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I_CONGRESO_INGENIERIA_TOMO IV_ParteIII

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ACTA DE LA SESION CELEBRADA EL DIA BRE DE 1919

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Abierta la sesión a las once de la mañana, bajo la presidencia del señor ARTííitANO, se da lectura al acta, que es aprobada. Inmedi:ttamente toma posesión de su cargo de Vicepresidente el señor GOMEZ LA TORRE, como representante obrero, designado por el Instituto de Reformas Sociales. El Sr. PRESIDENTE saluda al representante <le la: clase obrera, congr~tulándose de que a una labor tan interesante como la de la reco:lstitución nacional, que es misión de este Congreso, aporte su valioso concurso un representante del trabajo manual. Asimismo, .dice que siente gran alegría ante el ejemplo que se da en esta Sección, de solidaridad de lo-; distintos factores que integran la producción, como son : el señor Ocharán, en representación de la Banca; el Sr. Gómez Latorre, en re¡>resentación del trabajo manual, y los Ingenieros, como elemento organiz;¡,dor y técnico; siendo uno <le los primeros pasos hacia las nuevas orientaciones y conceptos que en la sociedad moderna, necesariamente, ha de darse sobre el Capital y sobre la misión del obrero. El Sr. GOMEZ LATORRE da las gracias más efusivas en nombre propio y en el de la representación que ostenta por la atención de que ha sido objeto al pedir su concurso en obra <le tanta transcendencia e importancia como es la de este Congreso de Ingeniería, indicando que es un obrero manual, regente de imprenta, y que, careciendo de títulos académicos y literarios, sólo podrá aportar su entusiasmo y sus orientaciones de$de el punto de vista y sector que ocupa en la política (pues manifiP.sta que milita en el partido socialista). Ruega además que, por sus ocupaciones, que no puede abandonar en cualquier momento, se le dispense si no puede asistir a las sesiones y prestar la colaboración constante que él desearía. Discrepando del criterio expuesto por el señor Presidente, indica que, a su juicio y el de los obreros, no son tres los elementos que integran la producción, sino solamente dos: capital y asalariados, siendo asalariados también los Ingenieros, tan trabajadores como ellos, y no cree posible la armonía entre

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dichos elementos nada más que como un estado transitorio hacia la idea final de confraternidad y cooperación. El Vicepresidente, Sr. ARMENTERAS, recoge las últimas manifestaciones del Sr. Gómez Latorre, y dice que, sacrificando el interés personal al bien general, puede llegarse, en esta época en que se han realizado las más grandes conquistas materiales de la civilización, a cosas muy importantes, a pesar de que en el orden moral la Sociedad deja tanto que desear, y que esta colaboración que se inicia en este Congreso puede ser altamente fecunda para lograr el perfeccionamiento de la Socied:td. Se pone a discusión el trabajo del Sr. PASTOR (D. José), referente a la conveniencia de unificar en España los servicios de comunicaciones, para mejorarlos. Las conclusiones de d icho trabajo son las siguientes: "NECESIDAD DE CONCEDER LA AUTONOMIA EN LOS SERVICIOS DE COMUNICACIONES COMO BASE PARA UN BUEN SERVICIO P{)r D. JosÉ PASTOR. CONCLUSIONES

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PRIMERA. Debe procederse a una inmediata estatificación de todos los servicios públicos actualmente arrendados. SEGUNDA. Dada la actual constitución del Estado, que le incapacita para que los servicios fuesen debidamente atendidos, es preciso que el Estado cree, para la dirección de los mismos, organismos que disfruten de la suficiente autonomía administrativa y de reconocida solvencia técnica, que sea garantía de una dirección acertada y de una perfecta administración. TEJ~CERA. Para que p ueda realizarse la aspiración expresada en la conciusión anterior, es preciso q ue en la dirección de los mencionados organitmos figuren todos los elementos directamente interesados en la marcha de los servicios. Por lo tanto, al lado de la representación del ministerio de Hacienda, que ejercerá una función fiscal en la parte administrativa y del ministerio de la Guerra, a la que incumbirá la parte técnica en lo que atañe a la defensa nacional, figurarán, en reducido límite, representaciones de las Diputaciones y los Municipios, como elemento~ interesados en la C{)nstrucción y explotación; estando el elemento técnico representado por Ingenieros, en cuanto afecta a los servicios ferroviarios; Ingenieros industriales, en cuanto afecta a una po-

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-397sible .:-~acionalización. de nuestros saltos de agua como base para obtener una fuente de energía eléctrica; representantes del Cuerpo de Telégrafo>, para lo que correspondiera a la dirección de los servicios telefónicos y radiotelegráficos, etc., etc." El Sr. LUCA DE TENA pregunta cuál será el organismo que administre los servicios; lo que aclara el Sr. PASTOR, oponiéndose el señor LUCA DE TENA a todo lo que sea intervención de la Administración pública en dicha materia. Después de algunas consideraciones de los Sres. JALVO y GALLEGO, que afirman la .incapacidad del Estado, se acuerda que estos señores y los Sres. Pastor y Luca de Tena redacten las conclusiones >definitivas. A continuación, se da cuenta de los informes remitidos por las Cámaras de Comercio e Industria de Salamanca, Zamora y Orihuela. El Sr. TORAN se lamenta de que esta cla:se de organismos no respondan en mayor número a la solicitud de colaboración que se les ha hecho por el Comité organizador del Congreso. Seguidamente, se da cuenta del trabajo de D. JOSE IGUAL, relativo a "Laboratorios industriales"; pero ·este señor no se encontraba presente. Se pone a discusión el trabajo de D. TOMAS ORTIZ DE SOLóRZANO, cuya conclusión es aprobada, y es como sigue: "SOBRE CREACION DE TRIBUNALES ARBITRALES EN LOS CONTRATOS DE OBRAS PUBLICAS Por D. ToMÁS

0RTIZ DE

SoLÓRZANO, Co·mandante de

lt~genieros.

Sobradamente conocido es el procedimiento de contratación de las obras públicas en nuestro país, y en el que aparentemente quedan garantizados y protegidos los intereses de los contratistas, en sus r-elaciones con la Administración. N o entraremos a detallar, por ser harto conocidos, los trámites e incidencias que cualquier diferencia con la misma lleva apareja<ios, y que siempre producen trastornos y dispendios, a veces irreparables, a las contratas, quedando, después de haber apurado todos los pasos de la vía gubernativa, el recurso de un pleito contenciosoadministrativo, para poder intentar obtener lo que el contratista cree es su derecho. Como decimos, la vía gubernativa, aunque teóricamente garantice los derechos de las contratas, no lo hace en la práctica por la excusable prevención que tienen los funcionarios a la responsabilidad en que pudieran incurrir, y que hace se inclinen, generalmente, del lado en que la

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que •les pudiera afectar fuese nula, y esto, naturalmente, suele ser cayendo de parte de la Administración, a costa de las contratas. Consider::tciones de diversos órdenes se suelen oponer a que sea exigida responsabilidad a los funcionarios en el caso en que su situación en los expediente>, con relación a los contratistas, sea de perjuicio por injusticia, y es ca:>i siempre general en aquéllos una total ausencia en su actuación de las condiciones industriales de los asuntos, y ya sólo esta posición fuera de la realidad es en perjuicio de las Empresas constructoras. Por lo tanto, en esta primera parte del procedimiento, la Administración no se encuentra en las mismas condiciones que los particulares en sus diferencias con aquélla, pues que la primera es juez y parte, y las diligencias y trámites del e:x¡pedien·t e se van haciendo en un ambiente que favorece más los intereses de aquélla que los de los contratistas. Una vez resuelto el expediente en la vía gubernativa, que, como decimos, no suele llenar las aspiraciones de los reclamantes, queda la segunda parte que andar del camino, y es el procedimiento contenciosoadministrativo. Sin contar con que, para el establecimiento de un recurso de est3. especie, se han de cumplir las condiciones que el artículo 1.0 que la ley de 22 de junio de 1894 determina, hace falta se hayan dado tal número de condiciones previas en el gubernativo, que, a veces, un detalle sin importancia en el asunto o una cuestión de forma o plazo, invalida la a·cción contenciosa, que, aunque teóricamente, puede ser ejercitada por la misma parte sin necesidad de procurador ni letrado, no puede ser llevada a término por persona que sea ajena a la Jurisprudencia. Para el conveniente desarrollo de la riqueza nacional y que las Empresa:> industriales aporten sus capitales al fomento de los planes de reconstitución que el País hace mucho tiempo espera, aunque sin resultado hasta el momento, se debe estudiar el modo de que estos asuntos se pongan en el terreno industrial, quitando todas las trabas anteriormente citadas en la contratación de las obras de importancia para que sean concursadas por entidades que, libres de las de la actual legislación, vean en estas Empresas una más del mismo plano que las que en la esfera privada producen su actividad. E l Estado ganaría más, puesto que siendo entidades de más potencialidad financiera que las que, salvo excepciones, se dedican a estos trabajos, podrían las obras ser llevadas de modos más en relación con la marcha de los tiempos, y se obtendrían ahorros comiderables de dinero y tiempo, así como de expedientes y trámites, que, en realidad, a nada conducen la mayor par te de las veces. En lo que a las diferencias que en los grandes contratos de construcci6n se presentasen entre la Administración y los particulares, creemos que un medio eficaz y que salvaguardaría los intereses de ambas partes, sería la constitución de T ribunales arbitrales que dirimiesen las diferen-

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cías que pudieran presentarse en las interpretaciones de las condiciones co:ltractuales, cuando no llegasen ambas partes a una inteligencia en la vía gubernativa. Como ejemplo de lo distanciados que los procedimientos administrativos actuales están de cómo se deben llevar los asuntos industriales, si el progreso ha de ser efectivo, manifestaremos el proceso que ha seguido el asuntl) llamado revisión de precios de las contratas, por causa de los aumentos que la guerra originó en los materiales y mano de obra. En marzo de 1917, acordó el ministerio de Fomento derecho a las contra;as de obras públicas, a percibir la diferencia de precios de los carbones, materiales metálicos, maderas, cales y cementos y otros que pudiera proponer el Consejo de Obras públicas. En esta disposición ya se ordena, sin que se nos alcance la justicia, que las contratas perdieran el ro por roo del importe <le los aumentos citados, y que la Administración no pagaría, sin razón alguna para ello; pues las causas que determinaron la disposición citada no abonaban ese descuento a las contratas. Esta disposición admitida por otros ministerios fué base de un Real decreto de 26 de agosto de 1918 de la Presidencia del Consejo de Ministros. extensivo para todas las obras dependientes de la Administradón. Este Real decreto, más tarde, al ser aplicado por muchos Centros, lo era en el sentido más limitado posible, pues que manifestaban esas dependencias que los capítulos o clase de obra habían de ser mayores cada uno que el S por 100 del pr~supuesto total. Esta interpretación, en clara oposición, tanto con el espíritu, como con la redacción literal de la disposición, motivó un nuevo Real decreto de la Presidencia <lel Consejo, en el que se da una lección de Gramática a los interpretadores restrictivos. Reconociendo la misma Administración la lentitud para la aprobación y percepción de los importes de las revisiones <le los precios, dictó en 6 de mayo del año actual un Real decreto la Presidencia del Consejo, para que se efectuasen anticipos, muy limitados en verdad, a las contratas a cuenta del importe de la revisión. No obstante estos aparentes buenos deseos de la Administración, es el c3so que son muy contados los expedientes terminados de trámites, y menos los en que se ha percibido su importe, y aun para el cobro de los anticipos a cuenta ha habido muchas dilaciones y dificultades. Mientras -este estado de cosas subsista, y que los expedientes de peticiones, reclamaciones, etcétera, y múltiples contingencias, que en contratos de consideración se producen necesariamente, se eternicen, como actualmente sucede, no es posible que las obras públicas importantes puedan acometerse en las condicione.s que la vida moderna exige, ni realizarse en los plazos que debieron terminarse. Se tardará mucho más tiempo del que se deba en su construcción, serán más caras,

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y no acudirán a ellas las Empresas que lo harían si viesen en ellas negocios industriales en vez de calvarios la mayor parte de las veces. Como transición a una organización burocrática más real para el progreso, que dirima las diferencias que se presenten en la interpretación o ejecución de los contratos, proponemos la creación de Tribunales arbitrales, en las obras de ·presupuestos elevados, para que de este modo se industrialice este ramo <le la Administración y más adelante ~e pudiesen ir introduciendo variantes en el burocratismo español que fomenten b'> energías de la Nación, y de este modo España logre colocarse en el puesto que le corr•esponde en este punto." A continuación se pone a discusión el trabajo de D. Eduardo Gallego sobre "Legislación ·española ante los grandes problemas de la Ingeniería saniltaria", cuyas conclusiones, ligeramente modificadas con anuencia del ponente, son aprobadas por la Sección, y se pasan a la Sección I 1.8 El Sr. HACAR pide a la Mesa que, si es posible, cuando se discuta el Plan de Reconstitución nacional, sea el proyecto de ley que sobre el mismo ha presentado ei Ministro de Fomento a las Cortes el primer trabajo que se discuta. El Sr. PRESIDENTE dice que la Mesa tendrá en cuenta esta indicación cuando haya <le confeccionarse el correspondiente ordeno del día. Transcurridas las horas de sesión, se levanta ésta a la una y media.

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Se abre tLa sesión a las diez y media de la mañana, bajo la presidencia del Sr. ARTf:.fil"ANO; y leída el acta de la anterior, es aprobada. Se da ou~nta de la Memoria del Sr. MOLES VENTURA sobr·e la "Tributación y fiscalización ·de la industria eléctrica"; y, por no estar presente su autor, se lee sin discusión. Sus conclusiones son como siguen: "TRIBUTACION Y FISCALIZACION DE LA INDUSTRIA ELECTRICA Por D. JuAN MoLEs VENTURA. CONCLUSIONES

PRIMERA. "Dada la importancia eccmómica, social y política que para Espa.ña tiene da industria eléctrica, deben declararse Iibres de todo tributo las Centrales generadoras de electricidad, y sólo pagarán impuestos los utilizadores de dicha energía." SEGUNDA. "Fiscalización por el Estado de toda Central generadora de electricidad que sea empleada ·en algún servicio público, creándose para ello el Cuerpo de Inspectores de Centrales eléctricas, formado por Ingenieros industriades, y como ayudantes, los peritos mecánicos electricistas." En la primera razona que, por ser ·la e1ectricidad, ett11 España, el demento primordial para la vida de las industrias, ·debe <:onsi.derarse como primera materia para ·los fines tributarios, y abaratar su producción, pues con ello se conseguiría ·desarrollar ta industria electroquímica, para explot:l.r las múltiples riquezas que atesora España, y que, por no poseer carbón en la abundada y c~idad de Inglaterra, tenemos que hacer una uti!iz~ción más racional del combustible, consiguiéndose con ello una mayor independencia económica.

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En la segunda se propone la creación del Cuerpo de Inspectores de Centrales eléctricas, para que intervenga directamente el Estado en todas l:!.c; Centrales eléctricas que suministren su flúido para servicios públicos o de particulares. Este Cuerpo estará integrado por Ingenieros industriales y por perite'~ mecánicos e:ectricistas, siendo los segundos, a semejanza de otros C.1erpos, los ayudantes de los primeros. E! Estado distribuirá este personal conforme a la potencia <le cada Central, de tal forma, que garantice el continuo funcionamiento y que, en :las incautaciones temporales por luchas entre el Capita:l y el Trabajo, sean los guías del buen funcionamiento, evitando la paralización de las industrias que de estas Centra-les se surt(lln. Igualmente serán los responsables del exacto cumplimiento de los Reglamentos y disposiciones ·encaminados a evitar las averías y accidentes a los obreros." El Sr. ARRILLAGA (D. Ignacio) da cuenta de su trabajo, que se condensa en las siguientes CONCLUSIONES PRIMERA. Que se separen aquellos gastos nacionales que son remunerativos de aquellos que no lo son, debiendo sufragarse los primeros con empréstitos especiales garantizados con los productos que rindan, y, subsidiariamente, con los demás <ie las otras obras que den rendimiento. SEGUNDA. Que para los gastos que han de cubrir atenciones esenciales a cargo de las autoridades, debe cootribuir únicamente todo aquello que significa riqueza, dé o no actualmente rendimiento, debiendo recaer el gravamen de un modo progresivo a;l capital y a la renta que éste produce, por lo que el capital dedicado a la Industria sólo debe contribuir por lo que es y por tlo que rinde, debiendo, en su consecuencia, suprimirse, en general, el impuesto de contribución industrial. TERCERA. Que sólo rija d impuesto conocido con el nombre de industrial para aquellos actos o manifestaciones que no exigen un capital detenninado ni es fácil valorar los rendimientos que producen; debiendo, sin embargo, simplificarse la actual legislaciÓtli de dicho impuesto en sentido más científico y menos expuesto a defraudación. CUARTA. Que todos los impuestos que hayan <ie gravar a la Industria se realicen en una sola oficina, sin necesidad de intermediarios, ingresando ~os interesados el importe de la liquidación provi.;ional jurada que presenten, revisable por la Administración durante tres meses, pudiendo el interesado reclamar contra los a¡ tos administrativos, sin necesidad de

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-403 ingresar previamente la cantidad asig.nada, salvo la correspondiente sanción de intereses y multas en caso de que sea denegada la petición del particular. QuiNTA. Que la única autoridad competente en materia tributaria sea el Delegado de Hacienda de la provincia, debiendo quedar terminada esta instancia aJ mes de la presentación; entendiéndose que de no recaer resolución, se accede a lo solicitado, pudiendo, en su consecuencia, obrar el particular partiendo de tal base. SEXTA. Que las alzadas ·de las resoluciones del De:legado de Hacienda sean ante Tribunales contenciosos especiales, en los cuales tengan representación adecuada los eLementos industriales, evitando de este modo todo carácter po'lítico a dichos Tribunales; entendiendo de los recursos que se establecen contra dichas resoluciones la Sala Tercera d~! Tribunal Supremo. · SÉPTIMA. Que aos fallos ·de ·Jos Delegados de Hacienda y de los Tribunales administrativos se remitan siempre a las Direcciones respectivas, para que éstas, en su caso, interpongan el correspondiente recurso, con objeto de que se vaya formando un criterio constante para idénticos casos; debiendo basarse por lo juzgado, cuando haya tres sentencias, con la misma resolución, y pudiendo el particular alegar conformidad de la Administración cuando ésta no se haya alzado de fallos provinciales. OcTAVA. Que se forme por la Comisión Prorectora de la Industria nacional. debidamente modificada, y con gran rapidez, un cuadro en que consten cuáles industrias deben favorecerse por ser úti~es de un modo directo al progreso nacional, para que el -desarrollo de las mismas se vea amparado con un prudent.e régimen de protección aduanero que permita a la Industria nacional competir en el mercado interior y abrirse camino en el exterior. NovENA. Que se eximan de todo i111puesto, durante CÍ!nco años, a las Sociedades que •Se crean para las industrias mencionadas en el cuadro a que se refiere la condus1ón anterior, siempre que las formen dinero español y no haya establecido con anterioridad otras Sociedades con idéntico fin. DÉCIMA. Que deberá formarse una minuciosa estadística con el capital dedicado a cada una de esas industrias, la capacidad productora actual del consumo y necesidad nacional de cada industria para, con esos datos, determinar hasta qué límite se debe conceder dicha exención a cada tn-dustria; debiendo publicarse mensualmente todos los datos de los extremos citados antenormente." Intervienen en .la discusión de la anterior Memoria varios señores Congresistas.

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El Sr. IZQUIERDO dice que es necesario evitar :la repercusión de los impuestos. El Sr. PRESIDENTE manifiesta que precisamente el impuesto sobre las utilidades personales es lo que más evita esa repercusión. El Sr. JALVO toma parte en la discusión para exponer su idea de que el impuesto progresivo sobre la ganancia personal no le parece conv~ niente, y haoe algunas consideraciones sobre el concepto económico del valor. El Sr. IZQUIERDO diserta también sobre la naturaleza del valor, y dice que los economistas se han visto perpLejos para saber si existe en la Naturaleza, en el Capital o en el Trabajo. El Sr. SEMPRUN, refiriéndose a lo indicado por el Sr. Jalvo, se muestra disconforme con sus puntos de vista. El Sr. PRESIDENTE ruega al Sr. Arrillaga que glose las -conclusiones y las presente a la Mesa. Después, se lee la siguiente comunicación del Sr. ALBEDIN, que por su carácter doctrinal y falta ocle conclusiones, no puede su sometida :.t discusión:

"LA REFORMA TRIBUTARIA ES LA BASE DE LA POLITICA AGRARIA Por D.

ANTONIO ALBENDÍN,

Ingeniero agrónomo.

El tema que voy a someter a vuestra meditación se encuentra aquí como en su propia casa, puesto que si este Congreso se ha convocado para el progreso y cultivo de olas cien-cias, una die las que más necesitan vuestra ayuda, por no decir la que más lo necesita, es la ciencia de la Economía política, tan abandonada en todo el Mundo y, espe-cialmente, ·en nuestro país, donde hablar de Economía política es casi sentar patente de pesadez y chifladura. Y, sin embargo, si nos paramos a pensar un poco, veremos que, si las demás ciencias han de prosperar, es preciso que la de la Economía política salga del estado de abandono en que se halla y aun de la mala reputación que tiene. Una ciencia que ha de darnos los fundamentos en que se ha de basar la prosperidad de los individuos y de las agrupaciones de individuos llamadas municipios, provincias y naciones, que ha de resolver los apremiantes problemas sociales y que, finalmente, ha de proveer al desarrollo de las otras ciendas, ya que la parte intelectual y moral del individuo depende, en gran parte, de las condiciones

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materiales, debe, sin duda, ocupar preferente atención y cuidadoso estudio. La ignorancia de esta ciencia se mantiene sistemáticamente, no sólo entre las masas, sino entre las clases que presumen de intelectuales. Asistid a los debates del Parlamento o a las cátedras de las Universidades; las sentencias de los Tribunales, los discursos de los jefes de los partidos políticos y los artículos de los periódicos, todo está lleno de tremendos errores que hacen que nuestras leyes contravengan constantemente los principios de la Economía política. Esta dificultad, para que esta ciencia se abra paso, no es de extrañar, pues la lleva consigo su propia naturaleza. La misma importancia de su objeto levanta formidables obstáculos en su camino. Sus descubrimientos atañen al nervio más sensible del hombre, que es el del bolsillo, desafían intereses pecuniarios e instituciones sociales mal ajustadas, pero que interesan a algunas clases, y todos estos poderes fomentan la ignorancia, lo cual no ocurre cuando se trata de las demás ciencias. Ya dijo Macaulay que si la ley física de la gravitación universal desafiara algún interés pecuniario, esta ley tan obvia aun no habría sido admitida universalmente. A un hombre que está interesado, o que se imagina estar interesado, en el régimen de protección aduanera, se le puede explicar la Geología o la Botánica o cualquiera de las ciencias naturales, y aceptará sus enseñanzas sin discusión; pero no lograréis convencerle de la inutilidad de poner trabas al comercio por muy claramente que le expliquéis y demostréis esta inutilidad. Del mismo modo, al que haya logrado la concesión de una línea de tranvías, no hay manera de convencerle de que por ley natural es negocio propio de los Municipios y no de los individuos o Compañías, e igualmente, a un propietario de tierras es difícil convencerle de que únicamente le pertenece el capital y d trabajo que haya empleado en ellas. Así, pues, tiene que ser formidable la oposición que ha de encontrar en todas partes esta ciencia, que trata de aduanas, deudas públicas, monopolios, concesiónes de servicios públicos, aprovechamiento de tierras, sistema tributario, etc., etc. Y esta oposición vemos que procede de la ignorancia, fomentada por los inter.eses pecuniarios parásitos y envenenada por el apasionamiento. Entresaquemos del campo de dicha ciencia lo que se refiere al sistema tributario, y veremos cuán opuesto es el sistema imperante a algo sistemático y racional. Es un verdadero caos donde sirven de base para

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el t ributo las necesidades humanas, monstruosidad que no se concibe cómo se aguanta y perdura siglo tras siglo; causa del malestar social, del empobrecimiento de las naciones y de la odiosidad de unas con otras, que ha proporcionado guerras sin fin, como la espantosa que acaba de desquiciar al Mundo. Examinad los Presupuestos del Estado en cualquier nación (por ejemplo, en la nuestra), y veréis que los gastos públicos se satisfacen, en primer término, con lo que produce el impuesto de Aduanas; luego, con toda clase de tributos indirectos, y, en último término, por su insignificancia, por la contribución territorial. Insignificante y todo, está además mal entendida, puesto qu·e se calcula el líquido imponible por lo que produce la tierra y no por lo que vale. Pues bien: desde los tiempos de la fundación de la ciencia de la Economía política por los fisiócratas franceses Quesnay, Turgot, Dupont, etcétera, se descubrió el principio de que la tierra debe ser la única base del impuesto; principio que, a través de las vicisitudes por que ha pasado esta ciencia, unas veces se ha obscurecido, otras se ha hecho patente, pero siempre ha provocado las más feroces oposiciones. En nuestro propio país, ha llegado esta oposición hasta el punto de que el mejor economista que hemos tenido, Alvaro Flores Estrada, fué escarnecido, y su memoria, hasta enterrada, por haber sido, a mediados del pasado siglo, el paladín de la doctrina de los fisiócratas franceses. De su Tratado de Ecot1otnía política, que aun debiera estar de texto en nuestras universidades y escuelas especiales en substitución de los indigestos mazacotes que nos sirven a todo pasto, no queda ni rastro, y, ~in embargo, este tratado fué traducido al francés y al inglés, alcanzando gran reputación. Más recientemente, tenemos la oposición a las doctrinas del verdadero fundador de la ciencia de la Economía política, Henry George, a ·cuyos clarísimos escritos sólo hay tres maneras de combatir, según tan felizmente dij.o Tolstoi; a saber: desfigurándolos, volviendo a afirmar lo terminantemente refutado por George, o rechazándolos por no estar de acuerdo con la absurda }erigonza que pasa actualmente por Economía política. Solamente no conociendo sus obras, se puede alardear de indiferencia, porque en ellas nos demuestra que no es un buen cristiano ni tampoco buen ciudadano el que no se preocupa ni hac-e nada por resolver los pavorosos problemas sociales. Estos problemas requieren la atención de todos, porque en la lucha que de ellos proviene, todos hemos de tomar parte, sea positiva o negativamente, y para ello no hay mej?r guía que las obras de Henry George, donde se demuestra hasta la evidencia la virtud del soberano

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remedio deducido lógicamente de los principios fundamentales de la ciencia de la Economía política. Remedio sencillo y soberano por el que hay que empezar para curar los males sociales. Esto no quiere decir que sea la panacea universal, sino que, cualquiera que sea el mal que se trate, su solución estriba en la reforma tributaria, que paso a exponer brevemente. Todas las riquezas, tanto de los indiV'iduos como de las naciones, se producen por el concurso de estos tres factores: Tierra, Trabajo y Capital, y el producto se distribuye automáticamente en tres partes: Renta, Salario e Interés, que van a parar, respectivamente, a cada uno de los factores que han intervenido en la producción. Las agrupaciones de individuos llamadas municipios, provincias y 10aciones necesitan, para cumplir sus fines, gastar riquezas, así como los individuos, para cumplir los suyos, necesitan también gastar riquezas. Estos las gastan de lo que producen o de lo que toman en concepto de rentistas de la tierra, si son propietarios de ella. Aquéllas las gastan de lo que toman de los individuos que las componen, atendiendo a lo que consumen o al capital que emplean en la producción o al trabajo. Tenernos, pues, que de la totalidad de riquezas que se producen en una nación, el Estado, la Provincia y el Municipio toman lo que les parece de cada una de las tres partes en que repetimos se ha dividido el producto, y con esto matan todo estímulo de producción; pues nadie se pone a producir si sabe de antemano que el producto le ha de ser arrebatado con impuestos. El salario y el interés deben S<!r sagradamente del trabajador y del capitalista que los produce, sin que haya necesidad de que el E stado, la Provincia ni el Municipio tomen nada de ellos para satisfacer sus necesidades. Estas necesidades comunes tienen por naturaleza un fondo para satisfacerlas, y este fondo es el descubierto por Henry George. o sea, el valor que torna la tierra independientemente del trabajo y capital que sobre ella se emplee; valor que es debido a la competencia que se establece ·entre los individuos para usarla, y originado sobre el mayor producto que sobre ella obtienen el trabajo y el capital comparado con el que se obtendría en tierra·s menos deseadas. Tal es la ley de la renta: Se paga renta por usar un terreno; porque en este determinado terreno, el trabajo y el capital producen más que en otros, y ·este exceso de producción es lo que determina la renta; y como todos los individuos tienen el mismo derecho a usar ese determinado terreno, d que lo quiera usar debe en justicia pagar a los demás el precio de ese privilegio, del mismo modo que si quiero ocupar un palco en el teatro, tengo que pagar el precio que tiene asignado, y así como cuando tomo un palco nadie me pregunta si soy pobre o rico,

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-408sino que me exigen el precio establecido, sea quien sea el que lo tome, así al Estado no debe importarle nada el capital o fortuna que posee el que ocupa un cierto terreno, ni a qué lo dedica, ni si gana poco o mucho, ni nada más que cobrarle lo que sea la renta bajo forma de impuesto único; es decir, sin cobrar nada por el ejercicio de profesión, industria o comercio; nada por consumo de luz, habitación, alimentos o vestidos; nada por timbre, transmisión de bienes, utilidades, transportes, cédulas personales y tanto concepto como la imaginación puesta al servicio del error ha tÍnventado y s·igue inventando hasta que estas verdades sean de conocimiento general y nadie se atreva a proponer la continuación del actual régimen de impuestos, que es indefendible bajo cualquier aspecto que se le examine. Es decir, en 11na palabra, que de las tres partes en que se divide la producción de riquezas de una nación, la renta es el patrimonio común, y d salario e interés pertenecen exclusivamente al trabajador y al capnalista. El sistema actual invierte los términos: quita al trabajador y al capitalista su debida recompensa, y da a los propietarios de la tierra lo que es de todos. De esta monstruosa injusticia es de donde se derivan todos los males sociales. Hay que abolirla, pues, y para ello no hay más remedio que volver al régimen natural, dando a cada uno lo suyo y dejando que las leyes naturales de la producción y distribución de riquezas obren libremente, con lo cual se asegurará el bienestar, la paz y la abundancia generales. Juan Luis Vives, en 1526; el padre Mariana, de la Compañía de Jesús, en 1599; ·Pedro de Valencia, en 16oo; Caxa de Leruela, en 1631; Floridablanca, en 1770; Campomanes, en 1771; Martínez Marina, en 1820, y Alvaro Flores Estrada, en 1839, proclamaron esta verd:~d en sus numerosas obras y formaron la escuela .económica española, cuyas tendencias eran subordinar la propiedad del suelo al 'Ínterés general y dejar que todos los hombres disfruten de la tierra. En cuatro grupos . pueden resumirse estas tendencias ·de la escuela económica española : 0 I. Disfrute mancomunado de pastos por todo el vecindario y sorteo periódico de las tierras de labor. 0 2. .Consvitución de predios permanentes y fijos para todos los cultivadores cedidos por d Estado a censo enfitéutico. 3.° Conservando la propiedad privada, obligar a los dueños al arrendamiento obligatorio de sus tierras con carácter de perpetuidad mediante el pago de un censo; y 4. 0 Nacionalización <le la tierra mediante compensación a los propietarios. Se ve, pues, que si los economistas españoles descubrieron en parte

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la causa del malestar social, no encontraron la verdadera solución. Siempre consideraron la tierra solamente desde el punto de vista agrícola, que era la producción que dominaba en aquellos tiempos. Ninguno la consideró en su verdadera acepción económica, o sea, el conjunto de elementos naturales que componen• el planeta que habitamos. De todos modos, eran estas tendencias un signo de esperanza que, de haber continuado, se hubiera llegado a la verdadera doctrina de justicia económica; pero quedaron sepultadas en el olvido cuando la tiranía sucedió a la libertad. En los tiempos del feudalismo, casi todo el suelo español se hallaba desmembrado de la Corona. Ca.rsi todo venía a estar en poder de comunidades, ,jglesias y monasterios, y el resto, •en poder de la aristocracia y caballeros de diversos linajes. Es decir, que eran dueños de la tierra los señores titulados condes, duques o marqueses, y del resto, la Iglesia y Cofradías. Por cuatro leyes de I8II, 1813, 1823 y 1837 fueron incorporados a la Nación los derechos jurisdiccionales o feudales de los señoríos, con todos los privilegios y prestaciones reales y personales que trajeron aquel origen; pero dejaron subsistentes los demás derechos territoriales, o sea, el derecho a percibir la renta. De aquí que pueblos enteros siguen pagando hoy día al Duque de Medinaceli, al Marqués de Alcañices y otros aristócratas cierto canon por el reconocimiento del dominio directo, exactamente como las prestaciones señoriales que pagaron en tiempos a los antecesores de los citados próceres; es decir, como si todavía nos halláramos en los siglos XII y XIII. Así siguen a pesar de las revoluciones que ha habido. Después, apenas si la cuestión de la tierra ha preocupado a nadie, y sólo cuando las crisis son muy dolorosas, se levanta un clamoreo, al final del cual no se proponen más soluciones que la del aumento de producción, cuando es evidente que lo que se necesita es· justicia en la distribución. · Impone ·este plan económico y administrativo grandes deberes a los Gobiernos, y por ello es llegada la hora de concretar toda la atención, toda la actividad y toda la energía del Parlamento y del Poder central en estas fundamentales reformas, más necesarias, más útiles, más indispensables para la prosperidad de la Patria que las eternas y estériles discusiones de los asuntos que se llaman meramente políticos y exclusivamente doctrinales, que apasionan los espíritus y consumen un tiempo inestimable. . Los anhelos democráticos del País tienen hoy exigencias más hondas, la política se transforma con rapidez vertiginosa: lo que hasta ayer se consideraba como finaHdad superior, para cuyo logro no debía-

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mos omitir sacrificio alguno, hoy apenas nos conmueve. Acontece con la política cosa parecida a lo que ocurre con !a literatura: las obras que hicieron verter lágrimas y conmovieron las fibras más hondas del corazón de nuestros abuelos, las escuchamos hoy con una glacial indiferencia: casi nos parecen ridículas a fuerza de ser inocentes¡ los grandes ideales políticos por los cuales derrama-ron la sangre nuestros antepasados no nos parecen de contenido bastante pam inspirar nuestras ansias ni mover nuestros pasos. La batalla que tiene que librar el liberalismo ,es ya en otro campo, y ha de ser más ruda y más definitiva: hoy hemos de poner todo nuestro empeño ·en aquellos grandes problemas que se refieren a la transformación del tributo, a la modificación de las leyes del trabajo, y quién sabe si no habremos de detenernos ante aquellas mismas leyes fundamentales sobre las cuales se han asentado hasta hoy derechos que nos parecían intangibles. Hora es ya de que los Gobiernos, recogiendo las palpitaciones y los anhelos de la Nación, inspirados por sus organismos colectivos, por los intereses asociados, por las representaciones de sus Cámaras de la Propiedad, de la Industria y del Comercio, de la Navegación y de cuantas fuerzas vivas constituyen el interés nacional, desarrollen con vigor, con rapidez, con energía, cuantas iniciativas sean necesarias para conseguir nuestra independencia económica. En España tenemos varias organizaciones oficiales y particulares dedicadas al fomento de la Agricultura. Tenemos en el ministerio de Fomento la Dirección general, la Escuela Superior de Agricultura, Granjas-Escuelas en muchas provincias, Estaciones agronómicas de cada especialidad, Servicio Agronómico Nacional, etcétera. En todos los Institutos de Segunda •enseñanza hay una cátedra de Agricultura, y muchas Diputaciones provinciales han organizado Servicios agrícolas varios. Por otra parte, e~iste el deseo de prosperar en loos labra:do>res. ¿Cómo se explica, pues, que, exisüendo todo esto, sigamos cultivando oomo en tiempo de San Isidro, elaborando aceites que parecen alpechines, criando ganados esmirriados, siguiendo rutinarias a:lternativas de cosechas, ·empeñándose en cultivar trigo donde no ~&e puede dar bien, odiando el arbolado, sin fuerzas para acometer las obras de irrigación, sin emplear racionalmente los abonos y, en suma, con una Agricultura, que es la opinión general y también la triste realidad, que constituye la más miserabl·e de todas las 1ndustrias, explotada entre la sordidez, la suciedad de las granjas y la soledad de los campos ? Todos los servicios que antes mencionamos registran los progresos agrícolas y los divulgan en la medida de sus fuerzas. Se analizan algunas tierras y abonos, se da cuenta de los modernos descubrimientos,

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como el de los fermentos nitrificadores, y se enseña, en suma, la manera de explotar la. tierra al máximum de rendimiento. Pero nadie acoge estas enseñanzas. Ni es posible que las acojan. He aquí por qué: Se estudia, experimenta y escudriña todo lo imaginable, excepto lo fundamental, que e51 la condición terrible del trabajador, que es quien ha de emplear todas las fuerzas para la producción. Se sigue considerando al trabajador, en virtud de una estúpida economía rural todavía vigente, como si fuera ganado de labor. Se procura a los obreros alojami•entos peores que los del ganado, y en toda la explotación figuran al mismo título. La Agricultura actual está basada en el régimen de esclavitud, y por eso no prospera, ni prosperará mientras dure este régimen, como nunca prosperó bajo régimen de iniquidad. Se ·sigue, pues, el camino opuesto al que se debe seguir. Hay que empezar por preocuparse de la condición del trabajador, sacarle de su condición de esclavo y r·estituirle sus derechos. Lo demás se nos dará de añadidura; vendrá el progreso agrícola, el racional cultivo de la tierra, la explotación agrícola llegará al máximum, se descongestionarán las ciudades y se poblarán los campos, hoy tan tristes y abandonados. ¿Por qué no se •emplean en Agricultura los adelantos que preconiza la Ciencia? Es obvio: el arrendatario sabe que, en cuanto haga producir 14 donde hoy se produce 10, vendrá el propietario de la tierra a llevarse la diferencia elevando la renta. Todos los progresos agronómicos y aumento de población no consiguen más que una valoración más alta en el precio en renta de la tierra. En vista de este resultado, el trabajador no quiere producir para otro, y hace bien. Se contenta con arañar la tierra y producir con el menor capital posible, ya que ni el capital ni el trabajo encuentran la debida remuneración bajo el régimen actual. Por otra parte, todo labrador que intente introducir mejoras en el cultivo empleando maquinaria, 1selectas semillas, apropiadas construcciones, o •sea, en fin, que intente emplea·r más capital, se verá tratado por e! Fisco como un criminal que pretendiera hacer daño a la Sociedad con este aumento de producción y mejoras de cultivo. Cuanto mejor cultive y más haga producir a la tierra, tanto más subirá el líquido imponible en el Catastro, y, por consiguiente, tanto más se elevará la contribución. Por cada máquina que compre, tendrá que pagar todos los impuestos con que resulta gravada, y que van envueltos en el precio de adquisición. También tendrá que pagar impuestos por los aperos, por las semillas, ·por los materiales de construcción, por todo lo que compre y hasta por el transporte de todo ello. Si soporta todo esto y, además, el aumento de renta, como antes hemos explicado, todavía tendrá que pagar, al llevar los productos al

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mercado, el impuesto de Consumos y todos los arbitriOIS y gabelas que imponen los Ayuntamientos, tales como derechos de mercado, de romana, impuestos de pesas y medidas, etc., etc. Es decir, que el Estado sostiene, por una parte, los organismos necesarios para el mayor fomento de la Agricultura, y, por otra parte, sostiene un absurdo e inicuo sistema de impuestos con el que castiga y arruina a todo el que intenta entrar por las vías de progreso agronómico. Resultado de esta contradicción: el latifundio, la explotación misérrima de la tierra, la esclavitud y abyección del trabajador y la miseria y el ·envilecimiento general. Si ·se qui,ere, pues, aumentar la producción y fomentar la Agr-icultura, hay que quitar los estorboso que a ello !¡e oponen. Para remediar un mal, hay que extirpar las causas ; y como éstas son el régimen de propiedad territorial y el régimei11 de impuestos, hay que reformar ambos de modo que la distribución del producto sea justa y equitativa ; a la Sociedad, los valores de su creación; al Capital, su legítimo interés, y al trabajador, la íntegra ganancia de su trabajo. ¿Cómo se coru;igue esto? Teniendo cuidado de que las leyes humanas no estorben jamás el libre juego de las leyes naturales. Siendo por ley natural el valor que toma la tierra independientemente del trabajo que en ella se emplee ni del capital que en ella se invierta, el único capítulo de ingresos de los presupuestos de una nación, deben abolirse todos los impuestos, arbitrios y contribuciones. Entiéndase bien que el término "tierra" no debe tomarse en el sentido restringido agrícola, ISÍno que comprende todos los dones naturales: los terrenos, tanto agrícolas como urbanos, los bosques, las minas, los saltos de agua, los manantiales de aguas mineraLes, las concesiones de 1servicios públicos, etc., etc. Atendamos, pues, primero, a las leyes económicas, y, después, a las físicoquímicas. Es decir, buscad primero el reino de Dios y su justicia, que lo demás se os dará por añadidura." El Sr. LOYGORRI lee a continuaciÓI11 el trabajo siguiente, de que es autor:

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"NECESIDAD DE FOMENTAR EL USO DEL CHEQUE CRUZADO COMO MEDIO DE MOVILIZAR LA RIQUEZA NACIONAL Por D.

ADRIANO GARCÍA LOYGORRI.

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El plan de ·reconstitución nacional exige la activa cooperación ciuda,. dana. En el orden económico y financiero, es imperativa la concentración en manos técnicas de la,s gramdes masas de numerario circulante, a fin de obtener del mismo el máximo rendimiento, reduciendo tocLo lo posible las sumas movilizables que en aa actualidad permanecen improductivas. Son de interés especial,, por lo tanto, las medidas que se adopten y que tiendan a restringir la ci1·cuJación metálica y fiduciaria, haciendo que estas cantidades pasen a nutrir las cuentas corrientes de los establecimientos barrlcarios, que se encontrarán en condiciones más favorableS! para prestar su apoyo all Comercio y a la Industria. El medio de llegar al logro de este propósito consiste en reemplazar en lo posible los pagos en billetes o metálico por abonos en las cuentas corrientes de los acreedores, mediante el uso del cheque cruzado. Debe ser el cheque cruzado, en la práctica; una orden formulada al librado por el librador para que abone en cuenta, pero nunca en efectivo, al perceptor, si tuviere cuenta corriente en el mismo establecimiento, o para que entregue a su banquero, para el crédito de su cuenta, el importe consignado en aquél. Complemento del uso del cheque cruzado sería la creación de una Oficina de Compensación de Créditos, en que a diario liquidaran entre sí los Bancos, que, a.l fin, habrían de saldar sus operaciones mediante la transferencia de créditos en el Banco de España, que actúa de banquero de todos ellos. Con lo expuesto se comprende que el cheque cruzado no determi:1a movimiento de fondos, puesto qt.te la liquidación, que repercutiría en el Banco de España, sólo implicaría en definitiva efectuar aLgunos asientos en la contabiHdad. El empleo del cheque cmzado se reflejaría en :1os balances de los Bancos por un aumento en las cuentas corrientes acreedoras, con las correspondientes contrapartidas del Activo. En el Banco de España, las exigibilidades, esencialmente integradas por los billetes en circulación y por ilas cuentas corrientes, que potencialmente son también billetes, experimentarían en conjunto análogas fluctuaciones que en la actualidad; pero considerados separadamente ambos sumandos, aparecerían en baja los primeros y con un alza equivalente las segundas. La garantía metálica

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del billete sería, por lo tanto, mayor; pero más que a esta garantía, debe atenderse a la proporción entre las reservas metálicas y las exigibilidades del Banco. El mcremento de las cuentas corrientes en los establecimientos de crédito concentraría en manos de personas especializadas en su manejo sumas adicionales arrancadas de la masa circula.nte, improductiva, que para beneficio del País debe quedar reducida a sus justos e indispensables límiLes. Estas nuevas disponibilidades en poder de los banqueros habrían de buscar su remuneración. siendo muy pronto atraídas .por el mundo productor e invertidas en gran parte ·en operaciones de préstamo y descuento. Las indicaciones brevemente expuestas son suficientes para concebir la importancia del cheque cruzado, pareciendo innecesario encarecer el Jesarrollo que el empleo de este instrumento de crédito ha tenido en países como Inglaterra, entre otros, y los beneficios que del mismo se han derivado para su economía. Para fomentar el empleo en España del cheque cruzado, es necesario remover las trabas administrativas y legales, y prestar las mayores facilidades a cua.ntos hayan de utilizarlo, a fin de vencer la resistencia que, sin duda, han de oponer a su adopción quienes huyen de 'l as innovaciones. Hace falta, en primer término, U?a labor de propaganda intensa, una labor educativa, que correspo.nde desarrollar a los elementos financieros que han de dirigir este movimiento. El Estado, por su parte, tiene que contribuir con su apoyo, eximiendo <iel impuesto del Timbre a éstos y otros documentos; medida que, aunque en un principio acaso determinara una merma en los ingresos del Tesoro, pronto se traduciría en aumento, por la consiguiente movilización de capitales que acarrearía la adopción de esta forma de pagos. Y en el orden 1legal precisan ciertas modificaciones <iel Código de Comercio, alguno de cuyos artículos imposibilita hoy día el uso de tan preciado i.rustrumento de crédito. Es un deber mencionar la proposición de ley que, con fecha 17 de junio de 1916, presentaron en 'la Alta Cámara los senadores sef.ores Conde de Lizarraga y D. Federico Rahola y Tremols, y d estudio que acerca de la misma realizó la Cámara de Comercio de España en Londres, que fué publicado en la revista El Comercio Hispanobritánico y repartido además entre los representantes en Cortes, cuyo apoyo solicitaba con insistencia la Cámara, firmemente persuadi.da de la imprescindible nec~sidad de que dicha proposición de ley, con algunas alteraciones, fuera rápidamente aprobada. En resumen de lo expuesto, me permito someter al estudio y aprobación del Congreso Nacional de Ingeniería la siguiente

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CONCLUSION Es de interés nacional la rápida aproba<:ión por las Cortes de una medida legislativa basada en la proposición de ley presentada al Senado, con fecha 17 de junio de 1916, p07 los señores Conde de Lizarraga y don Federico Rahola y Tremols sobre la exención del impuesto del Timbre en determinados documentos y operaciones mercanti,les, con las modificaciones propuestas razonadamente por la Cámara de Comercio de España en Londres con fecha 26 de agosto de 1918.

PROPOSIOÓN DE LEY

Artí..:ulo r.• Con la condición precisa de que el Hbrado o tercero indicado para el pago. según los casos, >ha .de hallarse previamente clasificado por la Administración de la Hacienda pública como Banco, banquero, Sociedad de crédito dedicada a negocios bancarios, Casa de Banca o comerciante que lleve cuentas corrientes, quedan exentos del impuesto del Timbre del Estado : Primero. Los talones nominativos y a:1 portador, y dos cheques al portador a favor de persona determinada y a la orden que el librador expidiere sobre su cttmta corriente con el carácter de cruzados, cualesquiera que fueren las plazas del libramiento y del pago. Segundo. Los mandatos de transferencia y las órdenes de transferencia, transmitidas por carta., teléfono, cable o telégrafo, para abo.no en cuenta corriente (carta, teléfono o telégrafo, que causen cargo y abono, respectivamente, en iguales cuentas). Tercero. La indemnización para -el pago por tercero (.:on cargo a cuenta de la misma clase) efectuada en el acto de la aceptación de la letra de cambio y en el de presentación de la misma (presentación al cobro de ésta) y de toda clase de documentos de cobro (y de todos los demás documentos de crédito u obligación), sin excepción alguna. Para los efectos de este a;rtículo y de las correlativas disposiciones, se entenderá: A) Que la denominación de C1-tenta corriente bancaria comprende, en absoluto y sitl distinciones, todas aquellas que, como las de imposición de cantidad y las de crédito, tienen por objeto la demostración de saldo a disposi.ciótt del metttacorrentista en poder de persona o entidad clasificadas como se expresa en el párrafo siguiente. B) Que están clasificadas como Bancos, banqueros, Sociedades de

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crédito dedicadas a negocios bancarios, Casas de Banca y comerciantes que llevan cuentas corrientes (todas) aquellas personas naturales o jurídicas que en ·la fecha odk! expedición del talón o del cheque cruzados en Ga <iel mandato, en la orden de transferencia o en la in<iicación para el cobro, figuren inscriptas en el epígrafe primero o en la letra A) del epígrafe segundo del Registro general abierto en virtud de lo dispuesto en el Reglamento ( seg14-ndo del Reglamento) para la administración y cobranza de la contribución sobre utilidades o en 1las matrícuIas de la segunda tarifa de la Contribución ·industrial y de Comercio, bajo el número 37· Art. 2.• Quedan igualmente exentas del impuesto de Timbre <iel Estado las declaraciones de pago o recibos puestas en lrus letras de caml;io, cheques, talones, ¡pagarés y demás efectos de comercio cuyo importe haya de ser acreditado en cuenta corri·ente (bancaria) <iel perceptor, llevada por a:lguna de las personas designadas en el artículo anterior, así como cualquiera otro documento que se exigiere con el propósito de justificar el cumplimiento de obligaciones dimanadas de operaciones bancarias que sólo produzcan movimientos en contabilidad con el cuentacorrentista (dicho). Art. 3." N o se considerarán comprendidos en los artículos precedentes los documentos, las órdenes ni acto alguno que cause pago en efectivo metálico o fiduciario al perceptor (señalado por el librador o ettdosante), en vez de asiento (de crédito) en cuenta corriente, aun cuando en su origen hubieren reunido ·tos requisitos determinados en esta ley para la exención del impuesto. En este caso, el tenedor tlegal del efecto lo reintegrará conforme a lo dispuesto por la vigente ley del Timbre del Estado. Art. 4.• También quedan exentos .del impuesto del Timbre del Estado: Primero. Los contratos celebrados con objeto de constituir oficinas liquidadoras .de créditos bancarios, siempre que los contratantes (las partes contratantes) se hallen previamente clélisificados conforme a lo es· trublecido (dispuesto) en el artículo r." de la presente ley. Segundo. Los libros de registro, las facturas de cargo y todos los demás documentos uti-lizados para la liquidación en 1las referidas ofici..nas. Art. s.• El artículo 541 del Código de Comercio será redactélido como sigue: "El librador o cualquier tenedor legal ·de un mandato de pago tendrá derecho a indicar en él que se paga a banquero o Sociedad determinada, lo cual expresará escribiendo cruzado en el anverso el nombre de dicho banquero o Sociedad, o solamente las palabras "y Compañía", cuando

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quiera expresar la obligación de que solamente se pague a un banquero o Banco que tribute por este concepto. "Las Cámaras de Comercio llevarán un registro anual de los banque'I'OS y Bancos que tengan derecho a presentar al cobro los cheques cruzados. ''El pago hecho a otra persona que .no sea el Banco o h Sociedad indicados, o que se haga a quien no figure como banquero o Banco en los registros de las Cámaras de Comercio, no relevará de Tesponsabilidad al librado si hubiese pagado in,debidamente." Art. 6.0 Esta ley regirá desde la fecha de su promulgaciótl." La Mesa acuerda que la Memoria del Sr. MON PASCUAL (D. Juan) se ponga a discusión cua.ndo se trate de las <:uestiones sociales. F.' ~ ... SEMPRúN da lectura a su Memoria, que a continuación insertamos:

·"FUNCION DE LA BANCA EN LA PRODUCCION GENERAL Y EN SU INCREMENTO . Por D. J osÉ M

ARÍA SEMPRÚN Y GuERRA.

PRELIMINARES

La muy laudable amplitud que ilumina el plan de este Congreso de Ingeniería, y que se manifiesta especialmente en la organización de las -últimas Secciones, dedicadas a completar el estudio técnico (ingeniería) de los problemas, con los aspectos financieros y sociales inherentes a aquéllos, justifica cumplidamente la oportunidad de este trabajo, que en este Congreso tenemos el honor de presentar, más bien con t>l propósito -de excitar y sugerir los ilustrados esclarecimientos de los señores Congresistas sobre tema tan interesante como las relaciones entre la Banca y la producción, que con la esperanza de haber resuelto éste de una man ·e ra definitiva. Es evidente que todo ·trabajo que pretenda esclarecer una cuestión única o principa•lmetlte económica está hoy asentado y enclavado en el -multiforme y contréllpuesto movimiento engendrado por todos los que, <lesde diversas situaciones sociales o económicas, se afanan para obtener lo que, según el punto de vista de cada uno, ha de ser una más conveniente y justa distribución de la riqueza total y un más equitativo aprovechamiento de las utilidades o bienes económicos producidos. Esta con:sideración justifica que prolonguemos brevemente este trabajo con las TO MO IV

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observaciones siguientes: La ciencia y el arte de la Economía juntamente sostienen hoy, apoyadas por las enseñanzas que se obtienen de la diaria experiencia de los fenómenos sociales que, cualquiera que sea la matización dada concordemente con las necesidades de cada época a la organización de los a.provechamientos y estados jurídicos de la propiedad, ésta no podrá jamás s_er total y exclusivamente gozada y mantenida por el Estado. La substitución de los innumerables propietarios actuales 'POr un solo propietario abstracto-colectivo, llámese Nación, Estado o Sociedad, acarrearía la más deplorable disminución en la producción total. Lo 1prueban así tristes experiencias bien recientes; pero antes de eUas ya se podía averiguar, teniendo un mediano conocimiento de los estímulos en su mayor parte lícitamente utilitarios por los que trabajan los hombres, que suprimiendo o disminuyendo inmensamente, como habría de hacerse en una organización netamente colectivista, aquellos móviles y aquellos privados desvelos, y, por tanto, los esfuerzos y provechosas actividades que por la incitación de ellos actúan hoy wbre la Naturaleza y sus productos, se suprimiría también o se reduciría a miserables proporciones la cantidad de riqueza total necesaria para la manutención y progreso de los hombres. Dice el maestro italiano J. Toniolo que los procedimientos de actividad económica se encuentran guiados por el único principio endonístico eminentemente racional de la consecución del máximo efecto útil con el mínimo gasto de medios. Manifestaríase tal principio en una organización colectivista en forma de atonía y entumecimiento de todas las actividades, o de la mayor parte de las actividades, generadoras de bienes y productos. Y esto sucedería porque no habiendo, a lo menos de una manera inmediatamente perceptible, la debida correspondencia entre aquéllas y su efecto útil, procurarían reducirse al mínimum posible. Es, por consiguiente, un interés de .¡a Humanidad entera que se mantenga el régimen de la propiedad privada y multiforme, claro está que haciéndole ca.da vez más flexible, repartiéndole cada día con más justicia y poniéndole siempre en situación de ser más fácilmente asequtible a mayor número de impulsos e iniciativas. Porque, por otra parte, es también de interés· social que la fuente total de la producción no se menoscabe, desvíe o inutilice, guiada únicamente por los móviles, muchas veces égoístas, de sus diferentes poseedores actuales. El bien común exige que los supremos poderes jurídicosocia~les velen por mantener en sus debidos límites, con su adecuada forma y con la inexcusable proporción y coordinación entre todos ellos, esos mismos derechos de pro¡>iedad particular. Cada día se manifiesta con más unanimidad entre los tratadistas y

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cultivadores de estas disciplinas la opinión de que no puede abandonarse a la ilimitada y a veces caprichosa voluntad privada 'la importantísima tarea de promover y encauzar la producción. Pero además se inicia o, mejor dicho, se acrecen modernamente, y ello acaece, aunque en proporciones diversas, en todas las clases de la Sociedad, las creencias que de antiguo mantiene la Doctrina Cristiana, de que debe concederse por derechos de unos e intereses de todos una más abundante participación en los beneficios de la riqueza producida a todos los que, con su trabajo intelectual o manual y en unión con los capitales y la Naturaleza, son, como dice Toniolo, generadores eficaces de las riquezas que se obtienen. Podrían resumirse las precedentes consideraciones, con las que solamente hemos pretendido situar el problema que es objeto propio de este trabajo, diciendo que por ahora el sistema de economía más perfecto será el que con más firmeza defienda la existencia de las propiedades privadas y al mismo tiempo intervenga con más tino y más justicia para hacer más multiforme, flexible y productivo el sistema mismo, procurando también que sean cada día más numerosos los que tengan una participación más directa y eficaz en la posesión de los bienes y de sus causas y, por esto, un mayor interés en el mantenimiento y perfección del sistema mismo. Mantener, estimular, entrelazar, ponderar ... el sistema de apropiación individual, he aquí el verdadero sentido y el fin más provechoso que puede tener una campaña económica. Y he aquí como la Banca-una Banca que sea tan científica como honrada en sus procedimientos--resulta, por su función eminentemente estimuladora y por su labor de manejo, distribución y comunicación del factor dinero y de sus títulos representativos, uno de los más eficaces coadyuvantes de la obra que tienda a regenerar y estimular la producción nacional; y esto sin mencionar el auxilio que por medio de préstamos puede facilitar a la Industria: forma de auxilio que, por ser conocida de todos, casi no necesita ser notada. El modo y la cuantía de esta obra de la Banca será objeto de estudio en las secciones siguientes.

I Dice Toniolo: "Desde el punto de vista de la economía social, la masa monetaria es, por su naturaleza, un producto que sirve como instrumento o medio de cambio, o sea, de cesión o transferencia, tanto de los bienes finales (alimentos, vestidos, ornamentos, etc., etc.), como de los bienes instrument~les (tierras, máquinas, agentes químicos) en el sentido antes indicado. Como tal tiene indudablemente carácter de bien

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instrumental mucho más que cualquiera otro bien del mismo género, con ·l a sola diferencia de que, mientras los demás bienes inmediatos son medios de producción, éste es medio inmediato de circulación de la riqueza (compras, ventas, préstamos, pagos) por cualquier título y bajo cualquier forma. "Mas, por otra parte, así como el sistema de los cambios contribuye en sociedad a acrecentar las riquezas como todo lo que, favoreciendo la división profesional del trabajo, disminuye los gastos y aumenta el efecto útil de la producción, así la masa monetaria universal participa también del segundo carácter del capital, el de ser un producto destinado mediatamente a ulterior producción, o sea, a aumentar las utilidades producidas. Tal acrecentamientJo de riqueza (producida) se mide también por el mayor aumento resultante entre el escaso ¡producto de aisladas industrias domésticas, las cuales, excluído todo cambio, trabajan para el propio consumo interior, y el otro producto, en gran parte mayor, resultante de una producción social ciertamente repartida en economías industriales privadas, pero unidas entre sí por los cambios." (Marshall.) (Toniolo: Economía Social. Trad. esp. del prof. Amando de Castroviejo.) De estas palabras del ilustrado profesor y egregio economista podemos deducir que si el capital-moneda, por su condición de medio de cambio, es verdadero capital, es evidente que la industria bancaria, en cuanto en ella se actúa y se acrece aquella condición que tiene el dinero de -ser instrumento intermediario y circulatorio, es industria notoriamente propulsora de la producción de la riqueza. La Banca, además, es hoy día insubstituíble en su papel de agente intermediario. Suprimamos un momento hipotéticamente la inmensa red de cables circulatorios que las organizaciones bancarias forman extendiéndose sobre todo el Mundo. ¿No vemos inmediatamente cómo aquella supresión mental trae la muerte de todo el Comercio y de toda la Industria? Pues he aquí concebida de una manera elemental y general la función inestimable que ejerce la Banca en la subsistencia y desenv-olvimiento de toda labor productiva. Pero realmente es la Banca agente provechosísimo de la producción, no solamente por lo dicho, sino porque su propia manera consubstancial y habitual de operar es en sí misma medio de cambio de toda clase de bienes entre los puntos más distantes aún, sin tener necesidad de realizar el material-transporte de dinero-metálico. Todo lo que antecede nos conduce a sostener que las cualidades atribuídas a la moneda, por idénticas razones pueden ser atribuídas a la industria bancaria.

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Un problema bancario es muy semejante a un problema de comunica{:iones considerándoles desde el punto de vista de sus relaciones con la producción nacional. Y por esto, así como se marchitarían las más ricas y floredentes regiones si, suprimida la fácil comunicación entre unas y otras, se suprimiera, por inevitable consecuencia, el necesario intercambio de productos y la conveniente reunión y fusión de éstos, así también suprimidos los medios de enlace y transmisión de comunicación y difusión que la Banca posee y proporciona a la Industria, se suprimiría también a la debida intercambiabilidad de bienes materiales con todas las funest.a s consecuencias que esto produce.

