La Revista del Sur| Año 04 | #34 Edición especial por Fiestas Patrias - Julio de 2020 |
El Perú no baja la bandera
Hoy cumplimos 199 años de independencia. La llegada del bicentenario en el 2021 es una oportunidad para pensar en un proyecto como país.
Crisis económica en las municipalidades
Historia de la corrupción en Cusco y Apurímac
La recaudación de impuestos se redujo en la pandemia. Habrá menos FONCOMUN que en años pasados. PÁG. 13
Anteriores alcaldes y gobernadores de las dos regiones del sur son investigados por delitos de corrupción. Págs. 14-15
2 / Editorial
La última.
Editorial A un año del bicentenario Hoy celebramos 199 años de independencia. La libertad ha sido conseguida con una larga historia de batallas que poco a poco minaron al ejército invasor hasta llegar a la proclamación de la Independencia el 28 de julio de 1821 y la Capitulación de Ayacucho el 9 de diciembre de 1824, tras la atronadora victoria de los “patriotas” contra las “huestes realistas” en la Pampa de la Quinua. La gesta libertadora-revolucionaria se inició a finales de 1780 con la rebelión de Túpac Amaru II. La prédica libertaria de Túpac Amaru II se esparció al sur del Cusco hacia el Alto Perú, que pertenecía en aquellos años al virreinato de Buenos Aires. En ese territorio se produjo un alzamiento en diciembre de 1780 que fue encabezado por Túpac Katari, quien recibió la ayuda del primo de Túpac Amaru II, Diego Cristóbal Túpac Amaru. Con sus fuerzas, Katari sitió La Paz durante seis meses en 1781 con sus pobres, pero bien organizadas fuerzas. Los dos líderes corrieron la misma mala suerte: fueron condenados a la muerte en las formas más brutales. Casi cuatro décadas después, en los inicios de 1814, se produjo el levantamiento de los hermanos José, Vicente y Mariano Angulo, quienes encabezaron la rebelión de Cusco. Tras realizar expediciones y campañas militares en Puno, Huamanga y Arequipa, fueron derrotados, capturados y sometidos a juicio sumario y condenados a muerte un año después. Así hubo numerosas batallas de siglos que permitieron abrazar la independencia en 1821. Estamos a un año del Bicentenario de la Independencia del Perú. Es necesario recordar a aquellas figuras que empezaron el camino a la libertad. Casi dos siglos después le rendimos homenaje y apostamos por aunar esfuerzos para lograr un país más unido, solidario, descentralizado e inclusivo.
Nota al cierre de edición
Espinar se calienta por el bono de S/ 1000
La población de la provincia de Espinar en Cusco volvió a las calles. Esta vez para exigir la entrega del bono de S/ 1000 a cada elector de esta provincia tal como lo aprobó en mayo pasado el Comité de Gestión del Convenio Marco. Desde su aprobación hubo varias reuniones para aprobar el proyecto y lograr así el desembolso de S/ 50 millones del fondo económico, pero sin lograr consenso, porque la empresa minera Antapaccay se opone a la entrega del dinero. Por eso las organizaciones sociales convocaron a un paro indefinido que empezó el 15 de julio último con movilizaciones y el cierre momentáneo del Corredor Vial del Sur, usado por las empresas mineras para llevar los minerales
hacia el puerto de Matarani en Arequipa. En estos días hubo escaramuzas como la agresión al periodista espinarense Vidal Merma. Al cierre de la edición de Pulso Regional no había visos posibles de solución. Ni la minera ni las autoridades regionales o nacionales habían buscado un nuevo acercamiento para retomar el diálogo que permita encontrar una solución consensuada y beneficiosa para todas las partes. Por el contrario, los integrantes del Comité de Lucha fueron denunciados por los presuntos delitos contra los medios de transporte, comunicación y otros, resistencia o desobediencia a la autoridad. La Defensoría del Pueblo pidió a la población de Espinar y la minera que vuelvan a dialogar.
VIDAL MERMA
Los pobladores de la provincia de Espinar hacen platón en el Corredor Minero del Sur.
EDITOR GENERAL: Miguel Gutiérrez Chero EDITOR PERIODÍSTICO: José Salcedo Ccama DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN: Cristian Yarin Trujillo FOTO PORTADA: Sharon Castellanos
COMITÉ EDITORIAL: Centro Bartolomé de Las Casas (CBC) Centro para el Desarrollo de los Pueblos (CEPEP AYLLU) Derechos Humanos Sin Fronteras (DHSF) APRODEH - Apurimac CONTACTOS: Cel: 950 246317
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Informe / 3
Pedro Cateriano: el garante de las inversiones El 2 de abril de 2015 Pedro Cateriano Bellido asumió la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) por encargo del entonces presidente de la República, Ollanta Humala Tasso. Cateriano se convertía así en el segundo hombre más poderoso del régimen tras la censura al gabinete ministerial de Ana Jara. Cinco años y tres meses después volvió a ponerse el fajín ministerial para presidir la PCM por encargo del presidente Martín Vizcarra Cornejo. Las dos veces que aceptó el cargo fueron momentos difíciles para el Perú. Con Humala, Cateriano asumió el cargo cuando este gobierno atravesaba una crisis política de grandes dimensiones a causa del “chuponeo” de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) a políticos de la oposición. Ahora vuelve al puesto en medio de una severa recesión económica a causa de la pandemia del COVID-19 y cuando se ha reavivado una fuerte confrontación entre Ejecutivo y Legislativo por la mal vista inmunidad parlamentaria. Cateriano es conocido en el mundo de la política limeña como un buen negociador y canalizador de consensos con la oposición. Pero también es el representante de la mano dura y el rostro del garante de la inversión privada. En 2015, ni bien asumió la presidencia de la PCM emprendió una serie de reuniones para aplacar la crisis. A
DE VUELTA. El presidente Martín Vizcarra designó a Cateriano en la Presidencia del Consejo de Ministros pese a sus antecedentes ocupando ese mismo cargo en el gobierno de Ollanta Humala Tasso. Para el ex congresista Oracio Pacori su posicionamiento no es una buena señal.
minero de Tía María, que desencadenó en un conflicto con dirigentes criminalizados y pérdida de vidas humanas”. No es extraño entonces que Cateriano en su primer día como primer ministro haya anunciado que “la prioridad es destrabar inversiones para generar empleo”, justamente cuando la Confiep pide retomar el proyecto Tía María. “Vamos conociendo la ruta y vocación que tendría como benefactor de las transnacionales en la PCM”, dice Pacori.
los primeros que buscó fue a los miembros de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep) en el auditorio del complejo empresarial de San Isidro (Lima) y les prometió destrabar las inversiones. El 15 de julio, día en que Cateriano volvió a jurar como jefe del gabinete ministerial, la presidenta de la Confiep, María Isabel León, felicitó su designación y destacó su mensaje para impulsar las inversiones y el empleo en el país. El excongresista Oracio Pacori recuerda que otro de los cuestionamientos a Cateriano tiene que ver con su gestión del 2015 como primer ministro. Aquel año “a toda costa y a pesar de la negativa de los pobladores del valle del Tambo, inició el cuestionado proyecto
Cateriano también es recordado porque cuando fue ministro de Defensa se difundió un audio en el que se le oye decir que espera “la luz verde” de la ex primera dama de la Nación, Nadine Heredia, para hacer compras a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Por eso fue bautizado como el primer ministro de “la luz verde”. Las escuchas telefónicas se publicaron el 14 de julio de 2013. El diálogo dejaba entrever una injerencia de la esposa de Ollanta Humala en las decisiones del gobierno. Cateriano se defendió diciendo que solo le transmite los mensajes del presidente. Un peritaje de la Policía Nacional, estableció que el audio es inaudible en varias partes y habría sido editado.
