■ Suplemento Cultural de La Jornada ■ Domingo 23 de abril de 2017 ■ Núm. 1155 ■ Directora General: Carmen Lira Saade ■ Director Fundador: Carlos Payán Velver
la fuerza infinita de la imagen
fotografía
• diseño • publicidad • historieta
TexTos sobre Figueroa, Toscani, guzik, Valdiosera, sesma, baTory, almeida y barrera
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Gabriel Figueroa:
las imágenes son la huella Margarita Mansilla * SU FORMACIóN ESTUVO RELACIONADA CON MANUEL ÁLVAREz BRAVO, ARNOLD NEwMAN y EIkOh hOSOE.
La FuERza InFInITa DE La IMagEn
Con las manos vacías/ llegué al mundo,/ descalzo voy a
Del célebre fotógrafo italiano
dejarlo./ Mi ir y venir/ dos sucesos simples/ que quedaron
Oliviero Toscani al reciente-
entretejidos/ a lo largo del camino. kozan Ichikyo
mente fallecido historietista mexicano Ramón Valdiosera, una cifra incontable de artistas alrededor del mundo dan testimonio cotidiano de la fuerza infinita de la imagen a través del diseño, la fotografía, la caricatura y otras disciplinas gráficas. Como todos los años el FINI, Festival Internacional de la Imagen, es el epicentro de lo más relevante y vanguardista en el desarrollo de la imagen a
¡Con una cámara!
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Gabriel Figueroa
n su libro Paisaje y memoria, Simon Shama sostiene que todos los pueblos tienen una relación emocional y espiritual con el paisaje o lugar que han ocupado históricamente. Sin embargo, esta relación no se establece tanto con el entorno inmediato como con la idea de un paisaje original o mítico, un lugar que ofrece un refugio, una confirmación de la identidad nacional o un escape de la realidad inmediata. Las fotografías de Gabriel Figueroa nos trasportan a parajes en los que su visión plástica encuentra el motivo para detener su mirada y la nuestra. En su viaje espiritual y emocional por el paisaje, Gabriel se encuentra en casa, en el jardín global, y nos abre a la experiencia de un tiempo viviente ligado al agua, al aire, a las plantas y los minerales. Sus fotografías devuelven al paisaje una tensión
estética y dinámica, una distancia sutil que cuestiona un reencuentro. Gabriel no se deja seducir por la belleza trágica del desastre ecológico o la pureza perdida de un mundo idealizado. Sus paisajes nos hacen repensar el mito de la creación, un paraíso, sí, pero imperfecto, vivo, aquí y ahora, en constante transformación, con o sin la presencia del ser humano cuya verdad depende de volver a habitar, pisar con pies descalzos, la tierra. El paisaje para Figueroa no es una construcción, una idea, un simulacro, un pretexto para la interpretación, un lugar de armonía ilusoria o una ficción. Es tal vez el lugar de la espera y la pregunta; su mirada es la de un nómada que no pretende modificar con su huella el paisaje –las imágenes son la huella–, una especie de meditación, un testigo que invita a mirar desde el silencio para, desde ahí, poder reconocer que todo lugar es el centro del mundo, una posibilidad de llegar a casa
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* (México, 1953) Egresada de la carrera de Letras Inglesas de la Facultad de Filosofía y Letras de la unaM. Ha complementado su formación académica en El Colegio de México, el Kingsway College y el City Literature Institute de la universidad de Londres.
través de todas sus manifes-
EnTRE La CuRIOSIDaD Y La nECESIDaD
taciones, así como una oportunidad inmejorable para acercarse al trabajo de quienes, a lo largo de años y décadas, han forjado la solidez de una de las expresiones más dinámicas del espíritu humano.
“L
a calidad de la imagen es lo que cuenta. La satisfacción de poder hacer lo que tú quieras creativamente es lo que me ha llevado a estar, aquí y ahora, todavía haciendo fotografía. Mi trabajo creativo evoluciona todo el tiempo, y más que un creador contemporáneo me considero uno continuo: tengo cuarenta años trabajando. Para mí la continuidad es más, mucho más importante que el ser contemporáneo”, expresa Gabriel Figueroa, quien además de contar con una reconocida trayectoria fotográfica ha destacado en la impresión fina digital: “Siempre quise ser impresor y siempre fui impresor. Mi trabajo en Cuartoscuro duró treinta años. Siempre me interesó esta parte de dejar algo físicamente. Para mí, la imagen no sólo debe verse en una pantalla”. Considera, además, a la cámara fotográfica como una extensión del ojo: “Eso es muy importante, que uno sienta que a través de un aparato puedes convocar la imagen”
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Gabriel Figueroa Flores, Death Valley, Namibia, 2012. Cortesía del FINI
Comentarios y opiniones: jsemanal@jornada.com.mx
Directora General: C armen L ira S aade , Director: H ugo g utiérrez V ega (†) , Jefe de Redacción: L uiS t oVar , Edición: F ranCiSCo t orreS C ó r d o Va , a L e y d a a g u i r r e r o d r í g u e z y r i C a r d o y á ñ e z . Coordinador de ar te y diseño: F r a n C i S C o g a r C í a n o r i e g a , For mación: m a r g a P e ñ a , D i s e ñ o d e C o l u m n a s : J u a n g a b r i e L P u g a , R e l a c i o n e s p ú b l i c a s : V e r ó n i C a S i L V a ; Tel. 5604 5520. Retoque Digital: a Le Jandro P aVón , Publicidad: e Va V argaS y r ubén H inoJoSa , 5688 7591, 5688 7913 y 5688 8195. Correo electrónico: jsemanal@jornada.com.mx, Página web: www.jornada.unam.mx
Portada: La imagen y sus lenguajes Foto de © Oliviero Toscani, imágenes del proyecto Razza Umana/ cortesía del Festival Internacional de la Imagen (FINI)
La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada, editado por Demos, Desarrollo de Medios, S.A. de CV; Av. Cuauh témoc núm. 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, Delegación Benito Juárez, México, DF, Tel. 9183 0300. Impreso por Imprenta de Medios, SA de CV, Av. Cui tláhuac núm. 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, México, DF, tel. 5355 6702, 5355 7794. Reserva al uso exclusivo del título La Jornada Semanal núm. 04-2003-081318015900-107, del 13 de agosto de 2003, otorgado por la Dirección General de Reserva de Derechos de Autor, INDAUTOR/SEP. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación, por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. La redacción no responde por originales no solicitados ni sostiene correspondencia al respecto. Toda colaboración es responsabilidad de su autor. Títulos y subtítulos de la redacción.
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pia seiersen
Lazos Paralelos, papel de alcachofa
o la sobriedad del zen “EL ARTE VERDADERO ES UN ACTO DE LIBERTAD”.
Maricruz Patiño *
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na creación debe imaginarse, dice Bachelard, y los espacios a los que nos lleva la imaginación al contemplar la materia suspendida en el aire, como flotando, nos abren de lleno a la contemplación de la creación pura. Ciertamente, la obra de Pia Seiersen está lejos del realismo o la anécdota; es el ámbito de la textura y de las formas donde parece desplegarse como pez en el agua. Siendo éste el eje de su búsqueda artística, podemos percibir que, en medio de su sobriedad casi zen, despierta una cierta exuberancia poética –más por lo que sugiere que por lo que a primera vista podría expresar– al pasar de un silencio cerrado, contenido en la obra, a un silencio abierto, dando paso a un estado de ensoñación que nos conduce por un terreno donde la resonancia es un elocuente fluir de sensaciones. Por un momento nos es posible acceder a la levedad del ser, invitándonos a una participación sustancial que vivimos como una experiencia de lo sutil. La irrupción de la obra en el espacio vacío nos remite a la total libertad donde lo real ha sido sublimado, produciéndonos una elevación que nos aparta de la conciencia ordinaria, aligerando la materia de su pesantez, arrancándola del marco y de la pared, susurrando un sueño de vuelo en medio de la voluptuosidad onírica de su aparente simplicidad, de su sugestiva quietud. Como un deseo fugaz, estas obras escapadas del sueño conforman una propuesta altamente estética donde alquímicamente los materiales orgánicos de los que está hecho el papel trascienden la manufactura artesanal, para conformar un lenguaje en el que la materia vuelve a vivir –trastocada por la imaginación creadora– de una manera ingrávida, lejos de toda utilidad y por el puro gozo estético; diríamos que las obras respiran en un hálito de sueño y al mismo tiempo se dinamizan. Las imágenes contempladas en este devenir de ligereza nos hacen comprender que el arte verdadero es un acto de libertad
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Cascarones, papel de ajo, alcachofa y algodón. Fotos: Lorena Campbell/ cortesía del FINI
EL PaPEL DEL PaPEL
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a obra de Pia Seiersen se inserta en el movimiento artístico que considera al papel no sólo como un soporte para las artes, sino como parte integral de la obra de arte en sí. Esta vertiente tiene implicaciones ineludibles, como el re-
planteamiento de la funcionalidad de los medios, la desaparición de los límites entre fondo y forma, o la valoración de la materia como fuente de un valor estético. Utiliza técnicas tradicionales para la elaboración de su materia prima como el algodón o el henequén, pero también con fibras de residuos agrícolas, como las cabezas de la piña, la planta del plátano o el maíz, con los que desarrolla cualidades propias del arte tridimensional, partiendo de la pulpa del papel. Su lenguaje plástico se consuma apuntando simultáneamente hacia el pasado, retomando las técnicas ancestrales de la manufactura del papel, y hacia la vanguardia, explorando nuevas posibilidades con un rigor experimental.
* (México, 1950) Ensayista y poeta egresada de la carrera de Filosofía,
Pia Seiersen describe su trabajo como: “la realización de obra tridimensional en
en la universidad nacional autónoma de México. Recibió el Premio
papel hecho a mano con el reto de dejarla libre en el espacio, sin base, sin cubierta,
nacional de Poesía Efraín Huerta 2009, por su libro Arati. actualmente
sólo suspendida del techo por medio de hilos muy finos o separada de la pared.”
es directora del Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo.
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Ariel Guzik
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reencantar el mundo EL ARTISTA ORIGINARIO DE CDMX ES CREADOR DE COMPLEJOS INSTRUMENTOS DE RESONANCIA.
