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La Gualdra No.110

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SUPLEMENTO CULTURAL

No. 110 - 22 DE JULIO DE 2013 - AÑO 3

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

A partir de hoy y hasta el próximo 12 de agosto, estaremos de vacaciones, por eso compartimos una serie de recomendaciones de lectura que nuestros colaboradores hacen para ustedes. Juliette o las prosperidades del vicio, del marqués de Sade. Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño; Amores adúlteros, de Beatriz Rivas y Federico Traeger; Una historia de la lectura, de Alberto Manguel; Los Hijos de Riosi y Riablo. Fiestas grandes y resistencia cultural en una comunidad tarahumara de la Barranca, de Ana Paula Pintado Cortina; El lector, de Bernhard Schlink; Patas arriba: la escuela del mundo al revés, de Eduardo Galeano; y muchos títulos más.


22 DE JULIO DE 2013 / AÑO 3

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I Esta semana continúa la programación del Festival Internacional de Música de Cámara Zacatecas 2013, dirigido por el Mtro. Luis Humberto Ramos, quien además está celebrando 50 años de trayectoria como clarinetista. Aquí los datos de los siguientes conciertos: Martes 23 de julio, 20:00 horas, Teatro Calderón: Cameristas de México (Dutilleux, Mozart, Brahms). Miércoles 24 de julio, 20:00 horas, Teatro Calderón: Cuarteto de cuerdas Penderecki (Haydn, Bartók, Dvorak). Jueves 25 de julio, 20:00 horas, Teatro Calderón: Ensambles participantes en las clases magistrales (Varios autores, entrada libre). Viernes 26 de julio, 20:00 horas, Teatro Calderón: Ensambles participantes en las clases magistrales (Varios autores, entrada libre). Sábado 27 de julio, 20:00 horas, Teatro Calderón: Cuarteto de cuerdas Penderecki y Luis Humberto Ramos, clarinete (Mozart, Brahms). Si usted está de vacaciones, ésta es una muy buena oportunidad para que asista con toda su familia a los conciertos programados estos días; la calidad de los músicos es indiscutible y se dará cuenta de los afortunados que somos en Zacatecas de tener un festival de música de cámara de esta categoría. Todo esto es gracias a Luis Humberto Ramos, quien además de ser el mejor clarinetista de México, es un apasionado promotor de la música de cámara; es por él que tuvimos durante muchos años a Zacatecas como sede del Coloquio Musical de Zacatecas y ahora este festival en el que además celebrará 50 años dedicados a la música. Medio siglo de entrega, de disciplina y de mucha pasión. Celebremos con Luis Humberto Ramos este 50 aniversario, en el concierto en el que alternará con el Cuarteto de cuerdas Penderecki este sábado 27 de julio, en el Teatro Calderón. Muchas felicidades, querido Luis Humberto, y gracias por compartir con nosotros tu talento. II A partir de hoy y hasta el próximo 12 de agosto, estaremos de vacaciones, por eso en este número hemos querido compartir con ustedes una serie de recomendaciones que nuestros colaboradores hacen

para ustedes, a fin de que tengan varias opciones de lectura durante estos días de descanso. Gabriel Luévano Gurrola nos comparte un cuento en el que hace referencia a Juliette o las prosperidades del vicio, una novela del marqués de Sade, publicada en 1796. En pág. 4, tenemos la colaboración de Francisco Javier González Quiñones, una reseña de la novela Los detectives salvajes, del escritor chileno Roberto Bolaño, de quien celebramos el décimo aniversario luctuoso el pasado 15 de julio. En pág. 5, Alejandro Ortega Neri realiza una reseña de Amores adúlteros, una novela de Beatriz Rivas y Federico Traeger. Y Edgar A. G. Encina nos recomienda por su parte el libro Una Historia de la Lectura de Alberto Manguel. En páginas centrales, tenemos la colaboración de Carlos Alfredo Carrillo Rodríguez, quien nos reseña un libro maravilloso de Ana Paula Pintado Cortina editado por el INAH: Los Hijos de Riosi y Riablo. Fiestas grandes y resistencia cultural en una comunidad tarahumara de la Barranca. En página 8, Eduardo Campech Miranda nos habla de un libro que lo emocionó al punto de no querer que terminara: El lector, de Bernhard Schlink; del que dice “El lector es una historia de amor. De amor a una mujer, de amor a la lectura, de amor a las letras. […] Un libro digno de leerse y releerse, en silencio o en voz alta”. Y Lucía Medina Suárez del Real, nos habla de un libro de Eduardo Galeano; sólo de leer la reseña se antoja para lectura veraniega: Patas arriba: la escuela del mundo al revés. En página 11, Ester Cárdenas nos hace una serie de recomendaciones de libros que además, puedes usted adquirir en la Libro-Feria de Verano, ubicada en el Portal de Rosales. En este número también encontrará la entrega del Diario de Mateo y la columna Desayuno en tiffany’s, mon ku, con su colaborador invitado Geoffroy Huard. Así como las colaboraciones de Simitrio Quezada, Perla Schwartz, Edgar Khonde, Pilar Alba y Alberto Huerta. Nos vemos en agosto. Disfrute sus vacaciones y su lectura. Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Niños con libro por Gabriel Luévano Gurrola

Los detectives salvajes. Una literatura provocadora y deslumbrante por Francisco Javier González Quiñones

Amores Adúlteros y la pasión prohibida. por Alejandro Ortega Neri Volver al estado original, al de la palabra por Edgar A. G. Encina

Los hijos de Riosi y Riablo. Fiestas grandes y resistencia cultural en una comunidad tarahumara de la Barranca por Carlos Alfredo Carrillo Rodríguez

Leer entre líneas, entre sábanas y entre piernas por Eduardo Campech Miranda Patas arriba: La escuela del mundo al revés por Lucía Medina Suárez del Real

Diario de Mateo por Mateo Estrada Gaviria Desayuno en Tiffany’s, mon ku por Geoffroy Huard

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El Picaporte por Simitrio Quezada René el infatigable por Perla Schwartz Castillo de sal si puedes por Ester Cárdenas

Te desvistes por Pilar Alba Sueño con el Mago por Edgar Khonde El infierno interior por Alberto Huerta

Carmen Lira Saade / Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas / Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín / Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Trinidad / Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

11 12 Juan Carlos Villegas / Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


22 de juLio DE 2013

Niños con libro Por Gabriel Luévano Gurrola Vampiros conocido a medias y a través de una rendija en la madera pútrida, logró ver al carcamal aferrado a la soga aparecida de pronto, soltándose, parecido a un bausán derribado a tiros de una almena. La fuerza del golpe allá arriba le impedía caer al suelo, más bien lo suspendía y reculaba el envión tornándolo a su posición inicial y de nuevo, se soltaba, feliz, útil, mientras sonaba el repique de la campana. Apartando el ojo de la rendija, recordó el peso en sus manos, el olisco. Puso el plato en el escritorio atiborrado de libros y mantuvo el envuelto. En ese mismo mueble, había columbrado durante meses el mojón seboso, calvo, la consabida bolsita de grasa aplanada del padre inclinado, revisando afanoso sus libros, quizá de teología, leyes, filosofía, patrística, bajo la luz cerda y grumosa que desprendía una lámpara manual. Lo siguiente cabría en diez o quince segundos, tan rápido y siniestro resultó: compás nuevo en las losas mudas, la tarde volviéndose noche, chasquido, sobresalto. La hojeada comprimida a la habitación, empolvada, el cristo en la pared, reproducciones del mismo apelotonadas en rincones, las botellitas de aguachirles donde quiera, el ruido de la luz mortecina acompasado al de afuera, parado de repente, tintineo de llaves, cerradura que cede. Creyó maniobrar los dedos, dar la vuelta, la maña precisa. En ningún otro momento deseó no ser huérfano con tanta insistencia, añorar de veras sus planes: no, jamás sería como sus preceptores forzados. Él iba a crecer, trabajaría duro y tendría negocios, bonanza, usaría traje y corbata, se podría defender. Imaginó los dedos (gusanitos) hurgando bajo su pantalón, tenazas (gusanitos) estirando mofletes, garras (gusanitos) escarlatas por la sangre residual de una jornada diabólica. Dejó caer el libro que salió de su bolsa negra. Sintió que ese día la ballena de Chache al fin tendría el valor de tocarlo, ya sin lograr tragarse el ansia. Finalmente, quien no pudo tragarse las lágrimas fue él, a salvo, corriendo, esquivando la sombra enorme que franqueaba la puerta, rumbo a la calle, ya no al convento, nunca, después de ver la estampa del libro que le mandaban de su biblioteca y que ostentaba con letras púrpuras el título: Juliette o las prosperidades del vicio.

