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HISTORIA DE LA
AERONÁUTICA £N ESPAÑA, PORTUGAL, PAISES HISPANO-AMERICANOS y
FILIPINAS CON
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PROLOG O
DE
EMILIO H ERRERA
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1930
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H IS T O R IA B IB L IO G R Á F IC A E IC O N O G R Á FIC A DE LA
AERONÁUTICA en E sp añ a, Portugal, Países H ispano-A m ericanos y F ilip in a s DESDE LOS ORIGENES HASTA 1900
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HISTORIA BIBLIOGRÁFICA E ICONOGRÁFICA DE LA
AERONÁUTICA en E sp añ a, P o rtu g al, P aíses H ispan o-A m erican os y F ilip in as DESDE LOS ORÍGENES HASTA 1900 R EC O PILA D A Y ORDEN ADA PO R
PEDRO
VINDEL Y
GRACIANO DÍAZ ARQUER CON UN P R Ó L O G O DE
EMILIO
HERRERA
MADRID
L I B R E R Í A D E P E D R O V IN D E L 1930
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T irad a de 250 ejem plares num erados. E jem plar núm. 244.
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PRÓ LO G O
A A eronáutica, com o casi todos los g ran d es descu
brim ientos hum anos, ha p asad o por cinco su cesivas fases: im agin ación, estudio, invención, experien cia
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y utilización. E l hom bre, al notar la falta de una facultad que le h ubiera convenido p o seer y que la N aturaleza no le h a concedido, prim eram ente h a echado a vo la r
su fantasía, com placiénd ose en im ag in ar cóm o sería su v id a si consi guiera el anhelad o poder, creando seres superiores dotados de él y su poniendo, naturalm ente, que sus d ivin id ad es lo poseen en el m áxim o g ra d o de perfección.
— vili D esp u és del tra b a jo im agin ativo , alentador, pero infructuoso en sí, viene el de la razón a descender a la realid ad , buscan do los m edios para que aq u ellas fan tasías llegu en a con cretarse en hech os físicos, o rig in án d o se un esfuerzo, gen eralm en te colectivo, en que cad a pen sa d or contribuye con la sem illa de su idea, hasta que el estudio m etódico y sistem ático del problem a, en unos casos; la oportun a o b servació n de un fenóm eno natural, en otros, o sim plem ente la idea feliz que, sin causa aparente y com o destello espon táneo, ilum ina un cerebro, h ace germ in ar los elem entos aportados por el trab ajo intelectual y se lleg a a la invención. S e tienen y a los fundam entos para la realización de la id ea; pero éstos son aún toscos e im perfectos, necesitan el pulim ento y la ad ap ta ción, lo que se consigue som etiéndolos a la com p ro b ació n práctica y real en el escenario de la N aturaleza: la experien cia, h asta que, sufi cientem ente perfeccionados, pueden ser em plead os por el hom bre, ap ro xim án d ose lo m ás posible a su deseo prim itivo: la utilización. H em os dicho que casi todos lo s descubrim ientos han segu id o este proceso, porque h a habido a lg u n o s im portantísim os que, por referirse a fenóm enos físicos que el hom bre no h ab ía o b serva d o antes en la N a turaleza, se h a producido la invención, sin estar precedida de la fa n ta sía, ni casi del estudio, al m enos del encam inado h acia este d escu b ri m iento. T a l h a ocurrido con la R adiocom un icación . L a H um an id ad h a d esead o siem pre construir m áquin as que vu elen com o las aves, que buceen com o los peces, que corran com o los cab allos, que surquen los esp acios com o los bólidos, que perforen la T ie rra com o los topos; pero no h ab ía pensado en e n v ia r su palab ra a to d o s los lu gares del m undo, sin ningún enlace m aterial interm edio, h asta dem ostrad a su posibilidad por una exp erien cia de distinta finalidad, porque ante sus o jo s no se h ab ía presentado ningún ser dotado de esta propiedad. T am b ién h a y caso s en que la idea lle g a a germ in ar: se produce la invención y h asta se experim enta, pero, por falta de am biente fa v o ra
— IX —
ble, la idea m uere, y su realización queda desconocida o incluida en el reino de la fan tasía, hasta que posteriorm ente, y a con terreno m ás ab o nado, se produce una n u eva germ inación, quizá deducida de la anterior, pero a la que concede la H istoria los honores de ser la prim era. E n el d esarrollo de la n a veg a ció n aérea tenem os ejem plos notables de cada uno de estos casos. E l espectáculo de la s a v e s atravesan do el cielo sob re las cabezas de los hom bres, sujetos por la g ra v e d a d a m o verse siem pre a p o y ad o s en la superficie terrestre, excitó su fantasía, creando d ivin id ad es alad as, seres m itológicos vo lad o res y relatos m a ravillo so s en que se daba por supuesta la realización de la m áquina im itadora del ave. A l m ism o tiem po, los hom bres de estudio d irigían sus esfuerzos para lle g a r a la práctica realización de esta idea, h asta que, al fin, paso a paso, de experiencia en experiencia, el hom bre ha llegad o a v o la r m ecánicam ente: h a inventado el avión, lo h a experim entado y lo uti liza en todo lo que su actual estado le perm ite. L a A v ia c ió n es, pues, un ejem plo de descubrim iento, siguiendo el p roceso com pleto de todas sus fases. P ero m ucho antes de la invención del avión, cuando aún se estaba en plena fan tasía aeronáutica y ni aun la fase de estudio fundam entado había com enzado, se p rod ujo inopinadam ente la invención de un pro cedim iento de n a v e g a ció n por el aire en el que el hom bre casi no había pensado. S u deseo h ab ía sido el de im itar a las a ves, el de sosten erse en el aire batiendo alas, im pulsando su m asa p a ia crear un esfuerzo en que ap o yarse, por no haber pod id o so sp e ch ar que un flùido sutil, in visib le y casi inm aterial com o es el aire pudiera hacer flotar a un pesado arte facto con tripulantes y m edios de propulsión, del m ism o m odo que un corcho es sostenido por el a g u a . A l dem ostrarse esta posibilidad, la atención de los in vestig ad o res de la n avegació n aérea cam bió de rum bo y se aplicó a descubrir el
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m odo de dar dirección autónom a a aqu ellas prim eras a ero n a ves flotan tes, g lo b o s, que resolvían el problem a de ele v a rse en la atm ósfera, lle v a d as por el viento, pero no el de n a v e g a r por el aire. D espués de una la rg a experim entación se ha lleg ad o a las enorm es a ero n a ves utilizadas h oy, y cuyas ve n ta ja s y d efectos se com plem entan con los presen tados por sus herm anos m ás pesados que el aire: los avio n es. E l proceso de la A erostación , an álo g o al de la R adiocom un icación , ha sido irregular, carece de fases iniciales de fan tasía y de estudio, y nace con la in ven ción del g lo b o aerostático. C reem os indudable que, en n avegación aérea, ha habido in v en cio nes esp orád icas que se han perdido totalm ente, o cuyos recuerdos se conservan com o creaciones de la fantasía, aunque correspondan a hechos reales. E sta s invenciones tam bién han seg u id o el proceso in com pleto en que les han faltado las fases finales de experien cia y uti lización. E n la presente obra se lim ita la docum entación aeronáutica ex puesta: en el tiem po, hasta el año 19 0 0 ; en el espacio, a los países h is pánicos. L a A erostació n se hallaba inventada, en experim entación, y aun h abla sido utilizada principalm ente en sus aplicaciones m ilitares; la A v iació n estaba en sus fases de fantasía y estudio. S a b id o es la parte im portante que los países de nuestra raza han tom ado en el p ro g reso m undial de la A eron áu tica en el sig lo X X . L o s nom bres de San to s Dum ont, G a g o Coutinho, F ran co , G allarza, Jim én ez, Torres-Q uevedo, L a C ie rv a y tantos otros, son un iversalm en te conocidos y figuran brillantem ente en prim era línea entre los de los precursores de la n avegació n aérea, autores de aso m b ro sas h azañas aéreas, nunca antes realizadas, técnicos creadores de n uevos tipos de aeronaves; pero no es tan conocida la lab or ejecutada en los países his pánicos antes del comienzo de este sig lo . L a índole de este trabajo im pide recopilar la co p io sa literatura cien tífica sobre asuntos aeronáuticos publicada en E sp a ñ a y dem ás países
— XI
de h abla española y portuguesa en la segu n d a m itad del sig lo pasado, y se concreta principalm ente a los docum entos ico n o gráfico s de la n a ve g a ció n aérea; pero, entre los acontecim ientos de que se con servan noticias, dos llam an m ás poderosam ente la atención: el vuelo o ascen sión efectuada en L is b o a por la aero n ave Passarola, ideada y con s truida por B arto lo m é L o ren zo de G uzm án, el c F ra ile V o la d o r» , que constituyó segu ram en te un invento esporádico de la A eronáutica; la prim era realización de que se tiene noticia fid edign a, aunque difícil de reconstruir, por lo desfigurado de su descripción, y que hasta se r rep e tida, m ás de m edio sig lo después, por los herm anos M ontgolfier, en A n n o n ay, no con sigu ió d ar origen a la continuada experim entación que h ab ía de conducir al éxito de su utilización práctica, y la ascensión que en 18 8 9 realizó, en g lo b o cautivo, S . M. la R e in a de E sp a ñ a D oñ a M aría C ristin a, prim er Je fe de E sta d o que se h a elevad o en la atm ós fera, así com o tam bién fué su A u g u sto hijo S . M . el R e y D . A l fonso X III el prim ero que ha efectuado un recorrido aéreo, por su vuelo en el d irigib le E spaña en 1 9 1 3 .
IN TRO D U C C IÓ N
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IN TR O D U C C IÓ N
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anhelo de elevarse sobre la Tierra para alcanzar los altos cielos, de arrancar al firmamento el secreto de sus auras y sus luces, es tan antiguo como el mundo y tan viejo como el hombre, ya que éste, en su modo de vivir rudi mentario, de lucha encarnizada con las fuerzas de la N a turaleza, si logró emular en la carrera a los animales más veloces y mantenerse sobre las aguas, surcándolas con diestro empuje, al ver cruzar por el cielo luminoso de
aquellas remotas edades el giro vertiginoso de las aves de toda especie, debió de concebir la vehemente aspiración de remontar el vuelo como ellas y de uti lizar, para su defensa y salvaguardia, aquel maravilloso recurso, burlando así la hostil actividad del suelo, en plena efervescencia entonces de su turbulenta mocedad. Ese ansioso deseo de señorear los espacios celestes, innato en él y acrecido
— XVI —'
a medida que con los menguados elementos a su alcance lograba dominar y someter a su poderío aquella fauna dañina y monstruosa, se nos muestra pa tente en las mitologías y leyendas de todas las edades. No entra en nuestro propósito enumerar una vez más la larga serie de los distintos intentos, reales o imaginarios, efectuados por el hombre a través de los siglos para lograr el dominio de los aires, ni detallar tampoco los progre sos alcanzados en este empeño merced al constante ejercicio de su ingenio y al riesgo y sacrificio de la propia existencia. Del dominio público son y vul garizados están en multitud de obras que minuciosamente relatan la historia de la aeronáutica. El objeto de la presente obra es presentar a los aficionados los materiales reunidos durante muchos años y que hacen referencia a la aeronáutica en Es paña, Portugal, Países hispanoamericanos y Filipinas. La mayor parte de los que se aportan son desconocidos para los inteligentes, pues en las distintas obras extranjeras, aun las más modernas, editadas con gran lujo y acopio de datos, apenas se citan media docena de números referentes a nuestro país, al vecino Portugal y a la América española. El prestigioso y culto Jefe de nuestra Aviación D. Alfredo Kindelán, a quien tendremos ocasión de citar más de una vez dice en sus Conferencias
teóricas que es digno de meditarse el hecho de por qué la aviación nació tan tarde y se desarrolló tan rápidamente y, en cambio, los globos y dirigi bles, mucho más antiguos que aquélla, han evolucionado tan lentamente, sin alcanzar igual grado de auge y perfeccionamiento. Deduce la consecuencia de que, cuando los hermanos Montgolfier dieron a conocer su portentoso descubrimiento, la Humanidad estaba preparada ya para volar, pero como los pájaros, no en un aparato flotante; y, desde luego, pue de comprobarse que, en los momentos en que el primer globo estaba próximo a elevarse en Annonay, los esfuerzos generales tendían a volar por medios me cánicos, o sea por el procedimiento del “ más pesado que el aire” . La primera idea de la teoría de los globos se debe al Jesuíta italiano Fran cisco Lana, en el siglo xvii, el cual ideó una barquilla sostenida por cuatro globos o esferas de cobre, a las cuales se extraía el aire, para que su peso, más el que habían de arrastrar a las alturas, fuese menor que el del aire des alojado. Este proyecto, que en la práctica resultaba irrealizable, era teórica mente indiscutible; y, a pesar de ello, todavía se tardó bastante más de un siglo en descubrir los globos aerostáticos, como fueron designados entonces, sin perjuicio de que, tal vez, el experimento realizado en Lisboa el 8 de agosto de 1709 por Bartolomeu Lourenco de Gusmáo sea el primero que consistió en la ascensión de un verdadero globo aerostático.
— XVII
Justo también es mencionar a Fray Antonio de Fuentelapeña, el cual, en 1675, en su curiosísimo libro El ente dilucidado, que va reseñado en su lugar, establece principios y teorías muy acertados acerca de la aerostación y del vuelo, con descripción de un verdadero aparato de aviación, aunque, en defi nitiva, dice que el hombre no puede volar con él. El 5 de junio de 1783 se realizó en Annonay la primera ascensión con el globo fabricado por los hermanos Montgolfier, y desde entonces se multiplica ron estos experimentos por todas partes en la forma conocida. La primera ascensión en España la realizó, nueve años más tarde, en M a drid, el día 12 de agosto de 1792, el italiano Vicente Lunardi, y también en nuestro país se suceden con frecuencia las ascensiones desde aquella fecha. A continuación, y por orden cronológico, queda relatada nuestra historia aeronáutica, desde sus orígenes hasta 1900, mediante los documentos que po seemos o aquellos que nos han sido facilitados. A pesar de que forman un conjunto importante y que creemos de interés, estamos seguros de que exis ten muchos más. Si lográsemos, con esta publicación, completar nuestros da tos con los desconocidos para nosotros que nos fueran comunicados, sentiría mos una verdadera satisfacción. Este deseo es, por lo tanto, una esperanza y un ruego. Antes de terminar estas breves notas hemos de agradecer profundamente la amabilidad de todos aquellos que nos han prestado sus valiosas aportacio nes, añadiendo con ello interés a nuestro modesto trabajo, y en especial al T e niente coronel de Ingenieros y distinguido Jefe de nuestra Aviación D. Emilio Herrera, que ha tenido la amabilidad de autorizar con su firma el prólogo del libro. Por último, no podemos dejar de citar aquí a la Casa Maggs Bros, de Lon dres, la cual, con el formidable arsenal de sus libros y de sus conocimientos, nos ha facilitado noticias y datos que de otro modo hubiera sido casi imposible obtener.
TEXTO
I . — A R C H IT A S
D E T A R E N T O . Siglo IV (a. de J.-C .).
Filósofo pitagórico, cuyas lecciones escuchó Platón. Construyó una paloma mecánica, que volaba a merced al aire encerrado o comprimido en su interior, según refiere Aulo-Gelio en sus "Noches áticas”, aunque lo hace por referencia y casi dos siglos después. Se cita por ser seguramente el precursor más antiguo de la aviación. (Lámina I.)
2. — Siglo IX (821 al 852). Durante el califato de Abderramán II se realizaron en Córdoba experimentos de vuelo me cánico relatados con minuciosidad prolija por los cronistas árabes de la época. El sabio filósofo y poeta Aben Firman, natural de Toledo, inventó unas alas con las que voló a presencia del emir, según cuentan, un corto espacio, terminando el vuelo con una caída, que le ocasionó graves lesiones. Al-Makari atribuye el fracaso “al olvido de dotar al apara to de cola como la que tienen los pájaros” . (A .
K itidelán. A v ia ció n .
C on ferencias
teóricas.)
3. —Siglo XV. Leyenda relacionada con la construcción de la Catedral de Falencia. Indignado el Cabildo por las irreverencias del escultor encargado de hacer las magníficas tallas del coro, le condenó a prisión en la torre de la Catedral, y cuentan que con el plumaje de las cigüeñas y otras aves que cazaba confeccionó unas alas, con las que se arrojó desde lo alto de la torre, lesionándose gravemente y muriendo de resultas del accidente. f A . K in d elá n . C on ferencias teórica s.)
— 2 —
4-— V E R A N T I ( F a u s t i ) . Machinae Novoe. Venetis cum privilegiis. Folio, (16 17 ). Obra muy rara,
sin año de impresión. Contiene cuarenta y nueve grabados en co
bre (0,40 por 0,26), representando máquinas diversas, entre ellas puentes colgantes, hombre que vuela, relojes de agua, fuego, sol y universales, molinos, barcos, etc., etc. Texto en latín (19 páginas), en castellano (20 páginas), en francés (19 páginas) y alemán (20 páginas). Ca beceras grabadas al principio de los textos y dos portadas grabadas también. La lámina 38 de esta obra representa a un hombre que desciende desde lo alto de una torre, colgado a un paracaídas cuadrado, invención que parece adaptarse a la descripción y dibujos que Leonardo de Vinci dejó establecidos ya en 1495. En el catálogo de una librería de Madrid hemos visto anunciada esta obra atribuyéndole la fecha de 1595. ( N o citado p o r Palau )
5.— C E R V A N T E S (Miguel de). Los trabajos de Pérsiles y Sigismunda. Histo ria Setentrional. Con privilegio. En Madrid. Por Juan de la Cuesta, 1617, 4.®, 6 hojas, 226 folios. En el libro 111, capítulo XIV, puede leerse el pasaje siguiente: El solícito Bartolomé desembarazó el bagaje, y tendiendo un tapete en el suelo, se sentaron todos a la redonda, y de los manjares, de quien tenía cuidado de hacer Bartolomé su repuesto, satisfacieron la ham bre, que ya comenzaba a fatigarles; pero apenas habían alzado las manos para llevarlo a la boca, cuan do alzando Bartolomé los ojos, dijo a grandes voces : "Apartaos, señores, que no sé quién baja volando del cielo, y no será bien que nos coja debajo.” Alzaron todos la vista y vieron bajar por el aire una figura, que antes que distinguiesen lo que era, ya estaba en el suelo junto casi a los pies de Periandro, la cual figu ra era de una mujer hermosísima, que habiendo sido arrojada desde lo alto de la torre, sirviéndole de cam pana y de alas sus mismos vestidos, la puso de pies en el suelo sin daño alguno, cosa posible sin ser mi lagro. Dejóla el suceso atónita y espantada, com o quedaron los que volar la habían visto....
Lo descrito por Cervantes parece referirse a cosa vista, o por lo menos da lugar a pensar que el ilustre manco tenía conocimiento de la teoría del paracaídas, como si hubiese visto el libro de Veranti, descrito en el número anterior.
6.— R O JA S V IL LA N D R A N D O (Agustín de). El viaje entretenido de Agustín de Rojas, natural de la villa de Madrid. Con una exposición de los nombres históricos y poéticos, que no van declarados. Madrid. Imprenta Real, M D C llI (1603), 8.", 32 hojas, 749 páginas. Edición príncipe. Hay ediciones: Madrid, 1604; Lérida, 1611; ídem, 1615; ídem, 1618, y otras más poste riores. En el libro tercero habla de cosas raras y extraordinarias acaecidas a diversas personas con los dientes y muelas, y dice: “ Un grande amigo mío (y persona a quien se puede dar mucho crédito) me contó en Salamanca, los días pasados, un cuento que le sucedió a un villano en un lugar del reino de Valencia, en que se le caye ron, por cierta desgracia, todos los dientes y muelas de la boca, y comía después tan bien con las encías, que decía que no le pesaba sino del tiempo que los había tenido. Y fué el cuento de tanto gusto, que com puse de él una loa, que gustaréis de oírla, y dice de esta manera.”
—3 (Aquí sigue la loa, de la que se copia lo siguiente): Digo, pues, un estudiante de aquesta ciudad sagrada, a quien el gran Aristóteles en ninguna ciencia iguala. Me contó un cuento donoso, que os ha de parecer fábula, no sucedido en la China, en la isla Trapobana, En los montes Pirineos, de Chipre, o de Sierra Caspia, sí en el Reino de Valencia, que me dijo ser su patria. Fué el caso que hay de costumbre celebrar con muchas danzas mil diversas invenciones, autos divinos y farsas. Aquel día tan solemne, en que Jesucristo baja desde el cielo hasta la tierra a darse al hombre en substancia. Entre todas estas cosas, me dijo sacan un águila donde va metido un hombre, con unas muy grandes alas. La cual va haciendo camino cuando la procesión pasa, y juntamente con esto, entre otras figuras, sacan: A dos ángeles vestidos, muchachos de buenas caras,
un rato para comer, le dijo aquestas palabras: Has de saber, hijo mío, que he pensado una gran traza, para no venir a pie a la heredad, desde casa. Y es que si con grande fuerza aquestas alas me ataras a los brazos, pienso yo que cual las aves volara. Al hijo le pareció aquella invención no mala, y determínase, al fin, de hacer lo que el padre manda. Átaselas fuertemente, y, en una peña muy alta, el pobre viejo se sube a ejecutar su ignorancia. Empezó a mover los brazos y con las alas trabaja para levantar el vuelo; y, viendo que no bastaba. D ijo al hijo que, entre tanto que sus fuerzas le ayudaban y estuviese algo más diestro Y le diera un empujón. Obedece el hijo y calla, con el deseo de ver el fin de invención tan alta.
con cabelleras muy rubias
Llega y dale; y por volar
y con sus alas doradas.
hacia el cielo, da en el agua,
Viendo, pues, un labrador la fiesta por su desgracia, al águila y a los ángeles y las alas que llevaban. Fabrica en su pensamiento la más peregrina traza, la invención más inaudita
que era un pequeñuelo arroyo que al pie de aquel monte estaba. Quebróse el mísero viejo los brazos y las quijadas, una pierna y la cabeza; y, viendo lástima tanta. El hijo fué a buscar gente:
que el gran Sertorio inventara.
vienen, llévanle a su casa,
Ni el género de tormentos,
pénenle en ci!%, y, al fin
Perilo, ni el Rey de Tracia,
de más de cinco semanas
Progne, Scinis, o Medea, que con ésta todas callan.
Que estaba el triste mejor, dijo a los que le curaban
Pues pareciéndole a él
que le pareció, sin ()uda,
que con las alas volara, procura hacer experiencia
cuando cayó, que vólaba,
de su imaginación vana.
si no llevara una falta;
Y habiendo de ir otro día al campo que acostumbraba, a un hijo suyo le dijo
.
en el volar, que llegara
Y que volara, sin duda, y preguntando qué era aquello que le faltaba. Le respondió que la cola,
que llevase allá las alas.
que, a no faltarle, volara;
Llevólas, y a mediodía,
pero que él se acordaría,
cuando del trabajo alzan
para otra vez, de llevarla.
ij
—4 7-— F U E N T E LA PE Ñ A (Fr. Antonio de). El Ente dilucidado. Discurso úni co novísimo que muestra hay en naturaleza animales irracionales invisibles y cuáles sean. Madrid, Imprenta Real, 1676, 4.", 9 h. incluso el frontis. 486 páginas, 10 h. (Lámina 2.) Libro curioso, en que se sientan principios de aerostación y de vuelo en los dos capítulos que a continuación se reproducen: DUDA V SI
1743.
LOS DUENDES
PUEDEN
N A T U R A L M E N T E ELEV A RSE
EN
EL
A IR E
Y
SOSTENERSE
EN
EL
Danos motivo a esta dificultad, el ver que (según refieren algunos) oyéndose tal vez que el duen
de está jugando en el suelo, o pavimento de la sala, en un instante se le oye dar golpes en el techo, sin quí en la pieza haya escalera ni otra cosa por donde pueda subir ni trepar. Y siendo así que (como hemos di cho) no es espíritu, sino animal corpóreo, compuesto de materia grave, y que no tiene alas, parece caso imposible el que pueda naturalmente elevarse y sostenerse en el aire, pues vemos la experiencia de lo con trario en todos los demás animales y cuerpos graves. 1744.
No es el nudo muy fácil de desatar, pero creo lo haremos con facilidad y novedad, valiéndonos
para ello de otra duda, y es el p o r q u é los cu e r p o s sólid os n adan o se hun den en los cu e r p o s líqu id os, su poniendo aquí que cuerpos sólidos son los que se componen de partes consistentes y difíciles de separar, y cuerpos líquidos son los que se componen de partes fluidas y fáciles de desunir: aquéllos son el hierro, la piedra y la madera, etc., y estotros son el fuego, el aire, el agua y todos los licores. 1745.
La común opinión siente que el sustentarse los cuerpos graves en los líquidos, proviene de que en
los poros tienen encerrado no poco aire, que con su levedad resiste que el cuerpo sólido se hunda, porque peleando una cualidad e inclinación con otra, si la levedad del aire es más intensa que la gravedad del cuerpo sólido, le detiene que no se hunda; pero si la gravedad de la materia es más intensa que la levedad del aire, dicen que le vence, y, contra su naturaleza, le hace bajar al profundo. 1746.
Pruébase lo primero de esta sentencia con la experiencia, pues si el madero es poco poroso (cual
es el ébano), y por ello contiene en los poros poco aire, se hunde luego en el agua, venciendo la gravedad a la levedad; pero si el madero es muy poroso (cual es el álamo blanco), y contiene en sus poros mucho aire, siendo la levedad de éste mayor que lo es la gravedad del madero, le sostiene sobre el agua. 1747.
Este opinamiento es común, pero no me agrada, porque no tengo por firme su fundamento, pues
siento que el aire es naturalmente grave y no leve, y que com o tal tiene, como todos los cuerpos graves, por centro al que lo es de las cosas pesadas en mediode la tierra, y que así no levitando no puede embara zar el que se hundan las cosas antes sin ayudar con su peso a ello; pruébase esto, lo primero, porque una vejiga, o un pellejo, es cierta experiencia que pesa más lleno de aire que cuando está vacío; y una pelota de viento complicada y estrujada pesa sin comparación menos que después de estar llena de aire, pues si antes pesaba una onza, pesa después dos, y aun tres; y una escopeta de las que en lugar de pólvora se car gan con viento, es tan sensible la desigualdad con que pesa vacía, o cargada, que cualquiera, sólo con e! impulso, sentirá la gran diferencia. Luego el aire pesa y no levita, porque si levitara, cuanto más aire se metiera en la escopeta y en la pelota, tanto más leve había de quedar, según aquel principio filosófico: S icu t se h a b et sim p liciter a d sim p liciter it à m agis ad m agis. Lo cual no vemos ser así, sino al contrario,
luego porque poco aire pesa un poco, y añadiendo más aire se aumenta el peso y gravedad. 1748.
Pruébase lo segundo, porque un grande globo de metal evacuado del aire que en sí tiene con el
evacuatorio o instrumento de evacuar que en Magdeburgo inventó el ingeniosísimo Otto Beric Kio, o evacuado con fuego, pues mediante el calor se evacúan de sesenta partes de aire las cincuenta y nueve, se gún afirma haberlo experimentado Merino Mersenio en su “ Hidráulica”, porque dice tiene el aire tal vir tud elástica, ya intensiva y ya extensiva, que una parte de aire puede ocupar lo que ocupaban sesenta, y, al contrario, comprimiéndose se reduce a un lugar el aire que antes ocupaba sesenta espacios. Este, pues, globo, después de evacuado, pesa sensiblemente menos que cuando estaba lleno del aire, como lo afirma Gaspar Escoto en su “ Técnica” . Luego el aire agrava y no aligera, es pesado y no leve, y así no puede ser medio de que no se hundan los cuerpos sólidos en los cuerpos líquidos por razón de alguna levedad que tenga, sino por causa de que en igual cantidad proporcional con el agua, tiene mucho menos peso que ella (com o veremos más abajo), y así lo mismo sucediera si en los poros del madero hubiese otro cuerpo me nos grave que el agua, cual es el aceite, pues éste hiciera por la misma causa el mismo efecto que el aire, 1749.
Y si dijeres, que una vejiga llena de aire metida violentamente debajo del agua, luego al punto
—5 que la sueltan sube ligeramente arriba, luego porque el aire es leve y tiene su centro arriba. Lo mismo se experimenta en las campanillas de aire que vemos subir desde el fondo a la superficie del agua, luego el aire es leve y no grave, y tiene acá arriba su centro, y, por consiguiente, él, con su levedad, detiene los maderos que no se hundan. Respondo, que en los casos referidos no sube el aire, por levedad que en sí tenga, sino que sube por opresión del agua, y así no sube naturalmente, sino violentamente y contra su na tural peso e inclinación, así como sube el trigo violentamente contra su natural por entre los dedos cuando con la mano oprimimos algún montón de él. 1750. Y porque esto pide para su inteligencia mayor explicación, digo que todas las cosas sublunares tienen un mismo centro, que es el punto que consideramos en medio de la tierra, al cual todas apetecen unirse y estar inmediatas, o en la mayor aproximación que pueden, y esto lo procuran o consiguen más o menos mediante la gravedad mayor o menor que tienen, que en sentir de unos es cualidad superádita, y en sentir de otros es la misma sustancia de las cosas propensas a su centro; de adonde viene que aquellas en quien la propensión es más poderosa o más eficaz e intensa la dicha cualidad o gravedad, logran y con siguen el lugar más profundo, que es el más inmediato al centro, echando de él a las más flacas y débiles de fuerzas, por lo cual hallándose por algún accidente el aire (o ya metido en vasija o ya suelto) debajo del agua, ésta, que le excede en gravedad y en fuerzas, oprimiéndole y dislocándole le empuja arriba, qui tándole y ocupándole el lugar que no le era debido; con que se ve que el subir leve, sino por ser menos grave, y lo hace violentamente y contra su natural. 1751.
el aire no lo hace por ser
Pruébase esto con el ejemplar del agua, la cual siendo así que es grave (como todos confiesan)
sube arriba en un estanque o vasija siempre que en ella se arrojan algunas piedras; siendo la razón,no el que ella sea leve, ni el que ella suba naturalmente a buscar su centro, sino que siendo menos grave que las piedras, y ocupando el lugar que a ellas les es debido por más graves, oprimida de ellas, esforzada a dejarle, mal que le pesa, con que sube contra su natural y contra su gravedad apartándose de su centro. 1752. Pero instarás lo segundo: el aire, en las cavernas de la tierra, mueve terremotos y destronca montes, sólo por subir a su región y volverse acá arriba a su centro; luego no es centro suyo el que lo es común de las cosas graves, pues si ese lo fuera, estando más inmediato a él, el aire incluso, no intentara apartársele como- lo hace con violencia natural; luego el aire tiene acá ariba el centro, y, por consiguien te, levita y es causa de que no se hundan en los líquidos los sólidos, en quien él asiste. 1753.
Para responder a esta duda supongo que en todas las cosas particulares hay dos apetitos: el uno
es en orden al centro y el otro es en orden a la conservación propia individual y actual; pero éste es tanto más poderoso, que atravesándose la individual conservación fácilmente se olvidan de la común, esto es, del orden y relación al centro; esto lo vemos en el agua, que por no derramarse sin que nadie la obligue, ella misma naturalmente se sube en cúmulo en el vaso, no obstante que con aquella acción se aparta más del centro. Lo mismo pasa en las gotas de agua, o de otro licor, derramadas en una mesa, pues olvidadas de la aproximación al centro se ponen en globo, porque esta figura esférica conduce inmediatamente a su individual y actual conservación (com o se deja conocer), y así, atravesándose ésta en las naturalezas par ticulares, es cierto que no se acuerdan de otra cosa alguna, aunque sea del centro, pues la aproximación a éste es indispensable y estotra no. 1754. Esto supuesto, digo, que el aire metido en las cavernas a causa de la humedad suma y frialdad y otros accidentes corre riesgo conocido de corromperse y de ser destruido y convertido en agua, y así siendo aventurado lo individual de su naturaleza, olvidando el centro de cuya aproximación gozaba, trata de redimir su vejación, y no podiendo romper hacia el centro, por lo sólido de la tierra, ni por otra parte, rompe por arriba y huye de la opresión, lo cual no hace por levedad que tenga sino por un principio na tural, que en los animales se llama fuga, en los elementos y cuerpos insensibles se llama inclinación a su conservación o antipatía, con lo cual salta la sal del fuego, la vid se aparta de la berza, y así otros muchos. 1755.
Confírmase con lo que vemos en los rayos, pues éstos, oprimidos en las nubes, y temiendo ser so
focados de húmeda frialdad, rompen por donde pueden, y no obstante que su elemento sea más arriba, de ordinario rompen hacia abajo, porque el aprieto no les da lugar de arbitrar ni de acordarse de su esfera, y así olvidados del común refugio, sólo tratan de huir el peligro que insta, cuando en la tardanza aven turan totalmente el remedio del daño. 1756. De todo lo cual se saca la primera conclusión, y es que la causa de no hundirse algunos cuerpos sólidos en los líquidos proviene de que en igual cantidad tienen aquéllos menos gravedad que éstos, y así teniendo el líquido proporcionalmente en igual cuerpo más gravedad, esto es, mayor fuerza, no le per mite tome el lugar que no le es debido, y así no le permite que se hunda, y aproxime más al centro; el ejemplo y la prueba se ve en un madero, que en mucha cantidad tiene poco peso, pues siendo en igual cantidad el agua más pesada que él, no le da lugar a que se hunda, ni le cede el lugar que a ella le per tenece.
1757.
Sácase la segunda conclusión, que la causa de que algunos cuerpos sólidos se hundan en los cuer
pos líquidos, proviene de que teniendo proporcionalmente en igual cantidad mayor peso que ellos, se ha llan con mejor derecho a aproximarse al centro, y así se toman por sus manos (digámoslo así) el lugar que les toca, hundiéndose en el líquido y haciendo que éste ceda el lugar y suba más arriba; el ejemplo y prueba se ve en el hierro, pues excediendo éste en igual cantidad en el peso al agua (pues un pie cúbico de hierro peso algunas arrobas, y el agua sólo pesa una), con bien fundado derecho al mejor lugar, se hun de para ocuparle, privando de él al agua que le ocupa; confírmase esto y la pasada conclusión con el ejemplo del huevo, que en el agua dulce se hunde y en la salada no, siendo la causa que en igual cantidad la salada le excede en el peso y al contrario la dulce. Luego, etc. 1758.
Confírmanse ambas conclusiones con el ejemplo de los licores: pues éstos, echados en una re
doma en igual cantidad, toma cada uno el lugar que le toca, según su gravedad; de modo, que si se echa un cuartillo de aceite, éste se va abajo, a tomar el lugar más inmediato el centro; si después se echa otro cuartillo de agua dulce, ésta, que es más pesada que el aceite, le quita el lugar, y le hace subir más arri ba; y lo mismo hace con ésta, y por la misma razón, otro cuartillo de agua salada que se eche, y con unos y con otros sucede lo mismo, echando otro cuartillo de azogue, que a todos vence en la gravedad, y dere cho al centro; y siempre sucederá la misma colocación, aunque cien veces los revuelvan, pues luego vol verán a su propio lugar, venciendo las partes graves a las leves, en lo cual se representa lo que pasa en los cuatro elementos, que, dislocados accidentalmente, vuelven al sitio que les toca según su gravedad, no porque sean más leves los unos que los otros, sino por ser menos graves y no poderse resistir a la violen cia del más poderoso, o a la justicia del que tiene mejor derecho. 1759.
