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Tungurahua 15 de febrero de 2026

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TUNGURAHUA
DOMINGO 15
DE FEBRERO 2026
EDICIÓN GRATUITA

El origen

Bastaron 40 segundos para que parte de Tungurahua quede en escombros, pueblos completos desaparecieron. En 1949 comenzó una nueva historia para Ambato.

Ambato ha pasado por tres terremotos, el primero en 1698 que hizo que los habitantes de la época decidan mudar la ubicación a lo que hoy es el centro de la ciudad. Este dejó una huella de destrucción y muerte en el primer asentamiento.

El segundo terremoto fue en 1797 y tuvo como epicentro a la antigua Riobamba, su magnitud fue de 8.3° y fue el más devastador de la historia del país, destruyó varios poblados, entre ellos Ambato.

En 1949, casi 100 años después, otro terremoto azotó a la provincia, destruyó Patate, Pelileo, Píllaro y Ambato. Con una magnitud de 6.8° dejó 6 mil muertos y más de 100 mil personas sin hogar.

De este último aún existen personas que cuentan lo milagroso que resultó haberse salvado y todas las circunstancias que se alinearon para que pue-

Destrucción

dan contar su historia.

Olga Molina es parte de ese grupo de sobrevivientes que decidió escribir su historia durante el terremoto, evidenciar su miedo y dejar un testimonio histórico de lo vivido en 1949.

Olga tenía 15 años cuando ocurrió el terremoto y recuerda a Ambato como una tierra llena de negocios, fábricas y talleres artesanales que se dedicaban a hacer artículos de cuero y hojalata.

Resalta en sus relatos a la Industrial Algodonera, donde miles de personas trabajaban y resultaba ser uno de los puntos de mayor movimiento en el Ambato de esa época. También estaba el peral, que hoy se transformó en la Casa de la Música, además, de la Europea y Cintela que también elaboraban textiles.

En 1949 el centro de la ciudad iba desde lo que hoy es el redondel del Liceo Cevallos hasta el sector del cementerio.

TRAGEDIA. El mercado de la ciudad quedó destruido luego del terremoto.

Atocha, Ficoa y Pinllo estaban llenos de huertos frutales y quintas que eran tomadas como un punto de descanso. Olga era una adolecente cuando se dio el terremoto, ella contó que esto se que-

° Muchos de los sobrevivientes del terremoto coinciden en que una gran nube de polvo cubrió Ambato, producto de la destrucción y del desmoronamiento de lomas y laderas. “No se podía atisbar el cielo, ni las ruinas, ni las personas, todo era gris, desolado y sombrío”, contó Olga Molina.

Seguido a esto el dolor se escuchaba gritos en diferentes sectores. Quienes decidían movilizarse lo hacían a través de lo que quedaban de los caminos y entre los escombros, varias personas caminaban hacia sus casas con la esperanza de que sus familias estén a salvo.

“Pequeños niños lloraban por la calles llamando a sus padres, muchas madres desesperadas buscaban a sus hijos, ancianos en estado de shock caminaban sin rumbo, familias completas se arremolinaban en los parques: Montalvo, 12 de Noviembre, Cevallos, Plaza Urbina y en cuanto lugar abierto encontraran, poniéndose a buen recaudo del peligro que representaban los edificios”, contó Olga.

Las noticias no llegaban, la ciudad había quedado bloqueada con las carreteras destruidas. No había información, agua, luz ni transporte, las primeras horas fueron de suposiciones y rumores.

dó grabado en la memoria de quienes ya tenían conciencia en esos días.

“Las casas, templos, escuelas y colegios; edificios públicos, parques y mercados, calles y carreteras fueron barridos como si de un inmenso manotazo un monstruo apocalíptico hubiese pasado sobre ellos, vedando su existencia sobre la tierra. Todo cambió de fisonomía, no más belleza, no más verdor, no más alegría”.

Horas de dolor

° De los recuerdos que Olga Molina guarda está el de una señora que en pleno parque Montalvo encendió su brasero con una olla de agua encima y elaboró una infusión de naranjo con azúcar, que vendió a quienes se acercaban.

Las horas después del terremoto fueron igual de aterradoras, entre las réplicas y los muertos, se cuenta que se podían escuchar los ruegos y las plegarias para que los temblores no se repitan.

Olga en su libro cuenta que los meses de julio y agosto de 1949 fueron fríos en todo el Ecuador, pero que el viernes 5 de agosto el sol fue sofocante. “Este abrupto cambio fue un presagio, se comentaba más tarde”.

Muchos de los sobrevivientes coinciden con Olga al señalar que el movimiento vino acompañado de un ruido desde el interior de la tierra.

“Espantados mirábamos a todos lados, los árboles se batían, se acostaban y se volvían a poner en pie. De repente nuestras miradas se posaron en la casa, en nuestra querida casa, ya se venía al suelo y volvía a enderezarse”, cuenta.

Otro fue el drama que vivieron los parientes de las personas que se encontraban dentro de la Catedral durante el terremoto, pues la desesperación por encontrarlos los hizo tratar de mover las pesadas piedras que cubrían los cuerpos que aún se encontraban entre los escombros.

“Tenían sus manos lastimadas y ensangrentadas, apenas las cubrían con un pañuelo. Insistían en regresar a la iglesia donde habían pasado toda la tarde y toda la noche, arañando las inmensas rocas, imposibles de mover, tratando de rescatar a sus seres queridos”.

Hay varias historias que cuentan del sufrimiento e incertidumbre que se vivieron desde el 5 de agosto de 1949. Escenas de dolor e impotencia que fueron parte de días de miedo y terror, mientras la tierra seguía temblando.

La iglesia

° La iglesia Matriz de Ambato fue uno de los edificios afectados que tiene su propia historia. El día del terremoto coincidió con el primer viernes del mes, que era el día de exposición del Santísimo.

A las 14:05 se produjo un fuerte sismo que provocó que muchos de los fieles, en su mayoría niños, salieran corriendo, pero el cura Juan Bautista los detuvo diciéndoles que en ninguna parte se podría estar más seguro que en la casa de Dios.

A las 14:10 se dio el terremoto y la bóveda central de la iglesia se derrumbó aplastando a quienes se encontraban en su interior. Aquí se produjo lo que algunas personas de la época nombraron como un hecho milagroso, pues monseñor Luis Pozo Pinto que se encontraba dentro de la iglesia salió sin rasguños sacudiéndose la sotana y pidiendo ayuda para los heridos.

En el libro ‘Ambatuman’ del historiador Gerardo Nicola Garcés consta el informe pedido a un grupo de ingenieros sobre el estado de la iglesia, en este se veía factible la reconstrucción, situación que unió al clamor popular.

Cuando Bernardino Echeverría se hizo cargo de la Diócesis se opuso a la reconstrucción, alegando que lo que quedaba de la iglesia no era suficiente para una catedral. Los periódicos y testimonios de aquel tiempo cuentan de las múltiples cargas de dinamita que tuvieron que utilizar para derrocar lo que quedaba de la iglesia.

Problemas en la desgracia

° Mientras reconstruir la iglesia costaba 208 mil sucres la nueva edificación costaría alrededor de 5 millones, cifra que al final de los trabajos aumentó a 7 millones.

Gracias a que Bernardino Echeverría fue nombrado presidente de la Junta de Reconstrucción se pudo tener ese dinero para cumplir con los pagos, mientras que varios sitios de la ciudad y obras comunitarias pasaron a segundo plano.

La Catedral pasó por varias discusiones sobre su diseño, se terminó de construir en octubre de 1954 y se abrió al público el 12 de diciembre de 1954 con una gran ceremonia, a la que asistió el presidente de la época Velasco Ibarra.

De los días del terremoto también quedan amargos recuerdos sobre la ayuda y el dinero para la reconstrucción, que según los testimonios recogidos por Nicola Garcés en su libro, poco o nada llegaron a las personas que necesitaban.

Se dice que los camiones con ayuda cruzaban la ciudad en la noche con rumbo desconocido, mientras los servicios higiénicos fueron destinados a las casas y quintas de los terratenientes de la época.

Frazadas, conservas y alimentos nunca llegaron a los sectores más necesitados que aún dormían en la calle y no tenían qué comer, al contrario terminaron en mercados y puestos de venta, muchas de las vajillas donadas por varios países se conservan hasta hoy en casas señoriales.

Mientras tanto varios sectores olían a muerte, cientos de cadáveres no podían ser recuperados entre los escombros debido a la falta de maquinaria y herramientas. En lo que hoy es Ingahurco, cientos de personas construyeron sus refugios con esteras a la espera de algún tipo de ayuda.

“En suma, el desastre natural fue pagado por los desamparados, por aquellos que no tenían relaciones con el poder. El Estado no aprendió nada y la sociedad en su conjunto continuó indolente y fatalista”, escribe Nicola.

Ante el panorama de la ciudad, el mismo alcalde Neptalí Sancho, a quien ya le quedaban pocos meses de su mandato, salió a las calles y carreteras a supervisar los trabajos de limpieza. En sus informes el Alcalde reconoció la solidaridad del cabildo de Guayaquil que colaboró con ayuda para los afectados del terremoto.

Salvarse de milagro

° El terremoto tenía miles de historias que se mantenían en la mente y pesadillas de quienes lo vivieron, estos testimonios van desapareciendo con los años. Tras 77 años pocas son las personas que han podido contar su lucha durante este desastre.

El historiador ambateño Marcelo Rubio es de aquellos que recuerda exactamente lo que pasó el 5 de agosto de 1949, en ese año aún era niño y vivía en el centro de la ciudad, que según cuenta, tenía la esencia de comunidad, con niños jugando y con el clásico saludo por la mañana.

Rubio era parte del catecismo de la iglesia Matriz y el viernes 5 de agosto debía estar adentro del edificio siendo parte del grupo que quedó atrapado entre los escombros, pero su ímpetu de niño lo salvó.

“Estuve con una prima que vivía a la esquina cuando sucedió el primer movimiento, vimos una polvareda cuando se derrumbó una casa de la esquina de los señores Soria, corrí a ver por curiosidad, estuvimos alrededor de un herido y sucedió el segundo movimiento, ahí corrí hacia la iglesia”, contó.

Trató de llegar hasta la iglesia pero en el camino se encontró con varias columnas y una de las entradas del parque Montalvo derrumbadas. Regresó hacia su casa donde encontró a su papá que lo llevó de vuelta al parque para mantenerse en un espacio abierto.

“Esa desobediencia de no haber asistido ese momento evitó que esté adentro de la Catedral, cuando llegamos al parque Montalvo sentí ese terror del terremoto, porque vi los heridos y muertos”.

Rubio aún recuerda con claridad la primera noche luego del terremoto, durmiendo adentro del carro de la familia, con miedo y frío, mientras afuera caía una fuerte lluvia. “No solamente fueron esos dos movimientos, sino cada momento había réplicas”.

El miedo del terremoto

° Piedad Herdoíza Lalama tiene 96 años y nació el 11 de julio de 1929, ella recuerda con mucha claridad el día del terremoto y como las circunstancias, el amor por su madre y el cariño de una amiga del colegio la salvaron.

Piedad nació y vivió parte de su niñez en la calle Mera, en pleno centro de Ambato, entre sus recuerdos están los días en el internado de la Providencia, donde su actividad favorita era cortar flores y ponerlas en el altar.

Los fines de semana se iba en caballo hasta la quinta de su familia en Querochaca, el trayecto duraba dos horas. “Mi hermano me traía el caballo, donde ahora son los almacenes de la Providencia era todo huerta, por ahí entraba el caballo, me subía y me iba”.

En agosto de 1949 Piedad había culminado su preparación en el colegio Hispano América y se alistaba para el paseo a Salinas.

Su amiga Clorinda Vásconez le invitó a quedarse en Ambato en su casa, para poder ir todas juntas en el tren hasta un sitio de la Costa y de ahí tomar un bus a la playa.

“Había un tren directo que recorría Ambato, Cevallos y de ahí hasta Riobamba, yo vine a Ambato a quedarme donde mi amiga y mi mamasita me acompañó, pero a veces Dios nos habla, mi amiga me dijo que le daba pena que mi mami se vaya sola”.

Su amiga Clorinda le compró un pasaje para que Piedad vaya a dejar a su madre y regrese en el tren de más tarde. “Al llegar a Cevallos el vagón empezaba a sacudirse, todos gritábamos, se movía una barbaridad, se movía para arriba, para abajo, saltaba, por último se descarriló, abrí la ventana y vi como la iglesia de Cevallos se caía”.

Piedad y toda la gente que iba en el vagón comenzaron a gritar que era un terremoto, luego de media hora trataron de bajar, pero al pisar los durmientes se hundieron. “Vino un sacudón y pude sacar mis pies, dije vamos no más, igual daba si moríamos, el ambiente era horrible las casa caídas, la gente lloraba y gritaba”.

Uno de sus empleados había llevado los caballos para que puedan ir hasta Querochaca, Piedad iba a pie guiando a los caballos junto a los cercos, cuenta que en el piso se escuchaba una especie de bramido fuerte y que la tierra en algunos tramos se abría y cerraba.

“El carretero se abría y se escuchaba un ruido muy fuerte, era horrible, de Cevallos a la quinta nos demoramos unas cuatro horas, solo veíamos en el camino destrucción, personas llorando, había algunos aplastados por los árboles, todo fue un horror”.

Al llegar a su casa no había sucedido nada, todo seguía en pie. “Ya no hubo tren, ya no hubo nada, ya la Clorindita se había muerto cuando su casa se cayó. ¿Qué pasaba si me quedaba en Ambato?”.

La comunicación durante el terremoto fue difícil, solo se enteraban de novedades por las personas que pasaban por la quinta, había quienes iban a pedir herramientas para enterrar a sus familiares amigos.

“Días después bajé al Hispano América a ver si nos graduábamos, pero no se podía, todo estaba destrozado, un profesor se había muerto, era desesperante, no hice más que regresar a casa, vivíamos con miedo porque decían que iba a haber más terremotos, teníamos mucho miedo”.

Fiesta de la Fruta y de las Flores, un espacio de resiliencia y alegría

Luego del terremoto de 1949

Ambato recuperó el ánimo y el impulso con la organización de la FFF.

La Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF) es el símbolo máximo de la identidad de los ambateños, a pesar de ser una fiesta relativamente nueva con 75 años, ha calado en lo más profundo del imaginario de los habitantes de la ciudad.

La FFF consta como patrimonio cultural del país y de

DESFILE. En los primeros desfiles fueron escasos los carros alegóricos.

la región andina. Sus técnicas de construcción de los carros alegóricos son únicas en el

país. Todo esto es parte del concepto que la FFF ha ganado con los años, pero al inicio

todo surgió de la voluntad e iniciativa de un grupo de ambateños.

EL DATO

Uno de los actos más importantes de la Fiesta de la Fruta y de las Flores en su primera edición fue la Exposición Agrícola e Industrial.

TOME NOTA

Los días centrales de la primera Fiesta de la Fruta y de las Flores fueron del 17 al 25 de febrero de 1951.

La Fiesta de la Fruta y de las Flores es el resultado de varios intentos por crear un espacio cultural y de alegría en la ciudad. Autores como Gerardo Nicola López y Julio Castillo hablan en sus libros de ideas de varias agrupaciones para presentar una fiesta llena de cultura y arte en los años anteriores a 1951.

Las exposiciones industriales y comerciales en Ambato

° Uno de los actos centrales de la Fiesta de la Fruta y de las Flores en su primera edición fue la Exposición Agrícola e Industrial. En aquel tiempo se acostumbraba a hacer estos eventos a nivel mundial como una forma de mostrar la capacidad productiva de cada ciudad y país.

El historiador Gerardo Nicola López en su enciclopedia ‘Historia de la Provincia de Tungurahua’ escribió sobre la primera Exposición Agropecuaria que se realizó el 23 y 24 de mayo de 1918.

Las comisiones para su organización estuvieron integradas por ambateños ilustres como: Alfonso Troya, Abelardo Pachano, Anarcasis Martínez, Augusto Martínez, entre otros.

El historiador Julio Castillo en el tomo seis de la enciclopedia ‘Historia de la provincia de Tungurahua’ menciona que la exposición realizada el 12 de noviembre de 1922, fue una forma de propaganda de la industria y producción agrícola de la que Tungurahua se sentía orgullosa. A este evento asistió el presidente de la época José Luis Tamayo, sus ministros, autoridades militares, delegados de otras provincias y diarios nacionales de Quito y Guayaquil.

“Sorprendió al país la calidad y variedad de las muestras: tejidos de mano, artesanías, industrias varias, especialmente de telas y casimires; productos agrícolas de primera calidad; frutas, ganado, caballar, lanar vacuno, porcino, aves de diferentes especies. Hasta pequeñas maquinarias producto de la habilidad”, cita en su texto Castillo.

