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Soy un autor con bastante creatividad y amor por expresar mis pensamientos y transmitirlos en obras de arte. Me encanta escribir sobre lo que siento, utiizando cualquier forma para reflejarlo.


Thomas cerró la puerta detrás de él con un largo suspiro, apoyando su espalda en la madera como si el peso del día lo hubiera vencido. Sabía que las noticias que traía no iban a ser fáciles de aceptar, especialmente para sus hijos. Clara, su esposa, lo miraba con una mezcla de preocupación y cansancio. El eco de las isas de los niños en las habitaciones de arriba contrastaba con el silencio incómodo que llenaba el aire entre ellos dos.
—¿No me digas que ya lo vendiste? —preguntó ella en voz baja, aunque ya conocía la respuesta. Thomas asintió lentamente.
—Tuvimos que hacerlo... la crisis ya nos está ahogando. No nos quedaba otra opción. Nos vamos a mudar a la casa de mi madre.
Clara recordó que la casa estaba en manos de su hermano Rick, quien realmente era incapaz de ayudarles debido a la tensa relación entre Thomas y Rick. Además, Thomas tenía otro hermano, Michael, con quien la relación también era distante. Desde joven, Thomas había sido una persona insegura y tomaba decisiones apresuradas que, a menudo, resultaban ser malas decisiones. Estas decisiones equivocadas, en ocasiones críticas, habían terminado afectando a su familia y contribuyendo a su división debido al mal manejo del dinero.
Thomas comenzó a preparar sus cosas y subió con sus hijos. Primero llevó a su hijo más pequeño, Will, que estaba jugando con su juguete favorito, Spiderman. La sonrisa y tranquilidad de su hijo hacían que Thomas se sintiera un poco más tranquilo, pues sabía que el niño no comprendería la gravedad de la situación. Su padre se sentó y empezó a jugar con él, creando historias con los juguetes. Imaginaba a Spiderman mudándose de casa y enfrentando cambios en su vida, algo que Will aceptó como algo natural, ya que si su héroe lo hacía, él también podría hacerlo.
Su padre le dio un abrazo, sintiendo que al menos había resuelto un problema, aunque muchos más quedaban por enfrentar.
Escuchó los gritos de sus hijas menores corriendo por los pasillos y les dijo:
—¡Ahí les va papá!
Comenzó a correr detrás de ellas, atrapándolas una a una con un brazo y girándolas hasta llevarlas a su cuarto. Al jugar, las lanzó suavemente a la cama y les dijo:
¡Lily!, ¡Ana!, bajen a desayunar los hot cakes que les preparé con forma de puerquitos y les contaré algo emocionante que les va a encantar. Pero deben esperar ahí, debo ir primero con su hermana Olivia.
Ana y Lily corrieron riendo hacia la cocina para disfrutar del desayuno que Clara había preparado. Mientras ellas bajaban y Will las esperaba en la cocina, Thomas se dirigió al cuarto de su hija mayor, Olivia. Al entrar, ella le dijo:
—Papá, me habías prometido un libro nuevo este mes y no me lo has dado.
Thomas se puso la mano en la frente con un gesto de preocupación y le dijo que pronto le regalaría un libro nuevo, pero que primero quería hablarle de algo. Olivia lo interrumpió, diciendo que había escuchado la conversación con su mamá.
Le dio un abrazo y le dijo que bajara a desayunar y luego preparara su maleta para la mudanza.
En la cocina, Clara le dijo a sus hijos que se mudarán de casa pero que deberían estar contentos, ya que harían nuevos amigos y participarán en actividades distintas en la zona donde iban a vivir. Además, Clara mencionó que tenía una amiga en la nueva zona que les ayudará a adaptarse. Mientras Thomas bajaba las escaleras, sonrió al ver cómo su esposa explicaba de una manera comprensible y tranquila a sus hijos.
La unión y alegría de sus hijos le dieron un respiro, aunque la situación era difícil. Will, Lily y Ana jugaban mientras Clara y Thomas les explicaban a Olivia la crisis financiera que enfrentan y la necesidad de vender la casa para evitar problemas mayores.
