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Sismos19092015

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SEPTIEMBRE 2015

CaRMEn LIRa SaadE Directora General

que

no nos vuelva a pasar


Eje Central Lázaro Cárdenas / Foto: Andrés Garay Nieto

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Por Gabriela Romero

E

l sismo de 1985 no sólo modificó la forma en que se construyen los edificios, sino que sentó las bases para que en la Ciudad de México pasará de una jefatura de unidad a una Se-

cretaría de Protección Civil, cuyo objetivo primordial es salvaguardar la vida y coordinar acciones de prevención ciudadana. El secretario de Protección Civil de la Ciudad de México, Fausto Lugo García, rememoró la manera en que la población reaccionó

hace 30 años ante una situación de emergencia, integrando brigadas de auxilio para apoyar en los trabajos de rescate y recuperación, de remoción de escombros, donación de artículos y atención a los heridos. “En ese entonces el Departamento del Distrito Federal tenía una jefatura de unidad de protección civil, que después de los sismos de 1985 pasó a ser una subdirección y después se convirtió en una dirección general, dependiente de la Secretaría de Gobierno, como hoy en día a nivel federal está la Coordinación Nacional de Protección Civil dentro de la Secretaría de Gobernación”, detalla. Sin embargo, es hasta 17 años después de los sismos, cuando a propuesta del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se crea la Secretaría de Protección Civil del Distrito Federal. De 2007 a la fecha esta secretaría ha consolidado sus objetivos, “el más fuerte es salvaguardar la vida y obviamente, coordinar acciones de prevención ciudadana para emergencias mayores, y es ahí en donde se han fortalecido los vínculos con todas las instituciones, tanto locales como federales, así como particulares. El otro frente ha consolidado las acciones preventivas, las cuales tienen mejores resultados que atender una emergencia”, afirma Lugo García. En materia de construcciones advierte que en el 85 no se contaba con un reglamento de cons-


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trucciones del nivel que hoy se tiene, el cual es “un modelo, no sólo para la Ciudad de México sino para todo el país, de requerimientos en materia constructiva para temas sísmicos, y en general para todo lo que tiene que ver con obras como segundos pisos, edificios inmobiliarios o comerciales”. El secretario precisa que las modificaciones que se hicieron con base en la experiencia que dejaron los sismos tienen que ver con la mecánica de suelo, la utilización de materiales flexibles, pero resistentes, y con todo el tema de supervisión y vigilancia en materia constructiva, en especial para los edificios altos, de más de 6 niveles.

Fausto Lugo García, secretario de Protección Civil de la Ciudad de México

Aunadas a las modificaciones en el reglamento de construcciones se cambiaron seis de las nueve normas complementarias de construcción. Lugo García reconoce que aún falta avanzar en el área de la autoconstrucción, ya que ahora los ciudadanos edifican su casa y le van “echando” más pisos conforme aumenta la familia. CULTURA PREVENTIVA Aclara que los simulacros y capacitación son de los objetivos importantes que tienen que ver con el conocimiento, el acercamiento y el hacer una cultura más preventiva en la Ciudad de México. Describe que durante la realización de los simulacros de sismos se forman dos grupos de personas: el primero, con las que vivieron, sintieron y presenciaron los sismos del 85, quienes al tener presente lo que puede pasar participan de manera activa en éstos, y el segundo, con quienes no lo vivieron, que son en los que se debe fomentar una cultura preventiva, en aras de tener una sociedad cada vez más preparada. De manera paralela a la realización de los simulacros se cuenta con dos instrumentos, uno el programa interno de protección civil con que deben contar todos los edificios de oficinas privadas, de gobierno, centros comerciales y mercantiles. “Es un documento que da cuenta de todas las acciones que tienen que ver con el antes, durante y después de un sismo, o en general de cualquier riesgo que tenga el inmueble”. El otro tiene que ver con un plan familiar, con el cual deben contar todos los ciudadanos. •

¿POR QUÉ PARTICIPAR?

Los simulacros son ensayos que sirven para reforzar y mejorar los protocolos de actuación, ponen a prueba la capacidad de respuesta de los miembros de una familia si se realizan en casa, a las brigadas internas de protección de los inmuebles públicos y a las autoridades.