Sácase la tercera conclusión: si un cuerpo sólido tuviese, en la cantidad y en la gravedad, pro
porción igual con el líquido, de m odo que no fuese más cuánto, ni más pesado, sino del mismo peso, y extensión; en tal caso, siendo el derecho igual en los dos, y no siendo en alguno mayor el poder, el que primero ocupó el mejor lugar, esto es, el más profundo y más cercano al centro, éste le conservará siem pre, porque par im p a rem n o n h a b et Im p eriu m , como dice el Filósofo, y, com o el Jurisconsulto dice, pri m o o c c u p a n ti co n c e d itu r locu s. Y así, no habiendo más razón ni más poder en el uno que en el otro, el
que posee es el que le goza. 1760.
Esto se prueba con la experiencia, pues haciendo una bola de cera y perdigones, con tan aten
ta observación que no pese más ni menos que la cantidad de agua proporcional a la tal bola, de modo que venga a tener matemática proporción con el agua, en la cantidad y gravedad; en tal caso, esta bola, echada en el agua, se hundirá, de modo que la última superficie del agua y la suya hagan una línea recta; y si se mete con la mano en el fondo, así se queda, y si la meten en medio del agua, ni sube, ni baja, sino que persevera donde la ponen, siendo la razón la arriba dicha: porque como, en cuerpo y en peso, es igual a otro tanto cuerpo de agua, viene a suceder que ni el agua puede impeler a la bola, ni la bola a! agua, y así se está cada una en el lugar que ocupa, 1761.
Pruébase lo segundo con el ejemplar de la misma agua, pues es cierto que, de la manera que cae
en un cántaro o en otra vasija, así persevera siempre, sin que jamás la de encima oprima a la del me dio, ni ésta a la más baja; y es que, como todas sus partes homogéneas son proporcionales en cantidad y gravedad, no hay en alguna de ellas más derecho ni más poder para ocupar el ínfimo lugar; y así se están como caen, sin disputa ni porfía, como sucede acá entre personas de la misma gravedad y calidad, que sin porfía se sientan como caen en la mesa. 1762.
Pruébanse las conclusiones todas: porque si una bola de madera, en igual cantidad con el agua,
es excedida de ésta en la gravedad, con proporción dupla, esto es, si pesa otra bola de agua igual dos ve ces más que la de madera, ésta se hundirá sólo la mitad, un punto menos; y si es excedida en tripla pro porción de peso, sólo se hundirá, de tres partes, una; y si no es excedida más que en una parte de tres, se hundirá de tres partes las dos, porque el agua sólo dará lugar a la bola que se hunda y tome el lugar que merece; y así, pesando la bola una libra, y el agua de la misma cantidad, dos, sólo dará lugar a que se hun da la media bola escasamente, con que ocupará todo el hueco, o medio globo, en que estuvo una libra de agua; y en el segundo caso, le dejará el agua sólo una tercia parte de globo, y en el tercer acontecimiento, le dejará dos partes de hueco escasas, cediendo sólo en aquello en que la bola de madera tiene derecho. Y digo escasas, porque como, de igual a igual, el que ocupa persevera, el agua, en igual peso, no cediera a Lt bola, y así cede sólo el lugar que ocupa una libra escasa a toda una libra entera de la madera; porque es menester algún exceso en la gravedad del pretendiente para que ceda el que está en la posesión, pues, com o he dicho, de igual a igual, ninguno vence. 1763.
Pruébase: porque la causa de hundirse en el agua una bola maciza de plata, del peso de una libra,
y no hundirse una tembladera, que del mismo peso y metal se fabrica, no proviene de otro principio que de los dichos: y es que, cuando está maciza, en cantidad y cuerpo pequeño, tiene mucho peso, y así ex-
—7 — cede mucho al agua propordonalmente en la gravedad; por lo cual, todas las partes del agua le van ce diendo a la bola, porque, en igual cantidad, pesan mucho menos que ella; pero después, hecha tembladera, como en el mismo peso se acrecentó tanto la cantidad, de aquí es que, excediendo en este caso proporcio nalmente el agua en el peso a la tembladera, porque en igual cantidad pesa más el agua que ella, no la deja hundir, y sólo permite que se hunda y ocupe el hueco que llenaba antes una libra de agua poco menos. 1764.
Y esta es la razón por que las naves se sustentan en el agua, porque com o tiene tanto buque
para haberse de hundir hasta el bordo, es necesario que vayan ocupando dentro del agua un espacio capaz de tantas arrobas de agua que excedan con mucho al peso de la nave; y com o en igual cantidad tiene el agua más peso, sólo da lugar a que la nave se hunda y ocupe en el agua el lugar en que estaban juntas tantas arrobas de agua como la nave tiene de peso. 1765.
De donde se saca fácilmente el conocimiento de lo que pesa un grande galeón y todo lo que en él
va encerrado, pues midiendo cuantos pies cúbicos está hundido en el agua, v. gr., 50.000, como a cada pie cúbico de agua corresponde una arroba de peso, síguese que otras tantas arrobas pesa el navio, pues no le diera el agua más lugar en sí que el proporcionado a su peso. 1766.
Pero instarás aquí que una hoja o pan de plata, de oro o de otro metal, tendida sobre el agua, no
se hunde; luego es falso lo dicho; pues no hay duda de que proporcionalmente y en igual cantidad, la hoja de plata pesa más que una superficie u hoja de agua; a que se responde ser verdad que no se hunde; pero niego que, en este caso, sea sólo el grueso de la plata la cantidad que está sobre el agua y impide el hundirse; pues es cierto que. al ponerse sobre el agua la hoja, com o es tan sutil, coge debajo viento, que, junto con ella, hacen un cuerpo de menos peso y de más cantidad que otro tal de agua. 1767.
Sácase de aquí también el modo de fabricar un vaso que camine por debajo del agua, como se
dice de la nave “ Melitense” , y “ Roterdarense” , etc., pues proporcionándole con el agua en cantidad y grave dad (como dijimos de la bola de cera), se quedará en la parte que le pusieren, ya en el fondo o ya en me dio; con que así puesta, y movida con los remos, podrá caminar; mas como sea tan dificultoso el topar con esta proporción, o que, topada, no se altere con la humedad, o con otro accidente, lo tengo por casi imposible en la práctica, por más que Mersenio se ofrezca a hacerlo; también tengo por no muy fácil lo que dice de fundar ciudad dentro del agua, disparar allá la artillería, vivir y comerciar politicamente, purgar las casas de los excrementos, echándolos fuera, y purificar el aire para la respiración y engendrarle artificiosamente de nuevo; porque, aunque parece tiene algunos visos de probable en lo especulativo, en el ejercicio lo tengo por impracticable. 1768.
Sácase también lo que pesan las cosas en el agua, a diferencia de lo que pesan en el aire; porque
como ninguna cosa gravita en el agua, estando en proporción absoluta y total con ellas, de aquí es que pesa una cosa en el agua todo lo que pesa en el aire, menos el peso de otra tanta agua com o la tal cosa tiene de cantidad; v. gr., un pie cúbico de plom o en el aire pesa (supongamos) diez arrobas; un pie cú bico de agua pesa una; pues quitando esta arroba (que allí no pesa) sólo pesará en el agua nueve arrobas, como lo experimentará con una romana el que quisiere. Un hombre pesa en el aire seis arrobas; un cuerpo de agua, de igual cantidad a la del hombre, pesa (supongamos) cinco arrobas y veinte libras; pues este hombre en el agua sólo pesará cinco libras. 1769.
Sácase también el conocimiento de cuáles aguas sean más ligeras, pues aquéllas lo son en quien
más se hunde una cosa, pues arguye de eso el tener menos peso que resista. 1770.
Sácase también la razón de que los ahogados, al tercer día, salgan arriba; y es que como, por la
humedad y resolución de los humores, se han hinchado y han acrecentado, en la misma gravedad que te nían, mayor cantidad de cuerpo, de aquí es que, si antes se hundieron porque, en igual corpulencia con el agua, la excedían en algún peso, ya engrosados, vienen a quedar en el mismo peso, de más corpulencia que el agua; con que, hallándose ésta más pesada, les quita el lugar y los hace subir arriba. 1771.
Sácase también que si algún cuerpo sólido, en igual cantidad, excede poco en la gravedad al agua,
como en ella no pesa casi nada, con muy leve impulso o atracción se puede subir, elevar y sostener en ella, lo cual se experimentará echando en el fondo un cuerpo sólido que exceda poco en la gravedad al agua; pues sólo con un hilo o un cabello, sin violencia, se le subirá y se le detendrá encima; lo mismo pasa en el hombre, que por estar en la proporción referida con el agua, con gran facilidad, estando en lo profundo del mar, sube hasta la superficie, donde con pequeño movimiento que hace se sustenta: siendo la causa de que un movimiento o impulso mayor vence al menor, y como es poco el peso que el hombre tiene en el agua, y por eso muy remisa la inclinación de bajar abajo; de aquí es que cualquiera impulso o mowmiento que el hombre haga basta para elevarle desde el fondo y a tenerle sostenido sobre el elemento. 1//2. Otras muchas secuelas pudiera discurrir aquí, pero omítolas, o porque en la "Trípode, Físico-Matematica” espero salgan en forma, o porque no necesito para el intento de más que las referidas.
8 1773.
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Supuesto todo lo dicho, sea nuestra conclusión el duende (que tengo probado es animal y que
consta de cuerpo precisamente grave, pues se compone de vapores gruesos); naturalmente, puede con poco impulso elevarse y sostenerse en el aire; digo naturalmente, en cuanto lo natural se distingue de lo mi lagroso, no en cuanto se distingue de lo violento. 1774.
Pruébase lo primero: porque respecto de que el cuerpo del duende es compuesto de vapores y
casi invisible, por su tenuidad precisamente ha de estar con el aire, sino igual en dad y peso; a lo menos
proporción de canti
ha de ser muy poco, o casi nada, el peso en que le exceda. Vemos que el cuerpo
grave que se halla en esta proporción con algún líquido puede con muy poco impulso elevarse y soste nerse en él (como lo vimos en el hombre respecto del agua); luego lo mismo se ha de decir del duende respecto del aire. La mayor se prueba porque los vapores, por gruesos que sean, exceden muy poco en el peso al aire, y así el duende ha de estar en la misma proporción con el aire que ellos, poco más o menos. La menor es cierta, pues los vapores, con la leve atracción del sol, se suben a la media región del aire, donde perseveran sostenidos hasta que condensándose en gotas vienen a tener en menos cuerpo mucha mayor gravedad que el aire, con que bajan abajo. 1775.
Pruébase lo segundo porque el humo (que también es vapor), con el leve impulso que le imprime
la llama se eleva por el aire y en él se sustenta hasta que se desvánece. Confírmase porque los átomos, con levísimo impulso del ambiente se elevan en el aire y se sostienen en él, porque es casi nada lo que le ex ceden en el peso. Confírmase, pues en verano vemos el polvo elevarse por el aire en forma de nube, sólo impelido en el curso de los coches y de los pies siendo tierra y por ello más grave que el viento. 1776.
Confírmase porque el hombre, por esta misma razón, fácilmente se sube del fondo del agua .t
la superficie y sostiene
en ella con muy leve impulso; luego de la misma manera el duende, teniendo
aún más proporcionado
el cuerpo en gravedad y cantidad con el cuerpo del aireque el hombre tiene
el suyo con el del agua, podrá de la misma manera que él elevarse y sostenerse en el aire con muy leve impulso. 1777.
Confírmase porque si los sólidos, que son totalmente iguales, en la cantidad y cualidad, con un
líquido, naturalmente no gravitan en él y se están en cualquiera parte del líquido que les ponen, ya en el fondo, ya en la superficie y ya en medio; luego si el exceso de la gravedad fuese muy poco, con casi ningún impulso podrá vencerse, y de esa manera elevarse y sostenerse. El antecedente está probado con lo que dijimos de la bola de cera, y la consecuencia se prueba, pues un impulso mayor (en buena filo sofía) vence al menor, esto lo vemos por la experiencia, pues tirando una piedra o una bala, no obstante que éstas por su gravedad inclinen abajo mediante el impulso que la escopeta le imprime, superior al que por su gravedad tiene el plomo al centro, le hace ir sin declinar por vía recta y aun le hace (si quie re) subir violentamente hacia arriba, que es más contra su inclinación; luego siendo tan poco el peso que al duende le inclina abajo, respecto de la proporción que tiene con el aire, cualquier impulso le vencerá la inclinación de bajar, y así podrá elevarse naturalmente en el aire y sostenerse en él; dije natural mente, no porque suba con inclinación natural (pues sube violento), sino porque sube sin milagro. 1778.
Confírmase; pues dando vueltas verticales a una calderilla llena de agua, o de lumbre, suspendida
en un cordel, nunca se derrama la lumbre ni se vierte el agua, no obstante que al tocar la calderilla el cénit del círculo se halla el agua y la lumbre en disposición de caerse, llevadas de su gravedad, siendo la causa de esta suspensión el que el movimiento circular de la calderilla impreso en el agua y en la lum bre vencen el impulso de la gravedad, que es más remiso; luego de la misma suerte (y aun m ejor) podrá un duende sustentarse y sostenerse en el aire con cualquiera movimiento que haga, pues cualquiera, por leve que sea, bastará a suspender el leve poco peso de su cuerpo, que casi es ninguno, por la gran propor ción que tiene con la del aire su gravedad. 1779.
De todo lo cual parece queda bastantemente claro que el duende puede naturalmente elevarse
en el aire y sostenerse en él con muy poco impulso o movimiento, siempre que quisiere, con que se satis face el escrúpulo del que (por oírle dar golpes en el techo, elevándose desde el suelo) llega a presumir es espíritu y no animal.
DUDA VI SI EL
1780.
H O M BR E PUEDE .A RTIFICIOSAM ENTE VOLAR
No pensé tocar esta materia, pero andan tan eslabonadas las unas con las otras, que obligado d.“
la pasada duda me hallo casi empeñado a entrar en la presente, pues hallando en aquélla echados ya los cordeles y aun levantados los cimientos para ésta, habré de perfeccionarla, siquiera por lograr la comodidad. 1781.
El primer fundamento, que hallamos ya zanjado, es que el hundirse o el sustentarse un cuerpo
—9 — sòlido sobre un líquido proviene de que en igual cantidad o cuerpo tiene aquél menos peso que estotro. 1782.
El segundo es que cuando el sólido es de 1.a misma proporción en lo cuanto y en lo grave con el
líquido no gravita en él, y así se sustenta encima, en medio o en otra cualquiera parte de él. 1783.
El tercero, que cuando el sólido excede poco al líquido en el peso, con muy poco impulso se
eleva y sustenta sobre él. 1784. El cuarto que el impulso mayor vence al menor, como dijimos de la bala de la escopeta, que, contra su natural, sube hacia arriba, porque el impulso mayor de la pólvora vence el de su gravedad; y como vimos en el agua, o lumbre de la calderilla, que por la misma razón no se cae cuando está en el cénit del círculo. 1785. De donde saco el quinto: que, cuando el sólido excede mucho al líquido en gravedad, es nece sario que el impulso sea proporcionado en intensión al peso, y aun con algún exceso mayor, para que le pueda vencer. 1786. Supongo también lo sexto: que para que un cuerpo sólido se pueda sustentar y volar sobre el cuerpo fluido del aire, siendo más grave que él, es necesario que en el sólido concurran proporcionada mente tres cosas: v. gr., gravedad de cuerpo, extensión de alas y violencia de impulso, de modo que lo in tenso del peso lo supla, o proporcione lo extenso de las alas, y lo intenso del impulso y lo que faltare de proporcionada extensión de alas lo supla el impulso mayor y lo remiso del peso, y la remisión de éste se supla con la poca gravedad y grandes alas: porque un cuerpo medianamente grave, y con media nas alas sólo con mediano impulso se sustenta en el aire y vuela por él, com o se ve en el cernícalo; un cuerpo medianamente grave y con alas cortas para navegar en el viento ha menester que el impulso sea grande, com o se ve en la perdiz; un cuerpo poco grave, si las alas son muy grandes, con poco impulso tiene suficiente, porque lo leve del cuerpo y lo excesivo de las alas lo suple, como se ve en el avión; mas si un cuerpo es sobradamente grave y son sobradamente cortas las alas, no le bastará ningún impul so para poder volar, pues falta a las alas la debida proporción, com o se ve en el avestruz; de modo que si se ajustan los tres requisitos en alguna de las proporciones referidas sin duda podrá volar el sólido (por grave que sea), pues m agis, etc ., m inus, no mudan de especie. 1787.
Esto supuesto, la primera sentencia puede ser afirmativa, y se prueba: primeramente, porque si
le había de repugnar al hombre el volar, o había de ser por lo mucho que excede al aire en peso, o por no tener el impulso necesario para vencer ese exceso de gravedad, o porque no tiene alas; es cierto que no repugna por ninguno de esos principios; luego puede volar. La mayor es cierta la consecuencia legítima, y la menor (en que está la dificultad) se prueba divisamente. 1788.
Y que no repugne por el exceso que con el aire tiene en lo grave se prueba: pues com o tenemos
supuesto y probado los cuerpos sólidos pueden navegar en los líquidos si con el impulso y a^tación su plieren y vencieren al exceso de lo grave; luego no repugna al hombre por la parte de ser grave el susten tarse y volar por el aire. 1789.
Pruébase lo segundo con el ejemplar del mismo hombre, qüe, no obstante ser proporcionalmente
más grave que el agua, mediante la agitación e impulso se sustenta en ella y navega por ella. Luego 1790. Pruébase lo tercero en términos propios de aire, pues sobre éste se sustenta el agua y la lumbre de la calderilla mediante el movimiento circular, no obstante ser el agua y lumbre cuerpos más graves que dicho elemento; luego el volar no le repugna al hombre por ser más pesado. 1791.
Pruébase lo cuarto porque un quebrantahuesos, un águila y un buitre son excesivamente más
graves que el viento o aire, y, no obstante eso, vuelan en él descansadamente, porque lo grande de las alas y del impulso suplen o suspenden la gravedad; luego concurriendo en el hombre esas circunstancias no le puede repugnar el volar por lo excesivo del peso. 1792.
Gonfírmase porque el grifo, según refieren los naturales y se lee en el viaje de D. Pedro, Infante
de Portugal, es tan grande que coge un buey en las uñas y se le lleva volando, lo cual no parece invero símil si (com o se dice) es uña de esta ave la que guardan en su casa los caballeros: verás de Q udad-R odrigo, pues tiene tres cuartas de largo; luego pesando mucho menos el hombre no le puede repugnar el volar por lo pesado. 1793.
Pruébase lo quinto geométricamente porque si un ala como 2 y un impulso como 2 pueden ha
cer volar un cuerpo grave como 4, o cerca de 4, de la misma suerte unas alas como 12 y un impulso como 12 podrán hacer volar y sustentar en el aire un cuerpo grave como 24 o cerca de 24. Y lo mismo se puede discurrir aun de mayor peso ajustando lo extendido de las alas y lo intenso del impulso a propor ción de la gravedad. 1794.
Pruébase lo sexto filosóficamente : N a m s icu t se h a b e t s im p liciter ad s im p liciter ita m a g is a d m a
gis, porque si absolutamente hablando el impulso y las alas proporcionadas bastan para hacer volar un
cuerpo grave, más alas y más impulso harán volar un cuerpo más grave, y mucho impulso y mayores alas
— 10 harán volar un cuerpo muy grave; luego no faltando al hombre estos dos requisitos proporcionados por razón de la gravedad, no le puede repugnar el vuelo. 1795.
Y que no le repugne por razón de las alas se prueba porque las que le negó la naturaleza se las
puede dar el arte, haciéndolas en la cantidad proporcionada al peso, de lienzo y de barba de ballena, o de otra cosa ligera: pues los remos con que se navega el elemento del agua alas son artificiales que imitando las de los peces suplen la naturaleza, y asi de la misma suerte, imitando las alas de las aves, podrá el hom bre imitar a los pájaros en el vuelo. 1796.
Tam poco le repugna al hombre el poder volar por falta del impulso necesario para vencer lo
excesivo de la gravedad del cuerpo; pues aunque es verdad que en los brazos no tiene todo el que es me nester ni con la duración necesaria; pero con el arte se puede acrecentar o suplir ese impulso, de ma nera que sea bastante; luego por falta de impulso tampoco le repugna el vuelo. 1797.
Pruébase el antecedente porque no es nuevo que el arte perfeccione la naturaleza, pues con los
anteojos ha sabido suplir lo débil de la vista, y con los de vista larga supo añadir jurisdicciones a los ojos, con el instrumento de la trompetilla enmienda lo tardo del oído, y con otra trompeta mayor (que hoy está en Madrid) ha sabido dilatar a la voz los términos, pues se habla con ella a los muy distantes; luego podrá también el arte aumentar el impulso al hombre. 1798.
Pruébase lo segundo porque el arte, mediante los instrumentos de las ruedas, facilita tanto los
movimientos, que puede un caballo llevar en un carro 40 arrobas, cuando sin ese arte no puede llevar 16. 1799.
Pruébase lo tercero, porque de la misma manera hace que una muía mueva ligera y velozmente
la piedra de una tahona, cuando sin el arte no bastaban cien muías a moverla con aquella velocidad. 1800.
Pruébase lo cuarto, porque con la palanca (que es el ingenio de la romana, inventiva rara de Ar-
químedes) facilita el arte el que se levanten peñas grandes, que sin aquel ingenio no levantaran muchos hombres. 1801. Pruébase lo quinto, porque quién sino el arte ha dado fuerza y poder para subir las piedras y las campanas a las torres? ¿Ni quién ha facilitado los movimientos violentos que hoy se hallan fáciles, me diante las máquinas artificiosas, que se pueden ver en Vitrubio, y en los que escriben de Arquitectura y de la mecánica militar? 1802. Pruébase lo sexto, porque sólo un hombre, mediante el ingenio de unas ruedas, sin velas ni re mos, puede mover un navio grande en el agua, haciendo con sólo una mano tanto impulso, que mueva un peso tan grande como el de un navio, y esto por un elemento que resiste con su corpulencia (más que el aire) el ser cortado; luego si se hiciese artificiosamente un instrumento semejante de ruedas, no menos po dría un hombre mover en el aire el peso de su cue-po en la forma que diremos después. 1803.
Y que no le repugne al hombre el poder volar, ni por el peso natural, ni por ser las alas artifi
ciosas, ni porque sea también artificioso el movimiento, se prueba: lo primero, con la autoridad de Favorino, que dice puede artificiosamente (mediante algunas ruedas, aire y agua) disponerse el que vuelen los pájaros fabricados de madera, de hierro u de otro metal; luego ni por grave ni porque el movimiento y alas sean artificiales repugna el volar al hombre. 1804. Pruébase lo segundo con ejemplos, pues Aulo Celio fabricó unas palomas de madera que volaban, y al señor Carlos V se le presentó un águila fabricada de oro que tenía la misma habilidad, y de Dédalo se dice fabricó hombres que volaban también; así lo dice Torreblanca, Delrío, Mendoza, el Conde Ma nuel Tesauro y otros. 1805. Confírmase, porque Alonso Novaríno, en su“ Schediasma” , lib. 5, n. 114, dice que en la ciudad de Noremberg hay una mosca fabricada de hierro que en soltándola de una sala vuela haciendo tornos por toda ella, y luego se vuelve al que la soltó, y dice también que en otra ciudad de Alemania hay un águi la de semejante materia, que cuando el señor Emperador vuelve a la ciudad a algún paseo, la arrojan desde la puerta de la muralla y va volando hasta ponerse encima de la persona Imperial, y dando la vuel ta le viene acompañando hasta la misma puerta de la ciudad, donde se asienta; luego si damos crédito a estos ejemplos, no podemos negar que no le repugna al hombre el volar, ni por la gravedad ni por lo artificial de las alas y del movimiento; antes debemos concedérselo con más razón, pues tiene el hombre so bre los referidos ejemplos el movimiento natural y el arbitrio, que es gran ventaja. 1806.
Y si dijeres que el volar es un movimiento vital, y que así, ni se deben creer los ejemplos referi
dos, ni que el hombre, mediante artificio alguno, pueda volar, respondo que el volar naturalmente es mo vimiento vital, mas no el volar artificiosamente, y así, que no le repugna de esta suerte al hombre: lo cual se prueba ya de los ejemplos referidos, que no debemos negar ligeramente, y ya con el ejemplo de la na vegación, pues un hombre metido en un barco con los remos le mueve y vuela por el agua; ¿por qué, pues, no podrá hacer lo mismo metido en otro instrumento y volar por el aire moviendo las alas, como allá los remos, y más cuando con el arte se ha de facilitar el poderlas ligeramente mover?
— 11 1807.
Confírmase, porque el andar artificiosamente no es movimiento vital, luego tampoco el volar de
esa suerte; pruebo el antecedente, pues cada día vemos damas y otras figuras fabricadas de madera o de hierro, que con el arte de las ruedas caminan por una mesa y dan vuelta (a su tiempo y lugar debido), pa seándose de una parte a otra. Luego, etc. 1808.
Y si preguntares la forma que se ha de tener para practicar lo referido, y qué figura o disposi
ción se ha de ejecutar en la fábrica del instrumento que ha de servir para este ejercicio, respondo: que la figura y forma del instrumento se ha de sacar de la que tiene el cuerpo o corpanchón de un ave, pues el arte (que es el arrendajo de la naturaleza), observando su modo de obrar en muchas cosas, ha llegado a imi tarla, como lo vemos en la náutica, cuyo primor le aprendió de un pez llamado nautilo (de quien hicimos mención en la p. 221, n. 837), pues imitando su forma y su modo de navegar supo y pudo fabricar las embarcaciones sutiles de remo y vela, com o son galeras, falucas, bergantines, etc. Y com o lo vemos en otras muchas cosas que imita muy al natural. 1810.
Fabríquese, pues, una barquilla de madera en la forma del corpanchón de un águila; fabríquense
unas alas de materia ligerísima y que tengan en la longitud proporción con el peso de la barquilla del instrumento, y del hombre com o las del águila la tienen con el peso de su cuerpo; pónganse luego éstas en los encuentros de la barquilla, como lo están en los encuentros de las aves; pero de tal manera fijas, que no puedan subir jamás a juntarse arriba, y de tal manera dispuestas, que el ingenio de las ruedas pueda moverlas siempre que se quiera; añádese luego la cola proporcionada en la parte que toca, pero de tal manera fija, que el motor que va dentro pueda moverla com o timón cuando sea necesario, para lo cual tendrá un cabo de madera largo que entre hasta el medio del instrumento y hasta la mano del motor. 1811.
Y en cuanto al ingenio para el movimiento, véase a Gaspar Escoto en su “ Técnica” , c. 6, f. 386,
donde pone en la disposición de unas ruedas un movimiento tan admirable, que sentado un hombre en la popa de un gran navio, sólo con el impulso de una mano, mediante el artificio, puede mover ligeramente un bajel y conducirle a cualquiera parte, sin más velas ni más remos que el impulso de su brazo, aumen tado con el arte de unas ruedas. Digo, pues, que se vea este ingenio de Escoto, que es muy a propósito, o que se escoja otro apropositado de los muchos que traen los matemáticos en sus mecánicas, cuales son las que en el “ Apiario” enseña el P. Mario Betino, y los que se ven en Herón Alejandrino, y en otros que a mí me basta el apuntarlos. 1812.
Fíjese, pues, este ingenio en medio de la barquilla de modo que el centro de la gravedad de toda
la máquina venga a estar sobre el punto medio de la cantidad, para que así equilibrado esté más lige ro o menos impedido, pues por falta del debido equilibrio salen unos navios más zorreros que otros, cabeceando cuando el peso agrava más en la proa, y orzando cuando gravitan más por una banda; de donde procede el que las grullas, las cigüeñas y otras aves de cuello largo vuelan siempre con las pier nas tendidas, contra lo que hacen todas las demás, y es que teniendo más peso en la proa, por el que les da la longitud del pescuezo, para contrapesarle en la popa necesita de extender las piernas. 1813.
Entrese después el hombre en dicho instrumento y átese bien con él, y sentado en el punto del
medio, sobre los centros de la gravedad y cantidad, con una mano gobierna el timón de la cola para volverse, o ladearse a la parte que gustare, a imitación del milano y demás aves que de esta manera y con ese arte se vuelven con la otra mano y con los pies (y aun con la gravedad del cuerpo sobre algún muelle) mueva las ruedas del ingenio arbitrariamente, ya con más apresuramiento o ya más despacio, como juzgare convenir, supliendo o imitando el movimiento de las aves, y haciendo como motor lo que el alma y facultad del pájaro había de hacer vitalmente, con que obrándolo con la puntualidad y perfección de bida no parece queda duda de que conseguiría volar. 1814.
Pero preguntarás lo segundo: si volcado tal vez en el aire este instrumento, se podrá caer al suelo
boca abajo. Respondo que lo tengo por dificultoso, ppues resistiendo el aire en el hueco de la barquilla, la volverá en tal caso a enderezar, com o se ve en cualquiera otra cosa hueca que se echa de una torre (ya sea campana o ya sea otra cualquiera), pues aunque de intento se la dexe caer por la parte hueca, siempre cae por lo sólido, por la razón referida. 1815.
Por la misma juzgo no puede tampoco caer de lado, pues embarazado el aire en el balumbo del
ala, endereza el instrumento, como se experimenta en un rehilete, o saeta empulmada, que por esa causa, y por la mayor gravedad, cae siempre por la parte maciza. 1816.
Digo también que cayendo a plom o por la quilla, tampoco podrá bajar con tanta violencia que
se pueda hacer mucho daño, pues estando las alas y la cola fijas (según dije) de modo que no puedan do blar arriba, precisamente el aire, resistiendo en ellas, ha de detener el instrumento, de modo que caiga lentamente, lo cual se reconoce en que no pocas veces cayendo mujeres de parte alta, resistiendo el aire en lo hueco de las faldas, bajaron hasta el suelo tan poco a poco, que no recibieron lesión alguna. Y aun en esta corte hubo hombre que, haciendo bastidor de una sábana, se atrevió a echar de la Cárcel de Cojte
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y logró el salto felizmente, pues con ese ingenio pudo caer sin hacerse mal, lo cual otros han logrado tam bién con la misma felicidad. 1817. Preguntarás lo tercero: si, después de todo esto, correrán algún riesgo los que, curiosos, quisieren practicar esta especulación. Respondo, que aun siendo cierta esta sentencia, tengo por sin duda que algu nos se harán pedazos, porque siendo en todas las cosas difíciles los principios, y en los de ésta muy pehgrosos los yerros, haciendo no pocos los novicios por la falta de experiencia, pagarán con algunas caídas la pena de su curiosidad, y digo más: que aun después de muy experimentados y de ser maestros, no les fal tarán peligros, pues el viento que les cogió volando, o el descuido que se cometió en los movimientos, irre parablemente les zozobrará. 1818. Pruébase esto con el ejemplar de la náutica, pues, fuera de duda, perecerían muchos de los que, atrevidos, la trataron de dar principio, y aun hoy los mayores pilotos, o por el descuido que cometió la mano en el timón y mareo de las velas, o por el ímpetu de la borrasca, o viento, que vence del arte los primores, no son pocas las veces que peligran y se anegan. Por lo cual aconsejo a mis lectores que, no olvidando el título de píos por el de curiosos, tengan piedad consigo, y que, contentándose con sólo lo especulativo de la duda, dejen para los que mal se quieren la práctica de ella, pues si es lícita estudiosi dad al discursivo el querer apurar a la naturaleza y a el arte los posibles, el querer experimentar los ries gos es loca temeridad para el hombre cuerdo.
SENTENCI.^.
1819.
SEGUNDA
La primera sentencia no me desagrada totalmente. Y si los ejemplos del águila y mosca son cier
tos, la tengo por segura, pues siendo verdad que en una materia de hierro se hayan dispuesto ingenios bas tantes a suspenderla en el aire y hacerla en él volar, mucho mejor podrá suceder esto en el hombre, pues sobre ser menos improporcionado en el peso con el aire que el hierro, es en fin viviente, y puede añadir a! movimiento del artificio su impulso natural. No obstante, porque no nos consta auténticamente de di chos ejemplos, y porque hay razones fuertes que persuaden lo contrario, llevo la contraria sentencia. 1820.
Nuestra conclusión es negativa. Y se prueba: lo primero, porque no pueden darse alas al hom
bre que puedan suspender en el aire tan desproporcionada gravedad. Ni puede hallarse ingenio artificial que con su impulso pueda vencer el desproporcionadísimo peso del hombre, de las alas y de sí mismo; luego el hombre no puede volar. 1821. Pruébase el antecedente por sus partes, y en cuanto a que no puedan hacerse alas que ayuden a este efecto, se prueba: porque según muestra la e.xperiencia en los pájaros y aves, el ala, para tener p ro porción, ha de tener un palmo de latitud para cada libra de peso, poco más o menos; vemos que a cinco arrobas que pesa un hombre, le corresponden, según las libras, ciento veinticinco palmos de ala (exten sión muy disforme); luego es imposible que éstas le puedan ayudar a volar. La mayor se prueba discu rriendo por las aves todas, pues el gorrión, que aun no tiene un cuarterón de peso, tiene de ala medio pal mo. La golondrina aun tiene más ala en menos peso. El cernícalo, en libra y media de peso, tiene palmo y medio de ala, y así los demás con poca diferencia. La menor se prueba: porque siendo el ala de ciento veinticinco palmos, precisamente había de ser de sumo peso por su materia, cualquiera que fuese; y por la longitud había de ser de un peso increíble, pues cualquiera onza de su materia en los últimos tramos del ala había de pesar muchas arrobas, por la gran distancia del hipomoclio, com o se ve en una romana, en cuya extremidad la pesa de una libra gravita una arroba, siendo así que junto al hipomoclio sólo pesa una libra. Luego fueran las tales alas tan sumamente pesadas, así por lo grave de su materia como po’" lo que la distancia les añadiría de gravedad, que en lugar de aliviar el peso del hombre, totalmente le agravaría. 1822. Gmfírmase esto : porque una pica que promediada en la mano pesa sólo ocho libras, cogida por una punta pesa tanto más (a causa de que con la distancia las últimas partes que están más apartadas de la mano, o hipomoclio, se multiplican en peso) que por ningún modo se pueden levantar; luego de la misma suerte por la gran longitud pesarán tanto las alas en su extremidad que no hubiera fuerza artificial que las pudiera levantar, ni menear: de que se sigue, no puede haber alas que ayuden al hombre a volar. 1823.
Y que no puede haber ingenio artificioso oue venciendo con su mayor impulso el de la gravedad
del hombre, pueda serle de utilidad alguna, se prueba. Lo primero, porque para eso era necesario un impulso sumamente grande y una agitación sumamente frecuente; vemos que esto no puede ser si no es mediante unas ruedas de grande cantidad y de tan excesivo peso, que en vez de facilitar el vuelo al hombre se le imposibilitarán más; luego no puede darse instrumento que facilite el volar. 1824. La mayor se prueba; porque si el instrumento fuese pequeño y de poco peso o fortaleza, no
- 13 ~ pudiera producir un impulso tan superior que bastase a suspender en el aire el gran peso del hombre y de las alas, ni tan acelerado, que entre agitación y agitación no diese lugar ni espacio para que toda aque lla grave máquina no diese en el suelo. Luego, etc. 1825.
