VOL. 1
MUSA
A MULTILINGUAL PUBLICATION
La Casita Cultural Center
2016
MUSA, Vol. 1 is a publication of La Casita Cultural Center at Syracuse University, Syracuse NY. Published Online / Spring 2016 All rights reserved. Editor: Sandra Velaochaga Designer: Marinique Mora Diversity in Reading Campaign: Adriana Jiménez Public Relations: Hazel Wang Contibutors in order of appearance Karla Vera Maxwell School, Political Science and International Relations Students of Spanish 202 Professor Miryam Bar, Department of Languages, Literatures & Linguistics — Andrew Caplan, Katie Intner, Gabby Richardson — Jayla Goodloe, Jessica Beyer, CJ Santosuosso, Jarred Kraszewski, Maxwell Baum, Jyoti Arrastia — MacKenzie Silvia, Rebecca Bregman, Magda Zackiewicz, Jack McCarthy y EJ Northrop, Carlos Lopez — Brittany Ehrlich, Matt Minervini, Julia Meghan, Alex Golden, Sean Byrne Mary B. Stanley G’88 PhD in Interdisciplinary Social Science Imani J’lessa Wallace ‘16 S.I. Newhouse School of Public Communications, Public Relations Alex Mendez Assistant Professor, VPA/Transmedia/Film Alexander Velez Burgos ‘16 College of Arts & Sciences, Philosophy and International Relations Cristina Colón ‘19 College of Arts & Sciences, BA in English and Textual Studies Miguel Balbuena G’92, G’93, s M.A. Public Administration; Arts in Economics Lanjing Zhou Chinese Language Coordinator, Department of Languages, Literature and Linquistics Silvia de la Garza G’03 College of Arts & Sciences, MFA Creative Writing
La Casita presents a curious collection of texts in its first edition of MUSA, a multilingual publication that gathers surprising voices of our Syracuse University community. The goal here has been simply to open a space for a plural and experimental verbal expression. This editorial project is part of an initiative that aims to recognize the vital role of La Casita’s Bilingual Library in bilingual education programs for Syracuse youths from Hispanic communities. The library also hosts a growing collection of unusual books by important writers, scholars and journalists in the Hispanic world, and a digital archive to preserve the cultural memory and history of our Hispanic communities of Syracuse and Central New York. It is a small library, but with room to grow, perhaps a little bit like these new voices that are raised through the pages of MUSA. ______________________________________________ La Casita presenta una curiosa colección de textos en su primera edición de MUSA, publicación multilingüe que reúne sorprendentes voces de nuestro entorno universitario en Syracuse University. El objetivo aquí ha sido simplemente abrir un espacio de expresión verbal plural y experimental. Este proyecto editorial es parte de una iniciativa que pretende destacar la labor de la Biblioteca Bilingüe de La Casita, un recurso vital para los programas de educación bilingüe entre jóvenes de las comunidades hispanas de Syracuse. La biblioteca de La Casita aloja además una creciente colección de libros poco conocidos por escritores, académicos y periodistas importantes en el mundo hispano, y un archivo digital de memoria cultural que ha comenzado a documentar la historia de nuestras comunidades hispanas en Syracuse y Nueva York Central. Es una biblioteca pequeña, pero con espacio para para crecer, quizás en cierta forma, igual que estas voces inéditas que surgen a través de las páginas de MUSA. — Teresita Paniagua
En cuanto a los seres humanos solo les temo por una razón. Me aterroriza la idea… La idea de que logran olvidar a uno con más facilidad y rapidez de lo que tarda una bala en salir del arma. Hay veces que siento que el mundo se cae con mi alma aún viva, o al menos dicen que vivo. Siento que justo cuando encuentro algo que me haga feliz, llega algo o alguien a quitarme esa felicidad. Temo que después de tantas heridas, alguien termine con los últimos pedazos sobrados. Mantengo silencio cuando más quiero gritar. Se me hace difícil encontrar salidas de un paraíso que pinto como infierno. Me atrapo en la oscuridad, cierro mi mente, tumbo lo construído. Busco lo malo en lo bueno, porque no acepto que los inocentes aún existen. Lo peor de todo, olvido imaginar Utopías. Olvido que al igual que todo lo corrupto, lo bueno también suele salir de sueños. Olvido tener esperanza y olvido cómo tener paciencia. Acepto. Acepto que he perdido la paciencia olvidandoy al fin del día, sin paciencia soy nada más y nada menos que otro ser en guerra.
