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DISERTACION P O L ÍT IC A SOBRE E L IN T E R E S
DE ESPAÑA. QUE DEDICA Á LA NACION
El Br. d ! I. D. T. y
CON LICENCIA. Reimpresa en la Casa de Misericordia de Cádiz, año de 1808.
» Es jiísto %ue* el público sepa' quanto' 7> ocurra
en el dia, y sea interesante y
»? verdadero, ó á lo menos probable , 7> que
y
de nada carezca en este punto en
»j lo succesivo.”
Orden del Sr. Juez de
Imprentas inserta en el diario de Madrid del 10 de Agosto de 1808.
PREFACIO.
E l argumento y plan de la pre sente Disertación, es el que sigue. Manifestando primero el debido re conocimiento al Gobierno y Juez de Imprentas por sus sabios de cretos acerca de la publicación , Ucencia é impresión de papeles re lativos á las presentes ocurrencias políticas, y dando en nombre de la nación bien merecidas alaban zas á los buenos Capitanes y pa tricios, por cuyo medio ha reco brado la España su independen cia, poniendo después en descu bierto la astuta perfidia del tira no N apokon 5 prensenta por iiitlmo el Autor estos tres puntos, que, á su modo de pensar, harán la felicidad de la España en lo ve nidero: primero, la pronta ocr-
cion de las fronteras por nuestras ¿ropas: segundo, el restablecimien to de nuestras antiguas C ortes: tercero, el de nuestro augusto R ey Fernando; y por cabo de de obra una corta salutación á los Ingle ses.
AM A D O S C O M P A T R IO T A S .
E,
tan plausibles circunstancias en que el sabio Gobierno (¿j) ofrece una ga rantía á todo buen Español, que lleva do de su afecto á la patria, y por solo el bien de nuestra nación, difunda con sus escritos sus luces y conocimientos relativos á su mejora, exaltación y en grandecimiento , tolerándonos además (por otro efecto de su sabiduría) pa ra nuestra total aquiescencia, aun los papeles anónimos; en fin, toda aquella honesta libertad que han deseado, y codiciarán siempre los amantes de las letras; en tan bella y feliz época, re pito, j qué profesor, que amante de las ciencias preferirá el olvido de toda la posteridad á su eterno agradecimiento, ( a ) Diario de Madrid arriba citado, el, de el día it y siguientes de Agosto próximo pasado. )
y.a que no á la utilidad de sus planes, á lo menos á sus rectos deseos de ser vir en algo á su patria ? ¿Por ventura, la sirven, la adornan menos las cien cias que el cañqn ? Sabios Consejeros, ilustrado Juez, recibid mil salutaciones de mi parte, pues solo vuestro acen drado amor á nuestra común patriaos Im debido dictar en la ocasión presen te la lícita, la honesta libertad en U república de las ciencias sin vulnerar el gobierno legítimamente establecido la religión^ ni las buenas costumbres. Felizmente vamos experimentando ya sus conseqüencias. Las multiplica das' tentativas'de nuestros eruditos con ciudadanos, sus incesantes tareas, !a priesa de todos viendo la situación en que se halla la Patria, en tras ladar al papel sus pensamientos, ca da uno según sus luces, (a) poniendo en descubierto nuestras necesidades y sus autores, nuestras dolencias y nues tros remedios, ios sangrientos planes ( « ) No.» omnia possumus
omnes.
