EDITORIAL: Gabriela de la Fuente Betancourt Editora Colaboración especial Miguel Ángel Norzagaray Cosío Ángel Nápoles
Tesis UABCS: Cobertura de coral y El Niño
F. Yazmín Rodríguez Orantes Revisión editorial
puntouniversitariouabcs@gmail.com
Tesis UABCS: Peces de arrecife: listos o no, el cambio climático hasta en las profundidades Sombras para el cambio climático Nota astronómica: Qué observar este verano
Ante el calentamiento global… Aún falta, pero para el año 2100 se estima que el calentamiento global eleve las temperaturas promedio mundial a niveles de 2.6 ° a 3.1 ° C mayores que la era preindustrial. Ciertamente el Acuerdo de París pretende mantener, con medidas políticas entre los países firmantes, a que esa cifra no supere los 2 ° C y, de ser posible, esforzarse para mantenerse por debajo de 1.5 ° C. La realidad que muestran los estudios es que la respuesta global actual es insuficiente. Se necesitan verdaderos "cambios transformadores" para restaurar y proteger la naturaleza. La evaluación más completa y reciente, publicada en www.unenvironment.org puntualiza que un millón de especies se encuentran bajo amenaza de extinción.
número 326/ año 2019
Tesis UABCS: Cobertura de coral y El Niño Siempre es un buen día para disfrutar las bellezas de la naturaleza, como los arrecifes de coral. Estos ecosistemas están tan llenos de color y con tanta diversidad de especies que es un verdadero placer visitarlos, de perdida en foto o video. Pero hay tantos cambios ambientales, propios de la evolución del planeta y otros que las actividades humanas potencian, que surge la duda sobre cuántos de los organismos que hoy disfrutamos en los arrecifes sobrevivirán en los próximos años. Al parecer no tendremos que esperar a que el cambio climático deje constante una mayor temperatura del mar para intuir qué va a pasar con los corales. Y es que con los eventos de Oscilación Sureña de El Niño (ENSO por
sus siglas en inglés), en el Pacífico oriental se ha elevado la temperatura, con altas anomalías entre 1982-1983, 1997-1998 y en 20152016. Si bien han sido eventuales, nos da una idea de la respuesta de los corales. Primero hay que ver al coral como un condominio formado por miles de pólipos que, en simbiosis con unas algas microscópicas llamadas zooxantelas, dan estructura (de carbonato de calcio depositado por el coral) y color (por las microalgas) a esas ramas, abanicos y cerebros que llamamos coral. Cuando la temperatura se eleva, los corales se estresan y expulsan a sus simbiontes. Entonces los pólipos dejan de recibir el alimento que les proporcionaban las zooxantelas y en
periodos prolongados dejan de crecer y en casos extremos mueren de hambre, quedando solo la blanca estructura de carbonato de calcio. Situación que recibe el nombre de blanqueamiento del coral. En las fechas mencionadas de eventos críticos de El Niño, hubo intensos blanqueamientos masivos, mismos que han ido en aumento con la consecuente alta mortalidad coralina. Pero solo monitoreando los cambios en cobertura o cambios en la riqueza, diversidad y uniformidad a escala temporal o espacial se podría conocer el efecto que ha tenido el evento de El Niño en las comunidades coralinas del Pacífico mexicano. Y así fue que investigadoras de la
Por Gabriela de la Fuente Betancourt
UABCS se dieron a la tarea de evaluar el efecto del fenómeno Oscilación Sureña El Niño en 2015 sobre las ocho principales comunidades de corales arrecifales del occidente de México. Además de observaciones recientes en las localidades, construyeron una climatología a largo plazo (1977-2016) para cada sitio. Lejos de encontrar una matanza, todo indicó que los corales elevaron su umbral de blanqueo. Para el análisis de diversidad en años recientes, observaron una composición de géneros y cobertura coralina constante. Esta situación se repitió en todos los sitios estudiados y, además, se detectó un aumento en la cobertura de coral en el periodo analizado. ¡Podríamos atestiguar
una adaptación local de los corales en el Pacífico mexicano! Las investigadoras sugieren que una razón para adaptarse fue la mortalidad masiva en 1997 que dejó genotipos de zooxantelas tolerantes y al incremento gradual en el umbral de blanqueo. Todo indica que, ante el cambio climático, los corales seguirán con vida, al menos hasta cierta temperatura. La información aquí presentada está basada en la tesis “Cambios en la cobertura de coral en el Pacífico mexicano causados por el evento El Niño de 2015” que presentó Carmen María González Ramos para obtener su grado de Maestra en Ciencias Marinas y Costeras. El trabajo se realizó bajo la dirección de la Dra. Gabriela Cruz Piñón.
