Suplemento Mensual Número 320 diciembre 2023 n
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Estevenson. San Gil, región andina de Colombia, 2023. Foto: Mario Olarte
LA AUTONOMÍA EN TIEMPOS DIFÍCILES LA NUEVA ESTRUCTURA CIVIL ZAPATISTA
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LA FUERZA DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA COMUNAL (UACO)
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CAPULÁLPAM NO SE SOMETE A LA MINERÍA
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VERBO RAÍZ. POESÍA ORIGINARIA: Ángel Aristarco Alonso (di’stè), Víctor Fuentes, Fernando Valdivieso Magariño y Claudia Guerra Castillo (didxazá)
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ME ACOSTARÉ EN MI CASA: Juventino Santiago (ayuuk)
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PLÁTICA CON LA OLLA: Rosario Patricio Martínez (ayuuk)
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“SOMOS AGUA Y TERRITORIO”: Defensores de México y Canadá en la Isla Tortuga
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IXIMULEW: REBELIÓN DE LOS PUEBLOS EN GUATEMALA
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AGROECOLOGÍA COMUNITARIA EN EL LIMÓN, JALISCO
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UN DIOS LANZA SU HACHA: Wildenraín Villegas (maya peninsular)
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EL JAGUAR RÍO ARRIBA Y RÍO ABAJO
LA AUTONOMÍA EN TIEMPOS DIFÍCILES
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l desacomodo planetario que nada parece mitigar se acrecienta. Los pueblos se tienen que proteger, como lo han hecho siempre. Ya lo expresaba en días recientes la poeta mapuche argentina Liliana Ancalao, de visita en México, sobre la elección del esperpéntico Javier Milei para gobernar su país: “Va a querer destruirlo todo, pero nosotros hemos durado muchos siglos asi y aquí vamos a estar cuando ellos se vayan”. Los fascistas y ultraderechistas sacan la cabeza por doquier, las milicias y pandillas letales proliferan, los desastres ambientales son más y peores, la guerra es el único lenguaje en buena parte del mundo. En este contexto, hay que prestar atención al nuevo esquema de la autonomía rebelde zapatista en las montañas de Chiapas, anunciado en noviembre. La entidad, como el mundo, es atravesada por la criminalidad “organizada”, la militarización y la corrupción política. La autonomía es una estrategia de sobrevivencia digna en tiempos poco prometedores para los pueblos originarios del continente n
LA NUEVA ESTRUCTURA CIVIL ZAPATISTA SUBCOMANDANTE INSURGENTE MOISÉS, EZLN
“SÓLO MIRANDO MUY LEJOS, HACIA ATRÁS Y HACIA ADELANTE, SE PODRÁ ENTENDER EL PASO PRESENTE”
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rimero.– La base principal, que es no sólo donde se sostiene la autonomía, también sin la cual no pueden funcionar las otras estructuras, es el Gobierno Autónomo Local, GAL. Hay un GAL en cada comunidad donde habitan bases de apoyo zapatistas. Los GAL zapatistas son el núcleo de toda la autonomía. Son coordinados por los agentes y comisariados autónomos y están sujetos a la asamblea del pueblo, ranchería, comunidad, paraje, barrio, ejido, colonia, o como se autonombre cada población. Cada GAL controla sus recursos autónomos organizativos (como escuelas y clínicas) y la relación con pueblos hermanos no-zapatistas vecinos. Y controla el buen uso de la paga. Entonces, si antes había unas decenas de MAREZ, o sea de Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, ahora hay miles de GAL zapatistas.
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egundo.– De acuerdo a sus necesidades, problemas y avances, varios GAL se convocan en Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas, CGAZ, y aquí se discuten y se toman acuerdos sobre asuntos que interesan a los GAL convocantes. Cuando así lo determinen, el Colectivo de Gobiernos Autónomos convoca a asamblea de las autoridades de cada comunidad. Aquí se proponen, discuten y se aprueban o rechazan los planes y necesidades de Salud, Educación, Agroecología, Justicia, Comercio, y las que se vayan necesitando. A nivel de CGAZ están los coordinadores de cada área. No son autoridades. Su trabajo es que se cumplan los trabajos que piden los GAL o que se ven necesarios para la vida comunitaria. Como, por ejemplo: campañas de medicina preventiva y vacunación, campañas para enfermedades endémicas, cursos y capacitación especializada (como técnicos en laboratorio, rayos X, ultrasonido, mastografías y los que vayamos aprendiendo), de alfabetización y niveles superiores, encuentros deportivos, culturales, festividades tradicionales, etcétera. Cada región o CGAZ tiene sus directivos, que son los que convocan a asambleas si hay algún problema urgente o que afecta a varias comunidades. Es decir que, donde antes habían 12 Juntas de Buen Gobierno, ahora habrá centenares.
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Serigrafía de Mario Martínez, 2019. De Gráfika y palabra zapatista.
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ercero.– Luego siguen las Asambleas de Colectivos de Gobiernos Autónomos ZAPATISTAS, ACGAZ, que son lo que antes se conocían como zonas. Pero no tienen autoridad, sino que dependen de los
La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Publicidad: Javier Loza Arte y Diseño: Francisco García Noriega Ojarasca en La Jornada Dirección: Hermann Bellinghausen Coordinación editorial: Ramón Vera-Herrera Edición: Gloria Muñoz Ramírez Caligrafía: Carolina de la Peña (1972-2018) Diseño: Marga Peña Logística y producción: Ligia García Villajuana Retoque fotográfico: Adrián Báez, Ricardo Flores, Israel Benitez, Jesús Díaz Corrección: Héctor Peña Versión en Internet: Daniel Sandoval
CGAZ. Y los CGAZ dependen de los GAL. La ACGAZ convoca y preside las asambleas de zona, cuando sean necesarias según las peticiones de GAL y CGAZ. Tienen su sede en los caracoles, pero se mueven entre las regiones. O sea que son móviles, según las demandas de atención de los pueblos.
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uarto. – Como se podrá ver en la práctica, el Mando y Coordinación de la Autonomía se ha trasladado de las JBG y MAREZ a los pueblos y comunidades, a los GAL. Las zonas (ACGAZ) y las regiones (CGAZ) están mandadas por los pueblos, deben rendir cuentas a los pueblos y buscar la forma de cumplir con sus necesidades en Salud, Educación, Justicia, Alimentación y las que se presenten por emergencias ocasionadas por desastres naturales, pandemias, crímenes, invasiones, guerras, y las demás desgracias que depare el sistema capitalista.
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uinto. – Se ha reorganizado la estructura y disposición del EZLN de modo de aumentar la defensa y seguridad de los poblados y de la madre tierra en caso de agresiones, ataques, epidemias, invasión de empresas depredadoras de la naturaleza, ocupaciones militares parciales o totales, catástrofes naturales y guerras nucleares. Nos hemos preparado para que sobrevivan nuestros pueblos, incluso aislados unos de otros. La autonomía zapatista sigue y avanza, que pensamos que estará así mejor para los pueblos, comunidades, parajes, barrios, colonias, ejidos y rancherías donde viven, es decir, luchan las bases de apoyo zapatistas. Y que ha sido su decisión de ellos, tomando en cuenta sus ideas y propuestas, sus críticas y autocríticas. También, como se irá viendo, es que esta nueva etapa de la autonomía se hace para enfrentar lo peor de la Hidra, su bestialidad más infame y su locura destructiva. Sus guerras e invasiones empresariales y militares. No existen para nosotros fronteras ni geografías lejanas. Todo lo que pasa en cualquier rincón del planeta nos afecta e incumbe, nos preocupa y duele. En la medida de nuestras muy pequeñas fuerzas, apoyaremos a seres humanos en desgracia… sabemos comprender el sufrimiento, el dolor, la pena y la digna rabia que provoca el sistema n
El comunicado completo: https://www.caminoalandar. org/post/novena-parte-la-nueva-estructura-de-laautonom%C3%ADa-zapatista
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IXIMULEW: REBELIÓN DE LOS PUEBLOS EN GUATEMALA KAJKOJ MÁXIMO BA TIUL
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l llamado a la resistencia que hicieron las autoridades indígenas de Guatemala para limitar o ponerle zancadas a las pretensiones del grupo criminal que dirige el golpe ha despertado mucho interés de especialistas y analistas, lo que me confirma que, después de tantos días de resistencia y movilización, aún no se comprende con objetividad lo que está pasando en Guatemala. “Un movimiento dirigido” por hombres y mujeres que tuvieron no sólo que aprender el idioma del colonizador, sino lograr que el mensaje penetrara en el campo político-social hasta ahora ocupado por el poder blanco-mestizo. Quienes lideran este movimiento son “autoridades” que, entre sus funciones, está velar por que se actúe bajo los principios y valores, aprendidos, aprehendidos y transmitidos desde hace muchos años. Valores y principios que son fundamentales para que las autoridades y las comunidades trabajen de forma complementaria y articulada. La autoridad indígena se selecciona, no se elige. La diferencia es que en una elección se decide entre varias opciones, como sucede en las elecciones generales, en cambio la selección implica escoger a una persona o cosa entre un grupo de opciones. En la vida política-social de las comunidades indígenas, la autoridad se selecciona entre varias personas a quienes les ha llegado la edad para asumir sus funciones. Para ser seleccionado como autoridad, tiene que haber demostrado, primero, que venga de una familia que siempre ha guardado los valores y principios aceptados por la comunidad. Segundo, que haya demostrado en su vida transparencia, honestidad, responsabilidad. Tercero, que haya participado en los trabajos y actividades de la comunidad. Cuarto, si es profesional, como ahora sucede en muchas comunidades, que no se haya atrevido a ser prepotente con la comunidad y, es más, se le exige que, de acuerdo a su profesión, apoye a la comunidad y que no evada su responsabilidad como “miembro de la comunidad”. La autoridad comunitaria hoy se denomina “autoridad ancestral”, porque su origen viene desde hace muchos siglos. No es elegido por ninguna organización fuera de la comunidad, de ahí que no cualquiera puede llevar una “vara”, autonombrándose autoridad o representante del pueblo, aprovechándose de las circunstancias.
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Tomasa, Cartagena de Indias, Colombia, 2023. Foto: Mario Olarte
comunitaria, que algunos intentan llamarle “democracia comunitaria”. De allí que los otros puestos, como catequistas, presidentes de Consejos Comunitarios de Desarrollo Urbano y Rural (Cocodes), lideresa o líder de cualquier organización social, no se puede contar entre las autoridades comunitarias, aunque ande con su incensario o una réplica de la vara. La persona (hombre o mujer) que es nombrada por el pueblo y asume su k’axk’ol, es decir, el sufrimiento, dolor y compromiso que conlleva ser autoridad, no se exhibe ligeramente, porque sabe cómo, cuándo, dónde lo hará. Sus palabras deben ser constructivas y no destructivas. No permite el folclor del conocimiento, ni vende la organización,
ni la fuerza de la comunidad. Es heredero o heredera y responsable de mantener la organización que se construyó desde hace muchos y muchos siglos. Si la autoridad traiciona estos preceptos, la misma comunidad lo desconoce, como ha sucedido con muchos que pasaron de autoridad comunitaria a funcionario de gobierno, de ONG, de iglesia o de partido político. La autoridad indígena es mucho más autoridad que el presidente, diputado y alcalde. En nuestra historia hay muchos relatos de autoridades que retaron el poder del papa, de la corona española, de presidentes. La autoridad indígena, revestida del poder comunal y de la dignidad de un pueblo, PASA A LA PÁGINA 4
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a vara sólo es un “símbolo” visible. La autoridad debe tener la capacidad de sostener su loq’olaj ch’ami’y. No es una “simple vara adornada”, tampoco sólo es un símbolo de autoridad o de poder. Es el bastón de mandato y obediencia. La autoridad sostiene sus acciones demandadas por la comunidad en este bastón. Al tenerlo en la mano, no es sólo para levantarlo, sino para sostenerse y sostener su lucha y la lucha colectiva. Al verlo, le recuerda el compromiso, el dolor y sufrimiento que conlleva ser “autoridad”. Aquí es donde se manifiesta la palabra hecha acción. Un anciano hace muchos años decía que junto al ch’ami’y se aguanta hambre, sed, cansancio, enfermedades. Es una gran responsabilidad, porque no se puede traicionar el mandato de la comunidad. Porque es la comunidad quien lo concede, lo legitima y es parte fundamental para la gobernanza
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garca-burgués tiene miedo, ha sido la consigna desde hace muchos años. Los pueblos alejados del supuesto “desarrollo” son los pueblos que cargan sobre sus hombros la riqueza de unos pocos. Los pueblos sublevados son quienes han sido olvidados por el “desarrollo” y se sublevan, no para reclamar sólo para ellos, sino también para quienes durante muchos años el Estado represor ha empobrecido.
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Pintura de Teolinca Escobedo
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siempre defiende a la comunidad y debe responder de acuerdo a los principios de los antepasados, cuando decían: “nosotros somos tan reyes como el de España”. La autoridad indígena debe respetar al pueblo, el pueblo la respeta y se respeta a sí misma. Es decir, no se “mandan”, sino que se respetan, dialogan, llegan a consenso. El “respeto mutuo” es parte fundamental de la convivencia y el buen gobierno. Y ahí tiene sentido el valor de la palabra, el trabajo, ayuda mutua, la complementariedad, entre otros. Pero nunca se debe olvidar que la autoridad vela por el principio fundamental del comunitarismo indígena, “la armonía y el equilibrio”. El respeto se gana y se construye día a día. Aquí tiene su primer sentido el llamado que hizo la autoridad indígena para lo que llevamos de resistencia, para pedir la renuncia de los “perros” del pacto criminal. Para esta decisión se dialogó, se consensuó. No nace de la espontaneidad. Tiene su propio proceso, como el mismo tiempo cíclico. Y es lo que no entienden ni comprenden quienes se oponen racistamente a la presencia liberadora de los pueblos originarios en los centros urbanos blanco-mestizos de Guatemala.
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a represión desarrollada por grupos ligados al crimen organizado en contra de las manifestaciones de los pueblos indígenas en los primeros días de este intento de levantamiento es una muestra de que el golpe de Estado está instalado y queda instalada una especie de dictadura corporativa,1 que tiene como peones a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad, Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, al Fiscal General del Ministerio Público
y a Magistrados del Tribunal Supremo Electoral, que siguen actuando como “perros de fincas”, puesto que éstos son los operadores del golpe, es decir, son los “sicarios” de una mara mucho más criminal que la Salvatrucha y la M182 juntas. Tal vez volvemos a repetir algunas ideas de otras entregas, pero esta movilización indígena en Guatemala rompió todo el silencio, la impotencia y la desesperanza, producto del control que muchos años ejerció el poder criminal sobre los territorios indígenas. Y por eso sorprendió a muchos. Como sorprendió a los primeros colonizadores el hecho que muchos indígenas se comenzaron a rebelar en contra del poder español y eclesial. Como es normal en sociedades racistas, xenofóbicas, homofóbicas, patriarcales, tradicionalistas y conservadoras como la nuestra, cuando se rebela el humillado, el ninguneado, el naiden, y rompen con la “normalidad” que imponen quienes tienen poder, aparece de nuevo el miedo, el odio, el rencor. Aparece la actitud colonizadora de quienes, durante años, nos han separado en dos repúblicas: “la de los criollos y oligarcas, con sus perros amaestrados a su servicio” y “la república de la mayoría olvidada”. Los oligarcas y criollos y sus perros, para acallar a los pueblos, les salen al encuentro con pequeños ofrecimientos, como mesas de diálogo, oficinitas indígenas, proyectos desarrollistas, incluso hasta becas para adoctrinarlos en las aulas universitarias a los hijos e hijas de los sublevados. Como el ministerio indígena, que están negociando algunos académicos indígenas que se han acostumbrado a vivir del “discurso folclórico”, que es condescendiente con el capitalismo neoliberal y la colonización. Estos pueblos hoy dan miedo. Porque cuando el pueblo se levanta, se subleva, el criollo-oli-
l colonizador puede embelesar con migajas a los dirigentes para que se entretengan, se dividan, se denigren, pero los pueblos y las comunidades siguen firmes en su lucha, hasta alcanzar su autonomía y su libre determinación. Porque los pueblos son quienes hacen la revolución y no los dirigentes. Entonces, ¿por qué cuando los pueblos se levantan, tiembla el poder criollo? En toda América Latina se ha comprobado que los criollos, oligarcas, burgueses y sus perros falderos, cuando los indios se levantan, resurge en ellos el racismo. Por ejemplo: cuando Evo gana por primera vez la presidencia, los grupos racistas de Santa Cruz de la Sierra iniciaron una contraofensiva en contra del primer gobierno del MAS. De igual forma se comportaron las élites blancas en Chile y la derecha pinochetista frente a la Convención Constitucional, que fue dirigida por Elisa Lonco, por poner dos. Porque el indio, indígena, maya o como se autoidentifiquen, sigue siendo el enemigo interno de los Estadosnación y del capitalismo neoliberal, sobre todo porque los bienes naturales que hay en los territorios son el botín codiciado por las élites. Cuando quienes se sublevan comienzan a oponerse al sistema, utilizando las categorías occidentales como democracia, Estado de derecho, garantías constitucionales, golpe de Estado, derechos humanos, las élites también tiemblan y trae a recordar cuando los curas coloniales se referían a los indígenas que se oponían a la religión. “Estos indios a quienes les hemos enseñado el castellano y el cristianismo ahora se creen más que nosotros”, así decían los colonizadores. Los indios sublevados, utilizando términos occidentales, dándole nuevo contenido y sentimiento, retan al Estado oligárquico y ahora narco, a las élites blancas-criollas, a los perros falderos, a los corruptos, a todos quienes han llevado al Estado a la crisis en la que se encuentra, y proponen una PASA A LA PÁGINA 5
LA VARA SÓLO ES UN “SÍMBOLO” VISIBLE. LA AUTORIDAD DEBE TENER LA CAPACIDAD DE SOSTENER SU LOQ’OLAJ CH’AMI’Y. NO ES UNA “SIMPLE VARA ADORNADA”, TAMPOCO SÓLO ES UN SÍMBOLO DE AUTORIDAD O DE PODER. ES EL BASTÓN DE MANDATO Y OBEDIENCIA. LA AUTORIDAD SOSTIENE SUS ACCIONES DEMANDADAS POR LA COMUNIDAD EN ESTE BASTÓN. AL TENERLO EN LA MANO, NO ES SÓLO PARA LEVANTARLO, SINO PARA SOSTENERSE Y SOSTENER SU LUCHA Y LA LUCHA COLECTIVA. AL VERLO, LE RECUERDA EL COMPROMISO, EL DOLOR Y SUFRIMIENTO QUE CONLLEVA SER “AUTORIDAD”. AQUÍ ES DONDE SE MANIFIESTA LA PALABRA HECHA ACCIÓN
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nueva ética-política para rescatar o construir un nuevo humanismo guatemalteco. ¿Por qué se atrevieron los pueblos originarios de Guatemala y tomaron la iniciativa de movilizarse? Porque la lógica del pensamiento indígena es ensayo y error, es corregir y caminar, es aprender y hacer. Sólo veamos, ¿cuántas veces ensayaron la creación del ser humano, hasta llegar al hombre de maíz? ¿Cuántas generaciones tuvieron que pasar para vencer a los señores de Xib’alb’a? Por eso, aunque no se haya logrado el objetivo primero de este levantamiento —lograr la renuncia de “los cuatro perros falderos del pacto criminal”3—, los pueblos podrán venir nuevamente, porque el proyecto no está terminado.