trazados sobre la España por el ma* frenético' tirano el insidioso Ñapoleonj y por último, delineando con'la ma yor perfección el interesante platt de un gobierno provisional de España^ me recen los mayores enconiios por sus afanes, y la benevolencia y gratitud de quantos tenemos el honor de . formar sociedad con ellos. Nación Española, nación sabia, y pundonorosa, regocíjate, canta con voz armónica los nacientes esfuerzos, los ensayos pasmosos de tus hijos, en las armas y ciencias, celebrajos con aque lla circunspección, rnagestad y pulso que te son innatos, y que confunden la altanería de rus vecinos del N or te, de los inmortales Franceses , que en la fibricacion de sus infa'mes redes, tendidas para tu opré'sjon, han .sabi do entretexer toda la ferocidad y bar barie de sus progenitores los Francones. Ensalza sobre las nubes ( sobrada, razón te asiste ) á tus queridos hijos, que al ver la angustia' mortal de tu rostro han armado sus fírmes brazos
en tu defensa, y han sabido triunfar de tus cobardes opresores, de tus vi les tiranos los Franceses. En ellos has tocado reunidas toda la astucia y ava ricia de los Cartagineses, la ambición y la soberbia toda de los Romanos, y mayor ferocidad, aún que Ja que de los Vándalos, Godos y Suevos sufri eron por mayor tiempo nuestros ino centes padres. Prepara triples coronas de laurel, de oro y de gram a, con todos los honores del Romano triunfo, á los ilustres vencedores, á los beneméritos de la patria, Cuesta, Palafox, Cas taños, Reding, Cerbellon, y tantos otros Comandantes de tus valientes exércitos, cuyos nombres resuenan ya en toda Europa, y por siempre servirán de admiración y respeto en las quatro partes del Globo. Gózate de sos tener en tu maternal seno los Saavedras, Jovellanos, Floridablancas, y de más políticos profundos, ornamentos de las ciencias, firmes colunas de tu po der. Su índice te ha señalado e l cir-
c u lo , cuyo giro uniforme has corrido con la mayor velocidad, aniquilando así á tus opresores, que llenos de or gullo y confianza, intentaron detener sus primeras rotaciones. ¡ Reconocimien to eterno á los últimos y á los primeros! Tomando con ambas manos los re medios mayores destinados á reani marte por tan sabios maestros, has da do los primeros pasos, has convaleci do de tu postración. Pero nada mas: estás muy d ébil, debes aún consultar los para recuperar todas tus fuerzas. En efecto,solo esto falta para el com plemento de tu grande obra. Tus im píos enemigos se confundirán, aban donarán sus proyectos de invasión, y me atrevo á anunciar, que al ver tu repentina resurrección hincarán la ro dilla suplicándote la paz, poseídos del asombro que tu nueva organización de berá indefectiblemente inspirarles: apresúrate á cimentarla. Solo esto necesi tas para convertir en humo las ase • chanzas de Bonaparte. Este cobarde, lii formó ni supo
ÍO trazar en *u ignoraneía pla«es honeifrtos de conquista ; su política es la de M aquiabelo; todo le es permitido, y de nsda puede sonrojarse ; habiendo en todas sus incursiones sembrado de antemano la dorada discordia entre las clases y el soborno de los Capitanes contrarios, despachando al intento agentes tan viles como é l, ha podido con seguir sus efímeros triunfos; ¡ hombre detestable ! Quando á tu arribo á Pa rís , huyendo de Egipto ( que será eternamente tu oprobrio ) , entras en el Directorio, y propones tan desca radamente la reforma del Gobierno , todo el mundo desde entonces conoció en tí al futuro tirano de la Francia. T u incomparable ambición y tu avi lantez se hicieron, patentes á todos desde este suceso, y los posteriores han hecho execrable tn memoria. Todos los sabemos: en bien pocos días, ademas de derrotar tus falanges, y cubrirte de ignominia los españoles, han rasgado el velo de tu perfidia, y quitádgte la máscara de hipocresía, des-