La menor (de que para que el movimiento fuese tan superior y tan veloz como era menester sea
necesario que el instrumento constase, o de una rueda muy grande como grúa, o de cuatro o cinco m e dianas, que con su multiplicación supliesen la mayor cantidad de la grande, y sola, y que éstas fuesen de hierro por lo mucho que habían de trabajar y padecer) se prueba: porque una rueda sola pequeña no nos facilita con su movimiento el peso, como se ve en el carrillo de un pozo, con quien se alivia poco el que tira el agua, y sólo la rueda grande o grúa facilita totalmente el peso, porque con su gran circunferencia y distancia del centro del eje, o del hipomoclio, cualquiera impulso, por leve que sea, se multiplica e in tensa en su extremidad, el cual impulso se logra también multiplicando menores ruedas, pero de tal diá metro, que el de todas hagan el mismo diámetro que tenía la rueda grande, y que disten unas de otras tan ta distancia, que se proporcione con la de las alas; pues de esta suerte pudiera hacerse movimiento pro porcionado a la gravedad de ellas, porque el impulso que el hombre imprimiera en la primera, prolongán dose de una en otra hasta la última, se fuera intensando de modo que en la última fuera sumamente vio lento, así porque el movimiento, que en el principio de una cantidad es leve, en el fin de ella es más intenso, como porque el impulso puesto ya en el último extremo del instrumento, o rueda última, hace el efecto que la pesa en la romana: vemos que esto no puede ser sin que el tal instrumento pese una inmen sidad, y tanto, que aun a sola su gravedad no pueda sustentarse en el aire con su impulso; luego no es dable artificio que con su movimiento pueda suspender en el aire el peso del hombre, de las alas y de sí mismo. 1826.
Pruébase lo segundo: porque para hacer este movimiento es preciso que el instrumento haga
hincapié en sí mismo y sobre el aire, de modo que agravaría tanto la máquina cuanto la procuraría alige rar; luego no pudiera hacerse movimiento que ayudase a volar. La consecuencia es cierta, y el antece dente se prueba con el ejemplo de un hombre que, estando sobre la balanza de un peso, tiene en las manos una piedra de media arroba, pues si la intenta con el impulso sostener de modo que no gravite en la ba lanza, refundido en ella todo el conato que pone en sustentar la piedra, la agrava con el impulso todo lo que había de gravitar la piedra. Y así, se halla y experimenta que corre la balanza tanto com o si no la aligerara. 1827.
Pruébase lo tercero: porque puesto un hombre de pies sobre una piedra, o tabla, por más que ti
rando de ella la quiera levantar, no puede; porque tanto cuanto impulso o conato pone en aliviarla, o ele varla, tanta gravedad la añade, refundiéndola en ella por el centro de su cuerpo. 1828.
Pruébase lo cuarto: porque hallando Arquímedes factible el elevar y dislocar artificiosamente
toda la tierra, si hallase fuera de ella alguna aldaba en que fijar o estribar el movimiento e impulso, no halló factible que eso pudiese ser estribando el instrumento sobre la tierra, siendo la razón la que hemos dicho; pues era preciso que tanto cuanto impulso se pusiese para levantarla, se convirtiese en otra tanta gravedad y peso que la oprimiese y agravase. 1829.
Pruébase lo quinto: porque procurando muchas veces algunos ingenios hacer movimientos per
petuos artificiales, han sudado en vano, por ignorar que el impulso que nace de la gravedad de una cosa no puede elevar sobre la tal cosa su propia gravedad, pues fuera ser una cosa sobre sí misma, y fuera tener más fuerzas que las que naturalmente tiene; luego nuestro ingenio no puede hacer impulso sobre su gra vedad, sobre la del hombre y de las alas. 1830.
Pruébase lo sexto: porque algunos, con la misma ignorancia, queriendo dar movimiento perenne
en el agua, discurrieron que la que sale de un estanque por la llave podía mover un instrumento de rue das, que con arcaduces, cazos o bombillas volviese al estanque la misma agua que le movía; pero que daron advertidos con el malogro de su idea, pues siendo el impulso nacido de la altura del agua, no podía elevarse la misma agua sobre la altura, porque fuera tener fuerzas sobre sí misma; luego de la misma suer te no puede darse en nuestro caso instrumento que sostenga toda su gravedad y la restante con su impulso, pues éste, refundiéndose en mayor opresión del mismo instrumento, le agrava tanto cuanto le procura aliviar, y porque fuera ser sobre sí mismo y tener más fuerzas de las que tiene, etc. De donde se saca que por ningún modo puede el hombre volar natural ni artificialmente. 1831.
Pero instarás lo primero: que puede hacerse un instrumento ligero y pequeño, y con eso podrá
el impulso vencer su gravedad. Respondo: que el impulso corresponde al tamaño del instrumento, y así siendo éste pequeño, sería el impulso corto e insuficiente, como se ve en la palanca, que si es pequeña, le vanta poco peso, porque el impulso que se le aplica dista poco del hipomoclio; y lo mismo se ve en la ro mana, que si es pequeña, puesta una libra en la extremidad gravitará como seis libras, y si es larga la romana, pesará diez arrobas, y tanto más y más cuanto fuere mayor la distancia; y se ve en las ruedas.
— 14 — que si la rueda es pequeña nos aligera poco las cosas que por ella se suben, com o vimos en el carrillo de los pozos; pero si es grande, como son las grúas, totalmente aligeran el peso de lo que se sube, porque una onza de peso o impulso que se aplique a su circunferencia, por la distancia en el eje, o hipomoclio, viene a pesar muchas arrobas. 1832.
Instarás lo segundo: de los principios consta que un cuerpo grave sobre un líquido se puede sus
tentar si se aplica un impulso mayor que el del peso o gravedad del cuerpo; luego aplicando aquí un impulso mayor que el peso del hombre se sustentará en el aire. Respondo: concediendo el antecedente cuando pueda darse ese impulso; pero niégase que se pueda dar artificialmente, porque com o el exceso que el hombre hace al aire en la gravedad es tan grande, es necesario para sustentarla un impulso muy grande y violento; éste no puede ser sin que el instrumento pese tanto com o ha de aplicar de impulso, com o dejamos probado; luego no puede haber impulso que sustente el peso del instrumento, el del hombre y el de las alas, que es tan excesivo com o vimos. 1833.
Instarás lo tercero: el águila, la avutarda y el grifo tienen gravedad muy desproporcionada a la
del aire, y no obstante se sustentan y vuelan en él, porque aplican impulso y movimiento proporcionado al dicha exceso; luego también acá puede suceder así. Respondo: que estas aves tienen el movimiento vital y natural, y así pueden hacer impulso superior al peso, sin añadir nuevo peso con instrumento al guno artificial; pero en nuestro caso, como haya de ser artificial, no milita lo mismo; además, que en las aves, com o las alas o alones están informados con el alma (porque ésta asiste parcialmente, o parte de ella asiste en cada parte del cuerpo), de aquí es que el alma del ave, que reside en los alones, puede m o verlos en sí mismo; y con efecto, los eleva inmediatamente, sin que el impulso les vaya desde el hipomoclio o encuentro del ala; lo cual no pasa en las alas artificiales, en quienes el impulso sólo se hace en el eje, o encuentro, y desde allí se levanta toda el ala, con que los extremos de ésta pesan tanto cuanto e^ la distancia, o cuanto distan del hipomoclio, donde se hace la fuerza. Luego, etc. Confírmase: porque por esta causa un hombre puede menear los dedos sin menear la muñeca, y puede levantar la mano sin menear el codo, y puede mover la mitad del brazo, hasta la sangría, sin mover los goznes del hombro, que es el hipomoclio, porque estando el alma en todas las dichas partes en sí mismas las mueve, sin dependencia de los goznes referidos; luego de la misma suerte lo hace el ave, etc. 1834.
Instarás lo cuarto: estas aves referidas no tienen la proporción de alas puesta arriba, pues pe
sando treinta libras no tienen treinta palmos de ala; luego menores alas se pudieran poner al instrumento, y, por consiguiente, no pesaran. Respondo: que lo común de las aves es tener la proporción referida, y aun esas no se apartan mucho desta proporción, y si algo se apartan, lo suplen con el mayor vigor y es fuerzo de su movimiento, que com o son de naturaleza valiente, le tienen mayor que otras y le pueden aplicar. 1835.
Jnstarás lo quinto: los autores referidos nos dicen que se han fabricado aves de metal que vo
laban, siendo así que el metal tiene más desproporción de peso con el aire que el hombre; luego no hay como pensar que éste no pueda volar de la misma manera que ellas. Respondo: que por las razones que tengo alegadas por mi sentencia, tengo por inverosímiles los tales ejemplares, sin hacer agravio a los auto res, pues ellos lo refieren tomados de otros y no porque lo hayan visto. 1836.
Pero cese ya mi pluma, y si hasta aquí altanera, imitando a ¡caro, ha presumido volando con
las alas del discurso registrar a la naturaleza sus más elevados secretos tesoros, ya reconocida de su insu ficiencia, por no imitarle también en el precipicio abata humilde el vuelo, y dando fin al discurso, y al vo lar, someta con tal resignación a la censura y corrección de los doctos, y especialmente a la de nuestra Ma dre la Santa Iglesia, todo cuanto en este libro llevo escrito; así lo hago, deseando ceda todo en honra y gloria de Dios Nuestro Señor, de la Virgen y Madre Santísima de nuestro Seráfico Patriarca, del glo rioso San Antonio y de todos los Santos. Amén.
Existe otra edición con la misma fecha, y otras dos con la de 1677.
8.— SÁ N C H EZ D E V IL L A M A Y O R (D. Andrés). Exclamación a los heroycos hechos del Eremita ,del ayre, Príncipe de los Stylitas, San Simeón. Se villa, Tomás López de Haro, i68o, 4°; 12 h., 277 pág., 7 h. Existe una reimpresión, Madrid, Bernardo Peralta, 1728; 1 lámina, 9 h., 277 págs., 7 h. La estampa representa al Santo viviendo en el aire, y en la página 82 hace referencia al vuelo de las aves, diciendo que Simeón tuvo la propiedad de éstas.
- 15 g —A B R E U (Fr. Andrés de). Vida del Venerable siervo de Dios Fr. Juan de Jesús, Religioso lego de la orden de N. P. S. Francisco, de la provincia de San Diego, de Canarias, etc. (Lámina 3.) Madrid, Antonio González de Re yes, 1701, 4.“, 8 h., 396 págs., 2 h. El capítulo XVIII, pág. 81, se titula R e fiérese un m ara villoso ra p to y huelo d el S ie r v o de D ios.
Aunque existen numerosos libros místicos y de vidas de Santos, en los que se refieren éxta sis en los cuales se veía a éstos sostenerse en el aire, se cita especialmente este libro porque en él se describe un vuelo, nombrando los lugares por donde pasaba Fr. Juan de Jesús y donde tomó nuevamente tierra. ( N o citado p o r Palau.)
10.— GUSMAO (Bartholomeu Lourengo de). Figure de la Barque inventée en 1709 par.... , Chapelain du Roi de Portugal, pour s’élever et se diriger dans les airs. (Lámina de cabecera.) “ La Pasarola”. Esta lámina es una copia de la ilustración que acompañaba a la C arta es crita p o r M . L . A . G . a M . D . S. en Ver salles,
fechada en Lisboa en febrero de 1784.
Desde Juego están todos conformes en que el dibujo no representa ni mucho menos el in vento del P. Gusmáo, y que se trata de un aparato completamente fantástico y bien diferente del que debió servir al sabio jesuíta portugués cuando realizó su experiencia. Este, de quien se han llegado a considerar, no una, sino dos personas, aunque erróneamen te, nació en Santos (Brasil) hacia 1685, fué ingeniero, ingresó en la Compañía de Jesús y murió en Toledo el 19 de noviembre de 1724. Su hermano Alejandro fué un diplomático muy conocido y apreciado. Freire de Carbalho, de cuyo libro se da noticia en su lugar, ha sido el que más ha profun dizado en el estudio de este personaje, y mediante los documentos que reproduce, unos impre sos, otros manuscritos, se deduce que el P. Gusmáo había inventado una máquina con ayuda de la cual podía transportarse por los aires de un lugar a otro, sin que pueda determinarse cómo era la tal máquina. El manuscrito núm. 4, citado por Freire, dice; "Se hizo la experiencia en 8 de agosto de este año de 1709, en el patio de la Casa de la India, delante de S. M., mucha nobleza y gente, con un g lo b o que subió suavemente a la altura de la Sala de las Embajadas, y descendió del mismo modo, elevado por cierto material que ardía y al que aplicaba fuego el mismo inven tor.” Después rectifica y dice: “ Esta experiencia se hizo dentro de la Sala de Audiencias.” Que tal experiencia se realizó, es indudable. Que tuvo éxito, debe ser cierto, toda vez que el Rey D. Juan V premió al inventor con una prebenda dotada con 600.000 reis. Que tuvo reso nancia, por lo menos, en Lisboa, lo prueba el hecho de que el pueblo Je bautizó con el nombre de “O Voador” ; ahora bien, ¿cómo quedó aquel hecho sin repetirse y por qué abandonó su autor las exf)eriencias? Parece ser que era hombre sin ambiciones, sabio y prudente, y como quiera que se le acusó de magia, y la Inquisición portuguesa tomó cartas en el asunto, debió de renunciar a todo nuevo intento; pero es muy probable que, setenta y cuatro años antes de que los hermanos Montgolfier diesen a conocer su descubrimiento, el P. Gusmáo había volado en un verdadero globo— ‘‘un gran cesto d e m im b re recu bierto d e papel con u n brasero encen d id o d e b a jo ” — aunque ello
fuese dentro de la Sala de Audiencias de Lisboa.
— 16 — La lámina que representa “ La Pasarela” debió de tener grandísimo éxito, pues existen va rias distintas, con ligeras variantes, alguna de ellas reproducida también en esta obra. Como quiera que se suponía que la máquina se movía merced al magnetismo y a la elec tricidad, no estará demás dar la explicación de los distintos elementos, señalados con letras en los diferentes grabados: A.
Velamen para sostener la barca.
B.
Timón.
C. C.
Fuelles para suplir la falta de viento.
Alas para sostener la máquina.
D.
E. E.
Imán encerrado en dos bolas metálicas que atraen el cuerpo de la barca, forrado de plancha de
hierro. F.
Imperial y red de la que cuelgan trozos de ámbar que atraen una estera de paja de cebada que
tapiza el interior de la barca. G.
Brújula.
H. H. I.
Poleas para largar la escota del lado del viento.
Espacio para diez viajeros, y el piloto inventor fijando su ruta.
II.— TO SCA (Thomas Vicente). Compendio mathemático, en que se contienen todas las materias más principales de las ciencias que tratan de la cantidad. Valencia, 1709-15, 9 vols., 8.“ De esta obra, que trata de la navegación aérea, hay ediciones posteriores de 1721, 1727, 1757 y 1794. La de 1757 se describe en su lugar con reproducción de portada.
12.— fCARO Y DÉDALO . Necedades de tontos y avisos de cuerdos. (S. 1. n. a.) Hacia 1710. Un pliego en romance impreso dentro de orla. (Lámina 4.)
13.— JO V E Y M U Ñ IZ (D. Ju an ). Jo vial cristiano y erudito, no menos útil que gustosamente entretenido; Democrito nuevo, contento en toda fortuna. Arte de vivir alegre y contento en el mundo. Madrid, Ibarra, 1753, 4.°, 23 hojas, 319 págs. (Lámina 5.) En la página 164 del tomo 1 hay un pasaje titulado "E l Ingeniero del Ayre”, en que se habla de la manera de volar.
14.— P LU C H E (Abad M r.). Espectáculo de la naturaleza o conversaciones acerca de las particularidades de la historia natural.... , traducido al caste llano por el P. E. Terreros y Pando. Madrid, Ibarra, 1756-58, 16 vols., 4.“ Láminas. De este libro, en que se habla de la posibilidad de volar, existen ediciones posteriores de 1771-73, 1785 y 1786. En su lugar se describe la edición de 1771-73 con reprodución de portada.
— 17 i j . — TO SCA (Thomas Vicente). Compendio Mathemático, en que se contienen todas las materias más principales de las Ciencias que tratan de la cantidad. Valencia, 1757, 9 vols., 8.° (Lámina 6.) En la página 272 del tomo IV se trata de si es posible la navegación aérea, afirmando el autor que sí. De esta obra hay otra edición posterior de 1794.
16.—^JUAN (D. Jorge). Examen Marítimo Theórico-Práctico o Tratado de Mechánica aplicado a la construcción y manejo de los navios y demás em barcaciones. Madrid, D. Francisco Manuel de Mena, 177 1. 2 tomos, 8.°, con láminas. En el tomo I, página 399, comienza: A p é n d ic e 1. S o b re la theoria d e los com eta s qu e v u e lan los niños para verifica r la le y con qu e resisten los flu id os.
17.— P LU C H E (Abad M r.). Espectáculo de la naturaleza o conversaciones acerca de las particularidades de la Historia N atural.... , traducido al caste llano por el P. E. Terreros y Pando. Madrid, Pedro Marín, 1771-73; 16 to mos en 4.“, con infinidad de láminas grabadas. En el tomo II, página 25, se habla del vuelo de las aves y se hace un estudio de S i podría el h om b re volar.
Hay ediciones posteriores de 1785 y 1786.
i8.— GUSM AO (Bartholomeu Lourengo de ). Petigáo sobre o instrumento que inventou para andar pelo ar, e suas utilidades. Lisboa, Simáo Thadeo Ferreira, 1 774. Esta petición, transcrita en el libro de Freire de Carvalho, que se describe en su lugar, dice, entre otras cosas: "H e inventado una máquina con la cual se puede viajar por el aire mucho más rápidamente que por tierra o por mar. Se podrán recorrer con ella más de doscientas leguas por día, llevar cartas para los ejér citos en los lugares más lejanos. Se podrán sacar de las plazas sitiadas las personas que se quiera sin que el enemigo pueda impedirlo. Gracias a este aparato se descubrirán las regiones más cercanas a los polos.”
Como hacen observar los autores de “La Conquête de l’air vue par l’image”, Gusmáo tenía mucha fe en su aparato; pero lo curioso es que en esta solicitud previó la aerostación militar y el descubrimiento del Polo Norte.... en globo.
— 18 — I9-— A U D IX E
D E L A F U E N T E (D. Jerónimo). El Carro Volante. Pronós tico de quartos de Luna. Madrid, Andrés Arteaga, 1774, 8.°, 18 págs. y una lámina. La estampa representa el Carro Volante con la siguiente leyenda: No es mucho que vuele el buey si vuela el carro también.
Por agua, por viento y por tierra, surca el carro, anda y vuela. ( N o citado p o r P a la u .)
20.— CO CHE V O LA N T E. Grabado en que se ve el coche con cuatro personas dentro, una de ellas con una paloma en la mano. En la parte de la derecha tiene diez líneas de explicación. Sin lugar ni año, fines del siglo XVIII. (Lámina 7.)
2 1.— Idem id. Variante del anterior, con 16 líneas más de explicación añadidas. En total 26. Se ven dos personas más en la popa, y el personaje que tenía en la mano la paloma tiene ahora una ban derola con las armas de Valencia. Firmado Hz Ft. (Lámina 8 .)
22.— Idem id. Grabado en que se ve el mismo coche reproducido anteriormente, con cinco personas. Fue ra del coche hay otras tres. Firmado M. S. (Lámina 9.)
2 3 .— D ÍAZ M O N A ST ER IO (D. Diego). (Seudónimo de D. José de Viera y Clavijo.)
“ Los Ayres fixos” . Poema didáctico en quatro cantos. Madrid, Blas Román, 1780, 4.“, 32 páginas. Idem id. Adición al poema de “ Los Ayres fixes” . Una hoja sin paginar y 5 hojas más, páginas 33 a 41 y vuelta en blanco. Comprende el Canto V y carece de pie de imprenta y de fecha. Se imprimió como conti nuación de “Los Ayres fixes” en 1781.
Idem id. “ La Machina Aerostática” . Adición al poema de “ Los Ayres fixos” . En la portada, un grabado (lámina 10). Una hoja sin paginar y 7 hojas más, páginas 43 a 56. Comprende el Canto VI, y carece de pie de imprenta y fecha. Se imprimió como continua ción a “Los Ayres fixos” en 1783. Aunque Viera y Clavijo dice en sus “Memorias” que el poema se imprimió en 1779, la fe-
— 19 — cha de la portada es de 1780. Luego añade que el Canto V se imprimió en 1781 y el VI en 1783. Las tres partes tienen el mismo papel e idéntica impresión, que es más limpia en la ter cera. Damos a continuación íntegro el canto VI.
V
85.
Nuevo prodigio el ánimo arrebata :
89.
Más firme cantará la invención grata
Ni las esferas de latón vacías.
Con que el mortal, por colm o de osadía.
C om o propuso al mundo el Padre Lana;
Desdeñando la tierra, vuela, y trata
N o son las que, en regiones siempre frías.
De acometer la etérea Monarquía
Otra pluma llenó de la aura vana:
Donde hasta aquí reinaba sola Juno,
Es del gas inflamable leve nube.
Fiera de ser más libre que Neptuno.
De humo de paja es ráfaga que sube.
II
86.
M ucho Dédalo humano tuvo antojo
VI
90.
De remontarse al diáfano elemento;
” Un balón, pues, de gas rarificado.
Más ligero que el aire y menos denso.
Y muchos, al probar tan noble arrojo,
Presentando un volumen dilatado.
Icaros fueron, burla y escarmiento.
L o material olvida con lo inmenso.
Mas llega un hombre ya, que del sonrojo
Y es tal su levedad en este estado.
Vengando la razón, muestra el talento
Tanta su propensión al libre ascenso.
De subir a surcar la azul esfera
Que, ansioso de habitar altas regiones.
Con alas de aire fijo, no de cera.
Huye del suelo y fuerza las prisiones.”
III
87.
"N o es el carro volante que estos días
Soñó despierta una elocuencia insana.
Vuelve, Musa, a inspirarme; y la voz mía
Tú, Montgolfier, tú fuistes el primero
VII
91.
Que, emulando de Architas la paloma.
Con tal noticia, todos, por su parte.
Se alteran en París; arman un globo,
Del vapor más sutil y gas ligero
Y desde el militar Campo de Marte
Llenaste un vasto globo y gran redoma.
Le ven volar con éxtasis y arrobo.
Tú vestiste el balón de fino cuero,
Cayó en Gonese; y cuantos de aquel arte
De lienzo o tafetán dado de goma;
Ignoran la invención, le juzgan lobo.
Tú le viste subir a lo más alto
Le disparan, le hieren y, por fallo.
Con tierno gozo y propio sobresalto.
Le arrastran a la cola de un caballo.
IV
S.
El cielo de Annonay fué el primer cielo
VIII
92.
La Academia de Ciencias, que conspira
Testigo de este triunfo de las ciencias,
A cuanto es gloria y bien de su instituto.
Y aquel vuelo feliz fué el primer vuelo
Con entusiasmo y júbilo se admira
De la fama de tales experiencias.
Viendo que Montgolfier, en un minuto.
Sabios—les dijo— , cese vuestro anhelo;
El balón colosal hincha y estira
Cesen vuestros estudios e impaciencias;
Con el gas que encontró su ingenio astuto.
Que el arte de volar que se apetece
Pero ¡cuánto sintió la Junta sabia
La máquina aerostática os lo ofrece.”
Que un huracán mostrase allí su rabia!
20 X IV
IX 93.
La aérea Potestad, llena de envidia,
98.
Fueron las TuIIerías rada amena
Al ver de esta Babel los serios planes
De do zarpó la victoriosa nave
Y que a escalar el cielo con perfidia
Que, corriendo en dos horas sin faena.
Se atreven otra vez nuevos Titanes,
Ha andado nueve leguas caudal ave;
Contra el balón furiosamente lidia.
Leve se hace con quitar la arena.
Excitando tormentas y huracanes.
Con privarla del gas queda más grave,
Sumérgelo un instante, y se recobra;
Y Charles y Robert, sus Palinuros,
Oblígalo a amainar, mas no zozobra.
Tremolan gallardetes bien seguros.
XV 94.
En Versalles, a vista de la Corte,
99.
Mientras así nuestros viajeros andan,
Otro rico balón se form ó luego.
Y el largo campo desde el cielo notan.
Que fué subiendo con gallardo porte.
Las palomas de Venus se desmandan.
Impregnado del humo, hijo del fuego;
Los pavones de Juno se alborotan.
Diversos animales de transporte
Los céfiros no juegan ni se ablandan
Volaron al cénit con tal sosiego.
Los aquilones que la tierra azotan.
Que, al mirarlos Atlante en sus umbrales.
Pues bajaron en climas tan helados
Los contó entre los signos zodiacales.
Barómetro y termómetro diez grados.
XVI
XI 95.
A abrirse rumbo el hombre se aventura
100.
¿N o viste al pez, cual animada flecha.
Y hender del aire el piélago fluctuante.
Que sube y baja por el agua amiga
N o con pecho de bronce y alma dura
Cuando de su aire interno se aprovecha
Com o el primer osado navegante:
Ampliando o comprimiendo una vejiga?
Soberbio, sí, de subyugar la altura
Pues también el balón de gas se estrecha.
Y en carro frágil semidiós triunfante.
Se ensancha y se revuelve sin fatiga.
Sin brújula, timón, remo ni antena,
Porque imita, en sus giros, unas veces
Pisar las torres y pasar el Sena.
A aquellas aves, y otras a estos peces.
XVII
XII 96.
De A rla n d es y P ilá tr e los dos nombres
101.
Así como los griegos vitoreaban
El templo ocuparán de la memoria.
A los héroes
Pues fueron ambos los primeros hombres
O com o a sus deidades inmolaban
y atletas que vencían,
Que de volar tuvieron la alta gloria.
Cuando del sacro Olimpo descendían.
Créelo, Posteridad, y no te asombres Al ver de Elias repetir la historia.
Así los de Hedouville y Nesle honraban A los dos que en la máquina venían,
Que si un carro es mortal y otro celeste.
Y entre vivas y voces contrapuestas
El fuego transportaba aquél y aqueste.
Consagraban sus curas tales fiestas.
XVIll
Xl l l 97.
Moradores de Nesle, ¿qué es aquello
102.
¡Cuánto promete al uso de la vida
Que veis venir rasgando el horizonte?
Este gran timbre del ingenio humano
N o es la ascensión del Ganimedes bello.
Cuando la nave a un punto dirigida
Ni el precipicio del audaz Faetonte;
Fuere obediente a la perita mano;
Del Iris matizado no es destello (1),
Cuando a la posta el curso no le impida
Ni el Pegaso que deja el doble monte:
El arduo monte ni el fragoso llano;
Es la nave aerostática velera De argonautas que surcan la atmosfera.
Cuando, en fin, el francés, en paz o en guerra.
(1)
Alusión a las fajas de colores de este globo.
Desde Calais volare a Inglaterra!
— 21 — XXII
X IX 103.
Lo eléctrico del aire y variaciones,
La Fisica sabrá por esta vía,
106.
Pero mientras, corriendo espacios largos,
A ser constelación del cielo vuela
Y sin nubes verá, ni refracciones.
El nuevo globo, y con la nave de Argos
Cometa, eclipse o faz la Astronomia;
Ovidio su apoteosis nos revela.
Sus límites, sus grados y extensiones
Dispense un Rey honores, premios, cargos
Podrá fijar mejor la Geografía;
A Montgolfier y alumnos de su escuela,
El comercio y milicia harán progresos.
Y mande se transmita su figura
La maquinaria elevará más pesos.
En bronce y mármol a la Edad futura.
X XI I I
XX
104.
¿Quién le diría, al que del hierro duro
107.
Ni es sola una nación la que trofeos
Sacó primero el ácido inflamable.
Sabrá erigir a tan curiosa hazaña:
Que había de ser aquel vapor impuro
Ella ha pasado ya los Pirineos,
Para volar la mágica admirable?
Donde un Príncipe, honor de nuestra España,
¿Que, en débil opresión, el humo oscuro
Satisfaciendo activo sus deseos
Sublevaría un peso formidable,
Hizo poner tres globos en campaña
Y que un mortal, nadando en el abismo.
Que, siguiendo del águila las huellas.
Domaría el aire con el aire mismo?
Llevaran su real nombre a las estrellas.
XXIV
XXI 105.
Bien podrá ser que un día la Fortuna
Haga nacer otro C o ló n segundo
108.
De la imperial Madrid los nobles hijos.
Que aman la novedad aún más que al toro.
Que emprenda navegar hasta la Luna
También han visto ya con ojos fijos
Com o aquél hizo viaje al Nuevo M undo;
Tres esferas volar com o un meteoro (1);
Que un Herschel lince, sobre tal columna.
Y alzado el “ gas” en estos escondrijos
Nuevos planetas halle en el profundo,
De la membrana en que se bate el oro.
Y que algún Fontenelle tanto viva
C om o que dijo al español atento:
Que ande los astros y su historia escriba.
Ved de otro N o n P lu s U ltra el vencimiento.
24.—O B SE R V A C IO N E S sobre el vuelo de las aves para el arte de volar con el globo aerostático, por D. G. D. F. M. D. S., 1783. Manuscrito en 4.® de unas 50 hojas. Principio con un preliminar que intitula: “ Prospecto” y ocupa las cuatro primeras hojas. Sigue “ Proposición Primera”, que ocupa unas 28 hojas. Luego “ Proposición Segunda”, que ocupa unas 18 hojas; la última es la explicación de cinco figuras que se hallan dibujadas en una hoja en folio que en el volumen se halla plegada. El manuscrito está escrito con letra muy correcta y clara de gran igualdad. La encuader nación es de piel roja de fines del siglo XVIII; (P erten ece al Sr. M a r q u é s
d e C a sa
T o r r e s.)
(1) En Madrid, el día 15 de diciembre (1783) se echó un globo del jardín del Excelentísimo Señor Mar ques de Santa Cruz, a vista de un concurso lucido; otro se echó por la tarde, a la puerta de Santa Bár bara, donde igualmente había volado otro tercero algunos días antes. Todos eran hechos de aquella pielecita sutil de que usan los batidores de oro, y estaban llenos de aire inflamable.
— 22 —
25-— A SC E N SIÓ N de Charles y Robert, en París, en i.° de diciembre de 1783. Grabado con pie en castellano que representa el momento de iniciarse la ascensión. (Lá mina II.)
26.— N A V E atmosférica, y tentativa sobre la posibilidad de navegar por el ayre, no sólo especulativa, sino prácticamente. Su autor ****, residente en esta Corte. Madrid, en la Imprenta del Supremo Consejo de Indias, 1783, i2.°, 43 páginas y una lámina plegada que representa la nave. (Láminas
12 y I3-) En este libro se hacen diversas proposiciones para convencer de la posibilidad de navegar o dirigirse a voluntad en el aire. Proyecta la construcción de una nave, según el grabado (lá mina 13), mediante la cual, y aun con viento contrario, pretende trasladarse rápidamente de un lugar a otro por el procedimiento de subir a gran altura en el punto de partida, y desde allí lanzarse por plano inclinado hasta el de destino. La obra se reimprimió varias veces, que quedan reseñadas en su lugar.
27.— N A V E admosphérica y tentativa.... La misma obra anterior, reimpresa en Barcelona por Pedro Gomita y Giralt. Impresa en la calle de Xuclá, año 1784. 8 .°, 31 páginas y 2 láminas plegadas. (Láminas 14, 15 y 16.) C N o cita d o p o r P a la u .)
28.— CA N TO que en elogio de la brillante invención del globo aerostático y famosos viages aéreos executados por los célebres viajeros franceses en los días 2 1 de noviembre y primero de diciembre de 1 783 escribía Cypariso, la brador asturiano, en las frondosas riberas del río Narzea. Madrid, D. Joachín Ibarra, 1784, 4.", 26 páginas. (Lámina 17.)
29.— F IE S T A de toros en el aire. Isidr® Carn° lo inb° i grabó, año de 1784. Grabado de 20 X 30 cms., representando dos globos que llevan, en lugar de barquilla, uno un toro y el otro un picador a caballo. Debajo hay multitud de personas y los aparatos con que se mantenían cautivos los globos. Al fondo la ciudad. (Lámina 18, reducida.) De esta lámina existen dos estados de época, uno sin letra y otro con ella. D. José Sancho Rayón la reprodujo de 1870 a 1880.
30.— M E R C U R IO D E E SP A Ñ A . Madrid, enero de 1784. En este número, pág. 39, se inserta la noticia de estarse fabricando en Milán, por el Ca nónigo Veneciani, un globo, en el cual se han hecho varias ascensiones.
- 23 3 1.— Idem id. Madrid, febrero de 1784. En las páginas 127 a 137 se describen detalladamente los viajes aéreos de Montgolfier y Pilátre de Rozier. (Lámina 19.)
32.— Idem id. Madrid, marzo de 1784. En este número, págs. 221 a 234, se ocupa extensamente de los viajes aéreos de los herma nos Montgolfier y otros.
33. — Idem id. Madrid, septiembre de 1784. En las págs. 27 a 29 se describe un viaje aéreo de Robert.
34. — Idem id. Madrid, noviembre de 1784. Dedica las págs. 219 a 224 a las ascensiones de Robert.
35.— M. L. R. Discursos Populares Observados pelo Poeta Pasquino M. L . R. A respecto da Maquina Aerostática. Lisboa, 1784, 4.“
36.— PA TIN H O (Joseph). Poisson Aérostatique enlevé a Plazentia, ville d’ Espagne situé au milieu des Montagnes, et dirigé par Dom Joseph Patinho, jusqu’à la Ville de Coria au bord de la Ri viere d’Arragon, éloigné de 12 lieues de Plazentia, le 20 mars 1784. A Paris chez J . Chereau. Magnífico grabado en que se ve el pez aéreo dirigiéndose de Plazentia a Coria, tripulado por tres personas. (Lámina 20.)
37-— S U R IÁ (Francisco). Experiencias aerostáticas en Barcelona. “ ¿Qué fal ta, pues, para volar? Que cueste poco.” Barcelona, 1784, en 4.®, 10 hojas de texto con una viñeta alusiva y una lámina grabada por Gamborino. (Láminas 2 1 y 2 2 .)
38.
V IE R A Y C L A V IJO (D. Joseph). (Autor del poema didáctico “Los ayres fixos”,
descrito en el núm. 23.) Retrato dibujado por Carnicero en 1780 y grabado por Fabregat en 1784. (Lámina 23.)
- 24 — 3Q.— V A LG O M A (José).— Carta de J . V., natural de esta Corte, a un amigo suyo, en crítica al papel intitulado “ Nave atmosférica y tentativa sobre la posibilidad de navegar por el aire, no sólo especulativa, sino prácticamente” . Madrid, 1784, 8.°, 34 págs., en las que con gran conocimiento científico se discute acerca de la navegación aérea, destruyendo los argumentos y proposiciones del autor de la “Nave Atmosférica”. (Lámina 24.) Aunque no consta nombre de autor se atribuye a D. José Valgoma.
(N o
cita d o p o r P a la u .)