* * * Semejantemente a lo que precede opina, como se verá en sus palabras, que a continuación transcribimos, traduciéndolas literalmente de su obra Ba"ques et operations de Banque) el perito contable judicial, miembro del Centro federativo de los Bancos populares, etc. M. F. Combat. Dice así: "Producir es el resultado del trabajo. "Pero producir sería con frecuencia un esfuerzo superfluo o, a lo menos, incompleto, si la riqueza así creada no pudiera cambiarse. "La producción y la circulación de las riquezas son, por tanto, la una, el resultado inmediato; la otra, el complemento indispensable del esfuerzo humano. " ... se puede decir que si la producción llega en los pueblos modernos a una perfección y a una intensidad tan ostensible, se debe al desenvolvimiento .paralelo de la circulación de las riquezas ...

"La Banca, tomada en un sentido general, es el centro donde convergen todas las operaciones múltiples que derivan de estos tres grandes hechos de economía política: la producción, la circulación y el consumo de las riquezas." (Obra y autor citados, pág. 4; Ed. Berger Levrault, 1914.) En qué manera realiza hoy la Banca, mediante sus múltiples y habituales operaciones, la labor auxiliadora que le hemos atribuído, y en qué manera puede perfeccionar y ampliar esa labor, es lo que vamos a indicar en todo lo que sigue.

* * * En ciencias naturales el procedimiento que se usa para mostrar cuáles son las cualidades operativas de un agente es hacerle actuar sobre un objeto, analizando entonces el fenómeno que se produce.

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Apliquemos mutattS mutandis este procedimiento a lo;; fwómenos económicos en que nos ocupamos. Elijamos, pues, para esta experimentación imaginaria, el caso de un gran industrial (agricultor, fabricante ... ) establecido en la lejanía del campo y distanciado por esto de los centros urbanos. El principal pr-oblema de este hipotético industrial- lamentables experiencias españolas lo tienen bien probado-sería tener fáciles y continuas comunicaciones para traer las máquinas y utensilios de que ha menester en su industria y para dar pronta salida a las producciones de aquélla. Pero suponiendo que todas estas necesidades hubieran sido satisfechas, aun tendría todavía n ecesidad de algo sin lo cual su industria no podría ni prosperar ni acaso sostenerse, y ese algo no es otra cosa que un medio de intercomunicación del precio de las cosas, un medio de segura y rá¡pida comunicación con sus compradores y vendedores y que al mismo tiempo le facilite en las épocas necesarias, regulando sus disponibilidades económicas, los auxilios monetarios que vengan a llenar los vacíos que se producen frecuentemente en toda Empresa entre el momento del gasto y el momento del cobro en la producción. Pero pongamos, en cambio, al lado de aquel industrial la oficina de una entidad bancaria, en relación con todas las demás agencias y sucursales de la misma, repattidas acaso por el Mundo entero y comunicadas en todo <:aso con las oficinas de las innumerables entidades bancarias extendidas por todo el Globo, y en cuarenta y ocho horas se hacen llegar los fondos a su proveedor de maquinarias, primeras materias, etcétera, mediante giro u orden de pago telegráficos, aunque se halle en los más distantes países. Pasada la .primera fase de establecimiento y principio de las labores y dejando aparte los momentos intermedios de la producción, vemos al industrial en fase final, o sea, aquella en que ha de dar salida y venta a sus productos. Nuevamente facilita entonces una oficina bancaria sus operaciones, haciendo posible una mayor rapidez en ellas y un adelanto en la percepción de las cantidades cobrables. Sucede frecuentemente que el industrial no encuentra compradores a quienes vender al contado ; la Banca le descuenta entonces el papel que gire contra ellos, con lo cual el interesado percibe en seguida el dinero, consigue tener compradores que, de otro modo, no tendría, y, sobre todo, puede, gracias a aquel anticipo, emplear inmediatamente en la producción, con beneficio suyo y del interés general, aquellos fondos. Como las diversas fases de la Industria no se dan en momentos aislados y sucesivos, sino que cada una de aquéllas se integra en una serie de simultáneos, continuos y multiformes momentos y actuaciones, coincidiendo al mismo tiempo con los de otras fases, claramente se deduce

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que las necesidades no aparecen en momentos aislados en la realidad. En ésta se aglomeran simultáneamente todos los diferentes aspectos de Ja producción, multiplicá::tdose a veces muchos de ellos en un mismo instante. Pues pensemos ah~o.ra, no en una industria aislada, sino en el gigantesco entrecruce de la:; industrias mundiales, y veremos cómo es absalutamente imprescindible que sobre todas ellas, relacionándolas cada vez de una manera más rápida, más amplia y más sencilla, se extiendan las redes de canales circulatorios que las diferentes entidades bancarias constituyen. En esta labor, un día podría llegar a ser la Banca mundial, mediante los perfeccionados medios de comunicación que existen hoy, como una inmensa Clearing House de la producción mundial también y de la Industria y Comercio mundiales, donde, con inestimable provecho, por la prodigiosa rapidez y gran amplitud de su relaciones, se perfeccionaría la utilidad del cambio, estimulando c~n esto inconcebiblemente la aparición y el incremento de la riqueza. Un agricultor, en los períodos de siembra, plantación, labores preparatorias, etc., etc. Un fabricante, en el período de instalación, compra de primeras materias, etc., etc. Un comerciante, en la época de adquisición de sus géneros y mercaderías. Y otros industriales, en análogas ocasiones, si tienen fondos, Pt,eden realizar, e11 benefic~o propio y en el de la colectivi.dad, operaciones{ que, mediante la aplicac16n de aquellos fondos, aumenten la producción. Así, por ejemplo, un cultivador que por falta de dinero deja ·de sembrar una parte de sus fincas, o un fabricante que, por igual medio, deja de adquirir primeras materias elaborables, perjudican al interés general, disminuyendo de ese modo el beneficio total de la producción. Esto es mucho más lamentable cuando aquéllos tienen créditos a su fav<>r realizables en dos o tres meses, es decir, cuando tienen dinero potencial, cuya efectividad está de ellos separada por una breve distancia de tiempo. Salvar esa distancia es todo lo que hace falta; pues, hecho esto, el dinero se puede aplicar a la ¡producción; .pero si no se hace, como la ocasi6n en que hubiera sido aquél utilizable pasa pronto (siembra, llegada de mercancías importadas, ádquisición de abonos ... ), se pierde definitivamente la coyuntura que hubiera favorecido al incremento de la producción. He aquí el beneficio que la Banca puede y suele realizar, anulando la distr .cia de tiempo cuyos perjuicios señalábamos, y haciendo

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que sea actual y de eficacia actual lo que era más bien un valor en lo futuro. El secreto que hace que la Banca pueda realizar esta especie de milagro de la piedra filosofal, por virtud del que ganan todos, compradores, vendedores, banqueros y la misma universal producción, está principalmente en la aplicación de las disponibilidades que la Banca con· sigue acumular y hacer fecundas. Las cantidades que por pequeña monta o por falta de espíritu emprendedor de sus poseedores permanecen inactivas y estériles, reunidas en la Banca en grandes sumas, gracias a. la acumulación de innumerables aportadones y aplicadas a servir de medio de cambio a través del tiempo o del espacio, se convierten en agentes fecundantes de toda producción. El dinero pequeño y el dinero holgazátl son reunidos en los grandes depósitos de los Bancos (cuentas corrientes), y aplicadas a servir de estímulo y de medio en la circulación, gozan de la prerrogativa de factores de la riqueza. El milagro de la Banca en este sentido y su misión no son otros que hacer útiles medios que permanecían en inacción voluntaria o necesaria.

* * * Los Bancos, disponiendo de grandes acumulaciones de capital, pueden ligar éstas directamente a una empresa industrial, empleándolas en los trabajos de ella. En este caso el Banco es industrial por sí mismo y puede simultanear, como frecuentísimamente sucede, estas operaciones con las que anteriormente .hemos estudiado. Lo haremos con algo más de detención, en cuanto a •la clasificación que por este doble aspecto se origina, en la parte segunda. También en adecuado lugar estudiaremos la provechosa influencia de la Banca, no en cuanto instrumento de transmisión y cambio, sino en cuanto instrumento de crédito.

* * * Suprimidos los impedimentos que en los últimos años dificultaban o impedían las comunicadones de unos pueblos con otros, y unido esto. al muy natural deseo que en todas las naciones se aviva, de recobrarse y compensarse con la. mayor amplitud y celeridad del pasado abatimiento de su vida económica, estamos viendo surgir una general intensificación de las relaciones e intercambios comerciales y financieros de pueblo a pueblo y de continente a continente, se forman grandes corrientes económicas, que, por tma ley casi mecánica, van a dirigirse principalmente en busca de aquellos países ~uyas circunstancias les hacen más

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vropicios para ser sujetos de una gran actividad industrial y comercial. Entre estos países des-cuella España como maravillosa tierra de promisión. Esto no es una sonoridad retórica, sino la expresión de algo muy real. Pruébalo el que a diario se reciben cartas de las más poderosas entidades de Europa y América que inquieren, con afanosa busca de pormenores, nombres de lugares y firmas comerciales españoles, puntos y cuantías de importación y exportación, condiciones y datos sobre posibilidad y conveniencia de establecer nuevas industrias, etc., etc. A requerimiento de grandes entidades bancarias norteamericanas, de industriales escandinavos, de poderosas Sociedades inglesas, continuamente se han tenido que suministrar listas de exportadores de frutas, aceites, minerales, et<:., etc.; de importadores de maquinarias, motores; de traficantes e industriales en las más diversas ramas de la actividad económica del País. Y es que la realidad misma dicta que en esa colosal labor de difusión industrial, de renacimiento de empresas que vemos aparecer, espedalmente en nuestro país, sea la Banca, si no el medio único. por lo menos, uno de los más autorizados por el continuo contacto que tiene con los grandes trabajos industriales, de información, de consejo y de guía a cuantos entren en este camino del resurgimiento industrial de España. Además, siendo los Bancos el conducto exclusivo por donde tienen que circular las grandes cantidades de dinero que vivifiquen tales empeños, es natural y necesado que al margen de esta labor, que podíamos llamar conductora y transmisora, se ocupen también, para debido complemento de la misma, de otra labor minuciosamente informativa, que sea de efi~z auxilio para los que quieren emplear su dinero productivamente. · E sto solo es ya, una potente razón que sugiere la idea de que existe,. cada día con más apremio, la necesidad de mantener una viva y estrecha unión entre los elementos bancarios, manejadores del dinero y los elementos técnico industriales que deben ha,cer más provechosa la aplicación de aquél. El banquero debe estar suficientemente preparado para saber aconsejar a su cliente el modo de emplear sus fondos de manera más lucrativa; debe estarlo asimismo para saber cuáles son las empresas de mayor interés nacional; debe tener un acabado conocimiento del mapa industrial y comercial, especialmente del de las regiones en que opera. Para todo ello necesita en mucha parte del técnico, del Ingeniero_ Pero el Ingeniero, y el industrial, y el empresario, tienen necesidad de conocer las innumerables variaciones de la actividad financiera, tanto para sab~r con qué disponibilidades cuenta, como para aplicar los cono-

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cimientos que por su profesión tiene de las ciencias naturales, del modo más útil, al mundo de Jos negocios. Dejemos, pues, afirmado que una de las labores más interesantes de la Banca es la que realiza como ~uia y consejero del capital. Labor que, por la sabiduría que exige y supone, por el extraordinario beneficio que produce y por las pérdidas que evita, es una de las que más honran a la Banca, pero tamlnén de las q~'e más la ex-igen su levantamiento a ~ma más elet'llda esfera de wltura, de generosidad y de probidad. LA BANCA EN SU ASPECTO ESPA~OL

¿Está resuelto en España el problema bancario satisfactoriamente para su actividad productiva? Creemos tener datos suficientes para decir que en una gran parte no está resuelto. Refiriéndonos, por ejemplo, a las regiones principalmente agrícolas (las Castillas, Extremadura, Andalucía), observamos que existen inmensas extensiones de terreno cultivable y, en contra de una creencia muy generalizada, cultivados también en grandes proporciones. Véase el siguiente cuadro estadístico : Terreno cultivado: Cultivo de secano............................ Idem de regiones húmedas................. Idem de regadío..............................

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Terreno útil de vegetación espontánea: 1.'

Plantas industriales .......................... . I,4 %1 Pastaderos ................................... . 38,3 % r 49,7 Bosques ....................................... . IO %)

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Terreno sin aprovechamiento alguno ..................

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(Tzquieroo y Croselles: Geografía, pág. 215.) El precedente cuadro justifica plenamente la acertada observación que sus autores hacen pocas líneas antes que él; a. saber: "El problema de la agricultura en España no depende de la extensión, sino de la intensidad." Y ¿qué es la intensidad? La intensidad es numerosa maquinaria (arados profundos, sembradoras, trilladoras, segadoras, etc.); es empleo de abonos químicos; es la substitución, en muchos caoos, de la tracción animal por la tracción mediante motores ; es un sistema de riesgos

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regularizados, y es, por tanto, importación en gran escala, compras numerosas, relación continua con vendedores múltiples y distantes (en gran parte extranjeros). Y todo esto es continuo movimiento de fondos, es necesidad de giros y transferencias, de cuentas abiertas acaso en sitios lejanos, y, en fin, de un medio inmediato, continuo y fácil de comunicación, de cambio: necesidad de la Banca. Pues bien: ¿cómo van a poderse relacionar con países distantes, con proveedores de Ultramar, que necesitan conocer al compra:dor y tener fácil acceso al mismo, pueblos que tienen el corresponsal •bancario a distancias mínimas de muchísimos kilómetros? Perdidos y agobiados en la inmensidad de las distancias, los puebleciUos se hunden bajo la horrible presión del a·islamiento. Aunque nos hemos refe6do a •la Agricultura, también pensamos en las demás industrias. En muchas regiones acaece además que, por la ausencia de buenos corresponsales bancarios, las funciones que éstos debían con tanto acierto desempeñar están en manos de personas poco aptas y que simultanean las delicadas operaciones con los oficios y actividades que les caracterizan y les dominan. De esta manera acontece retrasarse dos ·meses el aviso del resultado de un efecto de giro, con el perjuicio consiguiente para el Comercio. No sólo pueblos, capitales de provincia hay donde las comunicaciones bancarias no tienen más conductor que la Sucursal del Banco de España y un solo banquero particular, 11eno de estrechez y deficiencia. Pero no es esto sólo: falta además el espíritu bancario. Observan personas avezadas a esta materia el hecho frecuentísimo de pueblos donde los capitales, a veces considerables, que allí existen, permanecen arrinconados, entumecidos e inmovilizados. La falta de ocasión y de medios han adormecido quizá el ánimo emprendedor y activo. Véa:se, en cambio, el florecimiento de Bancos surgiendo en las más afortunadas y activas regiones del norte y nordeste de la Península. En Guipúzcoa, verbigracia, hay, además de las sucursales de importantes entidades extranjera:s, varios Banc·os locales de gran importancia con distintas sucursales en pueblos de la provincia; y en Vizcaya, y et1 Navarra, y en toda Cataluña.. Mirando al Extranjero vemos, verbigracia, Inglaterra, país práctico y sumamente industrial, donde existen varios cientos de entidades bancarias independientes, algunas de las cuales tienen a su vez doscientas o trescientas filiales y sucursales en el Reino Unido; esto es, una extensión superficial poco mayor que la mitad de la Península Ibérica. (The Banking Almanac and Directory, 1717.)

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Propónense en la circular de esta Sección 12:a problemas tan interesantes como el que formula preguntando qué sistema bancario sería preferible, si el de unir al banquero con el industrial tan estrechamente que el primero sea como el comanditario del segundo, o el otro sistema~ por el que se desligan ambas funciones, reduciéndose la relación a meros puntos de asesoría y consejo. Intentamos resolver esta cuestión, no directamerute, sino presentando a nuestra vez, frente al dob1e tipo anterior, la contraposición de otros dos grandes tipos modernos de Bancos, en los que pueden clasificarse y agruparse teóricamente y en los que prácticamente se deben dividir todos estos establecimientos. Tipo A) Bancos cuyo capital se halla inmediatamente interesado y directamente comprometido en la producción. Tipo B) Bancos de giro, de circulación y de comunicación. Advertimos de antemano que cuando hablemos de que hay que dividir los Bancos en los dos anteriores tipos, no queremos decir que haya una imposibilidad absoluta de la coexistencia en ·una misma entidad de las dos formas bancarias mencionadas, sino que hablamos de una conveniencia general. Es evidente que la Banca no tiene otra potencialidad auxiliadora respt>cto a la producción que la que puedan tener los elementos de que ella dispone, y éstos no son otros que el dinero en sus diversas formas y la serie <le operaciones que en vista de él se realizan. Pues bien: el dinero sirve de auxilio a la producción, o como medio de cambio, o en cuanto acumulación de posibles elementos productivos. El Banco es medio de cambio doblemente, porque en él circula y tiene verdadera actividad el medio de cambio por excelencia, que es el dinero y sus títulos; pero, además-y no se ha reparado bastante en ello-, es medio de cambio porque tiene en sí mismo, y aun sin necesidad de real transporte del dinero, empleando métodos habituales de recíproca compensación, virtud bastante para facilitar el intercambio de las riquezas. La actividad bancaria, como medio de cambio, es lo bastante amplia y lo bastante compleja para exigir una especial ocupación de sus órganos. Asimismo, cuando da Banca se dedica a emplear directamente su capital en empresas industriales, tiene en ello labor muy suficiente para no simultanearla con la anterior. Una razón, por tanto, de división del trabajo y de especialización

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\ -429de capacidad aconsejan por de pronto la separación de los dos grupos de Banco que hemos señculado. Pero no es esta la razón definitiva que fundamenta la separación que propugnamos, sino otra más bien tomada de la diversa voluntad que en los grupos financieros (grandes o pequeños) hay de arrostrar el riesgo de las empresas. Así, por ejemplo, los grupos que constituyen entidades ban~rias con ánimo de interesarse directamente en u¡¡a o varias industrias especiales tienen la necesaria y natural voluntad de seguir el riesgo de aquéllas, respondiendo, cuando sea menester y en la forma que el caso exija, a las necesidades del negocio. Tienen y deben tener la preparación especial técnica que para esto se requiere. En una palabra, están ligados, jurídica y económi<:amente, a una especial forma de la actividad industrial. Pero esto mismo hace que tales instituciones carezcan, o puedan carecer, de la necesaria independencia que requiere quien se dedica a ser solamente con la mayor amplitud medio de cambio a través del espacio y del tiempo. Si se preguntase cuál de estos dos tipos de Banco es preferible y de mayor utilidad, diríamos que ambos son de una conveniencia y de un valor semejantes en el ejercicio de sus respectivas funciones. Son los unos, como grandes depósitos siempre dispuestos a verterse y a ocuparse en una labor ·concreta. Son los otros, como vías y transportes que enlazan en un inmenso intercambio por el que circulan las riquezas humanas a los pueblos y a los hombres más distantes. Subsistan, pues, ambos simultánea y separadamente, aunque se admita la posibilidad de que ambas formas coincidan en un solo sujeto, y aun quizá la conveniencia de que así suceda en casos aislados.

III TI"atemos .aJhora de las relaciones entre la Ingeniería y la Banca, y de la manera de hacer que las que .t.engan encar.nen de aJgún modo en organizaciones y formas en que se realicen. Los conocimientos de las 'Ciencias económicobancarias y de las ciencias que integran la disciplina llamada Ingeniería versan sobre una misma sección de la actividad : hacer que aparezcan y se multipliquen los valores y las utilidades de las cosas. En el orden práctico, los medios económicos de la Banca y los medios técnicos de la Ingeniería actúan unidos, mezclados y fundidos en una conjunta labor productiva; para una explotación industrial son igualmente factores .productivos los billetes de Banco o monedas guar-

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dadas en las cajas o depósitadas en una cuenta corriente, las letras que el banquero descuenta, los créditos que éste concede o admite, que las semillas guardadas en los graneros para la futura siembra, o las máquinas o los m<Jtores, las herramientas o las materias primas. Todos estos elementos, indistintamente, concordemente, juntamente, van produciendo, tran::;formando, aumentando la riqueza. Existe, pues, una realidad en la que, por la manera de ser las cosas, hay una tendencia entre los elementos técnicos y los factores económicomonetarios a auxiliarse recíprocamente en la labor productiva. A la inteligencia y al acierto humanos corresponde la misión de favorecer esa tendencia y darle efectividad, buscando los medios prácticos más perfectos para que haya una verdadera cooperación entre estas dos especies de elementos. No significa esto que el banquero haya de ser Ingeniero o que éste haya de poseer los conocimientos de aquél y dedicarse a sus trabajos. Lo que quiere decirse es que <leben buscarse en la práctica los puntos de contacto y acción común de ambos. La realidad nos muestra, según hemos visto, el campo <le la concorde actividad: una técnica especial intermedia es exigida por la fuerza de las mismas cosas. Una serie de conocimientos y trabajos en los que se funden Banca e Ingeniería determina la existencia de una forma técnica especial. Pero la técnica, como toda forma de actuación humana, encarna en hombres y tiene necesidad de ellos para persona:lizarse y vivir. Se necesita la organización de grupos profesionales que, sin pretender ser al mismo tiempo banqueros o Ingenieros, se limiten a conocer los puntos de acción común de ambas actividades en la realidad, y mediante esto faciliten la actuación de la zona de acción concorde y común de esas dos actividades. Parecen corroborar nuestras opiniones las de los autores inteligentes y documentados de la Geografía Uni'l-,rsal, Sres. Izquierdo Croselles . -a quien ya hemos citado--, en frases como las que siguen: "Una industria moderna es, ante todo, una organización técnica, científica. Nuestras azucareras no están en manos de los Ingenieros químicos, ni nuestras siderúrgicas en manos de aceristas." Sin entrar a juzgar <le la absoluta exactitud de estas afirmaciones -muy respetables en todo caso por la preparación y autoridad de quienes las emiten-, lo cierto es que los argumentos expuestos en favor de la técnica son perfectamente aplicables a nuestro caso. No se pueden dejar, en efecto, las complejas y necesarísimas relaciones de la Banca y la Industria en manos de quienes no conozcan perfectamente las conexiones entre ambos y los medios de respetarlas y hacerlas efectivas.

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Algo de esto se ha hecho ya en España en la institución de la Universidad Comercial (Deusto). Se trata de la formación de financieros mediante una preparación científica apropiada en la que se simultanean y desarrollan en períodos cíclicos Jos estudios de Economía, Geogra-fía comerdal, Matemáticas, Ciencias experimentales, etc., etc. Escuelas, Institutos, cursos prácticos, en los que se formen profesionales que sepan organizar las dos grandes disciplinas y aspectos de la moderna producc!ón, Ingeniería y Banca: he aquí una provechosa labor que debe merecer una más cariñosa atención de los especialistas. E l minucioso desenvolvimiento del plan a seguir es sumamente interesante; pero tan extenso, que ni intentarlo podemos en un trabajo necesariamente limitado como el presente.

IV ALGUNOS ASPECTOS

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LA LEGISLACIÓN ESPAÑOLA

"Clearing Houses" {Cám'aras de Com.pe11sación}.-Prueba de que en la Legislación española no faltan preceptos interesantísimos en materia de facilidades y regulaciones de órganos adecuados y flexibles, es el Real decreto de 30 de marzo de 1905 a~torizando al Gobierno para establecer en Madrid y Barcelona estas convenientes Cámaras de Compensación, en inglés llamadas "Clearing Houses". Desgraciadamente, no pasó de una disposición más en la Gaceta, institución cuya utilidad vamos a exponer : "El cheque evita en los países en que su uso está muy desarrollado el empleo del numerario, cuyo transporte es molesto, costoso y Heno de peligros; pero si estos instrumentos se cobran en metálico, no se evitan los citados inconvenientes; pero se ha ideado la organización de las Cámaras de Compensación ("Clearing Hottses"), que reducen al mínimum posibl·e el uso del dinero. "Estas Cámaras, constituídas por sindicatos o agrupaciones de bancos y ban<¡ueros, se hallan encargadas de llevar cuentas corrientes a los asociados, quienes aportan los cheques entregados por sus clientes para su cobro. La Cámara compensa los cheques en contra y a favor de cada asociado, adeudánd0les y abonándoles unos y otros en sus cÜentas de esta suerte, y con liquidaciones periódicas se evitar el uso de moneda metálica. En Inglaterra, los Estados Unidos y Alemania, las operaciones anuales alcanzan cifras enormes. El Código argentino menciona las Cámaras compensadoras.

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"La "Clearing House" de Londres tiene gran importancia. En Berlín se ha establecido una según el modelo inglés, y se han fundado otras en poblaciones importantes (por ejemplo, en Francfort, sobre el Mein). En los Estados Unidos la más importante es .la de New-York. "(Manzano-Bonilla-Mññana: Derecho, págs. 176 y sig. Tomo II.)" Los mismos autores exponen los siguientes interesantes datos : En 1904, la "Clearing House" de Londres realizó operaciones por más de IO millones d'e l,¡bras. La de New-York rea!iza operaciones anurules por valor de 30 ó 40 millones de dólares. En el año fiscal terminado, el 1.0 de octubre de 1910 las operaciones de esta Cámara ascendieron a i02.553·959·069 dólares. La suspensión de estas operaciones produciría, según el escritor americano Prastt, la pa.rálisis del Comercio. En Inglaterra hay también Cámaras compensadoras en Dublin, Mánchester y Ediburgo. Bastan los datos anteriores para que se comprenda que cuando países cuya vida industrial y comercial llega al máximum utilizan en tales proporciones las Cámaras de Compensación, ha de ser extraordinariamente útil el empleo de las mismas. Además, se confirma este punto de vista por lo que sigue: Hemos procurado en este trabajo hacer resaltar las condiciones de la Banca por el maravilloso auxilio que presta al fomento y desarrollo de las riquezas en cuanto al medio de cambio por excelencia; y hemos dicho también que la Banca facilitaba y realizaba el cambio y el más complejo y vasto cruce de transacciones comerciales, no sólo porque en ella tenía su propia actividad el dinero, sino también de una manera mucho más perfecta y cercana del ideal en estas cosas en cuanto podía ella hacer posibles y efectivas las transacciones mercantiles más distantes o más complejas, sin necesidad de realizar siempre verdadero y real transporte del dinero. Facilidad ésta que por ·sí sola, y mucho más cuando pueda la Banca rea·lizarla en mayor escala, hace de ella el insubstituible intermediario para el intercambio de ·toda clase de bienes. Pues bien: esta utilísima condición de la Banca se realiza de una manera muy principal mediante el empleo del cheque. Pero .la utilidad máxima del mismo se obtiene de una manera culminante en las mencionadas Cámaras de Compensación. Las Cámaras de Compensación representan hoy el acierto, en el orden práctico, más cercano a:! ideal, que consiste en suprimir todo lo -posible cuanto retrase o intercepte las relaciones comerciales entre las entidades o los individuos. Los Bancos unidos en estas Cámaras consiguen utilizar la posibili<tad de las recíprocas compensaciones de créditos de acreedores y deudores relacionados mediante estos Bancos entre sí, y obteniendo, por

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tanto, una inconcebible rapidez en la liquidación de saldos y cuentas, con el natural y consiguiente beneficio que tales facilidades en las reladones traen al desarrollo del Comercio y de la Industria. Todo lo que tienda a favorecer el empleo del cheque y de la cuenta corriente es labor que favorece el interés de la riqueza pública. En efecto: las enormes masas monetarias que los Bancos tienen en cuentas corrientes han sido movilizadas y substraídas a la improductiva quietud de las cajas particulares. Si en vez de tener guardados en los cajones d'e nuestras mesas, encerrados esténilmente, los fondos que destinamos a las operaciones corrientes de la vida, los pusiéramos en una cuenta corriente, obtendríamos el beneficio del interés que el Banco abonaría, y ganaría el interés común con esos caudales que los Bancos aplican productivamente a favorecer, mediante créditos, descuentos, etc., etc., las empresas en que se fomentan Jos bienes y los productos. · Siendo tan importante y frecuente en la vida comercial el contrato de cuenta corriente, la legislación mercantil española apenas si tiene algunas disposiciones concernientes al mismo. En cambio, y sin duda para suplir tales deficiencias, en el Código de Comercio vigente en la zona de influencia española en Marruecos se invocan varias secciones referentes al contrato de cuenta corriente. ¿Por qué este abandono de la legislación en la Península? Todo Jo que tienda a hacer cada vez menos necesario el empleo material del dinero, es dar facilidades a las transacciones, y por ello, impulsar la producción. Las letras, instrumentos de cambio y crédito, y cuya utilidad es más frecu<.nte cada día, deben hacerse susceptibles de la mayor flexibilidad. En España no está admitida la letra al portador; pero hay muchísimos países en que se admite esta forma de letra. Así sucede en Inglaterra ("Bilis of Exdhange Act", 1882). Igualmente se permite en otros países, como algunos de los Estados Unidos; en cierto modo, también en la Argentina, etcétera. Cheques, Jetras, libranzas (genuinamente españolas), cuanto tienda de alguna manera a dar faciiHdades aJ Comercio mediante el más sencillo intercambio de las cosas, debe ser protegido, estimulado y ampliado por la legislación. Digamos finalmente que, puesto que hay disposiciones que tienden a darles realidad en España a las Cámaras de Compensación, no queden instituciones tan provechosas en meros proyectos sin más efectividad práctica que la inútil alabanza hacia una simple deleetación especula~ tiva de la legislación y del legislador. TOMO

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ALGUNAS PALABRAS SOBRE EL CRÉDITO

Creemos muy útil, para el esclarecimiento de este problema, determinar bien •los dos conceptos bajo los cuales puede ponerse la palabra crédito y las dos formas realmente distintas del mismo. Y son: el crédito en el sentido estricto y etimológico de la palabra-credere--creer, y el crédito con reciprocida<i de garantías; es decir, con segurida<ies y medios, por parte del que lo otorga, de reintegrarse de su valor. El crédito es una fa:ciLidad, alma d'el Comercio, según la frél!se de un ilustr·e profesor; auxilio .poderoso de toda empresa, según la. opinión corriente. Pero es muy interesante, y por eso hemos dioho que conviene definir claramente la esencia de sus dos clases; hacer constar que el crédito con garantías, el crédito cubierto, puede ser tan útil como el otro, y desde luego mucho más general, siempre que se tenga espíritu inteligentemente amplio para reconocer como compensación y garantía del mismo todo lo que represente un valor posible, futuro o aetual. Por ejemplo, una cosecha venidera. Decimos esto apoyándonos en la opinión de un profesional bancario a quien hemos oído reconocer la posibilidad y conveniencia de adelantar fondos contra cultivos, sabiendo, claro está, valorar, impulsar y vigilar el efectivo rendimiento de los mismos. (Permítasenos en un paréntesis hacer notar cómo es éste un caso concreto y claro de conveniencia de unión y relación entre las técnicas bancarias e industriales; tesis por nosotros antes defendida.) Esta forma <ie crédito no exige más que espíritu inteligente y comprensivo en el que lo otorga y honradez profesional en el que lo disfruta. Su convenienda se funda en .la generalidad de que es susceptible, pues es evidentemente mudho más fácil conseguir créditos cuando hay alguna manera de compensaros que cuando se otorga por la mera y a:leatoria responsa!bilidad personal. Si quisiéramos entrar en la verdadera índole de este crédito, veríamos ·la r eciprocidad equitativa que en él hay. Viéndolo así aparece el crédito como algo mucho más fácil y asequible. Puede decirse que el que da una suma sobre una cosecha futura con la segUridad mora:l y física del rendimiento de ésta, realiza una a manera de compra: la compra del derecho a la parte que en ella le corresponderá según el contrato. (Más daro aparece este carácter en los créditos hipotecarios.) La necesidad urgente, apremiante, dolorosa, que en España, con su inmensa y descuidada Agricultura, hay del crédlito agrícola, no necesita encarecimientos. No podemos hacer más que dejarlo consignado y afirmado, porque el estudio de la cuestión de tal modo es profundo y nece-

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sa-riamente extenso, que más vale limitarse a la escueta enunciación del problema. Tratarlo a medias y ligeramente sería una pérdida inútH de tiempo. CRÉDITO TERRITORIAL E INMOBILIARIO

El crérito territorial y, en general, el inmobiliario, en cuanto procuran y consiguen dar representación móvil y, por tanto, fácilmente utili.zable en empresa-s industria-les a cosas inmuebles que por sí mismas n<f siempre pueden interesarse y utilizarse en aquellas empresas, son manifestaciones del crédito de importancia extr.aordinaria. El ideal en la nwteria sería la posible cotización del valor de aa cosa inmueble con- la mayor semejanza, en lo que a facilidades de movilización se refiere, 'Con las demás clases de valores mobiliarios, para lo cual podrían establecerse Bolsas o mercados de inmuebles o, mejor aún, de títulos representativos de inmuebles, semejantes a .los que hoy existen para fines análogos de valores diferentes. Pero la total y minuciosa explanación de esta idea, que no es un simple atrevimiento de imaginación, requiere un estudio a ella especialmente dedicado, que quizá algún día intente el que estas líneas escribe. El Sr. MONTA:l'l"ÉS lee su trabajo, que dice así: •'EL INGENIERO Y LAS FINANZAS Por D.

CARLOS

E. MoNTAÑÉS, Ingeniero itt41tstrial.

El progreso nacional, los programas de reconstitución de nuestra patria, la ejecución de cuantas obras púb:lkas reclama urgentemente el País, para que el fruto del trabajo agrícola~ minero, industrial sea remunerador, o simplemente posible, todo ello tiene como base, como punto de partida, Qa posibilidad de disponer del numerario &Uficiente para llevar a cabo ·eso-s proyectos; en una ¡palabra, ·la posible filnanciación de esos asuntos. ¿ Quién debe atender a ese problema preferentemente? ¿ Quién debe resolver esas cuestiones después de maduro examen? Los Bancos, que son las entidades que disponen de tlos fondos que los particulares, la Industria y el Comercio depositan en ellos para facilitar e intervenir en -cuanto significa "moV'imiento de dinero". El Banco de Españat, primero, y la Banca privada, después, tienen el <leber de cooperar a estas obras.

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¿Lo hacen? ¿Poseen estas entidades bancarias, en su organizaoon jnterior, negociados debidamente asesorados que mantengan en constante contado, para su <lebido conocimiento, las necesidade:; <le dinero de Jas distintas fuentes de producción <le nuestra patria, para que pueda estudiarse la forma más conveniente a su desarrollo y progreso? Contestamos categóricamente NO. Nuestra Banca, salvando rarísimas excepciones, sólo se preocupa de ser intermediaria de corretajes, descuentos, préstamos, etcétera; operadones que corresponden, es ver<iad, a ~os Bancos. pero es la más baja misión de ellos, es la más lucrativa, la de menos riesgo, la más cómoda, pero la menos reproductiva para el interés público. ¿Tiene toda la ·culpa la Banca española .de este estado de cosas? Ciertamente que no; pues comparten esa cUilpa los elementos directores de la socieda.d, que en España todavía imperan en gran mayoría, personas cuya visión hállase cerrada en Qos estrechísimos límites del horizonte que les era permitido .divisar a nuestros abue1os a través de ".Ja diligencia" y del "telégrafo óptico" •Como elementos .de "medida de tiempo". ¡Ah, señores! ¡ Cómo vemos "contraerse" al mundo, volverse pequeño, colocarse todo al alcance de la mano, a medida que aa Mecánica y las ciencias van progresando! La distancia entre Europa y América se ha reducido considerablemente <iesde el viaje del &.rigible R-34. Antes estaba "muy lejos", y todavía en barcos españoles. hace un mes, tardé veinte días de NewYork a Barcelona. Hace años que 1os barcos eXJtra.njeros tardan cinco días entre Europa y América, y hace ¡pocos meses ¡ se ha cubierto esa distancia en horas! Preguntaréis tal vez: "¿A qué vienen esas manifestaciones, y que relación tienen con la Ingeniería y la Banca?" Voy a contestaros. Los Ingenieros españoles que trabajamos independientemente, oon Jiberta;d de acción, que sólo a nuestro personal esfuerzo, a nuestra voluntad y energía corufiam~s el poder lograr el "pan nuestro de cada día", nos vemos obligados a aprender, estudiar, por esos mundos, y nos acostumbramos a deducir una "media proporcional" de las condiciones mund~a1es de trabajo y desarr.o!Jlo del mismo, para que nos sirva de norma en 1nuestro per·sonaJl juici<O y aplicación del mismo a los proyectos que debemos llevar a cabo en España. Así es como, modestamente un·as veces, en gran escala otras, tuve ocasión de .pulsar la Banca extranjera, ~a costumbre de otros países en su relación téonicobancaria, y compaTada con las que en España existen, noté que las distancias, en España, todavía son para esas relaciones recorridas en "diligencia", y en el Extranjero ya aplican para recorreTlas el dirigible o el aeroplano. En una palabra, estamos aquí muy distanciados los técnicos de la Banca, y hay que acerCO I'Se, en beneficio de todos. Soy poco aficionado a perder el tiempo en consideraciones de carác-

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ter histórico que pertenecen rul pasado; sirven para formar juicio, no exper.iencia individual sólida, sino colectiva; pues lo solo que forma la experiencia individ!uail es la "historia de uno mismo". Por ello voy a atacar este asunto dentro del terreno de la práctica, y tal vez con excesiva crudeza; pero estamos en un Congreso de lngenieros, no de políticos : nuestra fuerza son los números, y éstos son precisos. Loa Ingenieros.

Entiendo que deben modificarse esencialmente los pr-ogramas de las Escuclas Especi<l'les, suprimiendo de ellaJS c3111tidad inmensa de Matemáticas puras y dando paso a estudios teóricoprácticos comerciales, además de los ejercicios .prácticos que acostumbren al alumno a aplicar y saber Jara qtté sirve lo que estudia. Todos sabemos que las Escuelas Especiades son la base de la carrera. El que quiera aprovechar esa base al obtener su título, em,pieza a estu-diar, y se especializa en 1o que más ue convenga, o en aquello que más le atraiga ; pero no me negaréis que todos, sean o .no atraídos por la Ciencia pura, deben saber lo St\ficiente para vivir, y eso debe aprenderse, esas armas deben adqui:rirse en las Escuelas antes de lanzarse al Mundo. ,JCuántas desg.ra~cias se evitarían con ello 1 ¡Cuántos hombres que son ca· .pacidades científicas fueron lanzados a 1a miseria y s·e anularon como tales por no poder aplicar a 1a vida real los conocimientos que su inteligencia poseía, y que hubieran dado abundante fruto, a no haberse interpuesto la materia, con sus imprescindibles necesidades. Si el Ingeniero supiera organizaTse financiera y elementalmente con 1o que aprendió, tan pronto como saliese de la Escuela, tendría base para -que en poco tiempo "la Banca" le atendiera. Hoy se explica en términos técnicos; su fantasía está en pugna. con¡ la reaHdad; ve los problemas por ·una: o dos facetas, las técnicas; desconoce las otras, y •ia Banca, decidida·mente, no le entiende, no puede entenderle. ¿Por qué la Banca ,no crea Ingeniems susceptibles de comprender a los técnicos, es decir, que sean lazo de unión entre Técnica y Finanza? Ya he dicho que hay en España excepciones; sí, las hay, pero son pocos los Bancos que pueden y quieren dedicarse a ello. No se improvisa una gran cantidad <le Ingenieros que qt4ieran también dedicarse a este trabajo. Esto es fruto de una labor larga y penosa. ¿Qué ocune, pues, hoy en España? La Banca extranjera estudi:a con sus elementos técnicos .Jos asuntos, y los va realizando con asesoría de 11uestros compañeros casi s1empre. A 'la sombra de esas obras, se va

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creando un perso.nal español que entra en la nueva corriente; y estoy seguro, segurísimo, que, dentro de ocho o diez años, tendrá ooestra Banca una organización y el personal para ello, que le permita lanzarse al movimiento y desarrollo ·de iniciativas del Mundo con Ingenieros españoles. Pero hasta entonces es necesario que mantengamos contacto de codos,. y que, con el mayor beneficio para todos, intervengan los que pueden ayudarnos, cuanto más aprisa, mejor, al desarrollo de nuestra riqueza. nacional. Yo encuentro simpl~mente malvados a aquellos que, entonando himnos de patriotería de feria, cierran contra todo •lo que es extranjero y abominan del ~empleo del capital extranjero en España. No, mis queridos compañeros, no es ese el camino. Venga. quie111 desarrolle riqueza; pero encaucemos, guiemos ese capital por derroteros tales, que podamos ser nosotros los dueños de todo, con la riqueza que se creó, aJl invertirse el capital extranjero en obras base del desarrollo de esa riqueza. ¿No fué Salamanca, español, constructor de líneas férreas en los Estados Unidos, y éstos, con dinero español, tilO crecieron en riqueza y los compraron luego? Fusionemos nuestra inteligencia, nuestros conocimientos, con la potencia y la práctica de los de fuera, sea quien fuere; españolicemos el capital extranjero, consigamos el poder tener entre nosotros grandes capacidades técnicofinancieras, y 1a reconstitución de nuestra patria, la independencia verdad de la misma, la daremos como fruto los que logremos, cuanto antes, que sean hermanas la Técnica y la Finanza, que hará que las ·iniciativas que hace siglos duermen en espera de quien las mueva. sea un hecho en la práctica." T~erminada Jla lectura del trabajo anterior, el Sr. SEMPRúN feli .. cita al autolf, y propone a la Sección, y a:sí se acuerda, que la Mesa haga. una proposición ~de cómo debe hacerse esta unión entre los Ingenieros ylaJs finanzas. El Sr. MONTA:&ÉS dice que esto se conseguiría estudiando una asignatura de este carácter en las Escuelas y haciendo prácticas en los Bancos; abundando en esta opinión diferentes señores. El Sr. HAUSER manifiesta que, para hacer ese enlace, los banqueros vayan a explicar esa asignatura en las Escuelas, y añadiendo otros señores Congresistas que, habiéndose a;ludido en la Sección de Enseñanza a este asunto, puede tratar <de ello la Comisión nombrada al efecto. El Sr. PRESIDENTE indica que acepta gustoso el encargo, diciendo

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-439además que los Claustros han mostrado su adhesión a estas ideas, e indica también a los señores que se han ocupado en esta Sección de cuestiones financieras que aporten sus conocimientos a la discusión sobre el Plan de Reconstitución nacional. Dado lo av31nzado de aa hora, se suspende la sesión.

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ACTA DE LA SESION CELEBRADA EL DIA BRE DE 1919

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Se abre la sesión a las diez y cuarto de la mañana, bajo la presidencia del Sr. ARTf:&ANO (D. Gervasio). Se lee eL acta de la anterior, que es aprobéllda. El Sr. PRESIDENTE hace uso de la palabra respecto al tema del Sr. RIVERO (D. José), referente a:l mapa topográfico nacional, y se acuerda dejar el estudio de esa cuestión para cuando se tra.te el Plan de Reconstitución nacional. Se da cuenta del trabajo del Sr. MARIN DEL CAMPO, que, en síntesis, es como sigue : "MISION URGENTE DE LOS INGENIEROS ESPA:&OLES ANTE LA TRANSFORMACION ECONOMICOSOCIAL QUE SE VISLUMBRA Por D.

RAFAEL MARfN DEL CAMPO.

Primera parte.

I.-La actual cris-is económicosocial del Mundo: sus características. II.-Sus causas. III.-¿ Cuál será .su solución? !V.-Observaciones específicas sobre España y motivos generales y especial,es que imponen la mayor urgencia en encauzar el problema. Papel de los dilstintos elementos sociales en esta labor de encauzamiento. Segunda parte.

V.-Semblan.za dd Ingeniero español. VI.-Su papel en el porvenir. VIL-Su misión urgente en estos momentos.

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VIII.-Medios prácticos para realizar esta última y prepararse a desempeñar aquél. IX.-Conclusiones.

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Los Ingenieros españoles de todos los Cuerpos, reunidos er. hLdrid en el Congreso Nacional de Ingeniería de 1919, han dedicado preferente atención a la gravísima crisis económicosocial que España, como el Mundo entero, atraviesa ·en estos momentos, y que se revela principalmente ·en las enconadas luchas entre el Capital y el Trabajo. No hz.n creído pertinente discutir, ni menos hacer vaticinios, acerca del nuevo régimen económico que en el Mundo habrá de implantarse en plazo relativamente breve, a juzgar por todos los indfoios; pero considerando que en la producción nacional son un elemento tan esencial como el Capital y como el Trabajo manual, han estimado ineludible definir su posición, votando ~as siguientes CONCLUSIONES

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PRIMERA. Los Ingenieros españoles, rindiéndose ante las enseñanzas de la Ciencia y de la Historia, creen que, si efectivamente llegara a producirse un cambio en el régimen económico de la Sociedad, ese cambio, para ser estable, no puede realizar.se sino mediante una eYolución presidida por un alto espíritu científico y humanitario a la vez. SEGUNDA. Entre los distintos elementos sociales que deben preocuparse de buscar y encauzar las soluciones que hayan de imponerse, se consideran los Ingenieros uno de los máls llamados a intervenir en el orden técnico y en el económico por su profesión; y en el puramente soda!, porque estiman que su -convivencia y posición intermedia entre el Capital y el Trabajo manual les obliga a actuar en todo momento como lazo de unión de ambos. TERCERA. Estimando que lo apremiante de l4s circunstancias les impone -el deber de intervenir resueltamente y con urgencia, y deseando haoerlo con la mayor eficacia, acuerdan que se nombre una Comisión permanente de Ingenieros y Econon~istas españole~ con la misión: a) De estudiar asiduamente los problemas relacionados con la actual crisis económicosociaf, debiendo dominar en esos estudios, sobre todo, un gran espíritu de previsión. b) De ilustrar y orientar en la materia a gobernantes, capitalistas y obrero ~, y a la Nación en general. e) De ofrecer desinteressadamente su mediación y su concurso en cuantos conflictos y casos puedan resultar útiles.

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-443Cu.All.TA. El Cong·reso delega sus poderes al Institt,to de It~gmiel'os Civiles ,pa,ra readizar los traba,jos preparatorios necesarios y para nombrar, de común acuerdo con los organislllQSI que dicho Instituto estime pertinentes, la referida Comisión de Ingenieros y Economistas." Se aplaza la lectura del tema del Sr. VELLANDO hasta que llegue al local dicho señor. El tema del Sr. CA.RRION sobre medidas para intensificar la explotación del suelo no se examina en esta Sección por estar haciéndolo en la 7.a; pero las conclusiones en que se resume son:

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MEDIDAS FUNDAMENTALES DE INDOLE ECONOMICOSOCIAL PARA INTENSIFICAR LA EXPLOTACION DEL SUELO

Por D. PASCUAL CARRIÓN, Ingeniero agrótwnto. Estado actual de la explotación de nuestro suelo.

Como es sabido, de los so millones de hectáreas que en números redondos ocupa nuestra nación, sólo se cultivan unos 20 millones y medio, de los cuales, 16 millones se dedican a las plantas herbáceas, explotadas por procedimi•entos extensivos• •en su mayoría, sembrando el terreno cada dos o tres años; así es que, anualmente, sólo dan cosecha unos 8 millones de hectáoreas de los terrenos a ellrus dedicados; y los cultivos arbóreos, arbustivos y hortícolas ocupan unos 4,5 millones de hectáreas próximamente, entre los que se riegan sólo un millón de hectáreas. Por lo tanto, aun considerando como cultivos intensivos la mayoría de los arbóreos y arbustivos, el área total de ellos no representa más que un 9 por 100 de nuestra superficie total, y el número de hectáreas que dan cosecha cada año en todo nuestro territorio no pasa de unos 13 millones, o sea, el 26 por 100 de su extensión. Respecto a las tierras incultas, que suman nada menos que 29 millones y medio de hectáreas, sólo unos 5 millones de ellas poseen árboles y lllrbustos; y aun descontando del resto las tierras no aprovechables, que se calculan en otros 5 millones en números redondos (superficie ocupada por los ríos, poblaciones, vías de comunicación·, sierras, etc.), siempre quedan 19 mmones de hectáreas útiles que no tienen ni árboles ni arbustos, a pesar de poderlos llevar muy bien la mayoría de ellas e incluso dedicarse algunas a la Agricultura. En resumen: el 59 por 100 de nuestro suelo no 'Se cultiva, el 78 por 100 de las tierras cultivadas se explota deficientemente, y el 79

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por 100 de las incultas aprovechables carece de arbolado. Mientras tanto, una gran parte de la población n<> encuentra trabajo y tiene que vivir miserablemente o enúgrar, los producros del suelo se encuentran tolicitados en todb el Mundo, y su escasez provoca la actual carestía de ellos, extendiendo el hambre y la degeneración por naciones enteras de nuestro continente. ¿Cabe mayor absurdo, y es admisible que los técnicos dejemos pasar los días sin intentar resolver con valentía este estado de co&as? ¿Puede mirarse con indiferencia que, mientras los hombres desean trabajar y no encuentran donde hacerlo, permanezcan las tierras deficientemente explotadas ? Los factores principales de la producción.

La primera cuestión que se presenta es saber si la intensificación de la producción no se lleva a cabo porque se oponen factores naturales imposibles de corregir económicamente, o causas de otra índole también difíciles de vencer. Veámoslo: El suelo.-No puede decirse que contamos en España con un suelo privilegiado, como algunas pensonas optimistas propalaron en algún tiempo; pero tampoco es cierto que nuestro suelo sea de los más ingratos. Lo que puede afirmarse desde luego es que la intensidad del cultivo, en la práctica, no guarda relación estrecha con su calidad, como pudiera lógicamente pensarse; pues nos encontramos tierras excelentes que estan adehesadas y, en cambio, arenales estériles y escarpados cerros plantados de árboles y arbustos que producen mayor riqueza por hectárea que las mejores vegas dedicadas a las plantas herbáceas. El aforismo de que "la tierra la hace el hombre" es una verdad que comprobamos a cada paso los que andamos por el campo; y curulquiera que conozca las provincias de Levante sabe muy b~en hasta qué punto es esto cierto; pues son muchos los cientos de hectárerus que allí s.e eocuentran produciendo en sitios donde a ntes no existía suelo alguno, meroed a los notables ribazos, en cuya construcción tan expertos son los valencianos, con los que detienen las tierras que las aguas acarrean por torrentes y ramblas, formando de este modo una hermosa finca en las laderas de un estéril cerro o en una ·.sierra. Sólo así se explica que en dichas pro'V'incias sean explotados áridos cerros mucho más intensivamente que · algunas vega¡s andaluzas y extremeñas. En cuanto a la explotación forestal, vemos desprovistas de árboles las dehesas situadas en estas vegas andaluzas y, en cambio, pobladas de pinos, encinas y alcornoques, muchas sierras escarpadas. No es, pues, la calidad del suelo la causa que dificulta la intensifica-

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ción del ~tivo n! Ja de la explotación forestal; y en España, puede afirmarse que, aproximadamente, son susceptibles de dar cOISieCha, ·más o menos abundante, unos 18 ó 20 millones de he-ctáreas todos los años, en vez de 13 millones, oomo hoy producen, y cultiva.rse de árboles y arbus! ·3, por lo menos, 6 millones de hectáreas, duplicando el área de estos aprovechamientos, que, como hemos dicho, es ahora de unos 3 millones de hectáreas. En cuanto a los montes, podrían plantarse de especies forestales 7 u 8 millones de hectáreas de las tierras no susceptibles de cultivo hoy vacías. Existe, por lo tan-to, un amplio campo pa.ra mejorar nuestra producción territorial. El clima.-La tempera.tura y las lluvias oon dos factores decisivos para la vegetación, que, como es sabido, limitan y condicionan todas las explotaciones; pero es indudable que ellos no impidan la mejora del cultivo entr·e ciertos límites, puesto que en todas las regiones, y aun en todos los pueblos de España, encontramos tierra.s explotadas intensivamente junto a otras de análoga caHdad, y a veces mejores, que no se cultivan o se cultivan deficientemente. El clima de cada una de las comarcas condiciona las plantas que pueden cultivarse y el modo de hacerlo; pero adaptándose a él, existe un amplio margen para la explotación del suelo. Así vemos¡ que mien•t ras las provincias de Levante, de lluvias escasas y mal repartida.s, y cuyo suelo es, en general, inferior al de la cuenca del Guadalquivir, tienen su suelo, en general, bien cultivado, en las provincias anqaluzas comprendidas en esta cuenca, en cambio, existen muchos miles de hectáreas adehesadas y otras cultivadas al tercio. En Castilla mismo, donde los fríos y la sequía dificultan tanto la vida de las plantas, el cultivo de cereales se hace, generalmente, por el sistema de año y vez, y no al tercio, como en los cortijos andaluces; y vemos el hecho de que la provincia de Segovia cultiva el 63 por roo de su superficie, mientras la de Sevilla sólo el 55 por roo, y la de Badajoz, aún menos, el 38. Puede decirse, por tanto, que con el clima ocurre algo análogo que con el suelo: el hombre es capaz, hasta cierto punto, de vencer sus resistencias. CAPITAL DE EXPLOTACIÓN Y OTROS FACTORES.-Veamos entonces si es la falta de medios para el cultivo la causa que dificulta su intensificación. Pero en este punto nos encontramos con el hecho paradójico de que, por regla general, las tierras mejor cultivadas son las de los modestos labradores; y si bien en ellas no vemos gran lujo de maquinaria moderna, encontramos las producciones más elevadas por hectárea y las de mejor calidad. En cambio, los grandes propietarios, que poseen abundante capital, suelen explotar deficientemente sus tierras y se preocupan de ensanchar sus dominios, pero no de hacerlos produoi> r mejor.

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Si no es la naturaleza del suelo, ni el clima, ni la falta de capital, será la carencia de instrucción agrícola la clave del problema. Pero también en este aspecto de la cuestión nos sale al pa.so la paradoja; pues las fincas de los modestos agricultores, que, a veces, ni saben leer ni escribir, son, por regla general, cultivadas más intensivamente, como hemos dicho, que las de los gra111des. propietarios, que han tenido medios para ilustrarse agrícolamente. Queda un último factor por analizar: las vías de comunicación. Ahora bien: cualquiera que ande por el campo puede observar, al la:do de fincas bien llevadas, otras explotada'S' deficientemente, y que es bastante frecuente encontrar, en sierras apartadas de toda vía de comunicación, tierras muy bien .cultivadas, como ocurre, por ejemplo, en algunos pueblecitos de Sierra Nevada y en otro& de Sierra Morena, y hasta en la m~sma. Cordillera Ibérica, •en las provincias de Soria y Cuenca. En cambio, permanecen sin cultivar en ,¡a provincia de Sevilla, junto a carreteras de primer orden, líneas de ferrocarriles principales y núcleos de población de 15 y 20.000 habitantes, muchos miles de hectáreas de excelente calidad; y lo mismo ocurre en Córdoba, Badajoz, Cádiz y otras provincias. En el mismo término de Córdoba, junto a la capital, y en plena vega del Guadalquivir, existen algunos miles de hectáreas adehesadas, de las cuales 3.275 se dedican al ganado de lidia; y en el inmediato pueblo de Almodóvar del Río, de la misma vega, también suman una cantidad exorbitante (3.873 hectáreas) los terrenos dedicados a esta clase de ganado. No puede decirse, por lo tanto, que es la falta de vías de comunicación el motivo de nuestro atraso productivo; y sin negar que ellas son convenientes para impulsar la producción, es preciso consignar que la explotación del suelo no guarda estrecha relación con ellas, aunque parezca extraño. La causa fundamental.

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De todo lo manifestado am.teriormente se deduce que no son ninguno de los factores indicados, •en los que ordinariamente se fija la atención, la causa fundamental de que no se intensifique la expltotación del suelo. Lo que dificulta esta labor es el hallarse grandes exten.siot~es de terreno en -manos de propietarios qu.e no simtm estímulo para producir intetJ.siva-ntente, imposibilitando qué produzcan los verdaderos trabajadores qt'e se encuentran privados de él, y cuando consiguet~ algtmas porciones, tienen que pagar rentas exorbitantes, no pttdietldo mejorarlo ni hacer plantaciones. Cuando el obrero agrícola o el modesto labrador disponen de tierra,

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-447la {:.UUivan y mejerran; aun siendo de inferior calidad, y a pesar de su falta de ~apital y de 1nstrueción, haciéndolo así hasta en las más escon<lida-s sierras. Por ·eso, en las provincias de LeV<tnte, a pesar de su clima seco y de la a.ccidentadón del suelo, se encuenfra éste, como hemos di4 cho, mucho mejor cultivado que las vegas andaluzas y las famosas tierras die l:Ja·n-Os extremeños. Y nO" sólo esto, .sino que el agricultor en pequeño bttsca 'agua para el dego aun a costa de grandes gastos, y por eso, mienttas :Corren sin aproViecharse el Guadalquivir y la mayoría de sus afluetrtes por hetmosas dehesas y cortijos, y la provincia d·e Sevilla, en total, tiene sólo 5.251 lie'ctár·eas de riego, y la de 'Córdoba, 4.6oo, los valencianos sa-can el agua de profundidades enormes, regando 107.000 hectárea.s en su provinda, q1l'e tiene 400.000 menos: de extensión que la de Sevilla. Atlemás, el que labra grandes extensiones, sea propietario o arrendata:.tio, tiene que hacer los trabajos con personal asalariado, y con el <ieseo de gastarse lo menos posible, ,efectúa las labores <!eficientemente, por regla general, y no puede realizarlas tampoco con oportunidad en toda 1la finta por sus dimensdones, r~sultando las cosécha.s siempr·e relativamente 1pequeñas. El que cultiva directamente una pequeña extensión, por el contrario, puede atenderla debidamente, y siente estímulo para prOducir, puesto que él mismo disfrutará de los p1"oductos de la finca, y cuahto más la trabaj-e y la mejore, mayor será su capital. He aquí J?Or qué, mientras en los .cortijoo anda!luces, llevados al ter-cio, .se obtien·en, cuando más, II ó 12 quintales méf:ricos de trigo por nectárea, como término medio, en la misma región, ·las pa-rcelas de los modestos labradores, a pesa:r 1de dtar cosecha anualmente, rinden 18 ó 20 •quintales, y, a v·eces, llegan hasta: 25 en iguales o peores tierras; y nos explicaremos tarrloí,én que, en las arenas malas. y aun en los cerros, obtenga>n éstós mediante la 'Vid, el olivo, l•os árboles frutales, tomates d~ secano, .etcétera, productos en .cada hectál'ea por valor hasta cinco ó seis 've-ces mayor que en los mejores cortijos. Estos hechos, por 1o demás, se rlegistran en todas 1partes del Mundo, y las producciones más eleva<l.as por hectárea las encontram<>s en .los países de propiedad dividida: Bélgica, Holanda y 1Dihamarca, y no en los Esta.dos¡ Unidoo, ni en Irlanda, ni siquiera en Alemania e Inglaterra, países de Agricultura muy adelantada, que tienen zonas de igual dima y de mucho mejor sue1o que los primeros.

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11edidas necesarias ,y su justificación.