M U S A — KARLA VERA
Almas armadas
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KARLA VERA — M U S A
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“Costumbre” Ayer una amiga me pregunto si creía en el amor. He revivido este momento al menos 7 veces por hora de ayer a hoy. Y me sigo preguntando “¿qué me trajo a este pensamiento? Dios Santo, ¿estaré guiando por el camino de la amargura?”. Le contesté “No. El amor no existe.” Entonces, regreso al momento en que la miré con cara de firmeza y ella me respondió con cara de confusión. No dijo nada más ni nada menos que “sí existe, es aquel que te hizo pensar así”. Pensando- me di cuenta que mi amiga tenía razón. Aquel hombre que, como diría la expresión, me “rompió el corazón”, me guió a la conclusión de que el amor no existe, pues me llevó a alcanzar la realidad. Es todo parte de la Costumbre. El “Amor” es costumbre. Nos acostumbramos a estar con alguien, por esto es que al fin de todo, nos duele. Se nos hace difícil desacostumbrarnos. Los maltratados se acostumbran al maltrato, por esto no se rinden & siguen “amando” al compañero. Los infelices se acostumbran a su tristeza. Por eso muchas parejas no se divorcian. Se han acostumbrado. En cuanto a las parejas que sí se divorcian, hay 2 casos de “acostumbramiento”: las que regresan & las que olvidan. Las que regresan, regresan porque no logran acostumbrarse a estar apartados. No saben qué hacer sin la compañía del otro. Se sienten solos; pues estos se malacostumbran. Por otro lado, tenemos a los que logran separarse por siempre; los que logran olvidar. Estos aprenden más rápido. Logran acostumbrarse con facilidad. Por otra parte, existen otros casos severos de costumbre: los solitarios. Los solteros se acostumbran a la soledad u otros se acostumbran a personalidades distintas por cada día, como los tales “Don Juanes” que conocemos. Estos no logran acostumbrarse a alguien firme; por lo tanto, jamás logran “amar”. Cuando se nos muere un ser querido, nos duele como si se acabara el mundo, pues nos habíamos acostumbrado a su presencia. Pasa el tiempo, días, meses o quizás hasta años, y logramos superarlo u olvidarlo. Nos acostumbramos a su ausencia. En la vida, hay seres que nacen con un don. Algunos nacen con el don de acostumbrarse fácilmente & otros toman más tiempo. Pero, ¿y yo? Nací con el don de jamás en la vida acostumbrarme. Con el don de jamás en la vida sufrir por cualquier no-acostumbrado. Con el don de acostumbrarme a la felicidad... Sola. Nací con el maravilloso regalo de, sobre todas las cosas, acostumbrarme a la existencia de la costumbre. Entonces regreso a aquel instante cuando mi amiga me hizo la pregunta y me hubiese encantado, con firmeza, haberle respondido “el amor no existe. ‘Amor’ es un termino malusado. ‘Amor’ quizás fue lo que gritó algún taíno al conquistador, con una pronunciación pésima, cuando en realidad lo que intentaba decir era ‘costumbre’. Pues eso es ‘amor’ amiga... Un término fantástico que en vida real significaría ‘COSTUMBRE’”. Sin embargo puede que en ese momento mi amiga me responda: “¿será que no te puedes ‘acostumbrar’ al ‘amor’?”
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Esto es falso: Estoy enamorado. Soy feliz solo. No quiero amor, Ni te necesito a ti. Soy feliz solo. Te extraño! Si, pero no te quiero. Soy feliz solo. Quiero besarte, Pero sé que no puedo Soy feliz solo Sueño con amor ¿Quiero el riesgo? Soy feliz solo
M U S A — ANDREW CAPLAN, KATIE INTNER, GABBY RICHARDSON
Soy Felíz Solo
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JAYLA GOODLOE, JESSICA BEYER, CJ SANTOSUOSSO, JARRED KRASZEWSKI, MAXWELL BAUM & JYOTI ARRASTIA VERA — M U S A
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Haiku de Amor Necesito tu amor porque no puedo respirar sin ti.
Estoy perdido Sin el amor de mi amada. ¡Quédate aquí!
El amor es rojo y fuerte. Interminable y fuerte. Una bendición y un regalo.
Te quiero mucho Y tus ojos mi amor, Eres perfecto.
Marrón y naranja, Las hojas en el viento. El otoño es muy bonito y Amor es el mar, El mar es muy profundo. Me gusta el mar como Mi añoranza. Mi añoranza a ti Es un hechizo, y Amor es raro. Amor es increíble. Amor es fuerte, pero en mi corazón, Eres muy especial. Eres mi vida.
M U S A — MACKENZIE SILVIA, REBECCA BREGMAN, MAGDA ZACKIEWICZ, JACK MCCARTHY Y EJ NORTHROP, CARLOS LOPEZ
amor es raro
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— MUSA BRITTANY EHRLICH, MATT MINERVINI, JULIA MEGHAN, ALEX GOLDEN, SEAN BYRNE
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La Quise El amor es el chocolate, El amor es rojo y rosa, El amor es besos y abrazos. Amor, mi amor, ¿Cómo puedes dañarme? Oye, ¡mi amor! Es importante amar, Me siento amado, Cuando estoy contigo Tengo una amada, Su Corazón es grande. Me da amor. Siento el ritmo de mi Corazón, Cada vez más rápido, Estoy enamorado. La quise, Nosotros reíamos juntos, Ahora, ella se ha ido.
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Day 1 Sunday, August 2, 2015 Today I heard a lovely sound That rambled thru the trees It was the cry of baby jay Playing in the breeze. With parents neigh his stubbed wings, His song was rough yet true. I saw them all, another sib. A slightly smaller blue. All four my trees did animate And made a leafy stir. That forced a smile from my heart Their dance, their ease, their pure. A family like no human one. Straight on their mandate be. From eggy yolk take bird form on And sticky hatchling see. Its mouth stretched wide And on its tongue a buzzy yummy bee placed there a tasty bit of love by cheery noisy pair. To them not hungry naked thing To them a baby fair? Or then again, not much but genes On cold, strategic march. No precious chick, No family tree, No happy moment savored, Instinctive act, no sweetness there No tender bird love flavored. Mortality? Not memory. Not poetry. Not God above the trees. Not long remembered smile, Nor heaven earned by deeds.
M U S A — MARY B. STANLEY
My EarWorM: i
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— MUSA MARY B. STANLEY
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Just dust and loss And wonder. How human beings Can bear Bright birdnote and Flighted swoon Imagining not there. A species dumb to death, Can only envy bring. Yet they too may know In deep and birdie way. And like us use their choir sing To blast their scare away. And too may somber pray That Death’s full tithe is not yet due to pay. And seeing no slight hint of cat. Nor omens in the air, Forget, forget and only know The wind, the trees, the fair. Take pleasure full, This bright and summer day And like us with death’s scythe do reap From varied fields make hay.
