanos especializados que habitaban en los Centros Rectores chalchihuitas. Los objetos eran usados por las élites de gobernantes locales para reforzar su estatus e intercambiados por otros bienes de

prestigio en regiones apartadas como Oaxaca, Michoacán o Guanajuato. Como ya mencionamos, el conglomerado de las minas subterráneas de Chalchihuites presenta poca variedad mineralógica, sólo se distinguen clastos de roca caliza, riolita, pedernal y hematita. Estos materiales perecen ser los únicos utilizados por los antiguos habitantes. Con ellos manufacturaban diversas herramientas y pigmentos empleados en la decoración de su refinada alfarería, pero se debe recordar que se trata de materiales comunes y abundantes en casi toda el área mesoamericana y no constituían materiales raros ni se consideraban valiosos. La presencia de oro en los rebajes de las minas subterráneas podría justificar la enorme cantidad de trabajo invertido en ellas. Pero, debemos admitir que aún no hemos recuperado ningún artefacto en contextos arqueológicos elaborado con este metal. Si explotaban el oro en fechas tan tempranas, aún no sabemos de qué modo lo usaban.

* Investigadores de la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH.


LA GUALDRA NO. 109

AGENDA CULTURAL VIERNES y SÁBADOS Leyendas de Zacatecas Frente a Catedral / 20:00 horas SÁBADOS 20 y 27 Danza, Música y Teatro Sábados en la Cultura Escalinatas del Antiguo Templo de San Agustín y Plazuela Miguel Auza 19:00 horas

chtold, Elisa Casarín, Virginia Colwell, Mónica Contreras, Sofía Echeverri, Demián Flores, Ilán Lieberman, Nuria Montiel Pérez Grovas, Ernesto Morales, Taniel Morales, Darío Ramírez, Miguel Rodríguez Sepúlveda y Jaime Ruiz Otis. Permanencia: de julio a agosto

Restauración Virtual del Antiguo Templo de San Agustín 21:00 horas

Abstracción en Jalisco Colectiva Sala de temporales I Permanencia: de julio a agosto Inauguración: 19 de julio, 20:30 Hrs.

DOMINGOS 21 y 28 Tradicional Concierto Orquesta Típica de Zacatecas Casa Municipal de Cultura de Zacatecas. Entrada libre / 18:00 horas

MUSEO FRANCISCO GOITIA El espíritu de la abstracción Pintura Obra de José Luis Bustamante Permanencia: 22 de septiembre

MIÉRCOLES 17, 24 y 31 Todos al Centro Histórico Miércoles de Danzón Plazuela Miguel Auza / 18:00 horas

MUSEO ZACATECANO Variacosa Gráfica, ilustración y diseño Obra de José Esteban Martínez + Quetzal León Permanencia: 31 de julio

JUEVES 18 y 25 Tradicional Concierto Banda Sinfónica del Estado Dir. Salvador García y Ortega Plazuela Goitia / 19:00 horas MUSEOS Y GALERÍAS MUSEO DE ARTE ABSTRACTO MANUEL FELGUÉREZ La estampa de nuestro tiempo Apropiación / Secuenciación / Reiteración / Registro Colectiva de Grabado Sala de Temporales II Artistas: Gustavo Artigas, Erik Ba-

JUlIO 2013

Inauguración, 19 de julio de 2013, 20:00, plática con el expositor, 19:00, patio de la Fototeca. Permanencia al 25 de agosto. TALLERES Y CURSOS

FOTOTECA ZACATECAS MUSEO FELGUÉREZ PINTURA Y LITERATURA En las clases de pintura se fomentará en los niños el gusto e interés en las artes y su capacidad de expresión. En literatura los niños se iniciarán en la lectura y el libro a través de actividades encaminadas a abordar el mundo del libro considerando en esta ocasión 4 aspectos: físico, intelectual, lúdico y la biblioteca de arte. El taller de verano está dirigido a niños de entre 6 y 14 años. Se desarrollará del 22 de julio al 9 de agosto, en un horario de 10:30 a 12:45 horas. El cupo es limitado y el costo es de $250 TALLERES Y CURSOS

CINETECA DE ZACATECAS Fotografía/ Vídeo/ Instalación Guillaume Corpart Muller, Jan Smith Ramos y Ragnar Chacín Artista invitado: Israel Solórzano Lugar: Vestíbulo de la Cineteca Zacatecas Permanencia al 24 de julio

CENTRO CULTURAL CIUDADELA DEL ARTE

FOTOTECA ZACATECAS - Fotografía artesanal Galería de la Fototeca. Permanencia al 28 de julio de 2013. - Rostros de México, Zacatecas. Mariano Aparicio.

