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La Semanal 1/3/2026

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SEMANAL

ISLA E IMPERIO:

LA RESISTENCIA CULTURAL EN CUBA

Hermann Bellinghausen, Luis Hernández Navarro y Luis Tovar

Isla e Imperio: la resistencia cultural en Cuba

Es bien sabido: desde el triunfo de la Revolución Cubana a finales de los años cincuenta del siglo pasado, cada gobierno de Estados Unidos ha intentado derrocar al gobierno cubano para que la Isla regrese a ser lo que antes era: territorio explotable, colonia sometida, pueblo sumiso. El bloqueo comercial y financiero impuesto desde entonces, recrudecido en los inicios del presente año, ha intensificado las dificultades históricas de la población cubana y es, de manera innegable, un atentado a los derechos más elementales, tanto internacionales como civiles y humanos. En la necesaria resistencia a las ambiciones imperiales del neoliberalismo, la comunidad intelectual y artística cubana ha desempeñado siempre un papel crucial en defensa de su soberanía, su derecho a la autodeterminación, su independencia y, en particular, la auténtica libertad. Con esta entrega va nuestra solidaridad con los creadores de la Isla hermana y con todo su digno pueblo.

PORTADA: Foto: Jair Cabrera Torres. Formación: Rosario Mateo Calderón.

La Feria del Libro de Minería:

47

años de formación lectora

ANTES DE ALBERGAR A LA ACTUAL FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO, EL PALACIO DE MINERÍA –EMBLEMA DEL NEOCLASICISMO ARQUITECTÓNICO EN AMÉRICA, CONSTRUIDO A PARTIR DE 1797 Y FINALIZADO EN 1813– FUE SEDE DE LA PRIMERA GRAN ACTIVIDAD LIBRESCA EN MÉXICO: LA FERIA DEL LIBRO Y DE LAS ARTES GRÁFICAS PROMOVIDA POR JOSÉ VASCONCELOS, EN NOVIEMBRE DE 1924.

ESTE DOMINGO concluye la edición 47 de la popularmente conocida como Feria del Libro de Minería. Conjuntó a 550 editoriales, 185 expositores, así como a más de cien autoras y autores, lo cual se materializó en una oferta cultural de mil 200 actividades, entre las que destacaron conciertos y talleres. La Jornada Semanal conversó con Mercedes Alvarado, directora del evento, que recibió a Sonora como estado invitado.

Edificio de palabras

OBRA DE MANUEl Tolsá –arquitecto nacido en Valencia, España–, el Palacio de Minería se erigió, originalmente, con la intención de fun-

gir como residencia oficial del Real Seminario de Minas; posteriormente, allí se situó la Escuela de Ingenieros. En 1980, este recinto acogió la primera edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, misma que reunió a delegaciones de quince países participantes, así como a más de doscientos sellos editoriales. Hoy en día, en tal espacio ubicado en Tacuba núm. 5, dentro del Centro Histórico de la capital mexicana, se hallan las instalaciones de la División de Educación Continua, adscrita a la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Borges ante la Virgen

UNA BÓVEDA DE lámina metálica aporta luminosidad al patio central de este lugar, el cual cuenta

DIRECTORA GENERAL: Carmen Lira Saade • DIRECTOR: Luis Tovar•EDICIÓN: Francisco Torres Córdova • COORDINADOR DE ARTE Y DISEÑO: • Francisco García Noriega DISEÑO Y MATERIALES DE VERSIÓN DIGITAL: Rosario Mateo Calderón • LABORATORIO DE FOTO: Adrián García Báez, Israel Benítez Delgadillo, Jesús Díaz y Ricardo Flores • PUBLICIDAD: Eva Vargas 5688 7591, 5688 7913 y 5688 8195. • CORREO ELECTRÓNICO: jsemanal@jornada.com.mx • PÁGINA WEB: http://semanal.jornada. com.mx/ • TELÉFONO: 5591830300

La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada. Editor responsable: Luis Antonio Tovar Soria. Reserva al uso exclusivo del título La Jornada Semanal núm. 04-2008-121817375200-107, del 18/ XII/2008, otorgada por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Licitud de título 03568 del 28/XI/23 y de contenido 03868 del 28/XI/23, otorgados por la Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas de la Secretaría de Gobernación. Editado por Demos, Desarrollo de Medios, SA de CV; Av. Cuauhtémoc 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, tel. 55-9183-0300. Impreso por Imprenta de Medios, SA de CV, Av. Cuitláhuac 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, CP 02670, Ciudad de México, tels. 555355-6702 y 55-5355-7794. Distribuido por Distribuidora y Comercializadora de Medios, SA de CV, Av. Cuitláhuac 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, CP 02670, Ciudad de México, tels. 55-5541-7701 y 55-5541-7702. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. La redacción no responde por originales no solicitados ni sostiene correspondencia al respecto. Toda colaboración es responsabilidad de su autor. Títulos y subtítulos de la redacción.

Semanal

▲ Palacio de Minería.

con cuatro patios más. Desde 1980, al ser morada anual de la Feria del Libro, el Palacio de Minería ha sido testigo de extraordinarios acontecimientos literarios: uno de ellos fue la presencia, el 26 de agosto de 1981, del escritor Jorge Luis Borges quien, dentro de la Antigua Capilla del hoy centro académico y cultural, conversó con el poeta Octavio Paz y el novelista Salvador Elizondo. En este otrora espacio religioso se encuentran los frescos realizados por el pintor valenciano Rafael Ximeno y Planes, a quien Manuel Tolsá encargó la decoración de la capilla: entre tal labor destaca El milagro del pocito, pintura en donde la Virgen de Guadalupe es un elemento central. En internet circulan algunas fotografías donde se observa a Borges sosteniendo su bastón con ambas manos, sentado en una de las bancas de dicho lugar de culto y prestando atención al futuro Nobel mexicano de Literatura.

Comunidad

BASTANTE HISTORIA arquitectónica y artística escolta a la actual Feria Internacional del Libro de Minería, “referente en la vida cultural de Ciudad de México”, según enfatiza Mercedes Alvarado, directora de este encuentro. La escritora y gestora cultural afirma: “La Feria tiene una trayectoria muy importante que no queremos borrar, sino abrazarla. Necesitaba entrar en una etapa de renovación, eso se ha dicho desde hace un par de años. Venir a la FIL del Palacio de Minería debe ser una experiencia en donde se compartan preguntas y se busquen respuestas colectivamente. Así pasas de la lectura individual a la experiencia social, y eso genera comunidad”.

Lectura y placer

–¿En qué consiste la persistencia del libro impreso dentro de un mundo tan digitalizado como el actual?

–Al libro impreso se le ha dado por muerto muchas veces, pero no va a desaparecer. Pienso en él como una puerta que podemos cruzar: cuando lo haces, te permite habitar, conocer y estar en otras realidades. Esa experiencia humana la necesitamos, la buscamos y nos enriquece. La generación de imágenes y de conocimiento, a través del papel y la palabra, persiste. Nuestra civilización está cimentada, en buena medida, en esta manera de transmitir el conocimiento. El libro se complementa con las nuevas maneras de leer y de consumir narrativas; sin embargo es un hecho que, en su modalidad impresa, seguirá ahí… pues en él hay un acto de placer. Por eso es tan importante decirle a las infancias y a las juventudes que la lectura es un acto lúdico; habrá cosas que debemos leer porque te lo pidieron en la escuela, pero, ante todo, leer es un acto lúdico, es parte de nuestra naturaleza.

Andar en bicicleta

–¿Cómo hacer para transitar desde el mero acto de ofrecer libros hacia las estrategias de persuasión para formar lectores dentro de un evento como la FIL Palacio de Minería?

–Lo que es parte de tu horizonte, lo vas a aprender y aprehender como algo natural. Si en la oferta lectora ponemos lenguas indígenas, libros escritos desde la diversidad y el colectivo LGTBQ+, libros escritos por mujeres, jóvenes e incluso por niños…, si todo esto se halla integrado como parte de la oferta, lo aprehenderemos como una cosa natural que forma parte de nuestro horizonte. Pusimos mucha oferta de talleres dirigidos a infancias y jóvenes, pensando en las niñas y los

niños no como receptores pasivos, sino como sujetos activos: quiero que vengas y el taller te ayude a detonar algo en ti. Es como andar en bicicleta: a leer se aprende leyendo. En la bicicleta sigues pedaleando, quizás te caerás, quizás no… este libro podrá gustarme y el siguiente no… pero si continúas, te formarás como lector o lectora.

Tiburones e independientes

–¿Qué es lo más complejo de sentarse a la mesa y negociar con los grandes sellos editoriales? –No hemos tenido negociaciones complicadas, todo lo contrario; pero entiendo para dónde vas. El punto difícil en la gestión cultural es que, a veces, nos preocupamos mucho por los contenidos y las ofertas, aunque muy poco por los números. O viceversa: estamos tan preocupados por los indicadores cuantitativos que perdemos de vista el fondo de la oferta. Lo difícil siempre es eso: no desocuparte de ninguna de estas dos áreas y encontrar la manera en que puedan suceder exitosamente. Hemos tenido una gran respuesta de los editores, incluso de sellos que vuelven a la Feria. Todos estamos entendiendo algo: nada relacionado con los libros es inmediato. Este viraje y la etapa de renovación nos llevará tiempo; no obstante, estamos con ganas de llegar a buen puerto y hacer una mucho mejor Feria.

–¿Han pensado en tender puentes para que los sellos editoriales independientes no sean fagocitados por los tiburones de la industria dentro de la FIL de Minería?

–Este año abrimos una zona con stands para editoriales muy pequeñitas que, de otra manera, no podrían ser parte de la Feria. Nos interesa tender puentes, pues es muy importante que esa oferta exista: la literatura más arriesgada siempre se edita desde las casas independientes. Hay editoriales independientes que no vienen con stand, pero sí asisten a presentar sus materiales. Incluso, algunos sellos se organizan entre tres o cuatro para venir conjuntamente. Tenemos cuatro editoriales a las cuales se les dio un apoyo conjunto para que estuvieran en esta edición. Nos interesa que el lector venga porque encontrará lo que no halla en otros lugares, aunado a todo lo demás.