Day 2, Monday, August 3, 2015 I hear the wind. Remember storms that tore my heart away. That left a swatch of loneliness and empty Skies of gray. Then heard another roaring sound. Accompanied by hail. A warning this has just begun My lifelong tearful vale. The first death brings a sober song. A long and trembling note. It underlies the cheery days When sun seems shining true But always in the white fluffed clouds A building storm begins. A weather stoked by grim remorse And litany of sins. Should stillness come And peace return It will forgetting bring. Still denial lasts but just so long. Before the death knell ring. I lost you more a decade now But when it blows like this Your loss remains A bitter sting, A knife. A slap. A kiss.
M U S A — MARY B. STANLEY
My EarWorM: ii
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IMANI “LYRICAL FAITH” WALLACE — M U S A
OUR LIVES MATTER We so Harlem. We so Melanin skin, from deep within. We so golden. We so royal. We so King & Queen with no doubt in between. We so rooted. So much history. So weighed down by every brick of that Brownstone we live in We so Brownstone livin’ We so Brown, the stones wanna know where we live, And the answer is Harlem. Where our limbs so strong, We jump from courtside up to the skies Bask in our starlight Like the North Star, We shine bright. Shine through those whole memories Like remember half that pain, Half that struggle, Half of us don’t want no trouble. The other half too busy being troubled By all those who don’t think we matter. Like as if ALL LIVES MATTER Account for those lives That look like you and I. I mean, we know it sounds fly But who’s side is the side they really reppin’? We so Apollo Theatre singing, African-American day parade steppin,’ Colonel Young Park ball playing, Abyssinian Baptist Church praying, Lenox Avenue slaying, Harlem Hospital laying.
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M U S A — IMANI “LYRICAL FAITH” WALLACE
We so worried about our lives, Our culture, Our neighborhood, Our 45 blocks between 110th Up to Rucker Park ‘Cuz it’s all we’ve got To hold on to. Like, imagine if we didn’t have to tell our kids  How much we bled for this. How many trees held Noose around neck for this. Shed sweat and tears Just so they could lift their head to this. Built our businesses like empires, Had to watch them all clear it. I swear they can take 125th, But can’t ever gentrify our spirit. Can you feel it in the air? There is revolution in our skin, In our hair, In our backbone, In our walk, In our talk, I bet God smiles every time The sun rises on our block. We are warriors in our own jungle Soldiers on our own battlefield Fled miles to this streets Just to show them How good we could still march After we got beat. Knowing mentally, they could never beat Our divine purpose No matter how much we got the police, And the streets
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IMANI “LYRICAL FAITH” WALLACE — M U S A
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And TV Telling us how much Our lives are worthless. You better remind them we rose from a renaissance. Broke free from shackles of slavery Like diamonds bred perfect through pressure and heat This crown ain’t just given to anybody. Up from destruction is a fate we will master, Ain’t no birth mark deeper than disaster, No scars that can heal any faster I just ask we hold on to Harlem Like it matters, ‘Cuz we matter.
ALEX MÉNDEZ GINER — M U S A
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Anatomía trashumante Resulta curioso ver una máquina de escribir en nuestros días, pero al lado de la huella seca del vaso de whisky, el carro dentado de la Royal portátil, se acercaba con su andar epiléptico al último centímetro del riel -¡Ding!- La aguda campana del timbre marginal invitaba a otro sorbo del ambarino néctar. Por un instante el traqueteo detenido del aparato transformó el silencio en ruido. El hombre frente al teclado observó mal encarado y cejijunto, las frases aún húmedas sobre la hoja (“soberbio como la memoria, transitando un puente colgante”). Se sintió intranquilo. Los hombros, hasta ahora contraídos descansaron sobre los omóplatos. Aceptó la invitación y bebió el restante dejando dos hielos raquíticos en el fondo. Con una respiración profunda expresó su incertidumbre y en un movimiento violento se levantó del escritorio para servirse otro poco de la delgada botella. El cuarto mostraba una austeridad casi deliberada; además del viejo escritorio y una mesita minúscula con patas como agujas, el resto del espacio no tenía nada relevante que enumerar, a excepción de un pequeño tapete persa que buscaba la paz a los pies de una butaca infecta de carcomas. La única ventana del lugar dejaba colar la noche fría por la junta de su decolorada cortina y el haz platinado de una luna menguante barnizaba el sutil relieve de las hojas ya escritas. El hombre, de pie junto a la mesita, reflexionó un momento antes de liberar el líquido de su cilíndrica prisión. Los hielos enanos desaparecieron ahogados bajo el torrente hirviente que colmó el vaso. El hombre regresó el corcho a su sitio empujándolo con fuerza por el angosto pico. -Prrr. Inesperado y severo zumbó el timbre de la entrada con su inhumano mecanismo -Prrr- Por segunda vez retumbó el interruptor. La mirada desconcertada del hombre acertó de inmediato sobre el cerrojo