Para la Secretaría de Protección Civil del Gobierno de la Ciudad de México es fundamental que la población de la capital del país sepa, cómo actuar en caso de sismo, pues con una adecuada previsión y reacción se pueden salvar vidas. Por lo anterior, la dependencia capitalina trabaja para fortalecer entre la población la cultura de la protección civil, impulsando programas y acciones con enfoques preventivos, reactivos y de recuperación ante los fenómenos que se pueden presentar en la ciudad. La corresponsabilidad entre la población y autoridades es vital para reforzar la autoprotección.


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Alerta Sísmica

SISTEMA DE ALTAVOCES de la Aspectos del C4 ubicado en Balbuena / Foto: Yazmín Ortega Cortés

a través del

Por Gabriela Romero

A

nte el riesgo de que se registre un movimiento telúrico de gran magnitud, similar o mayor al ocurrido en 1985, a partir del 19 de septiembre el Gobierno de la Ciudad de México replicará el sonido de la alerta sísmica a través de los al-

tavoces de más de 8 mil de las 11 mil cámaras de vigilancia del Centro de Control, Comando, Comunicación y Cómputo (C4), que están enlazadas al Sistema de Alertamiento Sísmico. Cada bocina tiene un alcance superior a 200 metros y un sonido fuerte que cubrirá las 16 delegaciones de la Ciudad de México.

“Este será el único sistema oficial de alarma. Es un tema de seguridad, de protección civil y de salvaguarda”, resumió Idris Rodríguez Zapata, director general del Centro de Atención a Emergencias y Protección Ciudadana de la Ciudad de México (CAEPCCM). A diferencia de hace 30 años, hoy la Ciudad de México está


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Idris Rodríguez Zapata, director del C4 / Foto: Yazmín Ortega Cortés

“Tan sólo en la planta baja del edificio tenemos oficinas listas para casi 70 dependencias, por lo que podrían estar trabajando en el C4 alrededor mil personas en este nivel. Estamos hablando de una cantidad muy importante de gente”, estimó Idris Rodríguez Zapata, director general del Centro de Atención a Emergencias y Protección Ciudadana de la Ciudad de México (CAEPCCM). mejor preparada para tener en cuestión de minutos un panorama general de los daños que hubiera provocado un sismo de gran intensidad. “Hay que aprovechar la tecnología que tenemos en las manos para salvar vidas”, señaló. Las autoridades del gobierno capitalino exhortan a los ciudadanos a ubicar el lugar en que se encuentran las cámaras, más cercanas a su casa o lugar de trabajo, ya que en caso de ser necesario por los altavoces podrían estar dando avisos públicos o solicitar ayuda. A lo largo de los años el Gobierno de la Ciudad de México ha ido perfeccionando los protocolos en la materia y establecido una coordinación interinstitucional estrecha, de tal manera que cada dependencia, servicio de emergencia o servidor público sabe cómo reaccionar en caso de un siniestro. Rodríguez Zapata explica que en el momento en que ocurre un sismo el Gobierno de la Ciudad de México hace una revisión de toda la capital, a través de las cámaras de vigilancia del C4, y

con base en ésta se puede tener una evaluación temprana de la situación inmediata posterior al movimiento telúrico. “Lo único que hacemos es dar clip al sistema y en tres minutos aproximadamente se tiene un primer diagnóstico de la situación en que se encuentra toda la ciudad a través de las cámaras. Se puede detectar si hubo, por ejemplo, un

CáMaRaS dEL SISTEMa TECnoLógICo dE VIdEoVIgILanCIa InSTaLadaS Álvaro Obregón Azcapotzalco Benito Juárez Coyoacán Cuajimalpa Cuauhtémoc G. A. Madero Iztacalco Iztapalapa M. Contreras Miguel Hidalgo Milpa Alta Tláhuac Tlalpan V. Carranza Xochimilco TOTAL

575 418 555 422 158 1,075 1,148 366 1,080 171 543 110 321 429 486 231 8,088

accidente vehicular y si hay heridos, si se cayó un poste o un árbol sobre un automóvil, si se derrumbó un inmueble y definir qué tipo de ayuda se requiere”, detalló. De manera adicional se cuenta con los reportes de los sobrevuelos que realiza personal de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México, y de los recorridos que hace personal de las diversas dependencias las calles. Se cuenta con un comité del cual el titular es el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, en el que participan el titular de la Secretaría de Protección Civil, así como el gabinete de Seguridad Pública. Las instalaciones del C4 tienen habilitada una sala de crisis y oficinas para el Jefe de Gobierno y los integrantes de su gabinete por si la situación de desastre ameritara que trabajaran las 24 horas, hasta que se resuelva la emergencia. El centro dispone de un receptor de agua pluvial y de diésel para su funcionamiento, lo cual permitirá que en el momento en que se vaya la luz comience a funcionar la planta. •