- Ensayo y Crítica Literaria Mtro. Sigifredo Esquivel Marín Sábados de 17:00 a 20:00 horas Cuota de recuperación: $ 100.00 mensuales

- Taller de Trompeta y Guitarra Mtro. Antonio Ramírez Zacarías De 8:00 a 10:00 horas Cuota de recuperación: $100.00 mensuales

PROGRAMA JULIO 2013 CINETECA ZACATECAS La Cineteca Zacatecas está ubicada en calle Dr. Hierro #303, centro histórico de Zacatecas. La proyección de las películas se realiza de manera gratuita, con fines culturales y educativos. Excepto ¡ESTRENOS! Entrada general $30.00 Estudiantes con credencial y personas de la 3a edad $20.00

ESTRENO Jueves 18 a las 20:00 Hrs. Sábado 20 a las 18:00 Hrs. CANÍCULA Dir. José Álvarez México/ 2011/ 65 min. ESTRENO Miércoles 17 a las 20:00 Hrs. Viernes 19 a las 20:00 Hrs. Domingo 21 a las18:00 Hrs. POST TENEBRAS LUX Dir. Carlos Reygadas México/ 2012/ 120 min. MIÉRCOLES 17, 18:00 Hrs. TRAFFIC Dir. Jacques Tati Francia/ 1970/ 96 min.

- Taller de Poesía Imparte Javier Acosta Escareño Sábados de 11:00 14:00 horas Cuota de recuperación $100.00 mensuales

JUEVES 18, 18:00 Hrs. SHUTTER (ESTÁN ENTRE NOSOTROS) Dir. Banjong Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom Tailandia/ 2004/ 97 min. VIERNES 19, 18:00 Hrs. UN TIPO SERIO Dir. Joel Coen, Ethan Coen EUA/ 2009/ 105 min. SÁBADO 20, 19:30 Hrs. MEJOR IMPOSIBLE Dir. James L. Brooks EUA/ 1997/ 138 min. DOMINGO 21, 12:00 Hrs. SIEMPRE A TU LADO Dir. Lasse Hallström EUA/ 2009/ 93 min.

- Taller de fotografía digital básico. Con duración de 10 horas, del 15 al 19 de julio, en horarios de 11:00 a 13:00. Cuota de recuperación $ 600.00, cupo para 20 personas. Impartido por Sergio Mayorga. Para mayores de 15 años. Requisitos:

cámara digital y/o tel. celular con cámara. - Taller de goma bicromatada en tricromía Con 12 horas de duración, 29, 30 y 31 de julio, en horarios de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, cuota de recuperación: $ 900.00, incluye papel, reactivos químicos, y uso de laboratorio fotográfico; cupo: 7 personas, mayores de 15 años. Requisitos, 10 imágenes digitales en color. Impartido por Carlos Segura y Sergio Mayorga.


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El picaporte Prometer no es jurar En latín, el verbo mitere significa “enviar”. De ahí se derivan al español palabras como emitir, transmitir, remitir, misión, intermitente y prometer. El prefijo “pro” significa, tradicionalmente, “en sustitución”, “en lugar de”. “Prometer”, del latín promittere, es un verbo que transmite la idea de futuro, de algo venidero. Un primer significado de prometer implica declarar a alguien su decisión de obligarse a hacer algo o bien dar algo, ya sea algo grato o penoso. Ejemplos: “Te prometo que vendré con frecuencia”, “Te prometo que no volveré a drogarme”. Un segundo significado está más relacionado con la buena expectativa o esperanza: “Este proyecto promete”. De ahí viene la expresión “es prometedor”. Por sentido común, se entiende que puede esperarse mucho de él, y no tanto que el proyecto se la pase prometiendo.