Yo puedo ayudarles trabajando comentó Olivia con entusiasmo y consideración.
Hija, eres una lectora y escritora increíble, y debes concentrarte en tus estudios. Deja que tus papás se encarguen de estos “pequeños” problemas dijo Clara rápidamente para desviar el pensamiento de Olivia. Thomas asintió con la cabeza, confirmando la decisión.

Horas después, mientras la familia terminaba de alistar la casa para la mudanza, se dirigieron a su nuevo hogar. Durante el trayecto, se oían risas y chistes que Thomas compartía con sus hijos. Olivia, recargada en la puerta del coche, se sentía nostálgica y preocupada al pasar cerca de su antigua escuela. Clara lo notó y la consoló con palabras de aliento.
Al llegar a la nueva zona, Ana expresó su desagrado por el lugar, pero Clara la distrajo con promesas de nuevas aventuras. Will estaba emocionado pensando en las nuevas misiones que tendría con su juguete Spiderman, mientras Lily se reía de las voces y caras que Thomas hacía. Cuando finalmente llegaron a la casa, Olivia observó el entorno con atención. Vio a su padre con una expresión de tensión e incomodidad, lo que la hizo preguntarle:
Papá… ¿estás bien?
Sí, hija, solo estaba tratando de recordar si traje la caja de herramientas. Hay muchas cosas que necesitamos revisar en la casa y debemos encargarnos de ellas en las próximas semanas respondió Thomas.
Olivia se sintió intrigada, pero no le dio mayor importancia. Al entrar a la casa, notó que, aunque la atmósfera era tranquila, el lugar estaba en desorden. La casa, aunque vieja, tenía un aire familiar. Olivia vio una foto antigua de la familia de Thomas con sus hermanos Rick y Michael, y le preguntó por qué no habían vuelto a visitar a su abuela. Thomas le explicó que su abuela tenía una enfermedad que limitaba su capacidad de socializar, y Lily y Ana mencionaron que la abuela era extraña con ellas.
—Recuerdo que la abuela siempre decía que sabía lo que iba a pasar en muchos años y que alguien parecía espiarla. Lo decía de una manera tan chistosa que a veces olvidábamos lo que decía —contó Ana mientras todos revisaban las fotos en la casa.
Clara notó la confusión en el rostro de Thomas y estaba a punto de preguntar, pero Will interrumpió, preguntando si comerían las hamburguesas que habían planeado. Thomas revisó cada cuarto de la casa, sabiendo que necesitan dinero para arreglar los numerosos descuidos, y se dio cuenta de que había muchas cosas viejas y deterioradas.
Clara notó la confusión en el rostro de Thomas y estaba a punto de preguntar, pero Will interrumpió, preguntando si comerían las hamburguesas que habían planeado. Revisó cada cuarto de la casa, sabiendo que necesitan dinero para arreglar los numerosos descuidos, y se dio cuenta de que había muchas cosas viejas y deterioradas.
Esa noche, mientras cenaban y preparaban pasteles entre bromas y juegos, Clara y sus hijos estaban felices y disfrutaban del primer día en su nuevo hogar. Thomas se levantó temprano al día siguiente, decidido a comenzar el día con una nota positiva. Preparó hot cakes en forma de puerquito, una tradición familiar, esperando que al menos eso pudiera mantener el espíritu alegre en medio del cambio. Mientras estaba en la cocina, escuchó el suave murmullo de Clara regando el jardín. Aunque el cielo nublado anunciaba posible lluvia, el día parecía tranquilo por el momento.
Olivia se acercó a la mesa con una expresión preocupada. Thomas, con una sonrisa forzada, le entregó un plato con hot cakes y un vaso de jugo de naranja.
—Aquí tienes, Olivia. Espero que te guste —dijo mientras se sentaba a su lado.
Olivia tomó un bocado, pero la inquietud no se desvanecía. Finalmente, rompió el silencio:
—Mamá, estoy muy nerviosa por empezar en una nueva escuela. Siempre me ha costado hacer amigas, y además, papá me prometió un libro nuevo. Preferiría llevarlo conmigo a la escuela.