Literatura

Frente a sí, por tercera vez consecutiva, las losas, cuya poca luz les daba un color verde azulino y la consistencia de habitar una tarde eterna, presta a la noche, sin mañanas luminosas; sólo de la tarde al crepúsculo y de éste a la oscuridad donde todo reposaba bajo las cacas de paloma o sobre los cuellos cercenados, los dedos sin puntas, las vestiduras pétreas manchadas por yesones de los santos abandonados. Así, a la inversa regresaba la luz mortecina, de la oscuridad al crepúsculo amanecido, de este a la tarde, encerrada entre la prisión y el aire, lúgubre si se levantaba la vista, miradora de un cielo pequeño que se limitaba al estrecho cuadro arriba, al catéter que oxigenaba el campanario. Vio, en los ángulos, los armazones oxidados que favorecían a la apariencia híbrida de la piedra ferruginosa. En algún momento, cuando apenas comenzaba a entender los aspectos desfavorables de su orfandad y la inevitable necesidad de esa morada aherrojada, jugó con la idea de que en realidad ésa no era iglesia, sino un castillo de negra fantasía colmado de vampiros, que se alimentaban de papel y de infantes. Casi volvió a pensar eso, no obstante ser el más grandecito de su grupo, el que se había sacado la rifa del tigre al serle otorgada la comisión de llevarle los mandados al padre. A veces era exclusivamente el condumio, los panes de rancho, la cajeta, los alfajores, los platos de arroz cubiertos por las tapas de las ollas, pero en otras, a parte de la comida, también libros envueltos por bolsas selladas, apretadas con ligas. Eso mismo llevaba ahora, un asado de pollo, medio kilo de tortillas, y un bultito irrisorio, otro volumen desconocido, oculto para el padre Máximo Chache: vampiro enorme, tragantón, despistador, ¿y si no era pollo sino miembros de niño? No debió preguntarse aquello. La campana, opaca, al tope de la torre desprendida de las rocas jaladas al cielo, era una ridícula justificación de la mole que lo aprisionaba, lo mantenía atrapado más de la cuenta. A esta hora ya habría dejado las cosas en el escritorio, dispuestas, esperando temerosas al monstruo. Sin embargo, la puerta de la sacristía, o lo que es lo mismo, el cuarto del padre Máximo Chache estaba cerrada. No podía volverse, dejar atrás el campanario cagado de palomas, recorrer de nuevo el pasillo asfixiante,

Edvard Munch, Vampiro, 1895

regresar al convento: la desobediencia regularmente venía acompañada de azotainas pías. No quedada más que permanecer, aguardar la llegada o del padre o de José, el sacristán, único encargado de llamar a misa; desconocía qué era peor. Quien quisiera buscar antítesis humanas en todos los confines de la tierra, hallaría en el dúo de ese castillo el ejemplo absoluto. El padre Máximo Chache distaba de ser hombre alto. Quizá fuera el diámetro de materia fofa tan alejado del centro (tomando el estómago como centro) lo que le otorgaba sensación de gigantismo a su cuerpo. Dos ojillos tras los lentes antiguos evidenciaban una tranquilidad farisea que se traicionaba a sí misma sobre la papada ávida, movible a cada lengüetada salvaje mientras discurseaba en las reuniones dominicales con los huérfanos. Desconfiaba de él en esas visitas, de ahí que buscara al momento de salir, alejarse lo posible de la figura ballenesca, palmeando con dulzura los hombros de los niños, las cabecitas, las pancitas, las espaldas, o a veces más abajo... “Se aficionó la vieja a las acelgas, y no dejó verdes ni secas”, dice el refrán. Igual, uno que otro deslenguado afirmaba que a lo largo de su ministerio, Máximo Chache se aficionó pero a los niños. Por otro lado, se podría decir que José era una escobeta ha-

blante. Pigmeo cabal, delgado tétrico, sucio, con el mismo suéter siempre y además, impedido por un defecto congénito en los labios, de ser entendido a la primera. Mocho pues, en el habla y en el pensamiento, se pasó la vida sirviendo al clero, rezando o repitiendo innumerables veces frases crípticas. La rotundez titánica del padre contrastaba de forma grotesca con el esqueleto de José. Consideraba su edad en torno a los mil años. Un rebumbio en el piso y las losas comenzó a desesperarlo. Rezumado el sudor de la camisa, mojaba su nariz como un olisco mezclado al del pollo. El asco, el miedo, el eco ya no intuido, cuanto sonido cerca, genuino, gatuno. Por un segundo deseó no tener sangre, levitar, pegarse invisible a las paredes, ver las cosas desde la calígine, desapercibido y no distinguir el palito caminante. Jamás rezaba y sin embargo, el palito que era José abriéndose paso, quedo, la boca abierta, jadeante, el color de hueso de durazno, azul por efecto del ambiente, lo hizo considerar. Ya ahí: E-yare chache-no-ta. Maldito (pensó), por qué se tenía que reír, por qué buscar en sus bolsillos el manojo de llaves, encontrar la correcta, abrir la puerta, empujarlo. He he, yaye ya chache, yo... Cerró la puerta y se alejó. Sólo entonces, antes de echar un vistazo entero al cuarto


LA GUALDRA NO. 110

Los detectives salvajes.

Una literatura provocadora y deslumbrante

Libros

Por Francisco Javier González Quiñones*

Adjetivar una literatura tan prodigiosa es un riesgo y un atrevimiento que es necesario asumir para intentar descifrar el intrincado, y a la vez simple, universo literario de Roberto Bolaño. Un narrador que escribió con el corazón de un poeta. Un escritor que se nutrió de poesía, que respiró poesía y que transpiró estrofas transfiguradas en párrafos que uno a uno fueron dando vida a su narrativa: cuentos, novelas, ensayos y artículos periodísticos. Textos que conmueven y sacuden al lector tocado por la provocación que lo empuja a los abismos literarios bolañeanos. La profundidad de esos precipicios literarios da la pauta para transformar el pánico inicial que causa caer en ellos, en la experiencia gloriosa que provoca la libertad de flotar entre el espacio de sus linderos intratextuales. Espacios limítrofes de un universo literario pleno de sutiles vericuetos, laberintos y resquicios por los que aparecen y desaparecen, como alucinaciones, espejismos y evocaciones, los personajes bolañeanos que vagabundean entre deslumbrantes urbes, variadas campiñas y vastos desiertos. Escenografías algunas veces reiterativas, pero necesarias para respirar las atmósferas vitales de cuentos como “El gusano”, “La vida de Anne Moore” y “Sensini”; y de novelas como

Estrella distante y Los detectives salvajes. Textos poderosos y fascinantes que como todos los textos bolañeanos no se agotan con una primera lectura. Desde el ombligo del mundo El lugar del parto literario de Roberto Bolaño es la Ciudad de México, el ombligo del mundo. Metrópoli que recorre en su juventud, primero con sus propios pasos y después, arropado por la magia de la literatura, en simbiosis con Juan García Madero, imberbe estudiante que renuncia a la Universidad, a la familia y a todo convencionalismo social para hacer de la poesía su forma de vida. El diario de este joven de 17 años forma parte fundamental de la estructura y el argumento que da vida a la novela Los detectives salvajes, una obra magistral de 609 páginas divididas en tres capítulos. El primero y tercero conformados con el diario de García Madero y el segundo integrado por una serie de testimonios centrados en descifrar el derrotero y el peregrinaje de Ulises Lima y Arturo Belano, protagonistas y trotamundos cuyo mérito principal es el de ser ambos los fundadores del realismo visceral, movimiento de vanguardia poética que remite a Cesárea Tinajera como la madre y piedra angular de esta vanguardia.