40.— X A V A G A D E N IA (D. Fermín). Diálogo sobre el Globo Aerostático, y Nave Atmosférica, entre un Abate y una Dama, en que se da una perfecta instrucción de esta materia, por D. Fermín X avaga Denia, Académico de la de Jurisprudencia, sita en la Casa de los Padres Menores del Espíritu San to de esta Corte. Madrid, año de 1784, por Blas Román. En 8.° de 39 págs., su precio, 2 rs. vn. Se vende en la Librería de Corominas, Calle de Carretas. Se explica en este diálogo qué es el Globo Aerostático, quién fué el inventor de esta má quina, quiénes la han adelantado, de qué partes consta, cómo se hace, qué es Gas o Aire infla mable, cómo se introduce en el globo, qué es Nave Atmosférica, qué se consigue con esta máqui na, hasta qué altura sube, qué causa la hace subir, cómo y con qué fuerza, su dirección en el ascenso y descenso, y si se puede dar alguna para navegar y dirigirla por el aire.
( M e m o r ia l L iterario d e M a d r id , ju n io 1784, pág. 6 3 .)
4 1.— IN F A N T E DON G A B R IE L . Según hace constar Grand Carteret en su libro “ La conquête de l’air vue par l’image”, un pintor francés, Mr. Bouche, establecido en Madrid, había dirigido la construcción de un globo por orden del Infante Don Gabriel. El 6 de junio de 1784 montó en él sin precauciones, y ha biéndose prendido el fuego en la envoltura, se vió obligado a tirarse de la galería.
42.— M E R C U R IO D E ESPA Ñ A . Febrero, 1785, 8.° En este número se describe una ascensión de Blanchard, con otras interesantes noticias (pá ginas 119 a 130, o sean 12 planas). Se inserta el anuncio de venta de “Canto que en elogio de la brillante invención del globo aerostático.... ” (libro descrito en el núm. 28), se hallará en las librerías de D. Joaquín Ibarra, calle de la Gorgnera; de Escribano, calle de Carretas, y en Oviedo, en la de D. Santos Acero.
— 25 — 43.— V IA JE A É R E O . Carta de un mercader de Manila a un amigo de Burgos. Su data, a 2 de junio de 1784, y su recibo en 6 del mismo mes y año. Folleto en 8.“, 32 páginas. Relato fantástico en romance de un viaje aerostático. (Lámina 25.) (N o
cita d o p o r P a la u .)
4 4 .— C O M E D IA
en prosa intitulada “ La Nueva Máquina del Gas” , pequeña pieza de un solo acto, escrita por el D. J . C. S. Valencia, Joseph Esteban y Cervera, 1784, 4.", 24 páginas. Piececilla en la que se desarrolla la burla de un enamorado que finge haber inventado la
dirección de los globos para obtener la mano de su amada. (Lámina 26.) (N o
cita d o p o r P á la u .)
45.— CO PIA de la 3.“ Máquina Aerostática, construida por el Capitán D. Vi cente Lunardi, en la que se elevó en Londres en compañía del Caballero Biggin y Madama Sage, a los que puso en tierra felizmente después de ha ber corrido 14 leguas; prosiguió después Lunardi solo y descendió 5 leguas más allá, en la Quinta de su amigo el Barón Dick. Se volvió a elevar y pasó sobre la Ciudad de Chester, y finalmente se apeó junto al Castillo de Tarpoly, habiendo corrido 40 leguas de atmósfera en menos de cuatro horas. Está grabado por F. Jones (1785) y mide 36 cms. de ancho por 52 de alto. Representa el globo, viéndose en la barquilla a Lunardi, manejando unos abremos, y a los dos pasajeros. (Lámina 27, reducida.)
46.— T H E G E N T L E M A N ’S M A G A Z IN E . Abril, 1786, 4.“ Contiene un grabado en cobre que representa la máquina aerostática de Bartolomé de Gusmáo, así como un artículo con la correspondiente descripción (colofón del texto). Esta lámina es una de las numerosas variantes que se editaron en aquella época y a las que se hace referencia en el núm. 1 0 .
47-— C L A D E R A (D. Christóval). Espíritu de los mejores diarios literarios que se publican en Europa. Madrid, Manuel González, 1787-91, i i volúmenes 4.°, láminas, 272 números. Tomo I, núm. 9. Declaración de la vigésimatercia experiencia aerostática hecha en Va lenciennes por M. Blanchard. Tomo 1 , núm. 64. Reflexiones sobre los medios de perfeccionar el arte de viajar por los
— 26 — ayres, con la descripción de una máquina nuevamente construida sobre otros principios de los adoptados hasta ahora (1787). Tomo X, núm. 265. Extracto de un escrito de M. Blanchard, intitulado “Análisis de la nueva máquina aerostática que inventé y executé en los años 1789 y 1790”. Tomo X I, núm. 270. “ Física Aerostática”. Extracto de una carta escrita por M. Blanchard.
48.— D IA R IO D E M A D R ID (Periódico). Madrid, en la Imprenta de Manuel González. Con privilegio Real. Contiene artículos, referencias y noticias acerca de la Aeronáutica en los números si guientes ; 17 septiembre 1786. Se echará a volar un globo bajo la dirección de los Sres. Livinio Stuyck, D. Juan Stuyck y D. Diego Belinchón, en la Real Fábrica de Tapices. 29 septiembre 1786. En la Fábrica de Tapices se echará a volar un globo por el Director D. Livinio Stayck, con asistencia sólo de sus familiares. 24 septiembre 1788. Mecanismo del vuelo de los pájaros. 14 septiembre 1790. Artículo acerca del resultado de las combinaciones mutuas de los ayres fixos, por Mr. de la Metherie, firmado por Salanova. 18 enero 1791. Artículo de Joaquín Calonge y González (Capellán) en contra de los globos aerostáticos. 6 febrero 1791. Respuesta al Cura D. Joaquín Calonge contra su carta, en que se impug
naban la dirección de los Globos aerostáticos, firmada por Fermín Pelinysinchon y Arquirreta. 12 febrero 1791. Carta sobre la dirección de los Globos aerostáticos en defensa del señor Calonge, y contra el Americano que la impugnó. 18 junio 1791. Noticia de la venta del libro “Nave atmosférica”, con una lámina que re presenta la nave. 25 junio 1791. Anuncio de la venta de una lámina que representa el globo echado en Pa rís el 21 de noviembre de 1783. 5 agosto 1792. Anuncio de los vuelos de Lunardi en el Buen Retiro. 14 y 15 agosto 1792. Relato de la ascensión de Lunardi en el Buen Retiro (Lámina 37). 4 septiembre 1794. Relación del viaje aeronáutico executado por D. Vicente Lunardi, en la Ciudad de Lisboa, el día 24 de agosto de 1794. 27 febrero 1795. Noticia de la venta de un libro de D. José Valgoma sobre la manera de establecer unos buques volantes. 5 marzo 1795. Respuesta de D. B. L. al Sr. D. Martín Brusein acerca del problema de la ascensión de los globos. 21 enero 1798. Elogio del libro de D. José Valgoma y noticia de su venta en diferentes librerías.
49.— R O B E R T DU FO ND (Joao). “ A Maquina Aerostatica” . Poema épico por.... , dedicado a si mesmo. Lisboa. N a offic. de Lino da Silva Godinho, anno de 1787, 8.“, 52 págs.
— 27 50.— U G EN A (D. Domingo). Presbítero. Entusiasmo alegórico o Novela ori ginal intitulada “ Pesca literaria que hizo Minerva de Papeles Anónimos en uno de los días en que estaba más cargada la atmósfera de Madrid de Escri tores y Periódicos” . Madrid, 1788, 8.", 4 hojas y 1 18 páginas. En la página 94 hace una referencia a las máquinas aerostáticas, que dice: “ Gas. Son las alas de la Máquina aerostática invención ingeniosa resucitada por los Franceses para andar por la región del viento; pero de la que, hasta ahora, no se ha sacado más utilidad que romperse las piernas y desbaratarse los cascos.”
51.— SU C IN T A relación de las Fiestas de Barcelona, de 12 a 14 de febrero de 1789, por la proclamación del R ey Carlos IV. Barcelona, Vda. Piferrer (1789), 4.°, 22 págs. y un grabado representando un globo aerostático. ( N o citado p o r P a la u .)
52.— G O N ZÁ LEZ (D. Juan). “ Nueva mágica experimental permitida: Rami llete o manojo de selectas flores, tanto aritméticas como físicas.... ” Madrid, Imprenta de González, 1790, 8.®, 157 páginas. En la página 98: “Cuestión V. Si es posible modo para navegar por el ayre.” ( N o citado p o r P a la u .)
53-— G U ÍA D E FO R A ST E R O S (Kalendario manual). Madrid, año 1791. Encuadernación en mosaico y talcos. En la tapa anterior, marina; en la posterior, paisaje con un globo. (Lámina 28.) (P r o p ie d a d del Sr. C o n d e d e F in a t.)
54-— V IS T A del parage del Jardín del Buen Retiro donde se ha de elebar el globo aerostático en que ha de bolar D. Vicente Lunardi el día 12 de agos to de 1792. Grabado explicativo del lugar de la ascensión y puestos de los espectadores. (Lámina 29.)
55-— GLOBO qe se elebó en el buen retiro el día 12 de Agosto por D. V i cente Lunardi, y bajó en Daganzo, a 5 leguas de Madrid, con aplauso de todos, año 1792. Grabado que representa el globo elevándose con Lunardi en la barquilla. Multitud de per sonas presencian la salida. Firmado, Jo. Rz. (Rodríguez). (Lámina 30.)
— 28 — 56.— V IS T A del Globo Aerostático que se hecho la tarde del 12 de Agosto de 1792, en el Jardín del buen Retiro, el qual, por la elevación que tomó, se per dió de vista, y cayó en Daganzo, a 5 leguas de Madrid. Grabado que representa a Lunardi elevándose en la barquilla del globo mientras presencian la ascensión 16 personas. (Lámina 31.)
57-— N U E V A R E LA C IÓ N , y Curioso Romance, en que se da cuenta del via je que el caballero aeronauta D. Vicente Lunardi ha executado desde esta Corte al lugar de Daganzos de Arriba, en el Globo aerostático que para este efecto se le preparó en el Real Sitio del Buen Retiro el día 12 de agosto de 1792. Madrid, 1792, 4.“, 8 págs., la última en blanco. ( N o cita d o p o r P a la u .)
58.— D EM O STR A C IÓ N de hacer el Globo Aerostático, forma y materia de que se compone, con la explicación de preparar el Gas, y modo de introdu cirlo en los Globos, todo fácil y de poco coste. Bajo este epígrafe se muestra un globo enchufado por un embudo a un barril; debajo veinte líneas de texto explicativo y una línea que dice: “Se hallará en la Librería de Corominas, calle de Carretas. Sin año (hacia 1792). (Lámina 32.)
59.— R E T R A T O del Capitán D. Vicente Lunardi. Nesmith Pinx. Burke fecit. Grabado con el retrato en el centro y debajo unas noticias biográficas. Probablemente se trata de un cobre hecho en Londres en 1792, realizándose la tirada en España con el pie en castellano. Ejemplar soberbiamente miniado de época. (Lámina 33.)
60.—Otro en bistre. (Lámina 34.)
6 1.— Otro en negro. (Lámina 35.)
62.— T A R JE T A de Lunardi. Grabado en cobre con el nombre del aeronauta en una banderola sostenida por dos ni ños, en la cual dice, además: “Vive en el Coliseo del Buen Retiro.” El ejemplar reproducido sirvió en Portugal de billete para presenciar una ascensión. (Lá mina 36.)
— 29 6 3 — SA LA N O V A Y G U IL A R T E (D. Pedro Alonso de). “ Estática del Ayre y Náutica de la Atmósfera, o disertación físico-matemática sobre el origen, la invención, historia, fábrica, disposición, dirección, utilidades y perjuicios de las Máquinas o Globos Aerostáticos. Madrid, Imprenta de Sancha, 1792,8.”, 76 páginas. (Lámina 38.) En la página 16 comienza la “Noticia Particular de los Viajes Aerostáticos del aeronauta el Capitán Don Vicente Lunardi”. La última hoja del volumen describe el aparato con que voló Lunardi el día 23 de septiembre de 1792. Al final, una gran estampa, grabada en 1784, con varias figuras. (Lámina 39.) El mismo libro contiene:
Disertación Phísico Eléctrica sobre las tempestades seguidas que acae cieron en Madrid los días 20 y 21 de junio del corriente año de 1792, y efec tos de las fulminaciones que arrojaron a casa de Don Nicolás de los Heros, con su declaración circunstanciada. (Lámina 40.) Sigue la paginación 77 a 106. En las páginas 105 y 106, relato de la segunda ascensión de Lunardi. (Lámina 41.) Es el libro más importante publicado hasta aquella fecha acerca de la navegación aérea. Copiamos el relato de la primera ascensión de Lunardi: "Este globo, que aun dura servible, es perfectamente esférico, con 31 pies de diámetro, 95 de circun ferencia por su ecuador, 2.844 de superficie, 14.161 de solidez, y capaz de levantar 916 libras de peso, sien do, com o es, de tafetán engomado; porque a haber sido de pieles de carnero, sólo podría ascender 576 libras; y de pieles de cabra, no más que 340. Compónese de cachos de tafetán carmes! y pajizo, engomado exteriormente con el caoutchouc o goma elástica, p-ara su mayor resistencia y duración. En la parte alta lleva una válvula o compuerta, hecha a resorte, y afianzada a una rodaja de cuero para su mayor firmeza y seguridad. De esta válvula y atravesando lo intenor del globo, baja una cuerda a salir por la boca de él; por cuyo medio, abriendo o cerrando la compuerta el aeronauta, consigue éste bajar a voluntad suya, haciendo que entre al gas la cantidad de aire admosférico conveniente, con lo que volviéndose el globo específicamente más grave de lo que era, desciende gradualmente conforme acomoda. A l globo le cubría una red de cordones de seda hecha a punto de peluca, los cuales, ensanchándose hasta el ecuador de aquél, formaban allí 72 mallas. Luego éstas recogidas en 26 cordones rectos, remataban atados a un aro de hierro vestido de un farfalá de tafetán largo con rapacejos de oro. De aquí pendían seis gruesos cor dones de seda que sustentaban la galería en que había de ir el aeronauta, la cual era hecha de cañas de Indias, guarnecidas de tafetán carmesí y blanco, con galón y rapacejos de oro. Llevaba una bandera con las armas de España; otra con las de M adrid; dos áncoras para afianzar el globo al tiempo de la bajada; una bocina para pedir auxilio en caso de necesitarle, un termómetro para observar el grado de tempera mento de la admósfera; un barómetro para medir la altura del ascenso; una brújula, y unas botellas lle nas de agua, para verterla arriba y coger aire admosférico de aquella región, bien tapado. "Con todos estos preparativos, y dispuesto el globo en el Parterre del Buen Retiro, a presencia del Príncipe N. S. (que Dios guarde), demás Personas Reales y un numeroso y lucido concurso de Nobleza y Pueblo, se elevó en el aire el citado Señor Lunardi el domingo 12 de agosto de este año de 1792, a la hora de las 6 menos 1/4 de la tarde. Besó antes la mano al Príncipe N. S. y al Señor Infante D. Antonio, re gocijando la función la música de tres regimientos, tocando una marcha que compuso en Londres Samuel Westley, alusiva al objeto de esta clase de vuelos. "Subió el aeronauta con viento de noroeste, hallándose el cielo despejado; el termómetro de Reaumur en 26 grados; el de Farenheit en 84; y el barómetro en 25 pulgadas y 11 líneas. Ascendió Lunardi de pie derecho con gran pompa, magestad y hermosura del globo, y causando suma complacencia, deleite y ad miración en todos los espectadores. Pasada una htra del arranque a las 7 1/4 se perdió enteramente de vista. Viajó por el aire unas cinco leguas de distancia, con elevación de 4 millas y 1/2. A eso de la hora de las 7 de la tarde cayó con plena tranquilidad en el término llamado del Naipe, que está cosa de un
— 30 — cuarto de legua antes del lugar de Daganzo de Arriba, distante al nordeste 4 leguas de Madrid, junto al arroyo Torote. Estando en el suelo dió de beber vino y bizcochos de unas botellas que llevaba a los que se acercaron a reconocerle. Le condujeron entre 16 hombres que sostenían el globo al citado lugar, y se hospedó en casa de D. Pedro Fernández Gaseo, donde cenó y durmió aquella noche, llegando a Madrid al día siguiente, lunes 13, antes de las 2 de la tarde. Las gentes del lugar del Fresno le tuvieron miedo, cre yendo que era cosa del otro mundo; y un guarda de viña le quiso tirar un escopetazo. Padeció un gran frío en el aíre, y estando en él soltó una paloma con una carta en que lo decía, la cual cayó aturdida cerca del referido lugar, entre unos cerdos que la pisotearon y mataron; y la carta, junto con la paloma muer ta, se trajo al Exmo. Sr. Duque de la Roca, en testimonio de la verdad.”
Hemos visitado en Daganzo el lugar donde tomó tierra el globo de Lunardi y todavía se conoce a aquél con el nombre de “ la tierra del globo”. Parece ser que Lunardi estuvo posteriormente en el pueblo haciendo donación a la Iglesia de dos lámparas de plata con alguna inscripción conmemorativa, cuyas lámparas fueron col gadas, sirviéndoles de cordones los de seda del propio globo; pero no hemos podido obtener más detalles ni averiguar qué se hizo de las lámparas.
64.— GLOBO ELE V Á N D O SE. Dibujo de Coya en el que probablemente se representa la segunda ascensión de Lunardi, realizada el 8 de enero de 1793. Está hecho a pluma, con tinta sepia, dando una gran sensación de verdad y detalle, a pe sar de la sencillez de su ejecución. (Lámina 42.) Figuró en la Exposición de Dibujos de la Sociedad Española de Amigos del Arte de 1922 con el núm. 208. (P erten ece al Sr. M a r q u é s de C asa T o rres.)
65.— V IS T A del Globo aereostàtico que se hecho, ante sus Magestades y su Real familia, en el qual fué Dn. Vicente Lunardi el día 8 de enero de 1793 y cayó en pozuelo del Monte del tajo, a las 2 de la tarde, bolvió a elevarse y cayó en la Cañada larga, término de la fuente, y por último en horcajo, pro vincia de la Mancha. Grabado que representa al globo elevándose con Lunardi en la barquilla. Debajo, diez per sonas presencian la ascensión. (Lámina 43.)
66.— V IS T A del Globo aereostático que se hechó, ante Ss. Ms. y su Rl. fami lia, el día 8 de Enero de 1793, en el qual fué Dn, Vicente Lunardi, y cayó a las 2 de la tarde en pozuelo del Monte del tajo, se elebó 2 veces después y cayó en la cañada larga, término de la fuente, últimamte en horcajo. Núm. I, fa ja del Globo. 2, pistola que disparó. 3, palacio. 4, cerco de in flar el Globo. Grabado representando la ascensión ante el Real Palacio. En primer término multitud de personas y el cerco de inflar el globo. (Lámina 44.)
— 31 67.— GO YA (D. Francisco de). (Fines del siglo X V III.) Según afirma Beruete (D. Aureliano) en su libro “Goya, composiciones y figuras”, D. Fe derico de M adrazo poseyó, entre otros, dos cuadros del célebre pintor aragonés representando el uno “ Un capricho”, en el que un burro, un toro y un elefante atraviesan un espacio lleno de globos. El paradero de este cuadro se desconoce. El otro, obra más importante, representa un globo que surca los aires mientras jinetes y gente de a pie le siguen. Este cuadro se halla en el Museo de Agen (Francia). (Lámina de frontis.)
68.— A SC EN SIÓ N de un globo Montgolfier. Oleo de Antonio Carnicero. Mide 2,84 de ancho por 1,70 de alto (sin fecha, fines del X V III.) Precioso cuadro, maravillosamente ejecutado, que representa la ascensión de un Montgol fier, majestuoso y espléndido. Innumerables personas presencian el espectáculo formando un abigarrado conjunto que constituye un verdadero estudio de indumentaria. En segundo tér mino, delante del tablado, se ve al Rey Carlos IV y a la Reina María Luisa rodeados de la Corte. Este cuadro parece referirse, por el lugar y las personas, a una de las ascensiones en el Buen Retiro, realizadas por Lunardi; pero es digno de notarse que este aeronauta subió siempre en globos de gas, y, sin embargo, aquí se representa un Montgolfier. Puede que el artista no pre senciase la ascensión, dibujando después un globo que nunca existió. (Lámina 45.)
( ( M u s e o M u n ic ip a l.)
69.— CA PITA O D. V IC E N T E L U N A R D I. Paro O Voo Aerostatico, felizmen te executado en Lisboa pelo.... , 12.®, Lisboa, 1794.
70.— BA R BO SA DU BO CAGE (Manuel M aría de). Elogio poético a admira bel intrepidez com que em Domingo 24 de Agosto de 1794, subió o Capitao Lunardi no Balao Aerostatico, Por Manuel M aría de Barbosa du Bocage. Lisboa. N a offic. de Simao Thaddeo Ferreira, 1794,4.”, páginas.
71-— A V IA G E M aérea do Capitao Vicente Lunardi, Por elle escripta. Lisboa. Na offic. de Simáo Thaddeo Ferreira, 1794, 4.”, 12 páginas, la última blanca.
72-— D E SC R IP íJA O da Viagem Aérea do Capitao Lunardi, feita a 24 de Agos to de 1794. Lisboa, Simáo Thaddeo Ferreira, 1794,8.”, 16 páginas y portada.
73-— T R A T A D O das Máquinas Aerostáticas, com a descripgáo da Máquina Aerostática do Capitao Lunardi, do Terreiro do Pago e com a historia dos mais famosos Aeróstatos, e viagens aéreas que se tem feito desde a sua invengáo até agora. Lisboa, 1794, 8.”
— 32 74-— N IE T O SA M A N IEG O (Juan Andrés). Prospecto de una Nave aerostá tica o globo atmosférico, con la adición de barca, timón, velas, con sus co rrespondientes entenas y xarcia, abremos que por medio de un admirable to lete se disponen para bogar en la atmósfera.... Madrid, 1794. Hoja grabada de 0,480 por 0,218, rodeada de texto explicativo. (Lámina 46, reducida.) Preciosa lámina, uno de los documentos más importantes para nuestra historia aeronáutica.
75. — SE M A N A R IO D E SA LA M A N C A . Sábado 20 de septiembre de 1794. Las páginas 213 y siguientes de este número contienen la “ Relación del viaje aeronáutico, executado por D. Vicente Lunardi, en la Ciudad de Lisboa, el día 24 de agosto de 1794”. (Lá mina 47.)
76. — B A D IA Y L E B L IC H (Domingo) Manifiesto a los Suscriptores del Glo bo de Aerostación. Córdoba, 1795, 8 páginas. (h lo citado p o r P a la u .)
77-— B A D ÍA Y L E B L IC H (Domingo) Documentos, observaciones astronómi cas y trabajos de D. Domingo Badía y Leblich (Alí bey el Abassi), natural de Barcelona, para construir un Globo aerostático en la ciudad de Córdoba en el año 1795. Colección de documentos originales para la historia de la aerostación por haber sido los primeros intentos de navegación aérea en globo dirigible.
78.—^VALGOMA (D. Joseph de). Observaciones y discursos sobre el modo de establecer unos buques volantes para viajar en la región del ayre, con di rección determinada, tomando idea de las aves, así como para navegar se tomó idea de los peces. Madrid, Blas Román, 1795, 12.°, 2 h. 128 págs. (Lá mina 48.) Libro curiosísimo. ( N o citado p o r Palau.— P ertenece a D . A r tu r o A lv a r e s B u y lla .)
79.— P R IM E R A Memoria histórico-física de los Globos Aerostáticos. Valen cia, Joseph Estevan, 1797. Folleto en 4.°, 4 hojas, 31 páginas. (Lámina 49.) Trae noticias generales sobre los globos y máquinas de volar en todas las épocas, y re lato de las primeras ascensiones. Relata varias ascensiones en Valencia los días 10, 12 y 17 de septiembre de 1797: la pri mera, a las 9 de la noche, por D. Josef Campello, Administrador de la Lotería de Onteniente, en la huerta de los PP. Capuchinos. Da cuenta del descubrimiento de la dirección de los globos hecho por el profesor Danzel, en Hamburgo, a fines del año citado, que “ha colmado las esperanzas de todos”. (N o citado por Palau.)
— 33 — 8o.—CASITA DEL LABRADOR (Aranjuez), 1803. En este magnífico palacete existe, en el aposento señalado con el núm. 78, que es cuadra do y de reducidas dimensiones, un techo pintado por Lliapelli o Japelli, que representa la ascensión de varios globos, presenciada por multitud de personas. Lo curioso es que, además de los aeróstatos, se ven varios hombres voladores que tienen atado a las manos y pies una especie de paracaídas triangular y que bogan por el aire va liéndose de unas grandes manoplas. Estas figuras no las hemos visto representadas nunca más que en un grabado descrito en el “ Bruel. Histoire Aeronautique par les Monuments. Paris, 1909”, con el núm. 200, grabado de Thibaud de Saint-André, desconocido. (Láminas en la In troducción e Indice de láminas.)
81.—ROBERTSON (E. G.). Este conocido físico inventó un paracaídas de tafetán de 22 pies de diámetro, que no piesaba más que 9 libras. En 1803 lo ensayó en San Petersburgo. De 1803 a 1804 volvió a expe rimentarlo en dicha población, Viena, Moscou, Copenhague, París, Berlín y Lisboa. En el borde exterior de la góndola tenía otro paracaídas de menor diámetro. Robertson acusó a Garnerín de haberse atribuido esta invención y alguno de estos experimentos.
82.—MEMORIAL Literario o Biblioteca Periódica de Ciencias y Artes. Nú mero XXXV, 15 de agosto de 1803. Este número inserta la noticia de una ascensión realizada por Garnerín en Berlín, añadien do que con tal motivo se acuñó una medalla conmemorativa con los retratos de Garnerín y su esposa. (Lámina 50.)
—REZABAL Y UGARTE (D. José). Biblioteca de los escritores que han sido individuos de los seis Colegios Mayores. Madrid, 1805, 4 ° mayor, tafi lete rojo con dorados. Encuadernación en cuyo lomo se halla estampado un globo estilo Charles y Robert, con su barquilla, en la que se ven dos personas, un hombre y una mujer y un ciervo. (Lámina 51.)
84.^ MEERWEIN (C. F.). A Arte de Voar, a maneira dos passaros. Lisboa, 1812, 8.“
85. ARIBAU (Buenaventura Carlos). “ Ensayos poéticos de D......” Barcelo na, Doria, 1817, 8.®, 93 páginas. La oda tercera lleva por título “Los globos aerostáticos de Mr. Montgolfier”.
— 34 — 86.—NOTICIA de la incomparable experiencia aereostática de bajada en pa racaídas por la animosa e intrépida aéreoporista D.“ Elisa Garnerín. Ma drid, i8i8, 4.", 4 páginas, 2 de texto y i con un grabado en madera, que re presenta a la aeronauta con su paracaídas; la cuarta en blanco. (Lámina 52.) Aunque no lleva fecha de año, refiriéndose al “ 2 6 del presente abril”, corresponde al 1818, según se deduce del libro “ Breve idea de la navegación por el aire”, reproducido en la lá mina 53.
87. — BREVE idea de la navegación por el aire desde su origen hasta el presen te. Con licencia. Madrid, Imprenta que fué de Fuentenebro, año de 1818, 8.“, 27 páginas. (Lámina 53.) Curioso librito en que, después de hacer una breve historia de la aeronáutica, describe minuciosamente el paracaídas de la Garnerín y su funcionamiento. C N o cita d o p o r P a la u .)
88. —GARNERÍN (Elisa). Tarjeta-billete para presenciar la experiencia del paracaídas. Primeros asientos. Para una persona. (Lámina 53.)
8g.—FORTUNA (J. A.). Exposé des faits relatifs à l’expérience de Mlle. Eli sa Garnerín à Madrid. En réponse à la lettre qu’elle a adresse à S. Ex. l’Am bassadeur de France. A Paris, de l’imprimerie de A. Bobée, 1818, 8.“, 18 páginas. ( N o cita d o p o r P a la u .)
go.—EXTRACTO de varios jornaes e memorias sobre os balôes aerostáticos sobre o gaz e viajens aéreas, com a época do seu descubrimento; e se mostra corno um portuguez foi o primeiro que teve esta lembrança. Lisboa, 18ig.
gi.—GOYA. Modo de volar. Aguafuerte de la serie de “Los Disparates”, hecha hacia 1819. (Lámina 54.) La reproducción es de una prueba única de primer estado, perteneciente a D. José Lázaro.
g2.— ROBERTSON (Eugenio). Relagáo da viagem aerostatica feita em Lis boa no dia 14 de margo de i8ig, par Eugenio Robertson, dirigida por seu pai E. G. Robertson, Membro da Sociedades Galianica de Paris. Lisboa, na Impressáo Regia, anno i8ig. En 8.”, 16 páginas, con el retrato del autor gra bado en cobre.
35 93-—ROBERTSON (Eugenio) y S. Gaspar. Colección de manuscritos relativos a la ascensión realizada el 14 de marzo de 1819 en Lisboa.
94.—ROBERTSON (Eugenio). Relagáo da terceira Viagem Aerostatica de Mr. Eugenio Robertson, dirigida por seu pai, e executada no Porto no día 25 de junho de 1820, em memoria do nome de S. Magestade Fidelissima, Rei do Reino-Unido. Porto, anno 1820, 4 ° , 8 páginas. (Lámina 55.) 93.—NOTICIAS curiosas sobre el espectáculo de Mr. Robertson, los juegos de los indios, las máquinas parlantes, la Fantasmagoría y otras brugerías de esta naturaleza. Por un aficionado a la magia blanca. Madrid, Imprenta del Censor, 1821, 8.", 70 páginas. En la página 69 dice textualmente: “ Si el joven R o b e r ts o n quiere, según tiene prometido, regalarnos en la primavera próxima con alguna ascensión aerostática, más feliz que la de la señorita G a rn erín , nos suministrará tal vez nueva materia para divertir o fastidiar a los lectores con algunos cuentos por los aires.” ( N o citado p o r P alau .)
96.—ROBERTSON. Manifiesto por el profesor Robertson sobre los peligros de las Montgolfieras o Globos de Fuego. Madrid, 1822, 4.”, 7 páginas. ( N o citado p o r P a la u .)
97 -—ROBERTSON Y
COSSOUL (Mrs.). Aviso aos curiosos. Noites diverti das. Lisboa. Na Typografia de Buihoens, anno 1823. Com licenga da Real Commissáo de Censura. Cartel, con una viñeta, relativo a las experiencias de Cossoul y Robertson en Lisboa.
98.—ROBERTSON (Eugenio). Hijo del célebre físico E. G. Robertson. Recorrió Europa entera haciendo ascensiones. También las realizó en América, particularmente en Nueva York, de 1825 a 1826; en Nue va Orleans, en 1827, y en La Habana, en 1828.
99 -—CASTILLO Y
MAYONE (D. Joaquín). Viage Somniaéreo a la Luna, o Zulema y Lambert. Barcelona, Librería de M. Sauri y Compañía, 1832, 12.“, 160 páginas. (Lámina 56.) Relación fantástica con descripción del globo en que se había de hacer el viaje. (N o citado por Palau.)
- 36 — 100.—THEODORE (D. Adolfo). Memorias del fisico aeronauta D. Adolfo Theodore, sobre las varias circunstancias que precedieron y acompañaron sus ascensiones aerostáticas, verificadas en los años 1830 7 3 1 en la Isla de Cuba, y narración de los fenómenos que ha observado en las más remotas regiones, seguidas de la descripción de su naufragio en la mar con su primer globo, y anuncio de su sexta ascensión en Méjico, la primera en esta Repú blica, que se efectuará el i.” de mayo próximo. Méjico, 1833. Reimpresas en casa de Galván, calle de Cadena, núm. 2, por Mariano Arévalo; 4.“, 102 páginas y 2 láminas. (Láminas 57 y 58.) Libro curiosísimo, cuya descripción es la siguiente: Portada, vuelta en blanco. Aviso del editor. Dedicatoria al Excelentísimo Señor Presiden te y Señores de la Real Sociedad Patriótica de La Habana. Pág. 7: Relación de lo precedido, acompañado y seguido a la primera ascensión aerostática ejecutada en La Habana el día 30 de mayo de 1830 por el físico Adolfo Theodore. Pág. 13: Relación de la primera ascensión aeros tática ejecutada por M. Adolfo Theodore la tarde del 30 de mayo. Pág. 32: Relación de la segunda y tercera ascensión de D. Adolfo Theodore, los días 15 de agosto y 14 de octubre de 1830. Pág. 47: Relación de la cuarta ascensión de D. Adolfo Theodore en el gran globo “ El Habanero”, en medio del Campo de Marte, el día de Pascua, 25 de diciembre. Pág. 49: Me moria sobre la aerostación, desde su origen, escrita en alemán, en Munich, el año 1811, tra ducida al inglés y francés, y de esta última lengua al castellano, por el aeronauta D. Adolfo Theodore. Pág. 75: Relación de la quinta ascensión de D. Adolfo Theodore, en Puerto Prín cipe. Pág. 83: Relación de la sexta ascensión de D. Adolfo Theodore, en México. ( N o citado p o r P alau .)
loi.—ALMACÉN PINTORESCO o El Instructor. En el núm. 5, de 1.“ de septiembre de 1834, inserta un artículo titulado “Aerostación. Primera parte. Globos”. Dos láminas muy medianas; una. Aparato para llenar el globo, y la otra. Globo aerostático.
102.—ARIAS (D. Nicolás). Nuevas adiciones al “Tratado Elemental de Fí sica”, escrito en francés, por M. Beaudant. Madrid, Imprenta de D. M. de Burgos, febrero de 1834, 4.°, VIII -j- 18 páginas. En la pág. 10 y siguientes se trata de “Globos aerostáticos”. ( N o citado p o r P alau .)
103.—ROCH (E.) Bosquejo de los Viajes Aéreos de Eugenio Robertson en Eu ropa, los Estados Unidos y las Antillas. Traducido del francés por José María Heredia. México, 1835, 12." (N o citado por Palau.)
— 37 104.—SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL. Madrid, 1836, folio. En los núms. 16 y 17 (de 17 y 24 de julio del citado año) se inserta un artículo titulado “Aereostática”, en el cual se reproducen varias formas de globos y paracaídas, y el proyecto de globo para la comunicación entre Inglatera y Francia.
105.—TORRENTE (D. Mariano). Colección escogida de novedades científi cas, cuadros históricos, artículos de costumbres y misceláneas jocosas con el título de “ Recreo Literario”. Habana, 1837-38, 10 volúmenes, en 8.°
106.—ARIAS (Nicolás). Tratado Elemental de Física, escrito por M. Beaudant. Madrid, 1839, 8.® En la pág. 452 se halla un extenso tratado sobre los globos aerostáticos, y en la lámina 15 se representa el globo aerostático. ( N o citado p o r Palau.)
107.—EL PANORAMA. Madrid, Imprenta que fué de Catalina Piñuela, 4.®, Periódico, 1838-41. En el núm. 46, de 14 de noviembre de 1839, se inserta un artículo intitulado “ El hom bre pájaro”, en el que se dan breves noticias acerca de la historia de la navegación aérea.
