A Ñ O I . - V O L . I . - N Ú M . 8.
Madrid, a g o s t o 1 9 2 3 .
Del
momento
El motor de explosión con refrigeración por aire.—El enfriar los motores de explosión por medio de nna activa corriente de aire no es una idea nueva; un ejemplo de ello lo tenemos en los antiguos motores giratorios, que durante bastante tiempo fueron empleados en la aviación con preferencia a los demás. Otro ejemplo nos lo suministran los motores de motocicletas, tipo a que casi únicamente se ha limitado la realización práctica de tal idea durante los iiltimos años. • Su aplicación a motores de gran potencia, capaces de desarrollar ésta durante largo tiempo, presenta bastantes dificultades, teniendo generalmente que acudir a un intermediario, el agua, que facilite la transmisión de calor del motor a la atmósfera. Pero no hay que olvidar que el agua no desempeña más papel que el de intermediario y que la refrigeración por circulación de agua es en realidad refrigeración por circulación^ de aire, puesto que en definitiva éste es el que enfría a aquélla. La supresión del agua tiene numerosas ventajas, entre las que figuran la disminución del peso y del coste, la supresión de los peligros de las heladas, la desaparición de innumerables preocupaciones y molestias y la posibilidad de aumentar la temperatura de régimen normal del motor. Esta elevación de temperatura, que ya no queda limitada por la temperatura de ebullición del agua, sino por la de desorganización y combustión de los lubricantes que se empleen (300°), lleva consigo una mejora del rendimiento térmico del motor. Por otro lado, la refrigeración por corriente de aire presenta algunas dificultades, tales como la de la disposición de la superficie de irradiación y la del vertiador, que no han podido ser resueltas mas que después de detenido estudio y pesado trabajo. Ya desde hace algunos años varias Casas norteamericanas construyen motores para automóvil con refrigeración por aire; pero sus productos nunca han conseguido gran difusión en el mercado, tal vez más por razón de coste que por cualquier otro motivo. Sin embargo, dos hechos recientes parecen indicar que no tardará mucho en cambiar este estado de cosas, y estos dos hechos son: Uno, el anuncio del lanzamiento al mercado por una importante marca americana de un coche de tipo económico con refrigeración por aire. Otro, más importante, el triunfo en el concurso de la Copa del Rey, celebrado hace pocos días en Inglaterra, de un aeroplano con motor fijo y refrigeración por aire. La potencia de este motor era de, 350 caballos, el recorrido de 1.300 kilómetros, y la velocidad media del aparato triunfante fué de 240 líilómetros por hora, cifras todas ellas que confirman la entrada de la refrigeración por aire en el terreno práctico e industrial.
El calor y el rendimiento del obrero.—En todos los talleres se nota en esta época la influencia del calor: el rendimiento de los obreros disminuye, el mal humor cunde, las disputas aumentan y se complican, síntomas todos ellos del mal funcionamiento de la máquina humana. No poseemos datos numéricos de España sobre el particular; pero como cifra curiosa, procedente de talleres ingleses, en los que todo se anota y se registra en estadísticas, indicaremos que se han observado disminuciones de un 30 por 100 de la producción durante las semanas de verano de calor más intenso. De la misma procedencia es la observación de que el número de huelgas es menor en los locales amplios y ventilados que en los pequeños y cerrados. Todos los inconvenientes antes señalados tienen remedio sencillo, pues aunque la ciencia de la ventilación no ha alcanzado extraordinario desarrollo, ha progresado lo suficiente para permitir rebajar la temperatura de un local unos cuantos grados o favorecer la pérdida de calor del cuerpo humano. Este pierde calor a través de las capas de airo que le-rodean. Por consiguiente, si éste está caliente y en reposo, aquella pérdida será muy pequeña, bastando para ; que se anule, y que incluso llegue a ser negativa, que la temperatura del aire sea igual o superior a la del cuerpo humano. Pero aunque esta diferencia de temperatura sea muy pequeña, la pérdida de calor puede ser grande si el aire está en movimiento, pues al efecto del gran volumen de aire que en poco tiempo se pone en contacto con el cuerpo humano se unirá el efecto del refrigerador de la evaporación, activada enérgicamente por dicho movimiento. Por tanto, también influirá, no en la temperatura, pero sí en el «calor», la humedad del aire, aumentando la refrigeración cuando aquélla disminuya. Luego el fundamento de la refrigeración de un local ha de ser: movimiento, desecación y enfriamiento del aire, bastando en muchas ocasiones con ejecutar la primera o las dos primeras de estas operaciones. H a y que tener en cuenta que una evaporación demasiado activa puede llegar a producir importantes trastornos fisiológicos. Actualmente se construyen máquinas y se montan instalaciones que permiten excelentes regulaciones de temperatura, que en el fondo equivalen a regularizar la producción. No vacilamos en recomendar a los ingenieros e industriales españoles que dediquen a estas cuestiones la debida atención, pues además de aconsejarlo así los sentimientos de humanidad, es seguro que una ventilación o refrigeración bien organizadas llevan consigo un aumento de producción y, por consiguiente, aumento de beneficios. 337