Skip to main content

La semanal

Page 1


LA PALABRA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS MULTICULTURALIDAD:

Alejandro Zenker: retrato de un artista erotómano José Ángel Leyva

La flor de la palabra: lo que cuentan los textiles

Irma Pineda Santiago

Oda a La guerra y la paz

Vilma Fuentes

Multiculturalidad: la palabra de los pueblos originarios

N os falta mucho por escuchar y entender en torno a los saberes de los pueblos originarios.” Así lo afirma Omar López Monroy y así lo sabemos todos en México: la nuestra es una nación que tiene a la multiculturalidad como uno de sus principales rasgos, pero aún estamos muy lejos de reconocer y, más que sólo eso, incorporar a la vida artística, literaria e intelectual en particular, y social en general, la infinita riqueza de las cosmovisiones, costumbres, tradiciones, saberes y lenguas de las culturas originarias del país. No obstante haber sido soslayadas, minimizadas e incluso vistas con un muy reprobable lente prejuicioso, racista y clasista, esas culturas han resistido a lo largo de los siglos e, invariablemente, y han dado bellos y generosos frutos, ya sea gracias a luchas individuales o colectivas. El artículo que ofrecemos a nuestros lectores aborda el panorama actual de la palabra de nuestros pueblos originarios y pone el acento en la necesidad y la conveniencia de entendernos completos en tanto habitantes de un país múltiple en su unidad.

Pedro Garfias y Miguel Hernández

comen en El Hórreo

LA PUBLICACIÓN DE LA OBRA COMPLETA DE PEDRO GARFIAS DETONA ESTA REFLEXIÓN SOBRE UNO DE LOS PERÍODOS MÁS INTENSOS Y TRASCENDENTES DE LA POESÍA ESPAÑOLA DEL SIGLO XX, EN EL MARCO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. ESTE ARTÍCULO DESTACA, ENTRE MUCHOS, LOS NOMBRES DE MIGUEL HERNÁNDEZ (1910-1942) Y DE PEDRO GARFIAS (1901-1967) Y LOS VINCULA EN LA POESÍA Y EN LA HISTORIA: “LOS DOS VIVIERON LA GUERRA COMO UNA MUERTE, HERNÁNDEZ DE FORMA FÍSICA Y DEFINITIVA; GARFIAS SE VOLVIÓ UN FANTASMA, O, SI SE ME PERMITE, UN HABITANTE DE COMALA, ESA TIERRA DE NADIE, ESA TIERRA DE TODOS.”

LPORTADA: Rosario Mateo Calderón.

SEMANAL

A GUERRA CIVIL española tuvo un eje trágico marcado por la poesía: el asesinato de Federico García Lorca cuando empieza el conflicto, la muerte de Miguel de Unamuno en prisión domiciliaria, después de su valiente respuesta al general Milán Astray y su viva la muerte, el fallecimiento de Antonio Machado apenas a unos días de haber cruzado

la frontera con Francia, y la muerte de Miguel Hernández a causa de las torturas en las cárceles franquistas. Con el tiempo, todas ellas han adquirido un contenido simbólico estremecedor. Con la muerte de Lorca mataron la gracia alada de la poesía, con la muerte de Unamuno murió la oportunidad de que España volviera a pensar el mundo desde sus tuétanos reflexivos, con la muerte de Machado muere el

DIRECTORAGENERAL: CarmenLiraSaade LuisTovar FranciscoTorresCórdova COORDINADORDEARTEYDISEÑO: FranciscoGarcíaNoriega

DIRECTORA GENERAL: Carmen Lira Saade • DIRECTOR: Luis Tovar•EDICIÓN: Francisco Torres Córdova • COORDINADOR DE ARTE Y DISEÑO: • Francisco García Noriega DISEÑO Y MATERIALES DE VERSIÓN DIGITAL: Rosario Mateo Calderón • LABORATORIO DE FOTO: Adrián García Báez, Israel Benítez Delgadillo, Jesús Díaz y Ricardo Flores • PUBLICIDAD: Eva Vargas 5688 7591, 5688 7913 y 5688 8195. • CORREO ELECTRÓNICO: jsemanal@jornada.com.mx • PÁGINA WEB: http://semanal.jornada. com.mx/ • TELÉFONO: 5591830300

La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada. Editor responsable: Luis Antonio Tovar Soria. Reserva al uso exclusivo del título La Jornada Semanal núm. 04-2008-121817375200-107, del 18/ XII/2008, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Licitud de título 03568 del 28/XI/23 y de contenido 03868 del 28/XI/23, otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Editado por Demos, Desarrollo de Medios, SA de CV; Av. Cuauhtémoc 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, tel. 55-9183-0300. Impreso por Imprenta de Medios, SA de CV, Av. Cuitláhuac 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, CP 02670, Ciudad de México, tels. 555355-6702 y 55-5355-7794. Distribuido por Distribuidora y Comercializadora de Medios, SA de CV, Av. Cuitláhuac 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, CP 02670, Ciudad de México, tels. 55-5541-7701 y 55-5541-7702. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. La redacción no responde por originales no solicitados ni sostiene correspondencia al respecto. Toda colaboración es responsabilidad de su autor. Títulos y subtítulos de la redacción.

Jornada Semanal

Pedro Garfias. Concepto de la imagen Rosario Mateo Calderón, realizado con IA.

poeta que abrió la lírica española a la modernidad y con la de Miguel Hernández muere el futuro: lo que mataron fue el tiempo de la esperanza. Por eso es tan importante tenerlos en la memoria, no dejarnos quitar el tiempo de la vida. Y los poetas de la República esta vez no se dejaron expulsar de ella, se comprometieron en su defensa y se la llevaron con ellos al exilio. Neruda, Vallejo, González Tuñón, Carlos Pellicer, Octavio Paz, supieron claramente que esa era la respuesta a Hölderlin cuando se preguntaba para qué poetas en tiempos de miseria o a Adorno cuando pensaba que la poesía después de Auschwitz era imposible.

Uno de los poetas que hoy cobra actualidad –recientemente se llevó a cabo un hermanamiento entre él y Miguel Hernández, en distintos lugares de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey– es Pedro Garfias, que se hizo regio en las décadas finales de su vida, escribió en su camino al exilio Primavera en Eaton Hastings, una extraordinaria elegía provocada por el dolor.

En estas fechas, en que se ha publicado por fin la Obra completa de Pedro Garfias en tres tomos (Universidad Autónoma de Nuevo León), leerlo es necesario. Saber que eso, la poesía, todavía es posible y que esa posibilidad es necesaria. La poesía de Garfias tiene una gradación inflamable, pocas tan intensas todo el tiempo, quemante, ardiente: una poesía que es una herida: Garfias había nacido en 1901 con el siglo más violento que la humanidad ha conocido. El millón de muertos en España entre 1936 y 1939 sería apenas la entrada al laberinto fúnebre de los 20 millones de la segunda guerra mundial. Tres años antes, en 1898, cuando Cuba se hacía independiente, nació García Lorca, y en 1902 Rafael Alberti; tres escritores tocados por la gracia. Miguel Hernández en 1910. Él era la poesía misma. Los tres simbolizaron uno de los lados más luminosos de aquella edad de plata. Por su lado, tanto el primero como el tercero simbolizan la parte terrible, trágica y oscura, del conflicto civil español, con sus respectivas muertes –con la de Antonio Machado como eje, en 1939, apenas unos días después de haber cruzado la frontera.

La Guerra Civil y la edad de plata tienen, a cien años de su nacimiento, con la famosa antología de homenaje a Góngora, acta de su nacimiento, al menos del grupo del ’27, y es ya algo de leyenda. Por un lado, lo que he llamado los poetas de la República, con una doble alusión, a la segunda República Española y a la República de Platón. El destino trágico de España y su República está plasmado en poemas extraordinarios de Neruda, Vallejo y González Tuñón. O en poetas como Pedro Garfias y León Felipe. En otro lugar he imaginado que García Lorca no muere y viene a México donde, en contacto con su lírica popular, sufre otro viraje en su rica y diversa poesía.

Abolición (imaginaria) de la distancia

IMAGINEMOS AHORA que Hernández sale de la cárcel y consigue salir de España y viene a nuestro país. ¿Qué habría ocurrido? El lugar común del poeta pastor de cabras no debe hacernos olvidar que Hernández conocía bien a sus clásicos y que además tenía un oído privilegiado, marcado por el desgarramiento trágico, como se ve en la “Elegía para la muerte de Ramón Sijé”. Hernández continúa ese oído tocado por la gracia, propio de sus maestros. En México seguramente habría sabido registrar los acentos estremecedores de Juan Rulfo o el acento urbano innovador de Efraín Huerta o la religiosidad que explota hacia dentro de Alí Chumacero. El poeta de Orihuela nace en 1910, mismo año en que nace José Lezama Lima en La Habana. Ninguno de los dos, por decisión a última hora de los editoresantólogos, fue incluido en la antología Laurel. Tam-

Tres años antes, en 1898, cuando Cuba se hacía independiente, nació García Lorca, y en 1902 Rafael Alberti; tres escritores tocados por la gracia. Miguel Hernández en 1910. Él era la poesía misma. Los tres simbolizaron uno de los lados más luminosos de aquella edad de plata.

poco, por cierto, Pedro Garfias. Hay allí un cambio generacional. Garfias a su vez había nacido en Salamanca –aunque muy pronto viaja a Andalucía–, en 1901. Una década que es un abismo: en 1936 el primero tiene veintiséis años, uno tendría la tentación de llamarlo un niño, pero la guerra no permite tener niñez y él se vuelve combatiente. Garfias tiene en cambio treinta y cinco años y “vuelve” de manera intensa a la poesía, misma que en buena medida había abandonado, lastimado por el desdén de su “amigo” Gerardo Diego en la conocida antología de homenaje a Góngora. Los dos vivieron la guerra como una muerte, Hernández de forma física y definitiva; Garfias se volvió un fantasma, o, si se me permite, un habitante de Comala, esa tierra de nadie, esa tierra de todos. Pero Garfias escribe en Inglaterra su Primavera

Hoy se propone un hermanamiento entre ambos. Es evidente que hay elementos para hacerlo, en especial el estremecimiento que los recorre. Las “Nanas a la cebolla” del primero, por ejemplo, el “Capitán Ximeno” del segundo. En otro lado he comentado la impresión que me produjo saber que no tenemos grabaciones de la voz de García Lorca –hay quien dice que, para subrayar esa ausencia, un quejido en un recital puede ser de la garganta. De Hernández tampoco hay muchas grabaciones. En YouTube sólo pude localizar una, “Canción del esposo soldado”. En cambio de Garfias tenemos la de Voz Viva, verdaderamente antológica. Sin embargo, no es fácil hallarla en la red (urge una reedición del disco). En un momento de la grabación se oye cómo cae al piso la botella que tenía, el ron o el tequila que le servía al autor de Primavera para “aclarar” la garganta y arrastrar esas sibilantes eses o zetas que le otorgaban un ritmo asmático, de permanente asfixia. ¿Por qué es tan importante para

nosotros la voz de un poeta? Porque incluso en el texto más escrito o sobrescrito, digamos Una tirada de dados de Mallarmé, lo que lees o más bien escuchas, es una respiración. Los tres tomos de Obras de Garfias que son, entre otros, uno de los motivos del hermanamiento de estos autores, son un cofre de tesoro. Hay que abrirlo y echar a volar sus doblones de puro aire “azul esmeralda”, lo más puro posible. La poesía de Hernández también lo es: imaginemos leyéndose uno a otro en ese cielo de todos, ese cielo de los poetas que somos todos cuando leemos sus textos, y por razones más o menos similares han alcanzado ese estatuto que todo escritor busca: mantener encendido el fuego de la tribu. Y ese fuego crepita: esa es su voz. Cuando leemos sus poemas escuchamos ese crepitar que de alguna manera es su voz. Imaginemos, pues, que Miguel Hernández hubiera salido de la cárcel y que en 1945 hubiera podido salir, tal vez a Marruecos y tomar un barco que lo llevara al Puerto de Veracruz; tal vez para 1950 lo habríamos visto participar en el aquelarre en El Hórreo, pastoreando cabezas de toro disecadas, compitiendo con Pedro y con León Felipe en ese rito que mantenía la República, gracias a sus poetas, viva.