Ministro de la luz verde
EL COMERCIO
El abogado Pedro Cateriano es conocido por su postura a favor de la inversión y proclive a la política mano dura.
4 / Informe
En qué momento se estancó el Perú ROLY QUISPE Y JULIÁN NINANQUI
La pandemia ha mostrado cuán desigual es el Perú. No obstante, peruanos siempre esperan algo mejor en el futuro.
ANÁLISIS. Las banderas blancas izadas en cientos de casas peruanas simbolizaron el hambre y la pobreza durante la pandemia. A 199 años de Independencia el Perú sigue siendo un país donde las injusticias persisten y los pobres siguen siendo ignorados. Tres cusqueños nos ayudan a entender por qué todavía no tenemos un horizonte claro y en qué hemos fallado como país. Las banderas blancas se izaron durante la pandemia en las casas de barrios, asentamientos humanos y pueblos jóvenes del Perú para simbolizar el hambre y la pobreza. Medios peruanos y El País de Es-
paña titularon “Las banderas blancas del hambre” y así pusieron en evidencia lo que permanecía oculto e ignorado por el Estado peruano hace décadas: la pobreza golpeando a la mayoría de ciudadanos.
Así, ese enemigo microscópico desnudó las desigualdades que sobreviven en el Perú. A casi dos siglos de la independencia, todavía habitamos un país parcelado y excluyente, y los asuntos importantes como salud, educación, servicios básicos, ingresos mínimos, entre otros aspectos, siguen siendo la última rueda del coche. El terrorismo, una de las crisis más duras y sangrientas que ha sufrido el Perú, obtuvo respaldos porque la injusticia imperaba. El caldo de cultivo, según el escritor Carlos Iván Degregori, fue la pobreza, atraso y opresión gamonal. El saldo: quince años de guerra con casi treinta mil muertos, más de tres mil desaparecidos, al menos medio millón de desplazados y algunos centenares de recuperados. La pandemia ha mostrado cuán desigual es el Perú. Los hospitales con escasas camas y respiradores en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) para atender a pacientes críticos, el hambre acechan-
Informe / 5 do a los pueblos jóvenes y asentamientos humanos en las ciudades, el abandono de los campesinos y la pobreza golpeando al 20.5% de los peruanos, es decir, más de 6,4 millones de peruanos, según el informe de febrero del 2020 del Instituto de Estadística e Informática (INEI). Un analista político, un joven político y un sociólogo analizan para Pulso Regional ¿Por qué todavía no logramos una ruta clara como país? ¿En qué hemos avanzado? ¿En qué hemos fallado como país? y ¿En qué han fallado el Estado y la clase política?
Los fracasos son muchos en lo político, en lo social y en lo económico. A un año de cumplir doscientos años de República muchos se preguntan: ¿en verdad somos una República? Y los cuestionamientos son válidos en un país como el Perú. Sin embargo, partiendo de la realidad nacional, que imprescindiblemente debe aceptar nuestras limitaciones, el principal fracaso o fallo político-institucional es la descentralización.
Estado como suyo. Quizás eso tenga que ver con la distancia y la enorme ausencia estatal en sectores rurales. A las justas llega con la escuela o la posta si es que hay. Hay localidades donde el Estado no existe y uno tiene que salir de su pueblo para buscar al Estado.
Jesús Manya Salas, analista político
Aarón Medina Cervantes, exregidor y candidato a alcaldía del Cusco La herencia colonial, según Julio Cotler, es la que a mi juicio resulta ser en líneas generales lo que impide que tengamos un proyecto de país que nos otorgue una ruta clara hacia el progreso y desarrollo; y es, además, el origen de la gran mayoría de nuestros problemas públicos. La crisis política que tiene doscientos años, y que cada cierto tiempo aparece con un nombre diferente, es finalmente la representación del divorcio entre los que se favorecieron de esa acumulación originaria que explica Marx, y los marginados de ella. Lo que resulta curioso es tener doce Constituciones, pero ningún contrato social. A pesar de los problemas y traumas que arrastramos como nación, se ha tenido la capacidad de establecer el inicio de un peruanismo vinculado, sobre todo, al mito histórico pre-colonial. No es poco, pero aún es insuficiente. La muestra de ello se puede ver en dos manifestaciones sociales: primero, lo cholo es ahora más considerado como una expresión cultural y no tanto como una condición socio-económica; segundo, los peruanos van admitiendo la pluralidad y el mestizaje, incluso en expresiones más técnicas como el urbanismo. Es un avance importante.
Eulogio Tapia Deza, expresidente de la Mesa de Concertación y Lucha Contra la Pobreza de Cusco No hay una lectura integral del país. Más que una lectura integral se pueden esbozar algunas reflexiones. Una de las primeras es que la democracia está en un proceso de institucionalizarse. Desde el fin de la dictadura de Alberto Fujimori hasta la fecha, este el periodo más largo de gobiernos civiles y electos democráticamente. Recién tenemos una generación que está creciendo en democracia. Hemos avanzado bastante cerrando brechas, porque hasta los años 1980 los niveles de desnutrición eran altísimos. Algunas instituciones se han ido consolidando y eso es también un logro. Por otro lado, lo malo es que hay una fuerte tendencia a pensar en el salvador o el caudillo en vez de pensar en el partido político y el plan de gobierno. Somos una democracia que como forma de gobierno recién se está institucionalizando y cuyas instituciones que la sostienen recién se están consolidando. El otro tema tiene que ver con la visión de corto plazo que tenemos. Esto tiene sus raíces en las crisis constantes que hemos vivido y el camino azaroso que representa mirar a largo plazo, por eso buscamos la recompensa inmediata. El otro asunto es el Estado ajeno. La población en general no siente al
Por estas consideraciones históricas es que no se ha construido país y un proyecto nacional. La guerra con Chile fue un primer examen al desastre y a la improvisación: Ignacio Prado y Nicolás de Piérola disputando en una enconada casi guerra civil sus intereses de grupo y, lo que es peor, como socios del capital chileno, llevaron al país a la derrota de manera inevitable, a pesar del inmenso sacrificio del pueblo y soldados, que entregaron sus vidas por defender el territorio. En el siglo XXI la pandemia es otro examen a nuestra condición de país, pero el gobierno al servicio de los grupos de poder volvió a mirar como su propiedad privada al Estado y usó los recursos de nuestras reservas para el salvataje financiero de sus empresas corruptas, encerraron en una cuarentena salvaje al pueblo, sin recursos, sin alimentos y sin salud, para luego echarles en cara su condición de pueblo de “informales”. El Bicentenario es una oportunidad para abrir y obligar al debate acerca de proyecto del país y nación. Estamos en plena crisis sanitaria, crisis económica y crisis de régimen político; el gobierno y los grupos de poder quieren replicar el fracaso, ante ello hay una poderosa tendencia en la humanidad que desea y aspira a una nueva forma de convivencia humana y natural. El pueblo peruano debe participar de esa búsqueda para romper el atavismo de la derrota y el fracaso. ¡Esa es la tarea del presente para construir una Patria democrática, productiva y plurinacional!
6 / Entrevista
Eduardo Cáceres Valdivia. Filósofo y miembro del comité directivo de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH).
“Somos un país muy rico, pero no tenemos un Estado sino solo un archipiélago de instituciones” Perú al Bicentenario de la Independencia?
En una gran y muy profunda crisis. En realidad, hay varias crisis que se están retroalimentando mutuamente. Una de ellas es la sanitaria que se ha convertido en una social y económica, a raíz de la expansión de este virus nos afecta. A causa de la pandemia y las medidas que se tomaron hemos constatado el nivel de colapso estructural del Estado peruano, de los servicios como salud y educación. ¿Cómo ve el 2021 a la luz de los recientes acontecimientos políticos y sociales?
Eduardo Cáceres Valdivia conoce bien la realidad peruana. Sostiene que hay en el peruano un sentimiento de unidad difícil de explicar.