Itala Schmelz * Cordiox en San Lorenzo. Archivo Ariel Guzik/ cortesía del FINI
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Cordiox En San LOREnzO a antigua Iglesia de San Lorenzo, sede del pabellón mexicano para la 55 Biennale di Venezia, es una ruina portentosa que aún da cuenta de su precedente grandeza. Se trata de una monumental construcción de veinte metros de altura, con algunas esculturas que han quedado de pie en un altar abandonado. Vale la pena que el proyecto artístico que ahí se desarrolle actúe de manera activa ante un escenario que apela imponentemente a una apreciación estética. Cordiox, de Ariel Guzik, es una compleja máquina que describe sonoramente el entorno donde se ubica, propagando una cadencia tonal cristalina, sutil y expansiva, que propicia una experiencia de escucha excepcional. Con esta máquina de cuatro metros de altura, el artista ha logrado una importante síntesis de elementos y sencillez funcional. Este diseño tiene tras de sí tres décadas de investigación y estudio, por lo que no es una mera representación, sino el resultado de un perfeccionamiento de laboratorio, con la solidez de una amplia experimentación. Su centro es un cilindro de cuarzo finísimo, único en el mundo, de 45 centímetros de diámetro y 180 centímetros de altura, manufacturado ex profeso en Alemania por una empresa especializada. El instrumento, a su vez, está formado por largas y tensas cuerdas, a semejanza de los instrumentos musicales. El movimiento del agua que inunda gran parte del suelo del templo, el paso y el barullo del público, la humedad y el calor, todo tipo de vibraciones, empatías y energías del ambiente, son susceptibles de ser capturadas por su sutil mecanismo, que transforma la entropía invisible en orden armónico. Por su naturaleza de descriptor sonoro y su forma a la vez sutil y penetrante, sin bocinas ni amplificadores, Cordiox tiene la capacidad de abarcar sonoramente toda la superficie interna de San Lorenzo.
explotación marítima abandonada cerca de La Paz, Baja California y, posteriormente, a las embarcaciones en las que lleva a cabo interesantes expediciones con su equipo de colaboradores. Ballena gris fue el primer resultado de esta búsqueda de comunicación con los cetáceos a la que le siguió, en 2007, una máquina de resonancia para inmersión en el agua: Nereida, donde pone por primera vez en práctica el uso de cuarzo fundido puro para la generación de sonidos prístinos. El funcionamiento de Nereida se inspira en el estudio de las ondas sonoras que se expanden en el agua cuando cantan los cetáceos; se trata de un lenguaje espectral donde la expresión y la percepción conforman un mismo fenómeno circular, explica Guzik.
MáquInaS EMPáTICaS
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l diseño de sus máquinas, que parte de la atracción por los principios de la física clásica, deviene una manufactura funcional con un alto grado de sofisticación a partir del desarrollo de tecnologías arcaicas, si se les compara con las que imperan en la actual vanguardia electrónica del arte. En las máquinas de Guzik se revela un gusto nostálgico por los diseños decimonónicos de máquinas fantásticas motivadas por la imaginación de Julio Verne, los bulbos soviéticos y la electrónica clásica de Maxwell, al tiempo que a través de su obra podemos encontrar, de manera sutil, una crítica romántica a los paradigmas de la operatividad cognitiva y una rebeldía ante la domesticación de la tecnología al servicio de la sociedad de control. Si la condición postmoderna se caracteriza por la contaminación y la enajenación ambiental e informativa, Guzik crea máquinas sonoras capaces de generar empatía con el entorno, en un proceso que él mismo denomina reencantamiento del mundo.
LOS PaSOS PREVIOS LOS CuaDERnOS DE DIBujO
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uzik es reconocido como creador de complejos instrumentos de resonancia sonora que dan voz a las señales sutiles de las plantas, al movimiento de las nubes, a la caótica estática que ronda los objetos y al canto subacuático de los cetáceos. En 1990 funda y dirige el Laboratorio de Investigación en Resonancia y Expresión de la Naturaleza, debido a que sus proyectos requieren del trabajo en equipo y del apoyo de colaboradores especializados. Detrás de sus inventos e investigaciones existe y puede palparse una extraordinaria logística, numerosos viajes, labores de construcción, programación, filmación y grabación, búsqueda de recursos, procuración de fondos, promoción y difusión. Gracias a su profundo conocimiento de la física del sonido, Guzik ha desarrollado proyectos cada vez más complejos y ambiciosos. Su primera máquina de gran escala, Espejo Plasmaht, le tomó quince años realizarla –de 1980 a 1995–; después vinieron otras, como el Resonador espectral armónico (1999) y Plasmaht laúd (2004), que trabaja con señales biológicas y con el que recientemente ha preparado un concierto para plantas en diferentes sitios. En paralelo, desde 2001, empieza la aventura submarina que lo obliga a transportar su laboratorio a una planta industrial de Radio de Galena. Archivo Ariel Guzik/ cortesía del FINI
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n el librero de su laboratorio se multiplica una serie de cuadernos engargolados color marrón llenos de dibujos, bocetos, pictogramas y esquemas sobre papel. Como muchos otros científicos de la literatura fantástica, su compulsión por llevar a cabo la realización de sus inventos lo mantiene inmerso en su laboratorio, ávidamente envuelto por el deseo de su propia creación. A diferencia de otros científicos más ominosos, Guzik busca experimentar con la vida, con la palpable vitalidad de las cosas de este mundo. Lejos de dar la apariencia de un científico prometeico, Ariel Guzik parece un héroe como los de las novelas de Julio Verne. Este artista ha recorrido el territorio nacional, del desierto de San Luis Potosí al Mar de Cortés, en búsqueda de aventuras que rebasan el orden estricto de la ciencia académica, internándose en los caminos inciertos de la poesía. En el caso de Guzik no se puede hacer una separación entre sus diarios de dibujo y sus proyectos, viajes y máquinas. Cada trazo que marca sobre el papel termina por efectuarse, cruzando los límites de la ficción
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*(Ciudad de México, 1968) actualmente es directora del Centro de la Imagen. Sus ensayos han sido publicados en revistas y en múltiples catálogos. Fragmento tomado del libro: Cordiox /Ariel Guzik © 2013, InBa .
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ramón Valdiosera:
un árbol de muchas ramas Margarita de Orellana * PINTOR, ILUSTRADOR, CARICATURISTA, CARTELISTA, DISEñADOR GRÁFICO y DE MODA, PUBLICISTA, ESCRITOR, DOCUMENTALISTA y MAESTRO UNIVERSITARIO, EL MEXICANO RAMóN VALDIOSERA TRABAJó INTENSAMENTE POR MÁS DE OChO DéCADAS. MURIó EL 11 DE ABRIL A LOS 99 AñOS.
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Apunte de las comunidades indígenas. Fotos: Archivo Ramón Valdiosera/ cortesía del FINI
xisten pocos artistas que, a través de una minuciosa y constante observación de tradiciones y paisajes de su entorno, logran crear una gran cantidad de obras de distinta índole que reflejen fielmente la obsesión por su país. Así fue Ramón Valdiosera, quien dibujó, dio clases e imaginó proyectos artísticos sin descanso. Es como un gran árbol cuyas ramas no dejan de crecer y multiplicarse. De las manos de Valdiosera surgieron muchas expresiones que debemos reconocer y que merecen ser exploradas. Nació en Ozuluama, Veracruz, el 28 de abril de 1918. Desde niño asistió a las escuelas de pintura al aire libre donde, como recuerda, “el artista se hacía solo”. Pionero de las historietas ilustradas, se estrenó con El diamante negro de Fu Manchú, en 1935, en el semanario Paquín, llegando a dirigir dos populares publicaciones de este tipo: Chamaco Chico y Pepín, la segunda con un gran éxito del público. Impulsó a muchos historietistas, algunos de los cuales después se convertirían en maestros de este oficio. él mismo, junto con Manuel Monterrubio, realizó unas Mil y una noches y un Ladrón de Bagdad que fueron muy bien recibidas por los lectores, además de Alí Babá y Medio Litro, con Narayanath Salazar. Incursionó en las fotonovelas a principios de los cuarenta, con su revista Póker de Ases. Al mismo tiempo realizó portadas y diseños para Revista de Revistas. Incansable y con una curiosidad insaciable, durante décadas viajó por toda la República registrando y observando con curiosidad el paisaje y la indumentaria de muchos pueblos indígenas. A través de Ramón Valdiosera en su estudio, 28 de abril de 2007. Foto: José Carlo González/ La Jornada sus cientos de bocetos y dibujos estilizados, supo expresar el impacto en que lo nuestro era pésimo frente a lo europeo y estadunidense”. que la variedad de prendas de vestir, tanto de hombres como de muAños después, Artes de México publicaría dos números realizajeres, hizo sobre su sensibilidad. Reconoció la complejidad y la elegandos enteramente por él, donde se aprecian muchos bocetos y cia que caracterizaba a esta vestimenta, que poco a poco hemos visto acuarelas producto de esos viajes. También reprodujo partes de desaparecer de muchas comunidades. sus memorias sobre sus recorridos de 1940 a 1965. En 2013 proSus dibujos son hoy motivo de estudio y, para los historiadores del puso a la misma publicación realizar un número sobre el arte e investigadores, una interesante fuente histórica y visual. A través color magenta y apareció Del rojo al rosa mexicano, donde de ese largo y acucioso trabajo de campo fue concibiendo una idea de publica un espléndido texto en el que reconoce que el indílo que debía y podía ser el carácter de la moda mexicana. Estaba convengena mexicano es un diseñador nato y que las prendas que cido de que la indumentaria era parte de la personalidad de cada comulleva puestas son como “un nido envolvente del alma”. nidad que visitaba y que el país debía contar con una identidad propia “Cuando empecé en la moda, en la década de 1940, mi basada en esas expresiones tan ricas y variadas. Así se lanzó a proponer deseo era hablar del buen gusto del mexicano, de los centediseños de moda inspirados en la fascinación por esa indumentaria nares de huipiles de las mujeres de zinacantán, del poder creatradicional, intentando llevarlos a otras dimensiones de la vida cultutivo de la sabiduría antigua, del gran punto de inflexión en el ral de nuestras ciudades. pensamiento del siglo xx que vino del México prehispánico. Me Valdiosera estaba empecinado en que la moda mexicana debía interesaba trascender lo visual para entender los significados rescatar de sus raíces una estética moderna y cosmopolita. Sus obras del mundo mesoamericano. Muy pronto me di cuenta que, desimpactaron por su originalidad. Escribió y dio conferencias, polede que nace, el habitante de nuestro país vive come, se educa y mizó con otros diseñadores de moda que no apreciaban su perspechasta muere en rosa mexicano”, escribió Valdiosera para Artes de tiva mexicanista y a quienes les parecía ridículo que alguien se insMéxico. Sin embargo, sus ambiciones artísticas, sus múltiples inpirara en esos modelos de “indios” que no estaban a la altura de la quietudes y excesiva energía lo llevaron también a realizar documodernidad a la que se aspiraba en esos años. A pesar de esas crímentales de cine como El Himno Nacional, que ganó dos Arieles, ticas, a las que por fortuna no hizo caso, Valdiosera logró hacerse e Historia del hombre volador, hablada en totonaco, en 1948. Ambas de un público y de un gran prestigio. Sus diseños fueron apreciados Archivo Ana Elena Mallé/ cortesía del FINI películas ahora están extraviadas. por personas de diferentes ámbitos. Es importante que los jóvenes que deciden hacer hoy una carrera relacionada con Realizó el vestuario de varias películas y obras de teatro y para el Ballet Azteca de la historia del arte o de diseño, o que quieren ser artistas en cualquier disciplina, exAmalia hernández y otras compañías de danza. Sus desfiles de moda pronto cruzaron ploren e investiguen más a fondo la vida y obra de Ramón Valdiosera, un artista que, fronteras logrando colocar sus modelos, inspirados en formas y colores, cortes y téca sus noventa y nueve años, no deja de pensar en nuevos proyectos que alimenten la nicas de la indumentaria indígena, en pasarelas de Estados Unidos y Francia. Desde cultura de este país que en estos momentos tanto necesita Dolores del Río hasta Rita hayworth y Elizabeth Taylor lucieron algunas de sus creaciones. En 1949 presentó Buganvilia, una colección de moda en un afamado hotel de *Ciudad de México, 1950. Doctora por la universidad de París en Historia Contemporánea y Nueva york, dando origen al ahora mundialmente famoso “rosa mexicano”. Ramón Comparada. actualmente es directora de la revista Artes de México y de la casa editorial del Valdiosera aseguraba que en México tenemos todo para desarrollar una genuina mismo nombre. moda nacional y que nuestro potencial artístico es arrollador. Pero “fuimos educados
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Oliviero
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Saúl Serrano *
Oliviero Toscani / cortesía del FINI
ANTE LA FUERzA DE LAS IMÁGENES DE ESTE DISEñADOR ITALIANO ES IMPOSIBLE SENTIR INDIFERENCIA.