Preguntar y discutir

–De unos años a la fecha existe un imaginario en donde se ubica a la FIL de Guadalajara como un evento políticamente de derecha, y a la FIL del Zócalo de Ciudad de México en clave de izquierda. ¿En dónde se sitúa la actual FIL de Minería?

–La FIL de Minería es un evento universitario en donde caben todas las voces, los proyectos, las diversidades y las ideas: ¡no necesitamos estar de acuerdo en todo! Requerimos poner la mesa para que las conversaciones interesantes sucedan y, así, hacernos las preguntas importantes frente a nuestra realidad. Uno de los tres ejes de la Universidad es la difusión de la cultura: aquí podemos venir y discutir todos, todo. Después, cada quien se lleva la conclusión de su respuesta. Creemos en la pluralidad y la diversidad.

Una de las cosas maravillosas de la literatura es que transforma la realidad; pero, también, la realidad transforma a la literatura. Y digo literatura como podría decir divulgación de la ciencia o generación del conocimiento. Las conversaciones en la Feria de Minería y los libros que aquí se presentan están absolutamente influidos e imbuidos en esa realidad pragmática; y viceversa, cuando nos sentamos, conversamos, descubrimos, detonamos y compartimos la lectura, allí tenemos más herramientas para hacerle frente a la realidad y construir, pues de eso se trata: de darle a la gente la posibilidad de escribir otra realidad posible. ¿Eso es inmediato y se nota? No, pero si en el mundo nadie leyera, ya nos hubiéramos extinguido.

Cansancio y preguntas

–A partir de la noche de este domingo 1 de marzo, cuando se cierren las puertas del Palacio de Minería y las luces sean apagadas, ¿cómo visualiza el corte de caja que la Feria hará tras su edición 47?

–Estamos seguros de que gustará esta edición porque hemos trabajado mucho, desde un ejercicio de escucha. A partir de ahí entraremos en un segundo período: observar, escuchar y decidir los pasos siguientes. Estaremos cansados, sí, pero empezando a preguntar otra vez ●

▲ Asistentes a la FIL Minería 2026. La Jornada/ Yazmín Ortega Cortés.

en la orilla

con Eliseo Diego Una noche

Hermann Bellinghausen

LA HABANA. EN LA VIEJA CASONA EN LA QUE VIVIÓ ALEJO CARPENTIER (1904- 1980) SE LLEVA CABO UNA REUNIÓN EN LA QUE SE ENCUENTRA EL GRAN POETA ELISEO DIEGO (1920-1994), UNA DE LAS FIGURAS MÁS IMPORTANTES DE LA POESÍA CUBANA DEL SIGLO XX Y OTROS PERSONAJES DE LA LETRAS Y LA CULTURA DE LA ISLA. ESTA ES LA CRÓNICA DE ESE ENCUENTRO.

INVIERNO DE 1990. La casona (por usar una palabra criolla más que por otra cosa) donde vivió Alejo Carpentier se abría a la noche como tantos espacios habaneros, aunque más discretamente. Sin música ni mujeres hablando desenfadadamente en el umbral. De sus ventanas no colgaban tendederos repletos. Un jardín bien cuidado. Fuera de eso, idéntica a cualquier otra casa de Vedado, bajo una penumbra por momentos profunda. Los arbotantes encendidos brotaban ahí muy de vez en cuando. Andrea Esteban de

Carpentier, vestida de blanco y con una afable sonrisa distante, de anfitriona, recibía en la terraza a los invitados. Un largo y bien cuidado pasillo conducía al lugar del fresco, entre vitrinas, floreros llenos, un grabado de Cuevas, otro de Gironella, una serie de Joan Miró. En el comedor, botellas de ron y tres platones de fruta preparada por toda cena. En la oscuridad me pareció ver un Portacarrero y un Amelia Peláez. En la esquina ajardinada donde mejor se está en esa casa conversan Armando Hart, ministro de Cultura, los escritores Lisandro Otero y Miguel Barnet y otras personas; más tarde llegaría Antón Arrufat. Hacía calor, todos vestían camisa de algodón o guayabera y allí “en la orilla en que se acaba quieto el hogar, y empieza la intemperie” estaba el autor de los versos inmediatamente anteriores, Eliseo Diego, conversando con un joven que, después supe, era el viceministro de Cultura de Cuba. Eliseo pertenecía a esa clase de hombres mayores, no viejos (a pesar de sus setenta años cumplidos) con mucha cara. Una facies grande, rugosa, como de piedra, en cierta manera idéntica a las fachadas de La Habana, con barba negra, la voz baja y grave de fumador, incapaz de gritar. Su discreción señorial e irónica lo alejaba un poco de los otros invitados, que conversaban abiertamente entre sí y pronto también con los recién llegados. El joven viceministro estimulaba los temas que se supone le interesan a Eliseo Diego, el poeta más amado por los nuevos escritores cubanos, aunque años atrás era un poco marginal.

‒Eliseo, usted es un conocedor de literatura inglesa.

Eliseo sonrió un “psí” muy tímido.

‒¿Y cómo van esas traducciones? ‒insistió el viceministro, abriendo paso a una explicación del poeta sobre las traducciones de poesía inglesa que está a punto de publicar, donde habló de Andrew Marvel, de Yeats, y se entretuvo en la historia de Ernest Dowson, oscuro poeta muerto en 1900, a los treinta y tres años. “Fue un hombre desdichado. Para él no hubo madurez ni final feliz.”

Eliseo fumaba sin cesar.

‒El poema que traduje tiene un título pedante, Nun sum qualis eram bonae sub regno Cynarae, pero es de gran belleza. Cuenta su amor desafortunado por una mujer que lo llevó a la muerte. Enseguida repitió unas líneas del poema, entrecortadamente. Había que ponerse cerca de él para escucharlo: “I cried for madder music and for stronger wine,/ But when the feast is finished and the lamps expire,/ Then falls thy shadow, Cynara! the night is thine;/ And I am desolate and sick of an old passion,/ Yea hungry for the lips of my desire:/ I have been faithful to thee, Cynara! in my fashion.”

‒Te he sido fiel a mi manera, Cínara ‒concluyó Eliseo.

Conducido involuntariamente al juego abierto por el viceministro, tres veces a lo largo de la conversación mencioné el nombre de Chesterton, y Eliseo oyó siempre Shakespeare, a quien dedicó un odio frío y divertido, como si quemara. Luego

▲ Fotos: Jair Cabrera.

recordó un poema de Lawrence sobre el humo de su cigarro junto al piano.

‒Es un buen poeta ‒dijo de Lawrence. Para Shakespeare no tenía palabras: ese poeta se las había apropiado todas. El viceministro había tenido suficiente y se trasladó a la región más animada, donde los invitados conversaban sobre política, literatura y deportes. Entonces un curioso capricho de su alma aconsejó a Eliseo hablar de Franz Werfel. Alguna cara habré puesto que dijo:

‒Usted le tiene prejuicio porque leyó La canción de Bernardette. ¿Conoce Juárez y Maximiliano? Bueno, eso tampoco le gusta porque usted es mexicano. Juárez casi no aparece, pero está en el fondo, para Maximiliano es el destino. Aquí en Cuba propuse que publicaran El crepúsculo de un mundo, y me hicieron caso. Es un gran libro sobre el fin del imperio austrohúngaro.

La noche, el ron y los cigarros avanzaban pausadamente. Eliseo suspendió su conversación werfeliana y dijo a Hart, quien se balanceaba en una mecedora al otro lado de la mesa de vidrio:

‒Armando, eso de lo que estás hablando, la tradición oral, es un tema del que no sé nada.

Fue la única vez en toda la noche que habló en voz alta. De inmediato regresó a Werfel y olvidó la conversación ajena en la que había irrumpido absurdamente y regresó al crepúsculo del imperio austrohúngaro. Desdeñó el mito un poco denigrante de Werfel, los chismes de Alma Mahler, su catolicismo.

‒Yo también soy católico, pero si hubiera vivido en tiempos de la Inquisición seguramente me hubieran quemado.

(Una opinión al margen: “Gunther Grass es un escritor que me ahuyenta. Prefiero hablar bien de él que leerlo.”)

Eliseo pertenecía a esa clase de hombres mayores, no viejos (a pesar de sus setenta años cumplidos) con mucha cara. Una facies grande, rugosa, como de piedra, en cierta manera idéntica a las fachadas de La Habana, con barba negra, la voz baja y grave de fumador, incapaz de gritar.

En El crepúsculo de un mundo le dio la gana de relatar, meticulosamente, la ceremonia en que Francisco José firmó la declaración de guerra en 1914. El emperador no quería, llevaba semanas resistiéndose, pero las presiones eran muy grandes. Por fin llegó un día en que Francisco José no pudo dar marcha atrás. En un salón de su palacio lo esperaban los generales austríacos y alemanes, chorreando espadas y condecoraciones. Francisco José vistió su traje de gala, un uniforme blanco con galones dorados. Él, que se jactaba de compartir el suelo de los campos de batalla con sus soldados, se hizo acompañar por su asistente, quien siempre estuvo a su lado en las tiendas de campaña. Llegó al salón y se sentó a la mesa. Todos esperaban que estampara su firma imperial en la declaración bélica. Tomó la pluma. A punto de firmar la devolvió a su asistente, se puso de pie y caminó en silencio a la ventana. Se asomó, combatiendo con el tiempo una batalla que sabía perdida. Se cogió las manos por la espalda y estuvo así un rato, sin mirar a los generales que esperaban la conclusión del protocolo. El emperador dejó pasar los minutos, para desesperación de todos, que debieron lamentar las chocheces de Francisco José, sus caprichos. Se consideraba padre de su pueblo, y ya no tenía descendencia. Mayerling, Sarajevo. Un impulso ciego lo arrebató de la ventana, regresó a la mesa y se sentó. Su asistente puso la pluma en la palma real. Francisco José la tomó y firmó con desgano. Sabía que era el fin. Por primera vez algo no dependía de su imperial y regalada gana. Bajo la luna persistente, la noche recibió una brisa de la clara costa caribeña cuando me retiré rumbo a Cojímar por una calzada, más bien enorme, me parece recordar ●

Isla e imperio:

la resistencia cultural en Cuba

LA MAYOR DE LAS ANTILLAS VIVE DESDE HACE CASI SIETE DÉCADAS BAJO UN SEVERO BLOQUEO, AHORA AÚN MÁS INTENSO DEBIDO A LA RECIENTE POLÍTICA DEL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS. ANTE ELLO, LA UNEAC –UNIÓN DE ESCRITORES Y ARTISTAS DE CUBA– PUBLICÓ UN MANIFIESTO DIRIGIDO “A LOS ARTISTAS E INTELECTUALES DEL MUNDO”, FIRMADO POR MÁS DE CIENTO VEINTE CREADORES DE TODAS LAS DISCIPLINAS ARTÍSTICAS. AQUÍ SE DA CONTEXTO A ESE ACTO RESISTENCIA EN EL ÁMBITO CULTURAL Y ARTÍSTICO DE LA ISLA.