El filósofo Eduardo Cáceres Valdivia realiza una mirada integral de cómo llega nuestro país al Bicentenario de su Independencia. Aunque llegamos en medio de una crisis política, sanitaria, social y económica, siempre hay espacio para pensar en lograr un Estado que garantice derechos básicos, satisfaga las necesidades de
sus habitantes y reconozca la diversidad cultural. En esta entrevista, Cáceres Valdivia analiza nuestro Estado fragmentado, nuestra democracia debilitada y los riesgos que esta representa, y destaca grandes ejemplos que nos identifican como país. ¿Cómo llega, desde su mirada, el
Llegamos al Bicentenario con una crisis muy profunda del régimen político. Esto se hizo más notorio a fines del 2017 con el primer intento de vacancia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, que fue superada usando una alianza con Kenyi Fujimori y el indulto a Alberto Fujimori que generó un repudio social. Y en los últimos días hemos visto cómo este Congreso, que es la expresión de la fragmentación, la debilidad del escenario político, ha entrado a una confrontación con el Poder Ejecutivo sin ver los beneficios para el país. Llegamos al Bicentenario en un contexto con varias crisis y ninguna de ellas con solución (posible) a corto plazo. ¿Llegamos entonces al bicentenario con un país dividido y polarizado? Muy polarizado, pero de diferentes maneras. Es decir, hay una evidente polarización económica por la desigual distribución de la riqueza y del ingreso y en las diferentes formas cómo los sectores sociales enfrentan la pandemia; hay una
Entrevista / 7 polarización social por las fracturas y descuentos; y hay una polarización política. Todo eso enreda mucho más el panorama y hace más difícil ver una solución razonable. ¿Cuánto puede soportar un Estado como el peruano este conjunto de polarizaciones? El Estado peruano soporta mucho (risas), pero lo hace a costa de su propia existencia. Hemos soportado en la década de los 80’, por ejemplo, dos guerras internas: el Estado frente a Sendero Luminoso y contra el MRTA. Da la sensación que tenemos un Estado con complejo de bombero:, que solo apaga incendios, pero no busca soluciones duraderas a los conflictos o polarizaciones. Efectivamente. No hay voluntad de hacerlo, y es que el Estado tampoco es un actor como tal. Es una maquinaria burocrática, militar, no hay un Estado que se autogobierne, sino que es gobernador por los gobernantes, que son puestos por la sociedad. Entonces, no tenemos un Estado sino un archipiélago de instituciones que dan la apariencia de Estado. Resulta triste que en casi 200 años el Perú no sea una unidad sino un conjunto de compartimientos que no funcionan juntos. Allí ya entramos a un problema más de fondo, porque estamos llegando al Bicentenario con una República incompleta, frustrada, fracasada y fallida. Nunca logró resolver lo que (Jorge) Basadre identificó como la fractura entre el Estado burocrático y el Perú profundo, el real. Las dos expresiones más acertadas para definir al Estado peruano han sido llamarlo República Aristocrática, lo que Basadre usó para caracterizar al periodo de fines de 1895 y hasta el leguiísmo (1919 y 1930); y la otra que utilizó Henry Pease: la República Oligárquica, que se instaura después del tercer militarismo en los años 30’ y que tiene su mayor esplendor en los gobiernos de (Manuel A.) Odría, (Manuel) Prado y el propio (Fernando) Belaunde. Me preguntaba si la República del Perú es democrática, social, independiente y soberana. Y si el Estado es uno e indivisible. Y si su gobierno es unitario, representativo y descentralizado, y si se organiza según el principio de separación de poderes, como dice el artículo 43° de la Constitución Política del Perú. Cuando usted leía eso yo decía de qué país está hablando (risas). Es puramente declarativo. Seguramente hay textos iguales en cualquiera de las constituciones anteriores. Lo invito a hacer un ejercicio periodístico que puede ser interesante. Salga
a la calle y pregunte a qué país se refiere este texto: ninguno va a decir Perú probablemente. El Perú no se ajusta para nada a ninguna de esas características. Julio Cotler decía hace nueve años, cuando analizó el Bicentenario, “que el Perú es un país todavía muy quemado, muy fragmentado y escindido como para que distintas partes lleguen a ponerse de acuerdo en una sola plataforma”. ¿Coincide con esa mirada? Julio tenía razón en eso. Somos un país muy fragmentado, escindido. Ahora, ¿es un tema de acuerdos solamente o es un problema más de fondo? Es un asunto más de fondo, porque tiene que ver con historia, de proyecto, de liderazgo, de cultura. El problema no va a resolverse en base a acuerdos puntuales entre sus fragmentos. ¿Hay temas centrales que podrían unirnos? Que deberían unirnos yo diría. Esta pandemia, por ejemplo, nos está haciendo tomar conciencia de muchos asuntos cruciales que deberían ser acuerdos de las inmensas mayorías. En primer lugar, un Estado que garantice derechos básicos a sus ciudadanos y que esté en capacidad de asegurar servicios públicos como universales: educación, salud, agua, ingreso mínimo. En segundo lugar, necesitamos una economía productiva, competitiva y orientada a resolver, sobre todo, las necesidades de sus habitantes. En tercer lugar, una sociedad que reconozca la diversidad cultural, la diferencia, la pluralidad. Sobre este tercer eje. ¿Cómo deberíamos trazar la construcción de una sociedad más dialogante y multicultural? Debe haber políticas públicas para reivindicar la diversidad y la igualdad de todas las culturas y expresiones e identidades sociales. En promedio cada 11 años en el Perú había un golpe de Estado, lo que hemos superado después de Alberto Fujimori. Pero, ¿cuánto hemos crecido como Estado, como democracia? Muy poco. Hay dos herramientas para medir eso: el Latinobarómetro que es una iniciativa que aplica más de 25 mil encuestas y hace un seguimiento de la opinión pública, y la encuesta de hogares del INEI toca este tema. En ambos casos, dicen que sí hay un apoyo mayoritario a la democracia como sistema preferible frente a cualquier otro sistema político con más del 60%. La visión de esa democracia, sin embargo, es mínima: elecciones, protección de derechos y participación ciudadana.
Leí un libro sobre el debilitamiento de la democracia europea y allí concluyen que es cierto que la mayoría cree que la democracia es preferible a otro sistema. En contraste, la gente participa menos de esa democracia. Así es. Es una democracia mínima. Toda esta crisis de la política es muy grande y es a causa de eso. En estos años se ha visto que hay todavía personas que extrañan el pasado y algunos otros el pasado de los caudillos, de los radicales y de los populismos. Soy muy reacio a usar el término populismo, porque ha perdido todo valor explicativo, porque (Donald) Trump es populista, (Vladimir) Putin es populista, Evo Morales es populista, Cristina Fernández de Kirchner es populista, (Jair) Bolsonaro es populista. Es mejor hablar de caudillos de izquierda y de derecha. Conforme las instituciones democráticas se han vaciado de contenido, aparecen las malas artes que ocasiona el surgimiento de caudillos salvadores que pueden ser de derecha o de izquierda. En el Perú aparecen Antauro Humala y Daniel Urresti. ¿Qué aspectos positivos podemos rescatar y destacar en estos 199 años de independencia? Que hemos sobrevivido, que ya es bastante. El Perú no tuvo nunca movimientos separatistas, salvo uno en los años 1920 en Iquitos que se desarmó solo. Otros países han tenido movimientos separatistas más fuertes. Más allá de la diversidad, el Perú tiene una unidad que es difícil de explicar. El principal capital del Perú es la diversidad cultural, económica, social, étnica. ¿Qué ejemplos deberíamos recordar? ¿A quiénes deberíamos revalorar? Deberíamos hacer una lista cívica de fundadores, así como tenemos una de precursores y los próceres. Hay personajes a quienes debemos reivindicar como a José Faustino Sánchez Carrión, al fundador del partido civilista Manuel Pardo, los del pensamiento crítico que van desde Manuel Gonzales Prada hasta José Carlos Mariátegui -yo particularmente creo que lo de Mariátegui fue extraordinario-. Y por su compromiso con su país están Miguel Grau y Andrés Avelino Cáceres. Además, debemos revindicar el papel de las mujeres de finales del siglo XIX como Clorinda Matto de Turner, Mercedes Cabello, María Trinidad Enríquez, y una lista más grande hasta llegar a nuestros días. Cada uno debería tener su propia lista, porque tenemos una enorme cantidad de peruanos y peruanas ilustres que han aportado con su ejemplo, sus obras, etc. Somos un país muy rico.