¿Qué comerían en ese encuentro? No sé por qué siempre pienso que chamorro –yo lo comí varias veces cuando el restorán estaba en franca decadencia y los toros en la pared estaban llenos de polvo. Un acto del hermanamiento se efectuó en la tumba de Garfias en Monterrey. Allí murió y la ciudad lo ha ido haciendo suyo con los años. Ya lo dijo alguna vez Gabriel Zaid: una de las cosas que hace importante a Monterrey es que aquí vivió Pedro Garfias. No recuerdo la cita exacta, pero creo que dice claramente vivió y no murió ●

Miguel Hernández. Concepto de la imagen Rosario Mateo Calderón, realizado con IA.

Fonca en Línea: realidades y oportunidades

EN SEPTIEMBRE DEL AÑO PASADO, LA JORNADA MAYA PUBLICÓ UN ARTÍCULO DEL AUTOR, ALEJANDRO ORTIZ GONZÁLEZ, TITULADO “¿CUÁNTOS ARTISTAS HAY EN MÉXICO Y POR QUÉ ES IMPORTANTE ESE DATO?”, EN EL QUE SE HABLA DE LA URGENCIA DE RETOMAR Y EVOLUCIONAR EL TELAR, LA BASE DE DATOS CREADA EN 2018 POR LA SECRETARÍA DE CULTURA FEDERAL, ABANDONADA DESPUÉS, CON INFORMACIÓN PUNTUAL DE QUIENES INTEGRAN EL ECOSISTEMA DEL ARTE Y LA CULTURA EN MÉXICO: ARTISTAS, CREADORES, PRODUCTORES, INVESTIGADORES, DOCENTES, GESTORES, MEDIADORES Y DIVULGADORES.

EL AUTOR ES SOCIO FUNDADOR DE BIOSCÉNICA: CUERPO DIGITAL Y TRANSDISCIPLINAR, ASÍ COMO MIEMBRO DE LA ASAMBLEA DE ARTES DE LA CIUDAD DE MÉXICO (ADA) Y DEL PRIMER PARLAMENTO DE LA VIDA CULTURAL DE LA CIUDAD DE MÉXICO.

En octubre de 2018, para formar parte del Primer Parlamento de Participación de la Vida Cultural de la Ciudad de México, emitida desde la Comisión de Derechos Culturales del Congreso capitalino, Minerva H. Trejo presentó una iniciativa para crear el programa Llave Cultural CDMX, como un módulo complementario al programa Llave CDMX ya existente, gestionado por la Agencia de Innovación Digital. Esta plataforma fue construida e implementada con la misma misión: integrar en una sola plataforma digital la tramitología nacional, permitiendo al mismo tiempo tener una base de datos nacional en permanente actualización, lo que brinda

obvias ventajas al momento de planificar las política públicas.

La plataforma Llave CDMX ya recaba datos básicos de quien se registra y permite que cada usuario actualice su perfil cuando lo desee, además de subir a la nube y dejar ahí algunos documentos que requiera tener en formato digital, como licencia, acta de nacimiento, tarjeta de circulación, etcétera. La plataforma capitalina tiene y mantiene todos los candados de seguridad necesarios para el tratamiento y resguardo de datos personales, con los avisos de confidencialidad requeridos y el respaldo del Gobierno de la Ciudad de México.

Implementar un nuevo módulo resulta simple hasta cierto punto, pues se trata de agregar programación con nuevos formularios para ser alimentados por el usuario mismo, permitiendo recabar nueva información esencial para conocer cuántos agentes culturales hay en la ciudad, sus campos disciplinares, trayectorias (semblanza o CV), su portafolios, además de datos más precisos sobre su actividad, remunerada o no, especialidades, etcétera. Toda esta información servirá para facilitar la planificación de programas y la asignación proporcional de presupuestos directos para atender a este ecosistema que es, a final de cuentas, el que alimenta la riqueza cultural viva de la ciudad –y el país–, en beneficio de la población en general.

La sorpresa es que ahora el Sistema Creación (antes Fonca) ha habilitado un mecanismo de enlace entre LlaveMx y sus convocatorias ubicadas en Fonca en Línea, de tal suerte que hoy, para poder postular a cualquier convocatoria, será requisito indispensable enlazarse con el registro de LlaveMx. La frustración viene al descubrir que aunque se han sumado campos al formulario, sólo se han agregado siete preguntas sobre adscripción indígena o afrodescendiente, si se tiene alguna discapacidad, si se es artesano, si se pertenece a la comunidad LGBTI+ o a alguna identidad de género no normativa o no convencional y, finalmente, si se pertenece a la comunidad migrante. Así, se pierde la oportunidad de recabar información sobre el ecosistema entero, disciplinas de formación y disciplinas o ámbitos de acción o desarrollo (creación, gestión, docencia...), ámbito laboral o educativo, ingresos, especialidades, portafolios de trabajo, por mencionar algunos. Además, el mecanismo sólo atiende y recaba datos de quienes postulan a algún apoyo del Sistema Creación, cuando la estrategia debería abarcar a toda la comunidad artística y cultural del país, sin importar si se postula o no a una convocatoria. La información no permitirá saber de qué tamaño es el ecosistema y todo su potencial implícito. Finalmente, la plataforma no sirve –al menos todavía– como espacio de vinculación entre la comunidad misma, ni con otros sectores como el privado, tanto para temas laborales o invitaciones diversas, como para colaboraciones posibles, como podría suceder con los Estímulos Fiscales (EFIARTES y EFICINE). Sería un espacio ideal para la publicación de convocatorias nacionales e internacionales, vinculación con la comunidad de Iberescena, con todos los ministerios de Cultura de Iberoamérica y sus programas, o las representaciones del British Council, el Instituto Goethe, la Agencia de Cooperación Española, el IFAL o el Foro de Austria en México, por mencionar cinco entre decenas de representaciones culturales internacionales con presencia en México, además de la propia UNESCO. El único esfuerzo que parece aspirar a sustituir el Telar en forma innovadora, aunque incipiente por ahora, es la nueva plataforma Mercado Creativo del Centro de Cultura Digital. Vincularlo con LlaveMx y LlaveCDMX sería fundamental. Ojalá se logre ●

▲ Exposición Creación en movimiento Jóvenes Creadores del Fonca 2017 - 2018, Museo Numismático Nacional. Foto: La Jornada / Roberto García Ortiz.

LA LITERATURA EN Occidente se inicia con la crónica de una guerra cantada por Homero: la guerra de Ilión. El aeda griego narra las proezas de los combatientes de los dos campos que se enfrentan. Los héroes existen en ambos lados. No es cuestión de reducir a nadie. Le sobra razón a Homero: de sobajar a los guerreros de Ilión, ¿qué gloria podrían tener los vencedores aqueos? El valor y el heroísmo son esenciales a la grandeza y el canto de la Ilíada no existiría sin ellos. Aquiles es tan osado como lo es Héctor. Menelao es tan valiente como Paris. Una cuestión primordial es la causa de esta guerra. Esa causa es una mujer. La más bella del mundo conocido: Helena. Pero Helena no es libre, es la mujer de Menelao. Su rapto por Paris, un príncipe troyano, ha desatado la guerra. El marido de Helena, Menelao, rey de Esparta, solicita la ayuda de su hermano, el poderoso Agamenón, rey de Micenas, quien convoca a las tropas de aqueos para combatir a los troyanos y rescatar a Helena. La historia del rapto de Helena se inicia en el Olimpo, durante una querella entre diosas: Hera, Afrodita y Atenea, quienes se disputan ser la más bella a causa de la “manzana de la discordia”, fruta arrojada por la divinidad que lleva este nombre y busca vengarse de los dioses que olvidaron invitarla a la boda de Peleas y Tetis. Para decidir quién es la más hermosa se acude al juicio de un ser humano: Paris. Cada una de las divinidades promete al príncipe troyano una recompensa. La de Afrodita, que le promete el amor de Helena, la mujer más bella de la Tierra, convence a Paris. Ligero detalle, olvido o descuido: Helena es la mujer del príncipe Menelao. La diosa no da importancia a esta unión, ¿qué importancia puede dar una divinidad a la unión de dos seres humanos, simples juguetes de los pasatiempos celestes?, y entrega a Paris la bellísima mujer. Menelao, la leyenda no precisa si amoroso u ofendido, convence a su hermano Agamenón, miembro de la familia de los atridas y rey de Micenas, de lanzar una guerra contra Troya para recuperar a su mujer.

La guerra no es sólo el combate entre griegos y troyanos, es el enfrentamiento entre el Oriente y el Occidente, punto neurálgico donde comienza la Historia de Occidente. La que seguimos viviendo. La nuestra.

Los troyanos son vencidos. Pero esa misma Historia nos enseña que no hay derrotados definitivos

Oda a La guerra y la paz

Vilma Fuentes

DOS GRANDES OBRAS CUYO

TEMA ES LA GUERRA, A SABER, LA ILIADA, DE HOMERO, Y LA GUERRA Y LA PAZ DE LEÓN TOLSTOI, SON CONVOCADAS AQUÍ PARA, A TRAVÉS DE LA LITERATURA, OTORGAR PROFUNDIDAD A LA CONDICIÓN HUMANA QUE AFLORA EN LOS CONFLICTOS BÉLICOS A LO LARGO DE LA HISTORIA HUMANA.

en ningún conflicto. Queda siempre un sobreviviente para vengar a los vencidos. Así, Eneas, hijo de Afrodita, se encamina con su padre a espaldas al lugar donde fundará Lavinia, origen de Roma. Más de veinte siglos después del conflicto conocido como la “guerra de Troya”, otro enfrentamiento bélico dará origen a otro monumento literario e histórico bajo el temerario nombre de La guerra y la paz. Su autor, León Tolstoi, describe en sus cuentos y novelas la vida del pueblo ruso en la época de los zares. En sus ensayos reprueba los poderes civiles y eclesiásticos, por lo que la Iglesia ortodoxa rusa lo condena a la excomunión. Después de su muerte, sus manuscritos son destruidos por la censura zarista.

