Corresponsal Universitario - 17 de mayo de 2006

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Corresponsal

Miércoles 17 de mayo de 2006

Multitudinaria manifestación encabezaron madres de familia por calles de la capital sonorense en 1967, exigiendo que liberaran a sus hijos estudiantes.

H

uye de la Policía en taxi. Al llegar a una de las calles que limitan la Universidad, los agentes le apuntan con sus pistolas y sin orden de aprehensión lo llevan al Cereso junto con otro maestro y tres estudiantes varones: “Nos pusieron a cada uno en celdas distintas; nomás oscureció y sonaron a todo volumen los Tigres del Norte... era para que no se escucharan nuestros gritos”. Esta denuncia la hace el maestro Armando Moreno, al recordar aquella noche cuando soltaron a los estudiantes que el Gobierno envió a prisión con instrucciones de no dejar huella: “Me amarraron de pies y manos, me golpeaban el abdomen, el pecho y las piernas, es evidente que querían quebrarnos sicológicamente; aún recuerdo los gritos de los otros después que acabaron conmigo”. En aquel año el movimiento fracasó. Después de la represión en Rectoría, los universitarios realizan la histórica marcha “Del desierto al Zócalo”, desde Hermosillo al D.F. Son casi tres meses y dos mil kilómetros recorridos por los estudiantes de la Unison, según relata Nolvia Cortez Román en su ponencia: “Crónica del movimiento estudiantil de 1991-1992”. “No se consiguió nada”, sostiene Armando Moreno Soto, único maestro que acude a la marcha. Ni la derogación de las cuotas, ni el Congreso Universitario Resolutivo, ni la salida del entonces rector Marco Antonio Valencia, en sí la Ley 4 se implanta y nadie puede evitarlo. A 14 años de aquella imposición, nuevos estudiantes, reducidos en número, con poca organización y pertenecientes sólo a la Escuela de Derecho, se manifiestan en contra de la “antidemocracia” de la Ley 4 que rige a la Universidad. La manifestación no se compara en magnitud con el movimiento de 1991, pero las exigencias de democracia y sustitución de la Ley 4 siguen vigentes.

Ley

de

Recibimiento en grande dieron a los líderes estudiantiles que llegaban del exilio en 1967. Hoy se cumplen 39 años de ese movimiento originado en la Unison.

leyes

parte de los estudiantes, nunca la realiza y al tiempo cambia su versión. Las autoridades universitarias responden la propuesta y firman algunos compromisos: El diagnóstico del Departamento por una comisión con representantes estudiantiles, maestros y autoridades; se niegan a la elección estudiantil del coordinador de programa y en su lugar proponen una consulta que se tomará en cuenta por la directora de División para el nombramiento del cargo; se comprometen a que el jefe de departamento entregue su proyecto de trabajo y de no cumplirlo en un plazo determinado, la posibilidad de destituirlo; además de no tomar represalias contra los manifestantes.

La protesta por la “antidemocracia” de la Ley 4 impuesta en la Universidad de Sonora en 1991, volvió a repetirse 15 años después con el cierre de la Escuela de Derecho... Aquí una retrospectiva de movimientos estudiantiles

Cierran escuela

Han pasado 15 años. Es febrero de 2006. Se oye una voz: “Estoy a mitad de la clase de Garantías Individuales”, describe una estudiante de cuarto semestre de la escuela de Derecho, quien pide no ser identificada. “El maestro explica sobre la derivación etimológica de garantía cuando un par de estudiantes de semestre avanzado entran al salón”. “Vamos a manifestarnos contra la elección de Ritchie como jefe de departamento”, enuncian en tono alto, “quien desee unirse puede venir a la explanada”. El maestro cede y los estudiantes salen. Micrófono en mano los futuros abogados se organizan e inicia la manifestación. La marcha sale del campus por el Noroeste de la Universidad, cientos de estudiantes caminan por el bulevar Luis Encinas, e impide el cruce de carros; “doblamos en la Plaza Emiliana de Zubeldía y de nuevo a la Universidad”. En Rectoría y a gritos “¡Que salga Pedro Ortega, fuera Ritchie!” los estudiantes se amontonan sin obtener respuesta. “Nadie salió... ni el rector ni el vicerrector”, entonces un grito basta: “Vamos a cerrar las calles” y salen todos. Primero bloquean el tráfico de la Rosales, frente al Museo, luego el bulevar Luis Encinas cuando el “flash” marca las 6:15 PM; es cuestión de minutos y una patrulla llega con sus sirenas ensordecedoras, la mitad del contingente regresa a Rectoría y otros encaran a los agentes, a quienes les cuentan de la manifestación y el tránsito circula después de 15 minutos detenido. “Al regresar a Rectoría nos damos cuenta que ya no está la Explorer verde del rector”, los estudiantes llenan las antiguas paredes del edificio. Se repite la historia de 1991. “Todos llegan al segundo piso y hacen ruido y escándalo, le pegan a la puerta del rector y a la del vicerrector”, ¡Que salgan, que salgan!, exige la multitud. Los botes de basura sirven de tambor para hacer más ruido, hasta que por fin el vicerrector, Heriberto Grijalva Monteverde, recibe a una comisión de 15 estudiantes. Éstos le informan la inconformidad: No quieren a Ritchie como jefe de departamento. Luego la autoridad sale de su oficina y se declara “incompetente”. Lo siguiente es cerrar la Escuela, los estudiantes de Derecho bloquean con candados, cadenas y vallas metálicas las entradas de las oficinas de la Coordinación de Programa, la Jefatura del Departamento y la División de Ciencias Sociales que se encuentran en el mismo edificio. Desde aquel día ha pasado más de un mes y las oficinas siguen cerradas.