Para intensificaJr la producción agrícola es, por lo tant<>, ind.ispensaole facilita<r la tierra a lbs que pueda'tli explotarla por si mismos, pri-vando de ellas en cambio a los que no las explotan debidamente. u

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tierra desprovista de mejoras es un medio natura.! de producción que ningún individuo ha creado; y oomo existe en cantidad limitada, la Sociedad no puede consentir que continúe en manos de los que no la hacen producir bien, existiendo tantos hombres que desean trabajarla y no pueden hacerlo por encontrarla ocupada. Observemos también, y esto es fundamental, que el régimen del salario es desastroso para la produoció~ y aun para la educación del hombre; pues el trabajador asa.la'l'iado, como no dispone del fruto de .su trabajo, careoe de estímulo para producir, y procura ganar lo más posible , con el mínimum de esfuerzo, dando lugar, hoy que la organización d·el proletaric11do .es potente y puede imponer condiciones C¡l. l'Os patronos en determinadas épocas, a un despilfarro enO'l'me de las energías individuales. Esta fa!lta de estímulo acaba por hacer holgazán y descuidado al trabajador agrícola, influyendo también en su moralidad'. Por eso se observa que, e~ los pueblos donde la mayoría de la población ca~ reoe de tierras, los trabajadores se hacen perezosos y torpes para el cultivo, mientras en aquellos donde encuentran fácilmente terreno para cultivarlo directamente, adquieren hábitos de laboriosidad, y practicando los cultivos intensivos aprenden los conocimientos fundamentaJes de la industria agrícola. En la generalidad de las industrias, el empleo de las máquinas, la división de trabajo, etcétera, imponen la producción en común armónica, es decir, el régimen de fábrica, y sólo la participación en los beneficios puede compensar los inconvenientes enormes del trabajo asalariado. Pero en Agricultura, que cuanto más intensivo es el cultivo, menos máquinas se emplean, más variado es el trabajo y más importancia adquiere en la producción el factor hombre, es decir, el cuidado y el interés personal, haciéndose más difícil la producción socializada; en esta industria, decimos, la mejor solución que en el estado actual de 1os obre1'10S agrícolas permite armonizar los intereses de la comunidad (producción má:lcima) con los de la libertad del individuo (disfrute del producto íntegro de su •esfuerzo, posibiloi·dad de trabajar las horas que le plazcan, etc.), es, a nuestro juicio, el entrega,.¡r a los obreros las tierras deficientemente cultiva:das .en cantidad que sea suficiente para sus necesidades y puedan explotar debidamente. Ahora bien: para que esta medida produzca los resultados que apetecemos, es preciso asegurar al trabajador la posesión del fruto de sus esfuerzos, evitando que pueda ser explotado, y hay que darle también libertad para rea:lizar toda clase de mejoras y plantaciones, de las que debe ser dueño absoluto; de aquí que no consideremos como solución el arrendamiento de tierras, dejando la propiedad a sus actuales dueños, porque todo el mundo sabe la forma en que se hacen los contratos de

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.:arrendamiento, generalmente a plazo corto, rentas elevadas y sin libertad para realizar mejoras, o, por lo menos, sin ser indemnizado por ellas; y en estas condiciones, •es ~mposible la explotación racional del suelo, y mucho menos su intensificación; pues .el arrendatario sólo trata de obtener cosechas crecidas con el menor gasto posible, y las tierras se empobl"ecen cada día más. Las leyes reguladoras de los contratos de arrendamiento tasando las rentas, marcando períodos largos, etcétera, son burladas en la práctica, como se ha demostrado en cuantas na.ciones se han promulgado-Irlanda, Rumania, etc.-, sobre todo cuando, como ocurre en aquellas de nuestras regiones más necesitadas de mejora agrícola, la propiedad está muy ·COncentrada. El dueño de la tierra, en la práctica, puede imponer las condiciones que le plazca, puesto que, sin ella, no puede vivir, y existe en cantidad limitada. Ademá!:., si no son aceptadas estas condiciones, la puede cultivar él o dedicarla para el ganado, mientras que los obreros tienen que emigrar. Por todo ello, proponemos que el Estado se apropie, en primer lugar, de todas las tierras incultas susceptibles de cultivo, y de las deficientemente explotadas; pero más tarde creemos deberá expropiar también las cedidas a censos y, en último término, las llevadas en aparcería. Las tierras que han sido mejoradas de un modo importante por sus actuaJles dueños, especialmente con planta.ciones, es justo que se exceptúen de estas medidas. A los propietarios expropiados se tes indemnizará con arreglo al valor de las fincas; pero, para ello, le basta al Estado con proporcionarles títulos de una deuda especial garantizados con dichas tierras y con su solvencia; pues abonando a ellos un interés normal del 5 por 100, por ejemplo, siempre se podrán vender por su valor total. El propietario dispondrá del numerario que empleó en la compra de la tierra con mayor facilidad que poseyéndola, y, por lo tanto, no sufre perjuicio alguno. Ahora bien: para evitar la especulación, que tanto interviene cuando se trata de ventas al Estado, es ·indispensable fijar el valor de las tierras con equidad y revisar de antemano las compras hechas al Estado y a los Municipios y las legitimaciones de roturaciones arbitrarias, etcétera, pues es preciso rescatar todos los bienes usurpados a la comunidad, que iuman muchos miles de hectáreas. Las tierras expropiadas susceptibles de cultivo deben facilitarse a los que sean capaces de explotarlas más extensivamente, es decir, a los modestos agricultores, que las cultivan personalmente, según antes dijimos; pero como cediéndoles la propiedad nos exponemos a que vuelvan .,a concentrarse ·en pocas manos al cabo de algunos años, retro.cediendo a TOMO IV

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la situación actual (aparte del privilegio que supone entregar sólo a unos individuos un medio natural de producción que, como lal, nos pertenece a todos y que aumenta de valor de un modo <:onstante), creemos se lesdebe ceder sólo la posesión mientras la cultiven directamente de modo adecuado. Las mejoras que haga el cultivador serán de su propiedad, percibiendo su valor si tra:spasa el uso de la tierra. El Estado sólo cobrará un canon o renta proporcionado al valor que el suelo tenga, descontando dichas mejoras, variando su cuantía a medida que progrese la Sociedad (vías de comunicación, población, etc.) y aumente dicho valor sin el esfuerzo del agricultor. Tanto para responder ante el Estado del pago ·de las rentas, como para utilizar la maquinaria agrícola y realizar los demás fines propio¡¡ de las Asociacione·s agrarias, proponemos la formación de un Sindicato de cultivadores, constituído a base de la responsabilidad solidaria de sus asociados, al cual deberá pertenecer forzosamente todo el que desee un pedazo de tierra. La intervención de los técnicos asegurará la explotación adecuada del suelo, procurando armonizar la Agricultura con la Ganadería, dando a ésta la importancia debida. De este modo, evitaremos ese peligro puramente fantástico de que desaparezca la Ganadería, que algunos dicen tendrá lugar al suprimir las dehesas, olvidando que las plantas forrajeras permiten mantener mucha más cantidad de ganado por hectárea que éstas y de un modo más racional. En las dehesas sufre el ganado todas las inclemencias atmosférica ~ y pasa épocas de hambre, alternando con otras de hartazgo, que dan lugar al desarrollo del esqueleto y de la piel y hacen degenerar a todas las raza~; los animales pisotean el terreno, dificultando el desarrollo de la vegetación, y como se alimentan con las hierbas mejores, éstas se reproducen con dificultad, viéndose el teneno invadido por las peores plantas al cabo de unos años. El sistema, como se ve, no puede ser ni más absurdo ni más rudimentario. Hay que repetir bien claro que la:s condiciones indispensab1es para el perfeccionamiento de la Ganadería son: una alimentación regular y constante, y cuidados especiales según la raza, y que esto sólo puede conseguirse en nuestros climas teniendo el ganado a pienso la mayor parte del año, proporcionándole albergue en toda época y atendiéndole con esmero. De aquí que el régimen de las dehesas y las grandes piaras sea incompatible con el progreso de la Ganadería, y, en cambio, pueda realizarse éste fácilmente en las explotaciones en pequeño, lo que nos obliga a proponer a éstas en substitución de aquéllas, juntamente con el cultivo de las plantas forrajeras, que nadie dudará pueden cultivarse en toda España después de los excelentes resultados que el distinguido In-

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-451geniero Sr. Cascón obtuvo con la alfalfa de Provenza y de Totana en la Grar.ja de Palencia {donde el clima y el suelo son tan desfavorables), y las producciones superiores a 20.000 kilos de forraje ensilado por hectárea que se obtienen en los cortijos andaluces donde se cultiva la veza, el trébol, etcétera. En cuanto a los montes, la experiencia comprueba que el interé!. particular es incompatible con su ordenada explotación, y que el egoísmo de los propietarios ha sido la causa principal de la desaparición de nuestra riqueza forestal. Las leyes protectoras del arbolado son infringidas en la práctica, a· pesar del interés que por él tienen nuestros distinguido~ compañeros de Montes; y ante estos hechos, no hay más remedi0 que pedir que el Estado se apropie de todos los terrenos incultos para dedicarlos a la explotación forestal los que no pued'an ser cultivados económicamente. Sólo así lograremos conservar los pocos montes que nos quedan, asegurar la repoblación de los restantes y hacer bien la corrección de torrentes y demás trabajos hidrológicoforestales. El personal técnico oficial debe encargarse de esta labor; pero los pastos y las leñas deben ser aprovechados comunalment~ por los vecinos de la localidad correspondiente, bajo la vigilancia de aquél, abonand!:> a los Municipios una cierta cantidad por cabeza de ganado o cada carga de leña, como ya 'Se hace en la actualidad en muchos pueblos de los que poseen terrenos de esta clase. Es necesario también facilitar capital de e..'\.-plotación a los cultivadores, además de la tierra, para evitar que caigan en manos de la usura; lo que exige que el Estado cree un organismo de crédito, como ya lo han propuesto cuantas personas se interesan por la Agricultura. Ahora bien : para lograr atraer al capital, es preciso garantizarle un buen interés y que no ha de correr riesgos importantes; cosa que sólo los Sin<licatos organizados a base de la responsabilidad solidaria de sus asociados pueden ofrecer, cuando de modestos agricultores se trata. Pero ello no ba:sta para movilizar el capital y obligarle que acuda a este organismo, como a cualquier otro que trate de impulsar a la producción: es preciso, además, gravar las cantidades que permanecen inactivas en los Bancos e impedir que colocaciones improductivas le ofrezcan un buen interés, apartándolo de la producción. Una de estas colocaciones, la más importante, es la de la propiedad privada de la tierra; pues, descontando la-s mejoras que en ellas efectúa el hombre, el valor del suelo es un valor social, no es un producto del trabajo individual, y el numerario que se destina a comprarlo no contribuye a la producción, ya que lo mismo producirla el suelo apropiado o oo. Se emplean con este objeto muchos millones que, destinados a hacer plantaciones, obras de riego, saneamientos, etcétera, o en la Indus-

fUNDACIÓK JCA~ELO

TURRIANO


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tria y el Comercio, darían un impulso enorme a la riqueza nacional. La amortización del valor de las tierras expropiadas, conforme lo proponemos, hará desaparecer, al cabo de unos años, una gran parte de este peso muerto. Otra de las colocaciones improductivas del capital es la Deuda pública cuando se destina a cubrir los gastos ordinarios de la Nación, que deben satisfacerse exclusivamente con tributos; y resulta extraordinariamente inmoral que siendo las clases pudientes las obligadas a pagarlos, no sólo no lo hagan, sino que, además, el Estado les proporcione un buen interés a su dinero, dejando sin él a la producCión; igualmente es reprobable que se consienta la especulación de valores en la forma que hoy tiene lugar, desviando de la Agricultura y de la Industria grandes sumas, que pasan a ser un gravamen para la producción en vez de servirle de ayuda. Todos estos empleos del capital es preciso moderarlos si queremos que vaya a los organismos de crédito que han de impulsar nuestra riqueza. Por último, hemos de consignar que el sistema tributario actual es una rémora para el progreso agrí:::ola, ya que, tomando como base imponible el producto liquido del suelo, cuanto más intensivo es el cultivo de éste, mayor es el gravamen que se le impone al propietario, sin analizar si la producción es debida al esfuerzo humano o a la fertilidad del suelo. Así, por ejemplo, vemos que una viña plantada en un arenal que produce merced sólo al intenso trabajo del cultivador, tributa mucho más que un excelente terreno que permanece adehesado, y, por ello, los dueños de estos terrenos no se preocupan de cultivarlos. La base tributaria debe ser el valor social del suelo; es decir, la renta que daría sin tener en cuenta las mejoras y plantaciones hechas por el hombre; lo que equivale a tomar como base la capacidad productiva de las tierras, que es proporcional a aquel valor. De este modo se estimularía la producción, ya que el impuesto no variaría aunque ella se intensificase, y el dueño de una buena tierra sin cultivar pagaría como si la cultivase debidamente." El Sr. FERNANDEZ LADREDA lee su Memoria, que dice así:

f-UNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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"ESTUDIO SOBRE LOS DIVERSOS METODOS DE RETRIBUClON DEL TRABAJO OBRERO Por D. FERNANDO F. /lería.

LADREDA Y MENÉ...'m&z VALDÉs,

Capitán de Art)..

I Consideraciones preliminares.

Una de las cuestiones que más hondamente preocupan a cuantos es-· tán encargados de alguna industria es el de la acertada remuneración , del trabajo obrero, fuente principal de continuas desavenencias entre el Capital y el Trabajo, y motivo de perpetuos trastornos sociales y económicos. El programa completo de ,Jo que el obrero llama sus reivindicaciones es demasiado extenso y complicado, para que nosotros intentemos siquiera esbozarlo, ocupándonos tan sólo, en este trabajo, de estudiar una de sus facetas, quizá la principal, cumpliendo con el deber moral que todos tenemos de contribuir en la medida de nuestras fuerzas a la mayor aproximación entre los trabajadores del cuerpo y de la inteligencia, sujetos a parecidas fatigas, ganándose el pan con análogo sudor y unidos por los mismos vínculos e intereses. No se nos oculta que es este asunto demasiado arduo y enojoso, para ser tratado por persona desprovista de todo ropaje economista, sin mérito alguno profesional y desconocida en el mundo de la Ciencia; pero, al pediros por ello mil perdones, disculpamos nuestro atrevimiento expresándoos que, al exponer a vuestra consideración este tema, lo hicimos pensando en que vuestra cultura os haría deducir provechosas consecuen· das de lo que nosotros no acertamos más que a hacer una exposición torpe y deslabazada.

II Del jornal y del destajo.

Hasta hace poco tiempo no se practicabatt1 más que dos sistemas de recompensar al obrero su faena: el jornal y el destajo. Por el primero, se le asigna un salario fijo, función casi exclusiva de la naturaleza de )a obra a que está dedicado y del tiempo que permanece en el taller, mientras que en el segundo la remuneración, aunque dependiendo también de

fiDIDACJÓN JUANELO TURRIANO


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la dificultad de la tarea, es proporcional a la cantidad de obra ejecutada, sin guardar relación alguna con cualquiera otro factor, y en particular con el tiempo que dura la jornada. Ninguno de estos métodos puede resistir a un a.nálisis racional y concienzudo. Bien comprendemos que, en el estado actual de la cuestión, dado el atraso en que se encuentra la ciencia económica, ningún razonanamiento científico es capaz de establecer un sistema de remuneración que lleve al ánimo el convencimiento de su exactitud y justicia. Grave error sería, por consiguiente, el apoyarse exclusivamente, pal'a el establecimiento de una tarifa de salarios, en las deducciones sacadas de una teoría estimada como racional, <Si ella no está avalorada por las aseveraciones de la práctica. Pero de ello a suponer, como se hace por algunos, desprovistas de todo valor estas investigaciones, media un abismo, que no es prudente sa:lvar. Más tar,de hemos de insistir ,sobre esta cuestión; pero adelantaremos desde luego que si algún día llega a convertirse en ciencia matemática 'la de las relaciones entre el Capital y el Trabajo, y de los obreros entre sí, sus consecuencias se impondrían necesariamente, cualquiera que sea la cultura de los que hayan de sentir sus efectos. La mecánica celeste, comprendida y estudiada por pocos, llega a deducciones admitidas por él vulgo como verdades incontrovertibles. Nada entiende el obrero de Medicina, y, sin embargo, reclama los servicios del médico en sus enfermedades, porque comprende que sus consejos y recetas son el resultado de los conocimientos adquiridos en sus estudios profesionales. El principal inconveniente de la llamada ciencia económica es precisamente, en el estado actual de nuestros conocimientos, el de no haber llegado aún a deducciones inconcusas en el capítulo que nos ocupa, encontrándose, como todas 1as sociales, en embrión y en período evolutivo, ni más ni menos que les ocurrió en su formación a todas las ciencias constituídas al presente con los más sólidos fundamentos. Por consiguiente, todo lo que se haga por adelantar un poco en su constitución, merece el apoyo y !Simpatía de cuanros de estas cuestiones se ocupan, y no debe !'er tomado su estudio, en el concepto de conseguir deducciones · matemáticas, como lucubración improductiva. Volvamos ahora a nuestro asunto. Decíamos que ni el jornal ni e1 destajo son procedimientos de retribución lógicos; y añadiremos que, en general, no se amdlda.n tampoco a las exigencias de la práctica. Para fijar el joma! de un obrer-o, ciñéndonos a lo que clásicamente significa este sistema de pago, se atiende más a la calidad del trabajo que ejecuta. o, dicho de otro modo, a sus aptitudes, que a la cantidad de obra ejecutada, la cual puede variar entre límites bastante amplios, sin

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.que por esto haya diferencia en los salarios. Lo que el obrero percibe no varía porque un día haga el IO por 100 más o menos que en el siguiente. Y en esto estriba lo absurdo del sistema; pues el asalariado, no encontrando ventaja alguna inmediata en aumentar su producción, puesto que no percibe por ello lo que de derecho ~e pertenece, la restringe en todo lo que le permite la vigilancia a que está sometido. Este es cl caso muy frecuentemente observado en los peones encargados de la limpieza y transportes en el interior de las fábricas, así como en los obreros del ramo de construcción, cuyo rendimiento es, en general, muy pequeño, a pesar <le la inspección que sobre ellos ejercen los capataces, a aos que se les encomienda el desairado papel de ·suplir con su autoridad lo que debiera conseguirse por un conocimiento más profundo 'de la tarea en ejecución y un mayor estímulo a los obreros. Claro que mediante un minucioso estudio de la obra encomendéllda a los trabajadores, conociendo perfectamente lo que un buen obrero es capaz de hacer y la media de lo que hace cada uno de ellos durante un tiempo detenninado, se ·puede llegar a fijar los jornales de un modo lógico y equitativo; pero, aparte de que esto se saldría del sistema que estudiamos, para entrar de lleno en los modernos métodos de retribución, el obrero, una vez fijado su jornal, podría en algunos, al menos, de los días sucesivos, variar la cantidad de obra, sin que por esto se modificase su salario. Todo lo contrario ocurre con el sistema de destajo, que es, entre todos los conocidos, el que más se aparta del anterior. En aquél, y dada una cierta clase de obra, la remuneración del que la ejecuta depende exclusivamente de su cantidad, a la que es proporcional. Aunque, en principio, parece equitativo su fundamento, euando se profundiza un poco en su estudio, se llega a deducir que es aún más absurdo que el del jornal. El valor de un objeto no es una cosa fija e inmutable, independiente de su número y de la mayor o menor s-olicitación: cuando la oferta aumenta, crece también la demanda ; pero el cvedmiento de ésta es consecuencia de la dism1nución de precio originado por el aumento de aquélla. Al incremento de producción le sigue siempre, inmediatamente, una caída en el precio del objeto producido, y a, ésta una mayor demanda, si bien con intervalos de tiempo tan pequeños, que los tres fenómenos pueden considerarse simultáneos. Por grande que sea la oferta de huevos en una época determinada, la demanda se hace igual a ella, pero el precio ha disminuído, sin 1lo cual se hubiera establecido fatalmente un desequilibrio entre aquellos dos factores de consumo. Hubiéramos preferido deducir la misma consecuencia haciendo uso .del principio de la utilidad final, más verdadero, a nuestro juicio, que el

HNDACJÓN JUANELO TURRIANO l


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de la relación entre la demanda y la oferta, que encontramos bastant~ impreciso; pero el ser éste el más conocido y el más vulgarmente admi-· tido, nos ha obligado a amoldar a él las anteriores explicaciones. Tres son los elem~ntos a quienes afecta el valor de los productos ma\ufacturados: el Capital y el Trabajo, como factores de la producción, y la Sociedad, como consumidor. Si el valor de un objeto disminuye, los tres deben participar de esta disminución, alcanzando Jos beneficios de una mayor producción, si ésta es la causa de aquel descenso. El Capital y el Trabajo, vendiendo más baratos sus productos y resarciéndose con exceso de la pérdida unitaria por la mayor cantidad de objetos fabricados, y la Sociedad, pagando menos por cada elemento, pero gastando más, en total, en la misma clase de productos. Es clásico, al tratar esta materia, el ejemplo de 'los hilados. Con la. aparición de las modernas máquinas, la producción se centuplicó en pocos años, y el precio se redujo considerablemente, a pesar de lo cual, el valor total de Jo fabricado aumentó de modo notable. Y siendo e sto así, ¿por qué, cuando la producción aumenta, el obrerono ha de contribuir a la disminución en el precio unitario? Resulta est()tanto más absurdo, cuanto que, por pertenecer el trabajador a la Sociedad, participa también <le los beneficios que alcanzan a ésta. Si el objetofabricado es de los de su consumo corriente, lo que cobra por cadauno resulta awnentado en la diferencia entre los precios de adquisiciór..,ocurriendo también algo de esto, si bien en menor escala, aunque él no sea consumidor del producto elaborado, dada la admirable repercusión que en la vida económica ejercen entre sí los objetos más distantes. Si los efectos <iel material de guerra se obtuviesen a la décima parte de su valor actual, el obrero de Badajoz resultaría con ello beneficiado; puesel Estado podría dedicar las nueve décimas partes economizadas a reba-· jar, por ejemplo, la contribución sobre las tierras o a ca!1alizar aguas parariegos, con Jo que, en ambos casos, disminuiría el precio del trigo. Si la producción de automóviles se centuplicase, reduciéndose el precio a la décima parte del actual, los consumidores también se centuplicarían, y,. aparte de ffa repercusión que esto tendría sobre multitud de otras industrias, el Estado alcanzaría un ingreso cien veces mayor por contribuciones sobre los referidos vehículos, pudiendo darle las mismas aplicaciones que en el caso anterior, con lo que el obrero, que no es consumidor de-dicho artículo, se encontraría también con ello directamente beneficiado. Resulta de todo esto, como consecuencia incontrovertible, que sólo· porque un obrero fabrique, en un cierto día, un objeto más, de determi-· nada clase, que los que fabricó en el anterior (construyendo lo mismotodos los demás dedicados a análoga obra), el precio unitario de ellos.

11

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-457disminuye en una cantidad infinitesimal, de primer orden, pero disminuye, y lo que se paga por pieza al obrero debe también disminuir en una cautldad infinitesimal, si bien ésta lo es de segundo orden. Se dirá, y no sin fundamento, que lo que se deduce de lo anteriormente expuesto es que, a: aumentar la producción, el precio de los obJetos fabricados debe disminuir, pero en cantidad igual para todos ellos, constituyéndose un nuevo destajo, cuyo precio unitario será menor que el anteriormente concedido. El proceder así entraña desde luego una grave dificultad, ·de orden práctico, motivo de frecuentes trastornos, y es la de que el obrero, que ve continuamente reducidas las tarifas, limita la producción, considerándose inicuamente atropellado. Se ha hablado mucho de jornales ·excesivos obtenidos con destajos que fué imposible man-tener, considerándolos inmorales, comparativamente a los de otras profesiones; pero aU:nque Ja inmoralidad no existiese, el motivo de la reducción es de orden menos espiritual y mucho más contundente, pues el conservarlos serviría de acicate para el establecimiento de otra industria análoga, que, pagando jornales menores y vendiendo los productos a menos precio, mataría a su competidora, obteniendo pingües beneficios. Con lo anteriormente expuesto creemos que queda suficientemente desprestigiado el sistema de destajos, tan detendido por muchos como procedimiento de retribución equitativo y racional; pero aun hay algunas otras razones que lo condenan y desacreditan. E l obrero no es una máquina: es uu hombre, con todas sus necesidades, pasiones y sentimientos; su trabajo no puede medirse tan sólo por el rendimiento que proporciona, sino que hay que atender también a la cantidad de energías puestas en juego para llevarlo a cabo. El obrero empleado en una operación desarrolla, quizá, más cantidad de trabajo en hacer dos piezas durante los días de aprendizaje, que en hacer veinte al cabo de un año, eri el mismo número de horas, y, sin embargo, sujeto al implacable régimen del destajo, acaso no hubiera logrado alcanzar la. perfección, por fallecer de hambre en da época de producción tan escasa. No es un esclavo, y, por tanto, debe pagársele lo necesario para su subsistencia, si se le obliga a permanecer en el taller durante la jornada de trabajo. El guarda que cuida una propiedad nada produce, y, sin embargo, cobra, como es dógico, lo que por ello se haya estipulado. Existe solamente un dilema: emplear o no emplear al obrero; pero si se le e.mplea y pone de su parte los medios para cumplir bien, hay que pagarle lo necesario para que vivan él y los suyos, aun cuando no logre hacer sino muy escasa cantidad de obra.

~ fUNDACIÓN ~ JUANELO

TURRIANO

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III De los sistemas diferenciales.

Y esto nos conduce, como traídos de la mano, a la exposición de los .llamados métodos diferenciales. Se hllin comprendido bajo esta denominación solamente aquellos en que los precios unitarios de la sobreproducción son constantes; a nosotros nos parece ab3olutamente ilógico hacer exclusión de los que no gozan de esta propiedad, y etn.tendemos por sistemas diferenciales de retribución todos aquellos en que el predo unitario medio disminuye por cantidades diferenciales al .a!Utnentar de igual modo la producción, a partir de ciertos valores. Hemos dicho que el precio unitario de los objetos debe disminuir a medida que su producción aumenta, y también hicimos constar que el obrero debe percibir, en todo caso, un jornal mínimo necesario para su subsiste.1cia; pero ¿cuál es la relación que liga el precio de los objetos con la cantidad de ellos existente? Esta es la incógnita del problema; y mientras no se halle su valor, existirán teorías muy <liversas, y ninguna satisfará por completo a quien persiga la solución racional de esta <iifícil cuestión. De todos modos, y como resultado de lo anteriormente expuesto, hemos llegado a la conclusión de que, al aumentar la prod·ucción •d e un obrero, éste debe cobrar menos por unida.d de ·l·o que cobraba el día anterior, si bien su ingreso total ·debe aumentar. Esto y no otra cosa es lo que se consigue con los sistemas diferenciales, Jos cuales son, teóricamente, tantos como medios existan de conseguir tal fin; pero, en la práctica, se reducen a unos pocos fundamentales, <le los que se derivan todos los <le más. Antes de seguir adela!nte, hagamos una observación necesaria para 1a perfecta inteligencia de lo que sucesivamente expondremos. Al hacer ed obrero una pieza más, el precio de cada una de ellaJs disminuye ; pero, a pesar de que dicha pieza es •la ·originaria .de tal disminución, su valor es igual al de las anteriores, incluso al ·de la primera que en la jornada ha fabricado, o, por mejor decir, el valor de las demás se rebaja hasta convertirse en el de ella. Si fraccionamos el agua que empleamos en nuestras necesidades, nos encontramos, a grandes rasgos, con una prime·ra porción de importancia capital que necesitamos para beber y condimentar nuestros a;limentos, que es la que, en forma de lluvia, reciben las plantas, y de ellas los animales que empleamos en nuestra subsistencia; su valor es el de nuestra vida; viene después otra parte de grande, aunque menor, importancia, que utilizamos en nuestro aseo per80illal; otra

fU:-.IOACIÓN JUANELO TURRIANO


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después, para la limpieza de la casa, y, por último, una que para nada nos sirve y la dejamos correr, no obstante lo cual, el precio de toda el agua, cualquiera que sea el objeto a que la destinamos. es el mismo, se acomoda al de la última, no vale nada. No obstante lo dicho, y para mayor facilidad en las deducciones, se acostumbra a considerar depreciadas solamente aas últimas piezas construídas, pagando un tanto fijo y determinado, que se llama salario de base, por .las que constituyen la tarea normal, y disminuyendo las demás sucesivamente en su precio, como si a éstas solamente alcanzase la depreciación. Este artificio emplearemos muohas veces en la exposición de los diversos métodos; bien entendido que ello no constituy.e sino un medio de hacerlos más comprensivos y fácilmente aplicables, y que curulquier unidad de obra construida tiene igual valor, que es el medio de los que alcanZ'a 1la totalidad de ella. Es, en resumen, un destajo, rebajado automáticamente al crecer la producción, del que ya antes hablamos; pero se diferencia de él, esencialmente, en que el obrero sabe previamente lo que va a percibir al hacer determinada obra, y en que el total cobrado por el mismo aumenta siempre al aumentar la tarea producida. En todo sistema de salarios puede tomarse como base para efectuar los pagos, bien la caJntidad de obra que el obrero ejecutaba en un tiempo fijo, o el tiempo que el obrero emplea en hacer determinada cantidad de obra. Unos sistemas de salarios vienen expresados con arreglo al primero de estos conceptos, y otros, en función del segundo. Nosotros no haremos la menor distincioo entre los sistemas de tiempos y de tareas, puesto que las dos cosas son una misma, si bien en las aplicaciones convendría a veces t>xpresar los salarios de uno u otro modo, según los casos. Aunque se verá esto bien claramente en el capítulo que dediquemos a las expresiones formulares, haremos por ahora notar, para su más fácil comprensión, que las cantidrades de obra hechas por un mismo obrero en análogas cor1diciones están en razón inversa de Jos tiempos en1pleados en su ejecución. Al definir los ·diversos métodos emplear.emos, pues, indisüntamente una u otra eonvención, según nos convenga, para la mayor claridad, y más tarde veremos cómo se pa;sa con ·l a mayor seocillez del uno al otro concepto. Se presenta desde luego una primera cuestión: cra cantidad que el obrero oercibe, al aumentar indefinidamente su producción, ¿debe crecer también de un modo ilimita..do, o, por el contrario, el salario debe tender hacia un límite, al que no ha de llegar, cualquiera que sea la producción? De esta distinción nacen las dos grandes divisiones de tarifas de primas ilimitadac; y tarifas de primas con límite. Nosotros, teóricamente al menos, somos partidarios de las primeras, y aconsejamos su aplicación siem-

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pre que se tenga un conocimiento groseramente aproximado de la tarea que puede hacer el obrero, a pesar de lo muy en boga que están aos sistemas comprendidos en la segunda clasificación y, en particular, el método Rowan. Por otra parte, la cosa no reviste gran importancia, puesto que, en la práctica, todos los sistemas tienen límite, toda vez que la producción no ha de exceder jamás de cuatro, cinco o, si se quiere, diez veces la calculada. Cuando hagamos el resumen de esta exposición insistiremos sobre ello y aconsejaremos, en ocasiones, el emp!eo de tarifas con límite~ nosotros mismos hemos deducido y puesto en práctica una de ellas, con excelentes resultados. Pasemos ahora a clasificar y detallar los diversos sistemas existentes. a) Tarifas de primas ilimitadas.-Son, como hemos dicho, aquellas en que el obrero puede llegar a cobrar cualquier cantidad, por grande que sea, al exceder la producción de todo limite. Para su más clara exposición, las dividiremos en tres grandes grupos: Tarifas de primas proporcionales a la sobreproducción, tarifas de primas proporciona!es a la producción y tarifas logarítmicas. a,) Tarifas de pri·mas proporciotwles a la sobreproducción.-Tarifas HALSEY, WILLANS, etc.-Para el establecimiento de estas tarifas se asigna al obrero un salario fijo, correspondiente a una producción-base~ y para las que excedan de ella, se le abona u1nta prima que es igual a la relación a la misma de la sobreproducción, multiplicada por una fracción arbitraria del salario-base. Dicho de otro modo: si se calcula el precio unitario de la producción-base por cada unidad de sobreproducción, se le abona una fracción determinada de aquél. Es, por decirlo así, un des· tajo restringido, a partir de la producción-base. Si llamamos s0 y Po los salarios y producción-base, respectivamente~ s y p los salarios y producción totales, y a el factor de reducción, esta tarifa vendrá expresada por la fórmula:

S

=

s0

+

«So

P-P0 == So (I 'Óo

+

IX

P- Po) = óo

(

s0 I -

IX

+

IX -

P)

Po

El factor a deberá ser, generalmente, menor que la unidad. CuaJndo r, esta tarifa se convierte en la de destajo, y si a= O, en la de jornal. Las más generalmente aplicadas entre ellas son las de HALsEY y WrLLANs, en las que a es, respectivamente, igual a I/3 y a I/2. Una variedad interesante de este sistema, reñida con toda lógica, pero. en la práctica, a veces, de excelentes resultados, se presenta en el caso de que a ·sea mayor que la unidad, abonándose entonces por cada unidad de:

a=

I·U:-JDACIÓN JUANELO 'I URRIANO


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sobreproducción mayor Lantidad que por las de la producción-base. E ste -caso puede tener buena aplicación cuando se conoce de un modo cierto y absoluto la obra máxima que un obrero puede desarrollar, y se presenta con frecuencia en las minas de carbón, sobre todo en las francesas. Nosotros lo hemos visto aplicado en una importante fábrica de Bilbao, para. los obreros que cosían con remaches vigas armadas, y, según nos manifestaron sus Ingenieros, proporcionaba excelentes resultados. a2 ) Tarifas de pri·mas proporcionales a la producci6n. - Tarifa YORK.-Con este sistema de tarifas, el obrero cobra su jornal, más una prima igual a una fracción del salario equivalente a la relación entre la producción total y la base multiplicada por un factor arbitrario. Como se ve, el sistema es, en teoría, completamente absurdo; pues el obrero percibe siempre una prima, cualquiera que sea la producción. Sin embargo, no se crea por esto que, para el asalariado, es este sistema más ventajoso que el anterior; pues esto depende de la cuantía respectiva de los jornales-bases y del valor del factor de reducción, pudiendo ocurrir, y ocurriendo generalmente, que con el método de que tratamos se paga .menos al obrero. Es este sistema señuelo que se le coloca para hacerle creer que cobra siempre prima, cuando, en realidad, lo que ocurre es que .se le rebaja su jornal fijo en lo que importa el premio correspondiente a fa producción-base. Usando análogas notaciones que las del caso anterior, tendremos para el presente :

de donde se deduce que si se conserva en los dos el mismo valor de a, bastará hacer el salario-base de esta tarifa igual al de la otra di sminuído en as 0 , para que las ·dos se conviertan en una misma a partir de la producción-base, siendo más perjudicial para el obrero Ja que ahora estudiamos cua,ndo su producción es menor. De todos los sistemas de tarifas fundados en este principio, el más aplicable es el de YoRK, para el que a es igual a I/ 4. a8 ) Tarifas logarítmicas.-La prima abonada en esta tarifa es el logaritmo de la relación entre Ja producción total y la base, o este logaritmo multiplicado por un factor arbitrario. El logaritmo puede ser decimal o nepe:-iano; cuando es neperiano y el factor de multiplicación igual a 1a unidad, se obtiene la tarifa logarítmica neperiana, que es la más usada entre todas ellas. Encontramos a esta última uúa. justificación, que la convierte. quizá, en la más racional. Cuando la producción del obrero es menor que la

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


normal, puede considerarse que, por cada unidad de obra, se le abona una cantidad igual al salario-base dividido por dicha producción; amdp, resulh pliando este concepto para cuando la obra pasa a ser Po

+

que entonces debe abonársele por cada unidad

(suponiendo que

so

Po+dp

con esta nueva producción se hubiera establecido el salario-base), y, por consiguiente, por cada elemento diferencial de producción, se le abonará un elemento diferencial de salario ds

=

so

Po+dp

dp, e integrado entre

los límites s0 y s. Po y p se obtendrá 1a prima, que seráfs ds= s0 So

o bien s - S 0 = s 0 l

L, y el salario total, s =s

Po

0

f'P f>o

dp , P

que es lata(r + l L), Po

rifa logarítmica neperiana. B) Tarifas de Pr·imas cot~ límite.-Son, según hemos manifestado, aquellas en que el salario percibido por el obrero tiene un límite máximo. cualquiera que sea la producción. Las dividiremos también en tres grandes categorías. b1 ) Tarifas de beneficios proporcionales.-Son aquellas en que los beneficios respectivos que alcanzan al obrero y al patrono, para producciones mayores que la base, guardan una relación constante. Este concepto resulta difícil de explicar, no siendo con la ayuda del cálculo. Bástenos saber que su expresión formular es: s - soP (I +k) siendo k la re-

P+kPo

ladón entre los beneficios obrero y patronal, que se elige arbitrariament~... De ella se deduce, haciendo p = ::><>, tomando previame:1te las derivadas de l_os dos términos para salvar la indeterminación resulante, que k), valor aa que nunca puede llegar lo percibido por el lím s = s0 (I obrero; de modo que si k = I, el salario tiene por límite el dob1e del que 2, el triple, y así sucesivamente. sirvió de base; si k Hemos recomendado a uno de nuestros compañeros da adopción de esta tarifa con k= 2, implantación que llevó a cabo con gran celo y competencia, obteniendo buenos resultados. b2 ) Tarifas de primas proporcionales a las potencias de los tie·mpos econotnizados.-Tarifas ROWAN, BAYLE y de guerra B. F.-Definimos y denominamos así estas tarifas por estar vulgarmente expresadas en función del tiempo; pues con el mismo motivo pudieran conocerse y definirse como "tarifas de primas proporcionales a las potencias de ,Ja obra sobreproducida".

+

=

rU:-IDACIÓN JUANELO I URRIANO


\ -463-

Cuando las primas se definen en función del tiempo, conviene hacer uso del jornal-horario, que es Ja cantidad que el obrero percibe por hora de trabajo, cuando su producción es igual o menor que la producciónbase. Supongamos que se haya concedido al obrero un tiempo, t , para ha0 cer una obra determinada, y que la haya terminado en el tiempo t: el tiempo total economizado será: t0

t, y por hora de jornada,

-

10

t t.

o Pues bien: en las tarifas de que nos ocupamos se le asigna al obrero una prima horaria proporcional a su jornal y a una potencia cualquiera del tiempo economizado por hora. De modo que llamando s' y s' Jos sala0

rios horarios-base y total, tendremos s'

=

s' 0

+ s'

0

k ( to

z-

t)

0 •

Entre todas estas tarifas, tiene ,especial importancia por ser de muy frecuente aplicación, la de RowAN, para la que k tJ I ; siendo, por

= =

consiguiente, su fórmula s'

=

s'0

+ s'

0(

to to t )· El obrero cobra como

prima por hora una fracción de su jurnal-horario igual a la relación entre el tiempo economizado y el tiempo total. Como el máximo tiempo que puede economizar es todo el concedido, y, en este caso, Ja prima resulta igual al salario, se deduce que el límite de lo que el obrero puede cobrar en la jornada son dos salarios. Esta sencilla tarifa es, a nuestro juicio, según después veremos, la única que tiene práctica aplicación, entre las de su clase, a pesar de lo preconizadas que han sido las BAYLE (k 1, n 2) y de guerra B. F . (k 2, n 2), sobre las que su autor ha publicado varios artículos y un tomo voluminoso, creyendo salvar con ellas a su nación. b) Tarifas CARVALLO.-En estas tarifas, las primas son proporcionales a la suma de diversas potencias crecientes de [os tiempos econo · mimos. Su fórmula será:

=

,

=

=

, [ s = so I

+

( t 0 - t) to

+

( t0

-

to

t)

2

=

+ ......... +

(

t 0 - t )"] to

El límite máximo de la prima horaria es n.s'0 • Ya veremos más tarde que no todas las tarifas derivadas de esta fórmula tienen práctica aplicación. C) Tarifas discotJtinuas.-Tarifa F. T.-Las tarifas descriptas an·

HJ~DACIÓN JUANELO TURRIANO


1:eriormente no siempre son de cómodo emp~eo en la práctica, obligando, .a veces, a hacer tablas muy largas, de difícil manejo o a recurrir a cálculos enojosos. Para evitarlo, se emplean con frecuencia las tarifas discontinuas, en las cuales se divide la tarea en zonas, pagando al obrero, por los trabajos comprendidos en cada una de ellas, cantidades proporcionales a la obra hecha sobre el ~ímite mínimo de la misma. Svn, por decirlo así, aunque no con mucha propiedad, estas tarifas, los pol~gonos inscriptos a las curvas representativas de las a-ntes expuestas. Nosotros hemos empleado, y empleamos mucho, una de ellas, que distinguimos con el nombre de F. T., cuyo fundamento es el siguiente : Conservando las notaciones anteriores, supongamos que un obrero pasa de la producción Po a la Po

+

Po , siendo n un número arbitrario. n

Para la · producción-base cobrada por unidad de obra la cantidad

.2..Po

y por unidad de exceso hasta ~a cantidad referida le pagamos :

Del mismo modo, para las producciones comprendidas entre Po -y Po

+

+ An

zpo , le pagamos por unidad: n "s ' o

&

o

+

+

2

= Po n

s

1:•,

__Q_ -.....,·--

Po n + 2

. n , y as1, suces1vamente. 3Po -So --, Po n 3 n n Oaro está que este fundamento, aunque en apariancia racional, no pretendemos que tenga exactitud matemática alguna; pues ya hemos dicho que no se conocía, hasta el presente, solución que satisficiese a la lógica; pero, en su aplicación, da una ley de variaci.Jn muy apropiada, y proporciona excelentes resultados. Podríamos presentar numerosos ejemplos de casos en que .la producción aumentó con ella de modo notable, y, desde nace más de dos años que la hemos implantado en un taller de numero:&s y variadas operaciones, sumando un total de más de trescientas, los

desde

2Po Po Po+ --hasta

+

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


obreros trabajan con ella satisfechos, sin dimitar la producción en modo alguno. Para las aplicaciones hemos hecho n = ro; pero, dada la poca importancia de las diferencias que ocasiona, no hemos tenid· inconveniente en darle a n vallores comprendidos entre 8 y 12, cuando así nos convenía para verificar los pagos con números enteros de piezas, lo cual podría hacerse también siempre que la producción-base sea múltiplo o divisor de estos números. De modo que, por la primera décima parte de obra sobre1 Il

producida, pagamos ai1 obrero gunda, -

1 12 I

= o,9r

de su jornal-base; por la se-

= 0,83 del mismo; por la tercera, -

1 13

= o,¡¡s0 , y por la

s • Se comprende lo fácil que es, con esta tarifa, hacer unas n 0 tablas, que, comprendiendo los distintos salarios-base, den inmediatamente .tas primas a percibir. No hemos tomado como sala:rio-base el jornal que el obrero percibiese; pues, pa·ra fijar éste, se tienen en cuenta muchas causas, independientes algunas de ·s u capacidad y de la obra a que está dedicado, si:10 que hemos adoptado tres tipos, según la dificultad de la obra a que está dedicado, y con arreglo a ellos, hicimos las tablas correspondientes. Haciendo a n infinitamente grande, e-sta tarifa se convierte en b. logarítmica.

enésima, -

IV

Este método, tan ooiv>ersalmente conocido, que produjo grandes revoluciones en muchas industrias, e !hizo inmortal a su mallogra.do autor, es, aunque otra cosa se crea por algunos y se confunda frecuentemente con los procedimientos diferenciales de retr-ibución, un sistema de or,gandzación científica del trabajo, más que un método de remuneración obrera, si bien, como lo segundo, es consecuencia inmediata de aquello, entra ·de lleno ea11 el estuidio que ahora presentamos. TAYLOR, en -efecto, no concedía al procedimiento de pago la menor transcendencia; y aunque empleaba! exclusivamente uno determinado, hace resaltar muy claramente en sus obras elltl!Íngún valor que ello representaba. Para él, todo consistía en hacer un estudio profundo, concienzudo y acabado de los movimientos racionales hechos por el obrero para desempeñar su tarea, perfeccionándolos desde el punto de vista fisiolóTOMO rf

JO

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-466-

gico, haciendo su labor lo menos pesada y más rápida posible, investigando las mejores condiciones de rendimiento en las máquinas-herramientas y, en una palabra, adoptando cuantas disposiciones fuesen conducentes a conseguir la mayor eficiencia en todos ~os elementos de trabajo, sin la menor fatiga para el obrero. Una vez conocido hasta el menor detalle. de los muChos y complicados que entran en la resolución de este difícil problema, educaba al trabajador a verificar ·S U faena, exigiéndole de un modo inflexible que se acomodase a todas y cruda una de sus enseñanzas, con lo que, si tenía aptitud pa~a el oficio, debía obtener u.n rendimiento, conocido previamente con exactitud matemática. Al llegar a él le elevaba de repente su Jornal en el treinta, cuarenta y ha.sta ciento por ciento, ¡pudiendo pagarle a destajo dentro •c1e sus •límites si lo que l·e asignaba era una zona, siempre estrecha; y al obrero que no conseguía llegar a tal producción y cobraba, por consiguiente, mucho menos, no le expulsaba, pero se marchaba él de la industria, convencido de su inutilidad. El autor presenta ejemp.!os admirables de estudio del trabajo, iocluso en casos en que, por 'lo arcaico de las obras ejecutadas, parecía imposible conseguir mayor perfección, como, por ejemplo, en los trabajos de albañilería, en los de pala y en el transporte de lingotes de fundición, que consiguió mejorar notablemente, obteniendo mucho mayor rendimiento, coo disminución de fatiga para el obrero. Este sistema es el ideal que siempre debe perseguirse, y todo cuanto se 'labore por llegar a implantarlo en una industria, será trabajo productivo, de resultados tanto más lisonjeros cuanto más concienzudamente se hagan. Si el estudio de la operación ha sido completo, no hay tarifa alguna de retribución que pueda comparársele; pues, con este procedimiento, se consigue perfeccionar en su esencia los métodos de trabajo, protegiendo a'l obrero, no abandonándolo a sus escasas fuerzas y contribuyendo con la Ciencia al mejor servicio de su causa. Pero, .desgraciadamente, su ·aplicación es muy Jenta y de no fácil reaHzación, con frecuencia. En primer 1ugar, exige un personal muy apto y adiestrado, cuya formación es necesariamente laboriosa, 'l'lJeCesitándose varios años para imJ?lantar ·el método en talleres .d·e alguna ímportancia. Además, como la traJ!sición del antiguo al nuevo sistema se hace de un modo brusco, resulta repentinamente aumentada la producciónJ en cantidades considerables, produciendo esto los consiguientes trastornos. En países como el nuestro, y dado el estado de la cuestión social, el temperamento de la raza y la escasez de buena mano de obra. dudamos de que el obrero se acomode fácilmente a las en.señanzas sobre su trabajo y se conforme con el apartamiento forzoso de los que no llegan a hacer la tarea tomada como tipo. Creemos también que exige, por parte del per-

11

r

r:UNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


-467-

sonal facultativo y auxiliar, unos conocimientos difíciles de lograr para ·deducir del análisis del trabajo consecuencias provechosas. Por eso, y aunque consideramos este sistema como el mejor, y desearíamos verlo introducido en nuestras 1ndustrias, aconsejamos, al hacerlo, la mayor calma e inteligencia y el más perfecto e!>tudio, sin Jo cual se iría seguramente al fracaso, y estimamos, como buenos proce<limicntos de transición, las tarifas diferenciales, en que la mano de obra aumenta progresivamente, se desarrollan las iniciativas obreras y da .Jugar a preparar la adopción del método más perfecciona.do. Para obviar alguno de Jos inconvenientes referidos, GANT, discípulo de TAYLOR, sin variar en esencia el método ·de su ma:estro, introdujo ciertas variaciones en .el sistema de pago, abonando al obrero un jornal míruimo, cualquiera que fuese la producción, y dándole un bono .de valor proporcional a la obra heoha, cuando ésta .llegaba a Ja fijada o excedía de ésta. En esencia, los dos procedimientos no se diferencian sino en que en el de TAYLOR éste acostumbraba a abonar al obrero dos destajos, de los cuales el primero era de tarifa mínima, y el otro, concedido a los que sobrepasaban la producción, de precio unñtario mucho más elevado, mientras que GANT substituía el primer destajo por un jornal, cualquiera que fuese la producción. V La participación en los beneficios.

Modernamente se ha puesto muy en boga ~ método de participación en los beneficios, que, aunque con variadas tonalidades, consiste, en esenrcia, en repartir con el obrero las ganancias de la industria, resultado del balance, en el caso de que las haya. La cantidad reservada al trabajo se le entrega al asalariado, bien en acciones de Ja Sociedad o directamente en metálico. Hadéndolo en Ja primera forma, encontramos desde luego una ventaja a este sistema, ·digna de tomar en consideración, y es la de que, con ello, sé estimula el ahorro y se le ·crea al obr.ero un capital que le sirva de ayuda en las épocas malas de su existencia; oo todo caso. como el asalariado cobra todos los días su jornal, y lo que se .:e entrega, por semestres o años, pueden ser cantidades bastante crecidas, se fomenta con elld la economta, Y. el traJbajador encuentra así una ventaja muy apreciable. Por lo •demás, nosotros no somos partidarios de este sistema,_ como procedimiento de l?ago, si ello se ha de tener en cuenta para rebajar en lo más mínimo el importe diario de la mano de obra. Dicho más clara,

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


rru:nte: preferiríamos ver aumentada la cantidad concedida directamente al obrero por su trabajo, a repartir oon él los beneficios obtenidos en la industria. Observemos, en primer lugar, que si a la mano de obra se le concede participación en los beneficios por la parte que tomó en su consecución, no hay razón alguna para no atribuirle la misma participación en lai pérdidas, la cual resulta prácticamente inaplicable. Las ganancias o quebrantos experimentados por una -industria dependen, muchas veces, de una porción de causas extrañas al rendimiento obrero, tales como el precio de las primeras materias y tr.a:Il'sportes, las condiciones -de amortización de la maquinaria e inmuebles, eil crédito científico de la Casa productora, el oomero de industrias análogas, los aranceles de Aduanas y muchas otras que pudiéramos citar. Si por la marcha anterior de los negocios, una entidad industrial se encuentra con importantes cargas sociales, obtendrá de seguro, 01ando funcione prósperamente, beneficios menores que otra, de la misma clase, establecida en; el mismo lugar, que no tenga sobre sí tal estorbo; y, sin embargo, ¿hay alguna razón para que los obreros de una y otra perciban cantidades distintas por el mismo · género de trabajo? El trabajador, fr-ecuentemente con numerosa familia y viviendo con marcada estr:echez, 1111ecesita de su jor:nal diario .pa:ra atender a las necesidades de los suyos, y no puede esperaT a fin de año para per:cibir una cantidad Í!nci.erta, cuando .pasa el resto de él sometido al hambre y a la miseria. Bien está que se fomente el ahorro, y nada más lejos de nuestro ánimo que censurar a aquellos que lo estimulan; pero no conviene exagerar su ccmveniencia y pretender que Jo consiga el obrero paupérrimo, hambriento y desarrapado. Los que hemos contemplado de cerca gran número de trabajadorfs, y hemos entrado en sus antihigiénica>s viviendas, probaJdo sus ~omidas y conocemos a sus enfermizos ·hijos, comprendemos que hay un problema más hondo y necesario que el de fomentar el ahorro, y que c0111SÍste en procura:rles mayor bienestar. Pero se dirá: ¿Qué mal hay en dM" al obrero, además de su salario, una ca111tidlad anual, TesultaJdo de los beneficios industriru!es? Ninguno. Pero es que esa cantidad podía y debía habérsele concedido diariamente con cualquier otro sistema de pago. Y no se diga que 1110 podía preverse cuál fuese su cuantía; pues muy mal organizada ha de esta:r una industria para no conocer en cualquier momento, de un modo aproximado, la buena o mala marcha de los negocios y, por consiguiente, lo que a mano de obra puede dedicarse. Además. para que la participaciónl en los beneficios sea efectiva, el asalariado <iebe tener intervención en los libros y administración de la.

fU~DAC IÓN

JUANELO I URRIANO


-469Sociedad, y es este asunro muy delicado; pues, a juzgar por la semilla que tanto fruto ha producido entre los obreros, éste siempre creerá que la dirección triene la culpa de los fracasos, que hay multitud de cargas de orden técnico y adnúnistrativo muy importantes que sorn, a su juicio, innecesarias, y encontrará mezquina su participación, comparada con la del capital."

*** Hasta aquí el texto íntegro. Lo limitado de la impresión obliga al Comité encargado de la publicación del Libro del Congreso a exponer, como final de este trabajo, una síntesis de ·l a materia que lo corona. Hace el autor un estudio matemático de 1ais tariif:as para deducir consecuencias difíciles de prever por las .definiciones y rnzonamientos. El procedimiento de cá-lculo que hace -comprende todos 1os sistemas y se ada.pta perf•ectamente a aquellas definiciones en función de las producciones o de los tiempos. En función de las producciones, y llamando s0 y Po al salario y producción-bases y s y p los salarrios y producción realmente cobrado y producido por el obrero en la jornada, viene a deducir que la prima mínima P.., que éste puede llegar a cobrar vendría representada por el límite de la prima P cuando p se haga infinitamente grande y la ganancia mínima patronal G' m por el límite de G para p = ""', así como los beneficios mínimos patronal y obrero por ciento Bmp y Bmo serán los límites de Bp y B0 para la misma hipótesis acerca de P. En función de los tiempos, las ganancias patronal horaria, la obrern por ciento y la patronal por ciento los deduce en fórmulas adecuadas. Expone el autor los interesantes gráficos por producciones y por tiempos, verdaderas curvas representativas de .Jos diversos sistemas de pago, resu·ltando un tra'bajo analítico muy oompleto de las diferentes clases de ~arifas. · Termina con un il:Ítulo VII sobre "Elección y empleo de los diversos si•stemas ", en el que da normas muy atinada•s para la más acertada elec· ción ·del sistema más conveniente." El Sr. COLAS, representando ai Sr. URiGOITI, Jee una síntesi~ y conclusiones del siguiente estudio de éste:

flliDACIÓN JUANELO TURRIANO


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"LA PUNCION SOCIAL DE "LA PAPELERA ESPA~OLA" Por D NICOLÁS MARÍA DE URGOITI, Ingeniero de CatwitJOS. El Ingeniero -'!Ue tiene el honor de presentar al Congreso de Ingeniería este trabajo ex<:usa su bre\'edad en atención a que "La Papelera Española", de la <:ual es Diredor general, ha publicado en un tomo que podrán conocer todos los señores Congresistas el conjunto de laSI instituciones sociales que se han ido fundando por la Compañía, con arreglo a las necesida ·1es de sus obreros y empleados y al ambiente en que s·e vienen desenvolviendo .las r·elaciones 'entre el Capital y el Trabajo. Los üempos traen aparejadas mudanzas en la manera de apreciar las cosas; y si durante muchos años la conciencia del patrono-capitalista quedaba tranquila cuando, pagando buenos sueldos, había contribuído con su dinero al establecimiento de instituciones benéfica:Si en pro de sus obreros, hoy día, sutilmente, penetra en todos los cerebros Ja necesidad de ir más adelante y de considerar al Ingeniero y a los empleados y obreros como colaboradores en la tarea de sacar el mejor partido ilOsible de los elementos de producción, cuya adquisición es facilitada por el Capital, y aceptado el principio de la colaboración, para que ésta sea lo más eficaz posible, se halla en el interés del patrono mejorar la salud <iel obrero y producir la satisfacción interior del operario, procurar su instrucción más completa y, por último, crear el estímulo para que salu<i y conocimiento procuren la mejor eficacia en la gestión común. Aceptadas estas premisas, las conclusiones que se derivan, y que el ponente se atreve a insertar porque muchas 'de ella:s' han sido ob}eto de aplicación práctica con excelente resultado, como puede verse en el folleto de que antes se hace mención, son las siguientes: PRIMERA. Es deber del patrono establecer, solo 'o con la ayuda <iel Estado, instituciones que aseguren a!l obrero la asistencia facultativa y el ·socorro del jornal compl·eto en casos <le enfermeda<i o de élleddentes del trabajo, y a la obrera, un mes antes, y otro después del parto. SEGUNDA. En fonna paredda, y con participación de los interesados, deben crearse las Cajas de Previsión, que aseguren a cierta edad, y en casos de imposibilidad física ·parcia1 o total, pensiones que permitan un mínimo de alimentadón y cuidados. TERCERA. En toda:s. las industrias que ocupen cierto número de obreros, deben crearse, a costa del patrono, con la ayuda del Municipio, Escuelas profesionales <le aprendizaje, en las que puedan hallar instrucción los hijos de los obreros, y deben constituirse suficiente nú-

f'UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-471mero de becas para estudios superiores, a fin de que no dejen de redbir esta instrucción, por falta de recursos, aquellos individuos de las familias de obreros y empleados cuya capaddad sea notoria. CuARTA. Debe estimula,rse y favorecerse la creación de Cooperativas de consumo, administradas por los interesados, entregando el patrono la cantidad necesaria para constituir el capital, siendo éste reintegrado en forma que no cause perjuicio al desenvolvimiento de la lnstitución. QuiNTA. H abiéndose implantado la jornada de ocho horas, es deber del patrono y del Estado que los obreros puedan apro>'echar, las que 1110 sean r-equeridas por el descanso y .recreo, en •su instruccióru, y para aquellos en que, por fa~ta absoluta de conocimientos de las primeras letras, sea muy difícil conseguirlo, proporciona.rles terrenos adecuados en ros que puedan dedicarse al cultivo o a cuidados análogos. SEXTA. Debe procurarse la asociación de todo el personal que preste sus servicios a cada Empresa industrial, haciéndose las votaciones para los cargos directivos por sufragio secreto y dando representación a las minorías. Los organismos. directivos así elegidos serán renovables con frecuencia. SÉPTIMA. Debe conceder&~ participación en los beneficios a todo el personal asalariado, y, en ningún caso, esta participación debe ser menor que la correspondiente al personal, si fuese propietario del capital en proporción igual a su retribución anual. OcTAVA. La admisión de personal, horas de trabajo y reglamentación de la industria deben hacerse previa consulta a todos por el órgano que les represente, según se especifica en la base sexta. NovENA. En todo momento, las observaciones que la marcha industria l o comercial sugiera a cualquier obrero o empleado deberán ser hechas a los organismos representativos de la Asociación y transmitidas por éstos cuando haya lugar a la representación del capital. DÉCIMA. Deben constituirse Comités paritarios para la resolución de todas las cuesrtiones que puedan •s111rgir .entre el Capital y el Trabajo en una industria determinada. De no llegar a un acuerdo, la resolución debe pasar íntegra a un Tribuna:! cuyos miembros no pertenez-can a la industria. En tal caso, los miembros del Comité paritario informarán a dicho Tribunal, y su resolución será inapelable." El Sr. VELLANDO lee su Memoria, cuyo contenido es el siguiente:

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


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"NECESlDAD DE MODIFICAR LAS LEYES DE DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA P<>r D. EMILIO VELLANDO, Ingeniero agrónomo. Señores C<>ngresistaa: No creo que pueda ¡presentarse ocasión más oportuna de plantear d problema fundamentai de la justa repartición de la riqueza que ante un Congreso de Ingeniería que pretende abordar los de intensificación y propulsión de la misma~ dentro de los límites del suelo español. Es función de los Ingenieros hi·&panos encauzar ISUS esfuerzos in~ tensificar su labor para conseguir que, en estos instantes en que, mudos Jos cañones, va a comenzar la lucha ~onómica más severamente organizada que •los hombres plantearon, España ocupe el lugar de hecho que de derecho ·le corresponde. A este fin coopera seguramente, de una manera esencial, la organización técnica; pero también ha sid() preciso a la misma, según nos muestran los pueblos triunfantes, no en lides guerreras solamente, sino en hegemonía universal, el cobijamiento de un ideal colectivo, acicate de todo esfuerzo, de todo sacrificio. Faltos de un ideario na¡cional en donde fundir nuestras aspiracio-nes, sólo al ca·lor de reivindicaciones regionales se han conseguido focos intensos de cultura y <le activida-d. Así ha transcurrido para España la época de los ideales nacionales reforzados por el antagonismo de los pueblos. Pasó para nosotros, sin acertar a establecer el armazón espiritual propio, ese lapso de tiempo caracteriza:do por la ~in­ gularización de •los fines de las razas y de los pueblos. Fuera, pues, tarde, cuando se borran las fronteras espirituales de tos ejércitos de~ trabajo en toda.s las naciones:, para interrtar el establecimiento de un ideal estrictamente nacional que no surgió en la época favorable a esas cristalizaciones. El intento habría de incapacitar por ~ncomprensión a quien 'lo pretendiera en estas circunstancias de amplia revisión de todos ·los v~lores sociales, que ha conducido al fracaso de Jos principios que serv'Ían de sostén a la Econom1a po11tica del siglo XIX. Consiguientemente, habremos de •buscaT los Ingenieros españoles en la moderna 1deología universal Jos cimientoo de la nuestra, y fundir a sus espensas el bloque espiritual que sirva de base a nuestra particular· organización rocial, económica e industrial. Por otra parte, fuera insensat<> pretender un aislamiento nacionalista en lo sucesivo que no habría de conducir sino a hacer infructuosas todas las determinaciones, que han de ser elaboradas en este Con-

e

f''UNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


llevarían en sí, en el caso improbable de ser orientadas en precario, el vicio <le nulidad <le toda labor, por desplazada, irreal y anacrónica. Y sería no corto estrago que, de la labor de una Asamblea formada por gentes catalogadas en los grados más altos del saber y del estudio, se pudiera hacer un juicio desfavorable poi inadaptación al tiempo y a:1 momento universales. Nos encontramos, pues, a.nte el deber de adoptar una posición definidora con relación a las teoria·s económicas universales que ahora se debaten, y de ha-cer que sea nuestra labor total, consecuencia lógica de los principios radicales de justicia social que habremos de e~Stablecer. En efecto: no es función exclusiva de este Congreso el dar a conocer los medios más modernos y eficares de 4ntensificar la producción de la riqueza, sino el •de procurar que esa riqueza, en cuya creación nosotros hemos de trabajar intensamente, sea justa y humanamente repartida. Nosotros, los Ingenieros, al pongregarnos en esta Asamblea, lo hacemos por móviles patrióticos, no exclusivamente técnicos y científicos~ y es nuestro propósito colaborar eficazmente en la prosperidad nacional ; esto eSI, de todos nuestros conciudadanos, no de ninguna clase privilegiada. Nosotros no queremos producir más riqueza, ni hacer más útil el esfuerzo de !la clase obrera bajo nuestra dirección, para que gentes ajenas a este proceso se lucren excesivamente, sino que pretendemos resolver en estos instantes una multitud de problemas que han de conducir a la prosperidad de nuestra patria y, en el grado que sea justo, a la de todos los españoles que intervengan directamente. De este modo, el problema económioo universal tendrá un planteamiento hispano, y el ideal de justicia distributiva que informe nuestras actividades entroncará con aquél íntegramente. De propósito quiero .s alir al paso de cualquier objeción habilidosa que pretendiera dejar al margen esta cuestión de principios en las deliberaciones del Congreso de Ingeniería, al que respetuosamente acudo en solicitud de que se me escuche y en ruego de que adopte una posición clara y terminante. Podría, en efe.cto,. objetarse que es cuestión ajena a las resoluciones de la Asamblea las relativaJSI a la repartición de riqueza, y que debe ser limitada su actuación a las que se refier·en a su producción y circulación. Si fuera un concilio eX'Clusivamente técnico y circunscripto, sin pretensiones de actuar en beneficio de la total prosperidad nacional, podría ostentar alguna fuerza esa posible argumentación; pero tratando de conseguir por nuestra coordinación y modernización de esfuerzos una resultante colectiva, el conocimiento previo de cómo nuestro trabajo va a ser repartido, tiene excepcional significación y transcen-

zreso y que

f-UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-474dencia. Porque de cuál sea su destino final depende en fin de cuentas que sea nacional y colectivamente útil nuestro propósito de intensificar por todos los medios la produ<:ción de riqueza o altamente perjudicial para los fines sociales. Si conseguimos incrementar la riqueza patria, y las leyes de distribución de •l a misma fueran las vigentes, nuestra labor sería cruelmente perniciosa y antihumana. La riqueza obtenida no irá, seguramente, a las manos de los que la producen, y, en cambio, la aplicación en más alto grado de la energía hidráulica, de vapor o eléctrica, a las industrias, aunque aumente su rendimiento útil y, por tanto, los beneficios del <:aJ¡>ital, engrosará el ejército de ·los miserable!SI .sin trabajo. La rfqueia producida será .mayor; pero también poqemos asegurar que será más grande la diferencia entre los medios de vida de nuestros compatriota~. Aumentarán las joyerías, pero también los prostíbulos y los asil01s ¡ se ampliarán los garages, pero también las cárceles; habrá un número mayor de millonarios, y de muertos de hambre y de frío. He aquí por qué los Ingenieros españoles, sin conocer el fin real de sus esfuerzos, pueden, al redoblados, lanzar en progresión creciente a los niños, a la miseria y al crimen; a los hombres, a la cobarde resignación o a la rebeldía delictiva; a las mujeres, a la ofrenda de sus cuerpos; a todos, cuantos deben esperar de vuestra ciencia y de vuestra sabiduría un lenitivo en forma de reivindicación social, hacia una lucha cada vez más terrible, más áspera, más desigual, con la miseria. Los Ingenieros de Caminos, de Minas, industriales, de Montes y agrónomos serían, conforme se afanaran en laborar, los agentes más eficaces de la miseria de nuestro pueblo, mientras las leyes de distribución de la riqueza permita un reparto desigual de la misma. Toda carretera, camino, ferrocarril, avalora las tierras que surca y aumenta el valor del suelo; todo progreso en los procedimientos de extracción y beneficio de minerales representa una más alta capitalización de los yacimientos; toda substitución del esfuerzo humano por la energía mecánica, centenares o miles de hombres en huelga forzosa; todo progreso agrícola, una elevación de la renta de la tierra. Estos son los efectos inmediatos; pero todos ellos conjuntamente determinan un aumento del valor del suelo, depósito forzoso de todos nuestros esfuerzos, y una carestía simultánea de la vida, con la oportunidad, cada vez más frecuente, de caer en la miseria. Ante esa perspectiva, no podemos los Ingenieros, ni los demás técnicos que' se reúnen en este Congreso para aportar su esfuerzo a la obra de liberación colectiva de nuestra patria, reducir nuestras energías a promover la creación de riqueza únicamente, si no lo hacemos con la previa seguridad de no apretar más el dogal al ejército del tra-