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NUEVOREGLAMENTO DE CONSTRUCCIONES Por Gabriela Romero

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l Gobierno de la Ciudad de México publicará un nuevo reglamento de construcciones para la Ciudad de México, más estricto, e incluye al constructor y al proyectista como corresponsables de obra, adelantó el doctor en ingeniería, Renato Berrón Ruiz, director del Instituto para la Seguridad de las Construcciones de la Ciudad de México. “Es importante meterlos en este juego de responsabilidad, porque así también se van a preocupar de que las obras sean de gran calidad”. Afirma que los sismos del 85 implicaron un cambio radical en el diseño estructural y fueron un parteaguas para el reglamento de construcciones, lo que llevó a la edificación de inmuebles más robustos y mejor preparados para recibir un movimiento telúrico de igual o mayor magnitud.

Explica que de ese año a la fecha se ha avanzado de manera considerable, por lo que se atreve a aseverar que “México es un país muy desarrollado, un poquito por abajo de Japón, en materia de sismos. Los mexicanos no sabemos lo bien desarrollados que estamos y que competimos con los países más avanzados en esta tecnología. Podemos decir que somos país de primer mundo en diseño sísmico”. El doctor en Ingeniería advierte que no basta con tener un reglamento muy estricto, si no se garantiza que éste se cumple a la hora de construir un edificio. En entrevista Renato Berrón enlista la serie de cambios que hubo a raíz del 85, empezando por mejorar el mecanismo de control, con la aparición de peritos especializados en materia de estructuras, instalaciones y arquitectura, quienes se integraron

al equipo del director responsable de obra que ya existía. Por otro, se ataca la cuestión de la obra con una serie de peritos más especializados”, resume. A lo largo de los años se han llevado a cabo diversas investigaciones y desarrollado accesorios novedosos que se usan en la construcción de nuevos edificios, como los amortiguadores —los cuales reducen los movimientos y la fuerza generada en los sismos—, y los aisladores de base.

Renato Berrón Ruiz, director del Instituto para la Seguridad de las Construcciones


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Cita el caso de la Torre Latinoamericana, “es un edificio alto y está construido en una de las peores zonas desde el punto de vista sísmico, que es el centro histórico, ahí está y funcionó perfectamente; el problema no es que sea alto o chaparro, sino que se diseñe respetando el reglamento de construcciones”. Berrón Ruiz admite que lo que le preocupa son los cientos de edificios que a lo largo de décadas se han “dejado caer” y que por ende se encuentran en una situación de riesgo, “no por un sismo sino por la falta de mantenimiento”. “Muchos edificios están pidiendo ésto a gritos; sin embargo, los dueños no quieren o no les interesa. Me preocupa, porque se van haciendo más vulnerables. Muchos de ellos se construyeron antes del 85, son muy viejos, pasaron esa prueba y por eso siguen dando servicio, pero éstos deben tener sus verificaciones, hay que pintarlos, impermeabilizarlos, corregir las fugas de agua que afecta mucho al material y lo degradan, entre otras cosas”, concluye. •

Edificios más emblemáticos

derrumbados o parcialmente afectados:

Foto: Fabrizio León Diez

“Así como la industria automotriz ha evolucionado, y hay coches eléctricos, la construcción también y contamos con edificios inteligentes”, equiparó Berrón Ruiz. Con relación a los materiales que se utilizan en las construcciones aclara que éstos no cambiaron sólo se incrementaron los parámetros de resistencia que deben cumplir. En el caso del concreto, detalló, se exige que tenga alta resistencia, “antes de los sismos del 85 se pedía 200 kilogramos sobre centímetro cuadrados de resistencia, ahora ya no se acepta que ninguno sea de menos de 200 kilogramos”; el acero debe tener ciertas propiedades y los tabiques contar con un mínimo de resistencia y no ser elaborados en fábricas clandestinas. Mientras que en los últimos años ha aumentado el uso de concreto presforzado. El titular del Instituto para la Seguridad de las Construcciones de la Ciudad de México asegura que el número de niveles de un edificio no importa, siempre y cuando el diseño esté bien hecho y se haya construido de acuerdo con el reglamento.

