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Gobierno pronto y Reformas necesarias

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■GOBIERNO PRONTO, Y REFORMAS NECESARIAS.

I. v ^ o y

individuo de una sociedad de amigos á quienes caracteriza la primera de las virtudes sociales , el amor á la Patria. Nuestros pensamientos, nuestras p alab ras, to­ das nuestras ideas y reflexiones se dirigen en nuestras patrióticas conversaciones , á forma­ lizar un gobierno tutelar y promisorio , á nom­ bre de nuestro adorado Soberano F E R N A N ­ D O V IL , en que hacemos consistir la p ilblica felicidad. Estamos ya conformes em él,, y creeremos que lo esté todo el Rey no en su corazón , cabalmente en unos momentos tan críticos en que la union y el valor de todos los Españoles va á triunfar del mayor de los tiranos. Diré lo que solemos hablar por si puede interesaren las actuales circuns­ tancias , y por si alguno quiere decir lo con­ trario , ó manifiesta que nos conviene otra cosa. En esta crisis nada importa tanto co­ mo el conocimiento del espíritu público. T o ­ do debe decirse , y todo saberse. 2 E s incontestable que hoy carecemos de


(2) un gobierno general , central y soberano , y que le necesitamos sin dilación alguna. T o ­ dos suspiran por el dia de la organización de este gobierno. 3 Hasta ahora no vemos en E spañ a mas que unas Juntas supremas , creadas en las provincias ^ algunas tienen todo el carácter de soberanas en su territorio provincial , porque no pueden ni deben tenerle fuera de sus pro­ vincias , ni aunque quisieran le obtendrían. 4 Su establecimiento ha producido efectos saludables , y de la m ayor importancia. 5 Armamentos terribles para el enemigo , y ventajas interiores en ellas han sido los frutos de sus zelosos recomendables trabajos. 6 Estas Juntas que las circunstancias de M adrid hicieron necesarias hará tres meses, poco mas ó menos , son una fracción de la soberanía general nacional. jr H oy que todo se ha mudado ; que la Corte está libre de la opresión del gobierno francés ; hoy no se oye en M adrid otra voz que V I V A F E R N A N D O 5 y muera el tira­ no \ hoy que nuestras arm as victoriosas si­ guen su brillante carrera acia los P irin e o s, es indispensable , y de la mas urgente brevedad, el establecimiento de un Gobierno general so ­ berano en Madrid , que reasuma las sobera­ nías de todas las Juntas supremas provincia­ les , y represente exclusivamente toda nuestra


(3) España é indias , y todo nuestro amado F E R ­ N A N D O , en la plenitud y en el exercicio de la soberanía. 8 Dexémonos de teorías elementales sobre la organización de este Gobierno supremo, ni nos detengamos por ahora en los modos mas ó menos legítimos de su formación , ni , en lo que se ha pensado y escrito desde la mas remota antigüedad sobre Gobiernos y so­ bre la manera de formarlos. Creo que nos conviene olvidarlo todo por ahora. Pensemos solo en la salud de la Patria , y acomoda­ dos á las críticas circunstancias en que nos encontramos , salvémosla de entre las garras de ese monstruo que ha querido tragarla y envilecerla. 9 A sí que , vengan quanto antes esos di­ putados de las Juntas' supremas de las pro­ vincias , y sacrifiquen en las aras de la P a ­ tria todos sus deseos y todas sus pasiones. 1 0 Nosotros creemos firmemente que si les animan nuestros sentimientos patrióticos , y resuena en su noble y generoso corazón el bien y la seguridad de la España , correrán á verificar el voto público , poniendo á la frente de este Gobierno supremo provisorio, sin dilación ni la menor duda , a cinco E s ­ pañoles que por aclamación están ya señala­ dos en nuestros buenos deseos , y en los la­ bios de todos.


(4 ) LO S

SEÑ O RES.