Peces de arrecife: listos o no, el cambio climático hasta en las profundidades Por Gabriela de la Fuente B. Se habla de las inminentes consecuencias del cambio climático: especies que no resisten las nuevas condiciones y otras cuyo hábitat parece evaporarse del planeta. Y aunque pensar en una mayor temperatura nos haga imaginar un ambiente árido ¿qué pasa en el mundo acuático? De los ecosistemas marinos, los arrecifes de coral son uno de los que dependemos más: protegen las costas contra la erosión y los embates de las olas, sirven como hábitat para la cuarta parte de las especies marinas y en esas se incluyen las de consumo humano. Cómo cambiará la conducta de especies y la composición de las comunidades arrecifales es una de las cuestiones que intriga no solo a los expertos. Un ejemplo es el trabajo de tesis de Maestría de Marina Abas, egresada de la UABCS, cuyo trabajo pretendía básicamente comprender la capacidad adaptativa
de las especies. ¿Qué es lo que hace que una especie se adapte o no? De acuerdo a los análisis de la investigación aquí mencionada, las variables que más describen la capacidad adaptativa de los peces son: su distribución, la edad de primera madurez, el tiempo generacional, la tasa de crecimiento poblacional y la tasa de mortalidad natural. Con dichos elementos, se puede construir un índice de capacidad adaptativa (ICA) que nos indicará, como su nombre dice, si la especie en cuestión se adaptará a los cambios o no. Después de los análisis con modelos matemáticos, para comunidades de arrecifes del Golfo de California y Pacifico mexicano, se encontró que la capacidad adaptativa es mayor para especies longevas y carnívoras (meros y garropas) que aquellas pequeñas y con historias de vida rápida (gobios y blénidos). También, que en
Valores del Índice de Capacidad Adaptativa a Cambio Climático para especies residentes y transeúntes de los arrecifes del Golfo de California y Pacífico mexicano. Se esquematizan algunas especies que se ubican en el área del gráfico según su valor de ICA. Las imágenes de los peces no están en su escala original. Tomada del documento de tesis.
arrecifes del ocidente mexicano existe un gradiente de capacidad adaptativa en el que las comunidades del sur tienen mayor probabilidad de resiliencia frente a aumentos en la temperatura del agua por cambio climático. Según los resultados, la mayoría de las especies del Pacífico Oriental Tropical tiene alta probabilidad de adaptarse a los cambios futuros. Sin embargo, para aquellas
comunidades en las que predominan las especies con bajos niveles de ICA, probablemente su composición se verá modificada con el cambio climático. El trabajo de tesis presentado por la egresada fue “Potencial de adaptación de peces arrecifales del occidente de México frente al cambio climático”, y contó con la dirección del Dr. Héctor Reyes Bonilla.
Sombras para el cambio climático
Cuando llega la época de calor podemos ver gente que se refresca en el mar o bajo la sombra de un mezquite u otro árbol frondoso. Claro, también hacemos eso o nos vamos a la frescura de los centros comerciales. En el reino animal puede ocurrir algo similar y de ahí las migraciones. Pero ¿qué pasa ahora con el cambio climático y sus incrementos de temperatura? Ya lo han documentado: tanto la fauna marina como la terrestre han sido afectadas por el calentamiento, y si comparamos y comprendemos quién sufre más o quien “se libra”, podremos saber hacia dónde dirigir los esfuerzos de conservación. Podemos ponernos en las aletas de algún pez, o en las patas de algún ave o un cuadrúpedo. Por un lado, las especies terrestres corren un riesgo alto porque son menos capaces de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y la verdad
El indicador de capacidad adaptativa generado en esta investigación mostró ser una herramienta útil para predecir las consecuencias sinérgicas del cambio climático en las comunidades arrecifales, se espera que su uso permita identificar qué arrecifes son más propensos a experimentar los cambios más drásticos en un futuro cercano.