Ir nudádote á los ojos de Europa con sus escritos. Es bien notario el trastorno de la Constitución francesa quando abolistes su aristocracia, substituyendo ün gobierno semi-monárquico para poner te á su frente é intitularte con un nue vo estilo ignorado de todas las repú blicas presentes y pretéritas primer Cónsul^ que equivale á gefe principul (^na da. mas son los Reyes y Emperadores) de la Francia. No lo es menos, que haciéndote cosquillas la quota de die? años de Consulado, acabados los quales ibas á volver pies atras, entablastes su perpetuación, y la fortuna favore ció tus tramas. Mas en lo que distes un golpe ma gistral de tu ignorancia, ha sido en no contentarte absolutamente con este dic tado supremo, y con la sustancia y rea lidad del soberano poderío; asi que, exaltando mas tu locura el término Em perador, hiciste te se diese en lo succesivo este tratamiento. Ciudadano Cam'hacer'es dices al segundó Cónsul, vues tro título va á mudarse, pero^ no v'ues-»
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îTtis funciones. jCóm o no te aprovechastes de esta lección que le distes? Si Cambaceres siendo Á rchi-cancilkr, ten dría el mismo poderío, las mismas ren tas, la misma consideración en Francia que siendo segundo Cónsul, y lo mis mo Lefebre, á quienes remitiste dos esquelas con dichas palabras ( a un poco antes de tu atentado, y por me dio de este argumento ( qup á la ver dad no tiene réplica ) les exiges una ciega resignación en tu voluntad: tú que á los ojos del orbe literario , en vez de aumentar tu rango, habias de baxar muchos escalones al dar este paso, ¿ co mo no te contienes? ¿cómo te deslum bras? Pero veo que respondes; he que rido evitar guerras de succesion a mis caros vasallos los franceses, nombran do á mi familia heredera de esta C o rona. Estas razones llevan consigo una fuerza irresistible que hará enmudecer ú tus enemigos. Y si estos lubiesen aun ( d ) Fechas en Saint-Cloud á Mayo de 1804.
i8 ,de
el descaro de preguntarte jq u é signiñcaba aquel frontispicio de fus edictos, ISIapoleon^ por la gracia de Dios, y por las constituciones de la república. Empe rador de los franceses & c . 1 respondién doles con la verdad, los dexarás tam bién avergonzados5 di!es asi: 'ese fue el pan que di á los franceses èri mi boda Im peratriz; después ya sé lo'con vertí ■ en pan de perro, quitando pri mero ei término república, y por últi mo el constituciones. ■ Posteriormente j á quién se le ha« ocultado tus infames deprecaciones en Ñapóles, Italia, Alemania, Holanda y Prusia, la infeliz Prusia, á quien por haberte dexado pasar por medio de su territorio ( á pesar de su declarada, neu tralidad ) á la división de tropas S a baras destinadas á detener por la Po lonia la reunión de rusos y alemanes, é impeífirles su comuriicacióri-, facili tándote asi la victoria de Austérlitz, distes en pago la batalla de Jena, des membrándola después, mutilándola, y robando las riquezas que muchos años
»4 de paz la hablan acarread©. j Y quét con esto solo se hubiera dado por satisfleha tu ambición, á no ser por la interposición de un Monarca mas pode roso que tú, cuyo poder te hizo tem blar, cuyos exúrcitos, cuyos firmes sol dados llenaron de consternación pánica á los tuyos? ¿Qué hubieras hecho con ella á no haber sido,por este mediane ro? Ya te oigo responder con ira: la hubiera regenerado, no amputado. Por úiti.mo ¿que has hecho en Es paña? ¿Quál ha sido tu porte con tu cara aliada, con esta noble nación, que tan generosamente puso en tu mano la plata y oro de Mé.xico y Perú, á tus órdenes su esquadra, á tu voluntad su erario, á tu disposición su tropa de linea? T ú estas sin Indias, la Francia estaba y está sin numerario: tus con quistas se han hecho á fuerza de mi-r llones; de ninguna parte los sacabas sino de España 5 con que has debido vivir reconocido eternamente á sus fa vores, no pudiendo pagarle lo que ha hecho por ti.