Imágenes tomadas del libro Revelaciones, Once Artístas Plásticos Cubanos en el siglo XXI

El refugio del alma, Joel Corrales Márquez.

la República de Cuba ha respondido, como de costumbre, con un patriotismo y una dignidad a la altura del ataque estadunidense.

QUIEN SE LEVANTA hoy por Cuba, se levanta para todos los tiempos”: así lo dijo ese gigante de las letras, la libertad y el humanismo que fue José Martí a propósito de lo que, muy acertadamente, consideraba el deber de todo americano –es decir, toda persona nacida en nuestro continente– a finales del siglo XIX, refiriéndose a la independencia, la soberanía y la autodeterminación no sólo de la mayor de las Antillas, en esos tiempos aún en proceso de sacudirse la dominación española, sino de toda Nuestra América.

El aserto, escrito por el autor de Flores del destierro en 1895, mismo año de su deceso, es tan vigente hoy como lo fue en aquel entonces, pues al decir “para todos los tiempos” Martí fue pre-

ciso y premonitorio: como es de todos conocido, durante casi siete décadas el imperio estadunidense ha puesto en Cuba el corazón de sus obsesiones hegemónicas y su ambición desmedida, traducidas en el ilegal e infame bloqueo político, económico y financiero con el cual, contra los planes, deseos y expectativas de una administración estadunidense tras otra, no han logrado derrocar al gobierno emanado de la Revolución triunfante a finales de la década de los años cincuenta del siglo pasado.

A la claramente inhumana exacerbación actual de ese bloqueo, que a través de la amenaza a cualquier tercero que suministre petróleo a la Isla mediante transacción comercial, literalmente pretende hacer imposible la vida misma,

En esa respuesta no podía faltar la comunidad cultural y artística cubana: el pasado lunes 16 de febrero, más de un centenar de narradores, cineastas, poetas, dramaturgos, investigadores, compositores, pintores, escultores, bailarines, coreógrafos, historiadores, actores, editores, grabadores, etnólogos, pedagogos, periodistas, diseñadores, cantantes… agrupados en la UNEAC –Unión de Escritores y Artistas de Cuba– se manifestaron pública e internacionalmente en resistencia contra la agresión imperial, y cierran su manifiesto precisamente acudiendo a la claridad de su compatriota, el poeta, ensayista, periodista, diplomático y defensor de la independencia José Martí: levantarse o, en otras palabras, defender a Cuba, no sólo significa hacerlo para todos los tiempos sino en nombre de todos los pueblos de América.

¿Quiénes firman?

ENTRE LOS CIENTO veintitantos creadores de todas las disciplinas artísticas firmantes del desplegado “Cuba no es una amenaza” –en alusión directa al despropósito trumpista según el cual la Isla representa “una amenaza a la seguridad estadunidense”, abundan galardonados con el Premio Nacional de sus respectivas especialidades, verbigracia y sin un orden particular, la directora coral Digna Guerra (Premio Nacional de Música),

▲ La interrogante de conservarse, Alonso Luis Alayo.

el radialista Ramón Espigul (Premio Nacional de Radio), Nancy Morejón (Premio Nacional de Literatura), Lesvia Vent Dumois (Premio Nacional de Artes Plásticas), Pedro Pablo Rodríguez (Premio Nacional de Ciencias Sociales), Viengsay Valdés (Premio Nacional de Danza), Miriam Muñoz (Premio Nacional de Teatro), Margarita Ruiz (Premio Nacional de Patrimonio Cultural), y por supuesto personajes como el escritor Abel Prieto, actual presidente de Casa de las Américas, Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, y el narrador, poeta y ensayista Miguel Barnet, presidente de la UNEAC y también Premio Nacional de Literatura.

De lo

que se trata

EN OTRAS PALABRAS –y dicho sea de paso, a diferencia de ciertos literatos de otros lares, por ejemplo mexicanos, tantas veces dispuestos a firmar desplegados ya entreguistas, ya reaccionarios–, lo mejor y más abundante de la comunidad

Es nada menos que una comunidad cultural y artística muchas veces acusada o tachada como incapaz de disociar la ideología del acto creativo, la que pone el ejemplo anteponiendo razones y urgencias humanistas y, de ese modo, identificándose con lo que se supondría consustancial al arte: la defensa de los derechos esenciales de la humanidad, en este caso, la soberanía, la autodeterminación y la libertad.

cultural cubana tiene perfecta y activa conciencia del rol histórico que le toca desempeñar en un momento como el actual: la denuncia y, fuerza es insistir, la resistencia contra las medidas unilaterales y criminales impuestas no a un régimen tanto como a una población entera.

Es decir –y vaya dirigido a quien tenga problemas para entender algo tremendamente simple–, es nada menos que una comunidad cultural y artística muchas veces acusada o tachada como incapaz de disociar la ideología del acto creativo, la que pone el ejemplo anteponiendo razones y urgencias humanistas y, de ese modo, identificándose con lo que se supondría consustancial al arte: la defensa de los derechos esenciales de la humanidad, en este caso, la soberanía, la autodeterminación y la libertad. Deviene carente de sentido humanitario, si no es que muestra inequívoca de padecer aquello de lo que se acusa, la reticencia intelectual que regatea la solidaridad con el pueblo cubano –el referido manifiesto va dirigido “a los artistas e intelectuales del mundo”– con el pretexto de disentir o de plano estar en contra del modo de gobierno en Cuba: de lo que aquí y ahora se trata no es de posturas político-ideológicas, sino de humanismo simple y llano… o de su ausencia.

No es de ahora sino desde siempre

LA RESISTENCIA CULTURAL cubana no es novata y mucho menos acaba de nacer: desde los tempranos años sesenta, y en respuesta al asedio permanente –desde Kennedy “el demócrata” y pasando por Obama “el reconciliador”–, contando más de medio siglo de tensión política tantas veces manifestada en hechos concretos, todos violatorios del derecho internacional –verbigracia el intento de invasión en Bahía de Cochinos o la instalación del aún operativo centro penitenciario de tortura estadunidense en Guantánamo–, lo que la comunidad cultural y artística en Cuba ha hecho es lo que mejor sabe: componer, cantar, filmar, escribir, pintar, montar obras, editar revistas, investigar, divulgar… y de nueva cuenta contra el prejuicio que quiere ver en cada creador cubano un panegirista gubernamental, el opus colectivo en la Isla es todo menos monolítico y, si bien por supuesto puede ocuparse del pulso político, eso no obsta para que verse sobre todos y cada uno de los aspectos de la sociedad y el individuo: situaciones como el exilio y la diáspora, la cerrazón y eventual apertura en materia de diversidad, pero también los sentimientos y las emociones del ciudadano de a pie, sus cuitas, su modo de sentir, sus deseos, angustias y alegrías. En otras palabras, lo que han hecho escritores como Edmundo Desnoes, Nicolás Guillén y José Lezama Lima –en tantos sentidos tan opuestos a los muy mediáticos Reinaldo Arenas y Leonardo Padura–, cineastas como Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, artistas visuales como Armando Mariño y Carlos Estévez, músicos como Leo Brower, Polo Montañez y el grupo Síntesis –por no quedarse en los celebérrimos Silvio, Pablo, Amaury, Noel, etcétera–; lo que han hecho y, en el caso de los que continúan en este mundo, siguen haciendo, es idéntico a lo que realiza cualquier otro creador de cualquier lugar del mundo: un arte que, para serlo, debe poder prescindir de cualquier “apellido”: político, ideológico, militante, comprometido… Que cientoveintitantos creadores hayan firmado el manifiesto/llamado “Cuba no es una amenaza” es buena muestra, primero, de que el clásico tiene razón: bien sea que el creador sea o no consciente, no existe tal cosa como un arte sin postura; segundo, que los silencios convalidan y, por lo tanto, es preciso manifestarse de manera inequívoca en resistencia contra el sinsentido, la amenaza, la agresión y el ataque a todo un pueblo, tal como lo hace la pléyade artística cubana ●

▲ Sabor Havana, Manuel Antonio Alvarez “Lolo”.
▲ La mejor amiga del hombre“La perra”, Dionel Delgado.
▲ Junto al muro, Yussuan Remolina.

Dignidad y voluntad

respuesta al arma más innoble

Fotos: Jair Cabrera Torres

ANTE EL REFORZAMIENTO DEL BLOQUEO A CUBA POR PARTE DEL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS, Y TRAS SESENTA Y OCHO AÑOS DE PRESIÓN, LEJOS DE ARREDRARSE Y A PESAR DE LAS CRECIENTES DIFICULTADES QUE ENFRENTA DIA A DÍA, EL PUEBLO CUBANO RESISTE. ESTE ARTÍCULO SUSTENTA LO ANTERIOR EN LA HISTORIA DE LA ISLA Y EN LA POSTURA DE TRABAJADORES, CAMPESINOS, ESTUDIANTES, INGENIEROS, TÉCNICOS, MAESTROS, MÉDICOS, PERIODISTAS, JUBILADOS, ARTISTAS Y FUNCIONARIOS, Y RECUERDA LA AFIRMACIÓN DE FIDEL CASTRO EN 1960: “EL BLOQUEO ES EL ARMA MÁS INNOBLE: SE APROVECHA DE LA MISERIA DE UN PUEBLO PARA SOMETERLO POR HAMBRE. NO ACEPTAREMOS ESO. NOS NEGAREMOS A MORIR EN ESTA ISLA SIN ALZAR UN DEDO PARA DEFENDERNOS.”

