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El Criadero - Colección cuentos de terror rioplatenses

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Colección CUENTOS DE TERROR RIOPLATENSES

Un libro no es solo fruto del autor, sino de una danza invisible entre el escritor y un sinfín de almas que le dan vida a la obra.

Mi familia, pilar fundamental, fuente inagotable de amor y apoyo.

Gracias por ser mi refugio en la tormenta y mi faro en la oscuridad.

Mis amigos, compañeros de ruta, cómplices de sueños y aventuras.

Gracias por las risas compartidas, las críticas constructivas y la fe ciega en mis capacidades.

Mis lectores, almas valientes que se atrevieron a sumergirse en las profundidades de “El Criadero”. Gracias por su tiempo, su sensibilidad y por dar vida a los personajes con su propia imaginación.

Mi editor, por creer en esta historia y apostar por un autor aún desconocido. Gracias por la confianza, la paciencia y la guía invaluable en el proceso editorial.

Todos aquellos que, de alguna manera, tocaron con su mano este libro, gracias por ser parte de este viaje.

“El Criadero” es, en esencia, un reflejo de la colaboración humana.

Un canto a la solidaridad, la empatía y la esperanza que nace en los rincones más inesperados.

¡Gracias!

Gustavo Abrevaya

Aviso Legal

© 2024 Gustavo Abrevaya

Todos los derechos reservados

Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio o procedimiento, sin la autorización expresa y por escrito del autor.

ISBN: 978-978-00-12345

Depósito Legal: R936833

Primera edición: Marzo 2020

Edición: Ediciones Libertador

Diseño de portada: Julia Narvaiz

Edición a cargo de: Julia Narvaiz

Impresión: Codice

Hecho en Argentina

Esta obra ha sido impresa en papel procedente de bosques gestionados de forma sostenible.

Memoria descriptiva

Tipografías

Veneer - ThreeRegular

Aa

Alegreya Sans - Regular

Utilizada para los títulos pricipales del libro. Esta tipografía se caracteriza por su estilo grotesco sans-serif. Su carácter distintivo se define por el desgaste sutil, que le otorga una estética rústica, lo que la convierte en una opción ideal para los títulos de una obra de terror. La elección de esta tipografía también se debe a su alta legibilidad.

Utilizada para el cuerpo de los textos. Esta tipografía sans-serif se caracteriza por su diseño limpio y moderno, y su excelente legibilidad en tamaños pequeños.

Tamaño de fuente: 10pt

Interlineado: 12pt

Retícula

Para la grilla se partió de 9 columnas que permitieron una distribución equilibrada del texto y las imágenes en la página, evitando que el contenido se vea demasiado apretado o disperso. A demas esta cantidad de columnas ayuda a variar con mas facilidad la posición de los textos.

Se dispuso un medianil de 4 mm, márgenes de 17 mm superior, 24 mm inferior, 20 mm interior y 22 mm exterior.

A su vez la grilla se dividió en 4 módulos permitiendo organizar el contenido de manera estructurada y jerárquica.

Imágenes

Con el objetivo de crear una sensación de incomodidad y repulsión en el lector, que refuerce la violencia y la brutalidad que se describe en la historia, se utilizaron manchas y salpicaduras de sangre además de algunos objetos salpicados con sangre también. La utilización del color bordo para representar la sangre asegura una coherencia visual con el diseño de la cubierta del libro.

Constantes y variables

Tanto la tipografía Veneer como la Alegreya se utiliza a lo largo de todo el diseño del libro, tanto en la tapa/contratapa como en el interior del mismo. El colo bordó utilizado en el interior se puede incluir también como una constante durante todo el diseño.

Las imagenes aplicadas varían entre si pero tienen la constante del efecto de manchas, por lo que se podria incluir como una constante también.

LA DESAPARICIÓN 01

anunciaba: “Los Huemules”. No había muchas opciones en Los Huemules. Un único hotel, con un cartel que apenas se sostenía en pie, era el único lugar que parecía ofrecer alojamiento. Álvaro y Alicia entraron con recelo, sintiendo una extraña sensación de desasosiego en el cuerpo.

El hotel era oscuro y lúgubre. Un mostrador polvoriento separaba la recepción de una sala común donde solo había unas pocas sillas desvencijadas y una mesa llena de botellas vacías. Detrás del mostrador, un hombre corpulento con una barba desgreñada los observaba con ojos entrecerrados.

-Buenas tardes- dijo Álvaro con una voz ronca por la sed.