8 / Informe
El Perú es Lima: centralización, descentralización, “recentralización” Escribe: Alberto García Campana
ALDAIR MEJÍA
La centralización provocó la migración masiva. La pandemia mostró la precariedad de sus vidas. Tuvieron que a volver a sus lugares de origen.
mirar siempre hacia el centro, y es en el centro en el que está instalado el “señor gobierno”.
tina y Bolivia. Luego, en la época de la ocupación española, la ciudad de Lima fue convertida en la capital del Perú y, en consecuencia, sede del gobierno. Allí estaba instalado el virrey y tenía representantes en las principales ciudades del interior, bajo la figura de intendentes, corregidores, etc. No cambió mucho la situación en los siglos siguientes. En 1993, la Constitución Política reconoció al Cusco como la Capital Histórica del Perú, más como una reivindicación sentimental sin mayores atribuciones reales, manteniéndose a Lima como la capital política y administrativa.
Una historia de varios siglos
Un intento fallido
Sin duda, la referencia más recurrida acerca de la administración del territorio nacional se encuentra en el Tawantinsuyu. El Cusco era el corazón del Imperio Inka y desde aquí gobernaba el monarca, decidiendo lo que había de hacerse en los territorios actualmente ocupados en parte por Ecuador, Brasil, Chile, Argen-
El discurso federalista hizo carne en algunos representantes de la política peruana en los años aurorales de la república, pero esos intentos naufragaron ante la arremetida de los conglomerados económicos que habían instalado su base de operaciones en Lima, resistiéndose a cualquier forma de transferir
INTENTO FALLIDO. “Dios es peruano, pero sus oficinas están solamente en Lima”. La frase le pertenece al millonario Roque Benavides y describe con elocuencia la forma cómo funciona el país. Se quiso descentralizar, pero el proceso falló por causas que se analizan en este trabajo. Roque Benavides, el rey Midas de la minería peruana, expresó hace algún tiempo una frase de profundo significado: Dios es peruano, pero sus oficinas están solamente en Lima. Y es cierto. La historia del Perú está asentada sobre los rieles de un manejo centralizado y de una adopción de decisiones que son transmitidas de manera vertical desde Lima. Si bien a lo largo del tiempo se han impulsado algunos ensayos de descentralización, todos ellos han naufragado ante una irrefutable constatación que los peruanos nos hemos acostumbrado a
Informe / 9 atribuciones administrativas al interior del país. En el primer gobierno de Alan García (1985–1990) se puso en marcha quizás el más serio intento de regionalización (mas no de descentralización), disponiendo “manu militari” que los entonces departamentos se fusionaran para conformar las regiones. De esta manera, la orden vertical para la unión extendió la partida de nacimiento a la Región Inka, conformada por los departamentos de Cusco, Apurímac y Madre de Dios. La idea de impulsar la regionalización colisionó sin embargo con la realidad, pues el Cusco siguió fortaleciendo una especie de pequeño centralismo en desmedro de los otros dos departamentos. La Ley de creación de los gobiernos regionales establecía que eran miembros natos de la Asamblea Regional, los alcaldes provinciales de los tres departamentos. De acuerdo a esa disposición, el Cusco tenía a 13 alcaldes, Apurímac a 7 y Madre de Dios solamente a 3. Pero, no eran solamente los alcaldes provinciales los que integraban el órgano legislativo regional, sino también estaban los representantes de organizaciones de la sociedad civil (por ejemplo, las cámaras de comercio, los productores ganaderos y lecheros, etc.), además de miembros de los partidos políticos que habían sido elegidos en comicios universales, como Teo Paredes (Apra), Roberto Durand (Acción Popular), Adolfo Saloma (Patria Roja), Walter Angulo (Izquierda Socialista). Obviamente, la sede del Gobierno de la Región Inka se estableció en Cusco. Esta experiencia duró poco más de dos años, pues el 5 de abril de 1992, como parte del autogolpe de Fujimori, se procedió a disolver los gobiernos regionales.
por ejemplo los ingresos generados por el ingreso de turistas a la Llaqta Inka de Machupicchu beneficien al Cusco o que la energía generada por el proyecto Camisea sirva para el desarrollo del Cusco. “Papá gobierno” está sentado en sus
aposentos limeños y refuerza, cada vez con menos pudor, aquella infame expresión atribuida a Abraham Valdelomar: “El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión y el Jirón de la Unión es el Palais Concert”.
ALDAIR MEJÍA
Se calcula que más de 160 mil personas volvieron a sus lugares de origen tras la crisis de la pandemia.
Más deber, poco haber El balance de aquella experiencia arroja más en el rubro de las limitaciones, quedando muy poco de saldo positivo. Se logró la transferencia de acciones de empresas del sector turismo, (Emturin), se asumió la conducción de la empresa de electricidad EGEMSA y de la empresa de la coca ENACO S.A., además de controlar las actividades de la empresa minera Tintaya. De igual modo, se logró que el centralismo transfiriera al gobierno regional la gestión de las instituciones públicas, como Educación, Vivienda, Transportes y Comunicaciones, Energía y Minas, etc. Sin embargo, no se sentaron las bases para que la descentralización de funciones se consolide, y por ello tal vez resulte explicable por qué, cuando Fujimori decidió disolver el gobierno regional Inka, casi todos los pobladores de Cusco, Apurímac y Madre de Dios aplaudieron esa medida. Nunca se pudo conseguir que
El referéndum para conformar macrorregiones fracasó, porque se quiso imponer desde Lima. ANDINA
Desde el campo se alimentó y se alimenta las mesas de las familias de las ciudades.
10 / Página Central
Los rostros de la react FIESTAS PATRIAS. Madres y padres de familia han salido a las calles a vender
LOS EMPRENDEDORES. Este grupo de peruanos y peruanas es la fuerza laboral que el Estado y el empresariado debería considerar.
COMERCIANTES. Los mercados se han convertido ahora en el principal centro de generación de empleo tras los efectos de la pandemia.
Página Central / 11
DISCIPLINA. Los agentes de Policía han sido los que han estado en la primera línea de batalla contra la pandemia.
tivación
e .
Las medidas económicas del gobierno no alcanzaron a la mayoría de peruanos independientes y emprendedores. Cada uno, sin embargo, más allá de las dificultades, empezó un proceso de reinvención para sortear los efectos de la crisis económica. En las calles los comerciantes ambulantes, en los mercados los comerciantes y así en cada espacio hay un peruano que se las ingenia para ayudar al país en esta pelea contra la recesión económica. Una muestra más de que el Perú, a pesar de sus problemas y desigualdades, es todavía una posibilidad. FOTOS: SHARON CASTELLANOS.
banderas en este mes patrio para parar la olla en las casas.
PATRIOTISMO. Ingeniosamente algunos peruanos usan mascarillas alusivas al aniversario patrio.
EMBANDERAMIENTO. A falta de los desfiles cívicos y militares izar las banderas peruanas en las casas es un gesto de identidad.
12 / Informe
Los logros de las luchas campesinas en Cusco JULIO ANGULO
Esto es lo que queda de la hacienda Lauramarca en Ocogante, Quispicanchi, donde ocurrió uno una rebelión contra los gamonales.