• Hospital General de México unidad de ginecología y residencia médica, se estima que murieron ahí más de 295 personas, entre pacientes, residentes y personal médico • Centro Médico se perdieron 2 mil 600 camas • Se desplomó la torre de 11 pisos del Hospital Juárez • La parte central y norte del edificio Nuevo León, de la Unidad Habitacional Nonoalco Tlatelolco • Los edificios A1, B2 y C3 del multifamiliar Juárez • Televicentro ahora Televisa Chapultepec • Televiteatros ahora Centro Cultural Telmex • Una torre de más de 20 pisos del conjunto Pino Suárez ahora plaza comercial del mismo nombre • Hoteles Regis ahora Plaza de la Solidaridad, D'Carlo y del Prado, ubicados en la zona de la Alameda • Fábricas de costura de San Antonio Abad • La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, que se encontraba en la esquina de Eje Central Lázaro Cárdenas y Eje 4 Xola, sufrió varios daños y cuando se reconstruyó se hizo de menos pisos. Ahora Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Ahí se restauró la obra de los muralistas Juan O´Gorman, Arturo Estrada, José Chávez Morado y Rodrigo Arenas Betancourt, entre otros


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ElEna Poniatowska Crónica de la destrucción y el salvamento en el Hospital Juárez Texto publicado el 9 de octubre de 1985 en las páginas del periódico La Jornada

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odolfo Mora Rodríguez pertenece al Comité Ejecutivo de la Sección número 15 del Hospital Juárez; es un hombre pequeño, delgado y más bien tímido: "Quisiera dar una explicación rápida —para no aburrir— de lo que pasó el día 19. Como tengo que ir a un curso, el temblor me agarró en el camino, en el Monumento a la Revolución. Luego, luego, pensé en el Hospital Juárez que estaba averiado. Llegué como a las 10 al hospital y era un caos tremendo. En el camino me encontré al director Jesús Aguilar y en ese momento me dieron ganas de golpearlo. "Fue una labor de todos los compañeros porque se metieron a las grietas sin importarles que se les fueran a caer encima bloques de cemento, de concreto, de acero. Había una grieta de 20 centímetros y oímos unas voces: 'Ayúdenos, ayúdenos' y empezamos a rascar con lo que se podía, a tratar de mover la piedra con barretas, con palas, con las manos. A uno se le ensangrentaron toditas. Entonces un socorrista dijo: —Necesitamos gente delgadita, un delgadito que se pueda meter. "En ese momento yo, una gente muy acelerada como dicen los muchachos, muy aventado, a mí me temblaron las piernas y como que traté de esconderme del grupo. Vi que se empezaron a ver y que nadie decía nada y pues ni modo, dije: Sí voy. Ten una lámpara y métete a ver, me dijeron, ¿o tienes miedo? No... mis compañeros. Fue cuando me metí; todas las lozas estaban hacia abajo. Como pude, me metí. —¿Cuántos son ustedes?— les dije. —Somos ocho. —¿Cómo están? —Pues pásanos oxígeno. Los compañeros médicos me dieron suero y oxígeno y con barretas y con lo que pude agrandé un poquito la grieta, muy poquito, apenas se podía pasar. —Tengan calma, les dije, los vamos a sacar. "Uno de ellos me reconoció. Yo me llamo Rodolfo Mora Rodríguez; allí en el Hospital me conocen como Niño Mora: —Niño Mora, Niño Mora, sácanos. "Mandamos a que trajeran una autógena para tratar de romper unas varillas y hacer un boquete más grande, así pude introducirme más, los muchachos me agarraron de

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los pies, porque yo sentía que me iba a quedar allí también. Les pedí que me pasaran una cubeta para ir sacando escombro, pero cuando ví el cuadro adentro, entonces sentí que me iba a quedar adentro porque de verlos todos parados y los escombros les cubrían casi todo el cuerpo, sólo uno de ellos tenía más o menos las manos libres, todos los demás estaban como tiesos, así amontonados, sembrados como pinitos. Entonces les grité a los de arriba `jálenme, jálenme' sentí una desesperación, me sacaron y les dije como estaba la situación. Pusimos palos para que no se cayera todo; empezamos como a las 12 del día y terminamos como a las ocho de la noche. Al final yo ya estaba