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-475bajo, que culmina en nosotros y acaba en los niños de nueve años soplando vidrio. No pretendo que mis conclusiones, que trato de justificar en los anteriores párrafos, suenen ante esta Asamblea a radicalismos oportunistas, que esa bastarda intención me ~eshonraría ante mi conciencia, sino a razonadas reflexiones informadas de un amplio espíritu de justicia. Laboremos intensamente los Ingenieros y los técnicos para procurar a nuestra patria próximos días de prosperida.d; pero exijamos las necesarias garantías de que nuestro trabajo va a ser justa y humanamente repartido. Llevad al Gobierno de Su Majestad las siguientes

CONCLUSIONES PRIMERA. El aumento de valor del tsuelo, debido a la actividad colectiva, esto es, el que no sec. consecuencia del esfuerzo particular del propietario, deberá ser socializado íntegra y automáticamente, e<;tableciendo el oportuno reparto de la plusvalía entre las representado-· ncs colectivas con legítimo derecho y el Estado. SEGUNDA. En la Industria española, atendidas las justas remuneraciones del Trabajo y del Capital mediante los salarios y el interés y riesgos, respectivamente, el beneficio líquido será repartido entre ambos factores, en la proporción que se establezca. TERCERA. Será consagrado el principio de establecimiento libre de representación colectiva y el de uso indefinido de la riqueza explotada, por sus legítimos ..creadores y propulsores, mientras satisfagan las cargas establecidas. Por la primera conclusión tendemos a evitar que se beneficie exclusivamente de nuestros futuvos desvelos, como ha venido ocurriendo hasta el momento presente, el tenedor ocasional del suelo. No pretendemos usurpar a éste nada de cuanto le corre'Sponda como propiedad legítima, ni ·siquiera aquella que, no siéndolo, fué consagrada como tal por actos pr.etéritos sociales <de consentimiento tácito. Sólo aspiramos a que, en lo porvenir, otro estado más justo de derecho impida el fraude colosal de los esfuerzos colectivos. A los. que nos reunimos con el propósito de que nuestros trabajos redunden en beneficio de la Nación, nos corresponde abatir previamente el obstáculo insuperable. La segunda conclusión tiende a establecer idéntico principio de justicia distributiva en los beneficios industriales. Separadas las remuneraciones usuales, en el momento económico,

f-UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-476-

del Capital y del Trabajo, el productQ neto debe repartirse entre ambos elementos cooperadores de la producción. La conclusión tercera tiende a capacitar íntegramente a las representa~ones colectivas, impidiendo todos ~os obstáculos de constitución, para la vigilancia y defensa de sus derechos económicos y sociales en el nuevo régimen a establecer, dando además a las mismas y a los individuos las !Seguridades de permanente posesión de la riqueza actuada, aparte de toda intervención privada, en cuanto cumplan los deberes colectivos que les imponga el Estado nacional. Sin la aceptación de estas conclusiones, las cargas tota·les del oportuno Presupuesto de Reconstitución española recaerán sobre todos los ciudadanos, y, sin embargo, la riqueza producida será entregada a los dueños del suelo. Nuestro esfuerzo, aunque lo pretendamos orientar en beneficio colectivo, no lo producirá sino a los privilegiados dueños de la tierra de España, y, por último, el contribuyente español, a más de sufrir las consecuencias económicas en orden al sacrificio contributivo requerido por el Estado para atender a los cuantiosos gastos que la realización de nuestros propósitos implican, se verá precisado a pagar por el uso de! suelo una renta más elevada a los dueños del mismo y precisamente en la cuantía de la riqueza creada por el esfuerzo colectivo. La riqueza creada por el Estado español con el dinero de todos pasará, forzosa )' automáticamente, a poder de los propietarios de la tierra, y éstos exigirán a los mismos que la crearon el interés correspondiente, en forma de renta, por el permiso de disfrutarla. Vale la pena de que reflexionemos atentamente sobre esta paradoja. No propongo nada contrario a la ley natural, ni a los eternos postulados de justicia, ni en desacuerdo con el orden social y el principio de autoridad. A vuestra reflexión de hombres justos someto mi iniciativa, que sólo responde al deseo de colocar ante vuestra razón y vuestros corazones un hondo deber de mi conciencia." El Sr. PRESIDENTE indica que, dada la índole de los trabajos leídos, se puede adoptar por la Sección una conclusión que haga referencia a todos ellos, tratando tres puntos: el primero, sobre el salario mínimo; el segundo, variación del jornal con 1a producción y las condiciones y necesidades del obrero, y el tercero, participación en los beneficios, poniéndose a discusión en este orden. El Vicepresidente, Sr. GóMEZ LATORRE, manifiesta que los trabajadores tienen establecido su criterio sobre el salario mínimo, aceptándolo, y así lo han dicho en el Instituto de Reformas Sociales y al Gobierno; y aunque es di.fícil su implantación, ha de tener por base las necesidades del obrero.

rU~DA(IÓN

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JUA?>:ELO TURRIANO


-477El Sr. ORTIZ DE SOLóRZANO expresa que para su implantación debe intervenir, además del obrero, el capital. El Sr. BRUNA opina que deben fijarse todos 1os elementos de la producción. El Sr. LADREDA admite el salario mínimo, diciendo que es problema arou<> la manera de establecerlo, y dando poca importancia a su cuantía, puesto que ésta depende de ·la cuantía de Ia producción. El Sr. JALVO dice que el salario mínimo depende de la tierra, y que oserá siempre el que necesite el obrero para vivir y produdr. Otros señores manifiestan que la nonna para su establedmiento debe ser las necesidades del obrero, y el camino deben fijarlo [as a90ciaciones gremiales. El Sr. VELLANDO indica que la orientación del salario es la de adelantár al capital, que se completará con lo que corresponda de la participación de ·beneficios. . El Sr. ALBENDtN dice que el salario mínimo depende de la distribución de 1a riqueza, y que cuando las leyes naturales de ésta sean cumplidas, el salario mínimo, en realidad, estará establecido. El Sr. TORRAS manifiesta que cuanto más trabajo haya, más se ganará. El Vicepresdente, Sr. GóMEZ LATORRE, indica que todas las opiniones expuestas hacen referencia a un país de gran desarrollo industrial, como los Estados Un1dos e Inglaterra, y que éste no es el caso de España, donde está muy subdividida la Industria, y ello se traduce en frecuentes crisis de trabajo, dando esto origen a la depreciación de los jornales, cosa que es preciso evitar. El Sr. PRESIDENTE, recogiendo las indicaciones de todos, somete a Ja consideración de la Sección una'S conclusiones que se especifican en el anejo a este acta. Se pone a discusión el segundo punto de variación del jornal. El Sr. TORRAS, aludiendo al trabajo del Sr. Ladreda, se tnaJtlifiesta en el sentido de que le parece demasiado teórico, y, en la práctica, los obrer-os piden aumentos unif-ormes de salarios. El Sr. MORA aboga por las Comisiones mixtas de patronos y obreros en cada uocalidad, en la•s que los técnicos, como elementos organizadores de la producción, deben marcar la orientación de todos cuantos problemas se traten por aquellas Comisiones, interviniendo además dichos técnicos en los límites de la productibilidad, siendo los Ingenieros, por su papel de intermediarios, los más capacitados para esto. El Sr. LADREDA dice que su trabajo no es teórico porque se aplica en una fábrica en que trabajan cuatrocientos obreros, y que es

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misión de los Ingenieros estudiar esos problemas teóricos, tanto más cuanto que no hay una panacea para resolver el problema de variación de salarios. El Sr. TORRAS replica que, aunque aplaude el trabajo del señor Ladreda, cree que no es aplicable en la práctica; pero dice que el Congreso debe adoptar esas or.ientadones en el sentido indicado por di_ cho señor. El Sr. LUCA DE TENA manifiesta que es convenientísimo que las Socieda<les obreras estudien. )a implantación de esas primas. El Vicepresidente, Sr. GóMEZ LATORRE, opone reparos a ·lo expuesto por el Sr. Luca de Tena, porque cree que lo que se pretende es disfrazar el destajo, condenado por todos los homb1'e.S de ciencia, como destructor de la salud del obreto. Él Sr. LUCA DE TENA replica que no defiende el destajo. El Sr. PRESIDENTE resume los distintos puntos de vista, llegando a la conclusión segunda que figura en el anejo. El Vicepresidente, Sr. GóMEZ LATORRE, dice que, para contener el sabotage de falta de rendimiento del trabajo del obrero, es preciso hallar las causas, y que ello obedece a la falta de capacidad de éste, por no existir aprendizaje profesional, en unos casos, y en otros, por la poca satisfacción con que el obrero realiza sus tareas por la tirantez de relaciones con los patronos. El Sr. PRESIDENTE incluye en sus conclusiones la necesidad del aprendizaje. Puesto a discusión el tercer punto sobre participación en los beneficios, el Sr LADREDA dice que en unas industrias ha dado resultado, y en otras no; y se muestra poco partidario de ella porque lo mismo sirve para los obreros holgazanes que para los trabajadores; mostrándose, en cambio, más partidario de que los obreros reciban en salario todo lo que han de percibir. Cita el caso de varias fábricas ·de una Sociedad que obtengan distintos beneficios, con lo cual los obreros de una misma entidad percibirán ca,ntida<les diferentes. El Sr. VELLANDO se opone a lo dicho por el Sr. Ladreda por justicia distributiva y como medio de atajar la prosperidoo de los sindicatos. El Sr. COLAS hace distinciones entre da Indu1stria del Estado y la particular, explicándose así 1os puntoS de vísta del Sr. Ladreda, y añade que la participación se opone al sabotage, siendo la idea del obrero la 'de ser accionista. E l Sr. LADREDA pregunta a los Sres. Colás y Luca de Tena la cuantía de la proporción en que se aumenta el salario por la participación en los beneficios.

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El Sr. LUCA DE TENA, partidario de esta repartición, dice que es mejor que en ca:w de huelga pidan los obreros un 30 o un 40 por 100 de participación en los beneficios, que 2 ó 3 pesetas de aumento de jornal, porque así su triunfo no disminuye la capacidad de la producción. El Sr. MORA indica que la unidad de esa producción exige que los beneficios que se obtengan con ella se repartan entre sus colaboradores, o sea, la iniciativa, la Técnica, el Capital y el Trabajo. El Sr. TORRAS manifiesta que la participación la cree más factible en las sociedades anónimas. El Sr. LADREDA aclara e'l concepto de industrias del Estado, que se ven Hmitadas a la asignación que tienen en presupuesto, y dice que a Jos obreros ha de concedérseles la remuneración íntegra de su trabajo, lo mismo en las Sociedadec; que obtienen beneficios, que en las que no los obtienen. En cuanto a la parte moral, manifiesta que la considera poco eficaz, porque no se da lo mismo al obrero que al patrono, puesto que el tanto por ciento del uno es sobre el capital, y el del otro, sobre el salario. El Vicepresidente, Sr. GóMEZ LATORRE, dice que está más cerca de la opinión del Sr. Ladreda en lo referente a la parte moral a que aludía el Sr. Mora, porque el obrero sabe que esa repartición de beneficios es ficticia. Los que aspiran a ese régimen de participación son conservadores de ese otro régilnen económico que los obreros estiman como transitorio y que quieren derribar, ya que los trabajadores que impulsan el movimiento social no aceptan la distribución de la riqueza actual. Los que aspira!l a la participación de beneficios entienden que el obrero debe trabajar lo más posible y debe ser hasta policía de los compañeros; citando el ejemplo suyo, que está en una Empresa que ha obtenido grandes beneficios, y que ni a ésta ni a los obreros Jes importa pedir aumento de salario a medida que aumenten los beneficios. N o rechaza la participación, pero no 'hace campaña por la idea. El Sr. PRESIDENTE somete a la consideración de la Sección unas conclusiones que figuran en el tercer lugar del anejo. Transcurridas las horas de sesión, ·se suspende ésta.

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ACTA DE LA SESION CELEBRADA EL DIA 24 DE NOVIEMBRE DE I9I9

Abrese la sesión a las diez y <:uarenta de la mañana, bajo la presidencia .del Sr. ARTt&ANO (D. Gervasio); y leída el acta de la anterior, es aprobada. El Sr. MORA da lectura a su •trabajo, cuyo contenido es el siguiente: "EL INGENIERO SOCIAL Por D. ANTONIO MoRA, Inge11iero indtutrial. Una erie111tación en la Ingeniería mundial, y que ya comienza a vislumbrarse entre nosotros, es la de carácter social. El Ingeniero tiene a su disposición, como elemento directivo de una explotación industrial. la mano de obra o elemento personal de aquélla; y su mejor utilización, o, como si dijéramos, 1a completa adaptación de tan importante factor en el orden productivo, ha de ser una de sus principales actividades. Se mueve el Ingeniero, como elemento organi2.1ador del trabajo, dentro de cuatro elementos que vienen reunidos por ·s u potencia inJtelectiva. Dispone de conocimientos técnicos, de materias para su transformación, de un outillage más •o mJenos perfecto y de mano die obra. De la armonía y ooo11dinaJCioo de tales factolres en relación con el medio, resultará el éxito o fracaso de su empresa. Este es el origen del Ingeniero sociaq. Si la sola TécOJi.ca y el Maquinismo tomaran la materia prima y la dejasen transformada en relación a la concepción fin'l!Jlista del Ingeniero sin necesidad del factor hombre, el Ingeniero social no tendría razón de ser. Pasando de esa utopía a la realidad, nos encontramos con hombres .que pueden estudiarse como elementos productivos y, por consecuencia, disponiéndo~os de modo que su trabajo resulte lo más útil posible, tanto para el provecho propio y peculiar de cada uno, como para el de la proTOMO IV

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ducción y, por ende, para el de la total colectividad, o, oomo si dijéramos, para la Economía de la Nación. Es, sin embargo, modesta opinión del que suscnibe que debe considerar el Ingeniero otra nueva modalidad del factor hombre que no puede sepa~rarse de su carácter de elemento productor. Hay en el individuo algo más que Jo humaniza y lo separa de una máquina más o m-enos perfecta, algo que no permite confundñrle con una cosa, con una mercancía: un alma que. con sus destellos, siente la aspiración a la justicia. social, a con.seguir el éxito de la vida, y que, junto a tan grandes ideales, siente el más refinC~Jdo egoísmo; mezcla de virtudes y vicios, es el hombre, así, un c.lemento inquieto que determina las luchas sociales, su fa1ta de convivencia armónJica con el Capital. Para suavizar esta<s inquietuides, busca.ndo el acoplamiento de los elementos que integran la uni•dad de producción, a fin de qu·e ésta cumpla sus altas funciones, precísase un espíritu abi~rto a las modernas orientaciones sociales, donde eJ1 régimen de trabajo se desenvuelva en normas harto distintas de las que h<i!sta hoy han imperado en la Economía de los pueblos, con la aspiración a un mejor vivir de las clases humildes, con un reparto más equitativo de la riqueza derivada de la producción, con fondo ético que, como tema central, permita el estudio, por la aportación de las ideas sugeridas por todos, de los grandes problemas que tamto preocupan a la Humanida<i. Y ahora podemos preguntamos: ¿Quién como el Ingeniero, cuyo espíritu es forzosamente progresivo, reúne la condición de relacionarse íntimamente con los dos elementos patronal y obrero? ¿ Quién como él participa de atributos comunes a ambos? Aseméjase al patrono por su carácter de inteligencia organizClidora, y al obrero, por el de elemento asalariado. Hay que reconocer a.Jl Ingeniero, como elemento mediatizador en Jos pleitos sociales derivativos de la producción, una doble personalidad: 1a de su capacidad téonlica, que le pertnñte conocer 1as corudiciones en que el trabajo se .desenvuelve y las utilidades que pueden producirse, y la de su conv<ivencia con nos dos factores que luchan separ<l!dos por un absurdo antagonismo, ya que son ambos cooperadores de una obra común. 1

* * * No fuera de este 'luga'I' entretenerno.c; en la descripción <ie cuanto están realizando otros países en orden al mejoramiento del obrero, a 1a mejor utilización de s'lt trabajo y al estudio de sus relaciones con el Capital. bien porque nos excederíamos del límite acordado a estos trabajos,

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bien porque aquellos de nuestros oyentes a quienes interese especialmente este asunto pueden consultar Ja obra Social En-gitr.eerimg, del Ingeniero William Tolman, repleta de datos y observaciones de un excepcional interés, y también las de Mangin, P. Denis, los Principios de orgattización científica de las fábricas, de Frederic Winslow Taylor; La dirección de los talleres, del mismo autor; los trabajos efectuados en Alemania a este particular por Soubrier; el Estudio de los movimimtos, por Frank B. Gilbreth; La organización fi.siológica del trabajo, por Aman-; los muy interesantes estudios de Le Chartelier, etc., etc., sin olvidar la notable conferencia de nuestro ii'U'sbre profesor el genera¡} Marvá. Como instituciones que se han d·edicado al estudio ·de cuanto concierne a estas mejoras en la organizaJCión industrial, debemos ciltar aJl "American InstitUJte of Social Service", fundado en Nueva York el él'ÚO rgo8, colaborando Stron.g como pt"esidente, y el Ingeniero Torman como secretario. Sus principales trabajos han ·sido los de arbitraje, sindicatos obreros y de patronos, los trustsJ los salarios, el alojamiento, la ·educacióru y el recreo ·de los obreros. Otra importante organización, la "National Civic Federation", ha trabajado en el mismo orden <le ideas, creando a'<iemás una sección especial para todas las obras que pudiéramos llamar de paternalismo, y que denomina la "Obra del bienestar": El referido mstitut o norteamericano difunde, medi3JUte sus propias publicaciones, -informaciones especiales, consultas, conferencias, etcétera, el resultado de su profusa labor. El Ingeniero Tonnan, en el solo invierno de 1901, llegó a dar cincuenta y nueve conferencias. Se ha asegurado también la colaboración de hombres eminentes en Viena, Bruselas, París, Berlin, Hamburgo, Tokio, Londres, etc., etc. El adjunto cuadro expresa bien claramente la .actuación del "Ingeniero social", que co· mienza derivándose en dos grandes orientaciones: hacia el mejor acoplamiento de la mano de obra al trabajo 1llldustt"ia:l, que puede hacer re· ferencia a:l obrero aislado y a la colectividad, y hacia sus relaciones intermediarias entre los factores "Capital" y "Trabajo".

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su actuación.(

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Entre las representaciones de los núcleos patronal y obrero en los Comités paritarios, Comisiones de trabajo, Tribunales de conciliación y arbitraje, etc.

Dentro de la unidad de producción cFÁBRICA~ por su carácter técnico.

(eoor.U.ad6n del tra-

· or d en en e1tra baJO. Jefes y colaboradores. ~ajo) .• ·•• • •••••••• 1 Disciplina del conjunto:

cutute dtllrabnjt) ••

COLilCTI71D1D OBU&&l

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A SERVIR DE MEDJADOR ENTBE EL CAPITAL Y ItL TRABAJO •••• • •

INDUSTRIAL DBRANDO AL •.• • ••

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A LA MBJOR ADAPTACIÓN DE LA MANO DE O B R A AL TRABAJO

OBRERO AISLADO (eja·

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Físico. \Accidentes del Mejoramiento trabajo. De. jaternalismo: Seguros sodel obrero..• . Educativo. ciales, casas baratas, etc. Recreos. derecho: Salario, destajo, De . . . Económico. 1 primas y participación en los beneficios. Máxima utiliza-( Vigor. ción de sus fa-' Inteligencia. cultades (se-) Aptitudes. lección) ...... { Hábito. 1

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Debe atender el Ingeniero social a:l mejoranúento del individuo obrero en todos los órdenes. Egta primera obra, que pudiéramos llamar circum-industrial (de asistencia social, de protección obTera... ), habremos de reconocer que no es sólo una acción hw11aruitaria a que en buena moral venimos obligados todos, sino también una obra utilitaria y die prudente política, porque la experiencia demuestra que el obrero mejor l!:ratado produce más y permarn;ece adicto a la Empresa dond'e encuentra satisfechas las necesidades de su cuerpo y de stt espíritu, SJiendo de este modo ma.teria refractaria a las sugestiones de los desapreniSivos o de los iJlusos. El mejoramiento físico de los obreros, procur.at1do que gocen ·de la mayor ·salud pos·ible, ha de ser constante preocupación ode ilos elementos directivos de la Empresa. En los locales de trabajo se ha111 de extremar las precattdones Sla'nitarias e higjénicas, teniendo •en cuenta que todo gasto en este sentido será remunerador. Los cuidados concernie111tes a la veniflilación, suministro de buena agua potable, calefacción y alumbrado, limpieza de los locales, pinturas, water-closets, baños, etcétera, no deben ser descui·dados en manera alguna. La asistencia médi<:ofarmacéutica es obligada, tratáJn.dose de una población obrera numerosa, así como la instalación de un hospital, con sala de operaciones y todos los servicios exigidos por la Medicina moderna, atendiendo con especial interés las enfermedades profesionales, siendo indispensable el disponer de botiquines de urgencia. Todas las llamadas enfermedades sociaJ.es (es decir, las que tienen su causa ocasional en la cot11Vivencia de los grupos humanos, tales como la tuberculosis, la viruela, el tifus, etc.), habrán de ser atendidas con especia;! cuidado; y sin perjuicio de las prescripciones ordenadas por la dirección médica de la Empresa, deberán enseñarse también a los obreros, mediante conferencias, cal'tillas, exhibiciones cinematográficas, los medios para evitar o atenoua•r lffil lo posible aquellas plagas sociales, sin olvidarse de poner en .práctica las mediidas que el aokolh<Jiismo reclama. La rápida expul'Sión ·del polvo producido en atlgunas industrias, a.sí como Jos gases tóxkos, y el cuidado de cambio de ropa y su conservación respectiva en anuarios 1ndividuaoles, es práctica muy recomerudada y que impo11tantes entid~des norteamericanas ("The International Harvester Company" y otras) atienden con especial ·interés. La:s cooperativas de consumo, que tienen por fina:lidad, al par de una economía en la alimentación, procurar que ésta sea sana y adecuada, deben ser especialmente protegidas. Análx:>ga•s consideraciones podemos hacer respecto a la vivienda del obrero y la construcción de casas baratas.

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En ~uanto a los accidentes del trabajo, es debe·r altamente moral y de rec0111J0Cida economía el disponer las instaladones convenientemente, a fin d·e reducir su número al mínimo. El hecho de tener contratada la responsabilidad derivativa de aquéllos con entidades aseguradoras, no hará disminuir el interés de todo Inge· niero por su evitación. Por otra parte, ya que la ley, fundada en ~a doctriná del riesgo profesional, y no en la de la culpa, es tan generosa que hace siempre al patrono responsable del accidente, es un deber elemental de dos obreros (¡¡¡parte de otras razones ·de conveniencia individual y social) no hacer más oneroso de !.o que ·resulilla aquél ya prura el Capittal el régimen .de la responsabillidad de los acciderutes dtel trabajo. En .la misma nación norteamericana, y según informes de las Asociaciones de Ingeni·eros, el número total de accidentes, que anualmente se evalúa en soo.ooo, oon térmim.o de muert>e o invalidez total o parcial, podían quedar reducidos a una mitad oon una buena aplicación de la técnica. Bajo el supuesto de que el jornal medio del obrero americano sea de 2.590 fr., la pérdida económica soci31l de aquel país por un año, y en razón a estos accidentes, es <le 1.295 miJ.l<lttlJes de francos. Por su p3!rte, el doctor Zacher, director de la,s "Oficinas imperiales de est,a,díst'icas", de Berlín, asegn.tra que se evitaba anualm'etnte en Alemania 1.250 millones de marcos a consecuencia de aquellos museos de seguridad del 01brero. sanatorios y casas de convalecencia; es decir, por aquella'S formas de seguro social, evitando que los obreros gravemente acciderutados quedaran completamente inútiles y, por consecuencia, impropios para el trabajo.

* * * El mejoramiento educativo del obrero ha de ser otilo de Jos ideales del Ingeniero social. El obrero educado (en el amplio sentido del concepto de .educación) se halla .drspuesto a la pacífica oonvivencia con e! patrono y sus .directores, desechando la¡g 511gestiones utópicas o 1.nteresadas de los agitadores ·revolucionarios. Comprende esta labor educativa las escuelas infantiles, que son las que en primer término preparan al obrero del m.a.ñana. Si la población obrera es numerosa, habrán de organizarse estas escuelas con sujeción a todas las exigencias de la Pedagogía moderna. Terrn1nada aquella primera enseñanza, el futuro obrero áeberá pasar a la escuela técnica, que será la preparatoria de la propiamente profesio· na:l. La enseñanza versará sobre nociones <le Dibujo, Matemáticas, Físka, Química, etcétera.

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Y, por último, en Ja profesional o de contrrunaestres se atenderá al estudio de la Técnica relacionada con el fin industrial de la explotación, que podrá ser fecundo semillero de buenos encargados o colaboradores de la Dirección. Obreros más distinguidos saliendo de esta última escuela pueden ser pensionadoo para dirigirse a las principales manufacturas extranjeras. Son también medios educativos, por último, l'a biblioteca, las conferencias, lo·s viajes y excursiones.

* * * Hacer agradables los rart:os de descanso del obrero, apartándole de la tabennJa, ha ·sido y será aún uno de los ideales del •elemento consciente y directivo de la Empresa. El •disponer de amplios y venti:lados aocalcs, donde pueda distraer&e aquél en juegos sencillos, oyendo música, consumiendo bebidas no alcohólica~s, improvisando representaciones teatrales de fondo moral, e:x1hibiciones cinematográficas, atendiendo al cultivo del canto popular y de conjunto (corno en las asociaciones corales), al estudio del arte musical, al juego de pelota y a la expanS'ión familiar, debe preocupar a los directores de aquellas Empresas que cuenten con perso. na:l numeroso. No debemos olvidar que el gozo espiritual, la jubilosidad de á:nimo. la santa alegría de la vida, es la medicina mental de mayor eficacia que ninguna otra para las enfermedades del alma. En los momentos de emociones placenteras, es más copioso el flujo de ideas, de mayor intensidaJ y vaHa el pensamiento. El esparcimiento del á.nñmo es además una predisposición a las tareas cotidianas, que luego se repiten con un mayor contento y satisfacción.

* * * Los seguros sociales de paroernalismo vienen siendo ya considera.dos como tm .sistema indirecto de participación de beneficios. El jornal llamado hoy completo es también la suma del jO<r'l'lal reaJl y los seguros de vejez, enfermedad, paro forzoso, inva.il.idez, protección a la maternidad y protección a las vhvdas y huérfanos. Es, seguramente, el régimen de Previsión uno de 1los más importantes aspectos de la asistencia social. Comprende las ·siguie~ instituciones : 1.•

2: a) b)

Previsió11 de pri·mer gr-ado: AHoRRo. Pre~ón de seg1~ndo gt'ado: SEGURO. Seguro de enfermedad. Pensiones para la vejez.

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e) Pensiones de inválidos. d) Seguro para caso de muerte. e) Seguro de vida en relación con la adquisición de la casa. f) Seguro materi!la:l. g) Mutualidad escolar.

De todas estas formas de Previsión social, son ya obligatorias para eJI patrooo, oon ~a correspondiente bonificación deJl Estado, la:s pensiones pa:ra la vejez, según el Real decreto del 5 de tl'llalrzo del corriente año, mediaJnte el cual todo rusalariado comprendido entre las edades de diez y seis a cuarenta y cinco años, con sueldo-límite de 4.000 pesetas anuates, goza:rá de una pensión anual de 365 peset'clis en el caJso de que no haya h¡¡¡bido interrupción en su trabajo. Para 1los obreros comprendidos entre los cuarenta y cinco y sesenta y cinco años de eda-d, 'se establece oo sistema de imposiciones de ahorro, con la misma bonificadón del Estado. Las correspondientes imposíciones de pensiones pa,ra la vejez deberán hacerse en el Instituto Nacional de Previf>ión o en alguna de sus Cajas regionales, o de gestión complementaria a base del reaseguro correspondiente. En cuanto al seguro de enfermedad, y hasta que otra cosa no disponga el Estado, queda desde luego englobado en el servicio médicofarmacéutico a que generosamente se obliga 1la Empresa en favor de su personal. Las pensiones de invál1dos quedarán atendidas, probablemente, hallándose los obreros inscriptos como titu131res ·de libretas de vejez en el Instituto Nacional de Pflevi.sión, con der.echo al .percibo de una peseta diaria, naturalmente que con independencia ·de la responsabilidad económica del pa..tr·OOO en ca·so de accidente que produzca la incapacidad. El seguro para ca:so de muerte queda ~n:cluído en e-1 de vejez, ·contratCIIl'ldo con el Instituto Naci0'11all ,de Pr-evisión las pensiones bajo el pacto de capital reservado, C()llllsotidá.ndose el derecho de la Vliuda, hijos o padres del ob~:~ero a flecibir, en caso del faJlecim!i,ento del titular, la suma de todas las imposiciones que hubiera hecho en su ~rbreta, aumenta,das con Jas del patrono y con las bonlificadones del Estado. El seguro de vida en relación con la adquisición de la casa es de grandísimo interés·, porque garantiza el pago de los plazos no pagados en ei caso del fallecimiento del obrero que hubiese contratadto la adquisición de la finca a plazos. El seguro maternal tiene por objeto atender al pago de Jos salarios

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de la obrera en los períodos que preceden o siguen al alumbramiento, según establece la ley de 13 de marzo de 1900. Y, por último, la mutuali{j_ad escolar proporciona a los niños libretas de dote infantil con que <:onstituir un capital a los veinticinco años; Befando a esta edaod, el titular puede optar por retirar el capital o cederlo como prima única para crearse una pensión de vejez.

* * * Mejorado eJ obt'ero por los indiCéildos sistemaeS, es ya más apto para la producción; pero el Ingeniero sociaol, reconociendo que todos los agentes <i~ la ejecUJción distan mucho de tener igurules cualida,des fí:sicas, intelectuales y moraJ!es, ha •de preocuparse, como buen orgaonizado·r, de elegir los ejecutantes más apropiados a la orientación finalista que se propone realizar. Todas estas capacidades relativas a un trabajo determinado pueden pertenecer a dos grupos: ser nativaos, o haberse adquirido por educación; pero hemos <:le hacer notar la preferencia que de día en día da el l·ngeniero sociaol a las primeras, aunque resulta ser labor bastante difícil el podenlas reconocer y medir en la mayoría de los casos. Este reconocimiento lo fué consiguiendo Taylor, el autor de la Orga11isaci6n técnica del" trobajo indt~stríal por la aplicación del cronometraje al trabajo de los obreros. pudiendo arsí definir las aptitudes, resultado del temperamento y del carácter. En semejantes condiciones, era fácil clasificar a los obreros adaptándolos a trabajos que exigían fuerza, a trabajos de rapidez y soltura y a los que precisaban núnuciosidad y detalle. Disponer el trabajo manual de modo arbitra-rio, sin esta previa selección, es aumentaor la fatiga y disminuir la cantidad de trabajo efectuado. Taylor, que tanto insiste en esta determinación de aptitudes, en bien del i•ndividuo y de la producción, llama a esta •labor la ·indiv~dualización de Jos trabajos, o, mejor aú•n, cra especialización. Por la educación de la inteligencia se aodquieren Jos conocimien•tos téonkos, el desarmllo de las bcultades y, de modo má-s secundario, pero no despt'eciable, la •creación del hábito. El gran principio de toda adquisición de conocimientos debe ser h objetividad. Para el Ing¡eniero, el valor de cada coocepto se mide por Jo que tiene de reaJliza:ble, y ·debe prestar su atención a que el abusivo empleo de los símbolos inltermediarios (escritura, planos, etc.) .puede crear un daño grave de idealismo. Como muy bien ha dicho el ilustre Poincaré, el servirse exclusivamente de los trazos principales de un fenómeno, de los esquemas, impide •la visión de las complejas realidades; y en este

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sentido parece que han rerulizado los alemanes una buena armonía de b objetividad y de la teoría. En cuanto al hábito que podemos considerar como una modificación momentánea o duradera de la sensibilidad, facilitando notablemente l;¡, acción. por la marcada propensión a actuéllr, y la costwnbre al trabajo, puede prestar valiosos servicios rul Ingeniero social. El único inconveniente que se le puede a.<Jhaca't' es el de que degenere en nttina, careciendo así de aquella flexibilidad que hace la acción uniforme e inteligente. La ampliación de estos conceptos nos conduciría al deséllrrollo de la "taylorización"; pero dejaríamos nuestro estudio, que es sólo el de indicar las orientaciones que al Ingeniero social corresponden.

* * * Los trabajos del Ingeniero social en cuanto se refieren a la eficacia y al rendimiento de la mano de obra, tienen, pues, por base la especiaJización, que, naturaLmente. sólo puede practicarse en el seno de actividades industriales numerosas. Estas presentan tres grandes ventajas, que han sido las causas impulsivas de las industrias importantes: 1." La reUlllÓn de una fuerza total considerable.-2." La ventaja de utilizarse por todos los obreros los mejores métodos de trabajo, por cuanto la convivencia permite Ja total as1milación.-3." La división del trabajo y, como corolaTio suyo, la especialización de los ejecutantes. Estas grandes organ-izaciones industriales se desenvuelven con arreglo a una orden o unidad en la ejecución que corresponda, natura.hnente, a una inteligencia. Semej<l!nte trél.lbajo colectivo comprende además una serie minuciosa de pequeños detalles de coordimadón de actividades elementales, que pi'ecisan una convergenóa y un máximo de eficacia. Es decir, todo tra:b<l!jo en común, debe ser dirigido. De aquí se deduce aa necesidad de~! jefe, cuya misión es la de efectuar el esfuerzo voluntéllrÍ<.o de ·su inteligen'Cia para utilizar los conocimientos adquiridos y reteniidos por la memoria, apreciarlos por med~o del juicio, ayudado de la lógica¡, y darse cuenta de las reaiidatles conocidas, las reladones existentes,'prever las posibilJidades, sea aun por medio deBa lógi-ca, ayudada de la imagil11ación; sea de modo más limitado, por la intuición, y, en fin, sobre la base de todos los datos así reunidos y clasificados, concluir tolll.allldo sus decisiones.

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Es la disciplina factor indispensable para la mejor utilización del trabajo. Podemos asegurar que ella penmite Ja eficacia y el rendimiento máximo en las actividades de la producción. Contando el director de una Empresa con ejecutantes disciplinados, puede precisar de antemano todos los detalles de la operación en rela.ción con las posibilidades humanas, limitasdla.s, naturahnente, por el concepto moral del hombre y por el derecho de das masas obreras a asegurar la defensa de sus intereses. De aquí el límite de esta función social. La caracterÍrstica de la disciplina industrial ha de ser, dentro de sus fundamentos humanitanios-, eSJtricta y precisa en 1a ejecución; y, por consecuencia, por su mediación, ha:brá de limitJa.rse todo aJCto o gesto inútil del obr:ero, considerándolo como 'Pérdida. .de tiempo o de esfuerzo. Habrá que ir dec:id1:damente a la <:orrección de ~a pereza i.nmata o vollunrt.al'ia.hue1ga de brazos caídos (flanerie, pa:ra los franceses)-, lo que no debemos confundir, ni mucho menos, con el necesario reposo. Pero aun hay más: medliante la diociplilna, se llega a la posibilidad de la especialización y de la división del trabajo. Los estudios de Taylor, mantenidos en los E stados-Unidos por la llamada disciplina americanis~ :han sido aLtamente preconizados, y, sin embargo, su aplicación en las fábricas europeas no ha dado, ni con mucho, el resultado que se esperaba. Para darse cuenta hasta qué punto es necesaria la extrema disciplina en el "taylorismo", hay que ver e&encialmente las partes que constituyen este sistema de ejecución: I. • Un análisis y una rnedüda tan exaotos, detallados y completos como sea posible, efectuados bajo los auspicios de la Dirección y de sus oola:boradores, correspondiendo a todOIS dos elementos que intervienen en la fabricación (materias prin1as, útiles y maquinaria, trabajo y movimiento de los obreros).-2.• La apreciación de los elementos recogidlos, a fin de investigar y apreciar cómo podrían ·ser coord.ina.doo eni vista del mayor rendimiento de cal~dad y cantidad, lo que determina :la eliminación de t'Odo esfuerzo perdido, gesto in<Úitil, etcétera.~3." Síntesis de las observaciones y decisiones expresadas en uoo -ficha de trabajo, indicando aJ obrero lo que debe hacer, hasta sus menores detalles, con la fijación det tiempo preciso. Todo este trabajo de organización viene asegurado por una dirección central y por servicios especializad~ y exige, dada .su minuciosi&d y detalle, una. u·trema disciplina, a la cual está ya adaptado el obrero norteamericano. Los resultados práctic'Os de este sistema han consistido en

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acrecentar la producción al doble, triple y cuatro veces el antiguo rendimiento, y algunas veces más aún.

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Poco podremos añadir, en estuc:iio tan sucinto como éste, a lo ya indicado en un principio respect<> a. ila actuación del Ingeniero socia<l como elemento mediador entre el Capital y el Trabajo, a no ser el recuerdo de hechos que vienen a corroborar nuestros asertos. En nuestra tierra valencia:na, y en momentos harto difíciles, en los que no encootrábamJSe fórmulas a.rnnórücas •entre los obreros de una impor:tante induSitria, sus patronos y dh;ectores, y aun las mismas primeras autoridades ·die ,Ja región, un Ingeniero Hustre, D. César Santomá, propuesto como amigabl-e componedor, dió la fórmUJla de concordia, que fué aceptada unám,io:nemente y sin d'iscusaón. Aquí, en Madrid, es ta<mbién de feliz recordación el l3.1udo de los metalúrgicos, en abril d'el corriente año, interviniendo, en repr.esentación de la Asociación Nacional de Ingenñeros industriales (Agrupación de Madrid), Jos Ingenieros D. Felipe de Cos, D. Juan Uzabiaga y D. Ma.riano de Bastida, y que dió origen a una Real orden del ro de aquel mes y fin a aquel conflicto. Largo es el camino que para el Ingeniero social se vislumbra, y muchos e importantes los servicios que puede aportar en el orden d:e la producción y en el de la armonía entre el Capital y el Trabajo. Bn estas dos orientaciones habrá de ir actuando> siempre con ese espíritu innovador y altamente progresivo que ta'llto le caracteriza, moviéndose dentro de la realidad de ·la wdla y huyendo, ta111to de las utopías ·sociales, que con fondo imaginario producirían fuertes convulsiones a la Economía nacional, en el caso de que se pretendi.era ensayarlas, como permaneciendo inmovilizado, en Ulrli medi1o que propugna por un mayor perfeccionamiento. Alerta el Ingeniero, amando los graJ!1Jdes ideales de justicia social y de bienestar cotnÚQ, y camina·nd'o siempre con un fre11te de ideatiidad y ética esencial, podrá aspi·ra:r al convenóm.ieruto de los part.r>Qinos y de 'los Olbreros a sus raz0111am~entos y disposiciones, consigui•oodo una organización científica del trabajo, con sus ventajas de economía de la producción y del aumento de los salarios respectivos; un mayor cootento de los obreros, que gozarán de las ventajas que el paterna~ltismo les proporci0111e; tma guía en sus aspiraciooes de derecho, como el-ementos participa.nltes de la riqueza derivada de la producción bajo principios equitativos, y una parificación de los espíritus, robusteciéndose de este modo los factores que constituyen el núcleo "fábrica", y contribuyendo así a la independencia ecor:ómica y al mayor engrandecimiento de nuestra patria.

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-t')j -

CONCLUSIONES PRIMERA. El Congreso Nacional <le Ingeniería solicita del Gobierno de S'u Majestad la intervención directa de los Ingenieros civiles en el Instituto de Reformas Sociales, constituyendo un Consejo de Ingeniería, y cuyvs informes, inspilCIIdos en el conocimiento deJa técnica del trabajo, puedan servir para el mejor estudio de las normas de convivencia de aquél co.n la producción. Podrán ser furnciones de est·e Consejo: la determinación de las variantes o e:x:cepciones que corresponden a la legislación social por la natura1eza diV'ersa de las industrias ; el fundamento· de las modifica<:iones a ·la jonnooa máxima de ocho horas; el señalamiento de ·Ias industrias insalubres ren relación a las muj-eres y niños; la fijación de la edad para trabajos especiales; •la determinación del acondicionamiento de las industrias, a fin de reducir al mínimo !los accidentes derivativ•os del trabajo; el orden y clasificación de las mustrias, profesiones y oficios; etc., etc. SEGUNDA. Reconoce eSite Congreso Nacional de Ingeniería que en las organizaciones de representación mixta, patronal y obrera, como son las Juntas de Reformas Sociales, Tribunales industriales, los Consejos de conciliación y arbitraje, etcétera, deben intervenir los Ingenieros como elementos técnicoasesores, para facilitar las deseadas soluciones de justicia, ~mpiradas y compatibles con ~a posibilidad de la producción. TERCERA. Propone el primer Congreso Nacional de Ingeniería que se adicione al plan actua'l de enseñanza, en las Escuelas respectivas, el estud~o de la "Sociologia del Trabajo", abarmndo en esta asignatura lii doble objetividad .de perseguir un ideal económico por la mejor adaptación de •las condiciones del factor hombre al trabajo, y propugnar a su vez por una noble a:spiradón humanitaria y ·de paz social. Y, pD'r úllt:imq, estima: este ·Congre-so que la i·nt:ervenoión de ola Técnica, especialmente en el período de instalacÍÓin de las rindustrias, debe estimttlarse, para evitar en lo posi.W.e las coflltingencias en la saltlid y los riesgos de vida de «os obreros." El Sr. PRESIDENTE hace algunas observaciones a las conclusiones anteriores, y es aprobada la primera de ellas. Respecto a la intervención del elemento técnico, añade el Sr. Presidente que no >debe rechazarse esta intervención, pero que debe dejarse con cierta libertad al industrial. El Sr. ORTIZ DE SOLORZANO opina que debe modificarse totalmente la conclusión.

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El Sr. HAUSER dice que el Estado debe intervenir en casos de huelga, afianzando más la inspección técnica. El Sr. MANCISIDOR lee su trabajo, relativo a "Los deberes de ciudadanía del Ingeniero en la vida local"; y expone, como caso práctico de organización para el d-esarrollo de <:onjunto en la función técn1co!'Ocial de la Ingeniería, la marcha de la Asociadón de Fomento, de Orense, así <:omo la importancia que pudiera tener la intervenció., de organismos de esta clase para el estudio y desarrollo del proyecto de recora~titución nacional, no sóio t:n su aspecto técnico, sino en el social. La importancia e interés del -tema fué reconocido por unanimidad. El Sr. BLANC ·lee su tema, "Socialización de las industrias", y expone la dificultad .de 1a recluta <le obreros para las obras por Administración, y propone el nombramiento de una Comisión integrada por todos los Ingenieros de las distintas espedalidades que se encargue de formular a los Poder·eSI públkos las nuevas disposiciones necesarias para asegurar la recluta y conservación de los obreros en las obras de servicios públicos. El Sr. PRESIDENTE propone que se relacionen las conclusiones de este trabajo con otras análogas referentes a la seguridad del trabajo. El Sr. BLANC dice que es urgentísima la resolución sobre este ¡•unto, porque no ofreciendo garantías en las obras del Estado la recluta de personal, ya que encuentra éste más ventajas en los trabajos parti<:ulares, van a prestar servicios al Estado los obreros menos aptos. El Sr. HAUSER pide que se aclaren las conclusiones proporcionando a los obreros las ventajas que tienen en las Empresas particulares; añadiendo que como las obras del Estado se presupuestan con años de antkipación, conviene estudiar un coeficiente <le trabajo con relación al aumento de jornales en un plazo determinado. El S:. PRESIDENTE hace resaltar la importancia del problema que presenta el Sr. Blanc, indicando que el Estado, convenientemente asesorado, debe ver la forma de resolver la grave cuestión de la recluta de obreros, dificultada hoy día por las nuevas condiciones del trabajo: El Sr. IZQUIERDO da a conocer su trabajo, que dice así:

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' 'UN COEFICIENTE DE DERECHOS Y OBLIGACIONES ECONOMICOSOCIALES Por D.

ENRIQUE IzQUIERDO ]IMÉNEZ,

Doctor en Derecho.

EXTRACTO Radicando toda la vida económica y social sobre los tres básicos sostenes Naturaleza, Trabajo y Capital, que si siempre han sido los objetivos y las causas de todas las teorías económicas, en la realidad de nuestros d1a·s constituyen la determinación de todas las convuls1ones ideológicas y de acción que conmueven la Sociedad universal, será de todo punto indispensable descubrir lo que podríamos llamar "potencial de importancia" de cada uno de esos tres factores, para poder fijar la esfera de acción de cada uno de ellos, la modalidad que deben aceptar en sus respectivos desarrollos y la delimitación exacta de sus normas aplicativas. Así como en el seno de una familia sería imposible la existencia de un orden interno y un desarrollo necesarios para el cumplimiento de sus fines, sin la previa fijación de un bien definido derecho familiar que fije atribuciones y deberes de ascendientes para con descendientes, de éstos para con aquéllos y de colaterales entre sí, igualmente, en la familia social, más propiamente universal, será inútil la constitución de todo sistema armónico de vida y de todo progreso en tanto no quede exactamente determinado el orden de aptitudes, funciones, naturaleza y objetivos. Persistiendo ahora con más intensidad que nunca la llamada "lucha del Capital y el Trabajo", se impone la fijación de bases sólidas sobre las ·que pueda erigirse una nueva política social y económica, y para ello es necesaria la procedente discusión de cuáles puedan ser sus fundamentos filosóficos, ya que nada que no tenga una base de pura filosofía podrá ser permanente en la vida. En síntesis, es necesario llegar a implantar una justicia, un¡l igualdad proporcional que armonice radicalmente sin miras eclécticas los deberes y derechos de los factores humanos que suponen potenciales económicos, aumentando al mismo tiempo el rendimiento de la N aturaleza y siguiendo para ello procedimientos que, como conclusiones de este tema. se exponen condensadamente en los siguientes cuadros sinópticos:

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-496Cuadro

n6~nero

1.

Análisis de terrenos. Producción. . . . . . . . . • • . . . { Selección de los mismos y adecuados cultivos.

l Estudio

Intensi~cación de la pro-]

ducctón.... , ......... . Obhgactón de cultivos ade1 cuados.

.CORl'ICli!NTB D& RENDIMl.IINTO Dlt

de los sistemas

a~ríc~las de pro.ducción.

LA NATURAL&ZA...... . Perfeccionamiento de los( medios de cultivo sobre Obligación del empleo de los adelantos agrícolas. el J?rincipio hedonístico de ce! máximum de ren- Fijación de los sistemas de cultivos adecuados. ditniento con el mínimuro de esfuerzo• .....

Cuadro námero 2. Libertad de elec-( .ció~ .. .. .... R~sp.o.nsabilidad mdtvtdual. baJO. . . . . . • . ) Ltbertad de contratación.....

Libe~·tad de tra-

civil y penaJ,.dedJos m tcatos como persona tda es l ReSS)?Odl~Sabilidad jurídicas contratantes.

COIWICIBNTE DB DERECHOS Sindicación vo-l · 1unt ana. · · · · · v OBUCACtowxs DEL T RABAJO,,,, • • • , . , . , , , , , , ,

• En ~elación co?} Intele ctual. , . . Salano mmtmo yl la mtelectuah- Art'st' 1 tco. jornada má_l dad..... . .. xima........ De intensidad¡ Muscular o mecá. del trabajo . .. \ nico.

·1

Cuadro n6mero 3.

¡ Prohibición de ahorros im\ productivos. Supresión de e a pita 1es Reducción de los stocks j muertos y fijos ......... ( bancarios, aumentando l ~ garantía de las operaCIOnes. 1

¡ Proporcionalmente a los osascHOS y\ 08 Impuestos progresivos ... ¡ rendimientos y a la exC \ posición de los capitales onucActoNas oaL APITALI

.ConFtClENTB

Responsabilidad subsidiaria del E stado para las quiebras bancarias, pérdidas p or huelgas y criGarantías a la circulación sis por incumplimiento de la legislación económicoindustrial.

l'UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-497CONCLUSIONES PRIMERA. La Naturaleza, en su aspecto productivo (agrícola, agrí-colaindustrial, minero, etc.), tiene, seguramente, un coeficiente de rendimiento que puede acrecentarse por los siguientes procedimientos: A) Aumento de la producción, analizando previamente los terrenos para la seleoción de los mismos y aplicación de los medios adecuados de cultivo. B) La i·ntensificación de la producción puede conseguirse mediante un estudio de los sistemas agrícolas más perfectos, obligando a la aplicadón de los mismos. C) El perfeccionamiento de los medios de cultivos sobre el principio "hedonístico" de "el máximum de rendimiento con el mínimum de esfuerzos". D) La socialización de la tierra por medio del impuesto gradual progresivo en tierras sobres las transmisiones contractuales y hereditarias o de sucesión. SE:GUNDA. El Trabajo tiene un coeficiente de derechos y '<ieberes que debe determinarse sobre ·las siguientes bases: A) Libertad de trabajo, libertad de elección y de contratación, con una responsabilidad individual para la obligación contractual contraída. B) Sindicación voluntaria, con una responsabilidad civil y penal para los Sindicatos como personas jurídicas contratantes. C) Salario mínimo y jornada máxima en relación con la intelectualidad, penosidad e intensidad del trabajo, que debe clasifica·rse en tres grupos: trabajo intelectual, artístico y mecánico o muscular. TERCERA. El Capital tiene un coeficiente de derechos y deberes, que ·s:erá determinado sobre las siguientes ·condiciones: A) Supresión de capitales improductivos, prohibición de ahorros estériles y reducción de los stocks bancarios, aumentando las garantías de la circulación monetaria y fiduciaria. B) Impuestos progresivos proporcionalmente a los rendimientos y . a la exposición •de Jos ·capitales. C) Garantías a la circulación, subrogándose el ESotado la responsabilidad subsidiaria por las quiebras bancarias, pérdidas .p or huelgas y crisis por incumplim1ento <le la legislación económicosocial e industrial. Todas estas conclusiones pueden encontrar perfecto desarrollo en el orden práctico, como intentaré demostrar en el -curso de los debates ·de e ste Cong-reso Nacional de Ingeniería." El Sr. ARRILLAGA lee su trabajo, que es como sigue: TOMO IV

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"CONVENIENCIA DE REFORMAR LA LEY DE TRIBUNALES. INDUSTRIALES Por D.

IGNACIO ARRILLAGA Y LóPEZ,

Abogado del Estado.

