Madrid,, octubre 1926,
AÑO IV.- VOL. IV.-NÚM. 46.
Empleo de turbinas de vapor en industrias que necesitan vapor de calefacción en los procesos de fabricación Por
A.
F I S C H E R (1)
Las presentes consideraciones se extienden, como indica su título, eispecialmente a las fábricas de la industria textil, fábricas de papel, azucareras, fábricas de cerveza y otras. El objeto de este artículo es explicar a los interesados la utiliidad que representa la combinación de la producción de fuerza mecánica y eléctrica con la producción del vapor necesario para los procesos de fabricación en las distintas secciones de una explotación industrial. Podemos afirmar que de las citadas fábricas no hay ninguna que no sea al mismo tiempo consumidora de calor y fuerza. Cada fábrica tiene sus características individuales, de las que dependen las condiciones de consumo de; energía y de vapor de calefacción, que pueden variar entre grandes límites dentro de fábricas de una misma' clase, y muchas veces hasta en instalaciones de idéntica capacidad. A pesar de ello es imposible hacer un estudio general sobre los mencionados factores, y especialmente sobre las particularidades de sui relación redproca. EH consumo de fuerza y de calor es en todas las fábricas mencionadas tan elevado, que de su producción económica depende enormemente el rendimiento total de una explotación. Ya se compre la corriente a otra entidad, ya se produzca en central propia, siempre se gastarán fácilmente muchosi centenares de miles de pesetas al año para su adquisición o producción, y si es producida' en central propia, la mayor parte del gasto corresponde al combustible. Análogas observaciones pueden hacerse respecto a la producción del vapor de calefacción, como lo demuestran las siguientes cifras: Una fábrica de tejidos que consuma durante ocho horas de trabajo, y en cada hora, 1.000 kilovatios de energía y 10.000 kilogramos de vapor, gastará para la energía comprada por lo menos 250.000 pesetas al ano, y para el vapor producido en instalación propia, consumido únicamente para la calefacción, otras 250.000 pesetas al año, partiendo de los precios normales de coste de energía eléctrica y combustible que rigen en la actualidad. Los progresos realizados en materia de instalaciones térmicas permiten hoy día alcanzar una economía considerable, reduciendo estos enormes gastos gracias a una combinación de los dos servicios de producción de fuerza y de vapor de calefacción. , Con alguna frecuencia se exterioriza cierta desconfianza hacia estos progresos. Las Empresas temen la complicación que suponen a dicha combinación, sobre (1) Ingeniero E. P. Z., de la Sociedad Brown Boveri.
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todo en lo que se refiere a la producción independiente de energía eléctrica en central propia. Asimismo, y ante la duda de lo desconocido, suele haber poca confianza en la seguridad de servicio de las máquinas modernas, tales como las turbinas de vapor. Sin embargo, y apoyados en nuestras experiencias, podemos afirmar que una central térmica moderna alcanza hoy día un grado de seguridad más alto que el que se obtuvo cuando dominaba la máquina de émbolo. Es más: en muchos aspectos es más seguro el servicio de la central térmica propia que el que puede ofrecer el suministro de energía desde una red exterior, pues en este último caso depende la seguridad del .servicio de la seguridad más o menos completa de las instalaciones del suministrador, sobre las cuales, como es natural, el consumidor no puede ejercer vigilancia alguna. En la práctica encontramos, en general, la separación de los dos servicios — fuerza y calefacción , procurándose el industrial la fuerza, a precio fijo, en una central particular, o produciéndola en central propia por medio de motores Diesel o máquinas de vapor y turbinas independientes. En todos estos casos el rendimiento térmico resulta poco favorable, es decir, es mucho mayor el gasto para la producción de calorías que el aprovechamiento total de calorías 3n forma de calor y transformación en fuerza. Hay que recordar que la instalación independiente de máquinas de vapor que trabajan con condensación tiene u n rendimiento muy reducido, y más de dos tercios del calor contenido en el vapor vivo (1) no pueden ser transformados en las máquinas, pasando al agua de refrigeración del condensador (fig. 1."). Este calor calienta el agua de refrigeración, pero no lo suficiente para que el agua pueda tener empleo útil en cualquier fábrica, o en casos excepcionales, a lo sumo, se puede aprovechar una parte solamente. La única solución que permite evitar dichas pérdidas, que representan una suma importante, consiste en evitar la condensación combinando los dos servicios mediante extracción del vapor de escape de la turbina y su impulsión a la tubería de calefacción (fig. 2.^). En todo lo que diremos a continuación se puede ver que hay poca diferencia entre el valor térmico del vapor extraído de dicho modo de una turbina y el vapor tomado directamente de la caldera que aliment a a aquélla. Por consiguiente, se puede decir, en principio, que el procedimiento consistente en hacer pasar (1) L l a m a r e m o s vapor vivo al vapor procedente de l a s calderas qne t o d a v í a no ha pasado por todos o parte de los rodetes de la turbina.
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