Sol era una estudiante nueva en su colegio, ya que se acababa de mudar por el trabajo de sus padres, ella siempre había sido una alumna sobre saliente muy reconocida por todos sus maestros, le encantaba hacer nuevos amigos, pero sobre todo le gustaba hacer sentir orgullosos a sus padres ya que era su única hija. Desde el primer día de clases, Sol llamó la atención de muchas personas no solo por su inteligencia que muchos ya habían notado, sino que también por su inigualable belleza que hacía sentir envidia a muchas chicas de su salón y del colegio. A ella no le extrañaba que muchos chicos se le acerquen pidiendo salir con ella, o incluso le pedían clases particulares de matemática ya que ese era su fuerte, pero ella siempre se negaba ya que sabía que gran parte de todos esos chicos solo buscaba una cosa, acostarse con ella. Pero ella no quería eso, ella deseaba encontrar a su ¨príncipe encantador¨ como en todos esos cuentos que tanto le gustaba leer y no demoró en encontrarlo, o eso creía eso. Al mes de integrarse a las clases, ella conoció a Luis, un chico de otra sección, pero de la misma edad que ella. A pesar que no se podía negar que era muy guapo, Sol presentía que había algo malo en él de vez en cuando, por la manera que el trataba a los demás por momentos. Pero supuso que solo era su imaginación y lo dejo pasar ya que pensó que él era diferente a los demás. Al parecer Luis estaba muy interesado en Sol ya que cada mañana le dejaba una rosa en su asiento, le dejaba cartas, chocolates y muchos otros regalos que a ella le encantaban. De esa manera Luis fue ganándose el amor de Sol, ya que no solo le regalaba cosas, sino que era muy caballeroso con ella. Él era todo lo que Sol había imaginado para su primer amor, era ¨su príncipe encantador¨ como a ella le gustaba decirle a Luis.