Con miedo al fracaso y con poca competencia, me atrevo a presentar a la consideración de los ilustr·es Congresistas que integran la Sección rz.a del primer Congreso de Ingeniería ciertas consideraciones que el estudio y la aplicación de ·la vigente ley de Tribunales industriales. me han sugerido, no con ánimo de que prevalezcan mis propuestas, sino· con objeto de que se discutan los problemas que ella encierra y salga de la controversia lo más equitativo, útil y práctico en la materia, para resolver los conflictos habidos entre el elemento patronal y el elemento. obrero en sus rela-ciones procedentes del trabajo. Hoy día, nuestra Qey adjetiva del trabajo es de fecha 22 de julio de 1912, de la que fué pr·edecesora la de 19 ·de mayo de xgo8, y a sus ar~ tículos se ha de referir nuestro estudio, citando primero su texto, estudiando su funcionamiento, apreciando las ventajas que ofrece y los inconvenientes que presenta, para que, conocidos ambos, se procure conservar las primeras y quitar los segundos, y presentar el fruto de ese estudio en forma de proposición para que el Gobierno le dé estado legal y por sus preceptos se regulen y solventen las cuestiones surgidas del trabajo o con motivo o causa del mismo. Consideramos de gran conveniencia el tratar de este punto, porque la sentencia justa y ~1 fallo sabio y prudente da confianza al patrono y al obrero. y esa tranqui.lida·d hace que ni uno ni otro abusen., y que ambos sepan que el contrario no puede abusar, ni puede ser a:tropellado; y ese. estado de ánimo influye, a no dudarlo,. en la marcha próspera y segura del Capital, con la confianza del obrero, y ambas cosas hacen y tienen que hacer que la Industria se desarrolle ·en un medio ambiente que es en ei que debe desarrollarse, por cuanto el elemento obrero es inseparable del elemento "Capital", y éste sin aquél nada es, pues para ser algo tiene que producir, y eso lo consigue el obrero, y, en cambio, éste, si no tiene donde ejercitar sus esfuerzos, cesará de trabajar y no será obrero; así e'i que no es admisible la buena f.e de aquellos que ponen enfrente lo& elementos que son inseparables y necesariamente complementarios. Por ello precisamente oo creemos acertada la base en que se funda nuestra vigente ley de Tribunales industriales de alegar que resuelva la cuestión de hecho sólo el elemento patronal con el elemento obrero; pue5, --in género alguno de dud'a, la misión que han de cumplir hace que casi

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siempre se pongan enfrente y salgan del acto de juzgar con mayores c.dios, si los tenía!l antes de juzgar, o precisamente se desarrollen en el Tribunal. Según el artículo 4.", el Tribunal está compuesto por uos patronos y dos obreros, con un juez de carrera, designados en la forma prevista e.n el artículo 27. Antes de estudiar la forma de elección, examinemos la constitución del Tribunal: dos patronos y dos obreros, y ya tenemos en acción a dos elementos indispensables del trabajo para juzgar cosas que a ambos Jes interesa por igual, pero C()n interés contrario y no recíproco, pues van a resolver la demanda de la cual forman parte integrante; y sólo con hacer notar esto se comprende lo absurdo de un sistema que disgrega, separa y pone enfrente a dos eementos que de ordinario, en la práctica, están mal avenidos, con lo cual la ley viene a ahondar esta distancia; y precisamente esto es lo que se debe evitar con la organización de un sistema que sea lazo de unión y compenetración entre el patrono y el obrero, y que, a la vez, dé suficiente garantía de acierto por su competencia, por su idoneidad y por su independencia. Ahora bien: ~a independencia se con9igue formando el Tribunal co"l personas que ni dependan del patrono ni del obrero; que de 111linguno tenga que temer represalias ni esperar favores ni dádivas; que sea incorruptible en lo que cabe dentro de los vínculos sociales del medio ambiente en que han de vivir y con el cual se relacionan. Si importante y necesaria es la independencia, no lo es menos la idoneidad del juzgador; pues de poco serviría el buen deseo de acertar y el decidido propósito de administrar justicia, si el que lo ha de hacer no es competente, porque, en este caso, seguro es que nunca podrá hacerlo bien; para ello es elemental prmcipio conocer de las cuestiones que se van a tratar; sin ello, es 1nútil toda buena voluntad, estéril todo afán altruista e ineficaz todo deseo de obrar rectamente, puesto que sin conocer el camino, ni se puede dar con él, ni es fác.j.J marchar por la senda del bien. De aquí que a10 se .pueda defender la actual constitución de los Trib'.ll'lales industriales, puesto que, ni por ser patrón, ni por ser obrero, se adquiere la necesaria independencia e idoneidad que se necesitan; esto, sin tener en cuenta que se falta al 3JI'l¡tiguo aforismo jurídico de que nadie puede ser juez y parte de una misma cuestión, y que es 1o que en la realidad sucede; de don~e viene a resultar prácticamente que algunas veces, por no dec;ir en Ja mayoría de los casos, se <lan soluciones a las cosas controvertidas con vistas a posibles conflictos en que se pueden encontrar los miembros del Tribunal. Por ello. creemos que la composición del Tribunal debe ser de elemen-

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tos capacitados para juzgar el hecho y para hacer del mismo la debida certificación jurídica; pues no por presenciar el hecho se puede ya dar capacidad para calificar el mismo, y no por tener probado todo lo acontecido se puede dar suficiencia pa·ra aplicar el concepto jurídico que a los hechos se debe emplear. Por ello, la constitución del Jurado es absurda por parte del patrooo, porque, hoy día, sólo aporta el capital, bien en el inmueble, maquinaria, primeras materias, etc., numerario, o todo a la vez, y ·deja a la parte técruica la realización material de lo que se fa.brica ; y de parte del obrero, porque, con la división •del tra:bajo, la capacidad • del mismo viene a ser limitada y no puede tener los neoesa:rios conocimientos fabri'les para discernir un hecho en la f<Orma y medida que es pr.eciso para j uz,gar. Para justificar Ja formación del Tribunal que se prdende hay antes que determinar la materia que se reserva a la competencia del Tribunal industrial, que es, según el a:rtículo 1.", las reclamaciones civiles que surjan entre patronos y o~reros, o .entre obreros del nüsmo patrón, sobre nulidad o rescisión de los contratos de arrendamiento de servicios, de los contratos de trabajo o aprendizaje y de los pleitos a que dé lugar la ley de Acciderutes del trabajo. Como se ve por la soJa enunciación de las materias que al Jurado especi(l¡1 se someten, c1aramente se comprende la cantidad tan enorme que de ellas entra en su campo de acción, sin duda, por querer separar esta fase de la actividad humana de la jurisdicción civil ordinaria, puesto que le sustrae la aplicación íntegra del capítulo III, libro cuarto del Código civil y el título III del Código de Comercio, s.in que ·se llegue a comprender la razón de ello, máxime en un país donde se ha:n a,bolido los Tribunales especiales, incluso el de la jurisdicción mercantill, y se ha venÍ<do a querer resol'Vlerlas con un sistema de Jurado que sólo en España se ha aplicado a la parte criminal y, por cierto, con escasa justicia. Ad emás, el TribUJnall industrial ha d!e entender ern todo Jo refererute a los conrtratos de trabajo, a los de aprendizaje y a los casos que surjan al aplicar la ley ·de Accidentes del trabajo. Como puede comprenderse, no es capaz el actua:l Jura:do, ni en teoría, ni en la práctica, de cumplir debj.dailnmte la misión que se •le ha confiado; para .ello se precisa, an1:e todo, que se haga un Códi:go de1 Trabajo, que, corno su nombre lo indica, reúna sistemáticamente, formando un todo orgánico y homogéneo, lo referente a la actuación humana en: cuanto al trabajo se relaciona. Pero mientr(l!s ello se consiga, el ma;l se puede remediar modificando !a constitución del Tribt.rnal según la cuestión a resolver; pues son distintas las dificultades provenientes del cootrato die arrendamiento a las del aprendizaje, y máxime a las de accidentes del trabajo: la primera es,

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-sorsencillamente, un conflicto de orden civil ordinario; la segunda ya es exclusivamente técnica, y la tercera es, aunque técnica, de un orden diverso de la anterior; y siendo de órdenes diversos, hay que buscar diversas soluciones ; así, para juzgar de los contratos de servicios debe bastar la jurisdicción ordinaria; para la segunda., debe constituirse un juez especial conocedor de la materia, y para la tercera, debe constituirse un Tribunal de tres miembros, dos técnicos industriales y uno perito en Derecho, atmque tampoco haobría inconveniente en que del mismo formara parte un patrono y un obrero, para la cuestión que ha dado en llamarse de hecho. La razón de la primera solución. es clara, pues siendo una cuestión civil, no hay por qué separarla de la marcha genera·! y modo ordÍinario de resolver las cuestiones entre particulares; la segunda, porque ya es l.ll11la especialidad y se discute sobre consecuencia;s de la misma; y así como es absurdo que un arquitecto .dirija la construcción elle una maquinaria eléctrica, es iJógico que resuelva cuestión del trabajo un lego en la materia; y la tercera solución se basa en que hay que determinar u.nos hechos desde dos puntos de vista técnicos, y una vez determinados éstos, tiene que venir el práctico en derecho, y de las premisas que se le dan sacar las consecuencias jurídicas que de ellas se desprenden. Se ha dicho que hay que examinar los accidentes del trabajo desde dos puntos de vista técnicos, y así es en efecto: uno, con relación al he;:ho considerado objetivamente, y otro, con relación al sujeto que lo sufre; para lo primero se necesita.n conocimientos industriales; para los segu·ndos, conocimientos médicos. De ahí que se pretenda que Jos accidentes del trabajo sean juzgados por un letrado, un técnico del trabajo y un médico, con lo cual quedan debidamerute representados los tres elementos de juicio que son necesarios para fallar con éxito. Si se quiere dar ¡,ntervención al elemento patronal y obrero en el juzgar-cosa que no considleramos necesaria, puesto que sus intereses ya están suficientemente defendidos en cuanto pueden por sí o por delegados defender su derecho-, debe da·rse entrada exclusiva;mente a las personas que tengm tal carácter, sin que su cargo sea delegable, como acontece con tla ley actua·l, que permite nombrar a otra persona con sólo que sea español y mayor de edad, cuya disposición es de todo punto inadmisible, porque, además de permitir ser juzgador a un analfabeto, esa libertad de elección puede dar lugar a que se haga un censo de jurados que vivan de esa misión y siempre voten por aquellos que les proporcionaron esa manera de vivir. Si ha de constituirse el Jurado con obreros y patronos, d~ben constituirlo los que realmente son tales o están subrogados en sus obligado-

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ne~, sin que se excluyan a las Sociedades, puesto que ellas tienen un ele-

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mento tangilú que en todas las representa y por cuyo modo habla, se entiende y contrae obligaciones y resp0I11Sabilidades, bien se llamen Presidente, Consejero, Gerente, A.tdministrador, debiendo ser elegible aquel cuyo cargo esté más en contacto con la fabricación. Y el obrero también debe estar en la posibilidad de ser jurado, y ai efecto deberá establecerse el correspondierute censo obrero, y los que, figuré\lndo en él, sepan leer y escribir, no estén p~ocesados y lleven, cuando menos, dios años coillJSecutivos en el trabajo o sim~lar, serían los que pudieran fom1ar parte del Tribunal. Y con respecto a;l patrono, tet11drá tal carácter aquella persona individual o colectiva a cuya orden se trabaje y ·de quien cob;·e •t'Jl obrero. Para determinar quién es obrero no ·debe fijarse ni en la cuantía del cobro, ni en 1a clase que se realiza; pues, de lo contrario, resultan en !:1 práctica una serie de imljusticias que a todo trance dlebe evitar·s e; y así resUJlta que, en la práctica, sólo lleva jurisdicción el Tribunal especial sobre los que realizan trabajos manuales industriales, con lo cual quedan fuera de su competencia los técnicos propiamente dichos y los trabajadores del campo, siendo de ello consecuencia lógica que, puesto que se quiere una legislación especial para el trabajo, se incluya dentro de la misma, no sólo referente a las esferas del trabajo manual, sino lo concerniente a reclamaciones o indemnizaciones del personal técnico ; pues;, de lo contrario, acontece que, en la práctica, un Ingeniero que se encuentra en la necesidad de reclamar alguna obligación a la fábrica o Sociedad donde ha prestado sus servicios, se ve precisado a recurrí r al costosísimo e interrninable procedimiento del juicio civil ordinario, y que el técnico que sufre una ~esi6n no se encuerutra amparado por la ley de Accidentes del trabajo, siendo ello tan absurdo, que sólo con hacer presente estas 31nomalías se ve la necesidad de corregir esos defectos. Por lo cual, se propone que se cambie la palabra "obrero" en el sentido en que se torna por las leyes, debiendo estar sujetas a la 'competencia del Tribunal industrial toda·s aquellas personas 1ndividiuales que prestan de continuo un trabajo por cuenta ajena, suprimiéndose exprofeso añadir qué clase de trabajo sea, puesto que todo él debe estar sujeto a iguales normas. Al hablar de las personas que merecen el concepto de obrero, no hay que olvidarse del elemenrto obrero "mujer", la cual ha sido reconocida como agente pasivo en la legislación (es decir, como persona sobre quien tiene competencia el Tribunal), debiendo reconocerse a la misma como parte activa (o sea, con derecho a formar parte del mismo Tribunal). El trabajo agrícola, según expresión de los legisladores, tanto en la parte dispositiva, como en las discusiones que antecedieron a las mismas,

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-503 no se ha equiparado al trabajo industrial o fabril, por las especiales con-diciones del mism<>; pero, a nuestro juicio, no hay razón de fundamento para conceder al obrero de la ciudad una jurisdicción especial y un pro.cedimiento breve y poco costoso, y, en cambio, al obrero del campo, que .de ordinario tiene menos cultura y cuenta con más escasos medios, se -ve en la necesidad de seguir un pleito ordinario para reclamar unas .cuantas ¡pesetas del patrono, que de ordinario se encuentra a lejana disíancia, y si sufre un accidente, motivado por la:s faenas agrícolas, no puede invocar en su favor la ley especial de Accidentes del trabajo, y .tiene que acudir nada menos que a disposiciones ·del Código ciVlil ordinario. Por ello, no cabe duda que el obrero del campo debe gozar de la misma jurisdicción espeoi311 y verse amparado por iguales leyes que d obrero que realiza trabajos fabriles, puesto que da causa primordial de ~no es la realización del trabajo,. que siempre crea idéntica relació.ru jurí<ilica entre el patrono y aquel que trabaja para él mismo. Respecto a los puntos donde deban residir los Tribunales juzgadores, hay que distinguir los asuntos que, por ser exclusivamente de derecho, han de ser resueltos por Tribunal unipersonaJ, en cuyo caso deberá residir en la capital del partido judicial, siendo competente para entender -en todos aquellos l~tigios que se produzcan dentro de la demarcación que tiene asignado el partido, y para los asuntos en que, ventilándose cuestión de hecho, hay que apreciar con independencia los hechos que están relacionados con el caso, puesto que, en ese caso, deberá ser un Tribunal colectivo el competente para resolver la cuestión, que tendrá su residencia en cada una de las capitales de provincia, con lo que daría por 'l'esultado que sólo se crearían cincuenta Tribunales especiales colectivos. -con la ventaja de que, de ese modo, al cabo de cierto tiempo, se podría llegar a la unificación de los fallos, con lo que se vendría a evitar en período no tejano todo género de litigios, máxime si todos ellos se remiten .al Tribunal superior de 1los mismos, el cual, revisándolos de oficio, daría 1a pauta y norma de las leyes especiales, viniendo así a crearse una jurisprudencia de legislación del trabajo. Quizá se diga que al llevar a las capitaJl.es de .provincia los Tribunales rolectivos causaría molestia y gastos, y sería origen de mayor dilación; ·pero a esas objeciones hay que tener presente que hoy día son más fáciles las comunicaciones de los pueblos con la capital de su provincia que con 1a del partido, y que el retraso uo se producía, desde el momento que el juicio de condl·iación habrá de celebrarse en el Juzgado municipal donde se ejecuta d trabajo, cuya autoridad, en el término de dos días, ha de remitir el acta al Tribunal de la provincia; pero aun suponiendo esos in-convenientes, no hay que olvidar las ventajas que reporta el juzgar las

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cuesti0111es fuera del sitio donde se han producido y ·lejos -del ambientedonde nació la discordia, y donde, n~ una ni otra pati:e, ni tienen roce, ni relación con los juzgadores. Respecto al procedimiento, sólo cuatro con&ideraciones para defender la opÍinÍÓn de que debe ser por escrito, no sólo en el período de instrucción, sino en el de vista, máxime en lo que atañe a la cuestión de pruebas, puesto que, de lo contrario, en grado de apelación no es fácil saber cuáles fueron los elementos que se tuvieron para dictar el fallo apelado; además que, pélira caso de revisión o de responsabilidad, lo escrito es una fuente segura y de im:cakulable vaior para apreciar todo lo actuado y el valor que se ha da:do a las pruebas presentadas. No debiendo excluirse de la regla de escribir los informes periciales,. tanto de los técnicos industriales, como de los médicos que den su dktamen, así como Ua declaración de los testigos, debiendo todos fundamentar los asertos o conclusiones que se sostengan. Podrán evacuarlos delante del juez municipal de la. locaJidad donde se hace el reconocimiento, y comparecer en el Tribunal de la capitrul los interesados, con aquellos elementos de prueba que estimen más necesar.ios, no pudiendo sino ratificar lo escrito y contestar a las preguntas que para mejor proveer les dirija el Tvibunal; salvo, olaro es, aquellas pruebas que no se haym podido practicar con anterioridad. Con esto se abreviaría de un modo notable la celebracióru .die! juicio, puesto que sólo quedaría por hacer un resumen de las pruebas, ell cua'l también puede ser por escrito, como acontece en la primera instancia del juicio civil ordinario. De ese modo habría seguridad de faJlar en corto tiempo muchas cuestiones que hoy día, por no reunirse el Tribunal industrial, sufren grandes dilaciooes, y a Ja vez se conseguiría mayor garantía en las pruebas, las cuales habrían de realizarse en un corto período de tiempo, así como el de ·instrucción que habría que conceder a las partes, y no dejando, como hace la Qey actual, todo al momento de la vista, de donde resulta que las pruebas desaparecen, no pueden las partes analizarlas debidamente, ni el juez élipreciarllas coo toda su extensión. La sentencia deberá sentar primero los hechos, haciendo a continua-· ción de ellos constar las pruebas en que se fundan, para poner después los fundamentos de derecho en los que se ha de basar el fallo que se dicte. Si alguno de los juzgadores formulare voto particular, deberá razonarlo por escrito, y se deberá, en todo caso, remitir los fallos al Tribunal superior, el curu1, de oficio necesariamente, ha de reYisar1os. al Tribunal superior, el cual, de oficio necesariamente, ha de revisan!os. El Tribunal superior, que será el de apelación, es lógico que teng:1. igual estructura que •los que han resuelto las cuestiones en primer instan-

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-soscia; pues la legislación vigente hoy día, en este punto también resu!ta un poco ·ilógica, puesto que en primera instancia se da participación a los elementos entre los que se ha producido la controversia, y, en cambio, en grado de apelación no se les da participación alguna. De aquí que propongamos que el Tribunal de apelación lo C01111Stituyan tres magistrados del Supremo para las sentencias del Tribunal unipersonal, y para las del Tribunal colegiado se agregarán a estos tres magistrados peritos del Derecho otros dos peritos de la Industria y del Trabajo; y así, en los accidentes del trabajo formará parte <!el Tribunal un académico de Medicina, siendo estos nombramientos de la exclusiva designación de la Academia, la cuall podrá optar por el medio de designación que crea conveniente. Con esto damos por terminado este trabajo, que, como se dijo al comienzo del mismo, no tiene otro fin que hacer fijar la atención de la Sección sobre la actual ·ley de Tribunales industriales, con objeto de que, vistos sus inconvenientes, se proponga al Congreso se pida al Gobierno su modificación, substituyendo el contenido de la misma con las peticiones que acuerde la Sección, con objeto de que, siendo una ley adjetiva lo más perfecta posible, los preceptos de las leyes substantivas tengan mayor realidad y se apliquen rectamente, y con ello se logre, si no evitar incidentes entre el patrono y el obrero, al menos, que todos vean amparados sus derechos, así como la necesidad de cumplir todos las obligaciones contraídas, y de ese modo conseguir un ambiente de tranquilidad que dé p~ena confianza rul Capital y al obrero, para, de ese modo, conseguir para la Industria española el desarrollo que debe tener, dada la cuantía y la cualidad de los elementos españoles que se aplican a la m1sma. Sólo a vía de proposición se someten las siguientes

CONCLUSIONES PRIMERA. Formación y publicación del Código del Trabajo, en el cual deberán estar todas las disposiciones que al mismo se refieren y que hoy día se encuentran diseminadas en leyes fragmentarias. SEGUNDA. Modificación~ ·d·e la actual ley de Tribunales industriales en el sentido de que sea un verdadero Tribunal técnico, debiendo, por tanto, desaparecer la actual composición del misano. TER<;ER.O. Que e! Tribunal para las cuestiones de derecho sea el ordinario de primera instancia de las capitales de partido judicial, y para las cuestiones de hecho, de las cuales se derivan las cuestiones jurídicas que se ventilan, sea competente un Tribunal con residencia en la capital

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- so6de la provincia, formado por un magistrado y dos técnicos con títulos profesionales, debiendo ser uno de ellos médico, en caso de accidente. CuARTA. La competencia de estos Tribunales será, no sólo para todo ao J:leferente al trabajo manual fabril, sino para el trabajo agrícola en todas sus manifestaciones, y para el trabajo técnico propiamente dicho. QUINTA. El procedimiento deberá ser escrito en su mayor parte, debiendo unirse a los autos los informes médicos y técnicos que se emitan, pudiendo las diligencias preliminares practicarse en los Juzgados municipales. SEXTA. La sentencia deberá empezar sentando los hechos y reseñando las pruebas que los hagan ciertos, añadiendo a OO!ttinuación los fundamentos de derecho en que se base el fallo que se haya de dictar. SÉPTIMA. El Tribunal superior de apelación 11esidirá en Madrid, y de él fom1arán parte tres magistrados para resolver los fallos del juez único, y para las sentencias del Tribunal colegiado se agregarán a los mismos dos académicos de las AcaJdemias que correspondan. OcTAVA. El Tribunal revisará de oficio todas las sentencias que se dicten, si bien no surtirá efecto entre las partes cuando ellas se hayan conformado con la sentencia del Tribunal inferior, y todo3 los fallos del Tribunal superior se publicarán en la Gaceta de Madrid y periódicos oficiales de provincias. NovENA. Los interesados podrán representarse por sí mismos; de lo contrario, se les nombrará abogado y procurador de oficio, r..o pudiendo delegar su representación en otras personas individu.ales o colectivas, siendo toda la administración de justicia, referente al trabajo, completamente gratis y exenta de todo tributo." El Sr. PRESIDENTE resume el trabajo anterior y el del Sr. Malu-' quer, relativo a organización y funcionamiento de las industrias, y por ser de tanta transcendencia e importancia los temas expuestos, indica la conV'eniencia de que pasen a formar parte del Plan de Reconstitución 11

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nacional. El Sr. GONZALEZ QUIJANO desea que se haga un programa de trabajos péllra dicho Plan, citando a un pleno para emittr opiniones, no a iniciativa de la Mesa, sino de la Sección. El Sr. PRESIDENTE manifiesta que al constituirse la Mesa se trató de este asunto. Acto continuo se levanta la sesión.

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ACTA DE LA SESION CELEBRADA EL DIA 25 DE NOVIEMBRE DE 1919

Se abre la sesión a 1las cuatro en punto de la tarde, bajo la presidencia del Sr. ARTí~ANO. El Sr. GONZALEZ QUIJANO dioe que el Plan de Reconstitución que ha de discutirse debía ser estudiado por una Comisión que esté en contacto con todos para examinar las conclusiones aprobadas y determinar la forma de realizarlo, así como la organización administrativa consiguiente, teniendo al efecto dicha Comisión el carácter de ponencia, que habrá de presentar un dictamen para su aprobación definitiva. El Sr. PRESIDENTE llama la atención acerca de los variados criterios que pueden sustentarse sobre tal plan. El Sr. GONZALEZ QUIJANO le contesta que todo lo que hay que hacer desde el punto de vista de la Ingeniería para la reconstitución nacional, sobre todo las obras públlcas, es materia del mismo; sin que ello quiera decir que sea lo único que deba hacerse; pero, desde luego, entiende que no hay para qué tratar de puntos suficientemente discutidos en las Secciones del Congreso, entre otros, todo lo relativo a patentes, estudiado ya en la Sección r2." La organización'"-----<!ice--que se dé a estos trabajos que se preparan •debe comprender todo lo necesario para que los diversos sectores del Estado que hayan de intervenir en la ejecución del plan de obras públicas, de repoblación forestal, etc., puedan hacerlo con las suficientes garantías de éxito ; y como el presupuesto que a ello se ·dedique ha de ser muchísamo mayor que el actual, la labor habrá de estar en armonía con la importancia del presupuesto. El Sr. PRESIDENTE ·dice que la Mesa espera oír las opiniones que en la sesión se emitan, para exponer los proyectos que tiene con respecto a la labor que ha de realizarse. El Sr. PERIER dice que la Mesa debe exponer sus ideas, a fin de evitar repeticiones y ganar tiempo, renunciando él mientras tanto a manifestar sus propósitos.

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-sosEl Sr. TERAN pregunta si hay alguna idea del tiempo que ha de tardarse en dar un principio de programa. El Sr. PRESIDENTE le contesta que considera aceptable las idea> expuesh~ en esta sesión, pudiendo subdividirse la labor, especializándola~ para que pueda someterse a estudio de la Comisión ya nombrada. Añade que este asunto no debe limitarse a buscar la acción oficial del Estado, siendo fundamental que se procure la asistencia de la opinión pública, cosa que la Mesa desea fomentar para que los que hayan de ir.se a provincias puedan 'secllltiJdar allí esta labor. Ha de haber, por tanto, amplitud ele in,formación, y ha de hacerse la.bor, no sólo de Ingeniería, sino de todos los elementos interesados en la producción, en la riqueza y en la vitalidad del País. La Mesa-dice-no tiene suficie1n1te autoridad para hacer ella sola tal labor, y por ello se ha nombrado una Comisión con carácter consultivo, en la que figura la Junta Directora del In·stituto de Ingenieros Civiles y los dos Presidentes de las Secciones de Ingeniería naval y de Ingeniería militar, estando así representada toda la Ingeniería española. La Mesa, pues, tiene interés en organizar esta labor de información, acudiendo a las Cámaras de Comercio, Cámaras de Industria, Sociedades de Economía, de Productores, Fomento del Trabajo Nacional, etcétera, etc., y piensa también hacer un llamamiento general a todos los que quieran aportar ideas, datos, indicaciones sobre el proyecto de Reconstitución nacional. Entrando en la parte relativa a la ejecución del Plan, habrá que tratar de la amplitud que al mismo deba darse, siendo convenñente saber a qué debe extenderse. Opina que .:o primero que debe establecerse son las orientaciones generales, los puntos de vista a que ·debe sujetarse el Plan; citando como ejemplos la prohibición de exportar materias brutas, la intensificación de la producción, truruto de carbones, como de materias agrícolas y otras; el mejoramiento de la calidad de nuestros productos, como los vinos, que tanto se exportan, los aceitJes, etcétera, y la aabor de educoción general y técnica; empezando por estas orientaciones, ya que las necesidades que ahora sentimos pueden variar en lo sucesivo y 1110 penn~te hacer un plan totalmente rígido. Hay que estudiar también los detalles, lo que se hará por los especialistas de cruda materia, para llegar al pleno conocimiento de los diferentes asuntos y poder resolver con el mayor acierto. Después, viene el orden de la prelación. Todo lo que haya de producir rendimiento mmediato, o por otras razones, se irá ordenando en la fonna en que deba desarrollarse. En lo referente al Comercio, se atenderá a la obtención de primerasmaterias y al reparto de las mismas, cosas ambas de una importancia ex11

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-509 tremada. El estudio de los mercados, y sobre todo de los americanos; la información general que tiene que establecerse; el anticipo correspondiente para facilitar el comercio; el estudio de los acaparamientos y los inconv~nientes del encarecimiento de los productos, así como la enseñanza comercial, son puntos interesantes que han de tratarse también. Igualmente se tratará de la Banca y del Crédito, o sea, de la cuestión finéllndera, para la cual el Sr. Ocharan aportará grandes ideas sobre este punto. Son también importantes los tréllnsportes y los servicios públicos, que han de ser objeto del estudio correspondiente. La Mesa se ha fijado atentamente en lo que ha expuesto el Sr. González Quijano sobre la Orgéllnización administrativa, estando muy conforme -con ello. La cntestión del trabajo y los orga:nismos sociales, que existen ligados esP.ncialmenbe a la ·obra de reconstitución nacional, deben también ser objeto de estudio; pues si nos falta el equilbrio social, no lograremos nada, mientras no se procure orientar en estas cuestiones a la opinión, para llegar a la resolución de tales problemas. Hay también otros puntos muy interesaJirtes, como son los Tribunales industriales, los Consejos de Industria, el aprendizaje y enseñanza técnica en todos sus grados; condiciones de vida física y morales : la alimentación, h higiene privada, trabajos de la mujer y de los niños, la previsión y el ahorro, el seguro de paro, etc., etc. Todos estos puntos que se acaba de reseñar son los que la Mesa considera que, con algunos otros que hayan podido escaparse, deben coru¡tituir la parte principal del estudio de la Sección. El Sr. GONZALEZ QUIJANO se muestra conforme CO'll lo que acaba de exponer la Presidencia, puesto que ello aba.rca todo el plan ; pero cree que hay en el programa una parte muy urgente, que se refiere a las cuestiones de intervención directa del Estado. para lo que debe nombrarse una Comisión especial que proponga solución a las mismas y que pueda recoger los elementos de información que para su mejor éxito juzgue necesarios, PJOponi·endo al final -el resultado de sus deliberaciones. El Sr. TORAN dice qtte el plan de la Presidencia ·es tan vasto, que supone imposible llevarlo a la práctica, por lo que opina que ha de reducirse, y que dehe reunirse a los asesores sobre diversas materias para que den orientaciones, y a los Ingenieros de provincias, militares y civiles, para qtte aporten sus ideas para llegar a la solución. El Sr. MALUQUER manifiesta que no cree que hay vaguedad en el plan expuesto por la Mesa. y que no se trata de que lo realice una sola persona. sino que han de ser muchas las que han de tomar parte en esta labor, que no es de Ingenieros, sino de Ingen~ería, que no es iguaL Si hay

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cosas urgentes, como cada Comisión ha de ocuparse en lo suyo, se puede laborar al mismo tiempo en varios aspectos. El Sr. PRESIDENTE opina que con la ayuda de todos se podrá realizar tan ardua labor, que ha de metodizarse después por la Mesa, je acuerdo con lo propuesto por cada Comisión. El Sr. VIVES dice que se está entre dos puntos: el de excesiva generalidad de la Mesa y el de excesiva concreción del Sr. Torán. Cree que debe reunirse a los elementos técnicos para que digan la potencialidad de España, y sobre esa base trabajar. Añade que hay que estudiar la parte fundamental de la Economía nacional para poder resolver los problemas; que no se ha hecho mada sobre la nacionalización de los ferrocarriles de que se trató en el Congreso ferroviario, y que tiene poca fe en el resultado de estos trabajos; pues, en España, se han iniciado muchas informaciones, sin lograr nada positivo. El Sr. PRESIDENTE opina también que no podrá realizarse todo el plan propuesto, por ser muy exteifliSO, y que, en las demás naciones, ha ocurrido lo mismo, ya que hay Comisiones dedicadas al estudio de los varios prob1emas que les afectan y no han solucionado todos los asuntos puestos a su estudio, agregamdo que la Comisión que se nombre debe estar integrada por personas de todas las tendencias. El Sr. MACHIMBARRENA pregunta si esto es una resultalllte del Congreso de Ingeniería. El Sr. PRESIDENTE contesta que no, por haber varios elementos que no han ido al Congreso. y que ahora sólo se trata del Plan de Reconstitución nacional; sieodo, por tanto, prolongación y utilización de la labor del Congreso. El Sr. BELLIDO pregunta el alcance <le las conclusiones aprobadas por el Congreso y el destino que se les ha de dar; creyendo que la Comisión formada por la Mesa de la Sección 12. • sería algo así como un Comité permanente, que recogería todo lo hecho en el referido Congreso para ordenarlo y presentarlo a Jos P oderes públicos. El Sr. PRESIDENTE dice que lo no relacion~do con el P lan de Reconstitución nacional no hay inconveniente en presentarlo al Gobierno, y que la Mesa recoge toda la labor del Congreso, y sobre esa base prepara sus trabajos. El Sr. BELLIDO vuelve a preguntar si las conclusiones votadas en la Sección van a ser presentadas al Gobierno como definitivas o como provisionales. El Sr. HAUSER opina que eso está claro en el artículo 8." de los Estatutos. El Sr. BELLO manifiesta que el plan tT'4s concreto es el del ministe-

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rio de Fomento, en cuyo departamento están todos los técnicos, y que no

s~ podréÍIIl presentar las conC.:usiones definitivas, opinando que hay ya labor para una Co~sión, que debe ser nombrada inmediatamente para que comience sus trabajos, los cuales, después de ser estudiados por la Sección, irían al Parlamento, que es el soberano.

El Sr. PRESIDENTE propone que cada una de las especialidades aquí presentes nombre un individuo de su seno para que, de acuerdo con la Mesa, dé comienzo a sus trabajos. El Sr. CASANOVA dke que la Sección no puede marcar normas de procedimiento en lo que afecta exclusivamente al ministerio de Fomento, no encontrando fundamental el estudio de la organización de los servicios para la inversión de los créditos que hayan de concederse, por lo que entiende que debe aclaranse más el asunto. El Sr. PRESIDENTE cree que no habría inconveniente en que funcionase la Comisión, y si no daba resultado, podría declararse nulo su trabajo. El Sr. CASANOVA repite que no entiende el alcaJnce de esa Comisión. El Sr. BELLO replica que es para asesorar a los Poderes públicos. El Sr. MARTINEZ ROCA pregunta qué es lo que va a hacer ahora la Comisión de Fomento. El Sr. GONZALEZ QUIJANO le contesta que ocuparse en los asuntos que figuran en los Presupuestos presentados a las Cortes. El Sr. PRESIDENTE dice que eso será el trabajo de una Comisión, pero que habrá que nombrar otras para los demás asuntos. El Sr. CRUZ CUADRADA dice que el Plan de Reconstitución nacional se refiere a todos los ministerios, y no sólo al de Fomento. El Sr. CASANOVA manifiesta que lo primero que procede es estudiar el Plan de Reconstitución y, después, nombrar la Comisión, a la que se debe dar una base para su estudio, y que desea saber además si el Congreso de Ingeniería o la Sección está conforme con lo dicho por el Ministro. El Sr. VIVES dice que el Plan fracasaría por desorganizacióru administrativa y si no se dan suficientes elementos a la Comisión. El ministerio de Fomento lfiO comprende sólo Obras públicas y Agricultura, sino que abarca más ramos. Se muestra además quejoso de la Mesa por no haber tenido en cuenta, al constituirse ésta, elementos importantes. El Sr. PRESIDENTE, contestando al Sr. Vives. dke que están cubiertas todas las Vicepresidencias, y que no cabe amn!iar~as; pero que, al dar entrada a una entidad, habria que darla a todas.

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El Sr. VIVES replica que la Mesa ha dado entrada a la entidad bancaria, dejando fuera a las demás, tan importantes como esa. El Sr. MARTINEZ ROCA dice que no se han puntualizado todavía los puntos sobre que ha de tratar la Comisión. El Sr. FLOREZ POSADA pregunta qué entidades van a formar parte de esa Comisión y si va a hacer un trabajo nuevo, en cuyo caso, implícitamente, queda rechazado el presentado a las Cortes. El Sr. MALUQUER dice que ese punto lo estttdiará la Comisión. El Sr. PRESIDENTE añade que la Comisión no tiene que sujetarse para nada al plan del miln:isterio ·de Fomento, sino únicamente tomar de él, si lo considera oportuno, aquellos puntos que crea pertinentes. El Sr. CASANOVA opina que un asunto como éste no se debe llevar en la forma que se está haciendo, y que no debe nombrarse sola.merute una Comisión para las cuestiones que afectan a.l ministerio de Fomento, deseando saber además qué dase de trabajos han de ser los que realice dicha Comisión y cuál va a ser su destino. El Sr. PRESIDENTE dice que la Mesa los recogerá y estudiará, adosándolos al plan de c()l!1ljunto y sometiéndolos después a la aprobación. (Al preguntar el Sr. Presidente si aprobaba la Asamb:ea las líneas generales expuestas por la Mesa, es contestado afirmativamente por la Sección.) El Sr. GONZALEZ QUIJANO insiste en que todos han estado conformes con el plarn propuesto por la Mesa y con la urgencia de los asuntos de Fomento. El Sr. MARTINEZ ROCA pregunta si la A-samblea acuerda que son únicamente urgentes los asuntos de Fomento, y la mayoría de los asistentes le contesta que no; proponiendo entonces el mismo señor que se nombre inmediatamente otra Comisión para las cuestiones de Hacienda, que considera tan urgentes como las .de Fomento. El Sr. FLOREZ POSADA indica que en la sesión primera ha queda.do aproba.da una conclusión en la que se pide que el Gobierno suspenda toda labor Telativa a 1la realización del Plan de Reconstitución nacional hasta que el Congreso le presente las ~nuevas orientaciones que haya podido recoger en la discusión del mismo. El Sr. PRESIDENTE propone el nombramiento de una Comisión para los asuntos relativos a Fomento, que se compondrá de un Ingeniero de cada una de las cinco especialidades que integran el Instituto de Ingenieros Civiles, otro Ingenier<> naval, otro militar, un artillero, un representante de la Cá:mara de Comercio y otro de la Cámara de Industria;

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pidiendo un plazo de dos o tres días para preparar su labor y nombrar entonces la Comisión que ha de entender en los asuntos de Hacienda. Todo esto fué aprobado unánimemente por la Sección, así c<>mo d que se den atribuciones a las Comisiones que se nombren para agregar .a ellas todos los elementos consultivos que consideren convenientes. Se lev~nta la sesión a las seis y diez minutos de da tarde. 1

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Anejos a la Sección 12.•

"EL PROBLEMA DE LA TIERRA: SOLUCIONES JURíDICAS, SOCIALES Y ECONóMICAS Por D.

EMILIO VELLANDO,

Ingeniero agr6nomo.

Con objeto de quitar a la propiedad sobre la tierra el carácter que arrastra desde que fueron definidos sus derechos por los juristas romanos, abusivos e incompatibles con toda regla de justicia en la distribución de la riqueza, según el principio moral de asigmar la propiedad efectiva de la misma a sus verdaderos productores y en cuantía proporcional a sus esfuerzos, se proponen medidas .!egislativas, inspi.radas en las siguientes bases, conducentes al establecimiento de nuevas normas en ar~onía con los eternos principios del Derecho natural y la Justicia: I.• Garantía de permanencia del arrendatario en la posesión de la cosa inmueble arrendada, reduciendo los actuales casos de posibi.:idad de desahucios, al que se apoya en la falta de pago. 2.• Establecimiento del principio de la indemnizaá)n por mejoras a! arrendatario. 3.• Nulidad qe las cláusulas contractuales que signifiquen renuncia de derechos. 4.• Nulidad de das cláusulas contractuales opuestas al interés colectivo y a:l progreso agronómico. s.• Garantía efectiva del derecho d~ reducción de rentas, e cond0'11ación de la misma, en los casos respectivos de quebrantos parciales o totales en beneficio del arrendatario, producidos po·r causas imprevistas, hadendo irrenunciables por cláusula contractual estos dertchos. 6." Limitación de la renta líquida a un tanto por ciento (el autor propone eil. 6) del va·lor del suelo que resulte de la declaración correspondiente de líquido imponible. 7." Absorción fiscal del exceso entre la renta asi determinada y la percibida realmente por el propietario en la actualidad. exceptuando un tan1 o por ciento (el autor propone el 5) de dicha diferencia como premio de cobranza.

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-5168.' Nacionalización automática de la plusvalía que se produzca en lo sucesivo, mediante el concurso de arrendamiento intervenido, absorbiendo el Estado los aumentos de valor, ajenos al esfuerzo del propietario, con la restricción señalada en la base 7: 9." Un propietario no podrá hacer mejoras que alteren el cruoon de renta ni recabar la aprobación por .:a Administración d'el oportuno presupuesto, que ha de agregarse, para los efecto::; de la renta legal, al capital territorial del propietario reconocido corno legítimo con anterioridad. En ningÚIIll caso, el attmento de .renta que se determine como remuneráció t~ por los gastos ·de mejora realizada mermará la pl~svalfx:L correspondiente al predio mejorado, determinada por la. media a;ritmébica de la:s registradas en tierras de la misma clasificación pOI' cal.idad, desproviStas de m'c joras. ro: Bn las tierras desprovistas de mejoras se considerará exclusivamente como plusvalía los aumentos de renta registrados en los cat"u,rsos de arrendamie"to intervenido. 1 I. • Las tierras que, por estar en poder del propietario en todo o en parte, o por no cambiar de arrendatario, se hayan mejorado o no, no han sufrido variación propia como consecuencia de no haberse celebrado para ellas concurso de arre,~da·miento intervenido, en un plazo de diez años, se elevará el canon de arrendamiento 1hasta la media aritmética de plusvalía registr~da durante ese período en las ·tierras artáloga:s desprovistas de mejoras. 12." En los casos de mejoras indemnizadas, se det~rminará el aumento de renta a beneficio del propietario con arreglo a Jo preceptuado en la base 9.", previa tasación de la Administración. 13." Será obligatorio el concurso de arretuk.miento intervenido, en el plazo de un año, para las tierras sin cultivo en la actualidad y los so:ares urbanos. 14.• En •las tier.ras gravadas con foros y subforos, la plusvalía se destinará en primer tér~ino a la redención de esas cargas. 15.." Del incwmplimiento de las cláusUJlas del contrato, sólo pod-rá deduci-rse una acción dvil por daños y perjuicios, perq no su nulidad, excepto en el caso d-e falta de .p ago demostrada. 16." Serán nulas las cláusulas de los actuales contratos que se opongan a los' preceptos del nuevo derecho. 17." Et conctl.rso de arrendatmiento i"tervet,ido, consistirá en la anotación de ' las ofertas respectivas por los presuntos arrendatarios. en documento autorizado por la Administración, en el que constará el tipo del arrendamiento que 'v ence y la situación, límites y superficie del inmueble, además de la clase media en el caso de tienas de cultivo. Estos concursos

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-517se celebrarán los quince días últimos del contrato que finaliza, en Jos in· muebles urbanos, y los dos meses finales en las fincas rústicas, siendo obligatorio hacer constar los arrendatarios que cesan con la antelación de veinte días o de tres meses, respectivamente, según seéin de urbana o de rústica, su propósito de dar por terminad'o el contrato, deduciéndose de las fianzas el importe de los días que retrasaran el cumplimiento .:le este requisito. 18." Las ofertas tendrán orden cronológico, pero no serán forzosamente progresivas, recayendo el arrendamiento por renuncia del mayor postor en .el de oferta inferior inmediata. 19.' La fianza depositada corutra recibo en el momento de la o·ferta se elevará al 2 por 100 del importe anual de la renta, que se clevará al ro por 100, o se devolverá el día final del concurso en -los casos respectivos de ser aceptada o no; esto último, por haber sido sobrepujada la oferta del presunto arrendatario. La no comparecencia del postor en el día finail. del concurso firmand'o la reoferta se considerará como renuncia del derecho, reservándose íntegro el de la devolución de fianza. A igualdad de oferta, será preferido el propietario. El día del ~oncurso, que será el siguiente a la extinción del plazo, no podrán ha~erse ofertas nuevas, sino, Ú11<icamente, confirmación de las realizadas. 20." En lo sucesivo, el pago del servicio se estipulará en metálico. En Jos contratos vigentes que lo hubiera sido en especie, se considerará como pl1tsvaUa el incremento medio de precio, de la unidad de peso o de volumen adoptada para ilos pagos, sufrido d'urante el último decenio. 21.• Las falsedades en documento público cometidas para eludir el incumplimiento de las disposiciones anteriores, además de la sanción correspondiente, privarán de todos los derechos al propietario, durante cinco años, en beneficio del denunciante, pertenezca o no a la Administración. 22. • Los contubenrulos entre propietarios y arrendatarios para el mismo fin, 11Jtl'n denunciados por éstos, 1los colocan en situación de disfrutar del premio concedido ail. denuncia.nte extraño en la base anterior. 23." Se extenderá a los obreros agrícolas los beneficios de la ley de Accidentes del trabajo. 24.' Los artículos del Código civil que deben ser modificados o suprim1dos, siguiendo el espíritu de las bases anteriores, son: Libro prim'ero : Títu1o II, artículos 348, 349 y 350; capítulo II, artículos 353, 358 a 366, 368 a 370, 373, todos inclusive. Título IV, -capítulo I, artículo 4o8. Título V, capítulo II, artículo 442; capítulo III, artículos 448, 449, 450 y 456. Título VI, capítulo I, artículo 479.-Libro cuarto: Título VI, capítulo II,

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-sr8artículo 1.555, supresión de los párrafos segundo y tercero; artículos 1.558, 1.565, r.s66, 1.569 al 1.577 y r.581, todos inclusive. 25." El Estado podrá <:ancelar los derechos de los propietarios y adquirir el pleno dominio, mediante la entrega <le uárrunas amortizables al 4 por 100 de un valor nominal, en cada caso, capaz de producir la renta cancelada. La emisión ·de láminas destinada a este fin se fijará su cuantía anualmente en la ley de Presupuestos."

"CODIFICACION DE LA LBGISLACION DEL TRABAJO Por D. FÉLIX BENÍTEZ DE Luao, Profesor de la Escuela Centra~ de Comercio y de la Asociación nacional de Intendentes mercantiles. La esfera del Derecho, restringida al campo de las relaciones individuales, agonizaba en la estratificación de los Códigos :por la fuerza del legalismo arcaico, que, dando lo suyo a ca.da uno, desposeía a muchos, sin servir a la colectividad. Era un ambiente nitzcheriano, de pesimismos representados por la toga negra y mugrienta, buscadora del Derecho en el perfil de las 1etras componentes de la Ley; sin aire, ni luz, ni grandeza de concepciones, deseos y tendencias. Tan solamente algún jurioconsulto, glosando avances instintivos de los legisladores antiguos, formulaba, <:omo aforismo de Derecho, consagrado después por la Ciencia moderna, e1 de que la capacidad jurídica individual ha de ser una, permanente, la misma en todos, ·en cada uno y en cada instante de la existencia; y adivinaba, en consecuencia, que no se merma la plenitud de aquella capacidad por 1as limitaciones que la vida opone a:l ejercicio del Der·echo. De aquí provino la ordenación de las instituciones tutelares, que, engrandeciendo •la facultad latente en todos, ·son complemento de ella, porque contrarrestan los obstáculos que al ejercicio pleno de la capacidad opone la Naturaleza. Pero sólo ·s e avanzaba en el campo del Derecho individual, restringiendo las leyes al terreno <le lo m-ío y lo tuyo, sin reglamentar lo nuestro y lo vuestro. El Derecho, no obstante, fértil en la riqueza de su divino germen, resistía la presión de los ind1vidualismos asfixiantes; y hermanado con la vida, seguía a los humanos, presidiendo sus obras, que el instinto, también, encaminaba a la solidaridad sentida y practicada mucho antes que los científicos pensasen que las comuniones de hombres forman per-

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-519sonas sociatles y jurídicas, con capacidad de derechos y obligaciones latente en todas, en cada una y en cada momento de su existencia. De tiempo en tiempo, disposiciones escritas consagraron, sin adivinar la causa, esos derechos y deberes emanados de la capacidad de los órganos que la solidaridad, cada vez más consciente, crea. Y también, por casual previsión, sancionan la ·inmutabilidad de la capacidad jurídica social, proveyéndola de órganos tutelares que afirman y aseguran el normal ejercicio de aquélla, cuando las causas sociales impiden o Hmitan el ejercicio del Derecho. Una revolución que en Ios primeros pa:sos destruía las corporaciones vino a ser como las tormentas, que a un tiempo devastan y fecundizan. La solidaridad de los r·evolucionarios unifica las conciencias demandantes de liberta:d, igualdad y fraternidad; y por contraposición de ideas, rena-cen hermanos los que individualmente se coronaban reyes. Así, en Ia involuntaria coincidencia de ideas y deseos, agrupados los hombres, sienten la coincidencia de derechos y deberes sociales emanados de un principio básico innato, la capacidad jurídica social, que, en los avances de ·la Ciencia, encarna en leyes de reconocimiento de la personalidad de las asociaciones, siquiera la consagración del hecho jurídico fuese resultado de luchas sin amparo de doctrinas formuladas. Y de poco en poco, no por cesión de soberanía, ni por sistema de transacciones, ni por elevada obra de justicia, sino por pretendidas intromisiones del Poder público o por actuación del Gobierno, obligado a sostener la paz social, nacen leyes que ordenan la actividad del trabajo en beneficio de los trabajadores, restringiendo, a veces, la libertad industrial. Después de aquel período de avances desordenados, si la solidaridad no ha logrado conducirnos a la organización y a las concreciones jurídicas deducidas del Derecho social (y ya quieren traernos quimérica sindicación obligatoria o especie de matrimonio bígamo por fuerza), ya deducen los sociólogos que .}os organismos sociales son seres vivientes, .que ·desde el nacimiento poseen aquella capacidad jurídica, germen de derechos y obligaciones, que en la inmutabilidad de sus esen<Cias son ejercidos en justicia; y no han de ser olvidados o restringidos ni siquiera cuando la limitación de los órganos, la atrofia de éstos, el -desequilibrio funciona~l, o cualesquiera otras causas limitativas de la fun·ción, impiden que esa capacidad juridicosocial se manifieste y actúe. Frente a tales causas limitativas, el Estado provee de tutores y curadores; y se erige, a vece3, en tutor supletorio que reivindica dere-chos o los impone con Ja fuerza coercitiva a:neja a su poder. De aquí arranca el llamado intervencionismo; y bueno fuera que las corporaciones profesionales, por obra <iirecta o por tutela mutua,

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-disminuyeran las ocasiones <ie aplicarlo; resultaría entonces que los pactos mutualistas, ava-lorados con el consentimiento de a\:reedores y deudores, obligarían con fuerza contractual, más amable que las imposiciones ·del Poder público. Y e1 propio Gobierno, desligado de las funciones tutelares, .sin {iesposeerse de la alta y serena vigilancia que le incumbe, había de parecer fortificado en ·1a ~ltura, ausente de las querellas particulares y engrandeci8o por el acatamiento general -cuando,. ejet-ciendo de árbitro o imponiéndo-se como censor, restableciera el imperio de la verdad y de la justicia. No hemos alegado, sin embargo, al ideal solidarista; y requeddo el. Estado por lós deberes de tut-ela y asistencia social,• recoge ·las enseiíanza:s de ·la vida, o'ye o ad-ivitJ.a los sentimientos de ias corporaciones. y puls·a la vbluntad inexpresada de los dolientes, dictando normas queperfeccionan la actuación de las personas sociales, cuando, -coercidas pói' fuerzas externas o supeditadas a causas que modifican el ejercicio de la capacidad, no saben o no pueden servirse de ella. Así-no diremos que a consecuencia de actos reflexivos, pues en mucho nos ha guiado el sentimiento de "imitación" y •las transigencias circunstanciales, enderezadas a -lucir censos ocasionales-, el Estado espafio!, desde 1900, inicia, con las leyes de Ac-cidentes del trabajo (1) y de Protección de mujeres y niií.os (2), Ja obra intervencionista supletoria del ideal <le los contratos colectivos que la escasez de asociaciones profesionales impidió aderezar. También perfecciona el llamado seguro colectivo de accidentes; y ven la luz disposiciones (3) que tocan al empleo de los an<lamios de seguridad, al régimen de Ja libertad de huelga (4) y a la organización de Juntas locales y provinciales de Reformas sociales (5), que, a la vez, dan origen a la Inspección del Trabajo y a los Consejos o Cámans. mixtas ·de patronos y obreros, primera etapa de una jurisdicción íJ'lr , ' ticular y privativa del trabajo. Estas primeras obras, qué, en su mayor parte, llevan la firma de~ 1 eminente sociólogo D. Ecl~ardo Dato, culminán y se orientan al nác<. :: el In•stituto de Reformas Socif!.les (6); desarrollo de 1niciativas qUe Me.. mienzan en 1855 con la de D. Francisco Luxán, seguidas de la de Moret, en 1e83, que crea la Cóm_isión para el estudio de las cuestiones que Ley de 30 de enero de 1900. ldem de 13 de marzo de i9oo. Reales órdeaes de 2 de junio y de 6 de noviembre de 1902. Circular del Fiscal del Tribunal Sup¡;emo de 20 junio de 1902. (S) Real orden de 11 de agosto de 1902. '6) Real decreto de 23 de abril de 1903.

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ciirectamente interesan a la mejora o bienestar de las clases obreras, agrícolas e industriales, en las relaciones entre el Capital y el Trabajo, y engarzadas por Canalejas en su proyecto de 1 1 de abril de 1902. Nacido el Instituto de Reformas Sociales, con encargo de desarrollar gndual y sistemáticamente nuestra leg.islación social, y armonizando en él la representación. de patronos y obreros, pudiéramos decir que se olvida el origen y la causa del ((intervencionismo", anteponiendo el precepto escrito a las relaciones jurídicas; y se promulgan la ley sobre mendkid~d da los menores ( 1) ; la Real orden de 22 de septiembre de 1903, que establece las pensiones de obreros en el Extran..: jero, para perfeccionar su cultura técnica; la iley del Descanso dominical (2), coilsagradora <le altos p1"incipios morales, higiénicos y sociale.s; las disposiciones creadoras de la enseñanza agrícola en Granjas e Institutos (3); la Rea1 orden de 4 de ágosto de 1904, que reorganiza el funci::mamiento de las Juntas de Reformas Sociales; ·l a ·ley de frotección a la Infancia (4); la de •reconocimiento de los Sindicatos agrícolas (S); el Reglamento que implanta el importantísimo servicio de Inspección del trabajo (6); la regulación del modo de pagar los salarios y la prohibición ·del establecimiento de economatos y cantinas patronales (7); el nuevo régimen de las Escuelas de Artes e Industrias (8); la. ley de Colonización interior (9); 1a ley de Enilgración (10); la clasificación de las industrias y trabajos que, por insalubres o peligrosos, se prohiben total o parcialmnte a los menores de diez y seis años y a las mujeres menores de edad (n); el e.ctablecinilento del Instituto Nacional de Previsión (r2); la ley de 14 de mayo de xgo8 sobre inspección de las entidades aseguradoras; la de Consejos de Conciliación y Arbitraje industrial (13); la de Tribunales industriales (14); la que fija jornada máxima de trabajo en las minas (15}; la relativa a construcción de (1) (2)

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(S) (6) (7)

(8) (9) (ro) e11) (r2) (13) (14) (rs)

Ley de 23 de julio de 1903. Idem de 3 de marzo de 1904. Real decreto de 4 de marzo de 190-4. ldem de r 2 de agosto de 1906. Idem de 28 de enero de 1906. Real decreto de r. 0 de marzo 1906. ldem de r8 de julio de 1907. Reales decretos de 6 de agosto de 1907, etc. 30 de agosto de 1907. 21 de diciembre de 1907. Real decreto de 2 5 de enero de 1908. Ley de 27 de febrero de 1908. 19 de mayo de 1908 y Real orden 29 junio de 1916. Ley de 19 d:: mayo de 1908 y ley de 22 de julio de 191:2. Idern de 27 de diciembre de 1910.

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casas baratas (1); la reguladora del contrato de aprendizaje (2); ·la ley de la Silla (3); la que prohibe el trabajo industrial nocturno de la mujer (4); el Real decreto fijando las jornada máxima de trabajo en la industria textil (5); la ley de Jornada mercantil (6); los Reales decretos (7) suprimiendo el trabajo nocturno de las panaderías y estableciendo la jornada de ocho horas, y el Real decreto estableciendo en Cataluña la Comisión del Trabajo (8). Las disposiciones concordantes de las citadas, y las que aclaran, interpretan o modifican sus preceptos, forman cator.ce volúmenes de prosa administrativa, en los que se compendia toda la doctrina jurídica del interV>encionismo del Estado español. Y todavía los proyectos de ley de Contrato de trabajo, Seguros obligatorios, Reforma de la ley de Accidentes del trabajo, extensión de ésta a los obreros agrícolas, etc., etc., culminan una labor tan importante como deshilvanada, fragmentaria y desprovista de plan y método. Pero ¿es posible que continúe el problema jurídico de los derechos y deberes sociales en manos del oportunismo, o a merced de las fuerzas de las masas, sin ordenaciones científicas reparadoras de injusticias, sin cohesión de plan, ni respet<> de vitales intereses? Pedir la ordenación de la filosofía del nuevo Derecho y enlace sistemático de las afirmaciones jurídicas -deducidas de la experiencia y del estudio del contenido, alcance y límites de los principios emanados de la capacidad jurídica social, no entraña riesgos y conduce a resultados óptimos para la paz social. Podríamos sistematizar esas leyes tutelares-coincidentes con las extranjeras-en grupos base de una codificación; a saber: . Principios filosóficos, germen de los derechos y obligaciones sociales, o verdaderos supuestos científicos que el legislador concreciona y afirma, siguiendo las premisas ·de la Ciencia. Agruparíamos luego las leyes qüe marcan la organización oficial de las industrias, en todos sus ór-denes y órganos de actividad, con el establecimiento de las instituciones que presiden la vida del trabajo, servidas de Cuerpos consuLtivos capa•ces de ejercer ·la tutela, la curaduría o el consejo ilustrado, sobre el cimiento de la representación profesional. (1) (2)

(3) (4) (5) (6) (7) (8)

Ley de 12 de junio de 1911 y ley de 29 de diciembre de 1914. Idem de 17 de julio de 1911. De 27 de febrero de 1912. Ley de 11 de julio de 1912. 24 de agosto de 1913. Ley de 4 de julio de 1918. Idem de 3 de abril de 1919. 11 de octubre de 1919.

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-523De aquí arranca la legislación de enlace entre los grupos asociativos y el Esta-do mis mo; aparte, claro es, el reconocimiento de la capacidad jurídica y su ordenación básica en la parte filosófica del Código. Y en este orden se agrupa lo relativo a las asociaciones profesionales, afirmando su capacidad, fomentando su desarrollo y favoreciendo la vida de ellas en la armonía que cohonesta 1a convivencia general. La reglamentación del trabajo industrial, comercial y agrícola, en capítulos ordenados de modo ·prudente, abarcaría el conjunto de las disposiciones relativas a la seguridad e higiene del trabajo, a la protección de los salarios, a ·l a tutela de mujer·es y niños y al descanso semanal y diario, con Ja derivada determinación o fijación del máximo de jornadas; sin omitir aquellas normas que por excepción de las generales dicen .ro tocante a los trabajos especialmente peligrosos, insalubres, etcétera. Corolario de esta sección sería el subcapítulo referido a ola inspección ·del cumplimiento de las reglas codificadas, tanto en el orden de la inspección del trabajo, como en el de la implantación sanitaria. Entraríamos luego en ·l a esfera de la libertad contractual, sin daño de los principios fundamentales: contratos de trabajo, individuales y colectivos; contratos de aprendizaje, salarios, prohibición de regímenes contrarios a las exigencias de la civilización, u ocasionados al dolo y al engaño del trabajador: Truck system, economatos patronales, inembargabilidad de ·los salarios, vigilancia de las Cajas de Ahorro y socorro mutuos, protección contra los abusos y autoridad o del poder de los patronos, fijación de salarios mínimos ... Vendría a la larga la parte reguladora de los conflictos colectivos o individuales y de la jurisdicción del trabajo: tribunales de arbitraje y de conciliación, huelgas, lock-outs, establecimientos de tribunales jurados y jueces industriales, etcétera. Ultimaríamos la codificación con el compendio de lo referente a las instituci-ones protectoras del obrero: Bolsas del Trabajo, seguro contra el paro, Cajas de Ahorro, mutualidades, cóoperativas, retiros obreros, casas baratas, hospitales, jardines y huertos obreros, cunas, escuelas de aprendizaje, artes ·e .industrias, bibliotecas y centros de recreo, asistencia y previsión en sus múltiples aspectos. Una ley penal y otra de procedimiento sencillo y uniforme encuadrarían el Código. N o pedimos una novedad al reclamar esta urgente codificación de ~as llamadas leyes sociales. La mayor parte de los Estados .<fe Europa (Austria, Alemania, Suiza, Bélgica, Inglaterra y Francia) poseen Códigos de este género o trabajan redactándolos. En la coincidencia del origen de los derechos se ha encontrado el

fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


-524principio de uniV'ersalidad que lleva a la internadonalización de aqué· llos. Y desde Robert Owen, forman legión ·los tratadistas que la piden, laborando con frutós positivos instituciones como la "Asociación internacional de los Trabajadores", las Conferencias internacionales de Ber~ lín, Berna, Basilea, etcétera, la Asociación internacional para la Protección legal de los trabajadores, los Congresos internacionales de 1897 y ,la Confederación internacional que, en Wáshington, ha de celebrarse el presente año, con el prestigio de emanar de la coincidencia de sentí~ miento de los asociados en la Liga de ·las Naciones. Desparramada la legislación, eh atomismo destructor de autoridad y fuerza, decaen los principios, surgen las cohtiendas y aumentan las infracciones, hasta disminuir el prestigio, bastante mermado, de nuestras leyes. Para llegar a sumarnos con decoro aJ Derecho internacional del Trabajo, ordenemos primero la obra propia: que si 4as leyes vienen de fuera, sin órganos para aplicarlas ni preparación suficiente para recibirlas, nos acompañará el desprecio, ya que las naciones carecen de corazón capaz de compadecer." RESUMEN DE LA COMUNICACióN "ENSAYO DE PARTICIPACióN DEL OBRERO EN EL CAPITAL SOCIAL" Por D. LUis SIERRA) Ingeniero militar. El autor de la comunicación no pretende abordar el arduo problema de la participación del obrero en los beneficios industriales, y se limita simplemente a dar cuenta de la organización de una Sociedad de Construcciones, a la que pertenece, que ha pasado. del antiguo sistema en que el patrono estaba desligado del obr~ro, a la constitución de una sociedad anónima, en aas que todos cooperan y ;participan. Cons~derando que la parte que puede interesar al Congreso es el detalle de la organización, se especifica cómo se han .resuelto en la práctica las dificultades inherentes al cambio de personal, falta de capital por parte del obrero, régimen de huelgas, liquidaciones, etc., etc. AJ efecto, después de dar cuenta del proceso de formación de la nueva sociedad, que empezó por ser colectiva con participación del personal técnico y empleados, explica la forma como se ha resuelto el problema de da-r participación al obrero en los beneficios industrial·es, que consiste en considerarlo como accionista con un capital proporcional a su antigüedad y rendimiento, a cu-yo objeto cada obrero compra las accio-

FU~DACIÓN

JUAr-;ELO 'I URRIANO


-525nes correspondientes, con una cantidad adelantada particularmente por el antiguo propietario, quedando deudor por el valor de dichas acciones y estipulándose en el recibo correspondiente, además de un módico interés, que la deuda se ha de amortizar con. los dividendos que se reparten, destinando al efecto una cuarta parte de éstos en cada anualidad. El pril\cipio en que descansa ·l a organización es la cooperación de todos los socios, cada uno de los cuales. de~e aportar a la Sociedad el fruto de su trabajo personal, dentro de su esfera de actividad pt:opia, disfrutando, además de los sueldos o jornales correspondientes, de los beneficios que le correspondan como accionista. La Sociedad, por su parte, se c·ompr-omete a emplear a los obreros, siempre, naturalmente, que tenga obras suficientes, y eliminando, si ha, lugar, a Jos socios más modernos; caso que en ·la práctica no ocurre por contarse además con obreros nuevos no asociados, por los que empieza la eliminación. De una ma·nera clara se especifica en la:s bases de la constitución de la Sociedad que la posesión de las acciones no impide que los obreros y empleados recaben las mejoras necesarias, siempre que no se mermen las atribuciones que, respecto al personal y dirección, incumbe a los patronos. Para salvar las dificultades de orden práctico que pueda ocasionar el sistema de considet:ar al obrero como accionista, se estipula que las aociones sean nominativas e invendibles, y que, en el caso de que el socio fallezca o deje de prestar servicios personales, reviertan a la Sociedad. Además, con objeto de evitar entorpecimientos en el caso de tener que hacer la liquidación correspondiente, se establece que, en cualquier momento, ésta se hará ateniéndose a la del último año y proporcionalmente a los meses transcurridos después. Tal es, a grandes rasgos, el sistema establecido, que funciona desde el año pasa:do con halagüeños resultados, y que se ha extendido a otra sociedad filial, una caTpintería mecánica, en la que todo el personal está interesado; sin que hasta la fecha se hayan presentado dificultades en la buena marcha de estas sociedades, que, impulsadas por altos ideales, han procurado establecer un fuerte lazo de unión ·entre sus socios, atendiendo a su mejoramiento moral y material; creando al efecto una Sección de Protección Mutua, un modesto Economato y el seguro ·de la vejez, a cuyo fin •la Sociedad abona sema111alrnente una cuota sobre la que fija el obrero y el Estado. Los resultados obtenidos hacen concebir la esperanza de que se ha acertado con el sistema seguido, y el autor se- complace en manifestarlo al Congreso, proponiendo como resumen de su breve comunicación la siguiente

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-526CONCLUSION Que en vista del resultado obtenido en la práctica, se estimule a los patronos de pequeñas industrias para que consideren al personal técnico, empleados y obreros fijos, como partícipes del capital social, dándoles al efecto facilidades para. la adquisición de acciones nominativas y revertibles a la Sociedad, mediante préstamos amortizables a <:uenta de los beneficios."