MOMENTOS HISTÓRICOS. Desde inicio del siglo XX hubo eventos que lograron poco a poco que los campesinos empiecen a ganar derechos y ser hasta cierto punto dueños de las tierras que trabajaban. Hubo revueltas en provincias altas, en la ceja de selva y en los valles interandinos del Cusco. El campesinado tiene una larga historia de luchas en busca de reivindicaciones. Las primeras recuperaciones de tierras con fines agrarios ocurrieron entre 1903 y 1924. Hubo entonces una insurrección campesina agraria en las provincias altas del Cusco, entre los territorios que ahora ocupan Chumbivilcas, Canas, Espinar y Canchis. “Las primeras luchas con tinte
agrario e incluso indigenista, se dieron durante esos años”, explica Jesús Manya Salas, quien ha sido asesor de las organizaciones campesinas y sociales de la región Cusco. Un segundo hito de las acciones en contra del gamonalismo ocurre entre 1920 y 1930 en las provincias de Quispicanchi y Anta. Mientras que los primeros movimientos campesinos efectuados en la provincia de La Convención generaron un repliegue de los latifundistas. Las condiciones de semi-esclavitud impuestas en las haciendas de aquella provincia, así como en Urubamba, Anta y Calca, fueron flexibilizadas no tanto por iniciativa de los hacendados, sino por el avance de la organización campesina. El surgimiento de nuevas organizaciones campesinas dio paso a la dación de la Ley Nro. 17717 Ley de Reforma Agraria, de 1972, instrumento que formalizó la expropiación de los latifundios y la parcelación de los mismos en favor de los agricultores de pequeña producción. La consolidación de nuevas organizaciones campesinas (FARTAC en
Cusco y FARA en Apurímac) dio paso a una nueva mirada desde el centralismo al llamado “problema campesino”. Se empezó a considerar como interlocutores válidos en las discusiones de temas económicos a los representantes de las centrales campesinas. Asimismo, la creación de organizaciones agrarias que reemplazaron a las haciendas: las Cooperativas Agrarias de Producción (CAP), las Cooperativas Agrarias de Servicios (CAS) y las Sociedades Agrícolas de Interés Social (SAIS). El movimiento campesino pasó de ser una forma de protesta a tener la posibilidad de administrar los recursos. Bajo el lema de “la tierra es para quien la trabaja” se produjeron ocupaciones de terrenos por parte de campesinos pobres. En la provincia de Anta se produjeron numerosas tomas de tierras en jornadas encabezadas por Esteban Puma Ataulluco. En las tierras expropiadas a los hacendados, se promovió la diversificación de los cultivos, avance que aún se mantiene hasta hoy.
Informe / 13
Crisis económica en las municipalidades
Escribe: Pablo Villa Incanttito, Centro Bartolomé de Las Casas.
POCO FONCOMUN. Las transferencias en los años 2018 y 2019 alcanzaron el mayor pico superando en más de mil millones de soles a los años anteriores. A junio del 2020, las transferencias de este recurso alcanzan 2 mil 414 millones de soles, cifra que representa el 42% del total de transferencias del 2019. El Fondo de Compensación Municipal (FONCOMUN) es un fondo establecido en la Constitución Política del Perú y su objetivo de promover la inversión en las diferentes municipalidades del país, con un criterio redistributivo en favor de las zonas más alejadas y deprimidas, priorizando la asignación a las localidades rurales y urbano-marginales del país. Los recursos de FONCOMUN provienen principalmente del Impuesto de Promoción Municipal (IPM). A su vez, el IPM está estrechamente ligado al desenvolvimiento del Impuesto General a la Ventas (IGV), ya que esta grava con una tasa del 2% a las operaciones afectas al régimen del IGV. Por tanto, la asignación mensual del Fondo de Compensación Municipal estará directamente relacionada con el desempeño de la recaudación fiscal del mes anterior. Cuando la recaudación es buena, la asignación del mes siguiente crece; y cuando la recaudación se reduce, los municipios reciben una menor asignación. Otros componentes del FONCOMUN son: el Impuesto al Rodaje y el Impuesto a las Embarcaciones de Recreo. El proceso de distribución del FONCOMUN toma en cuenta la asignación geográfica por provincias y distritos, siendo el monto mínimo de 34 mil 400 soles, que equivale a 8 Unidades Impositivas Tributarias (UIT). Es decir, ninguna municipalidad podrá recibir menos de este monto mensual. Las transferencias en los años 2018–2019 alcanzaron el mayor pico, superando en más de 1000 millones de soles a los años anteriores. A junio del 2020, las transferencias de este recurso alcanzaron a 2414 millones de soles, cifra que representa el 42% del total de transferencias del 2019. Por otra parte, las transferencias
Fuente: Consulta Amigable, Ministerio de Economía y Finanzas.
de FONCOMUN durante el 2019 bordearon en promedio 478 millones de soles mensuales. Esta situación se ha agravado durante los dos últimos meses (mayo–junio) del 2020, porque las transferencias de este recurso han caído por debajo de los 270 millones de soles, lo que representa una disminución del 45% en relación a los respectivos meses del 2019. Esta situación obedece al proceso de desaceleración de nuestra economía nacional por la pandemia del COVID-19. La reducción de las transferencias de FONCOMUN afecta directamente a las municipalidades provinciales y distritales, en particular a aquellas que no cuentan con transferencias de los recursos de canon y regalías. Para los gobiernos locales de
la región Cusco el principal recurso en transferencias son los provenientes del canon y regalías gasíferas. Los recursos de FONCOMUN representan en promedio un 15% y los recursos provenientes del canon y regalía minera un 13% del total de las transferencias. Los recursos de FONCOMUN se pueden destinar para financiar gasto corriente, así como para inversiones. En los últimos tiempos -como es el caso de los gobiernos locales de la región Cusco- estos han destinado en mayor porcentaje a gasto corriente. Es decir, a la compra de bienes y servicios, pago del personal y obligaciones sociales, pago del servicio de la deuda, pensiones y otras prestaciones sociales, mientras que un mínimo porcentaje estuvo destinado a inversiones.
14 / Informe
La historia de la corrupción en Cusco y Apurímac
Hugo Gonzales Sayán fue presidente regional del Cusco entre los años 2007-2010.
La incidencia de la corrupción en nuestro país es un serio problema. La VII Encuesta de Percepciones de Corrupción efectuada por Proética –capitulo nacional de Transparencia Internacional- concluyó que la corrupción en el Perú es percibida como el segundo problema más grave después de la delincuencia. “Según la encuesta, el principal problema al que se enfrenta el Estado y el que más frena su desarrollo es la corrupción. Más de la mitad de peruanos cree que dentro de 5 años habrá más corrupción y el 82% cree que el liderazgo del gobierno en la lucha contra la corrupción es poco o nada eficiente. Ni más ni menos”, explica Henry Delgado Urrutia, exprocurador anticorrupción del Cusco. El aprovechamiento indebido de dinero del Estado por autoridades en beneficio propio fue una constante en la historia del Perú, tal como está recogido en el libro Historia de la corrupción en el Perú de Alfonso Quiroz. Cada región, como un reflejo del panorama nacional, acumula sus propias denuncias por corrupción. Cusco en manos corrompidas De los 5 gobernadores regionales elegidos entre 2003 y 2018 en Cusco, tres estuvieron en prisión: Hugo Gonzales Sayán por una condena, y los otros dos, Jorge Acurio Tito y Edwin Licona Licona, por mandados de prisión preventiva. Mientras que hay una veintena de alcaldes presos también por haber metido mano a los recursos públicos. El expresidente Hugo Gonzales afrontó una condena de 8 años de cárcel por delitos cometidos en la concesión del mantenimiento periódico de 13 vías regionales a la empresa JS Contratistas. En noviembre de 2011, Gonzales fue condenado a ocho años de prisión; el exvicepre-
Jorge Acurio Tito asumió la presidencia regional del Cusco en 2011 y fue vacado en diciembre de 2013.