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sto apenas comienza! Para que haya un nuevo amanecer, un saq chahim, aq’ lah q’iij, se requiere de muchos Nuk’uj (ensayos). Siempre hay inicio, no hay fin, dice el pensamiento maya. No hay finales, sólo inicios, continuidades. De ahí el ejemplo de coyuntura o articulación, como el símbolo del aj, caña de carrizo, caña de azúcar. Todo es vida, la muerte es vida, la vida es muerte. El cero es el inicio y el final. El tiempo es cíclico y dialéctico. Todo se construye en diálogo, en discusiones, en análisis, en reflexiones. Por eso no todo está acabado, porque tendrá su continuidad y continuadores. “Quién va a seguir mi ejemplo”, dicen los abuelos. La repetición de nombres, lugares, espacios en los libros viejos de los pueblos originarios pareciera retórica, pero no, es la forma de contar las ideas y el tiempo. Se recuerdan y se habla de los antepasados, del primero que estuvo en estas tierras, y se mencionan los lugares que recorrió. Se mencionan los cerros, los valles y las montañas. Cuarenta días de resistencia y rebeldía indígena en contra del sistema son un ensayo político de los pueblos. No se puede entender desde las narrativas occidentales, hay que leerlo y entenderlo desde los pueblos originarios. Y para eso se tiene que estar ahí, viviendo ahí, caminando ahí. Algo así como el “dasein” de Heidegger, con la idea de estar ahí, como existencia, pero no existencia individual sino colectiva. Muchos se preguntan si hubo revolución, qué lograron los pueblos originarios con este levantamiento, qué cambios estructurales. No hubo revolución desde el punto de vista marxista, que significa cambio de sistema, cambios de estruc-
tura. Pero si nos damos cuenta, hubo un cambio en relación a la aceptación de los pueblos originarios. De aquí en adelante, incluso hasta los criminales guatemaltecos saben que los pueblos originarios llevan muchos siglos de vivir aquí y que ahora, sin reconocer su ancestralidad, ya dicen “los pueblos ancestrales”. Pueblos con un cuerpo de autoridades bien definidas, que se constituyen de acuerdo a valores y principios comunitarios.
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uál es la raíz del miedo que nace en los criollosoligarcas-burgueses cuando los pueblos originarios asumen su derecho a rebelarse. Porque aquí se desmitifica la idea liberal del “problema del indio”, estrategia acuñada por el indigenismo de la década de 1940. El indigenismo propuso como ideas fuerza que el problema es del indio, entonces surgieron las ideas de integrar, asimilar, cuidar al indio. En mi artículo “¿Cómo ha afectado el indigenismo en Guatemala?” trato de analizar esta situación.4 Este momento de movilización indígena nos pone en el tablero político que el problema no es del indio. El problema es del Estado y, en todo caso, es el problema del Estado y de las élites que lo controlan contra el “indio” para quedarse con sus tierras y territorios. Mariátegui, en su momento, decía: “el problema es el sistema económico y social”. Es el modelo de la ambición desmedida del criollo-oligarca-burgués-narcotraficante para quedarse y expoliar los bienes que hay en los territorios indígenas, es lo que no quieren dejar y ahí radica el miedo. Cuando hablamos de pueblos originarios, no implica hablar solamente de “educación, cultura, progreso, amor y el cielo”. 5 La demanda fundamental de los pueblos indígenas originarios es la “tierra y el territorio”, a esto le tienen miedo los narcos-terratenientes, ahora aglutinados en la Cámara del Agro. Resolver el problema de la tierra y el territorio sería el camino; es resolver el problema del latifundio y minifundio, y con ello se resolvería en parte la migración indígena, el colonato indígena, la esclavitud indígena (que aún existe en tierras que tienen en su poder los alemanes). 6 Los finqueros, los narcos finqueros, etcétera, quedarían sin mucha tierra y sin mano de obra explotada, y se caería la gran negoción de los Torrebiarte, cuando crean su Asociación en la Defensa de la Propiedad Privada (ACDEPRO),7 las narrativas impulsadas desde el diario digital la República8 y Siglo XXI.9
Entonces, si el proyecto de los pueblos es la tierra y el territorio, ¿por qué la defensa que se ejerce hoy por restablecer la democracia burguesa? ¿Por qué no se impulsa una revolución como resultado de la lucha de clases? Los pueblos se embarcaron a la defensa de la democracia, no sólo para devolverle la estabilidad al país, sino para superar esta democracia,10 para construir un nuevo modelo de país, de república. Con un modelo de Estado Plurinacional, que tenga como eje fundamental la propuesta política-económica de los pueblos, como elemento fundamental de su paradigma, que es mucho más profunda que el buen vivir. A esto le tienen miedo los criollos-oligarcas-burgueses guatemaltecos. Si esto se da, entonces sí estaremos ante una revolución n
Kajkoj Máximo Ba Tiul, antropólogo, filósofo, teólogo e investigador maya poqomchi.
Notas: 1. “El fascismo guatemalteco contraataca”, Prensa Comunitaria, y “Guatemala: ¿dictadura nueva o continuación?”, Kajkoj Maximo Ba Tiul[1] | ensayosraftulum (wordpress.com), visto por última vez el 2 de noviembre de 2023. 2. Nos referimos a las pandillas que son utilizadas por el crimen organizado como sicarios. 3. Consuelo Porras, Rafael Curruchiche, Cinthya Monterroso, Freddy Orellana. 4. Facebook, visto por última vez el 22 de noviembre de 2023 5. mariategui_7_ensayos.pdf (cultura.pe), visto por última vez el 22 de noviembre del 2023. 6. Kajkoj Máximo Ba Tiul, “Guatemala: Moderne Skaleverei und die Zerstorung des Menschen”, en Klaus Vellaguth (HG), Eine Welt-Keine Skalverei, Herder, Germany, 2022. Kajkoj Máximo Ba Tiul, “Esclavitud Siglo XXI” (Fábrica de Calzado Cobán): Por Kajkoj Máximo Ba Tiul | ensayosraftulum (wordpress.com), visto por última vez el 22 de noviembre de 2023. 7. Facebook, visto por última vez el 22 de noviembre de 2023. 8. Últimas noticias de Guatemala hoy en vivo | República.gt (republica.gt), visto por última vez el 22 de noviembre del 2023. 9. El Siglo -El Siglo GT, visto por última vez el 22 de noviembre del 2023. 10. Por una nueva democracia – Rebelión, visto por última vez el 22 de noviembre del 2023.
Una historia en la ciudad amurallada, Cartagena de Indias, 2023. Foto: Mario Olarte
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GUATEMALA
POLÍCIA REPRIME A AUTORIDADES ANCESTRALES ANTE LA CORTE DE CONSTITUCIONALIDAD
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l miércoles 22 de noviembre del 2023 autoridades ancestrales provenientes de diferentes departamentos del país e integrantes de organizaciones que forman parte de la Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (REDSAG) llegaron a la Corte de Constitucionalidad (CC) para la presentación de un amparo contra la iniciativa 6283, que dispone la aprobación de la “Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales”, más conocida como “Ley Monsanto”, que en la actualidad está en su proceso de análisis en la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso de la República. A tempranas horas de ese miércoles, un grupo pequeño de agentes de la Policía Civil se encontraba custodiando el edificio de la CC. Los líderes y lideresas saludaron de forma cortés a los agentes y procedieron a instalar toldos y mesas donde expusieron una diversidad de semillas nativas y criollas. La mañana era amena y la exposición de semillas comenzó a desarrollarse de forma pacífica. Los discursos y consignas se centraban en los efectos negativos de la “Ley Monsanto”, como la privatización de las semillas nativas y criollas y la introducción de semillas genéticamente modificadas. Eran las 7 de la mañana y de sorpresa comenzaron a llegar más agentes policiales y antimotines denominados fuerzas de choque con armas de grueso calibre y gases lacrimógenos. La actividad contra la “Ley Monsanto” continuaba de forma pacífica. Sin embargo, mientras pasaban los minutos los altos mandos comenzaban a dar órdenes y todos los elementos se preparaban para intervenir. Los y las participantes únicamente portaban pancartas que decían “No a la Ley Monsanto” y “Sí a la Ley de Biodiversidad y Conocimientos Ancestrales”. Las autoridades ancestrales abrazaban sus respectivas varas. La mañana era gris, a punto de lloviznar, los toldos también servían para proteger a las personas de la llovizna. Con el transcurrir de la mañana, más agentes antimotines comenzaron a llegar en el lugar. Un alto mando gritó y los agentes procedieron a acorralar a las personas que se manifestaban de forma pacífica. Las fuerzas de choque retiraron con rapidez los toldos. Los toldos fueron desarmados y dejaron sin protección a las personas que se estaban resguardando de la llovizna. La mayoría que estaban en el toldo eran mujeres de la tercera edad. Los agentes tenían la intención de desalojar de forma violenta a las personas que se manifestaban de forma pacífica. Exigían con prepotencia que se liberara un carril para que los vehículos pasaran. Retiraron las mantas. Los líderes y las lideresas y las autoridades ancestrales únicamente querían presentar el amparo contra la “Ley Monsanto” y exigir que se respeten los derechos de los pueblos, los conocimientos ancestrales y las semillas nativas y criollas. Momentos después, llegaron los delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos a mediar. Las autoridades ancestrales e integrantes de REDSAG de forma pacífica solicitaron el retiro de los antimotines, momentos después presentaron el amparo contra la “Ley Monsanto”. En ese mismo espacio se presentó ante la Procuraduría de los Derechos Humanos la respectiva denuncia contra los agentes antimotines, que hicieron uso de la fuerza para retirar los toldos que resguardaban de la lluvia a las personas mayores y las semillas nativas y criollas. Posterior a la presentación del amparo, se desarrolló una caminata pacífica que partió de la Corte de Constitucionali-
En la zafra, frentes de corte. Tala, Jalisco (oriundo de Chiapas, Proyecto Mindcode). Foto: Jerónimo Palomares
dad hacia la resistencia ubicada en la esquina de la Séptima Avenida y Novena Calle de la Zona 1. Allí nuevamente se procedió a informar sobre la importancia de conservar las semillas nativas y criollas, el rechazo rotundo a la “Ley Monsanto”, a las patentes y a la apropiación indebida.
PERSECUCIÓN POLICIAL
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n horas de la tarde-noche, el personal de la REDSAG se retiró de la resistencia que estaba en Séptima Avenida, caminaron hacia el parque central, y mientras caminaban, de forma sorpresiva dos elementos de la Policía Nacional Civil los alcanzaron y caminaron a la par de ellos y ellas, y les realizaron las siguientes preguntas: ¿Qué vienen a hacer en la capital? ¿De qué organización son? ¿De qué departamento vienen? ¿A dónde van ahora? Posteriormente se retiraron. En horas de la noche, cuando dos integrantes del equipo de REDSAG se trasladaban en un microbús por la Sexta Calle y la Quinta Avenida, una patrulla llena de agentes policiales y policías motorizados le hicieron el alto al conductor. Los agentes rodearon rápidamente el microbús, registraron de forma violenta al personal de REDSAG, les tomaron fotografías y fotografiaron sus documentos personales. Los policías argumentaban que estaban desarrollando operativos de rutina, sin embargo, por su forma de actuar pareciera que estaban en un operativo de alto impacto, por la cantidad de agentes que detuvieron a los activistas de derechos humanos y defensores de las semillas nativas y criollas. Los agentes registraron detenidamente el vehículo y los documentos tanto del microbús como de los activistas, después de todo el registro minucioso, informaron que todo estaba solvente y se podían retirar. Ante este contexto de represión a las autoridades ancestrales e integrantes de organizaciones que forman parte de la Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (REDSAG) y por la persecución policial de personas de REDSAG demandamos:
n El cese de la represión y criminalización de las manifestaciones
pacíficas, debido a que el artículo 33 de la Constitución Política de Guatemala reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. Los derechos de reunión y de manifestación pública no pueden ser restringidos, disminuidos o coartados; y la ley los regulará con el único objeto de garantizar el orden público. n El cese de la persecución penal de las autoridades ancestrales,
líderes, lideresas y activistas de derechos humanos que rechazan la corrupción y promueven la defensa de la democracia. n El cese de la intimidación policial hacia los integrantes de la
REDSAG por la labor que desarrollan en el marco de la defensa de la soberanía alimentaria, las semillas nativas y criollas y el rechazo a la “Ley Monsanto”. n Responsabilizamos a la Policía Nacional Civil por cualquier
atentado contra integrantes de REDSAG.
E XI G I M O S n A la Procuraduría de los Derechos Humanos, continuar con las
investigaciones correspondientes en el marco de la violación de los derechos humanos, derechos de los pueblos indígenas, defensores y defensoras de las semillas nativas y criollas ocurrido frente la Corte de Constitucional. n A las autoridades competentes, investigar el actuar de los agen-
tes de la policía nacional civil que interrogaron y persiguieron al personal de REDSAG horas después de la presentación del amparo contra la “Ley Monsanto” ante la Corte de Constitucionalidad. n A la comunidad internacional, denunciar las violaciones de los
derechos que enfrentan los pueblos n
Red Nacional por la Defensa de la Soberanía Alimentaria en Guatemala (REDSAG) Guatemala, Iximulew, 25 de noviembre del 2023.
Jesús, cortador de caña, frentes de corte. Tala, Jalisco (oriundo de Chiapas, Proyecto Mindcode). Foto: Jerónimo Palomares
DECRETAR LA AGROECOLOGÍA. EL LIMÓN, JALISCO:
DE LA ACCIÓN COMUNITARIA A LA ACCIÓN JURÍDICA EVANGELINA ROBLES GONZÁLEZ / COLECTIVO POR LA AUTONOMÍA
orientando una ruta de producción, transformación e intercambio sustentable de alimentos, conocimientos, semillas: 1. Se crea una dirección de agroecología, para empezar a operar los acuerdos, entre ellos fomentar la producción agroecológica y la tradicional milpa biodiversa. 2. Defender el agua en el ámbito comunitario, sustento de la vida. 3. Promover la ganadería regenerativa y sistemas silvopastoriles. 4. Generar acuerdos con productores para eliminar paulatinamente el uso de agrotóxicos. 5. Incentivar la transformación de la agricultura convencional por prácticas agroecológicas. 6. Promover la educación ambiental. 7. Realizar intercambios y festivales para el cuidado de las semillas y la difusión de los conocimientos y practicas campesinas y agroecológicas. 8. Fomentar y cuidar la alimentación sana. 9. Actualizar la reglamentación municipal para lograr la transición agroecológica y la gestión de recursos e instancias de gobierno municipal que favorezcan el cumplimiento de la declaración.
