Skip to main content

OP 566

Page 1

Otro punto

He muerto

16

años

la realidad tiene diferentes lecturas

Por Alejandra Elstein

Edición especial de Otro Punto en homenaje a nuestra fundadora y directora Alejandra Elstein. Edición N° 566 | Julio 2020 |

Otro Punto


Foto Diego Vignolo

EDITORIAL

Morir y seguirviviendo

Alejandra Elstein, directora del periódico Otro Punto, falleció el 20 de julio. Cuatro días después publica desde su indomable carácter periodístico la última edición desde su dirección física, pero deja vivo un fuego, que difícilmente podrá apagarse.

día era domingo por la tarde, más precisamente las 17 horas y 2 minutos. Un mensaje certero, es el producto de la nota que encabeza esta publicación, y que le llevó 156 minutos de trabajo, 4 páginas y 1.303 palabras. Síntesis de sus 55 años de vida.

El 9 de junio de 2019, la “Ale”, como la trataban cariñosamente sus afectos, se sentaba en esta misma computadora a narrar la crónica de su muerte bajo el título “He Muerto”. Lo hacía, como ella lo indica, bajo su irrevocable deseo de seguir viviendo y su férrea oposición a morir. Ese

Valor y coraje hacen falta para morir, como lo tuvo ella, pero valor y coraje hace falta tener también para estar vivo. Quizá las no ganas de morirse, eran eso, romper la hoja en blanco y escribirle una carta a la vida. No sabemos bien cuándo se empezó a gestar esta edición, cuándo la

La tía loca: José y su tía más loca compañera de risas, gritos y bailes.


3

genia de la lámpara empezó a verla venir en su mente. Lo que sí sabemos es que construirla fue un trabajo minucioso, experto, de todos los días, de lo cotidiano y lo compartido, lleno de alegrías y anécdotas. Algo de eso es lo que invitamos a leer en las siguientes páginas. Pamela Brizzo, la psicóloga de Otro Punto, despide la magia de Ale con un relato sobre la vida y la muerte. “A veces vivimos como si estuviéramos muertos, (...) Sin embargo, pocas personas tienen el don de morir como si siguieran viviendo”. Dicen que la galería de fotos que integra esta edición, no la aceptaron en el reconocido museo francés “Le Louvre”, porque los críticos no entenderían la alegría, el esfuerzo y el trabajo que contienen, y que incluso desbordan los pliegos que componen esta edición homenaje. En esas fotos podemos ver a la Ale en su rol de periodista, en lo que es solo un pedacito de todo lo que hizo con su profesión. Desde sus incios como una joven curiosa buscando la entrevista con Julio Iglesias, pasando por el humor de “entrevistar” a un caballo, hasta ser una periodista consolidada que pudo unir su pasión por la profesión a su proyecto de vida y familia. Cuando decimos que esta edición fue pura y exclusivamente dirigida y supervisada por Alejandra Elstein, queremos decir que con su amor por el periodismo, su carisma, su profesionalismo, su humildad, su compañerismo y su irreverencia y rebeldía periodística, fue capaz de convocar sin saberlo a los 30 periodistas riocuartenses y de la zona, que asisten a narrar lo compartido con ella. Reunidas por una iniciativa de la periodista Viqui Sagarnaga, quien propuso realizar un homenaje en vida, Marta Alicia y las mujeres del medio se movieron cual equipo para escribir y convocar a los colegas riocuartenses. Los textos fueron llegando a la redacción/casa de Otro Punto y en familia fueron leidos a la Ale, quien con sonrisa y humildad dijo “que verguenza, esto es mucho”. La admiración de sus colegas, las anécdotas compartidas, los aprendizajes mutuos y una partecita de la historia del periodismo ríocuartense se encuentran en esta edición para brindarle homenaje.

Siempre de fiesta!: Cualquier motivo era suficente para festejar, reirnos, llenar la mesa de cosas ricas y rodearse de la familia.

Los muchachos de su vida: Jorge, su amor, y Ale su hijo, los que más la hacían reir.

Tres generaciones: Ale con sus hijas y nieta Nina, tres generaciones a pura sonrisa.

Alejandra Elstein, o mamá y amor, como nos gusta llamarla a nosotros, nos enseño en la nota principal de esta edición, o mejor dicho durante toda su vida, a ser felices y darnos cuenta, a abrazar la vida y la muerte. Otro Punto fue creado hace 16 años por Alejandra como un espacio alternativo para denunciar, contar historias, pensar la realidad y mostrar otros puntos de vistas. Hoy nuestro desafío es mantener vivo a Otro Punto y en él, el espiritu de su fundadora y directora Alejandra Elstein. Jorge, Leticia, Emilia y Alejandro.

Abuelos: “Pude sentir lo que eran los nietos gracias a Nina” dijo Ale a Leti, su hija mayor.

Viva todo: Hermanas, hijas y su papá celebrando los 50 de la Ale.

Turnos por WhatsApp - 358 5180081

Agradecemos desde el corazón a: - Dr. Alberto Peyrano - Dr. Claudio Moscone - Dr. Luís Dibela - Personal de Quimioterapia de Neoclinica - Obra Social Prensa, Marta Maezo y Bibiana Marchizzio. - Farmacia Grassi sucursal virtual y sucursal frente Plaza Roca. - Sergio Chavero Y a todos aquellos que nos apoyaron durante los 6 años de enfermedad de Alejandra Elstein.


He muerto

POR ALEJANDRA ELSTEIN, ESCRITA EL 9 DE JUNIO DE 2019

He muerto. Si está leyendo estas palabras es porque mi cuerpo ya no es más mi cuerpo y mi alma o mí espíritu o mi energía o lo que fuere andan por alguna dimensión que desconozco.

La muerte ha llegado bajo mi más férrea oposición. No quería morirme. No porque hubiese hecho poco en este trayectosino porque sentía que todavía me quedaba mucho por vivir.

Primeros pasos: Alejandra en la redacción de diario Puntal.

Cada vez que en un cuento o en una novela leía una frase de este tipo me provocaba una enorme desaprensión. El final era la muerte. Irremediable. Así el genial Gabriel García Márquez anunciaba en la primera línea de su Crónica de una muerte anunciada: “El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo”. Y el resto de la novela lo empiezas a querer a Santiago pensando que capaz no lo mataban nada, pero sí, lo mataban. Lo primero que quiero decir es que la muerte ha llegado bajo mi más férrea

oposición. No quería morirme. No porque hubiese hecho poco en este trayecto sino porque sentía que todavía me quedaban mucha cosas por vivir. O por repetir. Nada extraordinario, o tal vez si, depende de cómo se mire. Estar con mi familia, ver un nuevo cuadro de Emilia, abrazar a Nina, apoyar a mi hijo en su sueño de un mundo mejor, sorprenderme con las reflexiones de Leticia. Caminar por el Parque, ver una película, abrir el cajón de mi mesa de luz, elegir un libro, tomar sol, bañarme, sentarme frente a la compu, reírme mucho, ir a votar, comer una mandarina y volver


Inmenso amor: Alejandra y Nina, su nieta.

Sueño cumplido: Con Jorge, su compañero de la vida en Cuba.

a reírme mucho. Tuve una vida hermosa llena de tíos, seis primos, cuatro abuelos, una bisabuela, tres hermanas, tres amigas, dos yernos, una nieta y por supuesto, un hombre hermoso por dentro y por fuera que me mimó hasta el hartazgo. No supe bordar ni coser pero siempre abrí la puerta para ir a jugar; tropecé como La farolera pero no me enamoré de un Coronel; no fui Cenicienta ni reina, no pude defender a nadie del Lobo y tuve muchos enanos que me cuidaron. Fui feliz adentro y afuera de mi casa. Conocí gente increíblemente buena y bastante mala. Me he sentido la peor y la mejor de todas. La más fea y la más linda, la más burra y la más genial. He pasado noches llorando pero también he amanecido con más fuerza que antes. Me he frustrado, cansado, fracasado y vuelto a cansar. Durante días he trabajado hasta 17 horas seguidas y sentí el placer de la tarea cumplida. Pero también me he encerrado algún fin de semana a pura pizza, Coca, tele y sexo hasta sentirlo en el último poro de mi piel. Alguna vez me pegaron y me humillaron pero también me abrazaron y me besaron y me llenaron de palabras adorables que me reconfortaban el alma. Odié mis piernas flacas hasta que me di cuenta que con ellas podía caminar y correr. No me gustó mi pelo hasta que quede pelada. Me avergoncé de mi madre alcohólica hasta que nos reivindicamos y la entendí y la amé y la extrañé y me di cuenta que era la única que siempre me decía que, aunque yo no tuviese razón, ella estaba de mi lado. Me esforcé en educar a mis hijos reprochándole que no fuesen como yo quería, hasta que empecé a aprender de ellos porque eran más sanos, más buenos y más nobles que yo. Pasé frío, pero siempre hubo alguien que prendía una estufa o me acercaba la bolsa de agua caliente para reconfortarme. Tuve la suerte de que alguien me tapara por la noche, de que mi esposo se pusiera a cocinar mientras yo redactaba alguna nota, de que algún profesor se ocupara en enseñarme, de que alguien me atendiera el teléfono, de que una amiga me invitara al cine, de que mi cuñada me prestara un libro, de que un conocido me viniera a visitar, de que alguien me llevara de viaje, de que alguien me eligiera para charlar un rato. Me he refrescado con la manguera en el patio, en la Pelopincho y en la pi-