de la puerta. No hubo tercer llamado. Con la duda constante que asalta a los habitantes de frontera abrió la puerta. Afuera la ausencia de interlocutor le confirmó que la soledad le había dejado cicatrices en la mente, sin embargo, al disponerse a cerrar su mirada aterrizó sobre un pequeño sobre de manila sin remitente o destinatario, burdamente sellado con un trozo de cinta adhesiva, apoyado en una de las jambas de la puerta. El hombre se agachó y tomó el sobre. Las flexibles fibras de cáñamo delataron un pequeño objeto oculto en su interior. Afuera, el interminable pasillo de puertas cerradas no daba pistas de su proveniencia y él, entre indignado y curioso, decidió regresar a su puesto de trabajo con el paquete en las manos. Sentado muy erguido, removió cuidadoso la cinta adhesiva, dudó un instante y volteó su mirada hacia la puerta y así, apretando los pliegues del sobre, formó una comba que dejó escapar un aliento agrio como el de la boca de un muerto. Su ceño se frunció más de lo habitual y miró adentro. ¡Horror! Con el corazón petrificado dejó caer el sobre en el piso y en un movimiento convulsivo silenció un gemido de terror. A sus pies y junto al sobre yacía un dedo mutilado y único. Un índice solitario y sin dueño. Un dedo reseco y frío que parecía señalarlo sin vergüenza. Con la punta de un lápiz recién afilado empujó el miembro amputado de regreso a su envoltura; la uña amarillenta no cesaba de apuntarlo y bruscamente lo pateó hasta las antípodas de su habitación. El dedo y él permanecieron inmóviles. Bebió pronto un buen sorbo de whisky vigilando al visitante a través del cristal. El licor logró su efecto y el ritmo cardíaco disminuyó. Los hombros descendieron y abruptamente regresó a su trabajo sobre las clavijas alfabéticas: tac, tac, tac. Tres puntos suspensivos. -Prrr-
intentó desinfectar el miedo con el efecto antiséptico del alcohol, pero en el vaso la escurridiza gota final se deshizo camino a su boca. Frustrado se levantó y otra vez abrió la puerta, y otra vez hubo un sobre, y otra vez hubo miedo. ¿Qué ser siniestro lo importunaba con tan macabro divertimento?, ¿qué diabólico mensajero traería tan tétrica correspondencia?. Cogió el sobre y sin siquiera abrirlo lo arrojó junto a los otros dos. Aun así, su espiral personal de terror ya había ablandado su núcleo. Sabía que habría nuevos llamados, que aún no todo estaba dicho, que la morgue improvisada de su casa no se daría abasto, y estuvo en lo cierto. En la pared tangente a la puerta, ahora se apilaban cientos de sobres y paquetes medianos, todos revelando distintos volúmenes y formas. Él, de espaldas al montón, tecleaba enfurecido línea tras línea como quien asustado silba en la oscuridad para espantar el miedo. La canción atonal y cacofónica de su aparato lo liberaba del tormento de pensar. Un torrente de palabras, puntos y comas fue poblando los pálidos folios. Las frases se sucedían sin pausa. Ya no había noche, ni frío, ni miedo, ni nada; sólo un hombre solo, vigilando lechuzas y espantando sombras. -Ding- Fin del espacio disponible. Fin de línea. Punto. De cuclillas, frente al enorme montón, el hombre observó intrigado. Insensible y sistemático como quien ha perdido el pudor, decidió tomar cada sobre y extraer su troceada humanidad: el dedo, un tabique nasal, un poco de pelo, la oreja, un largo antebrazo... todo se fue esparciendo por el suelo como piezas de un modelo de anatomía escolar. Todo estaba allí: dos brazos, dos manos, dos
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Otra vez llamaron a la puerta. Definitivamente debía tratarse de una broma pesada. La escasa concentración que había logrado reconstruir se perdía ahora junto a la última idea que no alcanzó a teclear. El hombre, decidido a reclamar abrió la puerta de par en par. Nada, mejor dicho, nadie. La presencia negativa del vacío lo dejó confundido. Las puertas de los apartamentos contiguos permanecían cerradas y, como un visitante indeseado, otro sobre sin identificación reposaba en el umbral del apartamento. Arrellanado sobre la vieja butaca contempló el nuevo sobre con recelo. El humo de un blanquísimo cigarrillo recién encendido nublaba su mirada disimulando el contacto visual con la misiva. Palpó el contenido y presintió de inmediato la horrenda sorpresa. –¡Raaaas!- Allá fue a dar el borde superior del sobre, rasgado sin pruritos. Miró dentro: una oreja macilenta con reborde coagulado le gritaba su presencia y le ensordecía el pensamiento. Su respiración se entrecortó y el latido de su corazón tenía tal fuerza que casi mecanografiaba sus angustias. -¿Qué es esto?- se preguntó, y su soledad no fue capaz de responderle. “Soberbio como la memoria, transitando un puente colgante...”. La inconclusa idea permanecía aprisionada entre el rodillo y la barra fijadora. El hombre, esforzándose al máximo decidió proseguir su tarea en la compañía silente de los miembros cercenados. Sin embargo, por más que lo intentaba sus dedos entumecidos se negaban a oprimir letra alguna. -PrrrUna gota de sudor fluyó helada de su sien izquierda. El surco salado brilló en su rostro coriáceo arrojando un destello irreal. Acobardado en su silla
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ojos. Un rompecabezas de carne, piel y pelo. Con el rigor de un médico forense examinó cada pieza, juntándolas unas con otras. Cada trozo encajaba entre sí con precisión milimétrica: falanges con metacarpos, tibia y peroné con rótula y fémur, espina, cadera, todo partes de un mismo cuerpo. Poco a poco una persona comenzó a hacerse ante sus ojos. Un cambio irreversible del singular al plural, del “él” al “ellos”. Un hombre hecho en pedazos. -¿Pero quién?- la pregunta repetida en su mente se aclaraba en la medida en que el cuerpo se hacía presente. El otro brazo, el cuello, la cabeza, los ojos... respiración, latidos, puntos suspensivos, timbres marginales, zumbadores, folios repletos... -¡Soy yo! Sentado frente a la Royal portátil, la mirada del hombre en pedazos escrutaba el teclado. Sus rígidas manos sobre la mesa parecían acariciar los costados de la máquina. Una pieza de papel permanecía inmaculada en el rodillo. El hombre de pie en el umbral de la puerta contempló aquella curiosa réplica suya sentada de espaldas a él. Lentamente comenzó a cerrar la puerta sin dejar de mirar adentro hasta que, como un telón que cae, la rendija se hizo tan pequeña que ocultó la escena por completo. Clac, Clac, Clac. Sonó la máquina de escribir.