EL IMPARCIAL-Hermosillo, Sonora, México

Las manifestaciones

Fotos tomadas del libro “Los aguiluchos”, de Armando Moreno Soto.

Por Arnoldo Holguín

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U n i v e r s i t a r i o

La Policía Municipal de Hermosillo, armada con garrotes y bombas lacrimógenas, entró a la Universidad de Sonora el 26 de febrero de 1967.

Origen de un conflicto “No soy una persona improvisada, conozco las inquietudes de los estudiantes”, asegura Ritchie Manríquez. Maestro con 22 años en la estructura de la Unison, es egresado de la Licenciatura en Derecho, fue subdirector del bufete jurídico y secretario académico de la División de Ciencias Sociales, antes de ser electo como jefe de departamento deja su puesto de coordinador de programa docente, pero los estudiantes y maestros que trabajaron con él lo señalan como “prepotente” e “incompetente”. Ésa es la causa original del conflicto. Si pedimos a los alumnos que representen en una frase a Ritchie, dicen: “Si no puedes, date de baja” pues según éstos, es lo que el maestro les decía cuando El problema inicia el 31 de enero de 2006 cuando se conoce la terna de candidatos a jefe de departamento, los estudiantes de inmediato muestran su rechazo hacia Ritchie Manríquez y Hortensia Arvizu. El otro candidato es José Luis Valenzuela. Al día siguiente, el Consejo Divisional se reúne y vota a favor de Francisco Javier Ritchie Manríquez, éste recibe 10 de los 16 votos, Valenzuela obtiene cuatro y Arvizu sólo dos. Días después Ritchie rinde protesta “a escondidas” en una ceremonia en Rectoría y los estudiantes renuevan la manifestación: Realizan asambleas y con pancartas por el campus estudiantes encapuchados exigen la destitución: “Ritchie, date de baja”. Ese mismo día, se realiza la primera mesa de diálogo, autoridades y estudiantes no llegan a ningún acuerdo. Las autoridades universitarias dan la cara hasta el 7 del mes, en rueda de prensa fuera del campus, Ritchie declara que no renunciará al cargo para el que es electo y la directora de la División, Dora Elvia Enríquez Licón, denuncia que la Universidad

acudían a él por algún problema cuando éste era coordinador. Al respecto, el maestro argumenta que los inconformes son alumnos irregulares y de bajos promedios y después de inscribirse acuden a él para cambiar el horario “pero los grupos no pueden excederse de 40 alumnos y tampoco pueden abrirse más con tres o cuatro, a ésos que no se les abre otro grupo, el reglamento marca sólo una opción: Darse de baja de forma voluntaria”. Asi justifica Ritchie la famosa frase con la que lo identifican y la cual nunca negó decir. Los voceros del movimiento estudiantil, Ismene Figueroa López de cuarto semestre y Eloy Soto de octavo, enseñan sus kardex de calificaciones vigentes, sus sancionará a los manifestantes por suspender las actividades académicas. El la página oficial en Internet de Unison sobresale un documento firmado por el vicerrector de la Unidad Centro donde expresa que los manifestantes están identificados con organizaciones partidistas. Cuatro estudiantes impiden la entrada a sus oficinas a Ritchie quien acompañado de la notaria público 46, Romalia Ruiz, se presenta en las instalaciones de Derecho. El cierre de las oficinas afecta los servicios de inscripción y liberación de constancias de servicio social, asignación de beca ayudantía para estudiantes, programas de formación y actividad docente, el ejercicio de recursos ordinarios y extraordinarios orientados a la docencia e investigación, así como el programa de estímulos y de regularización de profesores. Aún las autoridades no resuelven el conflicto y eso afecta sobre todo a los que requieren los trámites. Los estudiantes desmienten sus intereses partidistas y citan al rector a una mesa de diálogo. Entregan en Rectoría