Los Jueves: ese día se imprimía el Otro Punto, se doblaba y recibían visitas. Alejandra con su sobrina Josefina (arriba) y con la clásica foto del diario recién impreso (abajo).

leta del club Banda Norte o de algún hotel caribeño. Siempre pensé que no era importante el lugar sino la persona con la que estabas. Me he ensuciado las manos con grasa y con masa, con barro y con sal, con tinta y con mocos. No he pasado un solo día de mi vida sin comer o sin tener dónde dormir. Me fui de mi casa paterna porque me ahogaba y volví porque quería recuperar aire. Confíe y me desilusionaron. Confiaron en mí y los desilusioné. Conté y me contaron secretos. Tuve miedo y me protegieron. Tuvieron miedo y los protegí. Me caí y me lastimé pero siempre había alguien que soplara mis heridas. Me equivoqué y me corrigieron y me dieron otra oportunidad. Me revolqué en las hojas del otoño, en la arena del río, en la cama de mi amado, en el pasto recién cortado, en un charco de lluvia. Cuando era chica me rompía las rodillas jugando a la mancha en el barrio y me las volví a romper de grande jugando con Nina y José en el patio de sus casas. Acompañé a mi papá y a mi mamá en sus últimos suspiros y mi familia me acompañó en los míos. Vi el cielo estrellado de Alpa Corral, el sol de Cuba, la luna desde mi ventana, el viento desde la bicicleta, la tierra desde el colectivo, el tránsito desde la Plaza, el trigo desde el campo. Hice chocitas y huecos simulando que era mi casa y después hicimos mi casa con huecos simulando que era una chocita. He tenido una muñeca, un martillo, una bicicleta, un grabador, una taza de té, un par de zapatillas, una cajita musical, una mesa grande, un metegol, un chicle de tuti-fruti, una pelota de goma, una máquina de escribir, un mate, una radio, un reloj, un cepillo de dientes, una reposera, un cajón lleno de fotos, una biblioteca, un inodoro, una fiesta de cumpleaños y media docena de facturas. He tenido lectores a quienes les gustaba lo que escribía y otros que alguna vez me dijeron mercenaria. He gritado, pateado, puteado, bailado y cantado hasta quedar sin voz. Me han gritado, pateado y puteado hasta quedar sin voz. He dicho “mamá vení a tomarte unos mate” y me han dicho “mamá, vení a tomarte unos mates”. Me hubiera gustado haber sido docente de adolescente, socióloga y cantante. Me hubiera gustado hacer un gol sobre la hora y que me eligieran reina de la belleza. Cuando creía que tenía un problema horrible me iba a dormir pensando como Escarlata O'Hara en Lo que el Viento se llevó: mañana será otro día. Con limitadas capacidades intelectuales pude trabajar en lo que más me gustaba en la vida, el periodismo. Estuve en una redacción, en un acto de lanzamiento, en una villa, en una iglesia, en un barrio, en una cancha. Me ha recorrido la adrenalina de una noticia poniéndome los pelos de punta, he envidiado a los que pueden contar historias mejores que yo y me he sentido una fracasada cuando no podía transmitir con palabras lo que me pasaba en la cabeza y en el corazón. Lo peor que me pasó en la vida –y no por peor sino porque no podía saltear- fueron las matemáticas hasta que logré liberarme de los números. Lamento no haber logrado creer fervientemente en Dios. Le rezaba, le agradecía, le pedía, le prendía velas, le hablaba, y sin embargo siempre tenía una fisura en mi fe. Me duermo escuchando dos frases amorosas: “abela, vení a jugar conmigo” y “tía, vení a mi casa”. Por todo eso no quería morirme. Esta es la última crónica que publico informando sobre mi muerte. A muy pesar mío, no voy a poder contarles lo que sigue.

Me duermo escuchando dos frases amorosas: “abela, vení a jugar conmigo” y “tía, vení a mi casa”.

5


Hermanas por elección MARTA MAEZO

Hermanas: Alejandra y Marta, en una de las muchas actividades que hacían juntas.

Amiga, hermana por elección, la vida nos presentó compartiendo la redacción de un diario, pero nuestra relación fue más allá y se afianzó al enfrentar juntas, y simultáneamente los mejores momentos de un ser humano, parir hijes y criarlos mientras crecíamos como grupo familiar en una misma ciudad.Nos elegimos casi inconcientemente y circunstacialmente ta vez. Las situaciones que vivíamos como periodistas, como trabajadoras, como madres, esposas y compañeras.Y así nuestra amistad nos fue llevando a algo más profundo, porque compartimos la vida en una misma sociedad, un mismo contexto económico, social y familiar. Porque tus padres, hermanas, sobrines y cuñades son como míos también. Lo mismo me haces sentir vos con mis familiares. Embarazos, nacimiento, casamientos, fiestas de Fin de Año y también enfermedades y muertes.Terminamos dándonos cuenta que elegímos, sin ponernos de acuerdo, comprarnos las camperas del mismo color, la bicicleta para movernos y hasta nuestros hijes eligieron carreras parecidas.Todo ello nos convirtió, creo, en hermanas por elección. Porque nos acompañamos en esta vida que nos llevó a compartir muchos vivencias fuertes. Somos persistentes y regamos esa amistad con mucho cariño, esfuerzo porque tenemos que cruzar la ciudad para visitarnos, y darnos tiempo para contarnos todo los que nos pasaba.Los encuentros semanales son intercambios de borbotones de historias, hechos y hasta chismes que hemos recogido en los 7 días. Quedamos exhaustas de tanto hablar.Entre medio nos damos consejos para sobrellevar la adultez de nuestros hijes, la vejez de nuestros padres, el florecer de nuestros nietes y el deterioro de nuestros cuerpos. Sé que el universo nos puso frente a frente y nos elegimos, eso trasciende a esta vida terrenal, nuestras energías continuarán buscándose y con la misma alegría que disfrutamos de nuestra hermandad todos estos años volveremos a armar esta familia ensamblada por el amor y la felicidad que construimos. Nos vemos loca!!!!

JERICLES

Compañera de risas

A mediados de los años ‘80, apareció la Ale en la redacción de Puntal, desenfadada y amiguera,con una sorprendente manera de hacer periodismo: bien escrito, de investigación, con un estilo sencillo y capaz de emocionar. Como compañera de redacción, era mi probadora de chistes preferida: le mostraba los dibujos más zarpados (los que iba a enviar a Humor, Sex Humor) y si ella lanzaba esa risotada franca y espontánea que era su marca registrada, estaba seguro que el chiste iba a funcionar. Su alejamiento del diario dejó un vacío enorme como periodista y como compañera. Desde entonces, la sigo a través de su hijo de tinta y papel parido con el esfuerzo familiar que es “Otro Punto”, con esas notas “kamikazes” que tanto le gusta hacer. Hasta la próxima juntada, querida amiga

Sé que el universo nos puso frente a frente y nos elegimos.

rpomilio@fibertel.com.ar


VANESSA LERNER

Alejandra Gabriela

Periodismo y amistad: siempre un mate y un tema candente de la política estaba en medio de Vanessa Lerner y Alejandra.

Hace un tiempo le dije un día a un colega reconocido de la ciudad: “Vos sos el mejor de todos nosotros”. Con su permiso, me voy a retractar públicamente. Porque sin ninguna duda la mejor de todos es ELLA. Si, ELLA, la que nos demostró mil y una veces que el coraje que caracteriza a su forma de trabajar es insuperable. El resto le podemos poner mil horas de dedicación, decencia, honestidad, ecuanimidad en porciones razonables y tener buena pluma. Pero aventurarse como ELLA siempre hizo en dar aquellas noticias que nadie quiere que se conozcan, principio básico de nuestra profesión, la tienen como adalid, ELLA lleva la bandera. Orgullosa, soberbia, inteligente, esforzada y muy, muy valiente. Parece que no le tiene miedo a nada o a nadie. Cuando se sienta a escribir es implacable aunque eso signifique “quemar la plata”, como tantas veces le dijo su compañero de vida. Si la noticia lo amerita ELLA quema la plata. Pierde una pauta, pierde un cliente. Me consta y cómo. Lo peor que nos pueden decir a quienes abrazamos esta pasión es que la hacemos “por un sobre”. ELLA jamás manchó su producto a pesar de las innumerables ofertas que recibió. Al contrario. El teléfono sonaba y sonaba para “pararla”, para “operarla” y, salvo un par de situaciones donde hubo que poner el pie en el freno para evitar males mayores, ELLA no dudó. Fue al frente. Va al frente. Por eso el Cachi Gamond la echó de Puntal, ese lugar que ELLA amaba. Y se tuvo que reconstruir. Estuvo un poco a la deriva durante unos años hasta que se decidió y se convirtió en una empresaria independiente. Con una familia incondicional que hizo todo lo que había que hacer para que ese periódico se transformara en un éxito. Tuvo su propio “diario”, aunque fuera semanal y luego quincenal. Un día la llamé y le pedí una reunión. En su casa-hogar le propuse “volver al ruedo”. Comenzamos un programa de radio en el que durante dos años nos divertimos mucho hasta que no nos dio más el cuerpo. A la vez ELLA paría su cuarto hijo, el Otro Punto. Y me empezó a contagiar su energía, tan poderosa como su risa. Cuántas veces me golpeó la puerta de casa a los gritos, casi tumbándola, porque traía LA exclusiva. ¡Qué olfato! ¡Cuánta búsqueda! ¡Y qué pluma! Es un placer verla escribir sin sosiego (y sin corregir). Me enseñó a producir y realizar notas para un periódico. Nos potenciamos. Pero ELLA siempre estuvo varios peldaños por encima. Es difícil alcanzarla, seguirle el ritmo. Y eso hace más apasionante la tarea compartida de hacer periodismo. La huella que deja es tan profunda que nadie podrá