^ L á liga latina ( a ) qne liabia em - • »> pezado Tarquino el mayor, y pfrfec^ • w donó Tarquino el segundo, fue el s> fundamento de la grandeza de Roma 1} mas que todas sus victorias. Con las fuerzas de los aliados subyugó la* na-. »> ciones vecinas que no se habían que-i. >9 rido juntar con ellos. Después volvió «obre las mismas potencias aliadas, ' ’> venciendo las unas con las otras.” Es-; te fue el principio dominador de la pér fida Rom a, para quien nada era malo, nada prohibido á las demas potencias sino dexar de ayudar con todas sus fuer zas á su engrandecimiento, apartarse de su alianza, ó no convenir en sus pro yectos de rapiña. ¡Odioso Napoleón! mira tu retrato político: he aquí el vivo trasunto de tus' estrechas confederaciones. Solo le falta un colorido, una tinta, que es la opa ca sombra de tu disfraz: aquella hipo cresía con que fingiendo mirar á E s ( a ) Anquetil, -compendio 4 ^ la Historia Univ.iom. 4 , pag. 202. ' '‘ l
t6 pana como cosa propia j su independen cia política, sus intereses y sus enemi gos como tuyos, engañando de acuerdo con Godoy (aborto de la España, cu ya alevosa ambición, solo puede com pararse con la tuya ) á nuestro sencillo Monarca Carlos I V , suscitando tu mis m o, por medio de aquel perjuro, la di sensión en su Real é inocente familia, jntroduxiste.s en ella ( al tiempo,mismo que la ofrecias tu poderosa protección) el activo fuego de la discordia,, que ( gracias á Dios y á los buenos patri cios ) se disipó por el mes de Marzo en Aranjuez: falta en una palabra á la ma yo r naturalidad del mencionado quadro, quantos hechos recapitulo ( bien á pe sar mio ) en el siguiente párrafo ; ar tículo que pasaría en silencio, sino fue se tan necesario para demostrar al mun do toda la justicia de nuestra defensa, y la razón que asiste á mi amada pa tria en rechazar á tan infame invasor, cuya conducta para con ella ha excedi do en muchos grados ( y está dicho to do con esto)*la de la tirana Rom a, co
17 mo se deduce del parilelo arriba citado. Desbaratado el proyecto de que Carlos I V abandonase la España, hacién dole embarcar para el nuevo continente, y renunciada de grado la Corona en su primogénito el inocente Fernando^ después de trasladarse este á Madrid, donde fue universalmete aclamado de toda la Corte, y donde vivía tranquilo y Satisfecho de sus vasallos, forma Bo na parte en su tenebroso cerebro la baxísima idea de llamarle á Francia, á pretexto de arreglar los intereses de am bas Coronas, y en ella aprisionarlo para robarle el Rey no: resuelto á hacer cum plir de grado ó por fuerza sa decretado proyccto, ni omite los mas falsos a lhagos', ni perdona las raterías -mas v i les, ni ios embrollos mas soeces''ron-’ , ducentes al intento. E l cándido Fer nando no omite medio alguno al efecto de cumplimentarle en su pretextado viage á M adrid, hasta enviar en su encuentro á su amado hermano el Infante D . Carlos ; y por fin , no-, tando su tardanza, no tiene á menos
1%. para su mayor obsequio, salir en sit busr-a, y no detenerse hasta encontrar al viajero: Degi á Burgos, se edelan-la á V itoria, aban¿a á Trun, y en fin ^ 2 Bayona. Alü'es obsequiado y ,regala do hasta la liegada de los R-.yes pa dres y de! proter\'o Godoy ^ á pocos/ dias es obligado á renunciar la Coro na en Carlos I V , y este á que nombre/ Lugar-Teniente general del Rey no á M urat, cuyo título recibió, habiéndose hecho condecorar de antemano con la Presidencia de la Junta Suprema de. Gobierno formada por nuestro R ey Per-n-indo: á M urat, cuya entrada en M a drid con el grueso de su exército, po cos dias ántes de la venida de Fernan do V I I de Aranjuez, traia por objeto' obligar á este Monarca á salir de su querido R eyno, y devorar á este sobre la marcha: al facineroso M urat, cuya ■ vileza de ánimo y perversidad de co-^razón son la afrenta de la naturaleza" humana; á Murat, que ordena sea que mada toda .población donde se encuen-