MANTO DE VICIOS. La clase política no estuvo a la altura ni en el país ni en las regiones. Las gestiones de los últimos 15 años han estado marcadas por denuncias sobre actos corruptos. Un grupo numeroso de autoridades cusqueñas y apurimeñas están o ha estado en prisión por aprovecharse del cargo en beneficio propio. sidente, Mario Ochoa Vargas, a siete años con seis meses, y el exgerente de Infraestructura, Guido Gallegos Cáceres a cinco años. Gonzales siempre negó los cargos, incluso después de ser condenado y tras salir libre por haber cumplido la mayor parte de la condena y dejado su celda usando los beneficios penitenciarios que estaba vigentes en 2016. Jorge Acurio Tito fue detenido el 17 de mayo de 2017 acusado de presuntos delitos de tráfico de influencias y lavado de activos. Un equipo de la Fiscalía Especial Lava Jato entró a su vivienda y lo detuvo luego que Jorge Simoes Barata, exsuperintendente de Odebrecht, confesara que había acordado el pago de una coima de US$ 3 millones a cambio de la concesión de la avenida Evitamiento del Cusco. Odebrech ganó la buena pro y recibió una serie de beneficios irregulares que detectó la Contraloría General de la República. Según el testimonio de los co-
laboradores eficaces, Acurio recibió US$ 1.25 millones de la coima pactada hasta diciembre de 2013, cuando fue vacado del cargo de presidente regional por una condena por corrupción. Aquello obligó a Odebrecht a suspender el pago. Acurio y sus abogados han negado los cargos y advierten que ni un sol de la supuesta “coima” llegó a manos del exgobernante y, por ende, la fiscalía no puede probar su responsabilidad. Pero la Fiscalía asegura que la coima se pagó. El 17 de octubre, la offshore Klienfeld Service Ltda, a través del banco Meinl Bank, hizo un depósito de US$ 1 000 000 a favor de Wircel. Asimismo, en noviembre del 2013, la offshore Klienfeld Service hizo otro depósito de US$ 250 000 a favor de Wircel. Los pagos cesaron curiosamente cuando Acurio fue suspendido como presidente regional en diciembre de 2013. El exgobernador regional de Cusco, Edwin Licona Licona, también estuvo en la cárcel investigado desde el 6 de julio de 2019 hasta el 24 de mayo último. Licona es investigado por los presuntos delitos de colusión simple, negociación incompatible, cohecho pasivo propio y omisión de funciones. Ahora también se le atribuye el delito de colusión agravada. En diciembre de 2015, cuando Licona era gobernador, adjudicó a dedo 19 obras para descolmatar las cuencas de los ríos y evitar su desborde con las lluvias. En estos trabajos, la inversión ascendía a S/ 11 millones 399 mil 362. Lo grave es que ese mismo día las empresas favorecidas emitieron sus facturas sin haber efectuado ningún trabajo. Contraloría observó, anularon los procesos y no se llegó a desembolsar el dinero. Junto a Licona, están investigados la empresaria Janet Castro (prófuga) y una veintena de empresarios y exservidores regionales. Licona dejó la cárcel luego que la
Informe / 15 Segunda Sala de Emergencia de la Corte Superior de Justicia, admitiera su pedido de cambiar su situación legal porque era vulnerable a contagiarse con coronavirus al padecer del síndrome obstructivo pulmonar, bronquitis aguda, fibrosis pulmonar y otros males. Su proceso, no obstante, sigue su curso. “La corrupción es conceptuada como el abuso del poder público en provecho propio. Esta conducta se ha arraigado en nuestro país desde tiempos inmemoriales y lamentablemente se ha convertido en una práctica común en la administración pública. Los sobornos, la malversación de fondos, el nepotismo y el tráfico de influencias en los procedimientos de toma de decisión son algunas de las manifestaciones típicas de esta somatización de mal gobierno y malos funcionarios y servidores públicos”, analiza Delgado Urrutia.
En Apurímac, el exgobernador Elías Segovia Ruiz y estuvo con prisión preventiva el exalcalde de Challhuahuacho, Antolín Chipani, y Odilón Huanaco, este último está prófugo de la justicia. Alías Segovia Ruiz fue capturado el 20 de noviembre de 2011 y condenado a 12 años de cárcel el 12 de febrero de 2020. Segovia Ruiz ejerció el cargo de gobernador regional de Apurímac en el periodo 2011-2014 y, por hechos irregulares de su gestión, es procesado junto con otros funcionarios por utilizar fondos públicos para financiar su reelección en el 2014. La Fiscalía sostiene que, para sustentar los gastos irregulares, los implicados presentaron boletas falsas y recibos por honorarios de personas que nunca trabajaron para el gobierno regional. El dinero habilitado del saldo presupuestal 2008, fue apropiado por el exgobernador, utilizando 74 mil soles aproximadamente, para el pago de los proveedores (impresiones, publicidad, alquiler de camionetas, entre otros) de la campaña reeleccionista. Otra parte fue utilizada por Segovia para cubrir las deudas que mantenía con caja chica por supuestos viáticos, hasta por la suma de 48 mil soles. Finalmente, sus funcionarios de confianza se habrían apropiado de buena parte de los recursos.
También fueron encontrados culpables y recibieron una condena de 8 años de cárcel los exfuncionarios Giovani Tohalino Riveros (asesor de presidencia), Robinson Palacios Moreano (gerente de Infraestructura), Edison Zegarra Vivanco (subgerente de Obras) y Miguel Ángel Valenzuela Rodríguez (cajero). Precisamente contra este último, el juzgado giró una orden de captura. En mayo de 2017, la Fiscalía Anticorrupción logró que se confirme en segunda instancia la prisión preventiva de 12 meses contra del exalcalde de Cotabambas Odilon Huanaco Condori. La medida incluyó a los exfuncionarios Nestor Wilfredo Enríquez Castelo, Everth Chavez Ccahuana y Herbert Sarmiento Reynoso. Huanaco Condori y los demás implicados son investigados por los presuntos delitos de peculado doloso agravado y falsedad ideológica. Esos hechos se habrían cometido cuando era alcalde del distrito de Challhuahuacho (2011-2014). Se atribuye a los exfuncionarios haber desaparecido S/ 10 042 825 de fondos provenientes de la cooperación nacional e internacional. El Ministerio Público sostiene que, para desviar el dinero, el entonces alcalde creó, con apoyo del Concejo Distrital, el Organismo Público Descentralizado PRO Challhuahuacho para que recursos públicos “fueran destinados a dos cuentas particulares”. Existen dos informes de Contraloría que corroboran ese manejo irregular. Según Contraloría, la Municipalidad de Challhuahuacho recibió transferencias por cooperación, ingresos por la venta de combustible del grifo municipal y agregados de una cantera edil en una cuenta de Interbank. Huanaco sigue en la clandestinidad. En marzo de 2018, la Fiscalía Especializada Contra la Criminalidad Organizada de Abancay (Apurímac) detuvo al entonces alcalde de la Municipalidad Distrital de Chalhuahuacho (Cotabambas) Antolín Chipani Lima y al secretario municipal Dionisio Maldonado Lima. Ambos investigados por el presunto delito de lavado de activos. Un grupo de agentes y los fiscales Fernando Hancco Quico y Ever Gonzales Mendoza ingresaron a la vivienda de
Chipani Lima, ubicada en el sector Hyillaypampa de ese distrito. Las autoridades hallaron allí 12 mil 647.80 soles en billetes de 100, 50, 20 y 10 soles, así como monedas de diferente denominación. Según la hipótesis de la fiscalía, la procedencia de ese dinero sería ilícita, posiblemente de actos de corrupción cometidos por la autoridad edil. De igual forma, intervinieron al secretario general municipal, quien tenía 50 mil soles. En enero de ese año, la Fiscalía incautó los bienes muebles e inmuebles del exfuncionario de Chalhuahuacho, Henry Michael Alcca Quinte, y su madre María Jesús Quinte Acevedo. Ambos son investigados por lavado de activos y actos de corrupción. Alcca Quinte, según la fiscalía, estaría inmerso en actos de corrupción cuando se desempeñó como jefe de Abastecimiento en los años 2015 y 2016 en la gestión de Chipani Lima. Alcca Quinte habría desviado cerca de S/ 84 millones de la comuna de Chalhuahuacho. Luego, este año, Chipani Lima salió en libertad por exceso de carcelería. Su proceso sigue en curso. El efecto de la corrupción es que “golpea más a los que menos tienen, sus daños son incalculables e inciden en la deficiente prestación de servicios públicos elementales y afecta derechos fundamentales como, el derecho a la vida, a la salud, a la buena educación, acceso a la justicia, a la integridad y seguridad personal, etc.”, precisa Delgado Urrutia.
