EDITORIAL: Gabriela de la Fuente Betancourt Responsable de información F. Yazmín Rodríguez Orantes Revisión editorial Colaboradores María Luisa Cabral Bowlin Eleonora Romero Vadillo Rubén Olachea Pérez
especial
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
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Ciencia y educación con equidad Integrando a las mujeres en los caminos de la ciencia El proyector: Crupier Cada 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.
número 305/ año 2019
especial
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia El tema para este 2019 es “Inversión en Mujeres y Niñas en la Ciencia para un Crecimiento Verde Inclusivo”. En palabras de António Guterres, Secretario General de la ONU: "Velemos porque cada niña, en cualquier parte del mundo, tenga la oportunidad de alcanzar sus sueños, crecer con arreglo a su potencial y contribuir a un futuro sostenible para todos". En punto universitario celebramos nombrando a (solo) 19 de las profesoras-investigadoras que contribuyen a la grandeza de nuestra máxima casa de estudios. De izquierda a derecha y de arriba abajo en portada: Abril Karim Romo Piñeraa Eleonora Romero Vadilloa Lorena Viloria Gómorab Marta Piña Zentellaa Mónica A. Carreño Leóna María del Carmen Gómez del Prado Rosasc Carolina Galván Tirado Mirella Romero Bastidas Martha Micheline Cariño Olvera Antonina Ivanova Boncheva Gabriela Cruz Piñónc Zenorina Guadalupe Díaz Gómeza Mayra V. Guadalupe Gutiérrez Gonzálezc Mara Yadira Cortés Martíneze Elvia Estela Aispuro Felixa Maurilia Rojas Contrerasd Georgina Brabata Domíngueza María Z. Flores Lópezd Karla León Cisnerosd Fotografía: a) Juan Quintana b) Sergio Martínez c) Pamela León d) Cristhian E. Villegas e) Brisa Mendoza
Ciencia y educación con equidad
Por María Luisa Cabral Bowling
El
que desde el 2015 la ONU haya declarado el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, obedece al reconocimiento de la persistencia de la desigualdad entre mujeres y hombre y el reconocimiento de que se trata de un asunto estructural que requiere de medidas más contundentes que atiendan las profundas raíces del problema. Es el reconocimiento de que se requiere de políticas públicas que atiendan la desigualdad desde la educación, con perspectivas de conocimiento más equitativas y que promuevan el acceso y la participación plena de las mujeres en todos los ámbitos. La igualdad sustantiva, es decir la verdadera igualdad entre mujeres y hombres se tiene que construir desde el inicio de la etapa formativa. Por muchas leyes, iniciativas y políticas de atención a las mujeres que se implementen, que son necesarias también, los resultados no se modifican como deberían o como se espera porque esas acciones se topan con los estereotipos y los prejuicios tradicionales que son muy difíciles de modificar. Atender a esta invitación de la Asamblea General de las Naciones Unidas para que en torno a esta celebración se realicen diversas actividades que busquen impulsar la igualdad entre mujeres y hombres y promover la plena participación de las mujeres en todas las dimensiones del desarrollo que promueve la Agenda 2030, a través del cumplimiento de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, implica reconocer la importancia que tiene promover la participación de las mujeres en todo el proceso educativo y en la promoción y construcción del conocimiento científico, en igualdad de condiciones. Todo
Imagen tomada de www.oei.es
ello implica necesariamente incorporar la perspectiva de las necesidades y de las demandas de las mujeres, de todas las edades y de todas las condiciones, para lograr un verdadero desarrollo con equidad y por supuesto, implica que este proceso debe empezar por atender esas necesidades desde la niñez. Implica modificar la percepción de los roles de mujeres y hombres desde la infancia, desde la familia, desde la escuela primaria. Esto requiere una colaboración más estrecha entre la ciencia y la educación, pero además requiere de una nueva perspectiva para el desarrollo de la ciencia y de la educación que se preocupen y se ocupen por eliminar la discriminación y los prejuicios que la tradición patriarcal de la cultura occidental y desgraciadamente de otras culturas también. En estos últimos años en que se ha agudizado la inestabilidad económica y política, y en que atravesamos una profunda transformación de las relaciones de poder a nivel internacional, vemos que se ha agudizado la violencia contra las mujeres, en el ámbito familiar y social, como parte esencial de la descomposición del tejido social que ha resultado de la imposición hege-
mónica del neoliberalismo económico en lo que llamamos globalización. Y, al mismo tiempo, al surgir otras complejas problemáticas sociales, como es la polarización entre posiciones nacionalistas o globalistas, entre los movimientos sociales y los gobiernos en muchos países y el reconocimiento de la profundización de la lucha de clases en la mayoría de los países, sobre todo en aquellos países bajo la órbita de influencia de Estados Unidos o de Europa y en los mismos países más desarrollados de Occidente, al mismo tiempo que se profundiza la violencia contra las mujeres, también se acentúa su invisibilización, diluida en la efervescencia de los otros conflictos provocados por el deterioro de los niveles de bienestar y por la incertidumbre frente al futuro no solo para las nuevas generaciones sino incluso para la misma naturaleza y el planeta. Ciencia y educación con perspectivas de equidad entre mujeres y hombres y de preocupación para la sostenibilidad económica, social y ambiental son la única salida, o por lo menos la más segura, para buscar un desarrollo más equilibrado y sano y a eso le tendríamos que apostar.