Clara se acercó y le dio un abrazo cariñoso.
Hija, entiendo cómo te sientes. Pero piensa en esto como una oportunidad para empezar de nuevo. Harás nuevas amigas, y tú eres increíblemente talentosa. Estoy segura de que te irá muy bien, dijo Clara con una voz tranquilizadora.
Olivia asintió, aunque su preocupación seguía latente. Thomas se estaba preparando para su primer trabajo como conductor de camiones, y estaba agitado y sudoroso. Antes de irse, Olivia, con tristeza y frustración, le preguntó:
—Papá, ¿cuándo voy a tener mi libro?
Thomas recordó que había un librero en la casa y le pidió a Olivia que lo acompañara. Fueron a la sala, donde el librero estaba lleno de libros viejos, polvorientos y deteriorados. Thomas se preocupó al no encontrar un libro nuevo para Olivia.

Mientras Thomas pasaba los dedos por las cubiertas polvorientas, se detuvo en un libro que llamaba la atención, un volumen completamente negro, con un diseño sencillo en la portada, en perfecto estado comparado con el resto. El libro parecía fuera de lugar, casi como si hubiera sido guardado allí por error. Thomas miró fijamente el libro como si se le hubiera hecho familiar, pero no logró recordar nada, así que se lo entregó a Olivia con cariño, con mucha prisa le da un beso en la frente y se despide.
Después de que su padre se fuera a trabajar, Olivia decidió dedicar el fin de semana a organizar su cuarto. Se vistió de manera cómoda, ya que solía usar ropa holgada y siempre llevaba el cabello suelto. Tras dos horas de trabajo, decidió tomar un descanso y abrir el libro que su padre le había dado. Al principio, el libro parecía nuevo, pero al pasar las primeras páginas, encontró que estaban en blanco.
Salió al pasillo para buscar algo para comer y volvió a su cuarto con una barra de chocolate y un vaso de agua.
Al abrir el libro, Olivia abre los ojos de una manera sorprendente porque la primera página dice:
—Olivia.
Con una mezcla de curiosidad y nerviosismo, le da vuelta a la página y vemos que la primera línea de la página dice:
Olivia, a lo largo de tu vida has demostrado ser una persona excepcional.
Se sorprendió un poco, pero siguió leyendo. El libro comenzó a narrar episodios específicos de su vida, comenzando con un recuerdo vívido: Olivia recordó aquel concurso de lectura y redacción en el que obtuvo el primer lugar. Fue un momento de orgullo para sus padres y para ella, un hito que marcó su amor por las palabras.

Olivia frunció el ceño, recordando claramente el día del concurso. Había ganado en la escuela primaria, y sus padres estaban increíblemente orgullosos de ella. No podía entender cómo el libro conocía ese detalle tan específico. La sensación de incomodidad aumentó.
Pasó a la siguiente página, y el libro continuó:
Olivia en su cumpleaños número 15 disfruto una celebración llena de amor y alegría. Sus padres le organizaron algo inolvidable para ella, donde todos sus amigos y familiares compartieron con ella ese día especial.
Olivia recordó la fiesta con cariño, pero el hecho de que el libro describiera esos momentos la hizo sentir cada vez más intranquila. No era normal que un libro desconocido tuviera acceso a esos recuerdos íntimos.
Continuó leyendo y se topó con otro recuerdo personal:
Ana, en su entusiasmo adolescente, quería hacerse un tatuaje en la muñeca. Olivia, siendo la hermana mayor, la acompañó a buscar un estudio de tatuajes. Aunque sus padres se sorprendieron al descubrirlo, su intención de apoyar a Ana era innegable.
