COVID: TRES AÑOS/Y V
LA JORNADA Viernes 3 de marzo de 2023
LA JORNADA Viernes 3 de marzo de 2023
COVID: TRES AÑOS/Y V
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UNOS CUANTOS VIERON MULTIPLICADAS SUS GANANCIAS
SIGNIFICATIVA ALZA DEL GASTO SOCIAL EN 4 AÑOS
Con la pandemia se extendió la pobreza por todo el mundo
Superricos mexicanos, los más acaudalados de AL DORA VILLANUEVA
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Una de las mayores catástrofes humanas de las últimas décadas, la emergencia por el covid-19, provocó a la vez la mayor contracción de la economía global desde la recesión de finales de los años 20 del siglo pasado. La crisis puso fin a varios lustros de avance sostenido en la reducción de pobreza en el mundo. La desigualdad aumentó: mientras millones se quedaban sin lo básico, un puñado de acaudalados vio crecer su fortuna. Un grupo de 95 empresas relacionadas con la energía y la alimentación duplicó el año pasado sus ganancias a 306 mil millones de dólares. En esta última entrega se documentan los saldos, en el terreno económico y financiero, de la batalla contra el virus que llevó al mundo a “El gran encierro” DORA VILLANUEVA
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OS EFECTOS DE la crisis económica por la pandemia de coronavirus se desdoblan sobre el primer aumento de la desigualdad en el mundo en décadas, de acuerdo con el Banco Mundial (BM). Tres años después de que la producción global se paralizó ante la incertidumbre de una enfermedad detectada hasta un primer momento en China –la segunda mayor economía y responsable de un tercio del crecimiento mundial–, hay 95 millones más de pobres extremos, mientras 84 mil 490 “ultrarricos” tienen cada uno más de 100 millones de dólares en patrimonio. Mientras tanto, una acelerada inflación no se ha logrado frenar, pese al encarecimiento del dinero que tiene al borde de un co-
lapso de deuda a decenas de países. Los organismos internacionales se han lanzado en una carrera de cifras sobre los saldos que hasta ahora han dejado tres años de la crisis inicial: la pandemia de covid-19, que derivó en “El gran encierro” –como definió el Fondo Monetario Internacional (FMI) al cierre de escuelas, fábricas y espacios comunes que caracterizó 2020 y llevó a la mayor recesión en casi un siglo–; así como sus secuelas directas: el choque energético y en la producción durante 2021 y 2022, al reanudarse la mayor parte de la actividad mundial. Estos dos últimos años estuvieron marcados por el encarecimiento de los precios del gas, el petróleo, a los que se fueron sumando otros insumos. Sobre esas crisis irrumpió en febrero de 2022 la invasión de Rusia a Ucrania. La guerra inyectó nuevo combustible a la espiral inflaciona-
ria que comenzó a tomar forma a mediados de 2021, al desarrollarse entre dos de los principales países exportadores de trigo y fertilizantes del mundo. Lo anterior elevó las alertas de escasez alimentaria. A la fecha, prácticamente una de cada 10 personas en el mundo padece hambre, de acuerdo con agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Una brecha más honda y amplia A mediados del año pasado, la ONU destacó que en el mundo hay cerca de 828 millones de personas con hambre y 520 mil a un paso de la hambruna. En febrero reciente, su Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló que el 10 por ciento más rico de la población mundial acapara 52 por ciento de la renta, mientras la mitad más pobre obtie-
ne 6.5 por ciento de la misma. En el mismo tenor, Oxfam publicó que la riqueza global creció en 42 mil millones de dólares desde el inicio de la pandemia, pero dos terceras partes de ella fueron acaparadas por el uno por ciento de los ya más acaudalados. “El covid-19 marcó el final de una fase de progreso global en la reducción de la pobreza. Durante las tres décadas que precedieron a su llegada, más de mil millones de personas escaparon de la pobreza extrema (…) Los trastornos económicos provocados por el covid-19 y más tarde por la guerra en Ucrania produjeron un cambio total en el progreso. Quedó claro que el objetivo global de acabar con la pobreza extrema para 2030 no se lograría”, reportó el BM en el informe “Pobreza y prosperidad compartida”. De acuerdo con el organismo, sólo en 2020, primer año del confinamiento, el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza extrema aumentó en más de 70 millones, y hasta 676 millones subsistían con menos 2.15 dólares al día (alrededor de 40 pesos) al cierre de 2022. Pero “mirando la pobreza de manera más amplia, casi la mitad del mundo, más de 3 mil millones de personas, vive con menos de 6.85 dólares por día (125 pesos mexicanos), que es el promedio de las líneas nacionales de pobreza de los países de ingresos medianos altos”, precisa. Mientras más de un tercio de la población mundial, 37.5 por ciento,
W Pasajeros del crucero Costa Smeralda fueron sometidos a cuarentena en un puerto cercano a Roma en enero de 2020. Foto AP
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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sostuvo que a nivel mundial “la pobreza, el desempleo y las desventajas socioeconómicas estaban altamente asociados con malos resultados de salud. En el primer año de la pandemia, el riesgo relativo de morir por coronavirus se duplicó para quienes vivían en las zonas más desfavorecidas socialmente y para las poblaciones de minorías étnicas”.