De una familia perteneciente a la gran aristocracia rusa, Tolstoi reside en el campo hasta sus ocho años, cuando su familia se traslada a la ciudad. En esta época, León es apodado “Liova riova”, que significa León el Llorón, a causa de su gran sensibilidad. Muy pronto escribe un diario personal. Su belleza misma lo entristecía, a la vez que se sentía desolado por un físico ingrato: “Soy feo, torpe, intolerante, tímido… Pero hay una cosa que prefiero al bien: es la gloria… Soy tan ambicioso que si debiera escoger entre la gloria y la virtud, creo que escogería la primera.”

Después de tres años de matrimonio y un tercer hijo, al terminar de escribir La guerra y la paz, León confiesa en su diario: “Bruscamente, mi vida se detuvo. No tenía deseos. Sabía que no había nada que desear. La verdad es que la vida es absurda. Llegué al abismo y vi que ante mí no existía más que la muerte. Yo, hombre sano y dichoso, sentí que ya no podía vivir.”

Hasta el final de su vida, Tolstoi es víctima de dilemas interiores que lo torturan. Las relaciones con su esposa son igualmente difíciles, marcada por las disputas familiares y por la decisión de Tolstoi de desheredar a sus hijos.

La guerra y la paz es un fresco magistral de las clases superiores rusas, durante la época de la invasión de Rusia por Napoleón. Relato con un telón de fondo histórico, Tolstoi sumerge a sus lectores en una época acabada, pero que él reanima con una escritura que toca el fondo de la vida a través de los personajes que pueblan esta novela. La guerra y la paz recupera existencias que, si bien tuvieron lugar en otros tiempos, reviven bajo la pluma de Tolstoi, volviendo inolvidables a su Natacha Rostova, su Pierre Bezújov o su Andréi Bolkonski, quienes nos arrastran con su irresistible carisma a un viaje que perdura en la memoria como la propia vida.

Si guerra y paz se perpetúan a lo largo de los siglos, sólo su escritura les da un sentido que subsiste a la desaparición ●

▲ Batalla de Borodinó, Louis-François Lejeune, 1822.
La procesión del Caballo de Troya en Troya, Giovanni Domenico Tiepolo, 1760.

▲ Alejandro Zenker. Foto tomadas de: https://www.facebook.com/alejandro.zenker/photos

retrato de un artista erotómano Alejandro Zenker:

José Ángel Leyva

EN ESTA CONVERSACIÓN, ALEJANDRO ZENKER (CDMX, 1955), FOTÓGRAFO, EDITOR, DOCENTE, TRADUCTOR Y PEDAGOGO HABLA, RODEADO POR SUS GATOS Y SU ENORME EQUIPO DE COMPUTACIÓN, SOBRE SUS MÚLTIPLES FACETAS COMO ARTISTA PREOCUPADO, ENTRE OTRAS COSAS, POR LA RELACIÓN “ENTRE EL ARTE Y LA TECNOLOGÍA, EL LENGUAJE Y EL SILENCIO, LA LUZ Y EL VACÍO, LA SOLEDAD Y EL CUERPO”.

Se acuesta en el sofá rodeado de su enorme equipo de cómputo, como si se tratara de una sesión psicoanalítica o de una experiencia cibernética en la que pasa a ser un algoritmo en las redes electrónicas. Pichicuaz y Sheldon, dos gatos lanudos, suben y bajan de su regazo. Es un juego, piensa, desde su condición de jubilado y procrastinador irredento, de animador de proyectos. Alejandro Zenker desconfía de que algo útil pueda derivar de un monólogo. Descree completamente del psicoanálisis, pero entre él y su interlocutor media una larga sucesión de conversaciones.

Tal vez todo comenzó allá por 2005, cuando Alejandro me invitó a comer, luego de una acalorada conversación sobre el libro electrónico y las nuevas tecnologías de impresión bajo demanda. Llegamos a la Zona Rosa. Se estacionó frente a un restaurante extraño: Men’s Club. Fue una de

las comidas más incómodas que recuerdo, pues mientras nos servían unos cortes de carne a la pimienta, unas chicas bailaban desnudas a unos metros de nosotros. Zenker se comportaba como un parroquiano a quienes las muchachas saludaban con familiaridad y le preguntaban sobre su proyecto fotográfico La escritura y el deseo Durante algún tiempo, me confesó, fue la oficina de los ejecutivos de Xerox con quienes planeaba la introducción de imprentas digitales en México. Después de la comida regresamos a su domicilio. Encendió la chimenea, abrió un par de cervezas alemanas y nuestra conversación derivó en evocaciones de su infancia.

Hijo de Walter Zenker, un encuadernador alemán nacido en 1898 que fue cañonero en la primera guerra mundial, comunista perseguido por Hitler y por Stalin, y de Ellen Hackett, maestra de inglés nacida en Chicago, Alejandro creció en una

▲ Alejandro Zenker y su hija Xiluén. Foto tomadas de: https://www.facebook.com/alejandro.zenker/photos

casa donde convivían tres idiomas y el olor de la cola y el papel. Su padre le dejó una sentencia que aún repite: “Sólo vale la pena lo que puedas cargar en una maleta.” Porque cuando corres por tu vida no puedes llevarte más que eso. Walter arribó a Veracruz en 1942, a bordo del Serpa Pinto; mientras deambulaba por el puerto, le robaron la maleta. Vino a Ciudad de México y al poco tiempo montó Encuadernación Zenker en la calle San Luis Potosí 213, donde nacieron sus tres hijos. Me busca con los ojos como si esperara una aprobación. Yo, libreta en mano, asiento con la cabeza. Pichicuaz y Sheldon salen de escena y van al salón de al lado en busca de Noemí y Nimué, su pareja y su hija, inmersas en sus respectivas computadoras, pero con una mano libre para acariciar a un gato.

A los trece años, en 1968, Alejandro recibió su primera cámara: una vieja Leica que su profesor de fotografía le vendió a un precio simbólico. Con su madre asistió a todas las manifestaciones estudiantiles, pues ella era maestra de inglés en las preparatorias de la UNAM. El 2 de octubre ella se sintió muy cansada y él decidió escuchar el mitin por la radio. Un año después, acudió a la escena para tomar fotografías. Con su Leica apuntó a un helicóptero que sobrevolaba la zona. Intempestivamente, dos hombres lo aprehendieron y lo alzaron en vilo para conducirlo a un vehículo. Entonces apareció una chica exigiendo con vehemencia que soltaran a su primo. Lo liberaron. Nunca volvió a ver a su prima ficticia. Antes de terminar la secundaria, Becerra Acosta lo contrató como reportero en Sucesos para todos. Rogelio Cuéllar era el fotógrafo asignado. Después viajaría a Colonia, Alemania, donde a los diecisiete años terminó

dirigiendo, durante varios meses, un Kinder antiautoritario. Esa fue una experiencia decisiva para elegir la carrera de pedagogía.

La fotografía

EN TODO LO que hace, Alejandro encuentra un motivo para inventar proyectos culturales y económicos. A finales del siglo pasado, cuando los fuertes dolores de espalda –a causa del trabajo sedentario– se hicieron insoportables, conoció a una masajista con quien ideó un libro dedicado al arte del masaje ilustrado con fotografías. La modelo era una mujer de notable belleza y las imágenes didácticas dieron lugar a las poses eróticas. Así inició el proyecto de desnudos femeninos. Sus cursos de fotografía antigua y de cianotipia fueron determinantes en esta nueva aventura que muy pronto vinculó al oficio editorial. Minimalia nació como proyecto para mostrar las posibilidades de impresión en tirajes cortos. Fueron inicialmente cinco autores los que inauguraron la colección. Heidelberg vino a darle impulso a la tecnología de impresión digital en México. Solar y Ediciones del Ermitaño fueron punta de lanza. Para calibrar la imprenta de color en sus talleres, Alejandro propuso la impresión de un libro de fotografía: Una mirada digital. Esa obra, con imágenes de desnudos, se imprimía meses después en el Pabellón Tecnológico de la FIL Guadalajara y se obsequiaba a los interesados en la tecnología Heidelberg. Minimalia llegaría a más de quinientos títulos. En el camino surgió la idea de invitar a los autores a posar para su lente en compañía de una modelo desnuda.

“Mi idea era organizar la enciclopedia de escritores erotómanos de México: foto y ficha biográfica solamente –advierte Alejandro y permite que Sheldon vuelva a acurrucarse entre sus brazos–. Heterodoxo al fin, me proponía romper el mito del escritor como personaje aislado y embebido en sus quehaceres intelectuales. Deseaba mostrarlos tal como son, lujuriosos, concupiscentes, hombres y mujeres de carne y hueso. Revelar la cara no visible de sus biografías, situarlos y situarlas en el lado de sus pasiones, sus miedos, sus perversidades, del deseo carnal, del juego erótico sin hipocresías. Ya por entonces había echado a andar, desde inicios de los años noventa, el proyecto AVE (Artistas Visuales del Erotismo), que llegó a reunir más de mil 500 artistas: pintores, escultores, fotógrafos, cineastas, en Iberoamérica. En el año dos mil comencé mi proyecto con Ivonne Gutiérrez, mi asistente, quien me propuso ser ella quien buscara a los escritores. El mayor impulso vino cuando una chica, de nombre Leda, me llamó de parte de mi madre para pedirme trabajo como modelo. Ella posaba en las escuelas de arte de la UNAM. Leda sería la figura central de la primera parte de la serie: ‘La escritura y el deseo’. Después, cuando Leda ya no quiso continuar, se integró Lety.” Más de ochenta escritores y artistas se sumaron a la serie. La foto inaugural fue la de Juan García Ponce en su silla de ruedas con la modelo, luego vendrían escritores identificados con el erotismo en el arte y la literatura, como Huberto Batis, quien dirigía Sábado, suplemento cultural del Unomásuno, y Gustavo Sáinz. Ivonne Gutiérrez tejía su red de vínculos y persuadía a personalidades consagradas de la literatura. Autores como Alí Chumacero, José Agustín, Hugo Gutiérrez Vega, Guillermo Samperio, Héctor Carreto, Rafael Pérez Gay, Josefina Estrada, Natalia Toledo, Francisco Hernández, Eduardo Langagne, Hernán Lara Zavala, por citar algunos, atrajeron a muchos más al estudio de Zenker, motivados quizá por los reflectores o tal vez por el deseo de ser parte de una intimidad carnal destinada a lo público. Gustavo Sáinz escribiría: “Un proyecto en el que la fotografía lleva al texto, y el

Heterodoxo al fin, me proponía romper el mito del escritor como personaje aislado y embebido en sus quehaceres intelectuales. Deseaba mostrarlos tal como son, lujuriosos, concupiscentes, hombres y mujeres de carne y hueso. Revelar la cara no visible de sus biografías, situarlos y situarlas en el lado de sus pasiones, sus miedos, sus perversidades, del deseo carnal, del juego erótico sin hipocresías.

texto a la fotografía. Es el cuerpo de la literatura y la literatura del cuerpo.”