7

Es difícil alcanzarla, seguirle el ritmo. Y eso hace más apasionante la tarea compartida de hacer periodismo.

caminar sobre ella sin sentirse pequeño. La huella que deja será inolvidable. Esa llama nunca se va a apagar. Sí, lo logró, trascendió, a través de sus hijos, de sus amigas y amigos y a través de su profesión. En estos días ELLA acaba de tomar la decisión más difícil de su vida. Después de batallar seis años duramente contra el cáncer y no obtener la cura, optó por dejarse ir, lentamente, tranquila, sin sufrimiento, rodeada de los que la aman: Jorge, Leticia, Emilia y Alejandro. Ya escribió la nota. Porque no podía no hacerlo. Le va a contar a sus lectores, a sus seguidores, como lo hizo en estos años, cómo es… Yo, no puedo dejar de pensar en mi AMIGA y tampoco puedo parar de llorar amargamente por esa hermosa persona que tuve el honor de conocer. Gracias por incorporarme a tu familia, gracias por subirme al Otro Punto. El coraje con el que encaraste esta última nota, en la que sos protagonista absoluta, es apabullante. ¡Qué mujer, Alejandra Gabriela! ¡Qué mujer, la ALE!


JUAN CARLOS GIULIANI

MARIO MASSACCESI

Abrazarte a la distancia Combatiente de la vida

Juventud: En una de las mesas del Café de Juan.

Compartimos con Alejandra Elstein lo que fue seguramente una de las mejores redacciones de Puntal. Cuando el diario marcaba agenda, sudaba credibilidad y a los periodistas nos seducía más caminar los barrios, investigar lo que estaba pasando afuera, decir lo que otros callaban, que quedarnos sentados en un escritorio. En esa redacción Alejandra brilló con luz propia. Sensible, filosa, versátil. Capaz de cubrir un hecho policial, hacer una entrevista al político de turno, redactar una nota color o hacer la crónica de alguna familia desamparada de la periferia para emocionarnos hasta el caracú. Tejimos una relación de amistad y compañerismo que se permeó a nuestras familias y traspasó la línea de tiempo. Creo, y ella lo compartió conmigo alguna vez, que la echaron del diario por tenerme como su referencia periodística y sindical. Por eso dolió doblemente esa medida arbitraria, dictada por el revanchismo patronal. Los Gamond y compañía creyeron que la habían vencido. Existe el falso preconcepto que si no estás en el diario o en un medio de comunicación de los llamados grandes no existís como periodista. Se termina tu carrera. Minga. Alejandra se reinventó como tantas otras veces y lanzó su “Otro punto”, un emprendimiento familiar que terminó marcando un camino dentro de la prensa alternativa de la ciudad. Su lucha denodada contra esa enfermedad incurable es conmovedora y la muestra de cuerpo entero: Valiente, comprometida, desparramando esperanza, disimulando el dolor y sin abandonar jamás su vocación de gran contadora de historias. Alejandra, mujer franca, amiga, compinche, deja una huella indeleble en todos los que seguimos practicando el oficio más apasionante y peor remunerado de la tierra, y en los que creen que, a pesar de los pesares, un mundo mejor es posible.

Abrazo generoso: siempre abierta a la vida, dispuesta para las charlas.

No podemos construir nuestro pasado porque ya está hecho, ya nos ocurrió, ya fue. Pero sí, definitivamente, el pasado nos construye en quienes estamos siendo hoy mismo. Esta edición especial tal vez sea el fiel reflejo de eso: quien estás siendo ahorita mismo, más allá de los avatares y las jugarretas del destino. Tantos mensajes, tantos testimonios, tantos colegas diciendo presente en la hora más brava no son otra cosa, que lo que tus años -mi querida Alejandra- fueron desparramando por muchas partes y en mucha gente, sin darte cuenta, sin buscar nada a cambio, solo por el placer de ser y hacer de la vida una fiesta. “Hay gente que con solo decir una palabra, enciende la ilusión y los rosales…”, dice el poeta. Y eso queda para siempre. Y en algún momento vuelve en forma

de gratitud con un abrazo, una mirada, un silencio cómplice o en letra de molde, como cuando escribíamos nuestras crónicas antes del cierre de cada día del diario. Yo no quise faltar a la cita. Y acá estoy para abrazarte a la distancia, para arrancarte aunque sea una leve mueca de esa sonrisa gigante y generosa que siempre tuviste para todos. Acá estoy para seguir admirando tu valentía, tu autoridad y ese desparpajo hermoso de pelos revueltos y andar apurado. Yo no quiero faltar a esta cita que es de muchos, muchísimos que estamos presentes en la hora más brava para que sepas y te quede en claro que no estas sola. Más allá de la familia, el pasado vuelve amorosamente con nombres y apellidos para decirte gracias!

Muchisimos estamos presentes en la hora más brava para que sepas y te quede claro que no estás sola.


VIRGINIA SAGARNAGA LOPEZ

Facetas de una mujer con ñeque

En La Paz, Bolivia de donde provengo ÑEQUE se a popularizado como FUERZA! VALOR! es vocablo quechua aunque cite a zona aymara parlante en las zonas rurales y parte de la urbana. Y es el adjetivo que se me aparece cuando pienso en esta linda piba, en esta aguda periodista, en esta madraza, en la emprendedora que me fascinó y emocionó cuando la notificaron como: despedida, cesante del principal diario de la zona y alrededores. Su ñeque afloró entonces y se propuso hacer el de ella, su propio medio gráfico. Y vaya que lo logró. Involucró a sus aliad@s más cercan@s y convirtieron su sencillo hogar en una usina de sueños a donde podías ingresar con solo un par de palmadas, donde vos Ale miras firme a los ojos y con una semisonrisa vistes ese día con gracia y calidez. Durante un par de años desperté con vos y con Vanesa Lerner por fin, encontraba pares en el díal analizando y desnudando a tod@ integrante de la fauna político-empresarial-oenegenera-institucional con ironía y profundidad en ese inolvidable programa: “Las de 7 a 9” por la Gospell que también contó con la interesante participación de Marta Maezzo. Voces imprescindibles que hablen de nosotres, que cuestionan estructuras y procederes y los plasmen sin pelos en la lengua. Mujeres en las primeras horas del día poniendo sobre el tapete con otras ópticas la realidad cotidiana y que con ÑEQUE denuncien, repregunten, y sean capaces de enfrentar las consecuencias de muchas veces poderes inescrupulosos, que amparados en sus cuentas of shore quisieron doblegarte o ponerte en desigualdad de condiciones frente a frente en el ring de las posverdades. Reforzó mi credibilidad en tus escritos, verte a bordo de la simple bicicleta que tenés, por aquí y por allá, y que con esa misma escuela te acompañara el equipo que armaste desde tu trinchera familiar para repartir cada viernes el esperado Otro Punto. Cuando llego a Radio Universidad advierto el éxito de las notas porque

Te imagino también golpeando o tirando puertas cuando te ofrecían cambiar ese seductor Taunus ochentoso verde que orgulloso estacionaban en la puerta de tu casa desaparecen los ejemplares, y si se que trajo cola, llamo para que por favor me guarden uno, y ante la negativa, he solido comunicarme con vuestra oficina-living para que me reserven tal edición porque me he quedado sin ella y tu respuesta fue: pasa cuando quieras te las separo, no le hagas caso a la choca sabes que ladra pero no muerde. Gracias a tus contratapas de retratos conocí mucho mas a l@s ciudadan@s que admiraba, supe de otr@s y advertí costados mas sensibles en quienes por sus votos y /o adhesiones se nos hacen indigeribles. Conservo muchos ejemplares con las voces de quienes ya fueron a surcar otros cielos y de vez en cuando vuelvo a releerlos. Es que me pasa como con los vinilos y cd’s adoro encontrarme con el material físico, existan spotify o páginas web.

“En bolivia creemos muchisimos en las despedidas (...) y el domingo fui a una piecita en el fondo, donde tengo un lío (...) y cuando ya me venía, se me cayó un papel, tengo muchos papeles, lo iba a tirar y cuando mire bien era un Otro Punto. (...) me pareció impactante y para mi fué un guiño de la Ale!”