Lennon en La Habana

EL TRÍO INTERPRETA “Imagine”, de John Lennon. Con la cocina del restaurante La Carreta a sus espaldas, uniformados con camisas coloridas y floreadas, los músicos tocan con pasión la pieza del Beatle. El sonido agudo y brillante del requinto punteando ocupa el lugar de la voz del cantante, mientras el bongó y la guitarra lo acompañan. Esa canción en medio de un elenco de sones, tan a la medida con los aires que soplan estos días en la Isla, no es algo completamente inusual. El compositor de “Héroe de la clase obrera” es más que conocido entre los músicos cubanos. No muy lejos de ese mesón, apenas a unos dos kilómetros de distancia, en el barrio El Vedado, a escasos veinte minutos caminando, se encuentra su estatua en el parque que fue bautizado con su nombre. Acompañado de árboles de laurel, un Lennon de bronce, de tamaño natural, está apaciblemente sentado en una banca,

con espacio suficiente para que los visitantes se fotografíen a su lado. No lleva sus tradicionales lentes de montura dorada, porque nunca falta quien decida llevárselos de recuerdo.

El monumento habanero tiene ya sus años encima. Fue inaugurado en diciembre de 2000, a dos décadas de su asesinato. El comandante Fidel Castro y el cantautor Silvio Rodríguez develaron la estatua. Según su autor, el escultor cubano José Villa: “Mi propuesta fue homenajear a una personalidad contestataria, cargada de demonios y sueños.”

Lennon, sobre todo el del disco Some Time in New York City es, póstumamente, un camarada de los hombres del 2 de diciembre de 1956 y su utopía antillana. Su rola “La suerte de los irlandeses”, un himno antimperialista, tiene multitud de vasos comunicantes con lo que la Isla ha sufrido. Esta empatía postrera entre el Beatle y la Revolución cubana fue reconocida por el mismo Fidel Castro. “Lo que lo hace grande a mis ojos es su pensamiento, sus ideas. Comparto sus sueños completamente”, dijo.

Y, en la esquina del parque que lleva su nombre, como si fuera parte de la atmósfera vintage a la que obliga el bloqueo, se encuentra la taberna El Submarino Amarillo. Allí se interpreta en vivo rock de los setenta. Mesas y paredes están llenas de imágenes relativas y letras de las canciones del Cuarteto de Liverpool. Sus shows, que nada tienen que ver con la naftalina, son muestra de que, a pesar del estrangulamiento económico, los apagones, las penurias y la escasez, la vida sigue.

A la sombra de Martí

EL PENSAMIENTO DEL libertador José Martí ilumina el paso de la Revolución Cubana. Inspira la insurrección anticolonial y la gesta antimperialista. “El pueblo que quiere morir ‒escri-

en Cuba:

bió‒ vende a un solo pueblo.” Hay bustos suyos de todos los tamaños y materiales en centros de población e instalaciones productivas. Murales con su imagen acompañados de sus frases, engalanan las más diversas paredes.

Pablo González Casanova describió al organizador de la guerra de Independencia de la Isla como maestro universal, portador de valores éticos incomparables, hoy compartidos por varios millones de cubanos. Autor intelectual de la Revolución Cubana, la belleza de su estilo ‒dijo‒iguala las profundidades y precisión de su pensamiento. Es imposible pensar otro mundo posible sin sus lecciones.

En todos lados se topa uno con él. El Comité de Defensa Revolución (CDR) José Martí de la Comunidad Manuel Isla colocó una estatua del prócer. Detrás de la escultura, como parte de la instalación, pintó un mural con los elementos de un lábaro patrio desconstruido. La obra plástica abarca dos paredes perpendiculares verdes que se juntan. En ellas, se despliegan las tres franjas azules que simbolizan los departamentos originales en los que se dividía Cuba en aquella época; las dos blancas, que representan la pureza y la justicia de la causa, y un triángulo rojo en forma de una caprichosa serpiente, emblema de la sangre derramada, la libertad y la igualdad. Pero, a diferencia de la original, en lugar de una estrella blanca de cinco puntas, símbolo de soberanía, hay dos. Como remate, una de ellas acompaña del emblema del CDR. Martí y la soberanía están allí representados inequívocamente. Es inevitable regresar al poeta en tiempos como éstos. Si la vieja Doctrina Monroe establecía la máxima de América del Sur y el Caribe para los americanos del Norte, el nuevo ideario Donroe va aún más lejos. El pasado 29 de enero, Donald Trump emitió una orden ejecutiva que considera al gobierno cubano una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior estadunidense. Acusa a La Habana de tomar medidas que perjudican y amenazan a Estados Unidos y alinearse con países y actores hostiles. Gracias al decreto, la Casa Blanca podrá imponer castigos (aranceles) a los países que envían petróleo y derivados a Cuba.

El ingeniero Alidey Piñeiro Martínez vive con su pareja y su mamá en un departamento de Manuel Isla. Viste una camiseta gris y shorts con estampados de palmeras, playas y amaneceres tropicales. Sus reflexiones sobre la nueva orden ejecutiva de Trump y el estrangulamiento energético, tienen tras de sí la impronta martiana del CDR al que pertenece.

Platica, entre sorbos de café: “Somos dos personas adultas en la casa y un anciano. No tengo niños pequeños. No estoy en la situación más

crítica. Tengo una moto que me permite trasladarme. Pero va a llegar un momento en que el combustible no va a alcanzar. Y hay que buscar alternativas.

”Tenemos electricidad 12 o 18 horas diarias. No falta el agua. Está llegando normal a la cisterna. Se ha reservado combustible para que su abastecimiento no se detenga.

”El cubano está acostumbrado a buscar una solución, con ingenio, ayuda de vecinos, solidaridad y hospitalidad. Todo mundo se ayuda y comparte lo poco que tiene.”

“La situación es compleja para el cubano de a pie ‒dice. Está llegando al más débil, al que día a día lucha por sobrevivir. Afecta la salud, al personal que tiene que trasladarse, al estudiante, al médico, al más vulnerable.

”Nuestro barrio está organizado en CDR, que funcionan. Dos o tres edificios son un CDR. Hay un delegado, con poder de gestión. Estamos a la expectativa de lo que viene. Se informa mucho, porque las redes sociales desinforman mucho. Debemos saber discernir, estar al tanto de las principales decisiones.

”Si había duda de si estábamos o no bloqueados, el presidente de Estados Unidos se ha dado a la tarea de que nadie tenga duda. Es una persona totalmente aborrecible. No tiene límites. Es el peor presidente que ha tenido ese país. Quiere que la población se lance contra el gobierno.

”Pero las palabras rendición y derrota no son parte de nuestro vocabulario. No nos rendimos. Tenemos mucha historia. Muchos cubanos han derramado sangre en situaciones peores. El cubano va a seguir hasta las últimas consecuencias. No va a pasar que entreguemos el país como quieren ellos. Somos un país rico en dignidad. ”Solo un loco puede pensar que va a llegar

PASA A LA PÁGINA 10

alguien a decirnos: hay que quitar a este gobierno y poner otro. Suponiendo que no esté este gobierno, van a estar 10 millones de cubanos que no van a permitir que la libertad de pueblo de Cuba ‒la real, no la que ellos quieren‒ se vea comprometida. Seríamos el patio trasero de Estados Unidos. Lo que quieren ellos no tiene nada que ver con el bienestar de Cuba. No vamos a entregar el país. Vamos a estar defendiendo la Revolución. Vamos a seguir luchado.

Llanisca, vivir el bloqueo

EL EDUCADOR Y filósofo Fernando Martínez

Heredia, fallecido en 2017, fue uno de los más importantes intelectuales cubanos. Combatiente contra la dictadura de Batista, dirigió la revista Pensamiento Crítico, referencia medular en las luchas de liberación nacional en América Latina. Llanisca Lugo, su alumna, es una intelectual revolucionaria. Nació en 1978. Psicóloga, trabajó varios años en la universidad, después en la Red en Defensa de la Humanidad y luego en el Centro Memorial Martin Luther King. Investigadora de la Cátedra Gramsci (de la que Martínez Heredia fue presidente) y del Instituto Juan Marinello en La Habana, es diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Según Llanisca, el apretón de Trump sobre el pueblo cubano, desmedido y brutal, se monta sobre una larga historia de resistencia. El bloqueo implica una política salvaje de castigo y hostilidad contra el pueblo, de carencias y daño a la materialidad de la vida cotidiana. Sin embargo, ha despertado entre la gente, más allá de lo que se piense de la gestión del gobierno, la fuerza de vivir, de defender la vida en comunidad y lo colectivo, de resistir. Esta resistencia se expresa, más allá de los discursos, de maneras muy solidarias, muy tejidas, muy espontáneas.

“Vivir el bloqueo ‒explica‒, además de lo que representa para los recursos estratégicos para el país, significa naturalizar y acostumbrarte a que hay cosas en la vida que no te tocan, por desafiar un orden criminal y vivir de otra manera. Por ejemplo, no se puede acceder a bancos, ver un video en TikTok o tener una reunión por Zoom. A veces ‒advierte‒ fuera de Cuba no se imaginan que se puede vivir de modos en los que el cubano vive.

”Vivir con el bloqueo ‒puntualiza‒ es acostumbrarte a una carencia, que no significa pena, tristeza y sufrimiento. Y claro que hay dolor en Cuba. Pero la solidaridad se vive como orgullo, compañía, cualidad y autoestima. Somos pequeños y enfrentamos algo muy grande. Eso nos da una autoestima que es dura de roer.

”El bloqueo ‒señala‒ afecta más a las mujeres. Ellas hacen más colas para comprar comida, cui-

dan a los hijos, los buscan en la escuela, lavan y planchan sus uniformes.”