108.—PINHEIRO (José Feliciano Fernándes). Da vida e feitos de Alexandre de Gusmáo e de Bartholomeu Lourenço de Gusmño. Río de Janeiro, 1841, 8.®
109.—LA COLMENA. Periódico trimestral de Ciencias, Arte, Historia y Li teratura, redactado por D. Angel Villalobos. Londres, Ackermann y C.®, 1842-45, 4.® En la pág. 45 hay un artículo con el título de “Castillos en el aire”, referente a la loco moción aérea. En la pág. 145 hay otro artículo con el mismo título, y dos estampas, que representan: Carruaje de vapor aéreo visto por debajo” y “Armazón del carruaje de vapor aéreo”.
no.—VIAJE aerostático desde Europa a América, o travesía del Pacífico en tres días. “ El Laberinto”, Madrid, 1843. Periódico universal, dirigido por D. Antonio Flores. Editor propietario, D. Ignacio Boix.
— 38 — 111. —FREIRE DE CARVALHO (Francisco). Memoria que tem por objecto reivindicar para a Nacáo Portuguesa a gloria da invengao das Machinas Aerostáticas. Lisboa, na Typografía da mesma Academia, 1843; folio, por tada y 23 páginas. (Lámina 59.) Libro importantísimo, en el que se inserta copia de documentos y manuscritos referentes a la experiencia realizada en 1709, en Lisboa, por Bartolomé Lorenzo de Gusmáo, a los cuales se hacen varias referencias, principalmente en los núms. 10 y 18.
1 12. —ARBAN (F.). Este aeronauta, de nacionalidad francesa, realizó ascen siones en diversas naciones. En España fueron varias las veces que subió en globo. La primera de ellas, el 27 de octubre de 1847, en la plaza de toros. 113. —EL TÍO CAMORRA (Periódico). Madrid, 1.“ de septiembre de 1847 a 25 de julio de 1848; 8.®, redactado por D. Juan Martínez Villergas. Editores, José M.“ Ducazcal y J. Llórente. La “ Paliza 9 ”, de 27 de octubre de 1847, contiene un artículo dedicado a “el globo de M. Arban”, según puede verse en la lámina de cabecera, reproducida a continuación. Este artículo es una sátira contra el Ministerio de Narváez, al cual arrebata el Tío Ca-
Palizn 9.*
Madrid Í1 de Oclubrc de ,1X47.
1 9 cuartos.
r B B l O D t C O P O L IT IC O V D E T R U E N O .
EL GLOBO DE MR. ARBAN. morra por los aires en el globo de M. Arban, y desde el cual se tira el propio Presidente con un paraguas para caer en las Pirámides, según puede verse en la viñeta adjunta.
39 —
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1 14.__ARBAN (F.). Aeronauta. 2.“ ascensión. Madrid, 7 de noviembre de 1847. Retrato que representa a F. Arban en la barquilla del globo, con gaban de pieles y salu dando con la chistera en alto. Litografía de Pérez Hermanos, con dos octavas reales al pie, alusivas a Isabel II y a Es paña. (Lámina 60.)
— 40 — II5-—SEGUNDA ascensión de M. Arban. Para el domingo 7 de noviembre, a las 3 1/2 de la tarde (si el tiempo lo permite). Prospecto-cartel de esta ascensión, con un grabado, que representa la Plaza vieja de Ma drid con el globo. Al pie el texto explicativo, muy extenso y curioso, con enumeración de regalos y rifa. (Lá mina 61.) Litografía de Pérez Hermanos, calle de Bordadores, núm. 2, cuarto principal.
1 16. —S. A. S. M. Historia de los aeronautas y de los globos aerostáticos. Acom paña a esta historia una descripción detallada de la ascensión que hizo M. Arban en la tarde del día 19 de septiembre de este año, en unión del in trépido catalán Sr. Munné. Por S. A. S. M. Barcelona, Imp. y Lib. de la S. Viuda e Hijos de Mayol, calle de Fernando Vil, 29, 1847; 32.“, 64 pági nas. (Lámina 62.) (h lo citado p or P a la u .)
117. —LAFUENTE (D. Modesto). Retrato de.., Redactor del “ Fray Ge rundio”. Litografía. Imp. Lemercier Benard et C.= Firmada Grevedón. (Lámina 63, reducida.)
1 18.—LAFUENTE (D. Modesto). Viaje aerostático de Fr. Gerundio y Tirabe que. Capricho gerundiano: En que se da cuenta de la expedición aérea que verificaron Fr. Gerundio y su lego en el globo de Mr. Arban y en su compa ñía, la tarde del 15 de noviembre de 1847. Se vende en el Gabinete Litera rio, calle del Príncipe, núm. 25. Madrid, Mellado, 1847, 8.”, 4, 151 páginas, 6 láminas. Libro interesante y de los más escasos que publicó su autor. Contiene varias estampas, que representan globos y otros aparatos para la navegación aérea, y en él se hace una reseña his tórica de las principales ascensiones aeronáuticas realizadas desde los tiempos más antiguos hasta la fecha, de los diferentes inventos para navegar por los aires, del perfeccionamiento de los globos aerostáticos, usos a que se han aplicado, preparación y circunstancias que deben reunir; dificultad de darles dirección, ventajas que ello reportaría, medios intentados para conseguirlo y proyectos anunciados y pendientes en diversos puntos de Europa, terminando con el del Sr. Montemayor, que a la sazón tenía en expectativa a toda España. La última parte del libro está dedicada a describir su supuesta ascensión. (Lámina 64.)
II9.—NAVE admosphérica y tentativa sobre la posibilidad de navegar por el ayre, no sólo especulativa, sino prácticamente. Su autor XXXX. Barce lona. Reimpreso por Tomás Gaspar, Impresor, Bajada de la Cárcel, 1847; 8.“, 29 páginas y una lámina plegada. (Lámina 65.) Segunda reimpresión del mismo libro. Barcelona, 1784. (N o citado por Palau.)
41 —
120.—NAVE admosphérica y tentativa sobre la posibilidad de navegar por el ayre, no sólo especulativa, sino prácticamente. Su autor XXXX. Barce lona. Reimpreso por Tomás Gaspar, Impresor. Bajada de la Cárcel, 1847; 4.", 16 páginas y una lámina plegada. (Lámina 66.) Tercera reimpresión del mismo libro. Barcelona, 1784. CN o citado p o r P a la u .)
I2I.—GONZÁLEZ ROBLES (D. Diego). “ El Aeronauta”, composición en ver so y original de... , ilustrada por el mismo, con noticias curiosas e instruc tivas sobre viajes atmosféricos. Jerez, 1848, 4.", 20 páginas.
122.—EL MENTOR DE LAS FAMILIAS, o Curso de Educación Doméstica. Periódico de instrucción, popular, científico, industrial y recreativo. Madrid, 1849-51, 4.“ mayor. En el núm. 7, de 1849, hay un artículo dedicado a los globos aerostáticos.
123.—LA LINTERNA MÁGICA. Periódico Risueño, por D. Wenceslao Ayguals de Izco. Jocosidad, Jovialidad, Hilaridad. Madrid, 1849-50, 4.®, 192 páginas, grabados. En la pág. II hay un globo y unos versos referentes al “Eolo”. En las págs. 163, 173 y 18.3 se insertan artículos sobre “ El Pájaro de Montemayor” o “Eolo”, con ilustración caricatures ca. (Lámina 67.) Todas las páginas dedicadas a la navegación aérea son muy interesantes.
124.—LA EDUCACIÓN. Revista enciclopédica. Madrid, 1850, 8.", grabados en madera. En la pág. 201 hay un artículo dedicado a los globos aerostáticos, en el que se habla exten samente del célebre Montemayor, cuyos trabajos defiende. ( N o citado p o r P a la u .)
125.—GRELLON (Mr. H.). Ascensión de 27 de enero de 1850. Barcelona, Bordíu, Rambla Santa Mónica, núm. 117. Estampa que representa a Mr. Grellon con traje de aeronauta. Con la mano señala a un globo que se eleva en los aires. Mide 0,32 de ancho por 0,45 de alto.
— 42 — I2Ó.—SANGES (Madame Bertrand). Descripçao Exacta da Magnífica e Surprehendente Ascençao e Viagem Aerostatica emprehendida e executada co rajosamente por Madame Bertrand Sanges, no dia 7 de Junho de 1850, na Cidade de Lisboa en presença de SS. MM. e AA. RR., S. A. Imperiai o Duce de Leucthemberg... Lisboa, Typographia de Lucas Evangelista, 1850, 8.“, 8 páginas.
127.—MONTEMAYOR (D. Pedro). Secretos que el Señor Don Pedro Montemayor ha descubierto en el Ateneo Científico y Literario de esta Corte, y fe licitaciones que por ello le tributan varios de sus oyentes. Madrid, Imprenta de J. Antonio Ortigosa, Calle de Espoz y Mina, núm. 8, 1851. 4.", 8 páginas. Folleto satírico en que se ridiculizan las explicaciones dadas por el Sr. Montemayor acer ca de las leyes físicas y de su aparato "Eolo”. Firmado “Nosotros”, y al final hay una nota que dice: "Se continuará, si el Sr. Montemayor continúa sus explicaciones.” ( N o citado p o r P a la u .)
1 2 8 .—LA AURORA.
Periódico de los Niños. Madrid, 1851, 4.“
En el número de enero se publica un extenso artículo sobre globos aerostáticos, con un gra bado, copiado de uno francés, que representa la elevación de un globo. Hace referencia al Sr. Montemayor, y se defiende y aprueba el proyecto de su aparato para viajar por el aire. ( N o cita d o p o r P a la u .)
129.—BRETÓN DE LOS HERREROS (D. Manuel). La Desvergüenza, Poe ma Joco-serio. Madrid, Establecimiento tipográfico de Mellado, 1856; 4 ° , 299 páginas, retrato. En la pág. 142 puede leerse la siguiente octava, relativa al Sr. Montemayor y su invento; “ La Industria y el Comercio son gran cosa,
Donde volar cual rauda mariposa
Aun sin el gas, que al mundo es otro Apolo,
Nos prometió de un polo al otro polo
Y aunque a inútil deseo y vana prosa
“ M ontemayor" insigne, que a mi juicio.
Se reduzca el invento del “ Eolo”,
Con intentarlo sólo es buen patricio.”
130. VISTA tomada sobre el sitio llamado Puerta del Sol. Litografía de Eduardo León y Rico, hacia 1856, con un globo surcando el espacio. An cho, 0,618; alto, 0,424. (Lámina 69, reducida.)
— 43 — 131. —EL MUSEO UNIVERSAL. Periódico de ciencias, literatura, artes, in dustria, conocimientos útiles, ilustrado con multitud de láminas y grabados por los mejores artistas españoles. Madrid, Gaspar y Roig, 1857-69. Folio, grabados y láminas. En el núm. 10, del año 1857, trae un artículo intitulado “ Dirección de los Globos aerostá ticos”, firmado por F. N. C., e ilustrado con un grabado. En el núm. 42, del año 1863, inserta otro artículo con el título de “ El Globo Nadar, o la primera ascensión del Gigante”, firmado por Felipe Carrasco de Molina, y con una lámina re presentando el globo. En el núm. 50, del año 1863, publica el retrato del aeronauta Nadar
132. — BAST (Amadeo de). Maravillas del Genio del Hombre. Relaciones His tóricas, agradables e instructivas, sobre el origen y estado actual de los des cubrimientos e invenciones más célebres. Traducido para la Biblioteca de “ El Saldulense”, por E. de Miró. Zaragoza, Imprenta y Librería de Vicen te Andrés, 1861, 4.", 224 páginas. En el capítulo IX, págs. 121 y siguientes, se habla de “ La Aerostática”. ( N o citado p o r P a la u .)
133. —PESEÑA Y PIÑOL (D. José). Breves apuntes sobre la Navegación Aé rea con rumbo fijo. Madrid, 1861, 4 ° , 16 páginas. ( N o citado p o r P a la u .)
134. —OLIVER Y PI (D. Antonio). Viajes atmosféricos o tratado teórico prác tico de la dirección de las armazones aerostáticas. Barcelona, Imprenta de Vi cente Maguñá, 1860. En 4.®, XVI hojas preliminares y 136 págs., más 2 grandes estados plegados y 2 láminas de cuádruple tamaño. Impresión lujosa y excelente.
135-—PASARON Y LASTRA (D. Ubaldo P.). Pilotaje aeronáutico, por.... Descubridor de la navegación admosférica. 2.“ edición, corregida y amplia da. Habana, Imp. de la Viuda de Barcina y Comp., calle de la Reina, núm. 6, 1862; 8.“, 64 páginas y dos grandes láminas. (Láminas 72, 73 y 74.) Libro curiosísimo, en el cual el autor expone sus teorías y proyectos de globos para trans porte de viajeros y mercancías. Para dar una idea de lo poseído que se hallaba con el invento bastará copiar la siguiente exposición, dirigida a S. M . la Reina: Señora:
Don Ubaldo Pérez Pasarón y Lastra, de treinta y cinco años de edad, autor-editor de sus obras e inventos, cuya propiedad y privilegio por diez años tiene solicitado desde el 30 de abril actual al Gobierno
— 44 — y autoridades de V. M., con arreglo al folleto y lámina de bosquejos y explicaciones que tiene el honor de adjuntar, documento núm. 1, con los flotantes aerostáticos por remolque y aerodinámicos por soltura de gas hidrógeno, o también de aire atmosférico por presión dentro de la nave, a V. M., con el debido acatamiento, expone: Que graduada la población actual del globo terrestre en 1.000 millones de habitantes, de los cuales la mitad tienen interés comunicativo de correspondencia y saben leer y escribir hasta 100 millo nes, y produciendo esta estadística, a sólo un real sencillo cada carta a cualquiera distancia, 100 millones de vellones, o sean cinco millones de pesos fuertes cada semana, que es el tiempo medio que tardará en circunnavegar centralmente la tierra cada flotante aerodinámico, desea. Señora, el exponente, para la de fensa y sostén de su persona e individuo, hoy desamparados contra los ataques de la audaz agresiva en vidia y la voraz miseria, vender a una nación, en 120 millones de pesos fuertes (mitad del usufructo de un solo globo correo en un año), dicho invento del flotante aerodinámico; pero en gracia de haberle dado su oriundez, venderá a España por sólo 20 millones de pesos fuertes dicha máquina aérea (bien que para correos solamente), según su derecho de privilegio durante los diez años de su propiedad, con las solas cláusulas de que no pase de un real de vellón cada carta a cualquiera distancia y haya un flotante correo universal cada semana; que luego queden éste y toda clase de servicio aeronáutico al libre dominio pú blico universal, y de que los pilotos de dichos correos por el Gobierno de S. M. hayan de ser marroquíes blancos oriundos desde la cordillera del Atlas hasta el Mediterráneo, o árabes puros de las comarcas de Suez, o bien chinos de las vertientes y valles del Tibet; por todo lo cual, A
V. M. suplica se digne dictar los Reales mandatos que a la nación española y
al Gobierno de S.M.
convengan, para adquirir o no del demandante en dicha cantidad de 20 millones de pesos fuertes, mitad al contado y mitad pagadera dentro de medio año desde la fecha de esta solicitud, o una subvención en acciones radicales en los Bancos de Gobierno de las 30 naciones de importancia actual en la tierra, el de recho de utilizar (solamente) el servicio exclusivo de correos terráqueos universales por la atmósfera du rante el solo término improrrogable de diez años, que abarca el obtenido privilegio y público derecho del suplicante, así como el título de flotante Pasarón a todo el de cualquier forma que sea botado a la at mósfera, y para sí y sus descendientes por él legitimados, el de “ Descubridor de la navegación atmosfé rica”, acreditado, después del Rey y Real Familia, en la “ Guía nacional de forasteros” en cada año; gra cia que, contestada antes del 30 de agosto inmediato, para quedar libre en este contrato o co n d u c ta , se atreve a impetrar del magnánimo corazón de V. M., cuya vida guarde Dios muchos años para bienestar y gloria de todos los españoles. Habana y junio 6 de 1862.— Señora; A L. R. P. de V. M., U b a ld o P é r e z P a sa ró n y L astra.
136. —PASARÓN (D. Ubaldo). Retrato a lápiz. (Lámina 70.)
137. —PASARÓN (D. Ubaldo). Retrato en madera, de 12 cm. de ancho por 16 cm. de alto. (Lámina 71.) Este retrato, con la firma del interesado, es reproducción o copia de otro con la indicación de: “Alberto Jocelyn grabó N. York.— Precio, una peseta fte.” Al pie de este último, debajo de la firma, dice : Atlas Crítico-Histórico-Universal. Cinco tomos en verso y prosa de toda doctrina y literatura. Croquis-Mundi Comercial Geostratégico. Redactor del arte militar en la “ Enciclopedia Española” . Inventor de la Caminación ferro-eléctrica. Primer Descubridor de la Navegación Admosférica. Habana, 1863.
138. —PASARÓN (D. Ubaldo). Obras completas de D. Ubaldo Pasarón. Actual nuevo Balance en i.” de junio de 1862. Remitidas a España. Una hoja de doble folio.
- 45 — — e l m u s e o u n i v e r s a l . Periòdico de ciencias, literatura, artes, indus trias y conocimientos útiles. Madrid, Gaspar y Roig, 1857-69, 13 vols. folio, grabados y láminas. En el núm. 42, de 18 de octubre de 1863, se publicó un grabado que representa el globo de Nadar. En el núm. 50, de 13 de diciembre del mismo año, está el retrato del referido aeronauta y fotógrafo.
140.—TRES imposibles vencidos, o tres inventos del siglo: La Dirección de los Globos, El Movimiento Continuo y La Cuadratura del Círculo. Resolución y demostración científica de estos tres problemas. Barcelona: Establecimien to tipográfico de Narciso Ramírez, pasaje de Escudillers, núm. 4, 1864; 4 ° , 55 páginas y tres láminas plegadas. Sin nombre de autor. La dedicatoria está firmada con las iniciales F. G. A. (Federico Gó mez Arias).
141. —MIGUEL (Domingo de). El globo y la agricultura, 1865. ( N o cita d o p o r P a la u .)
142. —SANTISTEBAN Y MAHY (D. Rafael). El Marqués de Villena, Alma naque de Física Recreativa para 1866. Folio, 32 páginas. En la cubierta se ve un globo, y en el texto, entre otras cosas, dedica un párrafo al tema: “Gas para llenar los globos”, y otro a “Globos detonantes”. ( N o cita d o p o r P a la u .)
H3-—CIENCIAS, ARTES Y OFICIOS. Madrid, Imprenta de Marés y Com pañía, 1866. Hoja de aleluyas con 48 viñetas, de las cuales la tercera representa un globo con la siguiente leyenda: "E l “ aereonauta” se eleva, en un globo que le lleva.”
(Lámina 75.)
144.—COSTUMBRES ESPAÑOLAS. Madrid, Imprenta de Marés y Compa ñía, 1866. Hoja de aleluyas con 48 viñetas, representando la 46 la elevación de un globo, con la le yenda siguiente: "Enormes globos elevan que flores y luces llevan.”
(Lámina 75.)
- 46 — ¡45-—LOS DONES DE LA FORTUNA. Madrid, Imprenta de Marés y Com pañía, 1866. Hoja de aleluyas con 48 viñetas. La 38 representa un globo con la leyenda siguiente: “ Temerario y más que bobo es el que sube en un globo.”
(Lámina 75.)
146.—FIGUIER (Luis). Los grandes inventos antiguos y modernos en las cien cias, la industria y las artes; obra escrita en francés por... Ilustrada con 238 grabados, que representan vistas de talleres, retratos, máquinas, etc., tradu cido al español por D. M. M. Flamant. Madrid, Gaspar y Roig, 1867, 4 ° , 2 hojas, 478 páginas. Las núm. 385 a 403 están dedicadas a los aeróstatos. ( N o citado p o r P a la u .)
147.—SIMOES (Augusto Filippe). A invengáo dos aeróstatos reivindicada. Exame critico das noticias e documentos concernentes as tentativas aero náuticas de Bartholomeu Lourengo de Gusmáo (com duas gravuras). Evora, Typographia da Foiba do Sul, 1868, 8.°, 1 16 páginas y 2 hojas, una de índi ce y otra de erratas. Las páginas 113 y siguientes están dedicadas a bibliografía.
148.—VIAJE por los Aires, o sea aventuras de tres ingleses en África. Madrid, sin año (1869), en 8." ( N o citado p o r P a la u .)
149.—HERIZ (Enrique). Memoria sobre la velocidad y estabilidad de los sóli dos sumergidos y flotantes en un fluido. Barcelona, 1871. ( N o citado p o r P a la u .)
150.—HERIZ (Enrique). Memoria sobre la navegación aérea. Barcelona, Nar ciso Ramírez y Compañía, 1872; 4.°, ii páginas y una en blanco. (N o citado por Palau.)
- A l
—
151.—DUTHU (Jean-Baptiste). Mémoire descriptif a l’appui d’une pétition adressée, en demande de protection au gouvernement de la République fran çaise, pour mettre en pratique un système de ballon dirigeable dit système Duthu. Madrid, Alvarez et Fils, 1873; 8.", 16 páginas y una lámina. ( N o citado p o r P a la u .)
152.—CELAMBRE (M.). La Aerostación Militar, por el capitán de Ingenie ros del ejército francés... Madrid, Imprenta de “ El Correo Militar”, a car go de J. J. Heras, 1874; 4.", 47 páginas y una hoja de índice. ( N o citado p o r P a la u .)
153.—FESTEAU (F.) Etudes sur la navigation aérienne. Forme, stabilité, di rection. Madrid, Querol et García, 1874; 18." de 62 páginas, 3 planchas y I grabado frontis. ( N o citado p o r P a la u .)
154.—HERIZ (Enrique). Memoria sobre la máquina aérea y la termodinámica de los gases. Barcelona, Narciso Ramírez y Compañía, 1874; 8.“, 22 páginas con láminas. ( N o cita d o p o r P a la u .)
155.—NOTA sobre la Dirección de los Globos. Publicada en el “ Memorial de Ingenieros y Revista Científico-Militar”. Madrid, 1875. Tomo I, págs. 115 a 136.
156.—VERNE (Julio). Las Excursiones Aerostáticas. Primera versión espa ñola, por D. Felipe de Burgos. Barcelona, Trilla y Serra, Editores, calle de Escudillers, núm. 85 (hacia 1875). Folio, 72 páginas. En el mismo tomo: Más detalles sobre la navegación aérea, sacados de varias obras. Ascen siones aerostáticas célebres. Conocidas son de todos las obras de este célebre autor, entre las cuales, y dedicadas a los problemas aeronáuticos, pueden citarse: “ Un drama en los aires”, “Cinco semanas en globo”, “La Isla misteriosa”, “ Robur el conquistador”, “ Un descubrimiento prodigioso”, etc. etc. (N o citados por Palau.)
- 48 157-—SALA Y CARRERAS.—Croquis de los principales Globos, aeróstatos o Montgolfiers, construidos y elevados en la ciudad de Tarragona, el año de 1876, por los Sres. Sala y Carreras, del tamaño que se expresa y colores, forma y proporciones que se marca. Sin 1. n. a. (Tarragona, 1876), 8." oblongo. Album manuscrito, muy interesante y curioso, en el que hay dibujados e iluminados 24 mo delos distintos de globos.
158.—VIERA Y CLAVIJO (D. José). Los Ayres Fixos, poema didáctico en seis cantos. Las Palmas, 1876. Publicado y prologado por el Dr. Luis y Yagüe; 4.“, XXVIII + 53 páginas. Obra ya descrita en su primera edición, y cuyo canto sexto se titula “La Máquina Aeros tática”. En la página 43, en una nota, se dice que D. José Viera fue el primero que en España lan zó globos aerostáticos a la atmósfera desde los jardines del Sr. Marqués de Santa Cruz, en Ma drid, año 1783. (E d ic ió n n o citada p o r P alau .)
159.—GÓMEZ ARIAS (Federico). Memoria sobre la propulsión aéreo-dinámica, dividida en tres partes: i." Elevación y dirección de aparatos más gra ves que la atmósfera. 2.“ Elevación y dirección de los globos. 3." Observacio nes útiles a los navegantes aéreos y a los estudios aéreos y dinámicos. Bar celona, Narciso Ramírez y Compañía, 1876; 8.”, 94 páginas y i lámina. ( N o citado p o r P alau .)
1 6 0 .—DUTHU (Juan
Bautista). Circular en que da cuenta de un proyecto de Dirección de Globos. Madrid, 1880. Folio, 2 páginas. ( N o citado p o r P alau .)
161.—DUTHU (Juan Bautista). Navegación aérea al alcance de los sabios. Trabajos y observaciones de 1870 a 1880. Madrid, Gregorio Estrada, 1880; 4.°, 48 páginas y i lámina plegada. Tirada de muy pocos ejemplares. ( N o citado p o r P alau .)
162.—BIOGRAFÍA UNIVERSAL. Galería de hombres célebres. Cuadros bos quejados por varios autores. Barcelona, Bastinos, 1880; 8.", con grabados. En la página 323 y siguientes se hace la biografía de los hermanos Montgolfier y el relato de sus primeros experimentos. (N o citado por Palau.)
- 49 — 163.—FIGUIER (Luis). Conócete a ti mismo. Tratado popular de fisiología humana, traducido y anotado por Gaspar Sentiñón. Barcelona, Heredero de D. Pablo Riera, 1881. Dos tomos en folio con láminas y grabados. En la página 246 y siguientes relata varios accidentes de ascensiones, particularmente el de Glaisher y Coxwell, el 17 de julio de 1862, y el de Crocé-Spinelli, Sivel y Gastón Tissandier, el 15 de abril de 1875. Dos grabados con globos.
164. —BEL (Jules). La Navigation aerienne. Mémoire presenté a l’Academie des Sciences. A Barcelone, chez Ramírez et Cie„ impri.meurs, 1881; 4.“, 8 pá ginas, 2 láminas. ( N o citado p o r P a la u .)
165. —MAFFIOTTE (D. Pedro). “La Ilustración de Canarias”, de Tenerife, publicó en 1882 una serie de artículos acerca de la navegación aérea, que por considerar curiosos, reproducimos a continuación. R E F L E X IO N E S S O B R E LA N A V E G A C IÓ N A É R E A POR
EL
SE Ñ O R DON
PEDRO M A F F IO T T E
Fallecido en Santa Cruz de Tenerife el 28 de noviembre de 1870, a los cuarenta y cuatro años de edad.
Del autor de estos trabajos sólo nos es dado repetir lo poquísimo que se ha dicho por algunos para que nuestros juicios no parezcan apasionados. Aun así, nos limitaremos a recordar que uno de los hombres más grandes del mundo científico en este siglo, el ilustre Lyell, decía espontáneamente en Londres, en 22 de noviembre de 1856, que D. Pedro M affiotte era acreedor a toda clase de consideraciones por sus talentos y conocimientos. También recordaremos que este ilustrado hijo del país era, hasta los días de su fallecimiento, uno de los cinco españoles que pertenecían al Congreso Internacional de Arqueología y Antropología Prehis tórica, en cuyas listas figuraban, además del nombre de Lyell, los también ilustres de Broca, Lubbock, Vogt, Huxley y otros. Al acceder a los deseos de nuestro amigo el Sr. Director de L a Ilu s tr a c ió n d e C an árias, quien nos ha pedido algunos trabajos para su naciente publicación, y a quien agradecemos su deferencia, antes que dejarle desairado, hasta cierto punto, con nuestros desaliñados escritos, hemos creído que de ningún modo mejor podríamos corresponderle que reproduciendo los artículos sobre navegación aérea publicados por el Sr. D. Pedro Maffiotte, nuestro padre, adicionados con notas que tomamos de la obra completa del mismo acerca de este tema, cuyo autógrafo conservamos. Por razones ajenas al presente no creemos oportuno publicar aún esa obra ni otras que también han quedado inéditas. Santa Cruz de Tenerife, 30 de julio de 1882.— M ig u e l M a f f i o t t e y L a -R o c h e .
P R IM E R
A R T ÍC U L O ( l )
Habiendo observado que la curva que describe un cohete en su ascensión vuelve algunas veces la con cavidad a la región en que sopla el viento, me ocurrió averiguar la causa de este fenómeno y examinar
(1)
Puesto que en el texto, como se verá más adelante, indica el autor las notas con letras, cuan-
00 se nos ofrezcan algunas, las indicaremos con números, a fin de que resalte la procedencia de unas
y de otras.
— 50 — si era posible construir un aparato que regulase su movimiento, para hacerle describir en el espacio una línea dada. De mi estudio ha resultado la construcción de un disco o cometa, muy imperfecto, a la verdad, for mado de cañas y papel, de 90 centímetros de largo y 70 en su mayor ancho, con un pequeño timón y una aleta reguladora en la cara superior. El cohete, formado en un cañoncillo de hierro, está fijo en el centro de la cara inferior e inclinado sobre su línea de simetría bajo un ángulo de 30° El peso de todo el aparato es de 137 gramos. El eje del cañoncillo y los centros de gravedad y figura del aparato, en cualquier sentido que se tomen, concurren en un mismo punto, lo cual constituye la condición principal y necesaria para sostenerle en el aire y regular su movimiento. En este primer ensayo para construir el disco, por la escasez de tiempo, no he calculado la curva de máxima velocidad, con lo que habría resultado más perfecto el estudio, ni aun he podido reducir a menos de 30 centímetros cuadrados la superficie de resistencia, o sea la que separa las faces anterior y posterior, como hubiera sido de desear, para que el obstáculo que opone el aire que atraviesa en su mar cha fuera de poca consideración. Para hacer el experimento se descansa el aparato sobre cuatro roldanas fijas en los extremos, de otros tantos estilos, sujetos en una cruceta, de manera que resulte en una posición horizontal; se da fuego al cohete, y entonces marcha el aparato, describiendo en el espacio una recta o curva en un pla no horizontal o inclinado, subiendo o bajando, como se quiera, para lo cual se combinan debidamente el timón y la aleta, después de algunos ensayos. La inclinación de 30° que se da al cañoncillo es para que la fuerza del cohete se descomponga en dos, una vertical ascendente y otra horizontal: la primera sostiene el aparato suspendido en el aire, y la segunda le imprime el movimiento de traslación. La velocidad obtenida ha variado de 43 a 25 decímetros por segundo de tiempo. La carga del cohete ha sido de sólo 4 gramos, el cual, sin el aparato, no puede levantar ni sostener 60 gramos, incluyendo su peso en este número. Sin entrar por ahora en más detalles, que reservo para más adelante, si estas líneas tienen alguna acogida, indicaré, por último, que la mayor parte de los ensayos los he hecho en aire tranquilo, y que los demás, verificados en aire poco agitado, han dado un movimiento de poco más de 11 decímetros por segundo c o n tr a la dirección del viento, cuya fuerza no he podido medir por falta de instrumentos, o un abatimiento de unos 45° cuando lo he ensayado perpendicularmente a aquella misma dirección. Ahora se presenta naturalmente la cuestión de si será posible construir un gran disco de muy corta sección para que la resistencia del aire que atraviese, o la acción del viento que obre sobre él, sea de poca importancia, y que la producción de una gran cantidad de gas que mane continuamente, o por In termitencias, de infinitos tubos o p o r o s de su cara inferior, sirva para mantenerlo suspendido en el aire e imprimirle un movimiento de traslación, y que sea capaz de llevar de un punto dado a otro también dado un determinado peso. Hoy, que, felizmente, la ciencia del ingeniero camina a pasos tan agigantados, no se debe dudar de la posibilidad de construir aquel disco, tan grande, sólido y ligero como se calcule necesario; pero tal vez no sea muy fácil descubrir una combinación química superior a la pólvora, por su poco peso y mayor cantidad de gas que desarrolle, y que, com o la masa de los cohetes que hoy se fabrican, no esté sujeta a una súbita explosión. Para más adelante, cuando las ocupaciones peculiares de mi destino me lo permitan, coordinaré algu nas notas que he reunido, y de las que parece resulta demostrada la imposibilidad de construir una má quina con hélice, alas o paletas para trasladar en el aire pesos de alguna consideración; no porque el problema, teóricamente hablando, no tenga solución, suponiendo que se descubra un agente superior al vapor y de mucho menos peso, y concediendo a los materiales de construcción que hoy conocemos una resistencia muy superior a la que realmente tienen, sino porque, no tomando en cuenta aquel agente, que tal vez se halle algún día, sería tal la velocidad que se habría de dar a las partes, que no sólo se enroje cerían los ejes, si que también el desarrollo de la fuerza centrífuga sería tan grande, que haría saltar he chas pedazos todas las aletas y ruedas, y se desgastaría y rompería además cuanto en la máquina hubiese. A lo dicho se me permitirá agregar estas observaciones: La dirección de un globo, toda vez que los centros de fuerza y resistencia del aparato que se traslade en el aire deben coincidir, teniendo en cuenta además la inmensa superficie que presenta a la acción del viento, es, sin duda, una quimera. Y la utilidad que se puede sacar de las dos corrientes encontradas de !a atmósfera, parece también ilusoria, pues ni estas corrientes existen siempre, ni las puede separar una capa tranquila y de espesor uniforme.
— 51 ~ Tam poco se debe esperar por una teoría nueva de mecánica, en que muchos creen con cándida fe, de la que resulte la posibilidad de construir un aparato que multiplique la acción del viento contra la fuerza y dirección del viento mismo, pues esto, en sustancia, vendría a ser el problema del m ovi miento continuo. Es de creer que la solución del problema de la navegación aérea halla hoy más que vencer en la Qu;mica y Física que en la Mecánica racional, y se debe de desear que alguna persona rica y desocupada se entregue a este género de investigaciones que .•■equieren talento, perseverancia y medios de acción. Concluyo suplicando a las personas curiosas que lean estas líneas y gusten repetir mis ensayos, sustitu yan la carga del cohete por aire comprimido y que publiquen los detalles de sus experimentos. Un meca nismo sencillo para dar salida al aire en un momento dado, es fácil de imaginar, y yo intentaría este nue vo experimento si me pudiese proporcionar una máquina para cargar de aire el cañoncillo, lo cual me es imposible por ahora. Las Palmas de Gran Canaria, 14 de febrero de 1S58.
SEGUNDO A R T IC U L O
Como se deja conocer por el título que lleva este escrito, no me propongo presentar resuelto el pro blema. Su dificultad no está en un solo principio oculto e intrincado al que una ciencia única puede dar solución, ni es quizá obra para un solo hombre, por más instruido que sea. La dificultad estriba, por una parte, en el descubrimiento y acertada elección de agentes enérgicos y poderosos, en la buena combina ción de varios ingenios que se presten mutuamente su apoyo, y, por último, en la construcción de un apa rato que satisfaga a ciertas condiciones de solidez y ligereza y a las ecuaciones conocidas del equilibrio da traslación. Cuando sobre esto no haya más que hacer, quedará por resolver otra parte del problema de no poca dificultad, cual es la de vencer los contrastes de tiempos, ráfagas y temporales, y, por último, saber guiar la embarcación en medio de las soledades del espacio (a ). El concurso de varias personas instruidas es indispensable para remover tantos obstáculos, y se debe trabajar en la persuasión de que los progresos de las ciencias y de las artes han de contribuir, en tiempos tal vez no muy remotos, a dar solución a tantas partes difíciles com o abraza la cuestión. Ya se pueden citar algunos aparatos y descubrimientos que parecen precursores de la navegación aérea; tales son, entre otros, el barómetro aneroide y la reciente teoría de las tormentas, de Mr. W. Reid ( b ) . Para conseguir el resultado apetecido se deben estudiar todos los efectos naturales que tengan relación con él, desde los movimientos irregulares de una arista arrastrada por el viento hasta el vuelo de las aves, y después ensayar y perfeccionar los varios aparatos que sugiera por comparación aquel estudio preli minar (c). Acomodándome a este método en las presentes reflexiones, me propongo seguir la marcha siguiente; 1.