A veces cuando tenía que pisar algún consultorio u oficina y no veía tus ejemplares y si mucha frivolidad a todo color y vacía de nuestras realidades, me preguntaba, si aquí pudiese llegar el Otro Punto, tal vez se enterarían de los otros tipos de violencias, como cuando planteaste ese rotundo: Y SI ELLAS…que afortunadamente dí como trabajo práctico a mis alumnit@s del CAJ Ipem. 26 Juan Filloy de barrio Alberdi y que grabamos pensando frase por frase del por qué de tu escrito. En el mercadito de mi esquina solían comentarme sobre los artículos vinculados a music@s que publiqué en muchas oportunidades en el Otro Punto y me imagino la comidilla que fuí cuando cubriste desde la tapa uno de los hechos que viví cuando las fuerzas de azul me reventaron de un tajo la utópica burbuja de la integración latinoamericana. La pesadilla de esa noche fue mas transitable gracias a tu acompañamiento y al de muchisím@s colegas. Si alguna vez me voy de Río Cuarto, recordaré a la reportera que con todo el Ñeque que le dio la peperina en litros y litros de mate, esculpió a la “economista” que mientras escribía, editaba, también tocaba puertas y mostradores, solicitando o exigiendo publicidades y pagos. Te imagino también golpeando o tirando puertas cuando te ofrecían cambiar ese seductor Taunus ochentoso verde que orgulloso estacionaban en la puerta de tu casa, a cambio de algunos silencios o de “cargar tintas”, pruebas de que billeteras mataran galanes, pero no a todos como no lo lograron con el tuyo, ese Jorge al que tantas veces encontramos horas y horas frente a los monitores y a las impresoras. Recordaré que conocí a un ejemplo de batalladora, que diseñó su propio diario no siendo adolescente, ni soltera, que se sentó cara a cara con el poder en sus escritorios y en tribunales, que con la frontalidad que la caracterizó en una sociedad que gasta fortunas en mostrar el pelo mas brillante y cuidado, apareció en televisión completamente rapada, porque como tantísimas veces en su vida, volvió a generar empatía con la gente de a pie, esa que usa bicicleta o que conflictuada por algún hecho encontró en la voz e imagen de LA ALE une parecida que le hizo sentir bien y le transmitió valor y coraje o rabia para pensarse y volver a reconstruirse.


GUILLERMO GEREMÍA

Alejandra, la abeja obrera

11

Un periodismo zumbón que nunca dejaba de inquietar. Ese hizo Alejandra Elstein durante su prolífica vida como obrera de la prensa gráfica. Intrusa, intensa y merodeadora del poder de turno no dejó lugar donde sobrevolar con sus inquietudes de periodista de raza.

Tras 16 años de fundar, impulsar y dirigir Otro Punto, marca de medio de comunicación que gracias a su paciente trabajo logró imponer, podría haberse erigido en la reina de esa colmena familiar que la salvo de dos naufragios que a cualquier otro lo habrían hundido en el fondo del mar. Pero a ella no. El despido del Diario Puntal la dobló pero no la quebró. Le había entregado sus mejores energías de joven periodista trajinando las calles de la ciudad y alimentando con su afluente de tinta ese río caudaloso que era la redacción del matutino riocuartense a poco de ser fundado. En la desesperación del desempleo aceptó sumarse al equipo de comunicación del hombre fuerte de la política de la ciudad en los años noventa. Pero su vocación fue más fuerte. Puso en dudas el principio objetable de que “no se le muerde la mano a quién te da de comer”. Una cosa es ayudar a alguien con legítimos recursos propios y otra hacerlo con bienes ajenos mal habidos. De un instinto único para saber dónde estaba la noticia se conocía al dedillo el mundo y el submundo de los ámbitos donde transita el poder desde hace años en su Imperio del sur cordobés. Pero no era una aristócrata de la profesión y podía pasar sin escalas de los confortables sillones de los altos despachos de funcionarios a tomar mates en una villa sentada sobre un ladrillo para contar las historias de quienes están en el fondo rascando la olla. Con Otro Punto hizo proezas periodísticas que ninguno de nosotros pudo lograr. Obliga a renunciar a dos altas autoridades de la actual gestión municipal publicando sus agachadas en su periódico. Pero también consiguió y publicó las escuchas que ligaban a un jefe policial y sectores del narcotráfico poniendo en jaque no solamente a la fuerza del orden sino al poder judicial que debía investigarla, de donde ella hizo filtrar esa prueba contundente. Su gran logro periodístico de alcance nacional fue publicar el romance de un gobernador con proyección presidencial con una ministra de su gabinete y que se vieron obligados a blanquearlo después de esa tapa lapidaria. Como todo periodista que se precie de tal, tenia fanáticos seguidores y ácidos cuestionadores de su tarea. Si no fuera así hubiera pasado por la vida como una tibia realizadora de trámites administrativos más que

El Otro Punto de las cosas: Ale y Guille en el programa televisivo Asi Son las Cosas. Ella lo escuchaba cada mañana en la radio, opinaba, preguntaba, pedía canciones, se enojaba, se reía. como la “jugada” periodista que siempre fue. Hasta los últimos días desnudo al impúdico poder que se esconde en falsos buenos modelas. Y ya con su enfermedad a cuesta y los días contados puso en el lugar a la carta documento que le enviaron queriendo silenciarla. Con orgullo atesoro tanto su participación como panelista en el debate de ASÍ SON LAS COSAS como su incorporación este año como columnista en el programa de radio haciendo EL OTRO PUNTO DE LAS COSAS. Cuando ya sabía que todo estaba perdido no dejó de ofrecer su corazón y ahí tengo en mi celular una despedida en la que me reclama que “siga rompiendo el molde de la ciudad”. Seguiré intentando honrar su mandato. Dudo que pueda hacerlo como ella. Su sonrisa dulce de mujer realizada seguirá siendo una imagen imborrable. Como abeja pudo haber sido reina de su panal porque el néctar de las noticias la buscaba a ella. Pero prefirió ser obrera de la profesión más linda del mundo que ella engrandeció. Así son las cosas.

Seccional Río Cuarto

Lavalle 836, Río IV - Córdoba Teléfono-Fax: 0358-4646515 bancariosriocuarto@gmail.com


Mar de siete colores

PABLO CALLEJÓN

En pleno vuelo, se acercó a la ventana del avión y contó los colores del mar que rodeaba la Isla de San Andrés. La vi desbordaba de emoción por conocer aquel Caribe que había descubierto mucho antes en los relatos de García Márquez. Durante varios minutos, Alejandra calcaba con su dedo índice sobre el vidrio las formas sinuosas de aquel mar. Según nos contó después, logró contabilizar siete matices en ese mantel de algas y aguas transparentes que se abrazaban como en un espiral. Cuando finamente desembarcamos en ese paraíso turístico colombiano, pudo comprobar que el anillo de tonos turquesas, azules y esmeraldas cercaba al pequeño territorio de arenas blancas y hombres con rastas que hablaban en un extraña combinación de inglés y español. Cuando el hotel y la isla aún dormían, aprovechaba la soledad de la playa para releer en soledad los textos del Nobel colombiano. La incredulidad de Santiago Nazar antes de morir y el ímpetu indomable de Úrsula Iguaran se entendían diferente, quizás también mejor, con los pies en las aguas del realismo mágico. En aquel viaje la conocí personalmente. Ale nunca perdía la oportunidad de hablarnos sobre el amor inmenso por Jorge y sus hijas y el desafío permanente que implicaba sostener el semanario que impuso un punto mucho más interesante a la adormecida mirada periodística de la ciudad. Con un tonito cordobés y una sonrisa contagiosa, Ale te canta las cuarenta sin tener que levantar la voz. Sus relatos son un convite a calentar el agua del mate, sentarse en la parte más cómoda del sillón y tomarse un tiempo. Son crónicas que incorporan el desafío de la novedad, la intriga de la buena investigación y el deleite de las mejores plumas. Asegurarme el acceso a cada publicación me obligó a diseñar estrategias cada vez más convincentes. En el bar, las ediciones desaparecen como pan caliente y tuve que acordar con el barman el resguardo de un ejemplar a costa de mejorar mis propinas.

Dueña de una solidaridad a prueba de balas, nunca falló a una invitación de programas especiales y debates de la realidad. En su afán por interpelar la realidad, parece conservar aún la bohemia de las redacciones que descubren la historia sobre una mesa de café y apagan el celular para hablar mejor de periodismo. El oficio más lindo del mundo puede hacer temblar el sillón de un funcionario que dio el mal paso o contar con la precisión de una niña encantada los colores del mar. Alejandra sabrá darle formas a esas historias. Usted, solo debe asegurarse la propina en el bar.

Con un tonito cordobés y una sonrisa contagiosa, Ale te canta las cuarenta sin tener que levantar la voz.


FLOR IGARZA

¿Alguien tiene dudas que se la va a extrañar?