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a declaración municipal de El Limón, Jalisco está justificada jurídicamente. Desde sus antecedentes nos da la base histórica que evidencia la vocación campesina, rural y agroecológica de este municipio, mismos que le permiten llevar a cabo este proyecto de reconfiguración agroecológica, demostrando que desde pequeñas regiones del país se pueden hacer propuestas institucionales de la mano de su población, plantear acciones y normas dentro del ámbito de la autonomía municipal y en el marco de la legislación constitucional, federal y estatal. Aún hay retos en el futuro para concretar e impulsar los objetivos de la declaración, como generar a detalle iniciativas municipales sobre la vocación de su territorio y sus objetivos de desarrollo sustentable y amigable con el medio ambiente. Los habitantes del municipio han logrado transmitir sus preocupaciones ambientales, alimentarias y de salud a la población local y regional, y de manera colaborativa han implementado cada una de las acciones que se plantearon en la declaración desde el nivel escolar, ejidal, delegacional, en las localidades, huertos comunitarios, ganadería, producción agrícola, etcétera. Sin duda el municipio de El Limón va por buen camino al tomar decisiones frente a los retos que impone la crisis ambiental, proponiendo entre otras cosas el camino de la agroecología como una vía para enfrentar la pérdida de conocimiento o biodiversidad. Además, este
Desde 1970, la “Revolución Verde” estaba ya haciendo muchos daños a las diferentes especies que habitan el campo, a las familias campesinas en su salud y en su economía, al agua, a las relaciones sociales… Pasaron unos 30 años para que los encuentros, intercambios de saberes, cursos, talleres, visitas y distintos proyectos, cuajaran en una Red que promoviera activamente y de forma amplia este cuidado en 1999. 13 años después de su fundación, en 2012, se hizo una Planeación Estratégica a 20 años, donde se veía a la propia Red como una “Red de Redes”, como “Movimiento social” y como organización para desarrollar “Alternativas al Cambio Climático”. Tuvieron que pasar más de 20 años, desde su fundación, para que aquellas semillas sembradas en 1999 vieran nacer el primer municipio agroecológico de México: El Limón. Y si lo vemos de más largo plazo, pasaron más de 50 años desde que inició la “Revolución Verde” para que las familias y organizaciones pudieran tener representado en sus autoridades su legítimo interés de cuidar el lugar del que viven. (...) La Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias realiza su XX Encuentro Campesino “Nuestro Maíz, Nuestra Cultura”. Nos hemos juntado cada año en diversas comunidades de Jalisco, para intercambiar conocimientos, semillas, tristezas, sueños y esperanzas. Ahora volvemos a La Ciénega, municipio de El Limón, una de las comunidades fundadoras de la RASA y en donde, después de arduo y constante trabajo, han cumplido el sueño de ser un municipio agroecológico —el primero en México. Ahora el municipio de El Limón es una experiencia inédita, una referencia nacional y también una esperanza para otras comunidades y territorios que buscan una agricultura más sustentable, como elemento del buen vivir n
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rente a la alerta que generó el muestreo que probó la presencia de agrotóxicos en sangre y orina en el 100% de niñas y niños analizados en 2019 en el valle de Autlán, El Grullo y El Limón (https://www.jornada.com. mx/2020/01/04/opinion/014a1eco), y después de un proceso de varios meses de estudio y análisis por parte de los regidores del municipio de El Limón, se acordó en sesión de cabildo el 14 de abril del 2021 decretar la Declaración de Municipio Agroecológico de El Limón, Jalisco, para impulsar y mejorar la salud de sus habitantes y del medio ambiente. Esta decisión fue acompañada por diferentes actores locales, entre campesinas, campesinos, ganaderos, productores agrícolas, ejidatarios, profesores, investigadores y otros aliados nacionales e internacionales. ¿Qué impacto legal y cotidiano tiene en la vida del territorio municipal y de sus habitantes esta declaración? Las normas y reglamentos municipales establecen las reglas de convivencia ciudadana en su territorio. Sus objetivos generales son garantizar el bienestar, la seguridad y la armonía social de las y los habitantes de una localidad. Esta declaratoria se suma a las regulaciones, establece y describe claramente cómo desde el ámbito municipal se pueden hacer acciones concretas para dar respuesta a las situaciones urgentes —como impulsar y mejorar la salud ambiental, garantizando el derecho constitucional de todas las personas (en especial de las niñas y los niños) a un medio ambiente sano y adecuado para su desarrollo y bienestar, como lo consagra el artículo 4º de la Constitución Mexicana. Esta declaración acuerda en su primer punto que el Municipio Agroecológico tiene como fin garantizar, promover y proteger los derechos de campesinas y campesinos de este municipio y garantizar la soberanía alimentaria de su población, dentro de la que se comprenden sus derechos a una alimentación saludable y culturalmente apropiada, producida mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles. Es entonces afín al artículo 25 constitucional que establece la base para el desarrollo sustentable de nuestro país al incorporar el concepto de sustentable en la carta magna: https:// www.gob.mx/semarnat/articulos/constitucion-politicamexicana-y-leyes-ambientales-144882. Por último, detalla las acciones primigenias a realizar en el municipio para lograr una respuesta eficaz a la urgencia que nos exige la crisis ambiental y de salud de la región,
impulso local institucional de la mano de su población ha influido y propuesto una posible alternativa a otros municipios e instancias federales y estatales, a pesar del grave daño que significa la promoción e imposición del agronegocio y la agroindustria en la región y el país, con todos sus impactos negativos en la salud, el medio ambiente, la alimentación, la crisis ambiental y climática. El Limón nos ha puesto la muestra de que se pueden tomar decisiones contundentes frente a la devastación ambiental y de salud para cuidar el futuro de sus habitantes y su territorio. Y decimos “de la mano de la población” porque este impulso nació de la propia gente de la región, que desde 1999 contribuyó a la fundación de la Red de Alternativas Sustentables Agropecuarias. Como bien afirma el boletín regional Nuestro maíz, nuestra cultura (20 de noviembre de 2023):
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Monumento a la minería en Capulálpam, Oaxaca, 2023. Foto: Gerardo Magallón
CAPULÁLPAM NO SE SOMETE A LA MINERÍA GLORIA MUÑOZ RAMÍREZ
Capulálpam de Méndez, Oaxaca
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ste poblado de la Sierra Norte de Oaxaca parece un paisaje pintado. Los bosques serranos, los ríos, la flora y fauna endémica cubren un subsuelo atravesado por 50 kilómetros de túneles y socavones construidos por las mineras en la zona boscosa, acuíferos y tierras de cultivo, lo que, entre otras afectaciones, ha provocado la desaparición de catorce manantiales que alimentaban a la comunidad y a su entorno natural. Capulálpam, Río del Capulín por su significado en náhuatl, aunque es tierra zapoteca, lleva tres lustros luchando contra la explotación minera y el daño ambiental que provoca. Hoy continúa a la espera de una resolución jurídica que determine la salida de la empresa Natividad y anexas. “Este proyecto de minería a cielo abierto pretende acabar con todo”, advierte Francisco García, presidente del comisariado de Bienes Comunales de Capulálpam, quien refiere el “cinismo” de los empresarios que les dijeron: “si el problema era el agua, les llevamos pipas”. La comunidad acusa que la explotación de minerales ha violado los artículos constitucionales 2, 4, 6 y 27, sobre los derechos a un medio ambiente sano, al agua potable, a conservar su hábitat y a mantener la integridad de sus tierras comunales. Por eso tiene más de 15 años resistiendo. “Pasamos de la parte social y de movilización a la parte jurídica. Nos obligaron, porque sabíamos que entrando a lo jurídico tenía-
mos desventaja, pues las leyes están hechas para proteger a las empresas. Pero tenemos ya un amparo en contra de las concesiones mineras”.
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ctualmente existen aquí tres concesiones en aproximadamente mil hectáreas para la extracción de oro y plata, pero en la primera década de este siglo se concesionaron 50 mil hectáreas en la Sierra Norte, conocida también como la Sierra Juárez, a la minera canadiense Continuum Resources, Ltd, a la compañía minera La Natividad y Anexas, y a la empresa Sundance Minerals, Ltd. En 2005, cuando inició la lucha contra la minería, el pueblo levantó demandas por daño ambiental, pues la minera tiraba sus desechos directamente al río, y lograron que la sancionaran. La empresa generaba su propia electricidad, con una planta movida por agua del mismo río contaminado, y “en un momento dejaron de usar la planta y llenaron ese canal de jales. Hubo partes donde se derrumbó y todos los desechos de plomo y mercurio, del sistema de flotación para sacar el oro, cayeron al territorio, en unas 50 hectáreas de terrenos de cultivo”, explica la autoridad. Las aguas del río Capulálpam, que la minera Natividad contamina, se vierten en el río Grande que cruza la Sierra Juárez y desemboca en el Golfo de México, afectando a distintas comunidades, pues esas aguas ya no son aptas para el consumo humano ni para el riego de los cultivos. La salud de la gente empezó a deteriorarse. “Llegaron el cáncer, las malformaciones, toda una historia de muerte”. En ese momento, señala el comisariado, la comunidad formó el Comité Prodefensa, que investigó y documentó con fotografías, testimonios y datos los impactos de la minería.
Actualmente continúa la batalla en los tribunales. Ganaron en un primer momento un amparo en contra de la determinación del gobierno federal de otorgar concesiones en territorios indígenas, pues el Convenio 169 de la OIT advierte que si hay afectaciones o puede haberlas no se deben entregar. Como en el resto de las comunidades indígenas en las que se quieren imponer proyectos de despojo, lo primero que hizo el gobierno federal fue desconocer su origen ancestral. “Dijeron que Capulálpam no es un pueblo indígena y que no podíamos ejercer ese derecho”. El paso siguiente fue contratar un peritaje antropológico e histórico para demostrar que son lo que son. Y fue entonces que se admitió el amparo que tiene ya cinco años sin resolverse. En 2018, dos años y medio después de haber iniciado el proceso, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que no eran viables las concesiones. Fue entonces que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Economía, junto con la empresa minera, interpuso un amparo en contra de la determinación, lo que llevó a la comunidad a nuevamente presentar todas las pruebas. “Acabamos de terminar los dos últimos peritajes: el mapa topográfico para el que un perito federal vino a ubicar y demostrar que las concesiones están en nuestro territorio; y el peritaje antropológico que hizo la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)”, explica el entrevistado mientras recorremos parte de la comunidad. El momento actual es estratégico, pues ya debe dictarse sentencia. –¿Después de tantos años, qué representaría para ustedes el fallo a favor? −Un fallo a favor no sólo sería para la comunidad, sino para todo el país. Sería posicionarnos como legítimos dueños del PASA A LA PÁGINA 9
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territorio, como lo dice el artículo segundo. Si ganamos el amparo las concesiones que ya están no se van a quitar, pero seguiríamos en la lucha. Entendemos que el subsuelo pertenece al Estado, porque así dice la ley, pero el suelo es de nosotros. Aquí está nuestra historia, están nuestros muertos. La defensa del territorio está organizada por la asamblea comunitaria. Existen la asamblea municipal, en la que participan todos los habitantes; y la comunal, únicamente para los casi 300 comuneros (de mil 800 habitantes). En el movimiento de oposición a las mineras no entran partidos ni organizaciones. La decisión de decir no a la minería no inició hace cinco años con el amparo, y no ha terminado. Las asambleas son constantes y en todas se ratifica el acuerdo y se levanta un acta.
La historia
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apulálpam de Méndez cuenta con 3 mil 800 hectáreas de territorio ancestral. Aunque zapotecos de la sierra, perdieron su lengua en las décadas de los 60 y 70, con la política de castellanización que implementaron los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo. La minería, que se había instalado desde la Colonia, hizo su parte en esta pérdida, pues en busca de trabajo llegaron personas de Chihuahua, Sonora, Zacatecas y Michoacán que llevaban lo “nuevo”: hablar español. “Somos un pueblo zapoteco sin hablar zapoteco”, resume Francisco. Hoy, con orgullo, señala el comisariado que la comunidad cuenta con una escuela de zapoteco: “Mapeamos los parajes y preguntamos con los abuelos. No lo podemos pronunciar, porque no es tan fácil, pero se están haciendo cosas”. Pueblo minero desde hace más de 200 años, aquí se acabó la agricultura, pues, cuenta con la extracción de metales “la gente ganaba dos o tres pesos y compraba sus alimentos en la tienda de raya”. En la pasada pandemia por Covid la comunidad realizó un estudio que concluyó que son 99.9 por ciento dependientes alimentariamente. Aquí, contrario a otras regiones de la Sierra, como Santa María Yaviche, no se producen alimentos. “Esto es un problema fuerte que tenemos en la comunidad”, reconocen las autoridades. Durante la Colonia los españoles llegaron a esta región en busca de oro. “Cuando arribaron los conquistadores a Ve-
racruz, la gente de esta parte bajó a llevarles tributo, y entre las cosas que les llevaron había oro. Por eso se vinieron hacia esta zona. Las haciendas más antiguas, del siglo XVII, son precisamente la minera La Natividad y otra que está en Talea de Castro: Santa Gertrudis”. Entre 1993 y 1994 la empresa minera cerró sus actividades en Capulálpam, se arregló con los sindicatos y despidió a todos los trabajadores. Dijeron que se había acabado la veta principal de oro y ya no les era costeable. Capulálpam inició entonces una economía diferente, pues ya contaban con una empresa de madera de la propia comunidad. En Natividad, Xiacuí, Madero, La Trinidad y Yavesía, los pueblos de alrededor que también dependían de la minería, los hombres migraron. Capulálpam, en cambio, tiene uno de los índices más bajos de migración. La explicación, señala el comisariado de Bienes Comunales, “es que empezamos otra vida, empezó el turismo, y creamos empresas comunitarias”. Durante diez años la comunidad se olvidó del capítulo de la minería, hasta que en 2003 apareció nuevamente el fantasma con una iniciativa del gobierno federal para explorar en la parte alta del territorio. El asunto llegó a la asamblea. “Se le dijo al gobierno que viniera a explicarles a todos por qué querían regresar y nos contestó que era un nuevo proyecto. Los geólogos que vinieron a hacer estudios en apoyo a la comunidad nos dijeron que no sabían si nosotros éramos bendecidos o maldecidos, porque resulta que no se acabó la veta, sino que en algún momento la tierra se movió y hay una falla geológica desde la parte alta de Capulálpam, Ixtlán y Guelatao”. El oro que estaba abajo subió a la superficie. La minera canadiense lo tenía rastreado vía satélite y quería ir a corroborarlo. Su proyecto era a diez años, tiempo en que “iban a sacar la misma cantidad de oro que habían sacado en 200 años, en una minera a cielo abierto”. No contaban con que la comunidad dijera que no. García cuenta que los capulalpenses recordaron su historia: “Los abuelos dijeron: ‘¿a poco ya se les olvidó?, ¿queremos repetir nuevamente lo que viene?’. Entonces empezó la lucha, no como un movimiento de moda, ni político, ni de organización, sino un movimiento comunitario basado en 200 años de historia”. A partir del 2007, como represalia por su oposición, empezaron a recortarle el presupuesto al municipio. “Le dan como 3 millones de pesos al año, pero nosotros como empresas comunitarias generamos cerca de 10 millones al año. El go-
bierno le dijo al municipio que le cortaría sus participaciones municipales y casi por un año no le dio dinero, pero la asamblea acordó que las empresas comunitarias lo mantuvieran todo ese tiempo”. Además de la forestal, Capulálpam cuenta con otras tres empresas: una de ecoturismo, una trituradora de piedra para hacer arena y una embotelladora de agua. Cada empresa tiene sus administraciones comunitarias nombradas en asamblea, y le rinden cuentas al comisariado en un primer momento, y a la asamblea. Todos los recursos que se generan se regresan a la comunidad en obras y apoyos para las escuelas o las fiestas.