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l mayor logro de Oliviero Toscani es triunfar sin someterse al sistema comercial. No sólo ha transformado al mundo de la publicidad y el papel del fotógrafo en la comunicación con una propuesta revolucionara, Toscani es un artista que ha puesto a temblar a las conciencias adormecidas. Tal vez en eso radique su aportación al mundo: transformar al consumidor en un ciudadano al que se le pide algo más que sólo comprar. y lo hizo a partir del arte en la mercadotecnia. Fue responsable de campañas que cambiaron el mundo de la imagen: United Colors of Benetton, Sprit, Valentino, Chanel, Nolita y Fiorucci, entre otras. Todas ellas se caracterizaron por sacudir al espectador y al paseante urbano; no lo tranquilizan, lo confrontan. La indiferencia es imposible ante la fuerza de sus imágenes. Algunas celebran el amor, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad; otras denuncian el racismo, la indiferencia, la guerra, la muerte, la soledad. Un gran artista surge del filósofo que lo sostiene. Su obra nos dice lo que piensa y lo que postula. La fuerza expresiva de Toscani nos trae al pensador, filósofo, humanista y político que lleva dentro: un aguerrido hacedor de imágenes, un provocador y, por ello, un revolucionario dentro del imperio (descomunal) de la publicidad. En la moda copiar es fácil; hacerla cambiar es complicado. Adaptarse al oportunismo comercial y decir “sí” a todo no va con el alma de Toscani: quiere exponer sus propios cuestionamientos a los demás. Su obra es su cerebro proyectado, su conciencia y su humanismo… y eso no encaja tan fácilmente en los dictados de la lógica del consumo. Toscani llama a las cosas por su nombre y no adorna las palabras ni sus imágenes para caer en la gracia de nadie. y lo hace porque tiene una convicción y lucha por ella. Es un artista que primero piensa y luego actúa, a diferencia de quien primero dispara y luego pretende darle un sentido a su foto. El sentido y la coherencia vienen en el ser del artista. Su obra es, naturalmente, su reflejo. Pienso, luego: ¡existe mi obra!
COnTRa La MEDIOCRIDaD
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esde joven, Toscani ha sido un rebelde. Si bien recibe influencias de su padre fotógrafo, no se conforma con ser su sombra. Sigue recorriendo sus terrenos y peleando sus propias batallas, constru-
yendo sus proyectos y éstos deben ser experimentados de manera directa, como debe vivirse la realidad; por eso odia la televisión: quiere vivir en directo. Para Toscani, el consenso como refugio para no cuestionar ni criticar da paso a la mediocridad. y de ella huye como de la peste. Este milanés nacido en 1942 tiene un espíritu revolucionario que le ha generado la libertad de responder a cada situación; ante ellas reacciona y busca la salida creativa. Se mete en las cosas que le intrigan y es fiel a su instinto. Si algo no va con él, no lo toma. Si no corre riesgos, lo que queda es conformismo. y así no se puede ser un creador. Negarse a ser sometido por el Imperio Comercial y darle la vuelta en favor de la conciencia y dignidad del ser humano es una tarea poco vista pero no imposible. Quedará siempre su compromiso humanista en favor de
otro mundo, uno mejor, donde los hombres, todos, se asuman miembros de la misma familia: la raza humana.
aRTE Y LIBERTaD
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l sometimiento al poder, ya sea religioso, político o económico, es la constante caída en la trampa justificada por la necesidad de trabajo, ganancia, producción comercial o sentido artístico. Toscani no cede; por el contrario, hace que ceda el sistema: lo doblega, se impone y le da la vuelta. Como un gladiador no esclavizado. Esa libertad otorga el arte no sólo al artista, sino a la sociedad. “Escapar de la trampa –decía David Cooper– es no caer en ella.”Toscani no escapa, se mueve dentro de ella y sale para entregarnos algo poderoso que visualmente nos hace pensar y sentir, no sólo comprar.
Toscani
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“Yo hago lo que quiero hacer” EL ITALIANO OLIVIERO TOSCANI ES EL CREADOR DE CéLEBRES CAMPAñAS EN LAS QUE SE COMBINAN LA MERCADOTECNIA y EL ARTE; UNITED COLORS OF BENETTON ES QUIzÁ LA MÁS MEMORABLE.
pequeñoburgués en la Europa del siglo xiii . Queda el trabajo de ese hombre, precisamente él; es decir, del artista. Lo mismo pasa con Toscani, pues nos deja su visión: muestras de sangre en probetas de vidrio (todos somos iguales); una mujer anoréxica que, sin la ropa de marca, es un ser destruido por la misma sociedad que la creó; ropa con sangre de guerra; condones alegres desfilando hacia el placer; un pato ahogado en un charco de petróleo o un grupo de refugiados pegados a un barco en el mar. En este sentido, Toscani nos muestra también el mundo que no queremos ver y lo expone, precisamente, frente a nosotros.
rAzzA UMAnA
L Algunas campañas y fotos publicitarias en la trayectoria de Oliviero Toscani. Fotos: © StudioToscani/ cortesía del FINI
Se cree siempre que los artistas son libres per se. No es así. Dependen del comprador, del mecenas que pretende usar al creador para ganar más dinero, poder y control social. Ser un artista autónomo es la estrategia del creador en busca de la libertad. La autonomía del artista es intelectual, espiritual y emocional. Libertad creativa, imaginativa; libertad política y ética. No se pliega al deseo de los “creativos” o “directores editoriales” de las agencias. Pasa por encima de ellos o logra convencerlos de nuevas intenciones y propósitos; impone su mensaje y logra hacerlo circular en sociedad. Toscani nos hace reconstruir el sentido de la humanidad, nos muestra lo que le importa y, con ello, lo que nos importa a nosotros. Nos hace ver que aún sentimos con el corazón y la neurona, y no con la tarjeta de crédito. Nos genera el despertar de nuestros ideales y ex-
trae nuestras reservas de compasión. ¡Somos más humanos de lo que creíamos! Las firmas comerciales son los mecenas contemporáneos, pero tenemos que ser claros: se quedan atrás de la obra. ya no importa quién financió o distribuyó su trabajo. Nos queda de su obra una fuerte impresión en la conciencia: la imagen de un militar chino respetando a un monje budista y al monje conviviendo con el ser humano chino. Los corazones son iguales: no hay blanco, amarillo o negro. Existe el amor, no una monja y un sacerdote. hay respeto y niños felices con padres homosexuales. Niños negros, amarillos, rojos o blancos. y eso es lo que queda. La marca es sólo eso: una mancha-marca, un sostén de difusión. El hacer es del autor, del artista, de Toscani. Actualmente ya no sabemos si a Giotto di Bondone lo patrocinó un grupo jesuita o franciscano, o acaso un
a vida de Oliviero Toscani va siempre hacia delante, reestructurando las neuronas dormidas ya sea de los consumidores o de los estudiantes que aspiraban a crear obras de arte en Fábrica (un centro de investigación sobre el papel del arte en la comunicación, situado en una villa del siglo xVii , en Treviso, espacio creativo que Toscani dirigió durante varios años). Su objetivo impuso que de ahí surgieran las ideas que serían vehículo de cambios sociales, particularmente de miles de fotógrafos que quisieron conquistar la libertad, como el Maestro. Toda esta experiencia ha desembocado en el nuevo proyecto de Toscani, sobre la humanidad, sobre la Razza Umana. Sin proyectos, el artista no puede ser feliz. Razza Umana es su locura actual: un magno encuentro en varios países con personas en la calle que él lleva a la galería en forma de fotos, de retratos y que, todos juntos, en las imágenes, conviven divinamente unos con otros. Esto nos hace compartir el pensamiento y propósito de Toscani: “No hay dos personas iguales. Todos son únicos. Este es mi trabajo acerca de la humanidad. […] Tememos a los diferentes y todos somos diferentes, aunque una sola especie, una sola sangre. Cada persona es una pieza de arte y hay que tratarla con gran cuidado.”
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*Ciudad de México, 1953. Escritor, fotógrafo y artista plástico, fue vicepresidente del Consejo Mexicano de Fotografía y becario de la fundación Bancomer-Rockefeller. Ha sido crítico de fotografía en novedades, Unomásuno, reforma y Cuartoscuro. actualmente dirige el Centro arte Contemporáneo Saúl Serrano. © Oliviero Toscani, imágenes del proyecto Razza Umana/ cortesía del FINI
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EL POLACO MIChAEL BATORy y LOS MEXICANOS LUIS ALMEIDA y EDUARDO BARRERA hABLAN ACERCA DEL CARTEL.
Giovanni Troconi*
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l Festival Internacional de la Imagen ( fini ) 2017 acoge por tercer año consecutivo al diseño gráfico en el Concurso Internacional de la Imagen con una categoría independiente, el cartel, lo cual complementa y consolida la esencia multidisciplinaria del festival. El fini ha evolucionado y celebra a los creadores de una disciplina artística que es una fuente inagotable de fuerza visual y comunicación, con el propósito de agregar diferentes expresiones en un espacio a favor de la creación y la reflexión. Este año, el fini mejora su oferta artística y acoge los trabajos de estudiantes y profesionales del diseño gráfico de México y el mundo, ofreciendo una plataforma de calidad y difusión internacional en beneficio de la retroalimentación y la colaboración entre los creadores emergentes. En este contexto, el cartel como categoría complementa a la imagen fija, es decir, a la fotografía; a la imagen en movimiento, es decir, al video documental, y a la imagen como resultado del uso de procesos alternativos de experimentación gráfica, es decir, las técnicas alternativas. Hoy por hoy, el Cartel es el género del Concurso Internacional de la Imagen con el mayor número de registros: 414. En esta séptima edición, el fini cuenta con un jurado de clase mundial compuesto por tres protagonistas consolidados del diseño contemporáneo con una reconocida trayectoria internacional: Michal Batory, el galardonado “artesano del affiche” de origen polaco, y los premiados diseñadores mexicanos Luis Almeida y Eduardo Barrera, figuras indiscutibles del diseño gráfico en nuestro país. Gracias a su participación en el Concurso Internacional de la Imagen, el fini refrenda su compromiso con la calidad, seriedad y profesionalismo en un espacio multicultural en favor del arte y la cultura
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* (México, 1960) artista visual, diseñador gráfico, docente e investigador. En 2011 publicó el libro diseño gráfico en México. 100 años, editado por artes de México. Entre otros proyectos, actualmente se desempeña como Director de arte del FInI.