El corazón de Olivia comenzó a acelerarse. Recordaba ese día con claridad: había sido una aventura secreta que casi les cuesta una gran reprimenda a ambas. El libro parecía saber detalles que sólo ella y su hermana Ana conocían. La siguiente página contenía otro recuerdo: —La amistad con Nicole y Emily se forjó en el momento en que más lo necesitaba. Ellas siempre han estado a su lado, compartiendo risas y preocupaciones, creando recuerdos que siempre Olivia recordará. Olivia se quedó boquiabierta. Nicole y Emily eran sus amigas más cercanas, y su amistad había sido fundamental para ella durante sus años de escuela. La precisión con la que el libro describe estos eventos era desconcertante.

El texto continuó en una forma casi prediciendo sus pensamientos:
Ahora, al comenzar una nueva etapa, es natural que Olivia sienta inquietud y miedo. Pero debe recordar que cada palabra que lea solamente la leerá ella y si trata de decirle a alguien del libro que ella lee, su preocupación debería aumentar por su bien y por el bien de su familia.
Olivia cerró el libro instantáneamente después de leer eso y sintió un nudo en el estómago. Las palabras del libro parecían hablarle directamente, como si entendieran sus miedos más profundos y sus pensamientos más íntimos. La combinación de los detalles personales, y la sensación de que el libro estaba comunicándose con ella de una manera extraña y casi sobrenatural, la dejó temblando.
Después de ese suceso, Will llega a su cuarto y le pregunta si quiere ver una película, Olivia le dice que si saca un DVD para ponerla en la tele, Ana y Lily llegan corriendo demasiado emocionadas de que verían películas y Clara les preparó su cena para que vieran la película juntos; esa noche Thomas no llegaría a dormir debido a que tenía una larga travesía en su trabajo que llegaría dentro de dos días. Mientras veían la película, Clara y sus hijos estaban muy atentos a la película, a excepción de Olivia, su mirada reflejaba el nerviosismo profundo y terror de cómo ese libro describió momentos de su vida.
En la película aparece un libro similar al que ella tenía y pensó en el libro, decide volver al cuarto a leer de nuevo, Olivia con una mirada dudosa vió el libro y estaba con las ganas de continuar leyendo. Lo abre y el libro en las primeras páginas que leyó estaban las letras de una forma demasiado extraña, pareciera que alguien cambió las letras de las líneas que había leído y decía:
Naa ne us tuensimoas dlaosctne hcacer un tautaaje en la mujneca. Oivlia, sieni la srenoh mayor, la acompañó a busacr un estuido de tautaajes. Auqne sus padre se sopriendieron al dsrecubirlo, su intencicón de apoya a Ana era innegable.
Olivia leyó eso y del miedo que le provocó, casi rompe la página y lo volteo instantáneamente.
Ahora el libro comenzaba a narrar el momento en el que ella oyó a sus padres hablando de los problemas financieros, y del cambio urgente de casa y el libro describió cada momento que Olivia pasó con sus padres, pero aquí el libro menciona algo que no sabía:
Thomas y Clara discutieron acerca del préstamo: –Nada de esto hubiera ocurrido si no fuera por Olivia, mencionó Thomas con un poco de furia y arrepentimiento.
Olivia se sorprende al leer eso y luego el libro menciona: –—-Thomas le dijo a Clara que Olivia seguiría generando gastos mayores y que su única solución es que duerman a su hija y la envíen con personas que la quieren comprar debido al dinero que pagarían por ella.
Olivia comienza a tener un ataque de ansiedad, que hasta respirar se le complica y se le cae el libro al leer algo que no podía creer, le dan ganas de llorar pero se espera y no lo hace para no generar ruido y que su madre la escuche y la cuestione de porqué está llorando. Olivia decide dormir pero tuvo un sueño horripilante. Su sueño fue acerca de cómo sus papás entraban a su habitación y Thomas con una inyección duerme a Olivia, y entre ellos dos cargan a su hija y la suben a un coche, ella se despierta en el coche con gente desconocida y empieza a gritar horrible hasta que le tapan la boca, la golpean y la obligan a callarse si no quiere morir. Olivia se despierta instantáneamente agitada y con mucho miedo de que podría pasar, ya que si el libro sabía todo acerca de su vida, sabía que eso podría llegar a pasar.