Conde de FIóridablanca, Don G aspar M elchor de Jo vellan o s. Don Francisco de Saavedra. Don G regorio de la Cuesta. Y Don Ignacio M aría de A la v a . 1 1 Son cabalmente los supremos M agistra­ dos que en la crisis en que nos encontramos pueden salvarnos , y que la España los tie­ ne ya proclam ados en su corazón como a sus libertadores. 1 2 L a Europa toda no presenta ni pre­ sentará un Gobierno mas sabio , ni de m ayor confianza. T odos cinco han puesto á prueba sus excelsas virtudes , y las han conservado sin mancha alguna en medio de sus injustas persecuciones. Superiores á la iniquidad del poder con que les oprimió el que jam ás tu­ vo virtud , vienen hoy llam ados por el Cie­ lo á exercerlas en el Gobierno supremo de Españ a. 1 3 N om brados que sean , deben trasladar­ se inmediatamente á P alacio , y fixar en él su estancia y domicilio. E l pueblo debe ver en sus representantes todas las señales de la M agestad. Otra estancia y otro domicilio cho­ carla con el exercicio de la soberanía.


Cs)

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1 4 Luego que este» en P alacio debe pre­ sidir la primera Junta el m ayor en e d a d , y procederse á la elección de Presidente por su erte, haciendo esta misma elección todos los meses. 1 5 E l Presidente debe ser uno de estos cinco para que en un caso de opiniones en­ contradas y acaloradas , que puede haberj sepa exercer dignamente su alta M agistratura, entendiendo las qüestiones , y resolviendo lo mas útil y beneficioso. 1 6 Colocados así estos supremos M agistra­ dos , deberán cesar y disolverse inmediata­ mente todas las Juntas creadas en las provin­ c ia s , porque la soberanía no puede estar d i­ vidida. S e ’ restituirán las autoridades y repre­ sentaciones de los pueblos , á las que tenían por nuestras leyes hasta que se arregle , san­ cione , y publique una constitución en que deberá trabajarse desde luego , y tener p ar­ te toda la nación. 1 8 Pensarán dia y noche en los medios mas fáciles y prontos de nuestra salud. Bien la necesitam os, porque estamos muy enfermos. 1 9 Después de tratar y asegurar , en quan­ to se pueda , nuestros triunfos m ilitares, nom­ brando para el efecto , y al instante , un Generalísimo que va y a al exército » y u quien obedezcan todos los Generales de las d ivi-


siones ó de los Exércitos separados de las provincias , para la mejor combinación y exe-» cucion de nuestras operaciones marciales , de­ berá fíxarse la atención de la Junta suprema en los infinitos grandes males que nos mo­ lestan y oprimen. 20 Casi toda la nación debe fundirse de nuevo. V uélvase la vista por los tribunales, y por todos los empleados y establecimien­ tos públicos , y se conocerá , con harto do­ lor , esta sensible necesidad. 2 1 En la funsion de la M agistratura de­ berá contarse y tener la m ayor y primera representación el Ilustrísimo Señor Don Anto­ nio A rias M oa y V e la rd e , Decano , Goberna­ dor interino del Consejo. 2 2 Este Magistrado , hoy el primero en la nación , es el que , por dicha de la E s ­ paña , ha preservado el trono de la justicia y de las leyes de un contagio general con sus conocidas públicas virtudes de la m ayor imparcialidad , de la mas incorruptible inte­ gridad , de la m ayor sabiduría , y de la ma­ y o r firmeza. T od o ha sido necesario , y aun no ha bastado. 23 Deberá , pues , este Ilustrisimo Señor Mon , ser en adelante el primer M agistrado de la justicia , y deberán recompensarse d ig­ namente sus grandes penosos trabajos con pre­ mios capaces á remunerarlos. V éase su con-


ir')