A veces conocemos ciertos nombres, ciertos apellidos, pero no sabemos quién es esa persona. Sin embargo, sabemos, tenemos claro que esa persona alguien es, alguien distinto/a es. Por lo general, suele suceder con quienes hicieron algo grande o quienes han cosechado un enorme respeto. ¿Alguien tiene dudas de si Alejandra Elstein forma parte de este grupo? Frecuentemente escuchaba hablar de ella pero yo, chica que estaba dando sus primeros pasos en el periodismo, de pueblo y no de Río Cuarto, todavía no tenía la fortuna de conocer quién era ‘la Ale’, como le decía la mayoría. Fue en septiembre de 2018 cuando tuve el gusto de descubrir por experiencia propia quién era la periodista admirada por todos sus colegas. No sólo iba a hablar con ella sino que, además, la entrevistaría. Sí, ¡yo iba a hacerle una nota a la gran Ale Elstein! Aunque el motivo periodístico no era el más divertido, para mí ese día ya estaba ganado, ya era un día para calificar de positivo. Y con el motivo de la entrevista me refiero a que era por el fallecimiento de De la Sota. Nos recibió en su casa con esa alegría que tanto la caracterizaba y recuerdo particularmente que me enamoré de su enorme biblioteca. Como los tiempos de los medios nos corren, si bien la nota era grabada para ‘Telediario’, no nos pudimos detener en sus lecturas favoritas. En lo que sí me detuve fue en comprender, en caer en la cuenta por qué Ale era Ale en el periodismo. A partir de ese día la comencé a seguir en cada publicación de ‘Otro Punto’, en cada nota que le hacían. Y, de pronto, me di cuenta que yo también me había transformado en una admiradora suya y ella, en una referente para mí. Y es que… ¿Cómo no admirar a una mujer que realmente se mete con el poder en base a la información que obtiene con el fin de sacar a la luz esas verdades que muchos quieren que permanezcan ocultas? ¿Cómo no admirar a una mujer que dice siempre eso que muchos están pensando pero que muy pocos se animan a decir? ¿Cómo no admirar a una mujer que, con su tarea periodística, instala los temas con los que gran parte de los medios de la ciudad llenan la semana? Pero, fundamentalmente, ¿Cómo no admirar a una mujer que aprendió a reírse de la vida? La verdad es que llevo días preguntándome si me enseñó más del periodismo o de la vida en sí misma. Y como todavía no tengo una respuesta clara, quiero creer que aprendí de ella de las dos cosas en la misma cantidad. Sólo sé que estamos hablando de cantidades grandes. Por eso, además de las charlas y risas que hemos compartido en este tiempo, sobre todo en ‘Así son las cosas’ (con ella siempre había una risa para compartir), me saca una sonrisa que mi última nota a Ale haya sido por el día del periodista. Siento que, de algún modo, la pude homenajear. Y demás está decir que en esa charla no sólo hablamos de periodismo, también me dejó lecciones para aplicar en distintos ámbitos de la vida, como siempre. No quiero terminar sin dejar un interrogante. Cuando la sociedad argentina se quedó sin la figura de Dante Panzeri, el público, ante determinado suceso, se preguntaba: ¿Qué hubiese dicho Panzeri? En este caso, la consulta sería (aunque resulte incómodo para los periodistas): ¿Qué cosas no nos enteraremos sin Ale? Como profesionales que vamos tras los hechos noticiosos, intentaremos que sea la menor cantidad de cosas posible pero, ¿alguien tiene dudas que se la va a extrañar? En el periodismo y en la vida.

13

VALE CABALLERO

El fuego

Durante un tiempo escribí una columna Cultural en Otro Punto, tu hijo más preciado y el motor de tu pujante modo de hacer periodismo desde una pluma honesta y sincera. Fue un lindo espacio para expresar mi mirada y hasta pude contar con un espacio para despedir a mi viejo . La última vez que nos vimos, hace ya un tiempo, nos dimos un abrazo de esos que se dan desde la trama misma de la que estamos hechos. Gracias Ale por tu luz honesta, por sacar la voz de los que muchas veces no han tenido voz, gracias por abrir una puerta para perder el miedo de emitir tu verdad y enfrentar a los que detentan poder y parecen intocables. Gracias por esas columnas que siempre supiste escribir desde las vísceras, sin la necesidad de ser políticamente correcta, gracias por dejarnos el legado de la resiliencia sin perder jamás esa sonrisa franca y ese espíritu de fuego. Te abrazo desde el alma.

RUBÉN DARÍO RAMÓN

Misión Cumplida

Conocí a Alejandra a finales del 90 cuando hice reemplazo de vacaciones en diario Puntal, ella afianzada como cronista y reconocida dentro de la redacción, se movía con soltura, no tuve relación, pero, supe que era respetada. Su salida del diario, me sorprendió, imagino no debe haber sido fácil, aunque el tiempo demostró que ella no se iba a rendir. Cuando se habla de reconvertirse o reinventarse, cuando se habla del rol de la mujer, cuando se habla de lucha, cuando se habla de templanza, quizá se pueda hablar de Alejandra. Desde OTRO PUNTO ideó su canal de expresión y logró imponer un producto innovador que, claramente, la sociedad reconoce. Muchas de sus tapas fueron primicias, marcaron agenda periodística y sus temas se replicaron tarde o temprano en el resto de los medios. Recuerdo el romance De la Sota-Nazario, entre tantas otras. Se animó a publicar, desafió el poder más de una vez, mostró sensibilidad, no aparentó ser lo que no era, habló claro y habló de todo, por eso se convirtió en una periodista reconocida. La profesión me permitió, con el tiempo, tener contacto de colegas con Alejandra y supe de su curiosidad, de su olfato por la noticia y también de su eterna sonrisa. Sus presencias desinteresadas en Fm Libre y en cuanta oportunidad la requerimos en Somos Noticias aportaron conocimiento y frescura, aún, cuando hablaba de su propia enfermedad. No tengo dudas, cuando se hable de periodismo en la Ciudad, se hablará de Alejandra Elstein.

NICÓLAS FLORIO

La alumna superó al maestro, si es que uno lo fue. En la Universidad, sus preguntas arrancaban respuestas que creía no tener, pero que estaban guardadas en la experiencia. Así es Alejandra Elstein, formada, observadora e inquisitiva, con cualidades que juntó para desarrollar en su criatura “Otro Punto”: Coraje y un periodismo distinto. Bravura para afrontar la vida y sus adversidades. Oficio para abordar la nota esperada pero que a veces no aparecía en otros medios. Inteligencia para abordar la profundidad del análisis. Su trazabilidad es el periodismo.


Postalesde una pe GALERÍA DE FOTOS

Ocurrencia infinita: nadie se iba a salvar

Escuchar para preguntar: en una entrevista al ex intendente de Río Cuarto, Antonio Rins.

Maternidad y teclas: con su hija Emilia e presión sobre la máquina de escribir, las


eriodista

15

Secreto: ¿Qué le habrá dicho a Raúl Alfonsín, el ex presidente de la Nación, en ese saludo?

de su humor y sus preguntas.

en brazos, coordinando la ideas y una mamadera.

¿Quien le pidió la foto a quién?: La Ale junto a Araceli González en una visita que la artista hizo a Río Cuarto.

Desafiante: con esa mirada apuntaba a buscar respuestas para los temas que palpitaban en la ciudad.


POSTALES DE UNA PERIODISTA

El debut: en la conferencia de prensa de un jóven Julio Iglesias, junto a su compañera de secundario Norma Cuesta (derecha). Dicen que ese día se decidió por el periodismo.

En la calle: en la cobertura de alguna fecha patria, mirando y anotando.

Felíz y cantante: en una entrevista a Ulises Bueno previo a un Show. Sí, la entrevista terminó con ella y él cantando "Dale vieja dale, cerrame la ventana prendeme el aire".

Otro tiempo: cuando el coronavirus era un cuento chino y se podía bromear. Acá en un cruce con Patricia Bullrich.

Tarea cumplida: después de compaginar y doblar una edición del Otro Punto.

A la cancha!: Ale y Jorge cubriendo la liga de profesionales. Mate, amigos, chori, fútbol, charlas y noticias, todo podía pasar en las tarde de cancha.

Encuentros en la cocina: hablando de la edición de Otro Punto con las visitas de sus hijos Alejandro y Leticia y de su yerno Nano.