Para todos los expositores hubo premios, para algunos trofeos y para otros incentivos para su mejoramiento. Esta primera experiencia los emocionó tanto que se pensó en la construcción de un pabellón para este tipo de exposiciones, idea que nunca se concretó.

La Sociedad de Zapateros Luz del Obrero organizó una exposición en 1930, en los documentos de esta queda como testimonio la participación y existencia de diversas fábricas en la provincia, entre las que destacaban La Industrial Algodonera, El Peral y La Sultana, especializadas en textiles.

En esta feria también se mostraron productos que eran hechos en la provincia y que algunos ya desaparecieron, como fábricas de cervezas, gaseosas, botones, molinos, espejos, joyerías y más industrias, fábricas y comercios que eran tradicionales en esa época.

En 1937 y 1942 también se desarrollaron exposiciones, esta última con motivo de la inauguración del mercado Central y que fue catalogada como una de las mejores.

Fiestas previas a la FFF

° Grupos y gremios de la ciudad hicieron varios intentos por instituir una fiesta artística y cultural, uno de estos fue la propuesta por el Círculo de Periodistas denominada como la ‘Fiesta del Eucalipto’, que luego cambió de nombre a la ‘Fiesta del Árbol’ y que tuvo poca acogida entre los ambateños y no se instauró.

Otro factor que ayudó a la posterior fundación de la Fiesta de la Fruta y de las Flores fueron los intentos previos de actos culturales, aquí el historiador Gerardo Nicola López habla sobre el testimonio del empresario ambateño y político de la época Jaime Troya, quien fue presidente del Centro Ecuatoriano Norteamericano que daba clases de inglés, funcionaba en Ambato y del cual era presidente.

Este centro necesitaba recursos para seguir funcionando, la directiva de aquel tiempo emprendió varias actividades para conseguir dinero, aprovechando la temporada de frutas y flores decidieron organizar una programación denominada ‘Festival de la Alegría’ en marzo de 1949.

El local llamado Villa Granada de la señora Carmelina Tinajero fue el espacio para este festival. La directiva organizó varios grupos que debían vestirse, arreglar y presentar un stand con temática de un país.

Varios ambateños del mundo del arte, la cultura y la empresa fueron parte de esta iniciativa. Nicola López habla de una gran asistencia de público.

“El gran despliegue de serpentinas, flores y confeti, la cantidad y variedad de frutas que se vendían por canastos, el atractivo colorido que ostentaba cada uno de los quioscos, muchos de ellos con sus faroles y guirnaldas y de buena comida que también se ofrecía y que ahora se conoce como platos típicos”, escribe Nicola.

Aquí se puede hablar de un intento de carro alegórico hecho por los hermanos Troya en un jeep, forrado con carrizos y papel, que sirvió para promocionar la feria y que era conducido por toda la ciudad invitando a los ambateños a asistir al programa.

Dentro de la directiva del Centro Ecuatoriano Norteamericano estaba Ernesto Miño, presidente del Centro Agrícola Cantonal y Jaime Troya vicepresidente, los dos fundadores de la Fiesta de la Fruta y de las Flores. Para Nicola esta experiencia fue parte fundamental de su propuesta que vio la luz en 1951 con la primera FFF.

Pero el nombre de Ernesto Miño, presidente del Centro Agrícola Cantonal, sobresale entre todas las historias, pues fue él quien acogió todas las experiencias, planificó y buscó el apoyo. Desde junio de 1950, el directorio de la institución compuesto por: Alberto Salgado como vicepresidente, y los vocales: Homero Cobo, Arturo Lascano, Humberto Naranjo, Plutarco Tinajero, Manuel Chico y Telmo Jaramillo, ya tenían la idea de realizar la fiesta.

El directorio resolvió llevar a cabo la Fiesta de la Fruta y comenzaron a organizar una reunión preparatoria con representantes de varias instituciones de la ciudad. El lugar elegido fue el salón de la Asociación de Empleados.

En la reunión Ernesto Miño brindó una explicación detallada de lo que se pretendía hacer. El 15 de septiembre se convocó a otra reunión donde asistieron 29 delegados de distintas instituciones y se designó una comisión organizadora, aquí también se fijó el sábado 17 de febrero de 1951 como inicio de las actividades, aprovechando la época de frutas.

Las diferentes comisiones comenzaron a trabajar buscando apoyos económicos, entre ellos el del Concejo Municipal con la cantidad de 25 mil sucre, de los cuales debía destinarse 10 mil para la carrera automovilística Cuenca-Ambato; 3 mil sucres para el corredor ambateño y 5 mil para el stand del Municipio en la exposición industrial. Nicola en su libro habla sobre el movimiento y la alegría que generó esta primera idea, las comisiones que se formaron y el trabajo que emprendió el Centro Agrícola Cantonal y la Cámara de Industrias, que se preocuparon por el desarrollo de la exposición y el resto de actos.

La Fiesta de la Fruta

° El edificio de la Gobernación fue el lugar elegido para realizar la Exposición Agrícola e Industrial. Para la parte ganadera se utilizaron los terrenos que pertenecían a la compañía Shell, hoy colegio Guayaquil.

Se cuenta que en Ambato el ambiente a fiesta se sentía desde el 8 de febrero en las votaciones para elegir a la reina de la ciudad. Los días centrales iniciaron el 17 de febrero de 1951 y se extendieron hasta el 25 de ese mes.

Para el inicio llegaron turistas de todo el país, entre ellos algunos curiosos que querían ver el estado de la ciudad luego del terremoto, varios provenían de la Costa.

Galo Plaza Lasso, presidente de la República de aquella época, asistió con su esposa Rosario Pallares y varios ministros, diplomáticos y delegaciones de algunas ciudades.

El 17 de febrero por la mañana se llevó a cabo la Bendición de las Frutas y Flores en el espacio que quedaba de la destruida iglesia Matriz, luego autoridades e invitados se dirigieron a la Gobernación para la ceremonia de apertura de la exposición.

Plaza dentro de su discurso resaltó la iniciativa de la ciudad de levantarse de las ruinas y sobreponerse a una catástrofe, invitó a que el resto del país siga el ejemplo de Ambato y transmitió su deseo de que la fiesta se mantenga cada año.

Ese mismo día se levantó un acta de fundación de la fiesta, donde su primer párrafo reza lo siguiente:

“En la ciudad de Ambato de Tungurahua, a los diez y siete días del mes de febrero, en el año de mil novecientos cincuenta y uno, al comenzar la segunda mitad del siglo vigésimo de la era cristiana, los suscritos, para perpetua memoria, declaramos a las generaciones actuales y venideras lo siguiente”. En esta acta se detallaba que la fiesta se realizará del 17 de febrero hasta el último día del mes, que el cabildo creará una ordenanza para el cumplimiento de la fiesta. El original de este documento desapareció de los archivos y no se conoce con detalles quienes firmaron. El documento fue redactado por el poeta Remigio Romero y Cordero.

La coronación

° Por la noche el teatro Lalama fue el espacio donde se llevó a cabo la coronación de la reina electa Maruja Cobo. En este se presentaron varios números artísticos como la actuación de Osmara, ‘la bailarina de los pies desnudos’; los coros del colegio Manuela Cañizares de Quito y el del colegio Juan León Mera de Ambato.

Dentro de su discurso Rodrigo Pachano exaltó a todas las primeras damas de los países que brindaron ayuda a Ambato después del terremoto y a quienes declaró ‘madrinas de la fiesta’ considerando como representante de ellas a Rosario Pallares esposa de Galo Plaza.

Varios regalos fueron entregados como forma de agradecimiento a los representantes del gobierno. En esta noche Tarquino Toro Navas hizo la exaltación de la reina, se cuenta que la noche fue espléndida y motivo de alegría entre los organizadores y asistentes.

El domingo 18 de febrero se llevó a cabo el desfile, en los libros y crónicas se lo describe como un espacio lleno de alegría y colores, encabezado por autoridades y con la participación de escuelas, colegios, gremios y sindicatos de obreros. Bandas musicales con bailarines y coreografías pusieron la nota alegre, varios carros de la época, camiones y algunos carros alegóricos participaron, todos adornados con colchas, telas, flores y papel de colores vistosos.

Nicola López habla de una participación especial en el desfile de la delegación del pueblo Salasaka, que tiraban un carro que representaba la opresión que habían vivido.

El desfile lo cerraba el carro de la Reina de Ambato donde se veía un enorme cisne adornado con flores, en el centro iba la reina acompañada por varias jóvenes que formaban su corte de honor, entre las que destacaba Maruja Robayo, representante de Pelileo.

Por la noche se organizó un baile de gala en el Club Tungurahua, a este asistieron el Presidente, ministros y el equipo que fue el encargado de organizar la fiesta.

En el Liceo Montalvo el Comité de Señoritas Evolución organizó un baile para que todos los ambateños asistieran.

Un documento sobre la fiesta

° La primera ordenanza que funda la Fiesta de la Fruta y de las Flores se firmó el 30 de octubre de 1951, en esta se estipula la fecha de su organización, un presupuesto, las actividades que deberán constar en el programa, entre ellos los juegos florales dedicados al verso y a la prosa, con la participación de escritores de todo el país.

Con cada año la fiesta iba aumentando programaciones, de acuerdo a la colaboración de los ambateños, en 1953 con la construcción de la plaza de toros se comenzó con las corridas taurinas y contratación de toreros nacionales e internacionales.

Desde sus inicios la fiesta ha tenido numerosos encuentros deportivos, pero llama la atención el concurso de regatas que se hacía en la pequeña laguna artificial de Ingahurco y en donde habían varios participantes.

La fiesta alcanzó esplendor y gran fama en todo el Ecuador, por esto en 1962 el gobierno de Carlos Julio Arosemena Monroy emitió el decreto 368 y la declaró celebración nacional.

Ambato luchó por varios años para la erradicación del juego del carnaval, que en algunas ocasiones resultaba violenta, varios fueron los intentos por tratar de desaparecer esta práctica, incluso se habla de iniciativas ciudadanas que a través del arte trataban de cambiar la temática de esos días.

Nicola López en su enciclopedia sobre Tungurahua habla de un grupo de jóvenes del barrio Ficoa que el 27 de febrero de 1960 pusieron en escena el drama ‘Hambre’, además, de la organización de varios programas deportivos y culturales para limitar el juego de carnaval, con este y otros antecedentes se decidió en 1969 que la Fiesta de la Fruta y de las Flores coincidiría con los días de carnaval.

La fiesta desde su creación y los años posteriores trató de constituirse en un espacio agrícola, comercial, artístico y cultural, varias exposiciones se contemplaban dentro de las ordenanzas que se fueron reformando con los años.

Exposiciones fotográficas, pictóricas, etnológicas, florales, ganaderas, artesanales, industriales y comerciales eran parte de las programaciones que llenaban los días de fiesta.

En 1963 se estructuró el Comité Central Permanente bajo una comisión mixta presidida por el gobernador de la provincia e integrada por el Municipio y el Consejo Provincial de Tungurahua.

La FFF se constituía como un espacio artístico, donde el teatro, cine, pintura, escultura, danza y música tenían un gran espacio. En la ordenanza de 1966 que trata sobre la Fiesta, el artículo 10 habla sobre la creación del Gran Festival de Cultura Física y Folklore.

Desde 1965 y con las reformas de las ordenanzas se cambió la forma del Comité relevando a los alcaldes y encargando de forma directa la coordinación de la fiesta a un director, bajo esta figura la primera persona en ocupar este cargo fue Rodrigo Vela Naranjo, quien se mantuvo hasta 1966.

Por pedido de del Comité de la edición 38 de la Fiesta de la Fruta y de las Flores precedido por Eduardo Cisneros, se solicitó a Víctor Hugo Torres la creación del ‘Guaytambito’ mascota de la FFF, al autor se le concedió una mención de honor en febrero de 1990.

FOTO: Captura de video de Cristóbal Cobo Arias Producciones.
FOTO: Captura de video de Cristóbal Cobo Arias Producciones.

Primera FFF, un símbolo de esperanza y tenacidad

Piedad Herdoíza tenía 21 años cuando se llevó a cabo la primera Fiesta de la Fruta y de las Flores. Ella la recuerda a una ciudad llena de alegría.

Los libros y escritos en diarios de la época que hablan sobre la primera Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF) son un testimonio de lo que significó para Ambato tratar de levantarse luego de la tragedia de 1949.

Piedad Beatriz Herdoíza Lalama es un testimonio vivo de la primera FFF, ella nació el 11 de julio de 1929 y estaba por cumplir 22 años cuando se realizaron los primeros eventos, que dieron inicio a este símbolo de la identidad ambateña.

Piedad fue testigo del terremoto y del resurgir de la ciudad, ella cuenta que cuando se habló de organizar los actos para la primera fiesta existió cierta oposición de quienes decían que la tragedia había sido apenas hace dos años, que aún existía tristeza en la ciudad.

“A veces decíamos que somos indolentes, que después de tanta tristeza van a hacer la fiesta, algunas autoridades se negaron, no querían, es que una cosa es decir y otra pasar, con todo nos dimos cuenta que no solo íbamos a estar en lo

triste, que debíamos sacudirnos”, confiesa.

Piedad estuvo muy ligada a la primera FFF, fue prima de Maruja Cobo, la primera reina.

“Ella era muy buena, cuando venía a nuestra casa salíamos a pasear en caballo, era amable,

Yo les diría que sean valientes, fieles a Ambato, después de haber pasado tanta pena y sufrimiento nos pudimos levantar”.

PIEDAD HERDOÍZA

de frutas, flores, todo era bellísimo, había mucha gente”, afirma.

Participación

Debido a que una de las propiedades de su familia estaba en Querochaca, le pidieron que desfile en el carro alegórico de Quero. “Mi papá me dijo que me suba y acepte que debo desfilar, así que yo también salí, que lindo fue, cantábamos y había mucha alegría, que belleza”, comenta.

diferente de todos, cariñosa, humilde”.

Por su edad y carisma era cercana a la primera reina. “Yo le digo Maruja te van a sacar a ti, me dijo que no moleste, que ella no quería, pero ya llegamos a saber que se hacía la fiesta y que ella ganó como reina”.

Piedad cuenta que el día de la proclamación de los resultados, todos los allegados a Maruja se llenaron de alegría y fueron hasta su casa para celebrar. “Fuimos a bailar en la calle, unos tocaban la guitarra, hasta la madrugada bailamos, no era como hoy que se tiene miedo, ganó Maruja y esperamos ocho días para la coronación”.

Piedad recuerda la semana previa y la orden de las autoridades para que todas las casas sean adornadas. “Racimos de uvas, frutas en los balcones, colores, no como ahora que ya no ponen nada. Incluso en la estación del ferrocarril habían hecho una decoración con uvas, manzanas, peras, en la máquina del tren también puro flores, era lindísimo, ellos también dejaron la pena a un lado”, asegura. El día del desfile los colores desbordaron las calles de la ciudad, había pocos carros, unos arreglados con telas y otros alegóricos. “Pocos pero lindos, llenos

Al terminar el desfile junto con sus amigas fueron a buscar a Maruja, pero ella tenía que seguir con su agenda. “Ahí nos quedamos en el parque Montalvo bailando, como había músicos nos quedamos un ratito más porque mi papá y mi mamá ya me esperaban”, cuenta.

Piedad ahora habla de la gran labor que realizaron las autoridades de aquel tiempo, de todo lo que tuvieron que enfrentar para sacudir la pena y darle a Ambato un nuevo comienzo. “Fue bonito, hay que reconocer el esfuerzo que hicieron las autoridades, porque no era fácil, todo destruido, familias que tal vez se quedaron solas, pero sacaron adelante y se cumplió”.

Desde aquel año asistió al resto de ediciones de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, vio cómo creció la celebración, como se fue llenando de eventos y turistas. “A mi me encantan los desfiles, la alegría de la gente, las reinas, en ese tiempo nos lanzaban frutas, flores, íbamos a bailar en los parques, en ese tiempo no habían muchos carros”, cuenta.

Piedad pronto cumplirá 97 años, tiene seis hijos, 18 nietos y nueve bisnietos, afirma que ahora por su edad ya no sale a los desfiles, pero que siempre tiene presente a su ciudad y la fiesta. “Yo les diría que sean valientes, fieles a Ambato, después de haber pasado tanta pena y sufrimiento nos pudimos levantar, debemos apoyar para sacar adelante la Fiesta de la Fruta y de las Flores”, asegura.

TESTIMONIO. Piedad Herdoíza disfrutó la primera Fiesta de la Fruta y de las Flores.

El pregón anuncia la fiesta

Colores y alegría son parte de este evento que inició con la voluntad de un maestro y sus estudiantes.