-¿Tienen habitaciones disponibles?-

El hombre lo miró en silencio durante un largo momento. Luego, asintió con la cabeza sin decir una palabra. Les dio una llave oxidada y les indicó una escalera que subía a la planta alta. Subieron las escaleras con pesadez, sintiendo que cada paso los acercaba a un destino incierto. La habitación que les asignaron era pequeña y sofocante. El aire estaba impregnado de un olor a humedad y polvo. Alicia se desplomó en la cama, exhausta por el viaje. Álvaro, sin embargo, no podía descansar. Una extraña inquietud lo carcomía por dentro.

Salió de la habitación y recorrió los pasillos del hotel, buscando a alguien con quien hablar. Pero no encontró a nadie. El hotel parecía estar desierto, salvo por el hombre corpulento de la recepción, que lo observaba desde la sombra con una sonrisa siniestra.

Al regresar a la habitación, Alicia no estaba. La cama estaba vacía, y sus pertenencias habían desaparecido. El pánico se apoderó de Álvaro. Recorrió todo el hotel, llamando su nombre, pero no obtuvo respuesta. Desesperado, Álvaro salió del hotel y se adentró en las calles desiertas de Los Huemules. El sol ya se había puesto, y la oscuridad caía sobre el pueblo. Un silencio sepulcral reinaba en todas partes, solo roto por el aullido de los perros.

De pronto, un sonido escalofriante llegó a sus oídos. Era un grito, un grito inhumano que provenía de un callejón oscuro. Sin pensarlo dos veces, Álvaro corrió hacia el sonido, su corazón latiendo con fuerza en su pecho.

Lo que encontró allí lo marcaría para siempre. La escena era dantesca. Un grupo de personas, vestidas con ropas raídas y con el rostro cubierto por máscaras grotescas, rodeaban a una figura indefensa. A la luz de la luna, Álvaro pudo ver que era Alicia.

Los gritos de Alicia se ahogaron en un alarido final. Los monstruos, satisfechos con su macabra obra, se alejaron de la escena, dejando a Álvaro solo con el cuerpo sin vida de su esposa. Un dolor indescriptible lo invadió, una mezcla de rabia, impotencia y desesperación. Se arrodilló junto a Alicia, acariciando su rostro frío y sin vida.

En ese momento, un juramento brotó de sus labios: vengaría la muerte de Alicia y descubriría los oscuros secretos que se escondían en Los Huemules. No sabía cómo ni cuándo, pero lo haría. No descansaría hasta que la justicia, por fin, reinara en ese pueblo maldito.

EL DESCENSO 02

Meses después de los trágicos eventos en Los Huemules, Álvaro aún llevaba las cicatrices de la experiencia. La imagen de Alicia, ensangrentada y sin vida, lo perseguía en sus sueños. El recuerdo de los horrores que había presenciado lo atormentaba durante el día. A pesar del dolor, Álvaro no podía permitirse rendirse. Tenía que seguir adelante, honrando la memoria de Alicia y luchando por la justicia. Se había convertido en un símbolo de esperanza para los sobrevivientes de Los Huemules, y no podía defraudarlos.

Un día, mientras trabajaba como periodista independiente, Álvaro recibió una llamada que lo haría volver a sumergirse en la oscuridad. Una mujer, con la voz entrecortada por el miedo, le suplicaba que investigara una serie de desapariciones misteriosas en un pueblo remoto llamado El Espino. El pueblo, según la mujer, tenía un pasado tan oscuro como Los Huemules. Se rumoreaba por el pueblo que estaba habitado por una secta satánica que realizaba rituales macabros y sacrificios humanos.

Empujado por un deseo irrefrenable de descubrir la verdad y hacer justicia, Álvaro decidió viajar a El Espino. El camino hacia el pueblo era largo y tortuoso, y el paisaje que lo rodeaba era desolador y lúgubre.

Al llegar a El Espino, Álvaro se encontró con un pueblo sumido en el silencio y el miedo. Los habitantes lo miraban con recelo, como si supieran algo que él no. Un aura de misterio y terror impregnaba el aire.

El Criadero no es solo una novela de terror, es una exploración de los miedos más profundos que nos acechan, el miedo a lo desconocido, el miedo a la pérdida, el miedo a la propia naturaleza humana. Es una historia que nos confronta con la brutalidad y la barbarie, pero también con la resiliencia del espíritu humano y la incansable búsqueda de la verdad y la justicia.

Gustavo Abrevaya

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