HERNÁN VACA NARVAJA

Una enorme periodista Alejandra Elstein siempre ha sido, para mí y para muchos, sinónimo de periodismo. La conocí en los ´90, en diario Puntal. Yo había trabajado en Página/12 Córdoba, había publicado mi primer libro y cubierto para distintos medios del país el juicio oral y público por el crimen de María Soledad Morales en Catamarca. Alejandra receló enseguida de ese extraño de pelo largo que llegaba de paracaidista a su lugar de trabajo. Orgullosa, tardó en bajar la guardia. Yo la seguí como pude en la descollante cobertura que hizo cuando desapareció la pequeña Micaela Ávila y la ciudad se llenó de angustia y policías. La recuerdo todo el día en la calle, buscando información. Y sobre el cierre, murmurando por teléfono las últimas novedades. Alegre y simpática, era muy profesional y reservada en su trabajo. Un día nos enteramos por la tapa de Puntal que había entrevistado en exclusiva al único detenido por crimen de la pequeña Micaela. Respeté su sano egoísmo y entendí que estaba ante una periodista de raza. Aprendí mucho a su lado: de su humildad, de su orgullo, de su perseverancia. Alejandra puede ser implacable cuando olfatea un dato. Y disfruta como nadie del mejor oficio del mundo. Por sus venas corre la adrenalina del periodista y ningún obstáculo es capaz de frenar su perseverancia. Es, literalmente, una perra de caza. Y es periodista las veinticuatro horas. Lo era cuando llegaba a la redacción de Puntal, pero también cuando tomaba el té con sus amigas, participaba de algún evento social -no deben haber sido muchos, porque no comulga con la hipocresía- o llevaba a sus hijes al club. Siempre atenta, el oído abierto, la mirada inquieta. Nos dolió cuando echaron a Alejandra del diario. Hoy me reprocho no haber hecho todo lo necesario para revertir una decisión tan injusta. Un chisme de pasillo que llegó a oídos del dueño y el lavado de manos

del trepador de turno que dirigía el diario a golpes de obsecuencia privaron a los lectores de Puntal de una de sus mejores periodistas. Pero no a los riocuartenses. Al poco tiempo, Alejandra demostró que el fuego sagrado de la profesión se alimenta con pasión y compromiso al crear el semanario Otro Punto, un emprendimiento construido a fuerza de ovarios, entusiasmo y profesionalismo. Un medio que se pronto se hizo un lugar en la ciudad a golpes de primicias, rigor, compromiso y audacia periodística. Alejandra arrastró en la aventura a toda su familia, que entendió que debían seguirla para no perderla. Y que todos, en esa loca aventura de crear un medio propio, serían felices. Todos para una y una para todes. Tengo el orgullo de haber colaborado en varias ediciones de Otro Punto. También de haber sido entrevistado por Alejandra. Sé que mi historia familiar siempre la conmovió. Hace diez años le conté que en Córdoba se juzgaba a los asesinos de mi padre y otros treinta presos durante la dictadura militar. Estábamos sentados en un banco, en el campus de la Universidad, frente al comedor. Cuando apagó el grabador, ella lloraba sin consuelo y yo intentaba consolarla. Sentí mucha ternura y comprendí, otra vez, que estaba frente a una gran periodista, capaz de empatizar con su entrevistado, de sentir como propias las historias ajenas. Porque el periodismo es un poco eso: vivir, tomar prestadas, alimentarse de historias ajenas. Conscientes -o no tanto- de que esas historias también nos transforman a nosotros, nos alimentan. Y Alejandra ha contado tantas que se contagió la vitalidad, fortaleza y apego a la vida de sus entrevistades. Porque como decía el gran Ryszard Kapuscinski, no se puede ser un buen periodista si no se es buena persona. Y Alejandra es la mejor de todas.

Nueva dirección - Colón 227

Ituzaigó 1013


OSVALDO ALFREDO WEHBE

Valiente

El adjetivo que encabeza este pequeño escrito sobre Alejandra Elstein, la define plenamente. Se pueden agregar varios. Muchos; que la describirían como cronista, como amateur y profesional del periodismo, como mujer, madre y amiga. Todo eso integrará un árbol bello y decidido a permanecer en el tiempo, para que desde sus frutos beban la manera de hacer este trabajo todos aquellos que se pregunten la manera de hacerlo de forma digna. No compartí trabajo codo a codo o día a día con Alejandra. A pesar de ello, el paralelismo que me une respecto al deseo de no someterme al sistema así porque sí, me obliga a aseverar que hay un hilo conductor entre su heroico trabajo, sus peleas incansables, su audacia a la hora de denunciar injusticias y mi regocijo de saber que lo hace, que me limito a admirarla desde siempre. A conocer que los "desamparados" por los medios hegemónicos, tendrán su lugar en algún otro punto comunicacional. Que eso que nos pasa a diario con los espacios de todo el país, rendidos a los pies de una empresa espuria o una línea política que precisa de mentiras para crecer, tienen un correlato en una puerta abierta a la verdad y al aire puro y que si bien, posiblemente no ganen la pulseada, al menos indican como lo hace desde siempre Alejandra, que nunca estará todo perdido. Era eso. Pura admiración. Por Alejandra Elstein. Con la palabra, la pluma, y si es necesario, una espada.

Su audacia a la hora de denunciar y mi regocijo de saber que lo hace, que me limito a admirarla desde siempre.

MARCELO IRASTORZA

19

Unidos por la misma pasión

Querida Ale: te conocí por mediados de los años 80. Ambos estudiábamos comunicación y trabajábamos en el diario. Eran tiempos de pelo largo y mucha bohemia. Bohemia periodística. Las clases de Sociología con el profesor Miguel Boitier se entremezclaban con las notas de todos los días. Buscando noticias como un cazador yendo tras su presa. La Redacción era nuestro segundo hogar. O quizás el primero. Esperando el tema que nos designará Pablo Mendelevich, nuestro director, o el que nos sugiriera Julio Perotti, su sucesor. Los temas policiales y judiciales te encantaban. Aunque también los políticos. Nos encontrábamos a la mañana para arrancar el día y seguíamos a la tarde al ritmo de la redacción caliente que se paralizaba cuando asomaba la medianoche. Recuerdo tus informes sobre los principales casos judiciales de la ciudad. El Banco Popular, el caso Micaela o el de la joven Mansilla, por citar algunos. Fueron muy leídos. Tu vocación por contar historias parecía no tener fin. Hiciste diario, micros por radio y columnas por televisión. Pero lo tuyo era escribir. Contar historias, conseguir primicias e investigar hechos de corrupción. Un camino plagado de satisfacciones pero también de sinsabores. Como la vida misma. El periodismo moldeó nuestras vidas. Aunque, claro está, con nuestros propios estilos. El tuyo y el mío. Como dos senderos separados que terminan convirtiendo hacia un mismo destino: el de la noticia. Seguiste tu raid con tu Otro Punto pero siempre con el mismo norte: el de informar a los riocuartenses. Informar, analizar y opinar. Y siempre con la alegría de ver nuestros artículos en las manos de nuestros lectores. El destino nos separó. Yo seguí en Puntal y vos encabezaste tu propio emprendimiento. Pero a pesar de estar en derroteros distintos nos seguía uniendo la pasión por las noticias. No fue casualidad que nos conociéramos. ¡Gracias por tanto periodismo!

Para trasladar, 33 años de antiguedad

Pastas frescas - Empanadas - Sandwiches

VENDO AGENCIA DE QUINIELA 0358 - 154290104 / 0358 - 4620624


VIVIANA POMILIO

Con Ale la vida nos unió muy tempano. Viviamos en distintos barrios, íbamos a escuelas distintas pero nos encontró la construcción de la parroquia Jesús Resucitado y ahí estábamos en el grupo juvenil. Fue a mi cumpleaños de15 y yo al de ella. Nos encontramos en la universidad y la misma carrera (ciencias de la comunicación), compartíamos peñas, estudios, amigos que aún conservamos, Pihué bar, vivimos juntas un tiempito en una pensión y nos enamoramos en la misma época. Ella de quién fue y es su gran amor, Jorge Floriani. Con los años vinieron los hijos, la profesión, los buenos y malos momentos y allí, algo siempre nos encontraba y entre acompañarnos de donde podíamos nos animamos, junto a Normita Cuesta, a hacer radio y nos divertimos muchísimo mientras renegábamos para ganar unos pesos. La vida, siempre no encontraba en los afectos y los desafíos que nos contábamos en los recodos del tiempo que encontrábamos, en una esquina,en el mate circunstancial, en el Cispren, en algún pasillo mientras andábamos trabajando. Una mujer con todas las letras, gran profesional, con enorme capacidad de trabajo y voluntad de acero. Madraza, sensible, emprendedora, compañera, buena amiga y sobre todo un ser de luz. La luz que se escapa de tu sonrisa y siempre conservaremos como muestra de la valentía que ha signado toda tu vida y me quiero quedar con eso

PABLO FERRARI

Ejercer la vida hasta el último suspiro

Alejandra era capaz de darle vida a las cosas. Será porque escribía con el corazón junto a la mano, que era capaz con sus crónicas, de rescatar para siempre del olvido las historias que se esconden en la aparente rutina. Ejercía artesanalmente el viejo oficio de los cronistas. Y escribía con la misma cadencia con la que hablaba, degustando cada frase como a un caramelo interminable. Hay tanta evidencia de su fervor por la palabra escrita, por el periodismo ancestral. Sin embargo, si la vida es construcción, su obra, su huella, es tanto más profunda que el amor audaz que sentía por el periodismo. Esa fue la excusa de nuestra última comunicación. El último mensaje que le envié, era de gratitud. Ale había publicado un video en el que bailaba en medio de una situación complicada.

Bailaba feliz, como si tuviera toda la vida por delante. Y sonreía. Y desafiaba a la muerte. Y les ganaba a todos. Eso le agradecí. Ejercer la vida hasta el último suspiro. Con sus pasiones inmunes a sueros y terapias. Alejandra no murió después de haber vivido, sino mientras vivía. Esa intensidad de vivir plenamente, era su noticia más maravillosa. Que el bendito oficio del periodismo haya sido parte de sus reservas vitales, nos reconcilia con esta profesión a menudo ajada y brumosa. Suele decirse que la muerte hace mejores a las personas. Ella ya lo era, ya lo había aprendido. Con Alejandra la vida nos hizo una señal. Ojalá estemos a la altura, para aceptar el desafío, para ser mejores, más felices y “que nos demos cuenta”.