El pregón de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF) es el anuncio oficial de las celebraciones. Con música vibrante y trajes llenos de color, este desfile marca el inicio oficial de los días más intensos de la fiesta.

Detrás de este espectáculo hay meses de preparación, cientos de estudiantes de diferentes escuelas dedican semanas a ensayar sus coreografías, trabajando con esmero para lograr que cada movimiento sea preciso y esté perfectamente sincronizado.

La tradición marca un recorrido lleno de significado. El punto de partida es el sector del mercado Ferroviario.

EL DATO

José Caicedo fue el mentalizador del pregón de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Allí se reúnen las candidatas a reina, ataviadas con elegantes y coloridos vestidos.

Bailarines y candidatas inician su camino por la avenida Cevallos, que por unas horas se transforma en un gran escenario al aire libre. El desfile culmina frente al Palacio Municipal, donde las candidatas son recibidas por autoridades locales y medios de comunicación, en un acto que une lo festivo con lo institucional.

Este evento se lleva a cabo el mismo día de la elección de la reina. Los protagonistas,

BAILE. Con el tiempo se fue poniendo cuidado en los trajes.

quienes le dan vida y energía al recorrido, son los niños de Ambato. Ellos, junto a las candidatas, son los encargados de llenar de alegría, música y un arcoíris de colores el corazón de la ciudad, creando una imagen imborrable de comunidad. El origen de esta colorida tradición se remonta a la visión de José Caicedo, reconocido como el fundador del pre-

Una idea

gón. Caicedo era un ciudadano profundamente comprometido con su tierra, que demostró con su ejemplo que una gran idea, nacida incluso desde un espacio modesto, puede crecer y convertirse en un legado perdurable para toda una ciudad. Su amor por Ambato está arraigado en una historia personal de resiliencia. Caicedo vivió en carne propia el de -

° El profesor Caicedo, un hombre profundamente enamorado de su Ambato y de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, observaba cada año una escena que le parecía demasiado discreta para la importancia del evento.

“Con los años, muchas otras ciudades del país adoptaron la idea y crearon su propio pregón. Pero el primero, la idea original, nació aquí, en Ambato”.

JOSÉ CAICEDO

vastador terremoto de 1949. “Tenía 17 años, ese día estaba en el taller del colegio. Cuando la tierra empezó a temblar, mis compañeros y yo salimos corriendo al patio. Después de unos minutos, todo quedó cubierto por una nube de polvo por el derrumbe de las casas y los cerros”. Esta experiencia marcó su vida.

Aunque por un tiempo residió en Guayaquil, la añoranza por su ciudad natal lo trajo de vuelta. A su regreso, fundó el colegio 13 de Abril. Desde su rol como docente en esta institución, Caicedo no solo formó generaciones de estudiantes, sino que también comenzó a proponer y gestar proyectos culturales para enriquecer la vida de la ciudad, siendo el pregón su contribución más memorable y duradera.

Las futuras reinas llegaban a inscribirse acompañadas solamente por su círculo familiar más cercano, y el anuncio de su llegada era apenas el sonido de unos pitidos de automóvil. En esa sencillez, Caicedo no vio una problema, sino una gran oportunidad. Imaginó la posibilidad de transformar ese trámite en un verdadero espectáculo callejero, lleno del color y la alegría que merecía la celebración.

Con esta idea clara en la mente, decidió llevarla a quien podía hacerla realidad. “Fui a conversar con Mario Cobo Barona, quien en ese entonces era el secretario del Comité de la fiesta”, relata Caicedo.

“Allí le planteé mi propuesta: organizar un evento que sirviera como pregonero oficial, que anunciara a toda la ciudad, con bombos y platillos, todo lo maravilloso que se avecinaba en la fiesta, y que tuviera como embajadoras de esa alegría a las propias candidatas”.

El desafío fue grande desde el inicio. El Comité le otorgó un plazo de apenas ocho días para organizar todo desde cero. Caicedo movilizó a sus recursos más entusiastas y creativos, los estudiantes del colegio 13 de Abril, que por aquella época tenía su sede en la calle Eugenio Espejo y 12 de Noviembre. Con ellos formó las primeras comparsas del pregón.

“La organización fue muy artesanal, salimos desde las puertas de la institución. Como no había tiempo ni recursos para trajes elaborados, simplemente les pedí a los muchachos que se disfrazaran con lo que pudieran encontrar en sus casas o con lo que su imaginación les dictara”.

Así, con una energía contagiosa y acompañados por una banda de música que ponía el ritmo, esa primera edición tomó las calles. “Recorrimos la calle 12 de Noviembre, bajamos por la Montalvo y nuestra marcha terminó, como era el objetivo, en las puertas del Municipio”.

Este primer recorrido marcó el brillante nacimiento de una tradición que hoy define a la ciudad.

Entregar la iniciativa a la ciudad

° Durante más de una década, el colegio 13 de Abril fue el alma y el motor único del pregón. Desde aquella primera salida, el evento fue creciendo y definiendo su forma año tras año. La presentación de las comparsas se convirtió en una tradición fija en el calendario de la ciudad y que maduraba con cada edición.

“El esfuerzo que demandaba era inmenso, varios profesores movidos por la misma ilusión se sumaron para coordinar a los grupos”.

Lo que comenzó como una iniciativa improvisada se transformó en un proyecto pedagógico y artístico bien organizado. Con el tiempo, las comparsas no sólo crecieron en número, sino que ganaron en identidad y creatividad.

“Cada grupo llegó a tener un nombre propio que reflejaba el tema de su presentación”, aseguró Caicedo.

Un punto importante llegó en 1974, bajo la dirección del maestro Antonio Vela, el pregón dio un salto diferenciador. Fue él quien trasladó el recorrido a un escenario más amplio y central, la avenida Cevallos.

Este cambio no fue solo de ubicación. Por primera vez, se inició la confección de trajes especiales y coordinados para el evento, elevando el nivel visual del desfile.

La tradición también se enriqueció con las carretas de labranza. Estos vehículos del campo, símbolos del trabajo de la tierra, fueron adaptados por los estudiantes para la fiesta. Con ingenio y mucho color, los adornaban con globos, papeles brillantes y serpentinas, creando las primeras y humildes carrozas del pregón.

Para 1978, la magnitud del evento había superado la capacidad de una sola institución educativa. Los costos de los trajes, la logística y la organización eran cada vez mayores. “Los padres de familia nos apoyaban siempre, con mucho esfuerzo, pero llegó un punto en que ya no era sostenible para el colegio”, recordó Caicedo.

Frente a esta realidad, se tomó la decisión de ceder la organización completa del pregón al Comité Permanente de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Al entregar la organización, el colegio 13 de Abril estaba donando su creación a toda la ciudad, transformando un proyecto escolar en un patrimonio vivo. “Con los años, muchas otras ciudades del país adoptaron la idea y crearon su propio pregón. Pero el primero, la idea original, nació aquí, en Ambato”, enfatizó Caicedo.

Al conmemorarse los 75 años de la Fiesta de la Fruta y de las Flores

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El desfile, un sello que hace única a la FFF

Uno de los actos más coloridos y esperados es el desfile de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Entre música, colores y bailes se desarrolla cada año el desfile de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF).

El primer desfile se dio el domingo 18 de febrero de 1951, subió por la calle Sucre de ahí hacia la calle Bolívar para terminar afuera de la Gobernación, lugar donde se realizaba la Exposición Agrícola e Industrial. El centro del pequeño Ambato hasta ese entonces era el punto de partida y llegada de todas las actividades de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Desde sus inicios el desfile fue un espacio donde se unía a toda la provincia, dentro de los registros de esta primera experiencia se anota la participación de todos los cantones de Tungurahua.

“Los grupos de bailarines lujosamente vestidos, efectuando una serie de pasos y cambios simétricos. Los carros alegóricos, todos cubiertos con flores naturales y con bellas señoritas y airosos jóvenes”, así es como describe el historiador Gerardo Nicola López al primer desfile.

Al inicio fueron pocos los carros alegóricos que se pudieron ver, la mayoría eran autos de la época, camiones y plataformas adornados con colchas, telas, papeles y frutas.

Incluso existen fotografías y video tomados por el ambateño Cristóbal Cobo Arias donde se puede apreciar los colores y las formas ingeniosas que se dieron para colaborar en el desfile. Algo importante de recalcar fue la participación masiva de los habitantes de los cantones y sus autoridades.

Llamó mucho la atención la participación del pueblo Salasaka que tuvo varias expresiones, entre ellas un grupo de indígenas que tiraban de un carro que representaba la opresión sufrida. También contaron con danzantes que con sus vistosos trajes desfilaron por el centro de Ambato.

Niñas y jóvenes también participaron en el desfile, vestidas con su uniforme y cargando banderas, otras con una especie de traje típico y llevando una cesta de frutas en su cabeza fueron parte de las delegaciones que se unieron al desfile.

Alegría y talento

° El primer desfile de la FFF lo cerró el carro alegórico de la reina Maruja Cobo, que era un enorme cisne como símbolo de dulzura de la juventud, estaba cubierto de flores, en el centro iba la Reina y alrededor su corte de honor.

Las jóvenes que acompañaron a Maruja en este primer desfile fueron: Aida Vásconez, Gloria Villacreses, Yolanda Martínez, Jenny Jones, Cecilia Vásconez, Magdalena Herdoíza, Ligia Naranjo, Violeta Marinovich, Maruja Robayo representante de Pelileo, ciudad que fue totalmente destruida por el terremoto.

Parte del impulso que se dio a la aparición de más carros alegóricos se debió a la empresa privada que cada año comenzó a presentar innovaciones dentro de la construcción y diseño. Fructi, empresa de los hermanos Troya, cada año presentaba un nuevo modelo para promocionar su marca.

En la ordenanza de la FFF de 1966 se estipuló que el desfile tendrá características para la exaltación del “folclorismo regional y nacional y la muestra de la gran producción agraria e industrial en un acto uniforme, coordinado y de elocuente selección estética, su preparación y organización correrá a cargo de las instituciones educacionales de la provincia”.

Los carros alegóricos se constituyen como parte fundamental del desfile, estos son construidos con materiales orgánicos que van desde hojas, granos, vegetales en algunos casos, flores y frutas.

Cada año la FFF se organiza desde un concepto estético, lo que ayuda a desglosar colores, formas y canciones que se usarán en cada comparsa.

En la actualidad se habla de una técnica específica utilizada por los artesanos de la ciudad, que se ha ido puliendo con los años en base a la experimentación con materiales, procesos y tiempos, saberes que son de origen ambateño.

Bailar en el desfile

° Otra experiencia dentro de la FFF es ser parte de una de las comparsas que desfilan, pues la adrenalina y los nervios se mezclan con los gritos y aplausos de las miles de personas que están en el trayecto.

David Herrera fue parte de una de las coreografías en su juventud, él afirma que resultó ser una experiencia única que le hizo amar más a su ciudad.

“Los nervios del inicio, al momento de salir son únicos, no he vuelto a sentir algo así, porque sabes que es la Fiesta de la Fruta y de las Flores, que habrá muchísima gente viéndote, esperando que bailes y derroches energía”, comentó.

Para David ninguno de los ensayos lo preparó para lo que iba a vivir el domingo del desfile. “Al inicio me olvidé una parte de los pasos, estaba impresionado con la cantidad de gente, la avenida Cevallos se veía mucho más ancha de lo que suponía, la gente aplaudía y yo no podía con los nervios y emoción”.

Cuenta que con los minutos fue perdiendo el miedo y asentándose en la coreografía, mientras disfrutaba de su participación. “Llega un momento en que se lo comienza a disfrutar, a sonreír de forma natural y a desear que no se acabe que la alegría y adrenalina duren más tiempo”.

Al finalizar solo queda la satisfacción de haber bailado y cumplido con la ciudad. “Creo que ser parte del desfile es algo que todo ambateño debe hacerlo aunque sea una vez en la vida, es parte de agradecer a la tierra que nos vio nacer, es rendir un homenaje a este Ambato que nos ha dado tanto”.

Participación. El desfile desde su creación ha sido un espacio para las culturas de la provincia.

Carros alegóricos con movimiento

° El primer carro alegórico con movimiento de la Fiesta de la Fruta y de las Flores fue realizado en 1985 por varios profesores del recién inaugurado colegio Atahualpa.

Washington Moscoso, profesor de esa institución educativa, contó que fue de manera casual como llegó a construir carros alegóricos, debido a que en esos años las instituciones que deseaban participar en el desfile se acercaban al Comité a ofrecerse para colaborar con la fiesta.

Galo Pérez y Alfonso Brito fueron también parte de los docentes que se animaron a cumplir con este tipo de actividad que estaba fuera de sus competencias, pero que ayudaba a visibilizar el colegio y crear espacios de comunidad y enseñanza.

El carro alegórico que elaboraron en esta ocasión tenía como parte central a un molino, pues su tema principal era el del Quijote de la Mancha. “Este fue el primer carro con movimiento que hicimos y el único que tenía esta característica hasta el momento”, contó Moscoso.

Gracias a los conocimientos técnicos de transmisión de movimiento pudieron incluir un sistema que permita que el molino se mueva. “Hicimos una transmisión desde la rueda posterior, se movían las aspas, resultó muy bonito, aquí también tuvimos la particularidad de hacer todo con elementos naturales”.

A mediados de los ochenta, la dinámica de construcción dentro de la fiesta era distinta, quienes se ofrecían a participar recibían un presupuesto que debía cubrir la finalización del carro alegórico, el vestuario y la comparsa.

“A veces ni alcanzaba, pero más era la colaboración de los alumnos y padres de familia que con emoción tratábamos de hacer el mejor trabajo posible, porque era la representación de la institución”, comentó.

La construcción de los carros alegóricos eran actividades que estaban dentro y fuera de las horas de clases, pero que profesores y estudiantes las realizaban con toda la voluntad. Entre más se acercaba la fecha de la fiesta, más personas colaboraban y las actividades aumentaban.

“Tenían 12 horas de taller, en ese espacio de tiempo se ponían a elaborar las partes, porque estos carros demandaban que se elaboren algunas piezas que eran fabricadas en la misma institución gracias a que teníamos las especialidades de carpintería, mecánica, electrónica, todos participaban”.

Esta forma y dinámica de construcción de los carros alegóricos ayudó a que la comunidad sienta a la fiesta como suya. Dentro de este colegio se instauró una costumbre que se repitió por varios años, donde padres de familia, profesores, vecinos y amigos colaboraban con los detalles finales.

“Era la fiesta de la comunidad, lo hicimos en este primer carro y desde ahí continuó con los años, la colocación de las flores y frutas se hacía el día viernes desde la tarde hasta el domingo, trabajando día y noche para que el carro alegórico salga lo más fresco posible y con los elementos que se trabaja, crisantemos, claveles, rosas”, aseguró.

Estos días se convirtieron en un asunto familiar donde todos los miembros de las diversas familias acudían a cortar flores, pegar frutas. “Incluso iban mis hijos cuando ya eran grandes y ayudaban, ellos tenían su propia fiesta entre jóvenes, entre guaguas, jugaban, se divertían, se veía a todos trabajando, así vivimos en esa época la Fiesta de la Fruta”.

Todo el trabajo demostrado en este primer carro alegórico con movimiento hizo que más instituciones pidan que les ayuden construyendo el suyo, incluso en una ocasión elaboraron uno para la ESPE en Latacunga.

Siempre buscaron seguir innovando y construyeron un dragón que a más de tener movimiento lanzaba fuego y estaba cubierto de higos. “Me parece que fue en el 87 u 88, en ese tiempo estaban de moda las películas fantasiosas, además, era un elemento que les gustaba a los niños, fue bonito, tomamos algunas referencias de la cultura oriental”.

Para dar movimiento a la cabeza lo hicieron con un péndulo tomando de manera exacta el centro de gravedad y con un mecanismo lograron que se mueva a todos los lados, para el fuego se utilizó un soplete de la época, que con un mecanismo fabricado por ellos, podía ser activado por quien dirigía el carro.

“El forjador fue otro de los carros que llamó la atención, este trabajaba con un martillo en un yunque gigante, este carro también fue hermoso, así hicimos muchos carros alegóricos memorables”, aseguró.

En la actualidad parte del reglamento de construcción de carros alegóricos contempla que debe incluir movimiento. Ahora cada equipo que construirá los carros alegóricos tiene un espacio y trabajadores que ayudarán a terminar la obra.

Todo lo vivido durante estos años ha servido para que Ambato tenga un grupo de personas que conocen de la construcción de carros alegóricos con el sello único de la ciudad.

El desfile como homenaje

° Participar en un desfile de la FFF es parte de las experiencias que se debe vivir como un ambateño orgulloso de su tierra, hay quienes lo hacen desde las diferentes comparsas y quienes tienen la fortuna de recorrer el centro de la ciudad subidas en un carro alegórico.