La Fuerza inFinita michael batory
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oy un artesano del affiche. Para mí el cartel es precisamente una imagen que es universal, donde me gusta incluir la poesía, la metáfora, la denuncia”, expresa el diseñador gráfico Michal Batory (Polonia, 1959), quien realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lodz. Fuertemente influenciado por la Bauhaus y sensible al clima sociopolítico en su país, muy pronto el cartel se convirtió en una de sus grandes pasiones y debió manipularlo para evitar la censura. En 1986 se graduó con un proyecto de diseño para el Festival de Jazz en Varsovia y ganó una beca del Ministerio de Cultura y Arte para jóvenes artistas que le permitió escapar a Francia. Después de varios trabajos para diferentes agencias, ganó el Concurso para el Museo de Ciencia e Industria de La Villette, al realizar el diseño de la exposición El hilo de plata (1993). Este proyecto le abrió las puertas del Teatro Nacional Colline, donde tuvo una participación relevante. Entre muchos otros, recibió el Premio del Público para el cartel de La mujer en la cama (Chaumont, 1996); el tercer lugar por su obra La infancia no es un juego de niños, del Museo de Carteles (Alemania, 1998), el Gran Precio Nacional de las Manifestaciones Culturales (Francia, 1998); la Medalla de Plata en la Bienal Internacional del Cartel, Chicago, y el tercer lugar en la Bienal Internacional del Cartel, México, ambos en 2008. En esta séptima edición del Fini , Batory impartirá un Taller Especializado
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Cartele de Luis Almeida. Cortesía del FINI
Carteles de Michael Batory. Cortesía del FINI
a de La imagen y eL diSeño eduardo barrera
luis almeida
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a imagen es la manera más rápida y eficaz de comunicar, de emocionar o de llamar nuestra atención, y esa es la materia básica del lenguaje del cartel”, expresa el reconocido diseñador gráfico Luis Almeida (México, 1946), quien estudió en la Facultad de Arquitectura de la unam , y se recibió con Mención honorífica. Posteriormente se trasladó a Italia, donde realizó una especialidad en Diseño Industrial en la Universidad de Florencia, y unos años después trabajó en Francia como diseñador gráfico en la reconocida agencia Société Look. Destaca su paso por la Imprenta Madero, donde colaboró con el maestro Vicente Rojo. Entre los diversos reconocimientos a su obra, destaca el Premio Nacional al Arte Editorial en tres ocasiones (1987, 1993 y 1995); el Premio de la Confederación Latinoamericana de Artes Gráficas, por el catálogo Retablo de los dolores, y la Mención honorífica del Consejo de Diseñadores de México en 1996; así como el Premio a! de Diseño (en 2000 y 2003). Es miembro fundador de Quórum, el Consejo de Diseñadores de México
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Cartele de Eduardo Barrera. Cortesía del FINI
n cartel debe ser rápido. Tanto como desenfundar rápidamente una pistola”, afirma Eduardo Barrera Arambarri (México, 1974), egresado de la Facultad de Artes y Diseño de la unam, quien se ha consolidado como uno de los más reconocidos diseñadores de cartel en nuestro país. Trabajó como coordinador de publicaciones para la Bienal Internacional del Cartel y la revista Lúdica, bajo la dirección de Xavier Bermúdez. Realizó cursos y especializaciones de diseño de cartel con Jukka Veistola (Finlandia), Takashi Akiyama (Japón), Marna Bunnel (Canadá), Peter Pocs (hungría) y Uwe Loesch (Alemania). Fue director de arte en la agencia de publicidad Leo Burnett México, y director creativo en la agencia Magic Moments Agentür für kommunikation, en Viena, Austria. Su trabajo desarrolla temas político-sociales y ha representado a México en las selecciones oficiales de concursos, bienales y exposiciones colectivas en más de treinta países; ha sido publicado en diversas revistas especializadas, websites y catálogos de exposiciones. Fue premiado con Medalla de Bronce en la Bienal Internacional del Cartel (México, 2000), y en la Trienal de Cartel Ecológico “4th Block”, en kharkov, (Ucrania, 2006). Con el artista plástico Erick Beltrán desarrolló la publicación Ergo Sum para la Fundación Tápies, en Barcelona, que ganó el Grand Prix de la Bienal de Diseño Gráfico en Brno (República Checa, 2008)
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LEER Inventario. Antología (tomo i), José Emilio Pacheco, Ediciones Era/El Colegio Nacional/Universidad Autónoma de Sinaloa/Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2017.
EL ASOMBRO DE IDA Y VUELTA ELENA MÉNDEZ
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asta, sólida, inabarcable: así es la obra de José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939-2014). Un caso singular dentro de ella es su columna Inventario, cuyo monumental conjunto constituye un género en sí mismo. Dicha columna se mantuvo desde 1973 hasta 2014. Surgió en el suplemento cultural Diorama de la Cultura, del diario mexicano de circulación nacional Excélsior, y posteriormente se mudó al semanario Proceso. En 1980, Pacheco fue reconocido con el Premio Nacional de Periodismo en el rubro de Divulgación Cultural. Según Adolfo Castañón, académico de la lengua, Inventario es “esa obra amorfa e imponente [que] se yergue en la noche de la memoria mexicana como una catedral o una pirámide.” Ediciones Era ha lanzado, en t re s t o m o s , l a e s p e r a d í s i m a re c o p i l a c i ó n d e I n v e n t a r i o , coeditada por El Colegio Nacional, la Universidad Autónoma de Sinaloa y la Universidad Nacional Autónoma de México. L a r i g u ro s a s e l e c c i ó n d e l o s textos sólo incluye una tercera parte del total original. Fue hecha por Héctor Manjarrez, Eduardo Antonio Parra, José Ramón Ruisánchez y Paloma Villegas; mientras la corrección se hizo entre ellos, Virginia Ruano y Marcelo Uribe, director de la editorial. Como José Vasconcelos, Pacheco “disfrutó y ejerció como pocos el privilegio ubicuo de la escritura –capaz de llevarnos a todo tiempo y lugar, de atraer lo lejano y distanciar lo próximo-(…)” El primer tomo de la antología abarca de 1973 a 1983 y contiene 132 textos. En estas páginas, el autor se revela como un verdadero ingenio, en el sentido de “facultad creadora, talento para inventar”. Elabora espléndidos microrrelatos –destacan los dedicados a los cristeros–; presenta monólogos o diálogos imaginarios (José de León Toral, el asesino de Álvaro Obregón, en el primer caso; y en el segundo, Amado Nervo y López Velarde e Ignacio Ramírez y Guillermo Prieto). Hace ejercicios de política-ficción sobre el pasado y futuro –“Un informe y una fantasía”; “El sueño de Bolívar: Breve cronología de la Gran Colombia”; “La vida en México durante el periodo presidencial de Rafael Baledón (1982-1984)”. Auténtica enciclopedia ambulante, Pacheco imparte las mejores clases sobre Historia de México y América Latina que uno haya recibido jamás: Porfiriato, Revolución, Obregonismo, Juarismo, Guerra Cristera, dictadura de Santa Anna, derrocamiento de Allende, genocidio argentino… ¿Sabía usted que Santa Anna anduvo de gigoló? ¿Que Tolstoi fue panegirista de don Porfirio? ¿Que
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Vasconcelos creó el lema –ya tan pisoteado- de “Sufragio efectivo, no reelección”? ¿Que García Márquez hizo una autoinquisición con La hojarasca? Exacerba la curiosidad del bibliófilo: entran unas ganas enormes de confirmar cómo coinciden vida y obra en George Sand; de atestiguar que el desencantado Quevedo es “el emperador del castellano”; de bucear en bibliotecas hasta hallar el feroz soneto de Salvador Novo contra Federico Gamboa y la novela donde Jack London previó el fascismo… A decir de su fenecido colega y amigo Carlos Monsiváis, “Inventario es la mejor sección del periodismo cultural en México de la segunda mitad del siglo xx ”. Mientras que, para el filósofo mexicano Guillermo Hurtado, constituye un verdadero “gabinete de maravillas”. Vale añadir: un viaje de ida y vuelta hacia el asombro • La sangre de los demás, Diana Ugalde Calzadilla, Ediciones Eternos Malabares, México, 2017.
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De Cádiz a Querétaro, Catherine Andrews, Fondo de Cultura Económica, México, 2017. Bases del constitucionalismo mexicano. La Constitución de 1824 y la teoría constitucional, David Pantoja Morán, Fondo de Cultura Económica y otro, México, 2017. Lecturas de la Constitución. El constitucionalismo mexicano frente a la Constitución de 1917, José Ramón Cossío Díaz y Jesús Silva-Herzog Márquez (coordinadores), Fondo de Cultura Económica, México, 2017.