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tre muerto un soldado suyo (<i) ¡Qué General! ¡Qué V irreil ¡Y que dia de M ayo, en el que la Corte leal de M a drid, al entender la próxima partida de todas las personas Reales á Bayona, dió una prueba de su nobleza á este soberbio! ,¡Q lineas de la historia de España, que habéis de transmitir á la posteri-, dad tales sucesos, qué de asombro é in dignación, qué de lágrimas haréis apa recer en el rostro de nuestros nietos! ¡Y cómo podrán resolverse á creer á sus ojos! ¡Cómo prestar su asenso .4 la veracidad de este relato! Con todo vien do comprobada esta narración por to dos los historiadores del siglo X IX , exclamaran sobrecogidos: ¡Dios de nues tros mayores, tu divina bondad libre de tanto mal á la generación presente; mas si vuestra justicia ordenare lo con trario, que vuestra sabia providencia nos atienda, como atendió á nuestros ( « ) Orden insería en el Diàrio de Ma drid 4 de Mayo,
20 .. - • . . .„ S abu&los!' . ' V, ■ Efectivamente ¿q.úíén no ve aquel ojò‘ penetrante", qué velp ep la coiisérva'r cìon ‘de . todas s u s 'criatiuas, la, sànta' y adorable pro\ddencia de ni.iestro Dios en .ían larga cadena de fracas^cJS iap^femes destinados á.d tjr la vida Es paña ? ¡ Quáiitas batallas, otras -tanr.is Victoria.s!, Confundios franceses, que preciándoos de militares invencibles , habéis sido derrotados completámenre por exércitos visoños de españoles, por unos voluntarios alistados, casi a vues tra vista sin táctica militar alguna; a ellos, habiendo luchado con vosotros por su patria é independencia, les ha costado poco el derribar a tierra vues tras aves de rapiña; vosotros os aba tir»is, y ellos se honraban en tal cólitienda: con esto han ensalzado'mas y mas su antigua gloria. ¡Napoleón in hiitnano, mira tus soberbias hueste's co mo huyen despavoridas por toda Espa ñ a , buscando los Pirineos para la salr vaclon de un corto número de rniles, resto de tantos como has enviado! ¡Ca»
brete el rostro con arabas manos para no verlOj para no mirar araenazándo ya £ja cruel pecho él puñal Tiiisnio que d ¡rigistes contra España, y quando este íaitase, la Sspáña’tóda, la España agra viada con un millón de leonés, y otros de reserva que corren á tu destrucción! ¡tiemblas! ¡A h ! Este fue el presagio de la ruina del gran Coloso de Rodas. ¡Desgraciado Corso! te propusistes el robo y el saqueo universal de lá Es paña, y amnentar el número de tus sa télites con sus naturales: el exterminio hecho por estos en aquellos en tan bre ves diás, es para una farsa el lance roas gracioso que se pueda imaginar. ¡Quién lo hubiera creido! jAunque nos hubiéramos echado á adivinar, hubiéra mos podido dar en ello? No puede ser. íla s venido por lana, y ( como dicen mis paisanos) has vuelto trasquilado. En una palabra, te ha sucedido lo q u e al dueño de la gallina, que finge la fábula le ponia los huevos de oro, él la mata para sacar de una vez el te-r soro escondido, y se encuentra sin hue-
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de oro y sin gallina. ¡Dichoso tu en este viejo mundo, si el oro del nue vo no hubiera exáltado tanto tu cabe z a , como debió acalorarse la del héroe de esopo. Nación Española: acabas de ver en compendio el diseño horroroso de tu opresor; con arreglo al plan que me he propuesto en este discurso, he pro curado patentizar la justicia que te asis te , en repeler con la fuerza ( único me dio de hacer respetar lo justo á los ti ranos ) ia dominación despótica y mili tar de Bonaparte. Tomemos en la mano aquel hilo que dexamos pendiente, por la odiosa aunque necesaria exposición de la conducta pública de este usurpa d o r, relativo á tu reforma. L a Junta Suprema de España é In dias ( que supongo ya establecida ) pro videnciará en breve lá ocupación de los Pirineos por nuestras tropas. M e pare ce este asunto de tanta consideración, que por lo tanto !o be anunciado, y lo tengo per el punto de mayor enti dad. Tratándose de obligar de un mo-