En su gran mayoría fueron hombres, sobre todo al inicio. Por eso Sáinz comenta: “Los varones llevan máscaras de escritores famosos.” Más tarde se agregarían escritoras como Carmen Villoro, Kenia Cano, Blanca Castellón, Edmé Pardo, Patricia Medina, Rocío Boliver (La congelada de uva), y autores de la diversidad sexual. “Morfosintaxis del desnudo” se sumó a “La escritura y el deseo”. Fue entonces cuando se salió del estudio fotográfico y llevó a las modelos a posar desnudas en el patio y los pasillos de los talleres, en las azoteas. Los empleados y los vecinos hicieron parte de esos happenings

“Eran otros tiempos –aclara Alejandro con los ojos entornados y la mano sobre la cabeza del gato–, cuando no se perseguía la moral de la

lujuria. Partió de un juego erótico entre personas adultas, no representaba un juego de poder ni de mercado. Hubo tropiezos porque me encargaba de hacerlo todo: la producción de la fotografía, aún analógica, la impresión en grandes formatos, la edición de Minimalia, el financiamiento del proyecto. En parte por esas razones comencé a emplear cámaras digitales, al inicio de poca resolución, porque la tecnología es parte de mi perspectiva cultural e intelectual. La serie fue expuesta en varios foros en México y en Huelva e Islas Canarias gracias a Uberto Stabile, poeta y promotor cultural español.”

Sheldon busca una colchoneta donde acomoda su pesado cuerpo. Alejandro menciona a Xiluén, su hija, al frente del negocio editorial: su alter ego, su socia, su principal soporte en los talleres de impresión bajo demanda. De pronto se incorpora y me pregunta cuánto tiempo ha transcurrido. Veo el reloj y han transcurrido casi cuatro horas. “Esto parece un psicoanálisis –sentencia y se incorpora. Mejor te muestro mi equipo de computación. Trabajo en cinco monitores a la vez. De todo lo que hemos hablado, la IA nos hará un texto literario. Te ahorraré ese trabajo.”

Un par de días después me envía una versión de la IA. La leo, me sonrío y deposito el texto en la papelera de reciclaje. Mientras escribo, pienso en Alejandro conmovido por la biografía de sus progenitores, escucho su voz dubitativa, su interés por desentrañar las conexiones entre el arte y la tecnología, el lenguaje y el silencio, la luz y el vacío, la soledad y el cuerpo. Veo una instantánea, blanco y negro, en la que Zenker aparece desnudo dialogando con su sombra, revelando en la penumbra la memoria familiar. Le vuelven las imágenes de su padre huyendo del fascismo, después de ser despojado de su nacionalidad –a causa de sus ideas–, los aromas de la encuadernadora familiar. Puedo imaginar ese momento con sus hermanos escuchando a Walter contar su vida y afirmar, como migrante, que nada vale más que el amor y la amistad, la memoria, la solidaridad y lo que puedes cargar en la maleta●

▲ Foto de Alejandro Zenker. Foto tomada de: https://mx.pinterest.com/alejandrozenker/fotos-de-alejandro-zenker/

Multiculturalidad:

la palabra de los pueblos originarios

LAS LENGUAS DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS EN NUESTRO PAÍS HAN ENFRENTADO A LO LARGO DE SIGLOS UN CÚMULO DE RETOS Y OBSTÁCULOS PARA SU SUPERVIVENCIA, PERMANENCIA Y DIFUSIÓN. EN ESTE ARTÍCULO SE PRESENTAN Y GLOSAN ALGUNOS DE ESOS ESFUERZOS, LOS ARTISTAS, POETAS, PROMOTORES Y ACTIVISTAS QUE HAN DEDICADO SU VIDA Y SU TRABAJO A LAS LENGUAS INDÍGENAS, Y LAS ASOCIACIONES QUE FUNDARON, COMO ESCRITORES EN LENGUAS INDÍGENAS ASOCIACIÓN CIVIL (ELIAC), ORGANIZACIÓN DE TRADUCTORES INTÉRPRETES INTERCULTURALES Y GESTORES EN LENGUAS INDÍGENAS (OTIGLI) Y PLURALIDAD INDÍGENA.

La noche de los 500 años

RUPERTA BAUTISTA, escritora y traductora tsotsil, plantea tres momentos para acercarnos a la poesía indígena: florecimiento: antes de la llegada de los conquistadores europeos; ocultamiento: de todo tipo de conocimiento incluido el artístico; y renacimiento, que comenzó en la década de los años ochenta, cuando miembros de pueblos originarios comenzaron a trabajar el tema del arte –y por extensión la literatura– a través de una mirada propia.

No termina de amanecer tras esa noche de conquista a golpe de sangre y evangelización católica. Nos falta mucho por escuchar y entender en torno a los saberes de los pueblos originarios. Esfuerzos como los encabezados por las decenas de personas que confluyen en las asociaciones Escritores en Lenguas Indígenas Asociación Civil (ELIAC), Organización de Traductores Intérpretes Interculturales y Gestores en Lenguas Indígenas (OTIGLI) y Pluralidad Indígena son parte de la historia de las nuestras lenguas originarias.

La persistencia de la palabra

COMENTA EL MAESTRO Natalio Hernández que, a partir de 1990, inicia el proceso de creación de ELIAC en el marco del Primer Encuentro Nacional de Escritores en Lenguas Indígenas. Para noviembre de 1993 se consolida el proyecto de creación de dicha asociación, presentado en Texcoco, tierra del poeta Nezahualcóyotl. En 1997 se funda la Casa de

los Escritores Indígenas en Ciudad de México, con apoyo de la UNESCO y la SEP; dicho lugar ha sido un espacio de confluencia para escritoras y escritores en las diversas lenguas originarias de México, donde se han creado colecciones de literatura indígena e impulsado los proyectos editoriales: la colección “Voces de antiguas raíces” y la revista Nuni/Granos de maíz. También cabe destacar su papel como interlocutor en torno a la difusión de las mismas.

A lo largo de su historia, ELIAC ha tejido importantes redes de trabajo con otras instituciones como la UNAM, la Sogem y la UAM para impulsar actividades académicas en torno a las lenguas originarias; ha ofrecido diversas actividades culturales entre las que destacan diplomados, talleres y recitales. Actualmente, la asociación es presidida por la maestra Rosario Patricio Martínez y tiene su sede, a través de un comodato, en el edificio colonial que fuera Talleres Tostado Grabador, en la colonia Guerrero, Ciudad de México. El libro multilingüe N’ääts nkojpk xëmump. Retoños de Nuestras Raíces. ELIAC en el Palacio de Bellas Artes en su XXX Aniversario, la asociación de Escritores en Lenguas Indígenas da cuenta de la importante trayectoria de la asociación y sus aportes a la literatura indígena.

Florecer en la lengua

INVARIABLEMENTE LAS Y los escritores en alguna lengua originaria habitan al menos dos mundos, porque una lengua es una forma de conocer el mundo; como refiere Yásnaya Aguilar, practican “el difícil arte que practicó Malintzin: el arte de estar en medio”. Además, “las sociedades mesoamericanas eran multilingües”, y la oralidad era parte de su esencia.

María Martínez le dijo a su hija Rosario Patricio que no se puede escapar de nuestra identidad; frases que dejaron honda huella en la futura tra-

Omar López Monroy
▲ Ruperta Bautista. Foto: Elio Henríquez.
▲ Natalio Hernández.

ductora y escritora mixe. A partir de sus nueve años, Rosario se desarrolló en dos lenguas con su ingreso a la educación primaria; era común, dadas sus habilidades, que apoyara como intérprete en su comunidad; también de esos primeros años data su interés por la poesía. Varios años después empezó a tomar conciencia de la importancia de escribir en su lengua, sobre todo a partir de su llegada a la Asociación Civil OTIGLI. Esa suerte de florecimiento en su lengua le llevó a presentar su poesía/canto el 15 de marzo de 2025 en el Palacio de Bellas Artes en el Recital de Poesía en Lenguas Originarias convocado por Nadia López, actual titular de la Coordinación Nacional de Literatura, quien ha realizado un destacado trabajo de impulso a la difusión de las lenguas originarias desde que está a cargo de dicha coordinación. También poeta y gestora cultural, Rosario destaca asimismo que a través de tu lengua puedes aprender a curarte. Gracias al conocimiento vertido en la lengua hoy se conservan diversas formas de tratar enfermedades. Durante siglos, ese conocimiento ancestral ha permeado a la cultura mexicana.

Portar la lengua

EL MAESTRO RENÉ Ramírez Pérez señala que el surgimiento del EZLN en 1994 le dio la pauta para reflexionar sobre la importancia de fortalecer los derechos lingüísticos y culturales de las comunidades indígenas. En esa época se encontraba cursando la carrera de antropología social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y participando en actividades colectivas en torno a la creación de escuelas en zonas periféricas de Ciudad de México en situación de vulnerabilidad. En el primer semestre de 2000 se dio un taller de formación de traductores y gestores indígenas en Ciudad de México, a cargo de la entonces Dirección General de Equidad y Desarrollo Social

adscrita al gobierno capitalino. Esto fue posible en buena medida gracias a la llegada de la izquierda política al poder, lo cual propició un cambio de política pública con pertinencia cultural, como afirma el maestro René. La idea era tender “puentes de comunicación” en la ciudad para la atención social a la población indígena. No obstante, falta mucho por hacer en torno a la atención de las poblaciones hablantes de una lengua diferente al español. De muchas maneras, el desarrollo de la literatura en lenguas indígenas está vinculada a la efectividad de esta comunicación que implica consecución de derechos.

De dicho taller, que duró aproximadamente seis meses y contó con la participación de alrededor de casi sesenta personas de diversas comunidades indígenas, surgió la idea de crear la mencionada Organización de Traductores e Intérpretes Interculturales y Gestores en Lenguas Indígenas, constituida legalmente a finales de 2000. El trabajo de la asociación ha ayudado a que el Estado mexicano garantice los derechos lingüísticos de sus habitantes. La asociación ofrece diversas actividades de apoyo para la formación de traductores e intérpretes, con la convicción de acompañar a las personas no hablantes del español envueltas en alguna situación jurídica, o en algún proceso administrativo ante instancias de asistencia social. Tanto para el maestro René como para Martín Rodríguez, escritor mixe y gestor cultural de amplia trayectoria, es a través de la lengua que los pueblos pueden seguir siendo ellos misos, al tiempo que se fortalece la diversidad cultural nacional. Cuando René trabajó como asesor externo en la entonces Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe de la SEP (20032010) por medio de talleres con comunidades de su lengua hñahñu, logró la creación de varias compilaciones literarias, algunas de las cuales fueron elegidas para ser parte del programa nacional Rincón de Lectura, entre las que destaca Antología de lenguas y leyendas hñahñu

Existe una gran preponderancia de la palabra escrita en torno a la literatura, dejando lado la importancia de la oralidad y que somos portadores de nuestra lengua. En ese sentido, Irma Pineda plantea que muchas mujeres, durante muchos años, han compartido sus saberes de diversas formas en sus comunidades; a través de su canto, la bien conocida María Sabina, mazateca de Huautla, Oaxaca, curaba mientras creaba literatura. Ella decía y creaba: “Nuestra mujer infinito, dice […] / Nuestra mujer de luz, dice […] /Soy mujer espíritu, dice […] /Soy mujer sagrada, dice […]”.