Carolina Sánchez fue candidata a reina de Ambato, para ella resulta difícil poder expresar todas las sensaciones que tuvo antes de iniciar el desfile. “Estaba muy nerviosa, porque siempre quise estar ahí, ir en un carro alegórico, compartir con la gente, sentir su cariño, nerviosa pero emocionada”, confesó.

Carolina contó que lo vivido superó todas las expectativas, que durante el recorrido sintió ilusión, emoción, nervios. “Es un poco cansado ir parada en el carro alegórico, pero durante el desfile se me olvidó por completo, aparte de que en el carro que iba al frente tocaban el Altivo ambateño, para mi fue entregar el corazón”.

Carolina contó que sentía como la alegría y el cariño, que no es posible explicar todo lo que vivió en aquella ocasión. “Compartir con la gente, saludar, la alegría de los niños es algo hermoso, que supera el cansancio, los nervios y el miedo de que algo salga mal, te olvidas de todo, yo disfruté con el alma y canté la canción todas las veces necesarias”.

Para Carolina esta experiencia es algo inolvidable, que la empujó a ser mejor persona y una ambateña que entrega todo por su ciudad. “La gente de Ambato es muy cariñosa, amable, empática y eso se nota en todo momento”.

La excandidata dijo que desde su puesto en el carro alegórico podía ver todo y escuchar lo que la gente te dice, sentir su cariño y mirar sus rostros. “Gritas un viva Ambato, por más bajo que se escucha se siente esa calidez e ilusión”.

Luces y colores en la Ronda Nocturnal

Por casi seis décadas este evento se ha convertido en un espacio único en Ecuador que conjuga el arte de los carros alegóricos con la energía del baile y la música.

Mientras el lunes concluye y el sol se oculta, la ciudad no se duerme. Por el contrario, se prepara para su segunda y más deslumbrante aparición. Por sus calles céntricas, iluminadas ahora por un juego de luces artificiales, avanza un espectáculo que es parte de la identidad de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF).

Este singular evento es uno de los pocos desfiles nocturnos

a nivel nacional, debe su existencia a la visión de Héctor Soria López.

En la década de 1960, siendo empleado municipal, propuso una idea vanguardista para la época: realizar una versión nocturna del desfile, una ronda que tomará las calles en la noche del lunes. Su propuesta fue acogida y dio vida a una tradición única.

La Ronda Nocturnal inició en 1967, su nacimiento representó un gran desafío técnico.

La iluminación era precaria, dependiente de grandes motores que apenas esparcían destellos sobre la calle. En sus primeros años, muchos la consideraban un ‘refrito’, una repetición de los mismos atuendos y carros alegóricos del desfile.

La transformación llegó años después, en la edición 25 de la FFF, el evento fue renombrado como Carnaval Nocturnal. Un factor clave fue el apoyo de la Cooperativa Los Andes, que facilitó plataformas más grandes. Esto permitió incluir por primera vez a grupos que añadieron dinamismo y diversidad.

Ese mismo año se introdujo un cambio crucial en el reglamento. Se estipuló que las reinas de la Ronda Nocturnal debían usar atuendos específicos que hicieran referencia al carnaval.

La inspiración para este cambio vino de Sonia Paulina Vaca, quien utilizó un tocado de plumas inspirado en el carnaval brasileño. Este estilo fue adoptado por otras participantes, cambiando definitivamente la imagen nocturna de la diurna y estableciendo una estética propia, más festiva y digna de la noche ambateña.

Esta idea inicial con el tiempo se convirtió en una tradición que trajo desafíos para los creativos, que deben pensar en los trajes de la Ronda Nocturnal como obras de arte textiles, pensadas para interactuar con la luz, con telas iridiscentes, aplicaciones luminosas y diseños que desafíen la noche.

Tradición

A partir de ese momento, el Comité Permanente de la FFF asumió la misión de fortalecer esta actividad nocturna. Cada edición se convirtió en una oportunidad para innovar, buscando que la ronda no fuera una sombra del día, sino un universo paralelo de brillo y fantasía, consolidando a Ambato como un referente de cultura viva y en constante renovación.

El cronista de la ciudad Gerardo Nicola López contó que en el inicio a la Ronda Nocturnal se le otorgó un apoyo de 8 mil sucres para su realización.

“En la última noche de la fiesta, recorre por la ciudad un desfile de bellos carros alegóricos, repletos de hombres jóvenes y señoritas, que lanzan luces de bengala. Hay música y cantos, noche de intensa alegría con que se despiden a las fiestas y a los turistas”, afirmó Nicola.

En el 2011 el Concejo Cantonal de Ambato decidió cambiar el recorrido de la Ronda Nocturnal a la avenida Bolivariana, con el argumento de que en el centro de la ciudad existían varios problemas para su realización.

Sin embargo, en el 2015 y luego de una encuesta realizada a la ciudadanía se decidió retornar a su recorrido tradicional por las calles Cevallos y Bolívar.

En el 2021 la ronda y otros eventos de la FFF no se realizaron debido a la pandemia, lo que obligó a suspender las programaciones que tenían concentraciones masivas.

Para el 2022, ya sin algunas restricciones por la pandemia se decidió que la ronda nocturnal

EL DATO

La primera Ronda Nocturnal se realizó en 1967 después de una idea original de Héctor Soria López.

se haría de forma simultánea en tres sectores de la ciudad. Izamba, Miñarica e Ingahurco fueron los lugares escogidos para seguir con la tradición y cumplir con los protocolos de bioseguridad.

Con esto se demostró que la Fiesta de la Fruta y de las Flores seguía siendo un espacio de resiliencia y alegría para aliviar las penas en los momentos difíciles por los que atravesaba Ambato.

Un espacio de alegría

La importancia de la Ronda Nocturnal atraviesa varios aspectos. Turísticamente, es un producto único que atrae visitantes interesados en un espectáculo diferente.

Culturalmente, es un espacio de expresión para decenas de grupos folclóricos y comparsas. Económicamente, dinamiza el comercio local durante una noche adicional.

Su legado es el de una tradición que supo reinventarse, pasó de ser una repetición a convertirse en un evento vanguardista de la FFF, un símbolo de la capacidad de Ambato para brillar, incluso en la oscuridad.

Para muchos ambateños y ecuatorianos participar en la Ronda es todo un acontecimiento. Karla López desfiló hace cuatro años con su comparsa, ella contó que esta experiencia es distinta a la de bailar en el día.

“También participé en el desfile, pero la energía de la Ronda Nocturnal es distinta, la gente espera desde la tarde, quieren música, están súper animados y eso se transmite a los bailarines que estamos con el ánimo a tope que no sentimos ni el cansancio”, comentó Karla.

Pedro Valle es otro de los bailarines que fue parte de este evento nocturno, él contó que luego de una convocatoria de una escuela de baile decidió ser parte de la tradición.

“Nunca fui parte ni de la comparsa del colegio, pero hay cosas que tenía pendientes, entre ellas participar en un desfile o ronda, pero todo superó mis expectativas, creo que nunca antes me había sentido tan ambateño como en esa oportunidad”, confesó Pedro.

ALEGRÍA. Desde su inicio los carros alegóricos fueron parte de la Ronda Nocturnal.

AÑOS FFF

La Fiesta de la Fruta y de las Flores es el mayor símbolo de resiliencia del pueblo ambateño. Nació de las ruinas que dejó el terremoto de 1949 y, desde entonces, ha acompañado a la ciudad a lo largo de 75 años de historia. Te invitamos a conocer algunos elementos que narran esta memoria colectiva, celebran nuestra identidad y proyectan al mundo la fuerza, el color y el espíritu de Ambato.

OPINIÓN

La Virtud de leer

La lectura no solo permite acceder a información valiosa, también es esencial para el desarrollo de habilidades como la comprensión, la interpretación y la reflexión. A través de la lectura, se pueden adquirir conocimientos en diversas áreas, lo que contribuye a formar individuos más informados y críticos.”

Promover la lectura debe ser responsabilidad, y solidaridad de padres y maestros, pues, el bienestar emocional enriquecido por el conocimiento, promueve el crecimiento intelectual, el entendimiento mutuo, ya que, la invaluable lucidez al expresarse señala vastos caminos sociales y políticos donde el pensamiento crítico asegura el desarrollo personal en todas sus fases. Umberto Eco, al respecto de la evolución humana nos dice: “Es un peligro el ignorante porque no purifica la verdad. Solo es bueno para quien ya conoce y sabe dónde está el conocimiento. A largo plazo, el resultado pedagógico será dramático. Veremos multitudes de ignorantes usando internet para las estupideces más diversas. juegos, conversaciones banales y búsqueda de noticias irrelevantes.” Estimular el cerebro con la lectura, previene el deterioro cognitivo, como el Alzheimer. Opiniones vacías, agresivas, olvidan el derecho a valorar, por tanto, relegan, renuncian a la ecuanimidad del pensamiento crítico y a la responsabilidad de cada una de sus palabras, lo que, nos llevará al colapso del sentido común. Mientras tanto, la sensatez entrará en un descanso injustificado aportando una peligrosísima violencia. “Si hoy no quieres estudiar, recuerda: El mundo no mantiene a nadie ni premia las excusas. Estudiar no es solo para notas, es para tener opciones y no depender. No estudiar hoy es hacerle la vida más dura a tu yo del futuro. Decide bien, porque el tiempo pasa y la vida no espera.”

O

ISABEL BARONA

Medio de comunicación liberal, laico, agnóstico e inclusivo. Respetuoso y defensor de los Derechos Humanos, el Estado de Derecho y la Democracia.

Ambateñidad

En estos días que celebramos las Bodas de Diamante de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, no he podido dejar de pensar en lo profundamente orgullosa que me siento de ser ambateña. Pero este no es un orgullo pasajero, ni una emoción que se activa únicamente en carnaval. Esta es una convicción arraigada que me acompaña a donde quiera que voy. Siempre digo que soy primero ambateña y luego ecuatoriana. Mi carta de presentación es Ambato. En cada espa-

ALICIA PÉREZ QUITO

Ficción de la soledad

Salgo a caminar. Es miércoles once de febrero. Usaré botas negras para nieve blanca. Hoy no necesitaré guantes de lana. La ciudad va dejando de ser hostil. Abandono la casa pensando en el gato tricolor que me visitó la semana pasada. Cuando piso la nieve, camino pasos lentos, pero cuando voy por el cemento, doy pequeños brincos apresurados. Pienso en mi amiga Jessica, en su obsesión por el lenguaje. Hace días viene pensando en la traducción al inglés de estar enamorándose: fallinginlove: cayendo en el amor. Me pregunto si yo

CARLOS FREILE

Reconozco la amistad…

Reconozco la amistad en que no puede ser decepcionada, y reconozco el amor verdadero en que no puede ser lesionado” afirma Antoine de Saint-Exupéry en su genial obra Ciudadela. Afirmación muy difícil de aceptar para quienes el centro del mundo se halla en su propio ombligo, lo ven todo desde el único cristal de sus intereses y consideran ofensivo cualquier intento de desacuerdo con sus tesis y afirmaciones. Desde que Adán salió del Paraíso, los seres humanos han experimentado en sus propios corazones la lucha entre el egoísmo y la entrega. Se ha llegado a teorizar contra el “enfermizo afán” de pensar en el otro antes que en uno mismo, como si se tratase de una renuncia a la propia dignidad. Sesudos tratados

Directora Nacional Gabriela Vivanco Salvador

Editor General: Jean Cano

Editor Regional: Fabricio Cevallos Chávez

Redacción: editorgeneral@lahora.com.ec

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Año: XXXIX No. 11.341

cio académico, profesional o personal que habito, llevo conmigo ese ñeque que nos distingue y esa certeza de que, aunque las circunstancias sean adversas, siempre saldremos adelante. Porque así somos; así nos formó la historia. El ambateño es respetuoso y amable; alegre y apasionado; trabajador incansable, y valiente cuando tiene que serlo.

Amo esta tierra porque me vio nacer y crecer; porque aquí aprendí mis valores y la importancia de las raíces. Me regaló amigas y amigos entrañables, gente honesta, de corazón limpio, que ha caminado conmigo en cada logro y en cada desafío. Me dio una familia que, con su ejemplo, me enseñó que amar la tierra no es un discurso, sino una práctica cotidiana.

estaré caída en el amor. Si acaso soy parte del tristísimo desarraigo de uno mismo. El psicólogo dice que necesito hacer cosas que me devuelvan individualidad. De todas las palabras para describir mi forma de amar, elijo las palabras que bordean la muerte. Observo con cuidado como la luz del sol golpea la nieve blanca. Hago listas mentales: salir sola a tomar un café, salir a hablar con una amiga (no virtual), salir a leer o escribir lejos de las paredes de mi casa. Salir, salir, salir. Pasa que cuando estoy atestada por la vida, atropellada, estas cosas son difíciles. No importa. Avanzo hacia el cruce del tren. Miro hacia los lados para evitar un accidente. La gota de agua que cae por la llave de la cocina de casa va desapareciendo de mi cabeza. Amar es una forma de desplazarse. Pensar que uno camina hacia el otro, pero en realidad uno se mueve fuera de sí. Camino mirando para arriba; las ardillas trepan veloces hacia las copas de los árboles.

de psicología afirman que el sacrificarse por alguien es señal de anomalías mentales, cuando no directamente de locura.

En la línea del personalismo filosófico, Saint-Ex (como le llamaban sus amigos) sostenía la necesidad existencial de permanecer en una relación interpersonal profunda para ser: “Soy porque soy para alguien”, lo cual no significa renunciar al valor intrínseco e inviolable del yo, sino reconocer la naturaleza relacional de los humanos. El abandono de esta visión axial ha derivado en la insatisfacción radical de mucha gente, no encuentra una razón válida para vivir, se aísla, busca relaciones epidérmicas y momentáneas y, al final, tan solo desea la muerte, la desaparición, la nada.

En este ‘Día de san Valentín’ en que se celebra el amor y la amistad de formas generalmente superficiales y anodinas, con ribetes de emotividades fugaces, como si la existencia se desarrollara al ritmo de conejitos rosados con violines de caramelo, es bueno recordar que las auténticas y enriquecedoras relaciones

Los escritos de los colaboradores sólo comprometen a sus autores y no reflejan el pensamiento del medio, que se expresa en su Editorial.

Y hoy veo esa ambateñidad florecer en mi hija, que con apenas cinco años, siente un amor genuino por esta ciudad. Les cuenta con orgullo a sus profesoras y amigos que visitará Ambato, y espera cada fin de semana que podemos venir para reencontrarse con su gente, con sus parques, con esa esencia que no se explica, pero se siente. Eso es Ambato, un amor que se hereda.

Este editorial es un homenaje a la gente hermosa que somos y que proyectamos. A quienes, con discreción y constancia, construyen ciudad todos los días. Gracias Ambato, por ser verdad, refugio y paz. Gracias por enseñarnos que la identidad se celebra. ¡Qué viva Ambato! Y que siempre viva. Porque sí, se me hincha el pecho de orgullo al decir que soy ambateña.

Hay pájaros cantando, pequeños cantos de pájaros. Guardo las manos en los bolsillos. Debo aprender a no confiar en el frío. Después de cruzar una gran avenida concurrida por cientos de automóviles, entro a una tienda de segunda mano. Nada me interesa, quizá sólo un viejo juego de legos de madera, un bandoneón y un perro amarillo que me persigue. Por primera vez, deseo tener un perro. Pienso ahora en el mundo cuando era otro mundo: sin rastreos inoportunos, sin pruebas imaginarias de errores imaginarios, sin rastros. Abandono la tienda de antigüedades, el frío amenaza de vuelta. Otra vez cruzo la avenida. El viento me explota en la cara. Cruzo un puente rojo a paso veloz. Entre el ruido de los autos y el viento, una voz: él me pregunta si el paseo terminó. Digo que sí, que se acabó. Ya no existen las desapariciones voluntarias. En adelante doy pasos y pasos y decenas de pasos para volver a casa.

interpersonales exigen carácter, dominio de sí mismo, fuerza de voluntad y perseverancia, pues no se vive a ratos. El psiquiatra francés Ignace Lepp escribió hace años en un libro que causó enorme impacto: “El amor auténtico no se descorazona ni aun ante la indignidad y falta de valor de la persona amada”, pues amar no significa gozar de la posesión de lo amado sino una voluntad de creación, una esperanza de alcanzar ideales supremos y únicos, inéditos para cada relación. Los cobardes no saben amar, pero, además, son ciegos a la evidente realidad de que en ellos también se abisman errores, los cuales vistos en otros se convertirían en imperdonables. Los cobardes eluden el dolor de la entrega sin condiciones, por eso nunca alcanzan el éxtasis de la entrega y posesión totales que convierten al mundo entero en un luminoso lugar a pesar de todas las oscuridades consustanciales a la condición humana. Quien se esfuerza en amar de verdad lo sabe y agradece a Dios por ello.