Reapropiación del territorio
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n los 80 hubo una reapropiación de los territorios iniciando con el tema forestal. Una política pública consistió en dar “a las comunidades” una posibilidad de desarrollo con base en sus recursos. Como en la región había árboles, pusieron en Tuxtepec una fábrica de papel. “Y a la comunidad nos dejaron todos madreados por la mina y por la papelera”. En esa misma época se dio una fuerte movilización de las comunidades serranas (en la que participó, entre otros, el pensador Jaime Luna), que logró la cancelación de las concesiones forestales que se renovarían por otros 25 años. Cuando el entonces presidente José López Portillo decretó la cancelación, les dijo: “a ver qué hacen con sus montes”. La propuesta de las comunidades consistía en que ellas mismas manejaran la madera de sus bosques. Y demostraron que no sólo podían hacerlo, sino que su uso sustentable fue reconocido mundialmente. Capulálpam, junto a Xiacuí y Comaltepec, es de las comunidades con mayor tiempo en el manejo forestal. El aserradero comunitario lo crearon en los 80. Semarnat les autorizó la explotación de 5 mil metros al año, pero la comunidad sólo utiliza 2 mil 500 “porque por acuerdo de asamblea sólo cortamos la mitad del término de conservación”. La empresa genera alrededor de 20 empleos directos, y junto con los otros tres emprendimientos, ellos solos generan 150 empleos directos. El discurso del “progreso” no pega en Capulálpam porque aquí la comunidad construye su propia alternativa al desarrollo n
Paisaje en el proyecto ecoturístico de Capulálpam, Oaxaca, 2023. Foto: Gerardo Magallón
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“SOMOS AGUA Y TERRITORIO” ENCUENTRO DE DEFENSORES EN LA ISLA TORTUGA
Emilio Moroyoqui. Yavaros, Sonora. Foto: Jerónimo Palomares
ELIANA ACOSTA Y CLARISSA T. CORTÉS
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el lomo de una tortuga se sostiene el mundo, cuentan pueblos originarios de América del Norte. Las “primeras naciones”, como se autoadscriben los pueblos que habitan en lo que ahora es el norte de Estados Unidos y Canadá, comparten territorio, tradiciones y una historia común: hace mucho tiempo el mundo estaba cubierto de agua con diversos seres acuáticos y se requería de tierra para dar nacimiento a otras criaturas. La tortuga estuvo de acuerdo en que ella sostendría a la tierra y a sus nuevos hijos; varios animales intentaron ir hasta el fondo del mar para conseguir tierra hasta que la rata almizclera lo logró. Esa poca tierra se puso en el lomo de la tortuga, y empezó a crecer y a crecer, y fue así que la Madre Tierra tuvo lugar para que crecieran sus hijos y se sembraran las semillas para alimentarlos. El caparazón de esa tortuga es una enorme isla, territorio mítico que nos permite situar esas otras formas de nombrar y concebir el territorio de lo que se identifica actualmente como América del Norte antes de la sujeción colonial y la conformación de los Estados-Nación. La concepción de la Isla Tortuga, que geográficamente abarca del Ártico hasta Centroamérica, rememora así intercambios y relaciones milenarias entre pueblos, oleadas migratorias que han dejado huella de su caminar. Bajo la figura de esa tortuga se convocó a un encuentro entre defensores del agua y el territorio de México y Canadá, quienes han resistido ante la corporación canadiense TC Energy, una de las principales empresas generadoras de energía y, en particular, de la construcción y operación de
gasoductos. Participaron dos integrantes del Consejo Regional por la Defensa del Territorio Puebla e Hidalgo, quienes han evitado la construcción del gasoducto Tuxpán-Tula en su territorio y defendido su forma de vida centrada en los manantiales, el bosque, las tierras de cultivo y la milpa.1 Participó también una representante del Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz Bety Cariño, integrado al Proceso de Articulación de la Sierra de Santa Martha y al Congreso Nacional Indígena, que actualmente enfrenta la implementación del “Gasoducto Puerta al Sureste”. Este emprendimiento, el cual es resultado de la alianza entre TC Energía y la Comisión Federal de Electricidad, está estrechamente asociado al Corredor Interoceánico Multimodal y al llamado Tren Maya, y representa en particular una amenaza al Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México. Se encontraron dos defensoras y un defensor de México con representantes de las “primeras naciones” de Canadá, especialmente con dos luchadoras y uno de los jefes de la nación wet’suwet’en que han resistido frente al gasoducto Coastal Gaslink en la región noroeste de Columbia Británica, que pone en riesgo el bosque y el río Wedzin Kwa, uno de los pocos aún con agua potable y proveedor del salmón, principal sustento de esta nación. Entre el 11 y 18 de octubre se reunieron en las ciudades de Toronto y Ottawa con el objetivo de intercambiar experiencias de resistencia, construir en colectivo estrategias para la defensa del territorio y unir fuerzas ante los ductos de la empresa canadiense TC Energy. En la capital financiera de Canadá se llevó a cabo un foro en el Native Canadian Centre of Toronto y un rally, una manifestación en el centro de la ciudad, haciendo paradas en puntos clave, como el First Canadian Place, sede operativa en Toronto del Banco de Montreal y en el edificio de operaciones de TC Energy. En Ottawa, hubo un recorrido por diversas sedes del gobierno responsa-
bles del financiamiento de proyectos de infraestructura y se estableció un diálogo entre los defensores, académicos y representantes de las organizaciones para conocer las diversas implicaciones entre el gobierno y la corporación canadiense. Derivado de la conjunción de voluntades, fondos y trabajo voluntario de organizaciones, representantes comunita rios, activistas, estudiantes y académicos de Toronto y Ottawa, se generaron diversos espacios para compartir las propias luchas y desafíos. De especial importancia fue el reconocimiento de las estrategias de lucha, pero también de las amenazas, procesos a la vez diferentes y comunes que enfrentan los pueblos originarios en México y Canadá.2 En ambos países los gobiernos ostentan ser progresistas, salvaguardar los derechos de los pueblos indígenas e implementar políticas de reconciliación con las poblaciones originarias. Incluso en el marco de la Cumbre de Líderes de América del Norte se celebró la renovación en enero de 2023 de un Memorándum de Entendimiento entre los gobiernos de México y Canadá, que en 2016 firmaron los encargados de asuntos indígenas de los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Justin Trudeau.3 En ese entonces como en este año con el mismo Trudeau y Andrés Manuel López Obrador se destacó la cooperación entre ambos países y el compromiso con los pueblos indígenas y su desarrollo, así como la protección al medio ambiente.4
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l alcance de estos acuerdos se pone a prueba en el marco de otros compromisos de carácter económico, en particular del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el fortalecimiento de la Alianza de América del Norte y la reconfiguración de sus economías orientadas a lo que se ha llamado el nearshoring o “relocalización” de las cadenas de valor, el cual prioriza la ubicación geográfica para la intePASA A LA PÁGINA 11
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gración de las cadenas de suministro en el modo de producción. Hoy que el gobierno de México celebra los acuerdos con las corporaciones transnacionales y hasta su rol como exportador de gas, se afirma que, “sin gas natural, no hay nearshoring”, que se requiere para la generación de energía y las actividades industriales.5 El gobierno de México ha subrayado la importancia de las inversiones canadienses y, en particular, de TC Energy.6 Haciendo gala de siete gasoductos, cinco en operación y dos en construcción, esta empresa —antes TransCanada—, acusada entre otros motivos por el uso de la fractura hidráulica (fracking) y la violación de múltiples derechos a su paso, con la generación de su “gas natural” se exhibe como la alternativa energética para desplazar combustibles con alto contenido de carbono. La promoción de la empresa no queda ahí, también destaca su capacidad de negociación y la contribución a la soberanía energética nacional, al crecimiento económico y, en particular, al desarrollo de los proyectos de infraestructura promovidos por la actual administración. Los derechos de los pueblos quedan así subsumidos a las políticas energéticas de los gobiernos en turno y, sobre todo, a los intereses de las corporaciones que son transexenales y a largo plazo. Como se dejó ver en el encuentro en Toronto y Ottawa, tanto en México como en Canadá es patente la violación de los derechos de los pueblos, si bien en la Sierra de Puebla e Hidalgo donde habitan comunidades nahuas, otomíes, tepehuas, totonacas y mestizas, y en territorio de los wet’suwet’en en Columbia Británica, estas poblaciones originarias han evitado que los gasoductos crucen por su territorio. Pero los proyectos de inversión continúan y los gasoductos no se han cancelado. En México el titular del Ejecutivo se comprometió en 2020 a que no pasaría el gasoducto Tuxpán-Tula por un cerro sagrado de la comunidad otomí de San Pablito y a principios de 2022 se hizo público un cambio de trazo. Además de que se diera a conocer una lista de comunidades en los municipios poblanos de Xicotepec y Huauchinango en la cual destaca el no reconocimiento de comunidades indígenas de la mayor parte de las localidades enlistadas, hasta la fecha es escasa la información pública y los actos de autori-
dad, en particular, la convocatoria a consultas y los estudios de manifestación de impacto ambiental y social. El Consejo Regional por la Defensa del Territorio Puebla e Hidalgo en el proceso de defensa del territorio y la lucha legal enfrentó ese proceso y se vio orillado a demostrar en los tribunales el origen indígena de sus comunidades y garantizar el derecho a la autodeterminación. Entre las suspensiones ganadas por los amparos interpuestos y la incertidumbre del nuevo trazo, para el Consejo Regional además de garantizar que en efecto no pasará el gasoducto en su territorio, está por verse el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y el derecho a la información, a la salud y a un ambiente sano en la Sierra Noroccidental de Puebla en tiempos electorales y de un cambio de administración en puerta en los tres niveles de gobierno.
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a violación de los derechos de los pueblos indígenas es patente también en Canadá; así como en México, se han creado estructuras paralelas de gobierno integrando a población originaria alineada al Estado. Es así que “gobernadores indígenas” han dado entrada a los “proyectos de desarrollo” sin el consentimiento de los jefes legítimos, quienes mantienen su liderazgo a partir de una estructura clánica hereditaria que a lo largo de la historia ha organizado social y territorialmente a los pueblos originarios en Canadá.7 Además de la falta de consentimiento, no se ha reconocido el derecho al territorio consignado en los títulos de tierras de las “primeras naciones”. El territorio es nombrado por los wet’suwet’en como yintah, término que nombra la tierra, el agua, los animales y el aire, que sería afectado en 190 kilómetros del territorio, del total de 670 kilómetros del gasoducto que se empezó a construir en 2014. A la par que se ha desconocido la titularidad sobre sus tierras, se ha permitido la ocupación del territorio por la corporación. Frente a ello, como estrategia de lucha, se han mantenido campamentos de reapropiación territorial, que son usados como puestos de control y espacios comunitarios, pero que el Estado ha violentado con incursiones por parte de la policía militarizada para reanudar las obras del
oleoducto, con opositores arrestados y levantamiento de cargos a los defensores. Desde 2019 la nación wet´suwet´ten ha vivido un proceso de hostigamiento y atentados en contra de su derecho a la autodeterminación sobre su territorio. Hasta la fecha la resistencia continúa y ha dado lugar a una alianza entre las primeras naciones de Canadá y otros sectores de la población canadiense con diversas movilizaciones y acciones, incluido el encuentro en Toronto y Ottawa en octubre pasado. Este encuentro no sólo permitió conocer y compartir los procesos de lucha y resistencia entre defensores de ambos países, sino también multiplicar y extender la alianza desde Canadá hasta México recuperando la perspectiva sobre la Isla Tortuga: en especial, rememorar y afirmar los principios fundamentales trazados en la narración de este territorio mítico con sus diversas implicaciones ontológicas. Ahí donde se encuentra la sustancia del sueño y la materialidad de la vida, el encuentro permitió entrever las razones por las que históricamente han resistido y luchado los pueblos en ambos países con el agua y la tierra como origen y destino n Notas: 1. https://www.ceccam.org/territorios-agua/ 2. https://mininginjustice.org/unitedagainsttc/ 3. https://www.gob.mx/inpi/articulos/firma-la-cdi-memorandumde-entendimiento-con-el-ministerio-de-asuntos-indigenas-y-desarrollo-del-norte-de-canada 4. https://www.gob.mx/inpi/articulos/mexico-y-canada-renuevan-alianza-para-fortalecer-derechos-de-pueblos-indigenas323490?idiom=es 5. https://imco.org.mx/sin-gas-natural-no-hay-nearshoring/ 6. “AMLO elogia inversión canadiense y ofrece diálogo ante controversias”, https://www.jornada.com.mx/2023/01/12/politica/003n1pol; https://www.eleconomista.com.mx/empresas/Mexico-comenzaraexportacion-de-gas-natural-licuado-en-el-2025-20230725-0117.html 7. Tienen un sistema de gobernanza ancestral a través de cinco clanes con sus figuras totémicas Gil_Seyhu (gran rana), Laksilyu (pequeña rana), Tsayu (castor), Laksamshu (hierba de fuego y buho), Gitdumden (lobo y oso).
Manifestación de representantes del pueblo wet’suwet’en junto con representantes del Consejo Regional de de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio de Puebla-Hidalgo en contra de TC-Energy en Downtown Toronto. 14 de octubre de 2023. Foto: Clarissa T. Cortés
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Islas del Rosario, en el Caribe colombiano. Foto: Mario Olarte
TODO COMIENZA CON EL AGUA RODOLFO GONZÁLEZ FIGUEROA
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odo comienza con el agua. En ella se gesta la vida y evoluciona en vertientes diversas desde donde nace, por donde transita y hasta su destino final que es infinito. A su flujo y ausencia las plantas, los insectos, la fauna y la vida humana se han adaptado. Sus dinámicos cauces originan y son fuente de múltiples formas de vida y coexistencia. Aunque en los últimos años la sociedad parece no entender su comportamiento. A veces imponente y en ocasiones mansa y apacible como los mismos ciclos geológicos e hidrológicos, el agua nos colma de mensajes. Cuando se desborda aturde y agita, remueve, purifica, reacomoda. Cuando se calma nos da paz, claridad, sabiduría: nos sana. El agua se manifiesta en quietud profunda de manantial y en colosal río que se desborda. Así es y ha sido durante millones de años. Los arroyos y los ríos son las venas de la madre tierra y, como las venas mismas, cuando el pulso se agita, por sus conductos aumenta el flujo sanguíneo para purificar el cuerpo y, cuando el corazón se calma, el flujo de nuestras venas disminuye.
Periodos hídricos benditos y perfectos. Nuestro territorio ha sido dibujado por el flujo del agua que, a través del tiempo, ha pulido y esculpido montañas, cañadas, laderas y consigo ha arrastrado suelo sano para fertilizar los valles y cubrir de buen sustrato los territorios que inunda haciendo germinar a la vida con mayor nutrición y con diferentes expresiones. Somos una especie que prueba su suerte en este mundo a costa de todas las demás. Y peor, a costa del paisaje, sus relieves naturales, sus caudales y topografía natural. En algún momento nos perdimos y buscamos amoldar la naturaleza a nuestro antojo modificando ecosistemas, cuencas e interacciones bióticas. En ese frenesí, deterioramos los bosques que antes captaban y contenían el agua para que se infiltrara aguas arriba. Y aguas abajo, aniquilamos la sinuosidad de los ríos arroyos para convertirlos en canales desenfrenados. Ya no hay remansos, playitas, parajes a donde de niños amábamos ir a jugar, chapotear y convivir. Los arroyos son viles canales que motivan la velocidad de la escorrentía hídrica y el arrastre de lo que a su paso encuentra. Los ríos y arroyos, antes de haber sido alterados, nos traían suelo, tierra fértil, humedad, semillas. Ahora no nos dejan nada, porque todo se llevan. Las crecidas nos traían algo, ahora todo se llevan, lo arrastran. Hoy en día, el territorio y agua nos están obligando a tomar una pausa y buscar una manera distinta de percibir la vida y sus manifestaciones.