Por MGFB
es que en tierra estamos expuestos a temperaturas extremas mayores que las especies que habitan en el océano. Y eso no significa que en el mar la vida sea más sabrosa, lo cierto es que la temperatura es la reina de las variables ecológicas, pues de ella dependen los límites geográficos de cada especie, así como el suministro de nutrimentos y disponibilidad de oxígeno. Entonces las especies terrestres se defiende con el uso de los refugios térmicos, que son las sombras de los árboles, áreas frescas como los humedales, etc. Sabemos que la vegetación y disponibilidad de agua es distinta en cada ecosistema y no todos cuentan con la misma calidad de refugio térmico. La situación se agrava cuando el humano entra en acción con la fragmentación hábitats o cambios el uso de suelos, por ejemplo. Si continuamos así, nuestro límite espacial y temporal será la extinción del resto de las especies del planeta.
SECCIÓN ASTRONÓMICA
Qué observar este verano Por Miguel Ángel Norzagaray Cosío
Cada época del año tiene
objetos de interés para aquellos que gustan de observar el cielo, ya sea a simple vista, con binoculares o telescopio. A eso deben agregarse los planetas, que, moviéndose constantemente, ofrecen un objetivo extra de lujo. Durante el invierno, hay varias cosas notables, por ejemplo, las dos estrellas más brillantes del cielo, Sirio y Canopus; notable e icónica constelación de Orión, con su cinturón de tres estrellas; la famosa nebulosa M42, enorme nube de hidrógeno en la daga de Orión; las Pléyades, conocidas también como las Siete Cabrillas y así. Es un cielo muy conocido por muchos. Se distingue sin problemas la Vía Láctea cuando no hay contaminación de luz cercana, estamos viendo hacia la parte exterior de la galaxia. Por su parte, en verano vemos la tercera, cuarta y quinta más brillantes del cielo, Alpha Centauri, Arcturus y Vega. Alpha Centauri es difícil de observar desde La Paz pues se encuentra muy al sur, pero es posible si nada obstruye el horizonte sur. Por su parte, Vega y Arcturus forman parte del triángulo de verano, junto con Altaír, otra estrella brillante. Además, en verano es fácilmente visible la famosa Osa Mayor, donde están algunas de las galaxias más fáciles de observar con telescopios pequeños, M51 y M101, además de M83 y M82.
Cielo del 12 de julio, se aprecian la Luna, Júpiter y Saturno, hacia el sureste, a las 10 de la noche.
Lo que gana brillo e interés es la Vía Láctea, pues ahora vemos hacia el centro de la galaxia, en la constelación de Sagitario y es mucho más profusa y rica en objetos que la del invierno. En esta época la constelación más notable es, sin duda, Escorpión, que también posee varios objetos de cielo profundo fáciles incluso con binoculares. Por si no fuera suficiente para disfrutar un buen rato de observación, este verano están visibles a temprana hora de la noche Júpiter y Saturno. Júpiter es lo más brillante que aparece hacia el este una vez que la luz va disminuyendo tras la puesta del Sol y hasta con unos binoculares es posible distinguir sus cuatro satélites, los mismos que vio Galileo hace cuatro siglos. Para ver Saturno
hay que esperar hasta las 10 de la noche para que suba suficiente sobre el horizonte y la atmósfera no lo distorsione tanto. Con un telescopio, es posible distinguir su famoso y bello anillo.
Estos dos planetas, los más grandes del sistema Solar, nos acompañarán hasta fin de año, embelleciendo el cielo nocturno.