El Super Tazón LX (En Español)

Durante varios años he tenido la oportunidad de presenciar la transmisión del Super Tazón, el evento deportivo más importante de los Estados Unidos. No soy totalmente fluida en la jerga del fútbol americano, pero lo comprendo lo suficiente como para seguirlo con interés, aun cuando el juego puede extenderse entre tres y cuatro horas. Este año, sin embargo, el juego pasó a segundo plano.

La razón no fue deportiva. El anuncio de que Bad Bunny, Benito Antonio Martínez Ocasio, encabezaría el espectáculo del medio tiempo, desplazó, como no se había visto antes, la atención de los Patriotas y los Halcones Marinos. Ser el artista principal en este escenario implica inscribirse en una tradición que incluye a Michael Jackson, Paul McCartney, Prince, Madonna y Lady Gaga. El medio tiempo es, en sí mismo, un espectáculo con identidad propia.

La controversia no tardó en llegar. Sectores conservadores cuestionaron el origen “no americano” de Benito y el hecho de cantar exclusivamente en español. Conviene recordar que Puerto Rico forma parte del territorio estadounidense desde 1898. Más allá del debate político, la presentación tuvo un carácter histórico y simbólico.

Aunque Benito no es el primer artista latino en liderar el espectáculo —Gloria Estefan, Jennifer Lopez y Shakira lo hicieron antes —, lo destacable fue que la puesta en escena se desarrolló íntegramente en español. La transmisión alcanzó los 124,9 millones de espectadores; nuestra lengua ocupó uno de los escenarios mediáticos más influyentes del planeta.

En Estados Unidos, el español es la segunda lengua más hablada, con entre 40 y 50 millones de hablantes. A nivel global, es la segunda lengua más estudiada como idioma adicional. Estos datos no son anecdóticos: revelan una transformación demográfica y cultural que redefine las dinámicas de poder lingüístico. Para quienes, como yo, hemos dedicado nuestra vida profesional a la enseñanza del inglés, este momento invita a una reflexión estratégica. La expansión del español puede convertirse en una oportunidad para proyectarnos como país de destino para quienes deseen aprenderlo en un entorno culturalmente rico.

El inglés seguirá siendo la lengua franca global en los próximos años. No se evidencia un declive significativo en su aprendizaje ni en su influencia. Continúa dominando la comunicación, el comercio y el entretenimiento. Sin embargo, el español avanza con firmeza. La pregunta ya no es si tiene presencia global, sino si estamos preparados para asumirlo como herramienta estratégica de influencia, desarrollo y poder internacional.

NICOLÁS MERIZALDE

Tragedia y Fiesta

Nunca antes había reparado en el tremendo simbolismo de nuestro desfile, el momento cumbre de las FFF, que surge desde el cementerio como una reafirmación ritual de

esa fuerza resucitadora tras la fatalidad. Podríamos remontarlo a un momento muy particular: apenas nueve días después del terremoto, el alcalde Neptalí Sancho convocó a los ambateños a un desfile que también partió de la necrópolis.

La marcha caminó hasta el parque Montalvo donde, entre discursos de personalidades como Blanca Martínez de Tinajero, el Dr. Jorge Isaac Robayo y el propio alcalde, los ambateños juraron ante

el cuerpo insepulto de Montalvo que se quedarían a reconstruir la ciudad; a hacerla florecer. Entre los asistentes estuvo Rubira Infante, quien tras presenciar la escena compuso el “Altivo Ambateño”, que todavía hoy, nos eriza la piel. Esto lo he descubierto gracias a la historiadora Jessica Torres Lescano, quien ha presentado su segundo libro, Tragedia y Fiesta en Ambato. En él, repasa con rigor académico, pero emoción

latente, las entrañas de esta invención: la FFF. Torres nos recuerda que esta creación colectiva no ha estado exenta de conflictos, y que, gracias a esa voluntad de aunar fuerzas, se ha convertido en el espacio de mayor unión, identidad y diálogo para la sociedad ambateña. La fiesta es el renglón en el que se define la ambateñidad desde hace 75 años, y en el que han participado activamente desde las élites eco -

nómicas e intelectuales hasta las vivanderas y los campesinos. Por eso hay que cuidarla. Responsabilidad que no sólo recae sobre las autoridades o el comité, sino en cada ambateño que se siente heredero de ese juramento. El libro nos ratifica lo que escribió el poeta Romero y Cordero en la primera edición de 1951: “Si queda un ambateño, la ambateñidad se salva de entre el montón de muertos”. ¡Viva Ambato!

CARTAS AL

Frutas, flores y pan, una ofrenda de fe

La bendición que ahora se realiza en el atrio de la Catedral tiene su origen en la esperanza de los ambateños.

Frutas, flores, granos y más materiales dan forma al homenaje vivo que los ambateños dedican a Dios. Con esta ofrenda buscan dar gracias por la cosecha y el suelo que, de forma abundante, bendice a esta tierra todo el año.

Miles de personas madrugan el sábado de la fiesta para buscar un puesto que les permita asistir a la misa de Bendición de las Frutas, Flores y Pan. Todos desean un lugar privilegiado para contemplar la alegoría y escuchar el mensaje religioso en esta edición de la celebración.

Esta costumbre lleva varias décadas arraigada en la ciudad, que tras ser arrasada por un terremoto buscó una forma de levantarse y volver a creer en un futuro con esperanza, tratando de alejar el miedo y retomar la normalidad.

La Bendición de las Frutas, Flores y Pan es un evento del que existen varias versiones sobre su origen, pero en todas se señala al padre Rodolfo Ramírez como el gestor de este acto.

Para el historiador Gerardo Nicola López, todo inició con la llegada del padre en 1951 al mercado Central, donde, con la colaboración de las comerciantes pronunció algunas plegarias de agradecimiento y bendijo los productos rociando agua bendita como signo de fecundidad y de la bendición de Dios.

Testimonio de fe

Gloria Castro, vendedora de frutas en el mercado Mayorista, recuerda que su mamá le contó que allá por 1950 o 1951, un grupo de vivanderas del mercado Central le solicitaron al padre diocesano de esa época, Rodolfo Ramírez, que bendijera sus puestos de trabajo y, por su intermedio, a sus clientes.

“Mi mamita un día lloraba

contándome eso, y desde ahí me quedaron grabadas en la mente y en el corazón sus sabias palabras, que me enseñaron que uno de los valores más importantes del ser humano es la gratitud. Por eso, año a año yo, aunque sea con un granito de arena, colaboró para rescatar esta hermosa tradición que tenemos en nuestra ciudad”, añadió la vivandera.

Según el historiador, esto se repitió por varios años hasta convertirse en una tradición dentro de la fiesta.

Otras versiones cuentan que la iniciativa de celebrar la eucaristía de gratitud y bendición nació al día siguiente del terremoto del 5 de agosto de 1949, cuando en el parque Cevallos, ante la evidencia de la fuerza de la naturaleza y el dolor de los ambateños, el mercedario P. Erazo presidió una multitudinaria misa.

Esta bendición no fue casual, pues este tipo de actos se contempla dentro de los libros litúrgicos, donde se habla de la consagración del agua, de las cosechas, los frutos, además, de la bendición de las casas, lugares de trabajo, autos y templos.

Inicio

Monseñor Luis Bernardo Pozo relató que el padre Rodolfo Ramírez era el capellán de los mercados y celebraba la misa todos los domingos para los vendedores, construyendo una gran relación con los comerciantes. Según Pozo, le sugirió a Ramírez que se debía hacer un acto de gratitud a Dios por todos los dones que recibe Ambato.

“Entonces él pidió a las vivanderas que arreglaran sus puestos de venta, que se presentarán elegantes porque íbamos a bendecir los puestos”, contó.

El mercado tenía la imagen de la Virgen del Quinche, y

EL DATO

En 1962, monseñor

Bernardino Echeverría tuvo la idea de cambiar la misa del mercado Central al pretil de la Catedral.

Pozo, junto con sus estudiantes del seminario, llegaban cada año para seguir con la tradición de la bendición y la coronación de la imagen, que era tomada como reina del mercado. “Entonces digo: invitemos al obispo y voy a venir con los chicos del seminario para darle mayor solemnidad, pedimos que nos acompañe la banda Municipal”, contó Pozo.

La cantidad de gente que comenzó a asistir a este acto sobrepasó todas las expectativas. En 1962, monseñor Bernardino Echeverría tuvo la idea de cambiar la misa al pretil de la Catedral, pues cada vez había más personas y resultaba incómodo.

“Como yo era el párroco, empecé a trabajar con entusiasmo. Las ‘monjitas’ mercedarias que nos ayudan en la Catedral también participaron, y arreglamos una plataforma afuera. Solo pusimos encima de la Virgen un letrero grande que decía: ‘Gracias, Señor’. Ahí empezamos”, relató Pozo.

Evolución

Con el paso de las décadas, lo que comenzó como un íntimo gesto de gratitud se transformó en un espectáculo de fe y arte efímero. La sencilla plataforma decorada dio paso a elaboradas estructuras arquitectónicas que, durante la fiesta, convierten el atrio de la Catedral en un jardín bíblico tridimensional.

Cada diseño y lema que eran escogidos por el obispo, se convertían en un desafío creativo y logístico, donde la devoción popular se expresaba a través del color, la forma y el simbolismo de los productos de la tierra ambateña.

Con el tiempo, todo se fue complejizando y se incorporó al equipo a mecánicos y carpinteros para hacer los armazones.

“Ellos tenían que trabajar por lo menos dos meses antes, para tener todo listo el viernes anterior a la misa. Ahí intervenían 100 personas en el interior de la Catedral. Se pegaban las frutas y flores, y quedaban las piezas listas para ser colocadas”, añadió.

El padre Espinoza, encargado de la imprenta de la Diócesis, se involucró en la planificación y aportó desde sus conocimientos técnicos en estructuras, debido a que cada año los diseños resultaban más complejos.

Luego se incorporó el arquitecto Acurio al equipo. Con él diseñaban proyectos y estructuras que luego eran elegidas por el obispo, quien también era el encargado de entregar los lemas con los que se elabora cada año la alegoría.

Debido a que, con los años, los diseños se complejizaron más y los gastos aumentaron, se solicitó que el Comité Permanente aportara con dinero para seguir con esta labor, aspecto que se mantiene hasta hoy.

Detrás del esplendor del sábado de bendición hay una legión de trabajadores anónimos, carpinteros, mecánicos, diseñadores, voluntarios, que

dedican semanas de esfuerzo silencioso.

Son los herederos modernos de aquellas primeras vivanderas, su labor no es solo técnica, sino también un acto de fe comunitario. Ellos aseguran que, año tras año, la promesa de gratitud se renueva, manteniendo viva la llama encendida desde hace más de 70 años. Su dedicación es el testimonio de que la tradición no se conserva solo con recuerdos, sino con el trabajo constante de manos comprometidas.

Desde 1971 se estableció que las ofrendas de frutas y pan fueran entregadas a hospitales, asilos de ancianos, casas de observación, casas cunas y orfanatos. En un año, las ofrendas llegaron hasta Quito y Latacunga.

Este destino final de los productos bendecidos cierra el círculo virtuoso de la tradición. Transforma la ofrenda estética en un acto concreto de caridad, asegurando que la abundancia simbólica se traduzca en bienestar real para los más vulnerables. Este gesto refuerza el mensaje central de la fiesta: la gratitud a la tierra y a Dios se completa cuando se comparte la cosecha con el prójimo.

ALEGORÍA. Bendición de las Frutas, Flores y Pan en 1968.

Medio de comunicación liberal, laico, agnóstico e inclusivo.

Respetuoso y defensor de los Derechos Humanos, el Estado de Derecho y la Democracia.

Editora Nacional

GABRIELA VIVANCO SALVADOR

Subdirector Tungurahua FABRICIO CEVALLOS CHÁVEZ

Editora Tungurahua GRACE INFANTE GUERRA

Textos

ALEX VILLACIS

Diagramación

GABRIEL CHICAIZA

e-mail: cartasaldirector@lahora.com.ec

Año: XXIII No. 10.284

www.lahora.com.ec

Fe y esperanza

Esta ceremonia religiosa, que surge después del terremoto de 1949, tiene una explicación desde el punto de vista psicológico, pues se afirma que los seres humanos, luego de enfrentarse a un hecho desafortunado sobre el que no tienen control, quedan enfrentados a la incertidumbre.

“De alguna manera, esto reduce el malestar y nos genera esperanza y consuelo. Ante una situación que nos causaba aflicción, el poder decir “Dios me protege” o “esto tiene un propósito”, de alguna manera nos da una sensación de control”, aclaró la psicóloga Michele Santamaría.

Santamaría afirmó que la fe ayuda al ser humano a enfrentar las desgracias, convirtiéndose en un refuerzo positivo y brindando la motivación de que las cosas van a mejorar. Con esto se puede explicar cómo este acto religioso pasó de ser una sencilla plegaria a una tradición masiva y estructurada.

Hoy, la Bendición de las

Frutas, Flores y Pan es mucho más que un acto litúrgico, es un pilar de la identidad cultural de Ambato. Se ha entrelazado firmemente con la Fiesta de la Fruta y de las Flores, proyectando a la ciudad a nivel nacional.

Atrae a turistas y fieles, generando un sentido de comunidad y orgullo local. La tradición demuestra cómo la fe, canalizada a través de una expresión cultural única, puede convertirse en un motor de cohesión social y un faro de esperanza, recordando a cada generación la resiliencia de un pueblo que se levantó de las ruinas.

En el siglo XXI, la tradición enfrenta nuevos retos: la sostenibilidad de los materiales, la incorporación de las nuevas generaciones y la preservación de su esencia en un mundo acelerado. Sin embargo, su poder perdura porque responde a una necesidad humana profunda, la de encontrar significado, comunidad y esperanza.

La Bendición de las Frutas, Flores y Pan de Ambato sigue siendo un poderoso recorda-

torio de que, incluso en la era digital, los rituales que nos conectan con la tierra, con la historia y con lo trascen-

dente conservan una vitalidad incomparable, prometiendo seguir floreciendo por muchas décadas más.

VISTA. El sábado de la bendición miles de personas llegan hasta la Catedral.

Cuatro momentos difíciles de la FFF

Varios son los momentos históricos a los que la Fiesta de la Fruta y de las Flores se ha enfrentado, demostrando que este símbolo de la identidad de los ambateños está ligada a la resiliencia desde su creación.

Por tratarse de una celebración de creación relativamente reciente, la historia de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF) permite un rastreo preciso y una documentación detallada de sus períodos complejos.

Estos momentos, definidos

por el contexto de cada era, han forzado transformaciones significativas en la dinámica de organización de sus actos centrales, poniendo a prueba su continuidad. Distintos factores de fuerza mayor han marcado la trayectoria de la festividad. Crisis políticas internas, un conflicto

fronterizo no declarado, una emergencia sanitaria global y oleadas de violencia criminal figuran entre las causas que han obligado a modificar sustancialmente el programa e, incluso, a decretar su suspensión temporal.

Lejos de quebrarla, todos estos episodios adversos han contribuido a consolidar el espíritu de una fiesta que surgió, precisamente, de la resiliencia colectiva y de la necesidad imperiosa de los ambateños de honrar la memoria de las víctimas de una tragedia, al tiempo que se inyectaba ánimo y esperanza a una comunidad decidida a reconstruir y a luchar por el futuro de su ciudad.

En el desfile de 1995 se pudo observar carteles en apoyo a quienes luchaban en la frontera.

PROGRAMAS.

Suspensión de la FFF

° La fiesta enfrentó su primera gran crisis institucional apenas cuatro años después de su fundación. En 1955, un escenario de caos político, caracterizado por una agria disputa de poderes entre el Concejo Municipal y el alcalde Neptalí Sancho, creó un clima de ingobernabilidad que hizo inviable su realización, forzando su cancelación.

Marcelo Rubio, historiador de la ciudad, detalla que en 1955 confluyeron múltiples circunstancias desfavorables que llevaron a que la FFF se cancelara.

Una de ellas fue el estado de la infraestructura vial en el corazón de la ciudad, escenario tradicional del desfile y los actos principales, la cual se encontraba con excavaciones abiertas debido a obras públicas en curso.

“Tuvieron abiertas las calles, parece que los contratistas tuvieron que cumplir el contrato y a pesar de que pidieron que se suspendan, ellos tenían que seguir, las calles estaban bastante agujereadas”, contó Rubio.

Otro factor contextual de peso fue la prolongada disputa territorial que Ecuador mantenía con el Perú, la cual, si bien no se tradujo en una guerra declarada en ese instante, mantenía al país en un estado de alerta máxima y movilización.