Un magnífico pero terrible escenario, el mundo En Los detectives salvajes el escenario es el mundo y las escenografías y atmósferas se tornan variadas y contrastantes, urbes del primer mundo y ciudades desoladas y polvorientas, ambas inundadas de las vergüenzas de la humanidad: pobreza, guerras civiles, tráfico de armas y tráfico humano, fratricidios, exilios, violencia, racismo, marginación, corrupción y un largo etcétera. Encuentros y reencuentros intertextuales Varios de los personajes que vagabundean a sus anchas entre las páginas de Los detectives salvajes provienen de otras obras de Roberto Bolaño, para ellos les resulta familiar el universo multidimensional de Bolaño y por eso se desplazan entre sus resquicios intertextuales. García Madero se percibe como el mismo joven que acompaña al sicario protagonista del cuento El gusano. Abel Romero, uno de los testimonios que aparecen en Los detectives salvajes, es el policía encargado de encontrar y ultimar al siniestro Carlos Wieder, protagonista de Estrella distante y personaje emblemático del mal. Iñaki Echavarne, curioso enemigo de Belano y crítico literario que aparece en Los detectives salvajes y en Estrella distante. Su escudriñadora mirada sobre el norte de México, es una constante significativa de la obra de Roberto Bolaño. Como judíos errantes Sin lugar a dudas, un tema fundamental que se percibe en Los detectives salvajes es el exilio. Tal vez el peregrinaje de Ulises Lima y Arturo Belano como trotamundos -reconstruido con los testimonios del capítulo dos de Los detectives salvajes- es un exilio poético, que los obliga a ser como judíos errantes expulsados de la poesía prometida. Esa terrible sensación de estar en lejanos lugares que no pueden suplir los misterios de sentirse arropado con el abrigo del terruño, es una angustia compartida por todos los exiliados. Juan Stein, Diego Soto, Abel Romero y Sensini, son algunos de esos personajes que encarnan literariamente diferentes facetas del exilio, ya sea en novelas o en cuentos: Los detectives salvajes, Estrella distante y Sensini.

A manera de epílogo Los detectives salvajes son relatos desprendidos de vidas intensas. Vidas de apogeo y ocaso. Todos los real visceralistas, como el Ángel caído, sucumben ante las tentaciones del paraíso poético y desfallecen. Ulises Lima y Arturo Belano, como judíos errantes, vagan en busca de la tierra prometida, pero a diferencia del hijo pródigo regresan al hogar sin causar regocijo y sin ser portadores de buenas nuevas para los real visceralistas. La gran urbe que los vio nacer como poetas los recibe nuevamente, pero su cobijo ya no es el mismo y, de una u otra forma, todos se pierden en las entrañas de la ciudad en la que se difumina el ombligo del mundo. La soberbia los empuja hacia su propia caída y en el camino extravían su bendita vocación de poetas. El desencanto y la desilusión vienen y perduran tras las fallidas expectativas de alcanzar una prodigiosa tierra de frutos poéticos. La lucidez de la locura y las visiones de los locos y los flâneurs son insuficientes para guiar a los real visceralistas y por ello inevitablemente se convierten en náufragos en la inmensidad oceánica de la poesía. En Los detectives salvajes la poesía es la armadura que portan los real visceralistas para enfrentar la vida, pero es también el maná del poeta errante. El poeta consume lecturas de poetas pero se nutre de lo que sus ojos, sus oídos, su tacto y su olfato le permiten ver, oír, sentir y oler. La mirada se pierde en la vastedad del desierto y los ojos parpadean ante el deslumbramiento de las ciudades. Los oídos escuchan el sonido del silencio y retumban con el eco de misteriosas voces. Los sentidos se regocijan con el placer de hacer el amor y se lastiman con el dolor del exilio. El olfato devuelve el olor del recuerdo y los aromas de la nostalgia. Todo esto bajo el impulso y el aliento de creer en algo o en alguien. Vivimos aferrados, consciente o inconscientemente, a los pulsos de quienes amamos o a las manifestaciones de lo que nos asombra y para Roberto Bolaño la poesía fue su asidero de vida y, sin duda, vivió conmovido por ella hasta el final de su existencia.

Los detectives salvajes. Roberto Bolaño. Anagrama, 2010, 609 p. * panchiscozac@gmail.com


22 de juLio DE 2013

Amores Adúlteros Volver al estado y la pasión prohibida original, Por Alejandro Ortega Neri al de la palabra Por Edgar A. G. Encina

Las letras están cargadas de poesía, de pasión, que nos hace no creer que sin tener un adulterio, los autores hayan podido imaginar, escribir lo que plasmaron en esas pocas páginas. Ternura, amor, pasión salvaje. “Si abro los ojos ¿me escribes algo?”, le pregunta Ella, “Ya te lo he escrito. Hay una docena de palabras esperándote en el frutero”, le contesta Él. Amores adúlteros es de una lectura rápida, bastarán a lo mucho sólo un par de horas para que usted recorra junto con ellos sus intimidades, para que sea un voyeur, para que los aceche con la mirada, para que descorra los velos y las sábanas y los encuentre ahí, jadeantes imaginando futuros, o sonriendo y escribiendo poesía sobre los párpados del que aún duerme. Aproximadamente 150 páginas de placer, de amor incontrolable, de sexo animal, salvaje. Pero también de sentencias cursis, en el término sensitivo y no sensiblero que no es lo mismo, donde leerá declaraciones como las de Él a Ella: “Eres el fruto más dulce, el que mejor sacia mi hambre de tiempo, el que abre apetitos nuevos e infinitos y el que más me recomiendan mi cardiólogo, mi psicólogo y mi almagemelólogo”. O las de Ella “Ya soy tuya. Eres mío. ¿Qué hago con mis otras pertenencias?”. Pero agárrese, viene lo mejor, no es la única aventura de ellos, aún hay más en un segundo libro. Amores adúlteros. El final (Alfaguara 2011) que nos hace pensar que no se cansaron de ser infieles, que la pasión va más allá de unas simples letras, que aún les quedan muchos rincones de sus cuerpos, de sus historias por recorrer y que al final quizá venga el arrepentimiento, o quizá no, eso a usted le toca descubrirlo.

¿Es posible que un individuo, en ejercicio pleno de su soledad, extienda un turbador e inexcusable poder con el ejercicio de la lectura? Una Historia de la lectura se abre a los entresijos caprichosos de ese lector que no cederá a chantajes, lloriqueos o súplicas; se expone a la implacable crítica con anécdotas que recorren los tiempos, los climas, las lenguas; describe aquellos lectores que nos precedieron atestiguando el paso de la memoria; alude a una suerte de gusto universal para salvarse de las llamas del olvido y acogerse, junto con otro pequeño lote de libros que creemos supratrascendentales, a una suerte de amparo humanista. Manguel acentúa en cada oración que leer con profundidad y detenimiento no sólo nos permite adquirir conciencia del mundo, también nos devuelve a nuestro estado original, al de la palabra, al que en esencia somos. Un estado donde la palabra, propiciado por el gozoso arte de la lectura, rehace la memoria, reinventa los sentimientos, urde el conocimiento, nos otorga personalidad en medio de la urbe. Una lectura que nos da la palabra para avergonzar ángeles y arrepentir demonios, aún si el tiempo nubla nuestro cielo.

Libros

Cuando los mexicanos leyeron las páginas de Amores adúlteros (Alfaguara 2010) inmediatamente pensaron, en efecto, que los autores eran eso, unos adúlteros. Ellos lo saben, me refiero a Beatriz Rivas y Federico Traeger, los escritores, y por eso cuando lo presentaban en público (me tocó verlos en Guadalajara) lo primero que hacían era aclarar que no, que no eran amantes. Beatriz Rivas, guapa escritora, es esposa del también escritor Francisco Martín Moreno, y la autora aseguraba que él no se ponía celoso, que siempre la apoyaba en cada proyecto. Y Federico, hasta este libro, era un escritor no tan conocido. Hoy, a tres años de distancia de ese primer libro de los Amores adúlteros y después de ocho ediciones, aquella persona que lo tome por vez primera en sus manos, creerá inmediatamente que los autores, si es que no son pareja, son sus amantes. Y es que este libro, escrito a cuatro manos por los mencionados, está plagado de letras de extenuante pasión, eróticas, pícaras, divertidas también, pero sumamente peligrosas; uno no concibe que no hayan tenido un amorío para haberlas parido. Narra, a manera de conversaciones, razonamientos y una que otra elucubración, la historia de dos amantes, Él y Ella, dos personas con pareja, incluso casados y con hijos, con responsabilidades, vidas hechas que sin embargo han perdido algo del brillo que hizo que se unieran. Hasta que un día en un reencuentro de Ellos surge la aventura, la experimentación de un placer prohibido, de enfrentarse a un futuro que los aterra, pero que de igual manera les fascina.