No podemos seguir peleando con la naturaleza. Apremia entenderla y aprender de sus mensajes. Los ríos y arroyos nos hablan. Pulsan y palpitan evidenciando su lenguaje. Urge escucharlos y romper la narrativa antropocéntrica y material. La inundación y el desborde son maravillosos. Quítate que ahí te voy, dicen los arroyos. Pero la reacción humana es agresiva y los reduce a la uniformidad rectilínea. Sin saber que con ello aumentará el riesgo. A esto se suma la eliminación de la vegetación ribereña y el estrechamiento de sus cauces. La irracional necedad humana de querer controlar todo está haciendo que el mismo todo aumente su descontrol. Priorizar el respeto por el flujo del agua es urgente. Basta echar práctica de la observación a detalle por donde el agua pasa, por donde el agua inunda, por donde el río se desborda, ¿qué descubrimos? ¿Qué pasa días después en los suelos que fueron inundados? ¿Qué ve getación, qué fauna, qué clima, qué energías sentimos por donde pasa el agua? Dejemos de culpar a la naturaleza y dejemos de victimizarnos. Seamos testigos y aliados de la naturaleza y no sus irresponsables verdugos prejuiciosos. Todo comienza con el agua y el agua tiene memoria. A nuestra sociedad actual se le olvidó. Urge recuperar nuestro respeto por esa memoria, abrazarla y aceparla como venga, mientras venga. Porque si el agua deja de venir. . . n
JAJP NTËKETYPY NKO’OKNAYA’ANY / ME ACOSTARÉ EN MI CASA Juventino Santiago Jiménez (ayuuk)
Mätsk po’o ntsë’ë ojts pyijkya’. Wa’a ntsë’ë n’äjty ëjënt’atp; jajp ntsë’ë pä’äm ojts pyäätya’. Xyaa ntsë’ë ojts pyajtnë mää ëjts ntsëna’. Ë’nkëxy’anpy ja’a ntsë’ë tsyëna’. Xyaa ntsë’ë y’ëna’any: –Tëë ëjts pä’äm xpääty, i’tsy. Tee ëjts ntejn xjäta’anp. Mëknaxy ëjts pä’äm tëë xpääty. Jajp nkëmejtypy nëjkxa’any. Jajp ntëketypy nko’oknaya’any. Jaj p ntso’onë ëjëntyëketypy. Ka’t ëjts jajp mpëjkët jajp këmunytyëketypy. Ka’t ëjts nkëmay koo ntsë’ë jëtë’n pyëjka’anya’, koo ntsë’ë jëtë’n pä’äm mëtsënaya’any. Xyaa ëjts ja’a ntsë’ë ojts jejky nëkëpijtynëm ja’koj ëjts n’äjty ja’a nyä’äytyëjk y’ëjiy. Tyooky. Tyunta’. Jyëtejta’. Ëjts n’unk n’ijxy. Xyaa ntsë’ë ojts nëkëpijty. Ka’tëm ntääk ja’a myaya’. Ka’tëm ja’a ntsë’ë pyëtë’ëky. Nyëtëntënp ja’a ntsë’ë ijty soo ojts nyaxkëta’akyë’n koo jyä’äty ja’a noviembre. Naxkëta’ak koo nyaxkëta’aky. Jajp y’uuky ko’okna’. Tëë to’oky pyu’utkëxnë. Tëë wet pyu’utkëxnë. Xyaa ëjts ntääk n’ënëma’: –Soo ntejn xkaktsi’iy. Soo ntejn tëkooty ënë’ën nëë xkëtëjkpääty. Ejx ntsë’ë tëë jyajtnë. –Ka’t ëjts xmay. Ka’t nmëta’aky, unk. Jëtë’n mejts xjowa’ koo nëmay ntsëna’ayën. Ëjts nyëtyu’uk ntsëna’. Ka’t xmay. Yë’ë m’itsy, yë’ë jëtë’n nëë tmeepy. Yë’ë m’itsy, yë’ë jëtë’n nëë tëk’ukp koo nëë t’ëmëtonaxy. Nëë jëtë’n y’ëmëtonaxypy. Yë’ë jëtë’n nëë tmeepy, — nëm ntääk ye’eny. To’okyjyotp ëëts ojts nwetspëtsimy mëët ntääk. Xyaa ëëts ojts njëktsi’iy. Soo ja’a wyay nwo’okën, jëtë’n ja’a wyay jyajtnëtë soo tsayën. Ka’t ja’a wyay y’ëkwo’oktëjkynë. Ka’t ja’a y’ëkjëkmanyë. Ja’y ëëts ojts nkëwooky ënëna’. Ja’y ëëts ojts n’oopy. Ka’t ja’a nëë tsejky. Jëtë’n myëpijpy ëjxtëm jä’äy tyepëjkya’. Jëtë’n y’ëtë’ësty. Jëtë’n myëpijpy. Xyaa ëëts ojts petypy njëktsi’iy. Xyaa ëëts ojts petypy npotnë. Xyaa y’ëna’any: –Mejts ijtsy, jëskuyë’p. Oka’anp ëjts. Wa’ n’äjty y’okanë jëmäjk xëë. Jëtë’n n’äjty jyak’eta’any. –Tëë ëjts xjëktsi’iy. Ka’t ëjts pën xto’ont koo ëjts n’ookt. Pën pën ëjts n’äjty xtona’anp pë nmëtajtp ëjts ja’a. Mpëwetsp ëjts ja’a pën ëjts n’äjty kwan xjëktsëwa’anp. Tëë xjëktsi’iy, jëskuyë’p. Mejts ntääk m’ejxp. Mejts ntääk mkëwent’atp. Mejts ntääk mpä’äm’ejxp. Jëskuyë’p koo xjëktsi’iy, koo xjëkëpajtsy, koo xnëminy, koo xnëkëpijty. Ka’t mjantsy myëta’aky ja’ko’ m’unk m’ëna’ak, myä’äytyëjk jyamjëta’. Kaaky tojkx t’ëmëtoota’ —jëtën ja’a ojts y’ëna’any. Jantsytëm ja’a ntsë’ë n’äjty y’ëna’ay. Xyam ëjts njuky’aty. Xyam ëjts ja’a xëë ja’a et naxwi’ny njak’ënijxy.
Mi hermana mayor estuvo enferma durante dos meses y en aquella época tenía el cargo de agente municipal en el Duraznal. Justamente se había enfermado en la casa del pueblo y aun así subió por donde yo vivía porque su casa quedaba más arriba. –Hermana menor, estoy enferma y realmente no sé qué me pasará porque la enfermedad que tengo es muy fuerte. Por eso iré a mi casa y me acostaré. Salí de la casa del pueblo debido a que no quiero estar allá enferma —dijo mi hermana mayor. Yo no imaginaba qué tan grave era la enfermedad que tenía mi hermana mayor y tampoco sabía cuánto tiempo estaría así enferma. No fui a visitarla luego porque mi esposo era comerciante y vendía blusas de un pueblo a otro. Mientras yo me dedicaba a cuidar a mis hijos, pero un día subí a visitarla y al llegar me di cuenta que ella no podía levantarse. Parecía que seguía en la misma posición como se había acostado a principios de noviembre desde que pasó a mi casa y no volvió a pararse. Allí acostada tomaba agua y el petate ya comenzaba a podrirse al igual que su ropa. Entonces, le dije a mi mamá: –¿Por qué no la bañas? ¿Por qué no le echas tantita agua en su cuerpo aquí dentro de la casa? ¡Mira cómo está mi hermana mayor! –Hija, no he podido levantarla y tampoco he tenido tiempo suficiente. Tal vez sería más fácil si viviera con alguien más, pero yo vivo sola y por eso no he podido. Tu hermano menor le ha dado agua. Tu hermano menor le ha dado de tomar agua pues a cada momento pide mucha agua. Él es quien le da agua —dijo mi mamá. Luego, sacamos a mi hermana mayor sobre el petate para bañarla y lo primero que quise hacer fue peinarla. Sin embargo, no fue posible ya que su cabello estaba todo enredado y se parecía a una hamaca y por esa razón el peine no entraba entre su cabello. Todo intento fue en vano. Enseguida, la enjaboné, pero mi hermana mayor tampoco quería bañarse porque temblaba y era como si estuviera enferma de frío. Se movía y temblaba. La bañamos y la secamos rápido. Entonces, me habló: –Hermana menor, gracias. Yo moriré. Faltaban diez días para que muriera y tan sólo viviría durante esos días. –Ya me bañaste y nadie podrá tocarme cuando me muera. Si alguien se atreve a tocarme, tendrá que acompañarme y si alguna otra persona me baña a la fuerza, también me la llevaré. Ya me bañaste y gracias. Tú cuidarás a mi mamá y te encargarás de ella cuando se enferme. Gracias por bañarme y por intentar peinarme. Gracias por venir y por subir. Tú no habías podido visitarme pues tienes hijos y esposo. Ellos piden comida —añadió. Mi hermana mayor decía la verdad antes de morir porque aún sigo viendo la luz sobre la tierra y significa que estoy viva. DICIEMBRE 2023
Juventino Santiago Jiménez, narrador ayuuk de Tamazulápam Mixe, Oaxaca. Próximamente se publicará el libro Ka’t ja’a në’ ka’t ja’a tu’ njëktëko’oyën / No perdamos el camino, por la Universidad Intercultural del Estado de Puebla.
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UNA POTENTE EDUCACIÓN COMUNITARIA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA COMUNAL DE OAXACA (UACO) RAÚL ZIBECHI
“L
a UACO es el movimiento de los pueblos originarios. La UACO es la resistencia contra las empresas transnacionales eólicas, mineras, papeleras, de extracción de agua. La UACO es la APPO. La UACO es una serie de compañeras y compañeros que han estado cerca de esas luchas incluso a nivel nacional, como el zapatismo”. Las palabras flotan sobre el círculo que forman miembros de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca, en el que se confunden autoridades y estudiantes.1 A poca distancia, en los salones del Bachillerato Integral Comunitario (BIC), miembros de los equipos de Desinformémonos y Ojarasca están impartiendo talleres a más de un centenar de estudiantes de los diferentes niveles que funcionan en Santa María Yaviche, en un clima de entusiasmo y buen ánimo. En la ronda no hay posibilidad, casi, de identificar quién está formulando las ideas, ya que las voces se superponen y nadie tiene interés en pronunciar el “yo”. Sostienen que la experiencia de la universidad es “un concentrado de una historia de luchas por la educación y por eso la propuesta no consiste en edificios y planes de estudio, sino más bien en reconocer que nuestro trabajo es el territorio, es la montaña, la llanura, la selva, los ríos, las lagunas… ésas son nuestras escuelas”. En Yaviche tienen muy claro que se están centrando en el aprendizaje y no en la educación, aunque también quedan docentes que se siguen colocando del lado de quien enseña.
Sin embargo, el consenso comunitario dice que “la propuesta educativa se propone fortalecer los procesos organizativos y los procesos de producción en los territorios”.
Historia de resistencia educativa
U
n pueblo colgado en la verde montaña, tapizado de ríos y neblinas, valles profundos y escarpados que hacen la geografía de la Sierra Juárez y explican en gran medida la existencia de procesos educativos autónomos. Llegar hasta Santa María Yaviche demanda cinco o seis horas por carretera y caminos de tierra atravesados por arroyos y deslaves de los cerros. La geografía le puso límites a la presencia del Estado. “Muchos compañeros y compañeras en la periferia del Estado gestionaron sus propias primarias y bachilleratos desde hace ya 40 años. Aunque fueran del Estado, ellos los gestionaron y la educación básica quedó en mano de las maestras y los maestros. En otros territorios de esa misma periferia se detonaron los bachilleratos comunitarios, como el Bachillerato Integral Comunitario de Yaviche, que mucho antes de ser reconocido ya era bachillerato comunitario”. A partir de estas generaciones de docentes comunitarios, entre 2005 y 2010 empezaron a reflexionar sobre la universidad propia. “Siempre a partir del reconocimiento del territorio y de poder organizar a nuestra gente para el cuidado y la defensa del territorio”, se escucha en la ronda. Rigoberto, el rector, destaca las particularidades oaxaqueñas, ancladas en “las formas de vida, la cultura y la iden-
tidad que cargamos”. Un ejemplo son los más de 400 municipios gobernados por usos y costumbres, o que algunas regiones del estado, como la norte, tengan propuestas propias a nivel de organización comunitaria y sistema de cargos y de gobierno propio. No todo es geografía y tradiciones. Una voz lo recuerda: “En contra de lo que se piensa, las comunidades analizan su propia realidad y pueden detectar amenazas desde la educación por la política educativa y toman decisiones. También porque hay mucho activismo desde el magisterio oaxaqueño. Se puede ver la pérdida de valores, que la madre tierra no está siendo respetada, porque las prácticas campesinas están siendo modificadas rápidamente y están enfermando el cuerpo-territorio”. La misma voz señala que la vulneración de la madre tierra se encuentra claramente en los planes de estudio que deben aplicar los maestros, por eso empiezan a gestionar sus escuelas. “A veces el Estado las coopta pero otras no. Hay liderazgos que encabezan estas discusiones que pueden consolidarse o desviarse. Se busca recrear conocimientos para que la comunidad siga existiendo”. En Yaviche llevan ya diez años en la educación media superior y 40 en experiencias locales de preparatorias, que vienen exigiendo reconocimiento. “Estas propuestas y estos recorridos nos fuimos encontrando en el camino en 2018 y ahí hicimos una propuesta a nivel estatal”, destaca el rector. Las referencias ideológicas de la UACO se conjugan con la “comunalidad”, con la trayectoria de Floriberto Díaz y Jaime Martínez Luna que, sigue Rigoberto, “son parte de este PASA A LA PÁGINA 15
DICIEMBRE 2023
Reunión con las autoridades de la Universidad Autónoma Comunitaria de Oaxaca (UACO), realizada en la sede de Yaviche, Oaxaca, noviembre de 2023. Foto: Gerardo Magallón
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proceso. Yo soy parte de la cuarta generación de los cuadros locales, de los procesos de vida”, siempre inspirados en las prácticas comunitarias.
Una Universidad diferente
T
odo lo sostiene la comunidad. Los edificios donde funcionan los Centros Universitarios Comunales (CUC) pertenecen a la comunidad. “El recurso del Estado es raquítico, no cubre casi nada, la mayor parte viene de las comunidades que ponen luz, agua, espacios o casas comunales, el transporte y alojamiento de los facilitadores”, enfatiza la ronda. Explican que los facilitadores son en esta experiencia los docentes que provienen de las comunidades, y se mantienen con sus trabajos porque no reciben dinero de la UACO. “Aquí están dando su tequio y eso es un requisito si quiere ser de la UACO. Dar tequio es uno de los principios de la comunalidad, es el servicio”. Los facilitadores hacen asambleas en cada uno de los 16 CUC para decidir los proyectos educativos. Son facilitadores que ponen en común los pocos dineros que llegan y deciden cómo repartirlos. “En un centro comunitario puede haber 15 facilitadores y sólo llega dinero para tres que tienen contrato. Entonces lo que llega para esos tres lo dividimos entre 15, y la comunidad los ayuda con alimentos y transporte”. Cuando abordamos la estructura interna de gobierno de la UACO, se dibujan algunas sonrisas. “La asamblea académica es la estructura de gobierno, integrada por dos representantes de cada CUC, un varón y una mujer, que elige al rector y a los demás cargos”. Aunque no lo dicen de este modo, es evidente que la lista de cargos cumple con las exigencias del Estado, pero la estructura se desdibuja por la potencia de la cultura y la lógica comunitarias que se imponen en cada espacio. Como ejemplo de un Estado que pretende disciplinarlos, está la decisión de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que “metió una queja porque dice que no consultamos a los pueblos indígenas, y por eso invalidaron la ley de nuestro nacimiento”. ¿Cómo puede ser que los pueblos originarios deban consultar a los pueblos originarios para tomar una decisión? En lo formal, cuentan con rector, coordinador académico, administrativo, financiero y secretario. Los cargos duran tres años y la asamblea académica sesiona cuatro veces al año,
pero en cualquier momento pueden convocar un pleno extraordinario. Mucho más apasionante que la estructura organizativa son los modos como trabajan, inspirados en principios comunales. “Tenemos que sacar a nuestras juventudes a que se vuelvan a conectar con el territorio, y si no lo hacemos ya no es nuestro territorio”. La UACO busca adaptarse a las necesidades de cada región, por lo tanto no hay un currículum homogéneo y en cada centro puede ser diferente. Los diseños o los imaginarios de lo que quieren aprender surgen en cada uno de los centros. En total son 17 licenciaturas, tres ingenierías, tres maestrías y una especialidad. “En la zona del istmo hay tres CUC en las orillas del sistema de lagunas, donde trabajamos con comunidades ikoot que viven de la pesca”, dice alguien que vive en esa región. “En mi municipio hay 16 cooperativas pesqueras que tienen más de 20 años. Lo que pensamos es que una universidad comunal tiene que estar ahí para fortalecerlas, acompañarlas, no estamos formando para que se vayan, la propuesta es que se queden, porque la educación tradicional educa para que las personas migren y sólo retornen cuando ya sean viejas”. Yaviche tiene 651 habitantes según el censo propio. Uno de sus mayores orgullos es que casi no tienen migrantes, cuestión que explican tanto por las diversas iniciativas educativas, desde la escuela hasta la universidad, así como por la diversidad de proyectos productivos, desde cultivos y energía eléctrica hasta internet y radio comunitarias. “La cuestión es reproducir el sistema comunal, no irse a asignaturas que nunca van a necesitar”. Por eso tienen una licenciatura en bio-construcción, porque la vivienda es algo fundamental, y ya se observan muchas viviendas con ladrillos de barro. Cuentan con licenciaturas en salud integral comunitaria, agroecología y sistemas alimentarios comunales, derecho comunal y cooperativismo. “Son las necesidades históricas de los pueblos”.
por recuperar los modos propios, algo que abarca también los modos de evaluar. “Hay especialistas en comunalidad pero que nunca han dado un cargo o un tequio. Si hay un estudiante que se sabe de memoria los principios de la comunalidad pero es individualista, ése no aprueba”. Para la UACO se trata de poner la vida en el centro frente a un sistema que pone la muerte y la violencia en el centro. “Desindividualizarse” es la palabra clave que permite abrir un proceso de generar colectividad. A la hora de evaluar a los más de 1,300 estudiantes, tienen dos sistemas: el interno y el tradicional que le muestran al Estado que siempre quiere números. “Aquí en Yaviche valoramos la parte comunitaria, si dan tequio, si cumplen con los cargos, si hay respeto a las personas, cómo es la relación con la comunidad. Cada facilitador tiene su método”. Tienen tres niveles para evaluar: en proceso, comprendido y asimilado. Cuando se le define “en proceso”, es porque “aún no comprendió el territorio y la experiencia, que en el lenguaje tradicional sería 7 para abajo. Comprendido es el 8, lo entendió y hasta ahí pero falta algo. Asimilado es que lo comprendió pero además lo practica”. Quienes ingresan a la UACO pasan durante un año o año y medio por un curso introductorio o tronco común, como dicen en la ronda. “Ahí vemos los pilares de la comunalidad, el territorio, el sistema de cargos, el tequio o trabajos colectivos y la asamblea, siendo la fiesta el techo. De ahí se despliegan líneas de trabajo. En ese año y medio cambiamos a esos muchachos para que reconozcan el suelo que pisamos, a nuestra gente, y una vez que tenemos y entonces después viene la especialidad”. Una frase resume la intencionalidad de la UACO: “Sacarles el chip capitalista y extractivo por la colectividad, la organización comunitaria y la defensa del territorio” n
Romper con el capitalismo
L
as metodologías marcan a fuego las diversas experiencias educativas. “La pregunta no es qué hacer sino cómo lo hacemos”. La clave consiste en “generar ambientes de aprendizaje comunales desde la vida propia”. Eso pasa
Notas: 1. En la ronda participaron Rigoberto Vázquez García, que fue elegido como rector, Sebastián Espina, Daniel Vázquez, Alfredo García, Nazaret García López Jiménez y Eufemio Felipe Giménez.
