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Punto Universitario 306

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EDITORIAL: Gabriela de la Fuente Betancourt Responsable de información

Colaboradores Paulina Martínez Sarabia José Antonio Rochín Cota

F. Yazmín Rodríguez Orantes Revisión editorial

puntouniversitariouabcs@gmail.com número 306/año 2019

¿Qué son los servicios ecosistémicos? Resistencia cimentada en el subsuelo Breve’s Historia’s: Reglamento para los policías de La Paz en 1885 Diálogo, tolerancia y paz: Día Mundial de la Radio 2019 El 13 de febrero de 2019 la UNESCO y el mundo entero celebró la octava edición del Día Mundial de la Radio. Radio UABCS celebró así el impacto de este medio en nuestras vidas: nos informa, transforma y une. Reúne a comunidades de todas las profesiones y condiciones sociales para promover un diálogo constructivo para el desarrollo. Como medio de comunicación interactivo, ayuda a sensibilizar y difundir nuevas perspectivas positivas. También puede ayudar a difundir la tolerancia y superar las diferencias para reunir a las personas en torno a objetivos y causas comunes, como el derecho a la educación y a la salud para todos. Sintoniza el 1180 de AM y se parte de las #ImágenesAuditivas. En imagen: Pamela León


¿Qué son los servicios ecosistémicos?

Por Paulina Martínez Sarabia Estudiante de Doctorado Posgrado de Ciencias Marinas y Costeras, UABCS

En los últimos años se escucha más este término pero ¿sabemos exactamente de qué se trata? Se refiere a los servicios que nos proporciona la naturaleza, de los que depende la vida en el planeta. Los podemos dividir en grupos: los de provisión, o también llamados bienes; regulación, que modulan las condiciones ambientales en las que habitamos y realizamos actividades productivas; culturales, que son tangibles o intangibles pero dependen y dan fuerza al nuestro contexto sociocultural; y los de sustento, que son los procesos ecológicos básicos.

Servicios de provisión

Servicios de sustento

Son los alimentos derivados de la agricultura, de la ganadería, de la pesca, de la acuicultura, madera, leña, recursos diversos como productos forestales no maderables, plantas vasculares medicinales, vertebrados silvestres útiles e insectos comestibles y medicinales.

Se refieren a la productividad primaria, interacción dinámica entre sociedades y ecosistemas para mantener condiciones culturales, económicas y políticas de cada región.

Servicios de regulación

Abarcan aspectos materiales (las plantas, los animales, el agua, el suelo) como aspectos intangibles (seguridad, belleza, espiritualidad, recreación cultural y social para las poblaciones); también el conocimiento y las percepciones del entorno natural.

Incluyen agua, regulación de plagas, vectores de enfermedades y la polinización, regulación de la erosión del suelo, regulación del clima y la calidad del aire, y regulación climática en respuesta a eventos naturales extremos.

Para citar un ejemplo de la situación en la que se encuentra la Península de Baja California en cuanto al vital servicio de regulación hídrico, se estima que de acuerdo a las tendencias, el crecimiento poblacional, la agricultura, y la industria, la disponibilidad de agua superficial y subterránea, excluyendo sobreexplotación de acuíferos y cambio climático, el panorama se torna muy crítico para el 2025, pues se estarán experimentando niveles altos de presión hídrica. A nivel nacional la Península de Baja California presenta los niveles más altos con el 100% de presión hídrica, seguido por el Noroeste con 85%. Es por esto que diversas organizaciones y gobiernos a nivel mundial intentan ponerse de acuerdo haciendo un llamado universal a la adopción de medidas para lograr mantener dichos servicios ecosistémicos. Uno de los tratados que desde el año

Servicios culturales

Multitud de servicios que la naturaleza aporta a la sociedad. Imagen tomada de http://www.wwf.org.mx

2016 se puso en marcha por el Programa de las Naciones Unidas y el Desarrollo (PNUD), busca alcanzar 17 objetivos para lograr un desarrollo sostenible antes del 2030, entre estos objetivos se contempla mantener los servicios ecosistémicos y la biodiversidad.

Es muy importante que los hacedores de políticas valoren la producción de los servicios ecosistémicos y tomen decisiones correctas, pero sobre todo, que nosotros como población también conozcamos y defendamos nuestros servicios ambientales porque todos hace-

mos uso y dependemos de ellos. Así como es necesario cubrir las necesidades básicas de la población, también es fundamental asegurar la sustentabilidad de esta provisión así como el mantenimiento (o recuperación) de los servicios de regulación y culturales.

