2º de Bachillerato Año 2011/2012
Historia de la Filosofía Tema 10
TEMA 10. El pensamiento de la Ilustración La Ilustración fue un amplio movimiento ideológico, y no sólo de carácter estrictamente filosófico, sino cultural en el sentido más amplio del término. La ilustración constituyó un “estado del espíritu”, una forma de ser, de las élites cultivadas, y llegó a impregnar todas las actividades literarias, artísticas, históricas y religiosas. Se extiende y desarrolla aproximadamente durante el siglo XVIII, siglo que suele denominarse “siglo de las luces”, en función de que su rasgo ideológico dominante es precisamente el afán de iluminar, aclarar, clarificar, todos los aspectos y dimensiones de la vida humana. Tradición, fanatismo e intolerancia, casi como términos equivalentes, son los responsables de la oscuridad en que en ese siglo se encuentra la humanidad; ahora la razón humana, imbuida de un nuevo espíritu combativo, va a despejar toda esa niebla irracional. Quizá ese espíritu combativo, fundamentado en una confianza absoluta en la razón humana (en la que tuvo mucho que ver el éxito de la explicación newtoniana del cosmos) y en un optimismo histórico y una confianza en el progreso que no habían aparecido hasta entonces en la historia de la civilización, sea el rasgo más definitorio del “espíritu ilustrado”. Ese “espíritu ilustrado”, como es bien sabido, no se limitó al ámbito cultural. Las consecuencias históricas del pensamiento ilustrado son bien conocidas: la Revolución Americana y la Revolución Francesa, que bien se puede decir que constituyeron su triunfo político (junto con las posteriores convulsiones del siglo XIX). De hecho, son los sucesos que marcan la entrada en la historia contemporánea, la subdivisión de la historia moderna que está dando sus últimos coletazos pero en la que aún vivimos.
10.1. El contexto socio-histórico de la Ilustración y su espíritu cultural El sentido del término “Ilustración” Ilustración o Siglo de las Luces, Iluminismo, Siècle des Lumiéres, Aufklärung, Enlightenment… Son distintas expresiones que atraviesan toda Europa y reflejan el espíritu del siglo, el espíritu que comentamos en la introducción anterior. El siglo XVIII es el siglo en el que se toma conciencia del poder transformador de la razón; el siglo en el que las luces de la razón van a despejar todas las tinieblas del fanatismo, la superstición o la simple ignorancia. En este sentido, la influencia de la física newtoniana fue absolutamente espectacular, y podemos considerarla su punto de partida ideológico. Un simple ser humano, con la ayudad de su razón, aplicada de forma consecuente y desinhibida, lograba explicar absolutamente todos los movimientos del universo. El poeta inglés Pope, en unos versos que dan la vuelta, casi de forma blasfema, al Génesis bíblico, y que figuran en el epitafio de Newton, dijo: “Envueltas estaban en tinieblas/la Naturaleza y sus leyes./Y Dios dijo: ¡Que sea Newton!/Y todo fue luz”. 1