El sueño de Olivia pareciera que alguien le estuviera tratando de decir algo, posiblemente era lo que el libro le decía indirectamente. Olivia relaciono su sueño con el libro instantáneamente ya que al final, pareciera que el libro le indicaba instrucción de lo que ella debería hacer y lo que no. La siguiente mañana, Clara estaba en el supermercado con Will y Olivia. Will agarra un juguete pero Olivia lo agarra y lo rompe:
—¡Qué te ocurre Olivia Martin!
Clara miró a Olivia con intensidad, evitando al mismo tiempo cruzar miradas con ella. La tensión en el ambiente era palpable, y Will, sintiendo la atmósfera cargada, se puso triste, su pequeña cara en una expresión de desconcierto.


Olivia, percibiendo el desánimo de su hermano, se acercó a él con un gesto de arrepentimiento. Sin pensarlo, lo abrazó con fuerza, como si intentara transmitirle todo el cariño y la disculpa que no había encontrado en palabras.
Clara paga el juguete roto y le compra un helado de chocolate a sus hijos, se dirigen al coche y entre los tres suben el mandado, Olivia observa con mucha claridad una sombra de alguien que la está espiando, se asoma un poco más y se sorprende al ver la silueta del hombre que vió en su sueño. En el momento que lo ve, corre con su mamá gritando:
¡Mamá, ayúdame!
Clara desesperadamente se dirige hacia su hija y la abraza y le dice:
¿Qué pasó?
Olivia volteo a ver a su madre con una mirada llena de miedo e instantáneamente va con su hermano y lo abraza. Clara en el coche le pregunta qué fue lo que pasó, pero Olivia no respondía, simplemente le decía que se asustó con una sombra pero no había nada más allá de eso.
Al llegar a la casa, mientras Olivia se dirigía a su habitación, observó a Lily con el libro y con su típico entusiasmo infantil, exclamó:
¡Mira lo que encontré! ¿Quién querría leer algo tan vacío?
Olivia, al escuchar el comentario y viendo cómo Lily manejaba el libro con desdén, se acercó rápidamente. Su paciencia ya estaba al límite, y la sensación de intranquilidad que el libro le había causado estaba empezando a aflorar con más intensidad.
—¡Déjalo! —ordenó Olivia, su voz cargada de frustración.
No está vacío, y tú no tienes ni idea de lo que estás diciendo.
Lily, ignorando la seriedad en la voz de Olivia y con una mueca burlona, continuó con sus bromas:
Vamos, Olivia, ¿cómo puedes estar tan obsesionada con un libro que ni siquiera tiene nada dentro? ¿Estás loca o qué?
Olivia, sintiendo cómo la ira y la preocupación se mezclaban en su interior, le arrebató el libro de las manos a Lily con un movimiento brusco. Sus ojos estaban llenos de una mezcla de desesperación y determinación, y su voz temblaba de enojo:
¡Te dije que no estaba vacío! ¡Deja de molestarme!
Lily, sorprendida por la reacción de su hermana, se limitó a encogerse de hombros con una sonrisa de diversión, antes de marcharse con Ana al patio. Las risas y gritos de las dos hermanas menores resonaron en el aire mientras se alejaban, dejando a Olivia sola en la sala.
Olivia, con el corazón aún acelerado y el libro temblando en sus manos, se quedó allí, sintiendo una mezcla de alivio y angustia. Sabía que el libro contenía algo inquietante, y la última cosa que necesitaba era que su hermana menor hiciera que se sintiera aún más perturbada. Con un suspiro profundo, volvió a su habitación, cerrando la puerta con firmeza detrás de ella. Se sentó en la cama y, con las manos aún temblorosas, volvió a abrir el libro, esperando encontrar respuestas en medio del caos que su vida se había convertido.
Clara había notado que Olivia estaba actuando de manera extraña en los últimos días. Su hija pasaba horas en su habitación, a menudo evitando el tiempo en familia y respondiendo con evasivas a las preguntas de Clara. Preocupada, Clara decidió confrontar a Olivia, exigiendo que bajara a la cocina para la cena.