VOS
r r ^^ do Ú otro á Eonspirte á que nos de vuelva á Fernando, nada es mas con ducente al efecto, que presentarle cien mil valientes guerreros españoles, de quienes sabe y le consta, bien á pesar su y o , su invencible valor. Tratándose ademas de despejar la España, y po nerla á cubierto de los frances^^s ¿qué providencia mas adequada para el in tento? Aun presciendiendo de una guer ra .ofensiva con muchas ventajas inter nándose en la misma Francia, y d é la facultad que nos daba dicho exérciío en dicho punto de poner en exercicio el derecho dé, represalias que nos ha dado la reciente cruel condufta de los fran ceses en nuestro pais, y demas que el gobierno central estime por convenien^ te, se perciben otras muchas venta jas de la dicha reunión de nuestras tro pas. Toca á los miembros de la Jtmta Suprema, y en especial á nuestros fa mosos Generales y demas militares, fixar el competente número de esercito en aquellos puntos, informando, me jor que puedo y o , á la ,Junta del mo-
24 virolento que se le debe dar, y demas oportunas disposiciones. A mí solo cor responde demostrar que este es y. de be ser el primer paso, la primera pro videncia de la Suprema Junta ; porque de ello pende, en primer lugar, la sal vación de la Patria: en segundo, su tranquilidad y union interior, expelien do de su seno á sus enemigos: en ter cero, acaso, la venida de nuestro caro K e y j y e n una palabra, mil y mil ven tajas que vienen fácilmente á la imagi nación de qualquier español, en quien el amor á la independencia de su patria hable imperiosamente á su corazón. E l segundo punto de mi diserta— tion versa acerca de las Cortes. Es te baluarte de nuestra libertad civil; esTa potestad legislativa, residente en las tres órdenes ó clases del Estado, K obieza, Eclesiásticos y representan tes del pueblo; estas asambleas anti quísimas de nuestra nación, cuyo ori gen toca con la primera constitución de liuettro estado civil, con los siglos mas remotos de nuestra historia polí->
JjTtica ; cuyas delibci aciones eran en cuer po colectivo, y sus decisiones en to dos los asuntos á pluralidad de votos ; cuyo poder se extendía sobre todos los ramos de la administración públi c a , y sobre todas las clases del Es tado, sin cuyo voto no se podían echar contribuciones, pechos, ni mone das, ni otros tributos (a) , ni resolver los fechos grandes y arduos ( ¿ ) ; en tanto grado, que en el Rey no de Ara gón no se pedia, sin la permisión de los Estados generales, imponer con tribuciones, declarar guerra, hacer ia p az, acuñar moneda, aumentando ó disminuyendo su valo r, teniendo el derecho de reveer los procesos, exa minar los juicios de todos los T rib u nales, velar sobre todos los departa mentos de la administración, reformar qualquiera clase de abusos, y hacer justicia á los que apelaban á ellos ( a ) L . I . f;V. 7 . lib^ 6 di la Recopiljcion. ( b ).. D. Juan II en M adrid, año de
1419.
s6 creyéndose oprimidos: esta asamblea nacional, repito, debe resucitar, debe restablecerse como ley fundamental en la Mon'arqnía Española. Si en nues-tros dias hubieran estado en práctica las leyes que las ordenan, j hubiera Godoy ascendido lo que ascendió , se hubiera dado margen á sus tramas, hubieran tenido á lo menos tan in fausto éxito á la nación ? g hubieKi este perverso atropellado tan á su sal vo , y tan multiplicadas veces, la ino cencia de nuestro jurado Príncipe, hoy nuestro augusto R e y ? j hubiera : : : : Pero no exaltemos el furor de todo el mundo al referir Jas acciones de este monstruo, y contentos con la fran ca exposición de nuestro parecer, no manchemos con tan exécrable nombre, páginas delicadas al bien de la patria, iísí que, repitiendo otra vez la re novación de las Cortes^ y añadiendo, que ellas, .en adelante, deben formar por una ley constitucional 1-a del R eyno; pasemos al tercero y plümo pun to, cuya nulidad propusimos.