Abrimos de 14 a 20 hs

Ale por Magalu

LAURA A. PEREYEA

Me invitaron a escribir de Alejandra, y pienso en la primera vez que la ví como periodista de Puntal, yo estudiaba comunicación y ella ya era una reconocida profesional del periodismo escrito que seguía con intensidad el caso de Laura Mansilla. Calzada en sus jeans y con mirada intensa, buscaba indicios en detalles, repreguntaba, perturbaba a abogados, su inquisición iba a lo profundo, no pedía permiso en un mundo profesional más masculino, ella abría espacios y nos los abrió a muchas... Alejandra es de la camada de periodistas que se hicieron a lápiz y anotador, a grabador y búsqueda, periodista de investigación, de chequear fuentes, no periodista 3.0, periodista de teléfono fijo, de ensuciarse las manos con tinta de diario, de correr tras la palabras de asesinos, madres corajes o almas en pena.Hoy me piden escribir de vos Alejandra y si bien no somos amigas y nuestros encuentros a lo largo de este camino no han sido demasiados te quiero agradecer por tu lucha, por no tranzar con tus sueños, por tu inmenso aliento de vida, por demostrar que el camino se hace sembrando, por amar con tanta pasión la profesión, por haber puesto otro punto para pensar, por todas tus palabras, por nunca haberte quedado al borde del camino…Abrazo fuerte de esos que llegan al alma.


Escribre

Pamela Brizzio Psicóloga

Despidiendo la magia

El cielo gris acompaña nuestras almas dolidas y nuestras lágrimas sentidas. Hoy te fuiste con la entereza que siempre te caracterizó y nos enseñaste con tu partida que la vida hay que vivirla a pleno y la muerte hay que recibirla igual.

A veces vivimos como si estuviéramos muertos. Sin embargo, pocas personas tienen el don de morir como si siguieran viviendo, y así eras vos…

Cuando te conocí querida Ale, la tormenta de tu cabellera, el brillo de tu sonrisa y tus ojos simpáticos me hicieron sentir como si nos conociéramos de toda una vida. Tenías el don de hacernos sentir cotidianos, cercanos, amigos. Tu ser periodista salía por cada poro de tu ser y tu generosidad me resultaba admirable. Había honestidad en tus palabras y franqueza en tus reflexiones. Me diste un lugar hermoso, confiaste que yo podía expresar con palabras reflexiones que pudieran servirle a alguien para pensar y sentir el mundo, y lo hiciste aun cuando yo no lo sabía de mi misma. Siempre te agradeceré por eso. A veces vivimos como si estuviéramos muertos, y esta realidad es más común de lo que suponemos. Sin embargo, pocas personas tienen el don de morir como si siguieran viviendo, y así eras vos… lo suficientemente perspicaz y osada para morir dejándonos la sensación de que sos inmortal, y que simplemente el cuerpo te quedo pequeño, que tanta energía no encontró como sostenerse en lo material, pero que tu alma sigue aquí, contagiándonos una sonrisa, recorriendo la ciudad y regalándonos tu mirada aguda y perseverante. Eras mágica, con un autoestima admirable, llevaste tu enfermedad con la misma voluntad con la que vivías, nunca ocultaste lo que pasaba en tu cuerpo y en tu alma, compartiste tu experiencia y no te abrazaste a la autocompasión ni esperaste sacar provecho de la lastima. ¡Mujer admirable y valiente! Mientras escribo estas líneas el día sigue gris, la humedad del ambiente moja nuestro dolor y cual sol que se asoma entre las nubes del tormentoso día,

cual dios febo que transforma el reflejo de gotas en un bello arco iris, del mismo modo el alivio llegará a quien necesitamos consuelo por tu ausencia. No hay dolor eterno, tampoco hay diluvios eternos. Sabiamente la naturaleza nos reconforta, nos recuerda que el sol siempre sale, pese a las nubes, pese a todo y del mismo modo, tu calor al despedirte nos reconforta en el medio de nuestro sufrir, y seguramente si nos permitimos sentir, si nos esforzamos por atravesar las nubes de nuestro duelo, nos dirás al oído que siempre estarás para escuchar los latidos de nuestro corazón. Tu muerte nos cala tan profundo Ale, que nos cuesta imaginarnos sin tu presencia visible entre nosotros. Tus ocurrencias, tu sentido de la vida, tu mirada sagaz, tu forma de tomarte cada situación de la vida, incluso tus batallas, serán motivo de recuerdo y eternidad. Y lo curioso es que terminar este escrito en tu honor se me hace tan difícil como despedirte, quisiera que no terminara nunca. Me empujaste a poner en palabras mis sentires y compartirlos con el mundo, sin cuestionar una sola de ellas…así de dadivosa eras. Hoy me toca poner palabras a tu despedida y ¡cuesta tanto Ale, realmente mucho! Estoy segura que el cielo quedará enamorado de vos, con tu brillo y tu seguridad de siempre. Tus padres seguro te esperan para cobijarte y celebrar tu vida. Nosotros, aquí, despedimos tu paso por nuestras vidas y te atesoramos para siempre. No nos abandones nunca y sonríenos desde el cielo, aun necesitamos tu luz y tu encanto. Los simples mortales te despedimos con amor. Que en paz descanses esplendida y mágica Alejandra! Gracias por tanto.

CM


ALEJANDRO FARA JAVIER LUCERO

Creible y amiga La mirada inteligente

Un día llegó la Ale en bicicleta a la casa del Chingolo para decirle que quería hacer un diario y que él tenía que ser el diagramador. Le dijo que si y desde entonces, hasta que hace casi 8 años cuando le dio un Acv, fue el autor de los diseños de Otro Punto. Así me lo contó hace un rato cuando nos sentamos en el comedor de su casa de calle San Lorenzo. Y ahí recordé que la primera vez que hablé con vos, Ale, fue cuando Mendelevich te designó para que corrijas mis notas en Puntal, apenas ingresé. Así que cuando, años después, empecé a escribir las policisles para Otro Punto fue un orgullo muy grande para mi. Generalmente salía de la radio, a las 9 o 10 de la noche, iba a un ciber frente a la plaza y con los datos que tenía iba saliendo la nota para la edición. Al mismo tiempo, del otro lado, o sea en tu casa, Chingolo, José Luis Barrozo, o Tote, como lo llama el Tortuga, diagrama la revista. Dice que a esa hora ya terminas de escribir y casi siempre te pones a planchar, tus hijos van buscando la cama, mientras la diagramación sigue. A la medianoche de los miércoles invariablemente te dormis en el sillón envuelta en la campera de lana verde de tu vieja, pero a las 3 o 4 de la mañana te despertas para ver el modelo terminado del Otro Punto.También obstinada con el oficio me viene la imagen del sánguche que compartimos en una siesta frente a los tribunales en un cuarto intermedio del juicio por el crimen de Claudia Muñoz. Chingolo quiere que no deje de poner que le gusta porque siempre tenés el si, sos su periodista más creíble y, sobretodo su amiga. De mi parte, una tremenda admiración por tu valentía, humildad y búsqueda de la verdad. Pero especialmente ese afecto franco que me regalaste desde aquel día en la redacción.

La Ale es uno de los rostros más encendidos de una redacción efervescente. En ese microclima andan mezclados el vozarrón de Pipón Giuliani, el genio del Jeri, la zurda talentosa de Toté Barrozo y en medio de ese dream team, andamos los novatos buscando hacernos un lugar en la fotografía ochentosa donde se escuchan los últimos teclazos de las Remington y los diagramadores dibujan a mano alzada la hoja de ruta de las noticias. En esa redacción, la pluma de la Ale refulge, brilla con propia luz. No le mezquina el cuerpo a los casos más calientes, todo lo contrario: se enciende de adrenalina cuando la historia se desmadra y hay que meterse hasta el tuétano para salir a contarla. Envuelta en el humo de un pucho teclea frenética. La imagen genera una mezcla de admiración y frustración: cómo hace para que esas páginas tan blancas se cubran de historias urgentes en tiempo récord, para que lo que cuente no sea hojarasca sino sustancia pura, palabras

que seguramente te van a emocionar, que te harán reflexionar o te arrancarán una sonrisa, que encenderán el debate y la polémica pero que nunca, jamás, te van a dejar indiferente. Junto con la periodista de raza, se revela la luchadora que en las malas saca los dientes, que se reinventa, funda un medio nuevo en la ciudad y desde una plataforma familiar se las ingenia para no dejar de hacer el juego que mejor juega y que más le gusta. Y por encima de todo eso, esa fortaleza tan suya para darle pelea a la enfermedad traicionera, para redoblar el esfuerzo cuando todo invita a tirar la toalla, para ser madre, esposa, periodista, buscavidas a ultranza y sobre todo una mujer digna. Estas palabras garabateadas desde la impotencia se niegan al cierre. Uno quisiera que tuvieran la fuerza de un abrazo apretado, del profundo respeto, de un cálido bálsamo para el Tortuga y sus hijos, de un hasta siempre para vos, Ale.