tan mal que me decían que ya no entrara, 'mejor ve a que te encamen'. "No, son mis compañeros y no los puedo dejar allá abajo, si no los puedo sacar, yo aquí me quedo. "Con las barretas se hizo más grande el boquete. Me llamaban y entré de nuevo, allá adentro un médico, el único que podía mover las manos me agarró de los hombros: 'Mora, Morita, te doy lo que quieras pero sácanos' . Me acordé de las albercas cuando el que se lanza se ahoga con el otro: Espérate, si no, aquí nos quedamos los dos. "Con los compañeros de afuera fuimos a pedirle a los médicos ayuda. Yo me asomaba por el boquete: 'Ahí voy, los vamos a sa-


menos toda la zona del desastre, y no nos dejaron lo que es hacer nada y ellos tampoco hicieron lo que es nada, andaban viendo más o menos por dónde podían entrar, el sábado fue lo mismo. Ya los familiares estaban de aquel lado de la reja del hospital preguntando. Ellos querían cooperar también. Ya estábamos a domingo cuando llegaron las gentes extranjeras, los franceses, los israelitas y después ellos empezaron a trabajar pero nosotros queríamos entrarle. Estábamos esperando a ver a qué hora nos llamaban a nosotros como cuadrilla. Buscamos a los franceses por medio de un niño que sabía francés cuando vimos que ya se iban. El niño les preguntó que por qué se iban ¿no? y le contestaron que porque los soldados los habían corrido. Y estaban cerca de unos compañeros que estaban vivos, y que lo que necesitaban ellos era tiempo, y que pues los dejaran trabajar y, púmbale, que los soldados arbitrariamente los corrieron, que tiempo, qué tiempo, ellos eran los que mandaban y punto. "Como nosotros éramos del Comité Ejecutivo pues ¿qué hacer? Así fuimos a ha-

Foto: Fabrizio León Diez

car'. Así como pudimos sacamos a tres. Entonces los médicos me dijeron que a los que quedaban les hiciera una prueba con un bisturí, que les cortara cualquier pedacito, cualquier parte para ver si estaban vivos, para ver si viven ¿no? Yo estaba viendo cadáveres y luego de ver a una doctora jovencita, pero jovencita de veras, yo me sentía... pues a veces tenía temor. Cualquier movimiento yo lo veía grave. Entonces a los de afuera les hice ver la verdad, que ya no tenían vida. Ya después vino un médico —porque nadie le quería entrar allí—, también delgadito que pudo entrar. A las personas que ya estaban muertas teníamos que rescatarlas pero probablemente más tarde ¿no? Después nos dedicamos a ver a otros compañeros que más o menos estaban vivos. Sacarlos más o menos así de hormiga duró como hasta eso de las 3 de la mañana aproximadamente. A esa hora fue cuando entró el ejército y a todos los civiles nos desalojaron; nos dijeron que traerían a gente preparada, pues, total nos convencieron que nosotros no podíamos seguir entrándole allí. El viernes nos echaron más para atrás, acordonaron más o

blar con el director Jesús Aguilar pero en lugar de darnos la cara, luego allí se hizo un pequeño mítin, empezamos a hablar todos que por culpa de las autoridades estaban nuestros compañeros en esas condiciones y no nos dejaban ir en su auxilio. Entonces ya después vino un sapote, un soldado sapote que era el que comandaba toda esa zona y nos echó un rollo, que no, que ellos estaban allí para defendernos, cuidar físicamente de nosotros. Les dijimos que en lugar de que trajeran sus metralletas pues que fueran por palas ¿no? Total que ya nos dejaron organizarnos para entrarle a las cuadrillas y a mí me pusieron al mando de una cuadrilla y una compañera va y me dice: —Sabes ¿qué? Tengan cuidado, tú no le entres porque te van a meter a un agujero y te van a dar en la torre. —No, no creo, porque vamos a ir varios. "De todos modos el domingo en la noche y con mayor razón el lunes empezaron a echar a la gente para atrás, para atrás. Se perdieron unos días bien valiosos en los que se pudo haber rescatado a muchos compañeros. "Ahorita, ya nada más lo que nosotros pedimos es que se rescaten los cuerpos y se informe a los familiares que están a un lado del parque del Hospital Juárez. Los pobres se desvelan; toda la noche se quedan allí y no hay ni quien les lleve una taza de café. Lo que quieren es ver a sus gentes para enterrarlos. "Lo que nosotros tenemos es un coraje, un coraje harto. Ese coraje nos va a hacer levantar de nuevo el Hospital Juárez, porque ahorita con la austeridad, con el Mundial que viene, es probable que hagan un centro recreativo, pongan unos árboles, hagan lo que sea pero nada de hospital. Queremos que otra vez el Hospital Juárez vuelva a ser el Hospital Juárez y que se haga a la brevedad posible. Ahorita a la gente la están descentralizando, la van a mandar a los estados; que no vaya a haber un grupo organizado para tratar de hacer presión sobre las autoridades. Eso es lo que nos hace a nosotros el coraje, la indiferencia que han tenido las autoridades para nosotros, ni siquiera como Comité nos dejan estar allí al frente; en las noches esos cuates se llevan a los cadáveres por otro lado, y lo que sí les diremos es que el Juárez, así como lo vimos nosotros nacer en los 15 años que llevamos de servicio, lo hemos visto derrumbarse. Ahora con el apoyo de todos, con los que quedamos, vamos a volver otra vez para que el Hospital Juárez vuelva a ser lo que era antes, un hospital para la gente más necesitada del país". Dentro del más pavoroso silencio escuchamos Carlos Monsiváis, Alfonso Quezada y yo este testimonio, gracias a la intervención del Centro de Información y Análisis de Daniel Molina y Raúl Álvarez Garín que se han propuesto poner en contacto testigos con periodistas. •