“
Examinaré las causas y circunstancias que he podido descubrir en el vuelo de las aves, y luego pro
curaré determinar, en cuanto me sea posible, la eficacia con que cada una obra. 2.
°
Discutiré el grado de posibilidad de dar completa solución al problema, con presencia de aquellas
causas y circunstancias y los conocimientos aplicables al asunto que hoy se hallan consignados en varias obras de primer mérito. 3. ° Luego haré una digresión sobre los materiales de construcción para determinar el empleo posible que de ellos se pueda hacer; y 4.
“
Por último, daré la descripción detallada del disco, de que se tiene ya conocimiento, y la de otro
aparato mucho más complicado, en que un hombre pueda ensayar su traslación por el aire en reducidas alturas y distancias. Esta descripción irá acompañada de los cálculos que determinen el efecto teórico del aparato, el cual puede ser algo diferente, en más o en menos, del resultado práctico, según sabe muy bien toda persona versada en la mecánica aplicada. No daré, pues, esta descripción contando con un efecto infalible, sino para que las personas que gusten le puedan ensayar, en lo que no hay riesgo po niéndose a uno o dos metros de elevación, o bien para que otras de más conocimientos discutan la posi bilidad o imposibilidad del ensayo.
( a ) Los conocimientos de navegación que he adquirido en la Escuela Náutica de Santa Cruz de Te nerife, en la cual he sido, por espacio de más de once años. Catedrático sustituto, me permiten apreciar la mucha importancia de estas dificultades. ( o ) “ An Attempt to develop the Lau o f Storms by means o f facts, etc.”, 3.“ edic. London, 1850. ( c ) “ A une saine théorie, à une savante pratique, il faudra encore associer le génie de l’invention. ’ lom Richard.
- 52 — H ypothesis non fingo. New ton .
Por pocos conocimientos que se tengan en Historia Natural, por raras que sean las ocasiones que se hayan presentado de analizar un animal o una planta, lo primero que hiere nuestra razón es la sorpren dente economía que el Supremo Hacedor ha observado en la construcción de todas sus criaturas: en ellas nada superfluo, ni las p a rtes, ni la fo r m a , ni la p o s ic ió n ; todas contribuyen sin estorbarse al fin de la existencia del individuo que constituyen, y las varias fu e r z a s q u e d esa rrolla n van siempre unidas al propio instinto. Esta verdad, constantemente observada, es el teorema fundamental en que estriba todo progreso hu mano en el conocimiento de las ciencias naturales: si se olvida, se cae en el error, no se da ningún paso progresivo; pero si se explota debidamente, puede conducir a grandes descubrimientos e importantes re sultados. Estudiando bajo la influencia de estas consideraciones el vuelo de las aves, hallamos sin dificultad este orden eterno, este sello fijo que marca las obras de Dios, es decir, hallamos un raro y sorprendente ejemplo de economía, el cual consiste en el aprovechamiento y aplicación de muchas y variadas fuerzas naturales, unidas todas para producir un mismo fin, y obsérvese que el mismo principio de economía exige que sean muchas y variadas, porque empleadas aisladamente, no bastarían por su poca eficacia, y que no podrían tampoco ser muy enérgicas, porque entonces destruirian las partes del animal sobre que actuasen y su vida sería imposible. La existencia de muchas de estas fuerzas la podemos descubrir con solo el razonamiento; otras, au xiliadas con algunos instrumentos, y sus efectos los podemos medir exacta o aproximadamente con el poderoso auxilio del cálculo. Pasaré, pues, a enumerar rápidamente las pocas de estas fuerzas que he descubierto, indicando sus efec tos, y luego trataré de apreciarlas en su valor: 1.
* Figura en primer lugar la circulación de la sangre, por las aplicaciones que tiene y veremos suce
sivamente. 2.
* Considerando que las contracciones musculares producen corrientes eléctricas; que las producen
también el frote, el calor y la presión; que estas corrientes, cuando escapan por puntas delgadas, produ cen reacciones enérgicas contra el aire atmosférico; observando después las innumerables puntas que for man las barbas de las plumas, su posición en el cuerpo del ave, que es dirigida hacia atrás, por punto ge neral; la fuerza muscular excesiva de las mismas aves y el mucho calor que desarrolla la circulación de la sangre, concluiremos, por inducción y comparación, que ellas producen y utilizan a voluntad para volar corrientes eléctricas abundantes, siendo esta la causa principal que las sostiene y traslada en el aire. Cuando las grandes aves de rapiña se hallan posadas en el suelo y quieren elevarse, experimentan cier ta dificultad; y se observa, siguiéndolas con un anteojo, que el trabajo que hacían para desprenderse del suelo es mucho mayor que el que ejecutan después de suspendidas. Esto se explica fácilmente con siderando que, mientras están posadas, parte del flùido eléctrico que desarrollan se marcha por el con tacto con el suelo al depósito común. También se observa que cuando el aire se carga de humedad, unas aves se esconden en sus nidos, otras picotean los árboles y ejecutan otros movimientos, y los insectos se recogen a las habitaciones, porque entonces se fatigan más para producir electricidad. De esta manera es como las aves e insectos barruntan las lluvias y tormentas. 3.
"
La sola estructura de las alas permite a las aves adelantarse en el espacio con sólo tenderlas para
que les sirvan de paracaídas, pues la acción del aire que choca en su parte inferior refluye contra su con cavidad y contra los órdenes de senos que forman !as plumas, cuya acción se aumenta con la dilatación que sufre el aire por el calor de la sangre. Esto se comprueba fácilmente cortando, doblando y uniendo medio pliego de papel como muestra esta figura:
— 53 — Sosteniendo horizontalmente' este papel así preparado, equilibrado con un poco de cera en ,.4 y de jándolo caer de la altura de las manos, se le ve adelantar, trazando, en aire tranquilo, una curva inver tida en el plano vertical que pasa por su eje, cayendo a un par de metros de distancia. Si hubiera m e dio de calentar el saco B C , sin aumentar el peso del papel, la reacción del aire sería más fuerte, y, por consiguiente, la distancia a que caería seria mayor que la de los dos metros indicados. 4.
“ La respiración doble que poseen las aves es en importancia la segunda fuerza que emplean para
volar. Sin entrar ahora en la descripción detallada de sus aparatos respiratorios, recordaremos que en ellas el pulmón es sumamente esponjoso y abultado, y comunica por varios pares de aberturas con unos sacos de aire implantados en el tejido celular, los cuales son verdaderos apéndices del pulmón; comunica igual mente con .varias celdillas de aire esparcidas en todo el cuerpo; con las cavidades de los huesos que, por punto general, son huecos y desprovistos de medula; con las vértebras dorsales, también huecas y
va
cías, por las que respiran, y que, por la continuación de celdillas, tubos y fibras, el aire puede pasar del pulmón a las plumas y a todos los poros de la piel. El esternón y costillas tienen movimientos de que dispone el animal com o del de un miembro cual quiera. • También debemos recordar que el gas carbónico exhalado por las aves guarda con el que exhalan los mamíferos, en igualdad de peso entre los animales comparados, la relación de 186 a 100, y, por último, que en todos los animales existe una transpiración pulmonar. De esta disposición, cuyos detalles se deben estudiar en los tratados de Fisiología, resulta que, estando en reposo las aves, respiran com o los demás animales vertebrados; pero en el acto de volar, el aire in troducido en todas las cavidades del cuerpo, dilatado por el calor de la sangre y comprimido alternati vamente por el juego del esternón, músculos y costillas, es obligado a escapar en grandes volúmenes por los poros de la piel y tubos de las barbas de las plumas, las que, por su disposición hacia atrás, se diri gen en el mismo sentido, con lo que se utiliza su reacción en la dirección del vuelo. El exceso de gas carbónico, por su peso considerable, y el vapor, a que se reduce la transpiración pul monar, son muy favorables, además de otras causas que daré luego a conocer, al aumento numérico de aquella reacción. Los insectos emplean para volar las ramificaciones de las tráqueas pulmonares, que terminan en las patas, alas y en la piel, y el aire que por ellas se escapa es el que produce el silbido o zumbido particular que los distingue. Las aves, cuando pasan a corta distancia, dejan oír también un silbido análogo, más o menos fuerte, debido en parte a las vibraciones del aire que hienden. El juego del esternón, costillas y músculos, de que acabo de hablar, y sus efectos, se pueden remedar imperfectamente llenando de aire con el aliento un globo de goma elástica (de los que sirven hoy para juguete de los niños), el cual, después de inflado, conserva aún un peso muy superior al del aire ambien te que desaloja: en el momento de soltarlo se escapa rápidamente, trazando una línea sinuosa en el espacio, y conserva su movimiento mientras que por su contracción puede expeler algún aire de su inte rior. Esta línea sinuosa no revela más que una contracción muy irregular en las paredes del globo, y ce comprende, desde luego, que, uniéndole un aparato pasivo, se podrá enderezar cuanto se quiera su dirección, o variarla, a voluntad del experimentador. 5. * A las corrientes de aire de que antes he tratado se agregan las producidas por las plumas obran do unas sobre otras com o una serie de fuelles cuyo movimiento alternativo lo producen las aves con solo las contracciones de la piel. Esta es la causa de las variaciones rápidas que tienen las aves que se ciernen, en su volumen aparente, las cuales son muy sensibles, observándolas con un anteojo en tales circunstan cias. Cuando giran en círculo con las alas explayadas se pueden notar también iguales variaciones, aun que nunca me ha parecido que se suceden con tanta actividad com o cuando se ciernen, lo cual consiste tal vez en la mayor dificultad de observarlo, o porque las condiciones del vuelo así lo exigen. 6.
“
Consideremos ahora las funciones que ejerce en el vuelo de las aves su aparato digestivo, el cual
en todas es de una fuerza extraordinaria, capaz, no sólo de digerir en pocos momentos las sustancias ali menticias adecuadas a cada clase, sino también en algunas de desgastar los metales y triturar las piedras, el vidrio, etc. {a ). Se dice en los tratados de Fisiología (b ) que las piedras que se hallan en las mollejas sirven para reem plazar los dientes, de que carecen las aves, en la masticación de los alimentos; lo cual es, sin duda, muy
((í) Véase en el tom o II de la excelente “ Fisiología”, de Mr. P. Berard, el artículo titulado “ Fuerza del estómago” . (i>) Idem id.
- 54 cierto, y es una prueba más del instinto previsor con que la Providencia ha dotado a los animales irra cionales. ¿Será muy aventurado añadir que estas piedras son el lastre con que ese mismo instinto las induce a proveerse para asegurar su equilibrio y ponerse a cubierto de ios efectos de las ráfagas de aire que tienden a hacérselo perder a cada momento? Creo que mi aserción no es aventurada. Nada hay dificil para el Supremo Hacedor, y bien pudo proveer a las aves de un lastre natural que, enlazado con su existencia, creciese con el individuo; pero este apéndice hubiera complicado la máquina sin hacerla más útil, y no estaría en las facultades del animal aumentarlo o disminuirlo, según lo exigiesen las circunstan cias en que se hallase. También se puede añadir que este lastre, que forzosamente habría de ser huesoso y ocupar el centro del cuerpo, hubiera introducido una excepción muy violenta en los animales vertebra dos, que, según se halla hoy bien establecido, son referibles al mismo arquetipo. A. lo que acabamos de decir no se puede objetar que los desarrollos vegetativos de los huesos del arquetipo constituyen, osteológicamente hablando, las diferentes clases de animales, y que así bastará suponer uno de estos desarrollos adecuado para constituir el lastre, porque estos desarrollos vegetativos son siempre externos y conformes con las necesidades de cada especie de animales, y el centro de gravedad del lastre debe coincidir con todos los centros de fuerza y resistencia y ser, por consiguiente, central. La caja del animal propiamente dicha, en que se encierran las visceras, no puede estar dividida ni entor pecida, y así un lastre natural sería un obstáculo insuperable a las funciones que desempeñan las mencio nadas visceras. Las materias fecales producidas por la digestión, en general son muy áridas y escasas, en lugar de ser crasas y abundantes como en otros animales que se alimentan lo mismo que ellos, siendo nulas o casi nulas las secreciones líquidas, lo cual prueba evidentemente que las sustancias que tragan son asimiladas en corta proporción, hermanándose esto con la notable longevidad que algunas alcanzan, pues debemos recor dar que la consecuencia inmediata de todo rápido desarrollo es una muerte prematura, y así los animales que se forman y desarrollan pronto, es decir, que asimilan rápidamente, viven también poco tiempo. La mayor parte de aquellas sustancias entran reducidas a gases en depósito, en las celdillas de la molleja y otras visceras, en las que estos gases quedan fuertemente comprimidos por las tenaces fibras de que están formadas (c) y son después desalojados a voluntad. Vemos, pues, que las funciones estomacales en las aves son dos: la primera y más importante, común a todos los animales, es sostener la vida. La segunda es elaborar gases en gran abundancia, cuya fuerza expansiva, obrando del centro a la circunferencia, sirve interiormente para aumentar el vigor de los múscu los y membranas, dar mayor desarrollo a todas las fuerzas vitales y aumentar las fuentes de calor y elec tricidad. Después de efectuar estos gases tan importantes funciones, pasando de unas celdillas a otras, lle gan, mezclados con los productos de la respiración, a los poros de la piel y tubos capilares de las plumas para producir en ellos su efecto útil en el vuelo. Lo que acabamos de exponer nos conduce naturalmente a otro género de reflexioims, y nuestra imagi nación queda absorta en la consideración de eternas verdades, pero cuya luz clara y brillante puede ser por todos percibida. Las máquinas de vapor, esa colosal invendión del genio del hombre, ¿qué son en principio? Son unos aparatos que producen vapor y utilizan el efecto de su fuerza expansiva comunicando movimiento a algu nas de sus partes. Pues, según lo que antecede, este grande aparato con que se ennoblece el género huma no tiene desde la Creación su modelo, no sólo en el ave más altiva, sino también en el insecto que nos parece más insignificante, y aun en los que pueblan el aire y que, por su pequeñez, se escapan a nuestra vista. En una palabra: todo animal que vuela es un modelo perfecto de máquina de vapor. Ya dijimos en otra ocasión que por la electricidad las aves barruntan las lluvias y tempestades; luego podríamos añadir también que la electricidad es el telégrafo con que la Providencia las previene de un peligro cercano para que lo huyan y puedan conservar su existencia. 7.“
Aunque es bien conocido el juego de las alas, le mencionaré, sin embargo, para no dejar en estas
reflexiones un vacío notable. La reacción del aire chocado por estos órganos contra ellos mismos se aumenta considerablemente por la elasticidad de las plumas, tendones y músculos que los forman, produciendo el mismo efecto que un remo flexible en el andar de una embarcación, en el cual una parte de la fuerza del remero se utiliza in mediatamente como en una palanca de segundo orden, y la otra se deposita para obrar en la pala, con servándose siempre el remo palanca de segundo orden, pero viniendo a ser punto de apoyo las manos
(c) Recuérdese que los pájaros que vuelan mejor tienen menos músculos y más membranas en sus aparatos digestivos.
— 53 — del mismo remero. Este doble efecto de los remos h.ice que se busquen siempre para su construcción las maderas más elásticas. También una parte del aire chocado se abre paso por entre los caños de las plumas para reaccionar contra las otras que las ocultan o cubren, con lo cual se duplica más la superficie chocada. Las causas consideradas en las reflexiones que anteceden son las que obran principalmente en el fenó meno del vuelo. Otras más o menos importantes y fáciles de hallar existen también; tales son: la tenui dad de los últimos elementos de las plumas, que casi neutralizan el efecto de la gravedad cuando nadan en el aire; la conservación del movimiento adquirido; la circunstancia de moverse, siempre que suben o bajan, en arcos de cicloide, etc. Una sola de esas causas menos importantes mencionaré en particular. Ima ginemos un pájaro descendiendo por un arco de cicloide con las alas cerradas, fenómeno que se observa diariamente: su caída será la más rápida posible, y su movimiento adquirido será también un máximo; y supongamos igualmente que, en el momento de llegar al vértice de la curva, abre las alas y las bate, in clinándolas convenientemente a las tangentes de la ciclioide en los puntos por que va pasando: es indu dable que el movimiento será ascendente, lo más rápido posible, etc. Todas las causas y fuerzas que hemos considerado hasta aquí, empleadas juntas o alternadas, pero rápidamente y guiadas por el instinto del animal, bastan, como veremos muy luego, para producir el fe nómeno del vuelo.
TERCER
A R T ÍC U L O
El 28 de diciembre de 1863 remití a la Dirección general de Obras públicas algunos apuntes escritos muy de prisa por falta de tiempo, relativos al asunto que encabeza este trabajo, con el fin de que se conservasen en sus archivos, para dejar de este m odo consignado el pensamiento y proyecto del sistema que me parece se puede adoptar para resolver el deseado problema de poderse trasladar el hombre por el aire. Gomo siempre espero por un tiempo de descanso para dar cima a mi trabajo, y este tiempo ja más llega, me he decidido a dar a la imprenta aquellos apuntes, un tanto modificados, ya que no puedo hacer otra cosa por ahora. Así, al menos, me persu.idíré de haber llevado un ripio al suntuoso edificio que ha de coronar los colosales esfuerzos del siglo X IX . Los apuntes referidos son éstos: En el C o u r r ie r d e l’E u r o p e correspondiente al 28 de noviembre último (de 1863) he leído una carta dirigida al T im es por Mr. Nadar, célebre aeronauta, que se propone resolver el deseado problema de la navegación aérea. Me cabe la satisfacción de ver consignado en esta carta el partido que se propone sacar el autor de los planos inclinados, cuyas ventajas en la indicada automoción había yo experimentado ya hace algunos años en un disco plano, su timón y aleta impelido por un cohete como motor, el cual describe en el aire la línea que se quiera, según se halla expuesto en mi remitido de 14 de febrero de 1858 a la R e v is ta de O bras pú blica s, y publicado en su núm. 8.°, correspondiente al 15 de abril del mismo año.
El éxito del globo gigante de Mr. Nadar y los artículos del C o u r r ie r d e l'E u r o p e despiertan hoy mi perezosa pluma, después de algunos años de silencio. Séame disculpada esta emulación. Cuando casi tod.i la Europa científica se agita con la esperanza de ver realizada la gran maravilla de poderse trasladar el hombre por e l aire, es un deber que me impone el sentimiento de nacionalidad el empeñarme por m.i parte en contribuir a su mejor éxito. ¡Ojalá que ingenios españoles de un orden superior y de más cono cimientos que los escasos míos tomen a su cargo, y !o emprendan pronto, dejar en buen lugar, en un asun to de tanta trascendencia, el buen nombre de nuestra nación! Por mi parte tengo el convencimiento íntimo de que para resolver el problema bastará buscar la solu ción con fe decidida, multiplicando los experimentes y llevando al terreno de la práctica las teorías que se propongan cuando se presenten basadas en las proposiciones que enseñan las ciencias y en las verda deras que revela la observación atenta de los fenómenos de la naturaleza. Hace mucho tiempo que trabajo, desgraciadamente en intervalos de tiempo muy escasos, en estudiar los principios y procedimientos mecánicos que me han guiado en la idea de obtener un cuerpo, no que flote en el aire, porque no lo creo preciso, supuesto que el disco no flota, y, lo que es más, ni los pájaros tampoco, pero sí que tenga un peso sumamente ligero con relación a su volumen, al cual se pueda dar movimiento y dirección en aquel flùido. Circunstancias independientes de mi voluntad me han impedido continuar mis "Reflexiones”, publi cadas en varios números de la R e v is ta d e O b ra s pxlblicas, con la asiduidad que el asunto requiere, y dar cumplimiento a lo que en la misma publicación he ofrecido, com o me impiden hoy poner en práctica mis proyectos, viéndome siempre obligado a proceder sin orden, y por esto, sin perjuicio de presentar algún
— se dia todos los detalles necesarios, si se realizan mis esperanzas, me limitaré por ahora a hacer una sucinta reseña de mi proyecto, como por via de principio. ¿Y por qué me limito a dar una breve reseña del aparato que he concebido, y no doy el trabajo com pleto de una vez? No lo hago asi, porque el tiempo de que puedo disponer es muy reducido, faltándome muchas veces el preciso para el natural descanso. Con la franqueza que digo esto, debo añadir que las ideas que emito son del que las quiera adoptar, y trabajo siguiendo la senda que le indico; sólo quiero dejar consignado que el pensamiento de los planos inclinados me pertenece, tal vez exclusivamente, aunque puede suceder que, no una persona, sino cientos de personas, puedan tener el mismo pensamiento, todos independientes unos de otros, por esa especie de adivinación que hoy es peculiar de los hombres de estu dio. ¿ A quién no le ha sucedido tener una idea que ve luego puesta en práctica por otros de más medios de acción o de más fortuna? Entraremos ya en la breve reseña del aparato. Este se compone de un gran disco, cuyas secciones son líneas curvas de máxima velocidad, de m.inera que su forma resulta algo semejante a un ovoloide muy aplanada en el sentido horizontal. Por las razones antes expuestas doy, sólo para hacerlo conocer, la siguiente sección vertical por su eje mayor, sección que es puramente ideal y sin sujeción a ninguna escala, ni guarda tampoco la verdadera propor ción del largo con el espesor por hallarse éste exagerado.
DIRECCIÓN DEL DISCO
POPA
PROA
M
N
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DIRECCIÓN PRESIÓN ATMOSFáBICA
DEL
VIENTO
La enumeración de sus partes principales es esta: ABCD.
Sección vertical longitudinal de un disco de poco espesor, ligero en peso relativamente a su
volumen y sólidamente construido. E C D F . Cámara en la proa, abierta al exterior para que el viento choque en la pared E F , con acceso a varios tubos I L , que penetran en la cámara G H , la cual representa el lugar de instalación de las máqui nas de fuerza, las que serán sólidas y de m ín im o peso. M K . Uno de los varios tubos que pasan de la cámara G / / a la popa A B . NPQ.
Planos movibles vistos de canto que pueden tomar una posición cualquiera alrededor de su
centro de figura, que se mantiene fijo, y sirven para determinar la naturaleza del movimiento del disco, como la cola de los pájaros determina las circunstancias de su movimiento. En los costados del disco habrá dos cilindros huecos en que giren en sentido opuesto dos hélices di versas. Los ejes de estos cilindros son paralelos al eje del disco, con lo cual la resultante de su acción coincide con él. Estos cilindros pueden también inclinarse conservándose paralelos entre sí y formando ángulos más o menos agudos con el plano medio horizontal del disco para que las componentes de su acción contri buyan a empujarlo y a suspenderlo. Enumeradas así, en globo, las partes principales del disco, pasemos a dar a conocer su acción.
MOVIMIENTO DEL DISCO Para evitar toda objeción, se supone el disco lleno de gas hidrógeno, de manera que se pueda man tener suspendido en el aire, y para fijar las ideas supongo la proyección del disco sobre el plano E F, visto de canto, es decir, el plano de resistencia a la acción del viento, de o c h o metros cuadrados, y de sólo d o s metros cuadrados la suma de las secciones de los tubos en K ; y para más ilustración, particularmente
de las personas poco versadas en la mecánica, copio la siguiente tabla de la fuerza del viento, que se halla en la pág. 228 del “ Manual del Ingeniero”, del Coronel D. Nicolás Valdés.
— 57 — TABLA DE LA FUERZA DEL VIENTO
V E L O C ID A D PO R
S E G U N D O
P R E S IÓ N P O R M ETRO C U A D R A D O
Metros,
Kilogramos,
2,oa
0,54 4,87 6,64 10,97 19,50 30,47 54,16 78,00 122,28 176,95 277,87 375,00
6,00 7,00 9,00 12,00 15,00 20,00 24,00 30,05 36,15 45,30 50,00
También supongo que el disco haya sido lanzado con la velocidad de 6 metros por segundo contra un viento que recorre 9 metros, de manera que la suma de su, velocidad y la de éste resulte de 15 metros por segundo. La presión del viento contra el disco es la correspondiente a esta velocidad, multiplicada por la sección de resistencia, o sean
30,47 kg. X 8 = 243,76 kg. Ahora, si las máquinas instaladas en G W pueden absorber o aspirar todo el aire que afluye a la cámara E F C D . en un segundo de tiempo, en virtud del movimiento de 15 metros, y repelen la misma cantidad de aire en igual tiempo por M K , la velocidad de salida de este aire será de
15 m. X 8
— 15 m. = 45 m.
por segundo; y como, según la tabla, a esta velocidad del aire corresponden próximamente 277,87 kilo gramos de presión, ésta, o la reacción del aire que sale contra el disco, será de
277,87 kg. X 2 = 555,74 kg, presión superior a la de 243,76, o resistencia hallada antes, y cuyo exceso debe acelerar el movimiento comunicado al disco, por más que diminuyan y modifiquen su efecto las contracciones y todas las de más causas nocivas, en cuyos detalles es ocioso entrar en esta sucinta reseña. Aquel exceso de fuerza se puede utilizar también en suspender el aparato con sólo inclinar los pla nos N P Q , como indican las líneas de puntos. A la reacción del aire expelido por M K y por las hélices se puede agregar la que resulta de la pre sión atmosférica. En efecto, suponiendo el disco suspendido en el aire, si por medio de las máquinas se absorbe más aire del que afluya a la cámara E C D F, en varias fracciones de cada segundo de tiempo, una capa muy delgada, contigua a la cara E I F d t esta cámara, se hallará un momento ocupada por aire enrarecido, y las presiones atmosféricas en las dos caras del plano de resistencia serán diferentes, resultan do en las mismas fracciones de cada segundo una fuerza impelente en A B, igual a la diferencia del peso de una atmósfera natural y otra enrarecida, multiplicada p or el área del mismo plano de resistencia. Esta presión es enorme si es considerable la absorción de E C D F , y capaz de producir por sí sola los fenó menos más sorprendentes. No estará por demás citar un ejem plo: Supongamos que en un muro aislado cualquiera una corriente eléctrica ocupa la cara de la derecha, produciendo un vacío entre ésta y la atmósfera. La presión atmosférica en la cara de la izquierda bastará para desplomar el muro, o para hacerlo oscilar, com o sucede en los terremotos.
- 58 Com o la cantidad de aire aspirado y repelido en un segundo de tiempo es de
8 m.3 X 2 X 15 = 240 m.3,
más el movido por las hélices, que supuesto igual a éste, tendrían juntos 62,35 kilogramos de peso, es evi dente que en las suposiciones hechas, y prescindiendo de utilizar la presión atmosférica, no se necesitan, para dar movimiento al disco, máquinas de un poder exagerado, tomándolo en el momento de flotar en el aire y de ser arrastrado por su corriente; es decir, tomándolo sin impulso inicial contra el viento, ni tampoco será preciso exagerar el poder de las máquinas, aun cuando se triplicase aquella cantidad de aire movido para utilizar alguna parte de la mencionada presión atmosférica. En resumen ; m i sistem a d e a u to m o c ió n tie n e p o r base fu n d a m en ta l d estru ir p o r asp ira ción la resisten cia d el aire q u e se o p o n e a l m o v im ie n to y u tiliza rlo c o m o
m o to r , h a cien d o ju g a r a la v e z v a rio s planos
in clinad os para d eterm in a r la n a tu ra leza d el m o v im ie n to .
Las máquinas que han de emplearse para conseguir este objeto son: 1." Máquinas calóricas del siste ma Ericson, modificadas para adaptarlas al proyecto. En ellas, el aire que se emplea com o motor es del mismo aspirado en la cámara E C D F , y todas las piezas que la constituyen son formadas en celdillas exa gonales, por muchas de las cuales circula el aire para trasladarse de la cámara E C D F a los tubos de salida. El aire es aspirado y lanzado por rotación, com o en los ventiladores. 2.“
Tubos de gases comprimidos. Estos tubos, reforzados por alambre y de una estructura que me
es particular y que daré a conocer en otra ocasión, hacen parte de las máquinas eléctricas que también empleo. Los pares de Bunsen son de muy poco peso y se habrán de reponer con mucha frecuencia. La electricidad y los gases se hallan destinados a dar impulsos iniciales, y constituyen también la re serva de fuerza para los casos urgentes. Por último, diré que, a mi juicio, el disco, aunque debe ser de poco peso, no es preciso que por sí solo flote en el aire; se comprende, en efecto, que un cuerpo plano lanzado con una fuerza horizontal suficientemente grande, que obre en su centro de gravedad, subirá o bajará, según su forma y según su posición inicial, pues ambas circunstancias hacen que la resistencia del aire produzca uno u otro resultado. Concluyo repitiendo que circunstancias independientes de mi voluntad me han impedido poner en prác tica mi proyecto; pero que al paso que examino mis planos de máquinas y renuevo mis cálculos me con venzo más y más de haberme acercado a la senda que conduce directamente a la solución del problema. Santa Cruz de Tenerife, 12 de septiembre de 1865. P edro
M a f f io t t e .
i66.—CAZORLA (Eduardo). Los Globos y los Viajes Aéreos, por F. Marión, versión española. Madrid, Gaspar, editor, 1883; 8.“, 230 páginas. ( N o citado p o r P alau.)
¡6y.—CORREA (A. P.). Direcgáo do Baláo. Projecto provisorio respecto do Baláo afuncionar. Lisboa, 1883. ' Litografía de 0,375 X 0,50.
168.—MARION (F.). Los Globos y los Viajes Aéreos. Traducción de E. C. Madrid, Gaspar, editores, 1883; 8.*, 230 páginas, con grabados. De la Biblioteca Científico-Recreativa. ( N o citado p o r P alau.)
59 i 6 g .—BEL
(Jules). La Navigation aérienne. Théorie et solution. Système bréveté s. g. d. g. Barcelona, Louis Tasso Serra, 1884; 4.", 32 pàgs. y i lámina. ( N o citado p o r P alau .)
170.—GARCÍA BRUNA (Antonio). La Navegación Aérea. Obra histórica y de aplicación, ilustrada con grabados que representan los sistemas de glo bos inventados hasta el día con el fin de conquistar los especios aéreos. Ma drid, Imprenta y Litografía del Depósito de la Guerra, 1884; 4.°, 53 páginas y I lámina plegada. ( N o citado p o r P a la u .)
171. — MARÍN (J. F.). Chifladuras sobre la navegación aérea. Madrid, Manuel G. Hernández, 1884; 8.°, 80 páginas. ( N o cita d o p o r P a la u .)
172. — UGALDEZUBIAUR (Gregorio J.). Demostración matemática de la di rección, sin timón, de los globos. 1885. ( N o cita d o p o r P a la u .)
173. —PRADERA (Ricardo), Ingeniero de la Escuela Central de Artes y Ma nufacturas de París. Las Aeronaves. Solución práctica de la Navegación aérea. Madrid, E. Alegre, 1885; 4.“, 95 páginas. ( N o cita d o p o r P a la u .)
174-—MARION (Fulgencio). Globos y
viajes aéreos. Versión española, por Cecilio Navarro. Ilustración de P. Sellier. Barcelona, Biblioteca de Mara villas, Daniel Cortezo y Compañía, 1885 ; 8.°, 300 páginas y 30 grabados. ( N o cita d o p o r P alau .)
175.—MARION (Fulgencio). Bibliotheca das Maravillas. Os Baldes e as viagens aereas. Versáo de Alexandre da Conceiçâo. Obra illustrada con 34 gravuras. Porto, Magalhaes & Moniz, 1885; 8.“, VII -j- 351 páginas.
^76.—SERPA PIMENTEL (Fernando Eduardo de). Aerostagáo Militar. Par que Aerostático Italiano (systema Yon). Descripgáo do Parque e sua mano bra. Lisboa, 1887. Folio, 46 páginas con láminas.
— 60 — 177-—TISSANDIER (Gaston). Bibliographie Aeronautique. Catalogue des li
vres d’histoire, de science, de voyages et de fantaisie traitant de la Naviga tion aérienne ou des Aerostats. Paris, 1887; 4.“, 62 pàgs. y i hoja de indice. Cita bastantes obras de Aerostación hispano-portuguesas.
178.—SUAREZ DE LA VEGA (José). La Aerostación Militar. Madrid, 1887. 4.®, 281 páginas con láminas. En colaboración con N. Lagarde y Carriquiri.
179.—^JALLES (Joáo María). Os Balóes em Portugal. Lisboa, David Coraz zi, 1887; 8.®, 62 páginas con i lámina.
180.—^JALLES (Joáo María). Aerostagáo. Lisboa, David Corazzi, 1888; 8.®, 63 páginas con láminas.
181.—ASCENSIÓN de S. M. la Reina Regente D.® María Cristina. En 1889 adquirió el Estado español un tren aerostático. Comenzaron en seguida las prác ticas en la Casa de Campo, y en una de las primeras ascensiones cautivas, el 27 de junio de dicho año, S. M. la Reina subió en la barquilla, acompañada por el Teniente coronel D. Licer López de la Torre Ayllón. Este hecho tuvo gran resonancia, por ser nuestra llorada Soberana la primera persona Real que realizaba una ascensión en globo. Con tal motivo, el Batallón de Telégrafos hizo acuñar una medalla conmemorativa, y ade más se grabó una placa, que se puso en la barquilla del globo, bautizándole con el nombre de “María Cristina”. Posteriormente, S. A. la Infanta D.“ Isabel y otras personas ilustres realizaron ascensio nes en el globo cautivo de la Casa de Campo. La barquilla de este globo, con su placa, estuvo en el Parque de Guadalajara; posterior mente vino al Museo de Ingenieros, y al escribir estas noticias se encuentra en la Exposi ción de Sevilla. La “ Ilustración Española y Americana” del 15 de julio del citado año trajo una informa ción extensa y un grabado. El “ Memorial de Ingenieros” de 1.® de julio también daba detalles, que asimismo queda ron reseñados, y con ilustraciones, en el “ Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros”. Madrid, Rivadeneyra, 1911; 2 tomos, folio. (Láminas de portada y prólogo.)
182.—MELLO (D. Antonio José de). Gambetta e o Baláo Correlo “ ArmandBarbés”. Lisboa, Typographia Universal, 1889; 4.®, 10 páginas.
— 61 j 83.—^APONTAMIENTOS acerca da Exploragáo Industrial do Aerostato Di-
rigivel Inventado pelo Conselheiro M. Cortez e pelo Major d’Artilheria C. Jardim, Lisboa, Typopraphia do Instituto Geographico, 1889; 4 ° , 30 pá ginas. 184.—SÁNCHEZ TIRADO (D. Anselmo) y García Roure (D. Jacobo). Ae rostación Militar. Madrid, 1889; 4.“, X -f 101 páginas. ( N o cita d o p o r P a la u .)