ducta en todos íos tribunales én que ha es­ tado hasta que vino al Consejo , y particu­ larmente desde la causa dcl Escorial á la salida de las tropas francesas de Madrid , el combate violento en que se ha encontrado en estos tiempos borrascosos contra unos pode­ res tiránicos é ioiquos , su prudencia y fir­ me severidad en sus principios de hombre de bien y de Magistrado. 2 4 Sin dilación se formará una Junta de Magistratura , que presidirá este Señor Ilustrísimo Mon , y se compondrá de otros quatro Ministros del Consejo R eal de "'Castilla, de aquellos que hayan hecho progresivamen­ te su carrera , empezanao por donde debe em­ pezarse en las Audiencias y C h ancillerias, y sean conocidos por sus .talentos é integridad, 2 5 Esta Junta tratará, por los mejores me­ dios que la parezcan , de rectificar los T r i­ bunales territoriales , esas Audiencias y Chan­ cillerias , y después , ó al mismo tiempo , esas A lcadias mayores y Corregimientos. 2 6 E s preciso inspirar al pueblo confian­ za en los Magistrados y en los demás Jueces. 2 7 Para este fin se procurará examinar esa multitud de dotes de t o g a s , y esas otras in­ finitas recompensas en Magistraturas hechas al vicio de las mas descaradas cortesanas, y al favor de las mas abominables intrigas des­ de fin del año de 1 7 ^ ^ hasta el 1 9 de


M arzo próximo p isad o . Se propondrán los medios mas prontos para substituir los talen ­ tos y la providad á estos anteriores desórde­ nes. L o mas noble y mas importante de la sociedad , el ju zg ar de los intereses y de la vida de los hombres , ha sido lo que se ha prostituido en estos tiempos con m ayor fa c i­ lidad y la m ayor im pudencia, y lo prim ero que debe reformarse. L a justicia es la p ri­ mera de las virtudes , y la fuerza de los Estados. 28 Esta Junta propondrá , pues , á la S u ­ prema de Gobierno para su determinación, lo que acordare sobre estos puntos tan in­ teresantes. 29 L o mismo deberá hacerse con tantos y tan infinitos militares , á quienes el favor , la adulación , y todas las iniquidades de aque­ llos tiempos pestilentes han llenado de hono­ res , de grados , de sueldos , y de premios, menoscabando y casi arruinando al Estado por cumplir estas obligaciones. U na Junta militar que se establezca para el fin de que hablo , deberá reconocer tantos grados , tan­ tos honores y tantos sueldos dados á milita­ res sin mérito alguno , ni servicios re a le s , y lo que es mas in su frib le, con desprecio de muchos hombres de bien , de importantísimos servicios hechos á la Patria , y de méritos conocidos.


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3 0 Propondrá , pues , esta Junta a la Su­ prema , por los medios que crea necesarios y ■ mas prudentes , la rectificación en este ramo militar , con los premios correspondientes á los que en la guerra anterior con la Fran cia, y en la presente ^ han servido fielmente , y han sido desatendidos. 3 1 Aunque no se necesita ni aun indicar lo que conviene haserse actualmente con res­ pecto al Señor Castaños y al Señor P aiafox, nuestro amor á la Patria , y a la justicia, nos obliga á decir que el primero debe ser el Generalísimo del Exército por sus vastos conocimientos m ilitares, por s u .opinion asen­ tada ya en toda la España , y en la E u ­ ropa , y por su inmortal triunfo en las ri­ beras del Guadalquivir. 33 ¿ Y el seg u n d o , ese ilustre Joven , cu­ ya fama durará tanto como el Ebro , a r­ diente defensor de la Patria , tan modesto co­ mo g ra n d e , el ídolo de la España , deberá quedar por ventura en el estado en que hoy se encuentra y aun le miramos ? N o señor D e los inmensos bienes confiscados á Chafa­ rote (a si llaman muchos en Madrid al exéceable Godoy ) deberá formarse sin dilación un patrimonio de 2 O 0 ducados anuales para el Señor Paiafox , y perpetuar en su esclar recida familia el título de Libertador del Ebrd^ si no queremos ser injustos, y mirar con in*