Es impresionante ver cómo, en el primer día de escuela en Cuba, en medio de la crisis, los niños van uniformados. Hay una sacralidad hacia la escuela, un respeto por la institución, una fe en la educación como derecho. Eso lo cargan las mujeres, aunque, en los últimos años, los hombres también se incorporan bastante.

El bloqueo tiene rostro de mujer. Lo viven en su cuerpo más fuerte. En el período especial se enfermaron de neuritis más que los hombres, porque le entregaban su ración de comida a los hijos. Las mujeres piensan primero cómo va a comer la familia y después comen ellas. Es pesado, pero no se vive como victimización. Las frases comunes que se usan son: “Vamos a ver qué pasa”, “no está fácil”, seguida de “hay que echar para adelante”, “En nuestro código de las familias, reivindicamos una sociedad de familias diversas. Entre ellas, reconocemos la familia monoparental. Es una familia presente en Cuba. Como resultado de la emigración, hay muchas familias con mujeres al frente. Ha sido un golpe muy fuerte. Muchas veces son los hombres los que se van, y a cargo de las familias quedan las mujeres.

”Tenemos que imaginar la vida cotidiana de la familia: el hijo o el padre que emigró, la abuela que se quedó con los niños, el profesional que se fue a estudiar una beca pero que en la práctica también está fuera del país, dos, tres, cuatro años. Todo eso en una sociedad muy afectuosa, muy de pollitos bajo la gallina. Y que ha tenido que aprender a quererse de otro modo, a conectarse por internet para verse en videollamadas. Son dolores que también carga la sociedad cubana.

”Pero se resiste ‒explica‒ con una capacidad que viene de nuestra historia. La nación nació de una postura frente al imperialismo. Se construyó con la sangre de la gente que luchó por la Independencia, con Martí, pero también en 1961, cuando declaramos el carácter socialista de la Revolución.

”Comprendimos que, si no éramos antiimperialistas, no teníamos opción para ser nación. Porque si no lo éramos, lo que nos quedaba era ser una isla sin respeto, sin dignidad, un territorio ocupado, colonizado.

”La resistencia viene de que hemos puesto muchos muertos. Por eso Fernando Martínez Heredia decía que nuestra Revolución es un proyecto de liberación nacional socialista, que tiene que entender que la libertad y la justicia van de la mano, y se dieron la mano en la historia de Cuba.

”No va a haber un cambio de régimen. Cuba va a encontrar formas de resistir. Hay un pueblo que no lo va a aceptar. Tenemos capacidad organizativa, historia, capacidad de crear, mucha formación.

”No podemos caer en la fantasía de que sin instrumento político vamos a ser un país democrático. Tenemos un sistema político basado en el poder popular, en asambleas. Podemos discutir muchísimo sus carencias, y cómo nuestra democracia puede ser más plena y profunda. Pero he conocido un poquito algunos países del mundo. Y, por lo que he visto, no creo que la gente en esas naciones tenga más alcance a la democracia que la que podemos construir los cubanos.”

Huracán sobre el azúcar

CUANDO LOS BARBUDOS tomaron el poder en 1959, en la Isla nos sabía leer ni escribir el cuarenta y cinco por ciento de la población, la mayoría campesinos, y la mitad de los maestros tenían licencia ilimitada. Sin embargo, gracias a la labor educativa de la Revolución triunfante,

el 22 de diciembre de 1962, Cuba fue declarada “Territorio libre de analfabetismo”, por aquello de que saber leer es saber juzgar. Cuenta con más de millón y medio de graduados universitarios. Lidera el número de profesionales por cápita en América Latina.

En la Antilla mayor, los servicios de salud son completamente gratuitos. Dispone de nueve médicos por cada mil habitantes, una de las tasas más altas del mundo. En 2025, el índice de mortalidad infantil fue 9.8 por cada mil nacidos vivos. Por el bloqueo, creció con respecto a 2024, cuando llegó a 7.1.

El actual estrangulamiento energético, al que se suman sesenta y ocho años de agresiones acumuladas, ha ido desgastado las conquistas sociales de un país que puso por delante a la gente sobre las ganancias. El malestar por ese deterioro se escucha en las colas y los paraderos de transporte urbano, y luego se difunde con megáfonos digitales, junto a una bizarra estética de la bancarrota. En 1960, Fidel Castro le dijo al filósofo francés Jean-Paul Sartre, y él lo incluyó en su célebre libro Huracán sobre el azúcar: “El bloqueo es el arma más innoble: se aprovecha de la miseria de un pueblo para someterlo por hambre. No aceptaremos eso. Nos negaremos a morir en esta Isla sin alzar un dedo para defendernos.”

Desde los enormes rascacielos de La Habana o al recorrer algunos puntos de la Isla donde se miran todos los matices del verde de los que se pinta la exuberancia vegetal, libres de publicidad comercial, puede verse cómo el tráfico de vehículos disminuye con el paso de los días, los apagones son más que frecuentes y hay problemas con la recolección de basura. Pero, a pesar del agravamiento de las adversidades, la vida sigue. La resistencia se mira en las calles y en las cooperativas. Con ingenio e imaginación, los cubanos idean mil y una formas de salir delante de las nuevas adversidades. Al escuchar a trabajadores, campesinos, estudiantes, ingenieros, técnicos, maestros, médicos, periodistas, jubilados, artistas y funcionarios, lo que se oye es la combinación de una detallada descripción de las nuevas afectaciones que padecen y de su inclaudicable voluntad de resistir. Hay en ellos, y especialmente en ellas, voluntad de futuro. A pesar de quejas y desavenencias, Cuba es una nación unida. No está dispuesta a dejarse avasallar, ni a ser nuevamente una infernal semicolonia. No se deja embriagar con las palabras de oropel que llegan de Miami. El embargo, el arma más innoble de la voraz metrópoli contra un pueblo, topa hoy con otra, aún más poderosa, que animó aquella expedición de soñadores que alcanzaron la cima de la Sierra Maestra: la confluencia de voluntad soberana y dignidad. El viejo amo no regresará a aquellas tierras ●

VIENE DE LA PÁGINA 9/ DIGNIDAD Y VOLUNTAD...

Antes de Mataraun ruiseñor

La tierra del dulce porvenir, Harper Lee, Vintage Español, España, 2025.

LOS PRIMEROS ESCRITOS de Harper Lee han sido los últimos en ser publicados. El libro que los agrupa es La tierra del dulce porvenir (Vintage Español, 2025): ocho cuentos y mismo número de ensayos; éstos circularon impresos en distintos años. Los cuentos permanecieron inéditos porque rechazaron publicarlos editores de revistas como Tomorrow, Harper’s Bazar o The New Yorker, informa Casey Cep, editora y prologuista de la obra. También revela que las narraciones fueron halladas en el último departamento donde vivió Lee en Nueva York, al que se mudó en 1960, año de publicación de Matar a un ruiseñor. Tras el clamoroso éxito de crítica, público y ventas de su novela, además de ser reconocida con el Premio Pulitzer en 1961 y al año siguiente estrenarse la versión cinematográfica, Harper Lee bien pudo desempolvar los cuentos rechazados y darlos para su publicación casi a cualquier editorial que quisiera. No lo hizo, y las piezas literarias tardaron décadas en conocerse.

Casey Cep, profunda conocedora de vida y obra de Harper Lee, realizó una meticulosa investigación sobre el libro que Lee pretendió escribir acerca del ministro bautista Willie Maxwell, sospechoso de haber sido el autor de seis asesinatos de personas de su entorno familiar. Harper se trasladó a su natal Alabama en 1977, con el fin de documentarse exhaustivamente para redactar y, finalmente, publicar su segundo libro, el cual rompería el silencio de casi dos décadas. Diez años después de iniciar la investigación sobre el reverendo Maxwell, Lee abandonó los avances que había logrado en el proyecto y Casey Cep da pormenorizada cuenta del proceso en Horas cruentas La historia del libro inconcluso de Harper Lee (Libros del K.O., 2020).

En los cuentos de La tierra del dulce porvenir están en embrión personajes, sitios y escenas que Harper Lee plasmó con maestría en Matar a un ruiseñor. Primero aparece en una de las narraciones (“El depósito de agua”), con el nombre ficticio de Maiben, el condado cuyo nombre real era Monroeville, en el que Lee vivió. En el cuento “No va más”, rebautizó al poblado como Maycomb, mismo nombre que usaría como escenario principal en Matar a un ruiseñor. También hace acto de presencia su alter ego, la niña Jean Louie, quien desafía al nuevo pastor metodista de la iglesia en la que se congregaba, junto con su familia, contraviniendo el código de santidad de mantener la cabellera larga en las mujeres y le corta el pelo a una hija del ministro religioso. En la narración titulada igual que el libro, aparece una Jean Louise (con la “e” agregada) adulta que regresa al pueblo y externa su desacuerdo a Henry Hackett, director musical de la iglesia metodista de Maycomb, por alterar el canto de la doxología. Jean Louise Finch, entre los seis y nueve años de edad, es uno de los dos personajes principales, el otro es Atticus Finch, padre de Jean Louise en Matar a un ruiseñor.

Al aparecer la novela que súbitamente lanzó a Harper Lee al estrellato literario, sus críticos y lectores se preguntaban cuáles eran sus publicaciones anteriores; a excepción de artículos en pequeñas revistas universitarias no había más. Como destaca Casey Cep, “cuando en el verano de 1960 se publicó Matar a un ruiseñor dio la impresión de que surgía de la nada, como una Atenea de Alabama: una novela construida a la perfección por una escritora desconocida”. La respuesta está en los cuentos reunidos en La tierra del dulce porvenir, escritos a partir de que Harper Lee se mudó en 1949 de Monroeville a Nueva York, donde “alimentándose a base de sándwiches de mantequilla de cacahuate, esbozaba relatos en un escritorio que ella misma se hizo con dos viejas cajas de manzanas y una puerta que encontró en el sótano de su edificio”.