Al llegar a la habitación de Olivia, Clara la encontró rápidamente escondiendo algo debajo de la almohada. Olivia, visiblemente nerviosa, intentó desviar la atención de su madre, pero Clara se dio cuenta de que el libro que su hija escondió, era el mismo libro extraño que su padre le obsequió. Se fue a la cocina con una mezcla de inquietud y curiosidad.
Esa noche, después de que todos se hubieran ido a la cama, Clara no pudo evitar la tentación de investigar el libro. Lo tomó de la habitación de Olivia y se acomodó en la sala con una taza de té. Mientras pasaba las páginas, Clara comenzó a leer lo que parecía ser un relato detallado y sorprendentemente preciso sobre su propia vida.
El libro narraba momentos íntimos y secretos que Clara había mantenido escondidos durante años. Detalles sobre su pasado, decisiones que nunca había compartido con nadie, y recuerdos que ella misma había olvidado. A medida que avanzaba en la lectura, Clara sintió un creciente terror al darse cuenta de que el libro parecía tener conocimiento profundo y perturbador sobre su propia vida, algo que Olivia nunca podría haber conocido por sí sola. Clara se detuvo, el corazón latiendo con fuerza, mientras los secretos expuestos en el libro comenzaban a desmoronar su percepción de la realidad. La sensación de que algo mucho más oscuro y complicado estaba en juego se asentó en su mente.
Mirando el libro con una mezcla de temor y asombro, Clara comprendió que el verdadero misterio estaba apenas comenzando, y que los secretos del libro podrían revelar mucho más de lo que ella estaba dispuesta a enfrentar. El destino de Olivia, así como el de toda la familia, parecía estar en juego. Con el libro en la mano y una sensación de creciente inquietud, Clara se preguntó qué otras sorpresas le depararía esta enigmática fuente de revelaciones. La noche estaba llena de preguntas sin respuesta, y Clara sabía que el camino por delante sería aún más oscuro y complicado de lo que había imaginado. En el libro se mencionó: —Thomas sabe el secreto de Clara y algo que ella no sabe, la única forma que Clara puede enterarse es cuestionando insistentemente a Ana.


Decidida, Clara cerró el libro y se dirigió sigilosamente al cuarto de las pequeñas. Observó a Ana con una mirada penetrante, decidiendo que no era el momento de despertar a su hija. Con pasos silenciosos, se dirigió hacia la cocina, donde encontró a Thomas, recién llegado de una larga travesía de su trabajo, sirviéndose un vaso de leche. Clara, con el libro aún en mano, optó por no mencionar nada.
Thomas, notando la presencia de Clara, se volvió hacia ella con una expresión cansada. Pero algo en el aire había cambiado. Mientras tomaba un sorbo de leche, sus ojos se posaron en el libro que Clara había dejado sobre la mesa. Una sensación incómoda y desconocida lo invadió, y un leve temblor recorrió su cuerpo. Recordaba haber visto ese libro antes, pero no lograba conectar los puntos. Algo en su pasado parecía estar relacionado con ese libro, algo que preferiría no recordar.
Thomas observó el libro y su mente intentó desentrañar el misterio que envolvía su existencia. Algo en su interior le decía que el libro guardaba secretos sobre él, secretos que podrían cambiar la comprensión de su propia historia y la de su familia.
Clara, sin decir una palabra, observó el rostro de Thomas mientras él se sumía en pensamientos. La tensión entre ellos era palpable, y el silencio de la noche solo acentuaba la sensación de que algo oscuro y siniestro estaba a punto de desvelarse.
El libro, ahora en manos de Thomas, parecía tener una vida propia, susurrando verdades no reveladas.
Con el libro en la mesa y una noche de incertidumbre por delante, ambos se preguntaban qué otras revelaciones traería el misterioso volumen y qué consecuencias tendría para su futuro. La oscuridad y el misterio seguían envolviendo la casa, y el camino por delante prometía ser aún más tortuoso y lleno de sorpresas inesperadas.
Continuará…