Arropado por un tapiz azul, un diablo blanco lee un libro de portada roja ocultando detrás de sí un escuálido árbol negro sobre el que se posa una blanca «A» invertida, decorada por un paño colorado. Dos portadas en una que bien puede excitar el odio de los demonios y la envidia de los ángeles y provocar vergüenza en los ángeles y arrepentimiento en los demonios. Tal es el tema de la impresión con que Almadía publicó, en 2011, Una Historia de la Lectura de Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948). Hubieron de pasar más de cinco años desde que apareció A History of Reading para que fuera traducida y luego una casa editorial mexicana se aventurara a imprimir. Se trata de una obra que comprende más de una veintena de ensayos que gravitan en torno a los libros, los lectores, las bibliotecas, los misterios versos de la escritura. La redacción del texto es seductora, como ha dicho George Steiner, y una exaltada alegoría del señorío de los lectores, según Vila-Matas. Se trata de un libro que no se encuentra en el tablón de las novedades pero que su sugerente narrativa nos permite creer que nos enfrentamos a un trabajo perdurable


LA GUALDRA NO. 110

Los hijos de Riosi y Riablo.

Antropología

Fiestas grandes y resistencia cultural en una comunidad tarahumara de la Barranca* Por Carlos Alfredo Carrillo Rodríguez

Foto: La Jornada

Foto: La Jornada

La definición etimológica de la palabra “antropología” nos remite directamente a la construcción de su objeto de estudio: el hombre, entendiéndolo desde su acepción general como el ser humano. Irremediablemente, la definición y conceptualización de dicho sujeto de estudio ha tomado diversas formas desde los albores de la disciplina, siempre filtradas por el ojo del observador. La pregunta central ¿qué es un ser humano?, no en cuanto a taxonomía biológica, sino a esencia y espíritu; ¿qué diferencia a los distintos seres humanos?, ¿hasta qué punto somos iguales? Estas preguntas, simples pero contundentes, han estado rondando el imaginario de todos aquellos científicos que han dedicado su vida a conocer al otro, sabedores de que en la búsqueda de respuestas encontrarán preguntas sobre sí mismos. Una perspectiva etnocentrista nos llevaría a entender al otro, a su otredad, como un constructo artificial, generado y sustentado por bases

ajenas a su naturaleza real. El conocimiento de un grupo o sociedad desconocido que trate de ser concebido mediante los parámetros de nuestra propia conciencia seguramente terminará mostrándose como un reduccionismo de nuestras propias expectativas acerca de lo que somos, o de lo que creemos no ser. Es por ello que un texto como el de Ana Paula Pintado resulta tan revelador, pues nos confronta con la realidad, material y simbólica, de los llamados hijos de Riosi y Riablo, los Tarahumara o Ralámuli, cultura enigmática, casi exótica a la mirada occidental pero poco comprendida como lo muestra el trabajo etnográfico emprendido por la autora a lo largo de varios años allá donde se encuentran los datos, en el campo. A partir del método planteado por Geertz (1972), Pintado Cortina describe con toda la profundidad necesaria para la correcta contextualización del lector cuestiones tales como los sistemas de parentesco ralá-

Foto: Jesús Romero Bañuelos

muli (aplicando rigurosamente el método de representación de Murdock [1965]), las vicisitudes históricas que este grupo ha sufrido desde la llegada de los primeros occidentales y hasta la adopción y adaptación, ralamulización dice la autora, de las pautas religiosas cristianas. Es precisamente en el último punto donde estaríamos seguros del triunfo del occidentalismo sobre la cultura tradicional ralámuli, pues la idea de Riablo y Riosi necesariamente nos remite a los conocidos conceptos “Diablo” y “Dios”, entendidos como deidades opuestas pero complementarias a partir de un constante conflicto, sin embargo, hasta ahí llegan las semejanzas. Como dice la autora “la variedad de funciones y formas que tienen Riosi y Riablo es algo que para el pensamiento occidental resulta difícil de concebir e incluso como una contradicción…” (Pintado Cortina, 2012: 234). Y es que para ese modo de pensar “occidentalocentrista” se resistiría a concebir, mucho menos a aceptar

que es el mestizo, el chabochi, como es llamado por los ralámuli, el ser humano que no pertenece a su grupo, quien está equivocado; no ellos, sino nosotros, los no ralámuli. Y es que, ¿cómo entender que las fiestas no tienen un carácter completamente lúdico, sino que son consideradas parte de las obligaciones y el trabajo que los ralámuli deben llevar a cabo durante toda su vida?; ¿cómo comprender que ellos no eran adoradores del demonio a través de sus fiestas de patio como lo entendieron los jesuitas? y, finalmente, ¿cómo superar el extendido prejuicio judeocristiano de las prácticas rituales para tener contento al demonio? La respuesta es sencilla, el pensamiento occidental no posee dimensiones simbólicas equivalentes; para él, el diablo es malo, vive abajo y cualquier celebración para agradarlo, ritual o no, es condenable. A través del texto de Pintado Cortina se nos plantea la pregunta ¿y si el demonio no fuera malo?, es decir, que no se ajustara al


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los misioneros, pues fue una forma de negociación; la incorporación abierta de cualidades y conceptos católicos, debidamente ralamulizados, al imaginario simbólico permitió la sobrevivencia de la fiesta y todas las implicaciones que guarda, manejando hábilmente el yugo occidental a la vez que mantiene el delicado equilibrio del universo. La fiesta grande de patio en la comunidad tarahumara de Potrero, se presenta a la autora como un complejo corpus simbólico en el que a través de las diferentes manifestaciones de organización social (tales como los roles distintivos de la mujer y el hombre), las diversas danzas y los rituales que en toda su aparente crude-

za se presentan (el sacrificio del chivo, por ejemplo), tiene cabida la petición y moderación de las lluvias, la esperanza del buen logro de la cosecha, la unión y fortalecimiento de las relaciones sociales entre los individuos, pero sobre todo nos revela un elemento centralizador, presente a todo lo largo del texto: el tesgüino, bebida de maíz fermentado que tiene una importancia nodal en la vida del ralámuli, pues se encuentra materialmente tanto en el ámbito cotidiano como en el ritual, al grado de que si la mujer de alguien que aspira o logra un cargo dentro de la comunidad tal como el de gobernador, no sabe o no puede preparar un tesgüino adecuado para el exigente paladar ralámuli, puede perder el rango logrado.

Foto: Jesús Romero Bañuelos

Foto: Jesús Romero Bañuelos

Foto: La Jornada

Foto: La Jornada

La obra de Pintado Cortina toca un espectro tan amplio de temáticas, simbolismos, relaciones de parentesco, anécdotas y escenas de la vida cotidiana de la vida ralámuli que sería imposible sintetizarlas todas en un intento por no dejar alguna fuera. Estudio riguroso y documentado, construye el conocimiento y conceptos a utilizar desde el campo mismo, es decir, no se trata solamente de un trabajo de erudición bibliográfica, sino de un esfuerzo de edificación empírica y criticista; los conceptos sin conocimiento están vacíos decía Kant, no es éste el caso. Y es en este tenor, que quizá lo más impactante de Los Hijos de Riosi y Riablo… no el método etnográfico de acercamiento adoptado por la autora (investigación participante) o el uso de la descripción exhaustiva, sino la aproximación lingüística implementada, pero no en un sentido de carácter meramente de simple traducción, sino del entendimiento de la esencia misma de los conceptos, pues como sabemos, en la base léxica de un pueblo está su ideología, en otras palabras, en la lengua se encuentra codificada la cultura. Pintado Cortina es consciente de ello y elige el camino más complicado, el aprendizaje de la lengua ralámuli, pero fuera del aula, allá en la Tarahumara, con Valentín Catarino, con Patrocinio, con Virginia y Corpo. Es aquí precisamente donde cualquier cultura se nos presenta en toda su complejidad y nos muestra que nuestra visión del mundo, en toda su modernidad y extensión, es sólo una más, y que aquello que nos antoja “raro” o “exótico” no es sino una manera distinta de proyectar lo que nosotros mismos también vemos. Quisiera finalizar este breve comentario con un mito, corto pero ilustrativo, recogido por William Merrill y reproducido por la autora: “Un día, Dios y su hermano mayor, el Diablo, estaban sentados hablando y decidieron ver quién podía crear seres humanos. Dios tomó barro puro, mientras que el Diablo mezcló su barro con cenizas blancas y empezaron a formar figurillas. Cuando los muñecos estuvieron listos, los quemaron para que endurecieran. Las figuras de Dios eran más oscuras que las del Diablo. Eran los rarámuri, mientras que los del diablo eran chabochis” (Merrill, 1992: 145-146, en Pintado Cortina: p. 225). Para los hijos de Riosi y Riablo, nosotros, los mestizos, somos hijos del diablo. La moneda ha cambiado de cara.