185.—GÓMEZ ARIAS (Federico). Seis inventos notables con los detalles para su ejecución: 1.“ Dirección de los globos o manga dirigible en los aires. 2." Ba lón atalaya o de observación para elevarse a altitudes de atmósfera irrespira ble y permanecer en ellas, pudiendo descender sin lanzamiento de gas, etc. Barcelona, Imprenta de Jaime Jepús Roviralta, 1890; 4.®, 68 páginas y i lá mina plegada para cada invento. ( N o cita d o p o r P a la u .)
186.— BARROUIN (Affonso). Primeiro ensaio de um Estudo Racional sobre o Aerostato Dirigivel. Río de Janeiro, Imprenta Nacional, 1893; 4.°, 50 pá ginas y diagramas.
187.—RÉPUBLIQUE DES ETATS-UNIS DU BRÉSIL. Navigation Aérien ne. La Direction del Ballons. Théories et Découvertes de M. Julio César Ribeiro de Souza, né à Parâ. Distribution gratis. Parà, T}^). du D ia r io O f f i cia l, 1893, 8.®, II, 76 páginas.
188.—GÓMEZ ARIAS (Dr. D. Federico). Colección de Problemas, Teoremas, Proposiciones, Enunciados y datos destinados a estudios de aplicación de las enseñanzas de Geografía y Física en la Escuela Especial y Provincial de Náutica de Barcelona. Segunda parte. Problemas o ejercicios de Física. Bar celona, Imprenta de la Casa Provincial de Caridad, 1894; 4.°, 184 páginas y 12 láminas. Contiene muchos problemas de aeronáutica. ( N o cita d o p o r P a la u .)
L’AEROSTAT VIEIRA. Système d’aérostation par Victor Antonio Vieira. Brésil, Rio de Janeiro. lmp. H. Lombaerts & C., Rua dos Aurives, 1894; 8.®, 4 páginas y una plancha con el aerostato de Vieira.
- 62 — i g o .—AEROSTACIÓN
MILITAR, por un Jefe de Ingenieros. Madrid, Im prenta del Memorial de Ingenieros, 1895; 8.®, 6 láminas. ( N o citado p o r Palau.)
191.—SUAREZ DE LA VEGA (D. José), Coronel de Ingenieros, y Rojas (don Francisco de Paula), Capitán. Los globos en la guerra. Aplicaciones, organi zación y material del servicio aerostático en los Ejércitos. Memoria escrita en cumplimiento de la Real orden de 24 de abril de 1896. Madrid, Impren ta del Memorial de Ingenieros, 1899; 4.“, 223 páginas y 25 láminas plegadas.
192.—NUEVO JUEGO DE LA OCA. Estampa en colores de este juego, cuya casilla núm. 61 representa un globo. Contiene la explicación en castellano. Basset, Rué de Seine, n.® 33. Imp. Lemercier, París. Sin año. (Lá mina 76, reducida.)
193.—BARQUILLA DE GLOBO CAUTIVO. Representa la del que estuvo funcionando los años de 1887 al 90, en un solar que existía en lo que hoy es calle de Castellò, esquina a Jorge Juan, bajo la dirección del Capitán Sisteré. Fué destruido en 1890, por explosión, producida por el soplete de un hojalatero. (Lá mina 77.)
194.—DOCTOR THEBUSSEM. Carta fechada en 9 de abril de 1915, en la que se dan algunas noticias de D. Pedro Montemayor. Nótese la errata del amanuense en la primera página, que dice siglo XIV, en vez de siglo X IX , y las faltas de ortografía. (Lámina 78.)
195.—GUZMÁN (BARTOLOMÉ LORENZO DE). Toledo. Como ya queda consignado en el núm. 10, este famoso jesuíta portugués falleció en To ledo el 19 de noviembre de 1724. Casi dos siglos después, la imperial ciudad le ha dedicado una lápida de mármol (de 0,99 por 0,47), que se colocó en el atrio de la iglesia de San Ro mán, mártir. Fué descubierta en 1910, celebrándose con tal motivo una gran procesión cívi ca. (Lámina de cabecera del índice de láminas.) En la misma iglesia, y también en el atrio, existe otra lápida, de cobre repujado (de 0,65 por 0,50), obra del artista toledano Julio Pascual, que fué colocada con ocasión del primer Congreso Iberoamericano de Aeronáutica, celebrado en Madrid en 1926. Fué descubierta por el Infante D. Alfonso, que presidía una excursión que dicho Congreso realizó a Toledo, asis tiendo el entonces Ministro de Estado Sr. Yanguas y otras muchísimas personalidades. Los congresistas llevaron una gran corona de flores que se colocó bajo la lápida en aquel acto. (Lámina de cabecera del prólogo.)
— 63 ig ó .—RODRIGUES
DA COSTA (José Daniel). 0 Balao, aos Habitantes da Lua. Poema Heroi-comico en Hum só canto. Lisboa, na Impressao Regia. Anno 1819. Com Licença. 16.°, 48 páginas. Esta papeleta va en último lugar y fuera del que le corresponde por su fecha a causa de
haberse obtenido después de compuesta y tirada gran parte del libro.
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Que importará,que Climenc Edos^quc el Vandofeguis le dicíTe cxplendopcs Regios, de vn ícarojá quien ledicrod fi nueliro Segundo Apolo Dcdalosde ingratitudes no le dio los llamamientos.las frfumas para fus buelos. Ni que de Flegon,ni Etontc ÍQiie importa,que fus Penachos llegueá regir el manejo, fean Garrotas del Viento, fi conociendo el impulfo, fi de la Región del Ayrc no fe fugeran al freno. es Baxel fuv rumbo cierto; Pues oprimidos de mano, jQue importa,que dé fus Olas que haze violencia el precei)to,l Sulque los vagos eftremos,. defobedecen la rienda, íTion Caribdis, y Scila vno altivo,ó otro refuelto. losEfcoltos dc fu empeño. Y al ir corriendo fin tino,, 3Que importa,que el Notte figa y la Eclíptica perdiendo, al mas feliz Emisferio, lo que há de alumbrar, abnafan,^jj^ fi esci tocar en fus Cumbres queman lo que antes lucieron. mas precipicio,que afsiento. Siendo el erizado Mar jPucs derretida la cera, de tanto horror monumento, de opueík) ardor al incendio, á cuyo fepulcro afpiran pluma à pluma en fucgo,y agua fiempte titanos anhelos.hobas,y pavefas fueron. Que
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EN TODO GENERO DE AFLIGCIONESj
Y RECETAS C O N T R A T O D A T R IS T E Z A , eompueítas de Quintas EíTencias, aísi de'Moralidad, Po litica, y Lodas Artes^ com o de lo mas curioíó, y criti co de codas las Ciencias, y Facultades:
^071 E L m c r o ^ T > o n j u j n (d e j o v e y C o le g ia l , quef u e , en el de San ^edro de los V ?rdts de ¡a Ciudad de Oviedoj del Grem io^y Clauftro de aquella U n iV e rfd a d , J u C athdratico de Tlnlo/óphia , y Canó nigo iA á g tJlra l de la In/tgne Ig le fa Colegial de Santander.
TOMO PRIMERO. C O N
PRIVILEGIO.
En Madrid. En la Imprenta de J oaquín Ibarra , calle de las U ro k s. Año de mdccliii..
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T O M O IV. /ESTATICA. o.,. .,.,mnr..EpnMAUiDROSTATICA. Qüc comprehende ^HIDROMETRIA.
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En Valencia : En laImprenta de JofephGarda. Año 1757. Se hallará en Valencia en la Librería de Manuel Caverò Cortes, Calle de Campaneros ; j en Madrid en la de Don Angel Corradi , Calle da las Carretas.
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ADICION A L POÈMA DE LOS AYRES FIXOS.
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Sobre la posibilidad de navegar por el 3 y re , no solo especulativa , sing prácticamente. SU
AUTOR
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M .D C C .
ESTA
CORTE
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ju y5tz o el dem ojiaJe as» censo, o descenso. 3 , Fonna de gu illa,j> a ra ^ .
7U> se iuel^ue ht .Aldee. s^ .'J lssw siessisyen ^ a to do* sdetenen. 5 . V ela ú n tese. S . R em o s Jsas^a d etT ^ o d e~ o
calma. Cftam itsn sirven jsara deSencr
^ sírt^ulos £u e d ehenyór • snar ios globos,Jsam tvi • iar la resistencue del Aire
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LICENCIA.
H1 IMPRESÀ EN BARCELONA
Por Pedro Gomita y G ir á Í t , Impresor, en la calle de X u clá , A ño 1 7 8 4 *
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p a ra g .
fu f s e h u ílfu e L t ^ e iv e T im on es f f sirv en jx v n M > r^ fr,y jH s ra e/ eta u r.
5 . V el» um ccL . R em o s p a r a
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DE LA BRILLANTE INVENCION
D E L G L O B O A E R O S T Á T IC O , Y FAMOSOS VIAGES AÉREOS, E X E C U T A D O S
POR LOS CÉLEBRES VIAGEROS FRANCESES en los. dias 2 1 de Noviembre , y primero de Diciembre de 1783, E S C R I B I A
c r PARIS O, LABRADOR ASTURIANO, en las frondosas Riberas del Rio Narzéa.
M A D R ID
M D C C L X X X IV .
POR DON JOACHÎN IBA RRA, IMPRESOR DE CÁMARA DE S. M, CON LAS LICENCIAS NECESARIAS.
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MERCURIO DE *ESPAM A. F E B R E R O D E 1784.
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B E 3. V, NATURAI, DE
ESTA
CORTE,
á un Amigo suyo, EÌÌ
CRITICA
AL
PAPEL^
INTITULADO
J^ave atmospherlca , y tentativa sobre la fo sibilid ad de ndvegar por el a y n , no solo especulativa , sino prácticamente*
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AÑO M.DCC. tXXXIV.
Madrid ; En la Imprenta del Supremo Consejo de Indias.
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VIAJE AÉREO. C A R T A
DE UN MERCADER DE MANILA A UN AMIGO DE BURGOS, SU
DATA
A s. DE JUNIO DE 1784., Y SU
RECIBO
E n 6 . D E L MISMO M E S , V AHO.
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2 6
Num. I I I .
COMEDIA EN PROSA, INTITULADA:
LA
NUEVA M A Q U I N A D E L GÁS ,
PEQUEÑA
PIEZA
DE
UN
SOLO
ACTO.
E S C R I T A
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EL
T>. y . C. S.
Calumnian siquis... volucrit... £(íl¡s jocari nos memincrit fabulis. Thtiedr. m Prol.
CON
LICENCIA:
Ed Valencia : En la Imprénca de Joseph Escevan y Cervera, Piaza del H om o de San Andres. Aho 1784.
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À z'3.^ M A ^ jyiA ^ A
A E R O S T A T IC A a^w iru taia p o r ì / ¿'apt& zn D .'^V ICEJVTE L E N A R E I, c/z ¿a ^c¿¿ se e ^ S en L O N D R E S en cem ip a ñ ia -j
eh/ ¿3í¿a.J¿!rí? B J C O J N ^ A iaalam a SALE, a lo j
p ierei en ¿ú rra yíT izm
eLerpuer a i A à ver ea rn a ir /A- /epuajrpa-evp^uia eCerpues L E N A R D I so/ p ,^ a!cseene/ui J i.
¿p u o j nti2j aC/a en ¿z fu m ila e ¿ su A m ^ a e/ B A R O N D IC K . Se ¿>a/v/o a e¿:¿a s:^ p p a so soà re ¿z C iu O ézA oi C IIE S T E R -^ yin a/ isn ^ ^ sc apeo'yu n & r a ¿ A2irí¿¿¿e> eá 7 A R R C L K À a^ùnA o corru /o 4 o . / ^ u o j A e^ A im o^ ra e/znieno.r Ae 4
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dr-VícmUCunardi l i d i a n Ííaíwtdí« nal- nV, p .im . ¡onkaorcraelfmía
í b a l i a r para toa <¡u, h a v a n d i Oftar d i p ie. 3 io s M a r deeamar. a j a CaUi i i
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DE HACER EL
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AEROSTATICO
Jorma,y m ateria de cjue ¿e compone^ con la ex,pliccLcion de prepcurarel Qas, y rrwdo de introducirlo en los globos, todoJhcil dépoco coste.
J ja jórm a (jue'^eidtva tener el9loho, sera la (jue se mant^esta.arriba para cpie suba sereno y sen hoítean compaesto de cascos como se iDe. L a materia serapapd^'o tafetán, si soto ha c« serbir para hacer esperímento jiero va/rta/rá s^ u n et peso haya de conducir, en magnitud y materia, ia aciendole de üenzo v otras cosas de mas Tesistenda, bien entendido yue yuaíyutera q¡ae sea devera exornarse, o embetunarse, p a va cerrar los poros y dificultar al Sos ía salida. Eft modo de prepararlos simples yue con de producir dicho S as es él Siguiente. E /n un Barril j o Cuba, se pondrán lim aduras de hierro rehu<as con paja de centeno, y la n a ,y se m ojara todo con esp irita de bítriolo; et su elo superior delBarril teiidra un agujero vastcmte^^rcunde epue se tapara con un enibudo al rehes. y ctavava la lata áí rededor^ demodoyue puede bien tapadala circurferencia,y sin yue ten^a otrá salida et humo ^ por ei Cañón. Quando se puíeratlénar eí^lobo, se tendrá este plegado; y p ia n d o Jii^o día materia del Barril se introducirá el canon del embudo porlavocct pue en él pie tiene éíSlóho y de este modo, se v a Itenarido de este hu/vnOj q S a s, y et continente, á proporción se v a desplegando al modo de v n a vejig a : luepo pue se^ conoce no puede admitir m as 5as, se procurará tapar bien, y para estejin se le tendrá dispuesto,y preparado dd betún pue dijimos arriba, y se dara en toda la atadura Apenas se concluyra esta Operación puando se conocerá lo híolento pue le es aL= Slóbo permanecer en esta admosfera. por estarJuera de su centro d e j^ r a v e dadj y por tanto lii^o pue se te suétta parte ahusccirle. R ehallará en la L ib rería d e C o r o m m a s Calle Carretas.
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de U Lona menguante. Sale i las a b B m, y it s. de ta nudrugadas a las 4 h. 4S ir, j id s. d: la tar e¡ y está enlos id gva'. t min. y at s. de Cáncer, Sale el S«l á las (horas, y ir, i se oculta a las í h. <on 51 miau, y esta en los ti giad. i( mio. y ft *eg. de León.Dehe señalar el Rclox al medio da L as IIh. 4 mía. r p s.La fii]uacioo menguai( s> ea xa b, y el B<]uia«cciedistadet Sal 14 h. XI m. y 19 i. tt ftnt
9
A E R O S T A T I C A . H ~ ^ a ir e t a n t o q u e e l c e l e b r e C a p ita n D . V ic e n t e L u n a r d i ^ t ie n e f s g l o r i a d e d a r n o s u na r e l a c i ó n c ir c u n s t a n c ia d a d e l e x p e c t a c u lo q u e h a o fr e c id o i
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l o h a n v i s t o , á han t e n id o e l c o r t o p la c e r d e v e r l o c o n f u n la m a y o r elevación , d o n d e la visea q u e a p en a s p e r c ib e e l o b
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I m a g in a c ió n y á la r a s o n d e
sen ta tan d e l i c a d o e x p e r im e n t o . E l D o m in g o x t d e l c o r r ie n t e , y o r s o s ie g o ,
y sin
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c o m o s e te n ia o f r e c i d o , c o n e l m a
p r e c ip i t a c ió n , se fu e
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g l o b o en
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i n ó p i r a g e en q u e esta b a c o l g a d o e n m e d i o d e l P a te rr d e l B u en R e d r o . F ue in u m e r a b le y m u y lu c id o e l cc^ n cu rso d e a m b o s sex os , y c o l a s c l a s f s , q u e o fr e c ía d e t o d o s la d o s u n e x p e c t a c u lo h e rra o is im o á la vista . Las bandas ron ,
d e m u s ica d e
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R e g im ie n to s de
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de I n fa n te r ia ,
d e l c o r r ie n t e ,
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v a r ia n d o d e m u
s ic a . D .’ sp u cs d e las q u a t r o se fu e r o n q u i a n d o lo s t o l d o s q u e c u b r ía n e l g l o b o p o r la p a r te d e l E sté y q u e d ó d e s cu b e f t o , au n q u e su 'ieto por
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t e n ía y
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que lle n a r ía
p a ra q u e n o p a r tie s «
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p a r te d e l O e s te se le h a b ia n ya l o c e r c a b a n . A c o s a d e tas f i , S r . y tiernas
en v irtu d d e l gas q u e c o n de
su c a p a c id a d . P o r
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q u it a d o d e a n t e m a n o , lo s p a lo s q u e se d ig n a r o n c o n c u r r ir e l P r iu c ip a N e r o .
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EST A T IC A D E L A Y R E Y NÁUTICA DE LA ATMÓSFERA» O
DISERTACION FÍSICO-MATEMATICA S O B R E
EL ORIGEN, LA INVENCION, HISTORIA,
fábrica , disposición , dirección , utilidades y perjuicios de las Máquinas, ó GíoBos Aerostádcos. P O R D . P E D R O ALON SO D E S A Z A N O V A
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DISERTACION PH ÍSICO -ELECTRICA, S O B R E
Las tempestades seguidas que acaeciéron en Madrid* los dias 20 y 21 de Junio del cor riente año de 1792 , y efectos de las fulminacio nes que arrojáron ¿ casa de Don Nicolás dc los Heros , con su declaración cir cunstanciada.
Sed quia ex propriore materia cadunt , ideò ereduntur , è terra exire ; quoniam ex repulsa nulla vestigia edtint. Plinio, Hist. Nat. lib. 2 , cap. 53 .
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DON PEDRO
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LA A D IC C rO N DB B A R C A , T I M O N , V E L A S , C O N S U S C O j p E S P O N D l E N T E S E N T E N A S Y X A R C I A ; A L I R E M O S Q U E P O R M E D IO D E U N A D M I R A B L E T O L E T E S E D IS P O N E N P A R A B O G A R »
]« atnuSs^a .i q))antosI rumbos convenga : y tres Mástiles , M ayor * Trinquete , y Mesana : mediante lo qual , y el sabio artificio con que todo elio esta està oispuesto^ dispuesto^ se pretenae eJio pretende manircstar manifesur la posjouiaao posibilidad ac de que ei e l ,»cronauia Acronáuia airija dirija su ivave N ave aá remo por los ayres, a y re s, lo mismo ai proporción qi que se gor i£ .x . Globo 6 bolsa itmosférica, qucconriene el Gas, bierna de este modo una embarcación por las ; ^ a s . Explicase clara y compendiosamente ( como se bacc manifiesto en el reducido máreen 1 IX P Z IC A C J O S DM L A S FJOURAS,
denden opuestos sus quatro extremos á unirse al que será un circulo igualmente de cuero : y eo él se asegura rán las poleas, dequependerán las velasy estáis. 3. Cucu lo para recoger los cordones de la red, que fort ifid d Glo bo: y desde d baxarán divididos en quatropartes, cada una de las quales se ligará á la barca en su respectivo lugar, Fig. a. Barca construida de madera y lieozo* 4« Paio OUU yor que penetra perpendicularmeoteel Globq,^ por el qual se verifica la unión solida de é l , con la barca i (puede no obstante suplirse este palo,) $. ralo mesaaa. d»Entena do mesana. 7. Vela de dicho mástil. 8. Rrlsa. p»{Lscota do esta vela. lo. Entena mayor. 1 1 . i i . Alas debabor , y estribor. 10. B risa. 13. Escota del ala de babor. 14. Palo Trinquete. i<. EnUna de Trinquete, id , VeladclmisfiUk 1 7 . Brisa. 18. Escota de esta vela. F ig. 3. Fonna> de los Ali-remos para bogar. F ig. 4. Tolete con cuya máquina se dispone el AU'remO para bogar á diferentes rumbos. Pig« Aparato chimico para extraer el Gas , y intra* ducine eo ei Globo. Fig. 6. Fuelle para llenar de ayre atmosférico el aeiDSv titic b , y reconocerle. ' F ig . 7. Elibse que demuestra el modo de trazar las lo* Ca^es ó piezas de que se forma el Globo. In g , 8, Figura auxiliar para el mismo efecto. F ig . 9. Triangulo que demuestra el modo de dirigir esta tlave á remo. JlíODO D £ C O N S T R U IR £ L O D O R O .
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Las entenas n. 6 .10 . y 15. (fig. e) serán de madera levo (cuya circunstancia es insepaiabíe de codas las demas piecas de que se compone esta Nave) y de consistencia igual i la magnitud de las velas n. 7 , i i , l i y i<5, lasquales serán jtíe lienzo compacro. Los estáis (que no se demuestran por evitarla confusión que causarían, como igualmente los cabos de las demas cuer» das) penderán desde el equador (fig. i . ) Inmediato álas poleas de las drisas n. 8 , 12 y 37 (fig, 2) y introducidos por unos anillos que tendrán las velas colocadas sobre una linea per pendicular por la' parte interior , se amarrarán cerca de In extremidad de cada uno de los mástiles n.g y 14 (fig.2) y eo la entena mayor (y d.n. n.io) junco á la drisa n.x2 en el ala de babor, y en igual sitio en la deestribor : de este modo qu^ «larán recogidas las velas quando se arrien. Todas las cuerdas pueden manejarse cómodamente desde «1 centro de la barca , proporcionando amarraderoslmnediatos á él. £ 1 presente auxilio de velas , juzgamos que solo sea útil en tiempo de viento favorable para hacer volar velocísimamente esta N ave, conduciéndolaá su destino con una breve dad imponderable : hasta que la experiencia nos desengafie de si es ó no asequible el sesgar navegando á volina ó media voi ina, pur medio de las velas y déla quilla de nuestra inven ción , para cuyo efecto no nos ocurren las mas poderosas ra tones i aunque no falta alguna que parece nos presenta mo tivos de creer ser posible sesgaren tiempo de un viento me dianamente fresco, cuyo punto dexamos deexáminar abaO» donándole á la experiencia futura de la posteridad.
F IG . I ,
E X T R A C C IO D E L G A S I N F L A M A B L E .
E l mejor Gas que se conoce hasta ahoi a para el uso4e es tas Naves, es el extraído del semimecal llamado Zme , di suelto en el aceyre de vitriolo, mezclando tres partes de agua, una de dicho aceyte , y otra de zinc t el ayre ó Ga» inflamable que resulta de estas especies, es incomparable mente menos pesado que el ay;e atmosférico (Eiem.de Fis, exp. deMr.Sigaud, t.3. f.40' tiene cou este la gravedad es pecífica de uno á quatto E l citado accido ó aceyte disuel ve todos losdemasttietáles,pero con especialidad el hierro y elestafio(Sigaudyd f.3p )y producenGas inflamable, pero es muy dilatada y costosa su extracción. Para evitarla la boriosa preparación del zinc en limaduras, se liquidará en ua crisol á llama vivaaquella porción que ha de invertirse pa» ra extraer el Gas suficiente á inflamar el Globo , y se hará una delicada espumacion : después se irá echando por un em budo delgado en una t ina de agua, á cuyo tiempo laestaráa moviendo con una vara, de cuya operación resultará al fon» dodela tina el zinc purificado, y reducido á menudas piezas, para que pueda obrar en él con mas actividad el accido vitrlólico, Bespuesse echará en barricas ó cubas, cuy o núme ro teniendo el Globo por su equador el diámetro de 30 á 35 p, no debe bax irde 12 , se llenarán hasta algo mas de la mitad de los referidos ingredien tes , guardando en las porciones la citada regla : se echará primero el zinc , después el aceyte, y Ultimamente elagua. Cada una de las cubas tendrá en la par te superior un agugero con su tapón , y un tubo de’hoja delata para comunicar el Gas al Globo, reuniéndose todos iostul^« en una tina con agua,-según indicala fig. 5 , suponiendo la« barricas enellugar que ocupan los braseros S. T . U. Coloca das por su orden hasta el n. de 1 2 , y introducido el Gas por medio de los tubos en la tina, tocará íasupeificie del agua que habrá en e lla ,y por este medio se purifica (M aC K . Dice, chim.) y pierde mucha partedel calorcon que sajede las bar ricas : pasando luego desde dicha tina aJ grueso tubo, cuya boca v.(fig. 5} se aplicaiáá l<i del Globo señalada por laK . (fig. I ) dexando pasar anteslosprimeros productos de la efer vescencia repentina qué resulta de la mezcla de Ins citadas especies , se llenará el Globo de este Gas en breve tiempo, para cuyo efecto estará pendiente entre dos ó mas palos de «ufíciente elevación colocados perpendicolarmente ,à finde ' ' que mantengan eo esa misma poskion al palo mayor (fig .i, n.4). Porel citadoagugero quedebentener las-cubas, se re moverá con un hierro el zinc que estará en la parte inferior de cada una : y el contacto de los tubos deeilas manifestará ti la efervescencia es excesiva, ó demasiado lenta, para mi tigar aquella con agua, y avivar estacón el citado aceyre de vitriolo. Para esta operación se tendrá prevenido! mano un poco de lodo, y por medio de él impedir la evaporizacion deJ Gas é introducion de ayre atmosferico por qualquiera leve orificio que pueda notarse eo codo este aparato chimico.
F IG . 1 .
D E LñS A L I R E M O S . F IG . 0 .
Las varas se construirán sobre la dirección de una lineA JDixta con la longitud de xo p. : la parte á donde deben co locarse las alas, será algo curva, y la otra parte recta: á distancia de dos p, del extremo recto, se hará un agugero por el qual pueda pasar la varilla de hierro que indica la B , (fig^.). Para cada una de las alasse hará un bastidor cuya lon gitud será de 4p. y latitud de aopulg., siguiendo en su figu ra íadireccion de la linea curva del parage á d onde deben co locarse , de suerteque estando abiertas forme todo el Ali» temo un cuerpo semejante á la fig.3. Cubiertos estos bastido» tes por la parte concava de pluma, y porla convexá de ta fetán, se unirán ¿las varas por medio dea visagras coloca das por la parte concava, en las dos extremidades de la par te curva de las varas, yen e-sta disposición asegúrese erclabo con el anillo señalado por la b.(fig.3) en medio de la parte convexa del Ali'remo : tomeseAincoraon cuyoscabosse ase guren en los parages que insinúan z, a . , y pasando doblado por ei anillo indicado por la b ., vaya á mano del remero : colóquetiseen la misma torma iguales instrumentos en la par te cóncava del AU-remo, con cuya idea , abriendo las alas de él ,abraremos una coluna de ayre atmosférico á cada la do de la barca, capaz de resistir eficazmente al empuge del remero, y en este caso se obligará indispensablemente al Glo* t>oá ceder ( en tiempo de calma ) y dexarse conducir dondO convengajy parallevarelAli-rem oála posición en qne debesufrir igual sucesivo empuge para continuar navegando, ce cerrarán las alas por medíodelcordon interior f para qufS cortando el viento no impidan á la Nave su curso. I D E A D E LOS T O L E T E S . F I G .
GAS
D E S F L O G IS T IC A D O .
Aplicada, la bocadel tubo V . (fig. 5) á la del Globo R. (fig. z) se colocará báxo de uno de los embudos una vasixa con es» píritu de vino rectificado ardiendo *y debaxode cada unode los restantes un brasero, cuyo fuego se mantendrá con tizos de carbón : y se quemará sucesivamente en «Uos oruxo de acey tunas, nueces,simiente de lino y azufre móÜdo ) pues, den aplicarse al aparato chimico (fig. g) mas braseros , si guiendo el orden demostrado eneldiseño^y proseguir que mando pólvora, virutas de asta, paxa menuda , madre del vino, y lana escarmenada, álo que puedeigualmente aña dirse algún perol de aceyte común ardiendo jbien entendí» do que no es precisa la concurrencia de codas las citadas ma terias , pues cada upa de ellasessuficience, yen particular el oruxo, el azufre, y la paja de centeno : atendiendo á con servaren todos los braseros una llama viva y clara , por la qual se conseguirá la rarefacción de alguna partedeayreat» mosférico, que introducido en el GIoto es el mejor Gás do esta especie. Se observará en esta operación loquequeda di cho en la extracción del Gas infiamable , dexando que so pierdan los primeros productos de las materias, á fin de evaquar del todo el ayreatmosféricoquecontieneolascubaseQ la extracción de aquel Gas , y el aparato chimico ,en la de este. Puede comunicarse en qualquiera viage atmosférica igual porción de Gas desflogisticado al.Globo, que este per mita evaporizar por los poros de la cela , cuya fácil práctica eos permite omitir su esplicacion.
4.
Fórmese un circulo de hierro dividido diametralmente por la varilla de igual materia que señala la 6 . , cuya loqgitudserá de 7 pulg., y grueso de 3 Un. :se fixará esta vai* riila por el extremo inferior en el circulo, y en la parte correspondieoteal otro extremóse hará una cavidad en lo inte rior y grueso del circulo capazde contener ajustada la punta iuperior de la citada varilla : tendrá dicho círculo una char nela B . , y ádistancia proporcionada de la charnela, un en» case consu pasador £ . , á fin de que levantando aquella parto de lacircumerencia , se pueda introducir . sacar, y cam biar el Aleremo. La cicada varilla tendrá eo el medio un exe, que descansará en las dos extremidades de la horquilla F . , y esta descenderá perpendicularmence, finalizando en imtorniilocon su tuerca. Se formará después la pieza restan te (con la que estará sólidamente unida la horquilla F.) cu» ra figura por la parte superior seguirá la linea del semicirCU* 0 , finalizando por la inferior en dos ángulos con una punta en cada uno, denotadas porG. y H .á fin de que introducién dose por los vordesde la barca (en donde tiene elToletesil colocación) quede suficientemente seguro apretando el tor nillo : en cada uno de los remates superiores de dicha pieza, que llegarán hasta la mitad del circulo, habrá nna cavidao ¿ificiente á coatener todo el grueso de él, y en medio de los quadretes I . J . (fig.4) que formarán dichas cavidades habrá un agugero : e igualmente tendrá agugerps el semicírculo in ferior distante unodeotro una pulgada,en cuyadisposíeioo con un pasador en cada quadrece queda manifiesto el modo de disponer los Ali-remos para bognrál ayre y á tierra, esto «s , al ascenso , y al descenso : quarto á cierra y avante : à popa , y á proa : medio quarto al ayre y avante &c. Eln lo ual están cifradosvariosmovimientosy sesgosquepueden arse á esta Nave, Y para la perfecta inteligenciaaclmé todo que se ha de observar, navegando! remo por la atmós fera nos valemos de la figura 9 , supóngase que salimos de Málaga situada donde insinúa la K. , y auxiliada ia Nave con los Alí-remos bogando al ayre , ascendemos á ia altura perpendicular L . , y aquí mudando por medio delTolete (fig, 4) los Ali-remos á la posición conveniente se bogará á tierra y avante, con rumbo (supongamos) á Antequera situada en el parage que señala la M. (fie.9) pero siendo conseqUente, •e^ neste método,el descenc^r antes de llegar al destino si •e hallaconsiderablemeute distante,se reiterarán el aseen» •oy descenso del mismo modo , respecto de oo>er asequible M ftlvegar é remo por Linea paralela cob nuestro oriaonte.
6.
E N T E N A S , V E L A S , 7 C U E R D A S . F JG - I . F 2 .
L a superficie superior debe ser recta, y su longitud des de unextremoá otro de los dos mástiles(n.5 y i4)seráigual al diámetro del Globo por su equador, su latitud será suíficíente á permitir que bogue el remero sin que le incomode ei palo mayor, n.4, En el polo mesana (fig.z «n.^) cercade so extremidad, se colocará una doble poléa, por la qual ba sarán opuesta»las escotas que gobiernan las. alas n. x 1 , 1 1 . Z,a ^imú'sera un bastidor colocado-seguo demuestra el diseño, compuesto de dos montantes y dos largueros, de los quale« e n d superior se fixarán las costillas para formar la figura que semr.nifiesta á donde va el aeronauta : los montantes se uni rlo á ios palos (n.g y 14). Nos persuade alguna razón fisica á creer que un timón algo semejante á los de las naves marí timas,puede coady ubar ádirigir esta máquina, por cuya ra» con colocamos este instrumento baxo el palo mesana (n, y eselblUtláoTqueseñalala A ., el qual se manejará con dos cuerdas, una señalada por la Y . , y otra por la parte opuesta, lasquales se conducirán cada una por su banda al centrode la barca : y toda ella se guarnecerá de lienzo varnizado. ID E A
F ÍO ,
xon con poco méoos latitud que el fomode é l,d e sueftequo» pueda circular el exe con las tablillas por lo interior del ca» xon:se comunicará por mediodeuna cuerda el movimietito de la rueda supenor.al exe del aspa , de cuya operácioa resultará el éxito de una sucesiva crecida porción de viento por ia manga Q. (fig.ó}y aplicadaáU delGlobo R . (fig.i) se llenará qe ayre atmosférico en breves minutos , en co* yo estado se varnizará y reconocerá interiormente*
Esta bolsadebeserde tafetanólienzoléve. Fórmese una tlibse según demuestra la figura 7 , que tenga por su mayor diámetro,aquel quesedeterm ine^ral Globd : divídase su circunferencia en a8 partesiguales: tírense las i3lineas pa ralelas que se demuestran : fórmese un paralelo-gramo (ng« B) cuya longitud comprehenda las 14 partes de que consta la mitad de u circunferencia de la elibse: tírense las 13 ll« Deas transversales que se notan en dlchafig. : pásese á la elíb* s e , (fig.7) y comenzando por el extremo inferior, tómesela distancia desde él hasta la primera paralela n.x, y apliqúese etí la transversal de igual n, en la fig.8: prosígase desde la paralela n. i (fig. 7) á la de n, 2 sobre la vertical que divide la elibse,y apliqúese en la transversal n, a en la fig, auxi lia r , contimiese del mismo modo en las demas-: váyase de» duciendu por estos puncos una linea curvaá cada lado del paralelogramo, y quedará formada la figura de la losange que se exige , finalizando en medio de la extremidad superior: en la inferior se le aumentará á cada losange sobre la ci cada longitud dos ó tres pies para formar la boca del Globo, que (endrá suficiente latitud para que pueda entrar por ellauo hombre. Cortadas pues y bien cosidas estas losanges, se co» locará la rodaxa de cuero (fig. i , n. i)con Ios-resortes en su citado lugar r en la que habra un agugero por el qual saldrá la punta del palo mayor, ajustado de’suerte que no permita la menor evaporizacion del Gas : después se varnizará loda la bolsa exteriormente con la resina elástica, Ò bien con la resina copal ódelambar \ y para varnizarla igualmente por dentro, y reconocer si su oompacticidad impide perfecta mente en lo posible la disipación del G as, se llénatá deayro atmosférico por medio de la máquina significada en la fig.d, y en esta disposición introduciéndose enella, sevarnizaráy reconocerá acertadamente. E l circulo n.3 , las correas n.a, a. 2 ., cuyos extremos se unen al circulo de que penden las velas, que llamamos equador, como igualmente la red , de ben colocarse en la forma que indica el diseño quando, se co» mieoceá introducírelGasal Globo: los estáisque penderán desde el equador, inmediato á las poleas, se amarrarán des pués en sus respectivos lugares , que explicamos hablando de las cuerdas. CONSTRUCCION D K L A B A R C A .
1 1
á remo poi el medio fluido en qne nos proponemos navegar , con todo lo demas que corresponde ai mecanismo, y anhelada dirección de esta admirable N ave.
L X P L J C A C IO V D L L F V E L Z X .