Por Simitrio Quezada El tercer significado se parece al anterior, y se advierte cuando algo da muestra de que producirá algún provecho. “Este abono promete una cosecha más jugosa”. Respecto al jurar, esta palabra viene del latín iurare y está bastante relacionada con la expresión ius, que significa derecho. De ahí viene justicia y justo. Jurar es afirmar o negar algo con solemnidad, algunas veces recalcando la presencia de algún ser sagrado u objeto con las mismas connotaciones. Tal presencia es, más que un testigo, el garante de lo que se declara. Ejemplos: “Te juro por mis hijos que no rompí tu florero favorito”, “Juro que me vengaré”, “Te juraré amor eterno ante el altar”, “Juré no volver a creerte”, “No jures en vano”, “Te lo juro por los clavos de Cristo”. Cuidado con confundir ambos verbos. * Envíe comentarios y demás inquietudes a: siquezada@hotmail.com

Formas de decir adiós Río de palabras

Por Roberto Galaviz I Hay dos o tres formas de decir adiós, todas causan al menos un pequeño dolor ya sea en los ojos, en las manos, o en la lluvia del verano siguiente una vez te dije adiós enseguida, para balancear la noche tú también dijiste adiós -no esperábamos que fuera en serionos despedíamos

porque entonces era lo único posible, porque el mar ya nos llegaba a los tobillos porque decir adiós es tan elegante que resulta irresistible no podíamos fallarle al momento II Ayer conducía mi auto hace años no te veía: cruzaste la calle agitaste tu mano derecha diciendo adiós una vez más; , esta vez, pensé: es para siempre.

Martes 16 de julio Teatro Calderón; 20:00 horas CASTALIA ensamble

Jueves 18 de julio Teatro Calderón; 20:00 horas Cameristas de México

Sábado 20 de julio Teatro Calderón; 20:00 horas Cameristas de México

Miércoles 17 de julio Teatro Calderón, 20:00 horas Cameristas de México

Viernes 19 de julio Teatro Calderón; 20:00 horas Ensambles participantes en las clases magistrales Entrada Libre

Domingo 21 de julio Teatro Hinojosa, 12:00 horas Jerez, Zacatecas Cameristas de México Entrada Libre

Jueves 18 de julio Museo de Guadalupe, 18:00 horas. CASTALIA ensamble Entrada Libre

Por Mateo Estrada Gaviria Abril 11 de 2004: “Por una nota en El País, M. M. descubre por qué le gustan los días con viento: porque éste permite que los árboles susurren; y, porque en los matorrales, donde las arañas construyen edificios enormes, caen los insectos que no levantan alto su vuelo, todo por dejarse llevar en la vorágine del primer piso.Las rutas del viento”. Sigo el programa gris: leo para los trabajos escolares. Escribo guiones para colaborar en Trópico de Cáncer. No empleo estable. El rencor crece. Aumenta tanto que admito mi imbecilidad… C. escribió. El gran hombre escribió… Abril 18: Volveré a España. Mi padre será desconectado. Perderé un semestre en la escuela. Perderé… [dos párrafos tachados] Sábado 25: “Tendencia positiva. Se favorecen la economía, el trabajo y las negociaciones con gente de jerarquía o gobierno. La organización y las relaciones sociales o de pareja fluyen…”. Sagitario. Tomado de Reforma. Este texto debí comenzarlo hace una semana, cuando avise del viaje. En fin. El lunes pedí permiso. Lo hice por escrito. Cuando expliqué de los motivos y el destino, la directora me miró con procuración de encontrar la raíz de “una mentira”. Martes: estuve en Aguas. Recogí papelitos. Mandé mensaje a C. No respondió. Dormí con Luis. Él está emocionado con el viaje. No le he dicho por qué voy. Miércoles: escuela, concluí guion de dos ensayos que debería exponer. Tengo ganillas de publicar en Trópico de Cáncer. Le mandé un relato a Marco (desde hace dos semanas). No lo ha devuelto. El texto debe ser malísimo. He comido en casa. Tomo café soluble robado en la escuela. Jueves: escuela, centro, saludar, caminar. Cené tacos de tripas en la López Velarde. Luis me obligó hacerlo. Luis… Viernes: escuela y Luis… Sábado: C. llamó. Me desea suerte e interroga si requiero algo. Acepté dinero. Prometió depositarlo el lunes.


LA GUALDRA 109 / 15 DE JUlIO DE 2013

Una mujer desnuda Por Pilar Alba

Río de palabras

Una mujer desnuda sale al balcón. Afuera llueve. No hace frío, sólo la brisa de verano que viene con la lluvia. El cuerpo de la mujer se moja. De su cabello revuelto escurren arroyos de agua. Está abstraída, como en otra parte. No, por el momento no le importa el pudor o el posible resfriado. No es una mujer hermosa. No ganaría un concurso de belleza ni sería modelo para una fotografía. No sale para que la vean. No pretende

llamar la atención, representar un espectáculo. Es una mujer, sólo eso. Un poco entrada en años. Posee sólo el encanto de cualquier mujer desnuda. Una mujer desnuda sale al balcón. Afuera llueve. Sale y no sabe para qué. No hay un por qué de su comportamiento. Tal vez sea por el calor. Por la impotencia. Porque ya no puede decir nada más… Afuera en el balcón bajo la lluvia una mujer desnuda pretende gritar en silencio.