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"INSTITUCIONES DE CREDITO PERSONAL: CAJAS DE P.RESTAMO SOBRE LA HONRADEZ Por D. JuAN MoN PAscuAL, Secretario de la Sociedad de Estudios económicos de Barcelona. No basta, para solucionar los problemas económicosociales, las reformas de organización o de derecho puro : es preciso implantar instituciones <le positivos resultados, que formen como el contenido de esas nuevas formas de organización legal proyectadas. Al obrero hay que procurar que sus problemas y aspiraciones sean satisfechos en un sentido de justicia. En los momentos críticos de la vida, el hombre sólo tiene dos medios para resolverlos: la previsión individual y la asistencia exterior. La primera es obra lenta de educación y propaganda; la segunda es obra social eficaz y positiva, Además, no basta para ello el ahorro individual, no sólo por la insuficiencia de los salarios, sino porque debe -darse a dicho ahorro el máximum de productividad mediante la aplicación colectiva por la Sociedad, ya dándole inmediata utilización, ya <:reando el "Banco Popular". Comoquiera que la solución del probfema socia1 estriba, no en restringir las necesidades, sino en buscar su satisfacción, debe buscarse el medio de que el obrero pueda cubrir las contingencias de su vida, no sÓlo mediante .\as habitadones baratas, seguro de paro, enfermedad, invalidez, senectud, sino que, además, debe bcilitársele medios para satisfacer sus apremiantes necesidades independientemente de tal o cual objetivo determinado. A ellá contribuyen esas instituciones de crédito, tan extendidas en el Extranjero e inexistentes en España, que facilitan medios económicos, sin necesidad de garantizar el préstamo con prendas ni otras garantías reales, sino con la honradez y laboriosidad del prestatario, quien no ha de verse privado de esta protección por carecer

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-527de bienes materiales, cuando posee los bienes espiritua.les de honradez y actividad probadas. El éxito económico de esas instituciones es indiscutible, no sólo porque nos hallamos ert la época de la difusión del crédito, sino por los resultados excele~tes de otras naciones, donde se hallan implantadas instituciones de esta índole, según puede verse en la reciente obra de Olphe..Galliar<l. Además, iníciase una nueva fase de desarrollo de pequeñas o familiares industrias, a causa de la facilidad de distribución de fuerza motriz, cuyo movimiento hay que fomentar como medida de equilibrio ante las grandes concentraciones industriales y obreras. La institución de esas Cajas ha de tener como finalidad favorecer a los obreros honrados faltos de medios económicos para aplicar su trabajo independientemente, y para estimular el mejoramiento moral y económico de las clases humildes. Para sintetizar, y prescindiendo de consideraciones doctrinales que, tal vez, más perfectas y claras estarán en el ánimo de los ilustres Congresistas del .Congreso Nacional de Ingeniería, formulo, como resumen de esta ponencia, las siguientes

CONCLUSIONES PRIMERA. La finalidad inmediata de las "Cajas de préstamo sobre la honradez" será la de realizar anticipos, en forma de préstamos de cantidades o de instrumentos de producción, a los obreros que, previa investigación y clasificación, sean considerados dignos del mismo. SEGUNDA~ Solamente se verificará a los obreros incluídos en alguna asociación profesional legalizada, y que sean de reconocida honradez y capacidad para el trabajo o negocio que se trata de auxiliar. TERCERA. Las garantías que servirán .de base para el préstamo podrán ser la ·simple garantía personal del prestatario, basada en dichas condiciones personales, o las personales solidarias que se determinen. CuARTA. La inversión de la cantidad prestada será para una finalidad de producción, más o menos inmediata. QUINTA. El préstamo será remunerado, pagándose a la Caja el interés anual del 5 por 100 y pudiéndose, en especiales formas, establecer un interés complementario, según el margen de beneficios obtenidos en el negocio o trabajo auxiliado, y cuyos intereses se aplicarán a las finalidade-s de ·l a I'nstitución. · SExTA. Existirá una secci6n agropecuaria, destina'da a · facilitar a

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JUA~ELO

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los obreros agrícola,s ganado, ~specialmente destinado a la cría Q, reproducción. StPTau.. La inversiól! de Jgs be~ficios ha de ser ~n obras sociales productivas, o de mejoram!e11to ..,9brero, cqrqo previsión, seguros, enseñanza.. etcétera, pudiéndose ª'plicar una, parte de los mismos a los prestatarios que cumplan m~jQr con las deuqas <le la Caja. OcrAVA. Podrá ser una de las funciones de los Si.ndicatos pro~e­ sionales, especialmente de los agrícolas, l.a forma~ión de esas Cajas, y destinándose una parte d!! los b~neficios a jormar la prima del seguro de vejez, que COJ"responde abo.nar al pat!Qqo, ~n aquellQ~ obreli..OS, ~gríco­ las cuyo patrono. no sea biel;\,det~rrrünadq; viniendo a ser e&ta Caja algo análogo a los llamados Cotos Sogiales de Previsjón, e¡:¡. aqueíla.s lqcalidades donde. no sea posible. su establ~cimiento."

"EL BANCO MUNJCIP€\L COMO BASE DE RECO:NSTITUCION NACIONAL Por D. MAURICIO JALVO. CONCLUSIONES

PRIMERA Que se autorice la formación de Bancos Municipales, concediéndoles derecho exclusivo : a) En la ·propiedad del suelo de su término municipal. b) Para retener en depósito, en forma de obligaciones territoriales, a disposició¡t de !os propietarios, pero cobrando los intereses los inquilinos, de todas las fianzas que se presten dentro del término municipal (inquilinos, contratistas, etcétera). e) De establecer y explotar ·los servicios públicos que, por su manera de ser y carácter, cox;stituyan monopolios. Sin derecho exclusivo podría establecer : a) Industrias análogas a otras existentes cuyos propietarios se constituyan en trust. b) Las industrias de artículos de primera necesidad cuyo funcionamiento anormal pueda constituir un temor de alteración del orden público. e) Seguros de todas clases. SEGUNDA. Los Ayuntamientos que quieran el establecimiento de Banco Municipal en su término cederán a éste, previo contrato, todos

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los terrenos que posean, y con ellos y el importe de las fianzas y el capital que el Banco determine, adquirirá éste los terrenos que han de servir de garantía a la primera emisión de obligaciones territoriales. El Banco tendrá atribuciones para emitir en obligaciones territoriales doble cantidad que la pagada por él a los propietarios de los terrenos, pero con la obligación de destinar esta mitad integramente a ejecutar mejoras públicas que ·beneficien los terrenos. TERCERA. Se declararán de utilidad pública todas las expropiaciones de terrenos dentro del término municipal y las de fuera del término necesarias para establecer los servicios urbanos, agua, luz, fuerza, etcétera. CUARTA. El Banco no podrá nunca vender el terreno ni los solares .que resulten después de las obras, pero sí cederlos en plena posesión a quienes .Jo soliciten y les sean adjudicados en subasta VTerbCIIl por pujas .a la llana. Este canon anual será invariable para el poseedor del terreno du-rante un período de veinte años. En este canon estarán incluídos todos los impuestos, contribuciones y arbitrios municipales de todas clases. Los existentes se irán suprimiendo a medida que el canon. vaya aumentando, hasta su total desaparición. QuiNTA. El Banco creará un fondo llamado Capital de reconstitución, destinado a : a) Cuentas de crédito personal a pequeños comerciantes, industriales u obreros inteligentes, para establecer comercios, industrias o talleres. b) Anticipos reintegrables a industriales, labradores o ganaderos, con garantía de productos. e) "Warrants" y otras análogas. Cada una de estas secciones se regirá por un reglamento especial. SEXTA. Los beneficios del Banco se destinarán: A pago de interés a su capital, fijando el máximo. A amortización, premios e intereses de las obligaciones territoriales. Al capital ·de reconstitución. Al Ayuntamiento. Cuando se hayan amortizado las obligaciones territoriales, esta partida pasará a disposición del Ayuntamiento, y, en general, cuantos sobrantes obtenga el Banco después de cubrir sus atenciones, pasarán al Ayuntamiento."

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fUNDACIÓK Jl'A~ELO

TURRIANO


foUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


SECCION 12. a

CONCLUSIONES APROBADAS PREVIA MODIFICACIÓN

PRIMERA ''Patentes y marcas". a) Estimando que la patente de invención debe considerase como un derecho de propiedad personal del inventor, deberán suprimirse de las leyes todos los preceptos que se interpreten o se pudieran interpretar como opuestos a ese principio. b) Si a los tres años de la expedición de Ia patente, ésta no se ha puesto en práctica, produciéndose el objeto que a la misma se refiere, en ·la cantidad necesaria a satisfacer por completo las necesidades del mercado nacional, el concesionario, sin perder su derecho a seguir explotando su patente, vendrá obligado a otorgar licencias de explotación mediante la indemnización y garantías suficientes, que, en caso preciso, se regularán en la forma que determine la Ley. e) En los casos de anulación judicial de una patente de invenci6n1 el Tribunal, si 1lo juzga justo, podrá. conservar la val~dez de 'los certificados de adición a dicha patente por el restante plazo legal de la misma. d) Las p:ltentes de introducción caducarán si, al año de ser expedidas, no se hubiera acreditado su puesta en práctica en la escala y amplitud indicada al solicitar su concesión. En caso necesario, en la solicitud de dichas patentes deberá justificar el peticionario todo plazo de establecimiento mayor de un año. Caducada una patente de introducción, no podrá ser reproducida hasta tres años después de la caducidad. e) Para ensayar el valor y eficacia que puede dar a las patentes el

fUNDAC!Ól\ JCA)[ELO TURR!Al-<0


-532examen previo, se procederá a la publicación de sus reivindicaciones en el Boletín Oficial, abriéndose un plazo de dos meses para su impugnación por falta de novedad. Se entenderá por falta de novedad que su objeto figure en alguna patente española desde cincuenta años anres o haya tenido publicidad suficiente durante el mismo tiempo. El peticionario podrá hacer, durante un mes prorrogable por otro, las restricciones que crea oportunas espontáneamente o en virtud de las impugnaciones hechas a instanóa de parte o por la Administración. La Administración, por sí sola, podrá únicamente rehusar, después de oír al interesado, aquellas patet:J.tes que sean prácticamente iguales a otra patente española anterior. En casos de analogía, se harán constar en el reverso del título los antecedentes. f) Para dar efectividad a lás anteriores conclusiones, se procederá a la reorganización del Registro de -la Propiedad industrial, a cuyo efecto el Consejo de la Propiedad industrial y comercial propondrá las medidas oportunas.

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SEGUNDA

" Estadística de la riqueza industrial" Es del más alto interés nacional proceder sin demora a la formación del inventario de la riqueza patria. b) De los tres grandes grupos en que puede dividirse aquélla, agrícola, minera e industrial propiamente dicha, es esta última la más desconocida y la que con más urgencia es preciso estudiar, determinando las condiciones de su funcionamiento para proceder conscientemente a su desarrollo, de consuno con el de las otras dos, algo más estudiadas en la actualidad, aunque imperfectamente. · .e) Todo proyecto de reconstitución nacional será una ficción si no se apoya sobre bases sólidas, teniendo que ser una de las principales la del conocimiento exacto de nuestra producción. d) Es asimismo inconsciente y, como consecuencia, a veces injusta y perjudicial no pocas, toda labor encaminada a -proteger la producción si no se funda en un perfecto conocimiento estadístico de la misma. e) Para la formación de -l a estadística de la producción, es preciso crear un organismo esencialmente técnico, desligado de toda influencia política, sin relación alguna con las diversas funciones fiscalizadoras que al Estado incumben, cuya misión sea estudiar con criterio científico la producción del País, con la finalidad de determinar los medios más adecuados para su fomento, dotándole sin regateo de los elementos necesarios, dando a esos trabajos gran publicidad, difundiéndolos profua)

HJ~DACIÓN JUANELO TURRIANO


-533samente, para que Corporaciones y particulares, cada uno en el campo en que desenvuelven sus actividades, puedan- beneficiarse de esa labor. f) El Congreso propone al Gobierno de Su Majestad que, para satisfacer pronta y convenientemente estas aspiraciones de las clases productoras, nombre una Comisión, formada, entre otros que él estime oportuno, por representantes <le las Cámaras Industriales, <lel Fomento del Trabajo Nacional, de Ba:rcelona; de la Liga de Productores, <le Vizcaya, y <le la Asociación nacional de Ingenieros industriales, para que brevemente formulen un plan <le realización de las anteriores conclusiones. TER!CERA 0

El salario mínimo y la variabilidad del jornal".

a) El salado mínimo será tal, que permita al trabajador, no sólo cubrir sus necesidades materiales y las <le los que <le él dependen, sino también las de orden moral y cultural. Claro es que, para que su generalización pueda ser factible, es indispensable que el asalariado procure cumplir con todo empeño su cometido. Se procederá además a perfeccionar y dar mayor eficacia a la producción, así como a1 planteamiento, organización y funcionamiento de los elementos que en ella intervienen. En la fijación del mínimo del salario, que, como es lógico, no podrá ser uniforme, intervendrá un Consejo, <lel que formarán parte, por medio de s-us representaciones autorizadas, el elemento obrero, el organizador y el patronal, con la asistencia del Estado. b) Se proclama el principio de la variabilidad del jornal personal según ~a habilidad y capacidad productiva del obrero, manteniendo siempre el trabajo de éste dentro de los límites racionales, no solamente físicos, sino de carácter social, que afecten a la clase de trabajo y al esfuerzo que éste represente. En beneficio de la prod-ucción y, por consiguiente, de la colectividad y de la personalidad de los mismos obreros, debe rechazarse toda limitación o restricción de la producción personal, dentro <le los límites fisiológicos y sociales que acaban de citarse. La variabilidad del jornal, tan ligada a ·las posibilidades generales de la producción y a la capacidad productiva nacional, vendrá a ser fijada por Consejo-s análogos al indicado en el primer punto, pero con una mayor intervención en los mismos del elemento organizador prof~ional y educador o técnico.

FUNDACIÓ JUANELO TURR!Al\0


-532examen previo, se procederá a la publicación de sus reivindicaciones en el Boletín Oficial, abriéndose un plazo de dos meses para su impugnación por falta de novedad. Se entenderá por falta de novedad que su objeto figure en alguna patente española desde cincuenta años antes o haya tenido publicidad suficiente durante el mismo tiempo. El peticionario podrá ha<:er, durante un mes prorrogable por otro, las restricciones que crea oportunas espontáneamente o en virtud de las impugnaciones hechas a instancia de parte o por la Administración. La Administración, por sí sola, podrá únicamente rehusar, después de oír al interesado, aquellas patentes que sean prácticamente iguales a otra patente española anterior. En casos de analogía, se harán constar en el reverso del título los antecedentes. f) Para dar efectividad a las anteriores conclusiones, se procederá a la reorganización del Registro de la Propiedad industrial, a cuyo efecto el Consejo de la Propiedad industrial y comercial propondrá las medidas oportunas. SEGUNDA

"Estadística de la riqueza industrial". a) Es del más alto interés nacional proceder sin demora a la formación del inventario de la riqueza patria. b) De los tres grandes grupos en que puede dividirse aquélla, agrícola, minera e industrial propiamente dicha, es esta última la más desconocida y la que con más urgencia es preciso estudiar, determinando las condiciones de su funcionamiento para proceder conscientemente a su desarrollo, de consuno con el de las otras dos, algo más estudiadas en la actualidad, aunque imperfectamente. e) Todo proyecto de reconstitución nacional será una ficción si no se apoya sobre bases sólidas, teniendo que ser una de las principales la del conocimiento exacto de nuestra producción. d) Es asimismo inconsciente y, como consecuencia, a veces injusta y perjudicial no pocas, toda labor encaminada a ·proteger la producción si no se funda en un perfecto conocimiento estadístico de la misma. e) Para la formación de la estadística de la producción, es preciso crear un organismo esencialmente técnico, desligado de toda influencia política, sin relación alguna con las diversas funciones fisca.tizadoras que al Estado incumben, cuya misión sea estudiar con criterio científico la producción del País, con la finalidad de determinar los medios más adecuados para su fomento, dotándole sin regateo de los elementos necesarios, dando a esos trabajos gran publicidad, difundiéndolos profu-

FUNDACIÓN JUA~ELO

TL'RRIA:-.10


-533.samente, para que Corporaciones y particulares, cada urto en el campo en que desenvuelven sus acti:vida<les, puedan beneficiarse de esa labor. f) El Congreso propone al Gobierno de Su Majestad que, para satisfacer pronta y convenientemente estas aspiraciones de las clases productoras, nombre una Comisión, formada, entre otros que él estime oportuno, por representantes de las Cámaras Industriales, del Fomento del Trabajo Nacional, de Barcelona; de la Liga de Productores, de Vizcaya, y de la Asociación nadonal de Ingenieros industriales, para que brevemente formulen un plan de realización de las anteriores conclusiones. TERCERA 1

"El salario mínimo y la variabilidad Jel jornal". a) El salario mínimo será tal, que permita al trabajador, no sólo cubrir sus necesidades materiales y las de los que de él dependen, sino también las de orden moral y cultural. Claro es que, para que su generalización pueda ser factible, es indispensable que el asalariado procure cumplir con todo empeño su cometido. Se procederá además a perfeccionar y da·r mayor eficacia a la producción, así como aQ planteamiento, organización y funcionamiento de los elementos que en ella intervienen. En la fijación del mínimo del salario, que, como es lógico, no podrá ser uniforme, intervendrá un Consejo, del que formarán parte, por medio de sus representaciones autorizadas, el elemento obrero, el organizador y el patronal, con la asistencia del Estado. b) Se proclama el principio de la variabilidad del jornal personal según ~a habilidad y capacidad productiva del obrero, manteniendo siempre el trabajo de éste dentro de los límites racionales, no solamente físicos, sino de carácter social, que afecten a la clase de trabajo y al esfuerzo que éste represente. En beneficio de la producción y, por consiguiente, de la colectividad y de la personalidad de los mismos obreros, debe rechazarse toda limitación o restricción de la producción personal, dentro de los límites fisiológicos y sociales que acaban de citarse. La variabilidad del jornal, tan ligada a ·las posibilidades generales de la producción y a la capacidad productiva nacional, vendrá a ser fijada por Consejos análogos al indicado en el primer punto, pero con una mayor intervención en los mismos del elemento organizador prof-esional y educador o técnico.

IUNDACIO~ · , ·¡

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534;-

Es preciso proceder enérgicamente a facilitar al obrero su preparación profesional y educación general. e) En todos los casos en que no se oponga a ellos graves dificultades, y atendiendo, en parte, a la mejora de los ingresos de los obreros y personal retribuído, pero, principalmente, a impulsar el sentimi-ento de la cooperación social y productiva, se proceqerá a implantar y generalizar la participación del elemento obrer.o y técnico de todo orden, y del administrativo, en los beneficios; parllicipación que ha de procurarse sea eficaz, e inspirada en la justicia y equidad. En cada caso, se determinará el procedimiento que se conceptúe más conveniente, por análogos elementos a los propuestos en las dos conclusiones precedentes.

fo~DACIÓN JUANELO TURRIANO


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SESIÚN DE CLAUSURA DBL

Primer Congreso Nacional de Ingeniería.

fCNDACIÓJX JCA~ELO

TURRIANO


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f'UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


SESION DE CLAUSURA Preside e1 Ex<:mo. Sr. Ministro de Fomento, Sr. Calderón, y forman con él la Mesa presidencial los Illmos. Sres. Subsecretario de Fomento y Director general de Obtas .pítb'licas, Sres. Gá:lvez-Cañero y P iniés; el señor Terán, Presidente del Congreso; los Vicepresidentes, Sres. Laviña y Ortuño; 1los Sres. Marqués de Alonso Martínez, Cuesta, Villasante y Casanova, y e1 Secretario general del Congreso, Sr. Pérez-Urruti. Toman también asiento en el estrado los señores que constituyen el Comire de Honor, Comité Organiza<lor, Junta ·de la Exposición y Presidentes y Se~ retarios de las Secciones. Abierta ,¡a sesión por el Sr. PRESIDENTE, y con la venia de éste, el Sr. SECRETARIO del Congreso da 1ectura a las siguientes

CONCLUSIONES GENERALES que eleva al Gobierno de Su Majestad el

Primer Congreso Nacional de lngenieria.

SECCION l.a Obras públicas é industrias ~e transportes. CONCLUSION

1.11

Prlnolploa generales en que debe basarse la resolución del problema ferroviario español.

Dada la imposibilidad de desarrollar la riqueza de un país sin contar una red extensa de comuni<:aciones ferroviarias, acuerda el Congreso: A) Que es abso'lutamente preciso construir, sin pérdkla de momen-

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fUNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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to, todos los ferrocarriles que España necesita para responder al tráfico actual y para permitir el desarrollo del que su potencialidad económica es capaz de crear. B) Que el Estado debe construir, en general, directamente los ferrocarriles y, sólo por excepción, otorgar concesiones, y sin auxilio de ninguna clase. C) Que la construcción no debe hacerse con cargo a los Presupuestos ordinarios, sino mediante la emisión de una deuda especial, de manera que cada línea pueda disponer, en todo momento, de 1as cantidades precisas para el rápido desarrollo de las obras, hasta su terminación. D) Que se debe crear una entidad con amplias bcultades para administrar los fondos y didgir la construcción de todas las líneas nuevas. Esta enti•dad, que deberá funcionar con la mayor autonomía, tendrá también a su cargo la explotación de los ferrocarriles que se vayan construyendo. E) Que al decidir sobre el orden de preladón en las nuevas construcciones de ferrocarriles, deberá darse preferencia a los que sirvan para completar la red principal, tratando al mismo tiempo de que ~e perfeccionen y amplíen las insta-laciones de las líneas actuales, realizando así una acción conjunta que tienda a satisfacer las necesidades nacionales del modo más eficaz. CONCLUSION

2.

8

Loa ferrocarriles hlternaclonales y la red peninsular.

1

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El Congreso acuerda pedir al Gobierno proceda rápidamente al estudio y reso1ución de las cuestiones siguientes: A} Estatificación de nuestro sistema ferroviario. B) Unificación de la red y anchos de vía que deban adoptarse. C) Naturaleza de la tracción y unificación de tipos del material móvil. D) Fórmulas y procedimientos legales necesarios para la adopción de las resoluciones recaídas sobre los apartados anteriores. E) Determinación de la red nacional ferroviaria, integrada por las 11íneas actuales (mejoradas y reformadas con arreglo a las soluciones que -se deriven de los apartados anteriores) y por las de nueva construcción, decidiendo acerca de los proce<iimientos más adecuados para efectuar rápidamente las mejoras y construcciones precisas. y también respecto a lo sistemas de explotación. A<lemás, el Congreso acu-erda proponer al Gobierno : 1.0 Que el estudio de los trazados de todas las líneas directas entre

f'UNDACIÓN JUANELO TURRIANO


- 539costas y fronteras se haga (dentro de los términos que el Gobierno crea oportunos) comparando cuantas soluciones nuevas sean razGnables con las que puedan basarse en el aprovechamiento total o parcial de líneas existentes. La resolución de estos problemas debe abreviarse dotando ampliamente a las Comisiones encargadas de los estudios de cuantos elementos sean precisos. 2." Es converuiente tener un solo ancho de vía en la .Península Ibérica para la red de interés general, procediendo que se estudie por una Comisión nacional, en plazo breve, y con anterioridad a toda modificación, si ha de conservarse el ancho de un metro o si ha <le reducirse al de la red centroeuropea de 1,435 metros; proponiendo detalladamente, en este último caso, la forma ooministrativa <le llevar a ~bo el cambio, con aas garantías precisas para su convenient-e rea~ización.

NOTAS SOBRE EL PROBLEMA FERROVIARIO, _PRESENTADAS POR LA CÁMARA DE INDUSTRIA DE LA PROVINCIA DE '!ADRID

CONCLUSIONES

I.-De acuerdo con el espíritu de la conclusión t."- de la Asamblea Nacional de Ferrocarriles, es indispensable que, a la mayor brevedad posible, se establezcan las bases de una organización superior del Estado en materia de política ferroviaria, sobre la condición de una prudente autonomía y la máxima reunión de elementos técnicos. Esta organización deberá encaminar principalmente sus esfuerzos al estudio y preparación legislativa de los siguientes extremos: 0 t. Problema de la red actual y su reversión anticipada al Estado. 0 2. Revisión del sistema de tarifas. 3.° Construcción de los nuevos ferrocarriles. H.-Reconociendo las dificultades de una inmediata reversión de los ferrocan·iles al Estado y la imposibilidad de prorrogar las concesiones, se impone la e!Statificación graduada de la red actual con arreglo a las siguientes normas: A) Reorganización de la Administración y del personal ferroviario, dándole etl todos sus aspectos y progresivamente el caráctct· público. B) Servicio financiero por el Estado de las mejoras indispensables y convenientes para las Compañías que no tengan la capacidad financiera indispensable. Adquisición de los valores ferroviarios por el Estado mediante operaciones financieras que evitando la especulación, no asigne a dichos valores un precio mayor que el real. D) Incautación de la red y expletación directa por el Estado. ill.-El remedio de los graves quebrantos irrogado~ a la Economía nacional

-c:r

HJ~DACJÓN · JUANELO TURRIANO


-540p or el encarecimiento y cambio de estructura del sistema de tarifas, exige la intervención del Estado, debidamente asesorado por elementos técnicos y Jos representantes de las fuerzas económicas para reconstituir el sistema de tarifas, llegándose, en caso necesario, y mientras duren las actuales circunstancills, a la concesión de auxilios a las Compañías como compensación del menor producto de las explotaciones. Advertencia.-Estas conclusiones fueron aprobadas para ser transmitidas a los Poderes públicos con carácter informativo, y se consideran como aspiración digna de ser conocida por el Comité ejecutivo del Congreso y por el Gobierno para el estudio del problema ferroviario, dentro de las otras conclusiones aprobadas; pero sin que esto implique la aprobación exp'ícita po~ la Sección de los detalles que comprenden.

CONCLUSION 3.a M odlftoaolonea convenientes para la mejor conaervaolón de las oarreteru .

¡¡ 1'

.<\cuerda el Congreso pedir al Gobierno: A) Que se otorguen créditos, proporcionados a las necesidades del servicio, de los que los Ingenieros-Jefes puedan disponer análogamente a como está establecido para las Juntas de Obras de puertos. B) Que se reglamente cuidadosamente e1 tránsito. C) Que se mejore ta situación y reclutamiento de ·los peones camineros y se les conceda pensiones de retiro o jubilación. D) Que se conceda a los Ingenieros-Jefes facultades análogas a las que tienen los de Montes, respecto a imposición y exacción de multas por infracción de los reglamentos. CONCLUSION 4.a Reforma de la ley de Expropiación forzosa.

fi ·

El Congreso acuerda solicitar del Gobierno que se reforme la ley de Expropiación forzosa con arreglo a las bases siguientes: A) Extender el concepto de materia expropiable a cuanto ceda en bien general. B) Suprimir el periodo que ia ley actual titula "Necesidad de ocupación del inmueble". C) Reducir y simplificar plazos y procedimientos para llegar rápida y equitativamente a los justiprecios, evitando abusos respecto a cuantía de las tasaciones y honorarios de los peritos.

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D) Establecer mayor amplitud para estimar los precios de afección y los perjuicios a quienes no aparecen como propietarios. E) Señalar procedimientos que permitan la pronta apropiación de lo que se intenta expropiar, sin esperar a·l término del expediente, y garantizando en debida forma el pago. F) Conceder amplias facultades a aos encargados de obras y servicios para celebrar convenios equitativos que eviten la tramitación de expedientes permanentes o temporales.

CONCLUSióN 5... De las concesiones de saltos de agua.

Acuerda el Congreso solicitar de los P oderes públicos: A) Que se complementen y aclaren }as disposiciones reglamentarias vigentes relativas a tramitación de expedientes de petición de saltos, atendiendo a principips de equidad, para evitar diilaciones y la interposición ·de intereses poco atendibles. B) Que no se reforme la actual legislación referente a concesión de saltos sin un estudio muy detenido de la materia. C) Que se favorezca el desarrollo de los aprovechamientos hidroeléctricos por cuantos medios directos e indirectos están al alcance de los Poderes públicos.

SECCIÓN 2.a Material de transportes y construcción naval. CONCLUSióN 6.a Fomento de la construcción naval.

Acuerda solicitar el Congreso: A) Que por la Dirección de la Marina mercante se favorezca la construcción de buques adecuados a las necesída:des de nuestro comercio exterior y de cabotaje.

B) Que la protección del Estado a los constructores consista en la concesión de primas tales que 1es permitan competir con Jos de las naciones en que los materiales sean más económicos. C) Que se subvencione la construcción de máquinas-herramientas, exigiendo, a los que soliciten esta pr<:~teoción, serias garantías técnicas para conseguir que el o1,tillage nacional mejore. D) Que el Estado proteja también 1a creación de industrias especializadas en los aparatos complementarios que el manejo del buque requie-

f~DACJÓN JUANELO TURRIANO


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re y resuelva las dificultades que ofrece el actual precio del carbón; el primer factor hoy para que no sea una realidad industrial la tproducción de 1os diversos elementos -del barco, así como la consolidación de los actuales progresos constructivos de España. E) Que se celebren concursos cada dos o tres años para premiar los proyectos de buques que introduzcan perfeccionamientos en los tipos existentes. CONCLUSióN 7.u Tl'ansportes navales.

Aunque no parece recomendable adoptar unos cuantos tipos de buques "patrón" para nuestra flota comercial, acuerda el Congreso ~a conveniencia de estudiar las condiciones en que se efectúa cada tráfico, con objeto de determinar la velocidad y desplazamiento, disposiciones interiores y forma de .Jos buques a el dedicados. CONCLUSióN 8." Ensayos y experiencias navales.

A) El Congreso se felicita de la iniciativa del ministerio de Marina de construir un Canal de Experiencias, y desea que esta insta•lación se lleve a cabo con la mayor rapidez. B) Acuerda también el Congreso solicitar de dicho ministerio la adquisición, en el menor plazo posib1e, de un tanque de experiencias que permita los ensayos indispensables y el estudio de los modelos de los. buques. CONCLUSióN 9.a Enseñanza naval.

El Congreso acuerda solicitar de los Poderes públicos la creación de una Escuela-taller, dirigida por Ingenieros navales, para la formación del personal de Delineantes de barcos y Maestros navales; personal este último que desempeñe, al lado de los Ingenieros, igual cometido que los Montadores de máquinas, y que, sin aptitudes ni autoridad para proyectar, adquiera conocimientos prácticos de trazado en la Sala de Gálibos y en la preparación y montaje de todas las partes del casco y maquinaria de los buques.

folJ:'.!DACJÓN JUANELO TURRIANO


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SECCION 3.3 Mecánica, motores y máquinas-herramientas. CONCLCSI6N

IO." Transportes y construcciones aére811.

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A} Que se reglamente sin p6rdida de tiempo cuanto se refiere a la locomoción aérea en España, marcando los requisitos que tienen que cumplir los aparatos para viajar, inscripción de los mismos en los aerodromos y licencias de circulación. Las de conductores deberán substituirse po·r los títulos de piloto de la Federación Aeronáutica Intemaciona>l, y, en cuanto a la documentación restante, podrá reglamentarse en forma parecida a la empleada en el mar. B) Los aerodromos de frontera deberán empezar a funcionar inmediatamente, comunicando al efecto a las demás naciones la obligación en que están los aparatos que pasen por España de visar los do· cumentos en aquellos puntos y las penalidades ('11 que concurren los que, faltando a dicho requisito, aterricen en territorio nadonat e) Que se estimule a los inventores para que dirijan sus esfuerzos hacia J.a resolución del problema de ·la propu·tsión por reacción, cuyo empleo práctico conducirá rápidamente al progreso de la navegación aérea. D) Que se instalen en España uno o varios laboratorios aerodinámicos en los que se empleen, como sistemas de experiencias, el aeroplanolaboratorio y el túnel de ocho metros de diámetro, al menos; que se conceda en ellos primordial importancia a la experimentación de hélices sustentadoras para helicópteros, y que se nombre un Comité técnico encargado de dirigir estas investigaciones, que esté revestido de la mayor autorida:d y tenga funciones y poderes análogos a ·tos del "British Advisory Committee for Aeronautic" existente en Inglaterra. E) Que se cree un organismo con el nombre de Dirección genera! de Aeronáutica u otro análogo que entienda en estas cuestiones, organizando, unificando y armonizando los servicios y trabajos relacionados con ellas.

CONCLUSióN

11.n

Automovilismo •

.1) Que se solicite de los Poderes públicos ·la reforma total de los impuestos sobre ~os vehículos mecánicos, deslindando e1 carácter de lujo que ahora se da, sin excepción, a todos los coches de particulares.

fiD!DAC!ÓN JUANELO TURR!ANO 1


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B) Que se gestione la refección de la red nacional de carreteras y la refor-ma de éstas, a.da;ptándolas a la moderna locomoción. C) Que se establezca la enseñanza especial sobre automovilismo. CONCLUSióN

12."

La energla y los motores en nuestro resurgimiento Industrial.

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•

A) Al organizar un plan de resurgimiento industrial es de capital importancia buscar los medios que proporcionen a la industria española energía motriz segura y a bajo precio. B) Interesa, en primer término, conseguir la utilización de las llama-das fuerzas naturales y, muy particularmente, la energía hidráulica disponi•b1e en el territorio nacionaJ, distribuyéndola de fom1a que toda la N ación se beneficie. A tal efecto convendrá: I. • Otorgar sin trabas administrativas las concesiones hidráulicas de gran potencia a las Empresas que justifiquen disponer del capital necesario para su construcción, llegando a la rápida caducidad de las que no se hallen en este caso. 2.• Revisar la ley de Aguas en lo que se refiere a servidumbres y aprovechamientos hidroeléctricos. 3·· Rea•lizar urgentemente el proyecto de red nacional de distribución de energía eléctrica, con arreglo a las bases acordadas .por este Congreso. · C) Que se reglamente por el Estado la forma en que puedan emplearse los combustibles minerales para estimular su utilización completa, gravando, en la medida que sea posible, los carbones que se quemen directamente, y dando facilidades que abaraten el uso de combustibles gaseosos y líquidos obtenidos por destilación y gasificación de los minerales, ~os cuales deberán ser reservados .p ara usos domésticos . D) Que, como contrapartida a la base anterior, se aumenten los impuestos que gravan los vehí·culos de dos ruedas, cualquiera que sea el fin a que se destinen, y se graven paulatinamente también, con impuestos creciel1ites, los animales destinados a arrastre, de taJ forma que, en ·los puertos, en las urbes de más de 100.000 habitantes y en •las regiones mineras e industriales, -dichos impuestos, sobre carros de dos ruedas y animales de tiro, sean prohibitivos, reservándose el arrastre de sangre sólo para la Agricultura y para aquellos casos particulares en que la tracción mecánica no sea posible. E) Las fábricas y talleres, así como los materia•les y combustibles •que se destinen a ·la fabricación de motores y de ma.teri311 de transporte,

l·U:-mACIÓN JUANELO I URRIANO 1•


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deben ser objeto de atención preferente y de protección de los Poderes públicos.

CONCLUSióN 13.• Abaratamiento de productos de destilación.

El Congreso acuerda : Que se rebaje el arancel, se protejan las industrias nacionales de destilactón y se adopten cuantas medidas sean necesarias, a fin de conseguir que los benzoles esencias, aceites pesados, etc¿tera, productos de •la destilación que se emplean en motores de combustión interna, se adquieran en el mercado nacional, para usos industriales, en condiciones económicas notablemente más ventajosas que las actuales.

SECCIÓN 4.a M i nas y Me ta lurgia. CONCLUSióN 14." Intervención del Estado en el fomento de la M lnerla.

Acuerda el Congreso solicitar de los Poderes públicos : A) La creación en Madrid de una Cámara o Comité minero metalúrgico que, intervenida por elementos técnicos oficiales, se halle integrada por Ingenieros que designe el Instituto de Ingenieros Civiles, y por representantes elegidos por la Banca, por la gran industria y por los Consorcios o Sindicatos minerometalúrgicos, que en cada una de las provincias productoras debe formarse con los mismos fines. B) Que se decrete la sindicación obligatoria de todos los explotadores de minas de cada distrito y, especialmente, de •los de carbón, constituyéndos'e estos últimos en Sindicatos de venta y distribucióu de los productos en el mercado, teniendo en cuenta los medios de transporte y las condiciones de explotación de cada mina. Estos Sindicatos, en genera·!, tendrán además la misión de agrupar pequeñas concesiones para intensificar el laboreo, faci litar la adquisición de maquinaria apropiada, procurando que sea de fabricación nacional, estimular la construcción de ferrocarriles y a·lentar cuantos medios tiendan a la intensificación del desarrollo de las explotaciones. C) Que se reforme la ley de Expropiación, facilitando la ocupación temporái para realizar investigaciones y estudios de criaderos minerales, y que se estimule la construcción de ;ferrocarriles mineros TOMO IV

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HNDACJÓN JUANELO TURRIANO


-546en todas aquellas zonas en que se justifique la necesidad de ellos para el desarrollo del laboreo, concediéndoles los mismos beneficios y garantías propuestos para los secundarios y estratégicos.

CONCLUSióN 15.* La acción oftolal y el descubrimiento y catalogación de rlquez:ae mineraJe&.

A)

Que se recomiende por el ministerio de Fomento a las Jefaturas de ~os distritos mineros que, en los estudios de criaderos minerales que reglamentariamente están .obligados a hacer, se atienda principalmente a aquella:s regiones inactivas que por su aislamiento no sean fácilmente accesibles a la iniciativa privada, debiendo consignar en sus informes el probable valor industrial de los yacimientos que en ellas se encuentren, las causas que se opongan a su explotación y los medios para vencerlas. Análoga recomendación debe hacerse al Instituto Geológico de España, para los estudios que con este objeto le están encomendados. Cuando la iniciativa privada pretenda hacer investigaciones en estas zonas de difícil acceso, deberá el Estado protegerlas con subvenciones adecuadas, una vez que se justifique la importancia de los yacimientos mediante Memoria y proyecto de reconocimiento, que ha de ser formada por un Ingeniero de Minas e informada por el Consejo de Minería y el Instituto Geológico, reservándose el Estado una participación en los beneficios, en armonía con la cuantía de la subvención. B) El E stado deberá contribuir, con investigaciones apropiadas, al descubrimiento de nuevos criaderos en provincias de tan compleja íormadón metalífera como Córdoba y otras análogas, dedicando un preferente esfu.erzo a Jos sondeos de cuencas carboníf.eras que se suponen existen en condiciones de explotabilidad en regiones como Sevilla y Córdoba, León, Ciudad Real, Palencia, Burgos, Oviedo y otras limítrofes, a:si como la completa investigación de petróleos, woHram, estaño, hierros, fosfatos, bauxitas y otros minerales útiles para- la Economía· nacional. C) Que se proceda por el Estado a la catrulogación de las fuentes naturales de r!queza mediante Comisiones técnicas; que se efectúen sondeos para investigación de cuencas carboníferas, estimulando además a las Empresas nacionales para estas investigaciones mediante la garantía de un interés mínimo al capital empleado, previa presentación de un proyecto autorizado por tres Ingenieros de Minas, y que se incluyan los yacimientos de turbas en el grupo de combustibles a los 1

¡;~DACIÓN

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efectos de catalogación y extensión a los mismos de 105 beneficios otorgados por la ley de 2 de marzo de 1917.

CONCLUSióN I6.a Intervención del Estado en el fomento de la Metalurgia.

A) Que el Estado subvencione en la forma más eficaz y apropiada. creación de nuevas industrias químicas y metalúrgicas y sus derivadas, garantizando, por •ejemplo, eil interés de las acciones u obli.gaciones que emita toda Empresa creada para este fin con responsabilidad técnica y pecuniaria reconocidas y concediendo primas de producción y ex.portación de productos elaborados, dedicando a ello el importe íntegro ·de los derechos de exportación de minerales y de importación de productos similares extranjeros. B) Que se proceda por el Estado a la creación de un gran centro metalúrgico experimental donde se estudie y ensaye: el beneficio de mineral de hierro por los .g ases llamados pobres; el de los procedimientos ensayados en algunos países para la obtención de la esponja de hierro (de gran interés para el beneficio de nuestra riqueza pirítica); la destilación integral de hullas, lignitos y turbas; la fabricación de abonos nitrados y fosfatados partiendo de fosfatos naturales pobres; las aplicaciones del combustible pulverizado; el aprovechamiento del azufre como combustible en la calcinación de los minerales de plomo, y, en general, de los procedimientos metalúrgicos y químicoindustriales nuevos, fadlitando su implantación, y que se ensaye en el Establecimiento de Almadén la adopción del horno Guillén para el tratamiento metalúrgico de los sulfuros de mercurio. C) Que se proteja el desarrollo de 1a Siderurgia evitando la promulgación de tarifas arancelarias intangibles durante cinco años; aboliendo el sistema arancelario "ad valorem"· y substituyéndolos por otro que tenga en cuenta la diferencia de valor entre el elaborado extranjero y el similar español fabricado por los procedimientos y con las materias más adecuadas y económicas; reglamentando la venta de lingotes al análisis y constituyendo en cada localidad un depósito colectivo de laminados con las mismas bonificaciones que disfrutan los aJmacenistas; concediendo primas de producción a la fundición de acero obtenido al horno eléctrico y a las ferroaleaciones; revisando urgentemente las tarifas ferroviarias y de cabotaje, y estudiando convenientemente las reducidas que deberán regir para hulla, cok, mineral, hierro Tiejo y semiproductos metalúrgicos. }a,

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CONCLUSióN 17.& Estimulo de la Mlnerla y Metalurgia.

A) Que se organice ampliamente el crédito industrial en todas sus modalidades, y en especial por la creación de resguardos industriales, transferibles y pignorables en todas las sucursales del Banco Industrial y del Banco de España. B) Que se vigorice la intervención oficia~ en la explotación de las minas para cuanto se refiere a las cuestiones sociales. C) Que se dé ,entrada a los elementos técnicos de la Minería espafíola en la Junta de Aranceles y en la Comisión Protectora de la Producción Nacional. D) Que se emprenda un amplio ..plan de obras públicas que comprenda la construcción inmed~ata de los ferrocarriles del cuadro general y ferrocarriles mineros y estratégicos, estimulando desde ahora con contratos de suministros a la industria grande y pequeña de todas ~las regiones para hacer posible cuando sea preciso una rápida y eficaz movilización industrial.

CONCLUSióN 18.& Cok metalúrgico y carbón pulverizado.

A) Que se estimule la producción de un buen cok metalúrgico, similar al cok inglés utilizado por la indttStria siderúrgica, ofreciendo protección a las minas que lleguen a esta. perfección en sus procedimientos. B) Que se concedá especial atención al estudio de las aplicaciones industriales del carbón pulveriza.do, dada ~a importancia que puede tener por ·la gran cantidad de menudos que se producen en las cuencas carboníferas. CONCLUSióN rg." Obtención de aceros especiales.

Que se redacte, por Ingenieros competentes en la materi-a, umi cartilla de instrucciones prácticas para el tratamiento adecuélldo de los aceros especiales; que esta cartilla sea proporcionada gratuitamente a quien lo so1icite, y que se provea por el Estado al desarrollo de laboratorios dedicados particularmente al estudio de aceros especiales.

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CONCLUSióN

2o.•

Repatriación del beneftclo de las piritas españolas.

Declara el Congreso que la industria de aprovechamiento integral de las piritas españolas es de interés general, y su repatriación la consi~ dera como problema de resolución urgente. Asimismo acuerda el Conreso la necesidad de nacionalizar urgente~ mente dicha industria del aprovechamiento integral de nuestras piritas y, en general, de nuestras principales menas y de los mercados de mine~ raJes extraídos del suelo español.

CONCLUSióN

21.•

Fomento de la explotación de las sales potásicas de Cataluña.

Acuerda el Congreso la conveniencia de una acción ~ontinua del Estado, la cual, partiendo del conocimiento completo de los trabajos que realicen los particulares, imponga a todos la obligación de investigar rápidamente el terreno comprendido dentro de sus concesiones y adopte las medidas oportunas para procurar el total abastecimiento de abonos potásicos, a los más bajos precios posibles, a la Agricultura nacional.

CONCLUSióN

22.•

Industrias de la destilación de areniscas bituminosas, hullas y lignitos.

Que se aliente por todos los medios posibles la explotación y destilación de areniscas bituminosas y la destilación integral de hullas y lignitos, co11 recuperación de subproductos y generación de energía eléctrica con el combustible gasificado, aplicando una parte de la fuerza producida a la fabricación de productos nitrogenados y distribuyéndola por medio de una red general a los ~entros consumidores.

CONCLUSióN

~3·" Enseñanza mlnera.

Conviene el Congre~o en la necesidad de que en la Escuela de Minas se dé más amplitud a la enseñanza de las cuestiones económicas en la asignatura de &onomía minera y al de las ciencias químicas y metalúrgicas.

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HJNDACIÓN JUANELO TURRIANO


- ssoCONCLUSióN 24.• Protección y estimulo de la Mlnerla de Csrtagena.

A) El Estado debe atend-er urgentemente a resolver la crisis qu~ desde hace años experimenta el distrito minero de Cartagena, y que tiene por causa principal la necesidad de transformar los métodos de laboreo y la organización del trabajo, estimulando a los pequeños industriales a ,c onstituir empresas con la base de grandes agrupaciones o cotos con capita¡ suficiente y plan de trabajos razonado y con la garantía de firmas técnicas acreditadas. B) El Estado debe hacer el estudio de todos los criaderos que quedan aún sin explotar en el distrito de Cartagena, con toda la minuciosidad de los métodos modernos, y rea.lizar la investigación dfj a1gunos en los sitios más convenientes, participando de los beneficios que se obtenga• de 'la riqueza descubierta.

SECCIÓN 5.a Física y química industriales. CONCLUSióN 25.• Fomento de Industrias qulmk:as y flsloas .

El Congreso acuerda : A) Que debe favorecerse y protegerse la implantación de industrias derivadas de la hulla, comenzando al efecto por fomentar el desarrollo de las instalaciones para el lavado de carbones, base necesaria para obtener éstos en •condiciones de ser aplicados satisfactoriamente en toda clase de industrias. B) Que deben organizarse rápidamente los servicios de fábricas y talleres y de industrias nuevas con el fin de procurar por todos los medios la implantación de las industrias relativas al aprovechamiento de aguas residual<es, de las piritas españolas, las que se ba:san en los métodos modernos de fabricación del ácido sulfúrico y de los nitratos y sales amonia cales, vidriería científica y cerámica refractaria, aglomeración y destiUación de carbones, la industria de las sales potásdcas, la de aluminio y colores ultramares, las del vanadio, tungsteno, níquel y manganeso para la fabricación de aceros especiales, las industrias de destiaación seca de materias carbonosas, leñas, esquistos, basuras y residuos orgánicos, la fabricación de perfumes, colorantes, exclusivos y productos farmacéuticos, del caucho artificial y re3iduos de caucho y de la fabricación de la

f-UNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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pasta de papel, -dextrina y glucosa, llevando la protección en casos justificados hasta llegar a las primas a la producción durante Jos primeros años de la vida de tales industrias.

CONCLUSióN 26.a Industria del frío.

Reconoce el Congreso que las instalaciones frigoríficas son elementos indispensables para el abastecimiento de Jas grandes poblaciones y deben ser tenidas en cuenta en toda disposición relativa a mataderos; que debe facilitarse la importación de carnes congeladas exig~endo a las Empresas importadoras que posean las cámaras y elementos de transporte frigoríficos que se consideren necesarios; que se dé pubJioidad a los estudios qne demuestran la falsedad de ciertas campañas tendenciosas contra el uso de carnes congeladas, y, por último, que se procure la creación de una "Asociación Española del Frío", que, a semejanza de las análogas extranjeras, coordine cuanto contribuya al progreso de esta industria.

CONCLUSióN 27.• Industria cerámica.

Que se organice una manufactura nacional de Cerámica con escuela aneja para ceramistas teóricoprácticos; que al frente de este Centro figure una Comisión de técnicos formada por los profesores de esta industria en las E scuelas de Ingenieros Industriales y por los especialistas que éstos propongan, y, finalmente, que se proceda -con toda urgencia a formar el inventario de primeras materias cerámicas y de productos fabricados, consignando al efecto en los Presupuestos del Estado las sumas necesarias para tales fines y para completar el materia'l de los laboratorios de Cerámica de las citadas escuelas.

CONCLUSióN 28.• Industria del cemento.

Que se proceda a la fundación de una "Asociación española de fabricantes de cementos" que determine la zona de venta en el interior, organice, clasifique y compruebe la producción de cada fábrica, y ordene y favorezca la exportación, estudiando al efecto la implantación de nuevas fábricas, particularmente en las zonas de Zamora y Sevilla.

foUNDAC IÓN JUANELO TURRIANO

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CONCLUSióN 29.a Laboratorios Industriales.

Acuerda el Congreso : A) Que se cree y organice la "Asociación Nacional de Laborato· rios", fomentando en las Escuelas .de Ingenieros la formación de Ingenieros ensayadores especializados en los aspectos químico, mecánico y microscópico. B) Que se fomente por todos los medios la creación de 'laboratorios industriales en las grandes fábricas y talleres de construcción, con el fin de realizar en ellos trabajos de investigación y ensayos como base nece'Saria y remuneradora de todo progreso industrial. O) Que se proceda por el Estado a la creación de laboratorios industriales físicoquímicos extendidos por toda la Nación, tomando al efecto como base los laboratorios actuallmente aislados de los fieles contrastes de los -pesos y medidas y de Jos verificadores y conta-dores, consignando en los Presupuestos del Estado las cantidades necesarias para instalar tales laboratorios, y entre ellos uno central de Mecánica, Física y Química industriales. D) Que se establezca en el ministerio de Fomento un servicio de represión de fraudes en el nombre, origen y naturaleza de los productos químicos y agrícolas destinados a la venta, y muy particularmente de las substancias alimenticias, nombrándose para entender en el asunto una Comisión integrada por representantes de las Escuelas técnicas, Facultades científicas y personas especializadas en tales materias.

SECCIÓN 6.a B 1 e e t r o t e e n i a. CONCLUSió N 30.a Levantamiento del Mapa magnético.

A) Que se solicite de 1os P oderes públicos la realización inmediata del Mapa magnético español, facilitando los auxilios económicos necesarios para que se ultime en el plazo máximo de cuatro años. B) Que se proceda, sin pérdida de tiempo, a aa creación del proyectado Observatorio de Alcalá de Henares, y más tarde a la de otros dos que, situados en el sur y noroeste de España, completen con el del Ebro la red necesaria.

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e) Que, terminadas las observaciones que el Mapa exige, se continúen los trabajos de campo para estudiar la variación secular y las regiones de mayor perturbación, para localizarlas e indagar sus causas.

CONCLUSióN 3!.11 Interconexión y electrificación.

Es de alta conveniencia nacional que el Gobierno adopte con ,Ja mayor urgencia las disposiciones conducentes a la realización de un proyecto de red generaJl de electrificación de España, para lo cual podrán servir de norma las indica:ciones siguientes : A) Debiendo la interconexión tener aplicación inmediata a Ja electrificación futura lde la red ferroviaria española, el proyecto tendrá en cuenta !as necesidades de la tracción eléctrica y concordar con ellas sus características. B) El planteamiento y desarrollo del proyecto de electrificación general y la explotación ulterior de la red y de los negocios o empresas con la electricidad relacionados, se confiarán a un organismo semioficial en el que figurarán, de una fParte, el Estado ejerciendo función tutelar y directiva y avalando el desenvolvimiento financiero del mismo, y de otra, las entidades interesa:das en la electrificación, como son, principalmente, las Compañías ferroviarias y de electricidad, propietarios o comerciantes de minas de carbón, saltos de agua, etcétera. e) En el plazo más breve posible deberá convocarse en Madrid una conferencia de entidades afectadas en la interconexión, la cual deberá estudiar las cuestiones siguientes: manera de implantar la electrificadón; estatutos de las S~ciedades de estudio y eventualmente de la Sociedad General de Electrificación; nombramiento de un Comité de propaganda, y de otros dos de carácter técnico encargados del estudio de la red general y de la ellectrificadón de nuestros f.errocarriles; finalmente, exposición de las medidas que el Gobierno deberá adoptar para la realización deJl proyecto. D) En los primeros Presupuestos del Estado deberá figurar una partida de 500.000 pesetas, destinadas a:l lanzamiento y desarrollo del pQan de electnificación general y organización de los medios técnicos y administrativos necesarios. E) Creación en el ministerio de Fomento de un Negociado Central de ELectrificación que asuma desde el punto de vista técnico la tramitación de todos los expedientes de instalaciones eléctricas. A este Centro quedará adscrita una organización extendida a toda la Península, que al efecto se 1dividirá en sectores o circunscripciones. F) Que se reforme la ley de Expropiación forzosa de 1879, su re-

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glamento y la ley de Servidumbres de paso de corriente eléctrica de 23 de marzo de 1900, en el1 sentido de facilitar Ja imposición de esta clase de servidumbres en favor de la entidad electr.ificadora y abreviando las tramitaciones necesarias. CONCLU SióN 32.~< Eleotroslderurgla.

Siendo España un país rico en hulla blanca y en minerales de hierro, se ·halla en favorables condiciones para implantar instaladones electrosiderúrgicas, y no existiendo manera de obligar a ello a la Industria privada, conviene que el Estado tome la 1niciativa y efectúe de su cuenta los ensayos, a Fuyo efecto nombrará una Comisíón de Ingenieros especializados que proced~ al estudio del correspondiente proyecto, procurando reducir al mínimo los gastos de primer establecimiento, y en el caso en que dichos ensayos fueran satisfactorios, ampliará las instalaciones de modo que se constituya una fundición naciona~ dotada de todos los perfeccionamientos. CONCLUSióN 33.• Industrias del cobre elect.rolítloo.

La excepcional riqueza de nuestro territorio en minerales cupríferos, la importancia de los metales puros en la moderna Metalurgia para la. vl>ttnc;ón de determinadas aleaciones, el ancho campo que la abundancia de fuerzas hi.dráulicas ofrece al desarrollo de Jas industrias eléctricas y, finalmente, las necesidades vitales de la defensa nacional, hacen qae las industrias del cobre electrolítico adquieran en España una importancia fundamental, por ao que urge protegerJas a;dopt.ando las siguientes

medidas: A) Supresión de los derechos de entra,da de la cáscara del cobre y de lingotes y torales no electrolíticos, y conservación de los derechos de entrada sobre el cobre electrolítico. B) Elevadón progresiva y fuerte de nos derechos de exportación sobre minerales y matas de cobre, hasta conseguir que la cotización normal del lingote no electrolítico en el mercado español descienda en un quantwm proporcional al importe de los fletes desde España a1 Reino Unido.

C) Prohibición, con carácter definitivo, de la exportación del cobre viejo y elevación transitoria y en la medida necesaria de los derechos sobre planchas, tubos sin soldadura, barra electrolítica para trefilar e hilos

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555 de cobre para conductores eléctricos, hasta tanto que las respectivas industrias hayan arraigado en el País. D) Reforma arancelaria eu el sentido de desglobar las manufacturas de cobre de las de sus aleaciones y adición de nuevas partidas que protejan por igual la primera materia y lo¡> fabricados. E) Que en Ja primera revisión de tratados comerciales y tarifas arancelarias se procure conquistar la independencia y vitalidad de las industrias del cobre y que sea la Comisión Protectora <le la Producción Nacionail u otro organismo el encargado de dar inmediata efectividad práctica a las conclusiones anterio res. CONCLUSióN 34.a T elegr afía sin hilos.

Que el Gobierno designe, sin pérdida de tiempo, una Comisión especializada encargada de proponer las soluciones más acertadas sobre las cuestiones siguientes : A) Instalación en el centro .d e la Península de una potente estación de telegrafía sin hilos capaz de comunicar en todo tiempo con la América latina ; instalación en Canarias, Baleares, protectora<!o e spañol en Marruecos y en nuestras posesiones del Golfo de Guinea de estaciones radiotelegráficas capaces <le corresponder en todo tiempo con el centro deJa Península; y, por último, instalación en los centros importantes de España pe estaciones radiotelegráficas, de escasa potencia, pero capaces <le comunicarse entre sí. B) Instalación de los radiogoniómetros necesarios para poder marcar la situación de las naves que lo deseen o cuya posición interese aJ Gobierno; de radifaros para las navegaciones marítima y aérea; de estaciones que suministren datos meteorológicos, previo el abono correspondiente según ,tasa, y finalmente, fa-cilitar la creación de .radioestaciones <le carácter particular, para lo cual se fijarán previamente Jas condiciones y caracteríSiticas a que debieran sujetarse. C) Creación de un Centro de enseñanza de telegrafía sin hilos, que podría ser una estación potente, provista de abundante material, donde se instruyera gratuitamente a un personal que debería quedar obligado, durante un número prudencial de años, a acudir al servicio del Gobierno, mediante remuneración, cuando éste lo reclamase. D) Concreción del criterio que España haya de sostener en la próxima Conferencia internacional, y, más especialmente, sobre temas tales como las substituciones de las arctuales estaciones por otras de onda continua pura; diversas gamas de longitud de onda reservadas a los distintos

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- ss6servidos; longitud de onda correspondiente a cada nación; patrones para contrastar ondámetros y su unificación ; verificación y fiscalizadón de los acuerdos y sanciones contra l<ls infractores, etcétera. CONCLUSióN 3S·a Telegraf!a.

Que por la Dirección ,general del ramo y las Compañías de electricidad se efectúen experiencias para determinar las sobrecargas de nieve y escarcha de las diferentes regiones de España, y abandonando el coeficiente de seguridad en función de la carga de ruptura, se adopten determinados :valores límites cuando se trate de líneas que requieran la máxima seguridéiid y ·otros intermedios para los demás casos, procurando comprobar las tensiones al efectuar los trabajos y que el alambr.e no sufra desperfectos que reduzcam su límite de elasticida;d. CONCLUSióN ,36." Telefonía.

A) Que se proceda al establecimiento de la red telefónica a larga distancia en España, tal que permita dir«tamente las más grandes comunicaciones: Coruña-Cádiz, Bilbao-Almería, Barcelona-Lisboa, etcétera. B) Que, como complemento de la red nacional, se acometa la construcción de circuitos telefónicos internacionales, entre ellos MadridLisboa. C) Que se aplique el sistema <le circuitos con indttctancia reforzada artificirulmente, a los cables cortos, a fin de obtener comunicaciones telefónicas con Baleares, Canarias y posesiones de Africa. D) Que se pmceda a la r eorganización de los servicios telefónkos para que se completen.

CONCLUSióN 37·" Energia e léctrica.

A) La producción y ~xp:otación de energía eléctrica, utilizando al efecto los saltos de agua o cualquier otro medio, no debe ser objeto de . monopolio. B) Es necesariÓ estudiar el medio de evitar las competencias ruinosas en las industrias hidroeléctricas. C) Es preciso determinar una escala de tensiones para el transporte de energía eléctrica. D) Deberá ser objeto de un meditado estudio el sistema más con-

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veniente de tracción eléctrica,· para ,que, al ser adoptado, quede como obligatorio en la generalidad de los casos de electrificación.

CONCLUSióN 38." Bibliotecas y laboratorios.

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A) El Gobierno facilitará la labor de todo aficionado técnico a investigadones científicas, ampliando las bibliotecas públicas y dotándolas de libros y catálogos modernos nacionales y extranjeros. B) El Congreso ,exhorta a los capitalistas a pensar si ha llegado la hora de que una parte del capital empleado hasta aquí en adquirir maquinaria extranjera se emplee en construir en España esa misma maquinaria, como así lo requiere la independencia industrial de la Nación.

SECCION 7.8 Industria agrícola y sus derivadas. CONCLUSióN 39.• Política agraria.

A) La actual Dirección general de Agricultura, Minas y Montes deberá transformarse en un ministerio de igual denominación, regido por personal directivo técnico. B) Se crearán en él, además de un alto Centro de Investigaciones Agronómicas, otros que dependan de 1a E~tación Central de Ensayo de Máquinas, Estaciones de selección y adaptación de plantas y semillas, y granjas agropecuarias y paradas de sementales que -conduzcan en breve plazo al mejoramiento de nuestra ganadería. C) Se creará el Servicio de Concentración parcelaria y se intensificará la Colonización interior, llegando hasta la expropiación de fincas deficientemente o mal cultivadas, dotándolas de persona~ técnico y material mecánico grande para que :las explotaciones resulten económicas. D) En lo que respecta a las obras hidráulicas, deberá establecerse, ante todo, el orden de prelación en que deban ejecutarse, entendiéndose que ell estudio de la parte constructiva de las mismas se hará simultánamente al económicoagrícola. E) La parte económicoagrícola de todo proyecto de regadío comprenderá el estudio de una zona primaria o forrajera, capaz de mantener alrededor de mil kilogramos de peso vivo por hectárea, y de otra secun-

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- sssdaría, si hubiera lugar, de regadío menos intenso que aprovechara las aguas sobrantes de aquélla en primavera e invierno. F) Tan pronto como se acuerde la.ejecución de estas obras hidráulicas, se establecerá una Estación de Estudios de Riegos en la zona. respectiva. G) La Administración de 1as aguas estará en todo caso y para todas las obras nuevas y en curso de ejecución, cuando se costeen por el Estado, a cargo del personal del Servicio Agronómico. H) Se creará un Banco Agrícola y Depósitos de maquinaria que faciliten las operaciones cu1turales y la adguisidón de ganados, abonos, etcétera, como medio de activar ·l a transformación del secano en regadío. CONCLUSióN 40.6 Medidas fundamentales de orden económlcosocial para Intensificar la explotación del suelo.