27 E l Abate ‘Denina, en su discurso apologético del mérito literario de E s paña, dice expresamente: lo que im porta á dicha nación, que tanto ha padecido, y tan poco papel ha repre sentado en Ja Europa' después de si glos de dominación de Reyes extriangero s, lo que la haría renacer y re cobrar su ánriguo esplendor, sería ca^ balmente un Príncipe' h ijo . d e la pa tria, un R ey Espanoi ^-y yo no,, pue do menos de decirle, cjue este su pen samiento lleva tal r icruta.. consigo mis-, mo, y difunde tanta lu z'y tal verdad, que él mismo es su mejor apología: yo no quiero ridiculizarme compro-. bando tan bello principio. Solo hart; sobre él una elucidación acerca de mi intento, un comentario.. Lo que importa á la España'(.aho ra mas qué nunca), es un Rey Espa ñol, que como t a l, no solamente agra dezca, sino que ame los servicios, la fidelidad tari'-acrisolada, y las perso nas mismas de sussúbditos, cuyos bie n es, cuyos males, cuya independencia
y derechos, como propiamente suyos, los grabe en su corazón: un R ey Es pañol , que siendo solo por este título adorado de sus vasallos, sea por tan to á estos mas accesible la magestad de su trono: un R e y ' Español, para quién los tesorcs y rentas de los vastos dominios de su corona sean un material sagrado, producto de los afanes desús hijos el mas á propósito para ennoble cer á nuestra patria España: un R ey Español, cuyo objeto favorito sea la paz y la abundancia universal en todo su Imperio; un Rey Español::: un Fernan do Séptimo. ¿Qué otro había de ser? ¿Por quién suspira España? ¿En quien sino en t i, augusto joven, se encuen tran juntas tamas y mayor numero de excelentes qualidades ? Tú eres lo que llevo dicho: amas á tus Espa ñoles, los llenarás baxo tu levísimo yugo de todas las satisfacciones, de to dos los placeres, utilidades y venta jas que proporcionaron al mundo im Marco A u relio , un T ito , un T ra ja no: t ú , . e n fin, jurando muy gusto
29 so la nueva constitución ( a ) , erigi da al bien futuro de la España, nos harás rebosar de júbilo reynando en medio de nuestros corazones-
( <») De dichas Cortes generales.
3®
S A L U T A C IO N A L A IN G L A T E R R A .
A lv e , nación pensadora, patria de N ew ton, morada dichosa de la paz y de las ciencias, dechado de la gene rosidad mas eminente, escollo del ene migo del orden, explendor del co mercio y de la buena fé , norma del gobierno perfecto. Une para siempre tu invicto pavellon al de mi patria, prosigue en su ayu da, resarciéndola con usuras los menoscabos que, por causa dd mas vil tirano, has ocasio nado á su comercio; que sus enemi gos y amigos sean los tuyos en ade lante, una tu prosperidad y la suya, re cíprocos los bienes y los males. ¡E x e cración perpetua á Bonaparte, eterna gloria á Ingleses y Españoles coliga dos ! que el tridente de los unos y heroismo de los oíros, sean la fuerte ba ila del transgresor de todos los de rechos, del perseguidor de los justos,
3* del defensor de los iniqiios. Vamos de aeuerdo à aniquilarle^ tendremos la glo ria de dar al Universo la paz que tiene interrumpida por tantos años este hombre perturbador, y se glorificará el Omnipotente con esta gloria común.
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