Cerro del Pilón en La Purísima, un ejemplo de un servicio ecosistémico que proporciona el recurso agua en la región. Foto: Paulina Martínez Sarabia


Resistencia cimentada en el subsuelo Cuando los recursos naturales –terrestres o marinos– de los que depende tu forma de vida se ven amenazados en aras del desarrollo, solo hay algo que surge de las entrañas de la tierra (o el mar): la resistencia social. De un tiempo a la fecha se suscitan debates a favor y en contra de la extracción minera. Esto en realidad no es nuevo, ni único en nuestra querida Baja California Sur. Por el contrario, se repite en toda América Latina, donde por lo visto permanece nuestro papel histórico de subordinación colonial y proveedor de las materias primas que suministran a los países desarrollados. Aunque lo más grave viene después: devastación de recursos, contaminación y pobreza extrema de la gente que habitaba originalmente el territorio minado. Así lo han revelado investigadores de la UABCS, quienes documentan el hecho de que, desde el año 2009, la ciudadanía de BCS permanece en pugna contra proyectos mineros a cielo abierto y en fondos marinos. Hacen notar que, sin importar el rechazo que la sociedad pueda presentar, las empresas mineras insisten en su tarea de “colonizar el territorio, someterlo, arrancar los recursos naturales de las entrañas de la tierra y conseguir el desarrollo –su desarrollo– a cualquier costo”. Pero el interés no es gratuito. Por un lado, los organismos

Por Gabriela de la Fuente B.

De izquierda a derecha: Dr. Antonio Ortega, Dra. Micheline Cariño Olvera Carlos G. Ibarra Meza, Dra. Lorella Castorena Davis.

internacionales promueven políticas económicas de desarrollo que según pretenden mejorar las condiciones de atraso y estancamiento económico, pero que en realidad solo desean adueñarse de las materias primas estratégicas. Por otro lado, las políticas de los países dueños de los recursos que impulsan la inversión extranjera, tal es el caso del programa PRO MÉXICO que promueve la Secretaría de Economía. Gracias a diversas modificaciones legales neoliberales, las transnacionales pueden operar sin mayores dificultades. Fue a principios del 2009 que comenzó una de las resistencias sociales que defendían nuestros recursos naturales, cuando la Reserva de la Biosfera Sierra La Laguna, que alberga el único bosque de pino-encino de la entidad, se vio amenazada. Entonces fuimos testigos de una movilización social que

Para el extractivismo minero la naturaleza es un no-lugar, desprovisto de vida e inferiorizado en el que se articulan las narrativas dominantes de una (neo) colonización que evoluciona conforme a los designios globaleslocales.

reaccionaba en contra los proyectos mineros a cielo abierto y, más tarde, el interés por desarrollar minería en fondos marinos propagó la movilización en defensa del agua y la vida a otros municipios. La resistencia solo podemos comprenderla si nos damos cuenta de “la colonialidad del poder funcionando dentro de un contexto de dominación político-económico que genera un intercambio ecológico desigual a distintas escalas”. La investigación aquí mencionada, nos acerca al cómo la lógica extractivista reordena los territorios,

traduciéndose en una acción de poder legitimada por la civilización y el desarrollo, sacrificando los recursos naturales y a la gente que depende de ellos. Ciertamente la minería no inició la década pasada, inició en la colonia, y regresó “como un tumor” en los siglos XIX, XX para finalmente regresar en nuestros días. De acuerdo al autor del trabajo, el “extractivismo minero es la enfermedad que ocasionó las peores convulsiones e inestabilidades sociales de las que Baja California Sur tiene memoria”. La naturaleza, cosificada, fue la victima que enriqueció a las élites de poder (políticos y empresarios) en turno. Pareciera que estamos atrapados en un ciclo histórico cuya fricción destruye territorios, hábitats y tejidos sociales. Situación que investigaciones como esta pretenden visibilizar. No es suficiente el trabajo de la academia, también