Edwin Licona Licona estuvo al frente del Gobierno Regional del Cusco desde el 2015 hasta el 2018.
Odilón Huanaco pasó de ser un respaldado dirigente comunal a ser un perseguido por la justicia.
Elías Segovia Ruiz estuvo prófugo de la justica luego de que se pidiera prisión para él por corrupción.
Los casos de Apurímac
Antolín Chipani cayó por corrupción y hasta poco estuvo purgando cárcel por un mandato de prisión preventiva.
16 / Entrevista
Denisse Chávez Cuentas, especialista en género, pertenece al grupo Impulso de Mujeres y Cambio Climático.
“Hay que revalorar la pequeña agricultura” Escribe: Hysha Palomino, Centro para el Desarrollo de los Pueblos (CEPEP AYLLU)
en niñas, según las estadísticas en Lima Metropolitana hay aproximadamente 25 mil denuncias, de ellas 5 mil de violencia sexual y 14 feminicidios. Entonces, ese es un tema a nivel de las mujeres urbanas y rurales, mucho más en el caso de las mujeres rurales, porque no hay Centros de Emergencia Mujer (CEM) que atiendan las necesidades de las mujeres del campo, que también pasan por esta misma situación. Muchas de ellas tienen que caminar horas para llegar a los CEM y, como hay un solo horario de atención, a veces no tienen la oportunidad de denunciar. ¿Qué dificultades se han hecho evidentes en el sector salud? Sabemos que al sistema neoliberal lo que menos le ha interesado en estos últimos 30 años es tener una política de bienestar. Al no tenerla definitivamente la educación y la salud han colapsado. Tenemos una salud precaria, condiciones de infraestructura precaria y las personas que viven en el campo son las más afectadas en esta crisis. Sin embargo, ha habido una respuesta mucho más eficiente que en la ciudad, porque ha salido a la luz la organización comunal, las rondas campesinas. El uso de las hierbas como una medicina tradicional alternativa ha sido otra situación importante. El caso concreto de la comunidad Shipibo Conibo Cantagallo en Lima donde el 70% de la población se contagió y solamente ha tenido 4 muertos, gracias a que ha tenido medicación tradicional y del Ministerio de Salud. Lo que han hecho ellos en las casas es poner la inhalación de hierbas y medicinas alternativas.
Denisse Chávez Cuentas, especialista en género, evalúa la situación de las mujeres en el campo.
La especialista Denisse Chávez analiza los problemas y dificultades que han tenido que enfrentar las mujeres y organizaciones sociales campesinas durante la pandemia del COVID-19. En esta entrevista visibiliza las fallas del Estado y los retos que faltan afrontar. ¿Cuáles son los problemas que se han hecho evidentes durante la
pandemia? Primero la crisis del Ministerio de la Mujer de no tener la capacidad para enfrentar la situación de la violencia de las mujeres, porque el encierro ha permitido que los varones sigan usando su poder a través de la violencia. La violencia sexual, es una de las que se ha evidenciado más
¿En qué medida el sector agricultura y la comercialización han sido afectados? Erróneamente se impide que se abran los mercados internos para que la gente tenga la capacidad y la posibilidad de seguir comercializando sus productos. El cierre tan abrupto del transporte no ha permitido que las personas puedan seguir comercializando, generando la pérdida de sus productos. Lo que hay que revalorar en todo este proceso es cómo la pequeña agricultura ha llegado de alguna manera a los mercados, hay que colocarla como
Entrevista / 17
Otilia Flores Yábar es una comunera emprendedora. Hace bordados en su casa.
prioritaria. Los supermercados no van a permitir llegar a los que tienen menos recursos para poder alimentarse, lo cual se evidencia en todas las zonas del Perú. ¿De qué manera se ha visto afectado el rol de la mujer en las comunidades? Las mujeres tenemos establecido como una cuestión histórica la vida reproductiva, entonces, en nuestras manos cae el peso de la tarea doméstica. Hoy se denominan tareas de la economía del cuidado. Las mujeres estamos a cargo de los niños, ancianos, la comida y actividades que se han potenciado en este tiempo, siendo una carga para las mujeres. En ese sentido, existe la lucha para que este trabajo
sea reconocido, una tarea poco visibilizada que no tiene reconocimiento como aporte económico a la sociedad. ¿Qué retos nos pone esta pandemia a las mujeres de las comunidades y las organizaciones sociales? El Estado tiene que empezar a mirar al campo como una prioridad y no como un adicional. Las ciudades no van a comer mientras no haya una agricultura sostenida. Es necesario un reconocimiento al trabajo en el campo de la agricultura, no seguir entregando nuestros territorios a la minería y que sea una agricultura con nuevos sistemas agroecológicos. Sería una oportunidad para tener mejores niveles de vida en las zonas rurales. El hecho
TESTIMONIO Otilia Flores Yábar, Anexo Cusibamba, distrito de Colcha, Paruro
“Siempre hemos luchado y así vamos a seguir” Con la bendición de la Pachamama, nosotras siempre hemos tenido nuestros productos guardados de la cosecha anterior. Con eso estamos alimentando a nuestras familias, pero si vamos a continuar sin los mercados, sin llevar nuestros productos, vamos a estar en una situación muy preocupante. Ahora estamos iniciando con un
emprendimiento para poder salir adelante. Somos un grupo de siete mujeres que estamos aprendiendo a elaborar mascarillas de telas con bordados andinos. En mi distrito voy a empezar a trabajar con las mujeres, para tener siquiera un apoyo económico para nuestras familias, porque, aunque nuestros hijos son profesionales, ahora están sin trabajo. Como mujeres no tenemos apo-
de que las mujeres no estén en los espacios de decisión hace que no se tomen en cuenta sus necesidades y problemas. Por ejemplo, un tema que es claro es la educación, la imposibilidad de las chicas y chicos del campo de poder acceder a las clases virtuales, los niños tienen que caminar más que antes para encontrar un sitio donde haya señal. En el país tenemos diversas formas de vida y la educación no puede ser urbana, hay el caso de un alcalde de una provincia lejana en Puno que ha puesto unas antenas y convoca a las personas de la ciudad de ese pueblo que vayan a dar clases a los niños, eso es voluntad política y tendría que ser trabajada desde la participación comunal. El reto es ver cómo hacemos que la educación no sea una carga para las mujeres. yo. En las municipalidades se prioriza el contrato a los varones y es la única institución para solicitar trabajo. Dentro de mi comunidad nos preocupa la posibilidad de contagio con COVID 19. Para iniciar este negocio estamos usando Whatsapp. Aunque al inicio no sabíamos cómo funcionaba, ahora, por este medio, ofrecemos nuestras mascarillas. Me preocupa que la economía esté bajando en nuestras comunidades. Por más que haya apoyo del Estado, es muy poco. No se desanimen. Las mujeres siempre hemos luchado y así vamos a seguir. Poco a poco vamos a salir adelante.