Concierto en la sede de la UACO en Yaviche, Oaxaca, noviembre de 2023. Foto: Gerardo Magallón
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RÍO ARRIBA Y RÍO ABAJO
Grabado de Manuel Manilla en el periódico El correo de los niños, 11 de agosto de 1878
HERMANN BELLINGHAUSEN
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asado un tiempo volví al río Tzendales. Una tarde, remontándolo, no lejos ya de la abandonada Finca Román río arriba, la lancha en que viajaba ya no pudo librar una caída de agua para la cual el lanchero no venía preparado. Ante mi insistencia y el auxilio de su auxiliar Atilano, casi un niño, de pies descalzos y elásticos, negros ojos brillantes y sonrisa de elote tierno, cargamos la embarcación por las rocas escarpadas cuando no húmedas, musgosas. Trataríamos de llegar a una laguna que no registraban los mapas pero se rumoraba con insistencia que existía. El conductor de la lancha a partir de este punto dejó de ser mi guía. No conocía el terreno mucho más que yo. Proseguimos sobre el agua, el motor tosía, íbamos despacio. Comenzamos a remar, él todo el tiempo, a ratos yo o el niño. Estaba por anochecer. Sentí soñar en vigilia, cantaban las aves despidiendo al día. Al paso de una danta señorial y tímida, nos arrimamos a la ribera opuesta y dejamos de remar, casi de respirar. Elefante enano de pasos cortos sobre el lodo, caminó dentro del agua y bebió. Me pareció que pescaba algo. Hinchó su extraña trompa, alzó la testa, miró en nuestra dirección y giró como torbellino, chapaleó hasta hundirse en la densidad verde de la maleza hacia el monte impenetrable. Todavía remontamos unas curvas más sobre el río y al pie de un promontorio el lanchero acercó la nave. Había un tronco muerto en un playón al que ató la lancha y dijo: –De aquí en adelante al agua no le fío. Le pregunté sin mucho énfasis que por qué, pero eso fue toda su explicación.
Bajamos las mochilas. Bebimos bastante agua y un poco de pozol. Anocheció enseguida. El lanchero nos indicó que esperáramos y se internó en el monte con su foco rompiendo la oscuridad. Transcurrida media hora, el niño y yo, adormilados cerca del agua, vimos regresar la luz del foco. –Encontré un cobertizo más arriba. Aquí no podemos dormir si no es en la lancha, pero no cabemos. Atilano, tú aquí te quedas, en la lancha. Nosotros vamos al cobertizo. Mañana subimos hasta donde se pueda. Comprendí con cierta frustración que ya no llegaríamos muy lejos. Iba a preguntar por qué no venía Atilano con nosotros, pero entendí que la lancha y el río eran más seguros. Seguí al hombre dejando atrás el Tzendales. Un búho gritó en algún lado y el lanchero se sobresaltó. –Es una advertencia —dijo. –¿De qué? –No sé —respondió. Nunca dijo su nombre, ni se lo pregunté. Me había acostumbrado a no hacerlo con las voces civiles de la organización rebelde. Si se presentaban con un nombre, lo más probable era que fuese falso. En mis despachos al periódico, cuando hacía falta para alguien real, yo mismo les inventaba el nombre. A veces fundía dos voces en una sola. Cuando anochece, la selva transforma sus prodigios. Respira más fuerte. Los pájaros carpinteros trabajan incansables, los saraguatos se lamentan, las aves despiden la luz con cantos obsesivos, su melodía mecánica se suma a un coro enloquecido que de pronto calla y deja sólo en alguna parte al cucú. Sin dejar de trepar una ladera hosca y negra, nos tomó más de dos horas encontrar el cobertizo. Tuve claro que el guía no tenía idea, a partir de aquí hablaba de oídas, o “suponía”. Fue bueno saberlo. A partir de ahí los dos sabíamos lo mismo. O sea, nada.
El cobertizo consistía en dos magras esquinas separadas de lo que debió ser una habitación de piedra. No había techo que cubriera nada, como no fueran los altos árboles y una ventanita de cielo estrellado muy arriba. Tendió su hamaca en una esquina, y yo en la otra. Bebimos el café frío que quedaba y nos comimos un cocol cada uno. Trepamos las hamacas, apagamos las linternas, nos dijimos buenas noches a ciegas y nos dormimos. Yo venía muerto, y todavía faltaba la caminata de mañana a la laguna, si acaso corríamos con suerte. En la selva la noche no trae silencio, todo lo contrario. He pensado que hay más ruido que en el día. Las chicharras y los sapos alfombran el monte con su escandalera, y uno está sitiado por su ruido. No obstante, me dormí. Profundo. En la hamaca el cuerpo se reacomoda y, como flota, sueña de lo más fluido. A la media noche pelé el ojo como si algo me hubiera picado el oído. Era el silencio. Me despertó la interrupción del crepitar de los animales nocturnos. Apenas zumbaban los mosquitos. No había luna y el breve claro sobre mi cabeza enseñaba un enjambre de estrellas, la cúpula astral de un templo a oscuras. Cogí mi foco, dejé la hamaca, me calcé las botas. El guía roncaba bajito, en resoplidos. Rodeé la ladera por donde se barruntaba un camino y en unos doscientos metros, un nuevo claro delató un recodo del río. Brillaba con una luz que no venía de ninguna parte en la noche cerrada. Me sorprendió que el Tzendales volviera a estar tan cerca y en aparente remanso. Creía haber subido mucho con el lanchero para llegar al cobertizo. Guiado por la imprudencia de un impulso bajé la nueva ladera y aterricé en un terraplén a escasos metros del agua más que vista presentida. No sabiendo qué hacer quedé inmóvil y apagué el foco. Me acostumbré a la total oscuridad, que en la selva permite a veces ver el resplandor húmedo PASA A LA PÁGINA 17
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de las cosas. Las flores brillaban, las grandes hojas se entregaban a los espejos de la noche. Pasaron bastantes minutos para que el alboroto de mi descenso se disipara en la orilla. Un apenas estremecimiento, una vibración en el aire, un largo silencio absoluto, salvo las murmuraciones del agua. Con mirada nocturna y sigilo, la silueta del jaguar se arrimó al río. Sin beber. Dirigió sus ojos como en llamas diminutas hacia donde me encontraba. Aunque incapaz de verme a mí mismo, el animal me miraba, ejerciendo un poder hipnótico que a la fecha me sorprende.
y cubrió las dos llamas diminutas. Temí por mi vida. En cuestión de segundos, la selva reactivó su clamor sonoro y supe que el jaguar ya no estaba. Prendí mi foco. Volví al cobertizo con dificultad, debía escalar una ladera quebrada, la misma por la que prácticamente había caído en esa ribera. Volteaba atrás a cada rato, sintiéndome seguido. Alcancé mi hamaca, de pronto cansadísimo. Apenas eché unas ramas a las brasas de la pequeña hoguera que encendimos al llegar al cobertizo. El guía roncaba, pero el sueño me asaltó como una droga y me le entregué sin resistencia.
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o hace falta ser muy ducho para entender que aquí no hay tu tía. El gato es muy agudo, y en el breve lapso que ocupa en observarme reúne mucha información sobre mis aromas, mi aspecto, mis puntos débiles, mi ceguera nocturna. Sabe que no lo veo, pero sé que está allí. Huele mi miedo. Si encendiera mi foco, quizás lo ahuyentaría. Fuera del chapaleo desordenado y armónico del río, no se produce ningún sonido. Las alimañas, aves y batracios detienen el aliento. Si algo va a pasar que pase rápido. Nadie es más súbito que los mamíferos de la selva. Dichosos, no se resisten al paso del tiempo, no lo conocen. Hay una inmediatez en la inmanencia de su existir. Como el río que sencillamente sigue sin otra voluntad que su fluir, rodea o anega los obstáculos. La inteligencia de las bestias silvestres es de puro instinto, y poseen seis o siete sentidos más afilados que los nuestros, conectados a sistemas nerviosos veloces, infalibles y sin culpa. El animal no conoce la duda. Los felinos en particular son eléctricos y sus impulsos son rápidos como la imaginación. La noche era nítida en su negrura cuando una bruma que a saber de dónde me nubló la poca visión que me quedaba
e ahí en adelante, todo fue perder el tiempo. Nosotros mismos nos perdimos. Según lo que tenía averiguado, no muy diferente de lo que el lanchero había escuchado. Que bordeando río arriba hasta una hondonada a espaldas del Tzendales, casi un cráter o algo. Y al centro, como una canica azul caída del cielo, la laguna sin nombre. También se decía que allá abajo quedaban quetzales. Cuando indagué con los compas guerrilleros y civiles, nunca recibí una respuesta que confirmara la tal laguna. Tampoco lo negaron. La cosa es que nuestro vadeo nos condujo a unas pendientes imposibles y una espesura asfixiante. Seguimos un riachuelo más grande que los otros que cruzábamos, pero sólo para encontrar una pequeña cueva donde el arroyo venía subterráneo. No sé si eso la hacía manantial. Al acercarnos escapó una golondrina. Con el foco alumbré un murciélago diminuto, y luego a otros más. Colgaban en un sueño envidiable. Desistimos de encontrar la laguna canica. Ni la hondonada encontramos. Optamos por retornar a la lancha río abajo
y no dejar que la noche nos ganara. Cerca del paraje donde atracamos la lancha comenzó a llover en cantidades. A través de la vegetación encima nuestro lo que caía eran las cubetadas del dicho. Incesantes, como para ahogar incautos. El chamaco resultó ingeniosillo. Con ramas y carrizo armó un sostén donde había colocado la lona que traía la lancha y la completó con grandes hojas y ramas de palma. El aire estaba caliente. Era de noche. Me quité la camisa, las botas y los calcetines. Me tiré al río para templarme. Luego nos sentamos en un tronco bajo el toldo a esperar. Atilano estaba en calzoncillos, alegre y silencioso. El lanchero, fastidiado, se dejó la ropa y se la pasó repelando hasta que clareó. Ya no llovía. Nos embarcamos luego de asar unas pacayas y un pequeño pescado cada quien a modo de desayuno. Fuera de los tramos donde abandonábamos la lancha para evitar por las rocas las caídas y los rápidos, el descenso fue fácil y soleado. Estábamos completamente secos cuando alcanzamos el embarcadero al otro lado del Lacantún. El golpe de calor fue inmediato, y en minutos me volví a sentir empapado, esta vez de sudor n
Relato inédito de la serie El río y el jaguar, ficción autobiográfica de la cual La Jornada Semanal publicó en tres entregas los capítulos 1, 2 y 5. Éste es el 4. https://semanal.jornada.com.mx/2023/10/15/el-rio-y-el-jaguar-1904.html https://semanal.jornada.com.mx/2023/10/22/el-rio-y-el-jaguar-5415.html https://semanal.jornada.com.mx/2023/10/29/el-rio-y-el-jaguar-iii-y-ultima-1584.html
Tapir, o danto, en el sureste de México: Foto: Elí García-Padilla
DICIEMBRE 2023
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VERBO RAÍZ EN LA FRONDA OAXAQUEÑA
L
a reclusión pandémica de años recientes provocó un colectivo de poetas en lenguas originarias de Oaxaca, donde se hablan 16 idiomas propios y sus múltiples dialectos. El libro Verbo Raíz. Poesía originaria de Oaxaca (Colectivo Editorial Pez en el Árbol, Surco y Centro Universitario Xhidza, 2021; incluye opción de audio)* agrupa una docena de poetas en
cuatro lenguas y algunas variantes: zapoteco (didxazá, di’sté, dista xhtee), huave (ombeayiüts), mixteco (tu’un savi), mixe (ayuujk, ayöök). Ojarasca presenta cuatro muestras de la fiesta colectiva de estas lenguas. “La raíz es sustento, conexión con la tierra y el agua, lo que nos da fortaleza”, sostienen los poetas en su presentación. “Es un verbo, una acción que permite a las lenguas y
sus hablantes sobrevivir a las políticas de exterminio a las que el Estado quiso destinarles. La raíz también es origen. No pasado sino un tiempo presente y vital que sigue catapultándonos hacia adelante” n * Disponible en: https://pezenelarbol.wordpress. com/2021/06/30/verbo-raiz-poesia-originaria-de-oaxaca-3/
ESTATUA DE PRIMAVERA / MÈND KÈ Ángel Aristarco Alonso (di’sté) He esperado mucho tiempo.
Bro nkemedna.
Nadie llega.
Ngent cho nche’d.
A mi espera sólo el viento acompaña.
Dibta ndombedna be’nta mbi ndo chôn.
Esperaré toda la primavera el reflejo de tu sonrisa.
Dibta kwedna za wi’n ndoxyà taja ndaro’ ye’.
Anhelo vivir bajo tu sombra
Ndyèna kete’n xa’n kxâlà
y no desvanecerme como un tizne.
na nadyo’ntana xaja tib nchan.
Es mi necesidad viajar en el caudal de tu mirada
Ndoke’n tyen lô xni ngwi’à
y llenarte con el perfume de mi soledad.
na nabe’s yenlà xa ndòb tibna.
Tal vez me sueñas,
Xaja na ndosa’ lazo’à na,
y desde allí miras mi espera.
na tya ngwià xa nkembednalú.
Me llamarás estatua, lo sé.
Xa’ kè kolèa na, mnêne.
Me convertiste en tu estatua de primavera.
Mblilala nâ tib xa’ kè.
Ángel Aristarco Alonso (Santo Domingo Morelos, Oaxaca, 1992). Escribe poesía, cuento y ensayo en en la variante di`sté del zapoteco. Ganó el premio CaSA en 2014. Autor del libro bilingüe Mientras agoniza la luz (2020).
DICIEMBRE 2023
Nicolasa Millanes, Camoa, Sonora. Foto: Jerónimo Palomares
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PASA A LA PÁGINA 19
Sonia y Vicente Ruiz, Gocobachi, Sonora Foto: Jerónimo Palomares
VIENE DE LA PÁGINA 18
CANTAR DE LA MUERTE / GUENDARUUNDA XTI GUENDAGUTI Víctor Fuentes (didxazá) Le dije que haría
Gudxe laa zunne
una casa que llegue al cielo
ti yoo chindaa xaiba’
donde jueguen los niños y por dentro florezca
ra quite xtale xcuidi ne ndaani gale guie’
Así pensaba
zaque cá ndaani ique’
solo que un día amaneció límpidamente
biu ti dxi bira quichi gueela
mientras una lagarto devoraba la viga de la casa.
nanda lú yaga beedxe ruaa yoo.
Víctor Fuentes (Unión Hidalgo, Oaxaca, 1964. Escritor bilingüe del zapoteco del Istmo, narrador y poeta. Premio CaSA en narrativa (2011). Fundador de la galería Gubidxa en su comunidad. Publicó Espejos del alma.
UN GUSANO NO SABE HABLAR / TI BICÚTI QUE GANA GUINNI Fernando Valdivieso Magariño (didxazá) Nu tu ruguá ridxí, ti gueda xquebdaroo, ti cuidxicabé tuuxhá
para calmar una mano lasciva entre sus piernas,
ti gucue’ zacabé ti ná cashuiná labe
para olvidar el tufo de quien lo lastima,
ti guiandá xhó íí ni runiná
para que dejen de robarle a los miserables,
ti que cuanacabé ni stinuu, ca binni zididé
o a los tuertos
ládu ni napadu ti chu lu sidú,
que se arrastran por las tortillas
cani rushibiyú ra biaba ti gueta
y que nacieron a medio día y no bebieron del seno de su madre.
cani gule galá dxí, ne quie ñe’ xhidxí jñaa.
Nosotros, alzamos la voz por la sangre que perfuma nuestra casa
Ruguádu ridxi stí rinni ruzindá ralidxinú
por un muerto —de muerte helada en la séptima sección—,
pur ti gue’tu, gutí nexhe gucananda
por el que vive comiendo sobras en la basura,
guriá gaxenda guidxi,
por quien miente con las manos,
pur tubi nabanni, cayó ni bianna lade guixhi,
por el que va a morir hoy, mañana o pasado,
pur caní chigatí yanadxí, ixhí, huidxé,
por los que van a nacer.
pur cani chi galé.
Alzamos la voz, sin benevolencia,
Racá ridxi, pur ti ma birá didxadoo
pues nuestros cuerpos se han cansado.
ti ladidú ma bidxaga.
Fernando Valdivieso Magariño (Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 1996). Recibió el premio CaSA en 2020 por Yoo Stubi/Casa vacía.
DICIEMBRE 2023
Hay quienes alzan la voz para ordenar su sustento, para llamar a alguien,
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CORAZÓN DE BARRO / LADXIDÓ’ NACA YU Claudia Guerra Castillo (didxazá) Mi olla se rompió desesperadamente y se ha hecho lodo de asirla, tan fuerte. De qué sirvieron las penas si el bule donde bebí el agua de vida, huyó dejándome un corazón de barro.