Sueño soñado con fantasmas Por Edgar Khonde Al Pregonero

Yo que seré olvidado en el año 2125 cuando un par de muchachos pasen por la calle principal y se detengan a comentar sobre la antigua catedral construida por los novohispanos hace ya muchos siglos; yo que nunca le di la vuelta al mundo en 80 días como tampoco la dieron ninguno de los dos Julios; yo que no le escribí cartas a Carmen donde le narraba esas fascinantes historias de amor que luego Franco Cienfuegos convertiría en un libro; yo que no di cátedra de literatura en un salón de clases frente a aspirantes a corrector de estilo; yo que no vi a la mujer más hermosa que cualquier playa convertida en arena, ésa que Almafitano nombró Edith Lieberman; yo que no recuerdo qué estaba haciendo en aquella vieja cantina la noche del 18 de septiembre de 1985, justo unas horas antes de que se derrumbara el centro de México; yo que olvidé contarles la historia de María del Refugio Rojas, mujer española que fue condenada a la hoguera por la inquisición acusada de brujería en una provincia que todavía no se llamaba Zacatecas; yo que conocí las calles pero que no tracé mapas ni

le di nombre a ninguna; yo que no fui heredero de reinos ni legué mis odas a través de poemas a la generaciones venideras; yo que no vi cuando Gelman compuso su “Confidencias”; yo que ya no supe de la colonización de otros planetas ni del descubrimiento de la vacuna contra la muerte; yo que sólo supuse las causas que Jorge Luis Borges eligió para su canto llamado “Las causas”; yo que no sé si volveré a recorrer el aire seco y la redonda luna; yo que derretí nieve; yo que anuncié días repletos de sol; yo de saco a cuadros y sombrero; yo voz de la cantera y este semidesierto; yo que estoy supuestamente hecho de átomos, y los átomos solamente pueden suponerse. Yo ahora me presento en tu sueño Renan Hernández, mientras caminas por la acera tomado de la mano de L. Marie y te saludo, y me regresas el saludo como si nos conociéramos de una vez que me confundiste en el barrio de Vallecas con el pregonero español que siempre se aparece en tus sueños, te digo buenas tardes, me dices buenas tardes. Yo que me desvanezco cuando apurado hacia no sé dónde tú sigues tu camino.

No pronuncies mi nombre Por Alberto Huerta “No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre, cuando me muera no pronuncies mi nombre”. Roque Dalton

Aquí estoy como una loca perdida, intentando decirte tantas cosas, que no sé por dónde empezar, ni qué decir… Con un zumbido intermitente metido en el cerebro de tanto pensar, de dar-

le vueltas y vueltas a una misma idea, sin darme tiempo ni para darme una ducha de agua helada para atemperar mi cuerpo. ¿Te has preguntado el por qué de mi silencio? Este silencio que

Vincent van Gogh, Pena, 1882

no logro romper con nada. Que parece que me voy a quedar muda. He intentado hasta escribir lo que quiero decirte en un cuaderno y sólo logro abrirlo y mirar la blancura de las hojas, el bolígrafo se resbala de entre mis dedos y me quedo como idiota mirando estúpidamente al bolígrafo y al cuaderno sin lograr escribir una sola palabra. Horas y horas… Invariablemente termino en una caminata demencial, sí, demencial, por toda la casa, entrando y saliendo de cada cuarto. ¿Sabes tú cuántas veces he tomado el teléfono y marcado tu número, y cuántas lo he colgado sin darte

tiempo ni siquiera a que descuelgues? Y yo que pensaba que Dios estaba en plan genio el día que se le ocurrió la idea de inventarlo. Muda, me estoy quedando loca y muda. Y tan fácil que sería plantarme frente a ti y ponerme a decir todo lo que siento. Te empecé a odiar… Sí, a odiar, porque estaba llena de amor por ti, hasta el tuétano del último de mis huesos. Ya nada importa. Ni el silencio. Ni la oscuridad de esta habitación. Nada. Sólo eso puedo sentir en mi ser… ¡Odio! ¿Por qué te odio tanto? Porque sí. ¡Y se acabó!


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