La tierra del dulce porvenir toma su título de un himno protestante que cantaba Harper Lee en la iglesia metodista de Maycomb, el cual en sus líneas iniciales dice “There’s a land beyond the river, that we call the sweet forever.” En las narraciones se menciona varias veces el metodismo en que se formó Harper Lee, así como referencias directas o alusiones a pasajes bíblicos. Otra gran escritora sureña, Eudora Welty, ganadora del Premio Pulitzer en 1973, evocaba que “los escritores del Sur llamados a componer toda una generación, recibimos de uno u otro modo la bendición ‒caso de que no fuera igual para todos‒ de haber tenido acceso a la versión de la Biblia que se debe al rey Jacobo. Sus cadencias nos invadían el oído y acabarían impregnándose en nuestra memoria para siempre. La prueba, o el espíritu de esa prueba, aletea en todos nuestros libros.” ●

Carlos Martínez García

Arte y pensamiento

Anécdotas/

La luz en los seres organizados

PASADOS LOS RECUERDOS trágicos de febrero de 1913 en México, estimada amiga, le prometí conversar sobre temas más afables. Sé que le gustan las plantas y que tiene un instinto por procurarlas.

Estoy segura de que esta entrega será de su agrado. Confirmará algunos saberes no enciclopédicos, como tampoco los tengo yo, y sigo aprendiendo de libritos y otros compendios que me encuentro.

Por respeto y admiración al barón Alexander von Humboldt ‒quien estudió la naturaleza mexicana durante casi dos años, de 1803 a 1804‒, destacados científicos fundaron en México, en 1861, la Sociedad Humboldt; entre ellos, Francisco Díaz Covarrubias, Manuel Fernández Leal, Mariano Santa María y José Antonio de la Peña Ruiz. Hacían investigaciones para, como expresaron, hacer prosperar a la Patria independiente, y las compartían ante los expertos y el público, pero también se sentaban a discutir los hallazgos que les llegaban más que nada de Europa, para estar al día. Hasta 1872 lograron llevar a la estampa un volumen de Anales de la Sociedad Humboldt. Al final le cuento por qué la tardanza en imprimirlo.

Marginales/

Monstruo o prodigio. Cómo la IA está transformando la escuela, el trabajo y la vida, Eduardo Andere M., Siglo XXI Editores, México, 2025.

Doña Clofis, sorpréndase con el trabajo titulado “Influencia de la luz sobre los seres organizados”. Si este era sobre biología ‒me pregunté, vil neófita como soy en estas materias‒¿quiere decir entonces que hay seres desorganizados? Bah… Primero, me enteré de qué avances reportaban los científicos de la última cuarta parte del XIX: los vegetales y los animales son “seres organizados”. Para ese tiempo ya tenían la certeza de que ambos necesitan aire atmosférico, calor, electricidad y luz, cuatro elementos que, a su vez, requieren de “agentes móviles y sutiles” para alimentar a estos seres. La luz “aparece estableciendo con su mágica influencia sorprendentes y singulares efectos entre todos los seres organizados” ¡Bum!, me dije… Esto explicaría por qué nosotros, que cabemos bajo esa categorización, podemos ser influenciados por esa tenue luz invernal, algo melancólica, o primaveral, más bien impulsiva.

El autor del artículo traducido por don Joaquín Arriaga tomaba de otro que pudo leerse en 1870 en Revista de Ambos Mundos para recordarnos la importancia de la luz. En su resumen invocó al divino Dante con su no menos Divina comedia y sus términos… oh, la luce divina e penetrante. De ahí siguió con el naturalista Charles Bonnet y su Compendio de la naturaleza, de mediados del XVIII, en el cual aseguró que las plantas buscan la luz del sol y por ello muchas de éstas crecen chuecas o inclinadas, y aquellas que prosperan en el agua desprenden burbujas de gas pues de igual modo se encuentran bajo el influjo del sol. (Me vino a la memoria la flor de loto.) Interesante que Bonnet también afirmara que las plantas purifican el ambiente, pero sólo cuando hay sol, pues esta capacidad mengua al caer la noche. Un discípulo y amigo de este último, Jean Senebier, había demostrado que las plantas verdes consumen dióxido de carbono y liberan oxígeno expuestas a la luz. ¡Oh! Todo esto leía yo en el número 1 de Anales de la Sociedad Humboldt, cuando, al mismo tiempo, me enteré de que la Sociedad Humboldt sólo pudo mantenerse activa por dos años, a causa de la segunda invasión francesa, de 1862 a 1867. Cinco años pasaron en México los galos con su emperador Maximiliano de Habsburgo para que los “seres mexicanos organizados” recuperaran su luz republicana, dejando la prolongada sombra. ¡Ah!, esos nefastos deseos de invadir países, que no se van y que arruinan la vida independiente de los pueblos… ¡Nos leemos en la próxima! ●

PROLÍFICO EN TEMAS de aprendizaje, educación y formación escolar, el autor de este libro aborda de modo muy accesible –sin que por eso prescinda de los indispensables rigor y precisión en datos– la relación de dichos tópicos con la Inteligencia Artificial o, dicho mejor, con los riesgos y los peligros implícitos en la incorporación indiscriminada, acrítica, de las capacidades y recursos de la IA en el proceso de adquisición del conocimiento. ChatGPT, Gemini, Perplexity Pro y otras herramientas, hoy tan festejadas y recurrentes, son analizadas por Andere desde una óptica que no sataniza ni se adhiere a ciegas, sino que busca un equilibrio que conduzca a su óptima utilización.

Palabras de duración mínima. Entrevistas a poetas, Moisés Ramos Rodríguez, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México, 2024.

LAS ENTREVISTAS QUE integran este volumen fueron realizadas a lo largo de las dos décadas más recientes y editadas en distintas publicaciones periódicas; eso las volvía aparentemente efímeras, lo cual se demuestra inexacto una vez que, republicadas ahora en forma de libro, en conjunto ofrecen un panorama amplio e incluyente del sector poético de la mexicana República de las Letras. Entre los ya idos y los aún vivos están Eduardo Lizalde, Víctor Toledo, Alí Chumacero, Juan Bañuelos, José Vicente Anaya, Dolores Castro, Efraín Bartolomé, Rubén Medina y un largo etcétera. Diría el clásico: no están todos los que son ●

En nuestro próximo número

MUNDIAL DE LA LENGUA GRIEGA SEMANAL

Alexander von Humboldt
Charles Bonnet Oil

Arte y pensamiento

La flor de la palabra Irma Pineda Santiago La Fiesta de los Juegos

LOS ANCIANOS JUEGAN como niños, las autoridades dejan de lado la solemnidad e intercambian con la gente del pueblo pétalos de flores, mezclados con hojas verdes y confeti multicolor que van colocando sobre las cabezas, se escuchan las risas. En este día está permitido divertirse sin temor a ser juzgado. Así es la fiesta del Viko Sisiqui, nombre en la lengua de los ñuu savi de la región mixteca de Oaxaca, que se refiere a la Fiesta de los Juegos, también conocida como la Fiesta del Carnaval, parte de las tradiciones de la comunidad de Santa Rosa Caxtlahuaca, en el municipio de Juxtlahuaca. Esta fiesta se desarrolla en el espacio comunitario que alberga a la agencia municipal y es organizada por la autoridad de Santa Rosa; nueve señores que, junto con sus parejas, solicitan el apoyo de familia y amistades para los preparativos. Cabe mencionar que aquí es la asamblea del pueblo quien nombra a su autoridad para dar un año de servicio, sin percibir ningún salario. Este año, la celebración fue del 14 al 17 de febrero, aunque desde días previos los organizadores ya habían buscado todos los elementos requeridos, entre ellos, recipientes o trastos que son aportados por las familias, evitando así el uso de materiales desechables y la generación de basura.

Los días 13 y 14 se realizó la ceremonia de la matanza, a cargo de los hombres, donde son sacrificadas las reses para preparar platillos como caldo blanco, caldo de toro, barbacoa o chilate. De igual manera se preparan otros platillos como el pozole blanco de pollo, aderezado con mole amarillo. La elaboración de la comida corre a cargo de las esposas de los miembros de la autoridad, quienes a su vez invitan a otras mujeres de su familia a apoyar y asegurar que toda la comida quede bien. Por la mañana no falta el café o atole, por la tarde algún refresco o cerveza. Para servir la comida se mira por igual a mujeres y hombres correr para llevar los platos y tortillas, repartir las bebidas, poner la sal o limpiar las mesas y lavar los trastos, porque todo es para todos. No faltan la música y la danza. La banda local interpreta los ritmos y sones tradicionales, mientras bailan Los Rubios, danzantes que representan a los arrieros. También se mira la Danza de los Machos, que se acompaña de la música del violín y la guitarra, y que es una representación teatral cuya trama avanza con los días. Bailan con disfraces vistosos, algunos, vestidos de mujeres, para representar a las hijas casaderas, que son cortejadas por un “macho” que busca esposa y solicita permiso de matrimonio ante el padre de la joven escogida, mismo que le será negado, por lo que rapta a la mujer y es perseguido por el resto de los danzantes, quienes finalmente lo atrapan y lo llevan a casarse en una ceremonia en el último día del carnaval.

El 16 de febrero, los hombres cortaron ramas con flores abundantes. Los pétalos son separados de uno en uno por las mujeres al igual que las hojas, y se revuelven con confeti. El día 17, desde temprano, la autoridad visita las casas de los mayordomos que realizarán las fiestas de la Virgen de Santa Rosa de Guadalupe, de la Santa Cruz y del Corazón de Jesús, agradecen con un discurso, conocido como Parangón, el cuidado de los santos y el esfuerzo para realizar las fiestas. Después todos se trasladan al espacio comunitario, llevan bebidas de obsequio, hacen fila para que las esposas de los integrantes de la autoridad pongan los pétalos en la cabeza de los mayordomos, y las esposas de los mayordomos en la cabeza de los hombres de autoridad, y después en las cabezas de toda la gente presente, lanzando unos a otros los pétalos y el confeti. Al tiempo que se brinda con aguardiente o cerveza, suena la música tradicional, la Danza de los Machos realiza su representación del rapto y la boda, mientras el sonido de las risas nos recuerda que en este día todos podemos volver a ser niñas y niños para jugar y reír ●

La otra escena/ Miguel Ángel Quemain quemain@comunidad.unam.mx
Mi deseo: la maternidad a prueba

MI DESEO. CABARET postmortem de una mujer que anhela darle vida a un cuerpo dentro de ella o quizá matarlo, escrita, dirigida e interpretada por Stefanie Izquierdo, es una puesta en escena sostenida en su proyecto de maestría en Dirección Escénica y de licenciatura en Escenografía, de la Escuela Nacional de Arte Teatral.