Esta fleura demuestra con claridad todoloexterinr
CARGA
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io .fonéreo
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QUE
PUEDE
CONDU CIR
ESTA N A V E .
Un Globo de 35 pies de diámetro, construido de taferaa (Esper. aerose, en Bare.) y lleno de Gas inflamable , puedo elevare! peso de 1482. lib. ,y otro de igual diámetro de lien zo con Gas desflogisticado 4Ó9 lib. Nótese que los Globosenquese verificaron los citadosex* perimentos , eran de figura esférica, y el de nuestro siste»* ma es elibtico, por cuya causa no es exlcta en este, là re gla de aquellos^ ni aun sabiendo los pies cuvicosdeGasquo puede contener el Gi<^o, podemos persuadlrnosde q'ue es te medio nos niàoifìeste generalmente la carga que puede con ducir , respecto de que varia sl:gun la estación, la gravedad especifica y fuerza^sceodentedelosGasesryquelaatmósfera se halla unas veces mas apropósico que otras, para pei^ mittr el ascenso y giros á estas Naves ^ por lo que atendieo* do á estos accidentes describimos una simple pero indefec tible regla, que nos demuestra la carga que puede conducir el qualquier tiempo cada una de ellas : y se rèduce áii echara do en la barca saquUios de arena , sabidalagravedadde ca da uno, al paso que se vaya llenando de Gas ei Globo, y demostrando los primeros impulsos de su anheladoascenso, hasta hallar el equilibriode la fuerza ascendente, conia gra« vedad especifica que le inclina al centro delGIobo terráqueo, en cuyo estado se dexa conducir ai mas leve impulso ^ y pa ra emprender el viage se extraerá de la barca alguna parta mas de peso que eldelosaeronáuias. Nota I . El feliz éxitode 1 5 diíerenfesGlobosaerostáti cos , de que solo tenemos noticia han dado al viento exce lentes físicos en diferentes países y csiacioncs por medio da uno de los citados Gases, manifiesta do ser can arriesgada y temible esta navegación como la creen (numera bles que ca recen de las nociones de estasmáquinas, y de las causas «feas que concurren á su elevación, existencia en la atmóoie r a , y descenso. Nota 2. Exige sin dispota esta obra una disertacloo qua manifieste mas claramente varios puntos relau vos á la direc ción y mecánismode esta máquina , para que de este modo sehiciera inteligible aun á aquéllos que carecen de las nocíciasde este moderno descubrimiento, lo queorakeimos por haber proyectadoel presentar laobra baxo el plan á que la re ducimos , persuadidos de haberdemosiradosuficiencemem« •uestros Inventos , respecto á los indivlditos en quieoet m hallen algunos princlpiosde las ciencias queoospresiaa soa auxilios para U composición de esta Nava. -
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D E L SABAD O 20 D E SEPTIEMBRE D E 1794. Héladon del viage aereommico , executaio por D . Vicett^ te Lunardi , en la Ciudad de Lisboa el dia 24 de A gosto de 1794.
S i año próximo pasado partió de la Corte para la de Lisboa Don "Vicente Lunardi , celebre aereonauta, con animo de repetir en aquel Eeyno el grandioso expectáculo de sus viages atmosféricos. "Varios incidentes , y contratiempos hicieron retardar su anhelo á pesar de que en distintas ocasiones estaba determinado el punto de so vuelo : pues concluido el magnifico anfiteatro que para este ítn habia fabricado en la espaciosa plaza del Comercio , y sasisfecbo completamente el Publico de ver expuesto mucho tiempo el globo y el aparato , en la forma que se observó en Madrid , no restaba otra cosa que verificar la elevación del aereonauta. Finalmen te , vencidos todos los obstáculos , se señaló para efec tuar la función el dia 24 de Agosto próximo pasado, en que se celebra la festividad de San Bartolomé Apos to! : motivo bastante grave para que un nuevo inciden te retardase la fiesta determinada ; porque noticioso ca^ snalmente Lunardi de una hablilla grosera que corcia Aa
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OBSERVACIONES
Y D IS C U R S O S SOBRE EL MODO DE ESTABLECER UNOS BUQUfeS VOLANTES PARA VIAJAR EN LA REGION DEL A YR E, CON DIRECCION DETERMINA DA , TOMANDO IDÍA DE LAS AVES , ASÍ COMO PARA NAVEGAR SE TOMÓ IDÍA DE LOS PECES.
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POR DON
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DE
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Oficial de la Contaduría general de Millones, MADRID MDCCXCV. P O R
D O N
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Se hallará en la Librería de Manuel Par do, calle de Toledo, y en tu Puesto frente de ¡a.Villa.
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PRIMERA MEMORIA H I S T O R IC O - F I S I C A D E
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Nihíl mortalibus arduum est. Coelum ipsum petimus : : ; : Horacio.
Nada hay dificultoso A la gente mortal, pues cala y sube A la mas alta nube ; : : ; V ille g a s .
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VALENCIA:
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PERIÓDICA
D E C IE N C IA S Y A R T E S . Año de i ;8 o 3 . 1 5 de Agosto. 6 .°. trimestre.
V A.R 1 E D A D E S. El Aceonáuta Garnerin , de quien tanto b’an habla do los papeles póblicos de Francia alabando su grande destreza en esta parte , hS hecho una ascensión en Ber lín el 1 3 de Abril de este ano en presencia del Rey y de toda su Corte , acompañándole su muger y un Ber linés : su viage ha sido felíz'terrainandose á diez Jeguás de la Ciudad sin desgracia'alguna. El Rey ha hecho al Areonauta francés muy preciosos regalos ; y también se ha acunado una medalla para perpetuar la memoria de este suceso. Por el un lado se Ve un globo en los ayres precedido de un Mercurio que parece Je va señalando el camino. En el exergo se leen estos versos: H a c iter est sitperis a d mugrú tecta tonaritis. En el reverso se ven elevados sobre las nubes-Jos retratos de Garnerin y de su esposa con esta inscripción : te duce ib im u s illac%
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EXPERIEN CIA
AE REO STATICA
DE BAJADA EN PARACAIDA
POR L A A N I MO S A E I NTREPI DA A E R E O P O R IS T A
DOÑA E L I S A G A R N E R IN , Q ue
ha
tenido
honor
de ser presentada a
Y f i f i , , A TOOOS LOS SOBERANOS DE LA F r a n c ia
y
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SS. MM.
EuROPA, A L R e Y D£
R e a l faivíilia.
Que SE PRACTICARA EL aC DEL PRESENTE ABRIL EN EL RE AL SITIO DEL RETIRO. Esra bella experiencia se hará por primera vez en esta Ca pital; á presencia de SS. MM. y A A . y de toda la Corte por la precitada doña Elisa Garncrin, que en medio de sus cortos años lleva ya cgecutadas once en Francia, con universal admi ración de un publico inmenso, a cuya frente se hallaban los Principes y Soberanos de la Europa reunidos á la sazón en París. La inrrepida acrcoporista al llegar á lo alto de los ayrcs se separará del Globo que la condu)o, y desplegándose el Pazacaida halara en el maeestuosamente á la tierra.
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DE LA NAVEGACIONPOE EL AIRE D ESD E
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HASTA EL PRESENTE, Dedicada á los que con motivo de la próxima espedicion de Doña Elisa Garnerin desde el Real Sitio dél Buen-Retiío, prorumpen muy satisfechos en sendos y' arrogantes desatinos, ^ ó preguntan modestamente ¿qué viene á ser esto?
CON LICENCIA : MADRID
IMPRENTA QUE FUE DE FUENTENEBRO. ANO D E
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Lo experiencia del Paracaida
^POR E L I S A
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RELACAO DA
T E R C E I R A
VIAGEM AEROSTATICA DE
M r.
EU GENIO
ROBERTSON,
D IR IG ID A POR SEU P A I , E E X E C U T A D A WO PORTO WO D IA 25 D E JUNHO DE 1820
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MEMORIA. D O
NOME
DE
S. MAGESTADE FIDELISSIM A, R E I
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P O R a n n o
LO ; 1820.
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MEMORIAS
FISICO D . ADOIiFO TH E O B O H E ,
Sóbrelas varias circunstancias que precedieron y acompañaron sus ascensiones aerostáticas, verifi cadas en los aJlos de 30 y 31 en la isla de Cuba* y narración de los fenómenos que ha observado en las mas remotas regiones; seguidas de la descrip ción de su naufragio en la mar con su primer Globo, y anuncio de su sexta ascensión en Rlár jico, la primera en esta República, que se efec tuará el 1 . ® de mayo próximo.
MÉJICO: 1833. B E IH F R E S A S E N C ASA P E
C A LV A N C A L L E
D E C A D E N A NVM .
POR U ARIÁNO A R E V A L O .
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CAS
MACHINAS AEROSTATICAS.
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P R J N C IS C O F R E IR E D E C J R r j L H O » C o n e jo d a S ¿ jfr c h ie jn s c q p a l M e tr o p o lita n a ría P r 'o tin e la d a E x tr e m a d u r a , P r a J e is o r d e O r a t o r ia , P o e t i c a , e L itt e r a iu r a C la s s ic a , p r in c ip a lm e n te a P ortiA g u e e a , n o L y c e o N a c io n a l d e L i s b o a , S o c io d a J ca d en ñ a R e a l d a s S c ie n c ia s , e d o C o n s e r v a to r io R e a l d a m esm ri C id a d e , S o c io C o rre sp o n d en te d o I n s titu ía J J is io r io o
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G e o g r a p h ic o d o B r a s il ^ d a S o c ied a d e A u x ilia d o r a d a In d u stria
y a c io n a l d o R io d e J a n e ir o , e tà
USBOA |CA TfyPOOR’AFIA C A MESHA ACADEMIAt
1843.
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^Jp/yioYotoo oo*vonoyyu-ac/ao <zoP> oP P ^/ttC cozi'a*i¿if*zz>z^— P /P toyicíOO'¿¿t^ P oP to^P u z^oo oPrtavioi'ao o p P -P i ¿ütavp^. tp Po a.<^o7iao3p> oc cc*ort\z>*\»*io yocio PoaiPePzoiiao ono<fP (P ytotoP > (Spa*uo*\poPo P .yc^yp^czoa oP . P i. p *n40**uoaíao^<Pz>^u<o*i¿^o y*cotooozzP*\zatop/P^a>*tacyÍ4U¿i>9COZP'Op!Uorno*U^tP o o *ñ *ffi¿^ ^ P P a P P jo .^r>^n*r^. a P^io-iíoéiZí
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Acompaña esta historia una descripción detallada de la ascen ción que hizo Mr. Arban en la tarde del dia 19 de setiembre de este año, en union«del intrépido catalan Sr. Munné.
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Barcelúna. IM P . T L I B . D g L A S . V IU D A
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de MAYOL, calle de Fernando 7 .‘ 29. 1847
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VIA6E AEROSTATICO OE
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En qne se d ienenla de le espedicion aérea qne verilearan Fr. Gernndia j sn lego en el globo de Hr. Arban y en su compañía, la larde del 15 de DOTiembre de 1847.
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Por un impulsu natural dirigimos á un tiempo nuestra vista bacía Madrid
calle delPrincipe, núin.8S
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NAVE ABSOSPIIERICA í
solre la posibilidad de navegar por el ayre, no solo especulativa, áno prácticamente.
S D A S T O B S. X X C O N
L IC E N C IA
BElMPfiESA EH BARCELONA, POB PEDBO GOUlTá T GIBALT, IMPBESO'B, EN LA CALLE DE XUCLA, AfíO 1784. Kulla res consummata est duoi b e ip ^ e t io Omni negotío loogé semper a perfeo b fuere exordia. Scoec. Natur. q. iib. 6. Nihil simu) est iuventuro, et perreclum. Priocipium áutem plus quáin dimidium lo« tius csí. Cic. de c ^ r. Oral.
R E IM P R E S O
P O R T O M A S G A S P A R , IM P R E S O R , b a ja d a d e la C á r c e l.
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NiVE ONOSPHERICI I SOBRE L4 POSIBILIDAD DE NAVEGAR POR EL AYRE, k
no solo especulativa, sino prácticamente
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CON L IC E N C U
E E IM P B E S A E N B A R C E L O N A POR PEDRO GOMITX Y G IR Á IT , IMPRESOR, EN LA CALLE DE XDCLA, A H O 1784. Nuila res cóósummata est dura ¡ncipít, ¿t I d oinni ncgotio longé semper á perfecto facrc exurdta. Sebee, fíalur. q. lib. 6, Mhil sirnul est iuvenlum, et pcrfectuiij; t*r¡nripiuin aulcin plus quáin dimiJium lolitis
'cs(. Cic. de ciar. Oral;
BARCELONA. r e im p r e s a
por
TOMÁS GASPAR, IMPRESOR
BAJADA DE LA CÁRCEL.
1847.
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173 Al trabajo éórporal, Y aunque prerda sn jornal Rascándose la cabeza, No sacude su pereza; Está en pecado mortal.
rigimos L a l A n t e r n a M a j e e a , y étbar con (ella en el buzón del correo él Eolo que signé:
PERIODICO RISUEÑO ifot I>ou YÍMVtitVao K'ijijVk&Vs
JOCOSIDAD,
JOVIALIDAD,
\xto.
HILARIDAD.
2 4 .® F u n c i ó n .
¿Y EL Pa ja r o de m on te m á to r ?
La prensa unánime y sin distinción de colores políticos, anunció que por el mes de setiembre veríamos pasar un grande avestruz por Cima de la villa del oso, que este avestruz seria el y a c é l e b r e , pero setiembre llegó y no han pasado mas que cuervos por la región aérea. Vendrá en octubre, dijeron después los perió dicos, porque no falta mas que pegar las alas al pajarraco, y nada apareció en octubre porque le faltaba la cola. Provista ya la gigantesca ave de su magniCca cola, anuncióse su aparición para el 19 de no viembre, y este día también ba pasada sin ver al bendito globo. Para andar por los aires Con el Eolo No hay duda que el y a c é le b r e Se pinta solo. La lástima es que un maldito gabacho le ha tomado la delenterB, y así como el y a c é l e b r e español dá á su globo la forma de pájaro, el y a c é l e b r e francés ha dado al suyo la conGgnracion de un besugo, y los periódicos de París asegu ran con toda la formalidad de una candidez aplastadora, que ya en el primer ensayo ba co ronado el éxito la tentativa de ¡dr. Julien, cuyo
besugo se reióontó por los aires en él hipó dromo, y siguió! la dirección que Su inventor quiso darle. Nosotros no estrañamos que vean los france ses lo que pasa en París, mayormente cuando sabemos que tienen la vista de lince, y asi como vieron con su telescopio elevarse al señor Montcmayor en la Puerta del Sol y cruzar por en cima de Tolosa; no es estreno que ahora hayan visto á Mr. Julien montada en so gran pez dar no paseo de tejas arriba. El demonio son los franceses, y solo á ellos podia ocurrirseles nadar por el aire. Ahora falta' que echen ó volar por esos ruares de Dios y ca ten ustedes que será preciso subirse á un cam panario para pescar truchas , y meterse en el Océano sí se quiere hacer uns.buena caza de lie bres y perdices, porque á los súbditos del Napo león de ogaño les dá la gana de poner lo de ar riba abajo. Lo peor es que se lleven ellos la glo ria de haber inventado la dirección de los glo bos. Si el señor Montemayor hubiera andado un poco mas listo, otro gallo nos cantára, porque es de creer que su pajaro tendrá la forma (fe gallo. Vea pues el y a c é l e b r e de enmendar esta falta, siquiera pdra que se realicen las felicidades que para entonces vaticina mi abuela, que es célebre poetisa, y ha compuesto la siguiente
EL EOLO. «Ya es iNDFDABLB que en todo el mes de se tiembre el pueblo de *'sdrid verá asombrado al c é l e b r e Montemayor, que surcando los vientos vendrá á colocarse sobre el real palacio y des cenderá á atracar sn enorme barquilla en uno de los régios balcones.» Las precedentes lineas están copiadas del periódico mas serio que se publica en Madrid. Sin embargo se ba deslizado el mes de setiem bre, y annqne se han visto algunos avestruces t u r c a r lo e v i e n t o e sobre la corchada villa, nin guno de ellos tenia trazas de ser el célebre Montemayor, ni menos se ha notado que atraca se faincbo ni bergantín alguno á los balcones del real palacio. Con todo, no hay que desesperar, pues así como existe y come pan á manteles quien acaba de descubrir que el sol es verde, asi corno se preven y vaticinan las mangas de fuego, así como el año pasado se inventó el movimiento continuo, nada tiene de particular que se inveute ogaño el dar dirección á los globos. ¡Tantas cosas se jnventan !... Quiere decir que si el y a c é l e b r e nò ba teni do á bien echar á volar por esos mondos de Dios en seliembre, io verificará en octubre ó en noviembre; pero no dejará de volar un día ú otro como le den alas y no se olvide la cola. Todo el mundo sabe que el E o lo del y a c é l e b n es uua obra maestra, y a nosotros se nos ba proporcionado un diseño del efecto que deberá 'hacer en la región aerea. Ignoramos si es exac to; pero tai como ba llegado á nuestra vista le trasladamos á la de nuestros suscritores, y ca si estamos tentados de irnos á Lóndres por el consabido premio, pues somos los primeros que damos dirección á los globos, sin mas que es cribir los nombres de las personas á quienes dt-
«¡El globcl ¡el globo tu esclamarán sin da da llenos de alegría y entusiasmo nuestros ama dos lectores al ver el presente número de la L i n t e r n a , y quedarán convencidos de que cuan do la prensa periódica de Madrid anuncia una cosa como INDUDABLE, no falla. E P ÍL O G O .
Modo de dar dirección á los globos, muy sencillo! se doblan como una carta, se les pone sobrescrito, se llevan luego al correo, y marchan á su destino ; con que, señores ingleses, vénga acá el premio ofrecido. REMITIDO. A
U N
N A R IG O N .
Sí esa pirámide corba tiene al (abaco afición
consumirá un ciiartcron en cada polvo que sorba. B sbton db los llEBnEKOS.
Salve, mortal sin segundo , hombre notable y feliz, sin duda por un desliz natura le echó á este mundo oculto tras la nariz. Es ocurrencia diabólica haber plantado un tabique en una cara católica. Di; ¿ no le estorba ese dique alias nariz hiperbólica.» , ■ Te digo... y si falso es esto
•
68
SECRETOS OUL EL SEÑOR
DONPEDRO MONTEMAYOR U DESCUBIERTO EN E l ATENEO CIENTIEICO Y LITERARIO
DE ESTA CÓRTE , Y
FEI.ICITACIONES 0 € K POn ELLOS L E TRIBUTAN VARIOS DE SOS OYENTES.
MADRID. IMPRENTA DÉ J. ANTONIO ORTIGOSA. Calle de Espoz y Mina, núm. 8.
1851.
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PILOTAGE AEREONAUTICO, POR
D . UBILDO P. ?m m V L A S T R J, DESCUBRIDOR DE LA NAVEGACION ADHOSFÈBICA. Z * EDICION CÛRBEGIDA Y AUPLIADA.
Prècio «Dtodos puntos con los bosqvK^oe $ 1.
H ABANA. Imp. de la piada de Bareina y Comp. calle de la Reina núm, 6.
1865S.
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38 Tem erario y mas que bobo es eì que sube en un globo.
Con su tra b a jo a ca b a d o A lo s a ires s e h a lanzado.
46 E norm es g lo b o s eleva n q u e flores y lu ces llev a n .
Una tem p esta d fu rio s a e l g lo b o to d o d e s tro z a .
3 El aereon auta s e eleva en un g lo b o q u e le lleva.
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PRÓXIMA
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■iiiumiufiimiiiiiiiiiiiui:
HISTORIA BIBLIOGRÁFICA E ICONOGRÁFICA DE
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AERONÀUTICA EN E spaña , P ortugal ,
países
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A mericanos
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l 900
RECOPILADA Y ORDENADA POR
G raciano D íaz
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CON UN PRÓLOGO DB
E milio
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Edición limitada a sSO ejemplares a 200 pesetas.
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ÍNDICE DE LÁMINAS
En el texto. Páginas.
Medalla conmemorativa de la ascensión de S. M. la Reina Cristina. Portada. Lápidas de Gusmáo, en Toledo....................................................................
vii y 73
Techo de Aran juez, por Japelli, fragm en to...................................................
xv
Figura de ídem id.................................................................................................
L a Passarola de Gusmáo.....................................................................................
^
El Tío Camorra.....................................................................................................
3^
Idem id......................................................................................................................
39 ^3 69
La Passarola de Gusmáo..................................................................................... Techo de Aran juez, por Japelli, fragm ento...................................................
70 —
Fuera del texto. Láminas.
Siguiendo al globo: Cuadro de Goya, frontis. A rc h y ta s...................................................................................................................
•
El Ente Dilucidado, Fuentelapeña, portada, 1675........................................
2
Vida del Venerable siervo de Dios Fr. Juan de Jesús, portada, 17 0 1.......
3
ícaro y Dédalo........................................................................................................
4
Jo vial cristiano y erudito, Jove, portada, 17 5 3 .............................................. Compendio Mathemático, Tosca, portada, 1757..........................................
5 6
Coche volante...........................................................................................................
7
Idem variante...........................................................................................................
^
Idem id.......................................................................................................................
9
La Machina Aerostatica, portada....................................................................
10
Ascensión de Charles y Robert........................................................................
••
N ave Atmosférica, Madrid, portada, 1783.......................................................
12
Lámina de ídem...................................................................................................... Nave Admosférica, Barcelona, portada 1784...............................................
^3 14
Lámina de ídem....................
^5
Idem de id................................................................................................................ Canto en elogio del globo aerostático, portada, 1784....................................
H
Toros en el aire...................................................................................................... Mercurio de España, febrero 1784.........................................
^9
Poisson Aérostatique..............................................................................................
20
Experiencia aerostática, Suriá, 1784...............................................................
21
Lámina de ídem......................................................................................................
22
Retrato de D. Joseph de Viera y C lavijo ...........................................................
23
Carta de J . V., Madrid, portada, 1784...........................................................
24
V iaje aéreo: Carta de un Mercader de Manila, portada, 1784.............
25
Comedia en prosa. La Nueva Máquina del Gas, Valencia, portada, 1784..
26
Copia de la tercera Máquina Aerostática, Lunardi......................................
27
Guía de forasteros, encuadernación....................................................................
28
Vista del paraje del Jardín del Buen Retiro...................................................
29
Globo que se elevó en el buen retiro...............................................................
3°
Vista del globo aerostático..................................................................................
3* 32
Demostración de hacer el globo aerostático ...................................................
— 71 — Lániiaas.
Retrato de Lunardi, miniado............................................................................
33
Idem en bistre.........................................................................................................
34
Idem en negro.........................................................................................................
35
Tarjeta de Lunardi.................................................................................................
36
Diario de Madrid, 14 agosto 1792...................................................................
37
Estática del A y re, Salanova, Madrid, portada, 1792...................................
38
Lámina de ídem......................................................................................................
39
Disertación phísico-eléctrica, Salanova, portada, 1792...............................
40
Páginas 105 y 106 de ídem................................................................................
41
Dibujo de Goya, ascensión de un globo............................................................
42
Vista del globo aerostático................................................................................
43
Idem ante el Palacio R eal................................................................................
44
Ascensión de un Montgolfier, cuadro de Carnicero.....................................
45
Prospecto de una N ave Aerostática, Nieto Samaniego, 1794...................
46
Semanario de Salamanca, 20 septiembre 1794...............................................
47
Observaciones y discursos, Valgoma, portada, 1795...................................
48
Primera Memoria de los globos aerostáticos. Valencia, portada, 1797...
49
Memorial Literario, 15 agosto 1803...............................................................
50
Rezábal, Biblioteca, encuadernación................................................................
51
Experiencia del paracaída, Elisa Garnerin, prospecto...............................
52
Breve idea de la Navegación por el aire, Madrid, portada, 18 18 ...........
53
T arjeta para la experiencia de Elisa Garnerin ...........................................
53
Modo de volar, aguafuerte de G oya...............................................................
54
Relagáo da tercera viagem aerostatica. Porto,portada, 1820...................
55
Viage Somniaéreo, Castillo, Barcelona, portada, 1833...............................
56
Memorias de Théodore, Méjico, portada, 1833...........................................
57
Láminas de ídem....................................................................................................
58
Memoria, Freire de Carvalho, Lisboa, portada, 1843...................................
59
Retrato de F. Arbán.............................................................................................
60
Segunda Ascensión de Mr. Arbán, prospecto ..............................................
61
Historia de los Aeronautas, Madrid, portada, 1847...................................
62
Retrato de D. Modesto Lafuente......................................................................
63
V iaje Aerostático, Madrid, portada y lámina, 1847....................................
64
Nave Admosphérica, Barcelona, portada, 1847...........................................
65
Idem id. id. id ..........................................................................................................
66
La Linterna M ágica.............................................................................................
67
Secretos, Montemayor, Madrid, portada, 18 5 1................... .'........................
68
..■ À
72 — Láminas,
Vista sobre la Puerta del Sol............................................................................
6g
Retrato de D. Ubaldo Pasaron..........................................................................
70
Idem id. id...............................................................................................................
71
Pilotaje Aeronáutico, Pasaron, Habana, portada, 1862............................
72
Lámina ídem...........................................................................................................
73
Idem id.....................................................................................................................
74
Aleluyas y viñeta...................................................................................................
75
Juego de la Oca......................................................................................................
76
Barquilla de globo cautivo.................................................................................
77
Carta del Dr. Thebussem.....................................................................................
78
Marcas y viñetas industriales............................................................................
79
Prospecto que anunció este libro.......................................................................
80
«
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índice de nombres citados.
Abderramán 11: pág. i . Aben-Firman: i. Abren, Fr. Andrés: 15. A l-M akari: i. Alí-bey el A b asi: 32. Alonso Novarino: 10. Álvarez Buylla, Arturo: 32. Arbán, F .: 38, 39, 40. Archytas: i, 19. Arias, Nicolás: 36, 37. Aribau, Buenaventura C arlos: 33. Aristóteles: 3. Arlandes: 20. Arquímedes: 13. Aulo Celio: i, 10. Audixe de la Fuente, Gerónimo: 18. Ayguals de Izco, Wenceslao: 4 1.
Barrouin, Alfonso: 61. Bast, Amadeo de: 43. Beaudant, M .: 36, 37. Bel, Jules: 49, 59. Belinchón, Diego: 26. Bérard, P.: 53. Beric Kio, Otto: 4. Beruete, Aureliano: 31. Betino, P. M ario: ii . Biggin: 25. Blanchard: 24, 25, 26. Boix, Ignacio: 37. Bouche, M r.: 24. Bretón de los Herreros, Manuel: 42. Broca: 49. Bruel: 33. Brusein, M artín: 26. Burgos, Felipe de: 47. Burke: 28. O
Badía y Leblich, Domingo: 32. Barbosa du Bocage, Manuel M.“ de: 3 1.
Calonge, Joaquín: 26. Campello, Joseph: 32.
- 74 — Carnicero, Antonio : 3 1 . Carnicero, Isidro: 22, 23. Carrasco de Molina, Felipe: 43. Carreras y Salas : 48. Casa Torres, Marqués de: 2 1, 30. Castillo y Mayone, Joaquín: 35. Cazorla, Eduardo: 58. Cervantes, Miguel de: 2. Cierva, Juan de la: x. Cladera, Cristóbal: 25. Colón: 2 1. Conceigáo, Alexandre: 59. Correa: A. P .: 58. Cortez, M .: 61. Cossoul: 35. Coxwell: 49. Crocé-Spinelli : 49. Cypariso: 22. C
U
Charles: 20, 22, 33. 1>
Danzel: 32. Dédalo: 10, 16, 19. Delambre, M .; 47. Delrío: 10. Díaz Monasterio, Diego: 18. Dick, Barón: 25. Ducazcal: José M aría: 38. Duthu, Jean Baptiste: 47, 48.
Fontenelle: 2 1. Fortuna, J. A .: 34. Fradera, Ricardo: 59. Franco: x. F ray Gerundio: 40. Freire de Carvalho, Francisco: 15, 17, 38. Fuentelapeña, F ray Antonio de: xvii, 4. O
Gago Coutinho: x. Gallarza: x. Gambetta: 60. Gamborino: 23. García Bruna, Antonio: 59. García Roure, Jacobo: 6 1. Garnerin: 33. Garnerin, E lisa: 34, 35. Gaspar, S .: 35. Glaisher: 49. Gómez Arias, Federico: 45, 48, 61. González, Ju a n : 27. González Robles, Diego: 4 1. Goya, Francisco: 30, 3 1, 34. Grand Carteret : 24. Grellon, H. : 41. Grevedon: 40. Gusmáo, Alexandre de: 37. Gusmáo, Bartholomeu Lourenço de: xi, X V I, 15, 17. 25, 3 7 . 3 8 , 4 6 , 62. I L
E
Escoto, Gaspar: 4, 1 1. E
Fabregat: 23. Fernández Gaseo, Pedro: 30. Festeau, F .: 47. Figuier, Luis: 46, 49. Finat, Conde de: 27. Flamant, M .: 46. Flores, Antonio: 37.
Heredia, José M aría: 36. Herón Alejandrino: i i . Héros, Nicolás de los: 29. Heriz, Enrique: 46, 47. Herrera, Emilio: xvii. Herschel: 2 1.
ícaro: 14, 16, 19. Infanta D.“" Isabel: 60. Infante D. Alfonso: 62.
— 75 Martínez Villergas, Ju an : 38. _ ... Medea: 3. Meerwein, C. F .: 33. Mello, Antonio José de: 60. Mendoza: 10. Merino Mersenio: 4, 7. Miguel, Domingo de: 45. Miró, E. de: 43. Montgolfier: xi, xvi, xvii, 15, 19, 2 1, 23,
Infante D. Antonio: 29. Infante D. Gabriel: 24.
Jalles, J0S0 M aría: 60. Jap elli: 33. Jardim , C .: 61. Jim énez: x. Jocelyn, Alberto: 44. Jones, F .: 25. Jove y Muñiz, Ju a n : 16. Juan de Jesús: 15. Juan, Jorge: 17.
3i > 33> 48. Montemayor, Pedro: 40, 4 1, 42, 62. Motherie, Mr. de la: 26. Munné: 40. TV
K
N adar: 43, 45, 55. N arváez: 38. Navarro, Cecilio: 59. Nesmith: 28. Nieto Samaniego, Juan Andrés: 32.
Kindelán, Alfredo: xvi, i.
Lafuente, Modesto: 40. Lagarde, N .: 60. Lana, Francisco: xvi, 19. Lázaro, José: 34. Lemercier, Bénard et O®. : 40. León y Rico: Eduardo: 42. Leucthemberg, Duque de: 42. López de la Torre, Licer: 60. Lubbock: 49. Luis y Yagüe, D r.: 48. Lunardi, Vicente: xvii, 25, 26, 29, 30, 3 1, 32. L yel: 49.
Lliapelli: 33. Llórente, J . : 38. m
:
Madrazo, Federico: 3 1. Maffiotte, M iguel: 49. Maffiotte, Pedro: 49. Maggs Bros: xvii. Marín, J. F .: 59. Marión, Fulgencio: 58, 59.
O
Oliver y Pi, Antonio: 43. Ovidio: 2 1.
^ ’
Palau, M .: varios. Pasarón y Lastra, Ubaldo P. ; 43, 44. Pascual, Ju lio : 62. Patinho, Joseph: 23. Pelinysinchón, Ferm ín: 26. Perilo: 3. Peseña y Piñol, Jo sé: 43. Pilátre de Rozier: 20, 23. Pinheiro, José Feliciano Fernández: 37. Platón: i. Pinche, Abad M .: 16, 17. Progne: 3. T t
Reid, W. : 51. Reina D.“ Isabel II: 39. Reina D.“ M aría Cristina: xi, 60. Reina D.“ M aría Luisa: 31.
76 R ey D. Alfonso X I I I : xi. Rey D. Carlos IV : 27, 3 1. R ey D. Carlos V : 10. R ey D. Juan V : 15. Rezábal, Jo sé: 33. Ribeiro, Julio César: 61. Richard, Torn: 51. Robert: 20, 22, 23, 33. Robert du Fond, Joño: 26. Robertson, E. G .: 33, 34, 35. Robertson, Eugenio: 34, 35, 36. Roca, Duque de la: 30. Rock, E .: 36. Rodrigues da Costa, José Daniel: 63. Rodríguez, J . : 27. Rojas, Francisco de Paula: 62. Rojas Villandrando, Agustín de: 2.
Sage, Madame: 25. Sala y Carreras: 48. Salanova, Pedro Alonso de: 26, 29. San Simeón: 14. Sánchez Tirado, Anselmo: 61. Sánchez de Villam ayor, Andrés: 14. Sancho Rayón, Jo sé: 22. Sanges, Madame Bertrán: 42. Santa Cruz, Marqués de: 2 1, 48. Santisteban y M ahy, R afael: 45. Santos Dumont: x. Scinis: 3. Sellier, P .: 59. Sentiñón, G aspar: 49. Serpa Pimentel, Fernando Eduardo de: 59. Sertorio: 3. Simoes, Augusto Filippe: 46. Sisteré, Capitán: 62. Sivel: 49. Stuyck, Livinio y Ju an : 26. Suárez de la Vega, Jo sé: 60, 62. Suriá, Francisco: 23.
T
Terreros y Pando, P. E .: 16, 17. Tesauro, Conde M anuel: 10. Thebussem, Doctor: 62. Théodore, Adolfo: 36. Thibaud de Saint-André: 33. Tirabeque: 40. Tissandier, Gastón: 49, 60. Torrebianca: 10. Torrente, M ariano: 37. Torres Quevedo, Leonardo: x. Tosca, Thomás Vicente: 16, 17. TJ Ugaldezubiaur, Gregorio J . : 59. Ugena, Domingo: 27.
Valdés, N icolás: 56. Valgoma, Jo sé: 24, 26, 32. Veneciani: 22. Veranti, Fausto: 2. Verne, Ju lio : 47. Vieira, Víctor Antonio: 6 1. Viera y C lavijo, Jo sé : 18, 23, 48. Villalobos, Angel: 37. Villena, Marqués de: 45. Vinci, Leonardo de: 2. Vitrubio: 10. W
Westley, Samuel: 29.
X ávaga Dénia, Fermín: 24.
Yanguas: 62. Y on : 59.
ìndice g e n e r a l Páginas.
Anteportada........................................................................................................... F ro n tis.................................................................................................................... P o rtad a................................................................................................................... Justificación de la tirada................................ Prólogo ............................................................................................................. Introducción ......................................................................................................... Texto ...................................................................................................................... Láminas ................................................................................................................. índice de láminas................................................................................................. índice de nombres citados................................................................................ índice general........................................................................................................ C olofón ...................................................................................................................
•
iv vil xv • 69 73 77 79
E ste V O LU M E N , C O N V E N IE N T E M E N T E IN FLADO POR S U S A U T O R E S , G R A C IA N O D Í A Z A r q u e r y P e d r o V in d e l A n g u l o , QUEDÓ LIST O P A R A E L E V A R S E H ASTA EL P Ú B L IC O , SO LTAN D O SU S A M A R R A S EN M A D R ID , EN L A O f i c i n a t i p o g r á f i c a d e l o s S o b r in o s d e l a
S u c e s o r a d e M . M i-
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