* Pintado Cortina, Ana Paula, Los Hijos de Riosi y Riablo. Fiestas grandes y resistencia cultural en una comunidad tarahumara de la Barranca, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2012.

Antropología

sistema axiológico de la sociedad no indígena. Nos obligaría a revisar nuestras categorías, pero sobre todo a darnos cuenta de que la complejidad de las sociedades diferentes a la nuestra escapa a cualquier intento de conceptualización reduccionista, nos obligaría mirar con otros ojos la pregunta: “¿qué es un indígena?”. Y es que uno de los grandes méritos de este estudio es el acercamiento que la autora hace a la noción de persona desde el pensamiento ralámuli mismo, alejándose de intentos de conceptualización que podrían peligrar debido a las nociones preconcebidas, subjetivas dirían algunos, que siempre están presentes en cualquier investigación, Pintado Cortina nos señala que “[Mediante] la unión entre las alewá, el nátali y el cuerpo […] se logra la integración del todo cosmogónico en el cuerpo del ralámuli, cuya fortaleza radica en sentirse parte del todo y, a la vez, ser el todo en sí mismo” (Ibíd., p. 242). Si tomamos en cuenta que la alewá es definida como la idea de fuerza, energía y vitalidad de todo lo que es considerado ser viviente (toda mujer tiene 4 de ellos mientras que el hombre posee 3) formando la identidad del individuo ralámuli (Ibíd., p. 245) y que el nátali constituye el pensamiento, es decir, el conocimiento, la conducta y la sabiduría (Ibíd. p.255), tenemos que la unificación de dichos elementos en el cuerpo del ralámuli, esencia y sustancia, conforman el concepto de persona, definen lo que es el ralámuli y determinan su modo de vida. No obstante, este grupo también tiene su propio entendimiento de la otredad mestiza, a diferencia del primer contacto de occidente con las sociedades autóctonas americanas, y que obligó a un conocido debate sobre si los miembros de éstas poseían o no alma (requisito indispensable para ser considerado ser humano), los ralámuli ven al mestizo como poseedores de alewá, pero dicen ellos, “más poquitos”, por eso es que los chabochi “[…] no saben hacer las cosas conforme a las tradiciones de los tarahumara, no tienen la sabiduría suficiente para agradecerle a los Onó [deidades] por la tierra suministrada” (Ibíd., p. 52). Y es que aquí reside la explicación del por qué el chabochi no hace las fiestas grandes de patio, Walú Omáwala; no baila el Rutugúli ni el Yúmali; por qué no limpia ni prepara el Awílachi, el lugar para llevar a cabo el baile. Es tarea del ralámuli hacer la fiesta, porque es un trabajo del cual depende el mundo y, al salvarse ellos, salvan a todo el que en él habita, incluido el mestizo, nosotros. Debido a esto, aceptaron la religión traída por


LA GUALDRA NO. 110

Leer entre líneas, entre sábanas y entre piernas Libros

Por Eduardo Campech Miranda

Hace mucho que un libro no me provocaba la extraña contradicción de experimentar el anhelante deseo de conocer el desenlace y la congoja por saber que pronto terminará la historia. Eso mismo viví en la lectura de El

lector, de Bernhard Schlink (Bielefeld, Alemania, julio 6 de 1944). Adquirí el libro por el título en una tienda departamental. También tenía un cintillo informando que esta obra era de donde se obtuvo el argumento de la película del mismo nombre. Hasta ese día, jamás había escuchado de ninguno de las dos manifestaciones artísticas. El libro nos comparte la historia de Michael Berg y Hanna. Cuando se conocen fortuitamente él tiene quince años y ella más de treinta. El azaroso acontecimiento que permitió su encuentro también fue el inicio de una relación que iba de la conversación diplomática a la bañera y de la lectura a la intimidad. Michael acu-

día a la escuela y Hanna despachaba boletos de tren. Con el trato cotidiano las lecturas escolares salieron a relucir. Hanna le pide a Michael que le lea. Hanna escuchaba atenta Emilia Galotti, Vida de un vagabundo aventurero e Intriga y amor. La pasión por la lectura que atrapa a Hanna alcanza tal nivel que se presenta el siguiente diálogo: - ¡Léemelo! - Léelo tú misma, te lo traeré. - Tienes una voz muy bonita, chiquillo. Me apetece más escucharte que leer yo sola. - Uff... no sé. Pero al día siguiente, cuando fui a besarla, retiró la cara. - Primero tienes que leerme algo.

Así como un día sus vidas se encontraron, también se separaron para volverse a encontrar, pero en circunstancias completamente distintas. El encuentro no es, ni mucho menos, una reanudación de la pasión, por el contrario, Michael se encuentra en un dilema moral que le perturba y no lo deja tranquilo. El lector es una historia de amor. De amor a una mujer, de amor a la lectura, de amor a las letras. Durante la trama van apareciendo datos que develan acontecimientos que van explicando claramente el proceder de cada personaje. Un libro digno de leerse y releerse, en silencio o en voz alta.

Schlink, Bernard: El lector, México, Anagrama, 2009, 203 p. (Colección Compactos 235).

Patas arriba: La escuela del mundo al revés

Por Lucía Medina Suárez del Real

Para quien que no entiende a los que votan por sus verdugos, para quien ignora que la moral es un árbol que da moras, y para los críticos de las mineras que despojan pero dan empleos y espejitos, el uruguayo Eduardo Galeano escribió Patas arriba: la escuela del mundo al revés, publicado en 1998 en la editorial Siglo XXI. Famoso por Las venas abiertas de América Latina, libro que Hugo Chávez obsequió a Barack Obama, Eduardo Galeano explica este mundo patas arriba que vivimos, donde “se desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo”. Con sus ironías, Galeano hace brotar el absurdo donde vemos normalidad.

El libro se compone de seis capítulos, el primero “La escuela del mundo al revés” imparte un curso básico de injusticia: “la publicidad manda consumir, y la economía lo prohíbe”; se igualan ideas y costumbres, permanecen desiguales las oportunidades. Incluye curso de racismo: “el blanco corre, el negro huye. El blanco que corre es hombre robado, el negro que huye es ladrón”. El segundo capítulo es “Cátedras del miedo”: clase importante porque del miedo nadie se libra. Dice Galeano: “quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida […] Es el tiempo del miedo / Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo / Miedo a los ladrones, miedo a la policía / Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión / miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. / Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue, y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir”. El tercer capítulo “Seminario de ética” explica la constante: “cada vez cuesta más lo que el sur compra, y cada vez vale menos lo que vende”. La orden

de los globalitarios es que se privaticen las ganancias y se socialicen las pérdidas, recuerde TELMEX y el FOBAPROA. Después las “Clases magistrales de impunidad” inician con aviso para delincuentes novatos: “no es negocio asesinar con timidez. El crimen paga; pero paga cuando se practica como los negocios, en gran escala. No están presos por homicidio los altos jefes militares que han dado la orden de matar a un gentío en América Latina […]”. Aunque no lo parezca, Galeano escribió eso antes de que gobernaran George Bush (hijo) y Felipe Calderón. El capítulo quinto “Pedagogía de la soledad” explica la sociedad de consumo: “quien no debe, no es. Debo, luego existo. Quien no es digno de cré-

dito, no merece nombre ni rostro: la tarjeta de crédito prueba el derecho a la existencia. Deudas: esto tiene quien nada tiene”. Y finalmente la “Contra escuela”, la de la justicia, porque “la caridad consuela pero no cuestiona […] A diferencia de la solidaridad que es horizontal y se ejerce de igual a igual, La caridad se practica de arriba a abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder”. No hay novedades, Galeano describe lo que todos vemos, sólo que él aún no se acostumbra a este mundo al revés. Su lectura recuerda que aunque difícil, otro mundo es posible, hay que construirlo. Saber en qué lo queremos distinto de éste es un buen inicio.


