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Contestacion al autor del discurso intitulado: ¿Qué es lo que mas importa à la España?.

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AL AUTOR DEL DISCURSO ' intitulado :

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Q U E M A S IM P O R T A LA

E S P A ' H a ‘1

.a y Señor m ió : Con la mayor complacencia he leido el discurso de V . fecho en Teruel en 28 del mes pasado, titulado: g Que es lo que mas importa á la España"^ En este pequeño vo^ lumen no solo veo un excelente pensamiento, si­ no que reconozco también hallarse V . adorna­ do de los sentimientos de un verdadero y sin­ cero español: y supuesto desea V . que qualquiera manifieste su parecer en la m ateria; aunque me reconozco demasiado limitado para discurrir sobre un asunto de tanta gravedad, diré sin em­ bargo mi parecer sobre é l ,- á fin de estimular á otros de mayores conocimientos áque lo den tam*bien,, con mejor demostración de la que yo pue­ do dar con mi limitado talento. Juzgo, pues, indispensable y urgente la elec-f eion. de un Supremo T rib u n al, que á nombre de F ernando vii represente á toda la Nación Espa­ ñola, y Provincias de las Américas sujetas á.ella, á fin de que todas las órdenes y planes dimanen de una sola Autoridad. Éste deberá ser icómpuesto de los Diputados de todas las Provincias , nombrando cada una dos ó tres Individuos de su confianza que las re-r presenten, á fin de que ninguna dude, que cop


igualdad se trata del bien general de todas. Siendo indispensable que este Supremo Con­ sejo, se componga no solo de Individuos políticos, si también de expertos m ilitares, para la combi­ nación de las operaciones marciales defensivas y ofensivas , y considerándose que si se echa mano para tales, individuos de los valerosos Ge­ nerales que se hallan hoy al frente de nuestros exércitos en cada P ro vin cia , su separación po» drá ser muy perjudicial á las mismas , ó al R ey*no en general 5 convendrá que este nombra­ miento recaiga en los Generales ancianos, que por su abanzada edad , achaques ú otras cau­ sas , no puedan concurrir personalmente á los exércitos: pero á fin de que estos nombramien­ tos no recaygan en perjuicio del honor y uti­ lidad de los Generales que actualmente están mandando nuestros ^exércitos, y se hallan em­ pleados en la defensa de la Patria 5 deberán éstos ser igualmente nombrados por individuos natos de este Supremo T rib u n a l, con goce de todas las prerrogativas de tales vocales : p u diendo concurrir á este Supremo Consejo , co­ mo individuos de é l , siempre que su presencia ó asistencia personal no haga f^ ta en los exér-i citos de su mando. J Este Supremo Tribunal déberá establecerse en aquella Ciudad que esté menos expuesta á lá .invasión de los Franceses. » ' Es constante que en el dia nuestra N ación no es reconocida por ninguna Potencia por ca~ reeer de Cabeza , ó de un Cuerpo autorizado que la represente j y por esta causa es positivo


qué ninguna otra Potencia enviará á ésta sus Em^ baxadores , ni los recibirá para tratar de paces, de alianzas, y de oíros puntos interesantes á la España 5 pues hoy , aunque unida en los deseos y en el objeto, está de algún modo dividida á la faz de las otras Naciones , p ot la subdivisión que representa por medio de sus respectivas Su­ premas Juntas. Es constante que este Supremo Tribunal que elíja la N ación, necesita de un Presidente; y sien­ do también indudable que este nombramiento po­ drá acarrear competencias sobre si debe ser d e l ramo militar ó político, y que qualquiera desunión ó resentimiento en ambos ramos podría ser útil á nuestros enemigos; soy de sentir que convendria á la N a ció n , que el Presidente de su primer Tribu­ nal fuese una Persona Real de la familia de los: Borbones, áfin de evitar por este medio toda com­ petencia entre nosotros ; concediéndosele a l tal Presidente el privilegiOi de poder decidir con su voto siempre que saliesen empatados los de los Vocales que concurriesen á la decisión de un asun­ to; pero de ningún modo convendrá autorizarle^ para que por sí y ante sí pueda deliberar asuntos: de importancia sin intervención del mayor nume­ ro de Vocales de dicho Supremo Tribunal. L a prontitud con que puede pasar á este Reyno^ el Príncipe heredero de Sicilia y Ñapóles, sus ta­ lentos militares y políticos, y su estrecho parentes­ co de primo hermano y cuñado de nuestro amado R ey F ernando v ii , son todos poderosos motivos para preferir á aquel Príncipe para Presidente de este Supremo Tribunal de la Nación : y caso de


que su alto carácter exigiese que en lugar de Pre*» sidente se hubiese de titular Lugar-Teniente Ge» neral del Reyno, esta denominación , aunque mas digna de su carácter , no le deberá proporcionar mas facultades que las que gozarla en clase de Pre­ sidente, y solo sí las distinciones exteriores que corresponden á sa alto carácter, y á la nueva dig­ nidad que le agrega esta Nación con el nombra­ miento de Lugar-Teniente G en eral; entendiéndose que todas las órdenes que se expidan por S. A . de­ berán ir á nombre de nuestro amado R ey D . F ernando v ii .

Formado este Supremo Tribunal, podrá inme­ diatamente despachar Enviados á todas las Cortes extrangeras que no esten unidas con la F ran cia, á fin no solo de proporcionar con brevedad una ven­ tajosa y sólida paz con la Inglaterra, si también pa­ ra lograr alianzas y auxilios de otras Potencias, con los quales consiga esta Nación no solo expeler de pronto de España á su íntimo y caro aliado, si también invadir su Reyno, hasta que nos devuelva á nuestro amado R ey I). F ernando vii , Infantes D . Cárlos y D . Antonio, y al iniquo y tirano G odpy. Espero que V . atendiendo solo á mi zelo, mira­ rá con indulgencia mis toscas ideas , pues al paso que serán refinadas por otros sugetos de superior talento, reconocerá el público el aprecio que la obrita de V . m erece, y no podrá menos de medir tar profundamente sobre las utilidades que su plan bien executado podria proporcionar á esta grande Nación. B. L . M. de V . su afecto y seguro servidor, J. P . y M . j Cádiz Imprenta de Reqtiena.


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