A) Siendo condición precisa .para aumentar la tproducción agrícola facilitar la tierra a los que deseen y puedan con suficiente ·garantía explotarla más }ntensivamente, se autorizará-y en determinados casos se declarará obligatoria-la constitución de patrimonios familiar y obreros dentro de ciertos límites y ,con los ca1acteres de inembargables e inalie-

nables. B) Las fami!ias y los obreros que, por carecer de bienes raíces para constituir un patrimonio, los reciban, se obligan a labrarlos por sí mismos y debidamente. A este fin se destinarán los bienes por el siguiente orden: bienes del Estado, de la Provincia, del Municipio y de particulares, dando prelación entre los últimos a los abandonados, luego a los mal cultivados y, finalmente, a los acumulados en determinada cantidad, según los casos. ' C) Se reformará el contrato de arrendamiento y subarrendamiento de •predios rústicos sobre las bases generales de plazo largo, renta justa y en metállico, indemnización al arrendatario por las mejoras útiles que realice y rebaja proporcional de renta .por daños ,fortUJitos no asegurables, considerándose nulas todas las cláusulas qu~ se opongan al nuevo derecho y progreso agrícola. . D) Se favorecerá la constitución de Asociaciones y Cooperativas agrarias, y se concederá a las ksociaciones agrícolas -de obreros y mixtas el derecho de tanteo y retrado en los contratos de arrendamiento que se celebren sobre terrenos sitos en el término municipal donde radique la Asociación, y siempre que ofrezca garantías. E) Respecto a la jornada Jegal en Agricultura, se establecerá el contrato anual para los obreros fijos, totalizando por 2.675 horas de tra-

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bajo útil al año, con treinta días de descanso completo--quince a elección del obrero y quince por designación del patrono-, no sucesivos si coinciden con las épocas de mayor intensidad de los trabajos del campo, ni superior a cinco en estos períodos. Los servicios de vigilancia, cuidado, guardería y los de los pastores serán excluídos de la jornada legal, no del resto de los beneficios, asignándoles como mínimo el jornal medio del bracero local. F) EJ Estado legislará sobre la plus y menor valia pe la propiedad no debidas a esfuerzos del propietario o colono, para gravarla en el primer caso ·e indemnizarla en el segundo, y .también procurando aumentar la: intervención técnica en las e:lC!)lotaciooes agrícolas y pecuarias, para que se lleven debidamente. . G) El Estado protegerá las instituciones de crédito agrícola existentes y Jas que se creen; establecerá otras nuevélls, y destinará fondos en gran cantiqad para la implantación <le las anteriores reformas. H) Para el cumplimiento de esta nueva !legislación ,se concederá autoridad única a Juntas compuesta$ de agricultores, ingenieros y obreros agrícolas, exclusivamente.

CONCLUSióN 41." Medios de Impulsar 13 riqueza agrícola del País poi' la Intensificación del cultivo de secano.

A) Que dada la enorme transcendencia que para la riqueza pública pudiera entrañar la intensificación <le los cultivos de secano, que cubren más del 90 por roo de la superficie productiva de'! País, conviene amplia1· las experiencias que hoy se realizan por los Centros agrícolas del Estado y extenderlas a las distintas clases características del secano nacional por medio de campos racionalmente <listribuídos, •sin otra mira ni otra misión que la de estudiar y procurar la solución de este problema fundamental <lel secano, llamado acertadamente "el nudo de la Agricultura nacional". B) Que no podrá aspirarse ,a las producciones· medias ni a los beneficios qtle en las experiencias ·oficiales se han obtenido, por el sistema del cultivo precario que hoy impera en nuestro secano, ganando más por lo que se escatima que por lo que se produce; que es necesario, si queremos incorporarnos a la corriente del mundia·l progreso, gastar más por unidad de superficie, concentrando la actividad y capital únicamente en las superficies que puedan dominarse económicamente, dejando que otros cultiven lo que no pueda ser atendido con la debida intensidad. Que debe, por lo tanto, procurarse, por el bien individual y colectivo, que exista una relación armóni<:a entre lo cultivado por cada agricultor y los medios que

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- sooaporta, para hacer producir al suelo _patrio en la cuantía que conviene a los intereses públicos. C) Que según se desprende de las experiencias y estudios realizados por los Centros Agronómicos, habrá de ser factible, siempre que se reúnan análogas o más favorables condiciones y medios, aumentar la fertitlidad de las tierras de secano, sin ester-colar, y estable-cer después. progresivamente, la debida ponderación entre la Ganadería y el cultivo, base de la riqueza agrícola de los pueblos. D) Que esa intensificación del secano, que equivale a duplicar ca,.si Ja superficie productiva de la Nación, se ha obtenido con el cultivo y fertilización racional de las leguminosas para henificar, ,p ara ensi·lar abonos siderales y granos, levantando rápidamente las rastrojeras, dando labor profunda anual y aplicando a los cereales y leguminosas para grano el siste1na de siembra y -cultivo "en líneas pareadas" y bina mecánica de calles. CONCLUSióN 42·" · Selección y mejora d& pl~tas.

A) Siendo la selección y mejora de las plantas cultivadas uno de los medios más eficaces para aumentar en cantidad y valor la producción agrícola del País, deberán favorecerse estos estudios ampliando las correspondientes enseñanzas en la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos, y consignando en Presupuestos las cantidades nPcesarias para que algunos Ingenieros que quieran especializarse visiten ios Centros de mejora más renombrados de España y del Extranjero. B) La investigación comenzará por las plantas más importantes en nuestra Economía (trigo, cebada, centeno, avena, maíz, arroz, patatas, etcétera), y, en tanto, deberá hacerse por regiones agrícolas un Catálogo de las razas y variedades de plantas que poseemos, en el que se consignen los más importantes datos relativos a las condiciones de productividad en relación con clima y suelo. C) Cuando se disponga de suficiente número de especialistas, se transformará la actual Estación de Ensayo de Semillas en Estación Central Fitotécnica, y sucesivamente se irán creando Estaciones Fitotécnicas regionales encargadas de encontrar los tipos deseados de plantas y de la obtención de otros nuevos. Inspeccionarán además los trabajos de los particulares, y llevarán un registro de razas seleccionadas, donde aquéllos podrán inscribirlas y que servirá de orientación y garantía para los agricultores. D) Una vez que se vayan obteniendo tipos mejorados de plantas,

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se dispondrá lo necesario para su multiplicación y propaganda, dándoles a conocer en conferencias, folletos y anuncios en publicaciones oficiales y particulares, y por medio de su cultivo en los Centros agrícolas experimentales del Estado y en campos de demostración. CONCLUSióN 43.a Dl~uslón

de cultivos arbóreos.

Acuerda el Congreso : A} Que en vez de ampliar los cultivos cereales amen:\zados de una próxima compdencia ruinosa, se dedique la atención del Estado a proteger y difundir los cultivos arbóreos, especialmente los frutales e industriales, que ofrecen un porv·enir seguro, para el mayor desarrollo de la riqueza nacional. B) Que mientras se organiza por el Estado un servicio técnico a la altura de las necesidades, se instalen en nuestras prindpales regiones, a cargo de los servicios actuales agronómicos, viveros que produzcan plantas agrícolas que puedan ofrecerse en condiciones ventajosas de calidad y precio a los agricultores que deseen efectuar plantaciones. C) Que se recomiende al servicio de Obras públicas la elección preferente de especies frutales, acomodadas a la naturaleza del clima y terreno de cada zona, para las plantaciones en las vías públicas, procurando interesar en la conservación de este arbolado, tanto al personal caminero como a los dueños de los predios colindantes. Estas plantaciones, que deberán ser el modelo que el Estado presente como propaganda, podrán convertirse en fuente de importantísimos ingresos, que atenua, rían los gastos de conservación del camino. CONCLUSióN 44.n ',

Cultivo mecánico de las tierras.

A) Siendo el cultivo mecánico un medio considerado como esencial para la resolución del grave problema que en la Agricultura europea se ha presentado, con el doble carácter de aumento de prosperidad agrícola y de magna cuestión de subsistencias, y manifestándosenos dicha innovación bajo formas mecánicas muy desemejantes y alg¿ obscura e incierta en lo puramente agrícola, debemos realizar con presteza una investigación eficaz que nos aclare este último extremo, que nos pennita seleccionar en lo mecánico y que nos muestre en ·definitiva todo el valor que para nosotros tenga el cultivo con motor inanimado. B) Corresponde al Estado ordenar la investigación y establecer además cuanto sea necesario para la divulgación de la reforma, dotando al TOMO IV

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efecto con cuantos elementos sean precisos la E stación o Estaciones de ensayo de máquinas agrícolas, a fin <le que puedan construir y ensayar los mecanismos que aporte la iniciativa privada si se reconoce la posi. bilidad y conveniencias de ellos. divu:gación del motocultivo, C) Para fomentar la investigación se organizarán concursos en lo3 que se experimente científica y prácticamente, procurando que la maquinaria se adapte al modo de ser de la respectiva región o comarca y premiando a los concurrentes con auxilios

y

o subvenciones . . D) Se emplearán cuantos medios se crean conducentes al fin de nacionalizar la fabricación de máquinas del motocultivo: estimular la producción de carburantes y rebajar los derechos arancelarios ·de la gasolina, benzol, petróleo bruto, aceites pesados, etcétera. E) Se estudiará la forma de producir en España ·aquellos aceros especiales que se aplican a la •construcción de .maquinaria ·agrícola, y sin los cuales resultan inferiores algunas máquinas de producción nacional. Asimismo se considera de conveniencia general reducir los derechos arancelarios que gravan las primeras materias que para la fabricación de maquinaria agrícola se requieren, llegando, a ser posible, a que su entrada sea gratis. F) Se dotará a las Granjas y demás Centros de experimentación agronómica con material de motocultivo, y se implantará la enseñanza de mecánicos para la Agricultura en una Escuela Superior, que forme personal docente, y en Escuelas regionales fijas .o ambulantes, temporales o permanentes. CONCLUSióN 45.• Los abonos minerales y qnlmlcos en Espafía.

A) España es uno de los países que consume menos abonos químicos o .minerales, y es, .por consiguiente, también una de las naciones de menor producción de cereales por unidad superficial. B) La lenta difusión de esta clase de abonos en la Agricultura española reconoce dos ·causas: la poca ilustración de los agricultores y el precio excesivo de aquéllos, lo cual es debido al desmedido afán de lucro de los fabricantes, a los intermediarios de mala fe y al extraordinario coste de los transportes, por deficienéia en cantidad y calidad de las vías de comunicación. C) La falta de ferrocarriles ha hecho que importantes regiones productoras de fosfatos hayan permanecido inexplotadas durante medio siglo; y el elevado precio de los transportes por ferrocarril ha gravado, en ocasiones, a las primeras materias para la fabricación de abonos hasta

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-el 25 por roo de su va!or. Por estas razones, y teniendo en cuenta que apenas se construyen ferrocarriles secundarios de vía de un metro, y -que, en cambio, resultan económicos y prácticos los de o,6o m., se debe considerar como la solución del problema de los transportes la construcción de una tupida red de ferrdcarriles de o,6o m., ya sea por cuenta del Estado, o ya con su auxilio eficaz. D) Es de necesidad inaplazable que el Estado intervenga de un modo decisivo para que los precios de los superfosfatos se sujeten a dfras razonables que, asegurando al fabricante una ganancia justa, permitan que dicha materia fertilizante llegue al labrador a un precio que no haga antieconómico su empleo, dado el que obtiene en el mercado la producción agrícola y que la prudencia aconseja que no sobrepase. E) Si bien la coligación de Jos faoricantes justificaría la adopción -de las más enérgicas medidas en defensa del agricultor, llegando incluso a la nacionalización de las fábricas, el Congreso entiende que no puede recomendarse al Estado esta solución, <lada su falta de medios para organizarse industrial y comercialmente, a fin de producir a precio de competencia y poder colocar el producto sin riesgos ni quebrantos. F) Puede, en cambio, el Estado favorecer a los agricultores revisando la tasa de los superfosfatos, a todas luces exagerada; prohibiendo inmediata y radicalmente la actual coligación o trust de fabricantes; promoviendo la competencia de los superfosfatos extranjeros; favoreciendo la explotación de los yacimientos de fosforita y de otras primeras mate~ rías; estimulando a las Asociaciones y Sindicatos agrícoias para que se fabriquen los abonos que necesiten sus asociados, y, por último, dotando de medios al personal agronómico para que pueda perseguir enérgicamente las falsificaciones, causa de la desconfianza que, por falta de éxito, se infiltra en el espíritu de nuestro agricultor. G) Si los Poderes públicos no atienden al problema de los abonos ~ara la Agricultura con la misma o mayor preferencia que a las más im·portantes obras públicas, fomentando con toda clase de propaganda su 'Uso racional, dando facilidades para su adquisición y transportes eco~ nómicos y amparando al consumidor con legislación y medidas de go'bierno enérgicas y justas, la Agricultura española, en época no lejana, se verá incapacitada para sostener la competencia ·de los países progresivos dentro de la Nación misma, aunque los Gobiernos pretendan im·plantar régimen de protección, por exagerado que sea.

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CONCLUSióN 46.a Reconstitución de nuestros viñedos ftloxerados.

A) La Viticultura nos ofrece en las hibridaciones con savia de Ber· landieri el conjunto de tipos ·de plantas que constituyen en la actualidad la colección de portainjertos más interesantes para la replantación de las tierras secas y calizas de nuestras regiones vitícolas. B) Como en los diversos Congresos -de Viticu.\tura .celebrados en estos últimos años no se ha llegado a determinar con precisión los tipos de selección entre estos híbridos con savia Berlandieri, es menester que en España se haga este estudio, al objeto de lograr para cada comarca los patrones que mejor puedan substituir en las replantaciones sucesivas a los generalizados en este último período deJa reconstitución del viñedo, en todos los cuales se aprecian defectos que intervienen más o menos en la producción. Y en los patrones admitidos como más vigorosos y rús· ticos (híbridos de Rupertris Vinífera), se observa una acción deprimente de su vegetación por ataques filoxéricos que, en caso de tierras secas y pobres, climas de verano con sequías prolongadas y cultivo abandonado, se acentúa de año en año de tal modo que la cepa perece por esa causa en muchas de nuestras comarcas.

CONCLUSióN 47.• La Ganadería y la Importación de carnes congeladas.

A) Es de urgente necesidad evitar siga en .}a proporción actual la disminución en el número de cabezas de nuestra Ganadería, para lo cual se dictarán por la Dirección general de Agricultura, Minas y Montes las disposiciones convenientes para impedir, como sucede en la actualidad, que sean sacrifica-das reses que no han adquirido el desarrollo debi-do, alterando estas prescripciones en .cuanto se refiere a la producción láctea para el abastecimiento de las grandes poblaciones. Se recomendarán las

alternativas forrajeras. B) Siendo el promedio de carne consumida por habitante al año de roo kilogramos en la República Argentina, 75 kilogramos en los Estados Unidos, 72 kilogramos en Inglaterra, 62 kilogramos en Francia, y en España solamente de unos r I a 14 kilogramos, el Gobierno deberá tener debidamente abastecido el mercado nacional. C) Como resultado de las anteriores conclusiones deberá favorecerse la importación de carnes congeladas en cantida-d suficiente para que. dicho promedio de consumo vaya incrementándose hasta procurar aproximarse al de las naciones citadas, dictando el Gobierno las me-didas con· venientes para sa.lvaguardar los intereses de la Ganadería española.

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CONCLUSióN 48.• Fomento de la cría caballar.

Para que la producción caballar española progrese en la medida ne· cesaría, es preciso acrecentar la cría, llevándola por más amplios cauces, haciendo cietlcia hípica, para lo que se impone la creación de un organismo parecido al de las Haras, de Francia, formado con elementos del Ejército, de la Ingeniería agrícola y de la Veterinaria que hayan demostrado verdaderos ccnocimientos en la ciencia qu_e consideramos. Y para continuar desarrollando tal servicio, se hace preciso acudir a la forma· ción de especialistas teóricos y prácticos seleccionados por concurso, opo· sición o por am1bos procedimientos.

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CONCLUSióN 49.• Protección al cultivo algodonero.

A) Para llegar en el más breve plazo posible a obtener en España todo el algodón que la. Industria nacional reclama, se procederá sin demora a estudiar, por personal técnico agronómico, las zonas más adecuadas a dicho cultivo. B) Se creará después una Estación Algodonera encargada de la selección y adaptación de semillas y plantas, desinfectará las procedentes del Extranjero y formará personal práctico en el cultivo algodonero. C) El Estado declarará exentos de contribución territorial durante cinco años todos los terrenos dedicados a esta producción, y garantizar:J., durante el mismo período, un precio mínimo de una peseta por kilogramo de algodón bruto seco; es decir, con menos de 7 a 8 por IOO de humedad. D) Para excitar el celo de los capataces se consignará anualmente una cantidad en los Presupuestos generales del Estado que no será infe. rior a Io.ooo pesetas, y que se distribuirá en premios ·de 250, 500 y I.OOO pesetas entre los que más se hubieran distinguido en el cultivo.

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CONCLUSióN so.• Industrias de la leche, aceite de oliva, azucarera, sedera, cltrlca, tártrica y de la Pomologla y Sldrerla guipuzcoanas.

A) Dada la importancia de las industrias derivadas de la leche, es preciso que se les asegute en el nuevo Arancel un margen proteccionista que les permita luchar en la competencia con sus similares de fuera. Esta protección habrá de ser, como mínimo, el equivalente a la diferencia que suele tener el precio de la leche en nuestra nación y en el Extranjero. Las estaciones de industrias derivadas de la leche, dependientes del

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Estado o de las Diputaciones, deberán dedicarse al estudio experimental de las condiciones más apropiadas a la fabricación de las -distintas clases de quesos y otros productos; una vez concretadas sus observaciones, las divulgarán por tooos los medios posibles. Acuerda el Congreso solicitar del Gobierno que aumente el arancel .con respecto a la margarina, y que no la deje entrar en España con el .nombre de manteca. B) Que se dote a las estaciones olivareras de los elementos necesarios para realizar un servicio de Oleicultura que marque las normas que se deben seguir para la mejor obtención ·del aceite de oliva y sus productos, realice ensayos de maquinaria para vulgarizar las más ventajosas y estu-die prácticamente el aprovechamiento de los residuos y su transformación en otras materias que tengan la mejor y más fácil salida en los mercados. C) Como obra de gran interés económicosocial, y como protección a la industria azucarera española y cultivos de regadío, debe construir el Estado con toda urgencia obras hidráulicas, previo el correspondiente estudio agronómico. También deberá impulsar el esfudio del cultivo de Ja remolacha en terrenos de secano. D) Que se pida a los Poderes públicos la creación de cuantas estaciones sericicolas convengan al desenvolvimiento de esta riqueza; que sea la morera una de .}as especies preferidas para la celebración de la Fiesta del Arbol, y que se emplee en las plantaciones de carreteras y caminos, jardines y paseos, llevan-do la enseñanza de la cría del gusano a las escuelas públicas de las regiones productoras. E) Acuerda el Congreso solicitar de los Poderes públicos que ayuden eficazmente al fomento del aprovechamiento industrial de los frutales "agrios" y a la creación de la industria tártrica en España, asignán-doles los beneficios de la ley -de 2 de marzo de ·1917, especialmente los que se relacionan .con medidas arancelarias. F) Urge poner remedio al estado actual de la Pomología y Si-drería. guipuzcoanas, fomentar la plausible labor provincial de mejoramiento y propagar la constitución de Asociaciones o Liga:; de defensa del árbol frutal, especialmente los manzanales de sidra, las cuales deberán colocarse bajo el amparo, inspección o dirección de los servicios técnicos de Pomología. Que un Ingeniero agrónomo del Estado se encargue de la dirección de los servicios de "Pomología y Sidrería" en España, del cual habría -de depender la Estación de Pomología de Tiña na; y solicitar entonces de la. Diputp.ción de Guipúzcoa la utilización de los elementos con que cuenta en su Granja, elementos valiosos, -dada la buena administración iniciada en la de Fraisoro, de la indicada Diputación.

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SECCIÓN 8.3

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Industria forestal y sus derivadas. CONCLUSióN

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El problema de la re población forestal.

En lo que se refiere a .las repoblaciones y a trabajos hidrológicoforestales, acuerda el Congreso las conclusiones siguientes : A) La mitad del territorio español es casi improductivo por formarse de baldíos y estepas, y cada día disminuye aún más en íertilidacl por efecto del empobrecimiento lento del suelo. La reconstitución de la vegetación espontánea por medio de una repoblación intensa es el único remedio para evitar tan grave mal. B) La insuficiencia de la producción de los montes españoles para proveer a nuestras industrias, y también la beneficiosa influencia de los mismos desde el punto de vista físico y social, hacen que el Gobierno deba consignar en los Presupuestos los medios necesarios para desarrollar una amplia política forestal, que hasta ahora ha sido muy insuficientemente dotada y prácticamente desconocida por los Poderes públicos. C) Las repoblaciones y obras encaminadas a la corrección de torrentes, defensa contra inundaciones, contención de aludes, fijación ce dunas, etc., etc., que hoy se practican por el Cuerpo de Ingenieros de Montes con reconocido éxito, aunque en escala relativamente pequeña, deberán dotarse y extenderse en correspondencia con el grave mal que en este sentido padece la N ación. D) El Congreso hace suya la conclusión adoptada por iniciativa del representante de Portugal en el Congreso internacional de Agricultura celebrado en Madrid el año 1910, según la cual se acordó la necesidad de organizar los trabajos 4e corrección y repoblación de los ríos que van de España a Portugal, especialmente el Duero y Tajo, que tan calamitosas mundaciones han provocado. E) A fin de intensificar la obra de la repoblación total de España se darán facilidades en las disposiciones legales para que se verifiquen las repoblaciones que sean remuneradoras, en el sentido de que habrán de rendir y proporcionar en breve plazo los beneficios que corresponden a los capitales empleados en ellas. F) Entre estas últimas se estimularán preferentemente : Las repoblaciones que suministren elementos de carácter naI. cional y que atiendan a necesidades generales del Estado, como son: los

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postes telegráficos, traviesas de ferrocarriles, postes .para entivación de minas, construcción naval, etcétera. 2.• Las que han de proveer a la construcción en general. 3· Las que proporcionen materias primas a las industrias papelera, resinera, corchera, fabricación de explosivos, productos químicos, etc. 4.• Las plantaciones <le crecimiento rápido que en las márgenes de los ríos pueden suministrar en breve plazo maderas de general aplicación. s.• La mejora de la producción de los montes bajos que permitan con un pequeño gasto y una ordenación adecuada obtener una renta de cierta consideración y a corto plazo. CONCLUSióN 52.11 La produ<:clón maderabl e de los montes espafioles.

A) La producción de maderas presenta hoy tal importancia económica que debe ser -considerada como de preferente interés nacional. B) La mejora de esa producción en los montes españoles puede lograrse en cuanto a cantida(!: r.• Ordenando todos los montes sometidos a la Administración pública. 2.• Informando los planes de explotación y mejora en el criterio de lograr Ja producción mayor y mejor posible en breve plazo. 3." Poniendo en activa vigencia la ley Forestal de 19Q8. 4." Creando en todas las regiones forestales de la Nación estacioaes de ensayo de especies indígenas y exóticas. C) Para la mejora de la producción en calidad, es necesario: 1." Dotar a las masas forestales, comenzando por las más importantes, de vías de saca de capacidad suficiente y de explotación fácil y económica. 2." En los aprovechamientos adjudicados por la Administración a particulares, clasiñcar los fustes según su calidad para aplicar a su valoración precios adecuados a las formas posibles de labra. 3." Las propiedades físicas y mecánicas de las maderas deberán ser objeto de estudio experimental. D) Bl I nstituto Central ·de Experiencias Técnicof.oresta.les será dota<lo de medios suficientes para realizar las experiencias selvícolas y tecnológicas de que se ha hecho mención. E) L a iniciativa para la mejora de la producción maderable española corresponde al Estado, y a fin de que su administración disponga de campo suficientemente amplio y de que no sean estériles los sacrificios de la Nación en general, se impone la formación de· un patrimonio

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forestal del Estado por los medios consignados en el proyecto de ley del Sr. Cambó de 16 de julio de 1918. CONCLUSióN 53.' La ordenación de los montes.

Conviene el Congreso en declarar que las normas fundamentales en que se basan actualmente los trabajos de Ordenación de Montes requieren una revisión inmediata, ajustándose al criterio siguiente: A) El concepto técnico del turno que regula hoy los planes de apro· vechamientos en los montes maderables debe ser substituído por el dú turno que siga las leyes económicas con la entidad propietaria. Se impone además una inmediata modificación en los planes de resinación de los montes ordenados en el sentido de intensificar la producción resinera; pues los actuales métodos llevan consigo una pérdida considerable en la producción, con notorio perjuicio de los intereses municipales de gran número de pueblos dueños de montes. Para el caso en que la resinación intensa que se indica deje a muchos montes agotados al cabo de cierto tiempo, se propone se estudie el modo de que los municipios no dejen de percibir rentas en tanto los nuevos repoblados entren en explotación, sin que a la vez puedan disponer del exceso de la renta que se juzgue deben percibir, bien comprando o repoblando montes, bien adquiriendo láminas o títulos que garanticen igual finalidad. B) El plan de corta de los montes resinados en Ordenación se revisará variándose en los casos en que sea posible por el escaso valor de sus clases maderables, en el sentido de disminuir y aun suprimir toda corta que no sea de mejora o de árboles agotados. C) El Estado considerará como deber primor.dial el llegar rápidamente al aprovechamiento de los montes públicos con sujeción a planes especiales de Ordenación. Por los beneficios que reportan a la Economía nacional, el Estado debe procurar la formación de proyectos; pero es justo, puesto que los mayores íbeneficios los perciban las entidades propietarias, que el valor de los proyectos se sufrague con cargo a la renta de los mismos montes. D) La formación de proyectos <le Ordenación se ajustará a las normas siguientes : I.' El Estado consignará anualmente en Presupuestos la correspondiente partida, que tendrá el carácter de anticipo reintegrable sin interés alguno. 2. • De tales anticipos el Estado se reintegrará descontando de la renta del monte la anualidad que enjugue la deuda en el plazo que en la concesión se estipule.

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3.• Tan sólo cuando el Estado no cumpliera directamente su co· metido, se podrá delegar la formación de este proyecto a la entidad privada, estableciéndose todo género de garantias y abriendo concursos en los cuales el licitador ofrecerá por qué cuantía o qué tanto de interés y en qué tiempo de amortización se compromete a realizar por su cuenta los proyectos de referencia, cuyo importe se irá haciendo efectivo con cargo a la renta del monte. 4." De modo expreso y terminante debe manifestarse en tales con· cursos que en forma alguna los concesionarios podrán disfrutar de compensaciones tales como derecho de tanteo en las subastas para ejecución de los proyectos.

CONCLUSióN 54." T ransportes foresta les.

El Congreso conviene en que : A) Deberá hacerse en todas nuestras principales masas de montes ordenados el estudio de los anteproyectos de sus redes de saca, y exigir en el plan de mejoras de cuantos proyectos de Ordenación o revisiones se practiquen en adelante, la inclusi9n de los proyectos y presupuestos de la parte de aquellas redes que se crean más necesarios, desde los puntos de vista económico y social. Asimismo se propondrán los medios de arbitrar ¡·ecursos para la construcción de dichas vías de transporte, bi~n con cargo a los créditos de mejoras, bien en presupuestos de carácter extraordinario, indicando los beneficios que se crean probables, tanto en dinero como de cualquier orden, por el hecho de la mejora de las vías de saca. A estos efectos se modificarán y ampliarán las vigentes instrucciones del servicio de Ordenaciones, en lo que sea necesario, para dar efectividad y unidad de plan a lo anteriormente propuesto. B) Todas las vías de ·saca forestales serán consideradas como de utilidad pública en lo que respecta a su posible paso por enclavados, fincas colindantes y terrenos que no estén catalogados como de utilidad publica. Al efecto, se gestionarán las convenientes modificaciones en la legislación vigente, deslindando de un modo claro los puntos de contacto de toda vía de carácter forestal, sea cualquiera su clase, con las afectas al servicio d'e Obras públicas o en que tenga intervención el ramo de Guerra si tuvieran carácter estratégico. C) Debe tenderse, al menos en los montes propiedad del Estado, a que las mejoras <le sus actuales vías de saca sea base de su industrialización; única manera de que el capital invertido pueda rendir la utilidad <iebida. En los montes de pueblos o Corporaciones, la Administra-

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ción, oyendo a las entidades propietarias, podrá también realizar dichas mejoras, fijando, de acuerdo con los dueños del predio, la cantidad en que éstos han de contribuir a los gastos que origine la construcción de vías de saca o planes de aprovechamiento industrial por la Administración. , D) Se impone dar gran impulso a la construcción de ferrocarriles secundarios, carreteras y caminos vecinales en todas aquellas zonas forestales de nuestra península actualmente aisladas de los centros de consumo y de la red general de ferrocarriles, si se quiere fomentar nuestro comercio interior y exterior, en lo que a productos forestales se refiere, y luchar en los mercados en condiciones relativamente ventajosas con los productos extranjeros. CONCLUSióN 55.• Regeneración de los pastizales de nuestra zona forestal.

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El Congreso acuerda las siguientes conclusiones: A) Que siendo la prosperidad de la Ganadería una de las bases principales en que se asienta la riqueza de nuestra patria, debe combatirse con urgencia y energía su actual decadencia, creando buenos forrajes y pastizales. B) Que, aparte de las praderas artificiales y plantas forrajeras que el agricultor debe introducir en sus cultivos, es de gran importancia rl mejorar los pastos de los eriales, baldíos, estepas, cabeceras de las tierras labrantías, terrenos forestales y demás análogos, no susceptibles de otro cultivo más importante y remunerador. C) Que el Cuerpo de Ingenieros de Montes debe, con urgencia, dar gran impulso a la ordenación, regeneración, cultivo y explotación de los pastos de la zona forestal, con lo que, no sólo aumentará mucho la producción de los montes, sino que, además, se contribuirá en gran escala al mejoramiento y fomento de nuestra Ganadería y, por lo tanto, al engrandecimiento de nuestra patria. D) Que para llevar a la práctica la conclusión anterior, el Cuerpo de Ingenieros de Montes ha de emprender sin demora los siguientes trabajos: 0 I. Dividir la zona forestal en regiones y secciones, haciendo el estudio de las condiciones vegetativas de las mismas y de los respectivos sistemas de explotación ganadera y crear en ellas campos de experimentación, etcétera, de las especies. 2. Efectuar ensayos de restauración y cultivo de pastos. 3- Obtener semillas de las variedades aptas y mejoradas.

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Recopilar, unificar los trabajos y proceder a su publicación. Que como primer paso, procedan los servicios provinciales a efectuar estudios de saneamientos, construcción de abrevaderos, refugios, encerraderos, tinados, albergues para los pastores y veredas pastoriles, y realicen cuanto estimen prudencial, a fin de mejorar la explotación de los pastos y la instalación de las ganaderías en el monte. E) Que por la Administración forestal se proceda, en vista de los resultados obtenidos en los trabajos :, experiencias que anualmente ~u­ blique, a la resolución del magno problema de la ordenación, regeneración, cultivo y eXlplotación de los pastos.

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CONCLUSióN 56." La resinación de los montes españoles.

A) Para intensificar la renta de los montes de pino pinaster sometidos al aprovechamiento de resinas, conviene revisar los turnos adoptados en los actuales proyectos de Ordenación, que, por lo general, son cortos, por lo cual, y para evitar la pérdida que ello supone en la renta de tales montes, será preciso aplicarles la cortabilidad que resulte del turno financiero. B) Las caras o entrecaras actualmente usuales en la práctica de la resinación deberán ser objeto de preferente estudio por parte del Instituto de Experimentación Forestal; y en el caso en que haya de adoptarmás dilatados turnos, precisa experimentar si es posible reducir, sin mengua de la secreción anual resinosa, las alturas de las entalladuras, a fin de que puedan aprovecharse las caras durante más años que hoy. C) .Con el fin de que la importante industria resinera utilice toda la materia prima que ofrece nuestra nadón, conviene estudiar en las masas de pino laricio, y hasta en las <le pino silvestre, el modo de simultanear, .de !hacer compatible, el aprovechamiento maderable con el de la resina. D) Con el mismo fin de movilizar los recursos resiní,feros que ofrece nuestro territorio, y en vista de los buenos resultados que en muchas fincas particulares se obtienen con la resinación del pino carrasco, la Administración forestal procurará aplicar esa norma en los pinares de esta especie de nuestra región mediterránea.

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CONCLUSióN 57·· Fomento de la Industria papelera.

Acuerda el Congreso : A) Que se haga un estudio de las zonas forestales españolas más apropiadas para la producción de las materias primas de la industria papelera, principalmente las del Cantábrico, los Pirineos y la región de Levante. B) Que por la Administración forestal se dote de vías de comunicación la zona de los Pirineos, en que el abeto y el abedul pueden explotarse con tal fin. C) Que se extienda e int~nsifique la producción del esparto en nuestra zona mediterránea, y que en los Presupuestos del Estado se consigne la cantidad necesaria para que puedan someterse a la repoblación y al cultivo forestal adecuado los espartizales de los montes públicos españoles. D) Que se multiplique el establecimiento de viveros forestalesuno al menos en cada capital de provincia- , en los que se dé preferencia a la propagación de especies de crecimiento rápido, y que proporcionen plantas y semillas gratuitamente a los particulares y pueblos que las soliciten. E) Que se cree un Sindicato oficial para la exportación del libro español, dándole todas las facilidades compatibles con los compromisos internacionales y en relación con el proyectado Banco ofici.al de Exportación.

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CONCLUSióN 58." Fomento de la producción corchera.

A) A la Economía de España interesa que todo el corcho de sus montes sea transformado y totalmente elaborado en el País, para que éste se beneficie en todo el valor de la primera materia, así como en el de su industrialización y de su comercio, y en. el momento actual la Sección llama la atención del Gobierno sobre la necesidad de amparar esa producción para que su comercio vuelva a florecer, ya que, quizá, sea el único producto indígena cuyo comercio exterior ha sido en la postguerra más sacrificado aún que durante ella. B) Se suspenderá el impuesto de 5 pesetas los IOO kilogramos que actualmente grava a todo el corcho en plancha de exportación, impidiéndose la importación de corcho extranjero de todas clases. C) Debe dictarse una disposición que exceptúe del pago del impuesto de transportes a los aglomerados de corcho.

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D) Sería conveniente que en los alcornocales sometidos al régimen de Ordenación se estableciesen parcelas de experimentación, destinadas a estudiar la influencia ejercida por la potasa en la calidad y cantidad del corcho producido.

CONCLUSióN 59·" La Industria de l a destilación de productos leñosos.

Para el fomento de esta industria, considera necesario el Congreso: A) Elevar los derechos de importación del acetato de cal hasta so pesetas los roo kilogramos. B) Impedir que entre en España alcohol metílico pagando derechos menores de r6o pesetas el hectolitro. C) Recabar de las Compañías de ferrocarriles el establecimiento de tarifas reducidas de transportes para los líquidos piroleñosos, el acetato de cal, el metileno y, sobre todo, para el carbón procedente de las fábricas de destilación de leña. D) Que con rapidez se determine por el ministerio de Fomento el volumen anual aproximado de leñas que podrían destinarse a la destilación en cada provincia o comarca, procedentes, tanto de los montes de utilida_~d pública, como de los de particulares. A estos datos de producción se unirán, imprescindiblemente, todos los que sean de interés para el establecimiento de la industria, como son el precio de la leña, coste de la mano de obra, situación conveniente de las fábricas, medios y coste de transporte a ellas de las leñas, su distancia a la carretera o ferrocarril, facilidades para surtirse de cal, mercados más importantes para el carbón, etcétera. E) Que por períodos de seis meses, empezando cuanto antes, se dé una gran publicidad a los datos a que se refiere la conclusión anterior y se comunique a cada uno ·de los directores o propietarios de fábricas de destilación, empezando, desde luego, a publicarse en esta forma los de la provincia de Santander, antes eX:puestos. F) Que se promueva la inmediata y rápida formación de proyectos de ordenación de los montes que contengan leñas apropiadas y en cantidad para el abastecimiento, por lo menos, de una destilación de r.ooo a 1.500 toneladas de leña de consumo anual, dándose en estos estudios preferencia a los montes cuya eX:plotación interese a los municipios propietarios o a los grandes centros industriales.

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-575CONCLUSióN

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La riqueza f orestal de las posesiones españolas del Golfo de Gu inea.

A) Es de suma conveniencia que una Comisión técnica practique un detenido estudio de los bosques de nuestras posesiones del Golfo de Guinea y fije las reglas que hayan de servir para separar en ellas la zona agrícola de la forestal. B) La Comisión deberá proponer los medios más adecuados para activar todo lo posible los desmontes de los terrenos comprendidos en la zona agrícola y facilitar que se ejecuten, aprovechando sus productos forestales. C) Igualmente deberá 'proponer el establecimiento de un Servicio de montes que cuide ~del ordenado y progresivo aprovechamiento de los bosques de la zona forestal, ajustándose a las costumbres de la población indígena y procurando que las modificaciones que hayan de sufrir por efecto del cambio <le explotación redunden manifiestamente en beneficio <le la misma. D) El estudio a que se refiere la conclusión anterior no debe hacerse atendiendo exclusivamente a los aprovechamientos maderables, sino a todos los que aquellos bosques proporcionan, así como a las industrias a que ·pueden servir de base. E) El régimen colonial de las posesiones del Golfo de Guinea deberá orientarse de modo que los españoles sean los que se beneficien principalmente de sus riquezas y de su comercio, a cuyo fin se aumentará oportunamente el servicio de comunicaciones marítimas que las pone en relación con los puertos españoles.

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CONCLUSióN 6r: El problema de la pesca fluvial en España.

Siendo muy posible que nuestras aguas dulces puedan producir una riqueza anual cuyo valor probable pase <le 75 millones de pesetas, todo cuanto pueda hacerse para desarrollar y fomentar la pesca fluvial debe merecer atención preferente del Gobierno de la nación. A) A España interesa grandemente la revisión y rectificación del Convenio de límites con Francia, en lo que se refiere a la pesca en el trozo internacional del Bidasoa, sobre todo por lo que afecta al salmón, cuya <limensión legal fija aquél en sólo 27 centímetros, cuando la ley española prescribe 45 como mínimum. B) Igualmente nuestra nación debe procurar la reglamentación de la pesca en las aguas dulces que son divisorias con Portugal y princi-

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palmente en el Miño (de gran importancia, por el salmón y otras especies), que tanto interesa a la región gallega que baña aquel río. C) Para conseguir progresivamente el desarrollo y fomento de la pesca en las aguas dulces y llegar a la creación de la riqueza dicha en la conclusión anterior, debe realizarse lo siguiente: 1.• Especializar el servicio piscícola, creando una inspección a cargo de un Inspector general o Ingeniero-Jefe de Montes. 2.• La Inspección del Servicio Piscícola irá proponiendo al Gobierno la creación de las piscifactorías y laboratorios ictiogénicos que se consideren necesarios para el fomento de la pesca. 3.• Deben estimularse desde ahora la iniciativa particular para la formación de Sociedades y Sindicatos de pescadores y para la creación de establecimientos piscícolas, concediendo a los particu1ares y a las Asociaciones de pescadores ventajas análogas a las que unos y otros disfrutan en Francia. 4.• Deben crearse inmediatamente los laboratorios y estanques de ensayos necesarios para la enseñanza e investigaciones científicas.

SECC ÓN 9.a Aplicaciones de la ndustria nacional á las artes de la guerra. CONCLUSióN 62." Protección a la Industria con miras a las necesidades militares.

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Estando fundamentado el verdadero éxito de la preparación para la guerra en fomentar, intensificar y proteger la Industria toda de la Nación durante la paz, acuerda el Congreso que : A) Se deberá fomentar el desarrollo de la Industria privada para capacitarla en todos los ramos de la fabricación nacional y, muy especialmente, en aquellos que puedan tener aplicación a la guerra. A las factorías particulares que hayan hecho gastos y sacrificios, de indiscutible valor y mérito, implantando instalaciones costosas para la fabricación de material de guerra, se les auxiliará er. esa labor patriótica con una continuada demanda de los productos que elaboren, al objeto de que jamás tengan interrupción en su trabajo y se les asegure la capacidad productora que hayan logrado con sus esfuerzos. B) La protección nacional a la Industria debe extenderse a proporcionar anticipos reintegrables, limitados en número y proporcionados

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al capital invertido en aquélla, así como también a efectuar pedidos de productos del material de guerra a aquellas fábricas que tienen instalaciones propias de esta fabricación. C) El Estado y los grandes industriales deben proteger y auxiliar a las pequeñas industrias mediante demandas preferentes de los productos que fabriquen y con anticipos reintegrables por cuotas a largo plazo. D) Debe auxiliarse y premiarse toda iniciativa que tienda a producir las primeras materias, los efectos manufacturados de que se carece o cuya producción es insuficiente a la Nación, así como favorecerse el intercambio de resultados prácticos y de procedimientos industriales, restringiendo la concesión de patentes sobre asuntos de poca importancia que entorpecerían el desarrollo de la Industria. E) I-¡a de procurarse el más riguroso cumplimiento de las leyes fundamentales de protección que el Estado debe a toda la Industria nacional, particularmente la del 22 de junio de 1918 que trata de la aplicación de la ley de Protección de la Industria a todo el material de guerra y de defensa del Reino. Esta protección habrá de consistir, para las grandes fábricas y factorías, en proporcionarles el complemento de maquinaria para su producción peculiar, a fin de capacitarlas para intensificar la del material de guerra de su especialidad respectiva.

CONCLUSióN 6,~: La Industria militar del Estado.

A) A las industrias, fábricas o manufacturas sostenidas por el Estado para cubrir las necesidades militares, además de atender a su misión esencial o peculiar, deberá facultárseles de manera expresa para que produzcan y manufacturen primeras materias y efectos que el servicio público necesite o que otras industrias demanden; pero bien entendido que esta facultad no ha de implicar competencia entre la Industria del Estado y las privadas. A este efecto, las fábricas del Estado expenderán sus productos a los precios corrientes del mercado, cuando éstos no sean abusivos, y sin tener en cuenta el coste al pie de fábrica; pues aun en el caso de que éste fuera mayor que el de venta, siempre quedaría para el Estado el beneficio de mantener la capacidad de producción de sus establecimientos, el entretenimiento de su maquinaria, así como la f.ormación y conservación de una masa de obreros útiles, en esta<lo de rendimiento, para todas las necesidades de la Nación. B) Para contribuir a la producción que nos ocupa de la Industria militar del Estado, se estudiarán muy especialmente, en los establecimientos de esta índole, los métodos que conduzcan a la obtención coTONO lV

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rr.iente y comercial de las primeras materias que necesiten, y una vez alcanzada la conveniente bondad en las mismas, se cederá en gran parte su producción y suministro a la Indust,..ia privada. CONCLUSióN 64." Comercio y producción de material de gu er ra.

A) Para regular las relaciones entre la Industria privada y la del Estado y hacer patentes las materias y manufacturas que necesariamente se importan por carecer de ellas, o porque no se obtienen en España a precio remunerador en comparación con los de producción extranjera, deberá publicarse trimestralmente por el ministerio de Fomento en la Gaceta y repartirse profusamente en folletos, la importación y precios unitarios de primeras materias y manufacturas, la demanda de exportación con sus precios, las peticiones que, formuladas a dicho ministerio para su publicación, hagan los industriales de aquellas primeras materias o efectos que no sean de fácil adquisición. De igual manera deberán tener fácil acogida, a los efectos de publicidad o inserción en dichos folletos, las ofertas de venta de los productos o manufacturas que se posean o se puedan obtener en gran cantidad para surtir a otras industrias, el precio medio regulador que deberá imponerse como obligatorio a las principales materias primas o a los componentes que sirvan de base a la Industria y aun al Comercio, y, finalmente, habrán de incluirse en los referidos folletos las reclamaciones que se crean pertinentes y que se hayan formulado por industriales, comerciantes o consumidores, relativas al precio de los productos, sus transportes, almacenamiento, aplicación de las leyes tributarias y abusos en que se crean envueltos, etcétera. CONCLUSióN 65." La ense f\anza profesional en las f ábricas militares y olvlles.

Para alcanzar con relativa rapidez el fomento deseado de las industrias de material de guerra, se facilitará la instrucción profesional con arreglo a las bases siguientes : A) Se crearán es':uelas técnicas de obreros en todos los establecimientos fabriles militares y aun en los de carácter civil regidos por el Estado, las cuales deberán ser dirigidas y desempeñadas por el mismo personal técnico y auxiliar de las fábricas, y utilizando sus propios locales y talleres. B) Tales escuelas deberán ser también obligatorias en las grandes

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factorías particulares, salvo en los sitios que tengan Escuelas de Artes y Oficios, en cuyo caso debiera ser obligatoria la asistencia a las mismas. C) En las escuelas de establecimientos fabriles del Estado se da¡•án facilidades para que concurra a ellas el elemento obrero de las fábricas particulares, y redprocamente se darán medios a los obreros de factorías militares para que puedan cursar la carrera de perito en los centros oficiales. D) Deben crearse en los establecimientos del Estado, y muy particularmente en los militares, escuelas industriales superiores a fin de lograr un personal técnico que sea apto para el servicio peculiar y útil para la Industria pri·vada. E) Los peritos mecánicos, electricistas y químicos procedentes de las Escuelas de Artes e Industrias podrán conseguir el certificado de una especialidad determinada en los anteriores establecimientos después de cursar un año en la rama que elijan de la fabricación de material de guerra.

SECCIÚN 10.3 Enseñanza técnica elemental y superior. CONCLUSióN 66.• Enseñanzas previas.

En relación con estas enseñanzas, adopta el Congreso las conclusiones siguientes : A) Se deben armonizar los diversos grados y categorías de la enseñanza de modo que se pueda avanzar desde la primaria hasta las carreras superiores sin las lagunas y repeticiones que hoy existen en muchas de ellas, y en forma que el alumno, a medida que va avanzando en sus estudios, encuentre bifurcaciones que le permitan orientarse en el sentido que mejor cuadre a sus aptitudes. B) Es indispensable que, además de la primera enseñanza, que ha de ser general y obligatoria hasta los catorce años, exista un Bachillerato que puede comenzar a los doce años, durando los precisos para suministrar una sólida cultura general que pueda especializarse en sus últimos años en estudios preparatorios para las diversas profesiones. C) Después del Bachillerato, habrá un período de preparación especial para las carreras técnicas. Esta enseñanza será organizada de acuerdo con la Facultad de Ciencias, nombrándose para ello una Comi-

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swn mixta oficial encargada de redactar el plan de estudios más adecuado para cada especialidad y formada por dos profesores de cada rama de la Ingeniería y un catedrático para cada una de las Secciones de la Facultad de Ciencias de Madrid.

CONCLUSióN 67." Acuerdos generales sobre la enseñanza técntca.

A) En toda enseñanza técnica deberá dedicarse al menos igual tiempo a los trabajos prácticos y manuales que a los teóricos e intelectuales. B) El material de enseñanza será, no sólo el más moderno y perfeccionado, sino también otro más primitivo, con lo cual los buenos resultados que con él puedan obtenerse se deban, no sólo a la perfección de un aparato semiautomático, sino a la habilidad del operador; parte de este material deberá ser de construcción robusta, apropiada para resistir los malos tratos de los principiantes y que se preste con facilidad a su desarme y montaje. C) Para poder realizar este propósito, es indispensable la creación de laboratorios y talleres de enseñanza, así como también de un personal intermedio entre los profesores y los alumnos, formado por auxiliares del profesor, preparadores, rnaest::os de taller, modelistas, maquinistas, obreros aventajados, etcétera, SJ,Ue formará parte del personal de ,plantilla dedicado a la e-nseñanza y no sujeto a los traslados. D) En los programas de enseñanza profesional habrá cierto número de cuestiones o problemas conocidos, de uso corriente, que el alumno ha de resolver o realizar, y que formarán parte del programa que el profesor de la clase o asignatura ha de publicar todos los años antes de empezar el curso. E) Todos los centros docentes facilitarán locales a las personas competentes que quieran dar clases privadas. F) En todos los centros de enseñanza se dará la importancia debida al desatrollo físico de los alumnos, fomentando en ellos la energía moral y estimulando la iniciativa.

CONCLUSióN 68.& Enseñanza del obrero.

El Congreso recomienda : A) La difusión en el mayor grado posible de las Escuelas de Artes y Oficios, dando efectividad en ellas a las enseñanzas de aprendizaje. A tal opjeto convendrá utilizar también las Escuelas Industriales. 1·

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B) Que ni las Escuelas de Artes y Oficios ni las Industriales tengan un plan único, sino que deben variar en armonía con l.as industrias locales. Las matriculas deberán ser gratuitas, abonándose a lo sumo una pequeña cantidad por deredhos de prácticas. e) Que para estimular a los obrercs a asistir a las clases, además de premios en metálico y pensiones, se creen becas para los alumnos de reconocida capacidad. Es conveniente la creación de Sociedades de crédito que pudieran, mediante ciertas garantías, anticipar a Jos alumnos distinguidos las primeras matet ias y herramientas para establecerse. D) Debe crearse una Inspección eficaz para conseguir que no se desvirtúen estas enseñanzas, debiendo llevarse a cabo directa y constan~ temente por un Patronato, sin perjuicio de la Inspección oficial. Dichos Patronatos se compondrán: de un profesor, en representación de la Escuela; un Ingeniero industrial y antiguo alumno, en ejercicio de su profesión, elegidos por sus respectivas Asociaciones, caso de que éstas existiesen; un representante de la Corporación o Corporaciones que patrocinen las Escuelas, y otros de las Asociaciones gremiales y Cámaras de Comercio, Industria y Navegación.

CONCLUSióN &J.' Enseñanzas medias.

A) Se eliminará de las enseñánzas medias el curso preparatorio, que pasará a las elementales, substituyéndole en aquéllas por un ejercicio demostrativo de estar en posesión de los conocimientos que lo integran o por un certificado de haberlo cursado en una escuela elemental. B) Además ele los fines instructivos, en todas las escuelas de enseñanza media se tendrán en cuenta Jos fines educativos, ciudadano y moral, y podrán desarrollar obras de carácter social, tales como cooperativas, mutualidades, cantinas, etcétera. e) Se procederá a la rev1sión de los cuestionarios y métodos de la enseñanza media reduciendo la extensión de las Matemáticas, dando mayor importancia a los dibujos, al croquizado a mano alzada, a la interpretación gráfica de proyectos, adoptando cuantos medios tiendan al desarrollo personal y fomenten el espíritu de iniciativa y la energía moral y física de los alumnos.

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CONCLUSióN 70." Enseñanza su perior.

A) Se recomienda que, tanto en la parte politécnica, como en la de especialización, se dé en la enseñanza superior la debida cabida a los problemas que se relacionan con la Economía, la Administración y la acción social. B) Sería de desear que la Industria privada española auxiliara la enseñanza técnica, bien aportando medios económicos y materiales, bien facilitando práctica y trabajo a los alumnos y a los Ingenieros recién salidos de las Escuelas, para aumentar los conocimientos de todos ellos. C) Se considera de la mayor importancia a los fines pedagógicos que los Ingenieros al servicio de la Industria particular puedan, sin obstáculo alguno, ser nombrados profesores de las Escuelas técnicas. D) Que se fomente la creación de laboratorios, de Institutos especializados, instituciones post-escolares, revistas técnicas y boletines de Ingeniería, y que se procure al mismo tiempo elevar el nivel medio técnico de los Ingenieros ampliando al efecto las enseñanzas y estimulando la investigación original. E) Se creará la categoría· de Doctores-Ingenieros, de elevada cultura cier~tífica, para que sean los fundadores y depositarios del saber técnico nacional en su doble aspecto de investigación teórica y empírica. F) En la enseñanza superior seguirá el sistema actual de pago de matrícula; pero en cada Escuela se creará un cierto número de becas para los alumnos escasos de medios económicos. Las pruebas y exámenes en estos centros tendrán un carácter fundamentalmente práctico.

CONCLUSióN 71.• Nombram ient o del Profesorado.

El Congreso no toma acuerdo especial acerca del sistema de designación del Profesorado, estimando aceptables, en principio, todos los establecidos. Resume, sin embargo, sus puntos de vista sobre la materia en las observaciones siguientes: A) En casos especiales, los nombramientos podrán hacerse sin oposición ni concurso, sino por libre designación convenientemente reglamentada, cuando ésta recaiga en personas de extraordinaria competencia en la especialidad, sean o no Ingenieros de cualquiera de los Cuerpos. B) ~cualquiera que sea el procedimiento, el Tribunal que ha de hacer la designación se compondrá de un Ingeniero-delegado de las Af.o ciaciones legalmente constituídas por los alumnos de lá Escuela, dos pro-

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fesores de la misma, un Ingeniero de la especialidad y una persona competente ajena a aquel Centro. C) Los nombramientos de profesores de las Escuelas de Ingenieros no tendrán carácter definitivo durante los dos primeros años de actuación en el cargo, al cabo de los cuales una Comisión especial propondrá el nombramiento definitivo si ha lugar. Esta Comisión estará formada por un profesor de la Escuela, un representante de la Asociación profesional respectiva y un Ingenierodelegado de las Asociaciones legalmente autorizadas de estudiantes de la especialidad. Los actuales profesores se considerarán ratificados en sus nombramientos si no solicitan fundadamente la revisión, dentro del plazo de dos años, alguna de las tres entidades citadas.

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CONCLUSióN 72: Reforma general de la enseñanza técnica.

A) Sin perjuicio de gestionar la implantación de las conclusiones del Congreso, se nombrará una Comisión integrada por todos los sectores que constituyen la enseñanza técnica española que, después de recabar carácter oficial y permanente mediante Real decreto, se encargue de formular un proyecto de ley de reforma armónica de toda nuestra enseñanza técnica. B) E sta Comisión estará formada por dos profesores de cada una de las especialidades de Ingeniero, dos catedráticos de la Facultad de Ciencias, dos profesores de las Escuelas Industriales y dos de las de Artes y Oficios, todos ellos nombrados por los respectivos Claustros. Los ayudantes de cada especialidad de la Ingeniería nombrarán un repr·esentante, así como también los estudiantes de cada clase de Escuelas, que elegirán uno de sus miembros para formar parte de la Comisión con voz y voto. A ella se unirá también un representante del' Patronato de Ingenieros y obreros pensionados en el Extranjero. La Comisión abrirá una información pública, oyendo a todos los organismos o entidades a quienes interesen estas cuestiones.

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SECCION 11.3 Organización del trabajo, higiene y previsión sociales. CONCLUSióN 73: Organización del trabajo.

Acuerda el Congreso dirigirse a los Poderes públicos pidiéndoles la designación ele un Comité que, rela·cionado con el Extranjero, vea la manera de implantar en España la unificación de tipos (estandardisación), y al efecto se permite proponer a los señores siguientes para constituir dicha Comisión: D. Fernando Junoy, Ingeniero industrial. D. Francisco Bastos, Ingeniero militar. D. Juan Flórez Posada, Ingeniero industrial. D. Domingo Orueta, Ingeniero de Minas. D. José Cebada, Ingeniero de Caminos. D. Manuel Veglison, Ingeniero industrial. CONCLUSióN 74.· La huelga total en las minas.

A) Implicando en la actualidad en las minas la aplica<;ión efectiva de la huelga total un acto de sabotaje, precisa armonizar el derecho del obrero a la huelga, con las condiciones especiales de esta industria en beneficio de la Sociedad ent~ra. B) La solución consistiría en la asistencia forzosa del personal, tanto obrero como directivo y técnico, a los servicios de conservación de la mina, en el caso de declararse la huelga total, y en la obligación de los patronos de mantener dichos servicios bajo la vigilancia de la Administración. C) Conveniencia de crear una Comisión mixta de patronos, obreros, técnicos y representantes del Instituto de Reformas Sociales que dé forma a estas bases, para que puedan traducirse en un proyecto de ley que modifique o amplíe en esta parte la de Huelgas vigente.

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CONCLUSi óN 75." Enfermedades profesionales de la lngenlerla.

tl) La verdadera enfermedad general y común del trabajo es el cansancio como mínimum, y el agobio y la pérdida total de la capacidad para el trabajo como máximum. Ambas deben ser los factores reguladores de las horas de jornada en cada oficio. B) Debe admitirse un grupo de enfermedades profesionales originadas por traumatismos médicos, producidos por agentes que enferman principalmente al aparato respiratorio. C) Existe un grupo de agentes, metálicos en su mayoría, que provocan intoxicaciones agudas y crónicas generales, de carácter profesional. D ) Hay trabajos agrícolas e industriales que exponen a infecciones, ya por grandes parásitos, ya por microrganismos patógenos. E) Los agentes físicos-calor, luz, electricidad y presión-, ya naturales ya artificiales, constituyen un grupo etiológico muy definido de enfermedades especiales producidas por estos agentes. F) Hay industrias y trabajos que exigen aptitudes viciosas permaRentes. que ocasionan deformidades del esqueleto, muy características de algunos oficios. G) Hay enfermedades profesionales que atacan de preferencia algunos sistemas u órganos, produciendo lesiones características e indudables. H) Hay industrias caracterizadas por enfermedades profesionales producidas por ellas de una manera directa. 1) La Ingeniería subterránea y subacuática producen enfermedades especiales y colocan al obrero en condiciones de menos resistencia para las enfermedades comunes. provocando, cuando menos, la vejez anticipada. J) La Inspección del trabajo debe hacerse, en la parte técnica, por los diversos ramos de la Ingeniería representados por los especializados en ellos, y, en la parte médica. por médicos especializados también en este estudio médicosocial.

CONCLUSióN 76." lngei'lleria sanitaria.

El Congreso acuerda: A) Que al objeto de que la Ingeniería Sanitaria adquiera el desarrollo que por derecho le corresponde, se dé cabida proporcional a los

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- ss6Ingenieros sanitarios en los Consejos de Sanidad, Inspección de Industrias, Casas baratas, etcétera. B) Que procede la revisión de las Ordenanzas municipales en el sentido de modt.rnizarlas, suprimiendo de sus artículos los pozos negros, mouras, sépticos y prescribiendo las modernas Instalaciones Bacterianas simplificadas. sin cuyo requisito no debe ser autorizada ninguna edificación cuya red casera vierta a un pozo absorbente, y que cuando exista. el sistema de "todo a la alcantarilla", no se interponga entre la red casera y la pública ningún diafragma. e) Las cloacas publicas deben ser pr~vistas de ohimeneas ventiladoras en los cambios de pendiente, empalmes y cercanías de centros de mayor intensidad de habitan tes (cuarteles, hospitales, asilos, fábricas, etcétera), arrancarán del intradós de la cloaca y rematarán en el tejado con dos metros de elevación sobre el alero. Los imbornales frente a la chimenea servirán de acceso de aire, y los demás se cerrarán con diafragmas hidráulicos provistos de rejillas para la recogida de materias inertes. D) Que debe estudiarse la convenie~1cia de implantar la cremación de basuras y la recogida por medio de cajas cerradas herméticamente, prohibiendo los depósitos de basuras en el extrarradio, y tan sólo en aquellas poblaciones especialmente agrícolas debe estudiarse la trituración después de una selección verificada en buenas condiciones higiénicas. E) Incluir en los planes de estudio de las Escuelas una asignatura que trate de "Higiene aplicada a las construcciones". F) Que procede modificar el artículo 41 del capítulo XI del Reglamento para la aplicación de la ley de Casas baratas de 12 de junio de 1912, que dice: ''Si no hubiese red de alcantarilla, no se adoptará nunca el pozo negro, sino la fosa séptica, mouras o similares, y debe decir terminantemente: " ... sino una instalación bacteriana simplificada." CONCLUSióN 77·· El paludismo en las obras d e Ingeniería.

A} La técnica sanitaria tiene recursos para evitar indefectiblemente el paludismo. Salvada la exigencia económica, la gran dificultad se encuentra en el medio social. B) Para la ejecución de obras en lugares palúdicos fuera de poblados, los Ingenieros-directores procurarán preparar y establecer aquellas organizaciones adecuadas, al objeto de proteger los campamentQs obreros.

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C) Los gobernadores civiles exigirán que los establecimientos particulares para el servicio de los obreros reúnan condiciones higiénicas satisfactorias, nunca inferiores a las de los establetimientos análogos autorizados en los campamentos obreros. Esta fórmula de exigencia higiénica está más dentro del sentido general de nuestras leyes que otras exigencias concretas sobre moral social. D) La salud de los campamentos obreros será defendida con rigor, particularmente en las comarcas palúdicas. La reglamentación sanitaria extensiva a los >habitantes, construcciones, labores, etcétera, de las zonas peligrosas deberá tener la -conformidaJ del Instituto Nacional de Higiene, y se impondrá por el gobernador civil de la provincia, el cual tomará las medidas de policía que los reglamentos establezcan, pudiendo llegar a la suspensión de la'bores y clausura de edificios mientras no se cumplan los pre-ceptos sanitarios que al efecto se hubieran dictado. Hay que llegar a la servidumbre sanitaria en las zonas inmediatas a los campamentos obreros que por sí se defienden. E) El Congreso de Ingeniería solicita de los Poderes públicos que sin dilación alguna c-e dicten las leyes y disposiciones reglamentarias para -combatir el paludismo, a fin de alcanzar su extinción en España, no sólo para que desaparezca esta plaga nacional, sino lograr la mayor rapidez y economía en la ejecución de las obras que han de desarrollarse en las zonas sometidas a la influencia del paludismo.

CONCLUSióN 78.' Urbanismo.