18 / Opinión
El agro sin reactivación Escribe: Laureano del Castillo. Centro Peruano de Estudios Sociales –CEPES.
Laureano del Castillo es experto del Centro Peruano de Estudios Sociales.
EVALUACIÓN. Un mes después de iniciada la emergencia, el gobierno aprobó el Bono Rural de 760 soles. Pasadas más de ocho semanas, la entrega de ese bono aún demoraba en llegar a muchos hogares rurales.
rales. Los agricultores alertaban desde marzo de los riesgos que se ciernen sobre la producción de alimentos si no se atendía el financiamiento de la próxima campaña agrícola. Entre ellas están la falta de recursos para la compra de semillas, la adquisición de insumos para la producción y para el cuidado del ganado y animales menores, así como para poder contratar mano de obra. Por ello, Zegarra concluye: “es probable que la productividad e ingresos caigan otra vez en el próximo ciclo agropecuario, el que nos debe alimentar los próximos doce meses”. Un mes después de iniciada la emergencia recién el gobierno aprobó el llamado Bono Rural, de 760 soles, semanas después de haberse aprobado el Bono 380, dirigido a los pobladores más pobres de las ciudades y del Bono Independiente
y aún de la duplicación de los mismos. Pasadas más de ocho semanas, la entrega de ese bono aún demoraba en llegar a muchos hogares rurales. Frente a la propuesta de Conveagro y otras organizaciones agrarias, presentadas en abril, de establecer un Fondo de Salvataje y Reactivación de la Agricultura ascendente a cinco mil millones de soles (mientras al fondo Reactiva Perú se lo dotó de 30 mil millones de soles, que luego se duplicaron), el gobierno mantuvo un silencio sepulcral. Las medidas adoptadas Hubo así, en estos meses una mayor atención hacia las ciudades, sobre todo en los aspectos sanitarios, en los que las poblaciones rurales, en la costa norte, luego en la Amazonía y ahora en la sierra central y sur, sufren por el abandono durante déGLORIA VELASCO JÁUREGUI
Las medidas iniciales adoptadas por el gobierno del presidente Martín Vizcarra por la pandemia de la COVID-19 fueron destacadas en el país y en el extranjero. A cuatro meses de iniciada la emergencia resulta oportuno revisar las medidas dictadas en favor de la agricultura, sobre todo de la agricultura familiar que, como se sabe, incluye a la enorme mayoría de productores y productoras agrarias. Crisis en el campo El economista Eduardo Zegarra afirma que durante esta pandemia se desarrollan dos crisis silenciosas: la crisis agraria y la de alimentación. En encuestas, que menciona en ese artículo, se observaría la contracción de entre 40 y 60% del ingreso de más de dos millones de agricultores familiares “debido a menores precios y a la menor capacidad de colocar productos en el mercado (por la menor demanda de alimentos)”. Más aún, citando una encuesta del IEP, Zegarra afirmaba que el 65% de los hogares en las ciudades han estado consumiendo menos alimentos durante la emergencia sanitaria, porcentaje que subiría a 90% en los hogares ru-
El agro es el sector que menos atención recibió del gobierno durante la pandemia, pese a su importancia.
Página fotográfica / 19 GLORIA VELASCO JÁUREGUI
Algunos expertos dicen que hay riesgo de baja producción en la próxima campaña agrícola.
cadas del Estado. En materia económica, aunque hubo un sesgo urbano en las medidas durante las primeras semanas de la crisis, se dieron también medidas a favor de la agricultura. Por razones de espacio, en las siguientes líneas nos referiremos a ellas de manera general. Las primeras medidas se anunciaron el 10 de abril, cuando el ministro de Agricultura y Riego reveló un “plan de reactivación del sector agropecuario post-Covid-19” con una inversión de 600 millones de soles orientado principalmente a pequeños productores. 440 millones de soles eran para créditos directos a tasas preferenciales, 100 millones de soles de un fondo de garantía para reducir la tasa de interés a los agricultores (Fondo para la Inclusión Financiera del Pequeño Productor Agropecuario -Fifppa) y 65 millones de soles de Agroideas para el financiamiento de planes de negocio. En la misma oportunidad se anunció otros 150 millones de soles para actividades de mantenimiento y limpieza de canales, drenes y bocatomas en 22 regiones, a través de núcleos ejecutores. Además se aprobó fondos para un Programa de Fortalecimiento de las Juntas de Usuarios de Agua. El 1 de junio, el ministro de Agricultura y Riego, ante la Comisión Agraria del Congreso, anunció una inversión de 2,511 millones de soles para potenciar la actividad agrícola, pecuaria y forestal como parte del plan de reactivación del agro peruano. La mayor parte se destinaría al fortalecimiento y desarrollo de capacidades productivas, comerciales y sanidad agropecuaria; a obras de in-
fraestructura hidráulica y a acciones para atender la emergencia por desastres naturales; complementada, en menor medida, con inversiones en innovación y soporte tecnológico para mejorar productividad y competitividad, el desarrollo forestal sostenible y la elaboración de planes, programas y normas. Sin precisar la relación con los anuncios de abril, el ministro agregó que el Minagri ejecutaría otros 1,000 millones de soles entre junio y diciembre, como parte de las acciones de reactivación del Sector. El 19 de junio se creó el plan Arranca Perú, con el objetivo de crear un millón de puestos de trabajo, destinando más de 6 mil 400 millones de soles para incrementar la inversión en todas las regiones del país. Días después el ministro Montenegro precisó que de ese monto se destinarán al sector agrario 377 millones de soles para generar más de 75 mil jornales diarios, de los que 305 millones de soles irían al mantenimiento de canales de riego y drenes, y 68 millones financiarían proyectos de riego a través de gobiernos locales. El ministro agregó que el presupuesto de su sector para este año contempla mil millones de soles para proyectos de inversión, de modo que a diciembre la inversión superará los 1,500 millones para generar 150 mil empleos. Por último, el 9 de julio se publicó el decreto de urgencia que aprueba el Programa de Garantía para el Financiamiento Agrario Empresarial (FAEAGRO) con el objeto de garantizar los créditos para capital de trabajo de los agricultores que realicen agricultura familiar.
Los invisibles Queda por precisar cuánto de las cifras mencionadas corresponden al Plan Nacional de Agricultura Familiar (PLANAF), aprobado a fines de 2019, y cuánto a los esfuerzos por atender en el campo la emergencia generada por la Covid-19. La mayoría de las medidas anunciadas consisten en apoyo financiero a los agricultores, pero recordemos que según el Censo Nacional Agropecuario solo una reducida porción de ellos accede al crédito (un 10% de las unidades agropecuarias) y que a junio de 2018, el 54% de las colocaciones de Agrobanco se destinaron a grandes y medianas empresas, mientras que solo el 18.3% fue a microempresas (la agricultura familiar). Además, para acceder a esos créditos (caso del fondo AgroPerú y del FIFPPA) se requiere integrar una organización, siendo que la inmensa mayoría de agricultores son productores individuales y que normalmente las agricultoras están en situación de mayor desventaja para acceder a créditos y otros beneficios. Es innegable que se requiere mayor claridad en las medidas para la reactivación del agro, si el objetivo fueran las agricultoras y agricultores familiares, que son la inmensa mayoría (98% de las unidades agropecuarias). Por el contrario, las medidas aprobadas parecen beneficiar al sector de agroexportación y a los sectores mejor posicionados de la agricultura familiar y no al amplio sector de agricultores con mayores necesidades. Las comunidades campesinas y nativas ni siquiera son mencionadas en estas medidas. Siguen siendo invisibles para el Estado.
La nación se construye desde el Perú profundo