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diferencia unos hechos que jamas prodrán ol­ vidarse , y que en los fastos de nuestra His­ toria debemos ver colocados con el premio correspondiente. Su modestia y su moderación, tan puras ambas como el éter , ó como el azul del cielo , deberán obedecer en este c a ­ so á la voz de la Patria. 3 3 Se creará otra Junta para la Marina con este mismo objeto de rectificación. 3 4 Nuestra administración de Hacienda no es la que menos reformas necesita. Tenemos Magistrados y otros empleados en ellas que la conocen , saben sus males , el origen de e llo s , y han propuesto remedios que hasta ahora se han despreciado , porque estábamos en el caso fatal de no hacer nada bueno, y de arruinarla , si hubiese sido necesario, por proteger á tanto tunante , ignorante y corrompido , como se ha’ empleado en las mejores administraciones , y en los mejores destinos de Hacienda. Su notoria decadencia es efecto de los servicios que prestan y pue­ den prestar tales hombres. D e b e , pues, crear­ se también una Junta de Hacienda con el fin ya expresado , que nos purgue quanto ántes de tanta sanguijuela como está chupando la substancia del Estado , porque sino al paso que vamos llegará el dia en que con tan inmensas riquezas como debe producir nues­ tro R eal E r a r io , apenas tengamos con que


pagar los sueldos de estos señores favoreci­ dos por el infame G odoy y sus dignos sa­ télites. 35 L a carrera diplomática no tendrá ne­ cesidad de menor reforma. Estos representan­ tes inmediatos de la N ación , deberán ser correspondientes al carácter de nobles , de leales , y de valientes con honor y razón, que siempre hemos tenido , y con que es preciso nos consolidemos. L a Junta Suprema se penetrará desde el instante de su instala­ ción de la necesidad de remediar los males que conozca que hay en este ramo , y de no confiar sus intenciones , sus pro yecto s, ni sus relaciones diplomáticas á otras personas que a las de su mayor y mas acreditada confianza. > 3,6 La N ación puede en muy pocos meses hallarse renovada y asegurada de los muchos buenos servidores que hay entre tantos malos. A estos buenos convendrá no solo conser­ var sino también fomentar. 3Jr A poco tiempo de verificarse esta re­ volución pacífica y consoladora podrá empe» zarse con la plantificación del nuevo orden de cosas , con la execucion de la Constitu­ ción que se forme y trate de establecerse. 38 N os conviene primero asegurarnos de la moralidad y talentos de los que hau de poner en execucion nuestras nuevas reformas.


(lò)

39 Sin esta seguridad se aventura mucho Io no que no debe aventurarse de ninguna manera. 4 0 Es ya tiempo de abrazar y adoptar uñ sistema de coerción y de dureza sobre el cumplimiento y responsabilidad de las obli­ gaciones de todo empleado. 4 1 Los que sean separados de sus, desti­ nos con el conocimiento suficiente de su ne­ cesaria separación , porque así convega á la causa p u b lic a , deberán ser despreciados aunque no cesen de clamorear. Deberá te­ nerse presente que nunca merecieron nada, ó que merecieron m enos, y que disfrutaron demasiado. 4 2 En la substitución y nombramiento de Magistrados , Militares , Marinos , y demas empleados , se cuidará de alejar para siem­ pre á todos los que estando en España , y teniendo libertad mostraron debilidad. Por el contrario deberán no solo respetarse sino re­ verenciarse también aquellos Magistrados y demas empleados que superiores á la muer­ te con que se Ies ha amenazado , en me­ dio de sables y bayonetas , han sabido sos­ tener y conservar dignamente su fidelidad y obediencia á nuestro amado F E R N A N D O . E l principal atributo de un Magistrado , y de todo hombre público , es y debe ser la fortaleza. 4 3 Tam poco deberán ser empleados aque-