22 de juLio DE 2013

Cine

Por Mateo Estrada Gaviria

Desayuno en tiffany’s, mon ku Por Geoffroy Huard

Bambi, Sébastien Lifshitz, 2013 La vida de una transexual en Francia desde los años 1940 hasta la actualidad Marie-Pierre nació en los años 1940 en un barrio obrero de Argel, entonces una colonia francesa hasta la independencia de Argelia en 1962. Más de 70 años después, regresa a su ciudad de origen, que apenas reconoce, para contar la historia de su vida al director del documental Sébastien Lifshitz, conocido por otro documental, Los invisibles, sobre las vidas gays y lésbicas antes de la “liberación” de los años 1970, Cesar 2012 al mejor documental en Francia, en el contexto de la debatida ley sobre la igualdad de derechos, la mal denominada “ley del matrimonio gay”. Un año después, Lifshitz regresa con el documental Bambi que ha sido galardonado con el Teddy Award al mejor documental en el Festival de Berlín este año. Bambi es el nombre artístico de Marie-Pierre Pruvot, nacida con el nombre de Jean-Pierre, el cual no quería pronunciar desde pequeña a pesar de las insistencias de su madre. Poco a poco llegaron los “estigmas de la virilidad” durante la adolescencia. Pero pronto se mudó a la capital Argel para estudiar y lo vivió como una

especie de válvula de escape, pues el anonimato que ofrece la gran ciudad no tiene nada que ver con un diminuto barrio humilde donde todo el mundo se conoce. Luego, gracias a un novio, conoció los famosos cabarets de Madame Arthur y el Carrousel de París donde actuaban cada noche travestis y transexuales y con 17 años decidió marcharse a la ciudad de la luz. Gracias a las entrevistas intimistas con la protagonista, los archivos y películas grabadas por ella a lo largo de unos treinta años, descubrimos un mundo subterráneo muy desarrollado que no esperó la “revolución sexual” para salir a la luz pública. En aquella época los periódicos hablaban de otra famosa transexual, Coccinelle, que se operó en los años 1950 en Casablanca, la meca de las operaciones de cambio de sexo en aquel entonces. Pronto varias dieron el mismo paso como su amiga Bambi. Tomaban entonces hormonas sin ningún control, puesto que muchas se podían comprar en la farmacia sin receta médica y fueron apodadas por sus compañeros travestis “los hormonados”.

Sin embargo, “cuando una vive de su juventud y de su belleza, sabe que no va a durar toda la vida”. De hecho, un cliente de cabaret calificó a Bambi de “vieja gloria” cuando tenía 26 años. Por tanto, empezó a pensar en otra vida en los turbulentos años 1968 y decidió estudiar un grado en la Sorbona. Años más tarde, Marie-Pierre Pruvot se convirtió en una profesora de instituto público en Normandía, profesión que ejerció durante unos treinta años. Así este documental de Sébastien Lifshitz rompe con la imagen de las transexuales consideradas solamente como fascinadas por la cirugía estética o como prostitutas en el Bois de Boulogne y ofrece un retrato lleno de ternura de Marie-Pierre Pruvot, alias Bambi. Deja ver a una mujer determinada, elegante, que cuida su lenguaje y que ha conseguido la vida que ella quería llevar a pesar de las dificultades familiares y sociales. Un ejemplo de éxito personal filmado con delicadeza y sensibilidad.

Abril 25 de 2004: En la central saludé a Betty. Tomé dos cervezas modelo. Todo lo pagué con tarjeta. Confío en que C. deposite algo. En DF, el taxista recomendó ir a La Villa. Creyó que iba al otro lado. Documenté a las ocho am. El avión estaba programado a las once. Me avisaron que saldría a las doce y terminó saliendo a la una. Compré El País y Milenio Diario. En el avión me regalaron Reforma y El Mundo. Los leí completos. Haré un álbum de recortes y notas. Sigo con la idea de escribir. Comí carne, ensalada, agua, dos tazas de café y vino mayoral. El monitor no proyecta nada. Estamos a punto de entrar a La Florida. El avión tiene cámara exterior. Permite ver el avión, las nubes, el color del cielo… Martes, abril 27 de 2004: Estoy atolondrado. Llegué ayer a las siete am. Viajé en metro. Del aeropuerto a Atocha: bajé en Nuevos ministerios; pasé a Cuatro caminos; descendí en Atocha. No llamé a Leganés ni Reus. Quiero ir y estar solo. Dormí todo el camino. Comí “una bocata y agua”. Leí El País. Las imágenes son con colores. No en blanco y negro, como circula en México. No me detuve en Valencia. Vine directo. En la estación del tren, en una agencia de renta de autos, un joven guapo me indicó cómo llegar a un “hostal”. El lugar está plagado de hombres “del este”. Miércoles: La habitación del hostal (casa de huéspedes) tiene dos camas individuales, un televisor sin control remoto, una silla y armario sin ganchos. El baño es “comunitario”. Estuve temprano en la clínica. Me indicaron que no es necesario estar todo el día allí. Al conocer los horarios, tendré oportunidad de ir y venir por la ciudad. La próxima semana tendremos reunión con el tanatólogo y el resto de médicos. Ya lo miré… Me jodió verlo tendido, con sondas. Lloré… Dijeron: “Es un vegetal”. María Zambrano escribió: “Fue tan hermoso como inesperado: salió el día en estado naciente; es decir, nació. Solamente por eso, aunque hubiera nacido otra cosa –hermosa, se entiende-, también ella tendría un inmenso valor” [abril 14 de 1985. Para Diario 16].


AGENDA CULTURAL

LA GUALDRA NO. 110

JUlIO 2013 VIERNES y SÁBADOS Leyendas de Zacatecas Frente a Catedral / 20:00 horas SÁBADO 27 Danza, Música y Teatro Sábados en la Cultura Escalinatas del Antiguo Templo de San Agustín y Plazuela Miguel Auza 19:00 horas

Abstracción en Jalisco Colectiva Sala de temporales I Permanencia: de julio a agosto

Restauración Virtual del Antiguo Templo de San Agustín 21:00 horas

MUSEO FRANCISCO GOITIA El espíritu de la abstracción Pintura Obra de José Luis Bustamante Permanencia: 22 de septiembre

DOMINGO 28 Tradicional Concierto Orquesta Típica de Zacatecas Casa Municipal de Cultura de Zacatecas Entrada libre / 18:00 horas MIÉRCOLES 24 y 31 Todos al Centro Histórico Miércoles de Danzón Plazuela Miguel Auza / 18:00 horas JUEVES 25 Tradicional Concierto Banda Sinfónica del Estado Dir. Salvador García y Ortega Plazuela Goitia / 19:00 horas MUSEOS Y GALERÍAS MUSEO DE ARTE ABSTRACTO MANUEL FELGUÉREZ La estampa de nuestro tiempo Apropiación / Secuenciación / Reiteración / Registro Colectiva de Grabado Sala de Temporales II Artistas: Gustavo Artigas, Erik Bachtold, Elisa Casarín, Virginia Colwell, Mónica Contreras, Sofía

TALLERES Y CURSOS

Echeverri, Demián Flores, Ilán Lieberman, Nuria Montiel Pérez Grovas, Ernesto Morales, Taniel Morales, Darío Ramírez, Miguel Rodríguez Sepúlveda y Jaime Ruiz Otis. Permanencia: de julio a agosto

MUSEO ZACATECANO Variacosa Gráfica, ilustración y diseño Obra de José Esteban Martínez + Quetzal León Permanencia: 31 de julio CINETECA DE ZACATECAS Fotografía/ Vídeo/ Instalación Guillaume Corpart Muller, Jan Smith Ramos y Ragnar Chacín Artista invitado: Israel Solórzano Lugar: Vestíbulo de la Cineteca Zacatecas Permanencia al 24 de julio FOTOTECA ZACATECAS - Fotografía artesanal Galería de la Fototeca. Permanencia al 28 de julio de 2013. - Rostros de México, Zacatecas. Mariano Aparicio. Permanencia al 25 de agosto.

MUSEO FELGUÉREZ PINTURA Y LITERATURA En las clases de pintura se fomentará en los niños el gusto e interés en las artes y su capacidad de expresión. En literatura los niños se iniciarán en la lectura y el libro a través de actividades encaminadas a abordar el mundo del libro considerando en esta ocasión 4 aspectos: físico, intelectual, lúdico y la biblioteca de arte. El taller de verano está dirigido a niños de entre 6 y 14 años. Se desarrollará del 22 de julio al 9 de agosto, en un horario de 10:30 a 12:45 horas. El cupo es limitado y el costo es de $250.00 Informes: Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, Calle Colón s/n esq. Seminario, Centro. Tels.: 924 37 05 y 922 22 55 ext. 13 y 16. FOTOTECA ZACATECAS - Taller de goma bicromatada en tricromía Con 12 horas de duración, 29, 30 y 31 de julio, en horarios de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00, cuota de recuperación: $ 900.00, incluye papel, reactivos químicos, y uso de laboratorio fotográfico; cupo: 7 personas, mayores de 15 años. Requisitos, 10 imágenes digitales en color. Impartido por Carlos Segura y Sergio Mayorga.

