El justo vive de la fe
6. Símbolo o Credo
Suele reinar entre los fieles una vaga noción de lo que son las indulgencias, y no es raro que pidan al sacerdote mayores precisiones y puntualizaciones. Por lo mismo, la presente Hojita de Fe quiere brindar a todos una exposición breve y clara de la doctrina de la Iglesia sobre las indulgencias.
1º Presupuestos dogmáticos de las indulgencias. Ante todo, cabe señalar que las indulgencias dispensadas por la Iglesia se basan en la Revelación, especialmente en tres postulados dogmáticos: 1º El primero es el tesoro espiritual de la Iglesia, constituido por los méritos, impetraciones y satisfacciones que la Cabeza misma y todos sus miembros han ido obteniendo y acumulando, en el transcurso de los siglos, con las obras emprendidas piadosa y santamente. La vida de CRISTO y todas sus obras, virtudes y merecimientos ante el Padre; los méritos incalculables de todas las buenas obras, oraciones y sufrimientos de la SANTÍSIMA VIRGEN; y la vida santa de todos sus miembros vivos, ya sean BIENAVENTURADOS del cielo, ya JUSTOS de la tierra, conforman a los ojos de Dios una riqueza inmensa, que tiene ante El un inmenso poder de intercesión y de satisfacción en favor de las almas necesitadas.
2º El segundo es el dogma de la Comunión de los Santos, esto es, que todo este tesoro espiritual aprovecha a todos los fieles de la Iglesia, por ser comunes en Ella todos los bienes espirituales. Así, todo miembro participa: • de los méritos de la Cabeza, Jesucristo; todo nos es común con El: méritos, satisfacciones, intereses, bienes y bienaventuranza; • de los bienes espirituales obtenidos por todos los demás miembros: la Santísima Virgen, los Santos, las almas justas; • de los méritos de todas las Misas celebradas, de todos los Sacramentos recibidos, de todas las oraciones y buenas obras cumplidas no sólo actualmente, sino también a lo largo de los siglos. Esta verdad la expresan las Escrituras con el símil de los miembros del cuerpo: así como muchos miembros, variados y de diferente dignidad y oficio, forman un solo cuerpo, y todos buscan, no su bien particular, sino el bien de todo el cuerpo; así también la Iglesia, la cual, siendo un solo Cuerpo Místico de Cristo, cuenta con muchos