Guisu yu xtine’ gula ara bidxiichi’, gucani beñe ni cua bi, ne xtalepe’. Xi para güe’ma nisa basoo paz e xiga ba ra güe’ma nisa xti guendanabani, ze bisa’na’ yu beñe si ndaani’ ladxiduá’.
Claudia Guerra Castillo (Santa María Xadani, Oaxaca, 1981), ganó el premio CaSA en 2004). Ha publicado en periódicos del Ismo de Tehuantypec. La revista ALBA publicó poemas suyo traducidos al alemán.
OJOS NOCTURNOS
DICIEMBRE 2023
Texto y foto: Elizabeth Brunete
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La corriente fría de aire llegaba hasta mi colorada nariz como un suspiro de verano. Aunque estábamos ya por entrar a invierno, las mañanas seguían siendo cálidas y las tardes sólo eran frías. Caminaba cerca del borroso camino que alguna vez estuvo repleto con pétalos de flores de muerto, veía cabizbaja cómo la brisa desgastaba todos los recuerdos que en ese pequeño camino se habían esparcido. Cuidaba de no pisar los pocos rastros que quedaban sobre la tierra mojada, pues me decían que podía arruinar el trayecto de nuestros difuntos, aunque de nuevo ya se hubieran marchado… A pesar de que no lo entendía por completo, seguí la instrucción de mi madre, y en compañía de mi hermano partíamos molestos, con un pedazo de costal desgastado hacia la rejoya, un terreno que mi abuelo no hace muchos años le había prestado a mi papá para que pudiera sembrar maíz. La densa neblina subía por todos lados, como si nos quisiese acompañar también. Caminaba aún con los cordones desatados y mi pequeño hermano tras de mí, tratando de seguirme el paso. Hacía un par de horas que mis padres ya se encontraban en el terreno pixcando algo de mazorca, pero que posiblemente aún nos seguían esperando. Las delgadas cañas rebosaban por encima de nuestras cabezas y la estrecha vereda nos conducía por donde habíamos pasado unos cientos de veces más. Íbamos a gran velocidad. Sólo podía ver a mi compañero de reojo para
comprobar que no se había caído, pero seguíamos corriendo rápido hacia los ocotes. Cuando llegamos a la ladera, divisamos a mis dos padres trabajando. Una vez que estuvimos cerca de ellos, tomamos los surcos de mazorca como solía trabajar mi padre, de dos en dos. Con mis pequeñas manos, jalaba las mazorcas que comenzaban a humedecerse con el sereno. De vez en cuando, volteaba a ver a mi hermano que con poco esfuerzo intentaba continuar trabajando, sólo para aventarle pequeños maíces cerca de su cabeza. La risa nos invadía los corazones. Y tras un par de travesuras más, las luciérnagas nos comenzaban a hacer compañía. Tratábamos sin éxito de atraparlas, hasta que mis padres terminaban de recoger las cosas para marcharnos. Las ramas de los encinos comenzaban agitadamente a moverse, como si trajeran un mensaje del cielo, mientras las voces del viento nos abrazaban los oídos. Y en ese momento, cuando los ojos nocturnos comienzan a abrirse, la lluvia cayó sobre nuestros cansados hombros, impidiendo que nos marcháramos tan pronto. A menudo me preguntaba si había sido casualidad que aquel día entre las sombras de los inmensos árboles nos estuviera observando aquella persona. La misma que por algún tiempo nos había estado siguiendo los pasos. Pues cuando traté de hablarle a mi padre para buscar su protección, aquella figura ya había llegado hasta mí… n Elizabeth Brunete, escritora originaria de Tepeixco, Zacatlán de las Manzanas, Puebla.
Benito Moroyoqui, Sociedad Ejidal, Navojoa, Sonora. Foto: Jerónimo Palomares
UN DIOS LANZA SU HACHA… / JUNP’ÉEL K’UJ KU CH’INIK U BÁAT... Wildenraín Villegas (maya peninsular)
Un dios lanza su hacha:
Junp’éel k’uj ku ch’inik u báat,
mueren faroles,
u nu’ukulo’ob sáasil ku kíimilo’ob,
El semáforo cambia a negro,
juulboon ku p’atik boox u juul,
aúllan enloquecidos cláxones,
chokopol xóobilo’ob ku ok’ochi’ibalo’ob,
el lodo salpica coches, los detiene,
luuk’e’ ku wíits’il ti’ k’áak’ tsíimino’ob, ku je’elsiko’ob,
los ahoga.
En otra parte,
Tuláak’ tu’uxe’
alguna aldea se levanta de la sed,
junp’éel chan kaaj ku líik’il ti’ uk’aj,
el agua florece su rostro,
ja’e’ ku loolankúunsik u tan yich,
sacia chultunes,
ku chupik chultuno’ob,
sartenejas,
jaltuno’ob,
ku buliko’ob.
p’úulo’ob,
sonrisas.
che’ejo’ob.
La floresta fecunda metáforas:
K’áaxe’ ku kaakabkúunsik suyuj t’aano’ob:
el aire es gigante que corre entre la selva,
le iik’o’ wa’apáach’ ku yáalkab ichil le k’áaxo’,
la noche venado lamiendo su linaje,
áak’abe’ kéej tun léets’ik u yaal,
fulgores habitan la piel del ocelote,
leelemo’ob ku kajtalo’ob tu yoot’el sak xikim,
el rugido del tigre al rayo despierta,
u yáakam chak mo’ole’ ku yajsik u jaats’ cháak,
los sapos son pedazos de jade musical,
muucho’obe’ xéexet’al ya’ax tuunich ku juumo’ob,
goterones golpean el tambor de la tortuga.
nukuch ch’áajo’be’ ku jats’iko’ob u túunk’ul áak.
En cambio aquí,
Ba’ale’ te’ela’,
la lluvia arruina discursos oficiales,
cháake’ ku k’askúunsik ma’alob t’aano’ob,
y esta bendita ciudad
le kili’ich noj kaaja’
se vuelve charca.
ku súutul luuk’.
DICIEMBRE 2023
cántaros,
Wildernaín Villegas Carrillo (Peto, Yucatán, 1981). Poema incluido en Semillas de nuestra tierra. Muestra ecopoética mexicana. Selección y trenzado de Mónica Nepote y Yaxkin Melchy, Cactus del Viento, México, 2023. Pertenece al libro U K’aay Ch’i’ibal / El canto de la estirpe.
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PLATICA CON LA OLLA MUMATYÄ’ÄK TU’YTS ROSARIO PATRICIO MARTÍNEZ (ayuuk)
C
uentan que un día le sucedió a una niña, allá lejos, entre las montañas, donde viven los mixes. Una mañana cuando el sol comenzaba a asomarse por el horizonte y la gente empezaba a preparar su almuerzo, una niña, de aproximadamente nueve años de edad —aunque realmente parecía de siete por su pequeña estatura—, llamaba la atención porque era muy ágil, obediente y de rostro alegre, continuamente se le veía ayudando a su mamá en los quehaceres de la casa. Esa mañana, cuando la niña entró a la cocina, su mamá ya había encendido la lumbre a un lado de donde reposaba el comal sobre el muro de piedra y lodo. Con una sonrisa le dio el saludo a su mamá, quien era de mediana estatura, y ella le contestó el saludo de la misma forma. Contenta de ver llegar a su hija, le pidió que tomara de la leña con lumbre y la colocara debajo del comal para comenzar a hacer las tortillas. Mientras la niña cumplía las indicaciones de su madre, le dijo: –Ya aprendí cómo se prepara el atole, puedo hacerlo sola. ¡Déjame hervirlo hoy, mientras tú echas tortillas!, ¿sí? –¿De verdad, hija? —contestó intrigada su mamá. –¡Sí, mamá, por favor! —le rogó a su mamá, esperando su aprobación. –Está bien, ve a traer la olla en la que preparamos el atole, en un momento te doy la masa para que la disuelvas, sólo que debes estar al pendiente para que no se derrame. –¡Sí, mamá! —contestó con una sonrisa de triunfo. Jubilosa se fue por la olla con la velocidad del viento. Su mamá sabía lo difícil que es preparar un atole, pues hay que estar moviéndolo constantemente para que no se queme, cuidarlo en todo momento y que no se derrame al hervir.
Una vez que la niña regresó con la olla de barro, que el humo había empezado a colorear de negro, la lavó muy bien y le puso tres jícaras de agua que la llenaron a la mitad, la colocó sobre la lumbre que salía del hueco de piedras enganchadas con arcilla que sostenía el comal, y el fuego salió rápidamente al encuentro del barro. Tomó una jícara mediana que dejó a su alcance, le puso un poco de agua para agregarla al momento en que subiera el hervor del atole y evitar el derrame, luego buscó kä’äp,1 destinada para mover el atole. Se lavó muy bien sus pequeñas manos y la mamá, al ver que ya las tenía limpiecitas, le dio una bolita de masa y la niña la recibió con entusiasmo. Apretujó una y otra vez la masa en el agua hasta que se fundieron. Esperó unos instantes, luego vio aparecer unas burbujas que el calor del fuego había provocado en el agua. Tomó su kä’äp con la mano izquierda y, con la otra, vertió la masa diluida dentro de la olla con movimiento lento y suave, al mismo tiempo meneaba su kä’äp en lo profundo de la olla para evitar que se pegara y se quemara la masa. Pausadamente, de cuando en cuando, hacía bailar su kä’äp en círculos dentro de la olla donde la masa y el agua se mezclaban con el calor para un buen atole caliente. Así estuvo un rato mientras la lumbre hacía su trabajo, y ella movía la palita de rato en rato, mientras que la mamá ya había cubierto de tortillas el comal. Cuando el atole ya casi soltaba el hervor, se acordó que faltaba algo más. –¡Falta la panela!2 —gritó al acordarse que aún no le había agregado al atole. Ésta se encontraba del lado opuesto del interior de la casa, sobre un mueble hecho de pedazos de tablas que su papá armó un año antes. Se dirigió a alcanzarla y, al momento que la tomó, se escuchó un ruido estruendoso, provocado por el choque del agua con la lumbre, y la hizo brincar volteando hacia la olla. Del sobresalto la panela rodó por el piso de tierra recién barrida, el líquido corría como un
pequeño río que levantaba polvo de ceniza, se elevaba con el vapor y humeaba espesando el aire y no dejaba ver bien la olla, llegaba hasta encima del comal y las tortillas. La niña corrió a querer detener el escape del atole, pero la olla de barro casi se había vaciado y el fuego, que salía del boquete de la base del comal, quedó apagado. Su mamá corrió a auxiliarla para evitar que se quemara, con las curtidas manos, retiró la olla, que lucía erguida entre la ceniza humeante, del agujero de lumbre. El agua de los ojos de la niña ya rodaba sobre sus mejillas parecidas al carbón que echaba lumbre al comal antes del accidente, se sentó en su banquito hecho de un tronco de árbol grande de encino que su padre había cortado en luna llena y le dio forma con golpes de cincel y martillo. Su mamá se acercó a ella con las manos embarradas de masa, la abrazó y le dijo: –Recuerda lo que te he dicho, cuando las ollas y las demás cosas se utilizan debes platicar con ellas, las primeras veces tienes que cuidarlas mucho mientras las haces trabajar, las tienes que educar para que la ebullición fluya y no arroje lo que pongas dentro de ella, hasta que se acostumbre. Las ollas, el agua y la masa también tienen vida como nosotras. No llores. Sólo espera a que se enfríe la olla y después la lavas, ponle más leña delgada a la lumbre para que reavive el fuego y vuelves a preparar el atole para que se acostumbre la olla. Beberemos atole más tarde. Recuerda que todos los objetos que usas viven, sienten dolor y alegría, por eso se les respeta y se les cuida.
Notas: 1. Varita de un arbusto que se utiliza como palita para mover el atole o guisos. 2. También conocido como piloncillo.
DICIEMBRE 2023
Marta Alegría Cota perdió a su familia en el mar abierto, durante la pesca de tiburón, un 30 de abril de 2022. Foto: Jerónimo Palomares
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Cortador, cuadrilla de frentes de corte de caña. Tala, Jalisco (oriundo de Chiapas, Proyecto Mindcode). Foto: Jerónimo Palomares
Versión ayuuk
D
ëy’ amy. Taa ojts ja’ pä’äk dnënijkxy, chäm ja’ timnyëxäj, chäm ja nä’äny y’ëx’ëëch, jakxon ja’ jëën tsöxy, ku ojts poj’amy y’ejxjënpity, jam ja’ pä’äk ojts näxkëxp tyimnyastëm, jam näjty ja’ nä’äny nyasyö’yën jënotp, jakxon kuyjääm d’ukaknëjokn ni kya’ukaxë’kn ja’ tu’uts, jampäät wejkxykyëxp ojts jyä’äty. Ojts ja’ kiixy jyapujtn, ja’y jawaan näjty ja’ tu’uts kyatawätsn, tëë näjty jëën dakpe’etsn, jam ja’ tu’uts chëën jämotp. Ojts nyän pojë’n jyapëdëjkën, tëëxja kyë’ë ja’ nyjëntsën, taa tu’uts ojts djakaswejtsn. Jam ja’ kiixy wyen nëëj kyëdakn y’akojpkixypy, tëë jyäjtn tam jënpäjkë’n mëde’p di’ity wekxy dak’ampëkp. Taa ojts y’ëxtäkn chënaypyajtkëxp mëde’p ja’ tyät ojts tsech, jaa ojts ja’ kipy tpooty ku po’ kyutyu’um. Taa nyän ojts nyëmiijny, ojts y’u’nku’nk tseeny ta d’anëëjm: –Jamyats ku mejts nta’anëëjm ku tu’uts, uk öy më’de’p pëktä’äky xaktu’und, mumatyä’äkp, ku mëtu’uk’oojk xaktu’unt, mak’ëxpëkp jëts kedee y’ëx’ëëtst. Taa yë’ tu’uts, yë’ jich, juujky yë’ nayde’n tam adome’n. Kedee u’unk myä’äxy. Awejx ja’y waan, ku nejt xyaamt, jëts nejt xpujt, jakjënkap pejy jä’äxy jëts jyëptöyët jëts net jadëgojk nä’äny xak’ëëtst. Janëm net jawantëk nä’ny’uujkë’n. Jamyats ku jyuujky tukë’y pëktä’äky mëde’vety tunp, ayoodë’p yë’ jëts jotkujk’äjtëp nayde’n, javety yakjëntsë’ ëk, javety mëjk yak’exyity n
DICIEMBRE 2023
e’n jä’äy myatyä’äkt ku ja’xëëp ojts tu’uk kiix jyaty, jam jagam, jam yukotp mää ayuujk jä’äy chëënëdët. Jöpy näjty, jajpnëm ja’ xëë pyëtsimy, jam ja’ jä’äy y’ajop taxyjak’öyët. Täxtujk ja’ kiixy jyëmëjt näjty, ja’y ku kyonte’kn, javety timyutsknëm kyaxë’ëky, janch mëdoop ja’ jëts yëëjytyë’kn nayde’n, nixyekn ja’ tee timtyunkojy, ejtp ja’ yak’ijxy ku nyän mëjk tjanch pyëdëk. Jöpy nëm näjty ku ojts ja’ kiixy ojts tyëjktëk mää kaaky tojkx y’oyën, tëë näjty nyän jëën jakxon dakmëj mää wekxy pyatpotsë’n pukë’ ëy. Nixyekn ja’ nyän ojts tkäjpxpö’kxy, ojts nyän nayde’n nixyekn kyäjpxpö’kxy, konte’knëk ja’ nyän nayde’n, atsë’ëky ja’ d’uktseky ku nyëëx jyä’äty, taa ojts d’anëëjm ku töytyuk jä’äxy wejkxy tapatpëkë’t, jats ku kyëxkonä’äny. Chäm näjty ja’ kiixy wekxy tpatpëk tam nyän y’ani’imxyë’n, nejt ojts nyän d’anëëm: –Tëë ëjts yë’ nakyujn xë’n nä’äny y’öy, njäjtnëp ëjts yë’ nak’öyët natyu’uk. ¡Yak’ëëch ëjts chäm, chää mejts mkëxköny!, ¿Netja? –¿Janch’unkja? —nëm ja’ nyän ojts y’atsöy. –¡Janch nän, tun mayäjtë’n! —nëm nyän d’anëëjm, jyatsejkpy ku nyän nä’äny tyu’kak’ëëtsë’t. –Oo öy, nëjkx u’unk nä’ntyu’uts x’ësaktsoony, chäm ëjts jich nyäkt jëts nejt xjo’oty, ja’y ku mëjk xjanch’ejxyet jëts kedee y’ëx’ëëtst.
