DESPUÉS DE LEER El vuelo fractal de la mosca al lector le queda dos claras sensaciones: la primera es la satisfacción, el placer de haber recorrido un camino luminoso, interesante, lleno de elementos positivos; y la segunda es de curiosidad, interés por discernir el género literario de lo que acaba de leer. Son 28 partes, pero no se trata de 28 capítulos ni de 28 escritos distintos entre sí. Para entenderlo hay que recorrer morosamente los 28 espacios y detenerse a meditar en cada uno de ellos. Si nos atenemos al primero El vuelo fractal de la mosca, yo tendería a creer que se trata de poesía en prosa, inspirada quizás en el venezolano José Antonio Ramos Sucre o en el argentino Jorge Luis Borges (aunque Borges haya utilizado elementos formales de poesía). Además de que es evidente, no sólo en este fragmento sino en buena parte del libro, la magnífica presencia de Fernando Pessoa, a quien el autor menciona ocho veces, siete de ellas en el excelente texto «Pessoa evade mi fracaso de imitarlo»./Eduardo Casanova.