Skip to main content

Hojitas de Fe 297 - El milagro, primera prueba divina de la religión católica

Page 1

Vigilad, orad, resistid

11. Defensa de la Fe

Toda nuestra fe se funda en la resurrección de Nuestro Señor como una casa en sus cimientos. «Si Cristo no ha resucitado de entre los muertos –afirma San Pablo sin temor–, vana es nuestra predicación, vana es también vuestra fe, y aún estáis en vuestros pecados» (I Cor. 15 13-17). Y es que Cristo mismo anunció su propia resurrección como señal cierta y segura de su divinidad, de su misión divina, de la verdad de toda su predicación. Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver una señal hecha por ti». Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches» (Mt. 12 38-40).

Así pues, la resurrección de Cristo se presenta a nosotros a la vez como un milagro de primer orden, y como una profecía. Ahora bien, tanto el milagro como la profecía son los sellos o firmas de Dios. Un rey tiene su sello para rubricar sus decretos, y un hombre tiene su firma para suscribir sus cartas. Dios también tiene un sello, una firma que nadie pueda falsificar: son el milagro y la profecía, con que El rubrica las verdades reveladas por El, la religión por El fundada; pruebas facilitadas por Dios en todo tiempo, y acomodadas a la capacidad e inteligencia del hombre de todas las épocas. Empecemos hablando del milagro en esta Hojita de Fe, dejando la profecía para una Hojita siguiente.

1º El milagro. El milagro es un hecho sensible, que suspende las leyes ordinarias de la naturaleza, supera sus fuerzas, y no puede ser producido más que por una intervención especial de Dios, como la resurrección de un muerto, la curación de un ciego de nacimiento. No hablamos aquí más que de milagros de primer orden, absolutamente divinos, sea en su sustancia (la misma cosa producida escapa al poder de la naturaleza), sea en su modo (no puede la naturaleza producir ese efecto de esa manera). Estos milagros y hechos superan el poder de toda creatura. Indudablemente, Dios puede valerse, para realizarlos, del ministerio de los ángeles o de los hombres; pero ellos no obran


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Hojitas de Fe 297 - El milagro, primera prueba divina de la religión católica by JMJ.ediciones - Issuu