la sociedad y el gobierno deben reconocer el grave daño ambiental y socioecológico que la minería ha sembrado en tiempo y espacio (continente). De ahí las resistencias vistas en la sociedad sudcaliforniana, que evolucionan y se propagan. Gracias a ellas que, al defender en lo particular, han defendido por más 10 años la riqueza natural del estado contra los proyectos de extractivismo minero. Lamentablemente sus representantes han sido perseguidos como criminales y estigamatizados. Y a pesar de la violencia en contra de las resistencias, es gracias a ellas y a investigaciones científicas serias que ponemos en la balanza al desarrollo y beneficio económico contra el costo (ecológico, turístico, social y hasta vital) que implica. La información aquí presentada se basó en el proyecto de tesis “Resistencia al extractivismo minero: Una respuesta a la mercantilización de Baja California Sur (20092018)” que presentó Carlos G. Ibarra Meza para obtener su grado de Maestría en Ciencias Sociales y Humanidades en el Posgrado en Ciencias Sociales: Desarrollo Sustentable y Globalización de la UABCS. Contó con la dirección de la Dra. Micheline Cariño Olvera (UABCS) y del Dr. Antonio Ortega (Universidad de Granada), además de la asesoría de la Dra. Lorella Castorena Davis (UABCS).


BREVE’S HISTORIA’S

El reglamento para el cuerpo policiaco de la ciudad de La Paz es un documento que vio la luz el 5 de mayo de 1885. El Código Penal de 1871 es la ley donde se basa gran parte de este estatuto, que busca regir la ética del policía paceño a través de sus 84 artículos. Este documento se encuentra actualmente en el Archivo Histórico del Estado de Baja California Sur. De los artículos más interesantes se encuentra el número ocho, este trata sobre los delitos infraganti. Dos de las faltas infraganti más comunes en La Paz eran estar bebiendo alcohol y orinando en vía pública; el policía debía detener en el acto a los infractores, no se podía arrestar a alguien por suposiciones o por acusaciones de otras personas. En ciudades grandes del país, los policías se vestían de civiles para capturar a infractores de estos delitos, pero en una ciudad tan pequeña como La Paz, donde prácticamente toda la población se conocía, no fue implementada esta estrategia. El apartado número 37 de la ley de 1885 sugería a los tres niveles policiacos (comandante, cabo y agente) tener cuidado especial con los extranjeros; en décadas anteriores se había tenido un problema con el establecimiento de un pastelero francés radicado en la Ciudad de México, esto lo usó de pretexto el gobierno de Francia para invadir México. Por ello, una de las prioridades del gobierno de Porfirio Díaz fue el cuidado de los bienes de los extranjeros, poseedores de gran parte de los medios de producción del país. En el enunciado 39 se

Reglamento para los policías de La Paz en 1885 Por José Antonio Rochín Cota

Reglamento de policía

establecían los requisitos para ser agente de la Policía: era menester ser ciudadano mexicano; tener viviendo dos años en La Paz; no tener antecedentes penales; saber leer, escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir; tener menos de 50 años antes de entrar al servicio; tener salud e inteligencia y poseer buen carácter y buenas costumbres. Es de llamar la atención el tope de edad para ingresar, eso nos habla del buen promedio de vida que poseía el paceño. El habitante de la península de Baja California tenía un promedio de vida de 68.8 años, mientras la media nacional era de 31.3 años. El artículo 40 nos describe la indumentaria y las armas de los policías. El agente de policía portaba un bastón corto y grueso grabado con la palabra “ley”, y una espada u otra arma según lo dictara el cabo o comandante; estos dos últimos usaban armas según su criterio. Nos parecen poco eficaces las armas utilizadas por los agentes, si tomamos en cuenta que en La Paz la mayor parte de la

población masculina se empleaba en actividades manufactureras: carpinteros, albañiles, zapateros y herreros; oficios donde se conseguían instrumentos de igual o de mejor eficacia que un bastón o espada. El trato a los borrachos se advertía en el punto número 57. Eran llevados a la comandancia aquellos que por su embriaguez no pudieran caminar o levantarse, en caso de no estar totalmente ebrios, eran conducidos a sus hogares y sólo

eran trasladados a la cárcel cuando alteraban el orden y realizaban escándalo. Otra medida para el embellecimiento de las calles paceñas era la de no permitir que mendigos pidieran limosnas sin la autorización de la autoridad distrital o municipal. De los 84 artículos de este reglamento sólo el número 83 describía los beneficios de ser policía. Aquellos agentes que durante su labor sufrieran una lesión o enfermedad eran asistidos por los médicos municipales. El salario era determinado por los comandantes o el presidente municipal, al igual que las contraseñas y el horario de trabajo. En esta ley de 1885 no se detalla las horas de trabajo del policía, suponemos que eran jornadas larguísimas para que muchos de ellos se quedaran dormidos, abandonaran sus puestos o renunciaran. La finalidad primordial del estatuto policiaco de 1885 va de la mano con la filosofía porfiriana de la época: mantener el Orden con la finalidad de obtener el Progreso del país.


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