Vivimos en una sociedad obsesionada con la velocidad y la satisfacción instantánea. Hoy en día, pensar se ha vuelto cada vez más difícil. Se nos empuja a la acción constante, pero rara
vez se nos anima a detenernos y reflexionar. ¿Cómo recuperar el tiempo y el espacio para pensar en medio de este ritmo
vertiginoso?
El filósofo Svend Brinkmann nos invita a reivindicar la contemplación como un acto de resistencia y libertad.