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líos sugotos y persoiiages bien senaladòs en M adrid y en toda la N ación , pur haber sido unos eternos aduladores de G odoy con sus acciones y con sus viles escritos. Estos tales deben considerarse sin virtud alguna^ sin germen para producirla , en fin , corrompidos en su corazón. Los servicios de la N ación véalos esta en adelante , y llegue á oir nues­ tro idolatrado F E R N A N D O que están con­ fiados al talento y á la hombría de bien. 4 4 Se tendrá también el maj-or cuidado de no emplear extrangero alguno , y menos fran­ cés y al paso que se deberá premiar como corresponde , naturalizando y fundando un pa­ trimonio decente á aquellos exirangeros que hoy nos están haciendo servicios eminentes, y concurren con nosotros á la libertad de la Patria. ¿Q uien creerá que en una plaza nues­ tra fronteriza , en la mas inmediata á Fran ­ cia , son franceses los tres Xefes militares que hay en ella ? 4 5 Basta esta relación de algunas de nues­ tras conversaciones. Pueda ser que mas ade­ lante digamos otras cosas ^ bien seguros de que nadie nos gana en intención por la li­ bertad de la Patria , y en amor à nuestro F E R N A N D O V il. 4 6 Vamos pues 5 dexémonos de planes y de medios , mas o menos Constitucionales, para form ar un Gobierno Supremo , Central,


y Soberano , á nombre de nuestro F E R N A N ­ D O V il. Manos á la obra. En el estado crítico en que nos hallamos , pongamos al frente de nuestra N ación á los Señores que llevo expresados. Solo el infernal espíritu de partido , ó de ambición , puede desconfiar , ó querer otros Representantes de nuestro Sobe­ rano en la crisis actual. Desgraciado del que por sus miras particulares pudiese ser causa de la retardación del establecimiento del G o ­ bierno Provisorio , Central , y Soberano , y de los terribles males que por su defecto pueden ocasionárnos ! 4 7 Nómbrese el Generalísimo inmediatamen­ te , y vuelen los hijos del Betis con todos sus demas hermanos á echar de nuestro seno á esa tribu de bárbaros que están asolando los mas bellos países de España á la som­ bra de nuestra desorganización. 48 Seamos todos unos , modestos como bue­ nos patriotas. Desaparezca de entre nosotros toda pretensión de supremacía ó de m ayoría, y el que quiera tenerla , míresele , y si es necesario , decláresele traidor al Rey y á la, Patria. Porque ¿ quién es hoy mayor , ni mas grande en servicio s, que los vencedores de Baylen ? ¿ Quién mayor que esos A rago ­ neses qué estando los primeros y desarmados á la puerta de Francia , invadidos y acome­ tidos á cada instante por nuevas tropas ene-


(is) migas , sin recursos de tropas nuestras vete­ ranas , ni de dinero , ni de auxilios extrangeros , han hecho lo que no podía esperarse, y admirará eternamente Ja E u ro p a ? ¿Q uién m ayor , mas valiente , ni mas asombroso que ese industrioso Catalan , empeñado y vence­ dor por sí solo en una lid que no tiene igu al sino en los exemplos admirables de todas nues­ tras Provincias ? ¿ Quién mayor ni mas gran ­ de que el V alen cia n o , & c . & c . ? 49 Hasta ahora vamos triunfantes. N o dexemos nuestros triunfos por consideración al­ guna. Tenemos razón y justicia , y tendre­ mos victorias. Hagamos todo quanto poda­ mos. Tengamos presente que no hay sacrifi­ cio que no se haga en todas nuestras P ro ­ vincias ; que el labrador y el artesano pres­ tan gustosos sus hijos y sus pocos bienes, que el Grande ha ofrecido , con la generosi­ dad de sus ilustres principios , casi todos los suyos , y que algunos militan también baxo nuestras banderas sin que puedan hacer mas que sufrir gustosos por tan santa causa las mayores privaciones ; y finalmente que el clero secular y regular ha entregado , y si­ gue entregando quanto tiene para una guer­ ra , que la historia del mundo no presenta mas necesaria por todas sus circunstancias. 5 0 Y habrá hombre tan insensato y tan malvado que quiera ó pretenda singularizarse


( 16) en estos hermosos momentos? Miserable de él! Quanto antes , por D ios! el Gobierno su­ premo , y los exércitos adelante baxo e! man­ do del Generalísimo. Madrid y SeptietTibre 2 de í8 o 8 .

CON L IC E N C IA : C A D IZ : Por D. Manuel Ximenez Carreno, Calle Aacha.


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