LA CONSTITUCIÓN Y SUS ASIMILACIONES RICARDO GUZMÁN WOLFFER
LA PATRIA IMPECABLE Y DIAMANTINA ADRIANA TAFOYA
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os muertos, los desaparecidos, los secuestrados, las desgracias en que seguimos inmersos hoy, y mucho antes de hoy, son temas que recurrentemente se han plasmado en la poesía. Y más ahora, época en que diariamente se pronostica el colapso del mundo. El tema social resurge de nuevo (aunque muchos hablen de él denostándolo) como una necesidad imperante, en un momento en que tal vez lo real e importante sea alzar la voz. ¿Qué es patria? ¿Qué es identidad? ¿Qué significa estar vivo en este país? Estas son las únicas preguntas que recorren nuestra cabeza, con ese malestar que no deja dormir, y que a la mañana siguiente, en vez de disiparse, es de nuevo alimentado por los noticiarios. En La sangre de los demás, Diana Ugalde busca acercarnos a una conciencia social, cuando hierve el fanatismo a nuestro alrededor, afianzándose a la tradición contestataria que han fortalecido los poetas Roberto López Moreno, Enrique González Rojo Arthur y Leopoldo Ayala, este último más presente que nunca con los versos de su “Yo Acuso”, que en lo íntimo hace presencia en esta obra, en la cual la importancia de la acusación a los absurdos de la vida es trascendente, al grado de provocar que el “yo lírico” corra en un paralelismo al encuentro con la poesía. ¿Alguien que piense que la formación moral termina solamente con la muerte?, nos pregunta, nos acusa, nos exige este libro, y nos conmina a dejar la pasividad y ser algo más que críticos en la gran sala de teatro que es el país. Cuando se cree todo perdido, se abre una puerta: la de los libros que acompañarán nuestra inquietud y avidez de respuestas para proponer otros cauces, pues… en toda historia, queda siempre, como una mágica llave dorada, la esperanza de la sabiduría... •
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on el centenario de la promulgación de la Constitución Política es necesario para su comprensión hacer un recuento histórico del trayecto legislativo y social que fue necesario recorrer para llegar a la actual redacción constitucional. El libro de Andrews hace un amplio recorrido conceptual sobre las constituciones que ha tenido el país y nos presenta el trasfondo de esta Ley Fundamental. Cuando se habla de las necesidades y la visión de un país es indispensable conocer cómo se veía a sí mismo en aquella inicial constitución donde la situación de vivir un virreinato definía el proyecto de nación. Esta visión permeó los ideales independentistas de 1810 para pronunciarse sobre los tres poderes que hasta la fecha cohesionan el Estado mexicano. Cada uno de los períodos (centralista, imperial y la destacada administración santannista) tuvieron que ser solventados legalmente. Destaca el largo conflicto Iglesia-Estado hasta llegar a la separación en la constitución y al concepto de ciudadano (en la primera constitución se requería la filiación católica para serlo). La lectura del proceso histórico explica aspectos de la vida política-social de México, como el presidencialismo que durante décadas se hizo punto medular del acontecer nacional, no sólo por la debilidad histórica de los poderes judicial y legislativo, en tanto no eran una verdadera oposición ni contrapeso del presidente en turno. Situación que ahora se ha modificado para evidenciar que, en algunos aspectos, la judicialización de los conflictos políticos ha llevado a establecer mayores facultades para jueces y ministros, con una Suprema Corte que cumple un papel definitorio en muchos temas, aparentemente ya irrevocables. En complemento del libro de Andrews, está el de Pantoja Morán, quien dedica un largo y eficaz estudio únicamente a la Constitución de 1824. De gran interés resulta el análisis de las funciones de la Suprema Corte, la cual, establece el autor, no funcionaba con todo el alcance que se esperaba, tornándose más
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LEER
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en una “audiencia territorial” que en el árbitro de las pugnas entre los poderes o de carácter político. En parte, explica, por las leyes aplicables: se había reformado la Constitución pero no así muchas leyes que eran de uso regular. Los problemas sobre los territorios no eran poca cosa: la joven república debía controlar las luchas en las provincias, tanto por estar opuestas al nuevo federalismo o a la independencia misma. Ante una sociedad llena de desigualdades, los poderes del Estado no lograban hacer un frente común para imponer orden, al menos con una ley que respondiera a las necesidades reales de esa sociedad donde los servicios de salud y educación, por ejemplo, tenían zonas abandonadas. Los arreglos y los enfrentamientos cupulares se daban sin la participación de la población. Hoy, cuando se reclama la distancia entre partidos políticos y ciudadanía, y ni se hable de ésta respecto del gobierno, una mirada a estas lecturas nos lleva a comprender la necesidad de una verdadera educación para lograr la ruta que saque al país del bache económico-social en que hoy se encuentra: ahora que se publicita el modelo educativo “analítico”, salta a la vista la obligación de conocer la historia, con datos y fechas, saber de los discursos y sus implicaciones, para empezar a establecer que los educandos de hoy en verdad comprendan el fenómeno social que se desarrolla, totalmente ajeno a los discursos oficiales y las componendas entre partidos políticos y las correlativas cúpulas de poder fáctico. Pero la necesidad de estudio va más allá. En el epílogo de su obra, Pantoja establece que los problemas causados por la independencia y la federación no fueron exclusivos de México. Con una inexistente federación previa, similares problemas se habían vivido en España, Portugal y Francia. Como documentos interesantes se anexan notas biográficas para saber más de los constituyentes, así como un cuadro comparativo de la constitución española de 1812 y la mexicana de 1824. Ya desde entonces podía advertirse la tendencia del constituyente mexicano en precisar conceptos procesales y sustantivos que deberían señalarse en leyes secundarias. Con tanta historia por conocer es fácil caer en la tentación de tener a la constitución y sus expositores o analistas, como fuentes inamovibles para la comprensión del documento legal, bajo la mirada de la legitimación del poder y de su ejercicio por los siempre pocos beneficiados. En un ánimo iconoclasta, pero sin perder las referencias bibliográficas ineludibles, se reúnen en el libro Lecturas de la Constitución precisamente varios estudios donde “la norma desmerecía frente a los deseos del poder”. Nombres como Emilio Rabasa, Felipe Tena Ramírez, Mario de la Cueva, Ignacio Burgoa y otros establecen la lucidez de los textos aportados. La amplitud del material limita el comentario, pero sobresalen los apuntes autorales sobre los ya tan manoseados derechos humanos, tan útiles para el abuso como inútiles para la defensa de una ciudadanía que sólo escucha la teoría relativa y sus discursos, pero que no se han traducido en mejoras en la calidad de vida ni en el respeto a muchos derechos, no sólo los básicos.
De sorprendente actualidad resulta, por ejemplo, el texto de Julio m . Martínez Rivas, “Constitucionalismo de izquierda”, donde se plantea, desde la perspectiva teórico-analítica, la limitación de una izquierda cooptada por décadas y con mínima producción jurídico-académica. Con la salvedad de la obra de Arnaldo Córdova, refiere el autor, quien pone el dedo en la llaga al establecer que la izquierda institucional – prd , Morena y otros partidos– y movimientos afines –los zapatistas, indigenistas y más– ciertamente han actuado en cambios constitucionales, pero que ello no implica “que la izquierda se haya replanteado las preguntas atinentes a lo que significa una Constitución”. Tras el esfuerzo innegable de formar una Constitución para Ciudad de México, las impugnaciones hechas al documento final, incluso por quienes participaron en su elaboración, dan nota de las dudas conceptuales de Martínez sobre esa izquierda que parece no afianzarse como debería: “queda pendiente verificar si la izquierda es actualmente la alternativa intelectual que en el siglo xx no fue”. Libros eficaces para la mirada crítica que debe documentarse para evaluar cómo hemos llegado a la Constitución que tenemos y saber si es la que necesitamos •
Albricias Felicitamos a
Marco Antonio Campos colaborador y amigo de este suplemento, por el premio Caracol de Plata que le otorga el VII Encuentro Internacional de Poetas y el Arte Letras en la Mar.
La Jornada Semanal
@JornadaSemanal
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En nuestro próximo número
RODOLFO WALSH, un fusilado que vive (60 años de Operación masacre) Farouk Caballero Eduardo Galeano habla de Rodolfo Walsh
ARTE Y PENSAMIENTO ........
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Jair Cortés jair_cm@hotmail.com @jaircortes
Felipe Garrido
bitácora bifronte
MENTIRAS TRANSPARENTES Todos Todos han venido. Yo no puedo verlos sino cuando se asoman, porque no estaría bien que me incorporara, pero puedo oír sus voces y a muchos los reconozco; no a todos, por supuesto, porque también ha llegado gente que no es muy cercana. Pero aquí están todos; la familia y los amigos y algunos funcionarios. Los llegados de Cancún, los que vinieron de Guadalajara, Querétaro y Xalapa; los de Durango, los de Tijuana, de Mexicali y de Torreón. Los de Quebec y de Ottawa y algunos que vinieron de San Diego, creo, porque andaban de compras. Me parece que nadie falta. Incluso Mariana. ¡Hace tanto tiempo que no la veía! Ha engordado y ya se le ven algunas canas, pero sigue siendo hermosa y su mirada sigue siendo inquisitiva e inteligente. Yo sigo queriéndola y me dio gusto verla. Estoy cómodo aquí y me alegra que no me hayan puesto corbata. Me siento bien rodeado de todas estas flores que han sido sacrificadas en mi honor y que van muriendo, junto conmigo •
Rogelio Guedea rguedea@hotmail.com @rogelioguedea
AL VUELO Vivir en dos partes Desde que volví de Nueva Zelanda no he podido dejar de vivir en dos partes. Ciertas atmósferas mexicanas se convierten, por tanto, en neozelandesas por una suerte de vasos comunicantes invisibles que me transfieren, sin darme cuenta, olores, sabores, sensaciones, pensamientos, incluso el silencio. De pronto me daba terror sentir esta especie de fractura del tiempo y del espacio, pero conforme pasan los días empiezo a acostumbrarme a esta transmigración (simultánea, de ida y de vuelta) de dos realidades antagónicas que secretamente se comunican entre sí sin ningún obstáculo: como de pronto empezar a caminar por la calle Madero de Colima y terminar en la George Street de Dunedin. ¿Qué será todo esto? Lo único que me queda pensar es que no hay tiempo en realidad, ni espacio, y que memoria y olvido son caras de una misma moneda, un mero presente que no acaba. Esa canción que ahorita mismo acaba de empezar a sonar en la radio la escuchaba allá cuando escribía estas mismas palabras, más o menos a la misma hora, más o menos el mismo día, y siempre con la misma nostalgia •
Liberar al corazón: Ofelia Pérez Sepúlveda y Roxana Elvridge-Thomas
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ímbolo del amor, alegoría de lo sagrado, fuente de fortaleza o músculo en el que reside la vida, el corazón es quizá uno de los elementos más mencionados en la poesía universal. Los misterios que la ciencia y la medicina han revelado en los últimos siglos no agotan la fascinación que produce este venerado órgano vital. Interminable resultaría una tarea que registrara las veces que se utiliza la palabra corazón en la literatura de una lengua. Sin embargo, en la obra de Ofelia Pérez Sepúlveda y Roxana Elvridge-Thomas, dos de las más interesantes e imprescindibles poetas mexicanas contemporáneas, encontramos un par de poemas que revisitan el corazón en una especie de diálogo. En el poema “De los que estábamos y éramos” (fragmento cuatro), incluido en el libro La inmóvil percepción de la memoria (Verdehalago- fecanl , 2000), Ofelia Pérez Sepúlveda, escribe: "He corrido de uno a otro extremo con el estigma de mi barra de hielo intacta,/ apagado las luces con el vapor de mi barra de hielo intacta,/ guardado mi corazón en los pasos a desnivel de mi barra de hielo intacta, sangrado de soledad en el diamante silencio de mi barra de hielo intacta. […]/ Qué luz para la luz de la luciérnaga que existe en una esquina de mi barra de hielo, qué amor para el amor que no encontré./ ¿Puede un relámpago abrirme el corazón y liberar a la luciérnaga que duerme en mi barra de hielo, intacta?” En el poema, de tono tristísimo, el corazón “sangrado de soledad” se exhibe en la transparencia de la “barra de hielo intacta”, aquella de la que se extrae el hielo raspado para servirse en un vaso con algún jugo de frutas y apaciguar la sed. En “Colibrí”, del libro Pequeño bestiario ígneo (Parentalia-fonca, 2017), Roxana Elvridge-Thomas observa y libera el misterio del corazón antes oculto: “Esfera alada, corta incertidumbres en el aire./ Sutil combustión en las alturas, cosquillea la epidermis de la brisa./ –Es enigma cómo pudo el corazón, tan alojado, dotarse de alas y salir a las alturas–. […]”. Poema en el que el corazón se transfigura en pulso aéreo, vital emoción alada; Elvridge-Thomas ofrece al lector la imagen del corazón expuesto y vivo, y conmueve por su capacidad para unir contemplación con movimiento. Ambos poemas (maravillosos por su musicalidad y facultad para construir imágenes inusitadas que involucran emoción y pensamiento) se presentan como dos movimientos de una misma composición en donde el corazón está a la vista de todos y no oculto, pero en el primer poema es un corazón gélido y peregrino en cuyo interior aguarda atrapada una luciérnaga: la inmóvil luz del amor,“intacta” esperando ser liberada, mientras que en el segundo, el corazón es un colibrí que ha salido de su misterio para mostrarse vivo y alado (un Cupido cuya flecha ahora es un diminuto y afilado pico). •
El instante de los arcángeles Nikos Karidis
Que termine el día y versos no escritos esperen como la luz detrás de los cristales soldados perdidos en calles ajenas con un espejito en el bolsillo de arriba y un amuleto en el lugar del corazón. Ah, los gises blancos en las manos pequeñas y la cal en los parapetos pintada con los geranios y la albahaca y de noche en el verano las hogueras en las montañas señal para que parta. Y que tú seas siempre sin tristeza sin lamento y sepas que nunca termina el día mientras defina nuestra vida el instante navegado los mares con la justicia de todos los arcángeles nuestra.