El Gobierno del Estado de Zacatecas a través del Instituto Zacatecano de Cultura «Ramón López Velarde», el Centro Nacional de las Artes y el Centro de Formación, Producción e Investigación Gráfica MUSEOGRABADO

convocan a los artistas de cualquier disciplina a participar en:

La Conversación_ LABORATORIO DE PRODUCCIÓN . Un programa de tutorías para el desarrollo de proyectos transdisciplinarios, en el que se reflexionará sobre la manera en que la producción artística se vincula con la de otros, las diferentes disciplinas, el entorno local y lo global. Se analizará minuciosamente la práctica de cada uno de los participantes, con el objetivo de entender cómo los artistas contemporáneos conciben la relación entre su obra y el espacio en que se desarrollan.

PROGRAMA JULIO 2013 CINETECA ZACATECAS La Cineteca Zacatecas está ubicada en calle Dr. Hierro #303, centro histórico de Zacatecas. La proyección de las películas se realiza de manera gratuita, con fines culturales y educativos. Excepto ¡ESTRENOS! Entrada general $30.00 Estudiantes con credencial y personas de la 3a edad $20.00 ESTRENO CANÍCULA Dir. José Álvarez México/ 2011/ 65 min.

Sábado 27, 20:00 Hrs. HASTA EL VIENTO TIENE MIEDO Dir. Carlos enrique Taboada México/ 1968/ 88 min.

ESTRENO Jueves 25 a las 20:00 Hrs. Sábado 27 a las 18:00 Hrs. POST TENEBRAS LUX Dir. Carlos Reygadas México/2012/ 120 min.

Domingo 28, 12:00 Hrs. PORCO ROSSO Dir. Hayao Miyazaki Japón/1992/ 94 min.

Miércoles 24, 18:00 Hrs. ZAFARRANCHO EN EL CIRCO Dir. Jacques Tati Francia/1974/ 89 min. Jueves 25, 18:00 Hrs. LA MATANZA DE TEXAS Dir. Tobe Hooper EUA/ 1974/ 83 min. Viernes 26, 19:30 Hrs. ESO Dir. Tommy Lee Wallace EUA/ 1990/ 192 min.

Domingo28, 18:00 Hrs. NO Dir. Pablo Larraín Chile/116/ 2012 Miércoles 31, 18:00 Hrs. LEMMY Y LAS ESPÍAS Dir. Bernard Borderie Francia/ 1962/ 97 min. Miércoles 31, 20:00Hrs. EL EXORCISTA Dir. William Friedkin EUA/ 1973/ 120 min.

De septiembre de 2013 a enero de 2014, los seleccionados participarán en una serie de talleres prácticos y teóricos que serán programados según las necesidades de sus proyectos, y en reuniones de seguimiento con los coordinadores del programa. Más que una temática específica, se espera que las propuestas muestren un conocimiento amplio de las preocupaciones de la comunidad local que le permita al autor ejercer una opinión informada sobre el tema. La Conversación cerrará con una exposición de los proyectos y la documentación del proceso.

Leo Marz_ curador. Eric Nava_ coordinador. Los interesados en participar deberán enviar antes del 19 de agosto: 1. Proyecto a. Con los siguientes apartados: descripción, objetivos, justificación y calendarización de actividades ajustándose a las fechas del programa. b. Aunque Museograbado buscará patrocinios y apoyos de producción, los costos de derivados del proyecto serán responsabilidad de cada participante. c. Anexar un texto breve donde el interesado haga una descripción del panorama del arte en su lugar de residencia, indicando qué artistas locales le parecen interesantes y por qué. 2. Documentación de respaldo a. Semblanza personal (máximo 300 palabras). b. Portafolio electrónico de obra reciente. Podrá incluir fotografías, textos y ligas de acceso para archivos de de video (youtube, vimeo, etc.) y audio (soundcloud, myspace, etc.). c. Carta de intención firmada (formato descargable). Descarga el formato de carta compromiso y calendario de trabajo en: http://museograbado.com/conversacion El proyecto y la documentación de respaldo deberán enviarse a la dirección electrónica eric@museograbado.com [Se sugiere que todos los archivos estén en formato PDF. Si los archivos exceden el tamaño permitido por los servicios de correo electrónico, podrán utilizarse sitios gratuitos de envío como wetransfer.com.] Proceso de selección. Sólo se considerarán solicitudes que incluyan la documentación completa. Los coordinadores del programa harán una preselección de proyectos a partir de su viabilidad y coherencia con los objetivos de este. Posteriormente se realizarán entrevistas por vía electrónica, en las que se evaluará el interés por discutir públicamente su trabajo y colaborar con otros artistas, así como su disposición a participar en las actividades paralelas que surjan durante el desarrollo del programa. Se hará una selección de al menos 8 participantes. Los resultados se publicarán el 30 de agosto de 2013 en nuestro sitio.

La Conversación: Laboratorio de producción es un proyecto de Gráfica Revolucionaria del área de formación de MUSEOGRABADO.


22 DE JUliO DE 2013

El picaporte

Es rarísimo encontrar a la conjunción “sino” al inicio de una oración, a menos que redacte un hipérbaton (figura retórica donde cambio el orden natural de las palabras en la oración para lograr mayor impacto o elegancia). Ejemplo: “Sino aquel amor que mata, no el mío, ella prefirió”. La expresión “Si no”, compuesta por el condicional “Si” y el adverbio de negación “no”, expone por lo general un caso futuro, seguido de alguna consecuencia. Es común ver dicha expresión al inicio de la oración. “Si no quieres ir, aquí nos quedamos”. “Si no gana nuestro proyecto político, me largo del país”. “Si no nos enojamos, pueden no tomarnos en serio”. Si no ponemos atención, podemos seguir confundiendo ese par de palabras con una conjunción adversativa. * Envíe comentarios y demás inquietudes a: siquezada@hotmail.com

René el infatigable Por Perla Schwartz*

Río de palabras

A René Avilés Fabila La pluma recorre el papel una y otra vez transgrede su status virginal, han transcurrido cinco décadas y la pasión de René prosigue intacta. Narrador y maestro, promotor cultural y ante todo amigo de sus amigos. Un alfabeto de luz conduce su pluma, la pantalla del ordenador es parte de su ser. Tantadel y Odette lo observan sigilosas, en tanto que el Solitario del Palacio

lo custodia ante la turbulencia de los tiempos Para René el memorioso ha sido la materia lingüística el pivote de su deambular en este mundo ancho y ajeno. El Universo del Búho, su proeza de años donde convoca escritores, pintores y artistas que son un salvoconducto en estos días mercuriales Larga vida a René y sus recordanzas, a su espíritu irredento y transgresor larga vida a René…

* Texto leído el 12 de julio del 2013 en el Homenaje a René Avilés Fabila por sus 50 años como escritor que se llevó a cabo en la Universidad Obrera de México.

Por Ester Cárdenas Forasteros Lucía camina por el puente/Helena está navegando/Emma se despide de su amante/Ana aborda el tren. Cortázar conversa con Homero en un café de Buenos Aires/ Flaubert dice que él es Madame Bovary/ mientras Tolstoi afirma o niega a ratos./ Nosotros leemos y no entendemos las historias/juzgamos y no leemos las historias./ Ellos cantan como si no hubiera mañana/ el hola el adiós pero al revés. /Todas las que se fueron/ se quedan y los que ganaron perdieron. /Y Penélope no esperó/nunca más con su telar porque/no tejía el amor bordaba el odio/la falta hoy la sobra. /Y los escritores rieron con la risa de quien/conoce lo que tú sólo puedes intuir. Andrea Sampedro