especial
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Integrando a las mujeres en los caminos de la Por Eleonora Romero Vadillo ciencia Con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia de las mujeres y las niñas y con el fin de lograr la igualdad de género, la Asamblea General de las Naciones Unidas decide proclamar el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. A lo largo de la historia, la aportación de las mujeres a la ciencia es innumerable, sin embargo, la información es escasa, pues sus contribuciones han sido deliberadamente borradas o simplemente ignoradas. En distintas épocas y lugares, el acceso de las mujeres a la educación fue imposible. Algunas mujeres lograban entrar sólo por contar con privilegios socioeconómicos y algunas otras lo lograron al hacerse pasar por varones. Durante siglos las mujeres fueron médicas sin
título; excluidas de los libros y la ciencia oficial, aprendían unas de otras y se transmitían sus experiencias entre vecinas o de madre a hija. Hipatia es una de las primeras científicas de quienes tenemos referencia. Vivió desde su infancia en un ambiente académico y culto, aprendió de su padre en Alejandría, Egipto, filosofía, matemáticas y astronomía. Fue brutalmente asesinada por fanáticos religiosos en marzo de 415 d.C. El conocimiento sobre mujeres en el campo de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas usualmente encuentra su inicio y fin con Marie Curie, primera mujer en ganar un premio Nobel y primera persona en ganarlo dos veces. Sin embargo, a lo largo de la historia han existido muchas otras mujeres con gran intelecto que han hecho
posible el mundo en el que hoy vivimos. Hoy en día, la inclusión de mujeres en las ciencias, mucho más que un deseo, es una necesidad. Las mujeres han demostrado que hacer ciencia y tecnología no es cuestión de género sino de capacidad y talento. De acuerdo con el texto “Las mujeres en la ciencia”, publicado en 2006 por María Luisa Bacarlett Pérez, en 1984 solo 283 mujeres pertenecían al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y en 2004 la cifra ascendía a 3 mil 322. Hoy en día, la cifra asciende a poco más de 7 mil mujeres, lo que representa el 34.9 por ciento de los integrantes del SNI, según datos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Desde edades tempranas existen pocos incentivos para que las niñas estudien carreras relacionadas con las ciencias, ingenierías y matemáticas. Esto se ve reflejado en que la mayoría de las mujeres se inclina por las humanidades, ciencias sociales y de la salud, mientras que el porcentaje de hombres que se van ingenierías y ciencias físico matemáticas es mayor. Aunque se han logrado algunos avances en las últimas décadas, todavía nos queda un largo camino por recorrer, mentes brillantes por descubrir y por ello exhorto a niñas y jóvenes a estudiar, descubrir, investigar y convertirse en las mentes científicas del mañana.
