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diablos dazantes

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Origen.

Nacida en siglo XVIII, esta festividad es un testimonio vivo del sincretismo cultural en Venezuela . Tras la llegada de los colonizadores, las creencias africanas e indígenas se entrelazaros con la liturgia católica .El ritual simboliza la lucha eterna entre la fuerzas del caos y la divinidad.

Prologo

En los pueblos de las costas y el valle centrales de Venezuela, el sol de junio no solo calienta la tierra, enciende un fuego ancestral que ha latido por mas de trescientos años. Cuando el redoblante truena y las mascaras rompe el silencio, el aire se llena de una energía eléctrica. No es solo una fiesta, es un portal n el tiempo.

Los Diablos Danzantes de Corpus Chisti son la expresión máxima de nuestra identidad, una mezcla indomable de la herencia africana, la resistencia indígena y liturgia española. A través de estas paginas, el lector no solo conocerá las mascaras de colores vibrantes o los trajes que parecen danzar solo con el viento, descubrirá el alma de un pueblo que entiende que la lucha entre el bien y el mal no es un cuento antiguo sino una promesa que se renueva cada año.

Es, quizás la cofradía mas emblemática y antigua del pías. Los Diablos de Yare se caracteriza por una devoción rigurosa y una estética impactante, visten totalmente de rojo encendido, simbolizando la pasión y la sangre de cristo. Sus mascaras son imponentes, con cuernos que indican la jerarquía dentro de la sociedad al son de la caja y el redoblante estos Dazantes recorren las calles de San Francisco de Yare en una promesa que se hereda de generación en generación.

Escondida entre las montañas y el mar, la cofradía de Chuao Danza entre el aroma del mejor cacao del mundo. Sus mascaras son piezas de artes únicas que suelen llevar grandes bigotes, orejas prominentes y los colores de la bandera de Venezuela pintados en la frente. Los danzantes de Chuao mantienen un aire de misterio y respecto ancestral, realizando sus bailes frente a la iglesia colonial del pueblo.

La mascara es el alma del danzante. Cada elemento tiene un propósito espiritual, los cuernos no representa al diablo bíblico sino el nivel de purificación y poder del promesero. Los colores vibrantes buscan intimidar a los malos espíritus, mientras que los espejos que cuelgan de las mascaras o los trajes cumplen una función protectora, reflejar la luz divina y alejar las energías negativas. Al ponerse la mascara el hombre deja de ser el mismo para convertirse en un símbolo de arrepentimiento y fe.

El atuendo de un Diablo Danzante es una armadura espiritual. Además del traje y la mascara, el danzante lleva consigo objetos sagrados, un rosario de madera para la oración constante, una cruz de palma bendita cosida a la espalda para proteger del mal y una maraca en la mano derecha que marca el ritmo y ahuyente las sombras. El látigo que llevan en las mano izquierda simboliza la disciplina y la penitencia necesaria para alcanzar la redención ante el altar.

La danza no es aleatoria, es un lenguaje corporal de respecto. Los diablos ejecutan pasos específicos como la bomba un movimiento rítmico de lado a lado, y el paso doble, que detona la intensidad del encuentro. Mientras el tambor repica los danzantes se mueven con energía frenética, pero al acercarse al Santísimo Sacramento el ritmo cambia. El sonido de los cascabeles y las maracas crea una atmósfera hipnótica que trasporta tanto al danzante como al n espiritual única.

El clímax de la festividad ocurre frente a las puertas de la iglesia. Tras horas de baile bajo el sol, los diablos se encuentran cara a cara con la custodia que guarda el Santísimo Sacramento. En ese instante, la música se vuelve solemne y los demonios caen de rodillas, postrados en el suelo, ocultando sus rostros en señal de absoluta sumisión. Es el triunfo definitivo de la luz sobre la oscuridad.

El ser un Diablo Danzante no es un disfraz de un día, sino un compromiso de vida. El promesero es aquel que, tras recibir un favor divino o pedir por su salud, se compromete a danzar por un numero determinado de años o de por vida. Antes de salir a la calle los danzantes pasan por un proceso de preparación espiritual que incluye ayunos, oraciones y la bendición de sus atuendos.

Aunque yare y Naiguatá son las mas famosas, la tradición late con fuerza en otras 9 cofradías. En Cuyagua, los diablos destacan por sus mascaras de colores sobrios y un baile de gran elegancia que resuena en los valles costeros por otro lado, la cofradía de Turiamo guarda una historia de resiliencia única, tras ser desplazados de sus tierras ancestrales en los años 50, sus integrantes mantuvieron viva la danza en el exilio, convirtiendo el ritual en un símbolo de resistencia y pertenencia.

Aunque históricamente los rostros los rostros tras la mascara han sido masculinos, la mujer es el pilar invisible y fundamental de esa tradición. Conocidas como las sayonas o guardianas, las mujeres, pero cumplen roles vitales, son las encargadas de vestir a cuidar que el orden se mantenga durante la procesión.

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