A) Las ciudades actuales, de calles estre-chas, irregulares, malsanas, congestionadas por exceso de tráfico, necesitadas de espacios libres destinados a parques, a jardines y a campos infantiles; ciudades de casas antihigiénicas, ocupadas por excesivo número de personas; ciudades de vida cara, incómoda y agitada, deben 5er reformadas conforme a un sistema de arquitectura racional y a un plan previamente concebido. B) Los planes de reforma de las viejas barriadas, la apertura de nuevas vías de comunicación y la construcción de casas para todas las clases sociales en las ciudades actuales, se formularán teniendo esencialmente en cuenta los supremos intereses de la salubridad pública, y procurando que todas las calles y todas las casas gocen de aire puro y de sol abundante, que penetre en los patios de cada edificio.

FUNDACIÓN JUANELO TURRIANO

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- sssCONCLUSióN 79: Abastecimiento de aguas pot.ables.

A) Que se promulge cuanto antes la ley de Defensa de aguas potables y se modifique el artículo 164 de la ley de 13 de junio de 1879, ampliando hasta 300 litros por día y persona de dotación expropiable. Se dará en ella la debida intervención a la Ingeniería Sanitaria. B) Se considerarán como gastos preferentes e imprescindibles para los Ayuntamientos los relativos al abastecimiento de aguas y atenciones sanitarias. C) El ministerio de Fomento quedará autorizado para ordenar el estudio y ejecución de los trabajos de saneamiento en forma análoga y como se hace por Real decreto de 27 de marzo de 1914. D) El abastecimiento de aguas de Madrid, concebido con grandiosidad y realizado en excelentes condiciones, honra a España y al Cuerpo de Caminos; tiene deficiencias en cuanto a turbias y contaminación bacteriológica, que deben subsanarse desde luego. E) Barcelona no disfruta prácticamente ni del tercio de las aguas que necesita para su abastecimiento, y aun las actuales son caras y sospechosas. F) Para dotar a Barcelona de los nuevos caudales que procuren su salubridad y faciliten su engrandecimiento, precisa que el ministerio de Fomento ordene que un Ingeniero estudie y proponga en plazo breve las soluciones que deben adoptarse.

SECCIÚN 12.a Economía y legislación industrial. CONCLUSióN 8o: El Ingeniero soolal.

El Congreso Nacional de Ingeniería solicita del Gobierno de Su Majestad la intervención directa de los Ingenieros civiles en el Instituto de Reformas Sociales, llegando a constituir ,un Consejo de Ingeniería, cuyos informes, inspirados en el conocimiento de la técnica del trabajo, puedan servir para el mejor estudio de las normas de convivencia de aquel Instituto con la producción.

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CONCLUSióN S1." El aalarlo mlnlmo, la variabilidad del jomal y la participación en loe beneftolo...

A) El salario mínimo será tal que permita al trabajador, no sólo cubrir sus necesidades materiales y las de los que de él dependan, sino también las de orden moral y cultural. Oaro es que para que su generalización pueda ser fa-ctible, es indispensable que el asalariado procure cumplir con todo empeño su cometido. Se procederá además a perfeccionar y dar mayor efica·cia a la producción en sus elementos, así como en su planteamiento, organización y funcionamiento. En la fijación del mínimo del salario que, como es lógico, no podrá ser unifonne, intervendrá un Consejo del que formarán parte, por me dio de sus representaciones autorizadas, el elemento obrero, el organizador y el patronal, con la asistencia del Estado. Se proclama el principio de la variabilidad del jornal personal B) según la habilidad y -capacidad productiva del obrero, manteniendo siempre el trabajo de éste dentro de los límites racionales, no solamente físi cos, sino de carácter social, que afecten a la clase de trabajo y al esfuerzo que éste represente. En beneficio de la producción y, por consiguiente, de la colectividad y de la personalidad de los mismos obreros, deb ~ rechazarse toda limitc.ción o restricción de la producción personal, dentro de los límites fisiológicos y sociales que acaban de -citarse. La variabilidad del jornal, tan ligada a las posibilidades generales de la producción y a la capacidad productiva parcial y nacional, vendrá a ser fijada por Consejos análogos al indicado en el párrafo A), pero con una mayor intervención en los mismos del elemento técnico. Es preciso proceder enérgicamente a facilitar al obrero su preparación profesional y su educación general. e) En todos los ·Casos en que no se opongan a ello graves dificultades, y atendiendo en parte a mejorar la retribución de todo el personal. pero más especialmente a los fines de impulsar el sentimiento de la cooperación social y productiva, se procederá a implantar y generalizar la participación del elemento obrero y técnico de todo orden y del administrativo en los beneficios; participación que ha de procurarse sea eficaz, importante e inspirada en la justicia y equidad. En cada caso, y por análogos elementos a los propuestos en los párrafos anteriores, se determinará el procedimieli.to que se -conceptúe más conveniente.

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CONCLUSióN 82." Administración de loe servicios públloos de comunicaciones.

Acuerda el Congreso: A) Que se proceda al estudio de la estatificación de todos los servicios públicos de comunicaciones. B) Que los organismos encargados de regir tales servicios gocen de la más amplia autonomía, tanto en Jo que concierne a la administración de Jos fondos que recauden, como para el nombramiento, por acuerdo entre ellos, de sus elementos directores.

CONCLUSióN 83." Asociación de elementos técnicos.

Acuerda el Congreso recomendar la organización de Asociaciones locales, en las que se agrupen los elementos técnicos profesionales, económicos y sociales, con objeto de contribuir al progreso español mediante el estudio de los problemas locales de carácter económico y social, como base para lograr del ajuste de todos ellos un programa de reconstitución nacional, concediendo importancia grande a la divulgación de la cultura técnicosocial en relación con los problemas de Ecbnomía, tanto nacionales corno locales, y a la armonía que entre todos ellos debe esta ble..:erse.

CONCLUSióN 84." Estadistica de la producción.

A) Es del más alto interés nacional proceder sin demora a la formación del inventario de la riqueza patria. B) De los tres grandes grupos en que puede dividirse aquélla ·-agrícola, miner~ e industrial propiamente dicha-, es esta última la más desconocida y la que con más urgencia es preciso estudiar, determinando las condiciones de su funcionamiento para proceder conscientemente a su desarrollo de consuno con el de las otras dos, algo más estudiadas en la actualidad, aunque imperfectamente. C) Todo proyecto de reconstitución nacional será una ficción si no se apoya sobre bases sólidas, teniendo que ser una de las principales la del conocimiento exacto de nuestra producción. D) Es asimismo inconsciente y, como consecuencia, a veces injusta, y perjudicial no pocas, toda labor encaminada a proteger la producción si no se funda en un perfecto conocimiento estadístico de la misma. E) Para la formación de la estadística de la producción es preciso

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crear un organismo esencialmente técnico, desligado de toda infiuell(.Ía política, sin relación alguna con las diversas funciones fiscalizadoras que al Estado incumben, cuya misión sea estudiar con criterio científico la producción del País, con la finalidad de determinar los medios más adecuados para su fomento y dotándole, sin regateo, de los elementos necesarios; dando a sus trabajos gran publicidad, difundiéndoles profusamente, para que Corporaciones y particulares, cada uno en el campo en que se desenvuelven sus actividades, puedan beneficiarse de esa labor. F) EI Congreso propone al Gobierno de Su Majestad que para satisfacer pronta y convenientemente estas aspiraciones de las clases productoras, nombre una Comisión formada, entre otros que él estime oportuno, por representantes de las Cámaras I ndustriales, del Fomento del Trabajo Nacional de Barcelona, de la Liga de Productores de Vizcaya y de la Asociación Nacional de Ingenieros I ndustriales, para que brevemente formulen un plan de realización de las anteriores conclusiones. CONCLUSióN 85." Nuestra expansión comercial.

A)

La expansión comercial, la colocación de nuestros productos en

el Extranjero, debe . studiarla, encauzarla y dirigirla principalmente el Gobierno para proponerla a los intereses generales del Pueblo y favo-

recer los del individuo. B) La oficina que para estos fines se organizara, debería ocuparse de la: Estadística e información de la riqueza. Estadística e información de la fuerza. Estadística e información del coste. Estadística e información del envío. Estadística e información de la salida. Estadística e información de la defensa de nuestra producción. C) Esta labor debiera realizarse también desde fuera, creando al efecto un Cuerpo técnico de Agentes comerciales adjuntos a los Consulados, y sobre la experiencia de los que fueran nombrados primeramente, fundar el Profesorado de una Escuela nacional de Exportación, que debería crearse de acuerdo y en armonía con los ministerios de Estado y Fomento.

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CONCLUSióN 86: Patentes de In vención y patentes de Introducción.

A) La patente de invención debe considerarse como un derecho <.le propiedad personal del inventor, y, en consecuencia, .deberán suprimirse de las leyes todos los preceptos que se interpreten o 'Pudieran interpretarse como opuestos a este principio. B) Si a los tres años de la expedición de la patente ésta no se ha puesto en práctica, produciéndose el objeto a que la misma se refiere y en la cantidad necesaria a satisfacer por completo las necesidades del mercado nacional, vendrá obligado el concesionario, sin perder su derecho a seguir explotando la patente, a otorgar licencias de explotación mediante la indemnización y garantías suficientes que, en caso preciso, se regularán en la forma que determine la ley. C) En los casos de anulación judicial de ~na patente de inveación, podrá el Tribunal, si lo cree justo, conservar la validez de los certificados de adición a dicha patente durante el plazo restante de validez de 1a misma. D) Las patentes de introducción caducarán si, al año de ser expedidas, no se hubiese acreditado su puesta en práctica en la escala y amplitud indicadas al solicitar su concesión. En caso necesario, en la soli citud de dichas patentes deberá justificar el peticionario todo piazo de establecimiento mayor de un año. Caducada una patente de introducción, no podrá ser reproducida hasta tres años después de la caducidad. E) Para ensayar el valor y eficacia que el examen previo puede dar a las patentes, se procederá a la publicación de sus reivindicaciones en el BoletÍ'tl Oficial, abriéndose un plazo de dos meses para su impugnación por falta de novedad. Se entenderá por falta de novedad que el objeto figure en alguna patente española desde cincuenta años antes o baya tenido publicidad suficiente durante el mismo tiempo .. F) El peticior.ario podrá hacer durante un mes, prorrogable por otro, las restricciones que crea oportunas, espontáneamente o en virtud de impugnaciones hechas a instancia de parte o por la Administración. G) La Administración, por sí sola, podrá rehusar únicamente, después de oír al interesado, aquellas patentes que sean prácticamente iguales a otra patente española anterior. En los casos de analogía, se harán constar los antecedentes en el reverso del título. H) Si el peticionario lo cree conveniente, podrá indicar en su solicitud el grupo del Nomenclátor Oficial en que deberá incluirse su paJente.

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I) Para dar efectividad a las anteriores conclusiones, se procederá a la reorganización del Registro de la Propiedad Industrial, a cuyo efecto el Consejo de la Propiedad lndustrial y Comercial propondrá las medidas oportunas." Terminada la lectura de las anteriores conclusiones, el Sr. PRESIDENTE concede la palabra al Sr. TERAN, que pronuncia la breve oración que se transcribe a continuación: "Señores Congresistas: Ya sabéis, porque así se os dijo en la sesión de apertura celebrada hace unos días, que el iniciador y el propagandista entusiasta de este Congreso lo fué nuestro distinguido Vicepresidente e ilustre compañero, el Excmo. Sr. D. Federico Laviña. Lógico y natural parecía, por consiguiente, que fuese dicho señor el que expresara en este acto nuestra gratitud a Su Majestad el Rey, al Gobierno, aquí dignamente representado por el E::(cmo. Sr. Ministro de Fomento, y a vosotros todos, por el concurso moral y material que nos habéis prestado y a virtud del cual hemos obtenido para este Congreso los brillantes resultados que todos conocéis y que a mí personalmente tanto me enorgullecen. Así, pues, yo, muy gustoso, y considerándome con ello muy honrado~ hago cesión en estos momentos de las funciones presidenciales y las transfiero íntegramente al Sr. Laviña, quien sabrá de seguro enaltecerlas, si no con mejor deseo y más firme voluntad que yo, con mayores. aciertos y más relevantes cualidades, y de este modo yo me libro de incurrir en falta grave de reincidencia, y vosotros, en cambio, tendréis la satisfacción de ver reemplazada mi torpe y desabrida palabra por la muy elocuente y amena del Sr. Laviña, consiguiendo también por tal medie> dar a este acto la importancia y el espkndor que, conforme a nuestro deseo, debía revestir." Seguidamente, hace uso de la palabra el Sr. Vicepresidente del Congreso Sr. LAVI~A (D. Federico), que pronuncia el discurso que a continua-ción se copia :

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TOMO IV

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"DISCURSO DEL

EXCMO. SR. D. FEDERICO LAVIRA Agradezco de corazón los aplausos con que me habéis acogido; pero no los merezco como homenaje. Los estimo y acepto como un saludo de cordial afecto y simpatía, a que correspondo tendiendo mi mano para estredhar efusivamente las que se alzaron para aplaudir. Debo a la bondad de nuestro digno Presidente, el ilustre y benemérito Ingeniero D. Francisco Terán, el honor de llevar en este momento solemne ante vosotros la voz de la Junta directiva del Congreso y la representación del Instituto de Ingenieros Civiles. Mejor y más autorizada estaría en él que en mí; mas ya que casi lo quiso, haciendo para ¿!lo hacia mí un verdadero alarde de cortesía, sólo me resta someterme, agradecerlo y cumplir la función presidencial que se ha servido delegar en mí.

• ••

Señor Ministro: A vuecencia, que nos honra presidiendo esta ses10n y que en ella tiene la representación del Gobierno de Su Majestad, ruego encarecidamente, en nombre de todos los Congresistas, que se sirva elevar a Su Majestad el Rey la expresión respetuosa de nuestra gratitud y de nuestra sincera adhesión.

Señoras : Señores :

* * *

Es cierto que fué mía la propuesta inicial para celebrar este Congreso, y que si de ella !hubieran derivado responsabilidades, por mías exclusivas 1as hubiese aceptado; pero no es menos cierto que, al adoptar esa iniciativa, no hice mas que recoger del ambiente general una idea en él formada y persistente ya, y someterla al pensamiento previsor y al juicio perspicaz de mis compañeros los Presidentes de las Asociaciones, de sus Juntas directivas después, de todos los Ingenieros en ¡eguida, y, al fin, de la opinión en general por medio de nuestra intensa

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y entusiasta propaganda. Presidía yo entonces-en febrero de 1918el Instituto de Ingenieros Civiles, y tenía y tengo la firme convicción de que el ejercicio de ese cargo lleva en sí el honor más alto a que un Ingeniero pueda aspirar; pero por ello mismo conocía, y confesaba ante mí propio, que en él no se cumple bien reduciéndose a ostentarlo como honor. Esa honrosa representación, nacida de la confianza 'que mis compañeros me otorgaran, encierra en sí una plenitud de deberes cuya estricta noción es el único asiento de la autoridad necesaria para quien, como yo, no la tenía conquistada previamente. Deberes son ésos cuyo peso abrumador era estímulo de mi propia voluntad para cumplirlos y que yo me es,forzaba en conocer y aquilatar para honrarlos cuanto pudiera, poniendo a su servicio todos mis medios y todo mi esfuerzo. A no ser así, señores, no me hubiera considerado con capacidad moral para presidir el Instituto. Descuella entre esos deberes, resumiéndolos, uno que es preeminente y elemental: el de sentir, percibir y apreciar las aspiraciones y las conveniencias materiales y morales de la Ingeniería; descubrirlas, si fuere necesario; expresarlas y hacerlas conocer y determinar su relación con los intereses generales patrios, apreciando además su oportunidad y transcendencia para abrir caminos de éxito a su realización. Bien apercibido yo de todo ello, me apresté a cumplirlos. Esa fué toda mi acción, que en el ambiente recogí como idea y que en la colaboración inteligente y asidua de todos vosotros tuvo el desenvolvimiento brillante que hoy culmina al clausurar sus sesiones el Primer Congreso Nacional Español de Ingeniería. A ese ambiente, en que alientan y viven todos nuestros Ingenieros, a esa colaboración inestimable de las Directivas, de las Asociaciones de Ingenieros, tanto de especialidad civil, como de las que actúan en el Ejército y en la Armada, de las entidades productoras e industriales y d'e la opinión en general, se deben cuantos reconocimientos pueda inspirar el mérito contraído en esta empresa. De ninguna manera a mí. Si el quninante que sigue fatigado su jornada hace un breve alto en su ma;roha y recoge en las praderas que sonríen o en las ásperas montañas de austera majestad una flor cuyo encanto le seduce y os la presenta y os la ofrece, ¿será a él a quien otorgaréis el galardón y atribuiréis el mérito? N o, seguramente: lo otorgaréis a la tierra fecunda que la hizo germinar y al ambiente y al sol vivificador que esmaltaron su corola y le prestaron su aroma y su belleza.

* * *

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-596Inspiraba como determinante decisiva la celebración de este Congreso el momento en que nos encontrábamos. La contienda terrible que había ensangrentado a Europa durante cuatro años amenazaba resolverse para todos los organismos contendientes en el dilema de extinguirse o rehacerse empujándoles hacia nuevas formas de combate, a contender en lucha económica agudizada por el quebranto enorme que a todos alcanzó. España, apartada en absoluto de la lucha por las armas, merced al certero instinto político que reveló, no podía ser en manera alguna extraña a la nueva fase que a la contienda mundial se abría. La vida de relación y de acuerdo de las naciones entre sí tiene sus leyes, y es entre ellas la más inexorable la de la continuidad del competir, del contender. En ella el aislamiento es utópico y la retirada es mortal. Es forzoso y es inevitable el intervenir en esas contiendas, en esas competencias, en esas luchas; porque vivir sin luchar no es vivir. Era, pues, para nosotros, tanto como para los que habían sido combatientes, exigencia inexcusable de la viva realidad la aceptación de la lucha en esa nueva fase que llamaría lucha de la paz, porque algún nom·bre ha de tener. En ella, España, como las demás naciones, ihabía de actuar resueltamente y sin desmayo, por respetos a su nombre, por exigencias de su vida material y hasta por decoro de su noble personalidad. 1 ¿En qué condiciones?

* * * Nuestra Economía entera, concertada antes en su funcionalismo total con el régimen de otras economías más vigorosas, y que, por serlo, la moldeaban para tributaria suya, adquiría bruscamente alientos reveladores de posible y permanente independencia. Nuestra actividad productora e industrial requerida, no ya como antes para el intercambio, sino para el abastecimiento del exterior, aumentaba en progresión creciente hasta adquirir desarrollo inesperado. Nuestra riqueza, nuestros valores todos, reales y virtuales, marcaban con su aumento signos visibles de una potencialidad no sospechada. Pero esa progresión creciente y, en determinados casos, asombrosa que elevó todas nuestras energías hasta tensiones nunca previstas, no podía ser indefinida. Un momento había de llegar en que, saciado el requerimiento del exterior, o innecesario ya, cesarían sus demandas y se reduciría quizá hasta anularse la razón progresional. Ese sería un momento duramente crítico para nuestra Economía nacional.

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Las ganancias logradas crecidísimas, y tal vez ponderadas hasta extremos fabulosos por nuestras vehemencias de imaginación, debían reducirse y quizá sedimentarse, y su derivación hacia empresas extrañas a nosotros se dibujaba ya como un peligro, siendo otro no menor que el recelo de la conciencia pública bosquejaba, el de su aplicación a funciones estrictas de renta. Si a la inercia del capital o a su desviación hacia empresas extrañas seguía una contracción en el trabajo o una parálisis en su acción, sufrirían todas nuestras fuerzas regeneradoras un golpe tremendo; pues en marcha de progreso como la emprendida, el alto repentino habría de resolverse por necesidad en pérdidas dolorosas o en convulsiones temibles. No podía, sin embargo, aparecer esa preocupación tan difícil de dominar para ningún espíritu serenamente observador. En ese rápido desenV'olvimiento ocasional de nuestra Economía hicieron sus 'órganos productivos y transformadores alarde y demostración de dos brillantes y envidiables cualidades : la potencialidad y la aptitud de adaptación. En estas dos condiciones reveladas a la consideración de todos se definía explícitamente el problema culminante presentado a nuestra patria. como un problema estricto de Ingeniería. Y ved aquí el instante que a nuestra consideración presentaba la suerte o la fortuna, quizá por vez primera, brindándonos en él la ocasión y el momento preciso para comenzar la empresa de rehacer, vigorizándola, nuestra vida económica productora e industrial; obra propia, como acabo de indicar, por profesión y por deber, de la Ingeniería. Quien haya sentido en su alma de español el sacudimiento que produce el ansia noble de emprender obra como esa, pon'iendo a su servicio todas las fuerzas de su ser, hubiera cometido, al renunciar a ella sin recabar las cooperaciones de todos los demás, la acción más reprobable; hubiera cometido una deslealtad para su patria. Esta ha sido la base en que germinó el impulso determinante de la reunión del Congreso Nacional de Ingeniería, que, apreciándola bien desde el primer momento, acertó a cifrar el Instituto de Ingenieros Civiles en el que fué desde entonces su lema: creación, desenvolvimiento y nacionalización de todas las industrias que mediata o inmediatamente puedan relacionarse con la Ingeniería; es decir, de todas las industrias.

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* * Precisando los conceptos ya para no desviar la acción y el juicio de su finalidad prevista, ha de entenderse bien que nacionalización no es estatificación; es decir, que no tratamos en modo alguno de entregar al

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Estado, para que la asuma, la dirección ejecutiva de todas las actividades nacionales. En nuestro lema, nacionalizar es hacer radicar en España el aprovechamiento integral de las materias y su utilización; la serie completa de sus posibles aplicaciones, transformaciones y derivaciones por medios propios nuestros, tanto intelectuales como de esfuerzo material, sin privilegios ni excepciones legales en que aparenten siquiera resurgir estimaciones diferenciales ni fuero alguno de extranjería. Mucho os parecerá tal vez, y ciertamente es mucho. Por eso es nuestro ideal. La labor >del Congreso ha revestido marcadamente ese carácter, y tanto en su composición como en las tendencias de sus tra:bajos, y muchas veces en textos explícitos, ha justificado cumplidamente la invocación nacional con .que fué convocado. Haciendo honor a ese nombre, y haciendo honor también al Instituto, han atendido su llamamiento, concurriendo al Congreso entidades, corporaciones y personalidades esclarecidas, representantes de todos los grados, aspectos y formas de la Ciencia y de la Industria, del Trabajo y del saber, y en él se han integrado feliz y ardorosamente todas las ramas de la Ingeniería sin reservas ni recelos, como colaboradores de una misma obra, solicitadas por un mismo ideal y estimuladas para alcanzarlo por idénticos deberes. De esa labor no es posible dar idea sino meditando reflexivamente sobre las Conclusiones que habéis oído leer a nuestro incomparable Secretario general; repasando los trabajos en que fueron formuladas; investigando el estado económico, productivo o industrial de que derivan, y mirando al porvenir en que han de ser realidades de hecho y germen de más amplias aspiraciones, como eslabones sucesivos de la cadena del progreso. Abarca el trazado de la misión del Congreso en sus doce Secciones todos los aspectos, funciones y detalles de la Economía nacional. Vano intento sería, y jactancioso, el de bosquejar siquiera un apunte monográfico de su brillante actuación; pero algo se descubre en él que te informa•ba vagamente al reunirse y que, al clausurarse, cristaliza en noble realidad; algo que no se debe silenciar, que es su síntesis moral. El Congreso Nacional de Ingeniería es la primera afirmación resuelta, decidida y, afianzada por los hedhos, de la personalidad colectiva de la Ingeniería española. No constituirá ésta una clase social pertrechada para contender en la lucha que hoy mantienen otras en el terreno de los intereses materiales, pero sí forma ya un organismo necesario en la vida funcional de la Nación y no menos necesario en la acción reguladora del Estado. La expresión muy repetida, aunque bastante vaga, en su concepto de

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-599 clase directora, no parece ajustar bien a la idiosincrasia de la Ingeniería que, como suma, acorde de elementos activos, es integral de sus esfuerzos y tiene, por lo tanto, condición esencial de militante; pero no la llega a excluir ni rechazar en absoluto, por cuanto siendo organismo, más de acción que de consejo, no puede excusarse en absoluto de esta última función, toda vez que, conjunta y concertadamente, inspira y trabaja o proyecta y ejecuta. N o puede ser estimada como dominante ni pretende serlo; pero menos puede acomodarse a vivir subyugada. Dentro de la disciplina del Estado, .depositario de las responsabilidades nacionales, ha menester la Ingeniería, por lo menos, mayor amplitud y libertad de acción, menos imposiciones, menos pretericiones, menos trabas de las que aun la cohiben para cumplir su misión, si ha de aceptar, como necesita y reclama conscientemente, las responsabilidades suyas peculiares y exclusivas. Así se forja la integridad del ser moral, y a esa integridad aspira, convencida ya de merecerla y de que honradamente la puede mantener, la Ingeniería en España. Capacitada está para ello, y su actuación en el Congreso lo demuestra. La suma considerable de trabajos presentados, sus debates, la orientación de sus conclusiones, en que el espíritu práctico se revela muchas veces como principal informador, la inspiración nacionalizadora cual antes la definí, transparentemente acusada en muchos de aquéllos, confirman con toda claridad sus aptitudes. La tacha con que tantas veces se motejó a nuestros Ingenieros de ser a un tiempo admirables teóricos y deplorables prácticos-saben mucho, muchas Matemáticas, decíase, pero no sirven para llevarlas con acierto a la práctica real-y que tal vez durante muchos años fue! pretexto para repetidas exclusiones, ha quedado borrada y deshecha por vosotros mismos antes, y hoy refrendada su desaparición en el Congreso. Las conferencias con que le han enaltecido tantos ilustres y autorizados Congresistas pueden formar un valioso cuerpo de enseñanzas, que más adiestrará para practicar que para la especulación al que las estudie y las medite. Aún más afirmaréis este conv~ncimiento visitando la Exposición complementaria del Congreso, ese alarde improvisado y brillantísimo de la capacidad técnica española que en mi espíritu causó tan honda impresión, que, por vez primera en mi vida, vi el sueño superado por la realidad., Analizad bien, cuando la visitéis, el contraste y el acuerdo posibles de la práctica con la teoría, y, una vez que hayáis colmado la medida del pensar y el alcance del recuerdo, mirad al porvenir, definid bien vues-

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tras conv1cc1ones, apreciad ·prudentemente vuestrps medios de acción y vuestras fuerzas, y tomad después resoluciones, cuidando de inspirarlas en dos advertencias esenciales: la de que SQis Ingenieros y la de qu~ sois españoles.

* * * A la importancia del resultado obtenido, que no debemos negar, porque no la podemos desconocer, h?.n contriJ:,uído, aportando trabajo y entusiasmo igual al nuestro, las entidade~ y corporaciones de que antes hablé. A todas ellas corresponde el Iústituto con vehemente sentimiento de gratitud; y, del propio modo, a la Prensa, que nos prestó apoyo de gran valía, aceptando espontáneamente como suya nuestra fe para la propaganda en un principio, y, después, para el juicio y comentario de todos los actos del Congreso. A todas estas corporaciones, sin exceptuar ninguna y a la transcendencia de la labor que el Congreso acometía, tanto como a la oportunidad de su reunión, débense en gran parte las manifestaciones de adhesión y afecto y los deseos de colaborar con nosotros que nos han sido comunicadas por calificadas colectividades de Ingenieros de Inglaterra y Alemania, de Francia y Portugal. Para todos es sincero nuestro agradecimiento; mas es deber el hacer particular recuerdo de un escrito que, por su índole especial y por su discreta traza, revela ser de un esclarecido maestro, que, uniendo a los donaires de su ingenio los aciertos en el juicio, nos !honró interpretando acertadamente el espíritu de desinterés que en los Ingenieros ha inspirado la convocatoria del Congreso en un artículo que distinguiría a su autor entre otros mil. Habréis comprendido seguramente que me refiero al que se publicó bajo el epígrafe "¿Y esos, qué piden?" Aunque el Instituto respondió agradeciéndolo cuanto es debido, nada habrá de demasía en repetirlo aquí. Y la contestación a aquella pregunta es la de que pedimos nada más que la asistencia de la Ingeniería a la obra íntegra de progre~o y mejora de nuestra patria para lograr, tal como Su Majestad el Rey lo proclamaba en nuestra sesión inaugural: "Que no haya un átomo de tierra ni de energía española sin rendir la máxima utilidad para hacernos fuertes, poderosos e independientes." Es nuestra única demanda; nuestro empeño; nuestro ideal. Medio o instrumento primordial a su servicio ha de ser uno que constituye, entre los caracteres culminantes del Congreso, el que tal vez destaca sobre todos: la unión acorde de los Ingenieros de todas las ramas y especialidades de la Ingeniería civil y de la militar.

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El apartamiento que ha disgregado, esterilizándolos, muchos esfuer-zos de unos y otros Ingenieros debe incontestablemente terminar. Lo demuestra el mismo trabajo del Congreso con su éxito, que a todos pertenece, y con la actuación fecunda de Ingenieros de distintas especialidades, en todas o en las más de las Secciones. Cuantas desconfianzas suspicaces hayan existido entre I ngenieros militares y civiles y, ¿por qué no decirlo?, entre los distintos Cuerpos civiles también, deben quedar para siempre dominadas, y es necesario y debemos comprometernos a que en lo su~esivo, para todos y entre todos, substituya al recelo la emulación. Franca cordialidad habrá de reinar constantemente entre todas las ramas de la Ingeniería:, y de parte nuestra, de los Ingenieros civiles, para los del Ejército y Armada no habrá sentimiento que n.) entrañe la más afectuosa simpatía, salvo uno solo, el de la envidia, que habremos de sentir el día en que el deber los coloque delante de nosotros para defender la Patria.

* * * Nadie dudará, si serenamente juzga la labor integral del Congreso y sus caracte res esenciales, que he procurado anotar ante vosotros, que no representa aquélla el límite terminal de una acción. Al contrario, es el comienzo de una obra, es el primer paso de un avance. Así lo habéis todos entendido. La Ingeniería española d.ebe congregarse nuevamente y proseguir su actuación, celebrando otros Congresos, no en plazo inmediato, porque la materia de nuestra la'bor, vastísima, y la transcendencia <le los acuerdos que de ella han de derivar, rechazan por 5U propia índole ia repetición precipitada de tan importantes Asambleas. Apreciándolo así la mayoría de las Secciones del Congreso, ha acor<lado delegar con plenitud de coillfi.anza en la Junta directora del Instituto la designación de época y lugar para la celebración del Segundo ·Congreso Nacional de Ingeniería. Para ello y para su eficacia es exigencia ineludible que nuestra acción individual y colectiva no sea intermitente. Es deber inexcusable para nuestras Asociaciones y para cuantas colectividades han concurrido a éste, trabajar para el nuevo Congreso desde ahora; no d.ejar entre la idea y la acción espacios muertos; despertar todo estímulo y aconsejarlo y dirigirlo cuanto sea necesario, y es deber de no menor imperio el acuerdo, la convivencia y la comunicación constante entre unos y otros elementos orgánicos de la Ingeniería y de la Industria, sin excepción de ninguno.

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Algo de ello se ha dibujado, como reflejo de tan necesaria condición, para nuestro efecto útil, en la Sección ro.", que tan animadamente y con brillantez t_an extraordinaria ha estudiado la organización de las enseñanzas técnicas. Innegable es-y perdonad que por su extrema importancia razone sobre este tema un momento--que el carácter o, mejor dicho, la condición de práctica, tan repetidamente reclamada para nuestras enseñanzas, se marca y arraiga en todas ellas progresivamente. Pero no llegará al grado eminente que a su esencia técnica corresponde sino cuando las Escuelas ingenieras sean puramente profesionales, y tanto más <::Uanto. más lo sean. El estudio de 1o que se llama en nuestras carreras preparatorio, y para mí debe llamarse fundamental, reclama asiento distinto del de la Escuela Profesional. En relación con las enseñaczas universitarias, lo hemos conocido y lo ha puntualizado, como acabamos de oír, la Sección ro." A libre discreción de estudio se ha dejado ése en otras reglamentaciones. En la Escuela que se llamó Politécnica tuvo brillantísimo. desenvolvimiento el estudio fundamental, siendo doloroso el que aquella. institución desapareciera, y no debo omitir el haceros observar que aca-· baq de celebrar un hermoso acto fraternal los que estudiaron en aquella Escuela y partieron de ella para las profesionales. Formas o medíos, ciertamente, no faltan .de satisfacer esa substancial necesidad de la enseñanza técnica, que responde más adecuadamente que otra alguna a producir y engendrar aquella aptitud de adaptación que la Ingeniería necesita hoy, y que se ha descubierto sorprendentemente en nuestra última evolución industrial. Esa aptitud radica en la base fundamental de los estudios que a todos es indispensable para aplicarse acertadamente a su profesión y para adaptarse más tarde, si necesario fuese, a aplicaciones diferentes. La enseñanza, es evidente, no puede considerarse aislada en ninguno de sus grados. Es tarea peculiar de los hombres de gobierno el relacioJJarlos todos con tino y eficacia, desde la dementa! a la especulativa superior y a la técnica profesional; pero tampoco debe el Ingeniero apartarse de ella, le interesa en gran manera, puesto que en ella se hallan los gérmenes propios para la formación de su personalidad técnica. Desde la niñez, bajo la direcdón cariñosa, paternal, del maestro, se' forma y perfecciona la intelígenda, que en la enseñanza profesional rinde su fruto. Pero ¿y la voluntad? La voluntad se fbrja en otra esfera; allí donde más se manifiesta y abre el alma al bien y al sentimiento: en el hogar. Allí donde la mujer

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tiene su sitial de honor es donde la voluntad se desarrolla y adquiere su temple y su firmeza; de allí nace lo que en la vida y para la vida reclamamos y pedimos como necesidad la más eminente, no siempre, por desgracia, satisfecha: la vocación; pero no la vocación profesional únicamente. ¡La vocación del deber 1 Esa hermosa obra la encomendamos a vosotras, damas ilustres, que con vuestros nombres inscriptos en las listas del Congreso, le habéis honrado altísimamente. Esa empresa es vuestra, porque es noble; y por serJo os unirá a ella la alteza en el pensar, tan propia de vosotras como lo es la delicadeza en el sentir. Y a v-osotras, que dignamente sucedéis y recordáis a las damas excelsas que fueron prez gloriosa de nuestra historia; a vosotras hago, en nombre de todos los Ingenieros españoles, el más amplio y fervoroso rendimiento ·de gratitud, de admiración y de respeto." Terminado el discurso del Sr. Laviña, que es premiado con clamorosos aplausos, se levanta el Sr. MINISTRO DE FOMENTO y da lectura al siguiente trabajo:

"DISCURSO DEL

EXCMO. SR. MINISTRO DE FOMENTO (DoN ABILIO

CALDERÓN

Y RoJO.)

Señores Congresistas : Día memorable para la Ingeniería española fué, señores, aquel en que Su Majestad el Rey, dirigiéndose a vosotros en la Escuela de Minas, ·encendido su corazón, cual siempre lo está, en el ferviente amor a la Patria, os invita:ba a no rehuir ni el brío en la ofrenda de vuestros esfuerzos, ni el ardor en la consagración del sacrificio. Y por haber sido estas palabras augustas rev:elación ptofética del acto grandioso qM hoy cel·ebramos, o maravillosa intuición de aquel alto pensar, de aquel noble sentir y de aquel recio querer que es la divisa de nuestro Rey, no podía yo comenzar mi discurso con otras palabras de salutación a vosotros, Ingenieros españoles, reunidos en este primer Congreso, que os pudieran ser más agradables. Y lo han de ser, porque al traerlas de nuevo a vuestros oídos en esta solemnidad, sentiréis, en lo íntimo de vuestra conciencia, la satisfacción del deber cumplido; porque si los trabajos aporta.<fos al Congreso ponen

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de manifiesto vuestro saber y vuestra cultura, la finalidad suprema que habéis perseguido ,es el engrandecimiento de la Patria. Por eso, en la misteriosa vibración de vuestro espíritu, al escuchar, recordadas por mí, las palabras del Soberano, se ·ha fundido su aspiración de que creaseis ciencia, con vuestra fecunda obra, en la labor del Congreso. Sí: aquí os habéis congregado para dar al Rey y a la Patria testimonio de que para ella es vuestra ciencia; de que no queréis que viva solitaria en vuestro cerebro o difundida sólo entre lós doctos, sino que anheláis que sirva al desenvolvimiento de la riqueza nacional en todas sus manifestaciones, exaltándola con el genio y la virtud de la Raza. Que la Ingeniería significa, en abreviada síntesis, la aplicación de la Ciencia al desarrollo de la Producción y de la Riqueza en todos aspectos, cosa es que puede reputarse como dogma indiscutido y por todos aceptado. Y este Congreso vuestro--no hay adulación en decirlo--es el alarde, el inventario de esta ciencia aplicada a la transformación de las fuerzas y de los tesoros inmanentes en el suelo y en el subsuelo nacional. Yo no diré que por este solo certamen se haya conseguido <iel todo la ambiciosa y nobilísima aspiración que sus iniciadores persiguen, de crear, desenvolver y nacionalizar todas las industrias que mediata o inmediatamente con la Ingeniería se relacionan, haciendo resurgir a nueva y próspera vida las viejas industrias hispanas, que en otros tiempos se hicieron célebres en el Mundo. No creo sea vana ilusión en estos momentos la idea de liberar nuestra producción industrial de su dependencia del Extranjero, siquiera en lo que son exigencias primarias y fundamentales de nuestra vida económica; pero puedo afirmar, conocida la copiosa y admirable labor aportada al Congreso, que en ella están los jalones para que nuestra Minería y nuestra Metalurgia proporcionen, con los grandes y enormes recursos del subsuelo patrio, todas las primeras materias minerometalúrgicas, cuya intensificada producción, base de un apogeo industrial, es supuesto indispensable de la soberanía política, por radicar ésta en la independencia económica. Es también afirmación que brota de los labios de un ,convencido la de que en este Congreso se señalan soluciones para llegar a esa independencia económica, por •haberse demostrado brillantes conocimientos, estudios profundos y capacidad de nuestros técnicos y profesionales para dominar en ese mundo de actividades y mecanismos, de motores y medios de comunicación. Y no sólo esto, sino que han comprendido la necesi<iad de industrializar las riquezas forestal y agrícola, y de ahí la posibilidad de que, hermanándose con las industrias derivadas de la Agricultura, ya potente, broten otras que basten a surtimos de aquellas materias en que todavía somos tributarios del Extranjero y las de des-

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-6oSarrollo incipiente puedan alcanzar, en plazo breve, su máxima perfección para que ciertos productos de nuestro suelo, dejando de ser materia prima para la elaboración industrial en otros países, se trans formen en nuestras fábricas y vayan directamente a competir, en los mercaáos mundiales, con los productos similares de otras naciones. N o tengo la pretensión de desentrañar de vuestras ponencias y de vuestras conclusiones la parte esencialmente técnica que es ajena a los problemas de Gobierno. Pero el fondo de vuestro meritorio trabajo proporciona datos valiosísimos para una provechosa la:bor ministerial, y eso ·es precisamente lo que a mí, como Ministro de Fomento y como hombre político, me importa recoger. Influyen los transportes de una manera decisiva en la Economía patria. Las condiciones técnicas de las nuevas vías, su perfeccionamiento por los mediós más modernos de que hoy se dispone para acelerarlos y abaratarlos, son cuestiones que a vosotros corresponde estudiar y decidir; pero después, la forma de construir esas vías, las disposiciones legales que condicionen esos transportes, su compleja organización para facilitar la aproximación <ie los centros productores a los consumidores, obra es del gobernante, como lo es_también, una vez redactado el vasto plan de las obras hidráulicas, y fijado el criterio para los aforos y las modulaciones en que ha de fundarse la estadística de las disponibilidades hidráulicas, la determinación de la política a seguir en materia de concesiones, orientándola en el sentido de la reversibilidad al Estado, en aquellas que hasta ahora se otorgaran a perpetuidad, y reclamando una participación en los beneficios industriales obtenidos por fuerzas que antes eran donadas a título gratuito. por la Nación, haciendo que el Estado participe de estas inmensas riquezas naturales que se repartieron pródigamente. Las Cortes no deberán desentenderse del espíritu de vuestras conclusiones sobre los problemas que suscitan la construcción naval, la Ingeniería militar y las industrias que dir·ecta o indirectamente se relacionan con la defensa nacional, en orden a la intervención del Estado, para favorecerlas y desarrollarlas; y si corresponcre al Ingeniero la aplicación de los grandes principios y de las leyes mecánicas que le llevan al perfeccionamiento de las maravillosas máquinas de que dispone la Industria, es misión del hombre de gobierno facilitar cuantos medios y elementos sean precisos para que esos prodigios <iel ingenio humano se construyan en el País, nacionalizando ciertas industrias y estimulando el progreso de otras que en la maquinaria perfeccionada han de tener el instrumento de su desenvolvimiento.

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En todos esos empeños el Gobierno tiene que actuar con decisión rápida, enérgica y radicalmente. Porque siempre lo he considerado así, todas mis intervenciones en la Administración pública se han orientado en ese sentido; y no a título de vanagloria, sino como recuerdo de la personal y a>ntigua compenetración con vosotros, he de recordaros que, siendo director general de Obras públicas, se ordenó por vez primera un Plan sist·ematizado de las que entonces eran indispensables y que por razones de orden público no pudieron llevarse a efecto. Y, porque es tributo que la justicia exige para los hombres públicos, bien será recordar que esa orientadón la han mantenid'o igualmente cuantos ministros me han precedido, contribuyendo en la medida de sus diversos programas, pero iguales todos en el propósito, a esa difusión de vuestra ciencia aplicada a las obras de la Administración, para el impulso y el fomento de la riqueza pública. Y ahora, cuando hemos conocido vuestros trabajos y dictámenes, ponencias y conclusiones, la mejor noticia que el Gobie"rno de Su Majestad os puede dar es deciros que el Ministro de Fomento ha presentado a las Cortes un proyecto para el desarrollo de la riqueza nacional, donde muchas de vuestras orientaciones se han traducido en ponencia legislable y en forma práctica que, mejorada por la sabiduría del Parlamento, permita su realización inmediata. ¿Habéis pedido una transformación radical de nuestra Agricultura, en armonía con los últimos sistemas de tratamiento de las tierras, con el empleo de la maquinaria moderna y el de los nuevos y poderosos fertilizantes, para volver al equilibrio de nuestra economía agraria?... Pues en ese proyecto se consignan setenta millones para la completa instalación de todo el material moderno que requieren las Granjas, los campos de experimentación, las diversas estaciones enológicas¡ para subvencionar nuevos cultivos, impulsar y desarrollar los dnicia<los, atender a la difusión de la enseñanza y crear a modo de becas agrícolas en cursi'llos •breves, para que el obrero <lel campo así enseñado sea pregón constante <le los nuevos métodos y semilla viva de cultura y difusión del progreso agrario. Necesitadas están la Minería y Metalurgia de una profunda transformación que permita aprovechar los muchos yacimientos <le todo género diseminados en el subsuelo nacional, así metalíferos como combustibles. Por entenderlo así, en ese proyecto se consignan cincuenta y oc'ho millones y medio para a<lquisición de trenes de sondeo para investigar en todas las regiones de España su riqueza minera, para subvenciones a la Industria, a los Sindicatos de desagüe, a los alumbramientos de aguas

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subterráneas, para la creación de laboratorios de análisis minerales, de talleres dotados de las máquinas más modernas y de toda suerte de aparatos de precisión. Si la política forestal es base de la hidráulica y, en realidad, del engrandecimiento del País, el proyecto atiende a su realización destinando noventa y cinco millones a las obras ·de repoblación y de ordenación, con las complementarias de los caminos forestales y de las vías de saca, no olvídancLo la e~perimentac:ión ~~onicoforestal con ad!ecuado material científico para ella, ni tampoco las reivindicaciones del patrimonio forestal de la Nación, donde entraron como en propios dominios la codicia individual y la colectiva al amparo ·de la incuria y la desidia, substituídas ahora por la inspección celosa y vigilante. Por lo que respecta a las obras públicas, objeto de las constantes preocupaciones de todos los Gobiernos, atiende a ellas el proyecto, abarcándolas en su conjunto. Novecientos sesenta y cinco millones de pesetas se destinan a carreteras y caminos vednales; a mil doscientos setenta asciende la cantidad consignada para ferrocarriles, y a doscientos cuarenta y tres millones lo presupuesto para puertos, faros y señales maritimas. En suma, en tres mil nueve millones de pesetas se cifra el importe de este proyecto, que, partiendo de los estudios ya realizados, podrá llevarse a término feliz en diez anualidades y en forma que permita prorratear el peso de la misma, no sólo a la generación actual, sino a las venideras también, ya que si ellas han de disfrutar las máximas utilidades de la obra y del esfuerzo de la actual, justo será la contribución de su aportación económica. Este proyecto es la obra a realiza; por todos vosotros, es el esfuerzo de vuestra labor de tantos años ahora cristalizada para el País en la exteriorización de este Congreso. Es también la recopilación die tantas gloriosas iniciativas que florecieron entre los h~mbres públicos, ganosos, no de efímera popularidad, sino del bien y de la prosperidad de la Patria. No creo sea una ilusión mía suponer que ·proyecto tal, concebido sin ánimo partidista alguno y presentado como una consecuencia de vuestros estudios, adaptado por los hombres políticos a la realidad' posible de nuestro país, pueda no ser aprobado con aquellas modificaciones juzgadas indispensables. Para el Gobierno es substancial, y con el espíritu abierto para recibir toda iniciativa-venga de donde viniere-que le perfeccione, no ha de escatimar medio alguno hasta obtener su aprobación. .Como un doble halago de la Fortuna estimo, señores, haber puesto mi firma al pie del proyecto, vinculando a él toda mi modesta historia,

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toda mi significación, y venir hoy a este Congreso donde os reunís con altos fines, los Inge~ieros españoles, para agregar a vuestro blasón nuevos cuarteles y completar vuestra historia añadiendo páginas nuevas a las que ya escribieron tantos ilustres Ingenieros, demostrando que sois dignt·s sucesores de aquellos egregios varones a quienes preside en nuestra historia científica el magno Echegaray. Y, cómo no tener una palabra, viendo las torres de plata, las áncoras y las granadas de oro, bordadas como divisas en vuestros uniformes, no ya de afecto, sino de apasionada gratitud para vosotros Artilleros, Ingenieros militares y navales, venidos a este Congreso para fundiros en una misma aspiración y en una gloriosa fraternidad con vuestros hermanos los Ingenieros civiles, a cuya familia y a cuya estirpe pertenecen los Ingenieros geógrafos, que tan alta misión cumplen para con la Patria, y · los Ingenieros industriales, que, entre otros mudlos méritos, tienen el de haber sabido renovar con gran provecho la técnica de las poderosas industrias de Cataluña y de las Vascongadas, existiendo actualmente para ellos un campo amplísimo en el que con su reconocida pericia y sus entusiasmos tanto pueden contribuir al resurgimiento de nuestro país con gloria de su gestión. Me hubiera complacido hacer un resumen de las cuestiones que habéis examinado para poner de manifiesto la importancia extraordinaria del intenso trabajo realizado en este Congreso por los Ingenieros de todas las especialidades, así civiles como militares, y por las personalidades que, sin este carácter, pero demostrando su competencia en los complejos e interesantísimos temas que se han tratado en las Secciones, han contribuído a completar la fecunda labor que resulta de vuestras ~onencias y discusiones; pero sería cansaros hacer siquiera la enumeración de los meritísimos estudios presentados, y he de limitarme a consignar aquí la felicitación más efusiva del Gobierno y la mía, especialmente, para todos los autores de aquellos trabajos y, en general, para cuantos han intervenido en las discusiones a que han dado lugar, cuya publicación ha de constituir un valioso recuerdo y una demostración completa del grado de cultura a que, por fortuna, ha Uegado la Ingeniería española. Merecen igual gratitud los que han contribuído al éxito de la Exposición inaugurada por Su Majestad como digno complemento del Congreso, y que constituye una brillante muestra de lo que puede llegar a ser esta labor de propaganda, de difusión de conocimientos y de enseñanza práctica, cuando se disponga de más tiempo para perfeccionar la organización en las Exposiciones que se preparan a celebrar otras ciudades españolas.

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-009Las realidades del Congreso despiertan en mi espíritu y fortifican en mi corazón un consolador optimismo en el porvenir de nuestra Patria, en los destinos de la Raza. Que las. obras del Congreso no se extingan, comQ se extinguirán los ecos de nuestros discursos. Es preciso perseverar para alcanzar el triunfo y que no resulten vanos nuestros propósitos. De este Congeso nacen halagadQras esperanzas. Nuestra grandeza futura está en nosotros mismos en el querer de nuestra voluntad, y no será la vez primera que, luchando con un destino adverso, le venzamos. Vencimos nuestro propio carácter cuando salimos de los días anárquicos de Enrique IV a Ios días de los Reyes Católicos; vencimos nuestra miseria de 1os días de Carlos II, tlegando al período glorioso de Carlos III. Nuestras tristezas del siglo pasado han sido seguidas de espléndidas aureolas como la de este díá, que llegará a su cumbre por la intima comunión de todos nosotros en el ara del patriotismo desinteresado, que olvida, borra y cancela cuanto nos separa; enlaza, estrecha y funde cuanto nos une; las inteligencias en un pensamiento, las voluntades en un querer y los corazones en un sentir; sentir, pensar y querer siempre la grandeza de España, y eso, señores, como nos dijo nuestro Rey, "se alcanza sólo no desertando de nuestro deber". Y persuadidos estaréis que el vuestro está bien claro y definido. Vuestra Asociación debe perdurar: la Patria la necesita. La opinión ha concedido a vuestro Congreso la excepcional importancia que en sí tiene. España ha puesto en vosotros sus anhelos de resurgimiento. No habrá esfuerzo capaz de contener las ansias de mejoramiento que vosotros habéis sabido inculcar al País. Los problemas económicos constituyen hoy la principal preocupación, y tos hombres públicos habrán de acoger en stts programas, como de primordial necesidad, el desarrotlo de vuestros rtanes, que científicamente supisteis demostrar que son hacederos. Estad seguros de que sois en estos momentos la principal esperanza de un porvenir risuefío. De mí os he de decir que, ponente en las Cortes de parte de vuestros trabajos, aportaré a eltos una voluntad decidida, y que, si por contingencias que nunca tendrían justificación, el primer intento de vuestros deseos fracasara en el Parlamento, yo seguiría su suerte sin vacilar, retirándome. para venir a confundirme con vosotros, ocupando el puesto de Congresista que solicité, aceptandb vuestra invitación a los hombres de buena fe que anteponemos en los momentos actuales a todas las demás cuestiones estos problemas nacionales. Perseverando en el empeño, el éxito coronará vuestros esfuerzos, y tendréis la gloria de haber sabido educaros en la Ciencia para propor• TOMO IT

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cionar a vuestra Patria elementos eficaces para engrandecerse, despuéa de su letargo en los últimos tiempos. Apercibíos con vuestras fuerzas, que en la hora presente pueden ser decisivas; confortaos en vuestra razón y en el alto propósito que perseguís, y sabed acudir a tiempo para llamar a to~os al cumplimiento de sus deberes, a fin de que no se detenga la vida de una nación que ansía resurgir. Unión y trabajo y fe en el porvenir: este es nuestro lema. España quiere vivar, Y. sus Ingenieros se colocan a la vanguardia deseando trabajar; vuestra potente y patriótica unión debe servir para excitar, por todos los medios, a la opinión pú'blica, a fin de impedir que nadie se interponga en el camino del progreso que se ha de realizar. El Rey os dijo que está a vuestro lado y que tiene cifrada en vosotros la esperanza de lograr la grandeza de España. El Gobierno os ofrece, de manera solemne, su propósito más resuelto de inspirar sus actos de conformidad absoluta con vuestros ¡randes ideales. El patriotismo de todos colmará nuestras aspiraciones. ¡Dichoso este día en que, fundidos los elementos representativos de nuestra nación, damos por terminadas las sesiones de este importantísimo Congreso de Ingeniería, con labor fecunda y con el compromiso de honor de no desertar de nuestros puestos hasta ver realizado el santo ideal del engrandecimiento de nuestra Patria!" Las últimas frases del Sr. Ministro son acogidas con aplausos y vivas a España y al Rey. Después de lo cual, el Sr. MINISTRO DE FOMENTO levanta la sesión, declarando clausurado el Primer Congreso Nacional de Inge· ni ería,

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INDICE DEL TOMO CUARTO

Pllglnu.

S:r.cciÓN IO.'--Etlseñatl.sa Uct~ica elemmtal y superior........................... Acta de la sesión celebrada el día 18 de noviembre de 1919...... ... ...... . .. Ponencia del Sr. Ferrán y Degrie sobre orientaciones y correlación entre los distintos grados de la enseñanza..... .. ................................... Acta -de la sesión celebrada el día 19 de noviembre de 1919.. .......... .. ... . Comunicación del Sr. Mes tres Borrell....... .. . . . .. .. . .... .. . .. . .. ....... ... . .. . .. . .. . . Comunicación del Sr. Mendizábal (D. Pedro)....................................... Comunicación del Sr. Hauser acerca de la enseñanza técnica............... Acta de la sesión celebrada el día 20 de noviembre ~e 1919...... .. . . . . . . . . . . Comunicación del Sr. Colomina sobre la enseñanza técnica industrial... Comunicación del Sr. Colomina sobre Escuelas de Artes y Oficios....... Comunicación del Sr. Artíñano...................... ~..... .. .......... .... ............ .. . . Comunicación del Sr. Cort............ ..... ... ... .... .... ..... ..... ..... ... . ... ... ... .. ...... Acta de la sesión celebrada, el día 21 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Martínez Roca•... .. ....... .. ... .. . .... .. ... ... .. ............ .. ..... ... . . Pone:.cia del Sr. Gómez Castaño ..................> ....................................... Acta de la sesión celebrad:~~ el <lía 22 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Lucia..... ~.....................,..... ........................................ Comunicación del Sr. Ferrán y Degrie sobre subdivisión de la Ingeniería. Comunicación del Sr. Gil Camporro ...............................•. ............ ... .. .. . Acta d'e la sesión celebrada el •<Na. 24 •de noviembre de 1919.... ... .. .. .. .... .. .. Comunicación del Sr. Madariaga (D. Cesáreo)...................................... Comunicación del Sr. Antich............ ... ... . ... .... .... .. ..... .... .. .... ... . . .. .. ... . .. . . Comunicación del Sr. Elías.. .... .. .. .... ... ... .. . .. ... . ... .. .. .. ... .. .......... ... .. .. . ... . . Conclusiones aprobad;..s previa modificación.......................... ................. SECCIÓN II.'-Organi.aaci6n del trabajo, higiene y previsión sociales...... Acta de la sesión celebrada el día 17 de noviembre de 1919.. ................ Comunicación rdel Sr. C. Le Maistre.................. ............................. .... Comunicación del Sr. G. del Castillo sobre proyecto de Ciudad-jardin... Acta de la sesión celebrada el día 18 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Escosura... ...... .. .. . .. ... . .. .... .. .... .. ... .. .... ..... .. .. .. . ... .. .. ....

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177 179 t8S 187

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fUNDACIÓN JUANELO TURRIANO


Comunicación <fel Sr. Graneti............................................................... Acta de la sesión celebrada el día 19 de noviembre de 1919, y ponencia del Sr. García Fari a...... ................................ ............................. Comunicación del Sr. Espina....................... ................................ ......... Comunicación del Sr. Menéndez Ormaza.......... .... .... .. .. .. .. ... .. .. .. .. .... .. .. A(:ta de la sesión celebrada el dia 20 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Zardoya..... .... .. .. .. .. . .. .... .. .. . .... .. ..... .. .. .... .. .... .. .. .. .. .. .. . Ponencia del Sr. Gallego Ramos...................... ................................ ... Comunicación del Sr. Arbex sobre depósitos de descarga de agua......... Comunicación del Sr. Parellada................................ ................. .,. .. .. .. . . Acta de la sesión celebrada> el día 21 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Rubió sobre el Tibidabo.... ............... ... ... ... ......... ........ Comunica>ción del Sr. Rubió sobre el Parque de Montjuich..... ......... ... .. .. Comunica,ción del Sr. Coderch........,....... ... ... ... .. .... .. .. . .... .. . .. . .. .... .. . .. .... . Comunicación del Sr. 'Conde................................ ....................,... .... ..... Acta de la sesión celebrada el día 22 de noviembre de 1919, y comunica>ción del Sr. G. del Castillo sobre Ciudad lineal y Ciudad-jardín...... Acta de la sesión celebrada el día 24 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Bello................................ ............................~ ........... Conclusiones ................................ ......................~... ... ...... ......... ... ... . . . .. . SECCIÓN 12.•-Economfa y legislaci61l industrial.. ................•.... .... .. .... ... . Acta 1de la sesión celebrada el día 17 de noviembre de 1919..................... Comunica,ción del Sr. Hauser sobre patentes.................... ..................... Comunicación del -: ~. Méndez Vigo......................... ............................. Acta de la sesión celebrada el día 18 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Pedrero!................... ................................. ............... Comunicación del Sr. Hauser sobre marcas de fábrica y nombres comerciales ................................ ................. ................................ ........ Comunicación del Sr. Carvajal.. ................................~ .......................... Comunicación de los Sres. Flórez Posada y R. Bruna.......................... :. . . A·cta de la sesión del día 19 de noviembre de 1919.......... ... ..... .. .. ... .. .. ... .. .. Comunicación del Sr. Colás............. ...... ... ........... ....... ... ...... . .. .. . ........... Comunicación de los Sres. Clarós y Lozano..................... ..................... Comunicación del Sr. Mellado.................... ................................ .......... Comunicación del Sr. Maluquer y Nicoláu..................... ......... ... ... ......... Acta de la sesión celebrada el día 20 de noviembre de 1919..................... Comunicación del Sr. Pastor...................... ................................ ......... Comunicación del Sr. Ortiz de Solórzano.............. ................. ... .. ... .. .. .. Acta de la sesión celeúrada el día 21 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Moles....................... ................................ ................. Comunicación del Sr. Arrillaga sobre tributación industrial.................. Comunicación del Sr. Albendín................... ........................... ............... Comunicación del Sr. García Loygorri........ ... ... ............ ... ... ... ...... ... ... .. .. Comunica,c~ón del Sr. Semprún........ .... .. .. .. .. .. .. .. .. ..... .. .. .. .. .. .. . .. ... .. .... .. .. Comunicación del Sr. Montañés................ .. .. ... .. ... ... ... ... .. ... .. .. .. .. .. .. ... .. Acta de la sesión celebrada el dlía 22 de noviembre de 1919, y comunicación -del Sr. Marín -del Campo...................... ................................ ... Comunicación del Sr. Carrión. .... .. . .. . .. .. . . .. .. .. .. . . .. .. . .. . .. . .. ... . .. . .. .. ... . .... .. .. Ponencia del Sr. Ladreda (D. Fernando)....... ................................ ...... Comunicación del Sr. Ur¡oiti.. ............... ... ... ..... .... ... ... .. . .. ........ ....... ... ..

209 217 250 252 257 273

294 299 307 311

314 318

323 329 353

359 361 364 367

373 374 377 381

385 386 387 391

393 395 39Ó 397 401

402 404 413 417

435 441

443 453 470

I'Ul"OACIÓK JUA'\ELO TURR!Al\0


Comunicación del Sr. Vellando............................................................ Acta de la sesión celebrada el día 24 de noviembre de 1919, y comunicación del Sr. Mora........................................................................ Comunicación del Sr. Izquierdo...................... ...................................... Comunicación del Sr. Arrillaga sobre Tribunales industriales........... .... Acta de la sesión celebrada el día 25 de noviembre de 1919.. ... .... .. .. .. .. . Anejos a la Sección I:.z.•__,comunieación del Sr. Vellando.. ............. ... Comunicación del Sr. Benítez de Lugo.................................. ... ........... Comunicación del Sr. Sierra................................................... ............. Comunicación del Sr. Mon Pas-cual..................................... .. ...... ......... Comunicación del Sr. Jalvo............ ........................................................ Conclusiones <ie la Sección 1::1.•, aprobadas previa modificación............... Sesión de clausura del Primer Congreso Nacional de Ingeniería............ Conclusiones generales que eleva al Gobierno de Su Maojestad el Primer Congreso Nacional de Ingeniería...................................................... Discurso del Excmo. Sr. D. Federico Laviña.......................................... Discurso del Excmo. Sr. Ministro de Fomento, D. ADilio Calderón y Rojo.

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foUNDAC IÓN JUANELO TURRIANO


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Este libro se entrega gratuitamente a los señores socios protectores, corporativos y numerarios dtl Congreso.

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Los que no lo sean podrán adquirirlo al precio de 50 pesetas toda la obra o de 15 pesetas por tomo suelto.

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:: Poseo de Son Vlcenie•

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