Gracias al trabajo de mujeres y hombres que, como María Sabina, han dado vida a su palabra (a través del canto, la escritura, la narración o la música), nuestras lenguas originarias mantienen vivo su canto, un canto que nos recuerda que somos un México multicultural.

Yásnaya Aguilar, escritora, lingüista e investigadora ayuujk (mixe) refiere que la palabra

▲ Basilia Cardoza.

/ PASA A LA PÁGINA 10
▲ Rosario Patricio.

indígena es una categoría jurídica del Estado mexicano para sustituir a indio, palabra usada por los conquistadores europeos para nombrar prácticamente a toda la población del hoy llamado Continente Americano, pero “ser indio o indígena no es un rasgo esencial de nuestras culturas. En ese mismo sentido se tiende a englobar en un solo constructo a las lenguas originarias, pero si las pensamos por ser separado sin olvidar sus múltiples conexiones la riqueza de las mismas se torna inmensurable.

Una historia fulgurante

RECIÉN EMPEZABA LA primavera: 28 de marzo de 1982. El volcán El Chichón o Chichonal hizo erupción tras siglos de inactividad. La realidad cambió en un abrir y cerrar de ojos. La comunidad zoque de Chiapas fue la más afectada, hubo miles de muertos. Basilia Cardoza Sánchez tenía siete años, pero recuerda que dicho suceso dejó honda huella en su comunidad chinanteca, ubicada en San Juan La Lana, Oaxaca. La tierra tembló y las cenizas invadieron esta parte de la entidad oaxaqueña, también afectada por la erupción. Gracias a ese desandar de su memoria, ha empezado a escribir en su lengua una crónica sobre este episodio en la historia de su comunidad prácticamente desconocido: cruel metáfora sobre el desconocimiento y lucha de las lenguas originarias. Terminaba el siglo XX y Basilia Cardoza, hoy poeta e intérprete, llegó a una casa a trabajar, como suele decirse, pero en realidad a toparse con la injusticia asociada a esta actividad. Con la perseverancia y la idea de poder un día enseñar su lengua se fue abriendo camino. En 2016 empezó a colaborar como intérprete en OTIGLI, y luego a tomar clases en ELIAC; este año espera presentar su primer libro de poesía. En su historia de vida refulge la persistencia de su lengua por hacerse presente.

Nuevos horizontes

EL MAESTRO RENÉ RAMÍREZ, socio fundador y permanente de OTIGLI, enfatiza sobre la necesidad de contar con una educación bilingüe intercultural sólida, que haya maestros con pertinencia cultural en las comunidades; esto ayudaría a fortalecer la identidad cultural de las comunidades originarias. Identidad atravesada por su lengua y la forma en que se desarrolla.

Una lengua es una forma de vivir el mundo; al inicio de la vida independiente de nuestro país, las lenguas originarias eran alrededor de seiscientas, pero fue hasta 1992 que se reconoció constitucionalmente la multiculturalidad del país, es decir, quinientos años después de la llegada de los conquistadores europeos a estas tierras; y fue hasta 2001 que se hicieron reformas constitucionales para otorgar a las comunidades indígenas el reconocimiento jurídico de su autonomía y libre determinación. Sería la ELIAC la institución que promoviera la creación de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, que se consolidó en 2003. Actualmentem el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas menciona que aún se atesoran once familias lingüísticas, divididas en sesenta y ocho pueblos, con 364 variantes dialectales.

La traducción ha sido crucial para la difusión de las ideas en el mundo. Las y los traductores, cuyo trabajo muchas veces pasa desapercibido por el culto a la autoría individual, son ese puente de comunicación para que distintos pueblos puedan dialogar. Aunque OTIGLI tiene como origen

Mahetsi –cielo en otomí– es un proyecto multicultural de música tradicional otomí-mazahua, encabezado por Fernando Corona Miguel, músico, artista plástico y promotor cultural. En Mahetsi confluyen diversas actividades en torno al quehacer de dar vida a la palabra: la música, la danza y la poesía.

el acompañamiento solidario a las personas no hablantes del español que se encuentran en un proceso jurídico o de asistencia social –vulnerabilidad jurídica que ha sido histórica para las personas indígenas–, ofrece diversos cursos y talleres que influyen e impactan la vida académica y personal de no pocos de sus asociados. Tal fue el caso de la mencionada maestra Basilia Cardoza, cuya cercanía con esta organización ha sido crucial para su proceso de creación literaria en su lengua.

El

mito del eterno regreso

EN 1993 EL maestro Martín Rodríguez Arrellano comenzó el retorno a su lengua. Decidió dar cuenta de que la gran Ciudad de México no había logrado hacerle olvidar su lengua: su identidad. Ese eterno retorno quedó plasmado en su poema “Regreso al Cempoaltepetl”, donde aborda la migración indígena y la vuelta a esa montaña sagrada: el Cempoatepetl, en la Sierra Madre del Sur, crucial para la cultura Mixe a la cual pertenece. Martín se ha dejado guiar por su “espíritu inquieto” y ha abordado la poesía y la narrativa. Su última publicación fue el libro de cuentos Ofrendas al sol. Cuentos y leyendas mixes (INPI, 2021); también es maestro en derecho por la UAM y recientemente publicó su trabajo de maestría en torno a la propiedad intelectual y los derechos de las comunidades indígenas. Martín es parte fundamental de ELIAC, de la cual ha sido su presidente, y es asociado de OTIGLI. Apostando por la pluralidad, Rodríguez Arellano impulsó el surgimiento de la asociación Pluralidad Indígena en 2016. Dicha asociación busca la confluencia de diversas formas de expresión, como puede ser la música.

Mahetsi –cielo en otomí– es un proyecto multicultural de música tradicional otomí-mazahua, encabezado por Fernando Corona Miguel,

músico, artista plástico y promotor cultural. En Mahetsi confluyen diversas actividades en torno al quehacer de dar vida a la palabra: la música, la danza y la poesía. El proyecto surgió en 2010 a partir del interés de enseñar y promover la música tradicional y la lengua de la comunidad de Fernando: La Magdalena Cruz Blanca, Temascalcingo, Estado de México.

Desde pequeño, Fernando mostró predilección por la música e interés por las tradiciones de sus abuelos; este interés por redescubrir la lengua de sus antepasados lo ha llevado a buscar la manera de preservar a través de la palabra escrita el patrimonio cultural latente en la comunidad de donde tuvo que migrar a sus cinco años. En 2022 tomó un taller en torno a la escritura de las lenguas originarias en ELIAC, recibiendo clases con varios profesores, entre ellos con el maestro Martín Rodríguez; a partir de este encuentro Mahetsi ha colaborado con ELIAC y Pluralidad Indígena en diversos proyectos culturales.

Este ensamble ha presentado su trabajo en varios festivales del país y ofrecido su canto en recintos como el Palacio de Bellas Artes, el Castillo de Chapultepec y el Complejo Cultural Los Pinos. Mahetsi es portador de la memoria de las diversas tradiciones de las comunidades originarias que han logrado sobrevivir gracias al trabajo colectivo y capacidad de autogestión, como refiere Elia Cornejo, socióloga y cantante en otomí, integrante del ensamble y otros proyectos musicales con la misma vocación. Mahetsi es como un cielo protector de esa palabra que sabe curar, bailar, cantar…

Gracias a la ejecución de ese preciado concepto mixe: comunalidad, por parte de muchas mujeres y hombres como los que confluyen en ELIAC, Pluralidad Indígena, OTIGLI y Mahetsi, nuestras lenguas originarias mantienen vivo su canto, expresión viva de un México multicultural ●

▲ Mahetsi, proyecto multicultural de música tradicional otomí-mazahua. Foto tomada de Facebook.

SIETE ESTAMPAS LITERARIAS DE CANCÚN PARA ENTENDER A MÉXICO

Destino de playa, Óscar Reyes (2025), Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México, 2025.

Destino de playa, de Oscar Reyes, lleva en su título su ironía, deja constancia de distinguir la mancha dentro del paraíso, cuando se ha levantado la mirada convertida en atención. Este es un libro pleno de energía, fuerza de la brevedad de sus poemas donde los versos muestran los músculos de sus palabras claras y luminosas como las aguas que bañan el Mar Caribe; la playa a que refiere el título es Cancún. “La pureza es el poder de contemplar la mancha. La pureza excesiva distingue lo impuro y lo puro”, como escribió la filósofa francesa Simone Weil. El poemario está dividido en seis secciones: ¨Trazos de mar abierto”, “Destello de altamar”, “Playa pedestre”, “Presencia de mareas”, “Playa habitada” e “Itinerario de sol y playa”. La escala de sonidos proveniente de los poemas se va agravando, no precisamente son tonos menores que guiarían al lector a un desánimo, son tonos oscuros; “la música es un lamento coral que todos entienden”, son manchones abstractos, grietas que se abren dentro del paisaje: “Mal de ojo/ Conjuro de tinta negra,/ muñeca de clavos,/ Hemorragia de agujas./ El mal de ojo/ me mira,/ me silencia/ la veladora/ arde,/ sangra/ y se asfixia./ El éter escupe mis secretos/ la oración/ embriaga la tarde/ sobre el polvo de los huesos que-

mados./ Dame tu escudo, niña santa./ Mi oficio es nigromante,/ el poema es tierra negra/ tarde o temprano resucita.”

La distorsión, por supuesto, está adentro, en la atención hacia el interior. La belleza no se encuentra en la luz, en las marinas que dibuja con su trazo rápido, en sus palabras caribeñas. La mayor maestría de Óscar Reyes en estos poemas es su habilidad para convertir el destello y el fulgor en la figura goyesca del carnaval grotesco de la vida. Su descenso onírico deja constancia de este hundimiento. Los poemas son las grietas abiertas, pesadillas luminosas dentro del paisaje por las cuales las palabras se defenestran.