“No fue bélica, pero estaba a punto de entrar a una guerra, en Ambato se veía pasar armamento que venía del norte para enviar a la frontera”.

A finales de 1954, el proceso de destitución del alcalde Neptalí Sancho había entrado en su fase más crítica y pública, generando una palpable sensación de inseguridad jurídica e inestabilidad política que envolvía a toda la administración local.

Ante esta combinación de obstáculos logísticos, tensión internacional y fractura institucional, los organizadores tomaron la difícil decisión de suspender la FFF. Se dejaron de lado así los preparativos de una festividad que ya comenzaba a ganar prestigio y a atraer visitantes de otras regiones.

“Ya venían muchos turistas, en ese tiempo todavía había la costumbre de familias costeñas que pasaban varios meses en la época de invierno lo que alimentaba a la Fiesta de la Fruta y de las Flores”, contó Rubio.

Cecilia Baida, proclamada reina en la edición de 1954, extendió su mandato simbólico hasta la siguiente elección en 1956, un caso excepcional de la FFF que la convierte en la única soberana en haber ostentado el cargo por dos años consecutivos.

La suspensión decepcionó profundamente a comerciantes, hoteleros y emprendedores que veían en la festividad un pilar para sus economías, así como al público ambateño que ya la había adoptado como su espacio por excelencia de expresión artística, cultural y celebración comunitaria.

La guerra del Cenepa

° En 1995, el conflicto armado con el Perú por la cordillera del Cóndor se encontraba en su punto más álgido y latente. Las noticias en todos los medios de comunicación reportaban una escalada bélica constante que amenazaba con desembocar en una declaración de guerra formal, impregnando la vida nacional de un ambiente generalizado de tensión, preocupación y profunda tristeza.

Mónica Auz fue elegida Reina de Ambato en este año particularmente difícil. Ella rememora ese período como uno complicado para la nación entera. “Fue una época donde se perdieron vidas de ecuatorianos y tungurahuenses, muchas madres e hijos perdieron a sus hijos y padres”. En 1995 se evaluó en repetidas ocasiones la posibilidad de suspender todos los eventos de la FFF. Sin embargo, prevaleció la decisión de continuar, basada en la convicción de que la fiesta trasciende el mero festejo para constituir un acto simbólico que conmemora la lucha y la resiliencia de la ciudad, valores que en ese momento de incertidumbre nacional resultaban más pertinentes y necesarios que nunca.

Mónica Auz narró que, durante sus giras y visitas como candidata, las instituciones las recibían con un cariño especial cargado de esperanza. “Nosotras llevábamos alegría y sonrisas, cambiábamos un poco ese pensamiento de la guerra, creo que también contribuimos a dar calma en medio de lo que estaba pasando”.

La edición de 1995 se vivió con un carácter distinto y sobrio. Varios eventos se suspendieron o se adaptaron. El pregón, por ejemplo, no se realizó, y las candidatas acudieron directamente al coliseo para la ceremonia de elección. “Mis auspiciantes y mi familia me hicieron una caravana por las calles de Ambato, pude sentir el cariño de la gente que uno ama y de mi ciudad”.

Ese año se implementó una fusión práctica entre el desfile y la ronda, la cual recorrió el centro de la ciudad un domingo por la tarde. En este recorrido, fue común ver carteles y mensajes de apoyo a los soldados que combatían en la frontera. “La fiesta se enfocó a darnos esperanza a cambiar un poco ese dolor que vivíamos los ecuatorianos en esos días”, comentó. El reinado de Mónica Aúz orientó sus esfuerzos hacia el trabajo solidario con los familiares de los soldados desplegados y, posteriormente, con los veteranos que regresaron al finalizar el conflicto. En este contexto, vivió una de las experiencias más conmovedoras y definitorias de su vida.

Durante la bienvenida a las tropas, un soldado se acercó y se sentó a su lado para contarle que, entre los periódicos que llegaban esporádicamente al frente, había encontrado una fotografía suya, la había recortado y la pegó en un árbol junto a su trinchera, prometiéndose a sí mismo que sobreviviría para algún día conocer a la Reina de Ambato.

“No puedo ver películas de guerra, porque esa época fue muy fuerte y más para las familias de los soldados y quienes estuvieron ahí, ellos tuvieron un cambio psicológico por todo lo que vivieron”.

Su labor durante ese año se centró en gestionar y brindar apoyo psicológico y económico a las familias que habían perdido a seres queridos en el conflicto, así como a los soldados que regresaron marcados por la experiencia del frente.

La pandemia

° En el año 2020, la irrupción de una pandemia de escala mundial obligó a un parón abrupto de la actividad social y económica, imponiendo un desarrollo de la vida cotidiana bajo el signo del miedo al contagio. Las calles, normalmente bulliciosas, se vaciaron y los hábitos colectivos cambiaron de manera profunda y posiblemente permanente.

La Fiesta de la Fruta y de las Flores acababa de concluir su edición y Laura Palacios había sido elegida como la nueva reina de Ambato cuando se decretó el confinamiento obligatorio en Ecuador y gran parte del mundo. Ante la emergencia, ella optó por la acción directa, se puso un overol y salió a trabajar en apoyo de su comunidad más vulnerable.

“Decían quédate en casa, a mi se me vino a la mente: ¿y las personas que no tienen casa? ¿Y los que viven del diario, que si no trabajan esos días no tienen que darles de comer a sus hijos? Esa era la mayor incógnita ¿Qué hago? ¿Cómo ayudo? Tenía muchas preguntas en mi cabeza”, contó Laura.

La exreina comenzó a trabajar en las calles, coordinando con un grupo de voluntarios que formaron parte de su equipo de respuesta. Laura confesó que sintió un gran temor por la posibilidad de contagiar a su propia familia, dado que sus jornadas de labor solidaria se extendían desde las siete de la mañana hasta la medianoche.

Su primera campaña consistió en movilizar a personas con tratamientos médicos críticos, como diálisis, que carecían de transporte. Para ello, puso a disposición de la ciudadanía el automóvil que había recibido como parte de su premio por ganar

el reinado.

La entrega de víveres, ropa y ayuda directa a habitantes de las distintas parroquias rurales y urbanas de Ambato, junto con la preocupación por las personas en situación de calle, se convirtieron en el eje central de su año de reinado. “Todos los overoles que me ponía los hizo mi mamá, esa era su forma de cuidarme de estar conmigo en esos momentos”. Laura vivió momentos de gran dureza emocional al ser testiga directa de la necesidad extrema de muchas personas que le pedían auxilio, una labor que no ha interrumpido y que mantiene hasta el presente, asistiendo a quienes continúan buscando su apoyo.

Un detalle singular conecta a dos épocas difíciles de la fiesta: la banda de reina le fue donada a Laura por Mónica Aúz, quien, como se relató, también había enfrentado un período crítico durante su propio reinado.

En 2021, Laura Palacios entregó su cargo en una ceremonia de elección que, debido a las restricciones sanitarias, apenas congregó a 100 personas. Ese mismo año, su retrato se incorporó a la galería oficial de reinas del Comité Permanente, donde se la puede ver luciendo el overol que se volvió símbolo de su gestión, recordándole así como la reina que enfrentó una pandemia global para tender la mano a sus conciudadanos.

Pero la FFF, en su esencia de símbolo de resiliencia y alegría ante la adversidad, una vez más demostró su capacidad de adaptación. La festividad se transformó en un espacio de conmemoración y consuelo, recordando al mundo que el arte y la cultura poseen un poder sanador para el cuerpo y el espíritu colectivo.

En 2021, la fiesta regresó simbólicamente a su origen y se reconfiguró para ajustarse a los parámetros de la llamada ‘nueva normalidad’, caracterizada por la restricción de aforos en espacios cerrados, límites al número de asistentes y evitar toda aglomeración masiva.

Jéssica Vinueza, quien se desempeñó como asesora artística del Comité Permanente de la FFF en 2021, recordó el enorme desafío que ella y todo el equipo institucional enfrentaron para tomar decisiones que permitieran mantener viva la esencia conmemorativa de la fiesta, respetando al mismo tiempo las normas de bioseguridad.

“En el 2021 el espíritu de la gente era de bastante conmoción, consternación, había muchísimo miedo y pánico, frente a eso teníamos que levantar una edición más de la Fiesta de la Fruta y de las Flores”, contó Vinueza.

Dentro del equipo del Comité Permanente, los retos fueron técnicos y creativos. Se revisó minuciosamente el formato de los eventos patrimoniales y se impulsó la creación de nuevas actividades que permitieran descentralizar la fiesta, siguiendo las recomendaciones y restricciones gubernamentales, que variaban según el número de contagios. Iniciativas como ‘Música desde el balcón’, ‘Memorias del 49’, ‘Pregoneros de esperanza’ y ‘tarimas móviles’ recorrieron barrios y parroquias, creando micro espacios efímeros de resiliencia a través del arte, diseñados para que los vecinos pudieran disfrutarlos desde la seguridad de sus ventanas y terrazas, sin necesidad de congregarse.

Para Vinueza, el mayor reto fue diseñar una alternativa viable para el desfile, evento masivo por excelencia. “Todo el tiempo crear estas actividades era un reto no solo técnico, sino que también era una responsabilidad en cuanto a hacerle honor y honrar a la fiesta que nació después de una tragedia, había un paralelismo en ese entonces también que era la pandemia”.

La solución innovadora fueron las ‘alegorías itinerantes’, carros alegóricos que realizaban un recorrido por diversos puntos preestablecidos de la ciudad, permitiendo a los ambateños admirar el desfile desde sus hogares.

“Lo que les habíamos pedido en ese año a los constructores fue que piensen en la visibilidad cenital, es decir que diseñen algo que se pueda ver desde arriba y desde la puerta de su casa, todo esto acompañado de un grupo pequeño de bailarines, que debían estar a cierta distancia”.

A esto se sumó el concepto de ‘alegorías efímeras’, idea propuesta por la constructora Carolina Chimborazo. Estas estructuras, elaboradas con la misma técnica de los carros tradicionales, se instalaron de manera fija en varios puntos estratégicos, ofreciendo así una alternativa visual y festiva distribuida por toda la ciudad.

Lamentablemente, en 2021 no fue posible llevar a cabo la ronda ni el desfile tradicional, ya que durante los meses de la fiesta se registró un repunte preocupante en el número de contagios y fallecidos, lo que forzó la suspensión de varios eventos planificados.

La elección de la reina de Ambato, que coronó a Martina Maya, se desarrolló con un aforo reducido que, entre personal técnico, autoridades y candidatas, no superó las 100 personas.

AMBATO Dirección: José Peralta a 150 mts del redondel de Huachi Chico Vía a Guaranda Telf: 2587727-2585961

BAÑOS Dirección: Thomas Halflants entra Av. Amazonas y Espejo • Telf: 2742760

PELILEO Dirección: Av. Confraternidad a 150 metros del Cuerpo de Bomberos. Telf. 2871570

El lugar elegido fue el monumento a la Primera Imprenta en la parroquia de Pinllo, donde se instaló una carpa amplia sin paredes laterales que garantizaba la circulación de aire y el distanciamiento físico requerido.

“Era un poco recordarle a la gente apelar a la memoria y contarles, por qué nuestra fiesta es tan particular, en otros lugares se celebran el carnaval, nosotros celebramos la vida, volver a creer en que la esperanza existe y que si nos unimos en tiempos difíciles todos podemos levantarnos”, comentó Vinueza.

Durante 2021 y 2022, la fiesta emprendió un camino de reinvención forzosa, manteniendo firme su rumbo histórico de resiliencia y recordándole al mundo que Ambato se erige como un bastión de alegría, donde se comprende que el arte y la cultura son pilares indispensables para levantarse después de la caída.

La elección de Reina de Ambato, un evento patrimonial de la FFF

Desde el inicio de la Fiesta de la Fruta y de las Flores se decidió que se nombraría una reina que presidiera los actos centrales.

La intención de elegir una reina en la ciudad viene desde inicios del siglo pasado, se buscaron varias razones para nombrar a quien represente la belleza y virtuosismo de la mujer ambateña, se podría decir que estos intentos son antecedentes de la posterior elección de la Reina de Ambato.

La primera elección de la que se tiene registro es en 1926. En ese año se la denominó como la reina del trabajo, su nombre fue Rosa Enriqueta Jáuregui, el 12 de noviembre día de su exaltación se realizó un desfile en el parque de la Estación, hoy parque 12 de Noviembre. La exaltación estuvo a cargo de Juan Abel Pachano. Según el historiador Gerardo Nicola López, en 1930 se eligió a Clara Naranjo como reina, ella a su vez pidió al Concejo Municipal de la época le acompañen hasta la quin-

ta de Atocha para entregar a Dolores Espinoza, viuda de Eduardo Mera, los originales de la novela ‘El Profeta’.

En 1927 se eligió la primera reina de la belleza. Al respecto el historiador Isaías Toro Ruiz cuenta que, el 24 de mayo de 1927 la revista quiteña ‘Claridad’ sugirió que se eligiera en cada provincia a la señorita ‘Soberana del amor y del ensueño’.

En Tungurahua organizó la elección la revista ‘Cultura’ y en las votaciones resultó elegida Rosa Mercedes Sevilla Cobo. La exaltación se realizó en el teatro Viteri, en un escenario adornado para la ocasión, el programa estuvo lleno de música y poesía.

En 1930 diario El Telégrafo pidió nombrar a una reina por provincia para que participe como candidata a Miss Ecuador y viaje a Estados Unidos para terciar en Miss Universo. Para

COSTUMBRE. Las reinas eran acompañadas en el desfile por una corte de honor.

la elección en Tungurahua se armó un jurado numeroso que eligió a Emelina Sevilla Sánchez, quien se excusó de la designación por motivos personales. En 1941 se eligió a la seño-

rita aviación como una forma de presión para que se lleve a cabo la obra de construcción del aeropuerto en la ciudad. Clara Naranjo fue nombrada con esta dignidad.

En 1945, la sociedad Unión y Progreso nombró como su Reina a Elsa Ayllón Vega. En 1948 los bomberos nombraron como su reina a María Aurelia Sánchez.

Anécdotas e historias

° La fiesta ha tenido 74 reinas a pesar de que la celebración cumple 75 años, pues en 1955 Cecilia Baida fue ratificada como reina debido a que la Fiesta de la Fruta y de las Flores no se llevó a cabo por los problemas que el Municipio atravesaba.

Todos los reinados tienen varias historias y anécdotas que contar. Maruja Cobo transmitió su legado y las ganas de representar a la ciudad a sus dos sobrinas Mónica Herdoíza y Paulina Cobo, que también fueron reinas de Ambato.

Maruja fue coronada tres veces: una en el mercado Central, luego sobre las ruinas de la iglesia Matriz y en la noche por el presidente Galo Plaza Lasso.

Zonnia Ruiz Vásconez participó como candidata en 1951 pero no fue elegida, lo volvió a intentar en 1952 y alcanzó la corona.

Dora Vaca Hervas fue reina de la tercera edición de la fiesta, entre sus obras más destacadas está la adquisición del órgano para Catedral con recursos personales. Antes de culminar su reinado fue diagnosticada con cáncer terminal y falleció poco tiempo después. Rodrigo Pachano escribió el poema ‘El trono vacío’, como un homenaje para ella.

Cecilia Baida Ode fue la reina de la cuarta edición, entre sus anécdotas se cuenta que los presos reunieron firmas para que se les permita participar en las votaciones, pues en aquel tiempo se compraban los boletos para votar por la candidata, lo que ayudó a que sea elegida como reina.

Baida es la única reina que ha ocupado el cargo por dos años consecutivos en 1954 y 1955, debido a que la fiesta no se organizó por problemas políticos dentro de la Municipalidad.

Olga Eloisa Holguín, reina de la novena Fiesta de la Fruta y de las Flores, debía ser coronada en el estadio Bellavista, pero en la puerta no se le permitió entrar a ella y a su corte, el encargado tenía la orden de permitir el paso solo con boleto, afortunadamente salió el alcalde Neptalí Sancho a permitirle la entrada y llevarla hasta el escenario.

Mónica Bodenhorst, fue la reina de la décima edición, ella era hija de Benno Bodenhorst, gerente de lo que fue la Industrial Algodonera y de Minne Mampoteg, la familia llegó a Ambato procedente de Europa en 1935.

Saludamos a la tierra de los Tres Juanes en su celebración

Inés Holguín Vásconez, reina de la edición 11 de la fiesta fue coronada en el estadio Bellavista, justo antes de colocarle la corona se dieron cuenta que no existía una corona y alguien del equipo tuvo la habilidad de hacerle una corona de frutas y flores, siendo la única reina en llevar una corona hecha con materiales orgánicos.