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Clase Media Frente en baja porque mirar hacia el horizonte es muy pesado. ¿Cuánta decepción carga esta moral mía? Las suelas del zapato se pelan, arrastrando mi vaga alma por los laureles fríos del desempleo. Bolsillos de aire que asfixian. La cara desnutrida, corre en la familia. Y yo, por falta de pala, recurso y oportunidad, pierdo mi tiempo en la oficina gubernamental. ¿Por qué esto vida mía? Si yo estudié. Doblé el lomo y trabajé. Busqué una pareja y la amé. Hijos engendré. Hipotecas pagué. ¡Hasta justicia por mi patria reclamé! Entonces, ¿por qué lo tengo todo pero carezco de proveer tanto? El orgullo se opone al cupón; la vergüenza sobre la delincuencia; la dignidad al revolver… Prefiero mi cama, el sueño y otra mañana. Esos rayos en la penumbra que proclaman un nuevo orden, nuevos cambios y nuevos días. Nuevos retos que valen la pena, porque todavía cargo sonrisas. Porque todavía tengo mi casa, mi pareja, mi patria y mi cría. Y, si la vida me quitara todo beneficio, todo privilegio, todo motivo, todo derecho y toda libertad para sonreír; a pesar de mi condición humana, me revelara ante la presencia de Dios y sonreiría. Porque soy de clase media y me he pasado toda una vida ahorrando memorias y experiencias, para el día que me toque morir, dormir sereno en el ataúd que ya me espera.
Head low because look at the horizon is very heavy. How much is my moral burden disappointment? Shoe soles peel, dragging my wandering soul by cold laurels unemployment. Air pockets that suffocate. Undernourished face, runs in the family. And I, for lack of shovel, resource and opportunity, I waste my time in government office. Why is this my life? If I studied. Fold the back and worked. I looked for a partner and loved. Fathered children. Mortgages paid. Until justice for my country I complained! So why do I have everything, but I lack both provide? Pride opposes the coupon; shame on crime; the dignity of the revolver ... I prefer my bed, sleep and other morning. Those rays in the gloom proclaiming a new order, new changes and new days. New challenges worthwhile, because we still smiles charge. Because still I have my house, my partner, my country and my baby. And if you take my life any benefit, privilege, all reason, all right and complete freedom to smile; despite my human condition, I revealed the presence of God and smile. Because I’m middle class and I have spent a lifetime saving memories and experiences, for the day you die touch me, serene sleeping in the coffin already waiting for me.
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El Hombre de las Ideas Cuando sale el Sol y el mundo responde, la Tierra tiembla con los pasos de este Hombre. “¿Quién es este Hombre que se queda de pie?” Es el Hombre de las Ideas, el pensador, Sócrates. Pluma sobre papel actuando como debe ser. Palabra convertida en hecho hasta la muerte sigue fiel. “¿Quién es este Hombre que desafía con la mirada?” Es el Hombre de las Ideas, el comandante, Che Guevara. Vagabundo voluntario rezando por el que hace daño. Sin juicio vive perdonando a la oveja negra del rebaño. “¿Quién es este Hombre a quien se le arrodillan en el piso?” Es el Hombre de las Ideas, el profeta, Jesucristo. Corazón valiente, tierno y consciente. Estructura del hierro. Alma de fuego. “¿Quién es este Hombre que comparte lo que tiene?” Es el Hombre de las Ideas, el pelotero, Sr. Clemente. Educación formal. Ilustración que, con razón, llega natural. Establece mensaje de una raza unida. El ser humano sin fronteras, sin palabra mal entendida. “¿Quién es este Hombre que grita ‘I Have a Dream’?”
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Es el Hombre de las Ideas, el soñador, Luther King. El hombre que nace, muere. Su sudor en la Historia, desapercibida. Pero este Hombre, sudor que en tinta convierte e Historia inmortaliza, escapa las garras de la llamada Muerte. Porque, Hombre que entre mortales se pasea, el tiempo también pudre al Hombre de las Ideas. ¡Y no he de extrañar! ¡No he de llorar! ¡No he de perder fe! Porque el Hombre que nace, muere. Pero las ideas, las ideas nunca mueren.
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Man of Ideas When the sun rises and the world responds, Earth trembles the footsteps of this man. “Who is this man that remains standing? “ He is the Man of Ideas, the thinker, Socrates. Pen on paper acting as it should be. Word turned into fact He remains faithful to death. “Who is this man defying his eyes? “ He is the Man of Ideas, the commander Che Guevara. tramp volunteer praying for the hurtful. Forgiving lives without trial the black sheep of the flock. “Who is this man who was kneeling on the floor? “ He is the Man of Ideas, the prophet, Jesus Christ. Brave Heart, tender and conscious. Iron structure. Soul of fire. “Who is this man sharing what you have? “ He is the Man of Ideas, baseball player, Mr. Clemente. Formal education. Illustration rightly comes natural. Sets message of a united race. The human being without borders, without misunderstood word. “Who is this man screaming ‘I Have a Dream’? “
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He is the Man of Ideas, the dreamer, Luther King. The man who is born, dies. His sweat in history unnoticed. But this man, sweat becomes ink and History immortalizes, escapes the clutches of the so-called Death. Because, man wanders among mortals, time also rots the Man of Ideas. And I will not miss! I have to not mourn! I have to not lose faith! Because the man is born, he dies. But ideas, ideas never die.
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De Otoño a Invierno Vestida de negro en un jardín. ¿Porqué resaltar tal color tan negruro que cualquier fiel clavel en este bello jardín? Llegaste hasta acá, con tu chaqueta negra, a sentarte en el borde frío metal del banco. Sobre tus piernas cruzadas mirabas a través de tus negras gafas cada rosa que respiraba tu perfume de sangre fragancia. Negra. Negra la mirada que mataba cada gardenia y negra tu postura cuando te parabas para comenzar a desangrar cada amapola que le abría su pecho al más simple contacto tierno de luz de su alumbrante galán Sol antes que tus negros tacones las acuchillaran con tus pisadas. ¡Negra! Y aún más fría te doblabas, pero a medias, porque de negro el orgullo cargabas. De negro el orgullo cargabas hasta soplar tu frío viento sobre las más claras lavandas que el paisaje decoraban. Tu, que de garras de raíz arrancabas las petunias que el suelo regalaba como la vida un día te robó lo que a tanto tiempo le dedicabas. De pronto caían… Caían como hojas suicidas que saltaban del borde de sus ramas para un incierto infinito abismo
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que los vientos de la mano lideraban. Así caían, y aunque ya congeladas antes de salir por el borde de sus negras gafas caían tristes como estrellas estrelladas que ningún mortal deseó desear sobre ellas. Así caían, como la sangre que salía de la herida que ninguna oración o medicina las fisuras de su cuerpo curarían. Así caían tus lágrimas, vencidas, como ahora te encuentras de rodillas, gritando, sobre las azucenas que le hacen compañía a tu hijo y a la desdichada agonía.
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From Autumn to Winter Dressed in black in a garden. Why highlight such dark color than any faithful carnation in this beautiful garden? You came all the way here, with your black jacket, to sit on the corner of the cold metaled bench. Crossed legged you looked through your black glasses each rose that breathed your cold perfume of blood fragrance. Black. Black was the gaze that killed every gardenia and black was your posture when you stood up to drain the blood of every poppy that opened her chest to the most simplest and tender touch of light from her illuminant and gallant Sun before your black heels stabbed them with your footsteps. Black! And even colder when you bent, but half-way, because you carried a black pride. A black pride you carried as you blew cold wind over the lightest lavenders that decorated the landscape. You, who clawed off from the root the petunias that the soil gave away like life one day stole from you that which you so much time dedicated. Then they fell. They fell like suicide leaves leaping from the edge of their branches to an uncertain and infinite abyss leaded by the winds. Thus they fell, and although already frozen
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before crossing the edge of your black glasses, they fell sad like shooting stars that no mortal would wish upon them. Thus they fell, as the blood flowing from the wound that no prayer or medicine the fissures on his body would ever heal. So your tears fell, tired, as you are now kneeling, screaming, over the lilies that now accompany the eternal rest of your son and your eternal agony.
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Una Calle Con Salida Doy un paso y lo siento. Carne, pellejo y piel sobre la superficie. A veces fría, a veces caliente; a veces lisa, a veces áspera. Cada día doy un paso. Sobre la Rosa del Viento dejo mis huellas de rastro. A veces Norte, a veces Sur; a veces Este, a veces Oeste. Sobre la Tierra doy un paso. Día, tarde y noche camino sin mucho descanso. A veces sigo, a veces pauso; a veces duele, a veces aguanto. ¡Hasta en los sueños doy un paso! Pensamientos flotando como Luna castigando mi cuerpo con insomnio de tortura. A veces cierro, a veces abro; a veces entiendo, a veces pretendo. En esta ruta que llamamos vida he aprendido que, aunque cada paso que doy lo siento, cada paso que doy, no lo doy por cierto. Porque, a pesar que el camino se hace muy largo, y el horizonte no conoce fin, más hacia adelante habrá una salida. Y, si en malos pasos te encuentras, y el camino no tiene salida, despega hacia arriba, que entonces entenderás el secreto de la vida. Mirarás desde lo alto lo que jamás pensarías. Un globo flotando sin fronteras dividida. ¿Alguna vez pensabas que la paz existía? Mira hacia las estrellas, ellas tampoco son fijas. No pretendas ver lo que nunca has visto. Mucho menos ser lo que nunca has sido. Pero, si es verdad que quieres cambiar tu camino, navega el Universo que es infinito. Así también, será tu destino.
I take a step and I feel it. Muscle, peel and skin over the surface. Sometimes cold, sometimes hot; sometimes flat, sometimes rough. Every day I take a step. Over the wind rose I leave footprints as a trail. Sometimes North, sometimes South; sometimes East, sometimes West. Over Earth I take a step. Day, evening and night I walk without much rest. Sometimes I push, sometimes pause; sometimes its painful, sometimes I deal with it. Even in dreams I take a step! Thoughts floating like the Moon torturing my body with insomnia. Sometimes I close, sometimes I open; sometimes I understand, sometimes I pretend to. On this route we call life I have learned that, even though every step I take I feel, every step I take I don’t take for granted. Because, although the road is very long, and the horizon knows no end, more forward there will be an outlet. And if in bad steps you find yourself following, and the road has no outlet, take-off upwards, for then you will understand the secret of life. You will look from the top that which you would never think. A floating balloon without borders to divide it. Have you ever thought that peace existed? Look at the stars, they are not fixed either. Do not pretend to see what you’ve never seen. Let alone be what you’ve never been. But if it is true that you want to change your way, float through the Universe, it is infinite.
M U S A — JUAN VAN ROSA
A Dead End Exit
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CRISTINA COLÓN — M U S A
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Oscar es Los repiques que se oyen son de guerra Porque la gente esta molesta Pero allá se tapan los oídos Para no escuchar nuestra protesta Porque hasta que no nos devuelvan a Oscar No cogeremos siesta El piso vibra con cada grito Pero si quiere se lo mandamos por escrito Escúcheme bien señorito Que Oscar es de nosotros No se lo puedo decir más bonito 33 años lleva Oscar encarcelado De los cuales a ninguno a renunciado A la libertad que él y su pueblo han deseado Desde que el imperio se ha quedado Su arresto es una falacia La ley de la democracia Que solo protege a la aristocracia Porque lo que hicieron con el veterano Fue darle su desgracia Por eso, lo único que queremos escuchar Es las cadenas que lo atan sacar Por fin poderlo abrazar Y darle la bienvenida a su dulce hogar Oscar corre en nuestra sangre Porque ya no es simplemente alguien Oscar es resistencia Oscar es urgencia Oscar es presencia Oscar es esencia Oscar es independencia
The chimes you hear are of war Because the people are angry But over there they cover their ears To not hear our protest Because until they return Oscar We won’t sleep or rest The floor vibrates with each scream But if you want we’ll send it by letter Listen to me, sir Oscar is ours I can’t say it more clearly 33 years Oscar has been in prison And he hasn’t waivered once For the freedom he and his people have desired Since the Empire landed His arrest is a fallacy The law of democracy That only protects the aristocracy Because what they did to the veteran Was give him his disgrace And so, what we want to hear Is his chains break Finally be able to hug him And give him the welcome he deserves Oscar runs in our veins Because he’s more than just a being Oscar is resistance Oscar is urgency Oscar is presence Oscar is essence Oscar is independence
M U S A — CRISTINA COLÓN
Oscar is
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MIGUEL BALBUENA — M U S A
QUADRICENTENNIAL COMMEMORATION OF MIGUEL DE CERVANTES’ DEATH April 22, 2016, marks the completion of a period of four hundred years since the death of Miguel de Cervantes, also known as the “Prince of Wits” and the “One-handed Man of Lepanto.” Cervantes is critically considered the most brilliant writer to have emerged from the Golden Century, an era of feverish creativity in the realm of the arts, which embraced Spain between 1492 and 1681, thus actually exceeding a century by 89 years. Besides Cervantes (1547-1616), other notable literary luminaries of the Golden Century include Lope de Vega (1562-1635), dubbed the “Phoenix of Wits” and the “Monster of Nature;” Luis de Gongora (1561-1627); Tirso de Molina (1579-1648), whose real name was Gabriel Tellez; Francisco de Quevedo (1580-1645), and; Pedro Calderon de la Barca (1600-1681). All of these five, except Quevedo, were ordained Roman Catholic clergymen. By the way, it seems that Lope was not all that committed to his celibacy vow taken as a Catholic priest since he got involved in a number of romantic affairs, the most famous of which was with Marta de Nevares, lasted 16 years. In regard to Cervantes, he died 21 days after his incorporation as a secular Franciscan (tertiary or penitent). The exuberant literary inventiveness of the Golden Century overlapped with Spain’s rise as the globe’s preeminent superpower, for which King Philip II allegedly coined the motto “In my domains the sun does not set,” a slogan supposed to mean that the Spanish Empire had possessions in all time zones. Indeed, Spain had territories in Europe, the Americas, Africa. Asia and the Pacific Islands.
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The term Golden Century may be understood both literally and figuratively. Robert Goodwin, a researcher at University College London, in his book “Spain: The Centre of the World, 15191682,” says: “The idea that this metaphorical Golden Age was founded on the wealth of real gold and silver brought from the Americas gives the terminology an irresistible allure.” But, how did the Spanish colonization of the Americas impact directly on the Golden Century authors? For one, Cervantes sent a letter to the Royal and Supreme Council of the Indies, in which he requested his appointment to an administrative position in the Americas. The council rejected his plea. Perhaps in order to compensate for this setback, Cervantes penned two novels, “The Jealous Extremaduran” and “Rinconete and Cortadillo,” both dealing with Hispanic America-related topics. In the first novel, the main character, Felipe Carrizales, after having made a fortune in the Americas, returns to the port of Seville, Spain; in the second one, two vagrants are enticed by the riches of this same city, riches stemming from the exploitation of the New World. Seville is also the stage of Tirso’s masterpiece, the play “The Trickster of Seville and the Stone Guest,” which features the protagonist, Don Juan Tenorio, and his servant, Catalinon, a dynamic duo similar in many respects to Don Alonso Quixano and his squire, Sancho Panza, found in Cervantes’ novel “The Ingenious Gentleman Don Quixote of La Mancha.”
El 22 de de abril de 2016 marca el final de un período de cuatrocientos años desde la muerte de Miguel de Cervantes, también conocido como el “Príncipe de los Ingenios” y el “Manco de Lepanto”. Cervantes es considerado por la crítica como el escritor más brillante de haber surgido del Siglo de Oro, una era de febril creatividad en el ámbito de las artes, que abrazó a España entre 1492 y 1681, por lo tanto en realidad excediendo a un siglo por 89 años. Además de Cervantes (1547-1616), otras notables lumbreras literarias del Siglo de Oro incluyen a Lope de Vega (1562-1635), llamado el “Fénix de los Ingenios” y el “Monstruo de la Naturaleza;” Luis de Góngora (1561-1627); Tirso de Molina (1579-1648), cuyo verdadero nombre era Gabriel Tellez; Francisco de Quevedo (1580-1645), y; Pedro Calderón de la Barca (1600-1681). Todos estos cinco, excepto Quevedo, fueron ordenados como clérigos romanos católicos. Dicho sea de paso, parece ser que Lope no estuvo muy comprometido con su voto de celibato tomado como sacerdote católico dado que se vio involucrado en una serie de casos románticos, el más famoso de los cuales, con Marta de Nevares, duró 16 años. Con respecto a Cervantes, éste murió 21 días después de su incorporación como franciscano seglar (terciario o penitente). La exuberante inventiva literaria del Siglo de Oro se superpuso al ascenso de España como lapreeminente superpotencia del globo, para la cual el Rey Felipe II presuntamente acuñó la divisa “En mis dominios no se pone el sol”, un lema que se supone significa que el Imperio Español tenía posesiones en todos los husos horarios. De hecho, España tenía territorios en Europa, las Américas, Africa. Asia y las islas del Pacífico.
El término Siglo de Oro puede entenderse tanto en sentido literal como figurado. Robert Goodwin, un investigador del Colegio de la Universidad de Londres, en su libro “España: El centro del mundo, 1519-1682”, dice: “La idea que esta metafórica Edad de Oro fue fundada en la riqueza de puro oro y plata traídos de las Américas le da a la terminología un atractivo irresistible”.
M U S A — MIGUEL BALBUENA
CONMEMORACION DEL CUAtRICENTENARIO DE LA MUERTE DE MIGUEL DE CERVANTEs
Pero, ¿cómo la colonización española de las Américas impactó directamente a los autores del Siglo de Oro? En un caso, Cervantes envió una carta al Real y Supremo Consejo de Indias, en la cual solicitó su nombramiento a un puesto administrativo en las Américas. El consejo rechazó su petición. Tal vez con el fin de compensar este revés, Cervantes redactó dos novelas, “El celoso extremeño” y “Rinconete y Cortadillo”, ambas ocupándose de temas relacionados con Hispanoamérica. En la primera novela, el personaje principal, Felipe Carrizales, después de hacer hecho una fortuna en las Américas, regresa al puerto de Sevilla, España; en la segunda, dos vagabundos son seducidos por las riquezas de esta misma ciudad, riqueza derivada de la explotación del Nuevo Mundo. Sevilla es también el escenario de la obra maestra de Tirso, la obra de teatro “El Burlador de Sevilla y convidado de piedra”, la cual cuenta con el protagonista, Don Juan Tenorio, y su criado, Catalinón, un dúo dinámico similar en muchos aspectos a Don Alonso Quijano y su escudero, Sancho Panza, quienes se encuentran en la novela de Cervantes “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”.
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M U S A — LANJING ZHOU
El árbol de pino (El bosque) De pie en el suelo, tocando el cielo. Un siglo pasa. En primavera, verano, otoño, invierno, siempre verde. Sus hojas y los conos en sus ramas. Dan sombra en el calor abrasador; Un escudo para el viento helado. Tantas generaciones, ahora son un bosque. Dulces y deliciosas nueces de pino, caen por doquier.
The Pine Tree (The forest) Standing tall on the ground, touching the sky. A century goes by. In spring, summer, fall, winter, always green. Needle leaves; pinecone branches. Giving shade in the scorching heat; A shield from the freezing wind. Many generations of children, now a forest. Sweet, delicious pine nuts spreading everywhere.
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SILVIA DE LA GARZA — M U S A
Remembering a Love Story My parents were first cousins play-mates all their childhood their favorite game a wedding at merienda time my mother wearing crinoline for a veil my father twisting licorice into wedding rings the maid serving milky cafe and sugared pastries crystalized sugar shining on the children’s faces while the slow strum of nearby church bells wound around the belfry and echoed in each house a heartbeat in the chests of innocents. When my mother began to wear jeweled pins in her hair shaved her legs borrowed a friend’s lipstick her parents forbade my father’s visits her life, helping her mother, her epileptic brother falling some days, other days not falling. My father was in Mexico City five hundred miles away, penciling music notes on lined paper red geraniums overflowing window boxes pigeons tucked into the roof ’s shade murmurs of contentment a spite day by day, until he left the conservatory and met my mother
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the great aunt’s losses stitched into wrinkles around her eyes and her smile as she gave them one hundred pesos, a basket of oranges hard rolls boiled eggs. Hand in hand my parents
M U S A — SILVIA DE LA GARZA
after her voice lesson with Tia Felicitas
ran down the aunt’s street and up the next one the train waiting steaming hissing impatient for the slow steady click of steel that would accelerate on the straightaways spin on the curves heave in the mountains. My parents spent their first night together in each other’s arms in side by side seats elbows knees hard angles softened into embrace at dawn, feeding each other orange slices kisses mixing with breadcrumbs drops of juice a confetti of egg shells at their feet. Their story of elopement told imagined often the only record a sepia photo found in a drawer my father clasping my mother’s waist in a garden In Cuernavaca where a priest demanded all one hundred pesos to ignore the blood bond and make them man and wife.
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