Es de resaltar la sección denominada “Presencias de mareas”, donde los poemas se hacen más largos y de alguna forma cuentan una anécdota o una experiencia, como en “Travesía”, sobre una serpiente que atraviesa el sureste, o “Visiones”, uno de los pocos poemas amorosos y felices, y el más extenso del libro, “Tajar raíces”, por mencionar algunos de este apartado. Asimismo, “Itinerario de sol y playa”, una breve reunión de siete poemas, uno por cada día de la semana, comenzando por un martes y terminando en la madrugada de lunes, que muestra siete estampas de la vida en la ciudad, Cancún, y donde se muestra de forma más contundente la crítica al estilo de vida consumida por los dólares del turismo, por referir sólo un aspecto ●

Historias, rostros y semblanzas, Obras escogidas III, Enrique Semo, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México, 2025.

Fuerza es decirlo: a ninguna otra institución académica, incluyendo a la Universidad Nacional Autónoma de México –hoy tan extraviada en lo que tristemente luce como una deriva derechosa, al menos en lo que concierne a sus autoridades–, y tampoco a ninguna entidad editorial del Estado, con el Fondo de Cultura Económica a la cabeza, le cupo el orgullo, porque no tuvieron las entendederas que se necesitaban, para encargarse de la labor justa, necesaria y conveniente –para la comunidad académica de diversas disciplinas lo mismo que para los lectores en general– de publicar, reunida, una parte sustancial y generosa de la escritura prolífica del catedrático, politólogo, economista, ensayista, historiador, periodista y gestor cultural Enrique Semo, reconocido entre otras distinciones con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 2014, doctor honoris causa por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Medalla Hegel de Universidad Humboldt de Berlín.

Tres tomos integran las Obras escogidas de Semo editadas por la UACM: Los combates por la historia y el socialismo es el tomo I, La izquierda mexicana en su laberinto es el II, y éste, Historias, rostros y semblanzas, es el III. Un espléndido prólogo de Luis Hernández Navarro –hombre de izquierda absoluto, como el propio don Enrique– abre el volumen, y a éste lo forma un corpus temático inmenso, dividido en los siguientes capítulos: De los cazadores y recolectores a las sociedades tributarias en el México antiguo; Los orígenes del capitalismo; Historia del capitalismo en México. Los orígenes. 1521/1763; Rostros y semblanzas, y este último abunda en personalidades, vistas siempre desde la inteligencia y muchas veces desde el afecto: Vicente Lombardo Toledano, León Trostsky, Valentín Campa, Arnoldo Martínez Verdugo, José Revueltas, Heberto Castillo, Othón Salazar, Enrique González Rojo Arthur y un largo etcétera.

Tres tomos de lectura imprescindible para quien camine por la izquierda, lo mismo que para quien, caminando por otras veredas, quiera entender mejor este complejo país nuestro, su historia y sus personajes ●

Arte y pensamiento

Anécdotas/

Beatriz Gutiérrez Müller

La detención de Gandhi, 1922

ESTOY SEGURA DE que a usted le gusta la figura de Gandhi y su pensamiento. Le pregunto, doña Clofis, ¿qué es lo que más le llama la atención de él? En ello he pensado desde hace días. Me pregunto: ¿cómo serán recordados personajes de la historia presente dentro de cien años?

Gandhi fue el genio de la no violencia como estrategia política. Su propuesta, condensada en la expresión Satyagraha (“fuerza de la verdad” o “insistencia en la verdad”) iba de la mano con la no cooperación, la resistencia no violenta, la huelga de hambre y la desobediencia civil, esta última, exaltada como derecho ciudadano. No era para menos. De aquel lado del Atlántico apenas si comenzaban a abrir los ojos después de la primera guerra mundial: pobreza, hambruna, conflicto, masacres, represión, enfermedades… Era la postguerra y los tiempos de la India británica.

que se refieren a mi humilde persona. Creo que ha procedido con entera justicia en sus acusaciones y comentarios. […] Reconozco mi desafección hacia el sistema de gobierno existente; desafección que ha llegado a convertirse, en mí, en una verdadera pasión.”

Siguió: “El señor Procurador General tiene razón cuando dice que como hombre de responsabilidad que ha recibido una esmerada educación y que tiene experiencia en los negocios del mundo, debí tener presente las consecuencias de cada uno de mis actos realizados. Yo estaba consciente de ello […] y si en este momento se me pusiera en libertad, yo repetiría esos mismos hechos. En caso contrario, faltaría a mi deber.”

Por ello, sorprendió al mundo entero que el líder Mohandas K. Gandhi fuera detenido al finalizar febrero de 1922. “El occidente no tiene a alguien tan amado como lo es Gandhi en la India”, se lee en un artículo de la publicación capitalina El Maestro. Revista de Cultura Nacional a los pocos días. En ese número reprodujeron su discurso ante el procurador, el 18 de marzo del mismo año, así como también sus palabras improvisadas antes de que se terminaran de acomodar juez, testigos y parte en la sala de procesos para escuchar la acusación y sentencia.

Gandhi aceptó ser culpable de sedición y la noticia dio la vuelta al mundo. Esto, querida amiga, es admirable porque lo que vemos en nuestros días es que todos se declaran inocentes de cuanta cosa se les imputa y la justicia impone sentencias ocurrentes bajo leyes excepcionales de dudoso sustento.

Vestido con su khaddar, túnica de algodón que aligera la agobiante humedad tropical de la costa india de cara al Mar Arábigo, declaró: “Acepto los cargos del Procurador General

No satisfecho con tales revelaciones, retó al persecutor: “La única solución que se le ofrece a usted, señor Juez, es esta que propongo inmediatamente: renunciar a su empleo o aplicarme la pena máxima. Si cree que el sistema de gobierno y la ley que usted ayuda a administrar son justos para nosotros, no espero de usted el primer sacrificio; pero cuando yo haya terminado mi declaración, tal vez usted comprenderá ligeramente lo que en mi pecho se agita para haberme hecho llegar al peligro en que me encuentro.”

Gandhi compurgó dos de seis años de prisión por insurrección. Tuvieron que liberarlo porque tuvo apendicitis. Resolvió en ese momento abandonar las lides políticas, para meditar y cultivar su intensa vida espiritual. Pero, en 1927, ante nuevas discriminaciones raciales, decidió salir de su cartuja y volver a enfrentar al imperio británico. Comenzaron con más fuerza las acciones de desobediencia civil y la no violencia. Al final, el noble pueblo indio logró el cometido luego de muchas décadas: se convirtió en nación independiente el 15 de agosto de 1947. El líder “Mahatma” (el alma grande) no ocupó ningún cargo ni fue presidente o primer ministro. Pero se fue de este mundo tras ser asesinado el 30 de enero de 1948 a manos de un fanático religioso ●

Marginales/

Talleres literarios de la ciudad de San Luis Potosí. Espacios de la memoria. (1974-2019), Miriam Fabiola Perales Moreno, Consejo Consultivo del Centro Histórico de San Luis Potosí, México, 2021.

COMO MÍTICOS PUEDEN ser considerados los talleres literarios que impartieran Juan José Arreola y Augusto Monterroso, y no menos impulsores/forjadores de autores hoy vigentes los impartidos, hace ya algunos ayeres, por Juan Bañuelos, Ethel Krauze, Orlando Ortiz, Salvador Castañeda y varios más. Otra característica que los emparienta es que todos tuvieron sede en Ciudad de México, y su celebridad o prestigio tiene como derivación perniciosa generar la impresión de que sólo en la capital del país habría talleres literarios, o los que hay en otras ciudades son irrelevantes. Ni una ni otra cosa son ciertas, desde luego, pero la invisibilidad los afecta en grado sumo, por lo cual es positiva una labor como la de Miriam Perales, que se dio a la tarea de investigar y documentar los talleres literarios que han existido en San Luis Potosí durante las décadas recientes, desde los años setenta: el de la Casa de la Cultura, el Manuel José Othón, el de Análisis de Textos, el Libre de Literatura y muchos más. Para más visibilización de ese trabajo tallerista múltiple, el volumen incluye un anexo con las fichas biobibliográficas de los autores más representativos que pasaron por algún taller ● En nuestro próximo número

ITALIANAS:

BUZZATI Y VICINELLI

Arte y pensamiento

La flor de la palabra/ Irma Pineda Santiago Lo que cuentan los textiles

UNO DE LOS problemas que con frecuencia enfrentan los pueblos originarios es la apropiación cultural indebida y el plagio de sus textiles. Es común que, en las plataformas de ventas digitales, empresas extranjeras ofrezcan imitaciones de los textiles creados y elaborados por personas indígenas, sin que para éstas o para sus pueblos exista algún beneficio. Precisamente en la búsqueda de herramientas que contribuyan a la protección del patrimonio cultural, un grupo de personas originarias de los pueblos tének y nahua, de la región huasteca de San Luis Potosí, además de algunos académicos, con la coordinación de la doctora Claudia Rocha Valverde, investigadora del Colegio de San Luis AC, elaboraron un proyecto denominado “Estrategias de recuperación y protección de saberes de origen textil: sus vínculos con el paisaje huasteco potosino, transformaciones y plagios culturales de tének y nahuas”.

Este proyecto es un trabajo colectivo que derivó de un proceso de diálogo y reflexión respecto a la historia de los textiles, el simbolismo de sus diseños, la conexión de las mujeres con la agricultura y los ciclos lunares, pues de éstos dependía la producción de materiales para elaborar las prendas, por ejemplo el algodón para hacer los hilos, los elementos para teñirlos, las maderas para los telares, mismos que no pueden ser sembrados, cortados y extraídos en cualquier momento, pues dependen de la luna, del clima y de la conexión con la madre tierra, para lo cual hay que tener conocimientos que con el tiempo se han ido perdiendo entre la población huasteca.

Con la intención de recuperar estos saberes ancestrales, además de los textiles, se realizaron varios talleres con la participación de la gente de las comunidades nahua y tének de la región huasteca de San Luis Potosí, incluidos niñas y niños del Centro Ceremonial de Tamaletom, primera sección, del municipio de Tancanhuitz, así como el profesorado de la Universidad Intercultural de este mismo municipio. También participó la infancia nahua de Uxtuapan, del municipio de Xilitla quienes, además de aportar su memoria y creatividad, se han vuelto difusores y promotores para compartir con otras generaciones y otras comunidades los conocimientos que se han ido recuperando.

Las actividades y procesos que se desarrollaron contaron con el apoyo del Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología y sus resultados se sistematizan en dos Guías de buenas prácticas para la recuperación y protección de saberes de origen textil, una del pueblo nahua y otra del pueblo tének. Ambos materiales son bilingües, en lengua originaria y en español. Al mismo tiempo que difunden y visibilizan los conocimientos que conservan las mujeres y hombres de los citados pueblos, también reactivan el uso de las indumentarias en las nuevas generaciones, puesto que al devolver el significado mítico y profundo de sus elementos, como los diseños, los colores, los símbolos bordados o tejidos, también recuperan el orgullo y el sentido de la identidad y la cultura.