En 1974 María de Lourdes Mancero debía ser coronada por el presidente Guillermo Rodríguez Lara, pero el protocolo de su gobierno no permitía que él sea quien se acerque a la reina, cuando ella comenzó a caminar el público presionó tanto que al final el Presidente debió ir hacia donde la Reina.

Zonnia Paulina Vaca Ruiz fue la reina de las bodas de plata de la fiesta, ella es hija de Zonnia Ruiz Vásconez la segunda soberana de la FFF y sobrina de Dora Vaca reina de Ambato en 1953.

Por varias ocasiones se ha demostrado que la vocación de servicio a través del reinado se hereda y ese es el caso de Alexandra Vásconez Sevilla, hija de Herminia Sevilla, reina de la edición número seis.

75 años de la Fiesta de la Fruta y de las Flores

Fisioterapia de lesiones deportivas

Tratamiento de lesiones ortopédicas

Reducción de medidas

Estimulación temprana

Lunes a Viernes: 08:00 a 1800 Sábado:

Belleza y amor por Ambato

La encargada de engalanar la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF) desde su creación en 1951 ha sido la Reina de Ambato. Aquí te hacemos un recorrido desde la primera soberana Maruja Cobo García hasta la última, Martina Salcedo Cobos.

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Maruja Cobo García (+) 1951

Maruja Cobo fue electa como primera Reina de Ambato, como símbolo de compromiso de resurgimiento, ya que la ciudad había soportado el devastador terremoto del 5 de agosto de 1949 que la dejó en ruinas.

Esta guapa ambateña fue elegida el 17 de febrero de 1951 cuando tenía 18 años. Aquella noche fue coronada tres veces, la primera en la Plaza Central, luego sobre las ruinas de la Catedral y finalmente a las 21:59 en el teatro Lalama.

Maruja Cobo García falleció el 21 de octubre de 2019 a la edad de 85 años.

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Zonnia Ruiz Vásconez en los 12 meses de reinado trabajó todo el tiempo para servir a la comunidad con obras sociales.

Zonnia participó como candidata aquel año con el apoyo de la Cruz Roja de Tungurahua, Centro Agrícola y las Cámaras de Industria y Comercio; entidades con las cuales mantuvo estrecha relación para llevar a cabo su obra social.

En 1952 participó en el Desfile con la participación de carros alegóricos muy bien adornados, en donde Zonnia fue admirada por los ambateños.

Zonnia Ruiz Vásconez falleció el 27 de mayo de 2019 a la edad de 90 años.

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Dora Clemencia Vaca Hervas se caracterizó por iluminar el día con su sonrisa, siempre se destacó por ser honesta y participativa.

A pesar de que a los pocos meses de acabado su reinado falleció, actualmente se la recuerda y se la admira porque dejó un amplio ejemplo de amabilidad y solidaridad.

Como muestra de cariño a su Ambato, Dora financió en forma personal la adquisición del primer órgano para la nueva Catedral de la ciudad.

Nuestro saludo a la tierra linda cuna de los Tres Juanes, al celebrar su septuagésima quinta edición de Fiesta de la Fruta y de las Flores

Las mejores puertas enrollables de Acero del Ecuador

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Cecilia Bayda Ode (+) 1954 – 1955

Cecilia Wacila Bayda Ode fue elegida mediante votos del pueblo por su don de gente y su belleza.

Cecilia fue reina de Ambato en dos períodos debido a que un año no se realizó elección de otra soberana por problemas políticos.

La exaltación de Cecilia se realizó en el Teatro Lalama con la presencia de José María Velasco Ibarra, quien fue presidente de la República en aquella época.

Cecilia Wacila Bayda Ode falleció el 9 de noviembre de 2011.

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Rosario Mera Navarro (+) 1956

Rosario fue la quinta Reina de Ambato y hasta hoy es recordada con mucho cariño, tanto por su forma especial de ser, como por las obras que realizó.

Sus padres fueron Germánico Mera Iturralde, hijo de Juan León Mera; y tuvo tres hermanos: Juan Pablo, Alfonso, Beatriz (nietos de Juan León Mera).

Por su belleza y talento fue una de las primeras actrices del país, participó con famosos de la época y trabajó en la compañía de Paco Tobar.

Falleció en un accidente de tránsito en julio de 1979.

Zonnia Ruiz Vásconez (+) 1952
Dora Vaca Hervas (+) 1953

Herminia Sevilla Vásconez 1957

Con tan solo 15 años Herminia Sevilla Vásconez asumió el reto de ser la nueva Reina de Ambato. Lo que caracterizaba a esta joven soberana era su sencillez en los momentos que se expresaba ante el público.

Camilo Ponce Enríquez, presidente de la República, tuvo una deferencia especial con Ambato, ya que dispuso un avión para que sobrevuele el estadio y lance un ramo de flores a la hermosa Reina.

Su hija Alexandra Vásconez de Sevilla fue elegida como Reina de Ambato en 1982.

Susana Toro Cepeda (+) 1958

Previo al programa de coronación, la Reina de Ambato, Susana Toro Cepeda, y su corte de honor caminaban al Teatro Lalama desde el edificio de la Gobernación, en esas cuantas cuadras, ambateños y turistas las aplaudían y regalaban flores.

Una de las actividades más recordadas de la época es la verbena, que se realizaba generalmente en el parque Montalvo con la ayuda de los clubes Rotario, de Leones, Cruz Roja, entre otros.

La coronación y exaltación la realizó Ernesto Miño, creador de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Irma Holguín Utterman 1959

Irma Holguín Utterman dejó como legado el sentimiento de solidaridad en los ambateños.

Su reinado estuvo cargado de energía, solidaridad y por supuesto belleza, al ser representante de la mujer de Ambato presenciaba todos los actos públicos y tuvo la oportunidad de expresarse ante el público que tanto la quería.

¡Y nuestra la enciende! energía

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La coronación y exaltación de esta hermosa soberana se realizó el viernes 27 de febrero en el Estadio Municipal Bellavista.

Olga Eloísa Holguín Vásconez 1960

Olga Eloísa Holguín Vásconez se constituyó en la novena Reina de los ambateños. La elección cambió en el año que la eligieron, pues antes se las designaba por voto comprado, pero en 1960 se realizó mediante un jurado calificador que estaba conformado por alcaldes de varias ciudades del país. 1960 fue un año que marcó la vida de Olga Eloísa, pues fue designada Reina de Ambato y luego contrajo matrimonio con Julio Salgado el mismo año, razón por la cual no pudo entregar la corona a su sucesora.

Mónica Bodenhorst 1961

El programa de elección donde designaron a Mónica Bodenhorst como Reina de Ambato se realizó en el Teatro Lalama, donde un público selecto y amable se emocionó con la declaración de su nueva soberana.

Su coronación se desarrolló en el estadio Bellavista y tuvo como invitados especiales a José María Velasco Ibarra, en ese entonces presidente de la República, quien ciñó la banda a la bella ambateña.

Ángela Saá Álvarez 1963

Inés Holguín Vásconez 1962

Inés Holguín Vásconez fue electa como la Reina de Ambato en 1962. En la coronación desarrollada en el estadio Bellavista se dio una anécdota especial, ya que su antecesora Mónica Bodenhorst viajó al extranjero y nadie se percató que se llevó los símbolos reales y tampoco se habían acordado de comprar un nuevo símbolo. En ese momento Gladys Peet, esposa del presidente Carlos Julio Arosemena, quien asistió a este evento, hizo una hermosa corona de flores y frutas que sacaron de los arreglos florales y canastos del escenario y colocó a la nueva Reina.

El Colegio de Médicos de Tungurahua pidió a la madre de Ángela Saá Álvarez, Clemencia Álvarez, que la dejaran participar como candidata a Reina de la institución, pero mostraba un poco de resistencia, pues su hija tenía solamente 16 años, pero con insistencia lograron candidatizarla y coronarla como soberana de este gremio justo el día en que cumplía 17 años.

Al mes siguiente, el 9 de marzo, en una velada especial e inolvidable en el Teatro Lalama fue elegida como la más bella mujer de Ambato.

La Unidad Educativa Suizo

saluda a la ciudad de Ambato en su Septuagésima Quinta Fiesta de la Fruta y de las Flores

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Anita Holguín Colina 1964

Anita Holguín Colina se candidatizó para Reina de Ambato con el apoyo del barrio La Delicia y el colegio Luis A. Martínez. Tenía 20 años cuando fue elegida soberana. El evento se realizó en el Teatro Lalama y después de algunas horas el jurado calificador que estaba integrado por autoridades y la Junta Militar de aquel entonces en el país, determinó que la nueva Reina de los ambateños sea Anita Holguín Colina.

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Susana Núñez Rodríguez 1965

En este año por primera vez la elección de la Reina se realizó en la Plaza de Toros ante la concurrencia masiva de gente, que por cariño y curiosidad acudieron a este lugar y ovacionaron a su candidata preferida.

Cuando Susana Núñez Rodríguez fue soberana no había instituciones de ayuda hacia los necesitados, es así que por cuenta propia, con la ayuda de sus padres y algunas organizaciones, pudo llevar un pequeño, pero significativo detalle para las personas que más lo necesitaban.

1966

Cumandá Mayorga fue elegida Reina de Ambato cuando tenía 18 años. Representó a la avenida Cevallos. El programa de elección se realizaba en el salón máximo del Consejo Provincial y de una manera democrática las candidatas, entre ellas, eligieron a la Reina, dignidad que recayó en Cumandá Mayorga. El acto de coronación y exaltación se desarrolló en la Plaza de Toros, su antecesora Susana Núñez le entregó las insignias reales.

1967

Patricia Romano representó al barrio de la plaza Colombia, que actualmente corresponde al mercado Modelo.

Fue electa soberana de la ciudad cuando tenía 17 años y al momento de ser designada, el 11 de febrero de 1967, coincidencialmente estaba de cumpleaños.

Tenía 20 años cuando los moradores y la directiva del barrio de la Medalla Milagrosa apoyaron la inscripción de Rosario Lalama como candidata a Reina de Ambato.

La elección se realizó de manera democrática, todas las candidatas dieron su voto, y la favorecida fue Rosario Lalama.

Otto Arosemena, presidente del Ecuador, impuso la corona a la nueva Reina, que la consagraba como la más bella de la fiesta de los ambateños. Este acto se realizó en la Plaza de Toros.

Durante su reinado se vivió en la ciudad la primera Ronda Nocturnal. Patricia fue la primera Reina de Ambato que se trasladó de visita a los Estados Unidos como representante de la belleza de la mujer ambateña. 15 17 19 18 16

Antes de participar como candidata a Reina de Ambato, Susana Palacios ganó el evento de Señorita Parroquial, lo que la animó a inscribirse para el certamen galante con el respaldo de directivos y moradores del barrio La Merced.

El evento de elección se realizó en el Salón de la Ciudad, donde el cinco veces presidente de la República, José María Velasco Ibarra, pidió en la sesión solemne la reelección de Susana como Reina de Ambato, algo que no pudo darse.

Con tan solo 18 años, Mónica Herdoíza había ganado el reinado del barrio Miraflores y luego el de la parroquia la Catedral, sin imaginar que, poco tiempo después obtendría la corona de Ambato.

La elección de la nueva soberana se realizó en el Consejo Provincial de Tungurahua.

La coronación la realizó José María Velasco Ibarra, presidente del Ecuador, acto inolvidable que se desarrolló en la Plaza de Toros con gran cantidad de público.

Cumandá Mayorga
Rosario Lalama 1968
Mónica Herdoíza 1970
Susana Palacios 1969
Patricia Romano

Alexandra Vásconez 1982

Alexandra Vásconez Sevilla fue electa Reina de Ambato 25 años después de su madre Herminia Sevilla, quien fue soberana de la ciudad en 1957.

El proceso de elección se realizó en el Municipio con la participación de ocho candidatas. El jurado calificador lo conformaron varias personalidades de la provincia y el país, y en unanimidad resolvieron que Alexandra tenía todas las cualidades físicas e intelectuales para ser Reina de Ambato. Ella representó al barrio Miraflores. 31

María de las Mercedes Cobo 1983

La Fiesta de la Fruta y de las Flores en su edición 32, se vivió de manera especial en 1983, pues los festejos fueron de primera calidad y, además, se había escogido a una de las mujeres más hermosas de la ciudad para que sea Reina de Ambato, María de las Mercedes Cobo. El programa se realizó en el Salón de la Ciudad con la presencia de varias candidatas, y con un pueblo que a las afueras, con gritos y aplausos manifestaban el apoyo a su favorita. María de las Mercedes es hija de Mario Cobo Barona, reconocido escritor ambateño.

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Hipatia Naranjo Herdoíza 1984

Hipatia Naranjo Herdoíza a los 17 años, con una belleza incomparable e intelecto digno de admirar se ganó el cariño del pueblo ambateño y fue elegida como Reina de la Fiesta de la Fruta y de las Flores. Uno de los momentos especiales de esta Reina fue cuando viajó a Quito con una delegación para asistir a la misa que dio el Papa Juan Pablo II en el parque La Carolina. Ella fue la encargada de entregar al Papa un tapiz de Salasaca.

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María Verónica Vásconez 1985

María Verónica Vásconez participó para el reinado de Ambato con el apoyo del barrio Ficoa, y del Club Social y Deportivo Macará. En este año la ciudad buscaba alcanzar la meta de ser sede de los Séptimos Juegos Nacionales y se logró el objetivo gracias a la intervención de la bella Reina y Milton Fabara, que en ese entonces era presidente de la Federación Deportiva de Tungurahua. La exaltación a la Reina se dio en el Teatro Ambato y la coronación en el Coliseo de Deportes.

María Cristina Holguín 1986

La elección de María Cristina Holguín se dio en el Coliseo de Deportes entre cuatro candidatas. Una de las anécdotas de esta exreina es que en la Ronda Nocturnal no hubo el carro para ella, es así que María Cristina se cambió de vestuario y se fue a la casa de sus abuelitos por el Liceo Cevallos, donde un niño la reconoció y la gente le hizo salir para un emotivo baile mientras duró el desfile. En este año después de la Ronda se colocaron 12 orquestas a lo largo de la avenida Cevallos.

María Gabriela Sáenz 1987

La elección de María Gabriela Sáenz fue desarrollada en el Salón de la Ciudad, ella representaba al barrio Ficoa, y las barras se hicieron escuchar desde las afueras del edificio.

La banda fue impuesta por el alcalde de ese año Galo Vela Álvarez (+), quien tenía un carisma especial con la gente y sirvió para que la fiesta ambateña se realice en un ambiente de cordialidad. Entre sus labores realizó el agasajo ‘Cañitas’.

Macarena Ruiz 1988

“Reelección, reelección, reelección”, fueron las palabras que gritaron los ambateños en las afueras del Municipio de Ambato cuando Macarena Ruiz iba a entregar su reinado después de su año de gestión.

Desde que fue soberana se marcó la labor social para los más necesitados. Cuando fue electa salió escoltada desde el Salón de la Ciudad por la recién formada ‘Rondalla Ambateña’.

Macarena es nieta del reconocido

Janeth Ortega 1989

Janeth Ortega en su reinado vistió Nueva York y Los Ángeles como invitación de los ambateños residentes en Estados Unidos, donde conoció diferentes historias de migrantes.

Ella fue la encargada de crear la Fundación Reinas de Ambato después de haber vendido calendarios para abrir la cuenta en el Banco del Pacífico, requisito que era necesario para tramitar la creación de la Fundación que volvió a reactivarse.

María Isabel Chacón 1990

Una de sus mejores experiencias dentro de su reinado fue el haber recibido una carta anónima de alguien que con palabras sencillas, pero profundas y llenas de buenos sentimientos, además, le dio los mejores deseos a la soberana en su labor. Esta persona actuó de manera desinteresada en la recolección de fondos para el Hospital Regional.

María Belén Molina 1991

María Belén Molina fue la Reina de las Bodas de Rubí al conmemorarse 40 años de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

La banda que consagraba a María Belén como soberana fue impuesta por Maruja Cobo, primera Reina en la historia de la ciudad.

En el Desfile el carro alegórico de la Reina era muy alto, por lo que la personas se subían en él para dejar en sus pies regalos como símbolo de cariño.

Mónica Rodríguez 1992

Con 20 años Mónica Rodríguez fue elegida como Reina de la ciudad en el Teatro Ambato. En esta edición seis hermosas candidatas buscaban convertirse en la nueva soberana. Justo ese día la hermana de la exreina se encontraba en labores de parto en el hospital.

En el año reinado presidió los Juegos Nacionales que fueron inaugurados en el estadio Bellavista, ella llegó en una carrosa que era jalada por un caballo negro.

Con 18 años María Isabel Chacón fue proclamada como Reina de Ambato.