Nikos Karidis (1917-1984) abogado de profesión, aunque nunca se recibió, participó como soldado raso en la guerra contra Italia y en la Guerra civil (1946-1949), y luego colaboró con periódicos clandestinos de la Resistencia durante la ocupación alemana de Grecia (19411944). De 1943 a 1960 fue codirector y luego director de la importante editorial Íkaros, que desde el principio publicó a poetas como Kavafis, Sikelianós, Seferis, Papatsonis, Elytis y Engonópoulos. Trabajó como secretario del Teatro Arte Carlos Koun y en la mesa directiva del Teatro Nacional de Grecia. Es autor de ocho libros de poesía y ha sido traducido al inglés, francés, rumano y alemán. Véase La Jornada Semanal, núm . 1051, 3/ v /2015 Versión de Francisco Torres Córdova
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Miguel Ángel Quemain quemainmx@gmail.com
Moscú: Chéjov en El Círculo Teatral
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ÍCTOR CARPINTEIRO ES AMIGO de las propuestas complejas y de los problemas actorales que se trenzan con dificultades temáticas y escénicas. Ese entramado sostiene Moscú, de Mario Diament, basado en Tres hermanas de Anton Chéjov, que conserva todo el poder del dramaturgo ruso en una economía de personajes y una síntesis de la historia y de la trama con el aliento poético que animó el amanecer del siglo xx de la dramaturgia y la dirección escénica en la Rusia todavía entre el bostezo zarista y la aurora de la insurrección menchevique y bolchevique. La propuesta de Carpinteiro se corresponde con ese esfuerzo de síntesis que plantea Diamet, al convertir ese mundo orquestal en un concierto de cámara que Mónica Kubli pone en una perspectiva espacial y lumínica que permite articular el movimiento con su correspondencia simbólica de los tres tiempos, tres horizontes éticos y, finalmente, la convergencia también de tres hermanas que sin perder la complejidad de la fratría polémica, edípica, rival, empática y solidaria, permiten que el espectador asista a la heterogeneidad del fracaso que no corta con la misma tijera a cobardes y a valientes. Carpinteiro apostó por un trabajo de época –y Cristina Sauza lo convierte en una auténtica personificación sutil y diferenciada– que pone en perspectiva el inicio del siglo xx , las sugerencias victorianas y zaristas que alcanzan al mundo tan finisisecular, neuróticamente agotado, y a la aurora del siglo xx europeo representado por el formalismo ruso. El director sugiere múltiples significados, y uno de ellos muestra que las apariencias han cambiado de traje pero que lo esencial de la tragedia femenina, de ese mundo de mujeres, continúa hasta nuestros días bajo distintas formas de aspirar a esa diversidad de promesas muy parcialmente cumplidas que las luchas sociales, el feminismo, la
LA OTRA ESCENA filosofía y, en general, las ciencias sociales liberales, le han hecho al mundo de las mujeres. En Tres hermanas, como sucede con las producciones literarias de finales del siglo xix y de inicios del xx, se utilizan recursos retóricos legibles por un público incluso poco afecto a la lectura. Son tres mujeres que comparten un solo corazón amplio y batiente alojado en un solo pecho, que enfrenta escisiones y arrebatos en direcciones muy diversas: el aburrimiento de esa domesticidad de rigores estériles y moralistas del matrimonio que tiene en su columna vertebral la sumisión femenina, la castración masculina y la reproducción de los esquemas ideológicos más ortodoxos; la ambición del desarrollo profesional y la cara certeza de que algún día llegará, no un príncipe azul, pero
sí un hombre idealizado y a la medida de las aspiraciones sociales de una profesionista y educadora y, por último, una esperanzada guerrera que no baja la guardia, espera y lucha al mismo tiempo por cambiar la ruta de su destino, pero a quien la fatalidad alcanza. Tres hermanas, de Chéjov, no deja de remitir a la polifonía del Rey Lear y su estudio del mundo femenino a la luz de sus motivaciones y múltiples jerarquías. El trabajo actoral va a la raíz de las motivaciones de cada personaje en duelo por la muerte de su padre, todas ellas crispadas por la pasividad de su único hermano frente a una cónyuge que lo maltrata y domina: Claudia Marín como Olga permite vislumbrar una mujer finisecular que ya está preparando el terreno profesional para una nueva mujer que encuentra en sus tareas profesionales la satisfacción necesaria para no dotar a su soledad de un papel protagónico. Mikaela Lobos como Masha presenta las formas de sobrevivir al matrimonio, la desesperanza de una cotidianidad donde lo doméstico y el aburrimiento son los protagonistas de su vida, junto con la posibilidad de que un amante alegre esas jornadas de desdicha y desencuentro que no tendrán variación. Carmen Baqué trabajó una Irina que tiene como ejes la emocionalidad y el trabajo corporal. Baqué es una atleta física y emocional. El suyo es un personaje dotado con esa nerviosidad que Freud pensó que caracterizaba a la mujer moderna, a la que se quedaría definitivamente en el siglo xx y se debatiría entre su esperanza de cambio y las limitadas elecciones que le permitirían ser ella misma. De dichas elecciones forma parte un matrimonio sin amor pero conveniente, y que le permitiría regresar a Moscú, de donde las arrancó su padre para llevarlas a lo que suponía una apacible vida de provincias. Irina vive la esperanza de un cambio que no llega y que instala a las tres en un mundo de repetición y angustia muy parecido al nuestro •
Claudia Marín
Ricardo Guzmán Wolffer GALERÍA
Pulso mecánico y puntería sentimental
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A CORRELACIÓN DE LA MÚSICA con el tiempo puede observarse a través de la técnica de un instrumentista, así como de la cultura, género, clima, raza, entorno familiar y, claro, la filosofía que lo atrae (si es que le importan tales cosas). Sin vanas y domingueras pretensiones sobrevolamos el asunto por las preguntas que un lector nos hiciera recientemente. Parafraseándolo: ¿cómo un músico encuentra el groove, ese feeling apegado al ritmo que en el Caribe suele llamarse jícamo y que establece la base del edificio musical entero? Vehículo del ritmo, el espacio multiplicado por las pulsaciones de una pieza es el lienzo primigenio del compositor. En sus vagones se vuelve maquinista y pasajero capaz de subdividir la música en mínimas expresiones que se superponen y traslapan buscando proporción. No nos referimos a las articulaciones en los instrumentos de percusión, sino a la cuadrícula en que se desenvuelven. Hablamos del tiempo como una cama infinita que se puede segmentar, expandir o contraer dependiendo de la velocidad establecida, determinante en la duración de cada nota. Su resultado es una singularidad matemática por la cual una corchea nunca dura lo mismo, aunque siempre suponga el valor de un octavo (1/8). Es así como la manipulación del tiempo afecta a la percepción y al significado. Medida en Pulsos o Beats Por Minuto ( bpm ) tras la invención de los metrónomos mecánicos hace dos siglos, la velocidad establece, precisamente, la posibilidad de un estado anímico. Si es muy rápida puede relacionarse con la alegría o la violencia; si muy lenta, con la tristeza o el amor. Desde luego –por ello dijimos posibilidad– dependerá de la letra (si la tiene), la armonía, la melodía y el ritmo
para que se cumplan o transformen sus promesas. Hay canciones pausadas que son la mar de agresivas, así como aceleradas que apelan a una bella melancolía. Sin embargo, y como bien propusieron los italianos saliendo del Medievo, hay tempos que se adecuan mejor a ciertos discursos y temperamentos. De tal conciencia nacen adjetivos que limitan –o proponen– la interpretación según la concibe un autor. Verbigracia: larghissimo significa extremadamente lento (menos de 20 bpm ), largo es menos lento (20-40). Luego hay lento moderato (40-60) así como adagio (52-54), andante (76-108), moderato (92-112), allegro (110-168), allegrissimo (168-200), prestissimo (200) y allegro prestissimo con fuoco (más de 240), entre muchos otros parámetros intermedios. Con tal listado deseamos subrayar la trascendencia que tiene la velocidad –flexibilidades y cambios incluidos– durante la ejecución de una obra que, sobre todo en el mundo clásico, se rinde al motor que representa un director cuya batuta impera. Piense en la Novena, de Beethoven; en la Consagración, de Stravinsky; en la Quinta, de Mahler; en el Huapango, de Moncayo, en cualquier pieza de su gusto, e intente silbarla o tararearla a una mayor o menor velocidad. Verá que no se necesita un cambio extremo para que su temperamento se modifique radicalmente.