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12 Foto: Fabrizio Le贸n Diez


Foto: Fabrizio León Diez

Así quedó el tradicional hotel Regis de avenida Juárez / Foto: Fabrizio León Diez

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Centro Médico Nacional / Foto: Marco Antonio Cruz


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Fotos de los testimonios: Guillermo Sologuren y Luis Humberto González

EL RESCATE DE LA MEMORIA “Tenía seis meses de nacida, lo he sabido por familiares, por mi mamá y mi papá. Él trabajaba en el centro, y nos cuenta que ese día tuvo que llegar caminando. Que en el camino llegó a ver edificios aplastados, camiones parados. Vivíamos en Nezahualcóyotl, nuestra casa era de lámina y el estaba muy angustiado porque no tenía manera de comunicarse con nosotros, y pensaba que nuestra casa se había caído, pero afortunadamente no fue así. También tengo amigos que sí lo vivieron, y lo narran como algo muy fuerte. Cuando hay temblores fuertes me quedo tranquila, pero sí veo a mucha gente que entra en pánico. Yo si estoy en un lugar cerrado busco un lugar seguro, o si estoy afuera un lugar que esté despegado hasta que se pasa el temblor. En el trabajo, pues hacemos los simulacros y estoy consciente de que hay que tener precaución, porque con todo los eventos que hay con el cambio climático, los temblores son cada vez más y más fuertes”. Angélica Moreno / Psicóloga / 30 años

“Vivía en la San Rafael, soy fotógrafo profesional y trabajaba para la Federación de Fútbol. A la hora del temblor primero fue ver a la familia, a los niños, el edificio en el que vivía, y después salí sobre la calle de Antonio Caso e inmediatamente vi la magnitud. Empecé a hacer un recorrido. Me fui al Monumento a la Revolución, después por avenida Juárez, y de ahí como fotógrafo levanté las imágenes, hasta Izazaga y Eje Central. Cada año se hace una exposición con esas fotos, pero este año tiene algo muy especial porque hice la fotografía de hoy y la de hace 30 años, es impactante para todos ver cómo quedó y cómo se transformó.

“Me enteré por mis papás, yo tengo 18 años. Ellos me cuentan lo que les sucedió. Mi papá había ido por la leche y mi mamá en su casa. Mi papa se esperó a que pasara, y mi mamá dijo que se escondió debajo de la cama. Cuando tiembla me pongo junto a una pared, que dicen que te cubres más, me quedo parada. Nunca he salido corriendo. En la escuela sí hay simulacros, te enseñan para que prepares en caso de un sismo. Desde la secundaria me acuerdo que hemos participado en los simulacros. La verdad nunca he escuchado ni la alarma sísmica, aunque se ve que hay mucha gente que se aloca, se espanta y entra en pánico. Mi familia se queda tranquila”.