A la fecha, una de cada 10 personas en el orbe padece hambre: ONU vive por debajo de la línea de pobreza, en países de ingreso medio alto, según los datos del BM, los mercados financieros contaron en miles de millones sus ganancias, sobre todo en sectores beneficiados de las crisis: las petroleras, los bancos y las farmacéuticas. El año pasado 95 empresas de energía y de alimentación duplicaron sus beneficios, los cuales llegaron a 306 mil millones de dólares, y de ellos 84 por ciento fue el pago a capital, a los dividendos a sus accionistas, documentó Oxfam. La pandemia fue de inicio una crisis sanitaria, pero su caudal se desplegó en el ámbito económico y de desarrollo, han reiterado organismos internacionales. Acabó con medios de vida –empleos, empresas y ahorro–, no sin antes probar que la pobreza fue una de las comorbilidades de mayor peso en la letalidad de la infección. En México, de acuerdo con un estudio publicado en The Lancet, los mexicanos pobres tenían cinco veces más posibilidades de morir que quienes contaban con los salarios más altos. /P3
Salvar primero los mercados Las primeras sacudidas en los mercados internacionales vinieron antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara como pandemia la infección el 11 de marzo de 2020. Los precios del petróleo habían caído más de 30 por ciento por una menor demanda –algunas regiones de China se encontraban en cuarentena desde finales de enero– y los países productores no llegaban a un acuerdo sobre un recorte de la producción. Esta crisis en sí misma llevó a que el crudo cotizara por debajo de cero por primera vez en su historia el 20 de abril. Esa volatilidad en los mercados inició la última semana de febrero de 2020, pero tuvo la primera de varias caídas importantes el 9 de marzo, cuando los principales índices de Wall Street tuvieron su peor jornada desde la Gran Recesión de 2008. Para el 12 de marzo, un día después de que la OMS declarara como pandemia al covid-19 y el
▲ En mayo de 2020, en plena emergencia de salud, clientes de un restaurante de París comen protegidos con burbujas de plexiglás. Foto Xinhua entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara una serie de medidas para enfrentar la emergencia en ese país, entre ellas el cierre de fronteras a viajeros provenientes de Europa, los índices de Nueva York cerraron con su peor caída en más de 32 años, desde el “lunes negro” de 1987, cuando las pérdidas de valor superaron 22 por ciento. Ese 12 de marzo de 2020 prácticamente todos los índices bursátiles cayeron por encima de 9 por ciento. La volatilidad se extendió al menos tres semanas más, mientras los bancos centrales intervenían el mercado, compraban acciones y bonos de gobierno para amortiguar las caídas. Como resultado, tres años después, el deterioro en las condiciones de vida para millones de personas no pasó de un exabrupto en los mercados. En febrero de 2023, el Dow Jones –que refleja el comportamiento de las 30 compañías más grandes de Estados Unidos– lleva un crecimiento de más de 78 por ciento respecto al punto más bajo de marzo de 2020 y de 54 por ciento respecto a su valor antes de la pandemia.