Se trata de un texto dramático provocador, de una riqueza literaria que articula un conjunto de operaciones poéticas que le permiten asociar, comparar, oponer y metaforizar sobre el tema de la maternidad en múltiples formas, mismas que polemizan con estados muy sugerentes de lo femenino frente al propósito reproductivo, sea subrogado, activistamente abortivo, cancelado o con una serie de imágenes sobre el cuerpo proliferante de una mujer que sangra, y que invita a la escena a la vulva sedosa, coloradita, brillante, dentada, jugosa, pero que, paradójicamente, la libra de la pesada carga de la genitalidad que en apariencia separa y distingue a los sexos.

Pude leer la obra aún inédita y me permitió un mirador extra de la puesta en escena; vislumbrar ahí una buena parte de las polémicas contemporáneas del psicoanálisis y la antropología sobre la variedad de registros que le permiten sobrevivir a muchas mujeres en la selva patriarcal, neoliberal, estandarizada en modelos de belleza que siguen generando graves patologías.

Hay en el texto de Stefanie Izquierdo una visión periférica y a la vez convergente sobre el devenir de lo legal (la conquista de derechos consagrados), de la inclusión, que responde a un numeroso volumen de logros desde el activismo feminista, que se resuelven en este laberíntico monólogo, unipersonal, o como se quiera llamar a este despliegue protagónico acompañado por la explosión de la música en escena que hilvana una serie de piezas “flotantes”, y que hacen del escenario un espacio onírico y de la memoria, de la memoria de la entraña, de la visceralidad ‒que ya referí cuando

aludí a la sangre y desde luego a todas las sorpresas liquidas que guarda el cuerpo femenino cuando se decide a la creación contingente de múltiples identidades. La traducción sobre la escena de esta serie de ideas es fascinante. Izquierdo se decantó por fecundas escisiones estéticas que nos permiten pensar la obra no como unidad sino como una entidad compleja y valorar lo que propone la dramaturga (Premio Dolores Castro, 2021 y Premio Independiente de Joven Dramaturgia, 2022), y que es una serie de ideas literarias, de ficcionalización profunda del ánimo de la actriz que se mira a sí misma dirigirse y escribirse en una colocación/descolocación de un cuerpo que se desconstruye hasta el útero mismo, radiografiado en esa ginecomagia de lo absolutamente rojo y el rosario de focos colgantes, como si fueran las cortinas móviles de un circo, de un cabaret, o definitivamente un rosario anal de bolas tailandesas o chinas que aderezan la topología de un cuerpo que retiene y expulsa.

Un cuerpo que muerde y succiona, como sugiere la aparición de un inflable que representa o ilustra, o es el mismísimo Bebé, con su frágil pie de látex, y que está sobre la escena con la fallida pretensión de dar órdenes sin saber que es una fantasía onírica bajo las órdenes estrictas de la no madre aún, que hace prescindible cualquier pene que intente colocar el azar en ese vientre “donde se atesoran los genes cancerígenos de mi madre”, y también los desfigurados rasgos de un mundo autorreferencial que logra poner a distancia con humor, en el orden de lo paródico y también de lo grotesco.

Mi deseo... rompe el orden genérico asfixiante y consigue no parecer ni hombre ni mujer, y “hablar de la mutación” para no hablar del hombre ni de la mujer, ni del deseo en general. Habla, eso sí, con un pene adentro, que es el sexo del hijo que vive suspendido en su vientre virtual. Teatro Salvador Novo del CENART, este domingo, a las 18 horas. Entrada libre ●

Arte y pensamiento

Galería/ José Rivera Guadarrama

Hiragana, el sistema de escritura inventado por mujeres

DENTRO DE LAS escrituras más complejas del mundo se sitúan las orientales, sobre todo en Japón, donde se utilizan tres sistemas de escritura: hiragana, katakana y kanji; este último se originó a partir de caracteres chinos y es logográfico, es decir, representa significado más que sonido. Estos caracteres son complejos y pueden tener múltiples pronunciaciones, lo que permite expresiones con mayores matices.

En la Antigüedad, los kanji eran utilizados sólo por hombres. Durante los años 794 a 1185, considerado el período Heian, el aprendizaje de la escritura y la caligrafía era exclusivo para la nobleza y la corte imperial; en algunos casos las cortesanas recibían un poco más de educación, pero se limitaba a temas relacionados con el hogar y un poco de religión; algunas de ellas lograban aprender a escribir su nombre, pero no se les permitía nada más. El kanji era considerado el sistema de escritura de uso exclusivo para hombres, algo muy masculino, de hecho se le llamaba otokode, es decir, “mano de hombre”.

Sin embargo, a la par de esas restricciones durante aquellos siglos, las mujeres comenzaron a crear otro tipo de escritura. Algunas de ellas pertenecían a la corte, eran muy inteligentes y buscaron adquirir mayores niveles educativos, al mismo tiempo que iban perfeccionando el sistema de escritura que prevalecía en aquella sociedad, creando uno más fácil de usar y adaptado a los matices del idioma japonés.

Esta transformación gradual condujo a la creación de un conjunto distintivo de caracteres fonéticos más fáciles de escribir y más adecuados para representar con mayor precisión el idioma japonés. De esa evolución y adaptación incesante surgió la forma de escritura conocida como hiragana. A partir de entonces, las mujeres del período Heian comenzaron a escribir sus anotaciones, diarios, cartas y documentos en hiragana. Este sistema de escritura se conocía como onnade, que se podría traducir como “mano de mujer”, en oposición a los kanji

Al principio, el hiragana constaba de alrededor de noventa caracteres diferentes, pero con el tiempo fueron reduciéndose hasta el conjunto actual de cuarenta y seis caracteres básicos, conocidos como gojuuon. Este sistema organiza los caracteres según sus sonidos silábicos, comenzando con los cinco sonidos vocálicos: a, i, u, e, o, y combinándolos con sonidos consonánticos.

En esa forma de escritura destacan dos grandes obras literarias realizadas por mujeres: se trata de Genji Monogatari, traducida como La historia de Genji, publicada en el siglo XI, de la autora Murasaki Shikibu, y la otra es Makura no soshi, traducido como El libro de la almohada, escrito en el año 1002 por la autora Sei Shonagon.

En la actualidad, el hiragana tiene muchas aplicaciones y usos dentro de la cultura japonesa, complementándose con el kanji y el katakana. Debido a su desarrollo e importancia, se enseña desde el primer año de escuela, ya que eso propiciará que los jóvenes puedan leer y escribir en japonés. Esta forma de escritura también es parte considerable de la enseñanza de ese idioma para los no nativos, reflejando la importancia cultural e histórica de la evolución de la escritura en general. Es así como la escritura permite que sea considerada una tecnología efectiva de la comunicación, incluso como un suplemento necesario de la oralidad, también como una herramienta auxiliar de la memoria, de la representación del habla, además de las implicaciones que tiene en cuanto a la capacidad de modificar nuestros mismos procesos cognitivos, nuestros mismos modelos de racionalidad ●

El viaje

Stathis Koutsounis

Cuántas mañanas no me vestiste me besaste y acompañaste a la puerta para ir a la escuela o al trabajo siempre con el consejo en los labios hoy fue necesario que te vistiera yo que te besara y despidiera en el único viaje de tu vida pero madre por más que trataba de oír ningún consejo salía de tu boca

Stathis Koutsounis (Nueva Figalia, Olimpia, 1959) es poeta, ensayista, filólogo y cuentista. Estudió Filología con especialización en Lingüística en la Universidad de Atenas y Música Clásica en el Conservatorio de Atenas. Durante muchos años fue maestro de la Escuela I.M. Panayiotópoulou, donde dirigió la secundaria. Es autor de diez libros de poesía y ha sido traducido al inglés, francés, alemán, español, italiano, árabe y persa. Es miembro de la Sociedad de Escritores Griegos, del Círculo de Poetas y de la Unión Panhelénica de Filólogos. Recientemente recibió el Premio Jean Moréas, en Grecia, por el libro Rosa en el espejo.

Versión de Francisco Torres Córdova.

Arte y pensamiento

▲ Imagen: Alonso Arreola, realizada con IA.

Bemol sostenido/ Alonso Arreola @escribajista

Sonido, tiempo y cocina

EN LA PASSION de Dodin Bouffant (2023) el oído se enciende antes que la mirada. Esta película de Tran Anh Hùng, protagonizada por Juliette Binoche y Benoît Magimel, despliega tomas largas, casi sin cortes, donde la cocina respira y se anima como no se ha visto antes en el cine (nuestra ignorancia es mucha, pero somos avezados por vivir con una cocinera y coleccionar filmes sobre el tema). Cuchillos sobre madera, burbujas en las ollas, el roce del cobre con las cucharas, la cadencia del vapor que hipnotiza a los platónicos demiurgos del sabor... Porque allí la cocina no es escenario, es personaje. La obra parte de la novela La vie et la passion de DodinBouffant (1924) de Marcel Rouff, así como de su primera adaptación para la televisión francesa (1972). En ella, su sibarita protagonista es pionero en ese momento histórico de formalización y experimentos culinarios, gracias al cual aquellas tierras sorprenderían al mundo.

Hablamos de un intelectual de los placeres que resume el eje toral de la historia con una sentencia que parafraseamos: se puede hacer música siendo niño ‒como Mozart‒, pero no se puede ser gastrónomo antes de los cuarenta. Ese es un arte que se debe pulir comprometidamente. Con tales reflexiones nace una conciencia del paladar que Francia ayudó a institucionalizar en Occidente. El gusto como saber lento, acumulativo, corporal.