Lissette Naranjo 1993

En este año la elección se llevó a cabo en el Municipio de Ambato con la presencia de las autoridades. Las barras se concentraban en la calle Bolívar en las afueras del edificio municipal.

Lissette Naranjo fue representante de la Universidad Católica del Ecuador sede Ambato.

Cuando Lissette tenía 9 años su hermana mayor Hipatia fue elegida como reina de la ciudad, en ocasiones cuando era niña aprovechaba el tiempo para lucir la corona de su hermana. 42

Mónica Auz 1995

María Isabel Arellano 1994

María del Pilar Larrea 1996

El año de reinado para María del Pilar fue una experiencia magnífica, de lo que solamente guarda lindos recuerdos, por el cariño incondicional de su gente que fue el apoyo para cumplir todo lo que se propuso.

Las acciones que emprendió le ayudaron a comprender que ser una Reina significa mucho más que portar los símbolos reales como el cetro, la corona, la cinta y la capa. Esta experiencia fue muy enriquecedora para ella.

María Isabel Arellano fue electa como Reina de Ambato cuando tenía 17 años.

Los padres de María Isabel son oriundos de Patate, quienes le dieron la oportunidad de crecer entre las dos ciudades que tanto quiere. Patate en medio de sus huertos y Ambato por la historia y el progreso que admira.

En su año de reinado el director del Comité Permanente fue Fausto Palacios. 43

En el año de reinado de Mónica Auz fue el conflicto bélico con Perú, razón por lo que las reinas tenían la importante misión de ser las mensajeras de la paz y brindar alegría a todos los lugares a los que asistía.

Este año fue muy duro para Mónica, pero que le dejó innumerables experiencias de las cuales aprendió mucho para su vida cotidiana.

Con la ayuda de su familia y de la empresa privada tuvo la oportunidad de ayudar a muchas personas.

Cynthia Hidalgo Camacho 1997

Desde el momento que la nombraron como Reina, Cynthia Hidalgo Camacho ya tenía varios planes en mente para su año.

La exsoberana recordó cómo antes se celebraba la Fiesta mayor de los ambateños, con el entusiasmo característico de los ciudadanos, pero antes los eventos estaban marcados por las tradiciones, cosa que se debería ir conservando, para que perdure por lo largo de los años.

Ella fue la primera Reina de la UTA en alcanzar la corona.

María del Pilar Callejas 1998

María del Pilar Callejas llegó a ser Reina gracias al pedido de sus vecinos del barrio Miraflores, quienes la visitaron en su casa para que sea su representante como candidata.

Ella fue considerada la más guapa por sus ojos azules, su cabello de color dorado natural, por lo que fue electa como Reina de Ambato en el Teatro Lalama.

El legado de los reinados permanece en su familia, pues su madre María del Pilar Sevilla, también fue Reina de la ciudad (1972).

Carolina Naranjo 1999

Ser Reina de Ambato a Carolina Naranjo Saá la llevó a vivir de manera diferente y más humana.

En su año de reinado tuvo que vivir el inicio del proceso eruptivo del volcán Tungurahua y entre las actividades que realizó fue visitar los refugios para ofrecer atención médica.

Emprendió un proyecto de ayuda para los hijos de las internas de la cárcel de Ambato. 44 45

Ángela Mayorga 2000

Ángela Mayorga guarda muchos recuerdos que dejaron los días de trabajo por su ciudad y su gente como Reina de Ambato.

Uno de los eventos que la hacen sonreír es la coronación simbólica en el mercado Central, donde fue Gustavo Noboa, expresidente del Ecuador, el encargado de colocar en su cabeza la corona hecha de flores. Además, su año estuvo marcado por la ayuda social.

Rosa Mayorga 2001

Rosa Belén Mayorga engalanó como Reina de Ambato la Fiesta de la Fruta y de las Flores en sus Bodas de Oro (50 años). Aquel año fue electa Miss Colegial y ese mismo día fue inscrita como candidata a soberana de la ciudad.

Rosa Belén trabajó por las madres, niños, adultos y personas con discapacidad. Ella sentía que su labor iba más allá, de tal forma que trataba siempre de llegar primero a su corazón y luego a cubrir sus necesidades. Por ello es que después de varios años los ambateños la siguen recordando.

Paola Molina 2002

Paolina Molina pensaba que llegar a ser Reina de Ambato la convertía en una ‘hada madrina’ capaz de hacer realidad algunos sueños, sintiendo la facultad de entregar alegría a cualquier lugar que iba.

Uno de los momentos que rememora Paola es cuando entregó la corona recordando su mensaje, donde enumeró una por una las obras que había realizado. Una de las más destacadas fue la creación de un centro de mendicidad.

Saluda a la tierrita linda al cumplir un año más de superación y resiliencia, en estos 75 años de la Fiesta de la Fruta y de las Flores agradecemos la confianza de nuestros clientes y reafirmamos el compromiso de seguir brindando un trabajo de calidad

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Mishelle Calvache 2003

La guapa Mishelle Calvache primero fue electa como soberana de su colegio La Inmaculada, luego ganó el certamen Miss Colegial y finalmente fue Reina de Ambato. En aquel tiempo todos los reinados le cayeron de golpe, lo que significó una gran alegría para ella. Haber sido Reina le llevó a comprender que ser la imagen de la ciudad es mucho más, por el trabajo que se debe realizar durante el año de gestión.

Carolina Pozo 2004

365 días de reinado fueron los que disfrutó Carolina Pozo, donde, además, de haber conseguido la corona, la responsabilidad por su ciudad era lo más importante.

La niñez desamparada y personas con discapacidad fueron su mayor proyecto de ayuda, pues admiraba de ellos su esperanza y su lucha por la vida.

Con la nobleza que la caracteriza ella se encariñaba con cada labor social, por lo que fue como una madrina.

En su año como Reina de Ambato, Diana Velasco realizó varias obras sociales en beneficio de la comunidad, donando una ambulancia muy bien equipada para emergencias.

En los sectores rurales ayudó con la educación donando pizarrones, computadores, implementos mobiliarios y escolares.

Además, donó el auto que había ganado como Reina.

Desde pequeña Gabriela Carrasco estuvo involucrada en certámenes de belleza, y siempre soñó con ser Reina de su ciudad, ella veía como en las fiestas la mujer más linda de Ambato engalanaba los eventos.

Su sueño se hizo realidad en 2006 al ser electa como la soberana de los ambateños en el Coliseo de los Deportes. Uno de los momentos más difíciles fue cuando ella estaba en Estados Unidos y el volcán Tungurahua tuvo una de sus mayores actividades eruptivas, la exreina comentó que en esos momentos se sentía muy impotente de no poder hacer nada.

A los 17 años, Ana Mercedes Galarza fue coronada como Reina de Ambato, su temple y hermosura la hicieron acreedora de la corona.

En el 2010 fue candidata a Miss Ecuador, donde su belleza la ubicó en el segundo lugar ganando el Miss Ecuador Mundo.

El reinado de Ambato le dejó muchas experiencias y anécdotas, que le hicieron reflexionar en todo sentido y aprendió a valorar más lo que tenía y lo que podía hacer por los demás.

Gabriela Jurado 2008

Gabriela Jurado se dedicó por completo a su ciudad desde que fue electa Reina de Ambato. Uno de los proyectos más sobresalientes es el que impulsó los valores humanos con el proyecto denominado ‘Ambato cordial’, con el objetivo que los ambateños afiancen su sentimiento de respeto y solidaridad.

Otra de sus actividades principales fue impulsar el ‘Canelazo’

patios de la Policía Nacional, con los fondos recaudados

regalos para la cárcel de Ambato.

Diana Almeida 2009

Esta carismática Reina de Ambato, Diana Almeida, siempre estuvo cerca de lo que más le traía alegría, los niños. Para ello dedicaba su obra social y por supuesto su tiempo.

Gracias a su gestión cultural nació el proyecto ‘Ambato regresa a las letras’, una obra a nivel escolar que impulsó la lectura y creatividad en los niños de la ciudad.

Además, de proyectos para impulsar la cultura en la ciudad en todas sus manifestaciones.

Pamela Caicedo 2010

Pamela Caicedo como Reina de Ambato siempre estuvo presta para brindar su ayuda desinteresada, al inicio de su reinado tuvo mil ideas que quería concretarlas para el servicio de la ciudad.

Uno de los recuerdos que tiene Pamela es el del día de la elección cuando empezaron a designar las dignidades y cuando nombraron a Sylvia Sevilla como Patronato Municipal el coliseo ‘estalló’ dando por sentado que ella sería la nueva Reina de los ambateños.

Luisa Cobo 2011

Llegar a conseguir la corona de Reina de Ambato es una gran responsabilidad, porque Luisa Cobo conocía que desde el momento de su inscripción su corazón se debería para todos los ambateños.

Desde el inicio de su año como soberana trabajó incansablemente por quien más lo necesitaba.

Tuvo que esforzarse en conseguir lo que requerían las personas vulnerables, varias puertas se abrieron y también se cerraron, pero Luisa nunca se cansó de ayudar.

Ana Mercedes Galarza 2007
en los
logró comprar
Diana Velasco 2005
Gabriela Carrasco 2006

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Estefanía Medrano 2012

Una de las mejores experiencias que tuvo Estefanía Medrano fue ser electa como Reina de los ambateños, donde a más de conocer a gente y a instituciones extraordinarias que le ayudaron en su gestión, logró también palpar la realidad de muchas personas a las que ayudó desinteresadamente.

Día tras día esta soberana no paró de trabajar por su gente y por su Ambato que la vio crecer desempeñándose como una mujer exitosa y bella.

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María Emilia Varela 2013

Una de las reinas que se ganó el corazón de todos los ambateños fue María Emilia Varela, con su carisma y sencillez conquistó a todos los públicos, niños, jóvenes y adultos se contagiaron de la efusividad y fuerza de la soberana para velar por los demás.

Nunca le importó la hora ni el lugar para prestar su ayuda desinteresada a quienes más lo necesitaban.

Para Vanessa Kattan ayudar a los demás fue el mejor rédito que le dejó su experiencia al representar a Ambato como Reina.

A través de su reinado logró plasmar varios sueños y alcanzar metas personales y en comunidad que la llevaron a conocer a niños, jóvenes y adultos en la labor social que marcaron su corazón, y tuvo como recompensa el mil gracias de varios ambateños a quienes ayudó.

El 7 de febrero de 2015 fue electa como Reina de Ambato, Nicole Brito.

La familia y el deporte fueron los preceptos que acompañaron a Nicole en su año de reinado de la ciudad.

Además, en esta etapa se entregó por Ambato y por las personas que más lo necesitaban, su trabajó de servicio social se enfocó en desarrollar actividades deportivas para todos los ciudadanos.

En el 2016, cuando Ximena Ibeth Castro Núñez tenía 22 años se convirtió en Reina de Ambato.

En la elección representó a la Universidad Indoamérica, por lo que su plan de trabajo estuvo enfocado en los jóvenes de la ciudad.

Dentro de su proyecto se dieron charlas y actividades lúdicas. Antes de la elección solo pensaba en retribuir a la ciudad todo lo que esta le ha dado, además, de que disfrutó del proceso del certamen, pues pudo conocer a otras chicas que tenían su mismo sueño, pero siempre mostraron un gran compañerismo, apoyándose en todo momento.

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En el 2017 ocho hermosas ambateñas buscaban convertirse en la nueva Reina de Ambato, pero luego de una noche llena de color y alegría la elegida fue Judith Custode.

Durante su año de reinado ‘Judi’, como la llaman sus amigos y familiares, emprendió en varios proyectos de ayuda social para las personas más necesitadas, uno de estos planes fue preparar comida y entregársela a personas que se encontraban en situación de calle y pobreza.

El apoyo de sus padres Danilo Custode y María Elena Carrión, y su hermana María Claudia fue fundamental para la exreina.

Carla Medrano fue reina de los 50 años de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapa) y en 2018 se convirtió en soberana de la ciudad.

Uno de sus proyectos insignes fue el ‘Ambatón’, actividad que se desarrolló por 13 horas consecutivas y con la participación de 42 artistas, donde se recaudó 18 mil 811 dólares, pero la ciudadanía realizó más donaciones en los días posteriores al acto, dando como resultado un monto total de 21 mil 655 dólares recaudados en beneficio de personas necesitadas.

Vanessa Kattan 2014
Nicole Brito 2015
Ibeth Castro 2016
Carla Medrano 2018
Judith Custode 2017

Vanessa Lozada 2019

Andrea Vanessa Lozada Cepeda fue elegida como Reina de Ambato en 2019, en todo el proceso contó con el apoyo de sus padres Fabián y Alexandra, y de su mellizo José Antonio.

“El portar una corona y una banda no significa nada si uno no tiene la vocación de servicio”, dijo Vanessa, quien enfocó su trabajo en las personas más necesitadas de Ambato.

Además, durante su año de reinado tuvo que acostumbrarse al maquillaje, ya que en su diario vivir siempre fue una persona sencilla de exterior y zapatillas.

Laura Palacios 2020

Justo antes del inicio de la pandemia del Covid-19 en el país, Laura Palacios fue designada como Reina de Ambato.

Días después de la Fiesta de la Fruta y de las Flores se dio el confinamiento total en Ecuador y pese a las restricciones de movilidad y la cuarentena, Laura nunca dejó de ayudar, pues llegó con donaciones a los sectores más vulnerables de la ciudad.

También emprendió su proyecto ‘Devolviendo vida’ para que los adultos mayores que viven en pobreza puedan tener espacios dignos y adecuados para su descanso.

Martina Maya fue electa en 2021 en un evento lleno de restricciones que se desarrolló en el monumento a la Primera Imprenta en Pinllo, debido a que la pandemia seguía presente.

Martina durante su año de gestión desarrolló varios proyectos, uno de ellos fue ‘Voces de esperanza’, con el que ayudó a varias personas con discapacidad de la Fundación San Anián.

De igual manera brindó ayuda psicológica a personas con depresión o cualquier otro trastorno que pueda comprometer su vida.

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En sus proyectos de reinado también ayudó a adultos mayores, personas no videntes y no dejó de lado su amor por los animales, realizando esterilizaciones y trabajando de la mano con los albergues que se dedican al rescate de mascotas en Ambato. 70

Enfocada en la ayuda para el prójimo e incluso antes de ser Reina de Ambato, Ana Isabel Cobo conoció de cerca la dura vida de los presos, por lo que una vez que consiguió la corona de la ciudad no se olvidó de estas personas.

Rinde homenaje a Ambato por sus Fiestas de las Flores y de las Frutas.
Martina Maya 2021
Ana Isabel Cobo 2022

Diana Palacios 2023

Diana Isabel Palacios fue electa Reina de Ambato el 11 de febrero de 2023.

Diana impulsó su proyecto social denominado ‘Suspiro de esperanza’ y estuvo basado en cuidar la salud y la vida de los ciudadanos con brigadas médicas y dentales.

Diana también representó a Ecuador en Miss Teen Charm 2021, certamen que se desarrolló en Cartagena de Indias.

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Valeria López este año terminó su travesía como Reina de Ambato electa en 2025. Su proyecto fue ‘Plenitud en cada latido’, iniciativa que nació en honor a su abuelo, este proyecto permitió llegar a varias parroquias con ayuda social, agasajos por el mes del adulto mayor, celebraciones navideñas y diferentes fechas especiales.

A ello se sumó ‘Educación para el futuro’, proyecto enfocado en niños y jóvenes, con la entrega de kits escolares, cuadernos y calzado.

“Siempre he dicho que no necesito una corona o una cinta para seguir trabajando por mi ciudad”, mencionó.

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Deneb Solís 2024

Deneb Solís fue Reina de Ambato en 2024. Llevó adelante el proyecto de ‘Sabiduría e inspiración’, mismo que le permitió trastocar las vidas de quienes ayudó y en los que sembró esperanza.

Fueron los sectores vulnerables los que para Deneb se convirtieron en sus lugares especiales, pues colaboró con servicio social a adultos mayores y niños de las comunidades rurales.

En su experiencia como Reina de Ambato, cientos de momentos especiales llenaron su corazón.

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Martina Salcedo Cobos 2026

Martina Salcedo Cobos es la flamante Reina de Ambato en las Bodas de Diamante de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.

Su proyecto social denominado ‘Puentes de Amor’ representa la unión entre distintas realidades, la iniciativa busca fomentar la inclusión, especialmente de personas con discapacidad, brindándoles espacios de participación, visibilidad y recordándole a la sociedad que son importantes, valiosos y merecen oportunidades.

Su abuelo fue una inspiración clave en su vida, inculcándole desde pequeña el valor del servicio.

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Valeria López 2025

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Tungurahua 15 de febrero de 2026 by DIARIO LA HORA - Issuu