Asimismo, en los talleres con las infancias se generaron dos libros de cuentos bilingües coordinados por la doctora Claudia Rocha, uno titulado Mi dhayém y el árbol florido, en lengua tének, donde desde la mirada infantil se habla de los símbolos en la vestimenta, por ejemplo, la representación de la ceiba como árbol sagrado, o las imágenes bordadas de las estrellas, la luna y el rayo, para saber cuándo sembrar. El otro libro, en lengua nahua, se titula El quechquémetl y la serpiente de la cueva, donde se habla del significado de la estrella que señala los cuatro rumbos del universo, o las figuras que simbolizan las huellas de las fieras poderosas, o la serpiente como símbolo de la abundancia de la tierra. Con este tipo de materiales confirmamos que los textiles no sólo son trapos para vestir, sino memorias vivas que guardan profundos conocimientos y muchas historias para compartir ●

La otra escena/ Miguel Ángel Quemain

quemain@comunidad.unam.mx

Las identidades tóxicas de Amaranta Leyva (II y última)

Encrucijadas escénicas de la sexualidad contemporánea

EN EL HOMBRE veneno, Amaranta Leyva, como documenté en la entrega anterior, se ha hecho a la mar en el navío del deseo con artistas de la escena que han tejido con ella los accidentes propios de la vida erótica y autoerótica como un sucedáneo de la ambición y el poder. Leyva elabora una reflexión sobre todo este conjunto de temas que derivan de las incógnitas y planteamientos más radicales sobre la sexualidad humana con la que abrió el siglo XX, tras una larga y tenebrosa noche decimonónica sobre la sexualidad y sus prácticas, sobre la sexualidad y sus discursos, que a menudo corrieron por caminos distintos a lo largo del siglo XX, hasta que la vida pública de la diversidad sexual tomó las calles y creó canales que le permitieron correr sobre las vías de la libre expresión.

De familia le viene también este combate lúcido y frontal a los prejuicios, la vocación por disolver fronteras, inclusive las genéricas, y destruir las costumbres como un criterio de normalización y verdad. Un desafío que con el teatro y la literatura como los territorios de la analogía, la comparación y un activismo, como el feminista, que hizo posible un teatro infantil crítico e inteligente, a pesar del terror atávico y ordinario de las parentalidades en circulación, muchas homofóbicas y mononucleares que se resisten tanto al teatro como a la psicoterapia.

Ingesta

EN ESTA DISERTACIÓN sobre la toxicidad de los sujetos que han logrado un alto refinamiento para convertirse en los peores enemigos de sí mismos, la primera bajo el nombre de Ingesta arranca con la dicotomía entre el envenenamiento involuntario que no persigue de ninguna manera la muerte, pero que, en brazos de ella, procede a entregarse. Se trata de un texto de enorme limpieza y libertad para que en manos de la direc-

ción pueda elaborarse una construcción emocional y corporal del actor/actriz, para fluir en los niveles feminizados de la expectativa amorosa y libidinal que en manos de un seductor profesional (El hombre veneno) son veneno puro. La interlocución imaginaria del texto dramático es un seductor instalado en la lógica hegeliana del amo y el esclavo, que sabe dosificar las expectativas de quien va entregándose, con esas formas enmascaradas de la intimidad que son las maneras, sin restricciones, de una sexualidad a plazos que aumenta de intensidad cuando se vencen gradualmente las defensas del pudor y la desconfianza, que suelen ir trenzadas, para evitar que quien se entrega sea considerada bajo los epítetos de la promiscuidad y el descaro de una sexualidad compulsiva y desinteresada, o sin freno: “Son hombres que logran que confieses absolutamente todo, en el tiempo que ellos deciden. Y así fue: dos horas después, él ya sabía hasta el color de mis calzones… las razones por las que había cortado con mi ex, cómo era nuestra intimidad… sí, le describí mi intimidad. Mi ex intimidad. ¡A él… Estaba en la verdadera cueva del lobo!”

La dimensión erótica de la pieza es muy sugerente por sus posibilidades de explorar una genealogía del deseo sexual sin presentar una respuesta definitiva y sin sermones: “Me inició en los masajes eróticos, la reflexología erótica, el intercambio de energía después del orgasmo, los aceites, las frutas, los juguetes y, sobre todo, la exacerbación de los sentidos a través de la agonía de la espera. Y eso que cada vez que fui a visitarlo, me resistí.”

Hay una observación minuciosa y gradual de cómo se construye el descubrimiento, la espera y la sobreexcitación del deseo “femenino” (aún en el papel masculino) en un rol donde el descubrimiento de una sexualidad proliferante engolosina al extremo las formalidades de lo femenino (“No fue una ni dos veces las que visité su departamento. Perdí la cuenta porque siempre quería más.”) Una interrogante fecunda sobre los horizontes de nuestro deseo aquí y ahora ●

Arte y pensamiento

Galería/ José Rivera Guadarrama

Manuel Manilla, posible creador de La Catrina

LA CATRINA, MÁS allá de su pura imagen gráfica, representa uno de los elementos simbólicos mexicanos más conocidos a nivel internacional; al mismo tiempo, esa imagen recreada en las festividades del Día de Muertos reafirma nuestro sincretismo mexicano. Esa importancia ha generado, además, extensos debates sobre su significado, sobre qué o cuáles aspectos la hacen ser tan recreada y utilizada durante esas fechas, sin dejar de lado el origen o el creador de esa calavera elegante convertida en una figura distintiva, preponderante y festiva. No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento, tampoco los historiadores logran ponerse de acuerdo respecto a quién es el creador de La Catrina

Se dice que fue Manuel Manilla (1830-1899) quien comenzó a dibujar unas calaveras parecidas a La Catrina mientras trabajaba en la imprenta de don Antonio Vanegas Arroyo, en donde laboró alrededor de diez años. Se tienen contabilizados cerca de seiscientos grabados realizados por ese ilustrador originario de Ciudad de México, de quien no hay abundantes datos biográficos; tampoco se conoce el nombre de sus padres, hermanos u otros familiares. Lo único exacto es el año de su muerte, ocurrida en 1895, a causa de tifus.

En unos de sus cientos de grabados destaca el titulado Calavera tapatía, donde se puede apreciar un esqueleto masculino tomando tequila y fumando un cigarro. Esta obra de Manilla es una de las primeras representaciones humanizadas que hizo de la muerte, y es un recurso característico en gran parte de sus trabajos.

La producción artística de Manilla estuvo mal interpretada durante mucho tiempo, sobre todo porque el término “popular” en buena parte de los siglos XIX y XX era hasta cierto punto despectivo, se consideraba como de baja calidad, como una especie de artesanía que no llegaba a obtener el grado de arte. Pero, siendo estrictos, su capacidad creativa lo coloca como uno de los grabadores más importantes de la historia de nuestro país.

Algunos de los primeros esqueletos hechos por Manilla aparecieron en un poemario titulado Calaveritas del amor; recreaban temas de desamor, de pasiones exaltadas y, sobre todo, eran recurrentes durante la celebración del Día de Muertos.

A la imprenta de don Antonio Vanegas Arroyo llegó a trabajar otro importante artista allá por el año de 1888. Se trata de don José Guadalupe Posada (1852-1913), quien se unió al taller y ahí trabajó hasta su muerte. Se cuenta que ahí vio por primera vez las abundantes ilustraciones y grabados de calaveras realizadas por Manuel Manilla.

A partir de entonces, Posada comenzó a desarrollar esos grabados de esqueletos, pero dándoles un significado más allá de la simple representación, sin que hasta ese momento se le conociera como La Catrina. Él no le puso ese nombre. En realidad, Posada la llamaba Calavera Garbancera, haciendo referencia a la gente que vendía garbanza, pero también mofándose de la clase alta que pretendía ser europea y renegaba de su mestizaje, su herencia y su cultura.

Como se sabe, quien le puso La Catrina fue Diego Rivera cuando pintó el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, ahí dibujó una calavera tal como la conocemos ahora, muy ataviada, bien vestida, y este es el momento en de donde comenzó a tomar mayor reconocimiento el nombre de José Guadalupe Posada, soslayando la influencia y la abundante obra de Manuel Mancilla.

Dejando de lado ese debate estéril respecto a quién es verdadero creador de La Catrina, queda claro que ambos son grandes artistas, sin denostar o injuriar a ninguno. Para la historia del arte de nuestro país, es más fértil destacar y emancipar sus trabajos, su creatividad y la vehemencia con que realizaban su trabajo, esa enorme herencia cultural en la cual seguiremos abrevando ●

Tanta

belleza

Takis Varvitsiotis

En el jardín

Fuentes

Y aves de colores

Lejos

El mar

Velas blancas

Y aquí en todas partes

Tanta belleza

Tanta belleza

Pronto nos enamoraremos

Pronto será verano

Pronto moriremos.

Takis Varvitsiotis (Salónica, 1916-2011), abogado de profesión, es autor de veintidós libros de poesía. En el contexto de la Primera Generación de Postguerra se mantuvo fiel al surrealismo, con especial influencia de Éluard, Reverdy y Odsseas Elytis. Ha sido traducido al inglés, francés, alemán, italiano, rumano, polaco y búlgaro, entre otras lenguas y, a su vez, tradujo a Baudelaire, Mallarmé, Éluard, Saint-John, Lorca, Neruda, Alberti y Huidobro. Obtuvo numerosos premios por su obra, entre ellos, el Primer Premio del Municipio de Tesalónica (1959), el Primer Premio Estatal de Poesía (1972) y el Premio de Poesía de la Academia de Atenas (1977).

Versión de Francisco Torres Córdova.

Arte y pensamiento

Bemol sostenido/ Alonso Arreola @escribajista

Tom Morello, terremoto antifascista

“SERÍA UN HONOR tomar Cuba […] de hecho puedo hacer lo que quiera con ella”, dijo el desquiciado Donald Trump durante una caótica rueda de prensa en la Casa Blanca el pasado 16 de marzo. Justo en ese momento la Isla vivía uno de sus mayores “apagones”, la OTAN daba la espalda al republicano para controlar el Estrecho de Ormuz y, por si fuera poco, un altísimo funcionario de seguridad dimitía revelando las mentiras que fundaron la guerra contra Irán. Hablamos de hace dos semanas, mientras escribimos estas notas que ahora lee, lectora, lector. (No sabemos si hoy nos quedaremos cortos.)

Y sobra decir que en esta columna no simpatizamos con dictadores latinoamericanos, pero tampoco con las monarquías europeas, con los fanáticos religiosos ni con los narcisistas/racistas adictos al expansionismo. Eso nos lleva a celebrar uno de los momentos políticos más relevantes que haya vivido el Festival Vive Latino: el protagonizado por Tom Morello, otrora miembro de Rage Against The Machine, Prophets of Rage y Audioslave. Abordando su mejor arsenal de riffs, efectos y técnicas extendidas, Morello tuvo tiempo para que la guitarra cantara; para cantar él mismo; para dejar que sus compañeros cantaran y, lo más relevante, para que cantara el público. Entendiendo el legado de cómplices pasados como Chris Cornell, el señor Tom giró su micrófono hacia la audiencia en ocasiones de enorme simbolismo: “Like a Stone”, “Killing In The Name”, “Power To The People”.