Harto distinto es el territorio de la música pop, género donde la velocidad introducida en las computadoras se mantiene incólume sobre el escenario mismo, allí donde cada músico recibe un “click” a través de monitores personales (audífonos) para respetar lo que se decidió en el estudio de grabación. Dicho de otra manera, la velocidad inmutable ahuyenta las variaciones que nacen con el miedo, los nervios u otras alteraciones anímicas que afectarían la reacción de la masa. Empero, hay algo que siempre nos impresiona cuando centramos la atención en el oficio de intérpretes que reflejan naturalmente los rasgos de su cultura. Supongamos que el pulso de una pieza es un blanco móvil al cual los músicos disparan. Supongamos que cada beat tiene tres puntos de impacto: recién aparece (rock, son); justo al centro (pop, electrónica); cuando va de salida (danzón, jazz lento). Combinando las características de cada género con la experiencia del ejecutante es como nace el ansiado groove, esa puntería que lo mismo nos conmueve con su regularidad milimétrica, que nos incomoda con sus vaivenes involuntarios. Así, el viejo que toca en un caluroso bar de Yucatán luego de comerse un mucbil pollo abordará el repertorio de Guty Cárdenas como no lo hará el amante del rock progresivo que, imaginándose en la Italia de Premiata, acaba con unos tacos al pastor en Ciudad de México. Más allá de tímbricas y conocimientos, ambos cabalgarán el pulso con éxito si es que, para terminar, tienen una relación única con su propio tiempo. Así lo dijo Octavio Paz: “El tiempo no está fuera de nosotros, ni es algo que pasa frente a nuestros ojos como las manecillas del reloj: nosotros somos el tiempo y no son los años sino nosotros los que pasamos.” Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos •
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Jorge Moch Verónica Murguía
tumbaburros@yahoo.com @JorgeMoch
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OMO DIJO BORGES, aunque no recuerdo con precisión las palabras –era una entrevista en vivo–, yo me quiero morir “súbita y bruscamente”. Supongo que lo que quiso decir con eso fue que no deseaba saber que la muerte se acercaba, que no quería pasar mucho tiempo en su compañía y que no deseaba padecer dolor, pérdida de la lucidez o sed. En el “Poema del cuarto elemento” le pide de forma conmovedora al agua: “No faltes a mis labios en el postrer momento.” Como sabemos gracias a Bioy Casares, Borges sintió que la muerte lo rondaba unos quince días antes de su fallecimiento y la percibió como una suerte de rigidez que lo cercaba. Murió después de rezar el “Padrenuestro” en varios idiomas, entre ellos el anglosajón, y deseo fervientemente que no haya tenido miedo, aunque estoy casi segura que sed no tuvo, pues murió acompañado. Escribo esto porque todos fantaseamos con las circunstancias de nuestra muerte y casi nadie disfruta haciéndolo, pues es muy probable que uno muera en un hospital público, escenario caótico, si los hay. Los hospitales en México pasan por un pésimo momento debido al descuido y la voracidad de nuestros gobernantes, los trabajadores están cansados y muy mal pagados, hay desabasto y corrupción. Los hospitales privados están bien abastecidos, pero nadie los puede pagar. Son negocios que nada tienen que ver con el juramento hipocrático: todo cuesta, cada aspirina, cada klínex, cada jabón. A muchos de los enfermos no les preocupa tanto el diagnóstico como la cuenta y los seguros se hacen rosca como culebras para evadir la obligación de pagar. Las veces que me han operado, el hospital me hizo llegar listas de las cosas que debía pagar: entre ellas, instrumental médico.Y lo pagué, pero no me lo dieron. Es decir, me lo alquilaron, pero eso no es lo que decía la lista. Como esto, mil y una cosas con las que los hospitales se enriquecen a nuestras costillas. Debo decir que mientras escribo estas líneas hay nueve enfermeras en huelga de hambre en Chiapas, y que todos los mexicanos, excepto los políticos y los millonarios, sabemos de primera mano que el sistema de salud pública de este país ha sido rebasado debido a la codicia de quienes deberían velar por él. Los hechos de Javier Duarte en Veracruz y de Ivonne Ortega Pacheco en Yucatán son los botones de muestra, botones que cierran los sudarios de los pobres enfermos que se quedaron sin medicinas, ni hospital. Hace unas semanas, mientras iba en el coche, escuché a la inefable señora Ortega Pacheco por la radio. Doña Ivonne declaraba con acento escandalizado que el uno por ciento de
los mexicanos posee el veintiuno por ciento de los ingresos del país y que eso es una injusticia intolerable. Se le olvidó decir que ella ingresó al selecto grupo del uno por ciento gracias a su gestión como gobernadora de Yucatán, donde dejó a medio construir al menos dos hospitales en una zona donde los enfermos no tienen a dónde ir. La muerte es lo único seguro en la vida humana. Por eso debería ser una obligación, tan ineludible como la muerte, el apoyo del gobierno al sistema de salud pública. Pero nada que resulte obvio para uno lo es también para un político. No tengo idea de cómo razonan. No sé si lo recuerde el lector, pero en 2016 el gobierno tuvo a bien darle un tijeretazo de terror al presupuesto destinado para el hospital de Cancerología de Tlalpan. No sé cómo no les tiembla la mano al firmar semejantes desatinos, porque son equivocaciones que cuestan muchas vidas. Y no paró la cosa en 2016. Este año Enrique Peña Nieto, haciendo uso de las facultades que la ley le otorga, ha propuesto un recorte aún más oneroso, a pesar de que los casos de muerte por cáncer han aumentado un veinte por ciento, convirtiendo a esta enfermedad en la tercera causa de muerte en nuestro país (las enfermedades cardíacas y la diabetes ocupan el primer y segundo lugar). Quién sabe cómo imaginan estos políticos su vida, la posibilidad de enfermarse; el dolor propio y el ajeno. Es como si se consideraran distintos del resto del mundo. Invulnerables. Pero están hechos de la misma materia que nosotros, frágil y perecedera. Materia que, milagrosamente, sabe que va a morir. Por eso el tema de este artículo: porque creo que todos en ese momento deberíamos tener acceso a una cama limpia, a los medicamentos que nos ayudarán, a no dejar a la familia en la calle. A morir en un hospital cuyo funcionamiento estuviera garantizado. Sin recortes, pues. •
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UE NOS LOS ENTREGUEN a nosotros. En plaza pública. A plena luz del día. Qué tanto es tantito. Nada más son dos: Tomás y Javier. Pero deberían ser muchos más. Echen en la mezcla al de Nuevo León, Rodrigo Medina, y por lo menos el otro Duarte, el de Chihuahua, y ya de perdis a Betito Borge, con su jeta de caricatura de monje dominico de malas. Échennoslos. Fórmenlos aquí, junto a la fuente o el quiosco, donde todos podamos verlos, pero sobre todo insultarlos, escupirles, arrearles una bien merecida bofetada. Que les lluevan las mentadas de madre. Que todos tengamos turno, porque todos tenemos derecho. A un asomo de justicia. A vengarnos.
Que sea chou. Que le demos chamba a tramoyistas y escenógrafos. Que el floor manager nos dé queue. Que pongan tarimas y gradas, y si quieren hasta un improvisado cadalso, porque la verdad es que la mayoría no creemos en la pertinencia institucional, ni en la suficiencia vindicativa del debido proceso, ya se ve luego a este o aquel juececillo vendido, como el juez porqui, que también nos la debe ya. No. No en casos como éstos… Que las cámaras de televisión sean los testigos de nuestra furia. Si ya se nos conoce en el mundo por crueles y sanguinarios, que sea también por nuestra violenta intolerancia a políticos corruptos. Porque ya estamos hasta el cepillo de esa calaña prepotente, gandaya, impositiva, dictatorial. Ruin. Que a Yarrington se lo encuentre de pronto la gente allá en Tampico, amarrado a uno de los postes afrancesados de la Plaza de Armas. Imagínate la cara de susto de Tomás y la expresión de sorpresa de la gente. Y que a Javier Duarte de Ochoa, también conocido como Javidú (o la marrana, o el antojito veracruzano – una gordita, sin chile, sobrada de grasa, dicen–), nos lo suelten en la Plaza Lerdo de Xalapa, la que ahora se llama como una de las colegas víctimas de la barbarie patrocinada por el marrano, hoy cautivo al fin, y su patroncito anterior, que anda por ahí navegando con bandera de pendejo, sorteando cámaras, vadeando entrevistas incómodas, ¿verdad, Fidel Herrera?; pues que nos lo suelten a Javidú, decía, en plena Plaza Regina Martínez, la de la placa con el nombre de la periodista que él mismo, siendo todavía eso que él llamaba “gobernador”, mandó quitar porque le resultaba incómoda. Porque lo señalaba como último responsable de lo que le pasó a Regina, su muerte violenta, absurda y cruel, su muerte oportuna y conveniente al régimen. Pues seguro la marrana Duarte mandó qui-
tar esa plaquita de metal con el nombre de Regina que pusieron otros compañeros periodistas porque lo señalaba a él, a Javier Duarte, como último responsable de lo acaecido en casa de Regina. Y de lo que le hicieron a Anabel Flores Salazar. Y a Rubén Espinoza. Y a Juan Mendoza Delgado. Y a Armando Saldaña Morales. Y a Moisés Sánchez Cerezo. Y a Octavio Rojas Hernández. Y a Gregorio Jiménez De la Cruz. Y a Sergio Landa. Y a Miguel Morales Estrada. Y a Víctor Manuel Báez Chino. Y a Guillermo Luna Varela. Y a Guillermo Huge Varela. Y a Esteban Rodríguez Rodríguez. Y a Ana Irasema Becerra Jiménez. Y a Yolanda Ordaz De la Cruz. Y a Misael López Solana, y a su padre, Miguel Ángel López Velasco. Y a Noel López Olguín. Y también a los miles de víctimas de esa ola de barbarie en que el paso de Javier Duarte por el poder político dejó como lastimera cauda de tragedia permanente, dolorosa. Ruin. Muertos, desaparecidos, secuestrados, extorsionados, intimidados, golpeados, amenazados, esquilmados, defraudados por ese poder político que durante cinco años y fracción se ensañó con la gente, contra el pueblo. En inimaginables imposturas de un cinismo lacerante, infamante. Ruin. Criminal. Que a esos exgobernadores nos los suelten en las plazas públicas para que expliquen dónde está el dinero. Por qué se otorgaron esas licitaciones sin concurso. Por qué sus parientes están siempre en el ajo. Por qué pactaron con asesinos, violadores, narcotraficantes y secuestradores en lugar de meterlos al tambo. Allí, ése, donde ahora estén ellos. Masticando por años la amargura de su destino en presidio. Buscando riquezas pero acumulando oropeles, frivolidades, babosadas. Incordios. Y una vida ruin •
CABEZALCUBO
Fuenteovejuna quiere su venganza
LAS RAYAS DE LA CEBRA
El recorte más absurdo
........ ARTE Y PENSAMIENTO O
Jornada Semanal • Número 1155 • 23 de abril de 2017
Luis Tovar
Javier Sicilia
@luistovars
De géneros y disfrutes Para Alberto Blanco, por el Villaurrutia
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I ALGO CARACTERIZA a nuestra época es la pérdida de un lugar. La evidencia más clara es internet, símbolo de una espacialidad y de una velocidad que no sólo destruyen el lugar y el tiempo. ¿Dónde estoy cuando abro mi computadora y “navego” simultáneamente por todas partes? En todos lados y en ninguno. ¿Es real? No lo sé. En todo caso, esa experiencia, en la medida en que me desapropia de mi condición carnal, es ajena a mi humanidad. Me despoja de mi entorno, de mi lugar, del arriba, del abajo, de los lados, de la fatiga, de las relaciones personales y sus maravillosas y duras complejidades, en síntesis, de mi pequeñez y finitud. Embozado detrás de una pantalla, nada que no sea la esclavitud de mi deseo a una oferta de miles de simultaneidades, me compromete. Soy una especie de dios sometido a la elementalidad de mis caprichos que me desencarna de la tierra deformando mi percepción y haciéndome creer que soy poseedor de un poder sobrehumano que, como el de los dioses, me eleva por encima de la tierra y me permite habitar el éter y la omnipresencia. Esa experiencia, que tiene sus correlatos atenuados en otras formas de la tecnología –el automóvil, el avión, la televisión, el celular–, también nos deshumaniza. Desde el momento en que todo se compacta en el espacio tecnológico y puedo, como en los programas de revista, pasar en un segundo del horror de un crimen a la última frivolidad de una estrella del deporte o del cine y de ésta a un anuncio comercial o a un videojuego de guerra –como si todo tuviera el mismo nivel de importancia y de verdad–, nada me responsabiliza. Si todo es trascendente, nada, por lo mismo, es trascendente y puedo permanecer en el espacio confortable de mi último capricho. Esta fascinante ausencia de lugar que, sin embargo, provoca el gran malestar en el que vivimos, es quizá uno de los elementos que ha llevado a la derechas políticas, como la de Trump o la del Brexit, a tratar de recuperar la última idea de lugar que había dejado la modernidad tecnológica: el Estado nación. Pero esa recuperación imposible por la vertiginosidad de la espacialidad y la velocidad en la que estamos envueltos, es falsa. El Estado nación no es un lugar. Es una idea de lugar y, en consecuencia, una ideología que en su abstracción también deshumaniza. Para verdaderamente recuperar una experiencia del lugar hay que renunciar a la tecnología o, al menos, porque eso es casi imposible, hacer períodos de renuncia a ella y, como me lo enseñó Jean Robert, echarnos a caminar. El caminante que se deshace de su condición de homo tecnologicus conectado a un sinnúmero de prótesis, vuelve a recuperar su proporción: siente de nuevo el suelo bajo sus pies, sus sentidos recuperan la percepción de cada parte del mundo que pisa: huele, mira, escucha, experimenta a cada paso el peso y la densidad del territorio que recorre en una relación de proporción, es decir,