Muy niña, tuve la suerte, mientras cursaba la primaria, de llevar por las tardes la materia de costura que incluía la lectura de diferentes novelas durante la misma, ¿cómo olvidar El pequeño lord, Príncipe y mendigo, Mujercitas, etcétera? Bordar no me atraía para nada, pero era una delicia escuchar tarde a tarde la voz de la maestra en turno, leer todos esos maravillosos libros. Una vez que pernocté en ese castillo de sal si puedes que es la lectura no hubo otro sitio que quisiera habitar. Leer los clásicos me permitió ya adolescente, leer sin esfuerzo y con fruición Rayuela de Cortázar, que me marcó y enseñó el camino a seguir como lectora. Esta novela se publicó en 1963 en la editorial Sudamericana (casa editorial en que por primera vez vio la luz Cien años de soledad), Rayuela es un rompecabezas maravilloso y único, ahí entre muchas otras cosas descubrí otra de mis novelas favoritas El cuarteto de Alejandría de L. Durell, también literatura con mayúscula, como lo es Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin que descubrí a finales del 2011. Esta novela la empezó a escribir el autor en 1991 y el primer tomo (se han publicado cinco) salió en 1996, novela ficticio-medieval forma parte de una heptalogía cuyos dos últimos libros aún se están escribiendo. También el año pasado tuve la suerte de leer otra gran, gran novela El hombre que amaba a los perros de Leonardo Paudura, una lección de historia y distopía, que me hace recordar 1984 de Orwell. Otra opción para el verano son: Ana Karenina, Madame Bovary, Otra vuelta de tuerca, El maravilloso viaje de Nils Holgerson, Los tres mosqueteros, Los miserables, El conde de Montecristo, El señor de los anillos, Crónicas marcianas, El extranjero de Camus, Querido Diego te abraza Quiela de Poniatowska, La hora violeta de Montserrat Roig, cualesquier libro de Jean Austen, Oscar Wilde, Simone de Beauvoir, Francisco Sánchez, Borges, Dickens, Collins, Chandler, Taibo II y los poemas de López Velarde, Quevedo, Paz, Eluard, Sampedro, Cummings, Breton, Apollinarie, Blake, Done, Adrian Henry, Gregory Corso y muchos autores más que ya no puedo mencionar porque se terminó mi espacio. Casi todos estos libros pueden encontrarlos en la Libro- Feria de Verano en el Portal de Rosales. Una vez más, la Asociación de Libreros de Zacatecas, ha montado esta Libro-Feria, misma que concluirá el 26 de julio, ahí pueden encontrar diversas opciones de lectura para este verano, desde los best sellers, que en su mayoría difícilmente recordaremos en veinte años, hasta aquellos longs sellers que han traspasado la barrera del tiempo. Los precios van de los cinco pesos en adelante.

Castillo de sal si puedes

Si no adviertes el sino… Si no prestamos atención, podemos incurrir en el error de confundir la expresión condicional “si no” (dos palabras) con la conjunción adversativa “sino”. “Sino”, incluso, es un sustantivo que se relaciona en su significado con destino, designio, fato, algo de lo que no se puede escapar en la vida pues ha sido predeterminado por alguna divinidad o malignidad. Ejemplo: “Su sino era siempre luchar por causas perdidas”. Pero no viene mucho al caso en lo que ahora exponemos. Pero lo que nos ocupa ahora es la palabra “sino” como conjunción adversativa: esto es, parte invariable de la oración que une expresiones en ésta, aunque con un cambio de sentido (como la misma palabra “aunque”). Mi propósito no es redundar, sino hacer más comprensible la diferencia. Si no quisiera hacerlo así no enfatizaría, sino sólo llenaría renglones sin sentido. Si no pusiera estos ejemplos, sino otros innecesarios, mi exposición carecería de sentido.

Por Simitrio Quezada


LA GUALDRA 110 / 22 DE JUlIO DE 2013

Te desvistes Por Pilar Alba

Río de palabras

Te desvistes frente al espejo como lo has hecho tantas y tantas veces a lo largo de tu vida. Como lo vienes haciendo desde que se fue tu madre, no volviste a saber nada de ella y entonces tuviste que arreglártelas sola porque no había nadie más para hacerlo. Te cortaron el cabello, te dieron obligaciones: lavar los trastes, tender las camas; empezar a comportarte como una mujer grande y cuidar a tus hermanos pequeños. La luminosidad del espejo repite en tus ojos ese abandono, esa terrible tristeza, la soledad que desde entonces te acompaña. Aunque Sergio esté ahí, aunque de vez en cuando vengan los hijos, los nietos a visitarlos y te dejen la

casa revuelta. Sigues sola, ahí, mirándote al espejo apreciando tu desnudez lechosa. Cuánto hace que Sergio no te toca, reflexionas, y de inmediato te alejas de ese pensamiento, no quieres instalarte en el drama. Nunca lo has hecho, siempre has salido de todos los problemas, de todos los contratiempos: fuerte como un roble, como si no pasara nada. Te miras fijamente el pecho, una y otra vez más; ésta es sólo una más de tus tantas tragedias, ya saldrás de ella; cavilas, es sólo una parte del cuerpo, te repites una y mil veces. Sólo una, pero eso no te evita la sensación, el pensamiento, de que estás muriendo a pedacitos.

Sueño con el Mago Por Edgar Khonde Estaba en un cuarto diminuto y oscuro en el que apenas cabía, miré hacia arriba, vi un traslúcido techo de tonos violetas que desapareció al instante. Enceguecido por una luz traté de salir cuando sentí un jalón por, ¿mis largas y puntiagudas orejas? Escuché murmullos de asombro y aplausos, recorrí nervioso la multitud de gente que tenía ante mí, quise zafarme. Escuché a mis espaldas un abracadabra. Luego fui depositado en una mesa, me miré, como pude me volví también para mirar a mi captor. Frente a frente con él intenté articular una pregunta, pero sus más ágiles manos me apresaron por la cabeza y la boca al tiempo que me decía Shhht silencio, que los conejos no hablan. Estuvimos así un par de minutos más hasta que el telón cayó. Sometido en una jaula fui trasportado a un cuarto que identifiqué con un camerino. Pasaron 17 minutos, lo sé porque conté el tiempo en un reloj digital que descansaba sobre una repisa, para que entrara mi secuestrador por la puerta sonriente y exultante con un collar de flores y una botella de vino

en la mano. Lo interpelé: No me digas que tu mejor acto es sacar un conejo de la chistera. Cerró la puerta con pasador, se acercó hasta la jaula, Otra vez tú, ¿y ahora qué cuento te trae?, pensé que habíamos sido claros, nada de meterte en mis conejos, dijo. Dije para mí, esto debe ser un sueño. No, no es un sueño, o sí, es un sueño para ti, no sé cómo diantres cada que te duermes te metes en mis actos, cuando no es un conejo, es un pollo o una paloma o en las proyecciones de mis ilusiones, acotó. Enfadado le dije que me estaba confundiendo. No, no, y para colmo nunca te acuerdas de nada, dijo esta vez con un dejo de enfado. Me sacó de la jaula, me pidió que no huyera, me puso sobre una base y me dijo: Mismo procedimiento, vas a mirar este relicario, cerrarás los ojos, te sientes cansado, tienes sueño, mucho sueño, estás en un prado, entras a una cabaña, te recuestas, cuando cuente hasta tres, abrirás los ojos y estarás en tu cuarto, en tu cama. En cuanto abrí los ojos, tomé la pluma, el cuaderno que tengo en la cómoda y escribí este sueño.

El infierno interior Por Alberto Huerta

William-Adolphe Bouguereau La abducción de la psique

“Iba por la ciudad buscando una memoria”. Antonio Muñoz Molina

Uno se guarda las palabras adentro, sin permitir que salgan aunque sienta que se puede ahogar con ellas. Simplemente se queda callado, en boca cerrada no entran moscas. Las palabras pueden ser peligrosas. Uno nunca sabe. El silencio te arrulla. Te adormece. Como un somnífero. Así de mortal. Uno solo se va envenenando, de a poquito. Sin que se note. Hasta terminar muerto en vida. Pero es aparente,

adentro, adentro los recuerdos bullen como cuando los frijoles hierven en la olla de barro… Uno se guarda las palabras adentro. Calla. Y sólo en la mirada se puede advertir el infierno interior. Uno prefiere el silencio. Y calla. Se da la media vuelta y se echa a andar como caminan sólo los perdedores, los que nunca han ganado una batalla, los que pudieron dar un

golpe al adversario, los reventados, los innombrables… Te callas porque las palabras perdieron sentido. Carecen de valor. En silencio miras cómo la vida sigue su curso inalterable. Desconectas la radio, el refrigerador, el horno de microondas, el televisor, el estéreo, el teléfono… Cierras los tanques del gas. Te desconectas. Náufrago, como un Robinson, nadas

desesperado hasta las arenas de la playa de tu isla desierta, tomas entre tus manos el primer ladrillo con el que tapiarás puertas y ventanas… Bajas el switch de la corriente eléctrica… Quedas en la oscuridad. Masticas las palabras. Ahogas el grito que como eructo pugna por salir por la garganta. Te lo tragas.


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La Gualdra No.110 by La Jornada Zacatecas - Issuu