Al son de “fuck Trump, fuck ICE!”, alzó la voz obre el tinglado recordándonos el año 1999, cuando al lado de Tim Commeford, Brad Wilk y Zach de la Rocha (de ascendencia mexicana), grabara el DVD The Battle of Mexico City, una declaración para quienes se han manifestado abiertamente a favor del EZLN y de los 43 de Ayotzinapa, verbigracia. Entonces y ahora hace sentido la famosa camisa paramilitar de este soldado del rock, un contraste radical con el “soldado del amor” que, a decenas de metros y en el mismo festival, era invocado por un Manuel Mijares disfrazado en brillantinas.

Porque tampoco podemos soslayar que la presentación de Morello ocurrió en el escenario patrocinado por una pizzería y que muchos de sus seguidores venían de corear no sólo a Mijares, sino también a Paulina Rubio, Amanda Miguel, Danna y Emmanuel, algo que de suyo no resulta… ¿malo, raro?... pero que contrasta con la profundidad que Morello consigue allí donde la distorsión, los gritos, el slam y las imágenes de fondo (minorías con tridentes) ensayan una disconformidad honesta, más allá del entretenimiento “extra queso” que prefiere ignorar toda barbarie. Observar estos rasgos contradictorios e inevitables en los que nos sumerge el capitalismo sonoroso es importante creemos, pues como supimos en 2023, fue por ello que sus compañeros de Rage Against The Machine, repudiando el establishment, decidieron no aparecer en la ceremonia que los inmortalizaría en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Morello fue el único que asistió para recibir la estatuilla y entregar un brillante discurso en favor de la justicia global. Tipo articulado (licenciado en Ciencias Sociales por Harvard), su eficacia puede contar enunciados complejos o sólo unas cuantas palabras, como vimos en la parte posterior de su guitarra (“No al fascismo”), o en ese momento cuando, arrodillándose en el proscenio, invocó el terremoto: “Let’s do a rock and roll anti-fascist earthquake right now”. Y sí: seguimos brincando, listos, a la defensa. ¿Usted? Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos ●

Cinexcusas/ Luis Tovar @luistovars

Ley dura/ley blanda

ES MUY PROBABLE que la aprobación, en la Cámara de Senadores, de la recientemente propuesta Ley Federal de Cine y el Audiovisual, sea mero trámite luego de que el pasado 24 de marzo fue votada a favor de manera unánime por la totalidad de los grupos parlamentarios que integran la Cámara de Diputados. Con esta nueva legislación se dará fin a la que rigió durante treinta y cuatro años, desde el salinista 1992, a su vez en sustitución de la anterior que databa de los años cuarenta. De positivo, la nueva Ley tiene para empezar la rara cualidad de ser, hasta donde se sabe, la única aprobada unánimemente lo mismo por morenistas y aliados que por macprianistas, estos últimos especializados en oponerse nomás por oponerse. Ya en materia, la puesta al día respecto de la realidad también es positiva: no de ahora, sino desde hace algunos años, la antigua legislación era obsoleta en tanto carecía de cualquier mención al universo audiovisual no-cinematográfico, por el hecho simple de que cuando fue redactada no hacía falta en tanto dicho universo no era ni de lejos lo que hoy es: una actividad consumidora/generadora de innumerables productos, empleos y recursos, no alterna ni complementaria al cine sino, cuando menos, con una relevancia equiparable.

Positivo es asimismo el impulso a la producción derivado del estímulo fiscal incluido en la nueva Ley –si bien se dirige sobre todo a grandes producciones, en virtud de los montos de inversión involucrados, superiores a los usuales para una película mexicana estándar–, así como el acento que se puso en la preservación y enriquecimiento de nuestra memoria histórica-cultural-fílmica, con la obligación de entregar una copia de cada producción para un acervo nacional.

Como positivos pueden ser considerados también otros dos aspectos de la nueva Ley: primero, la obligación de los exhibidores a que mínimo un diez por ciento del tiempo en sus miles de pantallas, repartidas a lo largo de todo el país, sea utilizado para proyectar cine mexicano y que esto suceda cuando menos durante catorce días, contra los siete

que establecía la legislación pasada. El segundo aspecto también tiene que ver con la exhibición, pero no se refiere a las salas cinematográficas sino a las plataformas digitales, es decir los famosos servicios de streaming como Netflix, Prime, Disney, Mubi y demás. La nueva Ley indica que éstos tendrán la obligación de “reforzar” la promoción de producciones nacionales en sus espacios, así como de abrir secciones dedicadas específicamente a éstas.

¿Y los dientes, apá?

LOS DOS ÚLTIMOS puntos de la nueva Ley son los que tuercen el rabo de la puerca porque, como dice un clásico jurídico, si una ley carece de sanción es letra muerta o, en el mejor de los casos, mera expresión de buenas intenciones. Formulado como preguntas: ¿y qué va a suceder cuando Cinépolis y Cinemex no cumplan con ese 10x14, es decir, diez por ciento de pantalla durante catorce días? ¿Habrá una “reconvención”, de las que son como llamadas a misa, o una multa pírrico-simbólica que preferirán pagar porque será pelo de gato contra las ganancias que les dará exhibir, en lugar de la cinta mexicana, cualquier bodrio comercial palomitero? Si fuera una conducta reiterada y sistemática, ¿se les podrá suspender, clausurar, no a toda la cadena sino siquiera a la sucursal que no haya cumplido?

Lo mismo vale decir en cuanto a las plataformas digitales: ¿en qué consistirá y cuál será la medida del tal “reforzamiento” de la promoción al cine nacional, y qué sanción habrá si no se cumple? ¿Qué contendrán las referidas “secciones” dedicadas a cine mexicano? ¿Lo que las plataformas ya tienen en su haber –habitualmente comercial, mucho de ello producciones propias–, o van a comprar derechos de otras películas, no necesariamente recientes? Y de nuevo, ¿si no cumplen serán reconvenidas, multadas, suspendidas?

En otras palabras, ¿la nueva Ley nace chimuela o tiene dientes? Mande sus respuestas a la Secretaría de Cultura ●

Cuento

Vigésimo aniversario

Ricardo A. Linares*

MARTHA SIEMPRE TENÍA las palabras justas, listas, aparentemente, para engañarse a sí misma cada que fuera necesario. Porque las correctas, es decir, las verdades, ésas calaban hondo. Y cada vez que las pronunciaba, o siquiera las pensaba, la dejaban agotada e invariablemente triste. Eso Gabriel lo sabía muy bien. Y, por supuesto, lo usaba a su conveniencia.

Martha ignoraba que Gabriel supiera esto de ella. Pero lo peor era que, con el tiempo, se había vuelto tan buena para esconderse dentro de ella misma, que las mentiras se habían vuelto verdades. Ya no había distinción. La línea se había borrado.

Gabriel llevaba una relación paralela y estable con su secretaria desde hacía varios años. No necesariamente a escondidas de Martha, aunque tampoco había sido sincero. Martha se enteró por un tercero.

Aunque la noticia le apachurró el corazón, decidió que si Gabriel empezaba ‒aunque fuera un poco‒ a descuidar su matrimonio, lo confrontaría. Y a pesar del amor y los buenos momentos, lo dejaría para siempre.

Pero sucedió que Gabriel no descuidó su matrimonio. Al contrario, parecía incluso que esa relación alterna lo inspiraba a ser mejor esposo. Y, para qué lo iba a negar Martha, eso le gustaba.

Se aproximaba su vigésimo aniversario.

A pesar de haberlo negado siempre ‒fuese por mostrarse moderna o aparentar indiferencia hacia esas celebraciones triviales, más producto del marketing que del amor puro‒, la verdad es que Martha sí quería celebrarlo. Pero le causaba temor proponérselo a Gabriel. Y que éste, por equis o por ye, se negara.

“Quizás –pensaba a ratos–, lo que me da miedo es que diga que sí.”

Un viernes por la noche, a escasos días del aniversario, Martha llegó a casa después del trabajo.

Como cada fin de semana, estacionó su coche, entró a su casa, colgó su bolso y sus llaves, se quitó los tacones y, descalza, fue hacia la cava de vinos.

De la pequeña pero exquisita selección eligió un Pinot Noir 2015. Lo descorchó y se sirvió una copa generosa. Luego, al compás de un largo suspiro, se sentó a la mesa.

Miró la hora en la pantalla de su teléfono y pensó en Gabriel: seguro estaba con la secretaria.

No era un pensamiento novedoso, aunque sí pernicioso.

Por alguna razón, esa noche la imagen no venía cargada de resignación, sino de rabia. ¿Por qué? Martha no lo sabía.

Todos los viernes, Gabriel llegaba a casa cerca de la medianoche, siempre con el mismo cuento: “perdón, tuvimos mucho trabajo”, decía antes de meterse a la cama. A veces, la encontraba despierta, leyendo; platicaban un poco y luego él se dormía casi de inmediato. Otras, la encontraba dormida, y Martha se ahorraba la sarta de mentiras.

Ese viernes, sin embargo, Martha se sentía extraña. Más sensible. Más lúcida.

“¿Vale la pena celebrar veinte años de un matrimonio falso?”, se preguntó de pronto.

¿Valía la pena gastar dinero, fingir ser alguien más, fingir tener algo que no tenía?

Su respuesta fue un definitivo no. No valía la pena.

Pero, entonces, ¿qué tenía que hacer?

Porque algo tenía que hacer, ¿no es así? Ya fuese quedarse callada como siempre, o actuar. Pero, ¿qué?

“Algo tienes que hacer, Martha”, se dijo por fin en voz alta, sorprendida de la firmeza de su voz.

“Para empezar, tienes que dejar de engañarte.”

Al tiempo que pronunciaba estas palabras, se le anudó la garganta y le sobrevino

un llanto torrencial. Esta vez, no intentó contenerlo.

Lo dejó venir.

A ratos, el llanto se mezclaba con gruñidos, gritos y manotazos.

Cuando las lágrimas cesaron, Martha se quedó quieta.

Miró a su alrededor: todo estaba en silencio, como si nada hubiera pasado. La copa de vino seguía ahí, también los muebles, la casa, todo. Palpó entonces su cuerpo: sus piernas, sus pechos, su corazón… Juraba que podía sentir la sangre circular por su cuerpo. Tenía que seguir. La vida tenía que seguir.

Cerca de la medianoche, cuando Gabriel por fin llegó, Martha ya no estaba.

Sobre el desayunador encontró una botella de vino a medias.

Debajo, una nota:

Gabriel, ¿te acuerdas que siempre había querido conocer París?

Regreso en dos semanas. Espero que para entonces, ya no estés aquí.

No me busques. Yo lo haré en cuanto regrese, para arreglar lo del divorcio.

Feliz vigésimo aniversario.

‒Martha

*Ricardo A. Linares (Xalapa, Veracruz, 1987) ha publicado cuentos en inglés y en español en revistas como The Razor Letralia y Pirocromo.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook