Es un cuento romántico -escrito en 2009-, "pastelón total", simplón... que dedicaba con más cariño que talento literario, a la familia ourensana de mi pareja, y a mi abuelo, el afilador.
Al margen del homenaje familiar, es un relato bastante preciso del viejo oficio de afilador y de su dialecto, "el barallete".