Y por encima de todo eso, esa fortaleza tan suya para darle pelea a la enfermedad traicionera, para redoblar el esfuerzo cuando todo invita a tirar la toalla.


JULI FERNÁNDEZ

El último año

Recuerdo la primera vez que la Ale me hizo llorar con una de sus notas. Se titulaba “Que seamos felices y nos demos cuenta”. Con el correr de los años me adentré más en su trabajo e inevitablemente comencé a admirarla. Cualquier viernes en el que “no pasaba nada en la ciudad”, podía cambiar rotundamente con alguna de las bombas que tiraba el Otro Punto. Con un trabajo sigiloso de días (quizás meses) de investigación pero que, una vez publicados, tenían a toda la ciudad hablando de eso. Tuve el placer de conocerla hace poco más de un año. En los veranos en los que los más jóvenes nos quedábamos “a cargo” de Así son las cosas, la invitábamos a hablar de diversos temas. Charlar con la Ale siempre fue tan ameno y enriquecedor que ni cuenta nos dábamos que hacía una hora que estábamos al aire. Coraje, empatía, tenacidad, pasión. Eso nos transmitió. Coraje: por cómo se enfrentó al poder en más de una ocasión. Empatía: porque supo darle voz a aquellos que no encontraban un lugar en el cual denunciar las injusticias que vivían. Tenacidad: porque no había información a la que no pudiera acceder. Pasión: porque hizo de esto su forma de vida y nos animó a más de uno a creer que se puede ser feliz haciendo periodismo. Compartí más momentos con ella en este 2020, su último año en esta vida. Audiencias de juicios y actos de campaña fueron las últimas coberturas en las que coincidimos. Me dio muchos consejos y siempre tenía una birome para prestarme (ahí comprobé que no importa cuan millenial seas, no hay como tomar notas a mano). Por esas cosas de la vida, hace poco encontré una lapicera que era suya y que me olvidé de devolverle. Cuando la vi, volví a lagrimear como cuando leí por primera vez aquella nota. Que seamos felices y nos demos cuenta. Al menos podré presumir y decir que, literalmente, me quedé con la pluma de la mejor periodista que tuvo Río Cuarto. Volá bien alto Ale, te quiero mucho.

LU CEJAS

Te conocí hace ya varios años, yo,incipiente cuasi comunicadora y eterna estudiante de la Uni,pero con el sueño intacto de ser PERIODISTA, escuché tu nombre en el "gremio", lugar que tanto nos cobijó con el calor compañero. Vos a cargo de tu "Otro Punto" que yo ya leía y a veces me permitía verte en la tele como columnista de algún tema en particular. Viniendo de la región, (Gigena, más precisamente), fue como un shock conocerte en persona, cómo nos pasa a los del "interior" cuando se materializan esos hombres y mujeres que vamos admirando por ésta aventurable profesión. Luego,los encuentros fueron cada vez más, alrededor de jornadas de capacitación, lucha o incluso, compartir mesa en alguna "cena del Periodista"; así como tú nombre siempre presente detrás de alguna "polémica" noticiosa. Que orgullo decir en mi Pueblo, que yo conocía a quien escribía esas notas. Que lindo escucharte, leerte, saberte.

ESTELA ZOGBE

Querida Ale quedan en mi retina instantes bellos cuando iba a estudiar a tu casa Comunicación, y pude ver el amor de tus padres. Instantes en el diario Puntal cuando hicimos una nota y Pablo Mendelevich nos felicitó por escrito. Como nos reímos. Cuantas anécdotas! Tu grandeza tu lucha por decir la verdad! ale querida edificaste lo más grande, el amor en tan bella familia, y de las amistades que te quieren. Te mando un abrazo inmenso como el que nos dimos tantas veces, abrazo hecho oración.


CARINA AMBROGI

Entrevisté a Alejandra en el año 2012, para la tapa de la Revista Simone, una edición con perfil feminista que armamos ese año para la ciudad de Río Cuarto. En la tapa poníamos la historia de mujeres destacadas en el ámbito laboral. No la conocía, yo no conocía a casi nadie, había vuelto hacía poco de una larga estancia por otros lados.

Pedí referencias y un amigo de la infancia me dijo que tenía que ser ella. Cuando llegué al lugar de la entrevista quedé anonadada: su casa, que además era su oficina, además era su imprenta. ¿Qué tipo de pasión por la profesión puede llevar a alguien a impregnar su círculo íntimo hogareño con ella?

CLAUDIA DESERAFINO

Por Claudia DeserafinoQuerida Ale cuántos recuerdos me vienen a la mente hoy...recuerdo con profundo cariño tu sonrisa enorme al entrar en mi casa en la calle Pedernera por las mañanas, no me olvido de las primeras notas en elDiario Puntal y de nuestras charlas eternas sobre amores difíciles...y de cuando nos reencontramos en Alpa Corral con nuestros hijos ya adultos y bellos. SOS un ejemplo de lucha, fuerza, garra, honestidad, respecto. Te mando el Abrazo más enorme con la seguridad de que nos encontraremos de nuevo en algún lugar . Hasta pronto amiga.

EL VASCO ARTOLAZABAL

Si hay algún hecho por el cual siempre me acuerdo de la Ale es por esa frase-código que teníamos entre los dos que nos remitía a la onda pacifista de los 60 y que ya ni me acuerdo cómo surgió y la hicimos muy nuestra cuando ella aún trabajaba en PUNTAL. La cuestión es que en cualquier lugar que nos vemos nos miramos y nos empezamos a reír en forma muy cómplice... en el súper, en la plaza, en una fiesta o en el lugar más insólito y menos pensado. "Hagamos el amor y no la guerra".... Ella se debe acordar por qué es "nuestra" frase tan divertida...

MARCELO ORTIZ

Nuestra profesión de cronistas, de reporteros, de periodistas, requiere de mucha lectura: es una debilidad pero a la vez una fortaleza de nuestro quehacer. Sin embargo, la mayoría se preocupa más en cómo escribir y muy poco en qué leer. En tales menesteres la ayuda de los colegas es indispensable. Debemos ser cazadores furtivos de otros campos: filosofía, sociología, psicología, antropología, literatura... Y profundizar en los temas. Hacerse sabios. Todo ello con el afán de hacer ver al lector. En esa premisa de Kapucisnki transitó los caminos Alejandra, como debe ser.

· Directora: Alejandra Elstein · Arte y diseño: M.Emilia Floriani · Área comercial: Jorge D. Floriani · Impresión: Comercio y Justicia

Su amor por el periodismo no sólo habitaba físicamente su casa, era parte de la vida de toda la familia. Convencer a todxs de hacer periodismo autogestivo en una ciudad como la nuestra, es una empresa admirable. Creo que es la mejor imagen con que se puede graficar una pasión, y de todo lo que podría decir, me quedo con eso.

DENISE AUDRITO

Hay una niña-mujer-madre-periodista, capaz de cruzar en bici toda la ciudad para arremeter contra la corrupción, lo oculto, la injusticia. De entregar, con su voz singular y su pluma sensible, historias muy valiosas... como la de su propia vida. De iluminar con sentido común, con humildad, entereza, y esa sonrisa franca ... Ale, brillante y transparente como el río, nuestro río Cuarto que, hoy, se desliza como un llanto...

MARCELO SCHACHNER

El día que tuviste miedo. Querida Ale: un día, mostraste un rostro desconocido para mi y la mayoría. En el canal de cable donde trabajaba, me encomendaron producir un programa periodístico y el director sugirió tu nombre para que cubrieras el cupo femenino. Mayúscula fue mi sorpresa cuando, al contactarte, me dijiste que no te animabas, que nunca habías hecho radio ni televisión y que no ibas a estar (a tu criterio, que no compartí pero resignadamente respeté) a la altura de las circunstancias.Fue la única vez que admitiste temor. Fue, al mismo tiempo, una palmaria lección de humildad.En las casi cuatro décadas en las que coincidimos en el ejercicio del periodismo, no tuve la fortuna de compartir equipo con vos, pero existió un mutuo respeto en el trato y una silenciosa admiración de mi parte. Afuera es domingo, Ale, y otra querida y talentosa colega y amiga me acaba de informar (vaya verbo...) que te han llamado a cronicar el mundo angelical, ese espacio misterioso al que solemos temer como se teme a lo desconocido.Pero vos no tendrás miedo. Porque no lo tuviste ante los poderosos ni ante la imperiosa necesidad de escribir las verdades que tu inquebrantable voluntad develaba.Aquel humano gesto de temor fue una anécdota que expuso tu humildad. Un día, Ale, tuviste miedo a lo desconocido. Hoy, tu alma serena nos deja un legado de admirable valentía.

Víctor Hugo 1706

otropunto100@yahoo.com.ar

0358 154 283 931

Instagram y Facebook: Otro Punto

0358 4702947

www.otropunto.com.ar

Así fue presentado el regalo del homenaje en vida que le hicieron llegar los colegas a Alejandra.

Consulte por publicidad


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
OP 566 by jignacioferrero - Issuu