opinión
Por MGFB En distintas investigaciones se ha documentado que las mujeres no están al mando de posiciones importantes y de liderazgo, sus capacidades no son debidamente valoradas y experimentan discriminación y violencia de género en disciplinas científicas, como en otras tantas, no solo en México, esto ocurre en la mayoría de los países. La brecha de desigualdad se hace mayor cuando coincide con situaciones de discapacidad, etnia, clase social, y hasta por orientación sexual. En los estudios científicos que abordan este tema, se ha demostrado que en los equipos de trabajo –de investigación en este caso– entre más diverso e incluyentes son, se obtienen resultados más exitosos. Situación que en ciertos casos puede incluso conducir a beneficios de tipo social y económico. Van décadas de resultados y reconocimiento del valor de la mujer como ser humano con capacidades intelectuales a la par de los varones, sin embargo, los problemas de desigualdad persisten y lo pero es que a veces hasta retroceden. Sí, se habla de cotas, de valorar la diversidad y riqueza humana, y hasta se han implementado programas de apoyos económicos para que las mujeres se desarrollen profesionalmente. Si bien son de gran ayuda dichos apoyos (becas), necesitamos como sociedad, aceptar y motivar a toda niña, joven y mujer que desee crecer, y no limitarla a las labores domésticas o de crianza. Hombres y mujeres nos debemos involucrar por igual en la promoción de la equidad de género. Hacerlo nos hará crecer como sociedad y país.
EL PROYECTOR
En el ciclo ‘Hagan sus apuestas’ organizado por tv unam en enero 2019, una película de 1999 dirigida por el legendario británico Mike Hodges (el mismo de Flash Gordon, para dar cuenta de su versatilidad), cuyo título original en inglés Croupier denomina así a los trabajadores de casino que fungen como intermediarios entre la empresa del casino y la clientela ávida de fortuna. Esta película de gran éxito de crítica, simboliza el lanzamiento internacional hacia Estados Unidos de la carrera cinematográfica del carismático Clive Owen. Owen interpreta el personaje de Jack Manfred, un hombre joven en Londres, que necesita dinero para subsistir como escritor, y que de jovencito aprendió en Sudáfrica el arte de ser un buen trabajador de casino, eficiente, tajante, honesto e intransigente con gente obsesionada con ganar dinero fácil. El filme usa el monólogo interior en el estilo de muchos clásicos del cine noir o cine negro (de detectives y criminales). La justeza del monólogo, ingenioso y literario, y el
Crupier Por Rubén Olachea Pérez
genuino talento de Owen hacen que se luzca en este debut como un gran actor no sólo bien parecido sino con la mirada inteligente que le caracteriza y ha caracterizado su carrera, porque su participación vuelve a sus seguidores fieles, más que simples fans. El casino londinense no es de desparpajo americano o lujo francés, pero sí demuestra, al estar situado en Londres, que concentra clientes que manejan mucho dinero. El administrador es muy exigente en la contratación del personal y las reglas son inusitadas y rigurosas: la empresa no favorece de manera alguna el contacto entre el personal, ni la amistad ni la camaradería. Más bien favorece el celo continuo, la vigilancia, y en dado caso, el que se delaten errores evidentes o falta de profesionalismo, con un sueldo muy bien remunerado, lo que obviamente redunda en un clima frío como el que caracteriza el ambiente financiero británico. Jack se maneja en el casino como pez en el agua, muy a su pesar. En
La jugada Título original: Croupier País: Reino Unido Dirección: Mike Hodges Guión: Paul Mayersberg Fotografía: Mike Garfath Música: Simon Fisher Turner Reparto: PClive Owen, Alex Kingston, Gina McKee, Kate Hardie, Nicholas Ball, Nick Reding, Alexander Morton, Barnaby Kay, John Radcliffe, Sheila Whitfield, David Hamilton Premios: 2000: National Board of Review: Mejores diez películas del año
realidad, él se siente escritor en ciernes y su consejero editorial le ha recomendado que si es capaz de escribir una buena novela sobre fútbol la tiene hecha para asegurarse un lugar o un nicho en el mercado, más una buena renta. El joven escritor es mucho más ambicioso antes que considerar serio el volverse un escritor por encargo. En el Casino descubre un buen número de inconsistencias, desde la manera en que se lleva el personal, así como clientela amañada que negocia entre mafias criminales y que intenta al mismo tiempo, estratégicamente, sobornar a trabajadores, y utilizan para ellos técnicas que van desde la simple camaradería en apariencia desinteresada, pasando por la seducción mental, no sólo sentimental, o sexual. El atractivo joven se ve así entre ser leal a su pareja que, coincidentemente, ha encontrado un trabajo como espía de ética comercial, una especie de policía sin uniforme sino con ropa casual que parece simple cliente. Algo muy British eso de la eficiencia a toda costa, más aún que los alemanes. Para despistar al enemigo. El desenlace es sorprendente y el escritor tiene que firmar como anónimo un libro de escándalo. Una película de veinte años que no pierde vigencia al retratar el submundo de la tacañería y mezquindad a un grado capitalista mayúsculo.