X Una persona camina por la plaza de Bolívar, en Bogotá, en el primer día del simulacro de confinamiento el 20 de marzo de 2020. Foto Xinhua
ESDE QUE FUE declarada la pandemia de covid-19 en el primer trimestre de 2020, los cuatro mexicanos encumbrados en el listado de multimillonarios que integra Bloomberg –Carlos Slim, Germán Larrea, Ricardo Salinas y Juan Beckmann Vidal– han visto aumentar su riqueza conjunta en 46 mil millones de dólares hasta alcanzar 133 mil 40 millones durante la última semana del reciente mes de febrero, un crecimiento de 54.4 en el periodo. El monto de su patrimonio personal ronda 8.7 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país. En esos mismos tres años la economía mexicana apenas ha logrado recuperarse del golpe que implicó la pandemia, en 2020 se desplomó 8.3 por ciento, a un nivel no visto en nueve décadas; el PIB per cápita –un indicador básico de la distribución de la riqueza generada en el país– acumulaba un revés de 2.3 por ciento entre los cierres de 2019 y 2022, y los ingresos laborales en cuatro de cada 10 familias son insuficientes para adquirir una canasta de alimentos, de acuerdo con información oficial.
Sólo la fortuna de Germán Larrea se incrementó 587 por ciento en los últimos años
Mientras tanto, la riqueza de Slim aumentó 38 por ciento, la de Larrea 587.7 y la de Beckmann Vidal y su familia 33.5 por ciento. Salinas Pliego fue el único perdedor en ese grupo, al ver caer su patrimonio personal 20.4 por ciento, pero de cualquier manera se coloca en esa élite mexicana que forma parte de los 500 hombres más ricos del mundo enlistados por Bloomberg. Al margen de esos datos, Oxfam reportó que 21 de cada 100 pesos generados en el país entre 2019 y 2021 se fueron al uno por ciento de la población más acaudalada y apenas 40 centavos de esos mismos 100 pesos al 50 por ciento con menores ingresos. Así, a tres años de la pandemia, “los superricos mexicanos son los más ricos de América Latina y el Caribe, arrastrados sobre todo por el ‘efecto Slim’”. “Solamente Carlos Slim, el hombre más rico de México, concentra más riqueza que la mitad de la población mexicana –unos 65 millones de personas– y que los otros 14 multimillonarios mexicanos juntos”, ejemplificó la organización. La divergencia en la distribución de la riqueza en México se debe a los rezagos estructurales de las economía y a los efectos de la pandemia de coronavirus, que no fueron lo suficientemente compensados con una política social focalizada en atender a la población de menores ingresos, explican especialistas. La política social de la actual administración se ha probado menos progresiva que en años anteriores, exhibe el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (Coneval). Durante 2020, entre la décima parte de la población que menores recursos tiene, 13.3 por ciento dijo recibir alguna transferencia del gobierno federal, por debajo del 20.9 por ciento registrado en 2018; mientras 10 por ciento de la población con mayores ingresos
pasó de recibir 1.7 por ciento de ese gasto a 5.7 por ciento. De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), estas cifras equivalen a que cada persona del 10 por ciento de la población con menores ingresos recibió 476 pesos de los programas sociales implementados por la actual administración, mientras cada una de las que forman parte del decil de mayores ingresos obtuvo 345 pesos, ambos ajustados a valores de enero de 2023. En general, 40 por ciento de la población con menores ingresos pasó de recibir 63.3 por ciento de los recursos federales destinados a programas sociales en 2018, a 48.2 por ciento en 2020, reportó el Coneval, con base en datos que fueron recogidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) directamente en los hogares. De acuerdo con especialistas, esto en gran medida se debe a la universalidad de la pensión a adultos mayores, que no distingue nivel socioeconómico para ser entregada. “Pese a que entre 2018 y 2020 hubo un aumento significativo en el gasto en desarrollo social, esto no ha impedido que aumenten carencias fundamentales de la población (...) Quizá la pandemia ha tenido un papel que jugar, sin embargo, no se puede atribuir a ella el problema central, sino a que la asignación de los recursos de los programas sociales se ha ido sesgando cada vez más hacia la población que no es pobre”, comentó sobre el reporte de Coneval Rodolfo de la Torre, director de Desarrollo Social en el CEEY. Axel González Gómez, investigador de México, ¿cómo vamos?, explica que en esta administración se han logrado avances importantes en materia de empleo, particularmente con la recuperación del /P4
La Jornada-Diario(JOR) 1/20/2021 0-0Front/ Black
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