entre lo que el mundo es y lo que sus carnalidad le permite percibir de él. Se detiene, observa, conversa con uno u otro transeúnte: mira sus ojos, siente su carnalidad, su humanidad, su presencia irrepetible e inabarcable en su finitud. En síntesis, vuelve a recuperar su humanidad y con ella su capacidad de sorpresa y la experiencia de su libertad y de su autonomía. Esta ascética tan sencilla como proporcional de nuestra condición, no cambia la realidad sistémica en la que estamos atrapados, pero si la ejercemos constantemente de manera consciente, nos permite vislumbrar que la civilización moderna es algo ajeno a lo humano: destruye el tiempo, la historia, los ámbitos comunes; vacía de sentido las matrices culturales y nos hace dependientes de infinidad de prótesis que nos amputan de nuestra presencia real en el mundo; nos permite también por momentos recuperar nuestra existencia carnal y nuestra relación con el prójimo. La verdadera sabiduría –parafraseo a Hugo de San Víctor– sólo puede conocerse carnalmente. Sin esa carnalidad, que es la condición del ser humano, ya nunca más podremos ser iluminados espiritualmente y salvar, en medio de la ilusión tecnológica, lo que nos resta de humanidad. Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, detener la guerra, liberar a José Manuel Mireles, a sus autodefensas y a todos los presos políticos, hacer justicia a las víctimas de la violencia, juzgar a gobernadores y funcionarios criminales, boicotear las elecciones, devolverle su programa a Carmen Aristegui y abrir las fosas de Jojutla •
CASA SOSEGADA
La pérdida del lugar
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ONVIENE INICIAR ESTAS LÍNEAS con una confesión: no es que el ponepuntos que suscribe lo abomine, y en ocasiones contadas incluso ha podido disfrutarlo –cuando el nivel de calidad en la factura de aquello lo ameritó sin regateo posible y, simultáneamente, cuando sus alcances rebasaron las fronteras más bien estrechas a las que aquello suele circunscribirse casi por definición–, pero en definitiva tiende a ser más bien refractario, propenso al desafecto cuando no víctima de un tedio insuperable, respecto del género cinematográfico del horror. Antípoda consciente de innúmeros colegas de la cinefilia, los elementos esenciales de forma y concepto con los que se arma el espinazo del citado género no le suscitan ese interés vivo que tantas veces ha visto surgir en los ojos de Otro,
Escena de Ladronas de almas
quizá porque muy pronto en la conformación de su bagaje fílmico, y aun antes en la del bibliográfico, encontró que salvo las excepciones antes aludidas, auténticos epítomes originalmente concebidos en calidad de variaciones de superficie, jamás de fondo pero que, por diversas razones, alcanzaron el estamento de arquetipos –así considerados por la colectividad compuesta tanto por quienes se encargan de su hechura como por quienes lo hacen sólo de su recepción–; encontró pues que, salvo esos garbanzos, el multitudinario resto consistía de modo prácticamente invariable en meras y fatigosas calcas, en involuntarios receptáculos cansinos de pifias e insuficiencias ajenas, paradójicamente cuando el emisor de la copia lo que pretendía, por supuesto, era hacerse eco de los aciertos –en consonancia con la voz clásica que sentenció de este modo a toda suerte de copiones: “bienaventurados nuestros imitadores, porque de ellos serán nuestros defectos”–; y cuando no, en cosa todavía peor: las infaltables resmas de nuevos ejercicios fílmico-genéricos horrorosos, que de “nuevos” tienen sólo el turno en el calendario y pueden ser adjetivados así, como “horrorosos”, no como resultado de su efectividad sino de todo lo contrario, son apenas productos en el sentido más mercantil de la palabra: hechos para el rápido consumo y el olvido ídem. Total, detrás del que está en turno viene una fila con aires de banda de Moebius. Desde luego, ninguna de las consideraciones anteriores detiene a nadie cuando se propone hacer otra-de-horror, y está muy bien que así sea: no de otro modo se reúne la masa crítica indispensable para que del miasma surja, insólito por necesidad, un hallazgo que merezca el nombre.
AsústAme, pAnteón A Ladronas de almas (México, 2017), decimoctavo largometraje de ficción del director duranguense Juan Antonio de la Riva, le cabe la doble
y más bien infrecuente virtud de cumplir, sin que falte uno solo, con los presupuestos de rigor en este caso, al tiempo que, no habiéndose limitado a consistir en un mero ejercicio de género, se apartó lo suficiente de ser una piedra más del montañesco montón. Lo primero se debe al oficio, más que evidente, adquirido por De la Riva gracias a una trayectoria fílmica en la que tienen cabida lo mismo miradas personalísimas al campo fértil del terruño y el pasado propios, que trabajos cinematográficos en los que sobre todo toca poner oficio, precisamente, antes que proponer un discurso propio. Además, en este caso, contó un haber también dicotómico: De la Riva es degustador confeso y contumaz del género, y ya antes ha incursionado en él –si bien valido de un formato diferente al cine– con resultados que no son deleznables. Lo segundo, es decir el alejamiento de la condición mediana, se debe asimismo a la osadía de un guión eficientemente trasladado a la pantalla. En apretadísima síntesis, el argumento podría resumirse de este modo: érase una vez una familia que, en tiempos de la guerra de independencia de la Nueva España, se vale de muertos vivientes para defenderse de los embates del ejército realista a las órdenes de la corona ibérica. A los amantes del género y el correspondiente subgénero –horror/ zombis– que la han visto, les ha parecido que Ladronas de almas cumple con las muy particulares exigencias que le plantean a toda propuesta: manejo hábil del suspense, una “criatura” caracterológica y visualmente poderosa, prediegesis y contextualidad plausibles y, no menos crucial, respeto al pacto tácito de que todo aquello no debe prestarse a chunga, mucho menos si es de manera involuntaria. Al resto le deja el refrendo de lo ya sabido, aquí una vez más verificado: que el terror es un género fílmico hipersocorrido pero, cuando se hace con gusto y dignidad, no es poco disfrutable •
CINEXCUSAS
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ENSAYO
23 de abril de 2017 • Número 1155 • Jornada Semanal
El mexicano Raymundo Sesma se cuenta entre los exponentes más destacados a nivel mundial de la intervención arquitectónica en un contexto social. AntesDespués Albuquerque La crisis de la ciudad demasiado grande es la otra cara de la crisis de la naturaleza.
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Italo Calvino, Las ciudades invisibles
l origen de las ciudades está íntimamente ligado al desarrollo de las naciones, los Estados, la civilización y el sujeto, donde el papel de la arquitectura y el paisaje determinan el estilo y “personalidad” de estas aglomeraciones que conforman los espacios urbanos alrededor del mundo, grandes o pequeños. De esta manera, en todo lo que rodea al individuo se encuentran señales y símbolos que lo definen en un tiempo y un lugar: un espacio donde tropieza la existencia con su escenario, y que le define una sensibilidad particular. Comprometido con la transformación de estos espacios como una estrategia para cambiar la vida a través del arte, Raymundo Sesma es uno de los más importantes exponentes de la intervención arquitectónica en un contexto social, ya que estas áreas de tránsito humano son, generalmente, “terriblemente agresivas y violentas, estéticamente hablando”. En este contexto, la arquitectura social es, para Sesma, la posibilidad de dignificar al ser humano, el paisaje y el entorno al modificar el a s p e c to de los elementos que conviven en una ciudad; así como otorgar una posibilidad al futuro a través de la sensibilidad, la educación y la creación. Una estrategia, en suma, contra la degradación ambiental y psicológica de la humanidad. “Para mí la ciudad es una especie de laboratorio y de soporte, donde identifico un edificio, determinada arquitectura en determinado paisaje, y donde decido intervenir a través de la pintura, el paisaje, el escenario, la gráfica y el color. Aplicar el color en la arquitectura es como regresar la naturaleza a la ciudad”, expresa el fundador del estudio de arte y diseño Advento que, desde 1995, desarrolla una serie de acciones y objetos relacionados con la sociedad, el arte contemporáneo y el diseño, con un definido carácter interdisciplinario y con la experimentación de ideas a través de la praxis. “Desde este punto de vista considero que el artista enfrenta el arte como un hecho político y no como un hecho puramente estético. Por hecho político quiero decir que actúo desde lo social y urbano, en las áreas o espacios que el tiempo y la misma política del Estado degradan. […] Es importante tener una conciencia social y llevar el arte al exterior, porque se trata de una relación directa con las personas, el ambiente y los contextos”, expresa el artista mexicano, y añade que “en todas las ciudades donde la lógica del consumo y el desecho regulan las interacciones y el intercambio social, frecuentemente se encuentran sitios, estructuras y barrios abandonados que en otro tiempo gozaron de cierto o mucho prestigio en la vida comunitaria. Estos
Raymundo Sesma, la ciudad y el color Germán Gristte*
caprichos urbanos forman parte de una violencia estructural a la que no debemos acostumbrarnos. Cambiar el entorno también significa cambiar la cotidianidad. Por ello, es mejor transformarlos y darles una nueva identidad. No es necesario destruir o sumar al deterioro una nueva violencia. Basta con transformar las paredes. Dignificar la vista. Correr por las vigas y los techos. Defender lo agradable a la vista.” “La arquitectura [ya] no es totémica, puede moverse. Y el que la mueve es el espectador. Entonces la obra se hace participativa, se convierte en una experiencia no solamente sensorial, sino que se despliega a un nivel intelectual. Desde el punto de vista de la arquitectura es muy importante, porque yo selecciono distintos puntos de fuga, creando una geometría distinta de la que se hacía en el siglo xx ”, expresa el artista, quien en el año 2007 fue merecedor del Honor Award por el American Institute of Architecture con su obra Campo expandido viii , realizada en la ciudad de Albuquerque. Ahora, con alrededor de cincuenta intervenciones, Campo expandido es su más ambicioso proyecto y en el que ha trabajado durante más de diez años: un conjunto de mediaciones en las que pone en práctica la intervención artística en diversas ciudades y sitios, como museos, grúas marítimas abandonadas, salas de conciertos, puentes peatonales, etcétera, en distintos lugares de Suiza, México, Italia y Estados Unidos, entre otros. El color, lo menos simple de lo más sencillo, es uno de los elementos esenciales en el proceso creativo de Sesma y uno de los rasgos característicos de su obra. En efecto, después de un análisis sobre las condiciones sociales y el lugar que ocupa el transeúnte en medio del ritmo de las calles, el artista emplea una paleta tonal característica en cada intervención para recuperar no sólo la funcionalidad de los espacios, sino para proponer una poética del color. Este proceso, sin embargo, debe ser natural; debe olvidarse que se realizó una mediación, que esos colores “no estaban allí”. En otras palabras, aceptar la desaparición del autor y asimilar este proceso como aquello que nos deja el arte, como un residuo, como una nueva costumbre que podemos habitar. La moral, que en griego también significa el lugar que habitamos (la morada), está conformada por hábitos que podemos modificar para apropiarnos del espacio que nos rodea a través de una nueva intimidad con los objetos y las personas •
*México, 1983. Traductor y ensayista egresado de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la unam. Realizó un postgrado en Historia del arte en la Universidad Complutense de Madrid.
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