Gracias a Dodin, el tempo extendido se vuelve audible con decisión radical: los sonidos del ambiente gobiernan escenas completas, sin diálogo ni voces. La cámara acompaña, pero es el fogón quien conduce la partichela. Pensamos, inevitablemente, en Roma o Año bisiesto (películas mexicanas sobre las que escribimos antes, en este mismo espacio), justo por su apuesta en la banda sonora “silente”, animada por actividades y objetos cotidianos. En las tres (contando ésta de la que hablamos), el mundo material canta: platos, pasos, agua, respiraciones; el realismo no se mira, se escucha.

A riesgo de parecer farsantes, mirando el fogón de la película invocamos una intuición de la filosofía presocrática: el fuego como principio de cambio perpetuo (Heráclito). Su contemplación como aceptación del Cosmos en movimiento. Aquí, el crepitar de la estufa y las ollas retoman esa idea. Verbigracia, la secuencia final ‒justo cuando la cámara gira en despedida y pasa dos veces sobre la chimenea donde se consumen los troncos‒ condensa, enaltece la idea del hogar y de su hoguera: el calor que alimenta y el tiempo que arde. Ese no es un cierre narrativo sino una contemplación eterna. Y sí. Llegamos tarde a esta cinta. Hace tres años fue celebrada en Cannes con el Premio a Mejor Director (tiene decisiones absolutamente maravillosas) y elegida por Francia como su representante al Oscar internacional. No la vimos entonces, pero nos justificamos porque, precisamente, sigue cocinándose a fuego lento, esperando, concentrando lo que seguirá “diciendo”. Si la traemos hoy ante sus ojos, lectora, lector, es porque su logro más hondo, nos parece, ocurre en un plano que nos concierne y que ya dijimos: convierte la cocina en orquesta y al silencio en ingrediente. Dicho ello, terminamos abrazando a ese personaje que pierde el amor pero que, tras un profundo luto ‒inevitablemente‒, sigue adelante, haciendo frente a nuestra velocidad automatizada. Dodin Bouffant propone escuchar lo que normalmente tapamos: la duración de un caldo, la paciencia del cobre, el ritmo del hambre. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos. ●

Cinexcusas/ Luis Tovar @luistovars

De tramas y protagonistas

HACE VEINTIDÓS años, el chihuahuense Omar Chaparro ya llevaba buen rato de haber sido o seguir siendo, entre otras cosas, locutor radiofónico, esporádico actor y sobre todo conductor de programas televisivos, además de cantante con poco o mediano éxito, y en aquel 2004 debutó cinematográficamente, aunque con un papel bastante discreto, en la muy buena Puños rosas, de Beto Gómez. En la casi década y media siguiente siguió forjando su bien ganada fama de farandulero, pero no desistió del cine: con doblajes para cintas de animación, mexicanas y extranjeras, así como papeles menores, hasta que en 2016 coprotagonizó No manches Frida con la igualmente afarandulada, taquilleramente exitosa aunque más bien limitada actriz Martha Higareda. Con la producción mexicana La boda de Valentina y la estadunidense Overboard, de 2017 y 2018 respectivamente, dejaba claro que lo suyo eran las películas facilonas, predecibles, tachonadas de lugares comunes, de humor chocante cuando no de redonda cursilería, y lo remachó con la segunda parte de No manches Frida, de 2019. Ese mismo año, además de una producción española sin pena ni gloria titulada Los Rodríguez y el más allá, hizo para Netflix Como caído del cielo, en la que aprovechó su trabajo previo en torno a Pedro Infante. Desde entonces para acá, la media docena de filmes en los que participó refrendaron lo que ya se sabía: no ayudaban la factura ni el propósito de aquello en lo que, mucho o poco, había contribuido, tratándose sobre todo de comedias románticas o comedias a secas sin la menor ambición narrativa o artística, hechas para vender y nada más. Empero, y a pesar de esa escasez en contenido, el locutor/conductor/cantante/actor no se veía mal del todo; era como si Omar Chaparro pudiera actuar bien en una película decorosa, pero no quisiera.

La primera en serio

TAMPOCO ES QUE se haya volcado definitivamente al cine de arte o de autor, pero La celda de los milagros (2025), adaptación

de la coreana Milagro en la celda 7, bien puede contar como la primera película digamos “seria”, en la que Chaparro participa, no por cierto en calidad de comparsa de la estrella o mero figurante, sino como protagonista: aquí es Héctor, un hombre de mediana edad viudo, con una pequeña hija de unos siete u ocho años, con un evidente aletargamiento de sus facultades cognitivas que, en tiempos menos políticamente correctos, habría sido definido como “retraso mental”. A Héctor se le acusa de haber asesinado a otra niña, compañera escolar de su hija, y es encarcelado pero injustamente. El dolor rencoroso del padre de la pequeña muerta –un militar que aprovecha el poder local que detenta, como de cacique– hace a Héctor víctima de severos maltratos en prisión, y lo condena de facto a una muerte que debe ser cruel y dolorosa.

No obstante previsible, el giro de la trama cumple su cometido: con el paso de los días, su comportamiento como de niño inocente –en el que su “retraso” es fundamental– le granjea la simpatía, primero, de otro preso con el que comparte crujía, y después, como dicho compañero de celda resulta ser el atemorizante líder de los presidiarios, Héctor acaba siendo no sólo respetado sino también apreciado y defendido por la comunidad carcelaria. Al respecto, y hablando en términos de histrionismo, a Chaparro debió serle de grandísima utilidad compartir escenas con actores como Arturo Ríos y Sofía Álvares, pero sobre todo con Gustavo Sánchez Parra, que en el papel de El Tigre –el referido recluso al cual temen y con quien custodios y autoridades penitenciarias no quieren tener problemas–, dicho clásicamente, en más de un punto se roba la película.

Edulcorado y sensiblero, narrativamente el final de la historia apenas se sostiene, y en el punto álgido de la trama hay una de esas casualidades que sólo en el cine existen; sin embargo, en el marco de sus limitadas ambiciones dramáticas, La celda de los milagros cumple bien y, tal vez, marca el punto en el que Chaparro, su protagonista, se volvió un actor que valdrá la pena ver ●

Mal olor

Víctor Ronquillo

DESPUÉS DE TODO su familia era protestante, creyentes convencidos de la existencia de Dios y las enseñanzas de Cristo. Cuando niño su vida estaba regida por un orden elemental, el blanco y negro del bien y del mal. Quizá por eso los malos sueños sufridos por el CEO de una de las más grandes y poderosas industrias productora de armamento en el mundo. Esos malos sueños que se negó aceptar provenían de la mala conciencia de saber que su negocio era el de la muerte, aunque lo negara con razonamientos de toda índole y lo justificara con la provechosa vida que llevaba y dio a sus hijos, a sus nietos, y que le iba a dar a quién sabe cuántas generaciones de los suyos. El olor a muerto lo despertó en su cama con una nauseabunda intensidad.

Como en una pesadilla, ese olor provenía de sí mismo, un olor del que no podía apartarse.

Aquella peste no cedió con el angustiado baño de cada día con olorosos jabones, ni con las más caras lociones. Era un asunto médico, como lo pudo comprobar mediante análisis y visitas a innumerables especialistas médicos. Su cuerpo secretaba ese terrible olor a muerto.

Pero eso fue sólo el principio.

Frente a su extraño mal se preguntó de que le servía ser el CEO mejor pagado del mundo; su salario, sumando todos los pluses, era de más de un billón de dólares al año. Una cifra extraordinaria y estrambótica, que alguna vez pensó, en un arranque de arrepentimiento cristiano, podría servir para aliviar problemas del mundo como el hambre, pero estaba comprometido con fundaciones y organizaciones cuyos membretes y prestigio le permitían evadir impuestos. Además estaba su idea, el gran propósito que emprendió justo al cumplir cincuenta años, de conquistar el espacio, de llevar a Marte un laboratorio de investigación que algún día reportaría enormes ganancias por la explotación de los minerales asentados en el planeta rojo.

Lo cierto es que pidió a un par de asesores y a una de las universidades donde tenía influencias, desarrollar un plan maestro para abatir las consecuencias del cambio climático en Centroamérica. Un ambicioso plan que incluía un plan de producción de alimentos. Era imposible. No podía exponer su gran proyecto de la conquista del espacio, ni cerrar alguno de los otros provechosos negocios de la guerra electrónica del siglo XXI. Se resignó a pasar los días en el encierro de una casa de verano en la playa californiana. En ese lugar había montado lo necesario para mantener operaciones. Su esposa llevaba meses recluida en un centro de rehabilitación contra las adicciones cercano a Las Vegas. Sus hijos ocupaban importantes posiciones en el imperio económico de la guerra y también en el gobierno; el más joven era un joven congresista muy hábil en labores de lobby político.

Pese al mal olor decidió seguir con su vida, lo del retiro era una tentación, pero a dónde iba a ir con el olor a muerto a cuestas. Ese

olor impregnado a su ser, esa peste que lo condenaba la soledad.

El psiquiatra coincidió en su diagnóstico con ese asesor suyo, un personaje que se decía brujo y a quien debía acertadas predicciones que por años orientaron sus negocios y su vida. Lo que le ocurría era una manifestación de arrepentimiento, de esa mala conciencia cristiana que debía olvidar.

Pero lo peor estaba por venir. Despertó una mañana cualquiera después de una noche de excesos. Había bebido demasiado, llamó a un par de mujeres que soportaban su mal olor a cambio de una buena cantidad de dólares. Las conocía, verdaderas profesionales. Una de ellas le administraba cierta prodigiosa droga que multiplicaba el placer.

Se levantó de la cama con el cuerpo pesado y una fuerte jaqueca, caminó rumbo al cuarto de baño. Al mirarse al espejo descubrió con horror en lo que se había convertido: un monstruo. El mismo monstruo que lo visitaba en sus pesadillas de niño, aquellos pesadillas que lo acechaban cuando se portaba mal.

▲ Muerte y vida (1916) de Gustav Klimt

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