Guillermo Gutiérrez Zaragoza, alias El Tortas 71 años / Fotógrafo

Verónica Rojas Estudiante / 18 años

DIRECTORIO

CaRMEn LIRa SaadE Directora General

MIguEL ángEL VELázquEz Coordinador General

MaRCo HInojoSa Publicidad

HERnán gaRCía CRESPo

FOTOS DE PORTADA: Edificio Nuevo León de la unidad habitacional Tlatelolco / Marco Antonio Cruz • Paseo de la Reforma / Carlos Ramos Mamahua

Diseño


Foto: Carlos Ramos Mamahua

Ante el pleno de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal dijo que son cinco los campamentos instalados en distintos puntos de la ciudad, los que “voy a retirar”, los cuales fueron instalados por personas que perdieron sus viviendas el 19 de septiembre de ese año. Antes, en entrevista con La Jornada, el ejecutivo local criticó que se hayan dejado pasar 30 años sin rescatar a esas personas que prácticamente viven en la calle. Recordó que esta acción ya se realizó en elcampamento que se ubicaba en la colonia Atlampa.

“Estaba en el quinto piso y pude observar como se movían los edificios y como se caían los vidrios. Vivía en la colonia Postal, entre Xola y el Eje Central. En la zona, se cayó una parte de la torre de Comunicaciones, un edificio en Doctor Barragán, y otros más en Xola, quedaron sumidos los estacionamientos. Tenía 31 años. Estaba en la casa solo, porque mi esposa acaba de irse con los niños a la escuela. Sentí que estaba muy fuerte y no baje. Con trabajos me pude detener y me sostuve de una columna y me quedé viendo hacia fuera. Teníamos una tienda en el centro, pasó mucho tiempo para que pudiéramos abrirla de nuevo. No había agua ni había servicios, todo era un caos. Ayudamos con agua y con víveres. Ahora hay alerta sísmica y la escucho, porque hay una guardería a una cuadra y ahí suena, pero vivo en un quinto piso, prefiero quedarme, no entro en pánico, nada más me pongo junto al piano y un pilar, para protegerme. Ya los edificios son más seguros, y creo que algo han de servir los simulacros en las escuelas y los centros de trabajo”. Fernando Rodríguez Vecino de la colonia Postal / Jubilado

“Desde que que tengo memoria he oído hablar del temblor del 85. Digo cada cada año se conmemora, y la referencia que tengo es que se trató de un sismo muy fuerte. Tenía dos años. Mis papás me han dicho cómo lo vivieron, que estábamos en la casa de una tía y que mis hermanos iban a la escuela en el metro, que se suspendió el servicio. Al principio nadie sabía que onda, ni que estaba ocurriendo. También esta parte de como se unió la gente para ayudar a los demás, la solidaridad que hubo. Entiendo, a partir de lo que me cuentan mis papás, que fue un parteaguas en la historia de la ciudad, no sé si del país también. Cambiaron muchas cosas, se organizó la sociedad civil y en materia de protección civil. Desde que recuerdo, siempre he participado en simulacros en las escuelas, entonces, ya hay mayor preparación, para enfrentar algo así”. Andrés Paz / 31 años

Foto: Fabrizio León Diez

Mirones en avenida Juárez / Foto: Fabrizio León Diez

El Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera Espinosa, anunció durante su tercer Informe de Gobierno, que ofrecerá vivienda digna a 622 personas que actualmente viven en campamentos creados desde hace 30 años tras los sismos de 1985.

“A mi no me tocó, tengo 19 años, pero a mi papá sí. Él me contó que rentaba un cuarto por la Villa, cuando sintió el temblor. Iba bajando las escaleras, cuando comenzó a derrumbarse la casa, que ya era muy antigua. Ayudó a una viejita a salir, pero sus cosas y documentos se perdieron. Él es de Hidalgo y estaba rentando como estudiante. A los que vivían abajo, se les cayó parte de la casa, pero lograron salir. Y pues te enteras conforme vas creciendo por las noticias que cada año salen y los simulacros que se hacen en las escuelas. Voy a una universidad, que está en Cuauhtémoc y Chapultepec, y dicen que ahí antes había un edificio que se derrumbó, creo que era una una locutora de radio o algo así, y siempre nos dicen lo que hay que hacer en caso de sismo, buscar las paredes de seguridad. No lo viví, pero sí siento miedo, una vez me tocó en mi casa y salimos con piyama. Los simulacros son tranquilos, pero cuando tiembla, es otra cosa, si te dan nervios”. Aranza Juárez León Estudiante / 19 años

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ANTE LA TRAGEDIA LA SOLIDARIDAD DE LA GENTE

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Grรกfica: Iseo Noyola Isgleas


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