promedios generales son 97 la primera, y 84 el segundo, y siendo ambos alumnos regulares. “Si hay más irregulares es por culpa de Ritchie” agrega Ismene. Finalmente, Ritchie Manríquez fue removido de su cargo. Los alumnos inconformes aplaudieron esta decisión. otro comunicado: “Nos llegaron rumores intimidatorios –esperamos que falsos- de que las autoridades administrativas forman un grupo de personas golpeadoras para desalojarnos de las oficinas de forma violenta”. Los estudiantes hacen responsable de su seguridad a las autoridades universitarias encargadas. Por fortuna nadie es lastimado y el tema se olvida. “El dinero que dan nuestros padres y alumnos(as) es para nuestra educación, no para que lo gasten en contra de los estudiantes, ¿saben cuánto cuesta un desplegado en los medios?”, ésta es la respuesta que los manifestantes dan en un periódico mural en Derecho respecto a las inserciones pagadas que el vicerrector publica en los diarios, mensajes que aparecen en el portal institucional. Días después el rector llega de Chile de un viaje que duró 11 días, sus primeras declaraciones son en el sentido que no habrá diálogo hasta que regresen las instalaciones de Derecho, incluso dice que sancionará a los manifestantes, pero eso sólo es una estrategia que espanta a una

Desde el nacimiento de la Unison se recuerdan cuatro movimientos estudiantiles contando el actual: En 1967 los estudiantes toman la Universidad cuando el gobernador Luis Encinas Johnson viola la autonomía del Alma Mater, “hubo muertos y secuestrados”, revela el autor del libro “Los aguiluchos”, Armando Moreno Soto. “La importancia del movimiento del 67 es ser el antecedente inmediato del movimiento de 1968 en Tlatelolco”. Al final, el Ejército saca a los manifestantes del campus. En 1973 se presenta otra manifestación con el cambio de la Ley 39 a la 103, el resultado es más participación estudiantil en los procesos electorales al interior de la Unison. El otro movimiento estudiantil, equivalente al actual en algunas demandas, se ubica en octubre de 1991. Antes de que Manio Fabio Beltrones asumiera la gobernatura del Estado, se enfrenta, según Nolvia Cortez, a dos requisitos que los empresarios de Sonora le hacen para apoyarlo: Posiciones en el gabinete, y se las da; el otro es “rescatar a la Unison” y desde ese momento inician una serie de irregularidades en la Universidad. Se embargan los subsidios al salario por Banamex el 30 de octubre, los maestros y administrativos se suman al movimiento que los estudiantes inician cuando el rector Marco Antonio Valencia les impone los coordinadores de programa: Derecho, Matemáticas, Contabilidad y Administración, Enfermería, Ingeniería Civil y Geología son las primeras carreras que se manifestaron, pero el conflicto global comienza hasta noviembre cuando la CFE suspende el flujo de electricidad: “Fue la oscuridad que reinaba en el campus esa noche, la que nos hizo ver más allá, la que encendió la luz, la que nos involucró y nos hizo hacer nuestros los problemas de la Universidad de Sonora”, declara Juan de Dios Cáñez en otro trabajo sobre el movimiento de 1991. Todas las carreras se manifestaron entonces. El Consejo Universitario reconoce la necesidad de una nueva propuesta de ley, ya que la 103 tiene 19 años vigente y se considera “desfasada”. Después se elabora la Ley Orgánica 4, y que ahora rige la Universidad, al conocerse, los Consejeros Universitarios acuden al Congreso y manifiestan que la propuesta es “anticonstitucional, ya que propone una estructura de gobierno vertical, excluyente” y reconocen que los estudiantes tienen mayor participación con el gobierno anterior. A pesar de las manifestaciones, el 25 de noviembre se aprueba la ley y las multitudes de universitarios inconformes no se hacen esperar fuera del Congreso del Estado. La única organización de estudiantes en aquel entonces es el CEUS (Comité de Estudiantes de la Universidad de Sonora) quienes expiden un amparo colectivo, organizan debates en Telemax y en una transmisión titulada “Antecedentes históricos de la Ley 4” dan a conocer “la violación a la autonomía, a la democracia y al derecho constitucional a una educación gratuita”. Las oficinas de Rectoría están tomadas el 9 de abril de 1992, pero desde las 5:00 horas del día el rector Valencia encabeza su recuperación, tumba paredes del edificio principal hasta entrar a la sala del Consejo Universitario, para sacar con violencia a los estudiantes. Al terminar el atentado, los universitarios salen a las calles a protestar y se dan cuenta que falta el maestro Armando Moreno y otros compañeros: Los echan al “botiquín y les sueltan a los presos”, según asevera el propio Armando. Es entonces que los universitarios realizan la marcha “Del desierto al Zócalo”, pero al llegar y negociar fracasan sin poder evitar los efectos excluyentes de la Ley 4, “ésa es una de las causas de la extinción del CEUS”, sostiene Moreno Soto. * Reportaje ganador del primer lugar en el Tercer Concurso Estudiantil de Periodismo, organizado por la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Unison.


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