–¡Öy nän! -nëm ojts nixyekn y’atsöy. Pojë’n ojts ja’ nä’ntyu’ts tnënijkxy. Nyëjawëp ja’ nyän ku kä’t nyjyëxk ku nä’äny nak’ö’öyë’n, tänkäjy tseky kä’pëdity jëts kedee työ’öty, janch mëjk tseky ijxy jëts kedee y’ëx’ëëts. Ku ojts ja’ tu’uts d’ëswich mede’p tëë wye’xktsontäkn, taa ojts wä’ätste’kn djupujy, tëguëëk tsem nëëj ojts t’ajaap, kukwa’kxy ja’ tu’uts ojts tyany, taa ojts tkëxwich wejkkxy pukë’ëy mää jëën yoopëtsimyë’n, jakxon näxtu’uts jënyoo tyimpyääty. Aviky jatu’uk tsem ojts wään nëëj tpëktä’äky jëts takutä’mä’ny ku nä’äny nyë’ëëtst jëts kedee y’ëx’ëëtst, taa ojts kä’äp t’ëxtääjy. Taa kyë’ë jakxon wä’äts tpujy, kuts ja’ nyän ojts t’ixy ku tëë nyëëx kyupujy wä’äts, taa ojts jich tu’ktem tmoojy, nixyekn kiixy ojts jich d’axäj. Taa jich nëëj mëët d’amë kxmëky d’amë’kxmëky, konëm ojts djyo’oy. Jakxon ja’ tu’uts pyatyoo, waan ojts y’awixy ku d’ijxy ku nëëj nyë’ëtspiky. Agä’äny aajy kyä’äp ojts tmach jëts jatu’uk tëmääjny jich jo’oy d’atam tu’utsetpy, chäm tkä pëdity këëjk tu’tsetpy jëts kedee töytyä’ätst. Tänkäjy ja’ tjanchkä’ pëtity jakxon kä’äp dak’ech tu’tseptpy chäm ja’ jichnyëj jyokxtëk jëts j’a näny y’ëëtst. Jajp ja’ timyjëntan, chäm ja’ jëën jakxon pyatyoo jëts chäm ja’ nyän tëë wejkxy dakjëntukn. Chäm näjty tyimnyë’ëëtst, ku ojts djamyëch. –¿Pä’äktäm tëgöy’etp! —nëm ojts wyä’äny ku djamyech ku kä’tnëm pä’äk tkukonaxy. Jam ijty ja’ pä’äk kyëxköny mää pëkpäjtë’n mëde’p tyät ojts dak’oy junktë’
De Ap ok myatya’aky / Cuentos mixes, Pluralidad Indígena, México, 2021.
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Calixto, sierra de Santa Martha, Colombia, 2023. Foto: Mario Olarte
SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL DE COLOMBIA FRENTE A LA CONTAMINACIÓN DE MAÍCES CRIOLLOS DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS ALIANZA POR LA AGROBIODIVERSIDAD
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esde hace varias décadas, los pueblos indígenas y comunidades campesinas han implementado múltiples acciones para defender y proteger sus semillas de la privatización y control de sus bienes comunes de la biodiversidad y de los efectos adversos generados por los cultivos transgénicos en sus territorios. En 2022, varios resguardos indígenas de cinco regiones del país interpusieron una acción de tutela contra la institucionalidad por la vulneración de los derechos a las comunidades sobre sus semillas criollas de maíz, sus saberes ancestrales y sus medios de sustento, soportada en pruebas técnicas que permitieron evidenciar contaminación genética de los maíces criollos indígenas. Esta tutela, al ser revisada por la Corte Constitucional en su fallo, ordena al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y otras entidades del orden nacional y territorial la adopción de medidas jurídicas y técnicas efectivas e integrales para proteger las semillas criollas de los pueblos y para proteger la diversidad de maíces indígenas de Colombia de la contaminación transgénica. Pero, aunque la sentencia de la Corte es aplicable para los territorios indígenas, en realidad su aplicación debería ser extendida a todo el territorio nacional, puesto que lo que está en juego es la protección del patrimonio genético y biocultural de la nación, presente en los territorios étnicos y campesinos. Es así que las organizaciones sociales y locales plantean que para cumplir lo ordenado por la sentencia de la corte, el gobierno nacional debería adoptar medidas que reconozcan y protejan
la agrobiodiversidad como bienes comunes de los pueblos y comunidades rurales y también medidas que permitan prohibir los cultivos transgénicos en todo el país.
Germán Vélez
¿C
uál es el alcance de la sentencia de la Corte Constitucional de Colombia? La Corte reconoce1 que las semillas nativas son el fundamento de la soberanía y autonomía alimentaria de los pueblos, y reafirma que “son la base fundamental para la vida, la biodiversidad y la soberanía alimentaria”, pues Colombia es “centro de origen y diversidad de especies silvestres y de muchos cultivos que sustentan la agricultura y la alimentación en el mundo”. A la vez reconoce el riesgo que conllevan los transgénicos como fuentes de contaminación de la biodiversidad de maíces criollos, lo que las comunidades han sostenido durante mucho tiempo. Además devuelve el estatus de las semillas nativas sobre esas tecnologías. En Colombia quedan 34 razas ancestrales de maíz de las cuales hay cientos de variedades criollas, que han sido fundamentales en la construcción de identidad cultural, soberanía y autonomía alimentaria. Para las comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, el libre acceso, uso e intercambio de las semillas son pilares centrales de las identidades culturales, el conocimiento de la agricultura en el mundo y de la capacidad de los pueblos para
garantizar su alimentación, su medicina, su vestimenta y su vivienda. En 2007 se aprobó la siembra de maíz transgénico en todo el territorio nacional, excepto en los resguardos indígenas —desde una franja de 300 metros. Luego de quince años de permitirse la siembra de maíz GM en el país, diversas comunidades y organizaciones han planteado sus preocupaciones y han evidenciado los impactos adversos ambientales, culturales y socioeconómicos de estos cultivos en sus territorios y también han denunciado el abandono gubernamental para controlar estas tecnologías en los territorios indígenas. En un esfuerzo articulado,2 se realizaron estas evaluaciones para identificar contaminación de sus semillas criollas de maíz. Los resultados obtenidos fueron preocupantes, puesto que en todos los resguardos se encontró que existen variedades contaminadas con eventos transgénicos Bt y tolerantes a glifosato y también se encontraron contaminadas varias semillas comerciales de maíz, certificadas como no GM. En 2022, diferentes resguardos indígenas interpusieron una acción, Tutela, con el apoyo de la Alianza por la Agrobiodiversidad en contra de los Ministerios de Agricultura, Ambiente e Interior, el Instituto Colombiano Agropecuario, y los entes territoriales departamentales y municipales, en donde están ubicados estos resguardos, buscando que el gobierno responda por la contaminación transgénica de las semillas criollas en territorios indígenas. PASA A LA PÁGINA 25
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En la Tutela se expuso la vulneración de los derechos a la autodeterminación, a la identidad étnica y cultural, al ambiente sano, a la salud, al acceso a la información pública y a la participación efectiva, por la falta de medidas estatales dirigidas a proteger las semillas nativas y criollas de maíz en territorios indígenas. También se presentaron evidencias científicas sobre impactos adversos producidos por las semillas y cultivos transgénicos en sus territorios colectivos. La Corte Constitucional3 le da la razón a los accionantes de la Tutela, al comprobar que existe un riesgo latente y una desprotección del Estado colombiano sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas sobre sus semillas. En el fallo, se ordena al Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural liderar la adopción de medidas efectivas para proteger las semillas nativas y criollas de maíz de los pueblos indígenas de Colombia de la contaminación transgénica. La Corte ordenó que el Estado debe adelantar acciones efectivas para cumplir “con las obligaciones nacionales e internacionales relacionadas con, de una parte, la protección de los conocimientos y las prácticas tradicionales de los pueblos indígenas respecto de su patrimonio genético, especialmente sobre sus semillas y, de otra, el control de los riesgos derivados de la liberación de organismos vivos modificados como resultado de la biotecnología”. Este alto tribunal resaltó las barreras institucionales que agravan el déficit de protección de los derechos fundamentales en juego; también advirtió “sobre la falta de articulación institucional para implementar acciones para proteger las semillas nativas y criollas de los pueblos indígenas; la ausencia de mecanismos de vigilancia, seguimiento y control a la presencia de organismos transgénicos en resguardos indígenas; la poca capacitación y colaboración de las entidades territoriales en los territorios indígenas; la falta de información sobre el uso de OGM actualizada, accesible y equilibrada; y las dificultades para el fortalecimiento de los sistemas alimentarios propios”. La Corte le ordena al Ministerio de Agricultura, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y otras entidades que adopte las siguientes medidas: n Un marco normativo y de política pública que asegure el
pleno disfrute de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas sobre su patrimonio genético y cultural, a través de la creación de un entorno propicio y participativo, incluida la consulta previa, libre e informada, para la protección, conservación y producción de las semillas nativas y criollas.
demandantes han visto afectados sus derechos fundamentales, sean protegidos en igualdad de condiciones que los accionantes.
E
sta sentencia es un paso importante en la lucha y reivindicaciones que históricamente han tenido los pueblos y comunidades indígenas para que el Estado y la institucionalidad reconozca la riqueza que representan las semillas nativas y criollas, el riesgo en el que se encuentran por las acciones inconsultas e irresponsables de permitir la introducción de transgénicos al país, así como la urgencia de tomar medidas para la defensa y protección de las semillas como bienes comunes de los pueblos; también es un primer paso para avanzar en la solución al problema de la contaminación genética de los maíces criollos en territorios indígenas. Aunque las órdenes de la Corte incluyen medidas para detener las fuentes de contaminación genética de los maíces criollos, así como revertir las afectaciones generadas sobre su biodiversidad en territorios indígenas, consideramos que a través de los efectos inter comunis otorgados por la Corte, es preciso avanzar hacia la protección de las semillas en donde quiera que estén. Lo que está en juego es la protección del patrimonio genético y biocultural de la nación presente en los territorios étnicos y campesinos y en los agroecosistemas en donde se cultivan y protegen los maíces criollos en todo el país; por lo tanto, las medidas de control y protección frente a los efectos adversos generados por los cultivos de maíz transgénico sólo serían eficaces si se aplican de forma integral e interdependiente en todo el territorio nacional. Por ello, al adoptar medidas de control parciales e individuales principalmente de tipo técnico y político, limitadas en algunos territorios y contextos culturales, en realidad se lograrían soluciones parciales a una problemática que requiere un tratamiento integral; es decir, quedarían sin resolverse los mecanismos de protección de las semillas campesinas y de comunidades afro, que igualmente están afectadas por los cultivos transgénicos. Consideramos que la mejor solución y alternativa a esta problemática es que el gobierno nacional adopte medidas que busquen reconocer y proteger la agrobiodiversidad como bienes comunes de los pueblos y comunidades rurales y se adopten medidas que permitan transitar hacia la prohibición
de los cultivos transgénicos en el país. Las semillas en los territorios de comunidades campesinas y afro también deben ser protegidas. Esta sentencia es una gran oportunidad para que el gobierno nacional reconozca la gravedad del riesgo que ha generado con la permisión de los transgénicos en el país e implemente política pública progresivas que permitan revertir la contaminación ocasionada. En esa medida es urgente que desde los Ministerios de Agricultura, Ambiente y demás que correspondan y de manera articulada, se adopten medidas jurídicas, política y técnicas de control efectivas que permitan proteger las semillas criollas de los impactos adversos por los cultivos transgénicos, con la participación efectiva y vinculante de las comunidades étnicas y campesinas. La Corte también reconoce y respalda el papel que desempeñan las comunidades indígenas en la defensa de sus semillas criollas, lo cual es un aliciente para que las comunidades fortalezcan sus propias rutas de defensa y recuperación, conservación e intercambio de sus semillas y saberes como fundamento de la soberanía y autonomía alimentaria, y para que estas iniciativas locales sean respaldadas por las políticas públicas nacionales y locales. Las semillas criollas y nativas son el fundamento de la soberanía y autonomía territorial y alimentaria de los pueblos. Proteger las semillas es salvaguardar los saberes ancestrales, las identidades culturales y los medios de sustento de las comunidades n 6 de noviembre de 2023
Notas: 1. A través de la sentencia T-247-23. 2. En 2020 el Resguardo de Cañamomo-Lomaprieta en Caldas realizó pruebas técnicas inmunostrip para determinar presencia de contaminación de las variedades criollas de maíz, y luego en 2021 en cuatro territorios indígenas que hacen parte del Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC en el Cauca; la Asociación de Cabildos-ACIT y el Consejo Regional indígena del Tolima-CRIT, en Tolima; el Consejo Regional Indígena del Huila-CRIHU, en Huila; y el Resguardo de San Andrés de Sotavento, en Córdoba, con el apoyo de la Alianza por la Agrobiodiversidad. 3. A través de la sentencia T-247-23.
Paseo sabatino, Barichara, Santander, Colombia, 2023. Foto: Mario Olarte
n Medidas para monitorear los eventos transgénicos en territo-
rios indígenas de los demandantes, medidas de bioseguridad y mecanismos de control para evitar el ingreso de semillas transgénicas a los territorios indígenas. n Monitoreo y detección de eventos transgénicos y el segui-
miento a cadenas de importación, suministro y venta de semillas, para controlar las semillas transgénicas que se introducen en las regiones. n Creación de un mecanismo de acceso a la información
pública sobre el proceso de autorización de OVM. n Adelantar estudios sobre los efectos de los OGM al medio
n Implementar el inventario de semillas criollas de maíz conta-
minadas en los territorios indígenas y realizar la restitución de todas las variedades que han sido contaminadas.
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ambiente, a la salud y a las semillas nativas y criollas de maíz.
n Es importante resaltar que la Corte considera otorgar efectos
inter comunis a los pueblos y comunidades indígenas que no hicieron parte de la acción de tutela, pero al igual que los
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La boda de la Lagarta. En el pueblo chontal San Pedro Huamelula, Oaxaca. Foto: Elí García-Padilla
LA BODA DE LA LAGARTA TEXTO Y FOTO: ELÍ GARCÍA-PADILLA
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a celebración ritual conocida como “La Boda de la Lagarta” es en realidad la fiesta del Santo Patrón San Pedro Apóstol, en la comunidad de origen chontal bajo de San Pedro Huamelula, Oaxaca. Se trata de una tradición anual de origen prehispánico con una mezcla de influencias católicas propias de la conquista y la notable carga simbólica de un valor cultural incalculable y vigente hasta nuestros días. El lagarto o más bien cocodrilo (a veces caimán e incluso iguana verde) hembra vivo representa a una joven princesa, doncella hija del rey de los mareños (Ikoot) que es entregada en matrimonio al rey de los chontales Fane Kantsini (Tres Colibrí) como sello del pacto de una alianza estratégica por la paz y la coexistencia-ocupación de este vasto territorio multicultural y biodiverso conocido como Istmo de Tehuantepec. El 23 de junio de cada año, con excepción del 2020 y 2021 —por motivos de la pandemia de COVID-19— se pasea por el pueblo y de mano de los mareños o “huaves” a la princesa lagarto. En la Iglesia Católica el sacerdote la bautiza y ésta recibe el nombre de pila de la esposa del edil o alcalde en turno. Posteriormente el Presidente Municipal celebra el matrimonio de manera simbólica con la princesa Lagarto en su forma nahual en el Palacio Municipal. Esto da paso a la celebración de la fiesta, la comida, la música y las múltiples expresiones de danzas rituales que le han valido —de acuerdo con el cronista Jaime Zárate Escamilla— a San Pedro Huamelula ser reconocido como el “Pueblo Danzante”.
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l cocodrilo o Cipactli es una especie de reptil prehistórico muy importante no sólo biológica y ecológicamente, también posee un alto valor simbólico, ritual, cultural y religioso entre los pueblos originarios, mestizos y afromexicanos de Mesoamérica. Cipactli es el primer día del Tonalpohualli o calendario sagrado azteca y se le considera
como el devorador de deidades. Su piel rugosa constituida por escamas y osteodermos (placas óseas en la piel) remite a la configuración de la superficie de la corteza terrestre de la Madre Tierra. De acuerdo con la cosmovisión mesoamericana, Cipactli era el único ser marino que existía en el principio de los tiempos, hasta que Quetzalcóatl lo mató para crear así la tierra con el cuerpo de Cipactli. Este ritual vivo sui generis podría contribuir de manera positiva a la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas que comparte el cocodrilo con las sociedades humanas, pues es gracias a este tipo de rituales que se mantiene la íntima e indisoluble relación de los pueblos nación con la Madre Naturaleza, es decir, con el territorio y los bienes naturales comunes que son legítimos y ancestrales. La defensa de los territorios y de los bienes naturales comunes es clave para enfrentar la crisis climática, así como a la acelerada e irreversible pérdida de la biodiversidad conocida como sexta extinción masiva de las especies. Aprendamos pues del ejemplo de las comunidades originarias que siguen haciendo frente al embate de los poderes fácticos desde una perspectiva social comunitaria que mantiene vivo un tejido social a través de la memoria, la lengua, la tradición oral y sobre todo la profunda reflexión sobre el cuidado y protección del territorio, de la cual surge la imperiosa necesidad de mantener vivos los rituales que mantienen viva la tradición e identidad de los pueblos nación. En tiempos de una verdadera crisis civilizatoria a nivel socio-ambiental, es preciso considerar y fortalecer el rol de las comunidades originarias en términos de que son los dueños legítimos, custodios y guardianes del 80 por ciento de la biodiversidad remanente sobre la faz de la Madre Tierra. El ritual de la boda de la lagarta es un símbolo vivo e inequívoco de la estrecha y esencial conexión entre sociedad y naturaleza de los pueblos originarios, dueños legítimos de “México” n